lunes, 18 de mayo de 2015

Ana, la “libre pensadora” o la “hippi” aristocrática



He estado leyéndole a Ana, los sufrimientos, que durante la Guerra Civil, pasó en Lérida y en Tarrasa, su madre, Doña Carmen, que ya está en los ochenta y cinco años de edad y que me ha contado, durante estos días, con gran sentido del humor, en las termas de Comarruga.  Ana, que es hija de Doña Carmen y que había venido a buscarla,  desde Lérida,  me ha cortado para aclararme la idea que me había formado, sobre las aventuras de su madre. Y me ha dicho, al leerle la marcha de las dos niñas de catorce y de doce años, sobre los peldaños por los que se subían a los vagones del tren, contándome  a su vez, que su madre también subía a los vagones de mercancías y abría sus compuertas y rajaba los sacos de carbón o de alimentos, para que la gente necesitada, pudiera recoger carbón para calentarse, y habas o habichuelas, para poder comer. ¡Dios mío!, esta Ana, mucho más joven que las personas mayores que acudimos a las Termas de Comarruga, también tiene conocimientos sobre lo que pasó el pueblo en esa Guerra Civil. Pero ella piensa y reflexiona sobre la actitud  humanitaria de su madre y te abre el pensamiento sobre el papel protector de la mujer hacia sus hijos, hacia su esposo y no sólo hacia ellos, sino hacia toda la sociedad, como deduce de  la labor distribuidora de calor  para las cocinas y para las estufas, y de calorías para los cuerpos. Actuó su madre abriendo las puertas de los vagones y rajando los sacos; estaban abriendo y repartiendo  amor a sus prójimos. Pero la mujer, al acabar periodos oscuros, abre sus pensamientos libremente para repartir la felicidad entre los espíritus de los hombres, como se ve claramente en el comportamiento de Ana, con los hombres y mujeres, que acuden a lavar sus cuerpos con las aguas medicinales de Camarruga.  A todos los escucha, a todos les hace caso y procura distraerlos en las  sesiones de baile, en las que ella misma baila con soltura y con una gracia, que llena de alegría los corazones de los, que hoy día, renuevan su vida con el baile; no como antes  cuando tenían que ir a buscarse el pan de cada día.
Lleva a sus “protegidos” a la Vil-la de Pau Casals, donde les hace gozar del arte, les recuerda aquellos ya viejos cuartos de baño, que a mí me producen tristeza, pero casi todos, el ver la bañera y los grifos de Paul Casals, les alegra los corazones y les da esperanza de un futuro grato. Un futuro del que hablaba Pau con “el lenguaje universal” de la música del violonchelo. Pero Ana no sólo goza con los bosques, los pájaros cantando, sino que me ha hecho reflexionar sobre la actitud de varias mujeres, durante su larga vida, que calladas  y con humildad, hicieron que Pau Casals fuera como un rey del violonchelo, y al mismo tiempo acogido por los reyes y políticos del mundo.
Estoy convencido de la inteligencia de Ana, que pensando libremente, llega a la conclusión de llamarse a sí misma, la “librepensadora”.Pero su pensamiento no le da un aspecto de mujer sabia y retraída en sus reflexiones, sino que siempre está acompañada por una actitud sonriente, acogedora e incluso bailadora y es que es una fémina, es una dama moderna y eterna.
Parece ser Ana, una explicación de la oración bíblica, que así reza :”Envía, Señor , tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra. Es como si su espíritu o su inteligencia estuviera todo el día, buscando la creación del bienestar de los cuerpos de las personas mayores y el arte para sus corazones, Así ella busca la renovación de la faz de la Tierra.
Yo,  Ignacio Almudévar, veo a Ana, como una figura librepensadora y aristocrática, al mismo tiempo, pero un hijo suyo, la ve como una “hippi aristocrática”. Es joven el muchacho y tiene razón en llamar a su madre, la “hippi” en inglés, porque cuando baila en la sala con la nariz roja de un payaso, como tal se identifica.

Si, pero su aspecto es aristocrático, por su elegancia y por sus reflexiones de una mujer “librepensadora”. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Ciudadanos del mundo



Yo soy de Siétamo y Siétamo es mi pueblo. Estoy en mi pueblo y soy de él ,como él es mío, porque yo me he arreglado para identificarme con él, como también  lo han hecho mi vecino Rafael o mi vecina Joaquina. Casi todos los días exploro con la vista los alrededores y miro al norte y veo Guara, Santolaria, Castilsabás, Castejón de Arbaniés, Arbaniés y Coscullano, entre otros puntos.
Ana Francisca Abarca de Bolea, paisana mía, Abadesa de Casbas en sus tiempos, le escribió un romance a la Peña de Guara, en el que dice:”Ya se ha despertado Guara,/ya se va a medio vestir/previniendo tocas largas/ por la muerte del Abril”.”Lo mal que te pague el tiempo /no quieras vengarle en mí/ dando por paga a mi amor/ mucho hielo que sentir”.A lo largo de este romance, Ana Francisca va uniendo la primavera al invierno a través de Guara.
De Santolaria me acuerdo de ver una pata de jabalí clavada en la puerta de cierta casa;de Castejón de Arbaniés he visto la morada de Arnal, suegro de mi hermano, a la que subía el agua desde el río Guatizalema por medio de un ariete hidráulico, de Arbaniés recuerdo Casa Azara, pariente de los Azara con los que emparentó José Almudévar en 1767 y en Coscullano vive mi consuegro Lorenzo Zamora Blasco, con los mismos apellidos que mi abuelo materno Don Ignacio.
Mirando al Oeste,veo Ola y el Saso y si me oriento al Este, contemplo la pequeña ermita románica de Santa María del Monte y también el pueblo de Ibieca. Al Sur están Pueyo de Fañanás, la ermita de Bureta y Alcalá del Obispo. Todos son puntos queridos y entrañables, donde tienes parientes, amigos, conocidos y lugares históricos y …cementerios.
Pero, después de mirar lo conocido, uno siente deseos de mirar desde puntos más altos y entonces me voy a lo más elevado de Siétamo y veo Montearagón,Velillas, Angüés, Berbegal, la Virgen del Pueyo y el Moncayo. Ha aumentado mi ligazón, mi unión al mundo y no es extraño que quiera subir a Montearagón, al Pueyo y al Moncayo, en cuyas estribaciones se realizó la obra teatral y aragonesa de Ana María Abarca de Bolea.
Los jóvenes de Siétamo y muchos de Huesca han subido a Guara y se han sentido unidos a todos los habitantes de las zonas que han observado.Yo me he limitado a subir al Pueyo,a Montearagón y a Gratal y me ha invadido,al estar en estos lugares, un enorme vacío, un gran deseo de comunicarme con las gentes que moran y mueren en las zonas a las que he dirigido mi mirada, pero no he tenido valor para subir a Guara ni al Moncayo, ni a Peña Forca ni a la Maladeta ni al Aneto.
No, yo no he subido y muchos como yo tampoco han subido, pero admiro el espíritu de Javier Escartín, de Lorenzo Ortiz y de Javier Olivar, que siempre tuvieron el deseo de subir, la necesidad de conocer las zonas vírgenes que no han experimentado la huella del hombre agrícola, pero desde ellas se domina el mundo, con sus zonas congestionadas de gente y al subir se sienten universales.
Empezó Escartín en Huesca, escaló el Moncayo, subió a la cumbre de diversos montes españoles, subió a los Alpes europeos, a los Andes americanos y se mostró primero oscense, luego aragonés, más tarde español, europeo y luego unió Europa y América y cuando el año 1991 estuvo a punto, casi a punto de alcanzar el Everest, se mostró hombre, un hombre universal.
Se le ve, en el video pasando por los templos budistas, donde lo bendicen los lamas y los serpas que les llevan sus objetos pesados rezan para que la expedición tenga éxito, como en efecto lo tuvo.
Habíais triunfado en el K-2, habíais alcanzado alturas de más de 8.000 metros, debíais ser felices en el momento en que el aire salvaje se puso en movimiento y en esos instantes de felicidad, apareció una sonrisa en vuestras bocas, la sonrisa del hielo y de la muerte.
Descansáis ahora en las blancas sábanas de las nieves eternas y sois ciudadanos del mundo y el mundo es vuestro. 


  

martes, 12 de mayo de 2015

Duques de Villahermosa y Condes de Guara


Palacio de los Duqes de Villahermosa (Huesca)

He visitado el antiguo, pero en estos momentos, moderno Palacio de los Duques de Villahermosa, que  además de muchos otros títulos ostentan también el tan oscense de Condes de Guara. En lo alto del techo que cubre las escaleras, se observan numerosos escudos de tan ilustre familia, entre los que destaca multitud de veces, el de las cuatro barras rojas de Aragón. Cuando convertían en moderno el Palacio, encontraron una aljama, que me recuerda el bello maderamen que ocupaba el techo de la sala del Monta Tanto…que se encuentra en el palacio episcopal, junto a nuestra Catedral. Entre los escudos de tan histórica familia, ligada a la historia de Huesca y de todo Aragón se repiten las “podaderas” que están representadas en el escudo de los Condes de Guara. El colorido de este techo de madera, reforzado por los mismos clavos, con qué sus autores unieron unas piezas con otras de aquella vieja madera, alegra los corazones de los que conocimos esta arquitectura, pero que ignorábamos la existencia de aquellas figuras humanas y animales, que hacían resaltar la nobleza de los escudos nobiliarios de Aragón y de Huesca.
 Y es que Huesca está en los estribos de la Sierra de Guara y no puede hacer menos que cantarle esta jota,que reza así: ”Sierras de Gratal y Guara,-Ruinas de Montearagón,-Fuentes de Marcelo y Jara.- Huesca de mi corazón”, porque en Ibieca se encuentra la ermita de San Miguel de Foces y de la familia de Foces se descuelga la que poseía el apellido Azlor de los condes de Guara. Y siguiendo la ruta hacia las cuevas de Bastaras y de Chaves,llega uno a Ponzano, donde se encuentra la casa, que poseían los Condes de Guara y en la que se encuentra el escudo de los Azlor ,condes de Guara.
Pero en el recinto del Palacio, no pude evitar un recuerdo de la Condesa de Bureta, perteneciente a la citada familia Azlor, que tuvo un comportamiento heroico en Zaragoza por los años de 1808 y 1809,que recibió de manos del Rey Fernando VII el título de heroina en la Guerra de la Independencia. Se guardan memorias de ella en el palacio de su segundo marido el Barón de Ric, en Fonz.
Villahermosa es el nombre con que es conocido el Palacio y conociendo su historia de origen aragonés ,han hecho muy bien las autoridades en exigir la conservación de su fachada, porque ya en 1476,Alfonso de Aragón ,siendo ya Conde de Ribagorza recibió el título de duque de Villahermosa. Más tarde lo nombraron Duque de Luna. Y siguiendo su historia nos encontramos en 1730 con Don Juan Pablo de Aragón y Azlor, que se casó con Manuela  Pignatelli .Tuvo relación en París, entre otros con D’Alembert y con Voltaire y dejó escritas varias obras literarias.Siendo sobrino del canónigo Pignatelli,colaboró con él, financiando  la creación del camino real a Pamplona y trabajó por la Sociedad de Amigos del Pais , que tanto intervino el los riegos de Aragón.
Todas estas observaciones nos hacen ver como los Villahermosa miraron siempre por la cultura de la sociedad y así siguieron modernizándose, dejando su palacio a los Viatores, para que fuera un centro de enseñanza de la cultura. Por cierto a mí también me tocó participar en los estudios, que allí se desarrollaron. Por eso al ver tantas y tantas pantallas de ordenadores en diversas salas, en mis tiempos aulas, me doy cuenta de la evolución de la enseñanza, porque a mí un profesor me enseñó a manejar el teclado de una antigua máquina de escribir y ahora me sirve aquello para manejar mejor los ordenadores y con estos van a aprender a escribir,  a dibujar, a calcular y a mil otras ocupaciones los que ahora son niños. El día de mañana yo, ya no veré los resultados, como no  ven los Duques que su obra cultural ha venido continuando. Quizá la Caja de Ahorros llegue a colocar las obras de Don Juan Pablo de Aragón en la magnífica biblioteca que han colocado de el Palacio.

En el aula magna o clase más amplia del antiguo colegio, un domingo nos representaron una película muda de Charlot y los niños reíamos y alegrábamos nuestros genios, escuchando sonar el piano en el que tecleaba el profesor Don Félix. En medio de cambio tan enorme pude localizar el espacio en el que se encontraba dicha sala, pero ahora no se escucharán las conferencias ni se admirarán los sonidos de un concierto en la misma, sino que abajo, en un magnífico salón, se cultivarán todos los procedimientos destinados a ver más felices a los hombres.   

jueves, 7 de mayo de 2015

La Fiesta del pueblo y las elecciones

Ventana del despacho de Durruti en casa Almudévar de Sietamo (Huesca)


El día veintinueve de Abril se  celebran en Siétamo las Fiestas Mayores, en las que San Pedro de Verona, presidía y sigue presidiendo las celebraciones religiosas, en las que el padre de Mosen José María Cabrero y Andrés de Lobateras, acompañados por otros, cantaban aquellas músicas medievales en el Coro.  La música, producida en el violín y en la guitarra de los Burgasé o  Ciegos de Siétamo, alegraba los corazones y acompañaba por las calles a los niños y a los jóvenes, que paraban en cada casa, para cantar jotas a sus habitantes y especialmente a sus mozas. Allí recogían tortas para endulzar su vida y contaban el dinero, que recibían, para pagar entre otros,  a los Músicos Ciegos, de Siétamo. Hoy,  los tiempos han pasado y sólo se escuchan y bailan jotas, cuando colaboran los grupos de joteros modernos, que tienen sus centros en las capitales. Pero entonces, humildes mozas, como la señora María Mora o mozos con su apellido Ferrando, bailaban espontáneamente, sus apasionantes jotas.
Este año de 2015, las cosas han cambiado y uno se da cuenta de que estamos en otros tiempos, con otras costumbres y con nuevas generaciones de seres humanos. Antes, en los pueblos se jugaba a la pelota, pues no se pasa por ninguno de ellos,  que no conserve el frontón o restos de alguno, pero  hoy día, se sigue jugando en los pueblos grandes y en las capitales. Se organizaban carreras pedestres y se jugaba con premios, como pollos, por ejemplo. Ahora, en cambio ya no  saltan las niñas con las combas, sino que ahora abundan los coches eléctricos de caballos o de saltos alrededor de figuras de plástico y venden turrones, caramelos y dulzainas, espadas de juguete, anillos y collares.
Pasan caravanas de asnos o borricos, a cuyos  jinetes, se les cobra dinero seguro y abundante, cuando antes, casi en cada casa tenían su borrico, para ir al monte o a Huesca o para acarrear agua desde la Fuente
 En aquellas casas en las que vivían abundantes asnos, ahora no viven casi ni sus dueños, que se fueron a la Ciudad, haciendo desaparecer los asnos. Pero el dinero ha buscado asnos por todas partes y son explotados por nuevos hombres de negocios, que alquilan breves paseos por las calles de los pueblos en fiestas.
Hoy iré a mi pueblo y es seguro que ya no veré a ninguno de los pocos vecinos, que todavía viven en él. Pero estos tres días anteriores, eran multitudes de asistentes a las nuevas fiestas  casi mecánicas actuales. Esas Fiestas se han mecanizado, como las cuadras de mulas, de asnos y de caballos, que se han convertido en garajes para encerrar a los mecánicos tractores, con los que los escasos labradores labran y cultivan los campos.
No queda gente en el pueblo, pero durante los tres días de Fiesta, se llenan las Plazas, Calles y Bares, de parejas humanas, que acompañan a sus niños a subirse en los carruseles y en los burros. Los comediantes de Binéfar, alegran el ambiente, recuerdan hechos y aventuras antiguas y desfilan por las calles haciendo sonar la música de una gaita aragonesa y un Salterio, heredado de la ciudad de Jaca y del Bearn. Este salterio es un instrumento trapezoidal, que tiene dos entrantes curvilíneos, uno a cada lado  y en su frente dos orificios circulares, por los que resuenan sonidos, acompañados, por otros sonidos que se producen en seis cuerdas de tripa de animales, que se golpean con la mano izquierda con un batiente de unos cuarenta centímetros. Con la mano derecha se hace sonar un “chiflo”, que convierte al Salterio en un instrumento musical, que mezcla varios sonidos.
Y con esa música desfilan los artistas de Binéfar, que bailan, representan comedias, cantan y alegran los corazones de los espectadores, y entre tanto unos escuchan y cantan y participan en el juego festivo, otros se sientan alrededor de las mesas, en las que les sirven, abundante comida y animosas bebidas.
Debajo mismo de la ventana de una habitación, de Casa Almudévar, en que se alojó el anarquista José Buenaventura Durriti, se dispusieron mesas para que el público regase con buen vino, aquellas sabrosas costillas, que felizmente consumían. Desde esa ventana Durruti vigilaba la Plaza Mayor, de Siétamo, visión en la cual no se le presentaba la Gran Cruz, que en su centro, presidía dicha Plaza. Ahora la presidía Durruti cuyos acompañantes, habían derribado la Gran Cruz. Poco tiempo permaneció Durruti en tal despacho y la Guerra lo llamó para luchar en Madrid, donde al poco tiempo, no se sabe si se murió o lo mataron.
 Durruti, ocupaba  el cuarto de costura de mi casa, tras la ventana en la que, había colocado su despacho. Yo desde la silla en la que cenaba, con los dueños y el hijo de la ´Abadía´ de la Calle Alta, la familia de mi hijo Ignacio, su hija acompañada por el novio, las hermosas mujeres, una de las Islas Portuguesas de Africa y otra de las románticas tierras costeras de Galicia y de la doctora, amiga de mi nuera Paz, y escuchaba las palabras románticas que pronunciaba la Galleguiña, sin dejar de mirar la ventana, tras la cual se abrasó el Templo de Siétamo,  se derribó la Cruz de la Plaza Mayor y se mandaron al otro mundo los espíritus de muchos hijos del pueblo.
En aquel ambiente amistoso y feliz, estaba yo, ya fuera del tiempo de las Fiestas de Siétamo del día de San Pedro de Verona, pero veía más tristes las cosas porque aquella ventana, por la que se miró Durruti el año de 1936, encima mismo de nosotros, me recordaba los miserables hechos ocurridos en aquella miserable Guerra Civil. Yo no les decía nada de ella, a mis compañeros que cenaban felices, porque me daba cuenta de que yo era un anciano, que estaba recordando aquellos lejanos tiempos de 1936.
Me acordaba de que no había que pensar en hechos tristes, sino de hacer felices a los niños, como por ejemplo mis nietos Luis y María, que gozaban montando en los camellos y en los carruseles.
En cambio los niños de entonces, como mi primo Jesús Vallés Almudévar, sufrían la Guerra, en que fusilaron a su madre y a su hermano de Fañanás, cerca de Bespén, al ser conquistado Siétamo,  organizó “peregrinaciones” desde Fañanas, para ver sus ruinas . Y recuerda Jesús que “un enjambre de muchachos, revolvían entre los escombros, buscando cápsulas, balines, trozos de metralla”. No acabaron de recoger todo, porque cuando había terminado la Guerra,allí estaba yo con Rafael Bruis,muerto en este año de 2015,buscando aquellos malditos restos”.
En el fin de un artículo, escribo que se debe a Durruti la pérdida de cientos de vidas, las pérdidas de viviendas y del Glorioso Castillo Palacio del progresista Conde de Aranda, que en el siglo XVIII, ya les dio retiro a sus obreros que en Valencia,le fabricaban mosaicos. El Castillo del Conde de Aranda no fue respetado ni por los rojos, por ser su dueño un noble, pero ahora,setenta y seis años después de aquellas catástrofes, no se respeta la existencia del Almacén y Granero del Palacio,  donde tantas veces  los Borruel y yo mismo, hemos acumulado pacas de veza y cahices de trigo en su interior, hasta ahora, en que cayó un muro, que lo paralizó.
Y después de más de setenta años, torciendo las reglas democráticas, sigue dicho Almacén sin restaurar.
Cuantas personas conocí en Siétamo desde que nací, pero ahora, al llenarse de nuevas gentes en las fiestas de 2015, ya nos saludamos con muy pocas, porque  no nos  conocemos. ¿Por qué?, yo creo que es porque las personas se van muriendo poco a poco y son jóvenes y niños los que acuden a la fiesta. Quedamos algunos viejos, que le pedimos al Señor: ¡Dios mío, buena muerte y poca cama!.


Eso lo pedimos para nosotros, pero para la humanidad le rogamos “que se amen los unos a los otros,  como Cristo nos ha amado”

miércoles, 6 de mayo de 2015

José Buenventura Durruti, ( 1896 a 1936)




Yo, en el año 1936, iba a la Escuela con el Maestro Don José Bispe, que al entrar en ella, nos ordenaba, apoyados en la pared, mostrarle nuestras manos, y  si estaban limpias las manos del primer alumno, pasaba al siguiente, pero si no lo estaban, golpeaba con su regla en las palmas de sus manos. Allí estábamos Rafael Bruis y yo, vecinos de casa y de la misma edad, jugando en el patio de recreo, con tierra a la que mojábamos con nuestra orina y construíamos, no sé si eran casas o acequias de riego. Éramos felices con nuestros juegos, con la Fiestas, en las que entre otros como Bastaras, tío de Mosen Cabrero, actual Párroco de Alquézar y Escartín,  que me regaló una onda, con la que de niño mataba gorriones, jugaban a la pelota en la fachada del Ayuntamiento. El destino, entre tanto preparaba la Guerra Civil. A Bastaras lo fusilaron los rojos y Escartín ha muerto hace escasos días, este año de 2012.En las elecciones, nos llevaban nuestro padres, al aula donde el Maestro nos enseñaba a leer y a escribir. Unos votaban y algunos jóvenes, como Graseta, escalaban las columnas de hierro pintadas de negro, subiendo alguno, hasta el techo de la Escuela. Allí se veían caras de hombres que soñaban subir al poder local y otros, que, acaso, temían  bajar fusilados, debajo de la superficie de la tierra.
Llegó el mes de Julio de 1936 y yo no temía nada, pero veía a mi familia preocupada. Mi tío José María, siempre soltero, sentado en la cadiera del hogar, bromeaba poniendo su rostro, inclinado y apretando sus labios, imitando la figura del fascista Musolini, como pronosticando una lucha múltiple entre conservadores, fascistas y anarco-comunistas. Si, se presentó una Guerra cruel, no entre dos ejércitos, uno real y otro republicano. Con el Ejército, colaboraron  los falangistas y los requetés, acabando por la Dictadura de Franco, unidos.  Contra el Ejército sublevado, se alzó la Revolución, formada por los comunistas  y los anarquistas con los que el Ejército en la zona roja, fue dominado por los comisarios.
Pero aquella vida feliz, se acabó uno de los últimos días del mes de Julio de 1936. Entraba yo en casa de mis padres y de repente se oyeron ruidos producidos por cañonazos acompañados por continuos silbidos de balas de fusil. No pude entrar en casa porque desde el patio, me aterrorizó el derrumbamiento de la habitación de mis padres, al Este, de donde caían los cañonazos. Sería la media mañana y a los pocos minutos, ya estábamos mi madre con mis otros cinco hermanos y por varias familias de la que recuerdo a la de Bruis, con mi amigo Rafael, que lloraba, en un cuarto bajo de la iglesia. De vez en cuando, mi tía Luisa, hermana de mi padre, salía hacia casa para buscar alimentos y bebida para aliviarnos aquella cruel prisión. Duró aquel bombardeo hasta que empezó a caer la tarde. Salimos del refugio y bajamos a la carretera, al lado de casa Ribera, donde nos subieron en un camión, que nos llevó a Huesca. Paró el camión en la Plaza de Santo Domingo,  a la entrada de Huesca, Allí nos esperaba mi primo hermano de quince años, José Antonio Llanas Almudévar, que se llevó a su casa a mi tío José María y mi tía Luisa. Con sólo quince años, José Antonio se presentó voluntario en el Ejército, pero lo mandaron a su casa, porque estaba débil y veía muy poco, aunque la dignidad y el valor le sobraban. Nosotros fuimos al Coso Alto a casa de mi abuela materna, Agustina Lafarga  Mériz, viuda de Zamora. Este fue el principio de una fuga de la muerte, pues fuimos primero a Jaca, después a Ansó y mi padre y mi abuela, estuvieron en Zuriza, para ver la posibilidad de emigrar a Francia. No hizo falta.
Cayó Sietamo el día 31 de Agosto y el dos de Septiembre lo recuperaron los nacionales. Siguió Siétamo resistiendo hasta el día trece de Septiembre, en el Castillo del Conde de Aranda y en la torre de la iglesia, de donde escaparon por una ventana enrejada y pequeñísima. El Sargento de la Guardia Civil, apellidado Javierre, se vio negro para salir, pero al fin lo hizo, quitándose incluso la ropa interior. Marchó a Huesca,  pero a los pocos días había vuelto a seguir defendiendo el pueblo de Siétamo, donde murió por los balazos de una ametralladora. Fue este señor,  padre del Cardenal Javierre y  de su hermano, sacerdote y gran escritor. Del Castillo,   una tarde noche se retiraron, hasta el Estrecho Quinto. En lo alto del Estrecho Quinto, lo pasaron muy mal los refugiados. Allí estaba el médico Coarasa, nacido en el pueblo de mi esposa, Torralba de Aragón, Pepita de Casa Sipán y queriendo los revolucionarios que se rindieran, les mandaron a la señora Concheta Ferrando, que fue andando por medio de la carretera, que de Siétamo va a Huesca, con una bandera blanca. Llegó al lugar donde estaban los que no podían salir de tal punto, pero no volvió,  sino que se quedó con ellos, hasta que escaparon como pudieron a Huesca. A Concheta le debe mi familia la conservación de nuestra casa de Siétamo, porque un día vio  a varios revolucionarios, que iban quemando los figuras de madera de la iglesia e iban a abrasar nuestra casa de al lado de la iglesia. Entonces Concheta, les gritó: ¿para que quieren destruir esa casa, si no tendrán donde cobijarse?. Se llevaron todo lo que había dentro,  pero gracias a Concheta, todavía está la casa en pie.
¿Quiénes eran los revolucionarios?. Hay que fijarse en el escritor inglés George Orwell, que vino a España a escribir artículos sobre los acontecimientos que estaban ocurriendo en ella, pero se impresionó con el clima revolucionario que ardía en Barcelona. Escribe: “Yo había ido a España con la vaga idea de escribir artículos para los periódicos, pero había ingresado en la milicia casi inmediatamente después de llegar, porque en aquella época y en aquella atmósfera parecía que esto era lo único concebible. Los anarquistas aún dominaban virtualmente Cataluña y la revolución se encontraba en su apogeo”. Efectivamente Orwell, veía colectivizados hasta los cafés y en las fachadas se veían bandera rojas y negras, la hoz y el martillo y todas las iniciales de los partidos revolucionarios. Se veían iglesias destrozadas, porque eran demolidas por bandas de obreros. Todos decían: ”Salud en vez de Buenos días”. Ante aquel ambiente Orwell se quedó absorto o tal vez conmovido y se apuntó al POUM (Partido Obrero Unificado Marxista). Aquel ambiente no podía ser duradero, porque el pan estaba muy escaso y después de luchar como miliciano en el pueblo de Monflorite, muy próximo a Huesca, fue herido y recogido en un Hospital de Urgencias en Siétamo, que era de madera,  pero todavía queda parte de su suelo de cemento. A última hora, tuvo que escapar de España, después de haber luchado,  por las amenazas recibidas del Partido Comunista, que no admitía “herejes”, escapados del auténtico Comunismo.  De Siétamo  lo llevaron a Tarragona y después desde Barcelona huyó a Francia, porque entonces los del Poum eran perseguidos por los comunistas puros.
La Dolores Ibarruri, dijo que el setenta por ciento de aquellas gentes que dominaban Barcelona eran anarquistas. Los distintos partidos y sindicatos antes de organizar el Ejército Popular, lo hicieron con las milicias, siempre buscando la igualdad, cobrando la misma paga los oficiales y los soldados, con los mismos uniformes y sin saludos especiales.
Los anarquistas fueron los primeros que formaron columnas internacionales. La primera que salió de Barcelona hacia Aragón y fue dirigida por Buenaventura Durruti, el veintitrés de Julio de 1936. 
Fue Durruti un anarquista famoso, por su espíritu revolucionario anarquista. Nació en León y murió en Madrid. Salió de Barcelona la primera Columna  de Milicianos, el 24 de Julio de 1936, formada por unos dos mil hombres. Eran anarquistas y revolucionarios como su Jefe Durruti. Este era casi adorado por las muchedumbres anarquistas,  en Barcelona, y su deseo  era ir a Huesca, a Teruel y a Zaragoza. A esa  primera Columna de Milicianos, la llamaron Columna Durruti, en la que iban unos dos mil y pico  hombres. Salieron otras columnas,  como por ejemplo la de Ortiz Ramírez, a la que llamaron más tarde Columna Sur del Ebro y después salió otra dirigida por el altoaragonés  Ascaso, que se orientó hacia Huesca. Los Ascaso eran del pueblo de Almudévar y allí me contaron que después de acabada la Guerra, uno de ellos, estuvo en su pueblo de Almudévar, durante una Semana Santa y desde un balcón frente a la Iglesia, la mente y su  corazón de uno de los hermanos, pues el otro había muerto en Barcelosa, se llenaban de tristeza, viendo el paso de Cristo acompañado por la Dolorosa. En Ibieca, pueblo muy próximo a Siétamo, enseguida se fundó en España, la primera Cooperativa de la tierra, en que trabajaban los que sabían antes manejar el lapicero, y actuaban en los expedientes, aquellos que no sabían a penas escribir,  por manejar hasta ese día los arados. Iban orgullosos, viendo como trabajaban los antiguos “ricos”, exhibiendo sus pistolones. Los anarquistas de Durruti habían hecho una realidad, la propiedad colectiva en el Somontano de Huesca. Uno de los hermanos Arilla de Ibieca, que ha permanecido soltero toda su vida, escribió una historia de este negocio ruinoso. Me lo dio,  pero no lo encuentro.
Todas las Columnas estaban compuestas por hombres que pertenecían a la C.N.T. anarquista. Durruti era una persona que se oponía a la militarización de dichas columnas.  Estas teorías se comprobaron, cuando llegaron los revolucionarios a la entrada de Siétamo y estaban acompañados por tropas del Ejército. Aquellos querían a toda costa conquistar el pueblo de Siétamo, en tanto las tropas de una compañía de soldados, descansaban,  acostadas en las orillas del río Guatizalema,  gozando de las sombras de los árboles ribereños. Los campos estaban ya segados y sobre ellos yacían las fajinas. Yo recuerdo que unos días anteriores a la llegada de tropas y de anarquistas, me llevaron a contemplar la buena cosecha que se esperaba recoger. Yo cogí un “cuco” grueso y lo metí en mi pañuelo, para llevarlo a mi casa. El “cuco” manchó mi pañuelo y yo lo abandoné, metido en dicho pañuelo. Al mediodía traían a mi familia el abandonado pañuelo. ¡Qué contraste de vida entre el caso del “cuco” y del hombre que me  recuperó el pañuelo y la violencia de los revolucionarios y de las tranquilas tropas que a los pocos días, estaban a la orilla del río. Estas tropas estaban mandadas por el Coronel Villalba de Barbastro, que tuvo la intención de sublevarse con el Ejército contra aquel ambiente Revolucionario. Después de ver el ambiente anarquista que dominaba en Barcelona, debió pensar en guardar su vida y a orillas del río Guatizalema, a su paso por Siétamo,  no atacaba, sino que dejaba a los revolucionarios que se las arreglaran. Hemos visto como Durruti se oponía a la militarización de las columnas.  A la entrada de Siétamo, se representó la siguiente anécdota: un Comisario le preguntó al capitán de los soldados: ”Qué hacen ustedes aquí?; le contestó: “Tomando el fresco”. El Comisario le dijo: “El coronel Villalba (de Barbastro), me ha encargado transmitirle la orden de tomar el pueblo. Respondió el militar: ”Nosotros estamos aquí para proteger a los paisanos. El Comisario, en plan irónico le dijo: ”Y ¿cómo piensa hacerlo?, ¿durmiendo a la vera del río?. El capitán le aseguró: “Yo no recibo órdenes de un paisano”. Y el comisario le contestó: “Este paisano se limita a transmitirle las de su jefe”. Continuó el capitán diciéndole: “le repito que no recibo órdenes de un paisano” y acabó el Comisario diciendo: ”Pues aténgase a las consecuencias”.
Después de este diálogo, el Comisario ordenó a los milicianos  atacar al pueblo, pero el Capitán: ”Mandó formar a la compañía, aparentemente para cooperar a la acción de los milicianos, en realidad para irse con los suyos, para desertar”. El Comisario fue organizando a sus milicianos, pero les disparaban desde lo alto del Castillo” y de “los huecos de la torre de la iglesia, convertidos en troneras”. Al comisario le pegaron un tiro. Lo trasladaron a Sariñena, a Lérida y después a Barcelona. ”El consejero doctor Alguader parecía el designado para despedirnos sanos y recibirnos estropeados. Estaba en la estación y al verme, dijo: Ja, Robusté?. Ja –respondí-M´estaven esperant”.
Algo parecido ocurrió con el famoso escritor mundialmente conocido, a saber Orwell, que herido en Monflorite,  lo trajeron a Siétamo y de su hospital provisional, lo llevaron a Lérida, luego a Tarragona y por fin desde Barcelona, huyó de los comunistas que lo querían hacer desaparecer. Igual que estaban distanciados los militares y los milicianos, Orwell, que se había apuntado en las Milicias anarquistas, se vería más tarde perseguido por los comunistas.
Durruti fue un “profeta” de su fanática doctrina, pues afirmaba que “al capitalismo no se le discute, se le destruye”, “nuestro campo de lucha es la Revolución”. Parece el caso del militar profesional, discutiendo con el comisario Robusté, el cumplimiento de su profecía. Siempre se opuso Durruti a la militarización de las milicias, y sus discípulos fueron cumpliendo su doctrina que decía: ”la única iglesia que ilumina es la que arde”, como ardieron tantas en Barcelona y la única que presidía la Parroquia de Siétamo, en la que abrasaron todos los santos que se veneraban en ella. Sacaban a la Cruz central de la Plaza Mayor, a Cristo Crucificado, lo quemaban, para después derribar esa Cruz que presidía la Plaza Mayor del Pueblo. Su oposición a la militarización de sus milicianos, hizo posible, mientras el capitán militar, que con sus soldados descansaba a las orillas del río Guatizalema,  que hirieran al comisario Robusté, en el ataque a Siétamo. Pero no fue éste el último herido ni el único muerto, pues  al “ Padre Jesús”, de unos veintitantos años, que siguiendo las ideas de Durruti, lo fusilaron, sobre el Río Guatizalema.  Durruti debía de tener un sentido práctico, pues tuvo en su compañía al cura de Aguilaníu,  Mosen Jesús Arnal, que en lugar de fusilarlo como hacían con todos los curas, que caían en sus manos, pensó que le sería,  como le fue, más útil como escribiente. Este sacerdote en 1971, escribió un libro, en el que cuenta esa aventura sangrienta de Durruti, manifestando sin una crítica fuerte, su opinión desfavorable a su revolución y una amistad hacia aquel, que le había salvado la vida. Me hubiera gustado conversar con el sacerdote, pero ahora no podría, porque hace bastante tiempo que se ha muerto. Durruti en el cuarto de costura de mi casa, instaló su oficina, que por cierto debió permanecer en el mismo, muy poco tiempo. Cuando entró en tal oficina, me entra la tristeza, que se sufrió en España en aquellos tiempos.
Mi doble pariente Jesús Vallés Almudévar, de Fañanás, se hizo sacerdote en Huesca y no habló jamás de la Guerra, en que mataron a su madre y a su hermano, pero poco tiempo antes de morirse, me regaló sus memorias. En ellas escribe:” El 31 de Julio se escuchaba en Fañanás, un tiroteo impresionante. Estaba producido por los cañonazos que cañoneaban el pueblo cercano de Siétamo, para seguir siendo bombardeado por la aviación”. A Jesús le gustaba “oír esos pájaros grandes que dominan el espacio”, “pero oír las descargas sobre Huesca y Siétamo, pensando que mis hermanos y tanta familia y conocidos están allí, aguantando, esperando a que les hieran o les maten sin poder defenderse, sin poder hacer nada”, eso no lo podía aguantar. Entre tanto su madre  “se pone a rezar, palidece y tiembla, con un sufrimiento callado e intenso”. Hace coincidir el estado del tiempo físico con la tragedia que se aproximaba, cuando dice: ”El cielo está cubierto de pesados nubarrones de verano y empiezan a caer algunas gotas gordas”.
A Jesús le decía el capitán Moreno, que tendría que ir a Rusia a formarse para ayudar al gobierno comunista. Jesús se escapó de Ola y se libró de pasar lo que han sufrido los entonces niños que a Rusia llevaron. Ahora no comprenden aquellas doctrinas comunistas, en las que ya no creen, ni siquiera en Rusia. El día trece de Agosto de 1936 entraron los rojos en Siétamo y enseguida organizaron “peregrinaciones” para ver las ruinas de aquel pueblo. Y en mi artículo sobre Jesús Vallés Almudévar, sigo : “Y Jesús que había sufrido las pérdidas de su madre y de su hermano, el día 20 de Septiembre, con trece años cumplidos estuvo en Siétamo, de donde habíamos huido sus dobles parientes”. ”Cuando llegamos a los alrededores de Siétamo, oímos graznidos de cuervos, que levantaban el vuelo al oír nuestros pasos y volvían de nuevo al festín, después que habíamos pasado….Había todavía cadáveres sin enterrar, tostando sus huesos, casi mondos al sol. Las calles estaban como un museo en día de fiesta… lo recorrían todo, contemplando, preguntando,  admirando. Se fijaba uno en las casas, de las que no quedaba ni una casa entera, estaban todas comunicadas por dentro por medio de boquetes, hechos por los “fascistas” para no tener que salir a la calle”. Recuerda Jesús que “un enjambre de muchachos, revolvían entre los escombros, buscando cápsulas,  balines, trozos de metralla. Cogiendo aquellos aparatos, a Pepe Ferrando, que fue durante muchos años cartero después de la Guerra, le explotó un explosivo y lo dejó con dos dedos solamente en su mano derecha,
No acabaron de recoger todo, porque cuando ya había terminado la Guerra, allí estaba yo con Rafael Bruis buscando aquellos malditos restos.
Ya  habían  conquistado las Milicias principalmente el pueblo de Siétamo y quedaba la ciudad de Huesca, cercada casi completamente, pero no pudieron con ella y no cayó en manos de las tropas provenientes de Barcelona. Aquellos milicianos querían ocupar Aragón y se puede conocer por la enorme cantidad de libros publicados, la historia de los acontecimientos que tuvieron lugar cerca de Zaragoza, que como Huesca, tampoco  cayó en su poder, cuando Teruel tuvo que sufrir una guerra y una ocupación terribles. Pero yo encontré unas hojas de papel, que en su cabecera estaba escrito el título de “Rojos y blancos” y a su lado, aparecía escrito a mano por un desconocido; no sé que desconocido sería cuando  pone en el escrito a mano,que se  llamaba, Francisco Vitalla de Lupiñén. Faltan,  al principio de esta historia, trece o catorce hojas de papel y otras muchas a lo largo de la misma. Con estos escritos se acaba el cerco de la ciudad de Huesca. En su relato dice que “la unidad a la que pertenecía, estaba en la Sierra de Gratal ( que se ve desde Huesca),donde con mis compañeros permanecimos juntos hasta el final de la Guerra”. En el pueblo de Arguis, por donde hoy pasa la autovía que sube a Jaca, a Francia y a Pamplona, recibió una carta de unos paisanos suyos, de Lupiñén, que estaban prisioneros en Barcelona. Acudió Vitalla y los liberó.
Como faltan hojas en esta historia, no sé si fue con motivo de esta liberación, de la que comenta Vitalla: “Fui recibido por Durruti y me hizo entrega de las credenciales como Jefe de la Centuria y Mando de la misma, así como me entregó él, un plano de como y por donde se tenía que iniciar una operación como contraofensiva. A mi lado destinó (siguiendo su teoría anti militar) a un Teniente Profesional, como técnico,  pero sin mando y la operación estaba dirigida por el propio Durruti, yendo él mismo en primera línea”. Llegaron los milicianos a las proximidades de Zaragoza, donde “sus posiciones se hicieron perpetuas hasta el fin de la Guerra”.
No pone fechas en su historia de cuando ocurrieron aquellos avances hacia Zaragoza de Durruti, pero se deduce que como dice Vitalla “sucedió en Madrid, la trágica muerte de Durruti”. Esas fechas las deduzco de aquella reunión de la C.N.T., que se celebró el día nueve de Noviembre de 1936,en que se pidió a Durruti que fuese a Madrid, para que hiciera que la resistencia se animara , así como la moral de los combatientes.
¿Coincide la muerte de Durruti con el cambio de las fuerzas políticas y  sindicales, en fuerzas del todo militares?. El cura Arnal, que fue su escribiente, investigó mucho sobre si la muerte de su Jefe, se debió a un accidente o a un asesinato. No sería de extrañar una u otra forma de morir, en aquellas circunstancias. En la Hoja 14, escribe Vitalla :”ya en Madrid había empezado el enfrentamiento entre fuerzas leales a la Junta de Casado y principalmente los de filiación comunista, que se declararon contrarios a la misma. Desde Madrid y por orden del Estado Mayor del Ejército y por supuesto de la Junta, hicieron un llamamiento a todas las unidades que quisieran unirse a la defensa de esa Junta como Ejército Popular y en contra de los Comunistas, que en algún momento estaban decididos a la total destrucción de Madrid, mediante la dinamitación del mismo, sino corregían sus desastrosos planes”. Ante la lucha tan elevada entre el Partido Comunista y los Milicianos, incorporados en el Ejército Popular no es de extrañar que dudaran en asesinar a Durruti, enemigo de la militarización de las Milicias.  Este acto sería cruel, pero no tanto como el propósito comunista de dinamitar todo Madrid.
Julián Casado era un militar del Ejército Republicano. Fue un gran enemigo de los comunistas y se hizo cargo de organizar las Brigadas Mixtas del Ejército Popular Republicano. Al acabar la Ofensiva de Cataluña, se dio cuenta de que estaban a punto de perder la Guerra y reflexionó que no era justo que  se prolongara, porque morirían muchos civiles y soldados. Si seguían luchando, el beneficio sería para la Unión Soviética. En marzo de 1939, se había dado cuenta de que el presidente Negrín deseaba la toma del poder por los comunistas. Entonces se unió con los moderados del Partido Socialista Obrero Español, a los que dirigía Julian Besteiro y también pactó con los desilusionados líderes de los anarquistas (desilusionados entre otras mucha causas por la muerte de Durruti) y con la mayor parte de los Jefes del Ejército Popular Republicano. El día diez o el doce de marzo de 1939, huyeron a Francia los líderes del P.C. E.
Aquella Guerra Civil, repito,  no fue una lucha entre dos bandos, sino que lucharon en ella, la Monarquía con la República, el capitalismo y el comunismo, el orden y el anarquismo, la religión y la indiferencia, el orden y  el desorden, el egoísmo con la generosidad. Se encuentran en esta Guerra, las múltiples guerras secundarias, que derraman la sangre de los españoles, pero se ven ejemplos de buen comportamiento en el casi desconocido miliciano Vitalla, el Maestro republicano de Siétamo y el Coronel Casado, al que el pueblo español le debe el ahorro de sangre y de angustia, que todavía les esperaban.

Siétamo le debe a Durruti la pérdida de cientos de vidas, la pérdida de viviendas y del Glorioso Castillo Palacio del progresivo Conde de Aranda, que en el siglo XVI, ya les dio retiro a los obreros que en Valencia, le fabricaban mosáicos. El Castillo del Conde de Aranda no fue respetado ni por los rojos, por ser noble ni por los nacionales, porque decían que era masón.

martes, 5 de mayo de 2015

De Carcastillo a Huesca por Alera,Sadaba y Egea


Alera (Zaragoza)

A setenta kilómetros de Pamplona se encuentra el pueblo de Carcastillo. Parece que por él pasa una ruta románica, que se ve y se vive en el Monasterio de la Oliva, del siglo XII. En esa ruta románica se va hasta la iglesia de Santiago de Agüero en la provincia de Huesca. Parece ser que esos edificios tenían influencia francesa que ha permanecido toda la vida de Navarra y Aragón. Por esta ruta que pasa por Carcastillo para llegar a Egea de los Caballeros, ciudad que rige las Cinco Villas, llama la atención la Virgen de la Oliva del Monasterio de Carcastillo, que fue también venerada en Egea y donde se quedó  su imagen. Por arriba se encuentra la antigua capital de Cinco Villas, Sos del Rey Católico, por la que bajaban los bearneses a conquistar Almudévar, Zaragoza y más tarde Valencia. Desde la carretera que desde Carcastillo conduce a Sadaba, a la derecha se ven las Bárdenas de Navarra y de Aragón, a cuyo lado se encuentran dos pueblos de Colonización, uno el navarro Figarol y otro el aragonés Alera. Están distantes uno de otro  unos cinco kilómetros, unidos por una carretera-camino. Desde Sadaba, con su sinagoga, su convento y su elevado castillo, sobre un tozal de roca, hay   siete kilómetros hasta Alera. Se encuentran esas obras en la ruta románica, que empieza en Carcastillo y pasa por Santiago de Agüero. Tiene Alera unos doscientos habitantes y se va a cumplir el cincuenta aniversario de su creación. Se inauguró en 1965.Sus habitantes proceden en buen número de las Cinco Villas, por ejemplo el padre de Javier Torralba, había nacido en Castilliscar y murió a los noventa y dos años de edad. Están Figarol y Alera a la vista muy próxima de las Bardenas y Navarra cobra del Estado, por usarse dicha comarca para ejercicios militares, y Aragón no cobra nada. Cerca de Alera se encuentran los Bañales, manantiales de aguas calientes, en los que se bañaba la gente, igual que ahora lo hacen en los balnearios. Estos baños antiguos se encuentran en el pueblo de Layana, donde nació la esposa de Javier. No hay iglesias antiguas ni ermitas en Alera, pero todos los años el día veinticuatro de Abril suben en Romería a visitar a la Virgen de Layana. Por aquellas tierras aragonesas, cerca de Alera, se encuentra un monte donde se crían vacas bravas, cuyos novillos los llevan a las fiestas de los pueblos, para divertir a la juventud. ¡Qué tierras tan parecidas son aquellas que unen a Navarra y a Aragón!. Para las fiestas de Carcastillo desvían la circulación que va a Sadaba, porque las calles del pueblo, están destinadas a correr con los novillos y vaquillas bravas. ¡Qué lástima que Navarra se aparte de Aragón, porque la carretera que corre por Aragón es estupenda, pero la parte navarra, está como despreciada, pues parece  que la industria navarra puede  perder actividad, comunicada con una tierra tan igual como las Cinco Villas. Antes se podía circular en Navarra a noventa kilómetros y ahora a setenta. El Castillo de Sadaba  fue reformado por Alfonso el Batallador, enterrado en la iglesia románica de San Pedro el Viejo de Huesca y fue el que conquistó Tudela. Fue Sancho VII de Navarra el que reformó dicho Castillo en 1223.Se encuentra Sadaba a noventa kilómetros de Zaragoza y a una distancia parecida de Pamplona. Fue Sadaba una población, que perteneció al mismo Reino Cristiano y cuando se separó, perteneció a Navarra, pero por la solicitud de sus habitantes, se entregó a Aragón el año de 1261. En 1283, atacaron esta población los soldados navarros y los franceses. Pero parece que Navarra siempre ha mirado a Sadaba como suya, porque en 1425, tuvo ataques de los navarros. Yendo a Pamplona veo como todavía dura un distanciamiento con Aragón, porque me llamaba la atención aquel abandono de la carretera en su parte navarra. Le pregunto a Javier Torralba, vecino de Alera y me dice que Alera y Sadaba son de Aragón.

viernes, 1 de mayo de 2015

Llorar y cantar, sufrir y ser felices



No lloraba la gitana, al lado de la  chabola, sino que sonreía y el gitano andaluz, lucía su elegante sombrero, en tanto que en otras ocasiones, cubría su cabeza, con un pañuelo de colores, que la envolvía. En su sesera en la que guardaba sus ideas con los colores de una pañoleta policromada,  hacía siempre gritar  al   gitano,  con olés y olés y en otras ocasiones con los dedos de sus manos, golpeaba rítmicamente sobre una tabla, como golpean los gitanos con sus pies, cuando bailan. Había recogido un hueso de un jamón,  ya consumido, pero que conservaba alguna brizna de aquel músculo, que había satisfecho a otros seres humanos. No sé si se lo habían regalado en una carnicería o la había recogido  en algún contenedor. El gitano, armado con un hacha, golpeando sobre un madero viejo, golpeaba sobre el hueso,  para obtener trozos de él,  que cociéndolos en agua, salía una rica sopa.
 Parecía que aquel gitano decía, “sólo quiero con el ruido de una taranta, repetir al mundo entero: yo soy minero”. Aquel gitano, que procedía de Almería, donde trabajaban sus hermanos de raza,  en aquellas minas, se acordaba de la taranta. Allí practicaban el “arte de un pueblo marginal”, que ¡cosa extraña!, recordaba un Romeo y Julieta gitano, por la repetición del amor entre un calé y una gitana. Tarantos llamaban a los habitantes de Almería y éstos con la taranta practicaban el arte del pueblo, porque esa taranta era una de las salidas  folklóricas del baile y el cante de los mineros.
Después de escuchar con gran placer a Antonio Molina, que decía: “La marca España son los escritores, poetas y directores de cine”. El creó películas de cine y cantó toda su vida cientos de películas como aquella que dice:”Soy minero, soy minero”. Antonio Molina, nació en la provincia de Málaga en 1928 y murió en Madrid en 1992. Dijo que la marca España son poetas y directores de cine y él inundó el mundo de coplas y de flamenco, que hizo sonar en muchos espectáculos teatrales y películas en que su voz elevada de tono, ejercía una gran influencia.
Ya muy joven marchó a Madrid, creando un gran espectáculo, que debutó en el Teatro Calderón. Con su numerosa colección de Coplas, toca todas las actividades de los españoles. La canción más recordada en España es la de “Soy minero, soy minero”, pero nadie se olvida de “Adiós a España”,”Soy un pobre presidiario”,  “Yo quiero ser mataor”, y ”Ni Alemania ni Francia”. También decía sólo quiero el ruido de una taranta para repetir al mundo entero “yo soy minero”, siendo un actor español, que iba por el mundo cantando coplas flamencas. Lo hacía con su elevada voz, con un tono alto y con un estilo que nadie podía imitar. El pueblo amaba contemplar sus espectáculos de teatro, así como las películas, en que su voz, pronunciaba con una habilidad vocal, que fue la principal llamada que atraía a ese pueblo. Murió de sesenta y cuatro  años de edad en 1992.
Hoy, en un Bar del Tubo de Huesca, he tomado café con el Almeriense o “taranto” José Martínez Nieto, alias el Wili. Se ha puesto a cantar una canción, que dice: ”Mi hermano está en Alemania-ganando buenos caudales-pero no olvida a su madre-ni olvida el nombre de España. La novia se desespera cuando –tardo en escribirle, porque siente los dolores, de la ausencia de su amante”. Y como en la calle no puede acompañarse con los zapatos en el suelo,  con sus dedos sigue el ritmo de su canción, acompañando la música que cantaba con su boca.
Este Almeriense Wili, es un hombre pobre en dinero,  pero tiene un espíritu, parecido al de Antonio Molina. Cuando le alabo sus  sentimientos, dice, “la vida es muy triste, pero es muy bonita, porque yo no he conocido a ningún hombre difunto, que me diera los buenos días”.
Cuando camino por la calle, siento la ausencia de personas, que tal vez estén trabajando y sólo se encuentra uno a parados y a hombres que ya tienen muchos años y yo me pregunto ¿esas personas lloran o cantan, son felices o sufren la carencia de calor en el invierno y de frescura en el verano o tal vez carezcan de alimentos que prolonguen su vida?.
Estos días  he contemplado la vida de esas personas, que viven al margen de la sociedad y a veces son despreciados por no bailar sardanas ni jotas, sino flamenco.
Francisco Ribera- Beleta, vio un paralelismo entre la pareja de Romeo y Julieta y otra pareja formada por calés de dos clanes  gitanos, que muchas veces se odian sin recordar los motivos. Y este Ribera- Beleta en 1966, creó la película “Los Tarantos”, con Carmen Amaya como actriz principal y Antonio Gades. Y la película “Los Tarantos” tuvo una nominación a los oscar en 1963.

Yo no veo a Antonio Molina ni escucho a Carmen Amaya, porque ya están muertos, pero me emocionó cuando oigo cantar, aquí en Huesca, al sensible Willi, acompañando el sonido con el ritmo de sus dedos.

Virgen de Bureta

Por Ignacio Almudévar.15 de Agosto del 2001.- Me he mirado al Sur, desde los restos del Castillo-Palacio del Conde de Aranda, y he visto, al...