martes, 21 de mayo de 2013

Romería a San Urbez de Albella y de Planillo



 
San Urbez



El sábado dieciocho de Mayo, he llegado con mi familia, a Albella, a la que se acude desde Sabiñánigo  por Fiscal y al pasar hemos contemplado el río ARA. En Albella, pueblo rodeado de montañas,  que se han vestido de pinos y de robres, en tanto con tan poca población, se van arruinado diversas ermitas. Pero en este día de romería se encuentra el pueblo de Albella lleno de aragoneses, habitantes de los valles del Guarga, del Aragón y del hermoso río Ara, que estaban esperando acompañar a San Urbez, patrono del Agua de la Montaña,  en una procesión. Acompañamos al santo con una gran bandera de color rojo, de enorme tamaño, y le cantaban al santo una multitud de mujeres y de hombres hasta la Ermita, donde  se celebran los actos religiosos de dicha Romería, en honor del santo altoaragonés. Al acabar la misa, el sacerdote,  que canta como los ángeles, dió a besar a los peregrinos, una reliquia de San Urbez. Dentro de la pequeña Ermita, en la que no falta ningún detalle, porque de la reducida espadaña, cuelga una sonora campana, también pequeña como la Ermita, pero que resuena en aquellos valles y montañas, aumentando el amor de aquellas sencillas gentes, venidas de cercanos pueblos y de lejanas ciudades. Una vez dentro del templo, se contemplan los altares, con la imagen del Santo presidiendo el retablo del Altar Mayor, y a sus lados, con  figuras labradas en antiguas  maderas, en la que se ve al santo luchar con el oso y en otra con el demonio. Se complacen los visitantes contemplando el Coro y las ingenuas pinturas que adornan los muros y las bóvedas de toda la Ermita. Para la Guerra Civil no se destruyeron los objetos litúrgicos, como hicieron en Nocito, donde abrasaron hasta los restos de San Urbez. Los fieles subían a la Ermita cantando,  acompañados por el saxofón de un excelente  músico de Tierrantona y de una amabilísima señora, que  hacía sonar el bombo, de cuyo son parecía que hasta las montañas se alegraban .El sacerdote celebró la misa, predicó palabras piadosas y también hizo sonar  su melodiosa voz y al salir,  en el pórtico cantaban antiguas canciones dedicadas a San Urbez, los romeros de Nerín. Unas piadosas mairalesas,  en el exterior de la Ermita repartían trozos sabrosísimos de una torta montañesa y en el interior distribuían tortas enteras a los cofrades de San Urbez.
Después,  al retirarse los participantes en la procesión y en la misa, prepararon sabrosas comidas en casas particulares, como las que ofrecieron los hermanos Ceresola a los peregrinos, en sus renovadas salas. Ricardo Lardiés Viñuales cofrade del pueblo de Buerba, nos echó una bendición antigua que decía :”A San Urbez bendito, San Justo con su Pastor y a san Veturián Abado, que nos conserven los frutos de esta tierra y nos aumente los del alma, si es la voluntad de Dios”.
Al acabarse los festines, subimos a una casa vecina, propiedad  de los Cebollero, en la que se inició el baile, que confirmó la alegría de hombres y de mujeres. Llamaba la atención el suelo de la sala, que era de una belleza superior y antiquísima, formado por guijarros de piedras de grava del río Ara. Había allí numerosos corazones de hombres y de mujeres, que creyeron que se apoderaba de ellos una nueva juventud, que les pareció que daría esperanza a sus corazones en un porvenir mejor.
Yo, concretamente, sentí una gran satisfacción al  llegar a Albella, por la nueva carretera de Sabiñánigo a Fiscal y contemplar aquel paisaje hermoso que rodea a San Urbez.

lunes, 20 de mayo de 2013

Cuadros abstractos



Miré unos cuadros abstractos y me dijeron que tenían un gran mérito y yo ante tal advertencia los miraba, esforzándome en interpretar lo que el pintor había querido expresar con tales colores. En uno de dichos cuadros, me pareció ver un árbol pletórico de flores blancas y debajo de él, soñé ver un animal, que no distinguí si se trataba de un lobo o de un jabalí.¿Estaba esperando que aquellas flores se convirtieran en frutos o en su copa se había escondido un ser humano, que no podía bajar por temor a ser atacado por el monstruo?.En otros óleos no pude distinguir nada y por la noche soñé en una multitud de diversas aves, que en un ambiente enrarecido por aquella mezcla extraña de colores, no sé si jugaban o se divertían o simplemente buscaban sus alimentos. ¿Estaban vivos  aquellos animales o estaban muertos como los argumentos de aquellos cuadros, en que el espectador tenía que pensar y soñar para devolverles una vida nueva?. Yo soñaba para comprender la vida de aquellas aves, pues al despertarme,  me preguntaba si se trataba de gorriones o de palomas y no conseguía descubrir su naturaleza. Yo quería investigar si escarbaban como hacen los pájaros y las gallinas en los corrales o simplemente buscaban su alimento como las palomas, que con su mirada descubren los alimentos y con el cuello mueven sus cabezas para introducirlos en sus buches o papos,  por medio de sus picos. Yo no sé si durante el sueño me divertía o no,  pero admiraba los vuelos y las maniobras de las aves, que realizaban operaciones  que no he sabido interpretar con exactitud. Supongo que a los espectadores de los cuadros abstractos, les pasará algo parecido, pues deben meditar y pensar en lo que quieren decir aquellas formas y colores y si encuentran alguna respuesta; unos se admirarán de sus talentos y otros del arte inmenso del autor de los mismos. Se van abandonando las pinturas que buscan objetivos que impresionen nuestros sentidos y nuestros espíritus, como se van abandonando los pensamientos  filosóficos, los amores eternos  y tantas cosas, que nos hacían felices. Ahora es el dinero lo que más se busca, porque los espectadores se gastan dineros y dineros para colgar un enorme cuadro en un recibidor, donde nadie  puede interpretar su significado.

Yo tampoco supe comprender el objetivo que buscaban los pájaros, dejando por los montes trozos de ramas y de cascos de bellota y menos de aquellas abstractas “tabletas”, sobre las que se posaban y tal vez contemplaran como habían distribuido las semillas de hierba por el monte, para que renacieran los verdes colores de las plantas y los rojos , amarillos o morados de sus flores.    

martes, 14 de mayo de 2013

¿Quién manda, la mujer o el hombre?



Es éste un interrogante que plantea la lucha de los sexos, no sé si antes o simultáneamente a la de clases. Los hombres afirman que ellos proponen, que Dios dispone y que la mujer descompone, en tanto que hay quienes aseguran que “si las mujeres mandaran y no mandasen los hombres, serían balsas de aceite los pueblos y las naciones”. Unos y otras se contradicen y sin embargo, los individuos de los dos sexos tienen capacidad  para mandar y ambas opciones de poder han existido: el matriarcado y el patriarcado. Al derivar las dos palabras de padre y de madre, parece que el poder tenía como fin la perpetuación o la permanencia de la especie, lo que obligaría a la mujer a entregarse a criar hijos, en tanto que el hombre se preocuparía de obtener los medios para criarlos y formarlos. Tal vez esta situación relegaba a las mujeres a considerarse más conservadoras y menos violentas. El hecho de que la mujer se relegara, estaba basado en un reflejo subconsciente, que anteponía la especie a sí misma, pero siguió mordiendo a veces grandes poderes y siempre parcelas que patentizaban su derecho y su capacidad. Hoy, los individuos, se preocupan más de sí mismos que del colectivo, gritando constantemente que se salve el que pueda o aquí, en el Alto Aragón: ”montañés  remediau,  no te conozco” y por consiguiente la mujer, cansada de estar “en casa con la pata quebrada y atada a la pata de la cama”, está desarrollando su inteligencia y ocupando los puestos de responsabilidad en la sociedad, para gozar de un poder que no sirve a los demás, sino que se sirve de ellos.

Han existido mujeres del poder de la Reina de Saba, de Catalina de Rusia, de Isabel la Católica, Cleopatra que influyó en César y Vespasiano y la Hetaira en Pericles. Hubo además, vestales, matronas, sacerdotisas, abadesas mitradas, religiosas de diversas órdenes que siempre fueron conscientes de que la mujer era tan poderosa como el hombre y descendiendo al nivel de los habitantes de nuestros pueblos, hemos tenido las  Mairalesas.

Mairala o mairalesa es la forma femenina de mairal,  que equivale a la palabra castellana mayoral. El mayoral o mairal mandaba en su parcela y la mairalesa  en la suya, mejor dicho en las suyas, pues eran variadas e iban desde lo religioso hasta lo lúdico y festivo. Un antiguo documento habla de una mujer soltera que “se desvelaba por el aseo y limpieza del templo o casa de Dios, trabajaba en los ornamentos y vestiduras sagradas que sirven al culto divino”.

Cuando llegaban las Fiestas, el Alcalde, preguntaba a los mozos y mozas del pueblo: ¿estáis todos unidos? Y ellos le respondían: si, señor Alcalde. Entonces las mairalesas empezaban a sacar pastas, galletas, tortas, dobladillos, vinos, licores,  tabaco, “agua güena”, gaseosas, etc.

Las mujeres moderaban el poder o lo envenenaban en alguna ocasión, y eran conscientes del menor talento de los hombres, a los que de vez en cuando se les plantaban, como dice Aristófanes, en sus comedias, que Lisistrata, hizo una huelga de “culo y cama” al frente de otras mujeres, en la que les recordaban que otra vez podrían volver a ostentar el mando en la sociedad.

Las Mairalesas  ejercían el poder el día de Santa Agueda e incluso llegaban a elegir una Alcaldesa. Llegaban a bailar bailes provocativos como El Negrito y el Morrongo, en el que le cantaban a un hombre chulo y pretencioso: ”levántate la saya, que te lo pongo”. A aquellos hombres les hacían ver las mujeres que ellas eran iguales y que si no ejercían cada día el poder, era porque lo consideraban un servicio a la humanidad.

Hoy que sólo se busca la satisfacción personal en todo, incluido el poder, la mujer no sólo es poderosa simbólicamente, siendo  mairalesa, por ejemplo, sino  que “invade” el poder.

A la larga lo pagaremos todos, pues si antes se buscaba la perpetuación de la especie, ahora se busca la inmortalidad del individuo.

viernes, 10 de mayo de 2013

A José Romero, poeta y cantor andaluz




José Romero  el Sevillano, es andaluz  puro, pues nació en la capital de Andalucía que es Sevilla, que al que la conoce por primera vez, le parece una maravilla. Efectivamente porque, como dice una milonga, que es auténticamente andaluza:”Sevilla es la maravilla del salero y del amor. Quien hable mal de Sevilla, no tiene perdón de Dios”. En esta maravillosa capital, vivió durante treinta años y en ella le entró la ilusión de cantar flamenco en las Peñas que frecuentaba y en las reuniones a las que asistía. En una de ellas, cantó: “A mí me llaman ladrón, porque robé a un millonario. Hay quien le roba a un obrero y le llaman Gran Señor”. Esta canción que le salía del corazón, le llevó a trasladarse a Cataluña, a su capital Barcelona, donde lo mismo el señor que el obrero, viniera de donde viniera, eran acogidos con justicia, si eran buenos  trabajadores. José Romero,  el  Sevillano,  sacaba de su pecho las canciones, unas de amor y otras pidiendo justicia, pero de sus manos y de sus pies, salía el trabajo mecánico dirigiendo una máquina excavadora. A base de ese trabajo, durante largas horas, pudo sacar adelante a su familia, consistente en su esposa Isabel y sus dos hijas María José e Isabelita. A ellas les siguen tres nietos, que son bilingües, pues tienen un corazón andaluz y dos  lenguas, una castellana y otra catalana.

Cataluña es un país abierto a todos los españoles, que de la misma forma que hablan en catalán, lo hacen en castellano, lengua que se extiende por el mundo. Casi todos los españoles hemos conocido otras lenguas que no son castellanas, pero que el pueblo conservaba. Entre éstas se encuentra la Fabla Aragonesa, que también se usó en Navarra, al lado de las Cinco Villas de Aragón, donde se juntan el Javierr navarro con los cuarenta Javierres aragoneses entre pueblos y montes, donde se construyeron hace muchos años “casas nuevas”, hoy casi desparecidas. En Valencia y en parte de Teruel y de Zaragoza, se conoce el valenciano, pues en Valencia, se unieron catalanes y aragoneses con conquistadores bearneses, que se entendían con los valencianos con el occitano. Si bajamos a Murcia se encuentra una forma de comunicarse distinta de las lenguas anteriores. Los andaluces también se expresan en un castellano original y por Extremadura y Salamanca, se escucharon poesías de Gabriel y Galán, que escribió en lenguas no castellanas, como El Cristu benditu. Así se expresa en él: ¿Ondi jueron los tiempos aquellos,-que pue que no güelvan, cuando yo juí persona leía- que jizu comedias-y aleluyas tamen  y cantaris – pa cantalos en una vigüela?.

El catalán es quizá la lengua española, que después del castellano, mejor se ha conservado, pero en Cataluña se han creado problemas, cuando el castellano está ganando su uso en todo el mundo. Como un detalle digo que hace unos días,  en Pamplona, en una iglesia se ordenaron a muchos jóvenes de todo el mundo, de diáconos y a un filipino, que hablaba en castellano le pregunté el camino, que llevaba el castellano en su tierra. Me contestó que todavía quedaba su uso antiguo en ciertas comarcas,  pero que ahora estaba resucitando de nuevo. Yo creo que hay que cultivar el catalán,  pero no usarlo como un instrumento para arrojar el castellano, que se está apoderando del mundo.

Al poeta andaluz, me gustaría escucharlo hablar con el tono andaluz, con el catalán y recitar esos versos en castellano que emocionan los corazones y casi los hace explotar, cuando lo oyes cantar sus canciones.

Cuando levantaban en Siétamo la granja de gallinas del difunto y gran persona, que fue Antonio Ribera, había unos albañiles, que trajeron de Cataluña, que bromeaban entre ellos en lengua catalana, pero luego, cuando hablaban conmigo, lo hacían en un perfecto castellano. No habían nacido en Cataluña, pero eran unos perfectos señores bilingües.

martes, 7 de mayo de 2013

El gato sobre los hombros de una joven





Paseando entre las ajardinadas balsas del Parque de Huesca, paisaje en el que se contemplan los cisnes negros, los patos grandes y pequeños, unos volanderos y otros que no saben volar , pero nadan con más facilidad que las canoas, y que conviven con los niños. Los ánades al verlos llegar a las orillas, con sus cuellos parece que los saludan, como pidiéndoles que les echen algunas migas de pan. Pero hoy, al mismo tiempo que observaba este juego de la Naturaleza entre los niños y los patos, he contemplado un espectáculo maravilloso. Sí, maravilloso, porque cerca de las balsas ornamentales, alrededor de las cuales, cada día varios gatos abandonados, esperan que alguien les dé de comer, pasó una jovencita de unos veinte años, que no sólo amaba la Naturaleza, sino que se identificaba con ella. Y ¿cómo?, pues sencillamente porque pasaba airosa, con su hermoso cuerpo juvenil y su amoroso aprecio a la paz de los seres de la Naturaleza, y además se identificaba con ella, llevando sobre uno de sus hombros un gato rubio, con su collar y una campanilla, para conocer siempre su presencia, cuando en su casa, se esconde debajo de los sillones y de las camas. Me fijé que al gatico le faltaba la mitad de su cola y al preguntarle la causa de tal pérdida, me dijo que lo encontró  en la calle cerca de su casa, atacado por un cruel perro, que le mordía de tal forma que le hizo perder su rabo. Sabina que así se llama la joven, amante de la paz, cogió el gato y tanto lo contempló, que lo ha convertido en su compañero, con el que pasea por el Parque. En tiempos de los faraones, adoraban a los gatos y ahora Sabina es el trono amoroso de un gato rubio.   

El amor de Guati y de Zalema

Muchas veces escuchamos con gusto lo que ocurre lejos de nuestra tierra y no nos interesamos por lo nuestro, que no valoramos. Hemos leído r...