sábado, 6 de abril de 2013

Victorino Solanes, ha muerto con más de noventa años



 
Victorino Solanes Mayoral de los Danzantes de Huesca.
Mi abuela Agustina Lafarga era dueña de la Huerta Solanes, cerca de la Torre de El Gallo, propiedad de Victorino Solanes. Yo iba por aquellos caminos llenos de polvo, separados de ellos y entre ellos, por paredes de tierra mezclada con grava, con un tejadillo, a modo de defensa contra las lluvias. Sobre ellos proliferaban siemprevivas, unas plantas que aguantaban la sequía y resucitaban con las lluvias. Entraba en la huerta de Solanes, cuyo arrendador era un hombre de muchos años, muy simpático y pariente de Victorino. Aquel anciano  guardaba unas macetas, que le llevó mi abuelo y que representaban los rostros de políticos de la época, como Campoamor. Muy cerca de esta huerta de mis abuelos maternos, se encontraba la huerta del que he dicho que era  pariente del arrendador Solanes, con su mismo apellido al que anteponía  el nombre de Victorino. ¡Cómo dirigía éste el cultivo de aquellas ,entonces huertas, que han desaparecido y por las que ahora corre la Ronda Sudeste!. Estas huertas se encontraban debajo del Barrio Morisco de Barrio Nuevo, dejando en Huesca nombres árabes  como la Almunia, El Almériz,  Algascar además de la Albercas de Cortés y de Loreto, el Azud del Puente de San Miguel y el Aljibe de Loreto. De aquellos moriscos han heredado su oficio nuestros hortelanos,  como Calasanz, los Solanes,  Lairla, Garcés,  Oliván, Andacá, Pisón, Venturis, Barbereta, Lacoma, Ezequiel el Ruso y otros muchos. Muchos de estos hortelanos venían de viejas generaciones de hortelanos de Huesca, en tanto otros, como los Ferrando, vinieron de Barbastro, donde tan pulcramente exponen sus verduras en los Porches de la Plaza, los Tarradellas, venidos de Lérida y los Solanes, que vinieron de Fraga, de cuya familia procedía Victorino Solanes, que cultivaba la Torre del Gallo, hasta que la construcción de la Ronda Sudeste, la hizo desaparecer, con lo que se marchó a una hermosa huerta en la Carretera de Jaca. Pero lo que nunca ha dejado ha sido su devoción a San Lorenzo, pues ha sido durante muchísimos años Mayoral de los Danzantes.
Cuando iba a la Huerta de mis abuelos, cultivada por el inclinado anciano Solanes, que  había logrado tal condición por estar siempre asido al mango de la “jada, que viene cansada de trabajar”, iba a ver a Victorino, que me explicaba la historia de los danzantes. ¡Qué expresión utilizaba para explicar el baile de la albahaca y el desarrollo de las ensaladas y de las borrajas, pues acompañaba su voz, con gestos, que me hacían creer que estaba contemplando una obra de Teatro!. 
Han sido muchos los hortelanos de categoría en Huesca, pero Victorino Solanes, con sus más de noventa años, los ha ido desplazando desde Huesca  al cielo.    

Síntesis del mundo material con el mental o espiritual





El hombre en su evolución, ante la  autointerrogación  de su procedencia, intuyó  que había sido creado por un Ser Supremo, es decir por Dios. Al principio no se aclaraba  si el mundo era gobernado por un Dios o por una multitud  de ellos, pero   pronto empezó a levantar pagodas, los templos de Karnak y de Luxor,  la acrópolis de Atenas, los templos de los dioses romanos y los de Méjico y de Perú, siguiendo por los templos monoteístas, como el  de Jerusalén, las sinagogas que se encuentran en cualquier lugar de España, como yo he visto tres en Huesca capital, que serían construidas en el siglo XV,   y  ha seguido levantando sinagogas por el mundo,  catedrales e iglesias en el mundo cristiano y más tarde las mezquitas en el musulmán.

La evolución es larga para el hombre, porque el tiempo y el espacio se conocen con el Big-Ban,      ya que  antes de la Creación, para el Señor, no había pasado ni futuro, sino que todo estaba presente. El químico Mendeleief decía que el petróleo se formó por la acción del agua, dentro de la tierra, donde estaban los carburos metálicos. El petróleo tiene propiedades comunes con la composición de los seres vivos, al formarse de un modo semejante  al  de la materia orgánica, con que se generaron esos seres vivos. El hombre se ha dado cuenta del paso que hace el Creador de la materia al espíritu. Y podemos contemplar el paso contrario, es decir del espíritu al cuerpo de Jesús, convertido en hombre material y espiritual, sin dejar de ser Hijo de Dios.

La mente humana se queda admirada de ver la materia y sentir el espíritu y yo no puedo menos que acordarme de la oración al Espíritu Santo, que reza así: “Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”. Aquellos hombres que en esos tiempos en que se iban escribiendo los textos del Antiguo Testamento, levantaban templos al Creador y pensaban no sólo que Dios había creado el Cosmos, sino que tenían fe en que todas las cosas serían creadas. Y veían la necesidad de que se renovara la faz de la Tierra. Rezando esa oración, se da uno cuenta de que estamos los hombres en evolución.

El hombre está evolucionando, y  si no ve todos los problemas claros, los intuye. Es el hombre la síntesis de la materia y del espíritu. Su cuerpo es material y es una situación evidente, pero el espíritu o el alma necesita una demostración para ser reconocida esa parte espiritual del hombre, que tiene la capacidad de razonar, de enjuiciar y de abstraer, pues la materia no es capaz de tales acciones. Se deduce claramente que el alma no es cuerpo, pero ambos forman al hombre. Hay una síntesis de alma y cuerpo. El alma es un principio o causa de vida.

En 1966, René Maheu, director general de la UNESCO, en el simposio  titulado  ”Ciencia y Síntesis”, dijo que la obra de Einstein y la de Teilhard, cada una  en su forma, son los dos sistemas de conocimientos más densos y más extensos que se han realizado en la humanidad. Su capacidad de síntesis ha sido enorme en el campo de la ciencia, pues la síntesis jamás se ha hecho tan consciente como en la cabeza de estos dos investigadores. Los escritos de Teilhard de Chardin se difundieron de una forma sorprendente, pero en el año 1970, desaparecieron de las editoriales y librerías. A todas las discusiones contradictorias de las teorías de Teilhard, le han sucedido las observaciones sobre el fenómeno humano. Si la teoría de síntesis de Teilhard es una hipótesis, resulta que atrae las ideas del catolicismo, el capitalismo  o el marxismo, haciendo de la teoría de la evolución, una “complementariedad y una convergencia”, que son atraídas y consideradas por todas las ideas citadas.

Renovar la faz de la Tierra ha sido la intención de aquellos hombres que han buscado la igualdad entre todos ellos y gocen de bienestar; han pasado por el mundo caudillos como Alejandro Magno, emperadores romanos,  unos beneficiosos pero otros tiránicos. Y  “vino Cristo al Mundo y los suyos no le conocieron”. El hombre se había dado cuenta de la necesidad de que se renovara la faz de la Tierra y  el Señor, para alcanzar tal fin,  envió a su Hijo, con lo que demostraba que amaba a los hombres creados por su poder y hemos visto como Cristo fue un hombre de dolores, que sufrió el insulto de sus verdugos, hasta que murió en la Cruz. El hombre  va desarrollando su cuerpo y su mente por medio de la Evolución y Teilhard de Chardin, hizo la enorme reflexión  de que es  “Cristo el  evolucionador,  el Cristo motor de la evolución, es decir, el Cristo resucitado en su función cósmica”.  “Vino Cristo al mundo y los suyos no le reconocieron”, igual que a Einstein cuando propuso prohibir las bombas atómicas, no le hicieron caso y cuando propuso ideas sobre un campo unificado, fueron criticadas por los científicos. O cuando Teilhard pretendió compaginar la educación para la evolución soñó con una administración, que favoreciera la cooperación internacional universal para humanizar, por medio de la evolución,  la  vida de los hombres, vio como se restringían sus ideas de desarrollo de la humanidad, simplemente por ser aristócrata y jesuita.

Teilhard basa sus teorías en la Síntesis y en la Hiperfísica. En “El fenómeno humano” sintetiza el mundo físico y material con el mundo mental y espiritual. Considera el pasado del hombre y aspira con la evolución, a desarrollar su futuro. La  hiperfísica está basada en las ciencias naturales, pues se deriva de las  teorías científicas conocidas por la ciencia, entre las que se encuentra la teoría de la evolución. Pero mira más adelante con la consciencia que le hace observar el interior de las cosas y la complejidad del exterior. Hace una síntesis científica y filosófica al mismo tiempo.  Los problemas de la materia son más fáciles de comprender que los del espíritu e incluso es difícil separarlos uno de otro, como cuando se medita sobre la fórmula de Einstein E= m. c², parecen unirse la materia y la energía, que son de la misma naturaleza, de tal forma que algunos identifican el espíritu, con la síntesis de la materia y la energía. La  materia y la energía ni se crean ni se destruyen, simplemente se transforman.

Estos primeros días del mes de diciembre de 2010, he estado meditando sobre Teilhard de Chardin y estas meditaciones se las he debido a mi compañero Veterinario Ignacio Escalona. Es éste un sabio, un hombre preocupado por la justicia y el bienestar de las personas, como ha demostrado en los años en que fue Alcalde de la Villa de Grañén. Me envió un escrito titulado “Antigüedad y Cristianismo”, que movió mi mente a pensar en la evolución. Es que este sabio Ignacio Escalona, siente como sentía Einstein que “la más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera la verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro está prácticamente muerto. Saber aquello que para nosotros es impenetrable, realmente existe, que se manifiesta, como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas”. Estos pensamientos nos religan con el Creador, es decir que confirman la verdadera religión.


viernes, 5 de abril de 2013

Don Quijote, antes y ahora




A Lope de Vega le mandó Violante hacer un soneto, por lo que se deduce al leer:”Un soneto me manda hacer Violante y en mi vida me he visto en tal aprieto, catorce versos dicen que es soneto, burla burlando van los tres delante”. Lope era Lope y claro, burla, burlando escribía un soneto; su fecundidad era proverbial, tanto que en menos de horas veinticuatro, no sé cuantas pasaron de las musas al Teatro. Además, en aquellos tiempos, en que el amor era el “primum movens” de aquellos caballeros, si se lo pedía Violante, lo que me extraña es que no escribiera cien sonetos en lugar de uno.

A mí, no me mandan hacer un soneto, me ordenan escribir sobre el Quijote y con mayor motivo que Lope, “en mi vida me he visto en tal aprieto”. El que me manda meterme en libros de caballerías es como Don Quijote,”seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador”.El caballero tiene otras analogías  con el de Cervantes; éste “se daba a leer libros de caballerías”,”y así llevó a su casa cuantos pudo haber dellos” y áquel, que me ha ordenado perorar, también tiene en su casa libros en abundancia, hasta  de caballerías, ya  que posee hasta el Quijote de Avellaneda. Este caballero es Don Federico Balaguer y cuando pienso que un sabio me manda escribir, me río y sólo me queda, como a Lope, pero en pequeño, tratar de burla burlando, llenar otros tres o cuatro folios, además del que ya llevo por delante. Yo creo que resultará sencillo, pues medio mundo se burla del otro medio, los cuerdos de los locos y estos de aquellos.

Hay personas razonables, que como Don Federico Balaguer se dedican a “desfacer” entuertos históricos, o, como Miguel de Cervantes que dedica a su Don Quijote a deshacer los entuertos que causaban los libros de caballerías en sus tiempos. Esos libros estaban escritos por personas a las que la razón de su sinrazón, se les hacía razón. Ante tales desvaríos, no valía la fuerza de la razón; el único recurso que le queda al escritor para combatirlo es la ironía, la sátira y la burla.

Unamuno  nos hace ver que el Quijote es una burla de un género literario que hizo que al caballero, se le secase el cerebro,”de modo que vino a perder el juicio”.

La era Gütemberg se había iniciado en el siglo XV y el invento de la Imprenta, que pudo transformar a todos los hombres en razonables y razonadores, llevó la sinrazón a Don Quijote y a otros muchos más. La misma Santa Teresa se tuvo que apartar de la lectura de los libros de caballerías, para poder llegar a hacer de la Mística un esquema racional en “Las Moradas”.

En la obra de Martín de Riquer, titulada “Introducción a Don Quijote” se lee que Alfonso de Fuentes, cuenta en su Summa de Filosofía Natural (1547), el caso de “un personaje que se sabía de memoria el Palmeril de Oliva y no se hallaba sin él, aunque lo sabía de cabeza”.

En el Arte de Galantería de Don Pedro de Portugal, se describe como lloraba toda una familia porque se había muerto Amadís de Gaula; un gran señor italiano sé desesperaba al leer que Amadís hacía penitencia, como cuenta Lope de Vega en su novela Guzmán el Bueno.

Hay quien se pregunta si Cervantes quiso en su obra afirmar que todos estamos locos. He hablado antes de personas razonables o cuerdas y de personas de la sinrazón o locos y el mismo Cervantes opone a la locura de don Quijote, el sentido común de Sancho Panza, pero la sabiduría popular afirma que de poetas, músicos y locos, todos tenemos un poco. Creo que sería tan disparatado ver por todas partes castillos encantados y sutiles Dulcineas como tener el concepto sanchopancesco de “muera Marta y muera farta” y el deseo de que todas las Martas se convirtieran en “fembras placenteras”. A lo largo de la obra se observa como Don Quijote se va haciendo más realista y como Sancho, por ejemplo, en la Insula Barataria, donde lo nombran gobernador, pronuncia frases que se apartan de lo concreto y entra en conceptos abstractos como la Justicia.

Don Quijote es un insensato, no muestra sentido del humor, es un utópico y las utopías son como el onanismo y el insensato sueña en princesas y como utópico está separado del erotismo, que habitualmente ponen en acción los

Caballeros  andantes.

Soñaban como locos, los caballeros andantes en princesas encantadas y defienden damas, que tal vez lo fueran por su posición social, pero que muy bien se pondrían a cantar la reciente y escandalosa canción que dice: ”Yo quiero ser una zorra”.

Sancho Panza es excesivamente sensato y carece también del sentido del humor, haciéndole su realismo, creer solamente en aquello que tiene al alcance de la mano y se le escapa también el erotismo, para convertirse en posesión material.

Los utópicos y quiméricos, en su vida particular o en la pública, si la ejercen, ven sus chifladuras desmoronadas ante la realidad, después de mostrarse violentos, ya ante los molinos de viento o ante los rebaños de ovejas, entes pacíficos por antonomasia y en los que ellos sólo ven fantasmas enemigos. Los absolutamente sensatos podrían pasar por bueyes embelesados en su ciencia.

¿Dónde está el mérito de Cervantes?. Yo creo que en la ironía con que nos conduce a la realidad de cómo debe ser la persona humana, tan alejada de Amadises y de Dulcineas como de Sancho Panza y Maritormes.

No es el Don Quijote una simple sucesión de relatos chuscos, que constituirían una payasada, como ocurre en alguno de los que salen en el Avellaneda, como en el capítulo en que Don Quijote y Sancho, camino de Zaragoza, entran a expoliar un melonar y salen a palos. El payaso es un hombre alienado, no es un hombre auténtico, está enmascarado de listo o de tonto.

El mérito de Cervantes es hacer ver, por la ironía, como no debe ser el hombre; es intentar apartar al hombre de la alineación; pero la grandeza de su obra es que es universal en el espacio (cientos de ediciones de sus obras en casi todas las lenguas) y en el tiempo. Si en la era Gütemberg fueron los libros de caballerías y de otros géneros alienantes, sigue habiéndolos en la era Mac Luhan.

Mac Luhan era canadiense y ha muerto hace poco tiempo. Anunció el fin, quizá exagerando un poco de la letra impresa, sustituida por las computadoras, la televisión, los vídeos, etc. Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, pero yo me pregunto: ¿no será mejor una imagen acompañada de una hermosa y precisa descripción?. Estas palabras me recuerdan que Cervantes ironizaba  los libros de caballerías, no sólo en su fondo, sino también en su forma. No otra es su intención cuando escribe: “apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la vanidad de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y empezó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”.

Este texto, a pesar de ser una ironía contra el estilo literario de los autores de los libros de caballerías, a mí me encanta leerlo y releerlo y me gustaría acercarme en los escritos a su calidad literaria.

Pero estaba hablando de la bipolarización que se plantea entre Gutemberg y Mac Luhan y yo creo que sigue siendo necesaria la lectura y que la del Don Quijote será siempre aleccionadora. La escritura hace pensar, los chinos representan con signos sus palabras monosilábicas, los fenicios sustituyeron los dibujos por consonantes y vocales, pero todavía podemos ver dibujadas las “ideas de las cosas”, en las cuevas primitivas. Con estas imágenes, si no las acompañamos de una descripción escrita, podemos volver al bisonte de Altamira.

¿Qué conclusión podemos sacar de este concurso?. Yo personalmente tengo la mía, que le agradezco a Don Federico por haberme mandado intervenir en este acto lo que me ha obligado a leer, como a los concursantes, textos del Quijote y a reflexionar sobre ellos. Estas lecturas y estas reflexiones nos han ayudado a comprender el mundo actual y a percatarnos del paralelismo entre Don Quijote con escritores actuales.

La alineación que antes producían los libros de caballerías, las producen ahora el consumismo, la televisión, el cine, la masificación, los dogmatismos, los fanatismos y una vaga conciencia de inseguridad en el porvenir colectivo y en el de cada joven e incluso de cada persona mayor, como yo mismo.

Se celebra estos días el aniversario de Ortega, que decía que los españoles consideraban “funesta la manía de pensar”. Algunos lo descalifican porque no pensaba como ellos, pero yo  animo  a los jóvenes a que piensen por sí mismos y ahora que han leído el Quijote que sigan leyendo otros libros.

Kafka en su obra “El castillo”, habla de como en él se hallan hombres con poder, que tienen siempre palabras, buenas palabras, pero los hombres que están fuera, están inermes, desalentados e impotentes para alcanzar otra Dulcinea, que es un conjunto de sueños de felicidad y de libertad.

José Luis Castillo Puche describe como Kafka ha  sabido ”poner en alegoría no sólo el destino incierto del hombre”, ”sino que a través de sus personajes atónitos y acosados, alucinados o poéticos en medio de la grosera vulgaridad, ha dejado testimonio de la auténtica conciencia de nuestro tiempo”.

A Don Quijote lo interferían gigantes, que eran molinos de viento, a los hombres, en sus sueños los interfieren también gigantes que son todopoderosos en sus torres del castillo del poder: ”burocracias de hierro, automación y la deshumanización de la maquinaria estatal, social, científica, económica y técnica, cuyo objetivo es hacer que el mundo funcione sin tener en cuenta al hombre”. El mismo Cervantes sufrió en sus carnes los vituperios del poder.

Cervantes, en situación de pobreza envió al Consejo de Indias una serie de méritos que le podrían hacer merecedor de un empleo en América y aquellos méritos eran los siguientes, su pérdida del brazo en Lepanto, el cautiverio de Argel, la misión que desempeñó en Orán, los que tenía su hermano Rodrigo que había también peleado en Lepanto y el desamparo de sus hermanas. Se lo denegaron, pero su Don Quijote, como decía mucho antes Don Juan Manuel de los libros fue “melecina”, que con su bálsamo de optimismo y de ilusión ha curado muchas mentes humanas y las ha aliviado en el curso de los años.

jueves, 4 de abril de 2013

Semana Santa de Siétamo, sentida por Don José Borruel Oliva



 
El atrio de la Iglesia de Sietamo, dibujado por Don Jose Borruel Oliva.

Desde niños hemos vivido José Borruel y yo mismo, la vida de nuestro pueblo y la muerte de Jesús. Y al llegar vivientes al año de 2013,  al “embocar el atrio de la iglesia parroquial, cuando la noche inunda la entrada del templo,  tenuemente  iluminado, que intimida el recogimiento de los sentimientos sagrados”, se da uno cuenta de que lo que yo iba a intentar, es decir escribir  sobre la Semana Santa de Siétamo, lo encuentro ya escrito con arte y con sentimiento por las palabras emocionantes de José Borruel. Y me veo obligado a copiar las “Conjeturas del Pasado”  del mismo, que dicen, en letra escrita, lo siguiente: “Mis experiencias sobre la Semana Santa de Siétamo y en especial del día de Jueves Santo, están significadas por la celebración procesional, en este día, para exteriorizar un cúmulo de sensaciones respetuosas con el misticismo, el recogimiento, la penitencia, los olores y aromas a incienso, velas y cirios encendidos. Fieles devotos, entrando y saliendo, del templo parroquial, como centro vivo de todas las celebraciones y actividades litúrgicas en su interior.  Reclinatorios ocupados por turnos de damas beatas, ante imágenes del crucificado cubiertas de taciturnos paños morados, propicios a la meditación. Más tarde, al atardecer, la emblemática manifestación, en dos filas paralelas y distanciadas, por las calles del pueblo, como signo de fortaleza en la creencia de un Cristo de amor y muerte, plasmado en la cruz que encabeza la procesión, con la intensidad y testimonio humilde de un pueblo que vive la Fe, en fraternidad común entre el vecindario silencioso, y los pasos sincronizados de penitentes descalzos, soportando el dolor con el gozo de la participación, colgando desde sus hombros una pesada y auténtica cruz, con ayuda de otro nazareno que evita el rasgueo trepidante, en el suelo, con cabezas y cuerpos ocultos, bajo túnicas que cubren el flagelo de los grandes misterios, que transmiten las historias de una tradición que abraza al personal con intensidad y pasión. Momentos de luto, de confesión y conversión; mujeres vestidas de oscuro y mantilla de blonda cubriendo la testa. Hombres mudados para la ocasión, con camisa blanca, traje de pana y zapatos, tan incómodos como poco habituales, cabeza descubierta, con la boina entre las manos, en señal reverente. Niños y jóvenes que observan e imitan a los mayores con la discreción, disimulo y afinidad ejemplar. Todo modesto, bondadoso, cercano y entrañable, con la conciencia serena de la confortable solemnidad del bien cumplido con el alma. Sonidos de campanas silenciadas por el de  matracas y carracas, que los chicos han evidenciado con insistente pesadez por los itinerarios que ahora discurren en comitiva, en un amplio recorrido del desfile dirigido y presidido por el sacerdote (Recuerdo especial al Rvd. Alejandro Tricas y al sacristán Antonio Bescós, Q.E.D. ambos de larga, ejemplar y fructífera trayectoria parroquial),  jalonados por  monaguillos obedientes revestidos con atractivos ropajes, partícipes atentos, gentiles y disciplinados en su cometido. Autoridades y pueblo confiado y crédulo, con interpretación de toques, que  suenan con fuerza, en medio de la oración y textos de la Pasión de Cristo, encarnando el esplendor humano de la sencillez de lo cotidiano, en esta fechas de intensidad religiosa, a través del caminar por los parajes ordinarios, hasta embocar el atrio de la iglesia parroquial, cuando la noche inunda la entrada del templo, tenuemente iluminado, que intimida el recogimiento de los sentimientos sagrados.
Esa, es una sencilla historia comentada, sobre la devoción arraigada en la práctica de la sobriedad, procedente de una post-guerra carente de casi todo aquello imprescindible, menos de expectativa, con argumento de poder vislumbrar mejora con la capacidad de superación y responsabilidad, de una vida preferible y lejana en el tiempo, por la espera de un progreso benéfico común, que tardó tanto en llegar.
Pocas semejanzas las descritas en el relato anterior  y la actualidad reflexiva de una Semana Santa espectacular, rica en representación, ceremonia y participación, al memorar sacrificios contenidos en aquellos espacios que ahora son saludables añoranzas de quienes vivimos otros tempos que nombramos sin nostalgia ni animosidad y la satisfacción y aleluya, de ver cumplidos en nuestros descendientes y venideros, el bienestar sustanciado, que ni soñado se podía fantasear. Aunque en estos momentos se vivan borrones imprevistos e indeseados, por ser dañinos para una sociedad maleada, que se ve perjudicada, en el favor general”. 
Esta descripción de la Semana Santa en mi pueblo de Siétamo, ha conmovido mis recuerdos pasados en ella, porque no trata su autor de conmover con su descripción, sino que te introduce en una época pasada, viviendo tu propia vida y la de los “hombres mudados para la ocasión, con camisa blanca, traje de pana y zapatos, tan incómodos como poco habituales, cabeza descubierta, con la boina entre las manos, en señal reverente”. También te está representando “mujeres vestidas de oscuro y mantilla de blonda cubriendo la testa” y te hace recordar el sonido de las matracas y carrascas, que yo he recogido, colgándolas  en las paredes de una habitación, como si ahora se hubieran puesto a sonar,  con “los sonidos de las campanas silenciadas por las matracas y carracas que los chicos han evidenciado…por los itinerarios que ahora discurren en comitiva” .
Esta obra de José Borruel es un texto de la Historia de España, cuando escribe:”Esa, es una sencilla historia comentada, sobre la devoción arraigada en la práctica de la sobriedad procedente de un post-guerra carente de casi todo aquello imprescindible, menos de expectativa, con argumento de poder vislumbrar mejora con la capacidad de superación y responsabilidad, de una vida preferible y lejana en el tiempo, por la espera de un progreso benéfico común, que tanto tardó en llegar”. Pero es también una profecía de lo que está pasando y seguirá pasando en España, cuando dice:”Aunque en estos momentos se vivan borrones imprevistos e indeseados, por ser dañinos para una sociedad maleada, que se ve perjudicada en el favor general”.
Hace unos pocos años subió el nivel de vida de los españoles, cuando se hacía propaganda contra la religión y ahora, que se viven esos “borrones imprevistos e indeseados por ser dañinos para una sociedad maleada”, se ha revivido la práctica de la devoción a Cristo en la Semana Santa, y el pueblo ve en la práctica de esa doctrina de Cristo, con la honradez en todos los españoles, incluidos los políticos, de una vuelta al Pan Nuestro de cada día y a los demás bienes culturales, sanitarios y humanos y “una vuelta a un progreso benéfico común, que tardó tanto tiempo en llegar”, después de la Guerra Civil”.
Me han impresionado las palabras de un Maestro, que estudia la Historia pasada y la venidera y plasma  en  el papel, con un arte, clásico y actual, la entrada en la iglesia parroquial de Siétamo.  

Arba de Luesia

Cuando uno va a Pamplona, poco antes de llegar al Puerto, donde está la Ermita de Santa Bárbara, hay una señal que indica el desvío que va a...