miércoles, 10 de septiembre de 2025

Nostalgias del ayer. (Antigua Judería-11- 81)



Cuando, en algunas ocasiones, veo por las calles del pueblo pasar unas personas que lo miran todo, pero se les nota como acosados, pienso que son originarios de allí o de ayer. Raras veces me equivoco. Trato de aproximarme a ellas y cuando se ven acogidas, se abren y me hablan de su antigua casa desaparecida y de sus abuelos. Casi siempre tengo referencias de ellos y al contárselas , esa apariencia de acosados se transforma en satisfacción y se van contentos del pueblo de sus antepasados. Otros no se atrevan a regresar y mueren con la nostalgia de un pueblo de origen y con la amargura de ser desconocidos en la tierra de sus antepasados.
A unos argentinos les enseñé una fotografía de su madre, que saqué de un viejo álbum y les saltaron las lágrimas. Hay otros emigrantes que se fueron de España hace quinientos años y sus descendientes conservan la nostalgia de nuestra tierra. Algunos se han atrevido a venir a visitar los pueblos de origen y en Fraga concretamente se han presentado sefarditas a conocer personas de su mismo apellido, a las que se declararon parientes. Otros no se han decidido a visitar la tierra que todavía consideran como su patria, a pesar de que algunos conservan la llave del hogar que abandonaron sus ancestros. Sería triste recorrer unas calles de las que ya ha desaparecido su casa; encontrarían en Barrio Nuevo (antigua Judería) unas gentes, que quedarían extrañadas al escuchar su arcaico castellano; se encontrarían como como fantasmas o como espíritus que retornan a visitar aquellos parajes que recorrían en vida.
Yo conocí un sefardita que huía de la guerra europea, sabía hablar once lenguas y era una delicia escucharle su dulce castellano. Parecía un español del siglo XVI que entonces se quedara dormido y despertase en el siglo XX. Le dimos comida y ropa, pero no trabajo para dar clases  de lenguas, que era lo que pedía. Hizo un paquete con el donativo y para atarlo pidió una “cuerdillita”. ¡Cuantas palabras como esa podríamos  aprender de esas gentes si tuviéramos contacto con ellas!. También sería interesante leer las obras de los sefarditas en otras lenguas ajenas; el castellano lo reservan para la nostalgia. Así ocurre con el último premio Nobel de Literatura, Canetti. Su apellido procede de Cañete, en Cuenca, y es fácil explicarse  la  transformación  de Cañete en Canetti, entre otras razones  porque la tilde de la ñ no existe en otras lenguas. Ha reconocido su deseo, muchas veces reprimido, de volver a España. Ahora que ha alcanzado la gloria literaria, tal vez sea invitado a visitar Cañete y vuelva a encontrar personas de su misma estirpe, pero es triste que con la masa de sefarditas, que todavía conservan nuestra lengua, no mantengamos ninguna relación humana y cultural.  

martes, 9 de septiembre de 2025

El hombre del acordeón




El hombre, caballero en su caballo, se sentía más seguro de sí mismo y los hombres de a pié le admiraban; envidiaban la  figura compuesta de caballero y cuadrúpedo y aspiraban a escalar una montura por medio de un estribo. La figura del équite llegó a mitificarse por medio del centauro, formando de dos seres, completamente uno sólo.  Algo parecido ha ocurrido con los automóviles, que han emborrachado a los hombres de supuesto prestigio y velocidad. Este afán de celeridad lo plasmaron los clásicos en el caballo volador Pegaso, que llevaba alas en sus patas y por medio de los “comics” y de la televisión se idealiza, ahora, en los vehículos del espacio. De la misma forma que el centauro sintetiza al hombre y a la bestia, el superman se convierte en una síntesis de ¿hombre? y vehículo supersónico. Hoy, al ver al hombre del acordeón, he reflexionado sobre la simbiosis y he llegado a la conclusión de que, la vida en común de un  hombre con su acordeón, no es supersónica, pero sí más bella, más humana y como sónica, más biensonante que la del automóvil o la motocicleta con su conductor. La palabra simbiosis lleva aparejada la unión de dos seres vivios, en este caso el hombre y el acordeón, pero alguien dirá que este instrumento no es un ser vivo. Tiene razón el que en ello repara, pero atalajado y abrazado al pecho del hombre o de María Jesús, la de los pajaritos, oprimidas sus teclas “por la mano de nieve”, como diría Bécquer, que sabe arrancarle sus notas, se convierte en algo vivo. A mí  contemplar al “hombre del acordeón” me producía tristeza. Era como la convivencia de dos personas que no se comprenden. Pulsaba las teclas el hombre y no surgían armoniosas las notas, no volaba los aires una melodía que hiciera pararse a los viandantes a escucharla. Les daba pena y seguían su camino, pero no todo era incomprensión porque había quien admiraba el amor del hombre a su acordeón, eternamente abrazada. Los camareros de un bar lo animaban y lo mimaban. Seguían brotando torpes los aires del fuelle por las lengüetas sonoras, pero al “hombre del acordeón” le sonaban como aspergios de los pajaritos de María Jesús. Hoy lo he visto sonreír,  más seguro de sí mismo, de la misma forma que al jinete, caballero en su caballo.
Ya no me suena plañidera el acordeón al contemplar la feliz y terapéutica fusión del instrumento con el hombre de las notas tristes. Pero este año de 2004, se ha abrazado mi nieta a un acordeón y la hace sonar bellos sonidos. Al “hombre del acordeón” le han atacado desgracias y disgustos y se abrazó al acordeón buscando el diálogo con la música para consolarse de sus desgracias y recibir algún donativo, al hacer sonar la música en la calle. Mi nieta Belén interpreta las partituras musicales en  el Conservatorio de un modo simultáneo al estudio de las asignaturas en la Escuela. Se abraza al acordeón con su amor al arte y se acuerda de haber visto al “hombre del acordeón” en la calle y le dedica algún recuerdo con su acordeón sonoro.

lunes, 8 de septiembre de 2025

De la música clásica a la popular



José María Llanas Aguilaniedo


Me encontré hace poco tiempo a un  niño moreno, llamado Lucas, de las Islas del Cabo Verde, que fueron  portuguesas, frente al Senegal. Le pregunté si amaba la música y me dijo que sí. Le pedí que me aclarara si hacía sonar la guitarra o el acordeón, pero él, me dijo que no tenía la suerte de poseer ninguno de esos instrumentos, pero poseía  un escobillo,  baqueta o varilla ligera, que allá entre las olas del océano que rodean las islas, hace que salten  ritmos, al golpearlo contra las cajas y los bombos.  Son ritmos que recuerdan los de la Música Moderna del Pop o del Rock, de los que salen del bombo, con   un-dos-un-dos. Estos ritmos recuerdan los latidos del corazón, como si con ese ritmo, quisiera la música, alimentar la ilusión de los corazones que participan como la baqueta, en esos ritmos. Hay varias clases de escobillos, unos los del encaje, pero el que poseía Lucas era un instrumento de percusión. Hay quien  llama baquetas a esos percutores, que se golpean contra la batería.
Estaba yo sentado alrededor de un  velador y estaba a mí lado un montañés apellidado Allué, (que es un nombre común con las allouettes francesas, alondras castellanas o alodas aragonesas) y con el pelo rojo, en el que se adivinan sus orígenes visigóticos, mezclado con los vasco-ibéricos de Pirineo, me explicó que estudió varios cursos de piano. Y tiene afición a los conciertos, porque dice que son como una especie de rituales, en los que se goza,  pero sin necesidad de consumir alcohol, como lo consumían los indios cuando iban a guerrear con sus caballos. El placer de los conciertos reside en el corazón y en el cerebro, pero poco a poco una multitud de personas van impregnándose con el alcohol durante los conciertos,  como se impregnaban los indios en las guerras.
Al amigo Allué, la música moderna le rima con ritmo de su corazón y pasa el tiempo y sueña con una vida ideal y se ilusiona con un amor de la Humanidad con la Naturaleza, como se ilusionan también los habitantes de Cabo Verde. Igual le ocurre a la “Diva descalza”, que es el sobrenombre que le aplican a la cantante más famosa de Cabo Verde y que se llamaba Cesaria Évora. Los instrumentos musicales que acompañan a su voz son el violín, son el piano, el saxofón, el cavaquinho, semejante al timple canario y el acordeón, pero el ritmo de los bolillos con las cajas y los bombos acompañan sus sonidos y el latir del corazón de Cesarea Évora. Murió a los setenta años y debe continuar en el otro mundo soñando con la canción “morna”, de la que era la Reina, con esa música, como si fuera una mezcla del fado portugués, la modinha brasileña, el tango argentino y el lamento angoleño. Era “la diva de los pies descalzos”, pues así salía al escenario para denunciar la pobreza de su País. Cantó por todo el mundo y yo la escuché cantando en español: ”Bésame, bésame mucho,  como si fuera esta la última vez, bésame, porque tengo miedo de perderte otra vez”. Mi hija acompañada por su novio, estuvo presenciando su actuación, en cierta ocasión, en Zaragoza. Le he dicho al muchacho Lucas, que le pida a su madre la morena Filo, que hace funcionar “La Abadía” de Siétamo con su comedor y sus habitaciones, le compre una acordeón, para conservar por el mundo el espíritu portugués, que se extiende por el mundo, desde Timor, Goa Mozambique, Angola, islas del Cabo Verde, Brasil y lo hace convivir en nuestra Península. Filo se parece físicamente a Cesárea Évora, que con sus pies descalzos, protestó contra la pobreza de sus conciudadanos, en tanto, la Filo, reparte alegría con sus diversas lenguas, entre los turistas que llegan a Siétamo.  Quizá esos sonidos que hiciera sonar Lucas, alcanzaran a los portugueses, que en la Autovía de Siétamo,  trabajaban levantando puentes sobre ella. El Conde de Aranda, nacido en Siétamo hizo que el pueblo portugués de Olivenza, pasara a España, como en otros tiempos fueron ambas naciones, portuguesa y española, una sola potencia. Igual que el Gran Brasil, se siente unido a Hispano América, enseñando el castellano por sus enormes y ricas tierras.
La Filo me recordó que en sus tierras del Cabo Verde, se bailaban danzas al Gran Batuque, que posee como un templo divino para el pueblo. Son danzas espontáneas que sirven como una terapia para los distintos grupos humanos. Se logran energías positivas a través del son de los tambores. Se conservan estas danzas en Brasil en Uruguay,  en Argentina, etc. que tomaron para  sí mismos,  los primeros esclavos negros, que desde Cabo Verde se llevaban a América. Había tres clases de danzas, una la del Herrero, otra la del Guerrero y por fin la del Granjero. Filo se acordó del bastón con que el herrero golpeaba un hierro inexistente con un bastón que tampoco existía, pero su papel lo representaba el brazo de un danzante. Esas danzas eran en honor del dios  Batuque. Era el dios de una religión  africana que se cultiva todavía en el Brasil. Parece ser que existían unas mujeres, ministros o sacerdotes,  a las que llamaban “orhisas”. Filo podría ser una de esas “orhisas” en Cabo Verde, pero parece seguir siendo una “orhisa” no religiosa, sino programadora del hotel de Siétamo. Espero que Filo sea feliz, y le desea que a su hijo Lucas le proporcione un acordeón, para que acompañado por su hija Eva, haga sonar la música  universal de Cabo Verde. Pero,  por otro lado ha llegado al mundo la música clásica. A mi hermano Manolo,  cuando se estaba muriendo, su hijo le ponía en la mesilla sonidos de Wagner y después de muerto, hizo sonar el Requiem de Mozart. Dicen que el modernismo musical estimula el arte, como la pintura, la escultura y la arquitectura, pero ya hemos visto como los morenos africanos y americanos,  que adoraban a Batuque, veían animarse a los herreros, a los guerreros y a los granjeros. Y al ver a mi hermano oyendo a Wagner y  los oídos de sus familiares escuchando el réquiem de Mozart, se da uno cuenta de la universalidad en el tiempo de la Música. En la biblioteca de mi casa, mi hermano Manolo, se dejó un libro sobre Bhetoven, con que la habían premiado en un concurso en el Colegio Mayor Pedro Cerbuna de Zaragoza; cuando vino de Canadá, en cierta ocasión,  se lo recordé y él emocionado, se lo llevó recordando su música. Mi pariente  José María Llanas Aguilaniedo revela como la Naturaleza, a través de la música, produce una poderosa emotividad, que nos hace reflexionar  en una fuerte  vida superior, que anima la materia. Don Justo Broto Salanova (Huesca,1951),Doctor en Filología Hispánica, dedicó varios años al estudio del cosmopolita oscense José María Llanas Aguilaniedo, que murió en 1921. Publicó en los “Textos Larumbe”, de Huesca una edición filológica del libro de Llanas Aguilaniedo “Alma contemporánea” y escribió el libro “Un olvidado: José María Llanas Aguilaniedo”.
Nos escribe José María Llanas Aguilaniedo como la Naturaleza nos produce una fuerte emotividad, que nos hace reflexionar en “una fuerte vida  superior, que anima la materia”. Justo Broto, en la Introducción del libro, escribe: ”a la paciencia de los familiares de Llanas, debo datos valiosos, en especial a José Antonio Llanas Almudévar (primo hermano mío), Felisa Aguilaniedo, los hermanos Coronas… a Ignacio Almudévar Zamora, al doctor José Cardús Llanas … y al testimonio de Marieta Pérez (enamorada de la música que tocaba en su casa  acompañada por el periodista  y humorista Capella, por el doctor Barón y por la madre del pintor Saura y de su hermano gran creador de cine, y al de Joaquín Santafé, que murió de más de cien años, cuando a su padre lo fusilaron el año de 1936, los anarquistas), que acompañó a José Llanas Aguilaniedo los últimos años de su vida.
Tenía razón José María Llanas Aguilaniedo, cuando decía que la Naturaleza nos produce una gran emotividad, que nos hace reflexionar en una vida superior, que anima la materia. Gran emotividad me ha producido en mi vida, la muerte de casi todos los hombres y mujeres citados por Justo Broto, “que me hace reflexionar en una vida superior”, y que anima la materia. Pensar en esa vida superior, es necesario para tener esperanza en el futuro, porque si ya no he vuelto a ver a casi ninguno de los personajes que nombra el autor Justo Broto, he contemplado a los cuatro jóvenes Llanas “animados por la materia” musical, cuando en el segundo piso de su casa,  José Antonio, Lorenzo, Pablo y Feliciano, tocaban el piano, el acordeón,  la guitarra y marcaban el ritmo con el jazz-bam, al otro lado de la pared, en casa Pérez, dirigida por Marieta, se escuchaban sonidos clásicos de música. ¡Cómo cultivaban la música los hijos de José Antonio Llanas Almudévar”. Me acuerdo de mis sobrinos,  pero también recuerdo a los adoradores de Batuque, que murieron en África y en América. De las Islas de Cabo Verde se han marchado o se han llevado sus habitantes desde hace siglos, pero siguen cantando en Brasil,  en Uruguay y en la Argentina. José María Llanas Aguilaniedo, gran amante de la música capaz de expresar los movimientos del espíritu, escribió : “¡Oh diabólica sucesión de notas, cuanto me hacía sufrir!. Corrían y descendían entrelazándose bulliciosas hasta las profundidades del alma, para levantarse luego removiendo el fondo de lágrimas y tristezas que pugnaban por salir revueltas con risas comprimidas…aquello era horrible”. Escribe Justo Broto: ”Unos compases de Bethoven, durante un concierto en casa de los Tubino, en Sevilla, le traen a la memoria antiguas historias que conmovieron su ánimo…”. Pero…”cuando la magnificencia extraordinaria que iba desplegando el andante de la sonata, varió por completo el rumbo de mis pensamientos”.
¿Cómo cambió José María Llanas Aguilaniedo?, sencillamente “empieza en él la polémica del genio y la locura; la degeneración cerebral de Wagner, no es, desde luego, más que un síntoma de modernidad”. Se declara “entusiasta suyo que tenía una imaginación asombrosa y gigante y que le considero como un geniazo”. Pero Paco Selgas, analiza la similitud entre el cerebro de Wagner y el de José María Llanas Aguilaniedo, cuando escribió: ”un muchacho a quien conocía a fondo, tanto que puedo hablar de él como de mí mismo; algo neurasténico él, muy desarrollado de corazón y de cerebro y con una sensibilidad tan extraordinaria, como no he visto otro”.
José María Llanas habla del genio y la locura de Wagner y Pedro Selgas,  compañero de José María escribe sobre el genio y la neurastenia de Llanas.
De la misma forma que  los que danzaban sus dances al Gran Batuque y cantando le pedían que favoreciera al Herrero, al Guerrero y al Granjero, José María Llanas Aguilaniedo, escuchando a Wagner, pensaba que: esa síntesis de las artes debe hacerse como hacía Wagner con sus dramas, sugiriéndolos de su arte musical, con que  le impresiona la misma naturaleza. Como escribo en este artículo, el modernismo musical, estimula el arte, como la pintura, la escultura y la arquitectura, como animaba a los africanos, unos guerreros, otros herreros y también a los granjeros. Sí, la música hace crecer el arte, pero también la virtud, como se ve en la cantante Cesárea Évora, que para pedir la justicia para los pobres, cantaba siempre descalza en el escenario. José María Llanas Aguilaniedo, que fue un intelectual, “acabó siendo un enfermo, sutil, complicado, emotivo, lánguido y mórbido”. La caridad de su hermano Feliciano Llanas en unión de su esposa Pilar Almudévar, hermana de mi padre, lo recogió en su casa y el ayudante de Farmacia Joaquín Santafé, lo acompañó en la vida que le quedaba, haciéndosela más serena. José María no bebía alcohol ni tomaba drogas, como los indios norteamericanos, en sus combates sobre los caballos.

viernes, 5 de septiembre de 2025

Candelabro de hojalata

En una chatarrería se encontraron una cruz, para ser portada por un hombre, tal vez vestido de sacerdote o de sacristán, acompañada de varios candelabros. Todos esos restos de un conjunto de objetos de alguna cofradía, tenían su belleza, pero estaban rotos, aplastados y abollados porque eran de hoja de lata y debían haber pasado muchos años de abandono. Debían estar creados en el siglo XIX o en el XVIII. Llevé el candelabro, que me pareció mejor conservado a la Escuela de Enseñanza y Restauración de Huesca y allí, bajo la dirección de su Directora, los alumnos lo restauraron. Quedó con un aspecto venerable, como si esa obra estuviese efectuada con nobles materiales. Alguien opinó que se le podía haber superpuesto por su superficie, una capa de oro o de plata, pero la Directora pensó que sería mejor guardar un respeto a los ejecutores de tal obra de arte. Efectivamente su autor realizó una obra de tal categoría, en medio de la pobreza de materiales de que disponía y tal vez él mismo mantendría pobremente de cuerpo, cuando su espíritu se recreaba trabajando obras de arte. Así compensaría los padecimientos de su cuerpo con los placeres del espíritu.

Fui una mañana del mes de Mayo a buscar el candelabro, que había sido expuesto en la que fue antigua iglesia conventual de las Monjas Capuchinas, junto a retablos de otra iglesia, que se eleva a los cielos en Alquézar, cuadros, esculturas y otras numerosas obras de arte; me dieron el aparato y al salir, yo no sabía donde colocarlo, pero tuve la idea de llevárselo a las monjas del Convento de San Miguel, que está cerca de la Escuela. Pensé que en dicho Convento, lo colocarían en algún altar o ante un cuadro que representase a un santo y allí alabaría al Señor, con un cirio encendido y daría también a que alguna de aquellas monjas se acordase de rezar por el pobre hombre y rico artista, qué lo creó; ya no sé el número de años que su cuerpo descansa, pero su arte sigue despertando en las almas que lo ven, admiración y reciben una sensación de placer.

Así lo hice, llevándolo al convento, donde ya está ante un altar de San José y me dijo la Madre Superiora, que cuando se dieran posibles tormentas, encendería el cirio para evitar que los campos de los agricultores, resultaran dañados.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Dos pastores, José Bentué y Vicente Benedé, aman la Naturaleza.

Visión aérea de Loscertales.

José Miguel Bentué, nació de día 22 de Octubre de 1.984,en las laderas del Pico de Guara. Yo conocí a su padre en Siétamo,donde ejercía de pastor en este pueblo de Siétamo. Yo conocí a su hijo José Miguel, después de la muerte de su padre, y que su hijo ha heredado, teniendo  ambos las mismas cualidades de simpatía.
Su mente está limpia de vicios urbanos, pues respirar tantos años  en aquellas laderas de la Sierra de Guara, muy cerca de Coscullano y , eleva sus pensamientos al cielo, cuando mira la cumbre de Guara.
Es José Miguel un hombre que está pendiente de la Sierra de Guara, de sus ovejas y  cabras  y Dios le ha dado soltura para conocer a otros pastores. Por eso es amigo del joven de Siétamo Vicente Benedet y Dios les ha dado poca soltura para conocer a otros pastores , que van abandonando sus ovejas y sus  corderos. Por esa actividad de pastores, han recibido la ayuda del Señor para convivir en el amor de las ovejas. Y ambos se unen uno con otro para cuidar las ovejas de ambos, en unión y las conducen, ayudadas por sus perros pastores como ellos. Unas veces están con las ovejas de ambos bajo de Guara y otras en el monte de Siétamo y a veces escuchan las peticiones de algún agricultor de otros pueblos, para que acudan a ellos para que las ovejas, que cuidan, acaben con las malas yerbas, que atacan al crecer, a los cereales.
Es una amistad íntima de dos pastores en la zona en que se encuentra su pueblo y el de Siétamo, debajo de la Sierra de Guara. Yo no sé si los comprende la Sociedad, pero ellos gozan de la libertad que les concede Guara, aunque tengan que sufrir de los pagos tan miserables de sus corderos por parte de los ciudadanos.
¿Qué Dios premie su vida en aquellas zonas debajo de Guara, que el Señor y los comerciantes, parece que se han olvidado, de esos corderos, antes”divinos”.

martes, 2 de septiembre de 2025

El veterinario y el pastor




Nos hemos encontrado el pastor Luis, una señora y un servidor, en una gasolinera, para tomar un café. Nos hemos invitado mutuamente y al decirle a la señora que Luis era una persona sin enemigos, ésta se ha extrañado y ha dicho que eso era imposible. Pero el pastor Luis, sin llevarle la contraria, sino con sencillez, le dice que él no tiene enemigos. La señora, extrañada, le dice: pues, ¿cómo hacer para que nadie te odie?. Y él,  con serenidad, le contesta que  existen  personas que se sienten perjudicadas por la presencia de otras personas ajenas, ya por su trabajo, como el del pastor con su multitud de ovejas  a las que dirigir y que siempre van en grupo. Pero Luis dice que no les discute sus afirmaciones ni sus sentimientos, sin contradecirlas en ningún momento, sino que humildemente busca la convivencia entre los hombres, igual que las múltiples ovejas conviven en paz, desde su nacimiento hasta su muerte. Esas ovejas se respetan mutuamente  y no riñen entre ellas y él piensa que los humanos tienen que respetarse como se respetan las ovejas, que entre ellas no se atacan y quiere hacer como las ovejas,  es decir respetarse mutuamente. Yo,  veterinario me quedé admirado de la sabiduría de Luis,  un sencillo pastor, que hace de su persona la directiva de un rebaño de unas quinientas ovejas. Son quinientas ovejas y él sólo es un hombre, que se hace responsable de que ellas vayan por los caminos y cabañeras, sin pisar los vecinos cultivos ni que se dediquen a ramonearlos. Su conciencia le hace que guarden el respeto las ovejas a los cultivos agrícolas y su conciencia pastoril le hace mirar a la cumbre de la Sierra de Guara, donde a veces, en escasos minutos se forma una tormenta, que hace que la lluvia caiga sobre su cabaña y sobre él mismo. Me acuerdo de aquella ocasión en que don José María Javierre, entonces cura párroco de Angüés, en una peregrinación a Nocito,  para pedirle al Rey del Agua, San Urbez, que lloviera, se formó en dicha cumbre, un tremendo torrente,  que bañó a todos los peregrinos que desde Angüés, por toda la Guarguera y el Somontano, acudían  a la Ermita de San Urbez.
No sólo adivinaba las lluvias y la sequía, sino que veía acudir el cierzo o el bochorno, presumiendo si las cosechas serían buenas o malas, así  como si vendrían buenos pastos para el ganado, para no tener que darles alimentos a las ovejas.
Para ser pastor hace falta tener un cerebro en contacto directo con la Naturaleza y no pensar en el consumo y en la globalización de la humanidad, sino que debe pensar en las miradas que se lanzan los Altos Pirineos con la Sierra de Guara y observar  en los montes que, ahora, están abandonados, como ha ocurrido con los numeroso pueblos de la Guarguera,  ahora  solos  y sin una oveja ni una cabra que consuman todas las plantas que por ahí vegetan.
Ahora, cuando voy por los montes de los pueblos de la provincia de Huesca y de Teruel, no se ven rebaños de ganado. No me extraña que haya llegado la crisis,  que hace pasar a los hombres en unos casos hambre y siempre necesidad de la sabrosa carne aragonesa de los corderos.
Al despedirme de Luis, que con quinientas ovejas, no gana dinero, me ha enseñado su oficina particular,  en la que apunta los nacimientos y las muertes de su ganado, las ovejas que se quedan preñadas por inseminación artificial, los partos múltiples que en su caso llegan a ser del treinta y seis por ciento. Tiene un aparato que en el mismo monte,  maneja apretando botones, para saber la marcha económica y humana de su rebaño.  ¿Quién hará que no se acaben o que nazcan nuevos pastores,  que pongan de acuerdo su antigua sabiduría y sus técnicas modernas?.    

lunes, 1 de septiembre de 2025

Jesús Vallés Almudévar, mi doble primo.



Yo me llamo Ignacio Almudévar y mi abuelo paterno, se llamaba Manuel Almudévar Vallés. Eramos  doblemente parientes Jesús y yo. El descendía de Casa Vallés de Castilsabás,  a la que en el año 1.307,el Rey Don Jaime II de Aragón, le conkcede al jefe de dicha Casa, Eximino Vallés, el título de nobleza ,en premio y agradecimiento a los heróicos servicios prestados a Aragón y a su Rey.
Uno de los sucesores del Señor Eximino Vallés fue Jesús Valles Almudévar, nacido en Huesca el día 5 del 10 de 1921, cuando ya habían pasado unos novecientos años. Los años en los siglos ven repetirse los actos de amor y los de odio. Pío, que como he dicho  tenía su origen en Casa Vallés de Castilsabás, donde nació el año de 1879 y murió en 1926.  Se casó con María de la Encarnación  Almudévar Calvo, que era de Casa Almudévar de Fañanás, donde nació el día 25 de Enero de 1879. Su padre fue Antonio Almudévar Vallés, nacido en Siétamo el 7-33-1855 y murió en 1907 y su madre Victorina Calvo Mancho en Sena
 Como en Casa Vallés de Castilsabás, quedó  heredero del Patrimonio su hermano mayor, otro hermano  más joven, es decir Pío de Jesús, se independizó, casándose con Encarnación Almudévar  Calvo, de Fañanás, para  hacer una CUARTA  FAMILIA  de  nuevo origen Patrimonial. vLos demás hermanos o se quedaban solteros en su casa natal o se independizaban, buscando otro porvenir.
Para dar lugar a varias  Familias de los Vallés, la PRIMERA fue aquella cuyo primer miembro fue en tiempos del Rey Don Jaime II, Eximino, la SEGUNDA fue la de apellido Almudévar, que se casó varias veces con los Vallés. El primer Almudévar, cuya familia se unió con la de Vallés, años más tarde, fue  Juan Almudévar, nacido en esta Villa. Era de origen francés De estos ALMUDÉBAR el primero en 1428, fue Juan Almudévar de Sieso, con ejecutoria de Infanzón.
La TERCERA FAMILIA venía de Sena con el apellido Calvo, que consta en su  Línea con 16 matrimonios, de diversas poblaciones del Alto Aragón. Y su hija segunda Encarnación Almudévar Calvo se casó con Antonio Almudévar Vallés, nacido el 7 de Marzo de 1845, perteneciente a la  Segunda Familia. Ambos, unidos crearon la Cuarta Familia de Vallés Almudévar.
Victorina  Calvo Mancho de Sena ,nacida en Fañanás  el 25 de Marzo de 1879, contrajo Matrimonio el día 10 de Enero de 1902 con Antonio Almudévar Vallés, nacido en la  misma casa de la Plaza Mayor de  Siétamo, que un servidor.  Estos dos miembros de este Matrimonio, con su boda fueron a vivir a  Casa Mancho, en Alcalá del Obispo el día 10 de Enero de 1902.


Se estaba formando la Cuarta Famllilia de Vallés Almudévar en el Somontano, compuesta por Pío de Jesús, proveniente de Castilsabás, que se  casó con Encarnación Almudévar Calvo , nacida en Fañanás y descendiente de la Tercera familia, que provenía de Sena.
Pío de Jesús Vallés Almudévar como he  dicho nació en Castilsabás en 1879 y murió en 1926, lo que le libró del sufrimiento de su esposa y de sus hijos, sacrificados mediante fusilamiento en Fañanás.
El diez de Enero de 1902, PÍO DE JESÚS   de Castilsabás nacido este citado pueblo, el día 1 de Enero de1879 y muerto en Huesca, se casó  en ALCALÁ DEL OBISPO el 10 de Enero de 1902, con María de la Encarnación Almudévar Calvo, que era hija de Antonio Almudévar Vallés, nacido en Siétamo y muerto en Alcalá en 1907,y de Victorina Calvo Mancho, nacida en Sena, el 25 de Enero de 1879.
Con este matrimonio comienza un martirio más en esa Guerra Civil, que en toda España hizo correr la sangre  humana y más en la Provincia de Huesca. Esta Guerra sin control de autoridades con conciencia recta, produjo  un millón de muertos y la    Provincia  de Huesca, fue un reguero de sangre y de destrucción. Era una Guerra sangrienta, pues mataban las derechas a las izquierdas y éstas mataban a las derechas, dándose casos en que se fusilaba por deudas económicas, que no tenían nada que ver con las ideas políticas y muchas veces con la avaricia y con la envidia.
Yo escribí, para reconocer el comportamiento heróico y el sufrimiento del Martirio de Doña María de la Encarnación Almudévar Calvo y de su hijo de unos dieciocho años, en Fañanás, el día 30 de Agosto de 1936. Pero tuve que añadir la tragedia de JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR, que  tuvo que vivir, viendo como se llevaban a su madre y a su hermano a fusilarlo, quedándose sólo en aquella vida despreciada por los asesinos.
En mi artículo titulado “JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR Y LA GUERRA CIVIL”, expongo¨:”Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a nosotros y a nuestros antepasados. No me habló nunca de los sufrimientos que pasó durante la Guerra Civil, pero cuando ya le faltaba poco tiempo para unirse “in aeternum”, con su madre y con su hermano, fusilados en Fañanás ,con una crueldad salvaje, me regaló un diario personal. En él escribe lo siguiente: “ cuando lo leas, te enterarás de hechos de una época de mi vida, que no he contado a nadie”.
Peo en los ratos que escribía de su vida, se acordaba de su madre, que era “una mujer sencilla, todo corazón, abnegada y sacrificada por todos, que esperaba paz a los que estaban con ella. Hacía diez años que había muerto su marido y se había consagrado ella enteramente a nosotros sus hijos. Con una capacidad inmensa de sacrificio”.
Fueron seis los hijos que tuvieron Pío de Jesús Vallés con María de la Encarnación Almudévar Calvo, que se fueron a vivir a Alcalá del Obispo  el 10 de Enero de 1902.
La primera hija fue María de la Encarnación,nacida en Fañanás el día 2-9-1905 y murió el 19 de Abril de 1994. A esta pariente mía la concí y traté con cariño. Se quedó soltera y no tuvo hijos. De los hermanos el mayor fue Antonio, el segundo Manolo, ”hombre serio y sensato, brazo derecho de su madre y un poco padre de nosotros los pequeños”. Yo tuve la oportunidad de comprobar esta manera de ser, pues cumpliendo el Servicio Militar, me trató como a un hijo suyo y me comunicó que me habían premiado un artículo literario, que escribí en el Campamento. El tercer hermano Luis, “era lanzado e ingenuo. Con muchas ganas de vivir la vida”, mientras el cuarto hermano José, ”fue el vividor, simpático, mentiroso, zalamero, majo”. Jesús, como hermano pequeño, se describe a sí mismo “como el niño mimado, cascarrabias y nervioso,serio y tímido”.

Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a  nosotros  y a nuestros antepasados. No me habló nunca de los sufrimientos que pasó durante la Guerra Civil, pero cuando ya le faltaba poco tiempo para unirse “in aeternum”, con su madre y con su hermano, fusilados en Fañanás, con una crueldad salvaje, me regaló un diario personal. En él escribe lo siguiente: “cuando lo leas, te enterarás de hechos de una época de mi vida que no he contado a nadie”. Pero en los ratos en que escribía de su vida, se acordaba de su madre, que  era  ”una mujer sencilla, todo corazón, abnegada y sacrificada por todos, que regalaba paz a los que estaban con ella. Hacía diez años que había muerto su marido y se había consagrado ella enteramente a nosotros sus hijos. Con una capacidad inmensa de sacrificio”.
Fueron, además de Encarna, cinco hermanos más, el mayor Antonio, el segundo Manolo, “hombre serio y sensato, brazo derecho de su madre y un poco padre de nosotros los pequeños”. Yo tuve la oportunidad de comprobar esta manera de ser, pues cumpliendo el Servicio Militar, me trató como a un hijo suyo y me comunicó que me habían premiado un artículo literario que escribí en el Campamento. El tercer hermano Luis, era “lanzado e ingenuo. Con muchas ganas de vivir la vida,  mientras el cuarto hermano José, fue ”el vividor, desprendido, simpático, mentiroso, zalamero, majo”.   Jesús, como hermano pequeño, se describe a sí mismo “como el niño mimado, cascarrabias y nervioso, serio y tímido”.
Pasaban el invierno en Huesca, para estudiar y el verano en Fañanás, donde les “gustaba mucho estar…sobre todo los pequeños”, que gozaban de más libertad y lo pasaban muy bien. Describe la “enorme casona, con mil rincones y recovecos siempre nuevos, guardándonos alguna sorpresa”. Tenía tres pisos y en el primero estaba el despacho, el oratorio de nuestro patrono San José. “En el segundo piso estaba la gran cocina, con su hogar de amplia chimenea y enormes cadieras”, estaba la cocina llena de mesas, de tinajas y todos los cubiertos “de cobre relucientes y brillantes, los armarios contenían cazuelas y pucheros”. En el tercer piso y en el cuarto, se encontraban las habitaciones para jugar, los dormitorios, la “masadería”, espadas, sables y bastones, libros, documentos. Graneros y mirador”. “En lo alto se veía la iglesia y se escuchaba el tintineo del yunque del herrero, y un camino de la fuente, para mí, todo poesía. Y su río, el Guatizalema, para esparcimiento y refrigerio en las tardes calurosas”
Después de lo que sufrió con el fusilamiento de su madre y de su hermano, escribió lo siguiente:”Supongo que todo seguirá igual. Yo no lo he vuelto a ver. Por si acaso ha cambiado, prefiero verlo idealizado con los ojos del alma y del recuerdo”. Ya no quiso visitar el pueblo de Fañanás, aunque lo amaba y como él mismo escribe, lo idealizaba.
El 20 de Julio de 1936,  ”se masca la paz, la tranquilidad y se tienen ganas de cantar, reír y vivir”. Eran esos los antecedentes, en que su tía Encarna y su hermano José, vinieron de Huesca y no se fueron”, porque parecía que el ambiente político no estaba tranquilo: hay muchos rumores y temores. Parece que se han sublevado en algún sitio unos militares”.
El día 23 de Julio, ”la radio está todo el día en marcha. España está dividida en dos. Radio Barcelona dice: ”Todos los obreros, todos los republicanos, en pie para defender la libertad. ¡A las armas el proletariado”. En tanto el General Mola dominaba en Navarra. El día 26, “Ha venido una señora que está casada en Lascasas y dice que allí mataron al cura, primero lo desnudaron y le cortaron los testículos y después lo fusilaron”. El 29 pasando por la calle, ”El Royo” dijo que ya se había acabado el dar limosna”, que todo era de todos. Y que se acabó de que los señoritos coman sin trabajar, que todos los campos serían de la comunidad y el que no trabajara no comería. Todos reían bulliciosamente”. El 31 de Julio se escuchaba en Fañanás  un tiroteo impresionante. Estaba producido por los cañonazos que cañoneaban el pueblo cercano de Siétamo, para seguir siendo bombardeado por la aviación. Le gustaba a Jesús “oír esos pájaros  grandes que dominan el espacio”,  ”pero oír  las descargas sobre Huesca y Siétamo, pensando que mis hermanos y tanta familia y conocidos están allí, aguantando, esperando a que les hieran o les maten sin poder defenderse, sin poder hacer nada”, eso no lo podía aguantar. Entre tanto su madre “se pone a rezar, palidece y tiembla, en un sufrimiento callado e intenso”. Hace coincidir el estado del tiempo físico con la tragedia que se aproximaba, cuando dice:  ”El cielo está cubierto de pesados nubarrones de verano y empiezan a caer algunas gotas gordas”.  
El día 1 de Agosto, “no trabajaba nadie”, sino que “se pasan el día hablando y discutiendo. Cantan, ríen, gritan y juran por calles y plaza. Tienen pinta de escapados de presidio”. Al día siguiente “se dirigían hacia la iglesia. Gritaban y reían como salvajes…Se han puesto los ornamentos e iban entonando latines con cantos revolucionarios. Uno llevaba la casulla “buena” que el cura guardaba para las grandes solemnidades, la capa pluvial la llevaba uno pequeño y desgarbado que la arrastraba por el suelo”. Fue, al día siguiente, Jesús a ver la iglesia y “un grupo de mujeres lloraba, me pareció que les decía el Señor lo mismo que a las de Jerusalén: no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”.
Desde el uno de Agosto no escribió ni una línea, porque aquellos días los pasó muy mal y tenía miedo Jesús de escribir lleno de odio y ganas de venganza, ”pero estoy seguro de que eso no agradaría a mamá”. El día 23 de Agosto, llamaron con fuertes golpes a la puerta de casa Vallés y “dos milicianos preguntan por el señorito Luis….Que venga también la madre. Y la madre y el hijo Luis, como hacía ya tanto tiempo que esperaban esta llamada, sin ningún ruido, se marcharon. A Jesús le hicieron abrir todos los armarios, como aquel que busca un objeto para acusar a su madre y a su hermano, Luis, de seres peligrosos; lo llevaron a la casa donde vivían los colonos,  que lo acogieron con cariño. Constantemente “quería llorar, llorar, necesitaba llorar...El cuerpo se me quedaba también rígido. No podía doblar las piernas, ”le hacían daño esos ojos de tanto llorar.“Al anochecer del segundo día, la voz inconfundible de mi madre llamó desde el patio…Mamá me hablaba, me acariciaba, me aconsejaba…Nos separaron y mi soledad se hizo más espantosa que nunca”.El día 29 de Agosto,  ”en el escenario de la Plaza, el alguacil, llamado Juané, hizo sonar el cuerno y gritando, soltó el siguiente pregón.”De orden del Comité…hago saber…que se va a proceder…al juicio…de la Viuda de Vallés…y de su hijo…que acudan todos al granero …del obispo”. Durante el juicio los acusaron de hacer señales a los fascistas con linterna y no cesaban de escuchar emisoras del bando rival. Las linternas  las encontraron en un registro,  pero sin pilas “No había amanecido todavía, cuando fueron a por ellos” Subieron a un coche y en “un barranco, entre Bespén y Blecua se detuvieron”. Dicen que el piquete estaba formado por guardias civiles y por dos mozos del pueblo. !Dispararon!. Cayeron. Luis no se movió. Mamá intentó incorporarse, una nueva descarga se lo impidió. Después llegaban los del comité. Rociaron los cadáveres con gasolina y les prendieron fuego. De Blecua fueron unos hombres a enterrar los restos”.
Los que, parecía, habían ayudado al fusilamiento de su madre y de su hermano Luis, quisieron sacarlo de Fañanás  y lo llevaron al próximo pueblo de Ola, a una gran casa, llamada de Otal. Sus dueños estaban repartidos por el mundo para salvar sus vidas. Allí se dio cuenta de las mujeres que los oficiales traían de Barcelona y sospechaba de todo el mundo. El capitán Moreno le decía que tendría que formarse para el futuro, que tal vez debía ir a Rusia, donde estudiaría, para ayudar al gobierno comunista. El, al ver todo esto, siempre  quería volver a Fañanás y un día se subió en el caballo del cartero y llegó el día 11 de Septiembre a Fañanás. El día 13 entraron los rojos en Siétamo y enseguida se organizaron “peregrinaciones” para ver las ruinas de aquel pueblo. Y Jesús que había sufrido las pérdidas de su madre y  de su hermano, el día 20 de Septiembre, con trece años cumplidos  estuvo en Siétamo”, de donde habíamos huido sus doble parientes. “Cuando llegamos a los alrededores de Siétamo, oímos graznidos de cuervos, que levantaban el vuelo al oír nuestros pasos y volvían de nuevo al festín, después de que habíamos pasado…Había todavía cadáveres sin enterrar, tostando sus huesos ,casi mondos, al sol. Las calles estaban como un museo en día de fiesta…lo  recorrían todo, contemplando, preguntando, admirando. Se fijaba en las casas, de las que no quedaba “ni una casa entera…estaban todas comunicadas por dentro por medio de boquetes, hechos por los fascistas para no tener que salir a la calle” evitando que algún proyectil les hiriera o matara… en la iglesia en una de las capillas laterales había una fosa abierta, allí habían enterrado a un sargento de la guardia civil, que se había destacado por su coraje y valentía y del que contaban muchas cosas heróicas”. Lo desenterraron y “lo arrastraron por el pueblo, y lo quemaron en la plazoleta del Castillo, donde todavía se notaba el redondel de tierra ahumada mezcladas con las cenizas de sus restos” Recuerda Jesús  que “un enjambre de muchachos, revolvían entre los escombros, buscando cápsulas, balines, trozos de metralla”. No acabaron de recoger todo,  porque, cuando ya había acabado la Guerra, allí estaba yo con Rafael de Lasierra, buscando aquellos malditos restos. En el comité exclamó uno se los jóvenes: hay que mandar a trabajar a Jesús, que no queremos mantener vagos. Alguno pensó que podía ejercer el trabajo de enseñar a leer y a escribir a los niños. Así se hizo y Jesús vivió una temporada con ilusión, que le serviría para calmar su soledad dolorosa. El 25 de Enero de 1937, tuvo noticia de sus hermanos, por una carta llegada de Francia. La escribió Conchita y pensó:”No nos va a ir todo mal. Mamá y Luis velarán por nosotros”. El día 23 de Julio, un amigo que había ido a Barbastro, le comunicó a Jesús que su tío Blas lo quería ver pronto. Su tío Blas era el esposo de su tía Carmen, hermana de su madre. ”Ha presumido siempre de ser comunista y revolucionario”.”Cuando vivían en Villa Isabel, una tarde de domingo, estábamos mamá y yo de vista en su casa, cuando estallaron dos bombas. Mamá pensando en sus hijos, quiso marcharse enseguida a casa, pero mi tío Blas no nos dejó marchar, dijo que faltaban de explotar todavía tres, pero que no nos preocupáramos porque no intentaban más que asustar…nos acompañó mi tío a  casa, no pasó nada, pero yo quedé impresionado pensando que mi tío habría puesto las bombas o era el jefe, pues lo sabía todo. Yo lo he querido siempre, pero no puedo olvidar que si él hubiera intervenido, no hubieran matado a mamá y a Luis. No me querrá mucho cuando ha tardado un año en acordarse”. El día 23 de Agosto de 1937 escribió:”Estoy en la Montaña, en Broto, hace veinte días que llegué aquí. Al llegar a Broto conociendo a tantos tíos y tías, todos lloraban, menos Jesús, que no tenía ganas de llorar, como lloraba en Fañanás, donde nunca tuvo apetito como en Broto, donde siempre tenía hambre. El día 30 de Agosto de 1937, hizo un año que mataron a su madre y a su hermano. Es una contradicción; me parece que hace un siglo que sucedió. Y por otra parte me parece que sucedió ayer”. Por el mes de Enero de 1937,  se rumoreaba que “los fascistas” están pegando fuerte”. Sus parientes sentían necesidad de marchar de Broto. El día 29 de Enero marcharon a Villanova, que se encuentra en el valle de Benasque. Por un lado veía que los que habían asesinado a su madre y a su hermano, estaban siendo derrotados, pero por otro, le preocupaba dejar aquel ambiente, de amistades, ahora que empezaba a estar a gusto...”.En Villanova encontró libros, como “El grillo del hogar” de Dickens. El 24 de Marzo, llegó Rafael  y dijo que los “fascistas” habían “empezado una ofensiva y que empujan fuerte”. Como “no pueden detenerlos piensan ya en irse a Francia”… Efectivamente el día 26 de Marzo “Rafael se ha ido a Francia. Se han marchado dos coches llenos de jefes”. Jesús al ver estos hechos, estaba “alegre y triste a la vez. Puede que fuese mejor decir: impaciente e intranquilo”. El 29 de marzo salió Jesús a la carretera y escribió: ”Está sucísima y hay de todo…sobre todo las cunetas están de miedo, hay gallinas, conejos muertos, encajes, saquetes de almendras, guerreras, alpargatas y botas viejas… fusiles, cargadores con balas en grandes cantidades, bombas de mano”. El 9 de Abril escribía: ”El cañoneo, me parece, no sé si será sólo la ilusión, que se oye más cerca, más fuerte”. El día 15 de Abril se veían subir por  el camino, muchos soldados con la bandera que desde siempre  había representado a España”, pero enseguida vi a Plácido … y  sentí que ya se había realizado el milagro”. Decidieron que después de comer se irían a Huesca con el coche de Plácido el tío José y él “y mandaríamos un coche grande para el resto”. ”¡Qué extraño me encontraba andando solo por las calles de Huesca”. Llegó a su casa, llamó y se encontró con Encarna, una mujer buena durante muchos años, con Margarita y con la nena. Allí se enteró de que a su hermano Antonio lo mataron, ”lo cogieron prisionero y lo fusilaron,  ya al comenzar la Guerra, pero se alegraba al ver a  “la nenica que estaba preciosa. Tiene la cara redonda y el pelo todo rizado”. Ahora es una señora, con la que me encontré hace poco tiempo y me mandó, cuando murió Jesús unos libros, que guardo en Siétamo. Al final de del diario de 152 páginas, que describe desgracias e historias de los pueblo que tuvo que visitar, escribió:”Parece como si descubriese  ahora,  de verdad, la guerra y toda su huella. Hasta ahora no tenía más idea que llegar a Huesca, encontrar a mis hermanos, reanudar la vida. La guerra no había sido más que la muerte de los míos, el sufrimiento personal, la separación, la espera”. Parece que se ha olvidado de su crecimiento como hombre, pues le había cambiado hasta el tono de su voz y tal vez, lo dudo, se habría olvidado de las chicas que se enamoraron de él. Acaba el diario diciendo: ”Ahora me parece una melonada haberlo escrito y me moriría de vergüenza si lo leyese alguien. Lo guardaré bien guardado”. No contó a nadie los sufrimientos que tuvo, pero a mí, cuando ya los dos éramos mayores, me regaló su maravilloso diario,  del que si él se avergonzó, yo me lleno de satisfacción y de orgullo. Ahora me voy  a San Pedro el Viejo y me miraré al interior de su torre, en que Jesús, ya sacerdote, puso a la vista del público recuerdos religiosos de la vieja ciudad de Huesca.      
La Cuarta familia de apellidos Vallés y Almudévar, era la Casa Calvo de Fañanás y está representada esa Cuarta Familia por  MARÍA de la ENCARNACIÓN ALMUDÉVAR CALVO, originado este segundo apellido en SENA.  Ésta  fue  fusilada con su hijo Luis, que nació el 8 de Marzo de 1916   y que lo fueron  el 30 de Agosto de 1936 en la carretera que iba de Fañanás a Antillón haciéndolos  mártires, pues su muerte fue dictada por el Alcalde analfabeto de Fañanás, que no sabía distinguir nada de política. Su familia no quiso promover su canonización, pues pensaron en unirse a  Dios y  María de la Encarnación murió en este Mundo Material y desde el otro Mundo, soñaría   que se salvara su familia. Este hijo suyo y hermano de Jesús Vallés Almudévar, se llamaba Luis. Y hoy 22 de Enero de  2.017, me ha contado un Maestro de Fañanás que para hacer sufrir a su madre, fusilaron en primer lugar a su hijo Luis. El Alcalde que los mandó fusilar era analfabeto.  ¡Qué martirio sufrió Jesús, nacido en Huesca el 5 de Mayo de 1921, que todavía en su niñez, se despidió abrazándose a su madre, al lado de su hermano!. Me ha contado mi amigo, que fue  muchos años más tarde Alcalde y Maestro en Siétamo, que a María de la Encarnación, la hicieron sufrir fusilando antes que a ella, a su hijo Luis. Jesús en el pueblo de Fañanás, se quedó sólo, aunque hubo gente buena que quisieron aliviar su dolor.
Son cuatro los pasajes del Documento que estudio, desde que se conocen, los orígenes de la familia  Vallés, que mi múltiple pariente el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, me REGALÓ, cuando el preveía próxima su muerte.
El primer Documento va narrando como en profundos años de la vida medieval del Rey Jaime II de Aragón, le concedió, al primer Eximino Vallés,  la recompensa, de esta  Historia a los  habitantes de Castilsabás, de Siétamo de Fañanás, de Alcalá del Obispo y de Sena, que es un título  de Nobleza, en premio y agradecimiento a los heróicos  diez miembros de apellido Vallés. Después del primer círculo, que exhibe el nombre del discípulo de Jaime II, Eximino Vallés, hay cuatro círculos sin ningún nombre de los mismos, que a continuación sigue los círculos con los nombres de los Vallés, hasta el de PÍO DE JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR.
Este Pío de Jesús Vallés Almudévar, nació en la gran casa de Castilsabás el día 1 de Enero de 1.879 y murió en Huesca en 1.926. Ya no era heredero de la muy noble y grande Casa de Castilsabás
Con este motivo desaparece Pío de Jesús Vallés Almudévar del Documento Primero al Cuarto, Casa Vallés de Castilsabás, no por sus genes, sino porque entró a formar parte del Último Documento, es decir, del que ve la sangre de su esposa y de su  hijo,   como la derramaban cruelmente,  injustamente y lejos del más sencillo sentimiento humano.
El pasar Pío de Jesús de la primera Documentación  de  ésta a otra Cuarta Documentación, tan cruel y probablemente más, a unos tiempos modernos que echaban a la humanidad a una crueldad más salvaje, ya que el Alcalde analfabeto de Fañanás, ejecutó la persecución de los revolucionarios contra la nueva familia que vivía en Huesca capital y en el pueblo de Fañanás, en Casa de VallésEn la documentación de la familia Vallés- Almudévar, asentada en Casa Vallés de Fañanás, aparece el Sacerdote  Don Jesús acompañado por esos dos apellidos. Nació éste en Huesca el día 5 de Octubre del año de 1921 y murió el 30 de Agosto de 2.004. Fue consagrado sacerdote el 25-5 de 1948.

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