Escritos de Ignacio Almudévar Zamora
lunes, 26 de enero de 2026
Roberto Pérez Almudévar
domingo, 25 de enero de 2026
Nasarre y otros pueblos del Parque de Guara
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| Tore y abside de Nasarre |
sábado, 24 de enero de 2026
viernes, 23 de enero de 2026
La sabiduría y la opinión
Me he encontrado, en un kiosco, con un amigo que es, nada menos, que profesor de Física, pues es licenciado en Ciencias de tal categoría. Ahí mismo, los clientes pensaban en qué periódico iban a comprar, para consolidar sus ideas o para ver las opiniones de los hombres, que viven en nuestra sociedad. Pero mi amigo Ramón empezó a derramar sus sabias palabras, organizadas por su cerebro y yo pienso si lo serían por las leyes de la Física. Se expresaba así: “ Hoy día no se escriben en la prensa pensamientos no equilibrados ni lógicos ni teorías que puedan aportar soluciones a todos los problemas sociológicos, que se presentan frente a la Sociedad.”. Yo pensé: ”este hombre tiene razón, porque ahora estamos en crisis, estamos bajo la influencia de las cenizas del volcán de Islandia y nos encontramos ante la indefensión de la “Capacidad Humana”, para resolver estos y otros fenómenos, unos derivados de la Naturaleza y otros de los “Ideales Políticos”. ¿Qué son ideales políticos?, pues son unas ideas , que cada partido escoge como ideas básicas para regular la prudencia humana. ¿Cómo se defienden estas ideas?. No se sabe porque la prensa no los comenta, sino que está pensando en su negocio empresarial de miles de millones. Mientras tanto a los pensadores, propiamente dichos, no se les permite entrar en esos terrenos, que reciben el nombre de políticos.
Estamos en el siglo XXI, en que los políticos tienen más poder, que en toda la Historia han tenido, en imperios, monarquías, repúblicas e incluso en dictaduras, en todos los campos del pensamiento humano. Y la gente está como abstenida o privada de saber las opiniones de este mundo y de expresarlas ellos mismos, para obtener el bien general. Los sabios siguen trabajando en sus laboratorios, por ejemplo allá en los Alpes y piensan en la recreación del Universo, que como dice la oración al Espíritu Santo, “envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán criadas y renovarás la faz de la Tierra”. La prensa calla las ideas, pero a los sabios que trabajan en el nuevo acelerador de partículas, en los Alpes, no sé quien les ha inspirado la idea de llamarlo “La Cadena de Dios”. Antes los sabios sabían un poco de todo y ahora saben mucho de alguna especialidad y nada de otras. Así no pueden intercambiar ideas.
jueves, 22 de enero de 2026
El Hombre , el Caballo y el Toro
En la antigua Iberia, es decir en España, se encontraba el hombre acompañado principalmente por caballos y por toros y el íbero, inteligente, quiso hacer amistad con ambos. Con el caballo lo logró rápidamente. Y todavía después de muchos siglos, les une una amistad que casi los identifica. Ya lo profetizaron los clásicos con el mito del Centauro, que tenía su tronco humano, con su cabeza y sus brazos, en tanto el cuerpo era el de un caballo con sus cuatro remos y su rabo. Al toro lo han amado mucho los íberos e incluso en nuestros tiempos se han elevado hermosas siluetas de toro, sobre las colinas, pero salvo algún pastor que vivió con él en las ganaderías, no ha conseguido el hombre ser amigo íntimo del toro, como lo ha sido del caballo. Van cambiando las costumbres y parece ser que la introducción de la vaca holandesa berrenda en negro, gran productora de leche, empezó a promover que los habitantes de alguna gran ciudad, miraran a los toros y a las vacas bravas, con poca simpatía. Pero todavía quedan ciudadanos como José María Sorribas, nacido en el pueblo de Ibieca, que recuerdan con nostalgia su vida en común con novillos de origen bravo. Me contó que cuando tenía unos dieciocho años, bajaba a Tardienta y le compraba a un tratante, llamado Antonio Álvarez y apodado como el «Campando». Le llegó a comprar una docena de esos novillos que sin recibir la denominación de bravos, lo eran. Procedía de Navarra y varios pueblos de las Cinco Villas, como Ejea o Fuencalderas. Aquellas vacas que criaron a estos novillos eran terribles recién paridas y no se podía el hombre acercar a ellas porque le acometían. José María Sorribas conducía, de cuatro en cuatro novillas, de unos tres meses, desde Tardienta a su pueblo de Ibieca. Era aquel viaje una procesión de sufrimientos y dolores, porque aquellos novillos llevaban sangre del "tauros ibéricus" y aunque no tenían tanta bravura como los destinados a las corridas, acometían y tenían que castrarlos para que trabajaran como bueyes. Eran auténticamente bravos, pues al sacarlos de Tardienta, de la compañía de sus madres, a cada instante retrocedían, hasta que llegaban al Castillo de Cuervo, que está a unos doce kilómetros de Tardienta y cerca de Sangarrén. Al llegar a Cuervo estaban cansados y ya no causaban tantas molestias. a Sorribas. Por caminos viejos y poco usados iban de Sangarrén a Albero Alto y luego a cruzar por la ermita de Bureta de Fañanás, al empalme de Liesa e Ibieca. Llevaba Sorribas, como pastor, una buena vara de avellano, pero al llegar a Ibieca volvían a sublevarse, tanto más cuanto más comían. Atacaban fuertemente cuando estaban hartos y aquella manifestación le hizo pensar a José María, que tal vez fueran animales destinados a vivir en soledad, en amplios prados y bosques, donde hubiera paz y no tuvieran enemigos. Es más, cuando en Ibieca los soltaban a abrevar a la fuente, si encontraban mujeres qué iban a buscar agua, las acometían, las tiraban por el suelo y les rompían los cántaros. José María no atribuía a estos hechos su afición a las corridas de toros, pero cuando en la plaza de toros se sentaba en su puesto, se le revolvía la sangre con la de aquellos novillos, que quizá tuvieran la misma que los Carriquiris, que tenián sus antecesores en Navarra y en Ejea. Lo que vio Sorribas en aquellos novillos procedentes de Ejea, lo descubrieron, por ejemplo, aquella monja de clausura, que me contó, que allá en Gella, provincia de Teruel, vio ya hace unos sesenta años, una corrida de toros, con la participación de una joven rejoneadora y que su satisfacción artística fue enorme, pero como los portugueses, se quejaba de la muerte de los toros. Y yo a los cinco años de edad, me asomé cierto día al balcón que asoma al corral en nuestra casa de Siétamo y vi que estaba lleno de vacas "rayas" y negras, que llevaban colgando de sus cuellos unos troncos de madera. Eran para impedirles emprender carreras por los caminos, ya que las llevaban a Barbastro. Lo que dijo Sorribas de que los toros tal vez deberían encontrarse en grandes bosques y prados y vivir en paz, lo descubrieron también los poetas, que pensaban que existía una guerra entre los hombres y los toros. En el Libro Número Uno de Cossío, está escrito lo que un poeta soñó con los toros: "Partido en dos pedazos, este toro de siglos, -este toro que dentro de nosotros habita: -partido en dos mitades, con una mataría- y con otra mitad moriría luchando ... ". Pero no fueron solo los hombres sencillos, como Sorribas y los poetas, cuyas poesías acabamos de leer, los que se dieron cuenta de los misterios del toro, sino que también artistas geniales como Francisco de Gaya. Este pintó treinta y tres láminas de aguafuertes, sobre la Tauromaquia, tema que tanto amó, ya que dicen que en su juventud, realmente toreó. En estas obras se ven multitudes de ciudadanos con expresiones contradictorias, que son como contrastes. Son contrastes entre "La Diversión" y la tragedia. Parece ridiculizar a los ejércitos de Napoleón, que ejecutaron "Los fusilamientos" de aquellos que ya sabían de sangre, por su asistencia y contacto de siglos con los toros, que hizo patentes en los cuadros de "La Tauromaquia". Picasso con su arte pictórico no solo toreó con los misterios del toro bravo, que en algunos cuadros les pintó una cara bondadosa, sino que alabó la belleza del caballo y su amistad con el hombre ibérico. Su arte lo dedica a la muerte, no solo del hombre, sino también la del toro y la de los caballos. El año de mil novecientos treinta y tres, expuso una verdadera obra maestra sobre este tema, titulada "Corrida: la muerte del caballo", en la que se ve la actividad del toro y del caballo y se contempla la muerte del torero, que aparece sobre la cabeza del toro, vestido con su llamativo traje de luces de colores verde y oro. El vientre del caballo perforado por los cuernos del toro está echando sus intestinos sobre el rojo capote que parece ser una alfombra tétrica en el suelo. El toro estaba también destinado a morir, lo que da la impresión del significado necrofílico de los toros. Picasso trata de comprender el misterio de los toros españoles y como no puede expresarlo con palabras, lo pinta en la cabeza del toro con amor, haciéndola aparecer en medio de la terrible escena con una gran nobleza, que hace dudar a los que atacan la fiesta taurina y a los que la aman. Igual que lo que pensó José María Sorribas, que le llevó a decir "tal vez fueran los toros animales destinados a vivir en soledad, donde tendrían paz sin enemigos". Las corridas de toros han sido mal vistas por los extranjeros, pero hay que tener en cuenta que el Señor puso a estos bravos animales sobre la Península Ibérica y del contacto con los íberos, surgieron aspectos románticos como el pastor tranquilo sobre aquellos prados con encinas, a cuya sombra se acuestan, por otro lado viene la "Diversión", que representó Gaya, en la que se mezclan la vida y la muerte. Pero no tenemos por qué avergonzarnos de los toros, como debían hacerla con las cacerías de raposas en Inglaterra, las luchas de gallos, por ejemplo en la República Dominicana, las luchas organizadas de perros, la monta de una especie de búfalos cheposos en Estados Unidos y Méjico y hoy día algunas carreras destructivas de vehículos con la muerte de sus conductores en algunos países. Pero Picasso fue capaz de torear con su arte el miedo a la muerte, pero no solo del toro sino también del hombre y del caballo y resucitó la visión del Minotauro. Por eso, unas veces, pinta la cabeza del toro con rasgos de nobleza y de bondad, y en otras "con una loca agresividad". Parece ser que Picasso buscaba una explicación del comportamiento del toro y resucita la figura del Minotauro, como enemigo de los hombres, igual que pintó el Guernica, con el que maldice la violencia de los que la bombardearon, haciendo morir a tantos ciudadanos. Así como en las plazas de toros se exhiben capillas con Cristos, Vírgenes y Santos, entre los cuadros de Picasso, aparece Cristo en la Cruz, con su brazo derecho suelto y con un capote en la mano. En la mente del poeta Rafael Morales, se plantean preguntas como la siguiente: "¿Qué tenebrosa fuerza, qué delirio- mueve los corazones de estos toros?". Esta misma pregunta se hacen Picasso, Sorribas, la monja y yo mismo; al contemplar las corridas de toros: "¿Qué río de odio, de dolor, de ira,- se despeña en las astas,- y qué secretos ángeles de vino- enloquecen la tarde plateada?".
miércoles, 21 de enero de 2026
Las Rabosas o raposas
Dicen que después de los años mil, vuelven a las aguas por donde solían ir; viene esto a cuento porque después de casi cien años que los lobos desaparecieran de nuestra provincia aragonesa y ahora los quieren volver a soltar.
Hay a quien le resultan simpáticos los lobos y sus razones tendrán, como las tendrán, como las tenía Rodriguez de la Fuente, que, en sus películas aparecía jugando con ellos, supongo que después de haberlos puesto bien “fartos”, como los domadores de leones los hartan de carne antes de hacer sus exhibiciones en el circo.
No sé que razones alegarán los que los quieren soltar para que se alimenten con los ganados de otro o con su carne, pues nuestros mayores nos cuentan como se comieron a un joven que volvía del Servicio Militar, allá en Colungo, o a una patrulla de carabineros ,en Somanés, durante una noche de nieve, en que, sus fusiles de chispa, cargados por la boca, no disparaban a causa de la humedad que impedía arder a la polvora.
El lobo es merecedor de amor y simpatía por ser criatura de Dios como San Francisco de Asís nos enseñó, llamándolo hermano.
En la ciudad de Aguvio,en Italia, apareció un lobo feroz que tenía asustada a la población y el santo hizo un pacto con él, llegando a “darse la mano” y desde entonces ya no hizo daño a nadie, pero la clave concreta de tal prodigio consistió en que la población se comprometió a tenerlo bien mantenido. Así lo hicieron y el lobo murió de viejo con gran sentimiento de todos. Quedó demostrado que con la tripa vacía no hay alegría y patente que el que quiera poner lobos en su vida, les de carne y otros alimentos
Ustedes se acordarán de qué la Sociedad de Cazadores daba premios en metálico por cazar alimañas, pero pocos se acuerdan de que, cuando no existía esa Sociedad, los vecinos de los pueblos daban dinero, huevos, harina o carne al que cazaba un lobo.
En un pueblo de la Montaña, un labrador dijo a su criado, un tanto infeliz: “Vamos a cazar un lobo, le sacaremos la piel e iremos por los pueblos a sacar “a costra”. Se dirigieron a una lobera, que había e Monte Uruel y al llegar a ella, le dijo el amo al “misache”: “mete la cabeza por ese agujero?¿ y mira si hay lobicos”. El buen zagal la metió con apuros pero no la pudo sacar, porque las orejas se abrieron, haciendo de tope. Empezó a chillar preguntando ¿qué hacemos ahora?, “no te preocupes- le respondió el amo, le respondió el amo”,ya voy a Jaca a comprar un pico”. Al preguntarle que debía hacer si llegaba el lobo, le dijo que se bajara los pantalones, que no le haría nada y añadió : “ los lobos tienen el morro frío, ya lo notarás cuando te olfatee el culo”.El hombre simuló que se iba, pero en llegar a hacerlo,cogió un palo, le puso en la punta nieve apretada y le tocó en sus desnudeces. El mozo, al notar ese frío, se creyó que ya había llegado el lobo y presa de pánico, pegó un “esbrunce” y sacó la cabeza llena de arañazos. El amo, exclamó todo satisfecho, ¡ ya no tengo que ir a buscar el pico!.
Lo mismo cuentan de una pareja de Loporzano, pero el hecho tuvo lugar en Montearagón,donde la falta de nieve no fue inconveniente para usar el procedimiento del palo, al que se puso cieno del fondo de una balsa, que aunque no tan frío, tuvo los mismos efectos.
Así que ya lo sabe, si quiere poner un lobo en su vida,cómprele “pizca”, aunque está cara. Antes la gente la comía para las fiestas y ahora los lobos la comerán todos los días.
Señal segura de que la vida marcha.
martes, 20 de enero de 2026
San Vicente, segundo patrón de Huesca
Si renovamos la iglesia de San Vicente, oscenses y valencianos, viviremos unidos, iremos a recordar a la ciudad francesa de Narbona y aspiraremos a una vida mejor.
Roberto Pérez Almudévar
Mi primo Roberto, ya ha llegado a una edad, que recuerda la eternidad, porque ya ha alcanzado los ochenta y nueve años de edad. Al entrar...
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Siétamo es un municipio en la provincia de Huesca, que pertenece a la comarca de la Hoya, situado en la N-240 sobre una suave colina cerc...
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Arnal es un apellido aragonés de origen vasco-ibérico; Arnal en aragonés es el nombre que se da a una colmena. En el escudo,...
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