domingo, 4 de enero de 2026

El agua, los cántaros y las tinajas



El agua que la gente usa para beber y para limpiar las casas viene por sí misma desde el depósito municipal y sale por los grifos, pero antes al entrar en sus patios uno veía, tinajas en el patio, cántaros en el cantaral y un cazo colgado en la pared, para sacar el agua a los cubos o pozales, que se llenaban para vaciar en fregaderas, para dar de beber a los cerdos, gallinas y palomas; también para regar en el verano el patio de la casa y tal vez la parra, plantada en la fachada y que subía por el balcón y se extendía por la cara de la vivienda. Y ¿quien traía el agua a las tinajas, hoy vacías? ; la traían las mujeres, a las que he visto con un cántaro en la cabeza, donde se posaba con un trozo de tela plegado como si se tratara de una almohadilla o de una tela medianera entre dicha cabeza y el cántaro, y llevaba la misma mujer otro cántaro en su costado izquierdo, cuyo culo se apoyaba en la cadera femenina y por fin, con la mano derecha cogía un botijo de agua, para beberla fresca en su vivienda. Si eran varias las mujeres en la casa: una la abuela, otra la dueña joven y alguna hija, se llenaban mucho antes las tinajas y si, por desgracia, una señora estaba enferma o era vaga, el agua llegaba a faltar en su pobre casa. No faltaba agua en casa Rafaeler, pues la abuela María Berges, se cargaba en la cabeza dos cántaros llenos, enfrentados entre sí por la boca (boca con boca) y yo he probado a embocar dos vasos de agua y esta no se iba. En la fuente o en la balsa, en el lugar donde cogían el agua, conversaban las mujeres y al oscurecer, cuando el sol se escondía, algún hombre esperaba a alguna mujer y trataban de amor o de bodas, ocultos por paredes, árboles y sobre todo por la obscuridad de la noche. Pero en algunas casas no hacían tanto esfuerzo para llenar sus tinajas, pues tenían una burra, con sus "argaderas" de mimbre con cuatro recipientes donde se colocaban cuatro cántaros y con pocos viajes que hicieran, se subían mucha agua, que permitía tener las tinajas rebosantes.

En cierta casa, me acuerdo que tenían un carro con un depósito de madera, como un enorme tonel, que llenaban en la fuente y descargaban en un depósito alto de la casa, y el agua se distribuía por los grifos de los lavabos, fregadera y por los excusados.
¡Qué placer producía el sonido del agua al caer de los cántaros a las tinajas, que una vez llenas se tapaban con un tape redondo de madera con su asidero!.Hoy unos saludan a las tinajas y a los cantarales que todavía se conservan en algunas casas, donde, por otra parte ya no se usan, pero el recuerdo de haberlos llenado con el esfuerzo de su madre o de su abuela, impide que los saquen a la calle y guardan con ellos el recuerdo familiar de sus mayores.

viernes, 2 de enero de 2026

La raza maldita de los agotes aragoneses



Los agotes (al igual que los chuetas mallorquines, los vaqueros asturianos, los cretinos o incluso los payeses de remensa catalanes) constituyeron poblaciones absolutamente marginadas y subyugadas por la población autóctona repartidas por el Pirineo vasco, navarro, aragonés o francés. Según unas fuentes su procedencia vendría de los godos franceses, para otros podían ser cátaros y según otros serían musulmanes vencidos en Poitiers en el año 733. 

La primera mención se da en Francia en el cartulario de la Abadía de Luc en el año 1.000. A partir del siglo XVI se fueron promulgando con escaso éxito leyes para tratar de evitar la segregación a la que estaban sometidos pero todavía perduraría hasta entrado el siglo XX en el caso del barrio de Bozate en Navarra, el más famoso de los asentamientos agotes.

La raza de este pueblo maldito parece que era distinta del resto de la población. Pío Baroja dijo de ellos que algunos tenían un aire germánico y sin embargo otros recordaban a los gitanos.

Los agotes debían llevar bordado en rojo una pata de oca sobre fondo claro en su hombro izquierdo. Mucho se podría hablar sobre la simbología de la pata de oca, símbolo que podemos encontrar por ejemplo en los extremos de la cruz templaria, o en el crismón románico que son dos patas de oca superpuestas que forman la X y la P (iniciales de Cristo) y que se extendió por la península ibérica a partir de la catedral de Jaca. Es frecuente este símbolo a lo largo del camino de Santiago (camino espiritual divulgado a los no iniciados mediante el juego de la oca) y parece ser un símbolo iniciático usado por los constructores de esas iglesias románicas. Precisamente los agotes tenían fama de ser buenos constructores y se dedicaban a ser albañiles o carpinteros mientras que las mujeres trabajaban con la rueca.

El agote debía acceder a la iglesia franqueando una puertecilla vergonzante que le obligaba a entrar agachado. El agua bendita la recogía con la punta de un cucharón, asistía a misa en un rincón apartado destinado para ellos y el cura les daba la comunión en el extremo de una larga paleta. En su vida habitual, el agote debía abrevar en fuentes exclusivas para ellos, no podía dedicarse al comercio, solo podía cultivar campos de lino o cáñamo aunque se les permitía un pequeño huerto de subsistencia y no podían tener cabezas de ganado a excepción de un cerdo viudo y un asno. Eran acusados de llevar un estigma en su cuerpo, de transmitir la lepra, de oler mal (imagino que sería un mal común en la época y no solo entre los agotes), de no tener lóbulos en las orejas y de haber fabricado la cruz en la que murió Cristo. Por supuesto, estaban obligados a mantener la endogamia más absoluta, a vivir en barrios apartados y además eran enterrados en cementerios aparte.

 
Las comunidades agotes más importantes en Aragón se encontraban en los valles próximos a Jaca, valles de Echo, Ansó y Aragón y en el valle de Gistaín. Este último valle lo estudió la escritora chistabina recientemente fallecida Nieus L. Dueso Lascorz en su trabajo “Los agotes de Gestavi (Bal de Gistau)”. Este estudio está disponible en Pdf en la Universidad de la Rioja y se puede encontrar fácilmente con Google. Un indicio claro de la presencia de agotes es la existencia de una pequeña puerta en una iglesia por la que debían entrar humillados al templo. Según Bastian Lasierra podemos encontrar esas puertas en Ansó, Fago, Echo, Majones, Salvatierra, Sigüés, Berdún, Villanúa, Castiello, Barós y Plan.

jueves, 1 de enero de 2026

Romería a San Urbez de Albella y de Planillo


San Urbez



El sábado dieciocho de Mayo, he llegado con mi familia, a Albella, a la que se acude desde Sabiñánigo  por Fiscal y al pasar hemos contemplado el río ARA. En Albella, pueblo rodeado de montañas,  que se han vestido de pinos y de robres, en tanto con tan poca población, se van arruinado diversas ermitas. Pero en este día de romería se encuentra el pueblo de Albella lleno de aragoneses, habitantes de los valles del Guarga, del Aragón y del hermoso río Ara, que estaban esperando acompañar a San Urbez, patrono del Agua de la Montaña,  en una procesión. Acompañamos al santo con una gran bandera de color rojo, de enorme tamaño, y le cantaban al santo una multitud de mujeres y de hombres hasta la Ermita, donde  se celebran los actos religiosos de dicha Romería, en honor del santo altoaragonés. Al acabar la misa, el sacerdote,  que canta como los ángeles, dió a besar a los peregrinos, una reliquia de San Urbez. Dentro de la pequeña Ermita, en la que no falta ningún detalle, porque de la reducida espadaña, cuelga una sonora campana, también pequeña como la Ermita, pero que resuena en aquellos valles y montañas, aumentando el amor de aquellas sencillas gentes, venidas de cercanos pueblos y de lejanas ciudades. Una vez dentro del templo, se contemplan los altares, con la imagen del Santo presidiendo el retablo del Altar Mayor, y a sus lados, con  figuras labradas en antiguas  maderas, en la que se ve al santo luchar con el oso y en otra con el demonio. Se complacen los visitantes contemplando el Coro y las ingenuas pinturas que adornan los muros y las bóvedas de toda la Ermita. Para la Guerra Civil no se destruyeron los objetos litúrgicos, como hicieron en Nocito, donde abrasaron hasta los restos de San Urbez. Los fieles subían a la Ermita cantando,  acompañados por el saxofón de un excelente  músico de Tierrantona y de una amabilísima señora, que  hacía sonar el bombo, de cuyo son parecía que hasta las montañas se alegraban .El sacerdote celebró la misa, predicó palabras piadosas y también hizo sonar  su melodiosa voz y al salir,  en el pórtico cantaban antiguas canciones dedicadas a San Urbez, los romeros de Nerín. Unas piadosas mairalesas,  en el exterior de la Ermita repartían trozos sabrosísimos de una torta montañesa y en el interior distribuían tortas enteras a los cofrades de San Urbez.
Después,  al retirarse los participantes en la procesión y en la misa, prepararon sabrosas comidas en casas particulares, como las que ofrecieron los hermanos Ceresola a los peregrinos, en sus renovadas salas. Ricardo Lardiés Viñuales cofrade del pueblo de Buerba, nos echó una bendición antigua que decía :”A San Urbez bendito, San Justo con su Pastor y a san Veturián Abado, que nos conserven los frutos de esta tierra y nos aumente los del alma, si es la voluntad de Dios”.
Al acabarse los festines, subimos a una casa vecina, propiedad  de los Cebollero, en la que se inició el baile, que confirmó la alegría de hombres y de mujeres. Llamaba la atención el suelo de la sala, que era de una belleza superior y antiquísima, formado por guijarros de piedras de grava del río Ara. Había allí numerosos corazones de hombres y de mujeres, que creyeron que se apoderaba de ellos una nueva juventud, que les pareció que daría esperanza a sus corazones en un porvenir mejor.
Yo, concretamente, sentí una gran satisfacción al  llegar a Albella, por la nueva carretera de Sabiñánigo a Fiscal y contemplar aquel paisaje hermoso que rodea a San Urbez.

Jesús Vallés Almudévar, mi doble primo.




Yo me llamo Ignacio Almudévar y mi abuelo paterno, se llamaba Manuel Almudévar Vallés. Eramos  doblemente parientes Jesús y yo. El descendía de Casa Vallés de Castilsabás,  a la que en el año 1.307,el Rey Don Jaime II de Aragón, le conkcede al jefe de dicha Casa, Eximino Vallés, el título de nobleza ,en premio y agradecimiento a los heróicos servicios prestados a Aragón y a su Rey.
Uno de los sucesores del Señor Eximino Vallés fue Jesús Valles Almudévar, nacido en Huesca el día 5 del 10 de 1921, cuando ya habían pasado unos novecientos años. Los años en los siglos ven repetirse los actos de amor y los de odio. Pío, que como he dicho  tenía su origen en Casa Vallés de Castilsabás, donde nació el año de 1879 y murió en 1926.  Se casó con María de la Encarnación  Almudévar Calvo, que era de Casa Almudévar de Fañanás, donde nació el día 25 de Enero de 1879. Su padre fue Antonio Almudévar Vallés, nacido en Siétamo el 7-33-1855 y murió en 1907 y su madre Victorina Calvo Mancho en Sena
 Como en Casa Vallés de Castilsabás, quedó  heredero del Patrimonio su hermano mayor, otro hermano  más joven, es decir Pío de Jesús, se independizó, casándose con Encarnación Almudévar  Calvo, de Fañanás, para  hacer una CUARTA  FAMILIA  de  nuevo origen Patrimonial. vLos demás hermanos o se quedaban solteros en su casa natal o se independizaban, buscando otro porvenir.
Para dar lugar a varias  Familias de los Vallés, la PRIMERA fue aquella cuyo primer miembro fue en tiempos del Rey Don Jaime II, Eximino, la SEGUNDA fue la de apellido Almudévar, que se casó varias veces con los Vallés. El primer Almudévar, cuya familia se unió con la de Vallés, años más tarde, fue  Juan Almudévar, nacido en esta Villa. Era de origen francés De estos ALMUDÉBAR el primero en 1428, fue Juan Almudévar de Sieso, con ejecutoria de Infanzón.
La TERCERA FAMILIA venía de Sena con el apellido Calvo, que consta en su  Línea con 16 matrimonios, de diversas poblaciones del Alto Aragón. Y su hija segunda Encarnación Almudévar Calvo se casó con Antonio Almudévar Vallés, nacido el 7 de Marzo de 1845, perteneciente a la  Segunda Familia. Ambos, unidos crearon la Cuarta Familia de Vallés Almudévar.
Victorina  Calvo Mancho de Sena ,nacida en Fañanás  el 25 de Marzo de 1879, contrajo Matrimonio el día 10 de Enero de 1902 con Antonio Almudévar Vallés, nacido en la  misma casa de la Plaza Mayor de  Siétamo, que un servidor.  Estos dos miembros de este Matrimonio, con su boda fueron a vivir a  Casa Mancho, en Alcalá del Obispo el día 10 de Enero de 1902.


Se estaba formando la Cuarta Famllilia de Vallés Almudévar en el Somontano, compuesta por Pío de Jesús, proveniente de Castilsabás, que se  casó con Encarnación Almudévar Calvo , nacida en Fañanás y descendiente de la Tercera familia, que provenía de Sena.
Pío de Jesús Vallés Almudévar como he  dicho nació en Castilsabás en 1879 y murió en 1926, lo que le libró del sufrimiento de su esposa y de sus hijos, sacrificados mediante fusilamiento en Fañanás.
El diez de Enero de 1902, PÍO DE JESÚS   de Castilsabás nacido este citado pueblo, el día 1 de Enero de1879 y muerto en Huesca, se casó  en ALCALÁ DEL OBISPO el 10 de Enero de 1902, con María de la Encarnación Almudévar Calvo, que era hija de Antonio Almudévar Vallés, nacido en Siétamo y muerto en Alcalá en 1907,y de Victorina Calvo Mancho, nacida en Sena, el 25 de Enero de 1879.
Con este matrimonio comienza un martirio más en esa Guerra Civil, que en toda España hizo correr la sangre  humana y más en la Provincia de Huesca. Esta Guerra sin control de autoridades con conciencia recta, produjo  un millón de muertos y la    Provincia  de Huesca, fue un reguero de sangre y de destrucción. Era una Guerra sangrienta, pues mataban las derechas a las izquierdas y éstas mataban a las derechas, dándose casos en que se fusilaba por deudas económicas, que no tenían nada que ver con las ideas políticas y muchas veces con la avaricia y con la envidia.
Yo escribí, para reconocer el comportamiento heróico y el sufrimiento del Martirio de Doña María de la Encarnación Almudévar Calvo y de su hijo de unos dieciocho años, en Fañanás, el día 30 de Agosto de 1936. Pero tuve que añadir la tragedia de JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR, que  tuvo que vivir, viendo como se llevaban a su madre y a su hermano a fusilarlo, quedándose sólo en aquella vida despreciada por los asesinos.
En mi artículo titulado “JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR Y LA GUERRA CIVIL”, expongo¨:”Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a nosotros y a nuestros antepasados. No me habló nunca de los sufrimientos que pasó durante la Guerra Civil, pero cuando ya le faltaba poco tiempo para unirse “in aeternum”, con su madre y con su hermano, fusilados en Fañanás ,con una crueldad salvaje, me regaló un diario personal. En él escribe lo siguiente: “ cuando lo leas, te enterarás de hechos de una época de mi vida, que no he contado a nadie”.
Peo en los ratos que escribía de su vida, se acordaba de su madre, que era “una mujer sencilla, todo corazón, abnegada y sacrificada por todos, que esperaba paz a los que estaban con ella. Hacía diez años que había muerto su marido y se había consagrado ella enteramente a nosotros sus hijos. Con una capacidad inmensa de sacrificio”.
Fueron seis los hijos que tuvieron Pío de Jesús Vallés con María de la Encarnación Almudévar Calvo, que se fueron a vivir a Alcalá del Obispo  el 10 de Enero de 1902.
La primera hija fue María de la Encarnación,nacida en Fañanás el día 2-9-1905 y murió el 19 de Abril de 1994. A esta pariente mía la concí y traté con cariño. Se quedó soltera y no tuvo hijos. De los hermanos el mayor fue Antonio, el segundo Manolo, ”hombre serio y sensato, brazo derecho de su madre y un poco padre de nosotros los pequeños”. Yo tuve la oportunidad de comprobar esta manera de ser, pues cumpliendo el Servicio Militar, me trató como a un hijo suyo y me comunicó que me habían premiado un artículo literario, que escribí en el Campamento. El tercer hermano Luis, “era lanzado e ingenuo. Con muchas ganas de vivir la vida”, mientras el cuarto hermano José, ”fue el vividor, simpático, mentiroso, zalamero, majo”. Jesús, como hermano pequeño, se describe a sí mismo “como el niño mimado, cascarrabias y nervioso,serio y tímido”.

Con mi doble pariente, el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, nos queríamos, nos respetábamos a  nosotros  y a nuestros antepasados. No me habló nunca de los sufrimientos que pasó durante la Guerra Civil, pero cuando ya le faltaba poco tiempo para unirse “in aeternum”, con su madre y con su hermano, fusilados en Fañanás, con una crueldad salvaje, me regaló un diario personal. En él escribe lo siguiente: “cuando lo leas, te enterarás de hechos de una época de mi vida que no he contado a nadie”. Pero en los ratos en que escribía de su vida, se acordaba de su madre, que  era  ”una mujer sencilla, todo corazón, abnegada y sacrificada por todos, que regalaba paz a los que estaban con ella. Hacía diez años que había muerto su marido y se había consagrado ella enteramente a nosotros sus hijos. Con una capacidad inmensa de sacrificio”.
Fueron, además de Encarna, cinco hermanos más, el mayor Antonio, el segundo Manolo, “hombre serio y sensato, brazo derecho de su madre y un poco padre de nosotros los pequeños”. Yo tuve la oportunidad de comprobar esta manera de ser, pues cumpliendo el Servicio Militar, me trató como a un hijo suyo y me comunicó que me habían premiado un artículo literario que escribí en el Campamento. El tercer hermano Luis, era “lanzado e ingenuo. Con muchas ganas de vivir la vida,  mientras el cuarto hermano José, fue ”el vividor, desprendido, simpático, mentiroso, zalamero, majo”.   Jesús, como hermano pequeño, se describe a sí mismo “como el niño mimado, cascarrabias y nervioso, serio y tímido”.
Pasaban el invierno en Huesca, para estudiar y el verano en Fañanás, donde les “gustaba mucho estar…sobre todo los pequeños”, que gozaban de más libertad y lo pasaban muy bien. Describe la “enorme casona, con mil rincones y recovecos siempre nuevos, guardándonos alguna sorpresa”. Tenía tres pisos y en el primero estaba el despacho, el oratorio de nuestro patrono San José. “En el segundo piso estaba la gran cocina, con su hogar de amplia chimenea y enormes cadieras”, estaba la cocina llena de mesas, de tinajas y todos los cubiertos “de cobre relucientes y brillantes, los armarios contenían cazuelas y pucheros”. En el tercer piso y en el cuarto, se encontraban las habitaciones para jugar, los dormitorios, la “masadería”, espadas, sables y bastones, libros, documentos. Graneros y mirador”. “En lo alto se veía la iglesia y se escuchaba el tintineo del yunque del herrero, y un camino de la fuente, para mí, todo poesía. Y su río, el Guatizalema, para esparcimiento y refrigerio en las tardes calurosas”
Después de lo que sufrió con el fusilamiento de su madre y de su hermano, escribió lo siguiente:”Supongo que todo seguirá igual. Yo no lo he vuelto a ver. Por si acaso ha cambiado, prefiero verlo idealizado con los ojos del alma y del recuerdo”. Ya no quiso visitar el pueblo de Fañanás, aunque lo amaba y como él mismo escribe, lo idealizaba.
El 20 de Julio de 1936,  ”se masca la paz, la tranquilidad y se tienen ganas de cantar, reír y vivir”. Eran esos los antecedentes, en que su tía Encarna y su hermano José, vinieron de Huesca y no se fueron”, porque parecía que el ambiente político no estaba tranquilo: hay muchos rumores y temores. Parece que se han sublevado en algún sitio unos militares”.
El día 23 de Julio, ”la radio está todo el día en marcha. España está dividida en dos. Radio Barcelona dice: ”Todos los obreros, todos los republicanos, en pie para defender la libertad. ¡A las armas el proletariado”. En tanto el General Mola dominaba en Navarra. El día 26, “Ha venido una señora que está casada en Lascasas y dice que allí mataron al cura, primero lo desnudaron y le cortaron los testículos y después lo fusilaron”. El 29 pasando por la calle, ”El Royo” dijo que ya se había acabado el dar limosna”, que todo era de todos. Y que se acabó de que los señoritos coman sin trabajar, que todos los campos serían de la comunidad y el que no trabajara no comería. Todos reían bulliciosamente”. El 31 de Julio se escuchaba en Fañanás  un tiroteo impresionante. Estaba producido por los cañonazos que cañoneaban el pueblo cercano de Siétamo, para seguir siendo bombardeado por la aviación. Le gustaba a Jesús “oír esos pájaros  grandes que dominan el espacio”,  ”pero oír  las descargas sobre Huesca y Siétamo, pensando que mis hermanos y tanta familia y conocidos están allí, aguantando, esperando a que les hieran o les maten sin poder defenderse, sin poder hacer nada”, eso no lo podía aguantar. Entre tanto su madre “se pone a rezar, palidece y tiembla, en un sufrimiento callado e intenso”. Hace coincidir el estado del tiempo físico con la tragedia que se aproximaba, cuando dice:  ”El cielo está cubierto de pesados nubarrones de verano y empiezan a caer algunas gotas gordas”.  
El día 1 de Agosto, “no trabajaba nadie”, sino que “se pasan el día hablando y discutiendo. Cantan, ríen, gritan y juran por calles y plaza. Tienen pinta de escapados de presidio”. Al día siguiente “se dirigían hacia la iglesia. Gritaban y reían como salvajes…Se han puesto los ornamentos e iban entonando latines con cantos revolucionarios. Uno llevaba la casulla “buena” que el cura guardaba para las grandes solemnidades, la capa pluvial la llevaba uno pequeño y desgarbado que la arrastraba por el suelo”. Fue, al día siguiente, Jesús a ver la iglesia y “un grupo de mujeres lloraba, me pareció que les decía el Señor lo mismo que a las de Jerusalén: no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos”.
Desde el uno de Agosto no escribió ni una línea, porque aquellos días los pasó muy mal y tenía miedo Jesús de escribir lleno de odio y ganas de venganza, ”pero estoy seguro de que eso no agradaría a mamá”. El día 23 de Agosto, llamaron con fuertes golpes a la puerta de casa Vallés y “dos milicianos preguntan por el señorito Luis….Que venga también la madre. Y la madre y el hijo Luis, como hacía ya tanto tiempo que esperaban esta llamada, sin ningún ruido, se marcharon. A Jesús le hicieron abrir todos los armarios, como aquel que busca un objeto para acusar a su madre y a su hermano, Luis, de seres peligrosos; lo llevaron a la casa donde vivían los colonos,  que lo acogieron con cariño. Constantemente “quería llorar, llorar, necesitaba llorar...El cuerpo se me quedaba también rígido. No podía doblar las piernas, ”le hacían daño esos ojos de tanto llorar.“Al anochecer del segundo día, la voz inconfundible de mi madre llamó desde el patio…Mamá me hablaba, me acariciaba, me aconsejaba…Nos separaron y mi soledad se hizo más espantosa que nunca”.El día 29 de Agosto,  ”en el escenario de la Plaza, el alguacil, llamado Juané, hizo sonar el cuerno y gritando, soltó el siguiente pregón.”De orden del Comité…hago saber…que se va a proceder…al juicio…de la Viuda de Vallés…y de su hijo…que acudan todos al granero …del obispo”. Durante el juicio los acusaron de hacer señales a los fascistas con linterna y no cesaban de escuchar emisoras del bando rival. Las linternas  las encontraron en un registro,  pero sin pilas “No había amanecido todavía, cuando fueron a por ellos” Subieron a un coche y en “un barranco, entre Bespén y Blecua se detuvieron”. Dicen que el piquete estaba formado por guardias civiles y por dos mozos del pueblo. !Dispararon!. Cayeron. Luis no se movió. Mamá intentó incorporarse, una nueva descarga se lo impidió. Después llegaban los del comité. Rociaron los cadáveres con gasolina y les prendieron fuego. De Blecua fueron unos hombres a enterrar los restos”.
Los que, parecía, habían ayudado al fusilamiento de su madre y de su hermano Luis, quisieron sacarlo de Fañanás  y lo llevaron al próximo pueblo de Ola, a una gran casa, llamada de Otal. Sus dueños estaban repartidos por el mundo para salvar sus vidas. Allí se dio cuenta de las mujeres que los oficiales traían de Barcelona y sospechaba de todo el mundo. El capitán Moreno le decía que tendría que formarse para el futuro, que tal vez debía ir a Rusia, donde estudiaría, para ayudar al gobierno comunista. El, al ver todo esto, siempre  quería volver a Fañanás y un día se subió en el caballo del cartero y llegó el día 11 de Septiembre a Fañanás. El día 13 entraron los rojos en Siétamo y enseguida se organizaron “peregrinaciones” para ver las ruinas de aquel pueblo. Y Jesús que había sufrido las pérdidas de su madre y  de su hermano, el día 20 de Septiembre, con trece años cumplidos  estuvo en Siétamo”, de donde habíamos huido sus doble parientes. “Cuando llegamos a los alrededores de Siétamo, oímos graznidos de cuervos, que levantaban el vuelo al oír nuestros pasos y volvían de nuevo al festín, después de que habíamos pasado…Había todavía cadáveres sin enterrar, tostando sus huesos ,casi mondos, al sol. Las calles estaban como un museo en día de fiesta…lo  recorrían todo, contemplando, preguntando, admirando. Se fijaba en las casas, de las que no quedaba “ni una casa entera…estaban todas comunicadas por dentro por medio de boquetes, hechos por los fascistas para no tener que salir a la calle” evitando que algún proyectil les hiriera o matara… en la iglesia en una de las capillas laterales había una fosa abierta, allí habían enterrado a un sargento de la guardia civil, que se había destacado por su coraje y valentía y del que contaban muchas cosas heróicas”. Lo desenterraron y “lo arrastraron por el pueblo, y lo quemaron en la plazoleta del Castillo, donde todavía se notaba el redondel de tierra ahumada mezcladas con las cenizas de sus restos” Recuerda Jesús  que “un enjambre de muchachos, revolvían entre los escombros, buscando cápsulas, balines, trozos de metralla”. No acabaron de recoger todo,  porque, cuando ya había acabado la Guerra, allí estaba yo con Rafael de Lasierra, buscando aquellos malditos restos. En el comité exclamó uno se los jóvenes: hay que mandar a trabajar a Jesús, que no queremos mantener vagos. Alguno pensó que podía ejercer el trabajo de enseñar a leer y a escribir a los niños. Así se hizo y Jesús vivió una temporada con ilusión, que le serviría para calmar su soledad dolorosa. El 25 de Enero de 1937, tuvo noticia de sus hermanos, por una carta llegada de Francia. La escribió Conchita y pensó:”No nos va a ir todo mal. Mamá y Luis velarán por nosotros”. El día 23 de Julio, un amigo que había ido a Barbastro, le comunicó a Jesús que su tío Blas lo quería ver pronto. Su tío Blas era el esposo de su tía Carmen, hermana de su madre. ”Ha presumido siempre de ser comunista y revolucionario”.”Cuando vivían en Villa Isabel, una tarde de domingo, estábamos mamá y yo de vista en su casa, cuando estallaron dos bombas. Mamá pensando en sus hijos, quiso marcharse enseguida a casa, pero mi tío Blas no nos dejó marchar, dijo que faltaban de explotar todavía tres, pero que no nos preocupáramos porque no intentaban más que asustar…nos acompañó mi tío a  casa, no pasó nada, pero yo quedé impresionado pensando que mi tío habría puesto las bombas o era el jefe, pues lo sabía todo. Yo lo he querido siempre, pero no puedo olvidar que si él hubiera intervenido, no hubieran matado a mamá y a Luis. No me querrá mucho cuando ha tardado un año en acordarse”. El día 23 de Agosto de 1937 escribió:”Estoy en la Montaña, en Broto, hace veinte días que llegué aquí. Al llegar a Broto conociendo a tantos tíos y tías, todos lloraban, menos Jesús, que no tenía ganas de llorar, como lloraba en Fañanás, donde nunca tuvo apetito como en Broto, donde siempre tenía hambre. El día 30 de Agosto de 1937, hizo un año que mataron a su madre y a su hermano. Es una contradicción; me parece que hace un siglo que sucedió. Y por otra parte me parece que sucedió ayer”. Por el mes de Enero de 1937,  se rumoreaba que “los fascistas” están pegando fuerte”. Sus parientes sentían necesidad de marchar de Broto. El día 29 de Enero marcharon a Villanova, que se encuentra en el valle de Benasque. Por un lado veía que los que habían asesinado a su madre y a su hermano, estaban siendo derrotados, pero por otro, le preocupaba dejar aquel ambiente, de amistades, ahora que empezaba a estar a gusto...”.En Villanova encontró libros, como “El grillo del hogar” de Dickens. El 24 de Marzo, llegó Rafael  y dijo que los “fascistas” habían “empezado una ofensiva y que empujan fuerte”. Como “no pueden detenerlos piensan ya en irse a Francia”… Efectivamente el día 26 de Marzo “Rafael se ha ido a Francia. Se han marchado dos coches llenos de jefes”. Jesús al ver estos hechos, estaba “alegre y triste a la vez. Puede que fuese mejor decir: impaciente e intranquilo”. El 29 de marzo salió Jesús a la carretera y escribió: ”Está sucísima y hay de todo…sobre todo las cunetas están de miedo, hay gallinas, conejos muertos, encajes, saquetes de almendras, guerreras, alpargatas y botas viejas… fusiles, cargadores con balas en grandes cantidades, bombas de mano”. El 9 de Abril escribía: ”El cañoneo, me parece, no sé si será sólo la ilusión, que se oye más cerca, más fuerte”. El día 15 de Abril se veían subir por  el camino, muchos soldados con la bandera que desde siempre  había representado a España”, pero enseguida vi a Plácido … y  sentí que ya se había realizado el milagro”. Decidieron que después de comer se irían a Huesca con el coche de Plácido el tío José y él “y mandaríamos un coche grande para el resto”. ”¡Qué extraño me encontraba andando solo por las calles de Huesca”. Llegó a su casa, llamó y se encontró con Encarna, una mujer buena durante muchos años, con Margarita y con la nena. Allí se enteró de que a su hermano Antonio lo mataron, ”lo cogieron prisionero y lo fusilaron,  ya al comenzar la Guerra, pero se alegraba al ver a  “la nenica que estaba preciosa. Tiene la cara redonda y el pelo todo rizado”. Ahora es una señora, con la que me encontré hace poco tiempo y me mandó, cuando murió Jesús unos libros, que guardo en Siétamo. Al final de del diario de 152 páginas, que describe desgracias e historias de los pueblo que tuvo que visitar, escribió:”Parece como si descubriese  ahora,  de verdad, la guerra y toda su huella. Hasta ahora no tenía más idea que llegar a Huesca, encontrar a mis hermanos, reanudar la vida. La guerra no había sido más que la muerte de los míos, el sufrimiento personal, la separación, la espera”. Parece que se ha olvidado de su crecimiento como hombre, pues le había cambiado hasta el tono de su voz y tal vez, lo dudo, se habría olvidado de las chicas que se enamoraron de él. Acaba el diario diciendo: ”Ahora me parece una melonada haberlo escrito y me moriría de vergüenza si lo leyese alguien. Lo guardaré bien guardado”. No contó a nadie los sufrimientos que tuvo, pero a mí, cuando ya los dos éramos mayores, me regaló su maravilloso diario,  del que si él se avergonzó, yo me lleno de satisfacción y de orgullo. Ahora me voy  a San Pedro el Viejo y me miraré al interior de su torre, en que Jesús, ya sacerdote, puso a la vista del público recuerdos religiosos de la vieja ciudad de Huesca.      
La Cuarta familia de apellidos Vallés y Almudévar, era la Casa Calvo de Fañanás y está representada esa Cuarta Familia por  MARÍA de la ENCARNACIÓN ALMUDÉVAR CALVO, originado este segundo apellido en SENA.  Ésta  fue  fusilada con su hijo Luis, que nació el 8 de Marzo de 1916   y que lo fueron  el 30 de Agosto de 1936 en la carretera que iba de Fañanás a Antillón haciéndolos  mártires, pues su muerte fue dictada por el Alcalde analfabeto de Fañanás, que no sabía distinguir nada de política. Su familia no quiso promover su canonización, pues pensaron en unirse a  Dios y  María de la Encarnación murió en este Mundo Material y desde el otro Mundo, soñaría   que se salvara su familia. Este hijo suyo y hermano de Jesús Vallés Almudévar, se llamaba Luis. Y hoy 22 de Enero de  2.017, me ha contado un Maestro de Fañanás que para hacer sufrir a su madre, fusilaron en primer lugar a su hijo Luis. El Alcalde que los mandó fusilar era analfabeto.  ¡Qué martirio sufrió Jesús, nacido en Huesca el 5 de Mayo de 1921, que todavía en su niñez, se despidió abrazándose a su madre, al lado de su hermano!. Me ha contado mi amigo, que fue  muchos años más tarde Alcalde y Maestro en Siétamo, que a María de la Encarnación, la hicieron sufrir fusilando antes que a ella, a su hijo Luis. Jesús en el pueblo de Fañanás, se quedó sólo, aunque hubo gente buena que quisieron aliviar su dolor.
Son cuatro los pasajes del Documento que estudio, desde que se conocen, los orígenes de la familia  Vallés, que mi múltiple pariente el sacerdote Jesús Vallés Almudévar, me REGALÓ, cuando el preveía próxima su muerte.
El primer Documento va narrando como en profundos años de la vida medieval del Rey Jaime II de Aragón, le concedió, al primer Eximino Vallés,  la recompensa, de esta  Historia a los  habitantes de Castilsabás, de Siétamo de Fañanás, de Alcalá del Obispo y de Sena, que es un título  de Nobleza, en premio y agradecimiento a los heróicos  diez miembros de apellido Vallés. Después del primer círculo, que exhibe el nombre del discípulo de Jaime II, Eximino Vallés, hay cuatro círculos sin ningún nombre de los mismos, que a continuación sigue los círculos con los nombres de los Vallés, hasta el de PÍO DE JESÚS VALLÉS ALMUDÉVAR.
Este Pío de Jesús Vallés Almudévar, nació en la gran casa de Castilsabás el día 1 de Enero de 1.879 y murió en Huesca en 1.926. Ya no era heredero de la muy noble y grande Casa de Castilsabás
Con este motivo desaparece Pío de Jesús Vallés Almudévar del Documento Primero al Cuarto, Casa Vallés de Castilsabás, no por sus genes, sino porque entró a formar parte del Último Documento, es decir, del que ve la sangre de su esposa y de su  hijo,   como la derramaban cruelmente,  injustamente y lejos del más sencillo sentimiento humano.
El pasar Pío de Jesús de la primera Documentación  de  ésta a otra Cuarta Documentación, tan cruel y probablemente más, a unos tiempos modernos que echaban a la humanidad a una crueldad más salvaje, ya que el Alcalde analfabeto de Fañanás, ejecutó la persecución de los revolucionarios contra la nueva familia que vivía en Huesca capital y en el pueblo de Fañanás, en Casa de VallésEn la documentación de la familia Vallés- Almudévar, asentada en Casa Vallés de Fañanás, aparece el Sacerdote  Don Jesús acompañado por esos dos apellidos. Nació éste en Huesca el día 5 de Octubre del año de 1921 y murió el 30 de Agosto de 2.004. Fue consagrado sacerdote el 25-5 de 1948.

martes, 30 de diciembre de 2025

RECUERDOS DE VETERINARIOS YA PASADOS



Conocí a un Veterinario Titular de Sariñena, hace ya unos setenta años, que en la Torre de Casaus, debajo de San Jorge, operó a un mulo, cortándole los tendones retractores de los cascos. Con la tensión que producían dichos tendones en los cascos del animal, éste no apoyaba bien sus patas anteriores en el suelo y al hacer desaparecer dicha tensión, el animal se convirtió en un ejemplar ideal. Aquel Veterinario me habló con mucha amabilidad y me deseó un buen porvenir. Desde entonces han pasado por Sariñena varios Veterinarios Titulares, entre los que quiero destacar a San Román, porque cuando yo viajaba por la Provincia como Veterinario de una casa de alimentos animales, él siempre me acogió con un notable compañerismo. Yo creo que tal vez fuera porque cuando él llevaba el Centro de Inseminación Artificial de la Diputación Provincial de Huesca, ejerció de maestro conmigo, que alcancé algún éxito inseminando algunas burras en Bolea.

Ya no recuerdo otros veterinarios en Sariñena pero el actual Presidente del Colegio de Veterinarios actual, me trajo a la memoria, la historia del Veterinario Julio Cesáreo Casabona Marías. Era hijo de un Veterinario y ejerció su profesión en Sariñena. Estudió en Zaragoza en la Escuela de Veterinaria que luego elevarían a la categoría de Facultad Universitaria. En el año 1936, ejercía en Sariñena, donde escribió al Ilustre Veterinario Félix Gordón Ordás, “sobre el desprestigio de la clase política española”. Llegó la Guerra Civil y fue incorporado como alférez en dicha contienda, y al finalizar esta  huyó a Francia.¡Bienvenido mal si vienes solo!, porque  en Francia tuvo que luchar en la Línea Maginot,donde fue detenido por los alemanes y enviado al campo de exterminio de Mathaussen .En tal campo de concentración había unas porquerizas en las que los hombres enflaquecidos tenían que engordar a los cerdos y lo nombraron , dada su profesión de veterinario, como técnico. Al darle tal cargo le dijo el jefe del campamento a Julio Cesáreo ”La vida de un prisionero español, me importa muy poco al lado de mis hermosos cerdos, porque vosotros sois subhombres”. El con los alimentos de los cerdos dio de comer a muchos compañeros, salvándoles la vida. Los veterinarios aman a los hombres y cuidan su alimentación y aman a los animales, porque son criaturas de Dios. 

Retablo musical (1981)




Todavía quedan remansos de paz en la ciudad. Hoy me he relajado los nervios y el espíritu en el Convento de la Asunción. Los habitantes de la ciudad pasamos, nomadeamos  por ella sin detenernos para estar, para ser estantes o sedentes, siquiera por un momento. Si paramos ese momento, lo hacemos en un semáforo, paraíso de la adrenalina, o en un bar, donde la música estridente, contorsiona los cuerpos jóvenes y acaba por distorsionar nuestros débiles nervios.

Los americanos, cuyo modelo de vida imitamos y que nos conducen a la locura, han encontrado su relax pasando unos días en los monasterios benedictinos, escuchando el canto llano de los monjes.

En Huesca tenemos la, me atrevería a decir, divina oportunidad de escuchar a la Coral Oscense, pero es triste ver como no se acaban de llenar los recintos donde actúa. Sin embargo es reconfortante comprobar cómo entre los asistentes hay numerosos jóvenes.

Ante el retrato barroco de la Asunción, presidido por San Vicente, la Coral emitía sus notas y aunque corro el riesgo de pasar por un retablo, les aseguro que creía encontrarme ante el “retablo de las maravillas”.

¡Qué alegría oscense , tan enorme, me produce constatar que una “Peña” de igual nombre y laurentina,  promueva inquietudes de este género en la ciudad! .

Tiene que dar buenos resultados, ¡por fuerza!.

Mis felicitaciones a la Peña Laurentina y a la Coral Oscense.

domingo, 28 de diciembre de 2025

EL MENSAJERO


 

El domingo, día catorce de diciembre de este año de dos mil tres, a las diez de la mañana, estaba yo hablando con cierta persona frente a la Guardería Infantil de Santa Ana, cuando apareció por dicho lugar, un hombre que llevaba barba y en su figura reconocí al que aquella misma tarde y en la Catedral de Huesca iba a ser consagrado como Obispo de las Diócesis de Huesca y Jaca. Le saludamos y nos dijo que iba al convento de San Miguel y al decirle que yo me dirigía al mismo lugar, no encontró ninguna dificultad en que le acompañara. En tan breve camino le mostré un Cristo y me dijo: esa imagen es aquella a la que San Francisco tanto amaba; efectivamente mirándome a la figura pude leer: Cristo de San Francisco de Asís. Me di cuenta enseguida de que había encontrado a un fraile franciscano, porque no vestía como tal, sin embargo conservaba la barba tan típica de algunos miembros de la Orden de San Francisco y ¡extraña coincidencia! Conservaba su amor a aquel Cristo franciscano. Llegamos al convento de las Miguelas y entregué la imagen a las monjas, mientras aquel al que le faltaban pocas horas para convertirse en Obispo de Huesca y de Jaca según me dijeron, entró en la antigua y bella iglesia a meditar las palabras que había de dirigir a los oscenses, más tarde en la Catedral y yo creo que a pedirle al Señor por sí mismo como Mensajero y por los fieles, para que recibieran el mensaje evangélico.

Va a predicar el fraile franciscano a los oscenses, como su padre San Francisco, en cierta ocasión le dijo a su compañero: “ Espérame en el camino, porque voy a predicar a las avecillas. Inmediatamente las que estaban en el ramaje vinieron hacia él rodeándole permanecieron quietecillas mientras San Francisco les predicaba: … vosotras no sembráis ni segáis y Dios os alimenta dándoos ríos y fuentes para vuestra bebida, montes y valles para vuestro refugio y árboles elevados para hacer vuestros nidos”.

Después de su predicación mandó volar a los pájaros por los cuatro extremos de la Cruz, yendo unas hacía el Norte, otras al Sur, otras al Oriente y las restantes al Occidente; en una palabra que “la predicación de la Cruz de Cristo, renovada por San Francisco, la extendería él y sus frailes por todo el Mundo”. Sólo basta recordar como esos frailes fueron por las selvas de América del Sur y no encontrando a nadie, hacían sonar sus instrumentos musicales y salían los indios y se acercaban a ellos.

Los franciscanos no son nuevos en Huesca, pues la Diputación Provincial, en sus tiempos fue convento de los mismos, como escribí ya hace años, lo siguiente: “Ha desaparecido la Diputación y con ella el bar Flor y debajo, en sus tumbas tumbados he conocido a dos frailes franciscanos . No llevaban cogulla ni rosarios, tampoco se notaban los vestigios de su modesto hábito religioso. Los contemplé desnudos frente al cielo, desnudos no sólo de sus ojos y sus carnes, sino también de toda vanidad y de ambiciones”.

El Señor Obispo no tiene ambiciones, pues dijo en su homilía en la Catedral: “Yo no soy el mensaje, soy solamente el mensajero”.

 

El agua, los cántaros y las tinajas

El agua que la gente usa para beber y para limpiar las casas viene por sí misma desde el depósito municipal y sale por los grifos, pero ante...