domingo, 4 de octubre de 2026

El hermano Juan, profesor de San Viator





Don Juan Martín, Clérigo de San Viator, nació en la ciudad de Vitoria, pero después de dar clases en Huesca durante cincuenta y ocho años y con diecinueve años añadidos de descanso, son cincuenta y siete los que ha convivido con los oscenses, por lo que ha afirmado que Huesca supone para él  “prácticamente todo, soy un oscense más”. En una entrevista que le hicieron, contestó a la pregunta: ”¿ qué valores cree que se deben inculcar a los alumnos?, con la siguiente respuesta: ”la responsabilidad, el amor al trabajo, la sinceridad y el amor a la familia”.     

Todos los antiguos alumnos del Colegio de San Viator lo conocían y lo querían, porque en él, durante treinta y ocho años, dio clases de Matemáticas y de Física, ganándose su aprecio, ya que allá, en la pizarra con su pedazo de tiza, a todos les hizo comprender sus misterios. Yo conocí a su padre y a sus hermanos; el mayor el Hermano Guillermo, el segundo el Padre Luis y el Hermano Juan el más pequeño y lo conocí en el Colegio de San José de Vitoria, donde dirigía espiritualmente su hijo Luis e iba por dicho Colegio a verlo y a conversar con él, porque era su hijo y sacerdote de San Viator. Acudía con cariño y yo lo veía y lo escuchaba hablar con su hijo y con otros Hermanos de San Viator y aunque de mi boca  no salía palabra alguna, me  fijaba en los problemas que Dios plantea a sus hijos. Yo era casi un niño y quería comprender el amor del Padre, trasladado en esos momentos a un padre de este mundo, que veía como sus tres hijos se entregaban a Dios por medio de la enseñanza a los  niños y jóvenes, a los que se dedicaron toda su vida.

Y ahora, que han pasado más de cincuenta años,  tenemos  en el Colegio de San Viator de Huesca, a aquel que fue el pequeño de los tres hermanos y ya tiene ochenta y seis años, de los que ha vivido cincuenta y siete en Huesca, donde ha dedicado treinta y ocho  a la enseñanza. Sobre todo ha destacado en la enseñanza de la Química, de las Ciencias y en el Laboratorio, pero sobre todo destacó en el amor y la atención que ponía en cada uno de sus alumnos, muchos de los cuales están aquí presentes y se nota en sus rostros el amor que despierta en ellos su recuerdo, que les lleva a participar en su homenaje. Destacó en su vida docente, el enorme número de vocaciones que despertó en sus alumnos hacia las Ciencias de la Vida, como la Medicina, la Farmacia y la Física, porque parecía que al mirarse al Señor del Cielo, veía los astros y transmitía su admiración a sus alumnos, de los que algunos han destacado en Física e Ingeniería y que todavía le están muy agradecidos.

El día veinte de Octubre se le hará un homenaje por parte de la Comunidad Educativa de San Viator y de sus antiguos alumnos. Fueron treinta y ocho años de docencia en el Colegio de San Viator y en el del Alto Aragón en el bachillerato y en los Cursos de Orientación Universitaria. En ese homenaje se acordarán los antiguos alumnos y el mismo Don Juan, su profesor de aquellos años, que no se perdieron para ninguno de ellos ni para la humanidad y les llenará de felicidad ese recuerdo y les animará a que esa sociedad moderna, que se aparta de  la sabiduría divina y de la humana, traten de hacerla volver al deseo que se expresa en la oración Veni Santi Espiritu: “Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra. Señor, que llenaste los corazones de tus fieles, danos con el mismo Espíritu el saber rectamente y gozar siempre de su consuelo”.

Van al Colegio de San Viator muchos antiguos alumnos a ver y a conversar con Don Juan, como iba su padre al Colegio de San José de Vitoria a visitar a su hermano el Padre Luis y es que recuerdan su saber antiguo, que los ha llevado a estar introducidos en el moderno y gozan de una especie de consuelo espiritual.   

sábado, 3 de octubre de 2026

Ramón Acín




He encontrado entre mis antiguos papeles el programa de la Exposición de la V Bienal de Pintura “Ciudad de Huesca” y ya hace tiempo, a saber el año de 1982, presentó el Instituto de Estudios Aragoneses la Exposición de Ramón Acín. En el prólogo del folleto de la V Exposición de Pintura, escribía José Antonio Llanas Almudévar que “en época en que Huesca vivía un tanto de espaldas al arte, su nombre( a saber el de Ramón Acín), tácitamente omitido durante años y las circunstancias políticas, han hecho que la figura de Acín, esta interesante figura, no solamente no se haya valorado en su verdadera dimensión, sino que mas bien sea totalmente desconocida para la mayoría de los oscenses que no peinan canas”- Yo, que ya las peino tengo que reconocer que mi conocimiento de Ramón Acín, como artista, se limitaba a su obra “Las Pajaritas” del Parque y sólo tardíamente me enteré que tal monumento era producto de su arte, pero aunque luego he conocido lo polifacético de su talento; sólo dos pajaritas bastaron para que Ramón Acín, hiciera mella en mi sensibilidad, tanto que en cierta ocasión escribí:”Aquí en Huesca no podemos enseñar la Sirena Varada de Copenhague, pero cuando iba al Parque, me fijaba en las Pajaritas paradas.¡Qué difícil es ver a un niño o a un pajarito parados! ; mal augurio si esto sucede: o están enfermos o muertos. Pero en Huesca hay una pajarita, ¿una o son dos? que se paró en el parque y se encontró tan placentera, que determinó no marcharse nunca. Coqueta ella, eligió un lugar visible al fondo de la plaza donde juegan los niños, como si fuese una mairalesa de la ilusión  o la gran “vedette” de un teatro infantil al aire libre.
Me preguntaba antes, si eran una o dos. Hay dos figuras idénticas, tanto que parecen una, que trata de conocerse a sí misma en eterna interrogación. Las líneas curvas de la biología pajaril, se han vuelto de una rectitud geométrica. Unamuno en el Café, en sus ratos de ocio se entretenía haciendo pajaritas de papel y quizá por este azar, las pajaritas, perdido su vitalismo, se ponen a pensar. Parece como si estuviesen en un largo diálogo racionalista. Las ideas suben por sus líneas verticales, bajan por las inclinadas y reposan en las horizontales. La evolución va cambiando el aspecto de los seres vivos, pero parece como si el hombre quisiera acelerar esa transformación hasta convertir la vida en muerte; porque muerte es la sustitución de los pies por ruedas, de las plumas de los pájaros por alas metálicas, de las laringes de las personas y de las siringes de los pájaros por discos y “casettes” y para colmo de los cerebros por computadoras. ¿No quiso tal vez Ramón Acín o Fray Acín como gustaba llamarse, hacer crítica irónica del escamoteo de los derechos y del encorsetamiento de las libertades?. Pero si tal era su intención lo hizo al estilo de otro Fray, Fray Francisco de Asís, con pajaritas metálicas, que siguen siendo poéticas y que posadas en el ambiente natural del Parque, siempre tendrán ocasión de renacer ellas y las libertades que representan, no de sus cenizas como el Ave Fénix, sino de su pedestal, rodeado de follaje, seco en otoño y verde en primavera.
Según García Guatas, es como escultor, como se puede entender lo mejor del arte de Ramón, pero es tan variopinto el arcoiris de las artes que cultiva, que ante cualquiera de sus manifestaciones se queda uno pensativo y reflexiona ante el óleo de la Feria, en el que no sólo diversos estilos y un conjunto luminoso estamos contemplando, sino que hay un mensaje, hay un pueblo numeroso, individualizado por personas, que visten de múltiples maneras, representando cada una su papel y están todos ante aparatos inmensos, que tal vez representen “ aparatos oficiales” de los que bajan todos en posiciones desairadas, irónicas algunas y resignadas las que más. El Pim-Pam-Pum preside el cuadro y son sus golpes al muñeco el trato que tantas veces ha recibido el individuo por parte de los aparatos que montara el Poder. ¿Cuántos monumentos a la chatarra se encuentran repartidos por las ciudades, que parecen un homenaje a los vehículos que, de repente, se tornan chatarra en un accidente?.Es fácil con la chatarra hacer monumentos a hierros viejos, es más difícil con esos hierros hacer sentir, estéticamente, la miseria del hombre agarrotado por vil garrote. La piedad del Crucificado se talló en madera y mármol, pero la del vil agarrotado la hizo Ramón con la chapa metálica, con la que consiguió también crear un Cristo, que despierta su amor a quien lo mira. Hay quien del hierro hace chatarra y quien a ésta eleva a la categoría donde está el arte.
¿No has ido Katia, alguna noche de verano, acompañada de tu nieta a ver si se ponían a cantar en la glorieta de tu padre Ramón Acín?. Puso a las Pajaritas en el parque p             orque las quería libres, porque él amaba la libertad y un detalle en la fotografía del matrimonio Acín lo denota, pues en la jaula que a su lado aparece hay un pájaro de papel, como si le repugnara encerrar un pájaro vivo. Están mejor las Pajaritas en la glorieta del Parque, glorieta, pequeña gloria de Ramón Acín, que a partir de ahora los oscenses  y empezando por esta exposición de sus obras, hemos de elevar a la categoría de Gloria de Ramón Acín. Artículo anterior resumido por la muerte de Katia Acín el día trece de Diciembre de 2004.-
Ramón Acín, dedicado a su hija Katia Acín.-

viernes, 2 de octubre de 2026

Muralla de Huesca



Huesca fue  una ciudad habitada por  los ilergetes, grupo ibérico que ocupaba desde Lérida hasta nuestra urbe y que hablaban el lenguaje vasco-ibérico, como se puede ver al considerar la palabra osca o abertura,que se refiere a la apertura que abre el río Flumen en el Salto de Roldán. Gran número de topónimos son vascos, como Ola,por ejemplo. Se encuentra Huesca en la zona llamada Hoya de Huesca, situada en el Somontano pirenaico.
Está situada en un cerro, desde cuya altura se observa la Hoya. Este cerro está rodeado por el norte por el río Isuela y  por su ribera; por  el resto la rodean   los Cosos Alto y Bajo, que forman el ensanche de la ciudad y la parte que está sobre el cerro se conoce como el Barrio Viejo. Los ilergetes fueron dominados por Marco Porcio Catón que los incorporó a la Hispania Citerior. Pero Sertorio fue un gran ciudadano romano, que situó su capital en Huesca y trabajó por atraer a sus ciudadanos  y a romanizar a sus jefes íberos. Fue por fin sometida por Pompeyo en el año 72 antes de Jesucristo. Esta ciudad en aquellos tiempos de invasiones tenía necesidad de levantar una muralla, para defenderla y todavía quedan varios pedazos de ella, muy mal conservados.Parece ser que la muralla no fue siempre establecida en la misma línea,pues del tiempo de los romanos se encuentran restos arquitectónicos ,como por ejemplo en la Diputación Provincial.
Se levantó encima del río Isuela por el Norte y por el Este,viéndose todavía un enorme torreón que si estuviera bien cuidado se podría enseñar a los turistas. Llega esta muralla casi al Coso Bajo, pero antes se ve una torreta o una de sus partes de una antigua puerta de la muralla ,a la que los oscenses llamamos la Porteta.  En este Coso tiene que quedar alguna de las partes de la muralla ,tapada u ocultada por alguna casa. Siguiendo por el Coso Alto se ha descubierto algún resto de muralla en casa de Abarca, encima de los antiguos almacenes de San Pedro y se sabe que en las casas sucesivas también existen restos de la muralla oscense. En la segunda casa, que está en el arranque de la Plaza Lizana, se han descubierto restos, que se han arreglado y más arriba, encima de una Academia de conductores, se ven los muros de piedra. En la Calle de Costa han tirado un almacén ,antigua carretería y se puede observar un trozo de la dicha defensa de Huesca..Más arriba en un edificio público se derribó un trozo de muralla y ya en la cara Norte y cerca de las Miguelas, está a la vista un largo tramo de muro ,en que se puede ver como en su centro ,se observa un trozo de arquitectura árabe.    Los oscenses han pensado durante muchos años en sus murallas ,pero no han visto que nadie las restaure.Bernabé Morera nacido como Miguel Fleta en Albalate de Cinca y en el año 1852 ,nos recuerda en su poesía a las Murallas, cuando se expresa así: ”Huesca es la Covadonga de nuestra Reconquista,- cercada de cien torres a modo de corona-cinturón de murallas que el tiempo desmorona-y abaten los avances del afán reformista,-presenta todavía  vestigios a la vista-de arcos monumentales que su estirpe pregona”. Como dice el poeta hasta las ideas progresistas del siglo XVIII ,atacaban la conservación de las murallas. En tiempos ibéricos ya hubo murallas en Huesca,pero es a partir del año 1002, al morir Almanzor, cuando los moros vieron los intentos de los pueblos pirenáicos de conquistar la ciudad de Huesca.No se tienen noticias de las murallas romanas,ya que la ciudad estaba rodeada de un foso anchísimo,que se extendía al otro lado del río ,allá por la torre que todavía queda y parece ser que la muralla se fue contrayendo alrededor del cerro donde se encuentra el casco viejo. En la poesía hablan de cien torres en la muralla ,pero parece ser que se trataba de noventa y nueve torreones y para hacer el número cien existía un importante alcázar,donde después edificaron el museo y el seminario.Aquí estuvo la Zuda o residencia del gobernador o Walí.
Estas murallas tuvieron sus puertas,que se usaron siglos después de estas guerras,para cerrarlas durante la noche y evitar los asaltos de los bandidos nocturnos.Alrededor de esas puertas estaban y todavía se conoce alguna de ellas, unas torres o torreones para defenderlas.La puerta que se abría en la Plaza de Lizana se llamaba de “Raman”, la que daba paso al Sur de la ciudad,al comenzar la calle de Ramiro el Monje ,se llamaba de la “Alquibla” y sus dos torres fueron deribadas al empezar el siglo XIX.En  la calle de Mozárabes estaba la puerta del “Alpargán”
Estas murallas árabes causaron trabajos y pérdidas entre los cristianos ,que intentaban trasladar la capital de su reino desde jaca hasta Huesca. Para ello tuvieron que conquistar con Sancho Ramírez como jefe,las fortalezas de Loarre,de
 Alquézar y de Marcuello.Después el año 1085 tuvieron que levantar el castillo de Montearagón.El ataque duró más de treinta meses, y sin ayuda de los castellanos.
Tanto sufrieron los cristianos que Sancho Ramírez murió cuando estaba examinando la muralla,dando a la colina que al Norte está enfrente de ella Pueyo de Don Sancho. Pero su hijo Don  Pedro I trató de conseguir realizar los sueños de su padre y el año 1096, después de jurar cumplir el deseo de su padre, conquistó Huesca. Desde entonces la Muralla de Huesca siempre ha sufrido ataques y muy pocas ayudas para su reconstrucción.
Esperemos que se conciencien nuestras autoridades y vayan restaurando poco a poco nuestra gloriosa muralla.   

jueves, 1 de octubre de 2026

La Gioconda y sus hermanas



El hombre es una copia de la realidad divina. Parece imitar las obras del Eterno, que desde el Cosmos inmenso creó al hombre en la Tierra. Y el hombre lo imita, desplazándose a la Luna    y está preparando su viaje a Marte.
El Mundo está creado y el hombre en esta vida está siempre buscando, desde niño, como mi nieto Luis, que no pierde de su boca, la interrogación del ¿por qué?, ¿por qué?... Van, desde su niñez hasta su madurez, los hombres, como Leonardo Da Vinci (1452-1519), preguntando el porqué de las cosas, que domaba lagartos, para convertirlos en dragones. Y con el arte,  y el estudio de tantos temas, como la anatomía entre un lagarto y un irreal dragón, quiere dar un sentido literal a las reacciones psicofísicas del hombre, en el que está representada la imagen de Dios y del bruto sin alma. Y la materia y el espíritu, el Bien y el Mal, hacen luchas encarnizadas, que Leonardo “representa en una batalla”, en la que, como escribía Piero de Cosimo,  “habían vomitado algunos, imaginando batallas entre jinetes, extrañas ciudades y los paisajes más extensos, nunca vistos”.
Con el estudio de tantos temas, las  reacciones psicofísicas, aparecen en el retrato que hizo a Mona Lisa, donde se adivinan o al menos se sospechan síntomas androides y sonrisas que se adivinan,  pero que no se ven y miradas que hacen dudar en si te amo, me amas o eres el porvenir en polvo de nuestra Naturaleza.
Vasari en 1550, escribió:  ”Por tal motivo formó en su alma un concepto tan herético, que no se acercaba a ninguna religión, acaso porque prefería ser filósofo que cristiano”. Esta opinión la siento cuando miro el retrato de Mona Lisa, desde abajo y muevo mi cabeza hacia la derecha o hacia la izquierda. De un rostro hermoso, me salen situaciones “heréticas”, como ojos con párpados caídos y un rostro, que no sé que extraña “herejía”, trata de transformarlo de femenino, en el de un hombre. En el Tomo V de Historia del Arte de J. Pijoan,  pone:  “En 1962 se logró una radiografía de esta tela (más bien acebo), que reveló la única e indiscutible firma del maestro. Inquietante como la Gioconda, es la imagen de un ser que oscila entre la feminidad varonil y una virilidad de sutiles languideces”. Al observar directamente la sonrisa de la Gioconda, ésta desaparece, pero vuelve a aparecer cuando uno se fija en distintas partes del cuerpo. Después de mi experiencia en mirar de distintas formas la Gioconda, me quedó la duda de si es una sonrisa la que sale de sus labios o no lo es,  pues reparte amargura. Yo pensé unir la belleza producida por Leonardo Da Vinci, con la ¿fea o bella? ingenuidad, que me causó la impresión de no ser fea, con los ¿feos o bellos? dragones del artista de Bolea.
¿Por qué Leonardo busca extraños animales, cuyo aspecto  terrorífico  contiende con la belleza de Mona Lisa?. Hay que mirarla en mi pequeño cuadro, con toda su belleza misteriosa, rodeada por Dragones, que me regaló mi amigo, hace cincuenta años, cuando yo ejercía en Bolea de Veterinario y  él  era un Músico, que esculpía sonidos y tallaba en la madera, un marco rodeado de Dragones, en cuyo interior yo expuse un retrato de la Gioconda.  Me causaba Ingenuidad, el aspecto  de los dragones del artista de Bolea, hasta que aprendí a  mirar el retrato de Mona Lisa, que me dio la impresión, al ver la figura  boca abajo,  de ser un hombre en lugar de una mujer.
 Y el agudo pintor Duchamp el año 1919, sacó otra Gioconda o Mona Lisa, mujer de Francesco dl Giocondo, con bigotes y barba. ¿Quiso aclarar los tenebrosos problemas de Leonardo Da Vinci, aclarándolos?; para unos con “cachondeo” y para otros con realismo. 
¿No le pasaba lo mismo a Leonardo,  en proporciones inmensas?. Porque Leonardo resultaba un hombre raro en su manera de vestir  y de ser. Se sentía a veces sólo y melancólico y en una homosexualidad,  que le originaba conflictos. Siempre estaba buscando contestación a los ¿por qué?, al presentarse problemas en su cerebro.
Estaba impregnado por los problemas de la Naturaleza y fue arquitecto, escultor y pintor. Y se preguntaba ¿por qué no podemos volar los hombres como las aves?, convirtiéndose en un precoz ingeniero de la aviación, pensando en las alas con plumas de la aves y en las láminas epiteliales de los murciélagos. Pero ahora me pregunto yo ¿por qué pensó,  al principio volar con las plumas?, porqué siendo niño y estando acostado, un ave tocó sus labios con la cola y a partir de ese contacto, el niño Leonardo soñó con poder volar. ¿Viene de esta aventura, su condición de androide?, porque no se casó y sin embargo tuvo amores con Mona Lisa. ¿Es  que cambió las plumas por alas cutáneas?.
Es inmensa  su ”belleza y la rodean múltiples misterios en los  ¿por qué?,  los hombres se preguntan si la Gioconda es una mujer , un hombre o las dos cosas a la vez. El mismo Leonardo escribió: ”Si tenéis un compañero, sois dueño de la mitad de vuestra persona”.
 Es el cuadro más famoso del Mundo. Se expone en el Museo del Louvre, ya que lo adquirió Francisco I de Francia. 
Tuvo el cuadro de la Gioconda otros hermanos, como el que antes he citado del pintor Duchamp, que realizó en 1919, en que la dama o caballero o mezcla entre ambos, aparece con barba y con bigotes.
En el Museo del Prado se ha redescubierto una copia de la Gioconda, que parece haber sido realizada en el mismo taller de Leonardo, por Francisco Melzi.
En este cuadro no he mirado “si la sonrisa desaparece al mirarla directamente y reaparece cuando la vista se fija en otras partes del cuerpo”.

martes, 29 de septiembre de 2026

El hambre que pasaron en la Guerra Civil, los de Belchite


Belchite (Zaragoza)
En la cueva tal vez ibérica, que se encuentra cerca de la Autovía, que viene de Barbastro, cerca ya de la Torre de Cavero, se refugiaban por las noches varios vecinos de Siétamo, entre los que se encontraba Estebané Bescós, ya difunto y Joaquina Bruis, viuda de Joaquín Bruis y madre de Antonio Bruis Larraz. Todavía Joaquina me repite con frecuencia durante este año de 2013, el hambre que pasaban en la cueva, por la noche, en tanto bombardeaban el Pueblo de Siétamo. A pesar de sufrir el hambre, Estebané ansiaba acudir a la cueva, para dormir tranquilo y alejado de la explosión de las bombas de la aviación. Entonces se pasaba hambre, no sólo en Madrid y en Barcelona, sino en aquellos puntos en que la guerra ardía y tenía a los ancianos y a los niños, con sus estómagos vacíos.
Belchite quedó convertido en una ruina macabra, como Siétamo, pero mucho más extensa, tanto que no se han restaurado sus viviendas, ni sus iglesias ni conventos. A penas un pequeño grupo de casas han permanecido de pie. El año de 1937, los Republicanos arrasaron el pueblo de Belchite, al que defendían los Nacionales. Fue tan terrible la lucha, acompañada por los mutuos fusilamientos entre unos y otros, que unos seis mil hombres y mujeres entre soldados y civiles murieron en pocos días. El control republicano duró escaso tiempo, pero ya no duraban las vidas de sus paisanos ni de los soldados y milicianos que en Belchite luchaban. Lo único que podían hacer era como han hecho ver los psicofonistas,  hablar y gritar en la oscuridad de la noche,  en aquellas calles muertas y silenciosas. En 1946, los más   afortunados, ocuparon nuevas viviendas  en Belchite y en 1960 se acabó la entrega de casas.
Dicen que cada año diez mil personas visitan Belchite, unos como aquellos que recuerdan un pasado tan terrible, otros como turistas que sienten curiosidad por los terribles hechos ocurridos en dicho pueblo   y muchos atraídos por las leyendas que se cuentan de las almas, de los que en esa guerra salvaje murieron, pues algunos de ellos dicen los psicofonistas que caminan todavía por sus calles.
Yo me acuerdo y he recordado siempre a mi primo José María   Narbona de Siétamo, que murió en aquellas luchas con diecisiete años de edad, cuyo cuerpo trajo al cementerio de Huesca su primo Buisán. Alguno quedó con vida, como Natalio Baquero, de los últimos habitantes de Belchite, que el mismo día en que partió del pueblo,  escribió en la Iglesia Vieja,  lo siguiente: “Pueblo viejo de Belchite, ya no rondarán zagales. Ya no se oirán las jotas, que cantaban nuestros padres”. Me acuerdo de José María, que antes de la Guerra Civil le daba clases a mi hermana mayor Mariví.  Era muy amable y sonriente, pero ya no le he oído cantar jotas ni salmos, desde que lo vi,  antes de dicha Guerra, pero mi corazón lo contempla, sonriente, a pesar de su destino cruel.
No se me ha muerto el triste recuerdo de la destrucción de Belchite, porque el día cuatro de este mes de Octubre de 2013, escuché las más repugnantes noticias, que se produjeron en dicha lucha inhumana. En un Bar de Jaca, situado próximo a la Estación de Autobuses, conversé con un hombre alegre y simpático, que tenía unos sesenta y cinco años de edad. Se llama dicho señor Eloy Bordonava y era del pueblo  de Sinués, que se encuentra al lado de Aisa, desde donde ve correr el río Estarrún, desde los campos que cultiva. Estaba comiendo un buen bocadillo, pero esa satisfacción de su apetito, le debió recordar el hambre que pasó su padre Francisco Bordonava, allá en la Guerra Civil, en Belchite. ¿Cómo se cruzaban las ideas del hambre con la satisfacción de comerse ese apetitoso bocadillo?. Me dijo Eloy que su padre casi no hablaba de aquellas desgraciadas horas pasadas entre ruinas y entre difuntos, pero en las reuniones con personas mayores, les contaba negras aventuras de esa guerra tan cruel y odiosa por parte de los dos bandos. Y en ciertas ocasiones dejaba ver a sus paisanos, aquella situación tan difícil, sin ningún grado de humanidad que pasó él y sus compañeros en aquella lucha. ¿Qué situación le produjo el peor recuerdo de Belchite?. Sencillamente, el contemplar a unas personas, abriendo las heridas de los recién caídos el suelo por las balas de fusil ,por la metralla de las bombas que  lanzaban los aviones y los cañones, y aproximar sus labios a la sangre que derramaban, para beberla , para matar el hambre, que los estaba acabando de dejarlos vivir, cruelmente, pero vivían todavía.
¡Qué comunión tan negra la que se realizó en Belchite, pues en la comunión de Cristo, es necesario que se amen los unos con los otros!.
Natalio Baquero escribió en la Iglesia Vieja: ¡Pueblo viejo de Belchite ya no rondarán zagales. Ya no se oirán las jotas que cantaban nuestros padres!. Hay que aprender de la Historia para que muchos niños actuales no vuelvan a pasar hambre, como ya la pasan en muchos lugares de España.

viernes, 25 de septiembre de 2026

Música






 Para todo hay que tener cualidades. Yo, de pequeño estudié música y fracasé. Pido perdón, ¿a quien? a mí mismo, porque pensando correctamente, yo no tenía cualidades para cantar ni para tocar armonios ni pianos. Sin embargo escuchar música me produce un gozo infinito. Ahora se escuchan muchos discos, pero de música popular, ¡qué poca!.
Me acuerdo de oír el canto llano gregoriano, que ha volado, cuando la humanidad más necesidad tiene de escucharlo, aunque sólo fuese para compensar los ruidos y "ruideras" que produce la música moderna y los artefactos industriales.
Quedan rincones monásticos a los que sería necesario ir a pasar algunos días, sobre todo a los ejecutivos para que no se les produjese el infarto y para luchar contra las agonías que lleve consigo el "mundanal ruido".¡Oh, si estuviese vivo el monasterio de Montearagón con sus antiguos frailes agustinos!.Se podría subir a escucharlos y de paso echar un traguito del licor, parecido al "benedictine" que ellos fabricaban. Conocía a unos muchachos que se compraron un "casette" de Solesmes, para escucharlo, en tanto fumaban "codetes". Hasta a los drogadictos les gusta el gregoriano. Este canto da un cambio al canto popular. Sus frailes cantaban unidos, todos igual, no subía la voz de uno de ellos más alta que otra voz: "un fraile, dos frailes, tres frailes en un coro, hacen la misma voz que un fraile sólo".
Los cantantes de los lugares, en un entierro, cantaban como diablos el "Dies irae", mejor dicho como ángeles. Parecía que estabas escuchando "radio moros", pero pensando me pareció que lo que estaba escuchando era música mozárabe. Mi hermana María escuchó en Monreal unas canciones folklóricas sefarditas y me dijo que sonaban como cuando escuchaba a los señores Andrés de Lobateras y a Mariano Cabrero, hijos de Siétamo. ¡Qué sentimiento ponían en sus cantos!.Yo me puse una vez a cantar con ellos y Marianer de Cabrero me hizo callar porque yo no daba las notas improvisadas como los negros las dan en su música de Jazz. Hoy Mariano canta en la Coral oscense y yo soy un fracasado, no tengo perdón.
¡Hoy estudiamos la música y hay gente preparada para recibir esta música!.¡Por favor, haced un disco, un casette o lo que sea, en algún pueblo donde se cante así, si es que queda!.Yo no tengo perdón, ya lo he dicho, ¡pero mira que por decreto destruir la música que durante siglos ha cantado la gente!. El pueblo no entendió este destrozo, pero no he escuchado comentarios sobre la música destruida; el pueblo no subió más al coro de la iglesia y en paz.Pero cuando a los santos (que mientras no se demuestre lo contrario, fueron muy cristianetes) los echaron de las iglesias, escuchas alguna "dijenda". Un mosen puesto al día, destruyó en la lonja de la iglesia un santo de yeso de poco valor artístico a fuerza de "mallazos". Un hombre que por ahí pasaba, dijo: ¡qué vueltas da el mundo!, mi padre las pasó canutas por hacer lo mismo. Y se marchó con su jada al hombro y con sus pensamientos.
Yo creo que aún se puede rescatar para la posteridad la música del pueblo. ¿Quien será  su salvador?. Creo que los aragoneses le deberán respeto, admiración y ¡ música celestial!.              

martes, 22 de septiembre de 2026

Del Pirineo al bosque tropical




Mi amigo Manolo nació en un pueblo de nuestra Montaña altoaragonesa, uno de esos lugares siempre verdes, de un verde fresco, tan verde que sólo deja de serlo para tornarse blanco, con la más fresca nieve invernal. Nuestros montañeses han sido grandes andarines; basta ver las largas zancadas que dan cuando caminan por nuestros cosos, típicas calles del Alto Aragón. Pareces tipos postizos, pues se nota que no se hallan en su medio ambiente habitual. Desde que dejaron de ser necesarios para repoblar otras zonas de Aragón, tuvieron que buscar otros lugares a los que emigrar. Los hijo segundones, no herederos, que no se conformaron con permanecer en sus casas natales como “tiones”, atravesaron la frontera y se establecieron en Francia, otros cruzaron el charco y aparecieron en las Américas, mientras otros se fueron a Cataluña. Hubo una época en que les dio por ir a trabajar a la Guinea, antes española; entre estos estaba mi amigo Manolo, el de la tierna sonrisa, el bonachón sempiterno. ¿Qué trabajo le  aguardaba? , eran dos y no uno. El primero el cambio de clima. De los verdes y frescos prados  que he nombrado y con nieves perpetuas en el horizonte tuvo que pasar al bosque tropical de un verde extraño y un calor húmedo y agobiante. Pero no fue este su peor trabajo, sino otro,  que dado su carácter no le podía ir  menos: el de negrero. A su rostro sonrosado, siempre rodeado de color verde ambiental, le iba mejor ver en el horizonte la blanca cara de su Montaña, que las caras negras de sus pupilos, cuando tenía sed. En su pueblo bebía leche fría y en Guinea bebía café. Por cierto que cuando así lo hacía, se acordaba de la canción que tantas veces había oído en sus fiestas patronales: ¡Ay, mama Inés, ay mama Inés, todos los negros en Cuba, tomamos café!. De tanto sudar y de tanto tomar café ya era casi un negro más. Se acordaba de las vacas de su casa y se le criaba lo mismo que a ellas, pero mala. Cuando los bubis nativos y los ibos, inmigrados de Nigeria, se lo miraban con sus ojos blanquísimos y con su odio negrísimo, se le ponía mal café, porque él no odiaba ni había odiado nunca. Y mucho menos cuando se trataba de mujeres, fueran éstas blancas, como la leche o negras como el café. Manolo se cansó de tomar  tanto café y de criar mala leche y se vino a Huesca. Lo podéis ver por el Coso dando grandes zancadas y con su recobrada sonrisa en los labios, que nuca abandona.   

El hermano Juan, profesor de San Viator

Don Juan Martín, Clérigo de San Viator, nació en la ciudad de Vitoria, pero después de dar clases en Huesca durante cincuenta y ocho años y ...