lunes, 2 de febrero de 2026

Esopo, fabulista griego


Esopo, ese famoso fabulista griego, vivió en el siglo VI, antes de Cristo y  se sabe, que fue esclavo en Atenas, de Janto de Samos, que encantado con su comportamiento modelo, con sus dichos agudos y con el talento que sacaba de las conversaciones entre los animales, le dio la libertad. Cultivó Esopo, las fábulas con una enorme facilidad y gran talento, que siempre estuvieron inspiradas en una imparcialidad y sentido de la justicia. Creso un rey de Lidia, lo colmó de favores y lo mandó al Oráculo de Delfos, con regalos para los habitantes de dicha ciudad. Como se dio cuenta de la codicia de sus sacerdotes, les dirigió sus críticas y le devolvió al rey Creso los dones que para ellos, le había entregado. En venganza, cometieron con él un crimen horrible, arrojándolo desde la notable altura de la Peña Hiampa. En Corinto acudió Esopo al banquete de los siete sabios y les dirigió a los atenienses la Fabula de “Las Ranas pidiendo al rey”, en la que criticaba la usurpación de Pisistrato, tirano de Atenas. Encuentra uno natural que Esopo, usara una fábula con tan simpáticos animales, como las ranas,  como protagonistas.  El hombre, va poco a poco mejorando, el medio ambiente en el que ha de vivir, pues ha creado un clima artificial en sus viviendas y en los talleres, en que trabaja y  ha conseguido que su temperatura y su humedad sean agradables. Cuando el hombre crea carreteras y se encuentra con montañas, como la de Monrepós, entre Huesca y Sabiñánigo, antes, con el pico y con la pala, abría un túnel, y hoy lo abre con máquinas que imitan las fuertes pinzas de las hormigas, cuando hacen caminos profundos, en los que encierran los alimentos que recogen en el buen tiempo. Las termitas son, con los castores,  capaces de renovar el medio ambiente que les rodea, convirtiendo una parte de un río, en un refugio de su vida, de su diversión y del almacenamiento de sus alimentos. El hombre ya casi ha alcanzado la cima, convirtiendo la noche en día y viajando a otros planetas.
Conocer las bases de este sistema de dominio del medio ambiente, lleva consigo la investigación de los procesos vitales de los hombres,  pero también de los animales. Este que llamo lenguaje de los animales, no puede transmitir de ninguna forma la mima categoría de informaciones que el habla de los hombres. Sencillamente es imposible que la tradición se conserve y se transmita por medio del lenguaje de los animales, pero el hombre con su lenguaje y con la escritura puede transmitir y aumentar su progreso en el medio ambiente.
Félix de Azara, de Barbuñales, pariente de mis antepasados los Azara, cuyo escudo está en mi casa, al lado del escudo de Almudévar, estuvo diecinueve años en Paraguay, para concretar sus fronteras con Brasil, pero como no acudían los portugueses, se dedicó a estudiar los animales,  que por esa tierra, abundaban. Goya hizo un retrato artístico de Félix de Azara, y en el fondo del cuadro, se divisan unas aves paraguayas, que copió de las dibujadas por Azara.
 Fue el aragonés Azara precursor de Darwin.  Buffon y otros naturalistas, creían que la evolución de las especies era una pérdida de caracteres originales, es decir, un cambio degenerativo. Azara observa y cree que en la Naturaleza opera una labor de selección natural, apoyada por  su lucha por la vida. Sigue diciendo que la Creación, sigue dos métodos: “la creación simultánea de una pluralidad de parejas de cada especie” y “la creación sucesiva de una pareja de cada especie”. Influyó Azara en  el pensamiento de Darwin, sobre la evolución. Ignacio Escalona, mi compañero veterinario,  que vive en Huesca, escribe que “el problema que se planteaba a Darwin era: ¿cuáles son las causas de la variación y cómo se tramitan los cambios?.  La variación y la  heredabilidad, resultan tan importantes para la evolución como la propia selección natural “. Teilhar de Chardin, fue Geólogo y Paleontólogo, que tuvo un constante interés por el hombre y su futuro. Estaba en China cuando se descubrió el “Homo erectus pekinenesis”. Era una subespecie del “Homo erectus”. Ocurrió este hallazgo entre los años 1921 y 1937 y se dice que datan esos restos con cerca de 500.000 años, antes de Cristo. ¡Cómo pensaría el paleontólogo Padre Teilhard de Chardin sobre la evolución del hombre y de los animales!. A él, a pesar de los problemas de los animales, le importaban sobre todo, los de la evolución de la especie humana.Vemos como a través de la Historia, se apoyan algunos en la evolución de los animales, para estudiarla simultáneamente con la del hombre. Ya en el siglo VI, antes de Cristo, Esopo veía que la Creación había unido en la Tierra al hombre,  los animales y a las plantas y a cada especie se le había asignado una función. Todas esas funciones tendrían un fin común. Y ya, en aquellos lejanos tiempos, Esopo, en sus fábulas, mezcló los pensamientos humanos, sus lenguas, su comportamiento libre, que podía convertir sus hechos en el bien o en el mal. En cambio los animales actuaban de acuerdo con unos principios, que les habían sido adjudicados, y,  que salir de ellos les resultaría imposible o casi imposible. Quizá,  por eso, Esopo supo unir todas las vidas de los hombres, de los animales y de las plantas, para alcanzar un progreso envuelto por la justicia y para ello, comenzó a fabulizarlos,  de tal forma que llegaron a ser trescientas noventa y tres, las Fábulas que dicen que compuso. Es que Esopo preveía la evolución como algo colectivo de los hombres, los animales y de las plantas. Esopo siempre pone en la conversaciones de los animales un sentido de la justicia y al olivo se lo atribuyen Júpiter y la diosa de la sabiduría Minerva.             
Esopo, seis siglos , antes de Cristo, no se sabe, si tal vez, juzgara a todos los animales como “subespecies” del hombre , al que rodeaban y éste sentiría necesidad de que hablasen y transmitieran sus “pensamientos”, añorando una sociedad múltiple, que aspirase a la perfección de “hombres y animales juntamente”, ya que los animales parecían los niños del hombre. El hombre es libre y unas veces se portaba bien con los “niños” y otras los sacrificaba. Esopo, parece que amaba a los animales y compuso multitud de fábulas con su moraleja final,  que buscaba un universo moral y de buena armonía entre todos los seres vivos.
No fue Esopo el inventor del apólogo, pero demostró en su confección un gran talento e ingenio en el gran número de fábulas que compuso, siempre inspiradas en la justicia y en la imparcialidad. Hay quien dice que aquellas fábulas no fueron escritas, sino transmitidas por tradición,  pero lo que si puede asegurarse, que aunque tienen su origen en Esopo, no han llegado a nosotros en su forma primitiva.
Quería el fabulista un mundo unido entre los hombres, los animales  y las plantas y consiguió hacer patente la sabiduría de aquellos “niños animales” y de aquellos sagrados árboles y se dio cuenta de que para conseguirlo, lo mejor sería educar a los hijos de la humanidad, por medio de fábulas. Y yo creo que por ese motivo consiguió crear más de trescientas e involucrar en ellas a aparte de hombres y mujeres, a multitud de caballos, de cuervos, de águilas, de ranas y de casi todas las especies animales.
No se olvidó de los árboles, pues  Esopo, en tan antiguos tiempos, ya se preocupaba de ellos y recordó que los dioses se pusieron de acuerdo para que cada uno de ellos, protegiera un árbol. Y el dios Jupíter, jefe de todos ellos, se quedó con la encina, Venus con el mirto, Hércules con el álamo y Minerva, la diosa de la sabiduría, se constituyó en protectora del olivo. Siendo diosa de la sabiduría, ¿por qué eligió el olivo?. Ella dijo que el olivo producía aceitunas y aceite y todo ello es un conjunto de productos útiles. Jupiter, daba muestras de satisfacción de que Venus hubiera hecho tan buena elección, porque los dioses y los hombres recibirían beneficio del olivo, en cambio sería de necios, elegir las cosas por vanagloria.
Esopo aconseja como moraleja de su fábula, que nuestros actos siempre sean prudentes y útiles, pero los hombres actuales, empezando por sus compatriotas los griegos, ¡qué poco caso han hecho de la fábula del olivo!.

domingo, 1 de febrero de 2026

Creer en el Futuro

Michel Eyquem de Montaigne


“Unamuno decía,  las manos son grandes fraguadoras de inteligencia, las manos crean espíritu”. No se conformaban los monjes con el estudio de los textos sagrados, sino que el trabajo manual constituía otra base de la vida monástica. Se daban cuenta de que las manos son fraguadoras de la inteligencia, ya que ellas crean espíritu, porque el diálogo mano-cerebro, ha tomado desde siempre parte en el proceso de la formación del hombre. El marxismo veía en el hombre una fuerza del trabajo y quería que el hombre trabajara más y más, pero los antropólogos han visto la grandeza del diálogo mano-cerebro. Los capitalistas tampoco se han fijado en la fuerza intelectual del trabajo, sino que  se han fijado únicamente en el dinero resultante del que quieren aprovecharse ellos mismos. En cambio al monje,  como dice Pilar Moreno Rodríguez,  “le une en solidaria armonía el trabajo de todos los humanos, y le permite compartir el pan con huéspedes y peregrinos”. Luego han sido muchos los hombres los que han creído ver la felicidad en el escaso trabajo y en el dinero  y este comportamiento nos ha conducido, como dice Jean Claude Trinchet, presidente del Banco Central Europeo a “tiempos verdaderamente dramáticos” para la economía, dejándola situada en “la más difícil” situación desde la primera Guerra Mundial.  He estado en una nave industrial a repasar el coche y en ella he encontrado un folleto en el que la Federación de Empresarios de los Polígonos Industriales de Huesca va a organizar  una conferencia de un Licenciado en Filosofía y Técnico Superior por el ISCEUM de la Universidad Complutense. Son muchos los objetivos, pero uno de los más importantes es “proporcionar a los asistentes, informaciones,  datos que permitan hacer un  autochequeo  de sus empresas y de su posicionamiento de cara al futuro inmediato”. Me ha causado este hallazgo una gran satisfacción el darme cuenta de que en estos momentos “qué son verdaderamente dramáticos”, la Federación de Empresarios de Polígonos Industriales de Huesca, no se entregan  al abandono del trabajo y de la producción, sino que filosofan sobre el pasado , el presente y el futuro. Lo que les importa en primer lugar es el futuro, pues dice el folleto esta frase de Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Se alegra uno al comprobar cómo  entre nuestros empresarios los hay valientes y no se desaniman en seguir su trabajo, que da alegría a los trabajadores. Esos empresarios quieren lo mismo que los  alemanes, después de la Guerra Mundial, que levantaron la casi anulada economía de su país. Añaden el pensamiento de Michel Eyquem de Montaigne: ”No existe el presente: lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado”. Nadie mejor que el conferenciante para alcanzar ese punto de unión, porque además de Técnico Superior, es Licenciado en Filosofía. Se ha dado tal vez en su cerebro el fenómeno que se daba en los cerebros de aquellos monásticos, que al desarrollar su trabajo, se elevaba su nivel intelectual. 


sábado, 31 de enero de 2026

Fumando espero




El hombre es libre y unas veces fuma y otras deja de fumar. Antiguamente no se aspiraba el humo del tabaco, porque ni se conocía el tabaco ni se sabía cómo quemarlo, aspirando su esencia por la boca. No era preciso utilizar papel para envolver tan aromática planta, porque los indios, fumaban sin papel. No siempre el fumador dispuso de tan delicado papel de fumar, pero eso no fue nunca un impedimento total para quemar tabaco. Cuando yo era todavía un niño, no disponía de tabaco ni de dinero para adquirirlo, pero mi abuela Agustina, tenía un bote lleno de manzanilla, que olía agradablemente y yo me apoderaba de ella y la llevaba al Colegio de la calle de Villahermosa y con algunos amigos, al salir del colegio, la liábamos, no recuerdo si con papel de fumar o con papel de periódico. ¡Qué atracción ejercía el fumar sobre nosotros tan niños!. No lo sé, pero fumábamos con alegría y quedábamos contentos y felices. Cuando Cristóbal Colón descubrió las Américas, no sé si él gozó de los placeres, que proporciona la nicotina, pero lo gozaron aquellos aventureros e investigadores de la vida, en el Nuevo Continente y volvieron a Europa triunfantes, echando humo por sus bocas. Igual que yo me sentía feliz dando manzanilla a mis compañeros de colegio, se han sentido también felices muchas personas, dando un cigarro a un vecino o a un amigo. Estos regalos favorecían la convivencia entre los hombres, pues facilitaban la conversación entre ellos, sin producir envidias ni corrupciones. Pero otras veces el regalo era mucho más crecido, porque, a veces, se le entregaba a un amigo o a un superior del que se esperaba algún don, un hermoso puro habano o a algún municipal una faria, para evitarse alguna multa. Ahora han prohibido el uso del tabaco en oficinas públicas, donde hace unos días, un “gran jefe”, fumaba conversando con un visitante. Cuando yo estaba en un colegio, se aspiraba un verdadero aroma tabaquil, procedente de algún puro y al decírselo a un profesor, éste respondía que no nos preocupáramos, porque la bondad del jefe, no era capaz de recrearse, cerca de los humildes alumnos. Aquel humo parece ser que procedía del cielo.

¡Qué diferencia de categoría entre las espirales de humo de un habano, que produce “sueños celestiales” y de las que saltan “estrellas fulgurantes”. Al escuchar “Fumando espero al hombre que más quiero”, se da uno cuenta de la unión del humo del tabaco con el placer del amor, cuando se expresa así el cantor o la cantora:”Ver a mi amante solícito y galante,-sentir sus labios, que besa con besos sabios- y el devaneo sutil con mis deseos-cuando sus ojos veo-sedientos de pasión”. Al escuchar:”por eso estando mi bien, es mi pensar un edén, dame un beso de tu boca,-anda que me vuelvo loca,-corre que quiero enloquecer”, pienso si lo que ha fumado el cantor es tabaco nicotinado o más bien cannabis o cocaína.

Pero esta canción, produce recuerdos emocionantes, unos relativos a amor y otros a la paz y tranquilidad que produce el fumar en muchos hombres y mujeres, como dice la letra: ”Tras la batalla en que el amor estalla-Un cigarrillo es siempre un descansillo,- Y aún me parece que el cuerpo languidece-su fuerza y su vigor”.

Si, el humo del tabaco produce pérdidas de fuerza y de vigor, las galaxias en los cielos producen descomunales nubarrones que arrastran el polvo a los agujeros negros. Ya dijo el Señor : ”Polvo eres y en polvo te has de convertir”. Si , todo tiene fin en esta vida y el tabaco “es siempre un descansillo”, porque el trabajo, su pérdida, la vida y el amor producen en el hombre situaciones de nervios y de tristezas, que consuelan con el tabaco. Por eso cantaba la “gachí” : Dame el humo de tu boca, dame que así me vuelvo loca, corre que quiero enloquecer de placer, sintiendo de ese calor, un mundo embriagador,que acaba por prender la llama ardiente del amor.

viernes, 30 de enero de 2026

Venta de Ballerías




Siempre me ha llamado la atención la aldea de Venta de Ballerías, que se encuentra, próxima a la carretera, que baja a Sariñena desde Huesca. Después de pasar por Huerto, se desvía hacia la izquierda para ir a Berbegal y en una altura cercana a este desvío, se alza Venta de Ballerías. Tiene, escasamente catorce habitantes y es que sus tierras fueron del Conde de Guaqui y sus habitantes eran colonos de las mismas. Yo conocí al administrador del Marqués, perteneciente a la conocida familia, procedente de Casbas, de los Domingo. Y estuve en distintas ocasiones en su casa, porque mi hermano mayor, Manolo, tenía una gran amistad con el que luego llegó a ser Notario, a saber don José María Domingo. Su hermana Matilde, que más tarde se casó con un Ingeniero Agrónomo de Zaragoza, era y sigue siendo, gracias a Dios, amiga de mi hermana María. Luis Arasanz todavía recuerda con nostalgia las estancias del Administrador en su pueblo, donde, a veces pasaba dos o tres meses. Me decía Luis en lo alto, donde se asienta la iglesia parroquial de Torralba de Aragón, cuando se celebraba la entrega de la misma a sus fieles, después de ser restaurada, que el administrador no era una molestia ni una carga para los vecinos de su aldea, porque pagaba religiosamente su manutención. Pero yo notaba en mi amigo y en su convecino Pascual Ferrer, una especie de tristeza por el abandono de su destruida iglesia allá en Venta de Ballerías, al contrario de la restauración que se estaba inaugurando en la iglesia mudéjar de Torralba, que llenaba de alegría a todos los hijos de este pueblo y de la comarca. Se llena el corazón de melancolía, al escuchar a dos hombres, hechos y derechos y con profunda ilusión religiosa, quejarse forzados por el alegre acontecimiento, de la ruina de la iglesia de su aldea. Tiene Pascual dos hijos y, sin decir nada, adivinas como lamenta el tener que vivir en Huesca, para que puedan asistir a la escuela. Este pueblo no tuvo nunca iglesia parroquial, pero una antigua Duquesa, se preocupó de levantar una hermosa iglesia para atender espiritualmente a los colonos. Aquella iglesia inspiraba gran devoción a los fieles, pero después de entregada por el administrador Domingo a la comunidad eclesial, en lugar de conservarla, se llevaron las tejas enormes, pues debían de ser del siglo XVII y unas piezas pétreas para colocarlas, no me acuerdo dónde me dijo Luis. Cuando venía el Obispo, celebraba la misa en el edificio de la Escuela, ya cerrada hacía muchos años y obsequiaban al Señor Obispo con agradables manjares. Pero sin embargo, no abandonan Venta de Ballerías, aunque no haya obispo ni iglesia, pero mezclan la tristeza de la destruida iglesia con el recuerdo y la realidad alegres de los ratos pasados en ella y les queda el consuelo de haber levantado en el siglo XIII o XIV, una ermita a la Virgen de Puimelero, encima del lugar donde se unen los ríos Guatizalema y Alcanadre y allí acuden todos los años, los vecinos de Venta de Ballerías el día nueve de Mayo, Fiesta de San Gregorio, el día diez van los de Torres de Alcanadre, el quince, día de San Isidro los de Huerto y el Domingo de Pascua, van a venerarla los de Peralta de Alcofea. A esos pueblos del Somontano de Barbastro y de los Monegros, los unía la presencia de un ermitaño llamado Joaquín ,acompañado de su esposa Felisa, que vivían en la vivienda del ermitaño , que todavía se conserva y tenían una huerta a orillas de los ríos y subían cada domingo a Venta de Ballerías para oír misa. Llevaba siempre consigo una “capilleta” con una imagen de la Virgen de Puimelero, que todos los vecinos besaban y echaban una limosna para mantener el culto de la ermita. Ahora están sin ermitaño y no se acuerda de su iglesia, como ellos recuerdan siempre, ni el señor Obispo.

lunes, 26 de enero de 2026

Roberto Pérez Almudévar


 


Mi primo Roberto, ya ha llegado a una edad, que recuerda la eternidad, porque ya ha alcanzado los ochenta y nueve  años de edad. Al entrar en su casa, lo primero que he visto, ha sido un enorme libro de 1865, que heredó de su padre y Roberto ha depositado sobre un atril. ¡He visto cómo Roberto apoyaba su eternidad con la obra de Dante Allhigieri, escrita por los años de 1304 !. Sí, porque la obra trata del Infierno, del Purgatorio y del Cielo y es una de las más famosas de la literatura italiana y de la mundial. Se encuentran entre sus folios, unos dibujos impresionantes, de escenas eternas del Cielo, del Infierno y menos del Purgatorio, que fueron creadas por pintores de fama universal, entre los que se encuentra, en ediciones modernas, el español Dalí. Son dichos cuadros de un color oscuro por haberlas transmitido con láminas de plomo. Esa oscuridad hace crecer el respeto a la eternidad, como repartirían algún grado de alegría, si se hubieran conservado en alegres colores.
Cuando veo a Roberto, contemplo  su figura humana  y me quedo admirado, reflexionando sobre  un hombre, que por su edad, cuando se encuentra ya próximo a la otra vida, te habla con entusiasmo de la vida que ha vivido, amando el deporte, el turismo altoaragonés, desde los pueblos del Pirineo, hasta los Monegros, con el Monasterio de Sigena y la Cartuja de Lalueza. Si algunos al escuchar sus vivas palabras, tiene alguna duda,  sale de ella, al coger en sus manos paquetes de fotografías, que te hacen ver los verdes prados del Pirineo y sus altas montañas, hasta los desiertos de los Monegros, que sus parientes los hermanos Almudévar, han colaborado con otros soñadores, inspirados por Joaquín Costa, en la colonización de unos regadíos apasionantes.
Pero Roberto no amaba solamente su tierra altoaragonesa, sino que volaba con sus conocimientos por todos los países del Mundo. Y ¿cómo realizaba ese sueño de visitar lejanas tierras?. Sencillamente, porque vi un archivo enorme de álbumes de sellos de correos y al repasarlos,  aparecen ante mis ojos, los reyes que quedan en el mundo, los gobernantes democráticos y los caciques que dominan a muchos millones de seres humanos, en unos paisajes verdes unas veces y otras desérticos. Roberto ha soñado durante su larga vida, conseguir la felicidad de aquellas gentes, que vivían y morían y ha pensado en la instalación de industrias, que aliviaran sus vidas. Él se da cuenta de que no ha llegado a ser total todavía, el progreso material y espiritual a este mundo y cuando abre el libro, que le dejó su padre, con los impresionantes dibujos del Cielo , del Infierno y del Purgatorio, contempla las figuras celestes, como las de los condenados al Infierno, comentadas en verso  por  Dante Allighieri. Dante entonces,  como ahora Roberto, a veces sentían tristeza al observar  aquellos demonios cornudos y con colas colgantes,  que todavía hacen sufrir a los humanos. Y Roberto Pérez, expone para sí mismo y para los suyos “La Divina Comedia”, sobre un atril, para contemplar la comedia del Mundo, en la que también él, actúa.
Pero Roberto, no sólo no ha abandonado, la “Divina Comedia” sino que allí lo encuentras, observando aquellos oscuros cuadros, que le hacen reflexionar. Pero él, con su figura optimista, dotada de un bigote que lleva sobre su labio superior, desde los dieciocho años de edad, pronuncia sus palabras y yo  escucho, a través de ese filtro bigotil, historias que hacen vibrar a su mostacho, y después de él, conmueven  los sentimientos del  corazón de su esposa, de su hijo, de sus sonrientes hijas y de sus nietos y nietas, cuyos retratos pictóricos, cuelgan en el luminoso salón de su domicilio.
Pero yo, no sólo he sentido esos sentimientos de la vida ordinaria,  sino que durante la Guerra Civil, al mismo tiempo que Roberto, sentimos las miserias de las luchas y de las muertes de nuestro parientes, los Vallés. ¡Cómo recuerdan los dibujos del Infierno y del Cielo,  el martirio que sufrieron  nuestra pariente, madre de Jesús Vallés Almudévar y de su hijo Luis,  hermano de Jesús, que fueron fusilados, en la carretera, cerca de Bespén, por individuos infernales, como los que escribió Dante en la “Divina Comedia”, en cuyo libro se pintaron dibujos terribles de los demonios del Infierno, queriendo apartar del   Cielo a los seres humanos, hijos de Dios, como los Vallés de Fañanás.                                                   
El padre de Roberto era un hombre que tenía en cuenta los dibujos de Dante y amaba el trabajo, pero no actuaba como aquellos antiguos, que esclavizaban a la gente para producir riquezas para ellos o como aquellos dictadores en el Oriente de Europa, que  obligaban a trabajar a los obreros, horas y horas, para extender sus ideas por el mundo. Los países civilizados estimularon el deporte para equilibrar el trabajo con la salud y Don Roberto estimuló en su hijo, la práctica del deporte y Roberto,  hijo, cultivaba el amor de sus antecesores, es decir de su padre y de  su madre, inclinándose al Baloncesto, deporte que llegó a amar, como amó las riquezas de la Naturaleza. Y así como guardaba las fotografías de los paisajes y rebaños montañeses, tiene expuestas, en un espacio, encima del libro sagrado de Dante, las medallas que ganó en su deporte favorito. Esas medallas son muchas de ellas, de oro y de plata.
Yo recuerdo, cuando era niño, como acudía al Parque del Deporte de Almazán, a verlo lanzar pelotas en  el aro de sus rivales. Pero Roberto conserva  sus  recuerdos con figuras de todas las actividades de las que ha sido protagonista, y de todos los paisajes que ha visitado por el Mundo. En primer lugar me ha dejado admirado al contemplar esas medallas de oro y de plata, que son símbolos de los triunfos deportivos, que obtuvo para él mismo y para el Deporte Oscense.
Pero, como he dicho, era y sigue siendo, un admirador de la Naturaleza y no se conformaba únicamente con aumentar el número de los partidos que ganaba con sus compañeros, en el Parque del Deporte, sino que siempre que podía, con su coche viajaba con Laliena y otros numerosos amigos y recordaba su vida con fotografías extraordinarias, que todavía conserva muy bien ordenadas en sus archivos y que son, como su imagen, recuerdos de la eternidad. Porque, observando esas fotografías, se da, el que las mira, cuenta de la belleza de aquellos bosques y prados verdes, que pueden convertir a los que los examinan, en niños que se sienten con las numerosas mariposa que los gozan, igual que pequeñas partes de esa Naturaleza. Me dice Roberto, que muchos de esos paisajes han desaparecido, con lo que a mí, me queda la convicción de que él es un conservador de la Naturaleza, tal vez eterna. Este conservador, a pesar del disgusto de contemplar las ruinas de aquellos pueblos y aldeas, siente en su corazón que resurgirán, con la esperanza de una  resurrección del Alto Aragón, porque él ha visto y ve con sus propios ojos, como a pesar de haber caído edificios de noble figura, ahora se da cuenta de cómo muchos resucitan, porque son  reconstruidos  por personas, que sienten y han sentido sus mayores, y otros por la gigantesca belleza que les ha hecho gozar de su Naturaleza.   
 Muchos de los que vivían en aquella Montaña, han reparado sus casas y peregrinan a ellas, como un señor del pueblo de Sarvisé. Allí nació y estuvo hasta los catorce años, que lo llevaron a Huesca a estudiar. Se hizo Périto Agrícola en Pamplona y después ejerció su carrera en Lérida,  en Madrid y en Extremadura. Se jubiló hace escasos años y vino a Huesca, para ayudar a sus hijo e hija y a sus nietos, pero todos los fines de semana, peregrina acompañado por su esposa a Sarvisé, a la casa donde murieron sus padres. No los pueden ver en su casa natal, pero todas las semanas van a visitarlos al cementerio de Sarvisé. Este caballero es uno de tantos, de los que han arreglado sus domicilios montañeses, igual que otros que los han levantado, para hacer resucitar sus amadas tierras pirenáicas.
Muchos de los que se fueron o expulsaron, como los vecinos de Jánovas y La Velilla , a orillas del río Ara, no han podido aguantar el dolor que les produjo el abandono de tales pueblos tan bellos y tan puramente representativos del Sobrarbe. Pero también hay franceses que saben que los Pirineos eran un País, que dividieron las guerras en el Norte para los franceses y el Sur para los españoles, y algunos de ellos del vecino Bearn, que participaron en la conquista de Almudévar, de Zaragoza y de Valencia, que se encuentran muy bien en el Sobrarbe. Ahora ya no están separados políticamente, pues ambas partes son Europa. Pero están divididos por que el Ferrocarril de Canfranc, sigue destruido,  en tanto en Cataluña y en Vascongadas, circulan los modernos trenes. Pero hay aragoneses y franceses, que aunque no pueden restaurar toda la línea desde Canfranc hasta Pau, están restaurando la Estación Ferroviaria de Canfranc, que hace soñar a los aragoneses, los viajes que en tiempos pasados hacían, unos comerciales y otros sentimentales.
Otros europeos, como los holandeses, se complacen en el terreno de los Pirineos y sus Sierras, como los que compraron la casa de nuestro pariente Mosen Jesús Vallés Almudévar, en Castilsabás, donde viven dichos holandeses.
Pero no sólo se han preocupado los aragoneses de la comunicación ferroviaria a través de los Pirineos y su conversión en una zona rica, sino que el portugués Pascual Madoz, en los ya lejanos tiempos de 1845 al 1850, escribió que el río Ara, es diferente a todos los demás ríos montañeses. Largos kilómetros  de este río, carecen de puentes, por los que cruzarlos. En cambio en zonas más llanas, como cerca de Albella, donde hay una ermita dedicada a San Urbez, parece que las aguas imitan a las de las llanuras, pues corren mansamente. Escribe Pascual Madoz que “al impulso de sus aguas, se mueven las ruedas de molinos harineros y batanes; también se fertilizan, con ellas, que podían aprovecharse a poco coste, abriendo acequias y haciendo grandes praderías, para lo que es a propósito el terreno de sus inmediaciones, y con ellas un país ameno y fértil, el que hoy es ácido y miserable”. En aquellas aguas, crían abundantes truchas, barbos y anguilas.
¡Roberto!, nuestros recuerdos son muy limitados, pero la Historia nos hace leer, situaciones en las que intervinieron nuestros padres. José Almudévar Altabás, pertenecía a la familia Almudévar de Barluenga y por el año de 1805, se casó en Siétamo con Francisca Escabosa y Azara. Los Azara de Siétamo eran parientes de los Azara de Barbuñales y amigos del Conde de Aranda. Este poseía en Rodellar un terreno escabroso, apto para el pastoreo de las ovejas y nuestro antepasado, de Roberto y mío, arrendaba sus pastos al conde y por tanto subía y bajaba a Rodellar, con frecuencia. Y aquí es donde el sabio Pascual Madoz, nos revela lo que José Almudévar, veía en la Fuente de Mascún. “Se cree con bastante fundamento que de la Sierra de Jánovas, se filtra por entre grandes cavernas, que en ella se descubren y da origen a una nombrada fuente, que nace en el Barranco de Mascún, al pie de la Sierra Guara…Cuando crece el río Ara, la expresada fuente aumenta el caudal de agua, que en ella brota y cuando las avenidas del Ara, arrastran hojas de haya, la fuente presenta las misma hojas”.

Desde Siétamo se ve muy cercana la Sierra de Guara, y así como nuestro antepasado contemplaba las hojas de haya, que traían las aguas del río montañés, ahora son las hojas fotográficas archivadas, que ha multiplicado Roberto, las que pueden unir dar fuerza al Alto Aragón, para comunicarse con el Pirineo Francés, con el ferrocarril.

domingo, 25 de enero de 2026

Nasarre y otros pueblos del Parque de Guara

Tore y abside de Nasarre

 

Paseando por La Alameda he entrado en conversación con un señor y al escuchar su voz, me he dado cuenta de que era  montañés. Le he preguntado que de donde era y me ha contestado que de Nasarre. El me ha preguntado a mí, si  sabía dónde se encontraba su pueblo y entonces le he contestado que ya hace muchos años, yo iba por la carretera que sube de Huesca a Sabiñánigo y a la  derecha de La Manzanera que se encuentra sobre Arguis,  cogía una ruta, desde luego penosa, que pasando por Belsué, por su embalse de Santa María, cerca de Lusera y  siguiendo por Ibirque, llegaba al pueblo de San Urbez, es decir a Nocito. Desde  este lugar,  dejando a un lado Abellada y Azpe, pasando por  Used y  por la Pardina de Zamora,  se llegaba a Bara. Desde el Somontano, por Santolaria, subían los vecinos de Used, cuando volvían de llevar patatas para sembrar y subir aceite y vino para su consumo, en los lomos de sus caballerías. Subían por Cuello Bail y al llegar arriba, podían ir a Nocito o por la derrecha regresar a Used o a  Bara.   En Lusera se veía la iglesia en un lugar elevado, y en la parte baja, en un espacio amplio, estaban las comederas de ganado lanar y  en Bara   saludé a un ganadero, noble, que vivía en aquellas soledades, pero que conocía a todas las personas de aquellos pueblos de la Sierra y del Somontano, con un sentido de la hospitalidad, que por desgracia ya casi no existe en las ciudades. Leandro Campo de Nasarre también lo conocía y comprendía,  pues él también guardó ganado lanar en Nasarre y en Ola, en Casa de don Antonio Otal.  Estuvo como su paisano de la Sierra, San Urbez, cuidando el ganado, no sólo en sus montes, sino también en el pacífico pueblo de Ola. Para pasar de Bara a Nasarre y a Otín, hay que hacerlo por encima del río Alcanadre, cuyo paso sólo estaba protegido  por puentes de madera, que no ofrecían gran seguridad. Los niños de varios pueblos, como los de Letosa, Nasarre, Bagüeste y otros acudían a la Escuela de Otín. Entre los alumnos estaba Leandro  Campo de Casa Campo de Nasarre. Eran tres las casa abiertas en Nasarre, además de la de Campo, estaban Casa Laliena y Casa Español. Su hermano Pascual, el heredero marchó con su madre y con su esposa, a vivir a Barbastro, hace unos cuarenta y dos años. Leandro se fue de Nasarre a los veintisiete años a pastorear las ovejas  propias, junto con las de Otal de Ola y eran más pequeñas que éstas, con manchas negras en las orejas,  la cabeza y el resto de su cuerpo. No sólo iban a la Escuela, sino que tenían que pasar los puentes sobre el Alcanadre y sobre el Mascún, para aisitir a los entierros de sus paisanos, cuando se iban al otro mundo. Se conserva en Nasarre la iglesia del siglo XII, de estilo “Románico de la Montaña” y en la casa donde nació Leandro, en la dovela de la entrada  está esculpida una bella flor y al lado la fecha de su construcción. Recuerda con gran amor a su familia, pero se amaban con locura con todos los vecinos del pueblo y de los alrededores, pero ahora, que ha llegado la globalización a las ciudades,  ya casi no se conoce la gente. Pero al marchar cada uno por sus caminos, no se olvidan del pasado, pero tienen otros problemas, y  exclamó: ”¡qué bien se vive en Huesca!”. Se acuerda con nostalgia de aquellos tiempos,  pero vive bien en Huesca capital,  lo que le impide  derramar lágrimas.     

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