viernes, 15 de enero de 2016

Alfonso Buil Aniés, de San Román de Morrano

San Roman de Morrano (Huesca).


Es éste,  un Señor  del viejo Señorío de Aniés, nacido en el Castillo que se alza en San Román de Morrano. Ya no se sabe si sigue siendo Señor de Señorío, por ser un buen número de hermanos y de antecesores, pero conserva las dos Infanzonías correspondientes a su primer apellido Buil y la segunda que le reconoce como infanzón del Señorío de Aniés. No se trata de Aniés, el pueblo que está situado encima de Bolea, sino a un territorio, que tiene que ver con Sieso y con Morrano. Tiene ya la edad de noventa años, siendo su historia muy larga, pero,  él, la alarga más de noventa años, ya que conoce la antigua Historia de España, sobre todo de Aragón, Cataluña, Valencia y  de las Islas Baleares. Pero no sólo conoce las conquistas y reconquistas de tiempos pasados, sino que habla de inventos del siglo diecisiete, de Isaac Peral (1851-1895), inventor del submarino, idea ya tratada por Julio Verne en “Cien mil leguas de viaje en Submarino”. Habla también  de experiencias sobre el vuelo de los aviones de Juan de la Cierva (1895-1936), inventor del autogiro, predecesor del helicóptero. Con sus noventa años de edad, conversa de todo lo que se le habla con sentido común y guarda libros y documentos, que sigue leyendo o que él mismo ha escrito o ha dibujado. Alfonso Buil Aniés, es un inventor, a pesar de tener ya noventa años, pues él inventó el “coche imán”, del que en España no le hicieron caso,  pero que en Alemania, ya funciona. Su sencillez le llevó, hace ya cincuenta años a comprar los imanes en una ferretería de Huesca, que todavía los conserva.


Le pasó como a Bello, hermano del famoso de más de cien años, Pepín Bello, que inventó un arado y cuando ya lo iba a comercializar, lo fabricaron en Francia. Posee veintiséis patentes de inventos suyos, creados para la prosperidad y el progreso del pueblo. A mí me ha enseñado esas papeletas, pero mi cerebro no ha sido capaz de abarcar el ideario industrial, sobre la creación de  energía eléctrica, a partir del hidrógeno que con su fórmula, se puede obtener del aire. También posee inventos sobre el aprovechamiento de la fuerza del agua, que si se ejecutara, sería posible obtener electricidad y formas de bombeo de líquidos. A parte tiene patentes del sodio, del potasio, del magnesio y sobre el cloruro de calcio, para obtener hidrógeno de las aguas. Tiene un invento al que llama la “caja negra”, para aprovechar la fuerza eléctrica del sol, con lo que se propone, proporcionar calor a las viviendas de los hombres, a las naves industriales y las granjas de animales. Ahora se ha presentado el problema de las heces y orinas de los cerdos, a las que se conocen con el nombre de purín, que por su Ph o acidez, es capaz de abrasar la tierra, que llegará a no producir nada. Pero me mostró un esquema de eliminación del Ph y si alguien está interesado,  puede preguntarle sobre el uso de sus fórmulas, a Don Alfonso Buil Aniés. Don Alfonso tiene un cerebro privilegiado, porque ha creado gran número de patentes de energía renovable y uno se pregunta de dónde ha sacado este hombre tantos conocimientos. Habla del carbón, que ya estaba siendo despreciado por la sociedad, que iba cerrando minas y él ha buscado sistemas para el aprovechamiento de dicho carbón. Ahora que la sociedad querría eliminar las Centrales Nucleares, se ve la necesidad de explotar el carbón. Tiene patentes sobre el calcio, el sodio y del magnesio. Y busca, con la sociedad que lo necesita, el hidrógeno y el etanol, para dar nuevas fuerzas a la sociedad para encontrar la producción de energía. Hay días en los que es imposible verlo en Huesca, pues con sus noventa años, se va a Francia o a Barcelona. Es incansable, pues toda su vida ha viajado por el mundo. Esa costumbre le viene de su propia familia, pues en la historia de Huesca, un miembro de la misma, nacido en su castillo de San Román de Morrano, donde nació Alfonso y que era Dom (domine) Benito Buil, de la orden benedictina, que viajó con Colón, cuando éste descubrió América. Se enfrentó con Cristóbal Colón, por que le pareció que el almirante, abusaba de los indios. En Santo Domingo, donde se conserva la antigua Casa de Colón, que pueden visitar todos los que por allí llegan,  Dom Benito Buil, después de las discusiones con Colón, tuvo miedo de sufrir algún daño y se marchó a Haití. En este país residió muchos años y según su pariente Alfonso, puede ser que permanezca enterrado en el mismo. No se nota en Haití una señal de progreso, sino todo lo contrario, pero no fue Dom Benito Buil el causante de dicho mal, sino,  que más tarde llegaron los franceses y dedicaron a Haití a establecer esclavos africanos. Parece imposible que Dom Benito tuviera la desgracia de que su país, por el que tanto luchó, se quedara retrasado.
El amor a la historia de España y a su propia familia, le ha movido a recorrer toda América, desde la Patagonia hasta el Canadá. Ha encontrado americanos con el apellido Buil, en Méjico, en Estados Unidos, en Chile y fue el mismo Don Alfonso Buil, nacido en San Román de Morrano, el que corrió la Patagonia hasta el Canadá. En Chile, concretamente, descubrió y conversó con varios chilenos, apellidados como él, es decir Buil. Algunos se emocionaron, porque, aunque políticamente, se ha hecho muy poco por la hermandad entre los españoles y los americanos, éstos hablaban de España como de la Madre Patria. No me extraña esta actitud de los sudamericanos, cuando Alfonso Buil, quedó admirado de ver Catedrales de gran valor arquitectónico, como palacios, Universidades, Colegios, edificios del Gobierno en Méjico con los Ayuntamientos maravillosos, construidos por arquitectos españoles y mano de obra, que ya habían levantado templos maravillosos, antes de la llegada de los españoles. Me he acordado cuando hablábamos de Chile, como en este País Andino, trabajan clérigos de San Viator, que por cierto el hermano Ramón Arizón Duch, compañero mío infantil en el Colegio de San Viator de Huesca, murió hace poco tiempo, cuando iba a fundar otro Colegio.
A Alfonso con sus apellidos Buil, el primero y Aniés el segundo, le viene el de Buil de la vecina Francia, con rasgos de común historia de Aragón con el MIDI, tierra bella y poética, con lenguas como el occitano semejantes a la “Fabla” aragonesa. El primer Buil que vino a España, vivió al principio en Puigcerdá, pasando luego a Huesca, fundando el Castillo de Santa María de Buil, cerca de Ainsa y después varios pueblos, entre los que se encuentra Biel, en las Cinco Villas, luego pasó a Luesia, cerca ya de Navarra. Este Buil tuvo dos hijos, de los cuales el segundo, se quedó en Francia y fundó el Condado de Foix, encima de Navarra, en la misma frontera, en pleno MIdi. El señor Buil, del que hay que recordar el nombre, estuvo, como he escrito en el Alto Aragón y en Puigcerdá, donde dicen que murió. Como Aragón y Cataluña estaban unidos para conquistar Valencia y las Islas Baleares, se puso al servicio del Rey Don Jaime el Conquistador y tuvo mucha influencia en Valencia. El Rey quiso expulsar a todos los moros, pero Buil, el francés, le aconsejó que los dejara, porque eran expertos en oficios, en artes y sobre todo el riego de aquellas tierras, productoras de naranjas. Tuvo el francés las mismas ideas humanitarias que Dom Benito Buil en la República de Santo Domingo. Por la antigua Vía Romana,  que va desde Huesca a Alquézar, al llegar a Ibieca, se pasa por la iglesia de Foces, con pinturas románicas, cuyos dueños los Señores de Foces, influyeron entre otros temas, en la arquitectura de la Catedral de Valencia.
El apellido Buil se extendió, a parte de los que quedaron en Francia, por todo Aragón, Navarra,Cataluña y Baleares. Pero, como hemos visto Alfonso Buil Aniés encontró, en América, hombres con el apellido Buil.  Hemos comentado el apellido Buil, pero el segundo, Aniés, lo poseían los que eran Señores de Aniés. Tenían su sede en un castillo que todavía se conserva en San Román de Morrano. No hay que confundir este Aniés, con el que se encuentra encima de Bolea.  
Desde Sieso y Casbas se ve sobre un cerro, la aldea de San Román de Morrano y desde ella, una hermana de Alfonso veía el Monasterio de Casbas, del que llegó a ser Abadesa.
Mis antepasados los Almudévar, de Sieso, poseían su casa infanzona, al lado de varios edificios de Claver, de cuya failia salió el jesuita, que se santificó en América del Sur. Violante Almudévar se casó con un Claver, de los cuales una hija se casó con el Barón de Siétamo, del que desciende el Conde de Aranda. Este Conde ya propuso al Rey crear en América, países libres asociados con España. Don Alfonso Buil y Aniés es pariente lejano de los Claver de Sieso. Don Ignacio Claver fue en la provincia de Huesca, Jefe de Forestales y en Madrid, Director General de Agricultura, que apreciaba a los Buil de San Román, porque  aparte de ser parientes lejanos, cuando subía a Sieso, se acercaba a verlos.  A veces organizaban cacerías, sobre todo de perdices.

Este Alfonso Buil Aniés, con sus noventa años, parece que tiene una inteligencia brillante, y uno se lo explica al ver aquel pequeño pueblo, que parece que ha bajado de la Sierra de Guara y se ha puesto a observar la Tierra Plana y ha corrido medio mundo, pero, cuando está en su domicilio, lee libros, que hablan de la energía y de los procedimientos, que  buscan la obtención del  agua,   del carbón,  del hidrógeno,  del purín y en tantos otros materiales, que Dios ha creado. Se le puede aplicar a Alfonso, la frase bíblica, que dice: “ Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza”, con lo cual declara el Señor al hombre, como Rey de la Naturaleza. Lo que pasa es que no cultivamos nuestros cerebros, como Alfonso Buil de San Román de Morrano.

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