martes, 31 de enero de 2012

El Taurobolium, en Aragón y en Navarra, conserva los toros, en gran parte del mundo


 





Yo he estado durante varios años, ejerciendo mi profesión de Veterinario en el antiguo Matadero Municipal de la ciudad de Huesca,  y cuando entraba por la puerta de la reja,  que separaba el Matadero de la Calle, yo miraba a lo alto de las naves, y me daba la impresión de que era una “toza” de toro, la  que me miraba. Sus  cuernos que unas veces te daban  la impresión de ser defensivos y otras agresivos me impresionaban.  En la nave donde se sacrificaban las ovejas, carneros o corderos, mostraban su cabeza unos carneros también cornudos.  Me preguntaba si aquellas tozas de toros o de bueyes, representaban algún misterio en la vida de la humanidad. Crecían en esa entrada al Matadero dos higueras, que producían unos higos tiernos y melosos,que  hacían ver a los hombres que había dos clases de alimentos, unos obtenidos de los animales a los que había que sangrar y otros de los producidos por las verdes plantas,como las higueras. Unas veces me acordaba de la poesía que Juana de Ibarburu, le dedicaba a la higuera, y pensando en ella, al saborear uno de sus frutos, me acordé de la Villa Romana de Arellano, cerca de Pamplona.
Esta finca se encuentra,debajo de Pamplona y de Estella. Tiene unos once mil metros cuadrados y en aquellas tierras, donde los romanos  cultivaban la uva, aparecieron los restos de una finca, agro-ganadera, presidida por su villa rústica de los siglos I al III después de Cristo. Relacionando las uvas producidas en la villa romana con los higos,también vegetales del Matadero de Huesca, caí en la cuenta de que, como en el Matadero y en la villa romana,los hombres antiguos y los modernos,coincidían en pensar en los misterios de la alimentación vegetal y el de la carne del toro,con la que servían al cuerpo y al espíritu.Han pasado unos veinte  siglos y en la villa, se encuentran, las dependencias para uso exclusivo del hombre y de sus dioses,con sus habitaciones, pavimentadas con mosaicos. Una de esas dependencias era el   podíamos llamar, templete de las Musas y en él, se rendía culto a Cibeles. Las leyendas paganas se exhiben en estos mosaicos, como el amor entre la diosa Cibeles y su hijo Attis. Otra dependencia era el taurobolio, en el que se sacrificaba un toro, acompañado del baño del sacerdote pagano con la sangre de ese toro. Ese baño  era como el símbolo de un drama sagrado,ya que representaba las relaciones de la diosa madre, Cibeles con Attis,  su hijo. Esta ceremonia tal vez estuviera basada en prácticas del Oriente primitivo, como la  de beber sangre de un animal, fundada en la creencia de que la fuerza de la creación salvaje, se podría readquirir por el consumo de sangre o por el baño con la misma. El paganismo parece ser que ya buscaba un bautismo o una comunión, que estaban reapareciendo en el mundo con la llegada en esa época del cristianismo. Cibeles era la diosa Magna creadora  de toda la Naturaleza y tuvo un hijo,  al que llamó Attis. A Cibeles  le fue creciendo el amor a su hijo, de tal manera, que cuando ya fue  varón se apoderó de su corazón, para hacerlo  su amante. Pero un día Attis se enamoró de una ninfa, y la  poseyó carnalmente. Cibeles sufrió unos celos terribles y  golpeó de tal forma, a Attis,que éste, horrorizado se castró para poder guardarle la fidelidad  a su madre y amante. Murió Attis desangrado y Cibeles lloró, pero como  era dios, no fue su muerte definitiva. Por fin llegó la Primavera y Attis resucitó, volviendo a renacer la flora de los campos acompañando su retorno a la vida.
El Taurobolio, se distingue  del  establo, por qué en él primero,edificio de forma rectangular, se sacrificaba un toro y el sacerdote pagano que lo hacía, se bañaba en sangre, que parece ser tenía por objeto purificar el espíritu de los hombres,como si se tratara de un bautismo. Parece que los cultos romanos encontraron entre el toro y el hombre ibero, en este caso vasco-ibérico, un trato en que los hombres quisieron hacerse amigos con el toro,  como se hicieron con el caballo.Con el toro fracasó esa ilusión y nació la tragedia del toreo,que todavía dura, desde que se sacrificaban toros en los taurofolios, se representaban sus cabezas en aras de piedra, hasta ahora mismo con las corridas, y  los encierros. Todavía están representadas las cabezas taurofílicas, como se puede comprobar en el viejo Matadero de Huesca.
 No sé si ya se confunde todo, pero  los sabios,van explicando con sus excavaciones y sus estudios lo que ha pasado en la historia y que todo aquello sigue influyendo en los actuales tiempos. Entre otros sabios, escribió de la Taurofolia,el poeta de lengua latina el calagurritano Prudencio, que en   el siglo IV d. C., narraba lo siguiente:”la persona que ha de recibir el taurofolio entra en una fosa cubierta, con un suelo agujereado.Se conduce a un toro sobre el suelo agujereado y se le sacrifica hundiendo un largo cuchillo en el pecho.Su sangre se cuela en la fosa cubriendo al devoto  que se encuentra debajo.El iniciado sale de la fosa y se presenta ante la gente como un ser nuevo”. Como he escrito el primer día que yo acudí a contemplar el Taurobolio de Arellano,  estaba cerrado, nos encontramos con un riojano, como Prudencio, con el que hablamos y prometió que volvería.Con el riojano, desde las redes que nos impedían el paso hacia adentro, mirábamos y tal vez ellos nos contemplaran desde dos piedras o aras, dos cabezas de toros, que sobre el suelo, abrían unos enormes y pétreos ojos. Así como en el Cristianismo se adora  el Cuerpo de Cristo, consagrando, las formas de pan y convirtiendo en sangre el vino, que en el cáliz se bendice,  en la bodega de la Villa, se encontraba un “larario”, que era un altar de piedra de pequeño tamaño, adornado con  conchas de yeso . Esa gran bodega se utilizaba para conservar el vino contenido en tinajas de barro,  para acoger visitantes y recrear celebraciones religiosas.Aquel taurobolio era un edificio con pórticos y de forma rectangular. Ese edificio tiene formas religiosas, que destinaron los dueños de la villa romana a venerar a la Gran Madre, la diosa Cibeles y a su hijo y amante Attis.Este, por ser infiel a su esposa-madre, fue castigado quedando castrado. Después murió por la pérdida de su sangre.Murió Attis y resucitó como un dios pagano, al llegar la Primavera, en que salieron las hojas de las plantas y brillaron los colores de las flores.¡Qué ambiente pagano se vivió en aquella sala de recepciones y de banquetes, donde consumían la carne de toro, acompañada por largos tragos de vino, que sacaban de las abundantes tinajas, que habían pasado por el “fumarium”, para que el humo, lo envejeciera.
¡Cómo contrastaban las escenas de  aquellos  siglos de paganismo, con  las más piadosas, que montaron los cristianos!. El poeta calagurritano, Prudencio, nacido un poco más al sur de Arellano, también escribió piadosas escenas de la comunión cristiana.
Por las comarcas de Arsaos, cerca de Jaca, Bascunes y varias otras, pobladas en tiempos actuales y pasados, por personas,  que se citan como vascones, se han encontrado monedas vasco –ibéricas.Francisco Marco Simón de la Universidad de Zaragoza,escribe sobre los taurobolios vascónicos ,diciendo que “ En diversos puntos del oriente de Navarra y del norte de la provincia de Zaragoza-dentro de la zona habitada por los pueblos que las fuentes antiguas citan como vascones- ha aparecido un grupo de aras de piedra que exhiben como motivo esencial cabezas de toro”. Aparecen en Sos del Rey Católico tres ejemplares de aras yen Uncastillo, se encuentran más.También aparecen cabezas de toro en Ujué,en Aibar,en Artajona,en la alavesa Laguardia y en Yanguas en la provincia de Soria.No sólo se han encontrado piedras con toros en esta zona,  sino que en toda la península, se han hallado también.
El emperador Juliano en los años 31-363, emitió una moneda con un toroal que alrededor de sus cuernos lucían dos estrellas y en Sos del Rey Católico en un altar, aparece un toro con los mismos caracteres y en Arellano se han encontrado dos monedas correspondientes a ese emperador Juliano.Eran dos las influencias que la moneda tenía en las tradicionales costumbres de aquellos pueblos iberos y en el valor económico que los toros, en aquel entonces,influían en la economía.Por un lado se aprecia la llamada imperial a la vuelta de los sacrificios tradicionales y por otro la influencia del sacrificio de los toros por la carne que producían en la economía.
Dos eran en Iberia los animales que más  atraían a sus habitantes, a saber el caballo y el toro. Del caballo consiguieron los íberos, hacerse amigos suyos, amistad que todavía sigue estando viva, pero con el toro, no consiguieron amistad, sino que fueron a la lucha, que todavía se practica en los encierros y en las corridas de toros.Entonces, como ahora, se matan mutuamente el hombre y los toros, y su carne ha sido apetecida por la humanidad.En el sacrificio taurobólico, esa carne representaba la riqueza natural, dirigida por la diosa Cibeles.  El trigo era escaso y comían pan de bellotas de carrasca y de roble, cuando en el cristianismo las obleas de harina de trigo eran el Cuerpo de Cristo.
Entonces los emperadores gobernaban  incluso la religión, la nobleza,que tenía sus templetes,como el de la villa de Arellano, despreciaban  a los esclavos y con el dinero, pagaban las tradiciones que querían conservar, como los taurobolios, con los que enlugar de buscar la justicia y la alimentación de los humanos,se iban enriqueciendo, por fin   morir.
Los taurobolios estaban distribuidos por el Imperio y por toda la península Ibérica, pero esta parte de cerca de Pamplona, Montejurra, Arellano, Sos del Rey Católico,  San Miguel en las Cinco Villas y Ujué estaban habitados, además de por vascones, por multitud de toros y de bueyes,entre los que se encontraba la raza brava de los karri-kirri.  Al aparecer debajo de la tierra, la  villa de Arellano, da la impresión de haber sido hallada la capital mundial de los taurobolios. Parecía que los vascones habían desaparecido bajo tierra, pero así como Attis, que era un dios, hijo de la Magna Mater Cibeles,resucitó y Cibeles ha hecho reverdecer la tierra de Navarra, Pamplona se ha convertido en la capital mundial de los toros, que cada año, acuden turistas de todo el Mundo a contemplar la continuación de la lucha de los toros contra los hombres y de éstos contra los toros.En esta tierra se mezclan el arte, la religión, los nuevos regadíos,el canto,  el baile, el vino, las dos lenguas  y los toros, tanto que hacen resucitar el pasado, para buscar un porvenir más justo.

viernes, 27 de enero de 2012

El ocaso en el Cerro de San Jorge de Huesca


Mi tía Luisa, Penélope  para los leñadores, era amante de observar los ruiseñores en las yedras del jardín de la Torre de Casaus  y aseguraba que,  según opinión del gran pintor Zuloaga, las puestas del sol del Cerro de San Jorge, eran las más bellas en variedad de colorido de toda España. No tengo noticia de que llegara  a conocer a tan eximio pintor; tal vez escuchara esa opinión de boca de su primo Don Manuel  Bescós Almudévar (Silvio Kosti), pintor,  además de escritor y rico en relaciones humanas de todo tipo.
De todas formas, no creo que se sacase la opinión de la manga, pues las mangas, por sí solas, constituían en aquellos tiempos una cuestión de moral conflictiva y que hacía que las pobres modistas unas veces tiraran de ellas para arriba, y otras para abajo. En aquellos tiempos, la moral se calibraba , se ponderaba escrupulosamente, y por tanto, el dejar al descubierto  unos centímetros más o menso de tejido epitelial de las extremidades superiores, constituía materia de consulta en el confesonario.
En cuanto al tejido epitelial de las extremidades  inferiores, más vale no “meneallo”,  porque mi tía, se levantaría de su tumba para amenazarme como a los leñadores que talaban los corpulentos  y copudos árboles de la carretera de Zaragoza. De esta anécdota le vino que su sobrino y primo mío José Antonio, la llamara Penélope por mal nombre; si se mete uno a redentor, sale crucificado.
¡Pobre tía Luisa, amante de la naturaleza y de la belleza visual y auditiva!. Tenía una borrachera de belleza ambiental cuando,  a la puesta del sol refulgente, se unía la frondosidad de aquellos enormes árboles y, sobre ellos, el “triunfo de los pavos reales”, que con su rueda erótica, competían en color con el ocaso. Aquellos pavos reales fueron uno a uno, aplastados  por el tráfico en aumento de los vehículos de motor; los enormes árboles, cuya tala  no pudo evitar mi tía, cayeron estruendosos, víctimas de la sierra también de motor. En cambio su prima la escritor María Cruz Bescós, consiguió que se respetase el Plátano de Indias gigante,  que todavía se alza frente a la puerta de su casa.
El ocaso sigue cada día  teniendo lugar, y seguirá mientras exista el sol, pero su colorido espectacular y cambiante se ve oscurecido  y como emborronado por el humo que vomitan las altas y negras chimeneas que por aquella zona proliferan. Me queda el consuelo que tantas veces, y en plan irónico, se aplican las gentes entre ellas: ¡ya vendrá el verano para que no se eleven esos humos negros, que velan la hermosura de nuestras puestas de sol en el Cerro de San Jorge!. Las más bellas de España.

El psalterio de la Montaña


 
Ya quedan pocos psalterios en nuestra Montaña Pirenaica, pero sin embargo, empieza a crecer su número, porque la tradición conmueve los corazones de nuestros montañeses, y entre ellos surge en Jaca, Luis Salesa. Yo no  conozco a este “lutier” actual, que arregla y construye estos antiguos instrumentos musicales y es de creer que  conserven su calidad sonora. El salterio, pues de las dos formas se escribe, es un instrumento musical de madera, en muchos casos de nogal, que se adapta al pecho, en forma trapezoidal, que con la mano izquierda se golpean las seis cuerdas de tripa, pues es como un tambor, mientras con la mano derecha, se aproxima el chiflo o chuflo, que es una flauta con tres agujeros, a la boca. En Aragón sólo quedan salterios con su chiflo, en Jaca y en Yebra de Basa. Ambas poblaciones conservan los restos mortales de Santa Orosia, a saber, Jaca el cuerpo y Yebra de Basa la cabeza. En esta población ascienden en romería a una alta ermita, con un dance, que lo hace antiguo y moderno, como si se tratara de una peregrinación eterna, amenizada por un dance que no les cansa a los danzantes, sino que les da vida. En tanto el pueblo relata una pastorada recitada y cantada en aragonés. Para las Fiestas de Jaca, de donde es Patrona, Santa Orosia, acuden los danzantes de Yebra y antes, en un pequeño templete, situado en la Plaza Biscós, que ya fue derribado, transmiten su devoción a los jacetanos. Pero no sólo hay que tener en cuenta los salterios de Jaca y de Yebra, sino que por el Norte de la Jacetania, se encuentran dichos instrumentos musicales en el Bearn,  es decir en la Val D’Ossau, donde lo llaman el ´´tambourin du Bearn” y en el pueblo de Billeres, está tallado en gruesas capas de nogal. Los técnicos dicen que el xhistu y el chiflo son dos variedades de un mismo tronco, que les es común. Sólo quedan los salterios citados,  pero siempre los ha habido en todo el País Vasco, cuyo centro se encontraba en El Roncal, su occidente era parte de Navarra y Guipuzcoa y la parte oriental, parece ser que hasta el Valle de Arán, se situaba  en Jaca, en Yebra de Basa y en L’a Val D´Ossau. Esta zona oriental es la que hoy mejor conserva el salterio y el chiflo. De esta parte pirenaica francesa, parece que proviene la palabra “lutier”, con la que  conocen  a los que construyen y recomponen esos instrumentos musicales, a saber el salterio y el chiflo. A este “lutier”, lo conoció en Jaca e hicieron amistad, el artista, que crea navajas y las dota de mangos artísticos, tallados en madera, llamado Antonio Bueno, que vive en Huesca. Compone toda clase de instrumentos antiguos, pero le faltaba conocer al “lutier”, para estudiar la posibilidad de construir y de recomponer el doble instrumento músico, compuesto por el salterio y el chuflo. Ese “lutier”, llamado Luis Salesa, es un gran “doctor” en el mundo de  los salterios, pues se ha ido formando poco a poco, con el salterio de Yebra y después con el de la Catedral de Jaca. El, ya hacía mucho tiempo que se había fijado en salterios pétreos, que están adornado capiteles románicos y contempló y escuchó el de Yebra de Basa. El de la Catedral de Jaca, se lo dejaron los canónigos y él, lo estudió completamente, mirándolo un médico, amigo, con Rayos X. Lo devolvió y desde entonces,  ha compuesto numerosos salterios, que vende por el Pais Vasco, Francia y Aragón, por ochocientos euros, cuando en la Val D’Ossau, piden mil quinientos.
Cuando, hace poco tiempo, se encontraron en Jaca, se explicaron mutuamente, gran parte de  sus conocimientos. Luis Salesa, el “lutier”, le regaló a Antonio Bueno una cuchilla de acero de las que él usaba para trabajar la madera, con la que labraba los salterios. Antonio le entregó a Luis, una cuchilla con un mango de boj, que le da un aspecto realmente bello, con su suavidad al rozar las manos, su color dorado con sus ligeros colores  y que se adaptaba maravillosamente a la palma de la mano.   
Yo, durante la Guerra Civil, en Jaca, he escuchado sonar el salterio de Yebra de Basa, ya hace muchos años. Iba acompañado por mi padre, mis hermanos y mi tío el señor Ripa, del que todavía se conserva en la Calle Mayor, su casa natal, con capilla. Llegamos  a una pequeña construcción, llamada el templete, a la que acudía una procesión  con los danzantes de Yebra de Basa, devotos de Santa Orosia y  un grupo de iluminados, de los que algunos decían que eran endemoniados y ahora los consideran enfermos mentales. También he escuchado a Santiago Villacampa de Yebra de Basa, del  que pude comprobar  que era un gran amigo de   Santa  Orosia, de recitar los versos, que componen los “Dichos de la Vida de la Santa”, porque es él, quien las canta, ya hace muchos años en Yebra de Basa. Me describió el salterio o chicotén, que hacen sonar, del que escribí en mi artículo: “Santa Orosia de Yebra de Basa”,  “recuerda por su forma la caja de un reloj de pared, pero de un metro y veinte centímetros de altura, y que en lugar de apoyarse en una pared,  lo hace en el pecho de quien lo hace sonar”. Tiene ese salterio “seis cuerdas, que están sujetas por su parte superior por clavijas de madera y por la de abajo, con pletinas de hierro”. Santiago Villacampa nos recitó en Quicena, al lado del Hotel Montearagón a José María Puyuelo Sorribas, a Tomás Sanz, funcionario jubilado del Ayuntamiento de Huesca y a mí,  los “Dichos y vida de Santa Orosia”, que conoce de memoria.” ¡Cómo no iba a saber dichos versos, si durante tantos años los ha recitado a la Santa!, siendo Mayoral de los Danzantes de Yebra de Basa. Escribo en mi artículo que: ”Durante tres generaciones, han hecho sonar el salterio o chicotén, a saber Alfonso  Villacampa, el padre, Faustino Villacampa,  el hijo y ahora está Rafael, que sobrino de Santiago y nieto de Alfonso, es hoy día el músico que hace sonar el chuflo o el chiflo, en el Baile de Yesa”.
Como yo he admirado  a Santa Orosia, en Yebra de Basa y en Jaca, durante la Guerra Civil, del artista,  no sólo aficionado, me llena de emoción su admirable trabajo de resucitar esos instrumentos de música eternal y de su amistad con el hijo del pueblo de Valfonda, Antonio Bueno. Ambos coinciden en su afición a resucitar,  desde cucharas de “palo”, navajas y cuchillos Antonio Bueno y salterios musicales, Luis Salesa.
Sólo quedaban tales instrumentos en la Val D’Ossau, en Yebra de Basa y en Jaca, pero resucitan tiempos en que Aragón ha de comunicarse por el Paso Central de los Pirineos y por el río Gállego hasta Zaragoza, se van extendiendo los salterios por Luis Salesa, partiendo de Yebra de Basa. A ver si Antonio Bueno talla un salterio,  para hacer sonar las virtudes de Santa Orosia en  el vecino pueblo de Siétamo, a saber Ibieca, donde José María Puyuelo “Sorribas”, se sabe de memoria textos de Santa Orosia. En Egea de los Caballeros, también se respeta y se ama a la Patrona o Matrona, Santa Orosia y en Zaragoza hay que hacer sonar  al chicotén y al chiflo, en la Basílica del Pilar, para que resucite Aragón.

domingo, 22 de enero de 2012

Rafael Mialdea Novales y las tórtolas turcas



Debajo de la escalera que desde el Parque sube al Pabellón de la Piscina, antes de iniciar la subida a la misma, llama la atención una laguna artificial, construida por el Ayuntamiento hace unos años. Encanta contemplar ese medio ambiente en el que nadan los patos de diversas razas y tamaños  y de una pareja, formada por dos elegantes cisnes negros. Por su parte que da al Norte, bajan las aguas de un pequeño canal, que trae,  no sé si del Pantano de Arguis o de algún pozo, y por el Sur salen las aguas, que refrescan el ambiente y riegan las verdes plantas, que en el centro de la balsa,proliferan en una isleta artificial, en la cual entre las cañas de bambú, junto con sauces, árboles amigos de la humedad,ponen sus huevos las patas y escondidas de la visión de los humanos, los incuban. Alrededor de la balsa, están unas balconadas de hierro pitadas de color negro, en las que se apoyan  los niños y las personas mayores,que ante el espectáculo de los patos,nadando, aunque haga un frío intenso y desde ellas, les echan migas de pan y de galletas a los patos y a los cisnes.Por allí también se ven gorriones, que van a beber agua y a participar del pienso, que en un comedero, les ponen a los patos. Alrededor de la balsa se elevan grandes arboles, unos son pinos, otros plátanos de Indias y algún chopo está cubierto por las hojas de la yedra, que sube agarrándose en sus troncos y en sus ramas. En las ramas de estos árboles, como los gorriones, duermen y se acercan a beber agua, las tórtolas turcas, con sus elegantes collarines negros.
Cuando paso por las sombras de los citados árboles, me llama la atención la delgada figura de Rafael Mialdea Novales, que con una de sus manos extendida, ofrece a las tórtolas, unas veces granos de trigo, de maíz otras, y muchas veces galletas, de las que él se ha privado, las ha deshecho y las elegantes aves del collar, se le posan en sus manos y en sus hombros y consumen el desayuno que Rafael les ofrece.
El último día que yo entraba en el parque,lo encontré consumiendo su bocadillo de pan con atún y rodeado de gatos, a los que les daba pequeños trozos de pan con atún, que devoraban con energía. No salen palabras por su boca, porque no tiene laringe, pero siempre que puede se comunica con los animales, que tampoco hablan. Pero la delgada figura de Rafael Mialdea Novales, rodeada de tórtolas, recuerda la solidaridad de los humanos con todos los seres, que con él viven en este mudo. Por eso, el pequeño Parque zoológico con la pequeña laguna,recuerdan a los niños de la ciudad, la vida de los animales, que viviendo en ella, es muy difícil que conozcan. El hombre en la ciudad, no se encuentra con los animales que proliferan en los pueblos, habiendo niños, que consumen casi todos los días carne de pollo y no saben, en medio de la gran ciudad, como es un pollo vivo.Por alejarse de la soledad, en la pobladísima ciudad, algunos niños, conviven con tortugas, con canarios, con jilgueros o con algún gato o perro. Por eso es un hombre, Rafael Mialdea Novales,  que imitando a San Francisco de Asís, se comunica cada día con los gatos y con las tórtolas. No les habla a dichos compañeros de la vida, por su boca, pues no tiene laringe, pero se entiende con ellos mejor que con otros hombres. Alrededor de la balsa, se ven niños que sienten también solidaridad con los cisnes y patos, que por sus aguas, van nadando todo el día y les dan migas del pan de sus bocadillos y se alegran, riéndose con ellos.
El hombre ha huido de los animales, yéndose a vivir a las capitales, pero éstos, acuden a ellas, buscando por un lado una convivencia con el hombre, que les proporciona  alimentos. Este caso  se ve en ciudades catalanas, en las que se acercan los jabalíes a los hombres, bajando de los montes a sus calles.Rafael Mialdea,sigue en esta ciudad, su vida aldeana,comunicándose con loa aldeanos patos y sencillas tórtolas, formando una todavía más nueva aldea, en la que conviven al lado de la pequeña balsa del Parque Municipal.
Pero tenemos sobre las ciudades una auténtica plaga, con miles y miles de individuos, que se agrupan, como lo hacen los hombres en las ciudades. Esos elementos de la plaga son los estorninos, que se agrupan en los “dormideros”, llegando a hacerlo en los de Huesca más de diez mil pájaros. Son pájaros, que son domesticables y pueden llegar a cantar y a pronunciar palabras como los loros, pero cuando los ciudadanos ven llegar por las tardes miles de estorninos, que con su color negro, parece que traen el luto sobre la ciudad. Y son una auténtica amenaza para las personas y para los animales. Para éstos suponen la desaparición de especies, por ejemplo de gorriones en Huesca, pues en la Parroquia de Santo Domingo,se cobijaban unos doscientos gorriones y ahora, después de comerse los estorninos sus huevos y sus crías, ya los han hecho desaparecer. Lo mismo pasa en el monte con los jilgueros,verderones y toda clase de pequeños pájaros. Pero no sólo atacan a los pájaros cantores, sino que al hombre le crean un ambiente de suciedad con sus heces,de malos olores, de ataques de alergia y ahora se discute entre los científicos de si la gripe aviar, puede contagiar a los seres humanos.Atacan además a la alimentación de los hombres, en una época en la que son pocos los alimentos producidos para una población en crecimiento. A veces se contempla un olivar cargado de aceitunas por la mañana y por la tarde ya casi han desaparecido todas ellas por habérselas tragado los estorninos.
San Francisco de Asís se encontró con el problema de que en una ciudad, un lobo, devoraba los corderos de los pastores. El pueblo se rebeló y querían matarlo, pero San Francisco de Asís, habló con el lobo y vino la paz. San Francisco se comunicó con el lobo, igual que Rafael Mialdea lo hace con las tórtolas;  yo creo que sin hablar el lenguaje que utilizan los políticos en sus bravas discusiones, en las que no suelen estar casi nunca de acuerdo. Si no estánacordes para resolver los problemas de los hombres, lo están menos para solucionar los males, producidos por esa “turba multa”, que forman los estorninos.


viernes, 20 de enero de 2012

Biscarrués y Ardisa, a orillas del Río Gállego


El verano pasado del año 2011, me llevó Antonio Ballarín, nacido en Velillas,  al lado mismo de mi pueblo de Siétamo, a una plantación de manzanos, que plantó, a orillas del Gállego.  Antonio ama a su pueblo, donde pasó gran parte de su niñez y a veces,siendo un hombre de eterna sonrisa,al recordarme alguna aventura, pasada en Velillas, se le pone el corazón, como si fuera una esponja,que mojada por  aquel pueblo, tan alegre, tan triste, entonces tan poblado y ahora casi desierto, parece que quisiera derramar ese exceso de agua de su corazón, en forma de lágrimas. Yo, del vecino pueblo de Siétamo, fui a estudiar a Zaragoza la carrera de Veterinario, para acudir a secar las lágrimas que la Guerra con sus cañonazos, en mi pueblo, habían producido en mi persona.  Quizá por esa coincidencia, un día que me invitó Antonio a subir a su plantación de manzanos,situada en la orilla izquierda del Rio Gállego,frente a l zaragozano pueblo de Puen de Luna, que se encuentra en la orilla derecha de dicho río , en la provincia de Zaragoza, acepté rápidamente.Fuimos por Almudévar y subimos desde  Puen de Luna, después de cruzar el Gallego, hasta el frondoso bosque cultivado con técnicas modernas, como el riego por aspersión, las redes de telas de plástico, que libran a las deliciosas manzanas que en él, se crían, de las tormentas que crueles, lanzan sus piedras de granizo. Por  su parte alta,corre un canal que toma las aguas del río Gállego, en la presa de Ardisa, con el que van goteando los manzanos.Al otro lado del canal,se alzan unos montes, revestidos de carrascas y de pinos, a los que así llamo, porque  creo que son mayores que los clásicos tozales.En este viaje nos introdujimos por ellos y contemplamos unos campos cubiertos de yerbas secas, porque estábamos en Enero, en lo más crudo del invierno y pasamos por uno de ellos, de secano, que si estuviera en Velillas o en Siétamo, todos los años lo sembraríamos de trigo.Pero allí, que es una zona de canales,sólo se aprecia para cultivarla,  la tierra regable. En otros tiempos la hubieran “corrido” para pastarla, los  rebaños de ovejas,que ya no quedan por esas hermosas,  pero deshabitadas tierras. A un momento dado apareció ante nosotros un espacio de cierta extensión,que estaba labrado,  pero no con las tejas que arrastran  los tractores ni las mulas, sino por los colmillos de los jabalíes, que tienen en aquellos montes, vestidos de enormes pinos, un refugio privilegiado. Ahí reina la paz, porque en un carasol, oculto para los que pasan por la carretera, unas cien colmenas de abejas, que son las reinas obreras, más felices, en aquellas montañas.
Bajamos después a ver al encargado de podar, de labrar y de regar los árboles frutales, que estaba recogiendo las tijeras “podaderas”, movidas por la electricidad, acumulado en una batería. Era el primer habitante de las Cinco Villas, que pude ver durante esta excursión. Tenía escasos  años, pero su cabeza reflejaba con sus palabras sabias, los pensamientos, que le inspiraban aquellos manzanos, que por el Este ascendían hacia la montaña y por el  Oeste, bajaban, precipitados  hacia abajo, es decir hacia las orillas del río. Estaba sólo casi todo el día, o más bien acompañado por los árboles y se sentía feliz,  porque en Zaragoza,  que es una gran ciudad,  no lejana de la finca que él cultivaba,muchos jóvenes no encontraban trabajo, escuchando músicas y ruidos, a veces repugnantes, mientrasél oía los cantos de los numerosos pájaros, que cantaban en los árboles, que él estaba podando. Tomó Antonio una pieza averiada para llevarla a un taller mecánico,  que se encuentra en Piedratajada, en la provincia de Zaragoza. Yo observé el rostro del muchacho, porque se ven en sus habitantes rasgos vasco-ibéricos, pero en su cara asomaban unas pecas, que marcaban algunos orígenes de los visigodos, que ocuparon estas tierras y las de la vecina Navarra.
Marchamos felices a Piedratajada,  y allí en un amplio espacio, estaban la casa y a su lado el taller de un mecánico, de aspecto joven, con su pelo de color rubio, que como el tractorista, encargado de la finca de los manzanos, hacía pensar en las diversas razas que ocuparon estas tierras. Estaba trabajando,  con su guardapolvo de color verde. Le dio Antonio el encargo y después nos pusimos a hablar y a hablar, sin que faltaran motivos para comentar.Yo al ver los carteles, escritos al lado de la puerta del taller, le hice observar lo semejante que era su profesión, con la de los médicos, que procuran reparar a los individuos urbanos, mientras él trataba de mantener fuertes las máquinas, que el hombre ha inventado para facilitar sus trabajos.Los médicos observan el corazón que reparte la sangre por todo el cuerpo mientras él, cuida el motor que con el gasoil impele la marcha del tractor. Y en aquellos momentos subía por la carretera un tractor verde con dos vecinos del dueño del taller; si, un tractor, que parecía alegre como alegres sonreían los dos vecinos de Piedratajada, que lo manejaban. E iban alegres porque en el remolque, asomaban leñas secas de varios  árboles del pueblo, como las ramas  de una vieja noguera, que aquella noche iban a quemar para honrar a San Fabián y a San Sebastián. ¡Que alegría vivimos los tres vecinos de Las Pedrosas, Antonio el de Velillas y yo Ignacio, el de Siétamo!. Yo, contagiado por aquel espíritu abierto de aquellos  cincovillenses, me puse a gritar :”VI VA SAN FA BIAN Y  SAN  SE BAS TI AN”  y Antonio completó la letra de coplas de picadillo. En tiempos pasados se quemaban las hogueras, en varios barrios y el más viejo de los que encendía una, gritaba: ”¿Quien es más agudo, el que come queso o el que come pan?” y los vecinos de otra hoguera, contestaban: ”El que come queso” y los que se estaban calentando el cuerpo en otras hogueras,calentaban los ánimos de todos los vecinos de Piedratajada,gritando:”En el culo me des unbeso” y si les habían contestado que era más agudo el que come pan, le respondían:”En el culo te muerda un alacrán”.
Estos dos santos son patronos de los médicos y fueron martirizados en los primeros tempos del cristianismo. ¿Desde entonces se cantan alrededor de las hogueras ,cantos en su honor?. No , porque ya se celebraban  ceremonias de esta índole, en plena Naturaleza,desde antes de que nacieran estos santos, pues los hombres primitivos ya encendían hogueras, para adorar a los dioses y entregarse a ellos ,corriendo descalzos, por encima de las brasas, que quedaban después de arder las hogueras. Dicen que en un pueblo de Soria, todavía pasan sus habitantes sobre las brasas. Y esto es una verdad,porque yo me acuerdo de que en mi pueblo de Siétamo,  antes y algunos años después de la Guerra Civil, pasaban varios hijos del pueblo, descalzos sobre las brasas y algunos como un mozo de casa Trullenque,acomodaba a un niño sobre sus hombros y, tal vez, sin darse cuenta estaba adorando al Creador y deseando un buen porvenir para el niño,  que sobre él, participaba en el misterio del fuego.
Los vecinos de Piedratajada, generosos y amantes de las tradiciones, nos invitaron a quedarnos a participar en la quema de la hoguera y a su alrededor gozar de una espléndida cena.¡Que me perdonen ,porque yo debía haber respetado su comunicación con los santos, a los que querían acercarnos!. Aquellos benditos vecinos de Piedratajada están cerca de la gran urbe zaragozana, pero están todavía más cerca de Dios, porque conservan las primitivas relaciones de sus antepasados con el Creador de la Naturaleza.

miércoles, 18 de enero de 2012

El antiguo trabajador,Lloret


Nos encontramos en una época, en que la gente, ya casi ha acabado de huir de los pequeños pueblos y se encuentran en las capitales. En los pueblos soñaban que en la capital vivirían felices,irían sus niños al Colegio y sus padres vivirían en elegantes pisos. Ha pasado una etapa en que aquello parecía ser verdad,porque abundando el dinero, que los Bancos prestaban con gran facilidad, se llegaron a construir pisos y pisos, que ahora, muchos de ellos, están cerrados sin nadie que los habite. Pero aquella ilusión se acabó, porque los Bancos derrocharon el dinero entre los jóvenes, para que éstos se compraran pisos.Les dejaban cantidades,  a veces superiores al precio de los pisos y les añadían cantidades para que compraran,  al mismo tiempo, automóviles. Pero llegó el paro y el gobierno decía que aquello no tenía importancia, y los jóvenes y también mayores,se quedaron sin trabajo y no podían abonar las deudas que habían comprometido con los Bancos. Muchos habían abandonado sus estudios, al ver como iban a ganar dinero trabajando en la Construcción, pero al cesar ésta, se convirtieron en parados, con sus mentes vacías de conocimientos y en deudores. Pero no sólo se hicieron deudores a sí mismos, sino que también convirtieron en deudores a sus padres y abuelos, que les firmaron sus créditos. ¿Qué ocurre ahora?, pues según algunos, lo que ahora ocurre, es que estamos hundidos en una terrible crisis, que como me explica Lloret, consiste en una “vida muy jodida”. Este don Salvador Lloret se puso a recordarnos los tiempos pasados.Decía que su padre nació en Sanlucar de Barrameda y se casó con Dolores Arias. Por medio de parientes altoaragoneses,soñando con heredar parte de la herencia de sus padres, volvieron desde las Islas Canarias, donde vivían, a Fañanás. Y allí, vivían  con tres hijos,el mayor de los cuales era Salvador,con sólo cuatro años; se murió su padre y no tuvieron más remedio que trabajar, porque no heredaron nada ya que en Fañanás, según el derecho aragonés, el heredero, se quedaba con todos los bienes de la familia.Entonces se tuvieron que poner a trabajar en la agricultura, en la ganadería,  en el Campo de Vuelos sin Motor de Monflorite y “en todo lo que salía”. Ahora,  encambio, nadie hace caso de las ofertas de trabajo que anuncian en el periódico,  sino que están esperando, que los vayan a buscar a sus casas .Si algún patrono de los pocos que van quedando, les va a contratar, les exigen que , por ejemplo no quieren utilizar carretillas ni palas de mano, sino que el trabajo, que les ofrecen, sea cómodo. Ahora se encuentran obreros parados, que no han sido nunca trabajadores, pero  aquellos que lo son, porque el trabajo les agrada, no lo pasan mal del todo.
Lloret está jubilado por enfermedad pulmonar, pero ha sido un gran trabajador, pues a los cuatro años ya tenía que fijarse en el trabajo de su abuelo y de su madre.Así,  a lo largo de su vida trabajó en multitud de oficios,primero de cocinero, luego de carpintero, después de pintor, de albañil, en una palabra como buscaba siempre el trabajo,encontraba en él,  todos los oficios.Un día del año 2012,encontré a Llovet,  en un Bar de los Porches, comentando el pasado, con un antiguo vecino suyo de Fañanás y allí, éste,  habló de una ocasión en que con dos compañeros suyos, pidieron y obtuvieron un crédito de doscientas mil pesetas.Cada uno hizo con su parte lo que pudo.El amigo de Salvador Lloret  compró seis terneros para cebarlos y desde aquel día, ya no le faltó trabajo.

lunes, 16 de enero de 2012

La gripe aviar de los estorninos



Por la chimenea del hogar, en  casa Almudévar de Siétamo  penetran en las habitaciones, algunos estorninos. Para no matarlos, abro la puerta por la que se baja al corral y los asusto para que recobren la libertad. Te dejan la habitación donde se encuentra el hogar, con las cortinas destrozadas por las uñas, con que los estorninos, se agarran a las mismas, al mismo tiempo, que por todas partes, dejan sus excrementos. En distintas ocasiones han penetrado estorninos en mi casa y yo he observado que algunas veces son de los llamados negros,  que tienen  un color apizarrado oscuro, con algún ligero brillo, como purpúreo y otras son de los llamados pintos, con  su plumaje de color tordo, una mezcla del  blanco y pardo, y con pintas por todo su plumaje. Cuando yo era niño me fijaba en los gorriones, en las cardelinas, en las abubillas, pero  no me acuerdo de los estorninos.   Sin embargo ya venían por España, como escribe el Doctor Brehm, en “La vida de los animales”, el año 1881, lo siguiente:”Los he oído cantar en Enero en los campanarios de la catedral de Toledo”.
Pero cuando el Doctor Brehm, dice haberlos visto en España, seguramente habría alguno, pero de lo que me acuerdo es que Rodríguez de la Fuente, los introdujo en nuestro País, pensando que acabarían con la procesionaria, parásito de los pinos. Es un ave que emigra desde Alemania hasta España, llegando a Huesca a finales de Agosto. Yo me he fijado que cuando todavía vuelan por nuestros cielos, las golondrinas, son todavía muy pocos los estorninos que nos han llegado. Cuando llegan a Huesca no se van a dormir  a los pinos de San Jorge, más elevado y orientado al viento cierzo, sino que se van a puntos más refugiados de los fríos aires, como el Parque y a los arboles que se encuentran al lado del Hospital Viejo, donde la temperatura es más benévola que en el Cerro de San Jorge. Pero no están tan sólo por Alemania y España, sino que se les ve también por Italia, Rumanía, Grecia, en el Cáucaso y en una enorme extensión de Asia como en la Cachemira del Pakistán y la de la India.
Cuando acuden a nuestras tierras lo hacen en multitud y por las noches se reúnen para dormir y al amanecer se desparraman por el cielo formando como nubes pardo oscuras y revolotean  y chillan con diversas modalidades, pues no cantan bien, pero tienen facilidad  para, además de chillar, gorgotear, cuchichear, silbar e incluso cantar, pronunciando palabras como los cuervos.
A pesar de ese aspecto de la especie, que produce susto en aquellos que ven esas nubes negras de pájaros, es un animal simpático porque en cautividad,  que en España no se ha experimentado, es divertido,  aficionado a jugar como los niños y aprende a imitar las palabras, que nosotros pronunciamos  y se llega a encariñar con su amigo cuidador, siendo capaz de vivir en la jaula casi tanto tiempo, como vive un hombre.
Dicen que a la agricultura no le produce perjuicios, aunque a  los que tienen viñas los espantan justificadamente. Pero no sólo éstos, sino en las fincas productoras de fruta de Binéfar y de Lérida, han tenido que poner redes para que los estorninos no picoteen en las peras y en las manzanas. Alfonso Buil,  en su huerto de Albero Alto, tenía tres cerezos y cuando sus frutos estaban ya maduros,  en una mañana, los hacían desaparecer. En un día son capaces de limpiar de cerezas  un campo productor de las mismas, dejando yermo ese huerto.
Forman nubes negras de estorninos que donde bajan, acaban con todo, pues se ven olivares cargados de aceitunas,  por la mañana y por la tarde, ya las han hecho desparecer. Desde el piso de don Alfonso Buil se contempla la iglesia de Santo Domingo, con amplios tejados y largas canales, en los que antes criaban cientos de gorriones, pero ahora ya no se contempla ningún gorrión porque los estorninos han acabado con ellos. Miraba Alfonso los estorninos como recorrían las canales y como levantaban las tejas de la iglesia de Santo Domingo, introducían sus picos en los nidos y sacaban los huevos y las crías de gorrión y  los comían. No quedaban gorriones, pero después de levantar  las tejas de algunas naves o pajares, se abrían goteras y se caían algunos tejados si no eran reparados por sus dueños. Antes,  en Santo Domingo por lo menos criaban cien o más gorriones, pero también criaban muchas palomas, de las que el día 30 de Diciembre de 2011, se podían contemplar sólo tres.
De todas formas no sólo han sido los estorninos los causantes de la casi desaparición de Huesca de las palomas, pues el hombre se ha encargado de hacerlo.
En Huesca, además de estorninos, abundaban las palomas urbanas y criaban hasta en los Porches, llenando de heces todas las aceras. Parece ser que alguien ha colocado jaulones, en distintos lugares, donde las palomas entraban y no podían salir. Yo no sé qué se hizo con las citadas palomas, pero ya no las hemos vuelto a ver. Antes ya existía un procedimiento para cazar palomas y poder consumir a sus  pichones.  Dicen que en altas ventanas en la parte superior de la Plaza del Mercado, dejaban sus puertas abiertas y allí entraban las palomas a criar. Cuando querían capturar algunas de ellas, cerraban las ventanas y sacrificaban las que después guisaban y se comían. Pero lo que es indudable es que esas nubes de estroninos van haciendo desaparecer del Somontano las cardelinas o jilgueros, verderones y otras especies de pájaros que nos alegraban en nuestros montes y que ahora se ven solitarios, de hombres y de animales.
¿Qué han hecho en Huesca para combatir esas invasiones extranjeras de estorninos, que nos están entristeciendo nuestra tierra?.


Ahora parece ser que está muy próxima a nosotros la gripe de las aves y la Unión Europea parece dispuesta a decidir, si además de las medidas de cuarentena que ya existen,  prohíbe   la importación de aves a nuestro continente. Dice la prensa que el corazón de Europa ya no está libre de la gripe aviar y yo me preguntó y ¿los estorninos?.  Yo no lo sé, pero cuando pasa uno por el Parque, hay zonas que desprenden un olor apestante, con las aguas sucias por las heces de la “turba multa” formada por los estorninos, que al mismo tiempo “adornan” los bancos donde no es posible sentarse. Si en Europa prohíben la entrada de aves forasteras, ¿quién les prohibirá a los simpáticos y ahora  peligrosos estorninos, que invadan masivamente nuestro Parque?.
En Inglaterra se  asustaron por el loro que  murió por la gripe aviar. En Turquía y Rumanía se han detectado cepas de la gripe. En Suecia se produce un escándalo por la muerte de siete patos y en Rumanía y  Macedonia se está procediendo a eliminar aves en libertad.
En España se ha distribuido un protocolo para que los doctores puedan identificar al virus causante de la gripe.
En Huesca disparan cohetes, cuando llega la tarde y producen unas explosiones, que asustan de momento a los estorninos, pero vuelven enseguida y dañan con su exagerado clamor a las personas que por allí pasan y a las viven cerca del Parque. En el pinar del Hospital viejo no los disparan y siguen accediendo a él, formando al levantarse por la mañana, nubes negras. Se ha gastado dinero en desalojarlos del Parque, pero no se ha logrado nada. Tal vez haya que volver a utilizar algún procedimiento, como el que yo me acuerdo que usaban en el Somontano, que consistía en poner en los cados y madrigueras de raposas y de conejos, latas de azufre, que hacían salir rápidamente a esos animales y que ya no volvían en mucho tiempo. El azufre mata el oídium de las viñas, los gusanos, haciendo huir a los insectos. ¿No haría, también, huir a los estorninos ?. Don Ramón Buil Calvo, Señor del Señorío de Aniés, que vivía en el Castillo de San Román de Morrano y que fue Guarda Mayor Forestal de Huesca, amigo de Don Joaquín Costa, en el interior del tonel o cuba en que había de guardar vino, quemaba una pajuela de azufre, que se sostiene con un alambre y una vez quemada la pajuela,  sacaba el alambre y  cerraba la pipa o recipiente y a las dos o tres horas, ya podía contener el vino. El azufre es enemigo no sólo de los gusanos y de los insectos, sino de los pequeños parásitos que ensucian las pipas o toneles y los que atacan, en los huertos, las plantas productoras de tomates y las que crían alubias o judías. Cuando dichas plantas se van poniendo amarillentas, se azufran esparciendo polvo de azufre sobre ellas. Con el azufre se fabrica ácido sulfúrico,  que es muy corrosivo, pero hay productos en los que entra a formar parte el azufre, como el sulfuro de carbono que se usa como disolvente, el ácido sulfhídrico  formado por hidrógeno y azufre, que huele a “huevos podridos” y que hace que las aguas en algunas fuentes, manen pudiendo ser consumidas por el hombre. Yo he conocido una de esas fuentes, en Arechavaleta, entre Escoriaza y Mondragón y  otra que tenemos en el Balneario de  Panticosa. La flor de azufre, que es cristalina y pulverulenta, con la que se lucha contra el oídium también puede emplearse para destruir toda clase de gusanos y de insectos, que van contra los vegetales. Yo creo que así como a las cepas se les puede aplicar por medio de fuelles, también se podría distribuir por los altos árboles, con tractores e incluso con helicópteros. Le he preguntado a un señor que dispara los cohetes, que por qué no utilizan el azufre y me ha contestado que por ser tóxico. Efectivamente  hay productos de azufre que lo son,  pero los hay que son terapéuticos y especialmente en Veterinaria, que ha usado  como purgante el sulfato de magnesio y el de sodio. En dermatología y oftalmología se usaba un polvo finísimo de color blanco y el azufre coloidal se inyectaba para combatir ciertas formas de reumatismo. Todos sabemos que en muchos balnearios se encuentran aguas sulfurosas. Yo no soy técnico y no se me puede hacer caso de lo que acabo de escribir, pero si las autoridades se preocuparan de resolver este problema, que en muchos casos resolvieron nuestros antepasados, como el problema de ahuyentar a las raposas y a los conejos, yo creo que las autoridades gobernarían a los estorninos, aunque, a veces, no nos gobiernan bien a todos los ciudadanos. En Huesca los jardineros trabajan, pero no pueden lograr la  limpieza, luchando contra la masa oscura que duerme entre las ramas del Parque.
¡Salud para los hombres y mujeres y para los estorninos, si,salud para los estorninos, pero lejos de nuestro Parque y de nuestro viejo Hospital!.

sábado, 14 de enero de 2012

Juventud, divino tesoro, ya te vas…

Viviendas sociales vacías
Rubén Darío, poeta conmovedor, parece que veía venir un periodo triste para la juventud, como todos los que a lo largo de la Historia, han ido pasando, pero ahora, aplicando ese pasar a la juventud actual, se da uno cuenta que quizá ésta juventud,  se convierta en una generación perdida. Llorar por una generación perdida es lo mismo que llorar por la humanidad, pues decía Rubén: ”Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver. Cuando quiero llorar no lloro y a veces, lloro sin querer”. No sé si los jóvenes no querrían llorar, cuando se vieron rodeados por una construcción de chalets y de viviendas, que se expandía por toda España, pero ahora lloran sin querer. Mi amigo Alfonso Buil, con sus noventa años, cuando todavía era un niño de unos trece, desde la altura de la Sierra de Guara, se daba cuenta de los “filtros”,  que se abrían en las rocas y por los que desaparecían las aguas que enviaban las nubes, desde todavía más arriba. Aquellas aguas llovedizas, se filtraban e iban a parar a la Cueva de Solencio,  donde sólo servían para ahogar a algún explorador o para enterrar, en este caso “desaguar” a alguien que quería suicidarse. El miraba el horizonte y soñaba, al contemplar las tierras que se habían  de regar debajo de Santa Cilia de Panzano y de San Román de Morrano, por Sieso , Casbas, Angüés y Siétamo y al fondo se divisaba el fabuloso Moncayo, como si estuviera al alcance de la mano. En el Monasterio de Casbas, su Abadesa doña Ana Francisca Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda, Ministro de Carlos III, entre otras muchas ocupaciones civiles y militares, describió una Romería que en una ermita del Moncayo, se celebraba con actos religiosos seguidos de festejos, en los que las sanas y humildes pastoras del Moncayo, bailaban con los nobles que acudían a dicha Romería. Aquellas extensas tierras, había que regarlas, para que como le decía Don Joaquín Costa a su padre: con los riegos, la provincia de Huesca será la más rica en producción agrícola de toda España. Y él soñaba al ver las experiencias de su padre, de  obtener partos dobles de las ovejas de su casa de San Román de Morrano, que con las producciones vegetales de las huertas, los españoles se alimentaran con abundancia. Llegó la cruel Guerra Civil de 1936 y llegó el hambre a los españoles, tanto que Argentina, conmovida, nos envió toneladas y toneladas de trigo y los americanos leche en polvo, para alimentar a los niños en las escuelas. Allá arriba Alfonso no tenía motivos para llorar, sino para sonreír, pero al llegar la Guerra tuvo que llorar por los difuntos que caían abundantes, cerca de San Román, como el boticario de Casbas. Pero dominó el manantial de las lágrimas de sus ojos, porque lo que hizo, fue sembrar el patrimonio de su padre con sus jóvenes trece años, ya que éste padre estaba enfermo.  Pasaron desde entonces, muchos años y como me he expresado, los españoles se vieron rodeados por una construcción casi infinita, olvidándose de los pantanos y canales, que había que hacer correr por esas tierras. Y entre tanto la industria en Huesca aunque creció con muy poco vigor y muchas veces desdeñada por los “señores” de la administración, ha ido desapareciendo poco a poco y no quedó más que la construcción y a ella acudían a trabajar y a ganar dinero. 
Alfonso Buil, recordando aquellos viejos años, se expresaba así,  hace pocos días: me da la impresión de que la juventud, va a ser parte de una generación perdida, porque se ha quedado sin trabajo y sin estudios. Pero además muchos jóvenes quedaron endeudados para unos treinta  años, porque animados por el dinero que ganaban, se lanzaron a comprar viviendas y coches. Me dice Alfonso, que por lo menos una mitad de esa juventud, ha sido o puede verse hipotecada y despojada de sus pisos y esa deuda no les afecta sólo a ellos, sino también a sus familiares, ya mayores, que, muy optimistas no se negaron a firmar los contratos bancarios, que concertaban los jóvenes. Cuando aquellos jóvenes firmaban una hipoteca, se comprometían a devolver el dinero que les había prestado el Banco. Pero cuando se quedaban sin trabajo y no podían devolver los plazos del préstamo, el Banco no quería recibir ladrillos,  sino dinero. Cuando no pagaban, el Banco subastaba el piso y lo adjudicaban por un precio inferior a su valor real, pero si no podía dicho Banco  sacar todo el dinero que el joven debía, éste se quedaba sin piso y debiendo una cantidad, que cuando en ella pensaba, lloraba , no sé si queriendo o sin querer. Hay que arreglar en la sociedad, el asunto de los préstamos,  pues como me dice Alfonso Buil , hay personas que por deudas de dos millones de pesetas han perdido su fábrica o su maquinaria , que era más valiosa que su deuda. Aquí no hay cuidado por el bienestar de los hombres, que se ven sin ayuda, como en cambio la reciben,  los mismos Bancos del Estado. Aquí, ¿Quién tiene que llorar?.  Yo creo que el hombre,  unas veces sabiendo por qué y otras sin saberlo. Se han perdido todos los valores del hombre, incluido el deseo de estudiar, entre otras cosas porque en Huesca, si se necesitaban doscientas pisos al año,  se han construido, tal vez dos mil. En España  todo el mundo se ha dedicado a ganar dinero, desde los jóvenes hasta los ayuntamientos.
Han disminuido los estudiantes por  ambición, unas veces de ganar dinero y otras por la necesidad del mismo y dejaron los estudios para ir a la construcción e igual ha pasado con los jóvenes agricultores, que han dejado los pueblos abandonados,  a sus padres solos y muchas de aquellas tierras que Joaquín Costa amaba tanto, se han quedado de secano. Esas tierras, sin agua no podrán llorar ni llorarán los hombres que por ellas caminen, porque casi nadie las visita.
Hemos pasado por una época en que la enseñanza ha perdido la disciplina, y se  ha perdido respeto, porque se han perdido todos los valores.  Por la poca preparación en algunos centros de enseñanza, en Alemania dicen que de cada diez empleados, hay cuatro o cinco que no están bien preparados y cuando vieron venir el fallo de la construcción, prepararon puestos de trabajo en otros gremios. Aquí la política se olvidó de todos los problemas. En distintos lugares de España, declararon construibles muchos campos,  con lo que levantaron sus precios. Ahora sobran solares y viviendas que unas se han ocupado durante un cierto tiempo,  pero muchas no se han estrenado y otras ni siquiera se han vendido. Aquel gobierno levantó los precios,  ahora se los quieren cobrar, como si el dinero lo fueran a fabricar los ciudadanos. Con esa actitud van a colaborar en la ruina general,  sin tener que llorar, que ya llorarán los explotados por un gobierno y por el otro.    

jueves, 12 de enero de 2012

¿Vuelve Huesca a un retraso humano?.-


Me he encontrado con un amigo de unos sesenta años. Íbamos de paseo por la Calle de Tarbes y  habiendo comenzado nuestra conversación, decidimos acabarla, paseando por la misma ruta. Es un hombre de un buen humor continuo, porque, a pesar de las dificultades económicas que sufrimos casi todos los oscenses, él se consuela opinando que ya no volverán a Huesca y su Provincia, los apuros que por los años cincuenta y sesenta se pasaron. Su memoria le llevó a recordar el comienzo de su profesión  de Maestro Nacional, en un pueblo de la Montaña, llamado Acumuer, donde a pesar de las duras vivencias, que tenían que sufrir sus vecinos y sus maestros, en una palabra, sobrevivían. Pero uno se da cuenta de que sus cualidades fueron la causa de esa supervivencia, ya que su buen humor le funcionaba lo mismo que ahora, después de un montón de años; ese buen humor cultivaba la amistad y ésta, la solidaridad. Y ese conjunto de cualidades humanas, hacían que sobrevivieran los niños, los jóvenes y los adultos de Acumuer, acompañados por la alegría que repartían los Maestros, entre todos.
Entonces se decía que España era un País tercermundista y subdesarrollado y los norteamericanos nos querían ayudar a alcanzar el desarrollo. Para ello nos ayudaron, enviándonos leche en polvo, para que todos los niños españoles desayunaran cada día leche americana. Acabado el paseo, entramos en un Bar y allí nos pusimos a escribir; se acercaron varios amigos  y yo le pregunté, a uno de ellos, su opinión sobre el resultado que aquella leche en polvo, que si había dado buen resultado en el desarrollo de los niños y me contestó que él no cree que diera un buen resultado en los niños, sino que aquello había sido una especie de propaganda americana, como si su País fuera el más generoso del Mundo. En cambio le pregunté a otro señor, que por ahí pasaba, si creía en el buen resultado alimenticio que aquella leche habría producido en los niños y me contestó que sí. Pero mi amigo,  que no creía en el éxito de la leche en polvo, me dijo que lo que había sido un verdadero triunfo de la solidaridad  humana, fue el envío por parte de la Argentina, entonces bajo el poder de Perón, de trigo que evitó muchas ocasiones de que el hambre física, matara a muchos españoles.
El buen humor de los españoles les ayudó a superar aquellas negras situaciones de hambre y mi amigo el maestro Nacional, aprovechó la “leche”,  en unión de su Maestra, para organizar, en las largas veladas invernales, a los niños, niñas, adultos masculinos y femeninos, mozos y mozas del pueblo de Acumuer, para merendar largas  “chocolatadas”,  acompañadas con alegres vivencias que eran acompañadas con series de cantos, muchas veces de jotas, para acabar bailando. Se reunían en algunos de los mayores patios de las casa del pueblo. No eran únicamente la leche en polvo y el chocolate los alimentos de sus cuerpos, porque también había que alimentar los espíritus de todos los vecinos del pueblo de Acumuer, sino que se complementaban las deliciosas chocolatadas, con los sonidos de una guitarra y de un violín, que los hacían sonar dos personas mayores, que conocieron, hacía ya muchos años a Sarasate, gran violinista navarro. Entre pieza musical y pieza musical, contaban que en cierta ocasión en otro de los pueblos del Pirineo, no se sabe, si navarro o aragonés, organizaron un concurso de los mejores violinistas, que por aquellas altas tierras destacaban, acariciando los violines. Acabaron de sonar sus violines y el jurado no tenía capacidad para discernir quien era el violinista que mejor  había hecho sonar su instrumento musical. Los miembros del jurado eran hombres justos y querían darle el premio al que mejor hubiera actuado y para obtener este resultado, propusieron, sacarle a cada violín una cuerda. Así lo hicieron, pero el jurado seguía sin poder distinguir al mejor violinista. Siguieron eliminando cuerdas en todos los violines, y hacían sonar el mismo tema una y otra vez, hasta que fueron dos los concursantes y el que quedó campeón fue el navarro Sarasate.
Ya sólo quedaba sentado en el velador, un espectador y un auditor de la redacción de esta artículo, llamado David y se quedó conforme con las teorías de la antigua amistad y solidaridad y quiso comprobarlo con las matacías de “tocinos” que se hacía en la finca del oscense Colchoné, donde él trabajaba. Decía que un día mataba él, otro el tractorista, otro el pastor y así se iba pasando el invierno, en qué comían carne asada de cerdo, chorizo, torteta, acompañando esa tan gustosa carne con buenos tragos de vino. Procedían con solidaridad y se repartían en cada matacía buenos regalos, estaban alegres con los tragos y calientes con el fuego de la leña que quemaban. En una palabra, que como les sucedía en Acumuer, iban sobreviviendo, igual que sobrevivían los trabajadores de la Bodega Comercial de dicho pueblo, que cuando tenían que subir el vino de los camiones a la cuba, sobre los lomos de los machos y de las mulas, que estaba en lo más alto del  pueblo, bebían y bebían vino y cuando caminaban hacia arriba, se agarraban  con sus manos a las colas de los animales, que les ayudaban a subir. Era esta otra forma de solidaridad entre animales y hombres, que les ayudaban también a sobrevivir. Entonces sobrevivían, cuando estaban medio “pirulís”, agarrándose a los rabos de las mulas y ahora, muchos sábados por la noche, en parques y arboledas, muchos chicos y chicas beben y beben y vuelven a beber fuertes licores alcohólicos, lo que no basta para sobrevivir, sino para deshacer su personalidad humana.  
Vinieron otros tiempos y los jóvenes ya no van a hacer el Servicio Militar, es decir a hacer la Mili, como llamaban a tal servicio. Mi amigo pasó dos años en Ifni y  vio como apedreaban a una mora ya vieja, lo que le hizo sufrir mucho, pero le explicaron que lo hacían porque se esperaba que, como en otras ocasiones, colocara entre las redes algún explosivo, que causara la muerte a los soldados. Sufrió todavía más, cuando vio fusilar a un compañero suyo, por haberse dormido haciendo guardia. Pero su humor noble y alegre, le dio el triunfo final a su Servicio Militar, porque un día su novia,  desde Huesca, lo  vio desfilar de abanderado, caminando el primero de la Compañía de Zapadores, cuando en el Cine Olimpia, representaban el NODO. Su novia le llamó y le llenó el corazón de alegría y de esperanza. Han pasado cincuenta años y todavía le dura esa esperanza de vivir, aunque sea sólo sobreviviendo.        

jueves, 5 de enero de 2012

José María Castán, marino de secano


No es que José María Castán sea un marino de secano, sino un marinero de la Marina Mercante. De la misma forma que muchos grausinos, viajaron por el Mundo, empezando por la Ribagorza y siguiendo unos por los Pirineos hacia Francia y otros por Barcelona a las Américas, José María estudió la carrera de Marino Mercante y más que correr por el mundo, navegó por los mares y desembarcó en los puertos, unos grandiosos como el de Londres y otros modestos como el del Sahara Español o el de la también española Guinea. Pero aquellos viajes lo separaban del arte, que tanto reinaba por Graus, capital de la Ribagorza. Aquella Plaza, formada por Palacios, como el de los Bardají, uno de ellos casado con una Azara, hermana de los ilustres Azaras de Barbuñales, le hacía recordar como el Naturalista Félix de Azara, que navegando fue a permanecer años enteros en Paraguay, para volver a su pueblo de Barbuñales, donde murió. Este recuerdo le vino a su cabeza y lo sintió en su corazón y volvió al Alto Aragón, donde conoció a su amor, natural de Almudévar, que tanto ha trabajado en Huesca en la enseñanza y en la educación de los niños, pues es Maestra Nacional. De estos motivos vino el deseo de abandonar las aguas marinas y de volver a su tierra altoaragonesa, casi toda de secano puro, lo que alguno ha visto la oportunidad de llamarlo, marino de Secano.Con mi hermano el Marino Luis Almudévar tuvo una buena amistad, como otros Marinos, que al alejarse de la costa, les aumenta el recuerdo de sus amigos y al encontrarse en los puertos, se alegran mutuamente,
El abuelo de José María fue farmacéutico en Comillas, donde conoció a su abuela Cándida de Zuloaga, hermana del gran pintor Ignacio de Zuloaga, que murió en 1945.Este famoso pintor no necesita alabanzas de nadie, pues contemplado sus cuadros, se elevan los espíritus de quienes los contemplan. Vivió cuarenta años en París, pero su corazón español estaba influido por la huella del Greco, de Velázquez y de Goya, fundida dicha huella en un estilo particular. Se le ha criticado por su pintura de gitanos y toreros, que eran una señal de la verdadera España trágica y triste de esos toreros al mismo tiempo triste y alegre de los gitanos. Creó los cuadros de “Los hijos de San Millán”, “La victoria de la fiesta” y “El Cristo de la sangre”. José María se siente emocionado y alegre al contemplar el cuadro de “Mi prima Cándida”. A José María le pasaba como a Zuloaga, porque éste, viviendo cuarenta años en París, no paraba de acordarse de su España trágica, triste y alegre, no pudo evitar volver a su Patria y a José María cuando navegaba por el Mundo le pasaba lo mismo, que le hizo volver a “esta España nuestra”.
De la misma forma que tuvo afición por los gitanos y los pintó, era muy amigo en Sevilla de los toreros, que incluso lo introdujeron en la faena  del toreo, llegando a ponerle como sobrenombre “El Pintor”.
Así como pintó a su prima Cándida, pintó a sus hermanos, uno de cuyos retratos,  el de su  abuelo José María Castán, lo ha recordado durante toda su vida. Pintó cuadros de Graus, que José María tuvo la dicha de contemplar, pues uno de ellos se expuso en Zaragoza, en una  Exposición dedicada a Joaquín Costa. José María no pudo menos que ir a contemplar el cuadro, que le recordó su infancia en Graus, su comunidad sanguínea con Zuloaga y la gran amistad y parentesco que tuvo su abuelo con Joaquín Costa.
Joaquín Costa el Profeta del Alto Aragón, que muchos han olvidado y algunos lo han hecho olvidar y han causado lágrimas, por ejemplo, al pasar por la Calle Mayor o carretera N_240 de Angüés, que le pusieron su nombre, para despertar la esperanza en las aguas dulces, distintas de las amargas por las que navegó José María Castán y mi difunto hermano Luis Almudévar. Esperaron los que por allí pasaban, ver regadas las tierras del Somontano y de la Hoya de Huesca, pero no se cumplió la profecía de que las aguas regaran Sieso, Cabas, Junzano, Angüés, Torres de Montes, las de la Villa de Siétamo, donde nacimos mi hermano Luis y yo. Tampoco llegaron las aguas a la Hoya de Huesca. Ahora, al pasar por esa calle y ver el cartel que exhibe el nombre del Profeta, que contrasta con la esperanza en el riego, atrae lágrimas a los ojos.
Joaquín Costa vivió en una época en que todavía se daban los retos entre caballeros, por su honor y tenía también su navaja. Esta la ha tenido en sus manos José María y recuerda como al abrir el corte, se escuchaban los sonidos cricrocricro.
En cierta ocasión Costa, ofendido por desprecio por las palabras de un individuo que políticamente desdeñaba el papel que el reparto del agua de los ríos, en las tierras del  Altoaragón, se retaron ambos y gracias al señor, no pasó nada. Costa al recobrar su equilibrio psíquico, estaba como arrepentido de haber despedido los duelos de un pasado antiguo. Pero quedaron los motivos de tal duelo cuando al pasar por Angúes ves el nombre de Costa erigido en la calle Mayor y la sequia de las tierras que se contemplan desde la carretera.
José María rodeado de amor por su esposa y por sus hijas, contrastó las aguas amargas y saladas del mar con las dulces del Altoaragón y consuela su pesar, por no haber recuperado los pantanos, después de haber abandonado los mares, cantando como tenor una lengua universal, que es el canto musical. Que con un grupo de amigos dirigidos por un gran músico de Alerre, canta por los pueblos a los que llena de esperanza