sábado, 23 de mayo de 2015

Presentación de Teresa Ramón de la Calle de San Martín.



Señoras y señores, les doy en primer lugar muy buenas tardes, antes de presentarles a la oradora, que va a hacerles pasar uno de los mejores ratos de su vida, simplemente escuchándola. Se trata de Teresa Ramón Palacio, que es una ilustre escritora altoaragonesa, pues nació en esta ciudad de Huesca, el día 16 de Diciembre de 1922.El apellido Ramón le viene de Huesca y el de Palacio lo heredó de su padre, que era natural de Agüero. En sus orígenes se juntan la poesía de la Calle de la Campana, donde nació en esta capital, con la que se vive en Agüero, donde se respira el aire puro de sus  mallos  y se contempla la belleza de su iglesia parroquial, al tiempo que uno se extasía mirando la sublime ermita antigua y enorme del Señor Santiago.
Cuando llegaban las fiestas de San Martín a su barrio, en el que se encuentra la calle donde nació Teresa, como afirma la jota siguiente: ”En la Calle La Campana-nació Teresa Ramón-una mañica con temple-orgullo de mi Aragón”, el entusiasmo estallaba en sus vecinos, con la leyenda o historia de Ramiro el Monje, que abatido por el comportamiento rebelde de sus nobles, ordenó que se les cortaran sus cabezas y en el actual Museo de la Plaza del Seminario, dispusieron en redondel dichas cabezas y en la cúpula de la Sala de la Campana, se colocó colgada la cabeza del más rebelde de dichos nobles, a modo de badajo de tan tétrico y sonoro instrumento. 
Y parece que a la calle de Campana, Huesca le puso tal nombre para recordar aquellos trágicos hechos y es que en dicha calle estaba y sigue estando la casa de la fragatina  familia Solanes, en la que, cuando llegaban las fiestas del Barrio, que eran las de San Martín,”se preparaban las cabezas que recordaban a las que cortara Ramiro el Monje y contrastaban con las fragantes flores que llevaban las mozas”, entre las que se encontraba Teresa Ramón, que describía así aquellos recuerdos felices, de los que dice en una jota:”Ay barrio de San Martín-ay calle de la Campana-recuerdos ya muy lejanos- de los años de mi infancia”, al tiempo que aseguraba sobre aquella casa que era: el  lugar preferido de toda la chiquillería de mi calle para jugar”. ¿Qué recovecos para practicar el escondite y qué bondad la de los moradores de la casona para soportarnos”. Y hace unos pocos días, me enteré, de que todavía se conservan en dicha casa las cabezas artificiales de los rebeldes nobles, estando su dueño muy animado a seguir celebrando estos festejos. Y sigue Teresa escribiendo: “El pozo misterioso y atrayente, donde iban a buscar agua los vecinos, también sigue ahí impasible a los adelantos de los frigoríficos y de las aguas cloradas. En la calle era de rigor ir con pozal o pozalico, según la estatura del crío portador, a sacar agua del fondo, para refrescar el botijo y el porrón de las comidas y cenas veraniegas. Ten la seguridad de que el antiguo pozo ha hecho con su frígido contenido las delicias de todos los vecinos de la Campana…En nuestra imaginación infantil, el pozo del Fragatino, era como una gran pila de agua, poco menos que bendecida”. Y doy la razón a Teresa en eso de los pozos misteriosos, porque venas ocultas, más que las acequias, llevan agua a los pozos y forman una pupila cristalina que refleja las verdes plantas asidas a las grietas de las piedras doveladas, para formar un aro horizontal, no un arco vertical. Es el pozo ojo de mirada profunda que sólo mira hacia arriba, esperando que al brocal se asome la luna llena, los rubios rayos del sol, la cara de la hortelana, los ojos tristes del viejo o los curiosos y atónitos de los niños. Por la carrucha, chirriando, subía y bajaba el pozal, que al desbordarse el agua, producía un sonido de cristal y es que Teresa Ramón ha sido toda su vida una buscadora del agua de la poesía y de la ciencia, que en el Alto Aragón se ha producido a lo largo de los siglos, haciendo sonar con su literatura un sonido como de un cristal lírico, como podemos comprobar leyendo su Poesía del Ciprés, que escribió, no hace muchos años y que es como la que escribió aquel monje benedictino, abad del Monasterio de Silos. Pero además tiene publicado un libro de Poemas, editado en Ibercaja, donde uno se pasaría feliz el tiempo, leyendo y viviendo sus poesías. Es que además Teresa pasa de la poesía lírica  más refinada a la poesía popular, componiendo letras de jota, que son sublimes y  perfectas, de modo que cada año forma parte del Jurado que premia a las mejores jotas que se componen en el Alto Aragón.
He hablado de las cualidades investigadoras de Teresa, demostradas con la publicación de su libro sobre el cuadro de la Virgen de la Clemencia. Este cuadro extraordinario se encuentra en este edificio de la Diputación Provincial, en el despacho de su presidente y es de estilo bizantino, como demuestra nuestra presentadora, para lo que tuvo que investigar largamente el incluso viajar a la Ciudad Eterna de Roma, cambiando impresiones, entre otros con el Cardenal Javierre. Y ¡cómo gozaríamos leyendo sus escritos sobre la Virgen de la Carrodilla, que se encuentra elevada en la Sierra del mismo nombre, allá en Estadilla y subida sobre un carro!.
Ella vivió en dicho pueblo, donde estuvo casada con Emilio Rosico, maestro como ella y alcalde del pueblo y con el que tuvo un hijo y dos hijas y ahora varios nietos. Tienen una casa en la que me llama la atención un “voladizo” o galería asentada, cruzada sobre la calle y desde la que se contempla el paso de las vaquillas, el día de San Lorenzo. Ya lo dice la jota que reza así “Estadilla, Estadilla-ya puedes estar contenta-te llevaste la jotera- de la calle la Campana”.
Y es que Teresa ama tanto a San Lorenzo, que de Huesca pasó a Estadilla, de donde también el glorioso santo es su patrón, porque “Un tirano sobre el fuego-te quiso martirizar, a tí te mandó a la gloria- y a Huesca la hizo inmortal”.
¿Cómo hubieran podido elegir otra presentadora mejor de los danzantes de nuestro patrono, que llegó a escribir la jota siguiente:”Quisiera ser flor de albahaca-el diez de Agosto en tu altar-y marchitarme al calor-de los besos que te dan?”.

Y no puedo seguir hablando de nuestra oradora, por escuchar su palabra, pues para presentarla hubiera bastado la jota de Montse, amiga de Teresa y que dice así:”Si no sabes lo que es Huesca-ni conoces Aragón-habla un ratico, si puedes- con Teresita Ramón”.

jueves, 21 de mayo de 2015

Grecia, de la belleza a la pobreza



En uno de estas días en que se habla tanto, de la pobreza del País, que  tanto  le hace sufrir, después de tanto pensar, filosofar, de crear historias mitológicas  de los dioses del Olimpo, de las musas, de los  divinos hombres y caballos, de los legendarios centauros, al mismo tiempo, que  los  minotauros,  ahora los griegos tienen que pensar en el nivel de vida, que es el problema que preocupa  a los  ciudadanos,  en los tiempos modernos.
La cultura de Grecia ha sido un modelo para los pueblos, a medida que iban ascendiendo en su nivel de vida. Desde la Filosofía de Aristóteles hasta el deporte de las Olimpiadas, han inquietado los espíritus y los cuerpos de los ciudadanos.
Hoy he entrado en un local, dedicado  a sacar fotocopias. Al entrar en él, a la izquierda del mostrador, colgaba  un cuadro de gran belleza. Representaba esa belleza de la cultura griega, con un edificio, mutilado por los siglos, a las orillas  del mar Egeo, que con sus ondas baña aquel paisaje. Debajo de esa arquitectura, que exhibe la antigua belleza de Grecia, aparecen los capiteles, unos dóricos, muy sencillos,  otros jónicos y debajo de ellos, los un tanto rebuscados  capiteles  corintios. Al lado de esta exposición arquitectónica, hace  sonreír  al que contempla esta visión, una rosa de color sonrosado, que parece adornarse a sí misma con pequeños ramos de rosal. Aquel ramo se unía con su atracción  natural, con la arquitectura creada y  levantada, ya hace siglos, por los griegos.
 Han pasado los siglos y las invasiones turcas  y las guerra europeas, han casi destruido el clasicismo helénico. Al mismo tiempo la vida moderna ha buscado el bienestar, destruyendo  el capital  moderno,  como el tiempo con sus guerras, destruyó casi su arquitectura.
En la parte inferíos del cuadro, se muestra una jaula de perdiz, con la que el antiguo pueblo cazaba las sabrosas perdices. Esta jaula representa  la modesta economía de los griegos unida a la ganadería y a la pesca y a su lado gira alrededor de sí mismo un ramo de un bello vegetal, que ha perdido la frescura de la rosa, que representa la frescura de la vida del hombre.
En el ángulo derecho e inferior del cuadro, de una maceta brota una planta de bellas flores, que ha perdido su frescura y a su lado hay una corona tal vez real, que en su desaparecido cerebro portador, vivió la belleza de la Arquitectura griega, de sus naves comerciales y de sus filósofos.
Ahora permanece, quieta, tal vez esperando que de una fuente artística, con sus dos asas laterales y la superior de su cubierta, sean abiertas por el pueblo griego y salgan de ella, las viejas virtudes de ese  pueblo,  que fue sabio.
La parte inferior del cuadro, muestra un texto latino, en el que, en cierta fase, se lee :” Quam rationem  eleganter  explicat  Philo in libro de mundi oficio, ubi  sic ait : ut igitur  convivadores nupcias  ad  coenam  vocat”. ¡Que el mundo moderno que se está formando en Europa, llame a Grecia a su Gran Cena!.


martes, 19 de mayo de 2015

José Otín Nasarre, el Forestal jubilado

Ermita de San Fructuoso , Bierge (Huesca)


José Otín Nasarre, tiene dos apellidos  derivados de los pueblos de Otín y de Nasarre, que  están deshabitados. Tiene sus dos apellidos, iguales a los nombres de los dos pueblos, que están en la cuenca  del Barranco de Mascún,  en Pleno Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara. Están separados  pero  no muy distantes,  Otín  y Nasarre,   por un  Barranco donde había un puente,   que permitía a los niños de Nasarre, asistir a la escuela de Otín.  Desde Rodellar  se accede directamente por dos senderos diferentes,  actualmente  bien señalizados o también con vehículos todo-terreno por Las Bellostas, pasando por la Pardina de Ballabriga, San Hipólito (San Poliz) y Letosa.  La iglesia de Nasarre es románica de finales del   siglo XI, y su  templo es de nave única, con ábside de tambor, de estilo serrablés.  Se restauró en 1999. 
El bisabuelo de José, Ramón Otín, era  del pueblo del que había heredado su nombre, a saber  Otín y como no podía José olvidar ese pueblo, donde éste había nacido ni a sus  ancestros, acompañado por su abuelo,  desde Alberuela  de Laliena (Albargüela), donde vivía, se montaron en un asno ; y se subieron a  Otín, a vivir unos días en el pueblo, en compañía de la familia que allí, aún les quedaba.  Su familia consistía en la señora María, prima  hermana de su abuelo y su hijo soltero Tomás, que más tarde murió en la Residencia de Ancianos, que se encuentra en la carretera de Sangarrén.  ¡Qué vida tan montañera llevaban sus parientes, acompañados por todos los habitantes del pueblo, que todavía no habían emigrado!.  La luz de sus casas no era eléctrica, sino que en el hogar, llegada la noche,  encendían una “tieda”, es decir una tea y en sus habitaciones se alumbraban con un candil. José y su abuelo, cuando se iban a acostar,  soplaban sobre la llama del candil y la apagaban. Ya he dicho que este pueblo, no hace tantos años, allá por los cincuenta, estaba habitado, porque aún estaba abierta la Escuela Nacional Mixta, llegando a sus pupitres a aprender, los niños del pueblo de Nasarre. Además de éstos, acudían también los niños de Letosa y de Bagüeste. Yo conocí a Leandro Campo de Nasarre, que estuvo como su paisano San Urbez, en la Sierra cuidando su ganado lanar, bajando como su Patrono  al pueblo de Ola. Si se va a Otín por la carretera que sube a Monrepós, una vez alcanzado el pueblo de Bara, para pasar desde él a los pueblos de Otín y de Nasarre, había  que cruzar el cauce del río Alcanadre, por puentes de  madera. Pero no sólo tenían que pasar por el Alcanadre,  sino que en casos de entierros en alguno de aquellos pueblos, había que cruzar por el río Mascún. Ahora ya no quedan habitantes en aquel pueblo de Nasarre, pero este año de 2014, han descansado mi hijo Ignacio,  con un compañero, devotos ambos de San Urbez, en la iglesia de Nasarre. Estuvieron con gran respeto y le rezaron al Señor, por medio de San Urbez. Por aquellos puentes no podían pasar los coches, porque en los años cincuenta, no podían ni llegar a ellos. Nasarre y Otín eran dos pueblos hermanos y cercanos y en el primero se levanta una iglesia románica del siglo XI. En la casa en la que nació Leandro, sobre la dovela de la puerta, está,  ahora ya no lo sé si está o estaba, una hermosa flor, al lado de la fecha de construcción. Además rezaban en dicha iglesia los vecinos de casa Laliena y de casa Español.
Entre aquellos pueblos se comunicaban,  unas veces para comprar y vender y otras para asistir a algún entierro o a algún bautizo. En Nocito estaba el tendero Mariano Ortas, que con una caballería iba de visita por los distintos pueblos, para venderles ropa o comprarles pieles de reses o de conejo y llevarles encargos, que le habían hecho. El pan lo traían de Bierge y lo compraban más cerca, es decir en Rodellar.  José ,en cierta ocasión, que bajó a dicho pueblo, desde Otín, se encontró con numerosas personas que montadas en mulas, en burros o asnos, que iban, unos a Rodellar y otros que venían, para comprar el pan nuestro de cada día. Eran unos panes de unos dos kilos y de dos moños, que sin secarse, se conservaban una semana.
Estuvo José de Guarda Forestal en la Solana de Burgasé,  que es una bella comarca, que ahora pertenece al Municipio de Fiscal y que estos años del dos mil y pico, ha visto mejorada su comunicación con Sabiñánigo.  En la Solana de Burgasé había varios pueblos,  como Campol, San Felices y otros. En sus faenas, José Otín, fue un día a San Felices y durante la  comida, que consumía en cierta casa, la abuela de la misma, lo saludó. Se acordó José de que había conocido en el pueblo en que se encontraban,  es decir en San Felices, una Maestra,  que era de Alberuela de Laliena y su marido era de casa Aguilar de Alberuela, llamado Clemente, al que todavía visitó José muchas veces en Huesca, cuando lo llevaron a las Hermanitas de los Pobres. Este Clemente, marido de la Maestra,  hacía con frecuencia como los mozos de los recados, pues vendía y compraba mercancías a la gente  de aquellas latitudes. Se parecía a José, que quería tanto a sus paisanos, que cuando ya estaban en las Residencias de Ancianos, los iba a ver. Luego, tal vez,  no se acordará nadie de aquellos vecinos, que entonces vivían, pero mientras viva José,  se acordará de todos los montañeses con los que ha vivido.   Clemente, el esposo de la Maestra de Alberuela,  proporcionaba ropa interior, ovillos de lana, agujas de coser y de hacer calcetines, les compraba pieles de conejo, de cordero,  de cabrito  y de reses mayores.
Cuando José tenía veinticuatro años, fue destinado de Guarda Forestal, a la Comarca de la Ribera del río Ara, con residencia en Sarvisé. Tenía, entre otros compañeros, a uno que residía en Fiscal, llamado Antonio Lacasta  y se arreglaban mutuamente, para hacer trabajos en conjunto en los Montes del Valle de Broto, Ribera del Fiscal, La Solana de Burgasé, Fanlo y parte del Sobrepuerto. Me estaba contando José Otín, diversos hechos de su historia,  pero de repente  exclamó: “En Fiscal, me acuerdo de que en una ocasión festiva, llegaron los “músicos” con aparatos eléctricos muy modernos, que iban a estrenar en esa fiesta, que se celebraba el  día de la Virgen de Agosto. En Fiscal se producían ellos mismo la electricidad con un aparato, que al mismo tiempo, que suministraba luz al pueblo, hacía moler piensos para dar de comer a los animales. Al enchufar los músicos sus aparatos,  se les estropeó todo el material eléctrico”. En los pueblos de al lado de Fiscal, hemos visto como usaban la “tieda” y los candiles para iluminarse, pero en Fiscal, por su técnica eléctrica no muy desarrollada, sufrieron una derrota técnica, que al año siguiente ya habían arreglado.
Me dice José Otín que en el pueblo de Laguarta, hace unos ocho años que se iluminan con energía eléctrica y al recordar esto, se preguntó: ¿cómo puede ser que una Provincia como la de Huesca, exportadora de energía eléctrica, padezca estas carencias?. Parece ser que gran parte de la energía producida, se lleva al País Vasco y a Cataluña. Esto explica que estos países, donde se da con tanta ilusión,  el Nacionalismo, conviertan a Aragón en un País sin tren,  que lo comunique con Francia. Parece mentira cómo se llevan las obras de arte, por ejemplo las de Villanueva de Sigena y la luz y ya no sería extraño que  se  llevaran  la iglesia de Nasarre, como se llevaron las piedras de Casa Carderera de la capital oscense.

Me dice José Grasa, que cuando va por la Montaña,  le acuden lágrimas a sus ojos al ver los portales de muchas casas, sin piedras armeras, porque se da cuenta de cómo de dichos pueblos, han volado muchos escudos, así como los crismones y piletas de agua bendita de las iglesias.

lunes, 18 de mayo de 2015

Ana, la “libre pensadora” o la “hippi” aristocrática



He estado leyéndole a Ana, los sufrimientos, que durante la Guerra Civil, pasó en Lérida y en Tarrasa, su madre, Doña Carmen, que ya está en los ochenta y cinco años de edad y que me ha contado, durante estos días, con gran sentido del humor, en las termas de Comarruga.  Ana, que es hija de Doña Carmen y que había venido a buscarla,  desde Lérida,  me ha cortado para aclararme la idea que me había formado, sobre las aventuras de su madre. Y me ha dicho, al leerle la marcha de las dos niñas de catorce y de doce años, sobre los peldaños por los que se subían a los vagones del tren, contándome  a su vez, que su madre también subía a los vagones de mercancías y abría sus compuertas y rajaba los sacos de carbón o de alimentos, para que la gente necesitada, pudiera recoger carbón para calentarse, y habas o habichuelas, para poder comer. ¡Dios mío!, esta Ana, mucho más joven que las personas mayores que acudimos a las Termas de Comarruga, también tiene conocimientos sobre lo que pasó el pueblo en esa Guerra Civil. Pero ella piensa y reflexiona sobre la actitud  humanitaria de su madre y te abre el pensamiento sobre el papel protector de la mujer hacia sus hijos, hacia su esposo y no sólo hacia ellos, sino hacia toda la sociedad, como deduce de  la labor distribuidora de calor  para las cocinas y para las estufas, y de calorías para los cuerpos. Actuó su madre abriendo las puertas de los vagones y rajando los sacos; estaban abriendo y repartiendo  amor a sus prójimos. Pero la mujer, al acabar periodos oscuros, abre sus pensamientos libremente para repartir la felicidad entre los espíritus de los hombres, como se ve claramente en el comportamiento de Ana, con los hombres y mujeres, que acuden a lavar sus cuerpos con las aguas medicinales de Camarruga.  A todos los escucha, a todos les hace caso y procura distraerlos en las  sesiones de baile, en las que ella misma baila con soltura y con una gracia, que llena de alegría los corazones de los, que hoy día, renuevan su vida con el baile; no como antes  cuando tenían que ir a buscarse el pan de cada día.
Lleva a sus “protegidos” a la Vil-la de Pau Casals, donde les hace gozar del arte, les recuerda aquellos ya viejos cuartos de baño, que a mí me producen tristeza, pero casi todos, el ver la bañera y los grifos de Paul Casals, les alegra los corazones y les da esperanza de un futuro grato. Un futuro del que hablaba Pau con “el lenguaje universal” de la música del violonchelo. Pero Ana no sólo goza con los bosques, los pájaros cantando, sino que me ha hecho reflexionar sobre la actitud de varias mujeres, durante su larga vida, que calladas  y con humildad, hicieron que Pau Casals fuera como un rey del violonchelo, y al mismo tiempo acogido por los reyes y políticos del mundo.
Estoy convencido de la inteligencia de Ana, que pensando libremente, llega a la conclusión de llamarse a sí misma, la “librepensadora”.Pero su pensamiento no le da un aspecto de mujer sabia y retraída en sus reflexiones, sino que siempre está acompañada por una actitud sonriente, acogedora e incluso bailadora y es que es una fémina, es una dama moderna y eterna.
Parece ser Ana, una explicación de la oración bíblica, que así reza :”Envía, Señor , tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra. Es como si su espíritu o su inteligencia estuviera todo el día, buscando la creación del bienestar de los cuerpos de las personas mayores y el arte para sus corazones, Así ella busca la renovación de la faz de la Tierra.
Yo,  Ignacio Almudévar, veo a Ana, como una figura librepensadora y aristocrática, al mismo tiempo, pero un hijo suyo, la ve como una “hippi aristocrática”. Es joven el muchacho y tiene razón en llamar a su madre, la “hippi” en inglés, porque cuando baila en la sala con la nariz roja de un payaso, como tal se identifica.

Si, pero su aspecto es aristocrático, por su elegancia y por sus reflexiones de una mujer “librepensadora”. 

viernes, 15 de mayo de 2015

Ciudadanos del mundo



Yo soy de Siétamo y Siétamo es mi pueblo. Estoy en mi pueblo y soy de él ,como él es mío, porque yo me he arreglado para identificarme con él, como también  lo han hecho mi vecino Rafael o mi vecina Joaquina. Casi todos los días exploro con la vista los alrededores y miro al norte y veo Guara, Santolaria, Castilsabás, Castejón de Arbaniés, Arbaniés y Coscullano, entre otros puntos.
Ana Francisca Abarca de Bolea, paisana mía, Abadesa de Casbas en sus tiempos, le escribió un romance a la Peña de Guara, en el que dice:”Ya se ha despertado Guara,/ya se va a medio vestir/previniendo tocas largas/ por la muerte del Abril”.”Lo mal que te pague el tiempo /no quieras vengarle en mí/ dando por paga a mi amor/ mucho hielo que sentir”.A lo largo de este romance, Ana Francisca va uniendo la primavera al invierno a través de Guara.
De Santolaria me acuerdo de ver una pata de jabalí clavada en la puerta de cierta casa;de Castejón de Arbaniés he visto la morada de Arnal, suegro de mi hermano, a la que subía el agua desde el río Guatizalema por medio de un ariete hidráulico, de Arbaniés recuerdo Casa Azara, pariente de los Azara con los que emparentó José Almudévar en 1767 y en Coscullano vive mi consuegro Lorenzo Zamora Blasco, con los mismos apellidos que mi abuelo materno Don Ignacio.
Mirando al Oeste,veo Ola y el Saso y si me oriento al Este, contemplo la pequeña ermita románica de Santa María del Monte y también el pueblo de Ibieca. Al Sur están Pueyo de Fañanás, la ermita de Bureta y Alcalá del Obispo. Todos son puntos queridos y entrañables, donde tienes parientes, amigos, conocidos y lugares históricos y …cementerios.
Pero, después de mirar lo conocido, uno siente deseos de mirar desde puntos más altos y entonces me voy a lo más elevado de Siétamo y veo Montearagón,Velillas, Angüés, Berbegal, la Virgen del Pueyo y el Moncayo. Ha aumentado mi ligazón, mi unión al mundo y no es extraño que quiera subir a Montearagón, al Pueyo y al Moncayo, en cuyas estribaciones se realizó la obra teatral y aragonesa de Ana María Abarca de Bolea.
Los jóvenes de Siétamo y muchos de Huesca han subido a Guara y se han sentido unidos a todos los habitantes de las zonas que han observado.Yo me he limitado a subir al Pueyo,a Montearagón y a Gratal y me ha invadido,al estar en estos lugares, un enorme vacío, un gran deseo de comunicarme con las gentes que moran y mueren en las zonas a las que he dirigido mi mirada, pero no he tenido valor para subir a Guara ni al Moncayo, ni a Peña Forca ni a la Maladeta ni al Aneto.
No, yo no he subido y muchos como yo tampoco han subido, pero admiro el espíritu de Javier Escartín, de Lorenzo Ortiz y de Javier Olivar, que siempre tuvieron el deseo de subir, la necesidad de conocer las zonas vírgenes que no han experimentado la huella del hombre agrícola, pero desde ellas se domina el mundo, con sus zonas congestionadas de gente y al subir se sienten universales.
Empezó Escartín en Huesca, escaló el Moncayo, subió a la cumbre de diversos montes españoles, subió a los Alpes europeos, a los Andes americanos y se mostró primero oscense, luego aragonés, más tarde español, europeo y luego unió Europa y América y cuando el año 1991 estuvo a punto, casi a punto de alcanzar el Everest, se mostró hombre, un hombre universal.
Se le ve, en el video pasando por los templos budistas, donde lo bendicen los lamas y los serpas que les llevan sus objetos pesados rezan para que la expedición tenga éxito, como en efecto lo tuvo.
Habíais triunfado en el K-2, habíais alcanzado alturas de más de 8.000 metros, debíais ser felices en el momento en que el aire salvaje se puso en movimiento y en esos instantes de felicidad, apareció una sonrisa en vuestras bocas, la sonrisa del hielo y de la muerte.
Descansáis ahora en las blancas sábanas de las nieves eternas y sois ciudadanos del mundo y el mundo es vuestro. 


  

martes, 12 de mayo de 2015

Duques de Villahermosa y Condes de Guara


Palacio de los Duqes de Villahermosa (Huesca)

He visitado el antiguo, pero en estos momentos, moderno Palacio de los Duques de Villahermosa, que  además de muchos otros títulos ostentan también el tan oscense de Condes de Guara. En lo alto del techo que cubre las escaleras, se observan numerosos escudos de tan ilustre familia, entre los que destaca multitud de veces, el de las cuatro barras rojas de Aragón. Cuando convertían en moderno el Palacio, encontraron una aljama, que me recuerda el bello maderamen que ocupaba el techo de la sala del Monta Tanto…que se encuentra en el palacio episcopal, junto a nuestra Catedral. Entre los escudos de tan histórica familia, ligada a la historia de Huesca y de todo Aragón se repiten las “podaderas” que están representadas en el escudo de los Condes de Guara. El colorido de este techo de madera, reforzado por los mismos clavos, con qué sus autores unieron unas piezas con otras de aquella vieja madera, alegra los corazones de los que conocimos esta arquitectura, pero que ignorábamos la existencia de aquellas figuras humanas y animales, que hacían resaltar la nobleza de los escudos nobiliarios de Aragón y de Huesca.
 Y es que Huesca está en los estribos de la Sierra de Guara y no puede hacer menos que cantarle esta jota,que reza así: ”Sierras de Gratal y Guara,-Ruinas de Montearagón,-Fuentes de Marcelo y Jara.- Huesca de mi corazón”, porque en Ibieca se encuentra la ermita de San Miguel de Foces y de la familia de Foces se descuelga la que poseía el apellido Azlor de los condes de Guara. Y siguiendo la ruta hacia las cuevas de Bastaras y de Chaves,llega uno a Ponzano, donde se encuentra la casa, que poseían los Condes de Guara y en la que se encuentra el escudo de los Azlor ,condes de Guara.
Pero en el recinto del Palacio, no pude evitar un recuerdo de la Condesa de Bureta, perteneciente a la citada familia Azlor, que tuvo un comportamiento heroico en Zaragoza por los años de 1808 y 1809,que recibió de manos del Rey Fernando VII el título de heroina en la Guerra de la Independencia. Se guardan memorias de ella en el palacio de su segundo marido el Barón de Ric, en Fonz.
Villahermosa es el nombre con que es conocido el Palacio y conociendo su historia de origen aragonés ,han hecho muy bien las autoridades en exigir la conservación de su fachada, porque ya en 1476,Alfonso de Aragón ,siendo ya Conde de Ribagorza recibió el título de duque de Villahermosa. Más tarde lo nombraron Duque de Luna. Y siguiendo su historia nos encontramos en 1730 con Don Juan Pablo de Aragón y Azlor, que se casó con Manuela  Pignatelli .Tuvo relación en París, entre otros con D’Alembert y con Voltaire y dejó escritas varias obras literarias.Siendo sobrino del canónigo Pignatelli,colaboró con él, financiando  la creación del camino real a Pamplona y trabajó por la Sociedad de Amigos del Pais , que tanto intervino el los riegos de Aragón.
Todas estas observaciones nos hacen ver como los Villahermosa miraron siempre por la cultura de la sociedad y así siguieron modernizándose, dejando su palacio a los Viatores, para que fuera un centro de enseñanza de la cultura. Por cierto a mí también me tocó participar en los estudios, que allí se desarrollaron. Por eso al ver tantas y tantas pantallas de ordenadores en diversas salas, en mis tiempos aulas, me doy cuenta de la evolución de la enseñanza, porque a mí un profesor me enseñó a manejar el teclado de una antigua máquina de escribir y ahora me sirve aquello para manejar mejor los ordenadores y con estos van a aprender a escribir,  a dibujar, a calcular y a mil otras ocupaciones los que ahora son niños. El día de mañana yo, ya no veré los resultados, como no  ven los Duques que su obra cultural ha venido continuando. Quizá la Caja de Ahorros llegue a colocar las obras de Don Juan Pablo de Aragón en la magnífica biblioteca que han colocado de el Palacio.

En el aula magna o clase más amplia del antiguo colegio, un domingo nos representaron una película muda de Charlot y los niños reíamos y alegrábamos nuestros genios, escuchando sonar el piano en el que tecleaba el profesor Don Félix. En medio de cambio tan enorme pude localizar el espacio en el que se encontraba dicha sala, pero ahora no se escucharán las conferencias ni se admirarán los sonidos de un concierto en la misma, sino que abajo, en un magnífico salón, se cultivarán todos los procedimientos destinados a ver más felices a los hombres.   

jueves, 7 de mayo de 2015

La Fiesta del pueblo y las elecciones

Ventana del despacho de Durruti en casa Almudévar de Sietamo (Huesca)


El día veintinueve de Abril se  celebran en Siétamo las Fiestas Mayores, en las que San Pedro de Verona, presidía y sigue presidiendo las celebraciones religiosas, en las que el padre de Mosen José María Cabrero y Andrés de Lobateras, acompañados por otros, cantaban aquellas músicas medievales en el Coro.  La música, producida en el violín y en la guitarra de los Burgasé o  Ciegos de Siétamo, alegraba los corazones y acompañaba por las calles a los niños y a los jóvenes, que paraban en cada casa, para cantar jotas a sus habitantes y especialmente a sus mozas. Allí recogían tortas para endulzar su vida y contaban el dinero, que recibían, para pagar entre otros,  a los Músicos Ciegos, de Siétamo. Hoy,  los tiempos han pasado y sólo se escuchan y bailan jotas, cuando colaboran los grupos de joteros modernos, que tienen sus centros en las capitales. Pero entonces, humildes mozas, como la señora María Mora o mozos con su apellido Ferrando, bailaban espontáneamente, sus apasionantes jotas.
Este año de 2015, las cosas han cambiado y uno se da cuenta de que estamos en otros tiempos, con otras costumbres y con nuevas generaciones de seres humanos. Antes, en los pueblos se jugaba a la pelota, pues no se pasa por ninguno de ellos,  que no conserve el frontón o restos de alguno, pero  hoy día, se sigue jugando en los pueblos grandes y en las capitales. Se organizaban carreras pedestres y se jugaba con premios, como pollos, por ejemplo. Ahora, en cambio ya no  saltan las niñas con las combas, sino que ahora abundan los coches eléctricos de caballos o de saltos alrededor de figuras de plástico y venden turrones, caramelos y dulzainas, espadas de juguete, anillos y collares.
Pasan caravanas de asnos o borricos, a cuyos  jinetes, se les cobra dinero seguro y abundante, cuando antes, casi en cada casa tenían su borrico, para ir al monte o a Huesca o para acarrear agua desde la Fuente
 En aquellas casas en las que vivían abundantes asnos, ahora no viven casi ni sus dueños, que se fueron a la Ciudad, haciendo desaparecer los asnos. Pero el dinero ha buscado asnos por todas partes y son explotados por nuevos hombres de negocios, que alquilan breves paseos por las calles de los pueblos en fiestas.
Hoy iré a mi pueblo y es seguro que ya no veré a ninguno de los pocos vecinos, que todavía viven en él. Pero estos tres días anteriores, eran multitudes de asistentes a las nuevas fiestas  casi mecánicas actuales. Esas Fiestas se han mecanizado, como las cuadras de mulas, de asnos y de caballos, que se han convertido en garajes para encerrar a los mecánicos tractores, con los que los escasos labradores labran y cultivan los campos.
No queda gente en el pueblo, pero durante los tres días de Fiesta, se llenan las Plazas, Calles y Bares, de parejas humanas, que acompañan a sus niños a subirse en los carruseles y en los burros. Los comediantes de Binéfar, alegran el ambiente, recuerdan hechos y aventuras antiguas y desfilan por las calles haciendo sonar la música de una gaita aragonesa y un Salterio, heredado de la ciudad de Jaca y del Bearn. Este salterio es un instrumento trapezoidal, que tiene dos entrantes curvilíneos, uno a cada lado  y en su frente dos orificios circulares, por los que resuenan sonidos, acompañados, por otros sonidos que se producen en seis cuerdas de tripa de animales, que se golpean con la mano izquierda con un batiente de unos cuarenta centímetros. Con la mano derecha se hace sonar un “chiflo”, que convierte al Salterio en un instrumento musical, que mezcla varios sonidos.
Y con esa música desfilan los artistas de Binéfar, que bailan, representan comedias, cantan y alegran los corazones de los espectadores, y entre tanto unos escuchan y cantan y participan en el juego festivo, otros se sientan alrededor de las mesas, en las que les sirven, abundante comida y animosas bebidas.
Debajo mismo de la ventana de una habitación, de Casa Almudévar, en que se alojó el anarquista José Buenaventura Durriti, se dispusieron mesas para que el público regase con buen vino, aquellas sabrosas costillas, que felizmente consumían. Desde esa ventana Durruti vigilaba la Plaza Mayor, de Siétamo, visión en la cual no se le presentaba la Gran Cruz, que en su centro, presidía dicha Plaza. Ahora la presidía Durruti cuyos acompañantes, habían derribado la Gran Cruz. Poco tiempo permaneció Durruti en tal despacho y la Guerra lo llamó para luchar en Madrid, donde al poco tiempo, no se sabe si se murió o lo mataron.
 Durruti, ocupaba  el cuarto de costura de mi casa, tras la ventana en la que, había colocado su despacho. Yo desde la silla en la que cenaba, con los dueños y el hijo de la ´Abadía´ de la Calle Alta, la familia de mi hijo Ignacio, su hija acompañada por el novio, las hermosas mujeres, una de las Islas Portuguesas de Africa y otra de las románticas tierras costeras de Galicia y de la doctora, amiga de mi nuera Paz, y escuchaba las palabras románticas que pronunciaba la Galleguiña, sin dejar de mirar la ventana, tras la cual se abrasó el Templo de Siétamo,  se derribó la Cruz de la Plaza Mayor y se mandaron al otro mundo los espíritus de muchos hijos del pueblo.
En aquel ambiente amistoso y feliz, estaba yo, ya fuera del tiempo de las Fiestas de Siétamo del día de San Pedro de Verona, pero veía más tristes las cosas porque aquella ventana, por la que se miró Durruti el año de 1936, encima mismo de nosotros, me recordaba los miserables hechos ocurridos en aquella miserable Guerra Civil. Yo no les decía nada de ella, a mis compañeros que cenaban felices, porque me daba cuenta de que yo era un anciano, que estaba recordando aquellos lejanos tiempos de 1936.
Me acordaba de que no había que pensar en hechos tristes, sino de hacer felices a los niños, como por ejemplo mis nietos Luis y María, que gozaban montando en los camellos y en los carruseles.
En cambio los niños de entonces, como mi primo Jesús Vallés Almudévar, sufrían la Guerra, en que fusilaron a su madre y a su hermano de Fañanás, cerca de Bespén, al ser conquistado Siétamo,  organizó “peregrinaciones” desde Fañanas, para ver sus ruinas . Y recuerda Jesús que “un enjambre de muchachos, revolvían entre los escombros, buscando cápsulas, balines, trozos de metralla”. No acabaron de recoger todo, porque cuando había terminado la Guerra,allí estaba yo con Rafael Bruis,muerto en este año de 2015,buscando aquellos malditos restos”.
En el fin de un artículo, escribo que se debe a Durruti la pérdida de cientos de vidas, las pérdidas de viviendas y del Glorioso Castillo Palacio del progresista Conde de Aranda, que en el siglo XVIII, ya les dio retiro a sus obreros que en Valencia,le fabricaban mosaicos. El Castillo del Conde de Aranda no fue respetado ni por los rojos, por ser su dueño un noble, pero ahora,setenta y seis años después de aquellas catástrofes, no se respeta la existencia del Almacén y Granero del Palacio,  donde tantas veces  los Borruel y yo mismo, hemos acumulado pacas de veza y cahices de trigo en su interior, hasta ahora, en que cayó un muro, que lo paralizó.
Y después de más de setenta años, torciendo las reglas democráticas, sigue dicho Almacén sin restaurar.
Cuantas personas conocí en Siétamo desde que nací, pero ahora, al llenarse de nuevas gentes en las fiestas de 2015, ya nos saludamos con muy pocas, porque  no nos  conocemos. ¿Por qué?, yo creo que es porque las personas se van muriendo poco a poco y son jóvenes y niños los que acuden a la fiesta. Quedamos algunos viejos, que le pedimos al Señor: ¡Dios mío, buena muerte y poca cama!.


Eso lo pedimos para nosotros, pero para la humanidad le rogamos “que se amen los unos a los otros,  como Cristo nos ha amado”

El hambre que pasaron en la Guerra Civil, los de Belchite

Belchite (Zaragoza) En la cueva tal vez ibérica, que se encuentra cerca de la Autovía, que viene de Barbastro, cerca ya de la Torre de Caver...