lunes, 29 de junio de 2015

martes, 23 de junio de 2015

Kafka

Franz Kafka


La memoria de Kafka se iba debilitando poco a poco y sus recuerdos agradables o bochornosos, como el de aquellos días de verano, de bajas presiones, amenazando tormentas, que no acababan de romper, de aquella calorina, que te mantiene bañado en un sudor que no evapora, de horizontes neblinosos y ambiente agobiante, que no tiene fin; sus recuerdos, repito, no acudían a su mente.
Al tiempo que su memoria se mantenía obtusa, el pobre Kafka  escribía :”Soy incapaz de pensar mínimamente  en un futuro”. ¿Qué estaba, pues, presente en el ánimo del escritor?, naturalmente el presente, pero “el presente era tan malo que creí que no me atrevería a abandonarlo hasta que se convirtiera en un presente feliz”.
Yo me pregunto: ¿cómo siendo su presente tan malo no se decide a abandonarlo?; reflexiono sobre nuestro presente y encuentro la respuesta viendo como nuestras gentes en un pasado  próximo, al  llegar la democracia,  exclamaban, con un afán de acción: ¿qué vamos a hacer? Y ahora, resignadamente, sin tratar de huir hacia delante, se preguntan: ¿qué va a pasar?.

En esta pregunta se encierra como una cerrazón al movimiento, una negación  de la dinámica hacia el progreso, un progreso donde estén compaginados el vivir con ilusión y la ilusión de vivir en libertad; un futuro donde desde la profundidad del filósofo se vea posible la boda del existir con la verdad, donde se den el divorcio de la verdad impuesta con el estar y el existir; divorcio que jamás existiría donde se conservaran con naturalidad la verdad y los hombres.

lunes, 22 de junio de 2015

Maragatería y sus maragatos


Vistas del pueblo de Santiago Millas, comarca maragata (León).


La Maragatería o País  de los Maragatos es una zona de la provincia de León, que ocupa unos 710’41 Km. cuadrados, con una población de unos 14.876 habitantes. Se encuentra en la provincia de León en su parte sur-oeste. El nombre de maragato unos lo atribuyen a “mauri capti”, es decir a moros cautivos, tal vez de origen bereber, raza del mismo origen que la vasca. Otros lo atribuyen a los tiempos de la arriería, en que los maragatos desde Galicia, trasladaban pescados salados a Madrid. Su nombre vendría “del mar de los gatos”. Puede ser que algunos de los que frecuentaban pueblos como “Santiago de Millas” observasen un “mar de gatos”, aspirantes a devorar algunos pescados con los que los maragatos traficaban.
Es curioso que haya llegado a Siétamo Víctor Valderrey, porque se ha quedado atónito, al escuchar el origen del nombre del pueblo de Siétamo. Se le han presentado papeles antiguos en los que está escrito como “Sieteno”, es decir Séptimo Miliar de la Vía Romana desde Huesca a Alquézar, cuando su pueblo natal, “Santiago de Millas”, en su nombre reconoce que por esas millas se iba a Santiago de Compostela. Dicen que en su nombre se cita a las millas romanas de la calzada de Braganza a Astorga, que pasaba por los campos de “Santiago de Millas”.
La capital económica se encuentra ahora en Astorga y antes su capital era “Santiago de Millas”, y su capital religiosa está localizada en  Luyego de Somoza, donde se rinde culto a la Virgen de los Remedios.
Históricamente, después de las guerras cántabras, los que buscaban la reconquista de los astures, expandieron su territorio astur, dejando a Astorga como su capital. Es pobre la agricultura en estas tierras, aunque se habla de haber explotado minas en tiempos antiquísimos.
El instrumento musical más conservado en la Maragatería, y en toda la provincia de León, se trata de la Chifla o flauta maragata, que está ligada al tamboril y su aprendizaje está ligado a la tradición familiar  de la comarca. Como antes la jota aragonesa, que se aprendía en los pueblos por tradición, cuando ahora se aprende en las capitales,  en academias. La lengua es el castellano, aunque se trabaja por conservar el maragatu.
Le he preguntado al maragato Víctor Valderrey Yañez sobre sus platos preferidos y me ha contestado que el Cocido Maragato, que se compone principalmente por los productos del campo, como carne de cocido, verduras, acabando por la sopa. Fabrican  cecina, que es muy buscada en toda la provincia de León.
Hay una obra literaria que escribió Concha Espina, que describe la esfinge maragata. El escritor Laureano Manuel Rubio Pérez en 1995,  escribió “Arrieros maragatos: poder, negocio, linaje y familia”.
 “La fundación del pueblo permanece oculta en la historia. En los documentos antiguos aparece siempre denominado el pueblo como  “SANTIAGO DE MILLAS”; probablemente debe el nombre, como acabo de escribir, a un miliar romano de la calzada de Braganza a Astorga que atravesaba los campos del pueblo. Está situado el pueblo al pie del cerro de la Muñeca y no muy lejos se encuentran los montes emblemáticos de la Maragatería de la Somoza, el Teleno y Foncebadón.
Víctor Valderrey  es un enamorado de la Maragatería y aunque le agrada escuchar el nombre de Astorga, y de sus cercanos pueblos y villas, sus vecinos y que se llaman: Morales del Arcediano, Oteruelo de la Valduerna, Piedralba y Valdespino de Somoza. Todos ellos,  unidos a Santiago de Millas eran grandes arrieros y más en los siglos XVII al XIX, donde recorrían con éxito económico y humano por toda España e incluso Portugal,  a  dónde  acudían a comprar productos para su posterior venta en la Península. Alcanzó Santiago de Millas un gran esplendor, y se hicieron famosos en toda España. Se llegó a considerar a Santiago de Millas,  como la capital de la maragatería. Circulaban por diversos terrenos,  unos que no podían pasar con carros, pero lo hacían con fuertes mulas. Algún maragato de Santiago se distinguió por acarrear el oro del Banco de San Fernando y de algunos otros.
Los tiempos han cambiado, pues los ferrocarriles han frenado la marcha de las mulas y de los arrieros que eran sus dueños y sus amigos y ahora los maragatos que quedan son agricultores  y ganaderos.
Fueron varios los hijos de “Santiago de Millas”, pero fue muy famoso Don Santiago Alonso Cordero, que nació en 1793, que conoció todas las formas de vida de los vecinos de su pueblo, como labrador, mulatero, empresario, político y prestamista.
Es difícil encontrar en los maragatos, algo que recuerde a los moros, pues vinieron desde Asturias y su particularidad entre la población española se debe, más bien a los intereses mercantiles y económicos. Sus ropas no tienen nada de árabe, sino que obedeciendo esa forma de vestir que  concuerda con la moda que se desarrolló durante el siglo XVIII, por toda la Península e incluso entre los bretones franceses.  
Hay varias teorías sobre el origen de los maragatos, pero es evidente que no sólo viajaron por España, sino que en el siglo XVIII, poblaron las zonas  argentinas de Carmen Patagones, donde se convirtieron en auténticos gauchos. Otros pasaron al Brasil, lo que explica la Revolución de los Maragatos” en 1893.
Este marchar por todo el mundo, ir y venir, no se opone a su manera de ser, porque conservan sus costumbres y sus ropas antiguas. Esto parece un cuento,  pero no lo es, porque Víctor Valderrey y Yáñez, hasta sus veinte años de edad se ha puesto sus ropas antiguas en las fiestas de Santiago de Millares, y todavía las conserva en su pueblo, donde ya tiene pensado a quien se las dejará. Pero  tanto  ama a su pueblo, que viajando por el mundo, se está construyendo una casa, en la que sueña descansar de esta vida errante. Le pregunté si estaba casado y me contestó que era difícil conquistar a una mujer, desde tantos puntos del Universo. Esto lo explica la dificultad de contraer matrimonio, fuera de su “tribu”.  Según Dozi,  los maragatos son descendientes de los bereberes, que quedaron aislados en la zona de Astorga en tiempos de Fernando I, en el siglo XI y que se convirtieron al cristianismo. Esta teoría es posible, porque el pueblo vasco, también dicen que procede de la misma antiquísima sangre que los bereberes. Incluso en sus dos lenguas hay muchas palabras en común.
Está satisfecho Víctor Valderrey en Siétamo,  porque tanto éste como su pueblo Santiago de Millas,  tienen un nombre que deriva de las Vías Romanas. Por otra parte, siente placer al escuchar su apellido, común con el de aquella parte del Monte de Siétamo,  que se llama también Valderrey.
Me ha llamado la atención el contemplar a Víctor  “con una honradez y laboriosidad proverbial. Lo encuentras como un individuo de una raza sosegada, grave, inexpresiva, práctica e industriosa  o trabajadora”. Dice el escrito que los maragatos pertenecen a una raza inexpresiva y yo me quedo admirado de su expresividad. Tal vez sea por el tema del que me ha hablado continuamente y con amor, que es Santiago de Millas de la Maragatia.
Pero no sólo se expresa con cariño de su tierra, sino de todo el mundo, porque en sus marchas laboriosas, me ha explicado el trabajo que ha realizado en Chile, donde con máquinas ha vendimiado grandes viñas y me ha explicado como en este País, no hay parados como en su vecina la República Argentina. Ha cosechado cereales en Lérida y en Huesca y yo creo que no ha parado nunca de trabajar. Me cuenta que en Chile vendimió una viña de un oscense.
Es Víctor un hombre amante de su tierra, la Maragatería, pero la  ama, respetando el amor a todo el mundo. Los catalanes aman Cataluña, pero quieren algunos ser un País independiente y rico. Me dice que cuando se encuentra hablando con catalanes, algunos de éstos, critican España, de la que un número importante de ellos son hijos de inmigrantes. Víctor en estas ocasiones se adapta a, como explica el trabajo ya citado, ser “inexpresivo”, pero piensa en el Mundo entero y en su felicidad. En Huesca hay en la iglesia de San Lorenzo, una capilla en forma de cueva, en la que se venera a la Virgen catalana de Monserrat, con lo que aman a Cataluña, pues han tenido una historia común.  

Víctor es un ciudadano del Mundo, pero ama a su Maragatería y le gusta contemplar el monte Telero de 2.188 metros de altura o Tilero,  que fue sagrado para los astures. Todavía es el monte mítico de los maragatos. Por la arquitectura de sus edificios recuerdan la sacralidad de su tierra. Como también veneran las figuras de dos maragatos en lo alto del Ayuntamiento de Astorga y mirando al veleta de la Catedral observan la figura de Pedro Mato, maragato y símbolo de los maragatos.       

viernes, 19 de junio de 2015

Casa-Palacio de Carderera de Huesca

Con la colaboración de Angel Hernando del Cura y de mi yerno Santiago.





Yo no sólo me acuerdo de esta elegante Casa-Palacio de Huesca, que estaba situada entre  el Coso Alto y en la Plaza de la Inmaculada, sino que recuerdo con frecuencia los momentos que pasé en el citado edificio. Mi padre Manuel Almudévar Casaus era sobrino de la esposa del  dueño del Palacio, a saber Doña Rafaela Almudévar Vallés, casada con Don Joaquín Carderera Potó, nacido en Huesca el día 18 de Agosto de 1835 y muerto en 1878. Mi padre Manuel Almudévar Casaus nació en Siétamo el 28 de Febrero de 1885 e hizo su primera Comunión en Siétamo el día 19 de Abril de 1896, edad en que ya no  pudo  comunicarse con su tío Don Joaquín Carderera Potó, que vivió hasta 1878. Doña Rafaela  nació en Siétamo y era hermana del heredero del patrimonio, Don Manuel Almudévar Vallés y por tanto mi padre era sobrino carnal de Doña Rafaela Almudévar Vallés.
Mi padre, cuando estaba estudiando en Huesca, en un colegio privado del Coso Alto, se alojaba con su tía, en casa de Carderera. En dicha casa se alojó un curso y al siguiente, su padre lo llevó interno en los Escolapios, no recuerdo si de Jaca o de Barbastro. La educación en aquellos tiempos era muy autoritaria y su padre no lo trataba con todo el cariño, que ahora se ejerce con los hijos. Su tía Rafaela Almudévar Vallés, lo acomodó un año, pero su trato no fue mejor, que darle, para merendar una porción de chocolate con un trozo de pan.
 Joaquín  Carderera Potó, nacido en Huesca en 1835 y muerto en 1878, fue propietario de Casa Carderera y esposo de Rafaela Almudévar Vallés, de Siétamo. 


Rafaela Almudévar Valles

Y de ambos fueron hijos Pilar Carderera Almudévar, que se casó con Eduardo Carderera Ponzán y Joaquín Carderera Almudévar ( 1885- 1935), se casó en 1915 con Pilar Ara Bescós. Ara fue una personalidad en Jaca y en Huesca y Bescós era el apellido de Silvio Kosti.


Silvio Kosti.

Don Joaquín Carderera Potó (1835-1878) como acabo de escribir era el propietario de Casa Carderera de Huesca  y su hermano Mariano Carderera Potó (1815-1893), que fue un gran Pedagogo, tuvo a Mariano Carderera Ponzán ( 1846-1916), que se casó con Matilde Fernández Bellamy, que fue un gran arquitecto, que levantó la casa-palacio de Carderera en Huesca y su hijo Eduardo Carderera Ponzán, se casó, como acabo de escribir, con Pilar Carderera Almudévar.
 Yo no me acuerdo de aquellos ratos que mi padre pasaba en la casa-palacio, pero yo sí que revivo en mí, los ratos que acompañando a mi tía Luisa, hermana de mi padre, entraba en la casa de mi tía, dueña de Casa Carderera, Pilar Carderera Almudévar, y escuchaba las conversaciones que entre sí, mantenían la tía Pilar con su prima, mi tía Luisa. Yo escuchaba pero no hablaba, quizá por el aspecto señorial de Doña Pilar Carderera Almudévar.  Me fijaba en ella y no le perdía el respeto, pero en lugar de hablar, me fijaba en su figura señorial antigua. A mí me parecía una reina inglesa, con su pecho y espalda, que cubría su tórax, con un pequeño manto y desde la cintura hacia abajo, con sus faldas anchas que le llegaban hasta el suelo. Su cuello estaba protegido por un tejido trazado con hilos blancos, que debían ser de seda y su cabeza, peinada como una gran dama. En ocasiones, cuando mi tía Pilar Carderera Almudévar, estaba en Madrid, entré en su hermosa casa de Huesca, al ver en el patio  al sastre de Siétamo, José Cuello que con su gruesa y simpática esposa Antonia, eran los cuidadores de la casa-palacio. Con ellos hablaba y de su conversación surgían sonrisas, que ellos, escapados de Siétamo para la Guerra Civil, sonreían en aquel maravilloso palacio. Además el esposo que fue sastre, se había convertido en músico y era profesor de música en la Residencia Provincial de Niños de Huesca. Era este señor pariente de los famosos músicos, ”Los ciegos de Siétamo”. A su jardín acudían niños, unos alumnos del profesor de música, señor Cuello y otros vecinos y amigos de Siétamo,  como Antonio Bruis,  que se fijó siendo niño en los estilos arquitectónicos de la casa- palacio de Carderera.


Doctor Antonio Lacleta.

El Doctor Lacleta, que fue Alcalde de Huesca, estuvo en casa Carderera de Madrid, para comprar a los Carderera el solar de una Escuela en la Torre de Mendoza, asunto al que accedieron con alegría, porque su objetivo primario , en esta vida, era educar cultamente al pueblo. Ellos crearon el Museo de Huesca y lo llenaron de magníficos edificios, como el Monasterio de Montearagón y mantuvieron la memoria de aquellos antiguos arquitectos y ciudadanos obreros, que en los sillares gravaban signos de su arte.


Castillo de Montearagón.


 Los Carderera se alegraban de ver en su casa al violinista José Cuello que de sastre pasó a oír sonar la música. También acudían los “Ciegos de Siétamo”, para expandir el arte entre los pobres y ciegos del mundo. Y Toñin de Bruis con otros niños de Siétamo jugaban en los espléndidos jardines de Casa Carderera. El Doctor Lacleta, que sentía como los Carderera la divulgación de la cultura, estaba en aquellos momentos tan emocionado, que les prometió, bautizar a aquel culto edificio con el Nombre de Escuelas de Carderera. Las elecciones tumbaron su promesa, pero me dijo:  ¡Ignacio, pide en tu escrito que devuelvan a los Carderera el reconocimiento de su sueño cultural!
 Doña Pilar vivía ordinariamente en Madrid, pero no se olvidaba de pasar temporadas en su casa-palacio de Huesca.
La casa-palacio en la que vivía Rafaela  Almudévar Vallés, nacida en Siétamo, en 1852, fue la cuna, donde la familia Carderera, cultivó la ciencia,  la técnica y las Bellas Artes, pero no en la época de Huesca en que nació Valentín Carderera Solano, el día catorce de Febrero de 1796 y murió en Madrid el veinticinco de Abril de 1880. En el Museo de Huesca se contempla su retrato. 
Valentín Carderera Solano.


Fue hermano suyo Custodio Carderera, (1871). No fue esta casa el lugar en que se inspiraron los Carderera hasta el año de 1846, porque esta casa empezó a levantarla en dicho año. Fue el que  pensó construirla, Mariano Carderera Ponzán ( 1846-1916), que fue arquitecto e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que estaba establecido en Madrid, llegando a ser Profesor y Director de la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
Su amor a Huesca, le llevó ocasionalmente en Aragón, a construir la Casa de la familia Carderera en esta ciudad, en la segunda mitad del siglo XIX. Esta casa, derruida tristemente en Huesca fue una especie de templo familiar de los Carderera, que pensaron y trabajaron en el desarrollo de la sociedad, por toda la península. Tal vez se acordarán del “paraíso” de los Lastanosa, en cuyos terrenos se construyó la casa de los Carderera y es preciso mirar por una parte el proceso evolutivo de la sociedad oscense y por otra el retroceso que realizó con el derribo de ambos templos del arte. Allí tuve la oportunidad de contemplar a la singular señora, de gran dignidad, que pasaba los veranos en su antigua y hermosa casa.
Valentín Carderera y Solano nació en Huesca en 1796 y murió en 1880, y fue en aquellos tiempos un divulgador de las artes, arqueólogo, escritor y un pintor español de estilo academicista. Fue nombrado pintor de cámara de la reina Isabel II. Se exhibe  su retrato en el Museo Provincial de Huesca. Coleccionó retratos, estatuas, mausoleos, etc. Siendo yo Diputado Provincial, cuando los Carderera cerraron su casa, templo del arte, regalaron a la Diputación Provincial varias obras del citado arte, entre ellas, dos cabezas escultóricas con unos rasgos, que hacen recordar la escultura clásica. Se colocaron en la Biblioteca de la Diputación, que se encuentra frente al Parque de Huesca.


 Se quedaron dichas figuras gravadas en mi mente, en tanto ya no recuerdo otros objetos, que acompañaron las testas de estas figuras. A Valentín Carderera se debe la existencia del Museo Provincial de Huesca. Se empeñó en crearlo y su desprendimiento le hizo poner parte de sus bienes en su ejecución, pues regaló veintitrés cuadros, hasta setenta y dos obras pictóricas. En 1905 se editó la segunda edición, costeada por Vicente Carderera.
 Es también de destacar Custodio Carderera, hermano de Valentín. Fue licenciado en Sagrada Teología, Arcipreste del Pilar y murió en 1871.
Vicente Carderera Escario, el generoso, casado con Gracia Potó,  tuvo dos hijos cuya capacidad intelectual y artística casi hemos olvidado en la ciudad de Huesca, pero que llama la atención a los intelectuales y técnicos. Uno es Mariano Carderera y Potó ( 1813-1893). Fue Pedagogo y se casó con Francisca Ponzán y Almudévar, que fue el fundador de la Escuela Normal, en España, donde estudian los Maestros. Su hermano Joaquín Carderera y Potó (1835), propietario de casa Carderera, se casó con la hermana de mi abuelo de Siétamo, llamada Rafaela Almudévar Vallés (Siétamo 1852).
De Mariano Carderera Ponzán, (1846 a 1916) casado con Matilde Fernández Bellamy se sabe que  fue Ingeniero de Caminos y Arquitecto. Su hermano Eduardo Carderera Ponzán se casó con la hija de Joaquín Carderera Potó, a saber Pilar Carderera Almudévar. A esta señora la conocí, porque tenía un trato familiar con mis tías, las hermanas Teresina Almudévar, viuda de Llanas,  y con Luisa y en su compañía íbamos a ver a su prima Pilar Carderera Almudévar.
El anteriormente  citado Eduardo Carderera Ponzán y su esposa  Pilar Carderera Almudévar,  tuvieron  a Fernando Carderera Carderera, que se casó con María Soler Jordán. Estos tuvieron a Fernando Carderera Soler, que fue Embajador en Israel. Se casó en 1948 con Victoria María de Diego Vallejo. A su vez tuvieron un hijo, llamado Fernando.
De Mariano Carderera Ponzán, nacido en Huesca el año 1846 y muerto en Villagarcía de Arosa en 1916 y casado con Matilde Fernández Bellamy, se sabe que tuvo a su hija Mariana Carderera Fernández. Vivió en Madrid y murió en 1966. Se casó con José Sicardo Jiménez de Córdoba. Estos tuvieron a Mercedes, que vivió en Madrid, a María Isabel Sicardo Carderera  (1922-2008),casada con Carlos Colón Rodríguez y a María Pilar (Madrid. Málaga). Tuvieron  Isabel Sicardo Carderera con Carlos Colón Rodríguez a sus hijos María Giovana (1967) Janise, Mahoney y Carlos (1960)  (Pensilvania)
Arbol Genealogico Familia Carderera por Angel Hernando del Cura.



Yo no tengo comunicación con la actual familia Carderera y sólo tengo recuerdos anteriores, que me hacen ilusión, pero que no me dan autoridad para escribir toda la historia de los Carderera, pues aquí se podrán, tal vez, encontrar errores y escasa precisión en las fechas.
Pero yo no tengo recuerdos de los hechos que ocurrieron antes del año de 1930 en que nací, pues tuvieron lugar en 1926. La familia de Silvio Kosti, es decir de Manuel Bescós Almudévar, estaba emparentada con la familia de Carderera, ya que a la madre de Silvio Kosti, que era muy piadosa, tanto que la llamaban “La Beata” y con sus apellidos Almudévar Vallés. Era  hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés. Pero también Rafaela Almudévar Vallés era hermana de ambos. Pero hay otra hermana de mi abuelo Don Manuel Almudévar Vallés, llamada Irene Almudévar Vallés, que se casó con Antonio Orús Valles, también  pariente del abuelo por su apellido Vallés. y que era comerciante en el Coso Bajo de Huesca. En casa se conservan cartas y fotografías de Antonio Orús Almudévar y de la bella Teresa Orús Almudévar, con los mismos apellidos de Antonio Orús y de su madre Irene Almudévar.
Teresa Orus Almudévar  "de la Argentina", prima hermana de Pilar Carderera Almudévar.























Nuestros parientes que están en la Argentina han venido a visitarnos y en su última visita nos trajeron la fotografía del coche de los Carderera, sacada en 1928, en que se encuentra Pilar Carderera Almudévar, que lo conducía, mis abuelos Manuel Almudévar Vallés, mi madre Doña Victoria Zamora y mi pequeña, entonces, hermana Mariví. Están también fotografiados los Almudévar Manzano. Fue la familia de Irene Almudévar Vallés, la que nos ha proporcionado la fotografía del magnífico coche propiedad de los Carderera y que no comprende cómo se comunicaban las hermanas Rafaela e Irene, a través del Océano entre España y Argentina, a la que emigraron Irene Almudévar y Antonio Orús.
En 1927, el Director de Cine, Nemesio Sobrevila, rodó la película “Al Hollivod Madrileño” en el monte de Torresecas. En esta película participó la bella señorita Rafaela Almudévar de la familia de los Carderera y Silvio Kosti, o Manuel Bescós Almudévar, que era primo hermano con Rafaela. Murió Silvio Kosti en 1928.
En mi artículo “Personas de mi familia en la película de Nemesio Sobrevila”, en 1927,  escribo: “El año de 1926, el uno de Enero en el día del santo de mi abuelo Don Manuel Almudévar Vallés, es decir el Día de Año Nuevo, un coche propiedad de los Carderera, parientes de los Almudévar de Siétamo, se paró delante de la puerta de Casa Almudévar. 
La dueña del coche , Pilar Carderera Almudévar , en el umbral de la puerta de casa Almudévar de Sietamo. Aparecen también los abuelos de Ignacio Almudévar Zamora y su madre Victoia y su  hermana mayor  María Victoria ( Mariví).
Allí, en el coche se encontraba Pilar Carderera Almudévar, sobrina  de Don Manuel y casada con Eduardo Carderera Ponzán”.  Y ¿quién nos ha hecho recordar la escena de “aquella gente optimista que estaba celebrando en la puerta de la Casa Paternal de Almudévar, una fiesta patriarcal?”. La dueña del coche Pilar Carderera Almudévar, casada con Eduardo Carderera Ponzán, trajo la fiesta, que resaltaba con su belleza el portal y la fiesta”.  


Manuel Almudévar Valles , hermano de Doña Rafaela con los mismos apellidos, situado en el torreón del castillo del Conde Aranda , Sietamo (Huesca).
                                                     
“Nuestro común pariente con los Carderera y con los Almudévar, el sacerdote Don Jesús Vallés Almudévar, me dijo, ya hace algunos años, que había aparecido anunciada la venta del hermoso retrato de Rafaela, en su casa de Madrid. Intentó comprarlo, pero su elevado precio se lo impidió. Yo saqué una fotografía en colores del mismo y le encargué a una artista pintora, que me lo reprodujese. No me lo ha reproducido, pero tengo dentro de mí, el recuerdo de la belleza de mi tía Rafaela, cuya sucesora Pilar Carderera Almudévar,  en el año de 1927, ya participaba en la filmación de esa película llamada “Al Holliwod Madrileño”.
Mariano Carderera Ponzán ( 1846, muerto en Villagarcía en 1916), Ingeniero de Caminos y Arquitecto, casado con Matilde Fernández Bellamy, era hijo de Mariano Carderera Potó  (Pedagogo), y fue hermano de Eduardo Carderera Fontán y se casó con su prima Pilar Carderera Almudévar, hija de Joaquín Carderera Potó y de Rafaela Almudévar Vallés, nacida en Siétamo. También fue hijo del mismo Joaquín  Carderera Almudévar (1885-1935), el llamado también Joaquín y que se casó  con Pilar Ara Bescós. Ara tenía en Jaca su residencia y Bescós era pariente de Silvio Kosti o Manuel Bescós Almudévar. 


Manuel Bescós Almudévar o Silvio Kosti.

Del matrimonio de Eduardo Carderera Ponzán y Pilar Carderera Almudévar, nacieron Luis, Fernando Carderera Carderera,  y casado con María Luisa Soler Jordán  y otro hermano llamado Alfonso. De esta pareja nació Fernando Carderera Soler (Embajador de España en Israel) ,casado en 1984 con Victoria María de Diego Vallejo. De ellos salió Fernando.
Hoy, día 13 del mes de Junio de 2015 he vuelto a visitar el Cementerio de Huesca, en el que se encuentra el mausoleo, donde yacen varios Carderera Almudévar. Este mausoleo es una capilla de gran estilo, y a través de los cristales de la puerta, se ven las siguientes tumbas: Joaquín Carderera Potó, muerto el 5 de marzo de 1887,  a los 51 años de edad y debajo de dicha tumba se encuentra la de Rafaela Almudévar Vallés de Carderera, muerta el 7 de marzo de 1886, a los 48 años de edad. En el otro lado de la capilla se ve la tumba de Hilario Carderera Ponzán, muerto el día dos de diciembre de 1922 a los 62 años. Y debajo está el cuerpo de Pilar Carderera Almudévar, muerta en 1963, a los 83 años de edad.     
Esta visita a los difuntos de casa Carderera, me hizo recordar cuando en el año de 1963, murió mi pariente Pilar Carderera Almudévar, a los ochenta y tres años de edad. Su hijo Don Fernando Carderera Carderera, movido por el amor a su madre y recordando los tiempos pasados por las familias de Carderera y de Almudévar, acudió a Casa Almudévar de Siétamo a hacer a su familia partícipe del dolor por la pérdida de una auténtica señora, que era portadora de esos dos apellidos. No estaba yo en casa y don Fernando le encargó a mi esposa Feli Bercero Abril, que me avisase para que al día siguiente acudiera al Hotel Pedro I de Huesca.
Así lo hice un día del año de 1963 y encontré a varios miembros de la familia Carderera, que estaban haciendo un velatorio por su madre y por mi tía Pilar Carderera Almudévar.  
Me quedé conmovido por el cuadro de personas con apellidos diversos, todos vestidos de negro y casi lloré porque Fernando Carderera Carderera, me saludó con una gran cortesía y un amor a nuestra común, entonces familia Carderera - Almudévar.


Casa Carderera en Madrid próxima al Museo del Prado.


Desde entonces sólo he visto la noble casa Carderera de Madrid, cuando he pasado por cerca de ella, casi a las puertas del Museo del Prado. Ultimamente, hace pocos meses, asistí a la presentación del magnífico libro “Viaje artístico por  Aragón de Valentín Carderera”, escrito por mi sabio y buen amigo José María Lanzarote e Itziar Arana. 
Mausoleo de los Carderera en el cementerio de Huesca.


Allí estaba Pilar Carderera Carderera, hija de Pilar Carderera Almudévar, Presidenta de la Asociación de los amigos del Museo del Prado. Nos saludamos mi hermana María y yo con nuestra inteligente prima Pilar, pero la numerosa asistencia de público a la presentación del libro, nos impidió conversar más de unos escasos minutos.           

Las ermitas

Ermita de Jara (Huesca)


Dicen que han vendido y que han comprado la ermita de Jara.Se sabe quien o quienes la han comprado, pero se ignora quienes son los que la vendieron y porqué lo hicieron.¨Pensaron en iluminar sus cabezas, más o menos oscenses,con laureles de San Lorenzo para no cometer errores,como los simples laureles,con que se alumbran algunos estudiantes en sus  exámenes?.Porque hay que tener en cuenta que también los lleva San Lorenzo en su cabeza y en su propio nombre de Laurencius.¨No se pondrían a lanzar sobre la corona de laurel del santo, fabricada con plata, matas de albahaca como las lanzan los mismos oscenses, enamorados de San Lorenzo,pero sin intención de estropearla,sino de agradar al santo ?.  
Pero este hecho no es raro en nuestra provincia de Huesca,pues con frecuencia se venden, por ejemplo pueblos enteros, como el de Bastaras, sin pensar que los caminos no son propiedad del comprador,sino de todos los que quieran usarlo y sin embargo, no se puede pasar libremente a ver las cuevas de Solencio o de Chaves.    
Pero nadie reclama y allí está todo el monte rodeado de una alambrada. Los militares usando los mapas legales, tenían que seguir uno de los caminos cercados; cortaron la valla,pasaron y la volvieron a poner. Yo no se lo que pasó con tal motivo, pero como nadie ha protestado, el Altoaragón, ha perdido los caminos y no se sabe nada de viajes turísticos a las Cuevas Prehistóricas.               No queda nadie en Bastaras ni en Used, Zamora o Bara,¨como van a protestar?.
En la Sierra de Sevil se encuentra la ermita de la Virgen de la Viña.Compro una finca un señor de la comarca,arregle  la ermita y la casa del santero.Pero los pueblos de la zona ,entre los que se encuentra Adahuesca,protestaron y siguen yendo a rezar y a divertirse,con todos los derechos adquiridos hac¡a ya siglos.
Cuando yo estuve de veterinario en la Villa de Bolea,me llamo la atención¢n,un pórtico de piedra muy artístico ,que estaba en una casa particular.Me dijeron que pertenecía a la ermita de la Virgen de la Trinidad y allí esta  colocada hoy en día.También parece ser que dicha ermita se vendió a un señor de la Sotonera,que se vi¢ con la ermita,con la casa del santero y las salas en que se reunían ,comían ,cantaban y bailaban los cofrades de Bolea ,cuando allí iban a rezarle a la Virgen.Hay una fuente en la finca,con la que riegan unos huertos y quiso cobrarles el agua ,pero el pueblo se rebeló contra el comportamiento del nuevo dueño y todavía siguen subiendo a la ermita los habitantes de Bolea y regando sin pagarle ni una perra a nadie.Dicen que el amo,"cabreado" ,se volvió a vender la finca y el nuevo dueño respeto los derechos seculares del pueblo.
En Lierta van todos los a¤os de romería a San Julian de Andr¡a el primer día de Pascua,pero hace unos pocos a¤os, no los dejaba pasar el dueño de una gran finca por la que corría  el camino,cerrandolo  colocando cadenas,pero los de Lierta las rompían y siguen pasando  y ahora en compañía de muchos nuevos peregrinos oscenses.­Qué‚ comportamiento tuvo el dueño de aquella finca,comparado con el del dueño del castillo de Nisano, que les daba un cordero para que se lo comieran en la ermita!.Y es que el pueblo soberano no quiere cadenas.
Ha pasado lo mismo en la capital altoaragonesa con la ermita de Jara, pero el pueblo no lo ha admitido,pues sus derechos no hay ningún hombre,aunque sea cofrade, que pueda venderlos.Es que en Huesca,quedan muchos cofrades,muchos devotos y muchos oscenses que aunque no sientan sentimientos religiosos,aman su ermita y quieren asistir a sus romerías y se emocionan cuando escuchan la jota que dice:Sierras de Gratal y Guara-Ruinas de Montearagón-Fuentes de Marcelo y Jara-Huesca de mi corazón!. 

domingo, 14 de junio de 2015

Negros de cuerpo y negros de alma



Estuvo García Lorca los años 1929-1930, como estudiante en la Universidad de Columbia, situada en Nueva York. Y yo venía al mundo el año de 1930, a Siétamo, junto al río Guatizalema y cuando me llevaron, a mis cinco años a la finca de Las Valles, para ver a los segadores, la luna rielaba en sus aguas  y “alzaba en blando movimiento, olas de plata y azul”, como  se expresa Esponceda en su poesía. Pero la luna mostraba no sólo las olas de plata y azul, sino que “hacía brillar el horizonte y el cielo estaba azul”. Y así como Federico García Lorca estuvo en la  Columbia University de Nueva York, el año de 1930 y escribió su obra “Poeta en Nueva York”, yo nacía.  Y al llegar a ver la siega en el mes de julio de 1936, visitando el Campo de Las Valles de Siétamo, “la tierra que pisaba, aparecía con los campos amarillos” y “cacé un insecto verde y lo guardé, envuelto en mi pañuelo”. ”Volví a abrirlo y vi el insecto, que impregnaba el color verde en mi pañuelo”.
Y llegado el mes de Julio de 1936, nos esperaba el cambio del color verde del campo y del insecto por el rojo y el azul, en tanto a Federico García Lorca, lo  esperaba la muerte por tiros de fusil, la mañana del 18 o del 19 de Agosto de tal año, en el barranco de Viznar en Granada, para que olvidara los recuerdos grises de los hombres negros, nacidos en los barrios de Nueva York, que veían correr sobre la basura, las ratas, y carecer de la visión por los niños negros de los gorriones, por las mañanas. En esos enormes núcleos urbanos de Nueva York, abundan los vecinos de casas sucias y viejas. A lo lejos les surgen rascacielos y grúas potentes y el cielo sobre esta ciudad es obscuro. Y yo quedé absorto ante el color verde del insecto, que recogí y así como a mí, me repugnaba el color verde,  Federico le cantaba a tal color: “Verde, que te quiero, verde – Verde viento, Verdes ramas.- El barco sobre la mar-Y el caballo en la montaña.- Ella sueña en su baranda,-Verde carne, pelo verde,-Con ojos de fría plata.- Verde que te quiero verde”.
 ¿Federico García Lorca identificaba el color verde con la verde “libertad sin ira”, que esperaba que llegara a los negros de esos núcleos urbanos?. Tal vez trataba de guardar su miedo en espera de la libertad de esos modernos esclavos, que en el siglo XX,  componían “un canto angustiante, con ecos de denuncia social, contra la civilización urbana y la mecanización de hoy”.
En Siétamo, al aparecer la “sangre verde” del insecto, daba la impresión de que se iba a perder el color también verde de los cereales, para dar lugar al amarillo de la mies  y otro color, que era “el verde rama”, del que escribe Federico. Ese verde de los cereales  se extendió por la finca “Las Valles”, pero otros dos colores quisieron destruirse mutuamente, y habiendo  llegado el tiempo de la trilla, es decir el mes de Julio, en que se pierde el color verde, esos dos colores, el rojo y el azul aparecieron, al desaparecer el verde de los campos, en el mes de Julio de 1936.
Los hombres de color rojo luchaban contra los hombres de color azul.
“Muchos de “los rojos” gritaban a todos los hombres: ¡Rojos, os  quiero rojos!. Otros gritaban a  los hombres que con ellos convivían :¡ Azules quiero que seáis!.
El rojo acechaba al azul y el azul al rojo y se creó una Guerra Civil endiablada entre unos hombres que eran gobernados por los rojos y otros que lo eran por los azules.
Y los azules fusilaron a Federico García Lorca, en tanto que los rojos, hicieron lo mismo con “El Padre Jesús”, que es conocido por una fotografía que le sacó un fotógrafo judío europeo, llamado Hans Gutman, en el lugar de su fusilamiento. Después se nacionalizó español y pasó a llamarse Juan Guzmán. Después de leer el libro de Don Damián Peñart y Peñart “La Diocesis de Huesca y la guerra de 1936-1939”, se impone  que el “Padre Jesús” era el sacerdote, ordenado el 6 de Junio de 1936 y nacido en Alquézar, llamado Antonio Vilellas Juste.  
Los colores se organizan en un Arco-Iris y evitan el reñir unos contra otros, y con su belleza hacen agradable el mundo y muestran la Paz al Mundo. En cambio los rojos y los azules se amenazaban y entraron en una lucha sangrienta entre distintos colores políticos.
 Federico García Lorca, que no pertenecía a ningún Partido Político fue  considerado como un enemigo, por los jefes de otro Partido Autoritario y la mañana del día 18 ó 19 de Agosto del año de 1936, lo fusilaron en el Barranco de Viznar, en Granada.
El “Padre Jesús”, a los veinticuatro años de edad fue fusilado, cuando hacía aproximadamente un mes que había sido ordenado  sacerdote.
Esa fotografía parece representar “Un minuto antes de ver a Dios”, al sacerdote, que se daba cuenta  de la presencia del Señor, pues recuerda ver a Jesús con sus ropas humildes, sus cabellos alterados, su barba, que no se podría afeitar por carecer de instrumentos para ello. Lleva los brazos hacia atrás, lo que da la impresión de que sus muñecas irían atadas, lo que no le ponía cara de tristeza, sino que la carretera en su “miliar Séptimo” le hacía recordar los siete pecados capitales de aquellos que lo iban a fusilar, pues en su cara no se veían síntomas de soberbia ni de avaricia, ni de lujuria, mi de ira, ni de envidia y ni siquiera de pereza y la cara es el espejo del alma”.
Así como los siete colores del Arco-Iris, son distintos pero están unidos, los colores políticos  se odian y luchan entre sí, pero Federico García Lorca, amaba todos los colores, porque su amor a los hombres, era capaz de respetar el comunismo, la monarquía y la anarquía, tratando de hacerlos compatibles con el catolicismo. El no comprendía el odio ni la guerra entre los hombres. El desde niño amaba a Cristo impulsado por el Corpus granadino y más tarde por el Corpus toledano y se preocupaba de los pensamientos y sentimientos líricos y etílicos.
El periodista Alfredo Amestoy, escribió en el ABC del día 4 d Junio de 2015, en su artículo “El último “Corpus” de García Lorca, las opiniones del oscense Bello. Y escribe: “Pepín Bello, otro miembro de la Residencia y de la Orden de Toledo, es el que consideró a Federico “el poeta místico del siglo XX”. Bello conoció mejor que nadie a García Lorca. Y Bello fue el que recibió, y luego puso en manos del Primado toledano la carta desde Nueva York donde le cuenta que “hoy he salido dando vivas al portentoso, bellísimo catolicismo español… Ahora comprendo el espectáculo fervoroso, único en el mundo, que es una misa de España. La lentitud, la grandeza, el adorno del altar, la cordialidad en la adoración del Sacramento, el culto a la Virgen son en España de una enorme poesía”.
Bello, en defensa del “misticismo” lorquiano, escribe, escribe que “se ha querido desconocer la angustia de la Fe que latía en la profundidad de Federico y que dejaba asomar sin ninguna prevención”.    
El día del Corpus, Federico se quiere marchar de Madrid y tomando un taxi en la Gran Vía, le llamó la atención la presencia de dos mujeres jóvenes. Entonces mandó al taxista parar el coche y dirigiéndose a ellas, les ofreció llevarlas al lugar que era su destino. A Federico le llamó la atención una pequeña maleta. Picado por la curiosidad les dijo: “¿y para que llevan ustedes una máquina de escribir?”. Y dominadas por la bondad de aquel señor que las llevaba a su punto de destino, le dijeron: “Aquí llevamos al Señor”. Y el periodista, “sin dudarlo un instante, conturbado, Federico se pone de rodillas en el taxi y se santigua, como lo hacía desde niño siempre que se cruzaba en la calle con el Viático”.
El “Padre Jesús” fue fotografiado en el momento en que iba a ser fusilado y el fotógrafo judío, mandó su foto a un Cardenal y Federico, pocos días antes de su muerte, fue despedido por el Señor.

No se han encontrado los restos mortales de ninguno de los dos amigos de Jesús, pero setenta y nueve años después de su fusilamiento nos acordamos de Federico y del “Padre Jesús”. 

miércoles, 10 de junio de 2015

El paso del tiempo por la Fuente del Angel

Foto del Diario del Alto Aragón.


Hoy día  ocho de Enero del 2010, me he encontrado a mi amigo Manuel Bescós Royán, en el parque, debajo de donde antes manaba la Fuente del Angel.  Hemos conversado de aquellas veces en que también nos encontrábamos caminando por el camino que comunicaba aquella fuente con Huesca y a ésta con otros que conducían,  uno a Obras Públicas,  otro a la Torre de Casaus  y a la Torre de Bescós, donde vivía Manolo con sus padres y con sus numerosos hermanos, pues eran  diez. Todos eran rubios o “royencos”, palabra aragonesa equivalente a la castellana. Su madre tenía el apellido occitano de Royán, que se deriba del color rubiáceo de su familia. El padre de los hermanos Bescós, tenía la misma procedencia que María Cruz Bescós, escritora de una gran cultura e hija de Silvio Kosty, realmente llamado Manuel Bescós Almudévar, pues su padre ingeniero nacido en Santa Cilia de Panzano, se casó con una Almudévar , hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, de Siétamo. Manuel Bescós Royán, estaba poco informado del origen de su apellido, ya que su padre era huérfano desde los seis o siete años de su edad y fue la misma María Cruz Bescós la que le informó de que ella era su tía y le prometió que le daría el hermoso hogar de mármol, con   cuyas  brasas calentaba  el  piso. Murió, pero no le dio nada.  Lo llevó en alguna ocasión a tomar un café a su casa, frente a esos enormes árboles plataneros, que todavía se elevan hacia arriba, por la protesta que levantó María Cruz Bescós,  cuando el Ayuntamiento los iba a talar. A mí tampoco me dio nada, pero José Enrique Palacio de Pertusa, acordándose de mi parentesco con la autora me entregó un libro de María Cruz, que le habían dado, cuando su autora se murió. Cuando salías de Barrio Nuevo, por el Instituto de Higiene, ya se había acabado la ciudad, pues todo eran campos y por encima del Parque, siguiendo un camino llegabas a una depresión del terreno, donde se encontraba la Fuente del Angel.  Allí, durante la Guerra Civil, acudí yo alguna vez,  acompañado por una familia que vivía frente a las Capuchinas, a buscar agua para beber, porque el suministro, estaba cortado. Cuando iba yo a ver a mis tíos a la Torre de Casaus, una vez pasada la vía del ferrocarril, a veces me encontraba con Manolo que iba a la ciudad, desde la Torre de Bescós, donde vivía. En esas caminatas, nos dábamos cuenta de que se iban construyendo nuevos edificios, como por ejemplo el de la Seguridad Social, donde  en cierta ocasión, dijeron que habían encontrado una mina de mercurio. Parece ser que se trataba de algún aparato, quizá algún aparato romano, que se rompió y allí quedó el mercurio. Pero no sólo quedaron restos romanos, sino que un peón,  al que yo conocí, encontró muchas monedas medievales, que me parece recordar que eran de los moros. Estuvo el pobre hombre en la cárcel,  pero al fin le pagaron alguna cantidad,  que le correspondía por haber encontrado tal tesoro. Manolo después de más de cincuenta años, me recordó lo del mercurio y yo le recordé lo de las monedas. Manolo es pariente de Casa Claraco, cuyo dueño labrador oscense en un gran devoto de la Virgen de Jara, a la que dejó un campo para acoger a los oscenses cuando van en romería. ¡Cuántos años sin hablar de Huesca y qué alegría nos ha producido, la conversación de hoy!. ¡Qué gran oscense de casta, es Manolo Bescós!. 
   

martes, 9 de junio de 2015

Muy cerca de Huesca, estaba George Orwell

George Orwell


Muchas veces son las que bajo a las casas que mi abuelo construyó, una para el médico y otra para el mariscal, como pone en un antiguo recibo de contribución y al lado de ellas está el huerto, donde hoy recojo judías y pepinos y donde el año mil novecientos treinta y seis construyeron los miembros del Ejército Gubernamental, un hospital en el mismo frente, como el que habían levantado, por ejemplo, en Monflorite.
El de Siétamo consistía en un barracón amplio, construido muy deprisa con madera. El él metían en la Guerra Civil del año mil novecientos treinta y seis a los heridos, pues a los muertos los enterraban o abandonaban en el mismo lugar que una bala enemiga les había alcanzado o aquella otra que los mismos que se hacían la guerra, se entretenían en dispararla para fusilarse mutuamente.
Uno de los múltiples heridos que al Hospital llevaron y de cuyos nombres ya no queda ni un recuerdo, fue George Orwell, nombre famoso en la Literatura Universal, pero que en realidad se llamaba Eric Blair, como se firmaba en muchas cartas que dirigía a sus amigos. Pero el nombre de Orwell, el que pasó a convertir su identidad en la de un clásico, es conocido en todo el mundo y se le nombra constantemente, y quizá con una frecuencia, tal vez, sólo superada por Cervantes y por Shakespeare.
Varias veces me han preguntado sobre dicho hospital pero sin embargo el recuerdo de Orwell ha aumentado en esto últimos años y fueron dos simpáticas señoritas inglesas, que llegaron a Siétamo las que me preguntaron que donde estaba el lugar donde lo hospitalizaron. Yo se lo enseñé y les hice ver en un extremo, donde se encontraba el barracón, el pequeño pedazo de suelo de cemento que se quedó sin eliminar para volver a cultivar el huerto, cuando acabó la Guerra. Hace poco tiempo que otros extranjeros también llegaron a Siétamo y preguntaron por el hospital, pero al no estar yo, parece que no fueron capaces de darles explicaciones. Últimamente, en esta fecha de dos mil cuatro, en que se cumple el centésimo aniversario del nacimiento en mil novecientos tres, de Orwell, me dijo un sietamense llamado Angel Puyuelo, que a su padre lo habían atendido en el citado hospital. Hace ya muchos años estaba Salvador Puy Carilla, sentado en el portal de su casa y acompañado por Miguel Arnal y se acercaron tres parejas y les preguntaron si eran de Siétamo, respondiéndoles ellos que sí; comenzaron una conversación en la que Salvador les dijo que en cierta ocasión estaba un tanque en la puerta de la iglesia y de repente recibió unos tiros de fusil en su motor y el que parecía ser el más importante de las tres parejas, se rió y entonces les dijo:”Yo estuve de Director de los Cirujanos de sangre en el Hospital de Guerra”. ¡ Qué lástima no saber el nombre del médico, para preguntarle por Orwell y por todos los heridos y muertos que por allí pasaron!.
¡Dios mío, qué contraste entre Orwell y todo el pueblo de Siétamo, del que ardieron desde el Castillo-Palacio donde nació el Conde de Aranda y la iglesia hasta las modestas casas de tantas familias, como las de la señora Juana y la de los Puyuelo!.Orwell fue herido a las cinco de la mañana del día veinte de mayo de mil novecientos treinta y siete en Monflorite, muy cerca de Huesca y lo internaron en Siétamo y en una carta a Rayner Heppenstall, en treinta y uno  de Julio de mil novecientos treinta y siete, él mismo describe que :”Mi herida no fue gran cosa pero es un milagro que no me costara la vida. La bala me cruzó  limpiamente el cuello y falló lo que se proponía encontrar excepto una cuerda vocal, o más bien el nervio del que depende, que está paralizado…Me alegro bastante pues creo que esto nos pasará a todos en un futuro próximo, de que una bala me haya herido…Lo que he visto en España no me hecho un cínico, pero me hace pensar que el futuro es muy tétrico”. Fue trasladado a Barcelona y allí consiguió escapar de la condena de Stalin al POUM, pero ,¿se daba cuenta de que muchos sietamenses forasteros  y extranjeros no se podrían alegrar nunca ,como él, de su curación de los balazos producidos por la guerra, ya que fueron eliminados por los fusilamientos?. El futuro ciertamente era tétrico, pero peor lo fue en Siétamo, cuando se podían encontrar por todas partes las tumbas, los cadáveres y los cementerios.
Lo llevaron después a Barbastro del que escribe:”Aunque quedaba muy lejos del frente, ofrecía un aspecto desolado y maltrecho. Enjambres de milicianos con andrajosos uniformes vagaban por las calles”. De allí fue su compañía “enviada en camión a Siétamo…Siétamo había sido atacado tres veces antes de que los anarquistas lo conquistaran por fin de Octubre, una buena parte de la población había sido destruida por las bombas y la mayoría de las casas mostraban huellas de fusil. Nos encontrábamos a unos quinientos metros por encima del nivel del mar. El frío era intensísimo y había densas nieblas que se arremolinaban como saliendo de la nada”. Vemos como el mismo Orwell describe las desgracias de Siétamo, a donde fue enviado con sus compañeros militares en camión y yo no creo que se diera cuenta del asesinato del “Padre Jesús”, porque él era humano y no le gustaba matar a nadie, como narra cuando una noche en Huesca, a unos ochenta metros de él vio pasar a un enemigo agarrándose los pantalones que parecía se le estaban cayendo, y esa situación le hizo recordar que se trataba de un hombre y no quiso dispararle.
No sé si se enteraría del asesinato a tiros del “Padre Jesús”, al que yo llamo así, porque nadie sabe su nombre y así lo bauticé porque hay que buscar un nombre a un fraile, que fue un modelo de cristiano en aquellos días de agosto del año mil novecientos treinta y seis, cuando Eric Blair se buscó el nombre y el apellido de Georges Orwell, sin necesitarlo, pues hubiera sido famoso mundialmente con cualquiera de los dos. No sé si se vieron, pero “el fotógrafo Juan Guzmán bajaba por la carretera y preguntó que quien era ese que llevaban” y le contestaron:”Un cura que hemos capturado”. Le dijeron al cura:”Grita ¡Viva la República!, a lo que él respondió con grandes voces: ”¡Viva Cristo Rey!”. “Por tres veces se repitieron los gritos, hasta que al fin lo llevamos  a un lado y lo  fusilamos, cuando tenía tan sólo veintisiete años. Los milicianos pertenecían a dieciséis agrupaciones como por ejemplo el POUM,que despreciaban la disciplina militar, pero por lo visto no respetaban la vida de un ser humano que no pertenecía a ninguna de las dieciséis agrupaciones que querían entrar en Siétamo. El mismo Orwell se dio de baja del POUM y se escapó de la Guerra Civil para evitar que su vida fuera eliminada por Stalin, como había sido la del “Padre Jesús”.

Escribió Orwell. “Muchas veces tengo la impresión de que el mismo concepto de verdad objetiva va desapareciendo del mundo”… ,”¿para qué luchan los obreros?; sencillamente por lograr una vida decente ”.Pero Orwell no encuentra apoyos al obrero, pues afirma “ que la política exterior de Stalin, en vez de diabólicamente lista como se pretende,ha sido sólo oportunista y necia”, pero añade que “uno de los problemas más difíciles de nuestros tiempos es saber si la clase dirigente británica es malvada” porque “la clase dirigente británica hizo cuanto pudo para entregar España a Franco y a los nazis”. “A mediados de febrero (1937) salimos del Monte Oscuro y nos mandaron, junto con todas las tropas del POUM a incorporarnos al ejército que asediaba a Huesca”. En aquellos ambientes no es raro que tuviera la cabeza llena de pensamientos y problemas, pero “ a cuatro kilómetros de nuestras nuevas trincheras, Huesca brillaba, pequeña y clara, como una ciudad de casa de muñecas. Meses atrás cuando se tomó Siétamo, el general que mandaba las tropas del Gobierno, dijo alegremente: mañana tomaremos café en Huesca. No tardó en demostrarse que se equivocaba. Había habido sangrientos ataques  pero la ciudad no caía, y mañana tomaremos café en Huesca se había convertido en una broma. Pero la ciudad de Huesca le había aliviado a Orwell el malestar producido en los Monegros por el Monte Oscuro, porque escribió:”Si alguna vez vuelvo a España, no dejaré de tomar una taza de café en Huesca. Muchos oscenses aún lo esperamos, pero así como muchos mueren en la guerra, Orwell murió en la Paz.    

miércoles, 3 de junio de 2015

La Maestra de la “Fabla” Aragonesa





Ya es de viejo conocido, ¡sensible Maestra!, que la luna y el sol tienen “problemitas”. Tú representas al sol y los niños gitanos a la luna. Si esta afirmación la escucharan los incrédulos, acompañada por rasgueos de guitarras, tañidos por esas gentes de bronce, cuyos hijos rasgan tu sensibilidad exquisita, la comprenderían mejor. Los hijos de la luna a los que tratas de educar, no te hacen caso y además de rebuscar en tu bolso, han conseguido que su madre Selene, se ría de ti. ¿No la has mirado en una de esas noches en que está llena?, ¿no ves como “te s´arrigue” o más bien se ríe de ti?.
Ya sabes que esa cara, toda cara redonda, influye sobre las mareas, sobre la savia de los árboles y sobre la fermentación de los vinos y si tiene poder para agitar la mar inmensa, para dormir las selvas y para tornar bravío al dulce mosto, ¿cómo no va a extender su críptica influencia sobre un espíritu delicado como el tuyo?.Yo sé que si, pues en tu carta, me declaras que hacía muchas lunas.
Mides el tiempo con la luna,que es la reina de la noche, pero sabes que las libélulas van y vienen,giran,tornan,vuelan y revolotean sólo con la luz del sol y cuando asoma la luna con su sonrisa burlona, se posan en los carrizos y espadañas.
Sólo cuando sale el sol se tornan traviesas ninfas y “tremolan”,como si fueran las hojas del tremolino que nombras. Dos caras, una verde de esperanza y otra de plata lunera, muestran las hojas del árbol que tú llamas Tremolino y que según los latinos se llama, con elegancia,”populus trémulos” y en castellano lo citan como el álamo temblón.
El tremolino a cuya sombra te acoges,se parece mucho a ti¸una suave brisa hace a sus hojas temblar,”tortular” o “tremolar”, de igual forma que un ligero contratiempo te pasa del verde clorofilado a la plata misteriosa y turbadora.
Busca tu sol en la “fabla”, desmiente a sus detractores no con sabios argumentos, sino con tu propia luz, la luz de tu poesía, abandona lunas tristes, “las largas noches del alma”.
Saca a la luz tus poemas que son dulces como el mosto, que son como el agua fresca que besa peñas del río y no te mires la luna, que asoma como alcahueta corriendo velos de  boiras, para embrujar los poetas.


lunes, 1 de junio de 2015

El Doctor Tordesillas y los caballos



En el mes de Agosto de 1978, en mi artículo “El ballet de los caballos”, antepuse el verso antiguo y bello, que así se expresa: “Ay, cuanto de dolor- Está presente - Al infante valiente,- a hombres y caballos – Juntamente”. El antiguo poeta vivió el dolor que pasaban, hombres y caballos, juntamente. Ahora, unas veces juntamente y otras separadamente, el Doctor Tordesillas, sufre los dolores de su caballo y los de sus clientes, pero no puede disimular el gozo que le produce, montar a su caballo, como escribo en mi artículo “El ballet de los Caballos”, en el que digo: “La compenetración entre dos seres vivos (caballo y caballero), para mí, constituye una amistad muchas veces superior a la que existe entre dos personas”. En la arena de la Plaza de Toros, el caballo con el caballero se unen para defenderse de las acometidas del toro bravo, que en un ballet trágico, puede provocarse una muerte, o del caballo, del caballero o del toro. Y digo: “Hasta el caballo tiene elegancia y coquetería, arqueando el cuello y la cola, con las crines trenzadas”.
Pero el Doctor Tordesillas  no amaba el trato que le dan en su pueblo de origen, a saber Tordesillas, en la provincia de Valladolid, a un toro,  que es sacrificado por el pueblo, porque respeta “El Juramento Hipocrático”. Este Juramento es un catecismo del ejercicio de la Medicina, que ha sido respetado por el Universo a través de cien generaciones En este Juramento, consideraba, ante todo, a su Maestro en el Arte y se comprometía a transmitirles las ordenanzas. Dice dicho Juramento: “Para el tratamiento me inspiraré en el bien de los enfermos, en lo que yo pueda y sepa, jamás en daño suyo ni con mala intención”. Y en el Capítulo 5, dice :”Pura y santamente viviré y ejerceré mi arte”. Este Juramento de Hipócrates en favor del tratamiento amoroso a las personas, el Doctor Tordesillas lo extendía a los caballos, que con su nombre, forman con el hombre la unidad de “los caballeros”.
Hoy día “van desapareciendo nuestros compañeros de vivencia cósmica, es decir los caballos y ya podemos poner nuestras barbas a remojar”.
Pero el Doctor Tordesillas trabaja por la mañana en un gran Hospital y por la tarde en su más pequeña clínica y escasamente dispone de tiempo para convivir con su caballo, pero los días de fiesta, jinete en su caballo, va recorriendo el mundo, acompañado por sus amigos los caballeros y los caballos, por las cabañas y caminos, donde retorna a los viejos tiempos cósmicos, en que retorna a la felicidad.
Hoy he tenido la dicha de ver y conversar con el Doctor Don Carlos Tordesillas, en mi pueblo, Siétamo, en la entrada del huerto de mi abuelo, que constituyó un retorno hacia un pasado, donde era posible la convivencia, ¡de hombres y caballos ¡juntamente!.


El indio-español Edison Quezada



El día uno de Junio del año de 2014, paseaba por el largo y amplio paseo central de la villa de Zizur y contemplé la figura, cruzada entre los indios del Ecuador y de los españoles del entonces Imperio Español, que creó varias naciones a lo largo de la Cordillera de los Andes y el Océano Pacífico. En el oriente, se extiende la gran superficie verde, de los afluentes del Amazonas. Esa figura cruzada entre los indios y los castellanos, era la de Edison Quezada, que aquí, en Zizur, estaba viviendo una vida igual que la que en los bosques del Ecuador, llevan los indios. Creía estar debajo de los árboles de los Andes o en el Oriente, donde se extiende la gran superficie verde, de los afluentes del Amazonas.
Edison habla con torpeza el castellano, pero sus recuerdos le traen a su boca expresiones mezcla de castellano y del quechúa, como el “Maira Luisa”, heredado del viejo idioma de los Andes. Vino a España, donde seguramente lo traerían, pues con esa pobre expresión, yo no creo que pudiera venir por sus propios medios, en los años 2004 ó 2005, pero la escasez de medios todavía no le ha dado medios, para aprender el castellano con claridad y sigue con una forma de lengua antigua,  mezclada con el castellano.
Y ¿cómo sé qué habla el idioma “Maira Luisa”, en Zizur, en un bosque de árboles, donde los pájaros  expresan con su siringe, la música de sus cantos?. Y él que no habla el castellano con corrección, está debajo del verde del bosque  de Plátanos de Indias, intentando comunicarse con silbidos muy sonoros, con los pájaros “ninfa”, nombre que tienen esas aves en el Ecuador y de cuyo origen español el indio no se acuerda. Está Edison, siempre a la sombra de los árboles, con su cuello elevado, intentando ver a las “ninfas”, voladoras y cantoras.
Hace ya dos horas, que nos hemos visto debajo de los árboles y él sigue dominado por la visión y el ruido de sus gargantas, como hacen silbando sus suaves sonidos.
¡Pobre Edison Quezada!, que en diez años no ha aprendido a dominar el castellano y por tanto no puede encontrar trabajo. Pero conserva su relación americana con la naturaleza de un modo perfecto. Y vive en una villa civilizada, bien urbanizada, pero él con sus veinte años, conserva su personalidad andina y está sólo, en medio de la cultura actual y  olvidado de todas las religiones.
Yo le hablo, pero él sólo se siente feliz, debajo de los árboles de la Alameda, para conectar con los pájaros “ninfa”, que le explican su felicidad en este mundo.