jueves, 28 de agosto de 2025

Pedro Saputo, el Quijote aragonés

 


De la misma forma que el manchego Cervantes (1547-1616) es el escritor en castellano, más leído en el Mundo, el aragonés turolense Braulio Foz y Burges (1791-1865), ha sido, según el recordado en Huesca, Don Ricardo del Arco, “Un gran literato aragonés olvidado: Braulio Foz”, que  escribió la Vida de “Pedro Saputo”. Fue durante bastantes años olvidado como autor de tal Vida. Cuando yo era todavía un niño, escuchaba comentarios de Pedro Saputo, pero sólo alguna persona,  te decía que Braulio Foz, sin asegurarlo, podría ser su autor. El mismo Braulio Foz, escribió sobre su autoría de “Pedro Saputo”, diciendo: “Componen mi nombre las primeras letras de los diez primeros capítulos. Y lo declaro porque hay quien se ha atrevido a apropiárseme esta obra”
Braulio Foz, nació en Fórnoles, provincia deTeruel en 1791 y murió en Borja el año de 1865, a los setenta y cuatro años de edad y su obra “Vida de Pedro Saputo”, se considera como la  más importante de la narración aragonesa en el siglo XIX. Vivió su vida como profesor, soldado, novelista,  poeta, “aunque no pasó de mediocre versificador”,  humorista y dramaturgo, lo que hace pensar, cómo tuvo por modelo al Genio de Cervantes, soldado prisionero en Argel y mutilado por carecer de un brazo, perdido en la guerra.
Cervantes tomó como protagonistas de su obra “El Quijote” a éste Caballero “que estaba desvariado y se creía que estaba luchando con muchos enemigos”, le acompañaba su escudero Sancho”. En cierta ocasión “por el camino Don Quijote y Sancho se encuentran con unos molinos de viento y Don Quijote creyéndose que son gigantes se dispone a atacarlos con su lanza. Sancho le dice que no son más que molinos, pero Don Quijote se empeña en atacarlos ya que él piensa que son gigantes malvados y como consecuencia Don Quijote tropieza con su lanza y se cae al suelo acabando el problema de los molinos…..Al día siguiente cuando se disponían a ir en busca de aventuras vieron a dos monjes vestidos con sus hábitos negros y a una mujer que iba detrás de ellos, y se supone que iban todos en la misma dirección. Don Quijote se pensó que estos hombres tenían secuestrada a la señora que iba detrás de ellos y decidió atacar a los pobres monjes. Sancho le avisó que no eran más que dos frailes pero Don Quijote no le hizo caso y atacó a los frailes. Estos salieron corriendo con la mala fortuna de que uno de ellos se cayó en el suelo. Sancho amablemente quiso ayudar al fraile que se había caído pero los  dos mozos arremetieron contra él y le dejaron inconsciente. Don Quijote a su vez fue a presentarle sus respetos a la señora, pero el escudero de ella arremetió contra Don Quijote dejándole herido de un hombro. Esta batalla queda sin aclarar, puesto que explica Cervantes que no encontró más escrito con estas hazañas”.
Braulio Foz, fue el escritor o “narrador” de la vida de Pedro Saputo, igual que Cervantes fue el escritor de “El Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, acompañado por su escudero Sancho Panza. A éste ya le había conseguido Don Quijote el poder de la Insula, con el pequeño inconveniente de que cada vez que tenía un plato de comida delante un médico que estaba junto a él mandaba que se lo quitaran con lo cual es fácilmente imaginable el hambre que estaba pasando el pobre Sancho”.
Este cuento del ayuno forzoso de Sancho Panza, lo creó Cervantes,  pero en la repetición de cuentos sobre Pedro Saputo, “ya no están seguros de si los han oído de la fuente popular oral o recuerdan  lecturas de su infancia”. Yndurain en el prólogo de una edición de la vida de Pedro Saputo, escribe: ”los que repiten cuentos sobre Pedro Saputo, ya no están seguros de si los han oído de la fuente popular o recuerdan lecturas de su infancia”. El mismo Ramón J. Sender escribe algunos “episodios de la novela de Foz”, de los que se ignora si son recuerdos de un lector o de un oyente. En el “Averiguador Universal (num.79,15-4-IV-1882), en un relato que se titula “Cuentos aragoneses”, firmado con unas iniciales, que se ignora a quien corresponden, narra el cuentecico  siguiente: ”El herrero de Almudévar le metió por la boca a su mujer un hierro candente, porque le trajo el almuerzo frío. Condenáronlo  a morir ahorcado. A los que le llevaban al patíbulo, gritó un labrador amigo suyo: -Vecinos de Almudévar:¿Al herrero del pueblo queréis ahorcar?. ¿Quién  os hará las herraduras de las mulas y las rejas de labrar?. Doce tejedores hay en el pueblo, aunque ahorquéis a uno de ellos, “entoavía vus quedan once. Los labradores convencidos con tan bravo argumento echaron mano a un tejedor y lo ahorcaron”.  Un día de Abril del año de 2015,me encontré con el abogado oscense Don Pedro Loste y me contó que en cierta ocasión en que tuvo que hacer un viaje a Fraga,la abogada a la que iba a visitar, le preguntó por lo cómodo de su ruta y Paco Loste, le contestó: ¡malo porque por la mañana, cuando venía el sol del oriente, no me dejaba ver y ahora, cuando vuelva hacia Huesca, me abrasará los ojos, el sol que se va marchando del día!. Por eso  le explicó como Pedro Saputo se enfadó con el sol  al darle en sus ojos. Cuando estaba escribiendo este tratado de Pedro Saputo, me encontré en la calle al abogado oscense Paco Loste, que conservaba todavía recuerdos de Saputo. Lo bueno del caso es que la abogada fragatina, cundo volvió a verse con el oscense, le enseñó La vida de Pedro Saputo, que se había comprado.
Se corre por Aragón el refrán que dice: La Justicia de Almudévar, que la pague el que no deba”. Observando la rivalidad entre dos pueblos cercanos a saber Almudévar y Zuera, el tema de la Justicia de Almudévar, ¿fue inventado por los de Zuera, para rebajar la moral a los de su vecino pueblo?. Como dice Yndurain: “Luego, Pedro Saputo, para que no se divulgase la atrocidad ya que había sido impotente para evitarla, pidió que no se propalase a fin de evitar el baldón para el pueblo” de Almudévar. Continúa Yndurain que el Saputo, ”hijo de mujer, ojos de vista clara y padre de la agudeza” y su autor “Foz eran todo lo contrario de Correas (que escribió sobre la verdadera muerte del tejedor). Pero así se hacen los libros”.
En el Discurso de Ingreso de Don Rafael Gastón Burillo, recibido en su recepción académica en 1951, se expresó así: “El cuento o dicho de la justicia de Almudévar no es otra cosa que la sátira a ese Derecho Público Subjetivo fundado en el interés: la Justicia de Almudévar, siguiendo al mismo Foz, obró lo que le convenía. Ahorcó a un tejedor de entre los varios que había, y economizó así la vida del herrero que era solo”.
Lo supo Pedro Saputo,”que no quiso ir a la ejecución ni había salido de casa, y fue corriendo a la plaza a ver de impedir aquella atrocidad e injusticia; peo llegó tarde, porque ya estaba despachado el infeliz del tejedor. Llenose  de horror de tan grande barbaridad y se volvió a su casa mudo de palabras y frío del corazón, pareciéndole que el cielo y la tierra se habían mudado”.
Al desaparecer Pedro Saputo, se presentó en Almudévar un mendigo de esa edad poco más o menos igual a la suya, diciendo que era Pedro Saputo. “Al pedirle que pintara o tocara algún instrumento, respondió muy entonado y grave: el águila no caza moscas”. Y sigue Braulio Foz: “Yo me persuado que así los dichos como los hechos que corren como suyos y son tan indignos de su discreción y sabiduría pertenecen al falso Pedro Saputo, a quien los de Almudévar echaron con razón de su pueblo tan mal parado, y que como hemos dicho era un mentecato, un vago y un borrachón torpe e indecente. El hijo de la Pupila fue muy sobrio, muy fino, muy amable, persona de mucho respeto, y tan grande en todo, como se ha visto en esa verdadera historia de su vida”.
 Es evidente que Braulio Foz, tuvo una vocación pedagógica, pues escribió de sí mismo: “Mi carrera, mi profesión y mi inclinación es de humanista”. Pero fue la Guerra de la Independencia, la que cambió su inspiración de la vida intelectual en lucha contra los franceses, bajo el mando del General Perena, durante la cual, tuvo que recorrer el medio rural del Alto Aragón. Ese conocer la vida rural de los aragoneses, le dio una inspiración para escribir su Vida de Pedro Saputo. Subió a sus montes, bajó a las cuevas y visitó San Juan de la Peña, San Victorián, Sigena, Montearagón, el Pueyo de Don Sancho, el Alcoraz, el Pueyo de Barbastro, etc., etc. “Nos muestra como la condición de labrador y propietario de tierras, comportaba un orgullo de clase, que se consideraba superior a comerciantes y posaderos”. ¡Cómo sentía un amor a su pueblo de Almudévar, al contemplarlo, después de una de sus ausencias!. Escribió:”no hay allí río, no hay valles, no hay fuentes, no hay otros grandes y señalados objetos particulares, pero halló el mismo amado suelo, la misma amada campiña, los mismos caminos, avenidas y ejidos que de niño recorría; y era en fin, su lugar, era su pueblo, era su patria, y allí estaba su cuna y su casa donde se crió dulcemente”.
Braulio Foz, luchó por la Independencia de España, en Troncedo, Tamarite y en Huesca, bajo las órdenes del General Perena. Fue cogido prisionero, al capitular Lérida, en 1810, y llevado a Francia, quedando preso en Warry. En esta zona volvió su cabeza a interesarse por los estudios, como la Astronomía, Historia, Geografía, Latín y Griego.
Fue Braulio Foz un escritor aragonés total (que escribió también en lengua aragonesa), pues nació en Fórnoles (Teruel), vivió en el Alto Aragón, alterando el paso de su vida, con la estancia obligada en Francia y murió en Borja y al volver de su primer destierro en Francia, en 1814, fue Catedrático de Latinidad en la Universidad  Sertoriana de Huesca, enseñó en Cantavieja (Teruel), y fue Catedrático de Griego en la Universidad de Zaragoza. Estaba identificado con Aragón y relacionado con la vecina Francia, igual que Carlomagno con su vecina España.
 El Pirineo estaba en  un territorio fronterizo entre España y Francia, y poseía una cultura común a esos dos Paises, pero casi siempre divididos en una parte francesa y otra española. Carlomagno sentía necesidad de crear un Imperio Europeo y se sentía atraído por España y Braulio Foz, cuando tenía que huir o cuando fue cogido prisionero, el 14 de Mayo de 1810, estudiaba la cultura europea. Ese Imperio, está llegando a ser una realidad, con el Mercado Común Europeo. En Francia estudió una  cultura más liberal. Se ignora la fecha del retorno a Aragón. En 1814, según dijo Don Ricardo del Arco, desempeña en Huesca, la Cátedra de Latinidad, ganada por oposición. Nos informa Braulio Foz en su “Hoja”, que “entre 1823 y 1834 pasó el tiempo en persecuciones, castillos, viajes y emigraciones a Francia, de donde volvió en 1834”.
El año de 1837, fundó el periódico liberal, “El Eco de Aragón” que tuvo que redactar él mismo hasta el años de 1842, por el cual tuvo que volver a emigrar a Francia, perseguido por haberlo fundado.
Pero toda su vida fue un hombre que tuvo que pensar, sufrir y mirar en su interior soluciones humanas a los problemas que le plantea la vida a todos los hombres, es decir a los intelectuales y a los hombres sencillos. Esta forma de ser convirtió a Braulio Foz, en  un “narrador”, que describe la vida de un hombre con respecto a los problemas en  la historia y los de ésta, con respecto al   protagonista. Braulio Foz describe en su novela a “Pedro Saputo”, nombre con el que llamó a su protagonista. Lo llamó Saputo es decir Sabio, porque encontró necesario que la sabiduría le ayudara a resolver el problema de la existencia de los hombres, desde los más sencillos hasta los más intelectuales,  como él mismo. El mismo Braulio Foz, nos aclara este problema de los hombres, con estas palabras, en las que introduce el humor:”¡Dios nos libre de tontos, amén!. Porque tratar con ellos es lo mismo que entrar de noche y sin luz en una casa revuelta, donde no he estado nunca… Ahora se le antojó hacerse médico; si, señores, médico sin más ni más; médico, señor, como quien no dice nada”.
 La Humanidad siempre ha sido dividida, como dice Braulio Foz entre listos y tontos, cuando dice :”¡Dios nos libre de los tontos. Amén!. Cervantes ya dividía a los hombres entre los nobles o hidalgos, como el Quijote, aunque era además de hidalgo, loco y entre los pobres escuderos, como Sancho Panza. Llegaron más tarde los capitalistas y los obreros, que han continuado luchando en este mundo.
Braulio Foz quería que su protagonista  “Pedro Saputo”, aprendiese de todo para ser un auténtico Sabio o Saputo. Aprendió de muy pequeño a leer y  escribir con una rapidez prodigiosa, se hizo pintor, no sé si pintando la Corona de Almudévar y viajó por todo Aragón y parte de España. Aprendió multitud de refranes y de aventuras, contadas por los humildes de la tierra, para educar a la gente sencilla, que no había aprendido a leer, a pintar ni a hacerse médicos, con un nivel más bajo que los intelectuales, pero que llenaban sus cerebros de sentido común, a veces con errores. Braulio Foz equivalía al Gran Cervantes y quería formar un hombre con las cualidades humanas, como Cervantes deseaba que el Quijote, acompañado por Sancho Panza, hiciese respetar la Justicia entre los hombres.
Dice Don Rafael Gastón Burillo:”La exaltación de la fantasía ética del manchego tuvo por paralelo la exaltación de la razón en el aragonés”. Añade. “Quizá Braulio Foz sentía o presentía una situación de decadencia en el espíritu aragonés, y lo fustigó mediante latigazos de razón, latigazos sin llaga, para evitar su sopor. Parece que el espíritu del autor se estremeciera ante la posibilidad de que el genio de la raza, las ideas de verdad y de justicia, la razón natural, cayesen en el raquitismo, y construyó la sana figura de Pedro Saputo para que Almudévar, entre la montaña y la llanura, velase por el destino de los pueblos”. Como acabo de escribir Braulio Foz “presentía una situación de decadencia en el espíritu aragonés y lo fustigó mediante latigazos sin llaga, para evitar el sopor”. En el siglo XIX todavía se trabajó en el ferrocarril que unió a Aragón con el Bearn, pero los latigazos impidieron la reparación del puente de L’Estanguet, ”para que Almudévar, entre la montaña y la llanura velase por el destino de los pueblos”. En Cataluña y en Vascongadas se mejoraron las vías férreas de comunicación entre Francia y España.
Braulio Foz estuvo en Francia durante muchos años y conocía la Historia del Bearn con Aragón. Sabía que el Vizconde del Bearn   luchó con los moros que le cortaron la cabeza, para al fin, enterrar al Vizconde del Bearn, Gastón IV en la Basílica del Pilar de Zaragoza. Su muerte se produjo el año de 1131. Hizo conquistas por el Pirineo, participó en la conquista de Almudévar y lideró la conquista de Zaragoza para Alfonso I de Aragón. Tras la muerte del Vizconde el año de 1131, en tierras valencianas, depositaron su olifante en el altar de Santa María la Mayor de Zaragoza,en cuyo Museo Pilarista, se conserva su cuerpo. Fundó el  Vizconde  pueblos en el Norte de la actual provincia de Huesca, conquistó Almudévar y luego Zaragoza, y en Valencia fundó varios pueblos y ciudades cristianos. El camino desde el Bearn hasta Zaragoza, pasaba por Almudévar y allí los moros ejercieron una resistencia enorme.
Como acabo de decir, Braulio Foz, observaba en Almudévar, una decadencia enorme del espíritu antiguo, en que por Almudévar pasó el Emperador europeo Carlomagno y más tarde el Vizconde Gascón IV, que por Almudévar conquistó Zaragoza y construyó la sabia figura de Pedro Saputo, para que éste velase por Almudévar, “para que ésta entre la montaña y la llanura, velase por el destino de los pueblos”.
Un día del mes de Abril de esta año de 2015, me encontré con el abogado oscense Don Pedro Loste y me habló de Pedro Saputo, cuando unos días antes estuvimos hablando con        Abadías, casado con una hermosa señorita de Almudévar. Pero no se acabó con la muerte de su esposa, el amor entre José María Mur  y ella, pues él conserva íntegra la casa de Almudévar en cuyo interior da la impresión de vivir en una eterna vida. ¡Cuántas veces durmiendo en aquellos gruesos colchones de lana, soñaría Abadías con el hijo de Almudévar Pedro Saputo!.
Cambió su esposa el cielo representado por la gran casa de Almudévar, por aquel cielo al que todos iremos, pero no lo olvida y pasa temporadas soñando en ella, como si todavía estuviese viva. Pero se quedó solo, como se quedó  Aragón, cuando el puente de L’Estanguet se cayó o lo tiraron. Fue un tormento de soledad para José María Mur, cuando con su amigo Zaborras, iban a Biarritz a ver la película de Marlon Brando y de su bella amante y tuvieron que  contemplar la triste caída del  puente. ¡Qué caída más triste la de la amante de Marlon Brando, en sueños de locura y la muerte de su esposa, que hace soñar toda la vida a José María  en el amor puro!.    
Volvió José María Mur a Huesca y en el Aero-Club conversaba de todo lo humano, de los bueno y lo malo, cuando los miembros de dicho Club, tuvieron la necesidad de cerrarlo. En ese Club se recordaban todas las cosas del Alto Aragón y entre otras estaban cuatro cuadros sobre la vida de Pedro Saputo, verdaderas obras de arte, de historia y de hechos tristes y alegres. José María pagó el valor de dichos cuadros y se los llevó a su casa, cercana a Hotel Abba.
En su ella  he visto los cuadros y los he fotografiado. Uno de ellos representa el milagro de Alcolea de Cinca y el otro es el retrato del carro-galera revestido con sábanas a modo de velas, para apoyar la fuerza de las caballerías, en su traslado del carro. Ese empuje se vería apoyado por el fuerte cierzo que impulsaría por medio de las velas, el desplazamiento del carro.
Los cuentos de Pedro Saputo son innumerables y no se encuentran todos en la “Vida de Pedro Saputo”, sino que algunos los  han recogido de libros como los de Sender y otros los cuenta el pueblo. El de carro-galera lo aprendió  Don Antonio Bello, en Almudévar, donde  tenía una finca  que  sigue cultivando su hijo en Almudévar. En mi artículo Los Hermanos Bello, escribo: “Antonio alcanzó notoriedad entre los hombres del campo, que trabajaban la tierra y pensaba constantemente en asuntos que interesaba a estos hombres, siempre relacionados con las Ciencias Naturales. Entre otras ideas llevó a Almudévar el arte de volcar carros, que había aprendido de su padre, en otra ocasión para aliviar el esfuerzo de sus mulas, les colocó en el carro una vela marinera, pero aparte de aliviarlas, un día de enorme cierzo, sopló con tal intensidad, que volcó el carro”. Don Antonio se había convertido en un profeta de Pedro Saputo, porque en cierta ocasión,  cenando en la Posada de Almudévar, le llegaron dos mozos para decirle si quería volcarles un carro; él se lo volcó, se lo agradecieron mucho y se repartieron el dinero, que con apuestas habían ganado.
Es que Don Antonio Bello, era amigo de todo el mundo e igual que amaba a los mozos de Almudévar, era también amigo en el Café Gijón,  de Don Julio Caro Baroja y de Don Eugenio D’Ors. En Huesca acudía al Bar Flor y al Caserío Aragonés, en que alternaba con Ena, con el Jefe del Servicio Nacional de Cereales, señor Laborda y además iba al Aero Club, donde contemplaba los cuadros que representaban las glorias de Pedro Saputo y dialogaba con mi primo José Antonio Llanas Almudévar, sobre la Física, la Química, los riegos, la picaresca, el humor y la vida
Antonio Bello era un Sabio en castellano y un Saputo en aragonés, pues Julio Caro Baroja, le hizo el prólogo de uno de sus libros y José Botella Llusiá, prologó otro, con el siguiente encomio:”Este es un libro sorprendente. Es el producto de un hombre formado, con una sólida base cultural”.
En Almudévar, que la hizo capital del fracasado imperio romano-germánico, reunió a  todos sus antiguos compañeros, invitándolos a una comida clásica, que nunca habían probado, pero quedaron mucho más admirados de los cuentos que les contó el sabio Antonio Bello de Pedro  Saputo.
Antonio Bello voló con un amigo piloto del Campo de Aviación de Monflorite, sobre el curso del río Ebro, pero también voló hacia los Pirineos, recordando como Carlomagno y Braulio Foz, pensaron en la Unión Europea. Hace ya muchos años que se tendió la vía del ferrocarril de España a Francia por Canfranc. José María Mur ventura con su amigo Zaborras contemplaron la caída del puente de L’Estanguet, que dejó a los aragoneses creadores de la “Vida de Pedro Saputo”, sin comunicación entre el Bearn y Aragón, en tanto España se ha volcado por Vascongadas y Cataluña, para ser parte de Europa, cuando en dichas regiones, hay muchas personas que sueñan con su independencia. El autor de “La vida de Pedro Saputo”, Braulio Foz pensó, tal vez en el polígono Zaragoza Toulouse, pero si no se hace la comunicación entre el Bearn y Aragón, éste se va a quedar sin un crecimiento humano.

miércoles, 27 de agosto de 2025

Villalangua ,su Teatro Natural y San Urbez

Portillon de la Osqueta.

¡Qué belleza se contempla desde la Foz de Salinas!, donde están los restos de una Ermita dedicada a San Urbez. En las crestas calizas se contemplan restos, como si se tratara de una necrópolis de lajas. Estamos en el Reino de los Mallos y  en su terreno natural, como si ese Reino quisiera ocultarse  con el pueblo de Villalangua. Parece que el Señor ha colocado este pueblo en una especie de Teatro más que clásico. ¡Qué belleza  se contempla en la Foz de Salinas!,  donde están los restos de una ermita dedicada a San Urbez. En las crestas calizas se contempla  como  una necrópolis de lajas. Estamos en el Reino de Doña Berta, que era italiana, casada con Pedro I,  Rey de Navarra y de Aragón, que murió el año 1104. Le dejó Pedro I, como dote, los pueblos de Murillo de Gallego, Riglos, Marcuello y Ayerbe. Ubieto Arteta le dio a ese conjunto de pueblos  el nombre de Reino de los Mallos. No salió la reina embarazada y en 1110,  desapareció dicho Reino. El hermano de Pedro I, que le sucedió, fue Alfonso el Batallador. Están regados dichos pueblos por el río Gallego, en el que desemboca el río Asabón. Para subir a los  pueblos de  Salinas Viejo de Jaca y Villalangua, hay que desviarse al Oeste, desde la Carretera de Huesca a Jaca y seguir el curso del río Asabón, al lado de cuyo cauce se ven los restos de un viejo molino.  Están estos pueblos en la Sierra de Santo Domingo y  limitan  con la provincia de Zaragoza. Estamos en un pueblo apartado del Mundo, como si quisiera ocultarse Villalangua, pues  parece que el Señor ha colocado esa Villa en una especie de Teatro Natural, más que Clásico. Desde Villalangua se sube a Salinas Viejo, del que tan sólo queda la iglesia y en su trayecto se oyen y se ven sobrevolar multitud de aves, casi todas ellas de rapiña. Nos encontramos con unas aguas salinas, en la Foz de Salinas,  que se explotaron en otros tiempos. Da la impresión a los suben a Salinas Viejo, de que se encuentra en un paisaje de una gran belleza. Se ve la Osqueta, o apertura de un camino natural, que se usaba como trayecto a Agüero. Osqueta, palabra vasca, que en mi pueblo de Siétamo han usado toda la vida, que quiere decir apertura, que unas veces era montañera, como la que conducía a los salineros con sus ganados a Salinas  pueblo Viejo   y en nuestros pueblos era una apertura con una navaja,  sacada de los bordes de las orejas de las ovejas, como signo de propiedad de los ganaderos..¡Cómo coincide el significado de la osqueta ganadera con el de la Osqueta de la Sierra con el nombre de ”Portillón de la Osqueta”. Caminando hacia arriba, ya lejos de la iglesia de Salinas Viejo, se divisa la Peña de Oroel, encima de Jaca. Si miramos hacia abajo .donde se encuentra Villalangua se ve la cara sur de la Sierra adornada por los pinares. Pero si cambiamos en el Portillón u Osqueta la mirada, veremos la dirección a Fuen Calderas y Biel, ya en Zaragoza. Ahora se podría encaminar el visitante de la Sierra de Santo Domingo a Agúero, pero, los visitantes prefieren bajar a Villalangua, donde se encuentra la famosa Posada de idéntico nombre. Eso hicimos nosotros, es decir bajar a la fachada de la Posada de Villalangua, y nos encontramos cómodamente sentados frente al Gran Teatro Natural, que no nos cansábamos de admirar. Si,  porque desde ese mirador,  no se cansaba uno de contemplar, con una gran delicia, el Portillo de la Osqueta. Sentados en  las sillas exteriores del Bar de la Posada, que son el Mirador, sobre el río, se contempla el paso de la Osqueta, por el que caminaban los habitantes de la Sierra de Santo Domingo, cuando venían del monte,  para que sus hijos, que los acompañaban, llegaran a Salinas el Viejo. En la iglesia, de la todavía quedan restos, los esperaba el Cura para enseñarles la Doctrina Cristiana, para poder recibir la Primera Comunión. Y  ¿cómo sé yo estos hechos en los que describo el paso de los habitantes de Salinas el Viejo?. De una forma muy sencilla. Hace escasos años se murió en Siétamo el señor de ciento y un años de edad, Sebastián Grasa, que fue hace muchísimos años Alcalde de este pueblo desaparecido. Y él me contaba el paso por la Osqueta de los escasos habitantes de Salinas el Viejo, que todos ellos emigraron y Sebastián Grasa a mi pueblo de Siétamo. Sentado en la entrada del Bar, teníamos debajo de la calle el paso del río Asabón y deante de nosotros se veía un Circo Natural, que en tempos fue sólo un conjunto de Huerto. Por encima de todos ellos se encuentra el paso por la Osqueta de los habitantes de Salinas el Viejo, que regresaban acompañados de sus rebaños, que venían de los pastos, en los que se encontraban parideras. Si,  regresaban a Salinas el Viejo, para encerrar su ganado y asistir a las palabras del Cura, que estaba preparando a los niños para hacer su Primera Comunión. Estábamos sentados con mi yerno Santiago , frente a un enorme Circo natural y apareció entre nosotros un señor llamado Víctor Callau Casasús, nacido en Villalangua. Empezamos a conversar y se declaró sobrino del anciano Sebastián Grasa y me dijo que su tío Sebastián tenía la cabeza “bien amueblada”. En cierto artículo que escribí hace ya unos años, ”recordaba como  Sebastián Grasa me contaba que en algunas ocasiones,  el paso por la Osqueta era terrible, sobre todo cuando el viento cierzo soplaba con tal intensidad, que les hacía caer sus cuerpos sobre el suelo”.
Víctor al oír tal relato, lo confirmaba, con su cabeza tan bien amueblada como la de su tío Sebastián Grasa, el día 20 de Julio de 2012, diciendo que en aquellas Osquetas, cuando, soplaba el Cierzo, pasaba un aire fortísimo, que desplazaba la “zaborrilla de salagón”, igual que otras piedras menudas, por el camino, que como he dicho convertía los caminos dulces en ásperos. De la boca de de Víctor salían explicaciones llenas de sentido común, porque decía que en aquella Osqueta, el aire corría encañonado. Hoy aquellas tierras tan duras y tan tiernas para los corazones de aquellos hombres, están casi desiertas, desde Longás, Biel. El Portillo de la Osqueta, Salinas y Agüero, hasta penetrar en el Monte de Luna”. No existían sólo las osquetas, sino que todavía se conservan las “Oscas”, como la misma de Huesca u “Osca”. Las Oscas eran aperturas en la Montaña por las que e pasaba del Norte hacia el Sur. Por ejemplo se ve desde Huesca la Brecha de Roldán o Salto del mismo. Era un paso gigantesco de la Montaña a la Tierra Baja. Esas oscas o puertas enormes las colocó el Señor para facilitar el paso desde la Montaña a la Tierra Baja y el hombre aprovechó otras puertas menores, como la de Villalangua y Salinas la Vieja , a las que llamaron “osquetas”. Por esta osqueta o apertura de Salinas de Jaca, pasaban los niños desde el Monte a Salinas , para estudiar la doctrina cristiana. Creó Dios la Gran Entrada en Huesca por la Osca de la Sierra. Encima del desaparecido pueblo de Salinas de Jaca, el viejo, pasaban Sebastián Grasa para recibir la doctrina de su Comunión y para conducir el gando desde las parideras a Salinas. Aquellas aperturas las llamaban oscas u osquetas y los ganados para identificar a sus dueños, les hacían osquetas en sus orejas , para identificar a sus dueños.
Hoy existen jóvenes que quieren ser pastores, sintiéndose en un mundo espiritual, divertiéndose en los caminos como la Osqueta de Salinas y la Ermita de Salinas, que está ya arruinada. Existe en Huesca u Osca una gran devoción a San Urbez, que se extiende por toda la Provincia, pero que parece muerta en Salinas Viejo cerca del río. Por la Foz de Salinas, se encuentra la Ermita derruida de San Urbez. Esta renovándose la devoción a este Santo. Si se restaura dicha Ermita,  yo creo que se recreará la devoción de los oscenses a este Santo. Y Villalangua y Salinas el Viejo, será un lugar de peregrinaión a San Urbez Además por estos lugares suben alguna vez peregrinos que van a orar a San Franciso Javier. Es un espacio de monte con su Circo Natural, con sus fuentes y su río Asaabón, y la Ermita de San Urbez, situada  en  la  Foz de Salinas. Es una zona donde acuden los europeos y americanos y los cazadores vascos, han comprado lugares para cazar. ¡Qué no sean solamente los forasteros los que gocen de este santo lugar, sino que todos los aragoneses, acudan a esta Circo natural y a la Ermita de este santo y pastor, San Urbez. Además tendrán los peregrinos el placer de comer las estraordinarias Tortas de Ayerbe.

lunes, 25 de agosto de 2025

Música

  


Para todo hay que tener cualidades. Yo, de pequeño estudié música y fracasé. Pido perdón, ¿a quien? a mí mismo, porque pensando correctamente, yo no tenía cualidades para cantar ni para tocar armonios ni pianos. Sin embargo escuchar música me produce un gozo infinito. Ahora se escuchan muchos discos, pero de música popular, ¡qué poca!. Me acuerdo de oír el canto llano gregoriano, que ha volado, cuando la humanidad más necesidad tiene de escucharlo, aunque sólo fuese para compensar los ruidos y "ruideras" que produce la música moderna y los artefactos industriales. Quedan rincones monásticos a los que sería necesario ir a pasar algunos días, sobre todo a los ejecutivos para que no se les produjese el infarto y para luchar contra las agonías que lleve consigo el "mundanal ruido".¡Oh, si estuviese vivo el monasterio de Montearagón con sus antiguos frailes agustinos!.Se podría subir a escucharlos y de paso echar un traguito del licor, parecido al "benedictine" que ellos fabricaban. Conocía a unos muchachos que se compraron un "casette" de Solesmes, para escucharlo, en tanto fumaban "codetes". Hasta a los drogadictos les gusta el gregoriano. Este canto da un cambio al canto popular. Sus frailes cantaban unidos, todos igual, no subía la voz de uno de ellos más alta que otra voz: "un fraile, dos frailes, tres frailes en un coro, hacen la misma voz que un fraile sólo". Los cantantes de los lugares, en un entierro, cantaban como diablos el "Dies irae", mejor dicho como ángeles. Parecía que estabas escuchando "radio moros", pero pensando me pareció que lo que estaba escuchando era música mozárabe. Mi hermana María escuchó en Monreal unas canciones folklóricas sefarditas y me dijo que sonaban como cuando escuchaba a los señores Andrés de Lobateras y a Mariano Cabrero, hijos de Siétamo. ¡Qué sentimiento ponían en sus cantos!.Yo me puse una vez a cantar con ellos y Marianer de Cabrero me hizo callar porque yo no daba las notas improvisadas como los negros las dan en su música de Jazz. Hoy Mariano canta en la Coral oscense y yo soy un fracasado, no tengo perdón. ¡Hoy estudiamos la música y hay gente preparada para recibir esta música!.¡Por favor, haced un disco, un casette o lo que sea, en algún pueblo donde se cante así, si es que queda!.Yo no tengo perdón, ya lo he dicho, ¡pero mira que por decreto destruir la música que durante siglos ha cantado la gente!. El pueblo no entendió este destrozo, pero no he escuchado comentarios sobre la música destruida; el pueblo no subió más al coro de la iglesia y en paz. Pero cuando a los santos (que mientras no se demuestre lo contrario, fueron muy cristianetes) los echaron de las iglesias, escuchas alguna "dijenda". Un mosen puesto al día, destruyó en la lonja de la iglesia un santo de yeso de poco valor artístico a fuerza de "mallazos". Un hombre que por ahí pasaba, dijo: ¡qué vueltas da el mundo!, mi padre las pasó canutas por hacer lo mismo. Y se marchó con su jada al hombro y con sus pensamientos.Yo creo que aún se puede rescatar para la posteridad la música del pueblo. ¿Quien será  su salvador?. Creo que los aragoneses le deberán respeto, admiración y ¡ música celestial!.             

domingo, 24 de agosto de 2025

La crisis, una después de otra


La crisis no es lo mismo que la quiebra, en la que se rompe, unas veces la vida, otras la salud, en ocasiones la economía y siempre el bienestar; en una palabra la moral de las costumbres. A lo largo de la Historia, se va cambiando la moral, es decir las “mores” o costumbres, formadas en la vida humana por los mismos hombres. Tienen estos que cambiarla, porque les han desaparecido las oportunidades de practicar muchas agradables ocasiones de vivir bien, morando en buenas casas, vistiendo con comodidad, alimentándose con placer y llevando sus niños a colegios, de los que esperan, saldrán colocados. Pero no hay que dejar a la crisis que crezca, porque conduce a la quiebra. La crisis se conoce por un crujir de los valores, que el hombre ha logrado o le han sido entregados. Pasan en la vida hechos, como el crujir de las máquinas o los roces inesperados de sus motores o de sus articulaciones mecánicas, que nos avisan de que aquellos aparatos han entrado en crisis. Pasa como en la economía, en que el exceso de gasto, nos anuncia que va disminuyendo el valor de nuestro dinero y de nuestro bienestar, en que la falta de colocación de uno de nuestros hijos, nos hace barruntar un peor nivel de vida de nuestra familia, o la dificultad en cobrar los precios de lo que hemos vendido, nos hace despedir trabajadores. Estamos ya sufriendo los dolores de la crisis. Nos damos cuenta de una crisis de los valores intelectuales, acompañada por los valores de las crisis físicas, como la de la vivienda, de la alimentación, del trabajo, etc., etc.
Los valores de las costumbres o morales, no han sido siempre los mismos, llegando algunos a ser objeto de desprecio. Hasta hace no mucho tiempo se practicaba la esclavitud y ahora se sigue restringiendo la libertad. Ultimamente, han crecido la pornografía infantil, el aborto, el suicidio y la falta de trato agradables entre los vecinos, la falta de honradez y la práctica de la verdad. Antes, en el pueblo todas las puertas de casa permanecían abiertas.
Esta crisis puede hacer caer a la sociedad en una quiebra, por no haber respetado el amor al trabajo, unas veces los gobiernos, otras los ciudadanos y casi siempre ambos a la vez. ¿En qué situación se encuentra el pueblo griego?. Dicen  que estaban cobrando su retiro, muchos que ya eran difuntos. De ahí se desprenden las consecuencias, que ahora pagan.
Debemos evitar que la crisis progrese y reiniciar esfuerzos para entrar en la normalidad, porque a lo largo de la historia, han sido muchas las crisis a las que se ha llegado y que se han superado.
En mi artículo “Crisis en el siglo XVII”, escribo sobre la enorme crisis que pasó nuestra Nación, llegando España a un estado de ruina de la Hacienda Real, causada por los gastos que originaban las distintas guerras, la conquista y colonización de América. En aquel medio ambiente empobrecido, en 1613, España expulsó a los moriscos. Estos eran trabajadores en el campo, en la albañilería, con la ejecución del Arte Mudéjar. En cambio el pueblo soñaba con la ociosidad, lo que evitaba la producción de riqueza. Cuando lograban conseguir un escudo de hidalgo, se dedicaban a vivir bien o a aparentarlo. Quevedo escribió: “Familias sin pan, y viudas sin tocas, esperan hambrientas y mudas sus bocas”. Basta leer el Lazarillo de Tormes para darse cuenta de la tristeza de la crisis de España en el siglo XVI. Fallaban el capital y el trabajo. Fue tremenda la crisis que pasó España, después de la Guerra Civil hasta aproximadamente el final de los años cincuenta. Recuerdo el racionamiento de pan, que lo proporcionaban escaso y negro. Me acuerdo de como compañeros de clase del colegio al que acudía, conmovidos por el hambre de alguno se sus compañeros, le llevaban pan blanco, que ellos podían comer por ser de familia de agricultores. Estando interno en un colegio de Guipuzcoa, por las Navidades mis padres me enviaron un pequeño paquete, que en su interior contenía turrón casero, es decir hecho con azúcar y almendras, recogidas en diversos almendros y endulzadas con azúcar. Cuando me lo entregaron, el pequeño paquete tenía abierto un agujero en el papel que lo envolvía y dentro quedaba, tan sólo, un pequeño trozo de turrón. El hambre la tuvo alguien que satisfacer, comiéndose el turrón, pero dando a su conciencia la satisfacción de que yo,  el destinatario, pudiera comer parte de ese recuerdo familiar. En los años de la República, obligaban a dar a ganar jornales a los parados, lo que era bueno,  pero disminuía la capacidad de inversión en nuevas producciones de los que pagaban. Se rompía el equilibrio entre el dinero y el trabajo, ambos necesarios para la sociedad.
Después de la crisis producida por la Guerra Civil y pasados unos años, algunos salieron de la pobreza, pidiendo un crédito que al recibirlo se crearon para sí mismos una deuda, pero con el valor de la deuda adquirieron un “capital activo”, como un camión para dar movimiento a las producciones a las que había que dar salida o un tractor, que con su trabajo en la tierra, producía dinero con el que el deudor se pagaba la deuda. En aquel pequeño pueblo dos o tres agricultores hicieron la aventura de endeudarse para comprar un tractor y los demás se fueron del pueblo, a la ciudad, donde muchos se dedicaron no a mover el motor de la economía, sino a atender la demanda de los consumidores, que aumentan la deuda y no la producción, como la aumentaba el tractor. La gente, estos últimos años, ha pasado a depender de la demanda, porque prefería el consumo y se despreciaba el trabajo. Me dijo un agricultor que le pidió ayuda a un trabajador,  para cultivar su huerta y éste le contestó que no podía porque se lo pasaba mejor jugando al tenis en sus ratos libres. Los créditos se repartían generosamente y a veces,  cuando un ciudadano pedía un crédito de treinta millones de pesetas, se la dejaban treinta y tres, para que se comprara un coche. El desempleo acarrea a la sociedad gastos económicos y sociales, porque ese coste económico coincide con el valor de lo que se deja de producir y que no será posible recuperar. Parecía que estábamos entrando en un mundo feliz, sin tener que trabajar y sin capital, pero que ha traído la descapitalización del Estado y la falta de trabajo de los ciudadanos. Todo el mundo estaba colocado, pero sin producir o produciendo viviendas no necesarias y a un precio explotador.
Tal vez , en circunstancias de esta naturaleza, sea un mal menor aumentar la deuda pública, pero, ¿quién nos garantiza que este aumento de los impuestos, no será eterno?.

viernes, 22 de agosto de 2025

Los pastores.-




Yo tengo un recuerdo sagrado de los pastores con los que he convivido y es que Silvestre Bara, que estuvo de pastor en mi casa antes de la Guerra Civil, y durante la misma,  tuvo que separarse del dueño del ganado. Aunque apartado del dueño, no se separó del rebaño, para que  una vez acabada la trágica lucha, pudieran reunirse otra vez, en Siétamo el dueño, el pastor y las ovejas. Pero en aquellos tiempos en que las vidas humanas  peligraban,  las de los animales desaparecían rápidamente por el hambre que envolvía las tristes vidas de los ciudadanos. ¿Qué hizo a Silvestre  volver, después de una guerra, a la antigua “tiña” o paridera de su amo, rodeado de ovejas?. Tenía Silvestre un gran sentido de la responsabilidad, una gran fidelidad a su “amo”, que tenía que demostrar cuidando sus ovejas, a las que amaba  enormemente, llegando a identificarse con ellas, que formaban un cuerpo colectivo o un rebaño y él se constituía en su cabeza, para buscarles alimento, cuidarlas, esquilándolas en su momento y apartándolas del peligro de ser robadas y sacrificadas por los que apetecían sus carnes. En nuestra era quemaron todos los pajares y cuando estaba pasando el fuego a través de un grueso madero a la paridera, Silvestre se dio cuenta y en lugar de huir, apagó el fuego echando cubos o pozales de agua. Todos los pastores tenían alguna oveja preferida, con la que se entendían hasta casi identificarse, pues cuando ellos comían sentados debajo de una carrasca, le daban a su amiga algún trozo de su pan. Como he dicho, a las ovejas  les combatía las pulgas y les quitaba las “caparras” o garrapatas,  que chupaban su sangre. Cuando llegabas a hablar con el pastor Silvestre, junto a él se encontraba alguna oveja “panicera”. Esto de mimar a las ovejas,  me recuerda a un señor de Huesca, que llegó a fabricar alimentos para millones de animales, ya que siendo todavía un niño que vivía en un molino al lado del río, donde poseían una docena de ovejas, escuchaba las palabras que su padre y su madre, que le decían al pastor, que él, como todos sus compañeros, siempre tendrían un pan encima de la mesa. Tal vez ese pan no sea siempre tierno, pero no les faltará, decían los abuelos. El pastor pasaba todos los días por nuestra casa o nuestro molino(como decía mi amigo), junto al río Isuela, para integrarlas en el rebaño colectivo de todo el pueblo. Pero las ovejas,  por la ya obscura tarde, volvían solas al molino, y el amo, es decir su padre, salía a recibirlas para echarles alfalfa en aquellos días invernales en los que en el monte ya no salía yerba. Cuando ya se había disuelto el rebaño por las casas del pueblo, el pastor se daba una vuelta por el molino; entonces hablaba con el molinero y éste le solía dar pan o algún bocado de carne del cerdo que habían matado o algún trozo de torteta o algún gancho de morcilla, igual que el pastor había regalado con su pan de cada día, durante todo el día a sus ovejas “paniceras”, que le ayudaban a dirigir la marcha colectiva del rebaño. No sólo era el pan y la morcilla lo que querían el “amo” y el pastor, sino que tenían necesidad de comunicarse ente ellos y hablaban, unas veces del tiempo, al que el pastor seguía su curso, cuando en el monte ojeaba el horizonte, miraba la Sierra y las nubes del cielo. Algunas veces pronosticaba que las boiras iban a echar el agua sobre los campos, porque veía como se movían las nubes en la Sierra y los aires que soplaban por allá arriba, les proporcionaban humedad  El pastor demostraba su inteligencia cuando, después de pronosticada, la lluvia mojaba los campos y las casas y refrescaba los rostros de las personas y la lana de las ovejas, que no dejaban pasar el agua hasta su piel, porque se sacudían la lana y el agua caía. El molinero y sus hijos admiraban el poder de observación del pastor y de tanto hacerlo se convirtió, como dice mi amigo, en un sabio. Mi amigo sigue pensando y tiene inquietudes en su cabeza, que le hacen a uno reflexionar sobre el porvenir de la humanidad. No quedan ya casi pastores ni ovejas, lo que hace pensar de donde en España se sacará la carne de cordero. Está claro que habrá que comprarla en el extranjero y cara. Algo veremos. 

jueves, 21 de agosto de 2025

El ballet de los caballos

 


Ay, cuanto de dolor- está presente- al infante valiente,-a hombres y caballos-juntamente.      


En las Fiestas de San Lorenzo,  en la ciudad de Huesca, se han convertido en clásicas las carreras hípicas. Para mí,  éste es el mejor de los espectáculos deportivos, que tenemos la oportunidad de ver. Sí, y por muchas razones. No hay caballero sin caballo, pues apenas se apea el jinete o es descabalgado por el noble bruto, se torna de jinete en peatón. ¡Qué simbiosis hacen el caballero y el caballo!. Incluso la Mitología la ha consagrado, creando la figura del centauro. Los aztecas mejicanos creían que los jinetes españoles tenían una única personalidad con el caballo. La compenetración entre dos seres vivos distintos,  a saber caballo y caballero, para mí constituye una amistad muchas veces superior a la que existe entre dos personas. ¡Cómo se unen los dos para tratar de defenderse de los  embites o embates córneos del toro bravo de astas afiladas. Estamos contemplando una posible tragedia; de todas formas, tragedia real porque es necesario que de su lucha muera uno .Pero,  en tanto se produce o no, estamos ante el espectáculo de un ballet de una elegancia difícilmente superable. Hasta el caballo muestra  una presunción, con la que parece mostrar esa elegancia  y coquetería difícilmente superable. Muestra su elegancia arqueando su cuello y su cola y su coquetería, mostrando sus crines trenzadas. Jamás una máquina podrá superar a un caballo Sería bonito que la gente poseyera caballos, pero si no por los clubs hípicos, sería algo imposible en este mundo moderno. En los edificios habitables por el hombre, no se hacen cuadras con sus pesebres, sino garajes. A los caballos es preciso  darles de comer todos los días, con piensos que son un problema  y que además son caros. Pero esto no supone el triunfo final de los automóviles, porque aunque se construyen garajes, no se levantan los necesarios, pues los automóviles ocupan todos los puestos libres de la calle y a veces tienen graves problemas para aparcar. No se construyen los garajes necesarios, pues ocupan todos los lugares libres. Así como los caballos beben agua, los coches beben gasolina, bebida cara por ser cada día más escasa y según dicen, se encarecerá más y se acabará. El estiércol o fiemo de los coches, les sale por el tubo de escape, en forma de óxido de carbono, etc. Y contamina la atmósfera de las ciudades, donde llegará el día en que no pueda vivirse en ellas. De todas formas la batalla la han ganado las máquinas, que han hecho casi imposible la convivencia de los hombres con los animales. Porque, tristemente en esta guerra estamos perdiendo los hombres, que nos estamos masificando y estamos gobernados por reflejos, ante las mismas situaciones, que van, poco a poco, convirtiéndonos en maquinas-robots. Si desaparecen nuestros compañeros cósmicos, los caballos, ya podemos poner nuestras barbas a remojar. Por eso, yo estimulo a los jóvenes que vayan a contemplar ese espectáculo, que representa una vuelta al pasado, en que todavía era posible la convivencia, sí, de ¡hombres y caballos juntamente!.

miércoles, 20 de agosto de 2025

San Román de Morrano, que desde Guara observa el Somontano




Siempre me ha llamado la atención el pequeño pueblo serrano de San Román de Morrano, que desde la sierra de Guara, contempla el Somontano. Conozco al señor Don Alfonso Buil Aniés, que ya de niño estuvo interno en los jesuitas de Huesca, para incorporarse en poco tiempo en el Monasterio de Veruela, cerca del Moncayo. Tenía catorce años y hoy con fecha de 2014, todavía vive.  Cuando llegó la Guerra Civil, tuvo que regresar, con catorce años, a su Castillo de San Román de Morrano, para salvar la vida de su padre, cultivándole la tierra.
A pesar de la dureza de esa tierra serrana, Alfonso Buil Aniés, desde muy niño,  acudía a la Escuela Nacional del pueblo vecino de Morrano, y desde 1875  estaba de Maestro el tío –abuelo de Ballarín de Velillas, que hoy cultiva extensas tierras de frutales. San Román de Morrano, domina con la vista la expansión del Somontano y yo mismo, con Joaquín Borruel Buil,  de casa Caborbaya de Siétamo, el día 23 de Agosto de este año de 2014, de setenta y nueve años de edad, pariente de los únicos habitantes que quedan en San Román, pues su abuelo se llamaba Francico Buil Calvo, estuve con él y con Pepe Ballarín, que goza ya de ochenta y seis años de edad.
Una vez en San Román de Morrano, fuimos a visitar a Manolo  Aniés a su casa, que se cerraba con una fortísima puerta de carrasca. Joaquín declaró que su abuelo salió de la Casa de San Román, llamada Casa Juanico,  y el “joven Pepe Ballarín”, se declaró pariente del culto Maestro de Morrano, como también lo es de los Ballarín de Velillas. Éramos tres hombres, ya mayores, que necesitábamos ver aquel paisaje serrano de nuestras familias y venía con nosotros mi sobrino Pablo, que, siendo estudiante de Cinematografía, parecía querer proyectar ese mundo, que se está yendo, poco a poco.
En la puerta de casa de Manuel Aniés, en la parte alta, estaban clavadas  dos patas de un animal de tipo cabrío, cazado en el monte y en la puerta vecina, donde ya no vivía nadie, colgaban dos garras de águila. Ya llevaban muchos años colgadas en las puertas, pues estaban muy desgastadas. Nos sacamos unas fotografías con Manuel Aniés, en el centro, nosotros alrededor, encima las patas del animal cabrío, debajo una piedra, en la que Manuel Aniés, había grabado su nombre y al fondo la puerta, que al preguntarle con que madera estaba cortada, nos dijo que con carrasca. Carrasca dura,  como la Sierra de Guara. Le pregunté a Manuel la categoría del título que acompañaba a los miembros de su nobleza y me contestó que en aquellos castillos, con varios apellidos Calvo, gobernaba el Título de los Señores de Aniés. Y Manolo Aniés, era el único Señor que vivía en estos tiempos en San Román de Morrano. Había que mirarlo con respeto.
Al salir por el mirador por el que se contempla el Somontano, alrededor de una Cruz de hierro, nos pusimos a contemplar el pueblo de Casbas con su Monasterio y el también pueblo de Sieso, donde se asentaron los Almudévar, que provenían de la Villa del mismo nombre. “En una Infanzonía del apellido Almudévar, se dice que sus portadores, fueron Señores de Aniés. pero el Señor Alfonso Buil Aniés,Calvo, Calvo,Villacampa,Pablo, Azlor y Blecua ya me dijo, hace dos o tres años, que él procedía del  Señorío de Aniés, también llamado de los Calvo”.  Manolo Aniés no estaba muy conforme con la posesión del título de Señor por sí mismo, ni por parte de Alfonso Buil Aniés. Mis antepasados, que según dicen los libros fueron Señores de Aniés, tampoco lo son desde hace muchos años. Alfonso es un hermano, entre varios, y dice que en su casa poseían una Infanzonía, ya perdida. Al buen Manolo por su apellido Aniés, no le cabe duda de que forma  parte  del Señorío de Aniés. En aquel trozo de Sierra de Guara, no queda riqueza para ser Señores y por tanto, son todos sus miembros poseedores de una dignidad Señorial.


Allí, alrededor de esa Cruz de hierro, estábamos varios hombres y un muchacho, mi nieto Pablo Adiego, poseyendo la dignidad de Señores, que nos había unido, para observar el Monasterio de Casbas, de donde fue Abadesa la hermana de Don Alfonso Buil Aniés. Esta María José Buil Aniés, inició los estudios con la Monjas de Casbas, acabando haciéndose Monja y llegó a ser Abadesa del mismo.”Como escribo en “Señorío de Aniés, en San Román de Morrano”, por las ventanas de la cara Norte del Monasterio, se veía  la superficie de Guara y el pueblecito de San Román de Morrano. Y la Abadesa María Jesús Buil Aniés, se lo miraba igual que en sus años de juventud, contemplaba desde su Castillo, el antiguo Monasterio”.
Desde San Román, daba la impresión de que Casbas, con su Monasterio y Sieso de Huesca, con los Almudévar, Claver, héroes en Huesca en la Batalla del Alcoraz y los Señores del reducido pueblo de San Román, estuvieron siempre unidos, cuando el transporte se hacía únicamente por caballerías. Pero la Sierra impide el paso directo desde Casbas y Sieso a San Román, por lo que desde Aguas, se pasa por Bastaras, Yaso y Morrano, hasta llegar a la carretera que sube al noble pueblo de San Román. Al marcar se pasa por el pueblo de Bierge en la entrada a la Carretera que va a Rodellar y al Brarranco de Mascún.
“Vicén Do Río en su obra de Infanzones Aragoneses, escribe que “Los Claver de Sieso: Don Miguel Claver (alias Valeta),  trasladó su residencia, (que estaba en la Alta Montaña), al lugar de Sieso de Huesca, para celebrar el matrimonio con Doña Violante, de la linajuda familia de los Almudévar….Celebraron entronques con las linajudas familias de los ANIÉS, Seral, Alamán,Monter y Viñuales”.
Miguel Claver, alias “Valeta”, descendiente de “Don Juan Claver, embajador de los Reyes Católicos y militar aguerrido, que gozó de la confianza del Gran Capitán”, tuvo como descendiente al citado Miguel Claver, alias “Valeta”, que fue a residir a Sieso, donde se casó con Doña Violante Almudévar en1515. Un nieto suyo que también se llamó “Miguel Claver, se casó con Doña Isabel de Aniés, hija de la familia de los opulentos SEÑORES DE ANIÉS, de SAN ROMÁN DE MORRANO, QUE TENÍAN SU RESIDENCIA EN EL CASTILLO”.
De Miguel CLAVER y ANIÉS, desciende Antonio Claver y Viñuales, que se casó con Teresa ALMUDÉVAR. Fueron padres de Manuel CLAVER y Almudévar,que se casó con Doña Jacinta MANCHO, natural de Torres de Montes.
De aquí salen los apellidos Almudévar, Aniés y Claver en la familia Mancho de Torres de Montes. Desde el pueblo de San Román de Morrano, en la sierra de Guara, se fueron mezclando las familias de los Aniés, los Almudévar, los Claver y los Mancho de Torres.
“Dicen que aquí se acaba la varonía del apellido Claver en el Casal de los Claver de Sieso, entretejida con la familia de Almuévar también de Sieso y con la de Aniés de San Román de Morrano”. Don José de Calver y López de Zuazo,ha escrito un tratado de la Familia Claver, con todas sus bodas y grandezas de sus generaciones, como la de San Pedro Claver ( combatiente de la esclavitud en Sudamerica) y de las batallas en el Mediterráneo, esculpidas en la parroquia de Sieso.
Aquí, alrededor de la Cruz de hierro, que está situada al lado del mirador, sobre su base de piedra, nos encontramos, contemplando la historia de la Sierra de Guara, a través del Monasterio de Casbas, donde no sólo fue Abadesa la hermana de Don Alfonso Buil Aniés, sino la escritora en castellano y en Fabla aragonesa Ana María Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda. Monasterio de Casbas. Eramos Joaquín Borruel Caborbaya,  cuyo abuelo nació en el Castillo de San Román, Pepe Ballarín,  pariente del Maestro que inició a Don Alfonso Buil Aniés, en su enorme  cultura, otro era yo mismo, Ignacio Almudévar Zamora, pariente de los Claver y de los de Casa ANIÉS de San Román de Morrano. Gracias a Dios,  también vino con nosotros, mi sobrino Pablo Adiego Almudévar, que es estudiante de Cinematografía y que encontró alrededor de esa Cruz, un maravilloso tema para filmar una película.
Se hizo el año 1730 por orden de Don Joseph Paul  y Abiego  y Almudevar y Doña Josepha Puyuelo Fernandez  de Eredia


Había dejado Pepe, con sus ochenta y seis años de edad, aparcado el coche, cerca de la Puerta enrejada del Cementerio. Nos paramos frente a ella y nos llamó la atención una gran Cruz de hierro forjado, de gran belleza, pero un tanto deteriorada por el tiempo y a su lado dos piedras, que señalaban la situación de otro que fue hermano de la humanidad, en el que no pudimos ver su nombre, ni sus apellidos.   
 La Humanidad tiene una vida pasajera y nos dimos cuenta al marchar de San Román y llegar al pueblo de Abiego. El ambiente era de una gran vivacidad, pues estaban muchas personas en la Piscina Pública y en la iglesia parroquial, de un aspecto maravilloso, desfiló una boda, que nos hace creer en nuestra continuación en la Tierra. Allí se unían el pasado y el futuro; el futuro con esa función matrimonial espléndida y al lado del escudo, estaba escrito en la piedra, con letra muy clara, lo siguiente: “Se hizo el año 1720.Por orden de Don Jospeh Paul y Abiego y Almudévar y Doña Josepha Puyuelo Fernández de Eredia”.
Estábamos en Abiego con los apellidos grabados de Abiego y Almudévar, que son los dos de mi nieto Pablo, que venía con nosotros. El nombre de Abiego es una palabra ibérica, que quiere decir “terreno profundo” y el terreno de Abiego, cerca de los Pirineos, y en lo profundo del río Alcanadre, es difícil de subir el agua al depósito del pueblo. Mi nieto se llama Adiego, que es una palbra equivalente a la de este hermoso pueblo. Hemos estudiado una pequeña parte de de la historia de esta Sierra y de su Somontano. Pero la boda que presenciamos nos infundió un optimismo en nuestros corazones y el encuentro del Abiego Ibérico del pueblo con el también Ibérico, que lleva por sus venas mi nieto, en Agosto de 2014, nos dio alegría y esperanza en el porvenir.

Nos marchamos del espectáculo y nos quedamos a comer en un Restaurante a la salida de Abiego y gozamos del optimismo de Pepe Ballarín, que todavía conduce maravillosamente, de la alegría de Joaquín Borruel Buil por haber visto en San Román de Morrano, la casa-castillo de sus antepasados y el gozo de mi nieto al ver sus dos apellidos en el escudo de Joseph Paul y Abiego y Almudévar.

Pedro Saputo, el Quijote aragonés

  De la misma forma que el manchego Cervantes (1547-1616) es el escritor en castellano, más leído en el Mundo, el aragonés turolense Braulio...