viernes, 23 de enero de 2026

La sabiduría y la opinión


Me he encontrado, en un kiosco, con un amigo que es, nada menos, que profesor de Física, pues es licenciado en Ciencias de tal categoría. Ahí mismo, los clientes pensaban en qué periódico iban a comprar, para consolidar sus ideas o para ver las opiniones de los hombres, que viven en nuestra sociedad. Pero mi amigo Ramón empezó a derramar sus sabias palabras, organizadas por su cerebro y yo pienso si lo serían por las leyes de la Física. Se expresaba así: “ Hoy día no se escriben en la prensa pensamientos no equilibrados ni lógicos ni teorías que puedan aportar soluciones a todos los problemas sociológicos, que se presentan frente a la Sociedad.”. Yo pensé: ”este hombre tiene razón, porque ahora estamos en crisis, estamos bajo la influencia de las cenizas del volcán de Islandia y nos encontramos ante la indefensión de la “Capacidad Humana”, para resolver estos y otros fenómenos, unos derivados de la Naturaleza y otros de los “Ideales Políticos”. ¿Qué son ideales políticos?, pues son unas ideas , que cada partido escoge como ideas básicas para regular la prudencia humana. ¿Cómo se defienden estas ideas?. No se sabe porque la prensa no los comenta, sino que está pensando en su negocio empresarial de miles de millones. Mientras tanto a los pensadores, propiamente dichos, no se les permite entrar en esos terrenos, que reciben el nombre de políticos.

Estamos en el siglo XXI, en que los políticos tienen más poder, que en toda la Historia han tenido, en imperios, monarquías, repúblicas e incluso en dictaduras, en todos los campos del pensamiento humano. Y la gente está como abstenida o privada de saber las opiniones de este mundo y de expresarlas ellos mismos, para obtener el bien general. Los sabios siguen trabajando en sus laboratorios, por ejemplo allá en los Alpes y piensan en la recreación del Universo, que como dice la oración al Espíritu Santo, “envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán criadas y renovarás la faz de la Tierra”. La prensa calla las ideas, pero a los sabios que trabajan en el nuevo acelerador de partículas, en los Alpes, no sé quien les ha inspirado la idea de llamarlo “La Cadena de Dios”. Antes los sabios sabían un poco de todo y ahora saben mucho de alguna especialidad y nada de otras. Así no pueden intercambiar ideas.


jueves, 22 de enero de 2026

El Hombre , el Caballo y el Toro



En la antigua Iberia, es decir en España, se encontraba el hombre acompañado principalmente por caballos y por toros y el íbero, inteligente, quiso hacer amistad con ambos. Con el caballo lo logró rápidamente. Y todavía después de muchos siglos, les une una amistad que casi los identifica. Ya lo profetizaron los clásicos con el mito del Centauro, que tenía su tronco humano, con su cabeza y sus brazos, en tanto el cuerpo era el de un caballo con sus cuatro remos y su rabo. Al toro lo han amado mucho los íberos e incluso en nuestros tiempos se han elevado hermosas siluetas de toro, sobre las colinas, pero salvo algún pastor que vivió con él en las ganaderías, no ha conseguido el hombre ser amigo íntimo del toro, como lo ha sido del caballo. Van cambiando las costumbres y parece ser que la introducción de la vaca holandesa berrenda en negro, gran productora de leche, empezó a promover que los habitantes de alguna gran ciudad, miraran a los toros y a las vacas bravas, con poca simpatía. Pero todavía quedan ciudadanos como José María Sorribas, nacido en el pueblo de Ibieca, que recuerdan con nostalgia su vida en común con novillos de origen bravo. Me contó que cuando tenía unos dieciocho años, bajaba a Tardienta y le compraba a un tratante, llamado Antonio Álvarez y apodado como el «Campando». Le llegó a comprar una docena de esos novillos que sin recibir la denominación de bravos, lo eran. Procedía de Navarra y varios pueblos de las Cinco Villas, como Ejea o Fuencalderas. Aquellas vacas que criaron a estos novillos eran terribles recién paridas y no se podía el hombre acercar a ellas porque le acometían. José María Sorribas conducía, de cuatro en cuatro novillas, de unos tres meses, desde Tardienta a su pueblo de Ibieca. Era aquel viaje una procesión de sufrimientos y dolores, porque aquellos novillos llevaban sangre del "tauros ibéricus" y aunque no tenían tanta bravura como los destinados a las corridas, acometían y tenían que castrarlos para que trabajaran como bueyes. Eran auténticamente bravos, pues al sacarlos de Tardienta, de la compañía de sus madres, a cada instante retrocedían, hasta que llegaban al Castillo de Cuervo, que está a unos doce kilómetros de Tardienta y cerca de Sangarrén. Al llegar a Cuervo estaban cansados y ya no causaban tantas molestias. a Sorribas. Por caminos viejos y poco usados iban de Sangarrén a Albero Alto y luego a cruzar por la ermita de Bureta de Fañanás, al empalme de Liesa e Ibieca. Llevaba Sorribas, como pastor, una buena vara de avellano, pero al llegar a Ibieca volvían a sublevarse, tanto más cuanto más comían. Atacaban fuertemente cuando estaban hartos y aquella manifestación le hizo pensar a José María, que tal vez fueran animales destinados a vivir en soledad, en amplios prados y bosques, donde hubiera paz y no tuvieran enemigos. Es más, cuando en Ibieca los soltaban a abrevar a la fuente, si encontraban mujeres qué iban a buscar agua, las acometían, las tiraban por el suelo y les rompían los cántaros. José María no atribuía a estos hechos su afición a las corridas de toros, pero cuando en la plaza de toros se sentaba en su puesto, se le revolvía la sangre con la de aquellos novillos, que quizá tuvieran la misma que los Carriquiris, que tenián sus antecesores en Navarra y en Ejea. Lo que vio Sorribas en aquellos novillos procedentes de Ejea, lo descubrieron, por ejemplo, aquella monja de clausura, que me contó, que allá en Gella, provincia de Teruel, vio ya hace unos sesenta años, una corrida de toros, con la participación de una joven rejoneadora y que su satisfacción artística fue enorme, pero como los portugueses, se quejaba de la muerte de los toros. Y yo a los cinco años de edad, me asomé cierto día al balcón que asoma al corral en nuestra casa de Siétamo y vi que estaba lleno de vacas "rayas" y negras, que llevaban colgando de sus cuellos unos troncos de madera. Eran para impedirles emprender carreras por los caminos, ya que las llevaban a Barbastro. Lo que dijo Sorribas de que los toros tal vez deberían encontrarse en grandes bosques y prados y vivir en paz, lo descubrieron también los poetas, que pensaban que existía una guerra entre los hombres y los toros. En el Libro Número Uno de Cossío, está escrito lo que un poeta soñó con los toros: "Partido en dos pedazos, este toro de siglos, -este toro que dentro de nosotros habita: -partido en dos mitades, con una mataría- y con otra mitad moriría luchando ... ". Pero no fueron solo los hombres sencillos, como Sorribas y los poetas, cuyas poesías acabamos de leer, los que se dieron cuenta de los misterios del toro, sino que también artistas geniales como Francisco de Gaya. Este pintó treinta y tres láminas de aguafuertes, sobre la Tauromaquia, tema que tanto amó, ya que dicen que en su juventud, realmente toreó. En estas obras se ven multitudes de ciudadanos con expresiones contradictorias, que son como contrastes. Son contrastes entre "La Diversión" y la tragedia. Parece ridiculizar a los ejércitos de Napoleón, que ejecutaron "Los fusilamientos" de aquellos que ya sabían de sangre, por su asistencia y contacto de siglos con los toros, que hizo patentes en los cuadros de "La Tauromaquia". Picasso con su arte pictórico no solo toreó con los misterios del toro bravo, que en algunos cuadros les pintó una cara bondadosa, sino que alabó la belleza del caballo y su amistad con el hombre ibérico. Su arte lo dedica a la muerte, no solo del hombre, sino también la del toro y la de los caballos. El año de mil novecientos treinta y tres, expuso una verdadera obra maestra sobre este tema, titulada "Corrida: la muerte del caballo", en la que se ve la actividad del toro y del caballo y se contempla la muerte del torero, que aparece sobre la cabeza del toro, vestido con su llamativo traje de luces de colores verde y oro. El vientre del caballo perforado por los cuernos del toro está echando sus intestinos sobre el rojo capote que parece ser una alfombra tétrica en el suelo. El toro estaba también destinado a morir, lo que da la impresión del significado necrofílico de los toros. Picasso trata de comprender el misterio de los toros españoles y como no puede expresarlo con palabras, lo pinta en la cabeza del toro con amor, haciéndola aparecer en medio de la terrible escena con una gran nobleza, que hace dudar a los que atacan la fiesta taurina y a los que la aman. Igual que lo que pensó José María Sorribas, que le llevó a decir "tal vez fueran los toros animales destinados a vivir en soledad, donde tendrían paz sin enemigos". Las corridas de toros han sido mal vistas por los extranjeros, pero hay que tener en cuenta que el Señor puso a estos bravos animales sobre la Península Ibérica y del contacto con los íberos, surgieron aspectos románticos como el pastor tranquilo sobre aquellos prados con encinas, a cuya sombra se acuestan, por otro lado viene la "Diversión", que representó Gaya, en la que se mezclan la vida y la muerte. Pero no tenemos por qué avergonzarnos de los toros, como debían hacerla con las cacerías de raposas en Inglaterra, las luchas de gallos, por ejemplo en la República Dominicana, las luchas organizadas de perros, la monta de una especie de búfalos cheposos en Estados Unidos y Méjico y hoy día algunas carreras destructivas de vehículos con la muerte de sus conductores en algunos países. Pero Picasso fue capaz de torear con su arte el miedo a la muerte, pero no solo del toro sino también del hombre y del caballo y resucitó la visión del Minotauro. Por eso, unas veces, pinta la cabeza del toro con rasgos de nobleza y de bondad, y en otras "con una loca agresividad". Parece ser que Picasso buscaba una explicación del comportamiento del toro y resucita la figura del Minotauro, como enemigo de los hombres, igual que pintó el Guernica, con el que maldice la violencia de los que la bombardearon, haciendo morir a tantos ciudadanos. Así como en las plazas de toros se exhiben capillas con Cristos, Vírgenes y Santos, entre los cuadros de Picasso, aparece Cristo en la Cruz, con su brazo derecho suelto y con un capote en la mano. En la mente del poeta Rafael Morales, se plantean preguntas como la siguiente: "¿Qué tenebrosa fuerza, qué delirio- mueve los corazones de estos toros?". Esta misma pregunta se hacen Picasso, Sorribas, la monja y yo mismo; al contemplar las corridas de toros: "¿Qué río de odio, de dolor, de ira,- se despeña en las astas,- y qué secretos ángeles de vino- enloquecen la tarde plateada?".

miércoles, 21 de enero de 2026

Las Rabosas o raposas



Dicen que después de los años mil, vuelven a las aguas por donde solían ir; viene esto a cuento porque después de casi cien años que los lobos desaparecieran de nuestra provincia aragonesa y ahora los quieren volver a soltar.

Hay a quien le resultan simpáticos los lobos y sus razones tendrán, como las tendrán, como las tenía Rodriguez de la Fuente, que, en  sus películas aparecía jugando con ellos, supongo que después de haberlos puesto bien “fartos”, como los domadores de leones los hartan de carne antes de hacer sus exhibiciones en el circo.

No sé que razones alegarán los que los quieren soltar para que se alimenten con los ganados de otro  o con su carne, pues nuestros mayores nos cuentan como se comieron a un joven que volvía del Servicio Militar, allá en Colungo, o a una patrulla de carabineros ,en Somanés, durante una noche de nieve, en que, sus fusiles de chispa, cargados por la boca, no disparaban a causa de la humedad que impedía arder a la polvora.

El lobo es merecedor de amor y simpatía por ser criatura de Dios como San Francisco de Asís nos enseñó, llamándolo hermano.

En la ciudad de Aguvio,en Italia, apareció un lobo feroz que tenía asustada a la población y el santo hizo un pacto con él, llegando a “darse la mano” y desde entonces ya no hizo daño a nadie, pero la clave concreta de tal prodigio consistió en que la población se comprometió a tenerlo bien mantenido. Así lo hicieron y el lobo murió de viejo con gran sentimiento de todos. Quedó demostrado que con la tripa vacía no hay  alegría  y  patente que el que quiera poner lobos  en su vida, les de carne y otros alimentos

Ustedes se acordarán de qué la Sociedad de Cazadores daba premios en metálico por cazar alimañas, pero pocos se acuerdan de que, cuando no existía esa Sociedad, los vecinos de los pueblos daban dinero, huevos, harina o carne al que cazaba un lobo.

En un pueblo de la Montaña, un labrador dijo a su criado, un tanto infeliz: “Vamos a cazar un lobo, le sacaremos la piel e iremos por los pueblos a sacar “a costra”. Se dirigieron a una lobera, que había e Monte Uruel y al llegar a ella, le dijo el amo al “misache”: “mete la cabeza por ese agujero?¿ y mira si hay  lobicos”. El buen zagal la metió con apuros pero no la pudo sacar, porque las orejas se abrieron, haciendo de tope. Empezó a chillar preguntando ¿qué hacemos ahora?, “no te preocupes- le respondió el amo, le respondió el amo”,ya voy a Jaca a comprar un pico”. Al preguntarle que debía hacer si llegaba el lobo, le dijo que se bajara los pantalones, que no le haría nada y añadió : “ los lobos tienen el morro frío, ya lo notarás cuando te olfatee el culo”.El hombre simuló que se iba, pero en llegar a hacerlo,cogió un palo, le puso en la punta nieve apretada y le tocó en sus desnudeces. El mozo, al notar ese frío, se creyó que ya había llegado el lobo y presa de pánico, pegó un “esbrunce” y sacó la cabeza llena de arañazos. El amo, exclamó todo satisfecho, ¡ ya no tengo que ir a buscar el pico!.

Lo mismo cuentan de una pareja de Loporzano, pero el hecho tuvo lugar en Montearagón,donde la falta de nieve no fue inconveniente para usar el procedimiento del palo, al que se puso cieno del fondo de una balsa, que aunque no tan frío, tuvo los mismos efectos.

Así que ya lo sabe, si quiere poner un lobo en su vida,cómprele “pizca”, aunque está cara. Antes la gente la comía para las fiestas y ahora los lobos la comerán todos los días.

Señal segura de que la vida marcha.

martes, 20 de enero de 2026

San Vicente, segundo patrón de Huesca



San Vicente es un santo “victorioso” y consiguió su victoria por medio del martirio, logrando, ya en aquellos primeros tiempos del cristianismo una victoria espiritual, que le  convirtió de ser un santo oscense,  en un santo  universal .Debió nacer aproximadamente cerca de   los años doscientos ochenta , pues su sacrificio tuvo lugar siendo todavía muy joven, siendo martirizado en Valencia el año trescientos cuatro. Fue muy importante su repercusión en la liturgia y en la hagiografía hispana y universal,  pues los historiadores eclesiásticos no cesan de repetir  que “España no pudo dar a la Iglesia un mártir más célebre ni más universalmente  reverenciado”. Y dentro de España fue la ciudad de Huesca la que lo vio  nacer, siendo hijo de Eutiquio,  que pertenecía a la familia consular de Agreso y de la oscense Enola. Muchos  han querido decir que nació fuera de Huesca, por ejemplo en Valencia o en Zaragoza, pero no pueden demostrarlo. En cambio nuestra ciudad  lo prueba por medio de  Diego de Aisa, cuando dice que la primera iglesia que se dedicó a nuestro santo  estaba   ”fundada en la casa de su nacimiento cabe la Puerta Nueva”, pero además el pueblo sencillo de Huesca siempre ha contado  tradiciones que les han trasmitido sus padres, heredadas de sus abuelos, de sus bisabuelos y así sucesivamente hasta llegar a la época  romano-ilergete, en que San Vicente vivía. Cada vez que sales por los pueblos,  escuchas una historia que te relaciona a San Vicente con tu propia Huesca. Por ejemplo, cuando fui a visitar la ermita de San Valero, situada en Velilla de Cinca, descubrí que en su altar mayor estaban presidiendo con el titular San Valero,   San Lorenzo y   San Vicente. San Valero era  obispo de Zaragoza y San Vicente que se estaba formando con él, le acompañaba  y pronunciaba, como diácono, los sermones que le indicaba su maestro, que era bastante torpe de palabra, debido a su vejez. Iban visitando su Diócesis,  más bien la iban formando y en el citado pueblo de Velilla de Cinca, se encontraron con San Lorenzo
Que venía de Roma, tal vez a consolidar la Iglesia Oscense y de paso a visitar a sus padres, San Orencio y Santa Paciencia, ¡cómo se juntan los paisanos!.
Esa unión entre oscenses quedó consagrada desde entonces a lo largo de la Historia, porque es normal ver a los dos santos juntos en las iglesias, por ejemplo en la de San Lorenzo y el Obispo San Orencio, hermano suyo. Su distribución geográfica por el Mundo, no ha impedido que San Lorenzo desde Roma, San Vicente desde Valencia y San Orencio desde el Sur de Francia, hayan mantenido un lazo de comunión entre todos los oscenses, que hicieron a San Lorenzo el Patrono Mayor de sus Fiestas de Verano y a San Vicente  su segundo patrón, para que les protegiera en las Fiestas Invernales. En la Ermita de Santa María del Monte del pueblo de Liesa, había una hermosa colección de retablos, que fueron destrozados para la Guerra Civil, pero el amor de sus habitantes a San Vicente,  hizo que se conservara uno de ellos, que representa  con pinturas medievales su vida y martirio. Se encuentra a la vista de todos los oscenses en el Vestíbulo de la Diputación Provincial y se ve desde los Porches, a través de los cristales. Allí lo depositaron los hijos de Liesa, para que  estuviera en un lugar seguro, ya que pocos días antes les habían robado la imagen de Santa María. Desde que bajo el Imperio de Diocleciano, el gobernador  Daciano  lleva a San Valero y a San Vicente a Valencia. Los aragoneses  nunca hemos abandonado a nuestro santo, pues ya el Obispo aragonés San Valero, cuando en el año trescientos cinco, cesó la persecución, le levantó un templo y en Huesca se levantó otro,  donde antes se asentó la casa donde naciera. En Huesca los moros lo derribaron, pero en Valencia se vio el templo rodeado de numerosos monjes, que atendían al culto de San Vicente y a los peregrinos que acudían a su sepulcro a venerarlo. Los cristianos dominados por el Islam no podían construir iglesias,  por lo que se deduce que el monasterio y la iglesia que acogía el sepulcro del Santo, habían sido edificados antes de la llegada de los musulmanes a España.
Los oscenses nunca abandonaron a San Vicente, pues A. Mundó  afirma que el siglo VI, fueron obispos-monjes los hermanos Justiniano de Valencia y Elpidio de Huesca, en el monasterio de San Vicente de Valencia. Según escribe don Francisco Castillón Cortada: “El año 975 se procedió a la consagración de la Catedral de San Vicente  Mártir  de Roda de Isábena, actuando en la ceremonia el metropolitano de Narbona, Aymerico”
Los Reyes de Aragón siempre trataron de salvaguardar el lugar santo de San Vicente y Alfonso I el Batallador, enterrado en la iglesia oscense de San Pedro el Viejo, hizo en el año de 1125, una expedición a Valencia, donde se le unieron multitud de mozárabes. Alfonso II cercó a Valencia el año de 1172, quedándose con la iglesia de San Vicente con sus diezmos y primicias, todos los cuales cedió al Abad y monjes de San Juan de la Peña en el año de 1177. Jaime I con el mismo amor que Alfonso el Batallador  en 1237, dio para cuando los poseyese, la iglesia y el terreno de San Vicente al Monasterio aragonés de San Victorián de Asán y con su generosidad hizo continuar el conjunto de la Roqueta de San Vicente como centro de atracción a la devoción del Santo, conservada durante  los cinco siglos en que los moros dominaran. Hemos visto cómo siempre los oscenses siempre han peleado para que la influencia de sus santos se conservara y han luchado por la conservación de sus templos.
Ahora podemos ver como se quiere restaurar la Catedral de San Vicente mártir de Roda de Isábena y con qué entusiasmo se está trabajando en renovar la Basílica de nuestro primer Patrono San Lorenzo. Hemos visto como son inseparables San Lorenzo y nuestro segundo Patrono San Vicente, que provocan una comunión (común unión) entre todos los oscenses, por lo que yo creo que deben pensar en restaurar la iglesia de San Vicente, que no pertenece a los Jesuitas, sino a la Diócesis de Huesca, ya que su fachada y su tejado producen la sensación de dejadez y abandono.
La Historia de Aragón está unida a la de Valencia y ahora que se está construyendo la autovía que nos unirá todavía mucho más, debemos no sólo unirnos en el comercio y en el turismo, sino en lo espiritual, como es el ejemplo de un Santo como Vicente, que nació aquí y fue allá martirizado.

Si renovamos  la  iglesia  de San Vicente, oscenses  y valencianos, viviremos unidos, iremos a recordar a la ciudad francesa de Narbona y aspiraremos a una vida mejor.  

lunes, 19 de enero de 2026

A Don José Bispe mi primer maestro (1935)


Todo lo aplasta la prosa de la vida que va rodando como un alud creciente y aplastando implacable a su paso el olor de una rosa, el roce de los besos impalpable, la alegría del niño, el ideal del joven, la madurez fecunda de la mujer y el hombre,  la serena actitud ante la vida del anciano, que ya lo ha visto todo y está de vuelta de cuanto le rodea.
Hoy el niño está envuelto por la prosa, que contempla las cosas por su vulgar vertiente y por su aspecto más corriente. Se le muestra el amor anatómico cuando no su lado pornográfico, que le lleva a considerar a los humanos como objetos de placer inanimados, que se pueden cambiar por muñecos y muñecas de goma y de plástico.
Tal vez “Juanita o el niño bien educado”, fuera un tanto hipócrita y “repipí”; hoy conviene que el niño sea más sincero y espontáneo pero no que se convierta en un grosero, y agresivo, que se transforme, finalmente, en un vulgar gamberro.
Hay niños en las grandes capitales, que no conocen al gorrión humilde, al asno ya negro ya platero, ni a la vaca lechera, ni al pato ni a la oca, ni escuchado, jamás, el canto del gallo corralero.
El gorrión tan sencillo, con su pardo plumaje, igualmente se escapa del pueblo abandonado, que huye, como amigo del hombre al que ama, de multitudes grises formadas por individuos solos integrados en  masa.
Las fuentes de las aguas generosas esperan, vanamente, que las cabras, las aves y los niños sacien su sed en ellas; mientras, el barman de blanca chaquetilla deformado por la prosa del papel rectangular y el sonido del metal redondeado, niega el agua al pobre niño que con temor de la pide. A la prosa le gusta el volar de los papeles morados, verdes y marrones y el rodar de duros, pesos y doblones, pero como el niño no entra en este juego, se le niega el agua, asta que tenga una edad que le permita pagar un whisky, que el camarero le servirá sonriente, añadiendo si es preciso: “¡saca Cheli whisky para el personal!”.
Yo tuve en mi niñez un maestro poeta, vestido con prosaico guardapolvo, que guardaba su modesta ropa de polvos y lodo pueblerinos y vivía un poético vivir, que expandía poesía  a los niños campesinos.

domingo, 18 de enero de 2026

Santos Santolaria.


 
 
Santos Santolaria, era compañero de estudios de mi difunto hermano Jesús y de esa circunstancia se deduce la gran amistad que siempre les unió. Amistad que me llevó al jardín de su casa, que se encuentra al lado de la del Doctor Bragado, a “caparle” unos pollos, que convertidos en “capones”, los saboreó, unido a alguno de sus hijos e hijas, en las Fiestas de Navidad. ¡Cuántos años hace de este pequeño acontecimiento , habían nacido todos sus hijos!. Sus ancianos padres, a los que porque todavía no conocí, debieron marcharse por aquel entonces, de este mundo, pero su señora y él, cuando ya se habían muerto su padre y su madre, criaban a sus hijos, que han salido con profesiones nobles. Yo creo que al vivir en un lugar tan pintoresco de Huesca y con la educación que les dieron Santos con su esposa, salieron todos con conocimientos científicos y técnicos. En tanto la esposa de Santos, trabajaba en aquella casa, próxima a la entrada del Parque, Santos dirigía una tienda con un nombre tradicional en Huesca, porque la llamaban “La Tijera de Oro”. En ella suministraba de ropa a muchos de los campesinos de la Comarca de Huesca. He oído contar a una señora de un pueblo del Somontano, como su marido todos los años compraba las fundas para segar o para coger olivas. ¡Cuántos entraban en su tienda con la cabeza desnuda y se marchaban de ella con sus boinas nuevas ,cubriendo su cabezas!. Pero no sólo se iban contentos por estrenar sus prendas, sino que salían sonrientes por el trato amable y las palabras cariñosas de Santos Santolaria, al que algunos, quizá ya de otros tiempos pasados, llamaban “Santicos”. Si, porque fue un joven, que era Danzante de San Lorenzo y que pertenecía a distintas cofradías, como la de San Vicente de Paul, que repartían ayudas entre los necesitados. Han pasado muchos años, desde que jugaba al fútbol con mi hermano Jesús, pero todavía seguía en su tienda “La Tijera de Oro”, situada en el Coso Bajo, sirviendo a los clientes. Y ¡qué emoción la de ver el lunes, día uno de este mes de Marzo, a las ocho de la tarde, cuando ya iba Santos a cerrar su tienda, a dos jóvenes de gran cultura, uno Arturo González, escritor y Oscar Ballarín, Fisioterapéuta! . Antes iban los labradores y en esos momentos fueron dos jóvenes, que querían reconstruir la romería que desde los pueblo montañeses de La Val de Viu, se realizaba hasta Nocito , para venerar a San Urbez. Necesitaban boinas, como las que cubrían las testas de los montañeses y otras ropas diversas, para caminar cantado romances antiguos, a punto de desaparecer. Cuando Santos vio la boina sobre la cabeza de Arturo Gonzáles, exclamó en fabla medio aragonesa: ¡Aún tienes buen “redoler”,¡zagal!. Cuando yo pasaba por delante de su comercio, entraba a conversar con él, pero si había clientes, me marchaba, hasta que un día que nos encontramos en la Catedral, me dijo: oye Ignacio, tú cuando vengas, no te vayas por la presencia de otros, que ya se marcharán y podremos conversar. Hoy, muchos piden a Santa Ana, buena muerte y poca cama. Tú no tenías necesidad de dirigir esa oración a nadie, pero el Señor te ha hecho caso, porque Santos se fue a su casa el lunes, día uno de este mes de Marzo y pasando al martes, día dos el Señor se lo llevó, a acompañar a san Urbez, en la Corte Celestial. Yo tengo el deber de manifestarle mi dolor a su esposa, a sus dos hijos, uno de ellos Doctor en Medicina y a sus tres hijas, al tiempo que me llena de emoción la Romería con las boinas de Santos a San Urbez.

sábado, 17 de enero de 2026

A Pedro Lafuente

 



El Instituto de Estudios Altoaragoneses me envió el libro de Pedro Lafuente Pardina “Al calor de la cadiera” y a continuación me puse a leerlo hasta suúltima frase, que dice así:” Y si, de paso, al leer mis trabajos, ustedes pasan un rato agradable, me daré por bien pagado”. ¡Pues, nada, Señor Lafuente! por este lector puede usted considerarse satisfecho, porque no sólo me ha gustado su literatura, sino que coincido con lo profundo de sus pensamientos, como son la armonía y unión, que debe tener Huesca con su Comarca, desde Ayerbe, Siétamo, Loporzano, Casbas y Angüés y no cito todos los pueblos, porque el pasado de la capital y de sus cercanos pueblos los ha convertido en Huesqueta y su “comarqueta” y en cambio a Zaragoza la ha convertido ese mismo tiempo en Zaragón y su Comarca. Y así lo das a entender, también en la última página, en la que pones:”Sigo creyendo en el futuro de nuestro Altoaragón. Es una tierra extensa, surcada por ríos limpios y caudalosos que son la mejor garantía de vida”.Y quieres corregir la conversión de Huesca en Huesqueta, cuando dices: ”En nuestro suelo hay mucho por hacer, mucho por descubrir…La Tierra Baja se está regando y poniendo en riego mucha de la que falta, pero Huesca por la que van a pasar las autopistas de Madrid a Monrepós y la de Lérida a Pamplona, carece de agua” y hace que escasee en la cuenca del Guatizalema, que tiene su Pantano y su proyecto de riegos. Esperemos que si se hace el Pantano de Montearagón y el Canal de Biscarrués, se le devuelva el agua al Guatizalema, que en caso de necesidad podrá abastecer a Huesca y más si el Pantano de Calcón, es enriquecido con una acequia que desde Pedruel, procedente del río Alcanadre, conduzca el agua a dicho Pantano y desde allí a Vadiello, como tenía proyectado Albasini.

Dices también, en el epílogo que “el tremendo espíritu de lucha que les caracterizó (¡claro a los de Huesca!), hizo que superaran hasta las peores épocas de sequías y penurias, ciñéndose a sus posibilidades, sabiendo que todo dependía de la Naturaleza y de su esfuerzo”.Y en la mañana de San Lorenzo, dentro de la belleza literaria, sacas los deseos del pueblo de Huesca y sino lo creen algunos, que lean: ”La fiesta, que ya se encendió la víspera con llamas moradas de vino, de ronda y de charanga, va dejando la umbría de la noche para vestir de rosa, con blondas de danzante, la aurora de esa mañana única y esperada”. Esto es literatura pura, pero sigue la reivindicación esencial de Huesca y su comarca: ”La Hoya, penitente de agua, cuya sequedad enfada a los oscenses, contorna la ciudad con esa manifestación muda de protesta, por saberse habitada por hombres y mujeres, no muertos, sino abandonados a su suerte por quienes desde fuera tasan votos. Ellos quieren para este suelo, céspedes de cardos. Nosotros praderas de futuro”.Como antes he dicho al hablar de la Hoya, está haciendo alusión al Somontano oscense, que forma parte del problema de la pobreza de aguas de casi toda la Hoya de Huesca.

“La Plaza de San Lorenzo, pulmón y pupila, aviva los recuerdos, sobre todo para aquellos hijos de esta tierra que, para ser notables, debieron hacerse ahijados de otros suelos. En ellos, por fortuna, sigue clavada la espina de la nostalgia. Por eso están allí, junto a sus amigos de infancia que siguieron aquí, como raíces pegadas a la breña”.

Pero quiero resaltar que Pedro Lafuente, me parece que escribe sus obras un poco como Cervantes escribía su Quijote, en que salían las ciudades de España y lo que en ellas ocurría; salían también los pueblos, los castillos y los molinos de viento. Así parece que escribe Pedro sobre Huesca, sobre sus pueblos, sobre sus campos, sobre sus monumentos y castillos y así como Cervantes escribía sobre el viento que movía las aspas de los molinos, Pedro escribe sin descanso sobre el agua, que además de regar los campos y los jardines, mueve los molinos en los ríos, que son como un precedente de la época industrial, que ya triunfa desde Barbastro y se pierde en Cataluña y en Zaragoza, siguiendo por Villanueva de Gallego, por Zuera, por Gurrea y se inicia en Almudévar.

Entre los monumentos nos recuerda el Santuario de Loreto, que aproxima Huesca a los Siete Lugares. En dicho Santuario se ve el problema de la sequía cuando ponen”San Orentius, Pater Pluviarum”, es decir San Orencio, padre de las lluvias y uno recuerda las rogativas que se le han hecho a este santo, incluyendo a la Venerable Madre Berride, que allí acudía a rezar para que lloviera y está enterrada en el Colegio de Santa Rosa.

Se ve este pensamiento quijotesco en Vicén D’o Río, cuando en el prólogo de la obra, dice: ”En muchos ha despertado con ellos, (artículos y comentarios telefónicos), recuerdos de otros tiempos, cuando los campos resecos eran arañados con aladros romanos tirados por mulas, trabajos y juegos en las eras, transportes y trajineros, artesanía y artesanos, costumbres ligadas a los momentos culminantes de la familia altoaragonesa, que se cumplían con ritos de siglos, innumerables formas de vida que, sin presumir de viejos, muchos de nosotros hemos conocido y que son ya inexistentes.

¡Cómo relata en su poesía el traslado de esa pareja de viejos al asilo, en su obra “¡Adiós, viejo labrador,adiós!.Es una de sus mejores obras poéticas y me recuerda, de algún modo, a Gabriel y Galán. Acaba su poesía diciendo: ”Pero somos ¡los últimos!-así, que cierra la cleta,-que aún nos queda nuestro amor.¡y este si que tiene fuerza!”.

En “La última mula”, animal al que los niños ya no conocen, aunque van conociendo cada vez más a los caballos, se ve como:”Los jóvenes marcharon a la ciudad y sólo los “viellos”, para no estorbarles, seguían viviendo entre los toscos muros encalados, cargados de miseria y doméstica historia”.Venían sus hijos y nietos para Navidad y al no llegar, salió el “agüelo” con la mula y sacó el coche, que se había quedado en la cuneta. La mula lo sacó, pero te deja pensando :”Dios mío ,qué solos se quedan los pueblos”.

Como en el Quijote, en la obra de Pedro se ve al pueblo sufrir y soñar, pero siempre le asedian desgracias y aventuras, pero ni la obra de Cervantes está basada en el humor negro ni la de Pedro, que lo que busca es el progreso y el amor de Huesca a San Lorenzo. Cervantes describe en el último capítulo del Quijote, la belleza de una tierra como la que Pedro sueña para la suya y dice: ”las florecillas de los campos se descollaban y erguían, y los líquidos cristales de los arroyuelos, murmurando por entre blandas y pardas guijas, iban a dar tributo a los ríos que los esperaban, la tierra alegre, el cielo claro, el aire limpio, la luz serena, cada uno por sí y todos juntos daban manifiestas señales que el día que al aurora venía pisando las faldas había de ser sereno y claro”.

Así Pedro ten en cuenta “que el día que al aurora viene pisando, ha de ser sereno y claro”.

Y tu mismo lo manifiestas en “Mañana de San Lorenzo”,cuando dices:”No te domeñes, Huesca, no te rindas. No renuncies nunca a ser ese bravo verde en que hoy te agitas”.

La sabiduría y la opinión

Me he encontrado, en un kiosco, con un amigo que es, nada menos, que profesor de Física, pues es licenciado en Ciencias de tal categoría. Ah...