Articulo publicado en el Periódico de Aragón
Ignacio Almudévar
(enfermo de párkinson): "Fue un mazazo, pero había que seguir
adelante"
Este empresario y
agricultor oscense convierte su experiencia con el párkinson en un relato de
superación, apoyo y compromiso con quienes conviven con la enfermedad
Zaragoza11 ABR
2026 7:00
"Fue un
mazazo. Al principio piensas en dejarlo todo". Así recuerda Ignacio
Almudévar Bercero el momento en que el médico le
comunicó que tenía párkinson, la enfermedad que daba sentido a los
síntomas que, de forma inexplicable, se iban asentando progresivamente en su
cuerpo. Un día se notaba fatigado y rígido; otro, sentía cómo la sonrisa se le
borraba del rostro; y algunas noches se despertaba cuatro o cinco veces y no
conseguía dormir. Acciones tan simples como vestirse, comer o escribir
se convertían en desafíos. Algunas señales eran visibles y otras más
silenciosas.
Hace casi siete
años le diagnosticaron esta enfermedad neurodegenerativa. Era un
viernes de primavera, en el consultorio de un pequeño pueblo de Huesca.
"Llegué a mi casa y le conté a mi familia lo que pasaba. Ese día tenía una
comida con unos amigos y quería suspenderla, pero luego pensé: ¿por qué no voy
a ir? Fue un momento de lágrimas y mucha emoción, pero allí empezó un
nuevo camino y había que tirar para adelante", reconoce.
"Se me
acababa la batería"
Ese viernes
de 2019 comprendió el verdadero motivo de los síntomas que llevaban
ocho años avisándole. "Hacía cosas que no eran normales.
No tenía ganas de salir con mis amigos, enseguida buscaba un sitio para
descansar, o estaba trabajando y a las once de la mañana ya quería irme a casa
porque se me acababa la batería", explica, lo que resultaba
extraño para alguien acostumbrado a madrugar y acostarse tarde, a no parar.
"Los síntomas van apareciendo poco a poco, pero el diagnóstico
tarda en llegar porque resulta difícil de identificar".
Cuando Ignacio
supo que padecía párkinson recuerda que tuvo que comenzar un "proceso
más profundo, más íntimo y más lento", que no es otro que "asumir
la enfermedad". "No hay que preguntarse ¿por qué a mí? Te llega y
tienes que asumirlo. Cuánto antes lo hagas, antes empezarás a vivir de nuevo,
aunque sea de otra manera”, recalca este ingeniero técnico agrícola.
Además de colaborar
con asociaciones, Ignacio Almudévar acerca el párkinson a los universitarios,
entre ellos los de Enfermería. / Servicio Especial
Fue entonces cuando empezó a marcarse retos, y así
nacieron los Jueves al sol. Cada jueves se cogía fiesta
para escaparse al monte, montarse en bici o simplemente estar en contacto con
la naturaleza. "El párkinson te frena, pero tú pones las condiciones.
No es un proceso fácil: hay que cultivar el esfuerzo, las ganas, la superación…
Yo estaba físicamente preparado, pero cuando sabes que esta enfermedad te
inmoviliza cada día más, hay que combatirla moviéndote y haciendo
ejercicio", reflexiona.
El párkinson
venció al covid
Hoy reconoce que
esa fortaleza le ayudó a vencer un nuevo revés que golpeó su cuerpo meses
después, sin avisar. El 12 de marzo de 2020, Ignacio fue uno de los primeros
ingresados por coronavirus en el hospital San Jorge de
Huesca. Estuvo 50 días, 35 de ellos en la UCI en estado crítico.
Paradójicamente, el párkinson le pudo echar una mano. "Estoy totalmente
convencido de que mi fortaleza me salvó; estuve entre la vida y la muerte. Eso
y, por supuesto, el trabajo de los profesionales y la energía que llegó del
exterior", dice agradecido.
Ignacio tiene 62
años y no ha dejado de trabajar. Siempre comprometido con ayudar a los
demás, el empresario y agricultor decidió escribir un libro
para contar cómo ha cambiado su vida y visibilizar la lucha contra el
párkinson. Un cuerpo rebelde, una vida infinita es
también un libro solidario, cuyos ingresos se destinan íntegramente
a cinco entidades sin ánimo de lucro: Asociación Parkinson Aragón,
Asociación Down Huesca, Asociación Pro Salud Mental-Huesca, Valentia y
Asociación Oscense de Esclerosis Múltiple. Todas ellas comparten un objetivo
común: mejorar la calidad de vida de las personas con diferentes capacidades.
Los síntomas,
señales en el camino
Recuerda Ignacio
Almudévar que el párkinson es una enfermedad compleja que va
más allá del temblor. Afecta al movimiento, pero también a la voz, la mente, el
ánimo y la autonomía. "Detrás de una mano temblorosa hay una vida
entera que cambia y una persona que lucha, se adapta y siente cómo su
cuerpo empieza a dejar de responder como antes".
"Detrás de
una mano temblorosa hay una vida entera que cambia y una persona que lucha, se
adapta y siente cómo su cuerpo empieza a dejar de responder como antes"
Entre los síntomas
motores pueden aparecer la marcha parkinsoniana con pasos cortos y
arrastre de los pies, bloqueo al andar, movimientos lentos, dificultad para
mantener el equilibrio, rigidez muscular o dolor musculoesquelético, y otros
como la falta de expresividad, dificultad para tragar alimentos o líquidos,
acumulación de saliva, voz baja y apagada, o una escritura más pequeña e
ilegible, entre otros.
A estos se suman
los síntomas no motores, menos visibles pero igualmente
relevantes: trastornos de la conducta del sueño, fatiga, alteraciones del
estado de ánimo, desorientación, disminución del sentido del olfato, pérdida
del gusto, sudoración excesiva, incontinencia urinaria y disfunciones sexuales,
así como problemas de memoria, lentitud de pensamiento o dificultades de
atención.
Cada síntoma se
manifiesta de forma distinta en cada persona, y no necesariamente aparecen
todos. Con el tiempo, emergen otras señales más silenciosas, pero
muy presentes en la vida diaria del paciente, como el insomnio,
la ansiedad, la rigidez emocional o la depresión.
El Teatro Olimpia
de Huesca acogió el pasado 20 de marzo la presentación del libro 'Un cuerpo
rebelde, una vida infinita'. / María Buesa
Un apoyo
multidisciplinar y familiar
Pero el párkinson no
es solo un diagnóstico y un listado de síntomas.
Ignacio habla de los efectos de la medicación y de tratamientos y
considera necesario abordar la enfermedad desde un enfoque
interdisciplinar. "Cada especialidad –neurología, psicología,
fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia…– tiene su lenguaje, su enfoque,
su técnica, pero todas comparten un objetivo: cuidar a la persona y
mejorar su calidad de vida", señala en uno de los capítulos.
Una semana después
de conocer el nombre de su enfermedad, Ignacio Almudévar se hizo socio de
la Asociación Parkinson Aragón. Desde entonces, ha tomado plena
conciencia de la valiosa labor, el apoyo y el acompañamiento que brindan
organizaciones como esta, que tienden la mano cuando una persona más lo
necesita. "Hay unos profesionales que conocen nuestros
problemas, nos ayudan, saben cómo tratarnos y nos sostienen el alma y
el ánimo", apunta.
'Un cuerpo
rebelde, una vida infinita' invita a la reflexión y a dar luz a una enfermedad
neurodegenerativa compleja y poco conocida por la sociedad
Caminando cada día
a su lado están
su mujer, Paz, su hija Belén y el resto de
su familia. Hace ahora un año también conoció a quien se
convertiría en otro de sus pilares: Alicia López Casaus. Esta joven
fisioterapeuta de 27 años le ha acompañado en su rehabilitación,
aportando no solo profesionalidad y vocación, sino también "el corazón
que tiene en las manos". Para el libro, la oscense ha recogido
los testimonios de pacientes y familiares, ofreciendo un retrato
cercano y humano del párkinson.
Luz a una
enfermedad "oscura"
Un cuerpo rebelde,
una vida infinita surgió en una noche de insomnio. Escrito
de manera sencilla y didáctica, este manual terapéutico pretende "poner
luz a una enfermedad oscura". "Detrás hay personas increíbles,
valientes y entregadas. Nada me hace más feliz que ayudarles y animarles para
que sigan adelante", sostiene. El libro cuenta además con las aportaciones
de Carlos López Otín, investigador y catedrático de Bioquímica y
Biología Molecular, y el doctor Jesús Porta Etessam, presidente de
la Sociedad Española de Neurología y jefe del Servicio de Neurología
del hospital Fundación Jiménez Díaz, para añadir una visión profesional y
rigurosa de la enfermedad.
Ignacio Almudévar
fue diagnosticado de esta enfermedad neurodegenerativa en 2019. /
Servicio Especial
Su lectura no solo
va dirigida a los enfermos de párkinson, familiares y profesionales de
salud, sino también a quienes se enfrentan a cualquier dificultad. "El
reto es que las personas que estamos enfermas o tenemos discapacidades, seamos
comprendidas y podamos vivir dignamente". Y allí es donde vuelve a crecer
la importancia del acompañamiento familiar y social. "Lo que
más necesitamos no es tanto hablar como ser escuchados. Y no ser escuchados
solo una vez, sino siempre. Incluso cuando la señal se apague y parezca que no
hay nada que decir", subraya el autor.
A través de su
vida, experiencia y reflexiones, Ignacio Almudévar ofrece un relato
íntimo y valiente que sirve como guía para pacientes con párkinson,
pero también de altavoz para que la sociedad comprenda mejor la enfermedad. No
solo narra la lucha diaria de quien la padece, sino que inspira a mirar
la vida con coraje, resiliencia y esperanza, demostrando que siempre hay
lugar para la superación y el apoyo mutuo. "Ninguna vida debería ser el
ejemplo de las demás, pero todos deberíamos tomar ejemplo de muchas vidas y,
sin duda, esta es una de ellas", revela Porta Etessam.








