martes, 11 de agosto de 2026

Sefarditas en Huesca



Siempre, desde niños, se nos han contado los actos malos que cometieron algunos individuos de otras religiones, como aquel, en que unos moriscos le robaron a la Virgen de Bureta, que se alza en el pueblo de Fañanás, un retablo, con el fin de cortar en una acequia el agua, que bajaba por ella. En aquellos tiempos en que la cultura era un bien escaso, era difícil que se entendieran cristianos, judíos y musulmanes. Mi padre Manuel Almudévar, me contaba hechos que ocurrieron en la historia, por ejemplo el de un altoaragonés, natural de un pueblo del Somontano y apellidado Palacio, que llegó a ser Diplomático y estando en el Líbano, se le acercó un joven muchacho, que vendía torta de Ayerbe, nombre tan español como su origen en algún horno, en este caso de Ayerbe. Era un judío sefardita ese que coincidió con Palacio de Berbegal y proveniente de Huesca. Ahora quedan pocos porque han sido perseguidos, refugiándose algunos en el estado de Israel. En 1492, fueron expulsados los judíos de España, pero aunque no nos hayamos dado cuenta, muchos emigraron a América, como españoles que eran, otros fueron a Portugal y muchos se convirtieron o lo simularon y la gente los llamaba conversos. La religión judaica es el origen de todas las confesiones fundadas en la Biblia, es decir el cristianismo y la religión musulmana, pero ello no impide que haya gente mala en todas las religiones, que impide su entendimiento. Pero los hombres unidos en la creencia en un Dios Único, debían pensar que “Las espadas se transformarán en rejas de arado; las lanzas, en podaderas, y no se enseñará ya más el arte de la guerra”. En cambio la gente influida por las enseñanzas que recibía, llamaba ‘judiada” a la acción realizada contra alguien, como por ejemplo el lucro excesivo de un dinero prestado. Quedaron muchos judíos en España y en Huesca, pues se encuentran apellidos como Salomón o Israel, que proceden de ellos. En nuestra capital bautizaron en 1106, en la Catedral, a un gran filósofo y escritor judío, nacido en Andalucía, que se convirtió al cristianismo y pasó de llamarse Moisés Sefardí a Pedro Alfonso de Huesca.

El Alfonso lo tomó de su amigo el rey o emperador aragonés y gran oscense Alfonso el Batallador. Han pasado muchos siglos y todavía mi abuela materna Agustina Lafarga, me decía que en Barrio Nuevo, antiguamente la Judería, había una sinagoga, ya abandonada. Ahora en lugar distinto al que se creía, ha aparecido un local, en el que se trabaja haciendo fotocopias y se ven distintos capiteles, en los que se aprecian cepas de vid, con sus ramas y sus hojas. Pero en una calle que acaba en la plaza de la Catedral, hay una casa en la que está abierto un estanco y me enteré que en los bajos de dicha , casa, ha salido otra sinagoga. Le pregunté por ella a Jesús Benito, que era su dueño, y me dijo que había capiteles y otros aditamentos sagrados para hombres talmúdicos y me prometió que me mostraría dicho local. Me lo encontré otro día y se lo recordé y él, con gran generosidad me contestó que subiera al estanco de la Catedral y se lo dijera a la dependienta. Esta, con gran amabilidad, preparó un foco de luz y me enseñó toda la sinagoga. A la altura de la calle se encuentra un arco de herradura y una columna con un capitel que no es cristiano ni pagano, es simplemente una columna con un capitel geométrico y más adentro hay una sala con dos arcos, también de herradura y en un lado hay una pila redonda de piedra. Bajando por una escalera, colocada en un hueco de la pared, se encuentra otra pila, pero ésta montada con varias piedras y tal vez puesta en la entrada de la parte baja de la sinagoga, tal vez para lavarse, como dice el salmo: “Lavaré mis manos entre los inocentes” o para tal vez depositar el Talmud, que se guardaba en lugares, como si fueran sagrarios, porque lo utilizaban para leer textos sagrados. Una vez abajo, contempla uno varias bóvedas con arcos ojivales, es decir como si sus puntas fuesen puntas de flecha. Hay cuatro pequeñas salas abovedadas y no se observan objetos judaicos, porque los judíos fueron expulsados en 1492, es decir ya hace cerca de quinientos años. 

Jesús Benito y su esposa Isabel Pertusa están orgullosos de su sinagoga y queman verla restaurada, próxima a la Cristiana Catedral y a la antigua mezquita, a la que dicen pertenecía parte de la torreta, donde están las tumbas de los hermanos Lastanosa y de Azara. 

No fue ésta, la primera vez que estuve en el estanco de la sinagoga, sino que hace ya muchos años, entré en él y le pedí un paquete de tabaco a la anciana madre de Jesús Benito, pero al mirar la cartera para pagarlo, no la llevaba; entonces le dije a la buena señora: “dejo aquí el tabaco y ya vengo con el dinero necesario para pagarlo”, pero ella, que no me conocía, me lo hizo llevar sin pagarlo y diciendo que ya lo pagaría cuando quisiera. La sinagoga me ha hecho recordar a aquella amable persona. 

Huesca, es un maravilloso museo, porque al lado de San Jorge se encuentran los restos de un cementerio judío y otro al que llamaban el Fosalé en Barrio Nuevo; además se pueden ver columnas y arcos de una sinagoga, pero en la parte alta de la ciudad de Huesca se concentran los restos históricos, que comprenden desde los vasco-ibéricos, en el solar de los Templarios, pasando por los romanos, con el mosaico del Ayuntamiento, siguiendo por los árabes con sus murallas y por los judíos, que conservan todavía, sin saberlo sus descendientes, una hermosa sinagoga. Todos estos restos se encuentran entre numerosos monumentos arquitectónicos cristianos como la Catedral o San Pedro el Viejo. 

Si un sefardita, de los que todavía quedan en Israel oyese la palabra Sefarad, equivalente a España y viese las fotos de las sinagogas de Huesca, sus ojos se llenarían de lágrimas, mientras nosotros estamos como olvidados de todos los monumentos que permanecen en Huesca.


lunes, 10 de agosto de 2026

Gracián y San Lorenzo


 




Baltasar Gracián en su obra El Criticón, dio vida a Critilo  y a Andrenio. Comienza su obra con el naufragio de Critilo y su salvador el ignorante Andrenio, al que después formó   Critilo para salvarlo de los múltiples posibles naufragios morales, a los que da ocasión la vida humana. Esta actitud dicen que les llevó a la inmortalidad junto con su creador Baltasar Gracián, pues en El  Criticón explica  “la relación que va a darse…entre Andrenio, sólo crecido en la naturaleza, niño sin saber hablar aún, y Critilo, experimentado en la prudencia y mostrador de ella”.

Gracián sin comparar a Andrenio con Rómulo y Remo, también criados por las fieras, concretamente por lobos, se ve impulsado por las clásicas epístolas de Séneca a Lucilio y parece compartir con Erasmo el Elogio de la Locura, para demostrar “ el carácter ficticio y engañoso que presidía la universal locura humana”. Escribe “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia, si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.Coincidía este pensamiento con los principios de la Contrarreforma, que del pecado original hacía una clara condición de los humanos. Ya se habían pasado con los siglos aquellos viejos “dichosos tiempos”, que Cervantes había ya dado por acabados, al terminarse aquella época en que los hombres “ no conocían las palabras tuyo y mío”. Gracián ante tan graves  problemas que se presentaban al hombre, sintió la necesidad de escribir, ya que su vocación se lo pedía y resultó ser un gran escritor, basándose en los escritores antiguos, como Séneca, Tácito, Platón, Aristóteles, Marcial y en los refranes recogidos por el pueblo a lo largo de los siglos y trató de educar  los “ojos del alma”, para que existieran muchos seres humanos que supieran sobreponerse al mal comportamiento, porque “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como el hombre y la bestia; si  no en vitalidad, en el ejercicio de ella”. Se preocupa Gracián  de que los hombres puedan leer sus libros, pues necesitan conocimientos para defenderse de los otros y por eso no elige para combatir la injusticia humana procedimientos como el “apartamiento”, la elevación del espíritu ni el recogimiento ni exalta el espíritu del Evangelio. Pero Baltasar Gracián al darse cuenta de la maldad del enemigo de Lorenzo, que era “justo equitativo y saludable” se da cuenta de que tiene necesidad de convertirse en un héroe evangélico,  pues dice: ” no puede la grandeza fundarse en el pecado, que es nada, sino en Dios que lo es todo”.Y al final de su Oráculo Manual y Arte de Prudencia dice que al hombre “tres eses hacen  dichoso: santo, sano y sabio”.  Pero el mismo Gracián reconoce que hay personas perversas, que hacen que la diferencia con otras discretas con su voluntad y entendimiento, que ven crecida su discreción con su juicio y su ingenio, al decir: ”hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia; si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.

Y en los diálogos que tenía con su perseguidor, Lorenzo utilizaba su sabiduría y su discreción, que no eran atendidas por él y su sabiduría y su discreción se veían atacadas por los tormentos, que tuvo que aguantar imitando a Cristo, como “la cárcel, azotes con escorpiones, varas y cordeles emplomados, planchas de hierro hechas ascua. Por último fue asado vivo en unas parrillas, donde consumó el martirio”.

San Lorenzo fue hijo de los santos Orencio y Paciencia y le dieron una educación muy cristiana y correspondió a ellos con “una inclinación como nativa a todo lo que era virtud”. Su corazón era tan “noble, intrépido y generoso”, que Baltasar Gracián encontró “en nuestro cristiano un héroe”.

Y así lo alaba y proclama como héroe con su estilo exageradamente barroco en su obra El Héroe: ”Mas apreciando los héroes verdaderos, equivocan en Augustino (San Agustín) lo augusto con lo agudo y en el lauro (Lorenzo) que dio Huesca para coronar a Roma compitieron la constancia y la agudeza”. La palabra Lauro está relacionada con el laurel, que ya entonces y ahora sigue empleándose para fabricar coronas triunfales para los santos y para los héroes en general. Dice que Huesca dio un Lauro o un Lorenzo para coronar a  Roma, donde en la iglesia de San Lorenzo compiten “la constancia y la agudeza”, por ejemplo en el mármol que los fieles romanos exhibieron, manchado con la sangre del mártir San Lorenzo, hace ya cerca de dos mil años y que aún ahora está expuesta a los fieles.

Hay que admirar también la “constancia y la agudeza” de los oscenses, que en un cuadro de la sacristía de San Lorenzo, pensaron pintar a San Sixto con San Orencio y Santa Paciencia,  donde hoy se encuentra situada la Ermita de Loreto, donde cultivaban sus tierras. Estaban allí entregando a San Sixto  a su querido hijo, al que vino a buscar ese San Sixto II, que fue Papa. También demuestra agudeza la ciudad de Huesca al representar el fuego que abrasó a San Lorenzo, dándole a la fachada de su iglesia la forma de una parrilla.

El mismo Gracián se da cuenta de que entre los héroes hay algunos en los que “reina el corazón, en otros la cabeza; y es punto de necedad querer uno estudiar con el valor y pelear otro con la agudeza”

Como héroe, reconocido por Gracián, poseía “un corazón noble, intrépido y generoso”, pero San Lorenzo además pensó en la doctrina “que cura sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.

Hemos visto como San Lorenzo era santo, pero también era sano, pues había nacido en tierras vasco-ibéricas, que más tarde crearían el Reino de Aragón al “ que los extranjeros llaman la buena España”.”¿Qué te parece de esta nueva región?-dijo Critilo-.¿No percibes qué aires estos tan puros?.Así es, respondió Andrenio.¡Qué buen puesto éste para tomar alimento y asiento!”. San Lorenzo estaba acostumbrado a repartir alimentos entre los pobres de Roma  y tenía no sólo cuidado para que sus prójimos pudieran comer, sino que observando uno de los cuadros de la sacristía, se ve como se preocupaba por su higiene y por la limpieza de sus ropas, al contemplar a San Lorenzo arrodillado en el suelo, en el que lava a un ser humano, no sólo como su prójimo sino como hijo de Dios, como él mismo.

Y como hermanos consideró a los habitantes de su ciudad natal,  la Osca que estaban romanizando y también a ellos quiso combatirles el hambre del espíritu, pues a ellos les envío el Santo Grial, para que comieran y bebieran el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y los oscenses conservan la tradición de estas historias y leyendas, como lo dejan ver, cuando la Cofradía del Santo Cáliz sale cada año en la procesión del Viernes Santo.

Y se ve también esa constancia leyendo la Crónica del Alba de Sender, en la que coincide con Baltasar Gracián al decir que “los tres hombres y mujeres más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas y los héroes”.Añade:”De tres clases de hombres (y mujeres), está hecha de fortuna y de gloria esta tierra. Los unos  con  ... su corazón amoroso de Dios y de los hombres…su disposición a ayudar a los demás y vivir sin tener más presencia que la sombra de las virtudes. Estos hombres son los santos”.

Y son constantes los oscenses en el culto a San Lorenzo, porque siempre se ven personas que suben a Loreto a rezarle al santo y cuando pasan por la Torre de Farina, ante una cruz que hay al lado del camino, se vuelven de espaldas y lanzan piedras sobre la base de la Cruz, como aquel que quiere hacer olvidar lo que se hizo sufrir al santo. Y en  tiempos de Felipe II, imitándole en la elevación del Monasterio del Escorial, levantaron, con su ayuda, el Monasterio de Loreto.. Y es que hay una identificación de los oscenses con su Patrono, porque ven en  ´´ él un vencedor” y no sólo con laurel, sino con albahaca; el pueblo quiere mantener verde, como las flores el recuerdo de San Lorenzo y para ello renueva su verdor, llenando de albahaca todas sus imágenes y arrojándosela cuando pasa su imagen en la procesión laurentina. Y es que esa albahaca con su color y con su aroma recuerda a los oscenses que es como un remedio “eficaz de muchos males”, contra los que el santo lucha, entre otros “cura las sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.

Y no sólo manejan los oscenses la albahaca ante las imágenes y en la procesión, sino que la llevan los mozos en el bolsillo de su blanca camisa y las mujeres en el pelo, cuando van a los toros y a las fiestas. Pero lo que más impresiona es ver como en tanto que prolifera el color verde y el aroma de la albahaca, en la iglesia de San Lorenzo y en todas las calles de Huesca, cuando  vas el día diez de Agosto al Cementerio, se ven ramos de esa albahaca por multitud de tumbas de oscenses, ya pasados por este mundo, pero que sus hermanos y amigos y descendientes los quieren tener unidos a su Santo Patrono San Lorenzo. Ellos, allá arriba ya gozan  de su presencia, pero la albahaca en el Cementerio, une a los oscenses vivos con San Lorenzo.

Los héroes y los santos son inspiradores del arte y al llegar San Lorenzo se escuchan orquestas, bandas de música y el pueblo canta jotas y la danza se pasea por las calles de Huesca y los danzantes golpean con sonidos metálicos sus espadas y con sonido de golpes de madera sus palos y saltan y se contraen y se estiran al son de la música, que entusiasma a la gente y entra en un éxtasis de gozo cuando llegan los danzantes y se ríen y lloran  y gritan con entusiasmo y al pasar, esperan que vuelva otro año, para unirse al Santo, para volver a pedirle sus gracias, que las obtienen porque tienen fe en el héroe y santo oscense y con él se identifican.

Según escribe Joaquín Lomba, en Aragón ha habido varios hombres de distintas religiones que se han esmerado en ser maestros del espíritu. Tenemos en primer lugar a Avempace, musulmán de Zaragoza, donde nació el año mil ochenta y cinco. Fue el filósofo que dio cuenta a Oriente y a Occidente de las doctrinas de Aristóteles. En su obra El Régimen del Solitario dice: ”Con la corporeidad el hombre es un ser existente, por la espiritualidad, es más noble; y por la intelectualidad es un ser divino y perfecto. Así pues, el que tiene sabiduría, es necesariamente un ser perfecto y divino”.Este Avempace influyó en la obra del Criticón de Baltasar Gracián.
Abu-Fahm ibn al-Tabban era otro zaragozano que escribió: ”La razón y la fe son dos luminares-que el alma humana restauran y sus ojos aclaran.-Enseñaron los entendidos varones de consejo,-que la razón es el luminar del alma,-y le proporciona en todo momento escondida luz;-gira a su alrededor a fin de enseñarle-a andar del Señor por los rectos viales”. Vemos como los musulmanes coinciden con Baltasar Gracián en el estudio de los libros que se cuidan de la razón y de la fe. El Alcalde de Huesca envió al Príncipe de Asturias el Criticón, para que pensara racionalizando sus pensamientos. Vemos como ahora que vienen de nuevo a España muchos musulmanes y se está estudiando la forma de que estudien su religión; en cambio se están estableciendo dificultades para la enseñanza de la fe en la que creyó San Lorenzo.

domingo, 9 de agosto de 2026

Danzantes.-


Sras. y Sres. Aquí estoy para cantar y contar los méritos de los danzantes oscenses, en esta fecha próxima a San Jorge, en unos momentos históricos en que se da un enorme movimiento de resurgimiento de la vitalidad de los dances oscenses, sentidos y vivido por todos los hijos de la ciudad natal de San Lorenzo, que es Huesca, y aquí estoy para poner  de relieve a los ex-danzantes, que lo fueron y que son los receptores de un “danzante de oro”, como expresión de su grato recuerdo de haberlo sido, de la nostalgia vivida durante esos años en que no han danzado y del  agradecimiento de la Agrupación de Danzantes en su propio nombre y en el de la ciudad de Huesca. Si aquí estoy para contar y cantar el honor que sienten los danzantes oscenses, cuando salen a danzar, con lágrimas en los ojos, cuando llega San Lorenzo, cuando empieza a vibrar la música, que los contagia a todos; sí a todos pues entra en los corazones un hormigueo, un marcar el ritmo de la danza en todos, y en cada uno de los oscenses, que salen a la calle, que se asoman a los balcones o conectan sus aparatos de radio, cuando oyen que vienen los danzantes.  Si, pero antes de que llegue la Gran Fiesta de San Lorenzo nos encontramos con estos días de San Jorge, Patrono de Aragón y estos días, muchos ciudadanos de Huesca subirán al Cerro de San Jorge y recordarán la batalla del Alcoraz, que fué‚ la oportunidad de que el Alto Aragón se librara del dominio musulmán, y de que el pueblo empezara a organizarse según sus costumbres y religión, con San Lorenzo como su Patrón. Existe un paralelismo entre la vida de San Lorenzo y la de San Jorge, porque los dos vivieron y murieron en la época de los emperadores romanos y con los principios del Cristianismo, dando ambos muestras de su enorme amor a los pobres. Hay un libro francés que dice que San Jorge nació en Capadocia de familia noble e ingresó en el Ejército Imperial, siendo emperador Diocleciano, que por cierto se convirtió en uno de los más crueles perseguidores de los cristianos. Jorge se dio cuenta de que lo iban a matar, si no renunciaba a su fe y como prefería morir por ella, vendió todos sus bienes y los repartió entre los pobres. Aquellos primeros cristianos se amaban mucho y se acordaban de los necesitados, que por cierto afán ¡siguen estando entre nosotros; recordemos al mártir oscense Lorenzo, que fue‚ martirizado bajo Decio y que se dedicaba a proteger a los pobres de entonces. Pero San Jorge no sólo tenía pensamientos cristianos, sino que los manifestó al Emperador, diciéndole: "Si, cristiano soy, y de este nombre me glorío, no aspirando a mayor dicha en esta vida, qué a darla, derramando toda mi sangre por aquel Señor de quien la recibí". El acero, el fuego y la cal viva atormentaron al joven, para acabar decapitado el 23 de Abril del año 290. La gente se pregunta como a San Jorge, no siendo aragonés, lo han hecho Patrón de nuestra Patria Aragonesa. Cuando él vivía y hasta muchos años después, no existía Aragón como tal nación y era simplemente una parte de la provincia romana, llamada Tarraconense, aunque ya entonces Osca destacaba como Vrbs Victrix, amante de la cultura, en la que Sertorio fundó una escuela que llegaría más tarde a ser Universidad Sertoriana y Zaragoza era la Gran Cesaraugusta.  Si, estoy aquí también porque me ha llamado Victorino Solanes Ramón, clásico hortelano oscense, que tuvo su huerta en el barrio que está debajo de la Calle San Martín y qué como tantas otras, ya ha desaparecido por obra de la ¡construcción de un nuevo barrio, pero a mí me queda la amistad del viejo hortelano y dos cipreses, de los que, él ya no se acuerda, cuando tuvo que dejar su huerta y que me los regaló y que siguen creciendo, de la misma forma que Victorino y yo vamos bajando en fuerzas físicas, aunque, él va creciendo en el historial de la Ciudad de Huesca, pues ya hace muchos años que entró a bailar en los danzantes, el año 1933 y como he dicho la pérdida de fuerzas lo hizo entrar como Mayoral de los Danzantes el año 1971, con lo que ahora lleva 28 años, lo que le convierte en el oscense que más tiempo ha ocupado dicho honorable cargo. ¡Dios mío!, ¿qué tiene el dance, que se apodera del oscense, como se apoderaron de San Lorenzo el fuego y el martirio, pero con amor, dedicado a todos los hombres, como se ha apoderado de Victorino. El Mayoral era como el director de los danzantes, con los que se compenetraba perfectamente, ya que Victorino, al elevarles su bastón, acelera o lleva a cabo el ritmo del dance. Es un honor para los oscenses tener a sus danzantes y es un privilegio para ellos, tener pendientes a los hijos de Huesca de sus dances, unas veces haciendo sonar sus espadas a lo largo de la procesión de San Lorenzo, otras veces cambiando el sonido metálico de las espadas por el sonido de la madera, más severo que el de los aceros y otras danzando con las finas y sutiles cintas, haciendo participar de su delicada actuación a los asistentes.


¡Dios mío!, ¿qué sonido compone la música que mueve a los danzantes? que les hace entrar en trance y les agita su corazón y se ponen con el mismo ritmo en movimiento y danzan, unas veces sobre  la plaza de San Lorenzo, u otras en marcha, recorriendo el Coso desde el Alto al Bajo, despertando a los oscenses, unidos a los danzantes por el ritmo que se les introduce dentro de sus cuerpos, que corren para verlos y oírlos y acompañarlos en su danza, y en todo este ambiente danzaron. Se halla inmerso  Huesca, con sus campanas sonando, con los oscenses que vienen de fuera, acompañados por sus parientes y amigos que los acogen y van siguiendo a los danzantes hasta la misma Plaza del Santo y allí se concentra la multitud de Huesca, unida, apretada, y donde algunos aparecen tratando de colgarse en las rejas de las tiendas, juntos unos a otros  en los balcones del coso y Plaza Laurentina y algunos lo ven todo, otros en cambio ven muy poco, pero todos viven y gozan y bailan en sus cuerpos y sus almas, con la esperanza puesta en San Lorenzo, el joven y casi eterno santo, manifestados estos hechos acompañados por el verde de la albahaca aromática, que lleva el mismo santo acompañando a la fruta que los hortelanos, como Víctor Solanes, desde siempre le han guardado y le han puesto y le ponen en la peana delante de la imagen. ¡Oh la albahaca!, que huele a San Lorenzo, mientras bailan los danzantes en la Plaza y en la Iglesia, por el Coso y por las calles y en las casas ya llega el día 10 de Agosto con amor, con esperanza, recordando a los oscenses que se fueron, al Sagrado Retiro del Descanso, acompañados en tal día por la albahaca. ¡Que extraña planta!, que llega a hacer que los oscenses quieran que aspiren su aroma aquellos que duermen por los siglos de los siglos, y allí,  al Camposanto, acuden multitud de oscenses a hacerles participar de San Lorenzo, festejado por el dance, con matas de albahaca, que por un tiempo, yo creo que crean una ilusión en sus gentes.  Si que es un privilegio el ser danzante de Huesca, pues no todos los que lo pretenden pueden llegar a serlo plenamente, aunque cuando llega la fecha del Santo Patrón, todos los oscenses somos como unos danzantes, aunque sin espadas, sin palos y sin cintas, pero con el corazón unido al de los danzantes íntegros e integrales.  Tenía todos los años, el principal danzante Director de la Banda una reunión con el Alcalde José Antonio Llanas, el día de San Lorenzo. Lo esperaba dicho alcalde, en el patio del  Ayuntamiento, y en su casa consumían un vermut con tacos de jamón y queso y acudían varias personalidades, entre los que se encontraba Don Cecilio Serena. Estos hechos ocurrían cuando acababa la procesión de San Lorenzo, sobre la una poco más o menos. Es un honor para los oscenses tener a los danzantes y es un privilegio para ellos, tener pendientes a los hijos de Huesca de sus danzes, unas veces haciendo sonar sus espadas a lo largo de la procesión de San Lorenzo, otras veces cambiando ¡el sonido metálico de las espadas por el sonido de la madera, más severo que el de los aceros y otras danzando con las finas y sutiles cintas, haciendo participar de su delicada actuación a los asistentes. ¡Dios mío!, ¿qué sonido compone la música que mueve a los danzantes? Que les hace entrar en trance y les agita su corazón y se ponen con el mismo ritmo en movimiento y danzan, unas veces sobre la Plaza de San Lorenzo, u otras en marcha, recorriendo el Coso desde el Alto al Bajo, despertando a los oscenses, unidos a los danzantes por el ritmo que se les introduce dentro de sus cuerpos, que corren para verlos y oírlos y acompañarlos en su danza, y en todo este ambiente en que danzaron, se halla inmerso Huesca, con sus campanas sonando, con los oscenses que vienen de fuera, acompañados por sus parientes y amigos que los acogen y van siguiendo a los danzantes hasta la misma Plaza del Santo y allí se concentra la multitud de Huesca, unida, apretada y donde algunos aparecen tratando de colgarse por las rejas de las tiendas, juntos unos a otros en los balcones del Coso y Plaza Laurentina y algunos lo ven todo, otros en cambio ven muy poco, pero todos viven y gozan y bailan en sus cuerpos al joven y casi eterno santo, manifestados estos hechos acompañados por el verde de la albahaca aromática, que lleva el mismo santo acompañando a la fruta que los hotelanos, como Víctor Solanes, desde siempre le han guardado y le ponen en una peana delante de la imagen. ¡Oh la albahaca!, que huele a San Lorenzo, mientras bailan y  los danzantes en la Plaza y en la iglesia, por el Coso y por las calles y en las casas ya llega el 10 de Agosto con amor, con esperanza, recordando a los oscenses que se fueron al Sagrado Retiro del Descanso, acompañados en tal día por la albahaca. ¡Qué extraña planta!, que llega a hacer que los oscenses quieren que aspiren su aroma aquellos que duermen por los siglos de los siglos, y allí, en el Camposanto, acuden multitud de oscenses a hacerles participar de San Lorenzo, festejado por el dance, con matas de albahaca, que por un tiempo, yo creo que crean una ilusión en sus gentes.   Es un homenaje, es un reconocimiento de sus méritos, de su amor a la ciudad de Huesca y a su Patrono San Lorenzo. Para ellos es un recuerdo inefable de su privilegiada actuación danzando con  espadas, con palos y con cintas en tiempos pasados, cuyo recuerdo llevan consigo siempre, pero de un modo más intenso cuando llegaban las Fiestas de San Lorenzo cada año. Y casi enfrente de la Plaza de San Lorenzo, me complace recordar la Confitería del señor Vilas, donde todo el mundo compraba castañas de mazapán. Me acuerdo de Don Antonio Vilas, hombre pequeño de tamaño, con ojos muy vivos, activo y dialogante. Pero tuvo mucha dificultad para pasar a Francia, porque al escapar a ese País, pues al llegar a la frontera, iba acompañado por mi abuelo de Siétamo, por Viñuales de Liesa y con Juan de Morrano, pero al legar a la frontera, no se sabe que verían en su persona, que no dejaron entrar. Unos dicen que era feo. Pero a Joaquín lo dejaron pasar a Francia de un modo triunfante y yo creo que por los ricos sabores que llevaba a los franceses.  En estos momentos de recuerdos alegres, no puedo olvidar a la jotera Camila Gracia, ya que su muerte fue sentida en Huesca de un modo trágico, y se le hizo un entierro en la Catedral, del que nunca me olvidaré, porque le cantaron en el ofertorio la Magallonera y se la volvieron a cantar en la Plaza de la Catedral. Bajaron con su féretro  desde la Plaza de la Catedral al Casino Oscense y los oscenses querían prolongar su despedida. Fueron las emociones de la despedida a la Jotera como si el pueblo desease prolongar su contacto con la Jotera Camila Gracia. Estaba la ciudad de Huesca triste y llorona, pero la peste que nos ha invadido y se ha llevado al Otro Mundo a tantos ciudadanos y a tantas ciudadanas, ha dejado a su población triste y abandonada. ¡Que vuelvan a sonar las campanas de San Lorenzo en la ciudad de Huesca y sus calles bailadas por los danzantes, hagan volver la vida alegre a sus ciudadanos!.

sábado, 8 de agosto de 2026

San Lorenzo y la Madre Berride



San Lorenzo ha flotado en el ambiente de Osca, casi desde que los romanos fundaran el Colegio Sertoriano llamado por unos y por otros Universidad Sertoriana, a cuyas clases asistieron oscenses ilergetes de habla vasco-ibérica. Fué fundado por Sertorio, ya antes del nacimiento de Cristo, y Lorenzo nació hacia la mitad del siglo tercero, por lo que  puede ser que  captara algún conocimiento de los que aquella Universidad repartía, lo que explicaría su marcha a la capital del imperio, la gran Urbe romana. Allí alcanzarían sus inquietudes religiosas a todo el imperio romano, tanto es así, que Italia "hace gloriosa vanidad de haber sido el teatro de su triunfo, también Francia cuenta entre sus especiales honras la de reconocerle por uno de sus patronos ,y entre sus más estimables tesoros la de poseer una parte de sus preciosas reliquias". Pero no sólo estos dos países reclaman el nacimiento de San Lorenzo, sino que en España, también reclaman este honor Valencia, Zaragoza, la villa de Lloret  en Cataluña e incluso presentó documentos alegando tal hecho la ciudad de Córdoba. Pero es Huesca, aunque no posea documentos escritos, la que más documentos tradicionales puede presentar para demostrar que Lorenzo era oscense e hijo de San Orencio y de Santa Paciencia. Fueron estos dos santos esposos de vida tan ejemplar y de tan altas virtudes, que Huesca celebra su fiesta el día uno de Mayo. Lo criaron entre la ciudad de Osca y la casa ,que tenían en Loreto cuyo nombre es equivalente al de Lorenzo. Y ahí, en Loreto quiso Felipe II construir un magnífico monumento, pero su condición de tierra manantiosa, abundante en aguas ,como se puede ver por la Alberca, también llamada de Loreto, le disuadió y levantó el real Monasterio del Escorial, "que en majestad, en riquezas de ornamentos y reliquias, y en el decoro y solemnidad con que se celebran en él los oficios es una de las casas más señaladas del orbe católico". El rey levantó este monumento en conmemoración de la batalla de San Quintín, que ganó en Francia, el día de San Lorenzo. Todavía la gente cuenta relatos de San Lorenzo caminando a Loreto, como en Velilla de Cinca cuentan como se juntó San Lorenzo, que venía de Roma, con San Valero y el oscense San Vicente al lado del río Cinca. En su ermita románica con detalles mudéjares se encuentran las imágenes de los tres santos. A lo largo de los siglos se ha venerado a San Lorenzo, como se ve, por ejemplo en los documentos que se presentaron en Roma, para lograr la beatificación de la Madre Berride. Esta oscense a los nueve años de edad se quedó ciega, pero después de una novena a San Lorenzo," recobró algo la vista, y con el tiempo se le mejoró algo más". Dicha sierva de Dios oró mucho, a los santos de Loreto, y muy en particular en las necesidades de agua, en las cuales decía que el Señor con toque particular se lo hacía hacer" y "muchas veces, en los referidos santuarios, se quedaba estática y singularmente en la capilla de los santos Orencio y Paciencia". Ejerció mucho la virtud de la caridad, sobre todo con las necesidades de agua, que tenían los labradores, logrando muchas veces el remedio de la lluvia ,después de visitar en Loreto a los dos santos y padres de San Lorenzo, a saber San Orencio y Santa Paciencia. Es curioso como, siendo su hermano Vicario de la Parroquia de San Lorenzo, iba más a Loreto a rezarles a los padres del santo que a su parroquia. A su hermano el Vicario le recomendó, cuando se moría que cuidase y se ocupase de los suyos y a  su sobrina Francisca que ejerciera la caridad hasta el último instante de su vida. Se preocupó también por la salud de los enfermos, por ejemplo por la salud de su sobrino Mosén José Zamora, que después de la muerte de la madre Berride, siendo cura del pueblo de Santolaria, regaló a las monjas que fundara su tía, una casa donde, más tarde se edificó el Convento de Santa Rosa. En el año 1617,cuando murió casi sólo se preocupaba de los pobres y del beneficio del agua, que entonces era la solución de la alimentación del pueblo y para ello pidió a su hermano el Vicario de San Lorenzo la unión y la paz del pueblo.


viernes, 7 de agosto de 2026

San Lorenzo, según la historia y la tradición



San Lorenzo fue sacrificado en Roma el año 258, en la persecución de Valeriano. Era Lorenzo el más importante de los siete diáconos, encargados de socorrer a los pobres y de administrar los bienes temporales de la Iglesia, en aquellos tiempos, en que el cristianismo, cada día los iba aumentando. En aquellos tiempos, la Iglesia era propietaria de enormes cementerios e iba aumentando una “Caja”, donde se acumulaban las aportaciones generosas de los fieles, lo cual hace pensar en una moderna sociedad de socorros mutuos. En la administración de estos bienes participaban siete diáconos, de los que Lorenzo era el “diácono del Papa”. En estos tiempos actuales, parece que nuevos diáconos, estén administrando los alimentos al pueblo necesitado. Basta ver como Caritas reparte alimentos entre los que los necesitan. El Estado Romano, codiciaba esos fondos y a sus administradores cristianos les atribuía, según escribe el poeta Prudencio, “un siniestro rumor de orgías nocturnas…Frecuentaban estas orgías los adeptos de la fe nueva, según se creía, y que los presbíteros, en primorosos vasos de oro labrados a cincel, bebían sangre humana, en cenas como la mitológica de Tiestes; y que las salas de estos festines nefandos, iluminábanse con antorchas de cera oliente a miel y a flora rupestre, fijas en áureos candelabros”. Había un movimiento eucarístico entre los cristianos, y el pueblo expandía rumores de que los cristianos hacían orgías nocturnas, mientras el Estado sentía avidez por esos fondos y cálices de los cristianos. Ahora el Estado ahorra mucho dinero con las obras de Caritas y con la Enseñanza. Y el poeta Prudencio de San Lorenzo, Mártir, decía “Veo a un Príncipe futuro, que vendrá a su tiempo justo y cerrará los templos desiertos; obstruirá las puertas de marfil; condenará los nefastos umbrales y sus goznes de bronce ya no chirriarán, limpios de sangre sucia se erguirán, no adorados ya ni suplicados los bellos mármoles que ahora reciben culto idolátrico”. Con esta sátira del lujo imperial romano, se acuerda uno de la vuelta en el siglo XXI, de ese derroche del dinero, con el lujo en los edificios, con las cantidades abusivas de dinero con que la política pagaba a sus empleados y a los que dirigían tan torcidamente algunos puestos políticos, bancos y Cajas de Ahorro, que ha llevado al paro a multitud de obreros, de los que muchos están sufriendo el hambre; esa hambre que en Roma combatía San Lorenzo, como ahora está aliviando lo que puede Caritas y otros grupos.   “Al cuitado Prudencio, el Ebro, que le dividía de los vascones, los Pirineos nevados, los Alpes altos y profundos, manteníanlo alejado de la ciudad de Roma, riquísima de huesos heroicos y de sepulcros santos”. Dice que el río Ebro dividía a Prudencio de los vascones, porque para unos era de Calagurris o para otros de Zaragoza. Cantó con sus poesías que “la muerte de Lorenzo fue la muerte de la idolatría”. El poeta Prudencio dijo que con el martirio de Lorenzo, conmovió a muchos romanos, incluso senadores, que se fijaron en el valor y constancia del santo. La historia no afirma que San Lorenzo naciera en Huesca, pero la tradición lo demuestra. San Lorenzo, según la tradición, nació en Huesca,  siendo hijo de San Orencio y de Santa Paciencia, que tenían una finca en Loreto y a ella caminaba cada día.  Frente a la Torre de Farina, hay una Cruz, a la que los que suben a rezarle a San Lorenzo, se vuelven de espaldas a ella y por encima del hombro, lanzan una piedra, como un recuerdo o una oración, para que quede al pie de la Cruz. El Alcalde de Roma, pagano y avariento de dinero, llamó a Lorenzo y le dijo.” Me han dicho que los cristianos emplean cálices y patenas de oro en sus sacrificios…Vaya, recoja todos los tesoros de la Iglesia y me los traiga, porque el Emperador necesita dinero para costear un guerra que va a empezar”. Aurelio Prudencio en el Peristephanon, en la poesía “Las coronas”, dice que “Él tenía las llaves de las cosas sagradas; presidía el arcano de la clase celeste, y gobernando como fiel custodio, dispensaba las riquezas de Dios”. A la exigencia del dictador imperial,  Lorenzo le pidió tres días de plazo para reunir todos los tesoros de la Iglesia, y se dedicó durante esos tres días a reunir a todos los necesitados, mendigos, mutilados, leprosos y ciegos, a los que él mantenía con sus limosnas. Una vez pasados los tres días, llamó al Alcalde y le dijo: ”Ya tengo reunidos todos los tesoros de la Iglesia. Le aseguró que son más valiosos  que los que posee el Emperador”. No va descaminada la ironía aragonesa de la que usó Lorenzo con el Alcalde. Éste ya se sentía feliz, soñando en la riqueza de oro y de plata, que iba a traerle el Diácono del Papa, pero al contemplar la miseria de los fieles cristianos, todo irritado exclamó: “Pues ahora lo mando matar, pero no crea que va a morir instantáneamente. Lo haré morir poco a poco para que padezca todo lo que nunca se había imaginado. Ya que tiene tantos deseos de ser mártir, lo martirizaré, horriblemente”. ¡Cómo sufrió San Lorenzo para que el pueblo no pasara enfermedades y hambre, pero su amor al prójimo, fue perseguido por el poder del Imperio!. Porque han pasado cerca de dos mil años y ahora vuelven el hambre y la necesidad a apoderarse del pueblo. ¿Cómo sufría San Lorenzo, como están ahora sufriendo muchos seres humanos, entre los que hay nuevos Lorenzos, que quieren evitarles los sufrimientos, pero hay nuevos emperadores o gobernantes, que se han lanzado a acumular el dinero para gozar del lujo, que han hecho imposible, que los empresarios unidos a los trabajadores, vivieran con sus necesidades primarias resueltas y educando a sus hijos. El poeta Aurelio Prudencio, en sus versos decía de cómo Lorenzo “Era el primero de los siete varones, que se agrupaban junto al ara; grande en el grado levítico y más noble que sus compañeros. Él tenía las llaves de las cosas sagradas; presidía el arcano de la luz celeste, Y GOBERNANDO COMO FIEL CUSTODIO, DISPENSABA LAS RIQUEZAS DEL SEÑOR”. No aparece en los historiadores, Huesca, como lugar en el que naciera San Lorenzo, a pesar de la tradición romano-visigoda,  que cantó Prudencio, además  de Braulio, Tajón, de Isidoro, y del diácono San Vicente de Huesca(¿), todos ellos escritores de la historia eclesiástica, que tuvo lugar en Hispania,  durante los siglos IV a VIII. La Historia desde la Edad Media hasta el siglo XVII, se llenó de escritores que atribuían a Huesca el nacimiento de San Lorenzo, pero fue Ustarroz que vivió sus conocimientos en el Palacio de los hermanos Lastanosa, y con las visitas de Ana Abarca de Bolea, que llegó a ser Abadesa de Casbas, cuyos padres vivían en el Castillo-Palacio de Siétamo, cuyos escritos  sobre San Lorenzo, fueron víctimas de las mentiras piadosas de otros escritores, que querían tanto a San Lorenzo que lo nombraban hijo de Huesca. Ustarroz supo aprovechar tales escritos para componer biografías de santos personajes, supuestamente oscenses. Pero, sin embargo los oscenses han creído siempre en la ciudadanía oscense de Lorenzo, pues el poeta Aurelio Prudencio, dice que el río Ebro le dividía de los vascones, porque  nació, según unos en Calagurris y otros en Zaragoza. “Al cuitado Prudencio, el Ebro  lo dividía de los vascones, los Pirineos, los Alpes altos y profundos manantiales, alejados de la ciudad de Roma, riquísima en huesos santos”. Aquí parece que Prudencio se acordaba del martirio de San Lorenzo y estaba separado de Osca, por el Ebro, los Pirineos y los Alpes, lamentándose de la lejanía del mártir de su ciudad natal. El nombre de San Lorenzo, significaba en Roma “coronado de laurel” pero en Huesca equivalía a Loreto o Lorito. En el libro de 1660, salen los Estatutos y ordinaciones de los sogueros y esparteñeros de la Ciudad de Huesca y en ella pone que un cofrade llevó velas a la Virgen de Lorito y en otros lugares pone de Loreto. Se encuentran varias palabras, tal vez de origen ibérico, influidas por el latín, entre otras Aineto, Echeto y en la cara sur de Guara se ve el Fraixineto, según unos o el Frajinito según otros. Algunos atribuyen a fraixín el significado de fresno y otros el de cerdico. Pero entre el monte de Siétamo y el de Fañanás, se hallan escasos restos del antiguo pueblo de Olivito y según otros Oliveto, palabra del mismo origen que Fraixitito, que está relacionada con los olivos. Loreto parece que equivale a Laurel, como el nombre del Santo. Son numerosos los casos en que se relaciona con otros aragoneses, como San Valero y San Vicente. San Lorenzo murió el año 258 y San Vicente en el de 304.¿Cuantos años tenían San Lorenzo y San Vicente cuando se encontraron en Velilla de Cinca?. San Lorenzo era bastante más mayor que Vicente, porque se decía que su hermana era la madre  de Vicente. En la ermita de San Valero, se hallan todavía restos de un templo romano y allí se encontraron, porque por la Via Romana se iba desde Tarragona a Zaragoza y a Huesca. ¿Se puede explicar si en esas fechas pudo ocurrir ese encuentro?.  Tal vez, si. El tiempo según las matemáticas permite unos hechos, pero según la historia práctica, en Roma,  en tiempos Laurentinos se pasaba hambre y hoy en pleno siglo XXI, bajo la Democracia, se vuelve a pasar hambre, es decir que el tiempo existe para el hombre,  a pesar de las matemáticas. Los oscenses, cuando llega la Fiesta de San Lorenzo, se ponen a cantar: “San Lorenzo , San Lorenzo,- en que buen tiempo has venido-en el tiempo de la siega,- que todos tenemos trigo,- ¡trigo, trigo , trigo, lo que sobre “p`al” bolsillo”.

jueves, 6 de agosto de 2026

San Lorenzo es el alba de Huesca.-




Ramón J. Sender en el “Alba de oro” cuenta un amor desbordante a su querido Aragón, narrando el amanecer de su monarquía, en su obra “El Alba de oro”. Empieza por atribuirse a sí mismo un apellido del primer rey de Aragón, a saber Garcés, pues lo llamaban Sancho Garcés Abarca. Fue con su familia a veranear al pueblo aragonés de Sancho Abarca, que se encuentra al lado de Navarra, donde también reinaba el citado Sancho Garcés Abarca y en dicho  lugar  se encuentra una ermita románica y una zona, donde dicen que tenían sus tropas el campamento.
El padre de Ramón J. Sender, era secretario de Tauste, cercano al pueblo de Sancho  Abarca y tal vez por esa razón fueran a veranear a tan histórico lugar.
 María Angeles Campo coincide con el antiguo Padre Maestro Pedro Abarca, cuando dicen creer que el linaje aragonés de los Abarca, tiene su origen en Sancho Abarca, que fue hijo del Rey de Navarra llamado García Iñiguez y de su esposa Doña Urraca Jiménez, que fue hija del Conde de Aragón.
Los hermanos Carrafa se sorprenden del llamativo origen del sobrenombre Abarca, palabra vasco-navarra y entonces también aragonesa. Añaden :”aun admitiendo que hubiese en Aragón un linaje de Abarca anterior al Rey Don Sancho, siempre resultaría que Don Sancho fue el tronco principal y primer ascendiente de este apellido” El nombre de Aragón también es vasco, pues fue un condado hermanado con Navarra, tanto es así que Don Sancho Abarca fue enterrado en San Juan de la Peña. Y siguieron en la historia de Aragón  figurando muchos Abarcas, unos de Bolea y otros de Serué, siendo enterrado, por sentimientos históricos Don Pedro Pablo Abarca de Bolea en San Juan de la Peña, igual que el primer Rey de Aragón, Don Sancho Abarca.
Se han dado en Aragón periodos de abandono de su historia y vemos como San Juan de la Peña, se abandonó miserablemente, llegando el Monasterio Moderno casi a desaparecer. ¡Cuantos libros se perdieron entonces en tal lugar!.Los mismos vecinos de Botaya rescataron alguno de ellos, de los que muchos se han perdido.
Pero el mismo novelista  Sender, recuerda aquellos viejos tiempos y ha tratado de dejar en los aragoneses el afecto por su historia.
Para ello escribe en su libro un pergamino imaginado, que dice”: Prefacio hecho por mí mismo a las ordenanzas de este castillo, levantado según memoria escrita por Sancho Garcés Abarca para que sea leído una vez por mes” y entre otras cosas dice: ”De tres clases de hombres (y mujeres) está hecha la fortuna y la gloria de esta tierra…Los unos que por su buen ánimo para tratar con el prójimo, su corazón amoroso de Dios y de los hombres, su sentimiento del bien y su disposición para ayudar a los demás, han llegado a borrar de su alma todas las pasiones y los malos afectos y viven sin tener más presencia que la sombra de las virtudes. Esta clase de hombres son los santos”. Hay otros hombres y mujeres de los que “ Dios se sirvió…que supieran poner en buena retórica gozos santos y  cantares profanos. A esta clase de seres los llamaremos la de los poetas”. Habla por fin de los héroes y heroínas y saca la conclusión: “los tres hombres (y mujeres) más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas (y los filósofos) y los héroes”.
Entre ellos se encuentran casi todos los Abarcas, entre los que se está Ana Francisca Abarca de Bolea, de la que estamos celebrando el cuatrocientos aniversario de su nacimiento, gran poetisa en castellano barroco y en fabla aragonesa, en la que dirige una hermosa poesía  a la sierra de Guara. Otra es Doña Francisca Bernarda Abarca de Vilanova, hija de los Señores Barones de Serué y de San Vicente y nacida en Huesca en la calle de Sancho Abarca, en el palacio que se aprovechó para convertirlo en almacenes Simeón. El año pasado lo derribaron y ahora lo están reconstruyendo. Contamos entre otros con los militares Don Bernardo y Don Martín Abarca de Bolea, además de otros guerreros, escritores y poetas.
Por fin espera Sender que en Aragón haya siempre gobernantes ”que  lleven por ese camino a la verdadera gloria de obtener en esta Peña fuerte de Sancho Garcés Abarca, algún hombre que, alcanzando en su más alto estadio las tres virtudes de heroísmo, santidad y saber o poesía, mejore el camino de los demás”, como hicieron Sancho Abarca, Ana Francisca Abarca de Bolea y el Conde de Aranda, nacido en Siétamo. El conde de Aranda está también enterrado en San Juan de la Peña y con él se acabaron en Aragón los nobles Abarcas, pero quedaron los múltiples Abarcas sin nobleza escrita, pero de noble corazón y todos descendientes, como dijo el antiguo escritor Abarca  del Rey de Aragón y de Navarra, Sancho Abarca.
Hemos visto como eran aquellos tiempos de su reinado, todavía se hablaba vascuence en muchos pueblos de nuestro Alto Aragón, pero hay que tener en cuenta que en la tierra habitada por los ilergetes vasco-ibericos,  la influencia romana o latina llegó antes que, por ejemplo a Vizcaya y a Guipúzcoa y con mucha fuerza .Estos no pelearon con los romanos, como por ejemplo los astur-cántabros, los ilergetes, los oscenses y los navarros.
Don Antonio Naval Mas escribe en el Diario del Alto-Aragón el día 30 de Mayo de 1993: ”en los años 84,86 y 87 se hicieron excavaciones en la calle Costa…Los residuos de torres excavados ya estaban ocultos en la Edad Media…las torres exhumadas se remontan a la antigüedad ibero-romana, pues queda ya más que claro que ésta existe como algo posterior”. La profesora Almudena Domínguez dice en el Alto Aragón, que “Osca se originó a partir de un núcleo indígena asentado sobre un cerro elevado de topografía irregular…A pesar de su buena posición estratégica junto al río Isuela, protección segura hacia el norte y levante, dispuso de murallas no conservadas”. Don Antonio Naval Mas acaba su escrito sobre las murallas diciendo:”Las murallas deben decididamente ser incorporadas al marco urbano de la ciudad, haciéndolas hablar con una restauración adecuada y un soporte didáctico fácil, para que todos los habitantes de la ciudad y forasteros que junto a ellas pasen, descubran la huella de una historia que no es sólo la de Huesca sino la de los remotos tiempos de Iberia”. San Lorenzo tuvo que ser conocedor de algún tramo de muralla ibérica, pues en el siglo primero ya había culturizado Sertorio  nuestra  ciudad. Se estaba comunicando Osca con Lérida, con Zaragoza y con Pamplona, “en cuyo rumbo está Sexto (caserío de Castejón de Becha) y posiblemente las quince millas de Quinzano”, tal como indica Agustín Ubieto”. (Domingo Buesa). María Angeles Magallón habla de la antigua calzada de Tolouse-Pompaleón “que iba desde el cerro de la Alegría de Monzón hasta Pamplona cruzando de este a oeste las tierras de Huesca”. Ahora estamos con los mismos problemas que entonces, a saber la creación de las autopistas, cuya ausencia nos está cortando las relaciones con dichas ciudades, cuando en tiempos de San Lorenzo ya estaba hechas las Vías Romanas. Los ilergetes dominaban desde Lérida hasta Huesca y hablaban el vasco-ibérico, como indica el nombre de Osca, que en el diccionario vasco-castellano, pone que Osca quiere decir muesca o apertura y es la muesca que forma el Salto de Roldán la que figura en el escudo oscense. En la Sierra de Santo Domingo está la Osqueta, hendidura a través de la cual se ven las Cinco Villas y nuestros ganaderos cortan en las orejas de sus ovejas unas aperturas, que llaman osquetas, unas a la derecha y otras a la izquierda y mientras unas van delante, otras van detrás, de tal forma que dan lugar a conocer la propiedad de las reses.

Pero Huesca llegó a alcanzar una gran romanización, yendo abandonando las lenguas vascas y celtas. Los celtas entraron en España por el Pirineo de Huesca y por el navarro Roncesvalles y siguieron siendo vecinos, con zonas en las que entendían el vasco, como se ve más tarde, en el periodo del visigodo Wamba, que ejercía una labor de vigilancia de fronteras y algunas veces los vecinos francos o vascones atacaban sus comarcas…y Wamba acometió, el año 672,una gran expedición contra los vascones, ”que dejaron sus palabras, costumbres y ritos brujeriles, como hemos visto que le pasó a Sancho Garcés con el apodo vasco de abarca, que tuvo que preocuparse por la sociedad de los navarro-aragoneses y por su cultura, sobre todo en sus monasterios, como el de San Juan de la Peña y en el de Leire.
Pero en el siglo II y en el III de nuestra era se expansionó la religión cristiana y “las primeras comunidades…muy pronto van a dar el testimonio de su fe en el trágico sucederse de las persecuciones romanas contra unos cristianos que defendían la dignidad del  ser humano en un mundo de esclavos”. (Buesa.
Y ahora volvemos a las teorías del barroco Baltasar Gracián y de Ramón J. Sender, que dicen que lo que hacía falta en la dirección de los pueblos es la Moral, el Arte y la Cultura. Gracián marca como fin de la vida del hombre el  ”llegar a ser  persona”, porque a pesar de su respeto por la vida del hombre, proclama que ésta debe modificar su conducta y observar de un modo nuevo y así será una buena persona, que lo harán héroe, político y discreto. Por eso pone al Rey Fernando, esposo de Isabel la Católica, como modelo de Rey para Aragón. En su obra El Héroe, con su estilo cerradamente barroco, escribe: “Mas apreciando los héroes verdaderos, equivocan en Augustino (San Agustín) lo augusto con lo agudo y en el lauro (Lorenzo) que dio Huesca para coronar a Roma compitieron la constancia y la agudeza”.
Sender en su Crónica del Alba, como he escrito en este artículo, dice: ”De tres clases de hombres (y mujeres), está hecha de fortuna y de gloria esta tierra. Los unos…su corazón amoroso de Dios y de los hombres…su disposición a ayudar a los demás y vivir sin tener más presencia que la sombra de sus virtudes. Estos hombres son los santos”.”Hay otros hombres y mujeres de los que Dios se sirvió…  que supieron poner en buena retórica gozos santos y cantares profanos. A esta clase de seres los llamaron la de los poetas”. Habla por fin de los héroes y heroínas y saca la conclusión: ”los tres hombres y mujeres más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas y los héroes”.
Estaba definiendo el Alba de Oro de Huesca, con las virtudes de San Lorenzo y todos los que han de gobernar en nuestra ciudad
han de imitarlo. Entre el siglo II y el III después de J, C., la religión cristiana aparece en Osca y sus discípulos los cristianos tendrían que dar testimonio de su fe al ser perseguidos por las autoridades romanas que habían creado un mundo de esclavos, al contrario que ellos que creían en un ser humano digno. Esta es el Alba de oro de la ciudad oscense, en la que aparece San Lorenzo, del que “nos habla Antonio Durán, que debió nacer en la ciudad de Huesca a principios del siglo III, que fue arcediano responsable de la administración de la Iglesia de Roma y que alcanzó el martirio el año258 en la persecución de Valeriano”. Sí, San Lorenzo es el Alba de oro de la ciudad de Huesca, porque “si España sé gloria de haber dado cuna al ilustre mártir San Lorenzo, si hace Italia gloriosa vanidad de haber sido el teatro de su triunfo ,también Francia cuenta entre sus especiales honras la de poseer una parte de sus preciosas reliquias”. (Año Cristiano de Juan Croisset). Y para los oscenses es su primera y más brillante estrella y la admiran y van a contemplarla a la ermita de Loreto, que no dejaron caer y allí mirando con elegancia las llanuras, regadas con las aguas de la alberca del mismo nombre, nos recuerda a sus padres San Orecio y Santa Paciencia, que allí tenían su finca en el campo y cuando subimos por el camino que nos conduce a tal ermita, al llegar a la torre de Farina, echamos piedras, mensajes de cariño en el pie de una Cruz que allí se encuentra.
Y vamos a venerar a San Lorenzo a su iglesia parroquial, que se está reparando a pesar de las dificultades económicas y los danzantes, descendientes de aquellos danzantes vasco-ibéros, bailan y bailan con gran fe y con entusiamo  y se hacen viejos, pero nunca faltan hombres nuevos, que continúan el baile cada día de San Lorenzo.
Cada año se celebran los tormentos que San Lorenzo tuvo que sufrir con “cárcel, azotes con escorpiones, varas y cordeles emplomados, planchas de hierro hechas ascua. Por último fue asado vivo en unas parrillas, donde consumó el martirio”.
Y es que San Lorenzo responde exactamente a las cualidades que exigen a los gobernantes, a los santos y los discretos, Baltasar Gracián y Ramón J.Sender,  pues es difícil encontrar un hijo de padres tan santos como San Orecio y Santa Paciencia.”Padres tan virtuosos y tan santos ,necesariamente habían de dar a su hijo la más cristiana educación. Correspondió a ella Lorenzo admirablemente, tanto por la noble belleza de su índole, como por la docilidad de su genio, y por una inclinación como nativa a todo lo que era virtud. Admiróse desde luego en él un corazón noble, intrépido y generoso”. Estas palabras demuestran que era poseedor de la Discreción, que Gracián exigía a los nobles aragoneses, obedeciendo la moral de San Sixto encantado tanto como asombrado de la inocencia y de los raros talentos que reconoció en nuestro cristiano un héroe”. Y San Lorenzo  demostró serlo ”cuando llegó a sus oídos la prisión del Santo Papa, cuando corrió a la cárcel, resuelto a no separarse de él en los suplicios, como quien suspiraba ansiosamente la corona del martirio”. Y habla Sender de que las tres virtudes que cita, como las nombró Gracián, no se dan a veces solas, sino que se mezclan como armonías de virtud, porque Lorenzo antes de sufrir todos los crueles tormentos a que fue sometido, obedeció a San Sixto que le dijo: ”consuélate, hijo mío, que pronto cumplirá el cielo tus encendidos deseos…anda y sin perder tiempo distribuye a los pobres los tesoros que se fiaron a tu cuidado, y prevente para recibir la corona del martirio…No se detuvo ni un momento .partió  al punto, entregó a los fieles los ornamentos y vasos sagrados, recogió todo el dinero que estaba destinado al socorro de los pobres, encaminose a aquellos parajes de Roma donde estaban ocultos los cristianos y recorrió todas las cuevas y lugares subterráneos, para repartir entre ellos las limosnas…y acabó de repartir entre los pobres todo el dinero que tenía”. Croisset escribe “la limosna no es una caridad pura y gratuita, puesto que al pobre se le da aquello mismo que se ha recibido por él, con estrecha obligación de emplearlo en provecho suyo; título de justicia, contra el cual peca el rico que no tiene caridad con el pobre. ¿Pues cuánta será la obligación de aquellos cuyas riquezas sólo se componen de las limosnas de los fieles?”. Así lo comprendió nuestro querido obispo Don Javier Osés, que cuando acababa el mes ya no le quedaba ni una peseta, porque lo había dado casi todo.
Como hemos visto san Lorenzo unía a la  fe y la esperanza, la caridad, pero el arte no lo abandonó jamás, porque muchos oscenses hemos visto la romana y de gran belleza basílica, donde se encuentran reliquias suyas, acordándome de una gran piedra de mármol, teñida con la sangre del santo. Además en la misma ciudad se encuentran otras iglesias, que lo recuerdan pero por todo el mundo se halla la devoción a San Lorenzo, como en América, en Europa y dentro de ésta en Huesca, donde se está haciendo de su parroquia, una hermosa iglesia con una fachada que recuerda una parrilla y pasará la procesión por casa de Vilas, donde tal vez san Lorenzo vuelva a ver los restos de la muralla ibérica de Huesca y a lo largo del año vamos a Loreto, donde se encuentra su moderna figura, tallada por el buen artista Larruy. El Rey Felipe II, tuvo la idea de hacer en Loreto el gran Monasterio de El Escorial, pero diversas dificultades, como el terreno húmedo se lo impidieron y esto unido a la cercanía de donde hoy se encuentra con respecto a la Corte Española, lo llevó a realizar las obras de “El monumento más magnífico en honor de San Lorenzo del Escorial, elevado en recuerdo y agradecimiento por la victoria española en la batalla de San Quintín”.Par San Lorenzo se cantaba: ”San Lorenzo, San Lorenzo, en que buen tiempo has venido, en el tiempo de la trilla, que todos tenemos trigo. Trigo,  trigo, lo que sobre “p’al” bolsillo”.
Y el apóstol San Pablo, en su carta a los corintios escribió “el que siembra poco segará también poco, y el que siembra copiosamente, segará…y aquel que suministra la semilla al que siembra ,también dará pan para comer, y multiplicará vuestra sementera, y aumentará más y más los frutos de vuestra justicia”.
Y la discreción  de la justicia de nuestro gobernantes hará que se den cuenta de que el agua que recogen del río Guatizalema, es preciso no que la devuelvan, pero si que  busquen los medios para que los pueblos de las orillas del río, no dejen de regar.
Es que según las palabras de Sender, San Lorenzo fue el Alba de oro de los habitantes de Osca y sigue siendo esa misma Alba de oro de los oscenses actuales, para que progresen materialmente y conserven su devoción a San Lorenzo.

miércoles, 5 de agosto de 2026

San Lorenzo, esperanza de Huesca




San Lorenzo desde hace cerca de dos mil años ha sido generoso con sus hermanos los hombres, porque unía siempre su fe y su esperanza a la caridad, es decir al amor a sus próximos o prójimos, con los que tenía la atención de que no pasaran hambre ni necesidades, como se demostró “cuando llegó a los oídos la prisión del Santo Papa San Sixto II, corrió a la cárcel, resuelto a no separarse de él en los suplicios, como quien suspiraba ansiosamente la corona del martirio…no se detuvo ni un momento, partió al punto, entregó a los fieles los ornamentos y vasos sagrados, recogió todo el dinero que estaba destinado al socorro de los pobres, encaminose  a  aquellos parajes de Roma donde estaban ocultos los cristianos y recorrió todas las cuevas y lugares subterráneos, para  repartir entre ellos las limosnas…acabando de repartir entre los pobres todo el dinero que tenía”.
Así en la iglesia de San Lorenzo, cuando en ella se entra y en la parte derecha hay una caja, en la que pone: Aquí se deposita el dinero para tus hermanos; esta frase es un “título de justicia, contra el cual peca el rico que no tiene caridad con el pobre” y así lo comprendió nuestro difunto Obispo Don Javier Osés, que cuando acababa el mes, ya no le quedaba ni una peseta, porque lo había dado casi todo.   
San Lorenzo no sólo tenía cuidado de que sus prójimos pudieran comer, sino como se ve en el cuadro que existe en la Sacristía de la iglesia de San Lorenzo, no pasaran necesidades de higiene o de limpieza de ellos mismos y de sus ropas, pues el Santo está arrodillado en el suelo, lavando a un ser humano, en el que sólo veía a un prójimo, que era hijo de Dios, como él mismo. Según escribió el Señor Párroco de San Lorenzo, que en la cripta Nepociana en Roma, en una reunión que “alcanzaba el número de sesenta y tres, entre hombres y mujeres, Lorenzo dio la paz a todos…y habiendo tomado una  palangana, la llenó de agua y se puso a lavar los pies de Justino. Luego lavó los pies de los demás”.
Hemos visto la obediencia que tenía a sus superiores, cuando San Sixto II le dijo: ”consuélate, hijo mío, que pronto cumplirá el cielo tus encendidos…anda y sin perder tiempo distribuye a los pobres los tesoros que se fiaron a tu cuidado, y prevente para recibir la corona del martirio y a continuación que repartiera todos los bienes sagrados y el dinero de la Iglesia, pues enseguida, sin detenerse ni un momento, entregó, todo lo dicho”.
Pero no fueron todos los cálices aquellos que entregó, porque el Santo Grial lo envió a su ciudad natal, es decir a Huesca, donde la tradición conserva estas historias o leyendas, como la de la Cofradía del Santo Cáliz que sale todos los años en la Procesión de Semana Santa. El Santo Cáliz fue enviado luego a San Juan de la Peña, para guardarlo de la invasión árabe, pero  más tarde se lo llevaron a Valencia. San Lorenzo quiso conservar un símbolo de Cristo, ofreciéndolo por medio de la comunión a todos los hombres, empezando por los oscenses.
Ante un comportamiento como el de San Lorenzo, los cristianos lo han representado ya desde el siglo IV, por ejemplo en Rávena y en su iconografía aparece con toda frecuencia una parrilla, pues en una fue quemado por la persecución de Valeriano el año 258. La misma iglesia oscense de San Lorenzo es una representación de una enorme parrilla, pues ésta fue siempre el signo más representativo del santo. Tal vez, como dice Martínez Puche en su Nuevo Año Cristiano, que es probable que fuera decapitado, pero tal vez se piense en el fuego porque abrasa y acaba y es como un símbolo de purificación. Como dice Juan Carlos Barón en el Diario del Alto Aragón del día diez de Agosto de l año dos mil dos, que el fuego “tiene el aspecto positivo de la destrucción, que crea un nuevo elemento”. Es lo que parece representar la parrilla de la iglesia de San Lorenzo de Huesca.
¡Cómo se debían querer San Sixto el Papa con San Lorenzo! ; no sólo como cristianos, sino también por las circunstancias de sus vidas ya que como sale pintado en un hermoso cuadro de la Sacristía, están reunidos San Sixto con los padres del diácono San Lorenzo a saber, San Orencio y Santa Paciencia en la ciudad de Huesca, aunque puede ser que esta reunión tuviera lugar en donde hoy se encuentra situada la Ermita o más bien Basílica de Loreto, porque lo parece, donde la familia laurentina tenía su casa y su finca, que ellos cultivaban. Y ¿qué debían hacer en tal lugar?, sencillamente que los padres estaban entregando a San Sixto a su querido hijo, al que vino a buscar el Papa San Sixto II.
En su obra El Héroe, Baltasar Gracián, con su estilo cerradamente barroco, escribe: ”Mas apreciando los héroes verdaderos, equivocan en Augustino (San Agustín) lo augusto con lo agudo y en el lauro (Lorenzo) que dio  Huesca para coronar a Roma compitieron la constancia y la agudeza”. 
La palabra Lauro está relacionada con el laurel, con el que se fabricaban las coronas triunfales
Y San Lorenzo fue un vencedor, que siempre va renovando su verdor, como demuestra el pueblo que siempre le pone albahaca ante sus imágenes y se la arroja en las procesiones, que a veces le deforman su hermosa corona de laurel, verde y aromático como la albahaca. Esa albahaca y el laurel son símbolos “de olor agradable y remedio eficaz de muchos males”, porque San Lorenzo sigue luchando contra muchos males ya que “cura sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.
Sender en su crónica del Alba, como escribí en un artículo, dice: “De tres clases de hombres (y mujeres), está hecha de fortuna y de gloria esta tierra. Los unos …su corazón amoroso de Dios y de los hombres…su disposición a ayudar a los demás y vivir sin tener más presencia que la sombra de las virtudes. Estos hombres son los santos”. ”hay otros hombres y mujeres de los que Dios se sirvió…que supieron poner en buena retórica gozos santos y cantares profanos. A esta clase de hombres los llamaron la de los poetas”. Coincide con Baltasar Gracián con que “los tres hombres y mujeres más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas y los héroes”.
San Lorenzo fue hijo de padres santos como San Orencio y Santa Paciencia, que al ser tan virtuosos dieron a su hijo una educación muy cristiana, a la que Lorenzo correspondió, con una “inclinación como nativa a todo lo que era virtud”.Poseía también “un corazón noble, intrépido y generoso ”Baltasar Gracián reconoció “en nuestro cristiano un héroe”.
Héroe tuvo que ser Lorenzo para sufrir los tormentos tan crueles, que cada año se celebran en la Parroquia y que aguantó con heroísmo la “cárcel, azotes con escorpiones, varas y cordeles emplomados, planchas de hierro hechas ascua. Por último fue asado vivo en unas parrillas, donde consumó el martirio”.
San Lorenzo sintió el arte, porque basta verlo con la “compasión de las manos” y rezándole oraciones, como dice el párroco de San Lorenzo, se le ve “caritativo proveedor de los pobres, amparo de los ancianos u huérfanos, esperanza de los enfermos…y reconocen que a los pobres dedicó sus últimos y más amorosos desvelos”.Su vida era poesía. Pero de lo que no cabe ninguna duda es que San Lorenzo fue y es un inspirador de los artistas, ya que existen esculturas suyas por todo el mundo desde el siglo IV hasta nuestros días, en que podemos contemplar los oscenses la figura en madera que talló Larruy y que está presidiendo el retablo de la Ermita de Loreto, pero, aunque están sus iglesias extendidas por todo el mundo, aquí en Huesca se está restaurando su parroquia, con una fachada, que como antes he dicho es la representación de una parrilla y hay que ver como mueve a danzar a los danzantes con entusiasmo y con verdadero arte, que ya vienen realizando desde hace muchos siglos, con sus espadas y con sus palos y pasan en procesión por la antigua casa de Vilas, donde “tal vez San Lorenzo vuelva a ver los restos de la muralla ibérica de Huesca”.A lo largo del año los oscenses van a rezarle a la Ermita de Loreto y cuando pasan por la torre de Farina, ante la cruz, que allí se encuentra lanzan piedras a sus pies con todo su cariño. Felipe II levantó “el monumento más magnífico en honor de San Lorenzo del Escorial, elevado en recuerdo y agradecimiento por la victoria española en la batalla de San Quintín”.
Y toda la gente le pide sus gracias y las obtiene, ya que podemos ver “representaciones del santo atendiendo a los necesitados en el busto procesional, en la predela del retablo mayor y en los lienzos de la sacristía”.
Y San Lorenzo inspira a los músicos, que hacen sonar los orfeones o las bandas de música o las jotas. Escuchaba hace unos pocos días una especie de aria, que sonaba con un encanto que tiende a unir mi corazón a no sé quien…Es una música casi perfecta, que no excita los sentidos, sino el corazón y hace pensar a la inteligencia sin aclarar sus misterios, sino dando lugar a una esperanza, que unida a las oraciones, que en estos días se dirigen a San Lorenzo nos llena de esperanza. Y pasando por la calle escuché a un niño que cantaba :San Lorenzo, San Lorenzo, en que buen tiempo has venido, en el tiempo de la trilla, que todos tenemos trigo. Trigo, trigo, lo que sobre  “p’al” bolsillo y vi que ya tenía ilusión aquel tierno corazón y me acordé de cuando yo era niño como él y recordé a los pobres labradores de aquellos viejos años, que con su vida austera vivían llenos de ilusión y de esperanza.
Y la poetisa oscense Teresa Ramón Palacio, que vivió en la calle de La Campana,  se sintió inspirada por Lorenzo cuando lo  encontró representado en el monasterio de Poblet, redactando, entre otros, los siguientes versos: ”Que en un lugar muy preeminente-de un reducido aposento-rutilaba de hermosura – un cuadro de San Lorenzo -A falta de la parrilla, -símbolo de su tormento, - nunca vi al Santo paisano- tan gentil y tan esbelto- con su diaconal dalmática- de brocado y terciopelo- bordada con hebras de oro- en graciosos arabescos.”     
Hemos visto como San Lorenzo era un santo, un héroe, pero el arte no lo abandonó jamás, porque mantiene la ilusión en los corazones de los oscenses y los llena de esperanza.

Sefarditas en Huesca

Siempre, desde niños, se nos han contado los actos malos que cometieron algunos individuos de otras religiones, como aquel, en que unos mori...