lunes, 7 de marzo de 2022

Azara.-

 



   


 
Azara es un pueblo de la Comarca del Somontano Barbastro, asentado  sobre un Valle,  llamado El Alberche, que se encuentra dentro de una zona  que está a la derecha del barranco de la Clamor. En esta zona se hallan piedras areniscas y llama la atención por su altura  la Peña de Santa Margarita. Se encuentra Azara a unos 40 kilómetros de Huesca.  En 1.566 era de la orden del Hospital, según Durán. Llama la atención la iglesia de  Santa Lucía. Hay un castillo muy antiguo, levantado por los árabes y tuvo como tenente a Barbatuerta, después de la Reconquista  a los moros y en tiempos de Labaña, por el año los años de  (1.101-4) En aquellos tiempos de 1.610 perteneció a los Sanjuanistas de Barbastro.
Entre las personas célebres de Aragón  destaca la figura de Don Francisco Escudero y Azara. Este señor fue Catedrático de Instituciones Canónicas y de Teología de la universidad de Huesca. Nació en el pueblo de Azara en 1.805.
Estos Azara, representaban el sol en su escudo y su bandera. Parece que llevaban en el reverso del Escudo, en su cara delantera la imagen de un ave, que parece ser de un azor, que llevaba en el reverso el Sol. Son dos los escudos en que no se asoma el Sol, para que lo mire el azor. Uno de ellos está gravado, junto al de ALMUDÉVAR en un mueble de casa Almudévar de Siétamo. El apellido AZARA se encuentra en la “ Enciclopedia Hispanoamericana de Heráldica y Genealogía”
Este apellido es muy posterior al del Canónigo que construyó mi casa en Siétamo, pero  el primer Azara, que se tiene noticia en Siétamo, que se casó  el día 16 de Septiembre de 1.588, es  Martín Azara y Alquézar, que se casó con María Solanes de Siétamo. Por el escudo se ve que provenía como los Azara de Barbuñales, del pueblo de Azara.
El segundo fue don Felipe de Azara, casado con Martina de Lierta, de Siétamo el 22 de Noviembre de 1.610.                                                                   El tercero fue Pascual de Azara ,casado con María Benedetes, hija de Pedro Benedetes y su heredera en 1.627 (¿). Benedé de Novales siempre que me veía, me recordaba nuestro parentesco.
 El cuarto, Don Pascual de Azara, hijo del anterior Pascual de Azara, tal vez nacido el 29 de Junio de 1.628 y se casa el nueve de Junio de 1.673, con Teresa del Toro de Siétamo. Don Martín Cavero, cura de Siétamo, dice en folio catorce del libro de casados, lo siguiente: bendición ”Partida de Casamiento. de Siétamo.  En  29 de Junio de mil seiscientos setenta y tres, desposé yo Victorián Sesé, Retor de Siétamo, a Pascual de Azara y a Teresa del Toro”.
5.- El quinto, JUAN de AZARA, el  año de 1.772, casado con Pabla de Mur el año 1.772,en el que ya estaba muerto el dicho Don Juan de Azara, capellán de la Capilla del Santo Cristo Crucificado. En la Escritura de Capitulación Matrimonial, que se contrajo entre Juan de AZARA y PABLA de MUR, el catorce de Junio de 1.717, estaba Felipe de AZARA, sacerdote que acudió a la Bendición en el monasterio de Casbas y en la toma de posesión de la parroquia de PUY de Cinca. Hay un oficio de 1.718, en que se le nombra Limosnero para el Hospital de Nuestra Señora de ZARAGOZA.Fue hijo suyo Miguel Azara, religioso de la Orden  Seráfica de San Francisco de Asís en el convento seráfico de Nuestra Señora de los Angeles de Hijar.              6.- La sexta AZARA, DOÑA FRANCISCA AZARA Y MUR, que fue heredera de JUAN DE AZARA, por haberse hecho fraile franciscano su hermano Miguel, hizo Capitulación Matrimonial con PASCUAL ESCABOSA MANCEBO, en SIÉTAMO el año de 1.742.  Este murió y se volvió a casar con PABLO SEGURA.
De esta FRANCISCA AZARA Y MUR, nacieron MARÍA ESCABOSA AZARA, que se casó con JOSÉ ALMUDÉVAR ALTABÁS de BARLUENGA y otra hermana se casó con un varón de CASA NAVA de PANZANO y su hermano MATEO ESCABOSA AZARA, que se casó con la heredera de casa Sipán de Sietamo. Se quedó Francisca Escabosa Azara viuda de ESCABOSA de OLA y se volvió a casar con PABLO SEGURA, que en su testamento dice ser enterrado en la Capilla Laical, creada por don JUAN AZARA.s
“Cuando narra SEVERINO PALLARUELO  las venidas a SIÉTAMO de los Azara de Barbuñales,con las correspondientes visitas a Los ABARCA DE BOLEA, Condes de ARANDA,  se veían con sus parientes de AZARA de Siétamo. Había una gran amistad entre los CONDES DE  ARANDA. y los AZARA. Pdues al sacerdote Don JUAN AZARA, el Conde de Aranda lo hizo Párroco del pueblo de PUY DE CINCA, hoy desaparecido, que le pertenecía. También los AZARA de SIÉTAMO pidieron ayuda al Conde para que les dejara paso al actual corral de la casa, entonces de AZARA y luego heredada por los Almudévar, pues uno de ellos, JOSÉ ALMUDÉVAR ALTABÁS, se casó con la heredera de los AZARA ( en 1.758), sin conocerse la boda de JOSÉ ALMUDÉVAR con FRANCISCA ESCABOSA AZARA”.
En 1.713 llegó el siguiente permiso de la Catedral de Huesca: “En virtud de las presentes damos facultad a Don JUAN de AZARA, residente en la Villa de Siétamo, para que la casa que tiene y posee, unida a la Iglesia Parroquial de dicha  Villa, la pueda levantar a su conveniencia.
Después de la Guerra Civil de 1.936, desapareció el Castillo -Palacio, primero de CASTRO y después de los Condes de  ARANDA. Cuando la familia heredera del Conde, vendió el Palacio, lo compraron mis antepasados, pero al llegar la Guerra Civil de año de 1.936, al ser destruido lo entregó gratuitamente al Servicio Nacional del Trigo, a excepción de un Almacén adjunto a su corral.En mi casa, están en un armario los escudos de AZARA y de ALMUDÉVAR, unidos en tiempos pasados en la Historia de España con los Azara de Siétamo, y con el Gran Conde de Aranda, que recibió sus visitas en el Castillo- Palacio del mismo pueblo.
Hemos sacado la convivencia entre los Azara de Siétamo y de Barbuñales, pues estos visitaban al amigo Conde,  como cuando los AZARA iban a Huesca, con aquel vehículo de lujo, impulsado por caballos, que todavía conservan en su casa de Barbuñales y entraban en el Castillo a visitar a su gran amigo el Conde. No sólo se trataron en la tierra aragonesa, sino en casi toda la geografía europea.
Ambos Azaras, los de Barbuñales y los de Siétamo, estudiaron en la Universidad de Huesca, por ejemplo Martín Azara de Barbuñales obtuvo el título de Graduado en dicha Facultad, y Azara en 1.587. El mismo Don Pedro Abarca, Conde de Aranda, fue investido Doctor en Leyes por la Universidad de Huesca, en Siétamo el dos de Septiembre de 1.769. Cultivaron su parentesco los AZARA de SIÉTAMO con los Azaras de Barbuñales y con el CONDE de ARANDA.

Los AZARA de Siétamo, al casarse sus miembros con esposas de otros apellidos, se quedaron con el Escudo, con un azor mirando al Sol. Uno de esos escudos  fue  destruido en la Capilla durante la Guerra Civil y otro se encuentra en un armario de casa Almudévar, al lado del escudo de la familia Almudévar.  

Y las cartas que se escribían JOSÉ NICOLÁS DE AZARA con el CONDE DE ARANDA, que en sus altas misiones buscaban el bien de España. Fue este JOSÉ NICOLÁS DE AZARA, marqués de Nibbiano, Nació en 1730 y murió en París en 1.804. Era hermano de numerosos hermanos y de una hermana., acompañados de fama , como Félix de AZARA (naturalista), Eustaquio de Azara, Obispo de Ibiza y Barcelona o su sobrino Eusebio Bardají AZARA, abogado y diplomático.
Ambos AZARAS, los de Barbuñales y los de Siétamo estudiaron en la Universidad de Huesca. Hasta el mismo Conde de ARANDA, fue investido Doctor en Leyes por la Universidad de Huesca,en Siétamo el dos de Septiembre de 1.769.
Todos los hermanos AZARA de Barbuñales fueron notables miembros de la Historia. Estuvieron muchos años el  Conde de ARANDA en París y José Vicente de AZARA en Roma. Azara le escribía al Conde de Aranda, con un gran  respeto y un gran cariño. José Vicente de AZARA llegó a ser marqués de Nibbiano,  pero siempre miró con respeto los enormes escudos de su amigo, que era un “Grande de España”. “Ofrece José Vicente de AZARA ,”el motivo del común origen oscense, como garantía  suficiente de su veracidad”.
El escritor SEVERINO PALLARUELO, escribe:”Cerca de Barbuñales había lugares señoreados por nobles de título que vivían en palacios grandes amueblados con esmero.Albergaban en sus ricos caserones cuadros con retratos de antepasados, terciopelos, damascos y rassiétamoos.La casa de Azara de Barbuñales estaba bien relacionada con los marqueses, los condes y las dignidades eclesiásticas. En Siétamo, no lejos de Barbuñales, alzaba sus muros de arenisca dorada el palacio de los Condes de ARANDA( Marqueses de Torres,Barones de Clamosa, de  Sietamo, etc.,etc.),amigos de la casa de AZARA. Un tío de MARÍA ANA única hija entre varios hermanos de casa AZARA, era canónigo en la catedral de Huesca. Cuando iba a visitarlo, pasaba por Siétamo. Se detenía en el palacio de los Condes. Admiraba los salones. Allí había libros y estampas, telas e y muebles hermosos, todo el lujo tranquilo y claro, confortable y pulcro, que promovían los ilustrados del siglo como ambiente donde desarrollar tertulias razonables, conversaciones interesantes y debates sobre la felicidad del género humano, conseguida por medio del desarrollo de la inteligencia y de la riqueza”.
Llegaron tiempos posteriores que hicieron olvidar el Poder de España en Europa, desde Rusia hasta París, donde los Azara lucieron su capacidad política. Vinieron tiempos posteriores y llegó a España la Guerra de la Independencia. Francisco-Antonio de AZARA y PERERA nació en el año de 1.744 .Fué el segundo Marqués de NIBBIANO. Estudió Filosofía y letras en la Universidad de Huesca. Además de Señor de Lizana,adquirió el Castillo de Guadasespe,el Molino del Puente de Montearagón y varias fincas en Loporzano y Huesca. Alcanzó la muerte en 1.820. Siguió su familia en Huesca y Zaragoza.

El Conde de Aranda murió en 1.790 y la Historia de España perdió su gloria pasada. Al morir el noble Conde de Aranda, se  vio el pueblo de Siétamo oprimido por el Duque de Hijar. Siétamo se vio oprimido por el nuevo dueño de sus tierras y fue humillado por él. “ Pero esto aunque pruebe la atención de los Señores del ayuntamiento que entonces era, nunca sería una prueba de la bondad de su conducta sabiendo que este año también nos presentamos el día de Reyes, habiendo primero enviado al Escribano, y no se dignó este señor de acompañarnos y respondernos con la política que esperábamos, pero queremos conceder, que fuera entonces buena y ahora ya es tan malo”.
El Conde de Aranda era noble con el pueblo y al morir dejó perder la desembocadura del río EBRO, que Cataluña nos de un puerto de mar.
Mientras el CONDE de ARANDA y los AZARA , estuvieron unidos España progresó en Europa y luego se arruinó el poder y la posesión de un puerto de Mar.

domingo, 6 de marzo de 2022

Antonio de Triste.-

 


El pueblo de Triste se encuentra formando un trío de ellos, con Santa María y la Peña, a las orillas del pantano del mismo nombre, es decir de la Peña. El pueblo de Santa María se encuentra en una elevación, subiendo ya a San Juan de la Peña y desde él se contemplan el agua y los árboles en las montañas. Triste está casi a las orillas del pantano, pero a pesar de estar situado tan bajo, también se ven sus aguas y los árboles están en el mismo pueblo, que casi no se ve hasta que a él llegas. Llama la atención la iglesia parroquial de estilo románico, que me dijeron que la habían restaurado hace unos pocos años. A mí me dio sensación de una belleza triste, porque estábamos en invierno y aquellos pinos que conservan sus hojas durante él, oscurecían el pueblo y la iglesia románica. Me quedaron ganas de volver a Triste un día de verano, en que la luz  del sol alegra a las personas que allí van a  veranear.
Aquella zona está más animada en el estío, con sus dos restaurantes, el puente y el túnel, la capilla a su lado y la estación de ferrocarril, cerca de la que se encontraba una fábrica de carburo; en cambio en invierno el restaurante mayor está cerrado y no se ve circular personas por el bello paisaje.
En el pueblo de Triste nació Antonier el año 1943 y le dieron por muerto a los tres meses  de su nacimiento, diciéndole el médico a su buena  madre: “si no aguanta se morirá”, pero Antonier aguantó, porque los que lo conocemos hemos comprobado que tiene con algunos clientes, un “aguante como un caballo”. A los pocos días dijeron que lo que le había sucedido era un ataque de epilepsia. De aquella zona bajaron  otros aragoneses y aragonesas, como mi abuela  paterna,  casada con el banquero Casaus del Coso Bajo de Huesca, que nació en Botaya, en casa López  y otros subieron como el Conde de Aranda  que allí yace. No fue sólo   Antonier el que bajó, porque él, sube y baja  con frecuencia. Su padre estaba encargado del funcionamiento de la fábrica de carburo. Yo me imaginaba a mi amigo haciendo experimentos con el carburo, como los hacíamos en mi pueblo de Siétamo, pero no jugó con dicho productor de gas, porque era muy niño cuando tuvo que marchar de Triste y su padre gran conocedor de tal producto no se lo dejaba usar, porque quería a su niño, al que supongo que llamaría  “o mocer”. Cuatro años tenía cuando fue a vivir a Jaca, pero él tenía que volver y lo hizo cuando llegaron los años 1965 a 70. Todavía conservaban su casa natal, que habían tenido alquilada, ocupándose su padre del cultivo de sus tierras por medio de arrendadores. Volvió a Triste Antonier, pero todavía sigue subiendo todos los domingos a gozar de sus recuerdos humanos y aragoneses
El es un gran aragonés porque ama su tierra, es trabajador y honrado y nunca deja insatisfecho a ningún cliente, porque si  le  llevan unas llaves recién hechas que no abren las puertas, él las coge y no se sabe como lo hace, pero cuando las tienes que usar funcionan como las primeras que compraste. En Jaca estudió en los Escolapios, orden fundada por el altoaragonés San José de Calasanz y entre sus padres, su origen en Triste, su proximidad al Monasterio de San Juan de la Peña y la formación religiosa y humana que recibió en Jaca, como también en los Escolapios mi difunto hermano Manolo, salió hecho todo un hombre al servicio de todos los hombres. 
Yo calculo que por el año de mil novecientos cuarenta y tres, en que nació, le  debe faltar ya poco para jubilarse. Entonces irá con más frecuencia a Triste, al que  convertirá en el pueblo de la alegría. Yo saco de su vida la conclusión de que si hasta ahora lo hemos llamado Antonier, de ahora en adelante hemos de decirle Don Antonio Estallo.

sábado, 5 de marzo de 2022

Antiautonomía de los altoaragoneses.-

 



Es curioso que Navarra y el Alto Aragón, tienen  una historia medieval que es común. Basta ver un libro navarro en que describe la arquitectura y señala en él, al Monasterio de Montearagón. Alfonso el Batallador, rey de Navarra y de Aragón luchó en la conquista de Fraga, donde fue herido y conquistó para Navarra la ciudad de Tudela. Pero basta mirar los apellidos y los nombres de los campos de Navarra y son coincidentes en gran parte con los de la provincia de Huesca. Cerca de Benasque tenemos a Benabarre y al pueblo de Navarri. Y si nos ponemos a repasar apellidos y topónimos de nuestra provincia nos encontraremos con un sinnúmero de palabras vascoibéricas, por ejemplo abarca, Algerri (molinos de Algerri, propiedad de Guillermo de Artasona, procurador del prior de Roda), Andría o San Julián de Andría, nombre ya casi olvidado, pero que los de Lierta han renovado su uso. Hay que recordar que numerosos nombres vasco-ibéricos se van perdiendo en su uso ky más al quedarse desiertos numerosos pueblos en nuestra provincia. Quedan personas con el apellido Isarre, procedentes del pueblo desaparecido de Isarre, cerca de Murillo de Gallego; existía también otro Isarre cerca de Santa Eulalia la Mayor y todavía vive gente en la provincia de Zaragoza cerca de Sos del Rey Católico, en el pueblo de Isuarre.

Pero leyendo periódicos, revistas o consultando mapas se encuentra uno con Astazu, Arraro, Bara, Barasona, Bareche, Belarra, Esco, que es un pueblo a las orillas del pantano de Yesa y ya despoblado, que en vasco significa mano y del que se derivan apellidos tan aragoneses como navarros, como Escuer o Escoain y del río navarro-aragonés Esca se derivan  los apellidos Escabosa, Escanero, Escario, Escartín y Escar.

Pero el apellido Abarca, navarro-aragonés, entra a formar parte de los orígenes de los reyes de Navarra y de Aragón, teniendo el primer Rey de Aragón tal apellido, siendo llamado Sancho Abarca. Como escribo  en mi libro Retablo del Alto Aragón, “En la página 273 del libro tercero de la obra Corona Real, editado el año 1638, en el capítulo VIII dice el fraile de San Juan de la Peña, doctor La Ripa, que este príncipe don Sancho Abarca, llamado Cesón, tuvo un nacimiento casi, o poco más o menos, milagroso”. También el padre maestro Pedro Abarca, que siendo historiador luce también el apellido Abarca, en sus Anales refiere el caso “milagroso” en la siguiente forma: “Cuando los moros acometieron y mataron a los reyes don García y doña Urraca, llegó presto…un rico hombre que en unas historias era navarro y en otras de los Abarcas de las montañas de Aragón, lo que pone de manifiesto que en nuestros Pirineos había hombres y mujeres a los que llamaban Abarca… y encontró el cuerpo de la reina, que por la boca de una grande herida descubría el hijo, que se esforzaba en vivir, sacando por ella la manecilla, como pidiendo socorro, para huir de aquel cadáver y sepulcro. El caballero lo escondió en lo alto de las montañas y en ellas lo crió. De este interregno o período en que Sancho Abarca vivió oculto vienen confusiones de fechas históricas, pero la solución de estos problemas las dan historiadores navarros y la oscense  Angelines Campo, cuando dice: “Se cree que el linaje aragonés de los Abarca procede de Sancho Abarca, hijo del rey de Navarra García Iñiguez y de su esposa la reina doña Urraca Jiménez, hija del conde de Aragón”.  Ambos monarcas a saber padre e hijo fueron  enterrados  en San Juan de la Peña.

Pero no quedó en estos nombres la historia, porque “en la Crónica de los Reyes de Navarra del Príncipe de Viana está escrito que algunas veces calzaba abarcas y tomó muchos lugares entre los cuales había uno que hoy se llama Sancho Abarca”, que está en las Cinco Villas. En mi libro Retablo del Alto Aragón,  se lee: ”Ustarroz, gran amigo de doña Ana Francisca Abarca de Bolea, le escribió a don Bernardo Abarca de Bolea y Castro que su origen por línea recta de varón era la del rey don Sancho Abarca, uniendo aquella sangre real a la de las nobles casas de Castro e Híjar, que continuó con las casas de Aranda, Sástago y Fuentes”.El Conde de Aranda, que sabía que su familia y la de los Abarca Señores de la Garcipollera y de Gavín, cuya casa tiraron hace poco en la calle Sancho Abarca, escribió una carta al abad de San Juan de la Peña, porque le facilitó sus investigaciones sobre “su entronque con los reyes de Aragón “ y con el fin de poder ser enterrado con ellos, como efectivamente lo está.

El Conde de Aranda, que participó durante algún tiempo en la política de España, buscó siempre su desarrollo, hablando de la nación aragonesa y en esos años un tanto retrasados, él “dejó a sus obreros de la Cerámica de Alcora, la jubilación con su sueldo íntegro”. Ya sus antecesores, como Ana Abarca de Bolea “estuvo siempre preocupada por la mejora de la condición de las mujeres”. Ella para  relacionarse con los libros y con el arte no se quiso casar y se quejaba de que las monjas, sin saber latín, tuvieran que rezar todos los salmos.

Don Pedro Pablo Abarca de Bolea venía de una de las familias más ilustres de Aragón y por tanto “echaba todavía de menos los privilegios arrancados a su tierra, la más enérgica de los diez o doce pueblos distintos que encierra la Península”. ”En cambio durante sus estancias en el extranjero, Aranda fue más español que nadie”. Y como prueba de lo dicho, se preocupó por la construcción del Canal Imperial y  por la Sociedad Económica de Amigos del País.

Pero llegó el año 1700 y en España los Borbones  “crearon una monarquía administrativa cuyas acciones gubernamentales fueron cumplidas al unísono por todas las clases y todos los territorios” y creyeron que con este sistema iban a resolver los problemas políticos de la unión entre todos los pueblos de España. Pero el conde de Aranda ,que como acabo de escribir “fue más español que nadie”, “echaba todavía de menos los privilegios arrancados a su tierra”.La nueva dinastía de los borbones iban anulando los fueros para gobernar de una forma castellana y francesa. En la Enciclopedia de Aragón pone: ”La entronización de la dinastía borbónica en España, en virtud del testamento de Carlos II, fue aceptada en Huesca, como en el resto de Aragón, sin dificultad, si bien se mostraba una cierta preocupación por el mantenimiento de los Fueros”. En 1707 cayeron Valencia y Aragón, Mallorca en 1715 y Cataluña en 1716 y acabaron con sus prerrogativas políticas y judiciales, perdiendo sus foralidades  históricas, políticas y judiciales.

Por eso el conde Aranda no estaba contento con esa política, en cambio Navarra y el Pais Vasco, como eran fieles a los Borbones, se vieron libres de perder sus fueros, porque se suprimieron los poderes forales en diez de las Capitanías creadas y únicamente Navarra conservó la figura del virrey. Además “las Cortes forales aragonesas fueron eliminadas y únicamente Navarra conservó sus prerrogativas y funciones”.

El Alto Aragón se separó de Navarra cuando Ramiro el Monje casó a su hija doña Petronila con Ramón Berenguer IV de Barcelona y entró a ser manejado por Zaragoza; los nobles oscenses se fueron marchando casi todos a esta ciudad, buscando las ventajas a recibir del centralismo burocrático. La Universidad fue durante el siglo dieciocho objeto de ataque por Zaragoza, que la quería cerrar y en la Enciclopedia Aragonesa  dice: ”las confrontaciones con Zaragoza por la Universidad siguieron a lo largo de este siglo, agriadas a partir de 1656 con el asunto de las aguas del río Gállego”.  Huesca obtuvo sentencia favorable, que fue objeto de desacato por Zaragoza. Huesca a pesar de la lucha por las aguas del Gállego, que  quería traer con un canal a través de la Sierra de Presín  y Zaragoza rechazó, seguía preocupándose del agua, como demostró con la construcción del pantano de Arguís. Pero en 1875, Zaragoza consigue que se suprima la Universidad de Huesca, que quedó como frustada, siendo una ciudad culta,  en todo el siglo XVIII, con Lastanosa, Aranda y los Azaras.

Aranda miraba mucho por Aragón, pero Floridablanca y Godoy le tuvieron manía, pero él siempre fue un amigo de los Fueros de Aragón. Unos eran los foralistas, que defendían el reconocimiento de los privilegios o fueros de excepción y la restauración de las instituciones que fueron quemadas cuando llegaron los borbones. En cambio los liberales decían que lo antiguo estaba pasado. Estas ideas dieron lugar a las guerras carlistas, en el siglo XIX, con más intensidad en Vascongadas y en Cataluña y aquí en el Alto Aragón hicieron sufrir a sus habitantes, como aquel vecino de Ola, que al ser utilizado por un grupo carlista de Navarra, exclamó: “más vale humo que ir a Quicena” y en pueblos como Siétamo,  que tenían desde 1830 el proyecto de regar su monte con el río Guatizalema, vieron como se deshacía, con una de aquellas guerras carlistas.

 Dionisio Ridruejo, sufriendo por estos problemas ,propone en 1962 y publicado en la Argentina   que “para hacer frente al problema, reconociendo su fuerza de realidad, habrá que ir, evidentemente, meditando nuevas fórmulas, alejadas del centralismo  imperativo que hoy se practica y capaces de orillar las reacciones que dieron respuesta en el pasado a las fórmulas de autonomismo, cuando estas parecían sospechosas de privilegio…encubridoras de un espíritu de fuga y exención frente a los  problemas de las regiones de bajo desarrollo o anticipadoras de la pulverización de España”.

¿Porqué, pues los altoaragoneses no hemos progresado como los navarros?. Algunos dicen que porque somos vagos y envidiosos, pero eso es mentira porque genéticamente somos como los navarros de razas de lengua vasca y de celtas primitivos y después procedentes de las invasiones de los bárbaros. Joaquín Costa al que no hacemos caso o más bien no se lo hacen, decía: ”No tenéis los canales de Tamarite y de Sobrarbe porque no queréis. Por vuestra desidia, por vuestra falta de constancia, por vuestra indolencia”. Es “cabreante” al pasar por Angüés, ver como a la calle por la que pasa la carretera, la llaman Avenida de Joaquín Costa, como si este pueblo, casi despoblado, estuviera esperando todavía que por él pase el Canal del Cinca. No son los altoaragoneses los culpables de este retraso, sino los caciques, que han deshecho las ideas del pueblo sobre su futuro. Contemplemos los castillos o enormes fincas que desde Ayerbe van bajando hacia el sur y sepamos que los caciques de entonces se negaron a su riego.Y como hemos visto el gran cacique que Huesca soporta es Zaragoza, que nos suprimió la Universidad, cuando en Pamplona existen dos universidades. Pero no sólo ha sido Zaragoza la culpable de nuestro retroceso, porque también Huesca, ya hace años tomó las aguas del Somontano , al que hoy llaman Plana de Huesca, pero no hizo nada para que aquellos pueblos de San Julián, Barluenga , Loporzano y los de la ribera del Guatizalema no pasasen la necesidad de agua, que ahora están sufriendo. En estos momentos del año 2006, se ha aliviado algo la escasez ce agua, por las obras que el año pasado, se realizaron. Esa antigua conducta de no resolver a los pueblos el problema del agua es insolidaria y tiene malas consecuencias porque, siendo pocos como somos, vamos  camino de nada.

Siempre los altoaragoneses han acudido a actos de confraternización, como a la procesión de Santa Orosia en Jaca y en Yebra de Basa, al Pueyo de Jaca los de Barbastro y una gran comarca del Somontano, con pueblos como Antillón, a la ermita de Santa Quiteria en Tardienta, etc., etc. y a la Ermita de Loreto en Huesca, donde parece que todos los que allí van, aman y son amados por San Lorenzo. Allí se oyen jotas, como se escuchaban antes en todos los pueblos de la provincia, pero no se unen aquellos hombres para que el Alto Aragón progrese y  no tengamos que marchar todos de emigrantes, como por ejemplo mi hermano Manolo. Existe también la desidia, que hace creer a la gente que su  esfuerzo no va a traer el bien común,  quizá porque han visto a los caciques trabajar sólo en su beneficio.

Esta sequía puede que haya sido San Lorenzo el que se la ha pedido al Señor, porque con ella se ha conseguido sacar agua del Canal del Cinca, pero es preciso que se dé la solidaridad entre todos los miembros de la Comarca para solucionar fraternalmente el problema de la falta de agua a Huesca, en primer lugar y los demás pueblos, que carecen de ella.

En Pamplona en la iglesia de San Lorenzo se guarda durante el año la figura de San Fermín y en sus paredes cita a San Lorenzo, hijo de Huesca. San Lorenzo era amigo del agua porque al lado de la ermita se encuentra la alberca de Loreto.

viernes, 4 de marzo de 2022

A Casimira y a su marido Paulino

 


Durante breves días,  mi esposa Feli  y yo tuvimos la buena suerte de convivir en las Termas de Comarruga, con vosotros. Eráis ambos personas sencillas, pero amantes de la vida. Casimira tenía su corazón lleno de poesía,  si, de poesía que acompañada por la música, hizo brotar tu poema, que dice así:” La Música-las voces y el sonido-de los violines, clarinetes y trompetas- se oyen al galopar de los caballos blancos”. Y ¡cómo describe el paso por  la vida de aquellas campesinas, ”¡que amasaban a las seis de la mañana”!.  Por la noche “se oye crujir el fuego mientras los hombres- se descalzaban sus abarcas llenas de tierra dorada-. Pero esas mujeres ya –se fueron al despertar el alba-…para estar cerca de Ti, Virgen Santa”.-Y es que tú, Casimira “necesitas la auténtica belleza-incluso más que el pan”. ¡Casimira!, tu sabes amar, como escribes en el poema, de la siguiente forma vital: ”El amor hay que amarlo, pero no estrujarlo… como el pájaro que anida para incubar sus huevos y saldrá volando”.
Pero tu marido Paulino, te ama y lo comprobé en el comedor de las Termas, en que estaba pendiente de Casimira. Eres, Paulino, un castellano llano y recto, que estás  pendiente de tus deberes y en este caso de tus deberes amorosos, pues no consientes que Casimira se canse ni que haga esfuerzos, sino que sientes el amor que ella expresa en sus poesías. Eres un hombre de un gran sentido común, cuyos relatos me encantaron,  pero no puedo editarlos, porque te los di  escritos con tu bolígrafo rojo y que tú te los guardaste. Pude escribir un hermoso relato tuyo,  cuando te dirigías a un novillo bravo y él te miraba, mientras escarbaba el suelo con una de sus patas delanteras. Tú  te quedaste aterrorizado y te atacó. En estos momentos en que se quieren prohibir las corridas de toros, tu relato hace dudar, sobre si esa belleza debe ser consentida por la humanidad. Tu relato, por un lado justifica esa lucha artística entre el hombre y el toro. Durante siglos han sido atacados multitudes de muchachos por los toros bravos. Ante esos ataques de los toros, algunos jóvenes  han tratado de evitar ser heridos por ellos, manejando con arte las capas, que ellos se habían procurado. Otras veces se vivió la tristeza de las heridas o la muerte de aquellos muchacho, que  buscaban los sacos, o las chaquetillas, para torear a los toros.
¡Oh , los toros por un lado con el arte y por otros con la muerte!.

Recibid un cariñoso recuerdo de Felisa  y mío.

jueves, 3 de marzo de 2022

Al lado del Camino de Santiago, se encuentra el Bar Santi

 




Un día del mes de Noviembre del año 2004, en la población de Zizur Mayor, al lado de Pamplona, entré en el Bar que está situado al lado del Camino de Santiago, al que no había visitado desde hacía aproximadamente un año. Recibí la satisfacción de ser reconocido por su dueño, un aragonés de Zaragoza, que ha comentado mi presencia con un navarrico de ochenta años, que había conducido en su juventud camiones por la provincia de Huesca. Me ha saludado y me ha llenado de satisfacción, porque me ha recordado la ciudad de Zaragoza y su barrio de Las Delicias, ciudad donde yo viví y estudié durante cinco años y él había nacido en dicho barrio y se acordaba de su abuela, nacida en Pinseque y que se casó con su abuelo, nacido en Utebo. Es un hombre serio y sin embargo yo observaba como se acordaba, cuando era niño, de ver llegar al tranvía de Torrero –Delicias y de cómo daba la vuelta para subir otra vez a Torrero. Otros recuerdan los pequeños pueblos agrícolas con sus machos, sus bueyes y sus mulas y Santi Bueno se conmueve con el recuerdo de los entonces casi nuevos aparatos mecánicos, que se han creado para que la gente pueda vivir unida en las grandes ciudades. Estuvo de camarero en el Café Oriental, donde recuerda la presencia de aquellos hombres  vestidos con su blusa negra de tratantes, hombres formales, que cuando después de un trato le daban la mano a aquel al que habían comprado el animal,  le entregaban el dinero, que abundante llevaban por los bolsillos. A él le llaman la atención los nombres vasco-ibéricos de Alagón, de Gurrea y de Ejea y se acuerda de sus dos hermanos que viven en Zaragoza y sobre todo de su hermana, que allá en Estados Unidos le trae a la memoria los nombres antiguos de España, como el Alamo, San Bernardino y California.
A los pocos instantes llegó Antonio Chamorro, también viejo conocido mío, cliente del Bar Santi, nacido en Bermaj en la provincia de Jaen. A continuación hablamos de muchos temas, como por ejemplo de las olivas que en su tierra se recogen en los trescientos y pico mil olivos, que por allí vegetan. El recuerdo de aquellos olivos le ha llevado a hablar de la Virgen, que se encuentra en la Ermita de Cuadros de Bermaj, que está  asentada en el torreón enorme de un antiguo Castillo. El, como su esposa Julia Reyes, la aman tanto, que con los ojos humedecidos, se puso en el bar a cantar con su estilo flamenco, aquella canción, que dice así:”¿Dónde vas Blanca Paloma- A deshora, por la noche- Vas en busca de tu Hijo,- que lo entierran esta noche?.¿Quién me presta una escalera-para subir al madero - a quitarle las espinas – a Jesús el Nazareno?.
Cuando cantaba al Cristo de su pueblo y a la Virgen de Cuadros, se le notaba en sus modulaciones y en las contracciones de su cara, que dicha Virgen no estaba sólo en su pueblo, sino también en su corazón.
En estas conversaciones y canciones estábamos, cuando apareció por ahí un joven extremeño de Puebla del Prior, pequeño pueblo de la provincia de Badajoz. Contó que en ese pueblo tenían una gran figura del toreo, que se llama Miguel Angel Perera y también habló de la Virgen de Botó, que llevaba colgada en una preciosa medalla de oro. Ha hablado de los corderos y de los cerdos que tan abundantes se crían por su tierra, así como de los garbanzos, de los pimientos y de los espárragos que tanto abundan en aquellos campos inmensos a los que miraba y no veía su fin. Al oír cantar al andaluz, le entró la emoción y también se puso a cantar canciones de su tierra y a recordar el dialecto que ya casi no se habla en Extremadura, a saber el “castúo”. Este hombre joven tiene la sabiduría de un hombre de cien años, pues dice que ahora los jóvenes no hablan mas que de fútbol y de unas cintas, que hacen sonar en sus cabezas con sonido retumbante, con un pom, pom, pom estridente, que les impide decir adiós a sus primos  y a sus tíos y amigos, que por allí pasan.

Nos hemos marchado emocionados al cambiar la conversación que ordinariamente llevamos los hombres en los bares y darnos cuenta de cómo casi todos tenemos un afecto a las Vírgenes de nuestros pueblos, a la lengua que por ellos se habla y a las costumbres que por ahí se usan todavía y más porque los cuatro habíamos sacado una estampa de la Virgen, a la que tanta devoción tenemos en nuestros pueblos.       

miércoles, 2 de marzo de 2022

San Francisco, su convento y la Diputación

 



Han caído derribados los arcos de los Porches, que cual nuevos claustros civiles se elevaron en su tiempo, cabe y sobre el viejo convento franciscano. Bajo los claustros conventuales pasearon, pasando las cuentas del rosario o meditando, aquellos frailes franciscanos que cubrían sus cabezas con capuchas y ocultaban sus manos en las anchas mangas de sus pardos sayales.

Al abrigo de los nuevos arcos, como claustros laicos, dedicados al prohombre Vega Armijo, pasearon a su vez los ancianos, los mozos y las mozas; aquellos conversaban sobre tiempos pasados y aventuras amorosas, que renovaban simultáneamente los segundos, que en ocasiones se escapaban por parejas, al vecino parque. Los adultos entraban en  el  Flor, discutiendo de negocios, política, de guerras y de paces.

Bajo el suelo del bar estaban escuchando las conversaciones, yaciendo en decúbito supino (resopinaus decía un viejo de mi pueblo), aquéllos franciscanos que otrora pasearan. Coincidía la capilla lateral de la que fuera iglesia, donde los rumores de rezos se escucharon, con el espacio, donde más tarde, nosotros acompañados de una copa o de un vaso, decíamos nuestras opiniones sobre los acontecimientos mundanales.

Aquellos muertos estaban bajo nuestros pies y al cerrarse la puerta y apagarse las luces del Bar Flor, comentaban en el silencio de la tumba y de la noche, la vanidad de nuestras vanidades.¡Hoy ha venido el Rey!,decían unas veces, otras que el Primer Ministro del Gobierno; en ocasiones comentaban como aquel ministro que tanto había prometido en el Palacio provincial tenía su cartera en peligro de perderla.

Pasaron por sus calaveras todas las teorías políticas, el conservar de los conservadores, el progresar de progresistas y antes las soflamas de los liberales y carlistas. Tal vez llegara hasta sus tumbas la humedad de lágrimas derramadas por cesantes y por viudas y huérfanos de las guerras.

¡Qué tristes sensaciones llegaban a sus huesos al percibir las ondas de la envidia, del afán de poder entre los políticos, del vicepresidente que aspiraba a robarle el escaño al presidente, de las promesas vanas a las gentes del pueblo con el fin de conseguir sus votos!.

Después de muertos se enteraron que el amor, del que ellos no gozaron, era una trampa que la Naturaleza preparaba a los hombres por perpetuar la especie y alcanzar beneficios materiales con las dotes.

De sus dientes desnudos, al carecer de labios, no brotaban sonrisas pero les daban ganas de batir mandíbulas en ataque de risa, al escuchar de una mujer o un hombre, juramentos de amor, que hacían a diario a personas distintas.

Ha desaparecido de mis ojos la Diputación y con ella el Bar Flor y debajo, en sus tumbas, tumbados, he conocido a dos frailes franciscanos. No llevaban cogulla, ni rosario; tampoco se notaban los vestigios de su modesto hábito religioso. Los contemplé desnudos frente al cielo, desnudos no sólo de sus ropas y sus carnes, sino también de toda vanidad y de ambiciones.

Eran esqueletos con sus brazos cruzados como en vida los llevaban tantas veces, pero estaban como felices y contentos porque estaban bañados por la luz de la que tanto tiempo carecieron.

Me acordé del poeta cuando dice:”se ha de ver tu calavera, al final de la jornada en las manos afiladas de un trapense o agustino y por donde hoy entran las locas alondras del pensamiento, por la fuerza del destino, ha de entrar un día el viento. Memento”. Entraba el viento en sus órbitas  y estaban desprovistos de vanidades. Volví a verlos varias veces porque me resultaban simpáticos allí “resopinados”. Eran muchos testigos de cuantas cosas pasaron y se dijeron en el centro de Huesca durante largos años y yo me los miraba y ¿me miraban?, no lo sé. Las locas alondras del pensamiento entraban por sus ojos y el viento por sus órbitas y pensé que todo muere; miserere de carlistas, liberales, presidentes, diputados, generales y soldados.

Fui hace poco a saludarlos y la joven arqueóloga que grácilmente se movía investigando por las zanjas, los había recogido en sendas bolsas de plástico. Aquellos armazones de huesos tan armoniosos que fueran en sus tumbas, se habían convertido en cúmulos óseos, informes, encerrados en sus bolsas.

La joven que respetuosamente los había recogido, me dio la sensación de que lo sentía, pero era necesario cumplir con su deber. Sonrió y tenía unos hermosos labios. Di gracias a Dios.

martes, 1 de marzo de 2022

El sacristán (Antonio Bescos "Trabuco")

 


Hay muchas clases de ministros aparte de los que forman el Gobierno de un País: tenemos sin ir más lejos, a los sacristanes, que son ministros destinados en las iglesias, para ayudar al cura en el servicio del altar y cuidar de los ornamentos de la iglesia y sacristía.
En el escalafón de las dignidades eclesiásticas se puede ascender desde acólito, monaguillo o escolano hasta la de Sumo Pontífice, pasando, no necesariamente por sacristán.
Estos días pasados encontré una fotografía de mil novecientos treinta y cuatro, en la que aparecía el Maestro de mi pueblo, don José Bispe, rodeado de todos sus alumnos. Don José era republicano, católico y sentimental, y dejó en mí un grato y profundo recuerdo. Su apellido quiere decir  traducido de la “fabla” aragonesa al castellano, obispo, y entre los alumnos allí fotografiados hay uno que ha llegado a ser Arzobispo de Meta, con residencia en Roma; se trata de don Antonio Javierre y está fotografiado otro, que quedó sólo en sacristán y éste es Antonio Bescós.
No está muy conforme mi amigo con haberse quedado en sacristán, pues por  Radio Huesca declaró que si no hubiera tenido necesidad, a los diez años de salir de su casa a servir de “chulo” a casa Ciria de Arbaniés, hubiera llegado a secretario del Vaticano. Se ve que es una vocación frustrada: ayudó a misa en Siétamo, con el entonces Antoñito Javierre y en Huesca también tuvo participaciones en diversas procesiones, entre otras en la de San Lorenzo, en que portaba un farol a un lado de la Cruz profesional, llevando el otro farol el famoso “Caragüey”, que al oírse insultado, contestaba con palabras de ningún modo litúrgicas. Cuando se encontraba en el lecho de muerte, lo llamaban por su propio nombre y exclamaba el pobre: “¡qué malo debo estar cuando ya nadie me llama “Caragüey”!”. A Antonio,  por mal nombre, lo llaman “Trabuco”; observen que poco respeto demuestra la gente llamando así a un ministro que está al servicio de la sacristía; de la misma forma que a un santo le sientan mal dos pistolas, a Antonio le sienta mal ese apodo.
Aunque San Pablo dice que el que sirva al altar, viva del altar, hoy se ganan la vida en otros trabajos hasta los sacerdotes; calculen lo que habrán tenido que trabajar los sacristanes, sobre todo los de la parroquias pobres. Antonio iba a Huesca en bicicleta a su tarea de peón, pero de paso ejercía de recadero y quizá por su condición de sacristán, no admitía encargos poco decentes, atentatorios contra la natalidad.
Todo lo relacionado con lo sagrado, le atraía, e incluso la predicación, y a este respecto cuentan que, cuando trabajaba en la restauración de la iglesia de Siétamo, se subió al púlpito y comenzó a predicar a sus otros compañeros de trabajo; en ésas estaba cuando llegó el cura de Torres de Monte que lo apeó rápidamente de tan alta tribuna.
No cejó en su vocación, a pesar del incidente y a pesar de que el mosen le quiso cobrar un duro por el entierro de su padre; él colaboró gratis en todos los entierros de la parroquia, que a su vez, desde allá arriba se acuerdan de él.
El Señor se complace con los humildes y algo ha sucedido que ha venido a compensarle de su frustrada vocación. Los danzantes de Huesca han ido a Roma y si él no hubiera podido acompañarlos, seguro que revienta, pero su esposa, la señora María, muy comprensiva, le ha permitido  viajar a la Sede de la Cristiandad. Quería visitar la tumba de San Lorenzo, a quien en Huesca había acompañado procesionalmente y quería saludar a su compañero de escuela, Monseñor Javierre; allá fue y al encontrarse ante él, exclamó :”Monseñor, delante de Vuecencia se encuentra, aunque sin arqueta (supongo que se refería a la arqueta del incienso), ni incensario, el sacristán de la parroquia donde usted fue bautizado”. Después se rompió el protocolo y abrazando al Arzobispo le entregó la vieja fotografía que he citado y dos cajas de castañas de mazapán de casa Vilas, una para su Santidad y otra para él.
Dicen que por Roma se desenvolvió con soltura y no sólo por Roma, pues en Milán, cuando un grupo de oscenses llegaron a lo alto de la torre de la catedral con el aliento subido, se encontraron tan fresco a Antonio Bescós; ¿cómo has subido?, le preguntaron, a lo que él les contestó: por el ascensor.
Esta anécdota me recuerda la del oscense Mur, hombre muy prudente, al que sus padres, siendo niño, consideraban demasiado tímido. Lo llevaron en tren a Zaragoza y allí lo abandonaron, a ver si se espabilaba. Cuando volvieron a casa, el niño les abrió la puerta y todos extrañados le preguntaron: ¿cómo has venido?, muy sencillo  -respondió- he cogido un taxi.
Antonio ha vuelto de Roma, feliz, transfigurado y me ha traído unas letras de la poetisa oscense Teresa Ramón, cuyos versos sobre el viaje espero con deseo,  como deben esperarlos otros muchos oscenses. Le han asegurado que las castañas llegarán a manos del Papa, que le mandará unas letras, pero lo más gordo viene ahora, y es que ha demostrado un celo profesional poco común como sacristán; no se ha limitado a conservar los ornamentos sagrados sino que pronto vamos a ver enriquecida nuestra sacristía con una casulla roja, que están bordando unas monjas romanas, regalada por Monseñor, para la parroquia en que conoció a María Auxiliadora.

Y aquí nos tienen a los feligreses de Siétamo, esperándola como al Santo Advenimiento y es que este “Trabuco” es “una astraleta mano”.

Teófilo García y su perro navarro

Cuando Teófilo García, nacido en el pueblo navarro de Asarta, en el camino que conduce desde Pamplona al Valle de Berrueza, que muga con la ...