lunes, 1 de junio de 2026

En Siétamo, estuvo herido Orwell

 


Eric Arthur Blair, era el verdadero nombre de este gran escritor. Nació en la India; estudió en el Ethon College en Ingalterra, ejerció de policía en Birmania y más tarde fue granjero, maestro y librero; se hizo voluntario del

POUM en la Guerra Civil, hiriéndolo en el pueblo de Monflorite y fue acogido en el Hospital de Campaña de Siétamo. De aquí marchó a Cataluña y al verse perseguido por los estalinistas, marchó a Francia. Es uno de los mejores escritores de todo el mundo, pero acabó su vida como un pobre. Desde que nació en 1903 hasta su muerte en 1950, ocuparon su cabeza todos los problemas humanos, sobre los que escribió y definió, en sus obras “Rebelión en la granja” y “1984”, el totalitarismo que se apoderó de Rusia y quiso apoderarse de todo el mundo, dirigido por Stalin. Orwell cuando estaba en Barcelona se apoderaba de él, un temor a que lo “vaporizaran”, como ocurría con los anarquistas y los miembros del POUM, que fueron perseguidos por Stalin. El tenía una forma de expresión de categoría literaria,opuesta a la inexpresión de El Gran Hermano, que exponía mensajes por el mundo en su “neo lengua”, creada para que la plebe no pensara. Mi pariente Jesús Vallés Almudévar, escribió que en la iglesia de Fañanás, cerca de Huesca, la turba cantaba insultos, unos en castellano y otros en “latínajos”, mientras se revestían con las casullas y con las capas pluviales, destruyendo y quemando las imágenes de Cristo y de los santos. Orwell en su Homenaje a Cataluña explica esas juergas, que allí completaban con el asesinato de monjas y de frailes. Se casaban por meses o por otros periodos de tiempo, sin pensar en el porvenir. No sólo ocurrió esto en Fañanás, sino también en el cercano pueblo de Siétamo, mientras fuera de las iglesias mataban a todo el que no entendía su “neo lengua” y convencidos de que la guerra es la paz, destruían edificios e iglesias. Anais Nin, franco-americana e hija de un cubano, pasando por España, observó los males de la Guerra Civil y en su “Diario III” (1939-1944), escribe, cuando huyendo de la Guerra Mundial, iba de París a Portugal, lo siguiente: “En Irún hubo un rato de espera, un cambio de trenes. Di un paseo. Había una pared detrás de una iglesia, en la cumbre de una colina. Me volví para mirar a la iglesia. Sentí dolores en mi espalda. Me di la vuelta. De repente noté que la pared estaba llena de agujeros de bala. Alguien que pasaba dijo: aquí ejecutaron a miles de españoles. A mí alrededor todo está lleno de vestigios de destrucción. Unos niños juegan en las ruinas de los edificios”. El catalán Andrés Nin López, que era anarquista, fue apresado en Jaca por Orlov, el coronel Ortega y varios otros españoles, que lo secuestraron , lo atormentaron, lo desollaron, arrancándole la piel y lo asesinaron en el mes de Junio de 1937. Este crimen cometido con este hombre que desobedeciendo al Gran Hermano, mostraba sentimientos inofensivos, desprestigió para siempre a la República. Moscú no mandaba armas a España, pagadas con sobrados precios y de antemano, con el oro del Banco de España. No es extraño que Churchil, en Inglaterra no contribuyera a derrotar a los rebeldes contra la República, porque ésta, estaba infiltrada por todas partes por comunistas y hombres totalitarios. Escribió su novela satírica “1948”, sobre el totalitarismo de Moscú. Este estaba gobernado por el Gran Hermano, que era como un policía que controlaba hasta el pensamiento y la lengua del pueblo, que convirtió en una neo lengua. Los hechos que narra en su libro, ocurrieron el año de 1948. Divide a los humanos en dos clases, una formada por los miembros del Partido Unico y la Masa de gente pobre, que malvivía horrorizada y apartada de la política, en la que no podía ni pensar. Orwell relata la terrible historia de los protagonistas Winston Smith y su amor, Julia, que intentan escapar de una fórmula política en que la intimidad y el libre pensamiento estaban prohibidos. Tuvo que desaparecer el amor entre ellos, para ser substituido por el amor al Gran Hermano. Describe Orwell esta política que se trataba de implantar en España, en su obra “Homenaje a Cataluña”, en que narra muchas experiencias políticas. Pero al vivir la cruel Guerra Civil y comprobar las luchas entre comunistas, troskistas, múltiples sindicatos, partidos democráticos y totalitarios, y la miseria de los pueblos, como Siétamo, donde “la artillería lo había reducido en parte, a escombros y la mayoría de las casas estaban marcadas por las balas”, se preguntaba a qué partido político habría que obedecer por defender al pueblo. El mismo Orwell escribe:”Comenzaron a despertarse en mi mente vagas dudas acerca de esta guerra en la que, hasta ahora, la cuestión del bien y del mal me había parecido bellamente simple”.Se puso voluntario en el POUM y en un camión lo llevaron a Siétamo y de ahí a Alcubierre y escribe “Al evocar mis primeros dos meses de guerra, nunca puedo evitar el recuerdo de las costras de excrementos que cubrían los bordes de los rastrojos”. Más excrementos se extendían por las mentes del Gran Hermano, que asesinó a Andrés Nin y en Siétamo, los milicianos fusilaron al “Padre Jesús”. Debajo de Siétamo, entre Bespén y Blecua fusilaron a la madre y a un hermano de unos dieciséis años, de Jesús Vallés Almudévar, como se lee en las páginas de su Diario. A finales del mes de Agosto de 1936, se lee en ese Diario:”No había amanecido todavía, cuando fueron a por ellos”. Subieron a un coche y en “un barranco, entre Bespén y Blecua se detuvieron”. Dicen que el piquete estaba formado por guardias civiles y por dos mozos del pueblo. ¡Dispararon!. Cayeron. Luis no se movió. Mamá intentó incorporarse, una nueva descarga se lo impidió. Después llegaron los del comité. Rociaron los cadáveres con gasolina y les prendieron fuego”. De Blecua fueron unos hombres a enterrar sus restos”. Y Jesús con trece años cumplidos “estuvo en Siétamo y cuenta en su Diario:”Cuando llegamos a los alrededores de Siétamo, oímos graznidos de cuervos, que levantaban el vuelo al oír nuestros pasos y volvían de nuevo al festín, después que habíamos pasado……”. A Orwell, estando en Monflorite, le llamaba la atención la anulación de la colocación de cruces en los cementerios y la falta de ritos religiosos en los enterramientos de los difuntos, pero él pensaba que esas costumbres volverían como “volverían los jesuitas”. Del lenguaje o neo lengua del Gran Hermano se deduce esta ignorancia, ya que no dejaba ver que esas cruces eran unos de los objetos religiosos más amados por los españoles, en general. En cambio decía a la Masa que lo único válido eran la hoz y el martillo. En el cerco de Huesca tomó parte en el ataque al Manicomio, luchó en la Granja de la carretera de Sariñena y por fin, según escribe Orwell:”sentí…es muy difícil describir lo que sentí, aunque lo recuerdo en forma muy vivida. Con este balazo de fusil, el médico lo mandó a Siétamo.”Los hospitales de Siétamo eran barracas de madera, apresuradamente construidas, donde los heridos sólo permanecían unas pocas horas”. En Tarragona se comprobó como una de las cuerdas vocales estaba paralizada, pero al fin logró comunicarse con los demás. Vivió en Barcelona y “el quince de Junio la policía arrestó a Andrés Nin. Entonces no le quedó otra solución que huir de aquel ambiente contra los anarquistas y el POUM. Companys, presidente de Cataluña, que también visitó Siétamo, ”declaró riendo unos pocos días antes de la toma de la Central Teléfónica, que los anarquistas se avendrían a cualquier cosa”. Estuvo también en Siétamo Durruti, que tuvo un despacho en mi casa y que era violento con respecto al Poum. Como se deduce de estos recuerdos en esa democracia, abundaban los “intelectuales”, que imponían sus pensamientos a la Masa y de allí vinieron las derrotas bélicas, que le hicieron perder la guerra y a Orwell, le dejaron experimentar la historia triste, que se dio en España y que después se ha repetido por todo el Mundo.

domingo, 31 de mayo de 2026

La prisa








Sobre la esfera del reloj de pared se lee: ”Tempus fugit”, y el tiempo va huyendo lento, lento, al ritmo que le marca el sonoro tic-tac de su péndulo. No tiene prisa el reloj de forma semihumana con cabeza que, por cabellos, se corona con adornos barrocos, su cara es blanca, redonda y numerada, con saetas que no inciden sobre un corazón que no posee, sino sobre la frialdad de unos números romanos, que recorren, periódicamente, una y otra vez con la monotonía con que la luna cumplimenta, día y noche, las fases que aparecen en los calendarios. Su pecho y su vientre de guitarra se transparenta a través de un cristal, dejando ver cómo el péndulo alterna su movimiento pendular. El tiempo huyó definitivamente para el varón que lo escuchaba y contemplaba, pero la dama quebró la sincronía con el tic-tac sonoro y no supo, ya más, escuchar la dulce sonería de campanas que el reloj, cada hora, al aire regalaba. Se fijó la señora solamente en lo fatal de la sentencia de la esfera y aquel “tempus” que “fugit” se le clavó cruelmente en su cerebro y en su corazón, cuyos latidos, siendo vida, no le decían nada. El reloj se recrea con el tiempo que tiene concedido y la dama, en lugar de gozarlo, lo consume, lo quema, lo derrocha; huye de él y huye de sí misma sin parar un instante a gozar de la vida que Dios le concediera. Va y viene, sube y baja, sin hacer un alto en el camino y el tic-tac del péndulo de su vida queda despendolado, con pérdida del ritmo armonioso, que pudo ser placer y ahora es huida.

Párate sin parar, como el reloj, para escuchar el ritmo de la vida, para oír el sonido de las campanas, de músicas, de palabras bellas, y para ver las fases de la luna, los paisajes y tantas cosas que adornan la existencia.

¡Párate, templa tu ritmo pendular y manda sobre ti , como la rueda Catalina en su reloj!, ¡como Marcial Lalanda convertía en ballet la prisa de la fiera !.

¡Párate como Teresa la Andariega, en las Moradas del alma y de la calma!.

viernes, 29 de mayo de 2026

Sonaban las campanas de San Pedro el Viejo







La víspera de San José, a las siete y media de la tarde, me encaminé a escuchar las Completas gregorianas, que desde hace siglos, los carpinteros le han dedicado, para que les ayudara en su vida de trabajo. Entonces, cuando yo era un niño, salían los sacerdotes de la Parroquia, revertidos con una vestimenta, sobre sus hombros a modo de una joroba, que el Papa había impuesto a los eclesiásticos de Aragón, por haber sido fieles al Papa Benedicto XIII; se sentaban en las sillas trabajadas artísticamente, y reunidas detrás de la reja posterior de San Pedro, donde suena el órgano y con música gregoriana ensalzaban al Señor. Cantaban: Deus in adjutorium meum intende, y otros contestaban: Domine, ad adjuvandum me, festina. Con estos cantos rezaban para que el Señor acudiese en su ayuda y que lo hiciese rápidamente.

José Antonio Llanas, vivía en una casa, vecina a los Clautros de San Pedro y desde niño, oyendo el canto gregoriano, se enamoró de él y toda su vida acudió, no sólo a las Completas, sino también a los Laudes y Vísperas. Se sentaba con los sacerdotes que muy amables lo recibían y con ellos, cantaba. Su hijo José Antonio, ha heredado el amor a estos cantos y viviendo en Madrid, acude cada año a participar con el párroco y dos sacerdotes más a cantar las Completas. Los carpinteros, ya casi todos muy ancianos acuden y gozan con esas músicas, que conmueven los espíritus. Después, en el Claustro románico de San Pedro, toman un trago de vino acompañado por sabrosa tortas. Ellos siguiendo el ejemplo de las oraciones, con las que piden ayuda, se dedicaban a repartirla entre los carpinteros enfermos, lesionados y en ayudar a las viudas. Yo acudí a ver y a escuchar a mi sobrino José Antonio cantando las Completas y al pasar por la Plaza del antiguo Mercado, se oyó sonar el dulce dim-dom, dim- dom de las claras campanas de la torre de la iglesia de San Pedro. No pude menos que acordarme de aquellos pasados tiempos en que la alegría era general, pero al escuchar aquel sonar de las campanas, que eran capaces de hacer vibrar el cielo del barrio, yo al menos, participé de su sonoro encanto. La Cofradía de San José y Santa Ana, erigida canónicamente en la Iglesia Parroquial de San Pedro el Viejo de Huesca, manda a todos sus socios el programa de Solemnes Cultos Religiosos y este año el Reverendo Don Manuel Barrio, se la ha mandado a trescientos veinte cofrades. Allí en la Parroquia encontré a muchos amigos, como a don Luis Gracia Del Arco, de noventa años de edad, que fue carpintero de la Diputación Provincial y que tiene el número dos de la lista de los Cofrades. Al saludarlo me acordé de la mesa que me preparó hace ya muchos años, para escribir y dibujar. Entró en la Cofradía el año de mil novecientos cuarenta y cuatro. Me contó que cuando en sus años mozos, ingresaba en la Cofradía, el Decano de la misma, le dijo, entregándole un madero: toma esta madera, quítale todo la que le sobre y de lo que quede, saldrá un San José. Pero el cofrade que me ha hecho acudir a las Completas, ha sido José Antonio Llanas, que tiene el número siete, ingresado el año mil novecientos cincuenta, impulsado por su padre, mi primo José Antonio Llanas Almudévar, farmacéutico, que vivía en una casa al lado de la parroquia. La verdad es que en aquellos claustros me sentía acompañado de todos los oscenses actuales y los del pasado, pues en dos capiteles está inscrito el nombre de un Almudévar, que trabajó en obras artísticas de la iglesia y de su esposa, allí enterrados. Yo creo que mi primo el sacerdote de San Pedro Jesús Vallés Almudévar, desde allá arriba contemplaría satisfecho la alegría de mi sobrino José Antonio Llanas.

La bruja Morgana



Julio Caro Baroja en su obra “Las brujas y su mundo”, habla de la diversidad de formas, que a lo largo de la historia, ha adoptado la brujería, entre las que figura la brujería vasca a lo largo del siglo XVI y “los grandes procesos inquisitoriales de comienzos del siglo XVII (como el de las brujas de Zugarramurdi)….. de la persistencia en el siglo XX de ese género de creencias dentro de sectores rurales colindantes con centros urbanos e industriales altamente desarrollados”. El, como conocía muy bien los problemas de su país Vasco, no hablaba demasiado de la brujería en Aragón. Yo, sin haberme dedicado a investigar este problema, he vivido en mi tierra asuntos realmente de brujería, pero no hace falta haber vivido esos problemas, pues basta mirar alguna revista o estudio, para encontrar afinidad entre lo vasco y lo que ocurría en los pueblos vasco-ibéricos que vivían en la provincia de Lérida y en la de Huesca. En un artículo del Diario del Alto Aragón, del día 10 de Agosto de2004,fiesta de San Lorenzo, la escritora Julia Emperador dice:”Empezamos a subir la suave y prolongada cuesta de Arratiecho” hacia la Caseta de las Brujas…Cuentan que las brujas del valle de Tena fueron muy famosas y en Búbal, en el Museo de Tradiciones, existe una sala dedicada a ellas. Quizá en ese mismo paraje en medio de la naturaleza, se reunían las brujas del valle de Trasmoz, que engañaron a la joven sobrina del cura y surcaban los cielos del pueblo montadas en escobas, o las brujas de Tamariz, llamadas Jina Bardají y Margalida Escuer, que en combinación con los demonios provocaban grandes tormentas, o las brujas de Tella que se reunían y organizaban grandes aquelarres. Todavía se conserva en esa localidad el museo dedicado a la brujería”. En cualquier lugar de la provincia que uno pregunte, sale saturado de cuentos o historias de brujas. En Julio del año pasado pregunté a un barbastrense y me dijo que hubo una ¿bruja?, llamada Julieta, a la que venían a ver unos habitantes del planeta Venus. En su juventud fue una mujer bella, teniendo relaciones con el conde y con el abuelo de una ilustre familia de Huesca. Me contaba que en Barbastro, salió un escrito en una publicación ya desaparecida ”Zimbel”, allá por los años ochenta y tres al ochenta y cinco. Por las noches llegaban a su casa varias mujeres en un aparato espacial, desde luego mejor que la simple escoba, aparato que fue pintado en un dibujo para una revista, por maría Pilar Chinestra. Las visitantes trataban de convencerla para que se marchara con ellas. A mi amigo le decía:”Quieren que me vaya con ellas, pero yo no quiero ir”. La transvección o desplazamiento de las brujas, es tradición que lo hacían volando en escobas, palos o palas y antes de la Edad Media se decía que lo hacían sobre carneros, machos cabríos, en bueyes, gatos o perros. Parecía razonable que las brujas se trasladaran ayudadas por los demonios como lo hacían los ángeles y los santos en virtud de la gracia del Señor. Vestía en Barbastro de “clochard”, con su gabardina, sus botas y una boina negra. Era, en resumen, una bruja pobre pero moderna, aunque su historia interplanetaria ya se había dado muchas veces en dicha historia. Yo creo que no era bruja, es decir, que no tenía pactos con el diablo, porque éste, cuando introducía a una mujer en la brujería, le daba ungüento volador y ella les negaba a sus amigas el volar al planeta Venus, que requería haber recibido del demonio ese ungüento a base de manteca de niño, acónito, belladona y cicuta. Estas drogas les daban alucinaciones, entre las que estaba la de volar y flotar por el aire, ya que se sabe que algunas brujas que habían declarado acudir violando a los aquelarres, se sabía que habían permanecido en sus camas durante el tiempo que decían haber estado volando. Además copulaban las brujas con el diablo y de Julieta no se sabe tal cosa, pues parece que lo hacía con el conde y con el señor de Huesca y la Iglesia consideraba a la mujer “moralmente débil y potencialmente pecaminosa”. A sus diecinueve años y en posesión de una gran belleza (murió a los ochenta y pico de años), se bañaba desnuda en la Punta Flecha en la Malinquera del río Vero,donde la veía el padre de mi amigo, que fue un buen Maestro. En tiempos pasados había mujeres dominadas por la diosa Diana y Julieta tal vez estaba poseída por la diosa Venus. Poseído, poseso o endemoniado es un hombre o una mujer que se siente poseído por un espíritu impuro, que le hace comportarse o decir las cosas, no como él desearía, sino como ese espíritu desea. Pero yo creo que Julieta no llegó a estar poseída por el demonio, sino sólo por el pecado y aún en este tema habría que escuchar la opinión de San Miguel Arcángel, de si hacía el amor por pecar o solamente por amar. Tal vez no tuviera culpa por haber lavado su cerebro con hierbas, que tan bien conocían las brujas al ir a buscar alimento por el monte, donde encontraban también cualidades nocivas como estupefacientes peligrosos. Con algunas aumentaban el deseo sexual, en otros conseguían la impotencia. Así como los cristianos utilizaban la oración, que en ocasiones daba origen a algún milagro, las brujas empleaban la magia. Todavía se venden libros como el de San Cipriano, que tratan de brujería y que fue el que quería quemar en el hogar aquel vecino de Siétamo, Andrés Lobateras, pero no pudo porque se le escapaba el libro por la chimenea.

Hablan los libros de la metamorfosis, magia por la cual las brujas se podían transformar en animales y dicen que esa fue una forma de magia de las religiones primitivas, porque aquí parece que tenemos vergüenza de figurar en la historia de la humanidad, pero al leer este pasaje, me acordé del caso que ocurrió en Siétamo después de la Guerra Civil y que todavía hoy recuerda y comenta la gente. Decían que en una casa había una bruja, que asustaba a los que iban a visitarla, pero tenían que marchar horrorizados por el miedo que les producían esos ruidos que hacía sonar la bruja. Entre otros acudieron mi padre y el practicante señor Jorge Betrán y mi padre me afirmó que ellos no se habían dado cuenta de nada. Y llegó el fin, cuando el mozo más valiente d Siétamo, que había sufrido mucho para la Guerra Civil, vio un gato en la escalera, se sacó el cinturón de gran hebilla que llevaba puesto y golpeó con dicha hebilla al gato en la cabeza. El gato entonces le gritó:”¡pégame más!”, porque si lo mataba quedaría libre el gato de la posesión que lo esclavizaba y pasaría a ser poseso el que lo matara. No quiso darle más y al día siguiente apareció el cura del pueblo con la cabeza vendada.

En mi libro “Retablo del Alto Aragón” y en la página cuatrocientos cuarenta y tres, narro la aventura de un cazador que sorprendió a una bruja, que se había transformado en gato, para acudir a Velillas a maldecir a una mujer preñada para darle “mal dau”, con el fin de que muriera su futuro hijo. En página cuatrocientos cuarenta y dos y en mi conferencia sobre encantos, desencantos y encantamientos, escribo:”Un cazador de Sieso caminaba por el monte, pero aquel día en lugar de ver perdices, conejos o liebres, fue algo insólito lo que divisaron sus ojos: sobre una piedra que marcaba la divisoria entre dos campos se encontraba toda la ropa que una mujer de principios de siglo necesitaba para encontrarse bien arropada. Por su mente pasó el leve encanto de la posibilidad de ver un bello cuerpo de mujer, ocasión tan difícil en unos tiempos en que el sol no era buscado para broncear los cuerpos, sino rechazado por las mujeres que tenían a gala para su piel, conservarla blanca como la leche. Pasó también por su imaginación la sospecha de un crimen ritual, pero no descubrió señales de sangre en las ropas de la pobre víctima. Optó el cazador por esconderse en una espesa mata de carrascas y esperar a la mujer, que necesariamente tenía que llegar a vestirse. Así obtendría, por un lado, el placer de contemplar lo que nunca había visto y, lo que era más importante entre los habitantes de los pueblos,saber quién era la descocada, para correr a contárselo a sus convecinos. No es esta última apreciación peyorativa o una ceremonia dirigida a los pueblerinos, pues hoy día conozco a caballeros ,ciudadanos y modernos que dicen ¿de qué me sirve yacer con la señora marquesa, sino se enteran todos de que he yacido con la señora marquesa?.Pero volvamos al caso que nos ocupa; el hombre seguía esperando y , estrujando su sesera, pensó en que tal vez las brujas anduviesen por medio. El cazador acordándose de que dichas brujas obraban como poderes del mal, quiso contrarrestarlas con una cruz, colocando una que él siempre llevaba consigo, sobre la ropa femenina. Después de esperar un poco “vio avanzar un gato negro, que se dirigió directamente a las vestimentas pero al llegar a ellas, se mostró inquieto y como no sabiendo qué hacer. Había visto la cruz. El amagado salió de su escondrijo y le habló al gato diciéndole: ¿de dónde vienes?. Le contestó: Vengo de Velillas de dar mal”dau” a una mujer preñada para que aborte. ¿Cómo puedes hacer esas cosas?, le preguntó el cazador, a lo que el gato contestó: es que todos los días he de hacer un mal, porque tengo trato con el demonio. Pues ya puedes volver a Velillas a quitarle el mal a esa mujer y dárselo a la clueca. Así lo hizo el gato, y cuando volvió , el buen hombre quitó la cruz de encima de las ropas, se reconvirtió el gato en mujer,se vistió y se fue. No me aclaró el anciano de ochenta y cinco años que me lo contó y que todavía vive, si conoció a la mujer y si la vio, pero sí me dijo que al cabo de unos días se enteró que había nacido un niño en Velillas y que la clueca de la misma casa en que había tenido lugar tan feliz acontecimiento, no había sacado pollos. Todavía sigue la brujería buscando el mal de los hombres. Antonio Bruis, persona noble, se marchó de vacaciones a Brasil y una señora le encargó que le trajera una bruja de trapo, se la trajo muy llamativa y con el nombre de Morgana. Era una bruja de origen portugués, como San Antonio de Padua, al que su buena madre le enciende velas delante de la capilla de nogal, que tiene en el pato de su casa. El Bien y el mal siguen en lucha, que es distinta a la de antes, porque ese mal tiene oprimidos a muchos a los que prestan dineros para amortizar en treinta años y a otros el consumismo los convierte en esclavos y creadores de riqueza.

jueves, 28 de mayo de 2026

Las lágrimas van al mar y los gases van al aire



El parte de las diez de la noche de Radio Nacional del día cuatro de Abril, comunicaba a los radioyentes que una telefonista en Asturias, había sido sometida a expediente por falta grave. Dicha falta (dichosa falta para la presunta culpable) consistió en aligerar de viento su timpanizado vientre. Añadía el locutor que la telefonista, previendo su comprometida situación, había pedido permiso para ir a evacuar aires. No le fue concedida licencia contra toda razón, o tal vez le hubiera sido concedida presentando una instancia debidamente reintegrada. No se puede juzgar a la ligera a sus jefes, sin conocimiento de causa. No le debió dar tiempo a la infeliz para cumplir dicho requisito, y como la naturaleza está regida por leyes inexorables, los gases salieron por el “locus minoris resistenciae”, en este caso por el esfínter anal, que es como una válvula de escape, y bien se le valió, pues si así no ocurre, hubiera estallado la pobre telefonista y el ruido hubiera sido más estruendoso que aquel pequeño estallido del que se le acusa, añadiendo como agravante que los clientes lo podían haber escuchado a través de los auriculares. ¡Qué atención tan delicada a los señores abonados!. Podían haber dado a la publicidad una nota diciendo que el ruido no tenía un origen sucio. Más ruido producen algunos aviones, que al atravesar la barrera del sonido, hacen disminuir la puesta de huevos a las gallinas en las granjas y ponen nerviosos a los hombres y animales juntamente. Y nadie dice nada, y a los granjeros no les piden permiso los aviadores para hacer ruidos. Más “estruendo bronco y con rencor produce el trueno” y nadie le pone pleito al tiempo. Yo creo que la buena chica, en el pecado llevó la penitencia, y lo normal es que se pusiera colorada. ¿Para qué hurgar en su pequeña herida?. Sólo para hacerla más grande.
De ahora en adelante, a los que tienen poco tono o padecen relajación de sus esfínteres, les podían poner un corcho, pero este sería de una crueldad inaudita. Tal vez sería conveniente hacer esto con aquellas personas cuyos gases son insonoros, pero que contaminan el ambiente. Lo malo es que esta gente lo hace solapadamente y cuando se pregunta quien ha sido, resulta que no ha sido nadie. Para mí no es grave el pecado, pues hasta en un famoso convento venden unas golosinas a las que la gente llaman “pedos de monja”. Los pudorosos las llaman “ventosidades de religiosa”. Yo creo que los llamados a juzgar la gravedad de la falta serán benevolentes, recordando que también ellos se habrán visto en tales situaciones más de una vez. Son servidumbres humanas, pues a todos nos hizo Dios del barro de la Tierra.

miércoles, 27 de mayo de 2026

Luces y lucetas



¡Hágase la luz! Y la luz se hizo. Se encendió la luz a nivel cósmico y a velocidades de trescientos mil kilómetros por segundo, aún dicen que va viajando y viajando y no acabará de llegar a todas partes. Entonces creo que estamos aún en plena Creación, pues si para Dios no hay ni pasado ni futuro, si todo está presente, es de esperar que nos llegue más luz. Tal vez no estuviese tan descaminado el filósofo cuando en su lecho gritaba: ¡luz, más luz!. Hay poca luz y por eso ¿mi cerebro no ve?. ¿O es mi cerebro tan pobre que queda deslumbrado y no ve?. Ojalá tuviera en mi sesera los ojos que tenía en su cara el viejo pescador de Hemingway. Dice el escritor en su novela “El viejo y el mar”, que su protagonista podía mirar al sol sin lentes, un eclipse. El escritor atribuía esa fortaleza ocular a la vitamina A, que asimilaba el pescador, comiendo los hígados de los peces. Esta anécdota me recuerda que Tobías recobró la vista poniéndose en los ojos el hígado de un pez. Para soportar la luz solar y fortalecer mis ojos puedo tomar aceite de hígado de bacalao, pero ¿cómo fortaleceré los ojos de mi mente?.Escucho música y por mi cerebro viajan nubes luminosas, ya bailarinas, ya solemnes, pero nunca se definen y concretan.

Como no alcanzo a ver la luz que deseo, procuro ver las múltiples luces que puedo alcanzar con mi vista. Me gustan las múltiples luces de colores, o las blancas que se cubren con papel de celofán y me place colgarlas en los pinos y en enebros, allá en la Navidad. Me deslumbra el recuerdo de la pobre luz que, ayudada por la lumbre de la hoguera, iluminaba nuestro hogar. Cuando quería “Palacín”, venía, y cuando quería se marchaba. Porque era el viejo molino Palacín el que la luz eléctrica generaba. Mi tío José María no se alteraba, como pasa ahora, cuando la luz de la bombilla se marcha, porque siempre quedaba la luz de la lumbre del hogar; nos limitábamos a decir: ¡adiós “Palacín”!. Me gusta encender cerilleta el día de la Candelera, que aunque ahora no es fácil de obtener y antes era de lo poco que en la iglesia daban. Siempre que puedo, en la rústica tienda lugareña me compro candeletas, para encenderlas flotando sobre aceite. Lo que pasa es que mi mujer, más práctica que yo, me las tira a la basura.

También dominan mis ojos la luz de las estrellas y la luna y en las noches de Agosto el paso de cometas. Me da envidia la luciérnaga de luz, que encontró su propia luz y que la lleva a cuestas. Más moderno, ahora, voy comprando linternas, que se oxidan y se quedan ciegas.

No he conseguido ver las luces de San Telmo, ni los fuegos fatuos del fosal. Si me gustara el vino, bebería y cantaría “Apaga luz, mariposa, apaga luz, que yo no puedo dormir con tanta luz”.”Los borrachos en el cementerio, juegan al mus”.

martes, 26 de mayo de 2026

Antonio Ballarín y el progreso del Alto Aragón


Cuando bajo desde Puente la Reina hasta Huesca, miro a la derecha y cerca del río Gállego, se ven y se adivinan fincas privadas y muy pocos pueblos. Antonio Ballarín, nacido en Vellillas se fijó en aquella zona y adquirió una finca, cerca de Ayerbe, en aquella tierra casi desierta de población, pero no de medios de producción. No faltan dichos medios porque su finca se encuentra limitada por arriba por un Canal por el que corren las aguas de Ardisa al pantano de Tormos y el agua no encuentra obstáculos para bajar en dirección al río Gállego, regando la finca. Esa finca está sostenida por laderas que la sitúan de veinte a treinta metros sobre el citado río. Parece que el cauce de las aguas, también invita a que por él, corran los vientos de cierzo, aire tan aragonés. Es curioso como tales cierzos no perjudican el cultivo de árboles frutales, sino que son beneficiosos para que no se hielen las flores de los manzanos, que le producen unas manzanas exquisitas, blancas, de volumen notable y apetecidas por la industria de conservas. Antonio es un hombre fuerte, sonriente, sensato y trabajador, que ha logrado salir de aquel ambiente antiguo e impregnarse con la inquietud de convertir el Alto Aragón en un país como son la cercana Navarra, la Rioja y Lérida por el Este. Y ¿cómo ha de conseguir el objetivo de que se acabe la emigración y que se proteja a los que sueñan con la producción, para sí mismos y para toda la población?. Ya ha conseguido, en parte este propósito, pues tiene en marcha veinte hectáreas de manzanos en plena producción, pues me ha hecho probar unas manzanas, que te hacen feliz el rato que las consumes. Pero no está satisfecho con esa producción porque dice que hay que tener en cuenta las hectáreas, que se encuentran en lugares privilegiados y pensar que no sólo sirven para el cultivo agrícola, sino para cultivar la producción de energía renovable o energía alternativa. Hay que convertir a Huesca en una continuación de Logroño y de Navarra para llegar a Lérida y que esa tierra unida en productividad, sea una defensa para competir con Europa, en sus mismos límites, que deshagan aquella frontera, que ya entre nosotros casi ha perdido su producción de ganado lanar y en parte de vacuno.

Pero es que Antonio no posee esa inquietud como un impulso espontáneo, sino que ya le viene de su padre, del que me acuerdo cuando iba a Velillas y lo saludaba en su casa, en el curso de la Calle Principal de Velillas y por una variante se sube a la Plaza, donde alegraba el ambiente un balcón de hierro, con joteros y joteras forjados y bailando, mostrando la alegría de las fiestas aragonesas. No sólo vivía sino que sobrevivía en aquellos difíciles tiempos, en que él intentaba mejorar la agricultura. El se murió, como se han muerto todos nuestros antepasados, pero dejó la semilla en su hijo Antonio, que con el riego por goteo de sus manzanos, los refresca al mismo tiempo que los alimenta, disolviendo en el agua el abono, que les da la vida a los árboles. Porque si el Señor creó el Mundo, ha dado a los hombres la inteligencia para que “todas las cosas sean creadas y se renueve la faz de la Tierra”. Riega por goteo y ahorra el agua para que otros puedan utilizarla, creando obras de producción, como las que él ha hecho y tiene el propósito de continuar creando.

Me lo encontré a Antonio en la calle, acompañado de Monreal de Grañén, originario de Lierta y me acordé que si Antonio Ballarín luchaba por la obtención de energías alternativas, Monreal ya tenía hace unos sesenta años, un molino de producción eléctrica por medio del viento. Le pregunté que tal le iba el sistema y me contestó que tenía mucho que luchar, para frenarlo cuando el cierzo se lanzaba con energía descomunal. Lo quitaron cuando ya la energía eléctrica les llegó a su finca, situada en la carretera de Grañén a Tramacet. Hoy ya están sobre los montes, auténticos ejércitos de molinos de viento productores de energía, más perfectos que aquel antiguo de Monreal. Me alegré de encontrarme con dos, ya mayores, altoaragoneses, que lucharon por el progreso de la producción, pero Antonio todavía sigue con sus propósitos.

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