sábado, 7 de agosto de 2021

El leñador y las zorras

 



El leñador observaba todas las mañanas, desde su chabola, como una “rabosa”, que así llamamos los altoaragoneses a las raposas o zorras, lo miraba fijamente, cuando al amor de una hoguera lo miraba fijamente,  guisaba su almuerzo. Intencionadamente, después de dar cuenta de él, dejaba los restos cerca de la caseta y se iba a talar árboles. Cuando volvía, ya al atardecer, los restos habían desaparecido, pero a medida que pasaban los días, la zorra esperaba su parte desde una posición más próxima, hasta que habiéndose establecido cierta familiaridad entre los dos habitantes del bosque, el leñador, al marchar a su trabajo,podía ver como la astuta vulpeja, iba a buscar su condumio, sin esperar a que él se alejase demasiado. Un día, así como otros hombres dejan su trabajo para seguir a las zorras de dos patas,con perdón, nuestro leñador, dejando a sus árboles vivir un día más, siguió de lejos a la raposa, para ver donde iba; el animal cogió con los dientes un buen trozo de pan que le había dejado y marchó con él.¡Qué alegría la de nuestro amigo,cuando se dio cuenta que en la ladera , a la entrada de una madriguera, la estaban esperando cinco zorritos . No lo pensó más y determinó hacerse con uno de ellos para tenerlo de amigo, como se tiene a un perro; si había llegado a un “cierto modus vivendi” con la madre, no le cabía la menor duda de que llegaría a una plena identificación con la hija, a la que educaría poco a poco. No le costó trabajo hacerse con el animalico,con el que convivió durante los días que le costó preparar la suficiente madera para ir a la ciudad, a contratar un transportista.
Se llevó su zorrita ,como aquel que va acompañado por su perro, entró en bares y paseó por las calles, volvió otra vez al bosque y aunque venían las congéneres de su amiga a visitarla, no lo abandonaba.Se fueron repitiendo los viajes a la ciudad y los retornos al bosque, hasta que un día se oyeron los “esberrequidos” de un raboso durante toda la noche y la raboseta , se ponía nerviosa.
Al amanecer el leñador, le dijo: ¡vamos a la capital!, al tiempo que abría la puerta del coche, invitándola a subir y ante la sorpresa del amo, la hasta entonces su compañera,exclamó ante su enorme sorpresa: ¡yo quiero ser una zorra! Y dando un salto enorme, se lanzó ladera arriba, allá por donde se oían los gritos del zorro.
Las zorras de cuatro patas, siempre han sido muy inteligentes. Basta leer a aquella que le dijo al busto: “tu cabeza es hermosa, pero sin seso”.

Visto esto, me extraña que las de dos patas (con perdón) y con sexo desequilibrado,exclamen como la zorrita del cuento: yo quiero ser una zorra.Y es que todos huelen a lo que son.

viernes, 6 de agosto de 2021

Hoy he leído el recuerdo de un corazón.-

 


                          

Hoy he leído un recuerdo de un corazón, más bien de una “mente cardiaca” femenina, de un pequeño pueblo de la Sierra de Guara. Mi hijo Mariano me ha traído de Madrid un pequeño y sentimental libro que me ha hecho recordar aquellos pueblos pequeños, pero con grandes sentimientos de unos corazones, guiados por sus mentes y por la prolongada Sierra de Guara.

Yo nací en Siétamo, que se halla situado en la carretera general, que va desde Huesca a Barbastro y desde mi casa se divisa muy cercana la Sierra de Guara. Hace unos tres o cuatro días mi nieta Belen del pueblo serrano de Coscullano   fue elevada por un ganadero de este pueblo a la Punta de la Sierra de Guara, desde donde se capta el Pirineo, el  Somontano y la Tierra Baja hasta el ya lejano Río Ebro. He visto a esta bella e intelectual, llamada                                                                                 Belén Almudévar  impulsada por su afán de subir mucho más arriba, sujetándose en la Cruz, que corona el Pico de Guara. Ella subió a estas alturas elevadas acompañada por un señor de Coscullano, que sube con cierta frecuencia a vigilar ese rebaño dc ovejas y cabras, que se crían en lo más alto de la Sierra de Guara. Belén, agarrándose a la Cruz que preside la Sierra, se agarraba a sus yerros para acercarse más al cielo. Ascendió a más de 2.077 metros, y como si quisiera llegar al cielo, intentaba hacerlo por la  Cruz.

Por la carretera que desde el Estrecho Quinto sube por el Sur de la Sierra de Guara se sube desde Huesca a Loporzano y desde allí se alcanza el Pantano suministrado por el río Guatizalema, y  se encuentra un paisaje con unas Peñas, algunas con nombre vasco. Pero si uno se desvía por la derecha antes de llegar a Loporzano se encuentra con Coscullano, situado en la misma Sierra de Guara. Después de pasar por Coscullano, dejando a su izquierda un pequeño Pantano, que yo vi construir. Se llaga al pueblo de Aguas, donde al lado de la fuente, me esperaba ya hace muchos años, un anciano de una gran amabilidad para acompañarme en la vacunación antirrábica de los canes. Desde este pueblo, sigue la carretera hacia el pueblo de los antepasados de Almudévar de Sieso de Huesca y que siguió produciendo Almudévares en Casbas de Huesca.

En lugar de seguir por esta ruta, subimos con mi hijo Mariano a Panzano, donde todavía vive un pariente mío llamado Bescós de apellido. Desde este pueblo subimos a Santa Cilia de Panzano, pueblo atractivo para los turistas y para los buitres y quebrantahuesos, donde se frecuenta el hecho de ver con un señor que las alimenta con restos de ganado sobrante en mataderos. Un poco más arriba se ven las ruinas antiquísimas de una iglesia, que fue construida por los cristianos para defender Aragón contra los invasores árabes. En este kpueblo, igual que en Panzano viven con apellido Bescós, sucesores de la familia del escritor, alcalde de Huesca Don Manuel Bescós Almudévar, primo hermano de mi padre. En su casa luce un escudo de Bescós, hermoso, pero al que el antiguo Alcalde de Huesca, exhibía en sus escudos de un lujo no “serrano” sino imaginario.

En la carretera que a estos dos pueblos conduce, es decir a Santa Cilia de Panzano y de Panzano, desde ellos sale otra que conduce al desaparecido pueblo de Doña MANUELA CITOLER CARILLA, autora de la “Memoria de un pueblo abandonado” 

Tomando este camino se llega al abandonado pueblo y centro de caza de ciervos, llamado BASTARAS, se convirtió en una “leyenda” de aventuras, que al principio parecían buenas, pues cercaron todo el Monte y compraron a una familia que poseía campos, toda su tierra. Se  cercó  el  monte  y  se  iniciaron aventuras fuera de la ley, como la destrucción de Arte   Primitivo que dominaba en las Cuevas. Fueron los autores de alguna destrucción en una zona en que se esperaba lucir sus obras artísticas de Arte Antiguo. Se encuentra aquella enorme finca, en la misma Sierra de Guara y la cercaron toda ella, destruyendo todas las obras de Arte   antiquísimo. En toda la zona de todos aquellos pueblos, el Pico de Guara preside todo el paisaje de aquellos pueblos nombrados y los de Bastaras, Yaso y Morrano.   Bastaras depende ahora del Ayuntamiento de Casbas.  



En Bastaras se queda uno admirado de su Historia y de la belleza, que recuerdan la Cueva de Chaves, cuyas antigüedades que conservaban la belleza antigua de los adornos primitivos, que fueron destruidos por los creadores de aquella colonia, convertida en tal y que cercaron totalmente la tierra comprada y la común, convertidas en una colonia. Pero destaca la riqueza natural de la GRALLERA, que es una enorme Cueva Natural, con una entrada de unos 278 metros. Se llama esta entrada la Grallera porque en su “divino Portal”, se posan las grallas o grajos de Guara.

Es la GRALLERA una exagerada Cueva, creada por la Naturaleza, que no se sabe donde empieza a recoger agua, aunque por flores o semillas que arrastra el agua, parece ser que viene esta Sima del río Pirenaico ARA, de unos 70 kilómetros que nace por el río pirenaico Viñemal y desemboca en Ainsa.

Parece que hay comunicaciones entre las aguas del río ARA que van a la Grallera, en el pueblo de Bastaras. ¿Por donde pasan esas aguas que llevan desde el río Ara, restos vegetales al Gran Depósito de agua de Bastaras?.

Las aguas que se encierran en la GRALLERA son de volumen variable y a veces brotan

del misterioso depósito al río Formiga, con crecidas de volumen de agua inesperadas, que convierten en caudaloso tal río. La cuenca de este río recibe  el  desagüe  de la ladera Sur de la Sierra de Guara. Hace unos 22 kilómetros para desembocar en el río Alcanadre, ya cerca de Bierge.

Joaquín Borruel, Pepe Ballarin yel último habitante de San Roman de Morrano .

La Sierra impide el paso directo desde Casbas y Sieso a San Román de Morrano, por el que desde Aguas, se pasa por Bastaras, Yaso y Morrano, hasta llegar a la carretera que sube al noble pueblo de  San Román de Morrano. Desde el pueblo de San Román de Morrano, en la Sierra de Guara, se fueron mezclando las familias de los Aniés, los Almudévar y los Mancho de Torres.

“Aquí, alrededor de la Cruz de hierro, que está situada  al lado del mirador, sobre su base de piedra, nos encontramos, contemplando la historia de la Sierra Guara, a través del Monasterio de Casbas, donde no sólo fue Abadesa la hermana de Don  Alfonso Buil Aniés, sino la escritora en castellano y en aragonés Ana María Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda. Estábamos Joaquín Borruel Caborbaya, cuyo abuelo nació en el  Castillo de San Román, Pepe Ballarín, pariente del Maestro que inició a Don Alfonso Buil Aniés, en su enorme cultura; el otro era yo mismo Ignacio Almudévar Zamora, pariente de los Claver y de los de casa Aniés de San Román de Morrano. También nos acompañaba mi sobrino Pablo, que encontró en esa Cruz un maravilloso tema para filmar una película”.

MANUELA CITOLER CARILLA ofrece en su libro el paisaje de un calle, hoy abandonada con viejas casas y en medio de la calle se alza una alta base de piedra de una Cruz, que ya ha desaparecido. Está abandona la columna que se eleva al cielo, pero con la tristeza de carecer de una  Cruz, que parece abandonada por sus antiguos vecinos. La  triste Manuela Citoler Carilla, en el artículo

“ADIOS”,escribe: Aquí solo queda polvo que ha cubierto los recuerdos, los rostros, las cadieras, las tinajas, las colleras, los aperos…El viento se llevó las fiestas y las canciones. No queda nada”.

Tengo en mi memoria al señor Alfonso Buil Aniés, de cerca de los cien años de edad, que ha viajado por el Mundo y que ha recogido yerbas para el ganado en el Puntal de Guara y a la licenciada MANUELA CITOLER CARILLA, que vivieron en San Román de Morrano y ha escrito la muerte del pueblo.

jueves, 5 de agosto de 2021

 

Los engañapastores.-(1985)



Un texto medieval de cuyo contenido no me acuerdo, acaba de esta forma:”ésto lo dijo uno que es de Alcalá”. Poco explícito se muestra el autor, que no revela su nombre, pero el que me lo contó, además de ser de Alcalá, me dijo que se llamaba Luis Aso y yo añado que no sólo es de Alcalá, sino que es de Alcalá del Obispo.
Mi amigo, allá por la primavera del año mil novecientos ochenta y uno y sería por el mes de Abril, cuando se siembra el girasol, al enganchar el arado, escuchó un pío-pío. No hizo al principio mucho caso, pero como continuaran los “piulidos”, empezó a sentirse intrigado porque por más que miraba, menos veía. Llegó a pensar en brujas, hasta que al fin descubrió que en un agujero del tractor y debajo del asiento, había cinco crías de pájaro acomodadas en su nido y se sintió feliz.
Subió al tractor y se dio cuenta como una pareja de engañapastores le seguía, unas veces volando y otras se posaba en la reja de arriba del arado reversible, otras en el faro trasero que sirve para iluminar el surco y a veces en la barra de la trailla. Cuando arrastrando el remolque con su tractor iba a Loscertales, donde también cultivaba la tierra, los pájaros se posaban en los laterales. Dicen que los engañapastores hacen eso, engañar a los pastores, pero al moderno tractorista no lo engañaban porque se habían hecho amigos y compañeros.
A José Luis le gusta llevar limpio el tractor y pasaba por descuidado al no lavarlo. ¡Cómo lo iba a hacer si los  pajaricos  hubieran muerto al ser regados con la manguera!. Al gaucho lo llamaban “abandonao” porque no engrasaba los ejes de su carro, cuyo sonido le gustaba escuchar. A José Luis el engañapastores le seguía, unas veces volando y otras se posaba en la reja de arriba del arado reversible, otras en el faro trasero que sirve para iluminar el surco y a veces en la barra de la trailla. Cuando arrastrando el remolque con su tractor, iba a Loscertales, donde también cultivaba tierra, los pájaros se posaban en los laterales del remolque.
Hay testigos de este caso, entre los que se encuentra Serafín el herrero de Pueyo de Fañanás, al que José Luis le llevaba los aperos a reparar. Seráficamente, cual nuevo San Francisco de Asís, observaba como la pareja subía al árbol vecino, un peral que sigue ahí y daba de comer a las crías: dentro de la dureza de su oficio, procuraba no asustar a las avecillas.
Todo el mundo no conocía el pequeño acontecimiento, porque si se divulgaba, los curiosos tal vez lo hubieran interrumpido.
Llegó la primavera del año mil novecientos ochenta y dos, que como todas las primaveras la sangre altera, incluyendo la de los engañapastores, que revoloteaban alrededor del tractor y acarreaban pajitas y hierbas al nuevo nido.
Amado Baus, vecino de José Luis, estaba esperándolo sentado en una pared y vio como el engañapastor, sobre un montón de arena, que allí estaba, engañaba a la engañapastora. Yo me imagino una danza de plumas en el aire, de volteretas graciosas y enamoradas, de reverencias elegantes del engañador a la engañada y de elegantes saludos a la amada y por fin el tremolar de plumas en éxtasis de amor.
A los pocos días la pajarica empezó a poner huevos en el nido del tractor hasta el número de cinco.
Cuando José Luis, por la mañana iba a ocupar el tractor para ir a labrar, se agachaba y miraba a la pájara y ésta se lo miraba a él, sin asustarse. Había surgido la amistad. Alguna vez al cerrar con fuerza la puerta de la cabina, salía la madre, pero volvía a incubar los huevos. Labraba los campos y se sentía acompañado por la pareja que revoloteaba a su alrededor. Salieron del huevo los pajaricos un domingo y otro domingo, a los quince días justos de su nacimiento, se lanzaron a volar.
José Luis los observaba como algo suyo y veía como los padres buscaban alimento en los surcos y  se lo llevaban a sus hijos. Al principio hacían pocos viajes en busca de cebo, pero los tres últimos días casi no daban abasto.
A pesar del traqueteo del tractor las crías vivían felices en el nido; solamente cuando labraba por las laderas empinadas, se asomaban como presintiendo un peligro.
Al llegar el año mil novecientos ochenta y tres a la siembra del girasol, el tractorista otra vez observó las evoluciones de los engañapastores, que volvieron a fabricar su nido y a poner huevos, pero un día se dio cuenta desconsolado que no había nada dentro de él.
¿Quién tuvo la culpa del desastre?. ¿Algún vecino que metió las manos donde no debía o fue un pobre gato de su propia casa?. Nunca más se supo de los engañapastores.

Hay quien dice que las aves también evolucionan hacia nuevas formas de vida, pero nosotros, ¿las dejamos seguir esa marcha evolutiva?.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Los cisnes de Rubén Darío en el Parque de Huesca





En el Parque de Huesca, se encuentra un hermoso jardín, rodeado por una laguna. En su centro nadan los cisnes y los ánades en las aguas del  pequeño lago, con su verde orilla, rodeada de arb
oles en que se posan unas pequeñas y elegantes tórtolas, de color claro, salvo en sus cuellos donde lucen un anillo negro de pequeñas plumas. En la isla arraigan altos árboles y flexibles cañas de bambú, en cuyos pies, he visto en ocasiones anidar parejas de aves acuáticas. Las orillas de la laguna están revestidas de árboles de distintas especies, en cuyas ramas se posaban las tórtolas, que hace ya muchos años trajeron del Líbano. Alrededor de la isla pasea la gente, pero al llegar a las barandillas, los niños acompañados por personas mayores, se detienen y hacen acudir a la orilla a los ánades, echándoles migas de pan y de torta, que devoran con avidez. Los niños gozan jugando con esos valientes seres vivos que se unen a las aguas, y con sus padres y abuelos, que vuelven a sentirse niños, gozando del placer, que se producen mutuamente los niños y los patos.
Además de las tórtolas, de los gorriones y de los numerosos ánades, parecían reinar con su elegancia, en la laguna, dos hermosos cisnes negros, pero,  ahora,  ya no acuden a la llamada de Rafael  Mialdea, las tórtolas,  porque ya  casi no quedan, pero además, de los dos cisnes, sólo queda uno porque el otro ha muerto. Allí reina el cisne negro, con su luto, que parece que se ha quedado sólo entre los múltiples ánades, que nadan por la laguna. Tampoco se posan en las altas ramas de los árboles, las palomas, que poblaban el Parque. ¿Han puesto veneno, que ha dado muerte a gorriones, tórtolas y palomas?. No lo sé, pero la soledad del cisne negro, repartiendo por la balsa el luto de su color negro, parece entristecer la alegría que gozaban los niños por sus orillas. Me acuerdo de la elegante figura del mudo Rafael Mialdea, del que escribí : “Cuando paso por las sombras de los citados árboles, me llama la atención la delgada figura de Rafael Mialdea Novales, que con una de sus manos extendida, ofrece a las tórtolas, unas veces granos de trigo, de maíz otras, y muchas veces galletas, de las que él se ha privado, las ha deshecho y las elegantes aves del collar, se le posan en sus manos y en sus hombros y consumen el desayuno que Rafael les ofrece”.
Hace muy poco tiempo, en el pequeño lago de los cisnes, todo era felicidad bajo la presidencia de los dos cisnes negros, los ánades, las palomas, las tórtolas y los niños acompañados por sus abuelos o por sus padres. Se creaban escenas “modernistas”, que estimulaban la alegría y la complacencia inocente de los niños y la vuelta a la felicidad, que sentían, después de pasados muchos años, los padres o abuelos ya mayores,  al provocar las sonrisas de sus descendientes, cuando daban de comer miga de pan o de torta, a los cisnes y a los ánades de aquel pequeño,  pero gran mundo de la laguna del Parque.
Pero, el “modernismo” no ha podido con el correr del tiempo, porque ¿dónde están las tórtolas que acudían a las manos de Rafael Mialdea?. Dicen que en el Jardín vecino a la laguna, están encerradas unas aves de rapiña, que se sueltan en las próximas puestas del sol, para arrojar del Parque a los estorninos.  Son multitud y no desaparecen dichos estorninos, pero casi no dejan viva a alguna tórtola. En aquellas construcciones del Jardín,  viven numerosos gatos que devoran a los primeros ánades que nacen y a los gorriones que por allí se acercan.
Me recuerdan estas escenas a Rubén Darío, cuando escribe “Cantos de vida y esperanza” y me hacen reflexionar sobre el triste “modernismo” de “La América española, como la España entera,-fija está en el Oriente de su fatal destino”. ¿Seremos entregados a los bárbaros fieros?-¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?-.¿Ya no hay nobles hidalgos ni bravos caballeros?-. ¡Callaremos ahora para llorar después?-”.
En la laguna ya queda tan sólo  un cisne negro. Parece que se está acabando el “modernismo” en ella. Exclama,  ante tal panorama, Rubén Darío: “y un cisne negro dijo:”La noche anuncia el día”. Y uno blanco. “¡La aurora es inmortal!, ¡la aurora es inmortal”. ¡Aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!.
El cisne negro con su largo cuello, pasea con ese hermoso y largo cuello, a modo de un signo de interrogación: ¿qué pasó con el “modernismo” de la laguna, que alcanzó, dirigida por sus dos cisnes, la belleza perfecta, el ideal incuestionable. Este ambiente modernista de la laguna, lo pasa Rubén Darío, allá por los años de 1914, por medio de los cisnes, a su continente Hispano Americano, porque se preguntó: “¿qué pasó con esa estética, distante, revolucionaria, su renovación lírica, que cala muy hondo en el momento evolutivo de la creatividad cambiante?”.En la laguna se notan las muertes de las tórtolas libanesas debidas a las aves de rapiña, que se sueltan cuando se va a esconder el sol, y llena de tristeza el color negro de luto, que pasea por la superficie del agua,  el único cisne que se ha escapado de la muerte. Vamos desde la balsa, con la pequeña estructura de un átomo, semejante a la de un continente, el hispano americano, que se escapan  del modernismo, a la muerte de las tórtolas y del cisne, igual que en el continente, mueren los soldados y los guerrilleros en Colombia, el pueblo pasa hambre y sobre los Andes, se otea el vuelo del Condor.
Era Rubén Darío un poeta puro y se acordaba de España y de América,  veía en el “modernismo”, el progreso y  exclamaba: ”Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer”.
 Pero Rubén Darío no estuvo sólo cultivando el “modernismo”, pues habla del oscense, “el Señor Llanas Aguilaniedo, uno de los escasos espíritus que en la nueva generación española,  hacen el estadio y la meditación en el “modernismo”, debido por la sociedad”. Llanas Aguilaniedo, había nacido en 1875 y murió en año de 1931, fue farmacéutico militar, escritor, periodista y crítico de la literatura española. Escribió de problemas sociales  otros  sobre la época en que empezaba a vivir. Pero José María se ve envuelto por el “modernismo” y Rubén Darío, contempla en José María Llanas el cisne que preside la laguna del Parque de Huesca, porque vuelve a escribir, que le parece sumamente interesante. Dice que José María, “en su juventud surge alguna que otra esperanza,  y no es poca la que ha de dar en su cerebro, tan bien surtido y generoso como el del  cantar de “Alma contemporánea”. Llanas Aguilaniedo ha entusiasmado a los intelectuales contemporáneos suyos, como, al mismo descontentadizo Clarín”. Llanas es un hombre estudioso y reflexivo. Pero murió muy pronto y España se dejó olvidar sus pensamientos modernistas.
¡Qué ilusión supuso el “modernismo” en la mente de Rubén Darío y en la de Llanas  Aguilaniedo!.  Pero ya Calderón en la época dorada de la literatura castellana, exclamó: “la vida es sueño”. Tenía razón el escritor clásico, porque analizando la vida de José María Llanas Aguilaniedo, buscando el “modernismo”, se ve que esa vida era un sueño, porque además, yo podía comprobar, que aquel modernismo de la Laguna del Parque, formada por la belleza de la pareja de cisnes, de las tórtolas, de las ánades, de la palomas, de los altos y verdes árboles, con las cañas de bambú de la isleta, en medio de la Laguna, se acababa con la lucha entre las aves de rapiña persiguiendo a los estorninos.                 
Murieron las tórtolas, las palomas y el cisne negro, que hemos podido ver los oscenses, en la Laguna del Parque, como el también oscense José María Llanas Aguilaniedo, se fijó en una tumba del Cementerio de Granada. Y yo me acordé de como el señor  Joaquín Santafé, que trabajó toda su vida  de más de cien años en la Farmacia de Llanas, me contaba la aventura en el Cementerio de Granada, que era la siguiente: “No me llevó allí el romanticismo de principios de siglo…iba sencillamente a estudiar efectos, objetivos y subjetivos, cuya grandiosidad a media noche y en las condiciones de ánimo en que me hallaba, calculé sacudiría mi espíritu de una manera nueva e imprevista”. En medio de la noche, “descubrió un sepulcro donde estaba enterrada una joven, representada por una bella estatua, a la que conmovido le dirigió sus palabras, diciéndole: ¡Muerta mía, vive!. Vea yo moverse tus ojos, levantarse anheloso tu pecho…agítense tus labios estremecidos por convulsiones de amor. Hermoso ángel dormido, ¡háblame!”. Estaba el oscense “Angel Llanas Aguilaniedo, trabajando en su cerebro el “modernismo”, la pintura, la criminología, el decadentismo, pero se iluminaba su sensibilidad con los sentimientos del corazón, a causa de la belleza de la estatua de la bella joven”.

A los cuarenta años perdió el equilibrio de la razón y murió acogido en Huesca por su hermano Feliciano y por su hijo José Antonio Llanas Almudévar. Estuvo en el periodo de su enfermedad acompañado por Joaquín Santafé,  nacido en Ibieca, con el que se entendió con suma claridad. A todos estos acompañantes de la muerte de José María, los conocí, pero de José María, me acuerdo de su obra, por ejemplo de su novela Pityusa y lo siento, cuando paso por la Laguna oscense del Parque de Huesca. Recuerdo también a Rubén Darío, amigo de los cisnes y de José María Llanas Aguilaniedo.

martes, 3 de agosto de 2021

Las lágrimas van al mar y los gases van al aire

 





El parte de las diez de la noche de Radio Nacional del día cuatro de Abril, comunicaba a los radioyentes que una telefonista en Asturias, había sido  sometida   a expediente por falta grave. Dicha falta (dichosa falta para la presunta culpable) consistió en aligerar de viento su timpanizado vientre. Añadía el locutor que la telefonista, previendo su comprometida situación, había pedido permiso para ir a evacuar aires. No le fue concedida licencia contra toda  razón, o tal vez le hubiera sido concedida presentando una instancia debidamente reintegrada.

No se puede juzgar a la ligera a sus jefes, sin conocimiento de causa. No le debió dar tiempo a la infeliz para cumplir dicho requisito, y como la naturaleza está regida por leyes inexorables, los gases salieron por el “locus  minoris resistenciae”, en este caso por el esfínter anal, que es como una válvula de escape, y bien se le valió, pues si así no ocurre, hubiera estallado la pobre telefonista y el ruido hubiera sido más estruendoso que aquel pequeño estallido del que se le acusa, añadiendo como  agravante que los clientes lo podían haber escuchado a través de los auriculares. ¡Qué atención tan delicada a los señores abonados!.

Podían haber dado  a la publicidad una nota diciendo que el ruido no tenía un origen sucio. Más ruido producen algunos aviones, que al atravesar la barrera del sonido, hacen disminuir la puesta de huevos  a las gallinas en las granjas y ponen nerviosos a los hombres y animales juntamente. Y nadie dice nada, y a los granjeros no les piden permiso los aviadores para hacer ruidos. Más “estruendo bronco y con rencor produce el trueno” y nadie le pone pleito al tiempo. Yo creo que la buena chica, en el pecado llevó la penitencia, y lo normal es que se pusiera colorada. ¿Para qué hurgar en su pequeña herida?. Sólo para hacerla más grande.

De ahora en adelante, a los que tienen poco tono o padecen relajación de sus esfínteres, les podían poner un corcho, pero este sería de una crueldad inaudita. Tal vez sería conveniente hacer esto con aquellas personas cuyos gases son insonoros, pero que contaminan el ambiente. Lo malo es que esta gente lo hace solapadamente y cuando se pregunta quien ha sido, resulta que no ha sido nadie.

Para mí no es grave el pecado, pues hasta en un famoso convento venden unas golosinas a las que la gente llaman  “pedos de monja”. Los pudorosos las llaman  “ventosidades de religiosa”. Yo creo que los llamados a juzgar la gravedad de la falta serán benevolentes, recordando que también ellos se habrán visto en tales situaciones más de una vez. Son servidumbres humanas, pues a todos nos hizo Dios del barro de la Tierra

lunes, 2 de agosto de 2021

Villa de Almudévar.-

  


Burtina, nombre vasco-ibérico ,como los nombres de los pueblos navarros de Burgui, Burlada, Burunda y Burutain ,era el que tenía la Villa de Almudévar, antes de que los moros invadiesen la península. Los árabes casi cambiaron las lenguas, la religión y las costumbres, tocándole a Burtina trocar su nombre, para pasar a llamarse Almudévar. ¿Quería Burtina decir Cabeza Redonda, como tantos cabezales o tozales redondos que existen en la provincia de  Huesca?.No lo se, pero el significado árabe de Almudévar es la Redonda, debido a la colina sobre la que se asienta la iglesia de la Virgen, a la que se puso el nombre equivalente de la Corona.

En el libro "Linajes de Aragón" se escribe que la antigua Burtina, ciudad de los ilergetes, era el lugar de "descanso en el camino que en los tiempos romanos y godos conducía  de Astorga a Tarragona, pasando por Huesca".Con este motivo era una ciudad de gran comercio ,"por lo que al caer en poder de los moros  éstos la trocaron el nombre llamándola Almudévar ,reforzando sus murallas y dando el mayor empuje que pudieron a los mercados".El rey aragonés Alfonso el Batallador se dio cuenta  que para conquistar Zaragoza ,era necesario apoderarse antes de Almudévar, rodeándola de un fuerte ejército que no lograba rendirla, hasta que el Batallador ordenó que se tomara a "viva fuerza pasando a cuchillo a sus pobladores ,poblándola después de cristianos".Buscó ayuda  en las Ordenes Militares ,en los montañeses, en la parte francesa del Reino de Aragón, en los navarros, etc. Después de una conquista tan dura y tan cruel, según la "Enciclopedia Heráldica y Genealógica Hispano-Americana",de Alberto y Arturo García Carrafa, de 1921, "Alfonso el Batallador dio la Bailía de Almudévar a un caballero, que según la costumbre de aquellos tiempos ,tomó por apellido el nombre de dicha Villa, apellido que pasó a sus sucesores...No es posible seguir desde el primero de este apellido la genealogía del linaje, ni siquiera aportar algunas noticias de sus más antiguos varones, por la falta de documentos que la faciliten".No sabemos si dicho caballero era aragonés, navarro, francés o de cualquier otro origen, pero se quedó de Baile en Almudévar, con el apellido de la misma Villa. Después los bailes pasaron a ser alcaldes. Dice  en "Linajes de Aragón" que  "la falta de documentos nos imposibilita seguir la genealogía de este apellido" y que los primeros datos se recogen en la Infanzonía  de los Almudévar de Sieso en el siglo XV, pero mirando documentos antiguos se encuentran datos más viejos que los de la Infanzonía que se conserva de los Almudévar  de Sieso, cerca de Casbas y donde en el siglo XV aparecen dos hermanos, a saber Salvador y Miguel. De esta familia vienen los Almudévar de Casbas,de Castilsabás,de Loporzano, de Barluenga, de Sasa del Abadiado, de Torres de Barbués, de Blecua y los de Siétamo, según las infanzonías.

Pero se encuentran otros Almudévar anteriores a los dichos de la Infanzonía de Sieso, Casbas y Barluenga-Siétamo, por ejemplo en la "Colección diplomática de la Catedral de Huesca",con el número 78º ,el año 1213,la venta por Domingo de Almudévar y Magdalena ,cónyuges, y sus hijos Juan, Gil, Domingo, Pelegrina e Inés de una finca en Tabernas al arcediano Sancho de Aunés y a Juan de Lac ,por 55 sueldos jaqueses. Después el año mil trescientos once el rey concede un molino de viento a Juan de Almudévar, del que dice la Historia que era amigo del rey y portario. Este dato se encuentra en la página 157,del número 38 de la Revista Argensola, del año 1959.

Es curioso observar la cantidad de molinos, que los templarios principalmente, dirigen en Aragón y casi todos ellos movidos por corrientes de agua ,pero en Almudévar , al no correr aguas por su superficie ,había molinos de viento. En la Encomienda del Temple de Huesca, se lee lo que escribió Angel Conte, a saber:"Muy otra es la realidad de Almudévar  y Baibién, donde la ausencia de cualquier corriente de agua impedía la construcción de molinos, y así la villa de Baibién era la única de las que estaban bajo dominio templario en la encomienda de Huesca que quedaba alejada de cualquier instalación molinera hidráulica, lo que obligaría a la molturación con la fuerza humana o animal. Pensar en otras posibilidades como los molinos de viento, no es demasiado aventurado, sobre todo porque parece  haberlos en el siglo XIII en Almudévar, como lo demuestra un documento de 1311 en el que Jaime II concede a censo un molino de viento con la condición de que fuera reedificado, lo que indica que era ya antiguo, si bien no sea posible saber la fecha de construcción".Vemos como coinciden ambos documentos en la donación -venta del molino de viento de Almudévar  a Juan de Almudévar. En el libro del almudevariense  Aliod y de Gabriel Ponce, en la página 48,dicen que el molino de viento lo dio el rey a Juan de Almudévar, que además de portario "era un personaje influyente y cercano al rey".

En el año 1321 y en el mes de Junio, se data el sepulcro de Miguel de Almudévar, como puede todavía verse en la inscripción situada en uno de los arcos del claustro de San Pedro el Viejo de Huesca y existe al lado de ella otra inscripción que dice así: "Domna María ,uxor  Michaelis de Almudévar. Era MCCCVI".

Se habla también de Pedro de Almudévar, miembro de la Orden de Malta, cuya Cruz aparece en el escudo de los Almudévar de color blanco, porque al desaparecer dicha Orden  se le adjudicó a la Orden de Jerusalén la misma Cruz, pero de color blanco.

Dice "El libro de Linajes" y otros que los Almudévar se continúan en la nombrada Infanzonía de Sieso en el siglo XV, pero en el Archivo de Huesca (Jaime Berbegal.1423.Pr=2909,14Vº) habla de Johan de Almudévar de Sieso que con Martín de Lizana, hacen una suplicación al Abad de Montearagón en 1423.

Después de estos datos, sólo me queda pensar que el nombre de Almudévar le pertenece en primer lugar a la antigua Burtina y todos los demás Almudévar, que estamos principalmente en Aragón y algunos en otras partes del mundo, como por ejemplo mis sobrinos del Canadá  estamos orgullosos de  proceder de la noble Villa de Almudévar.

domingo, 1 de agosto de 2021

Contraste entre el hombre superior y la mujer abandonada por el Mundo.-

 


                     

Cuando vivía por el Coso Alto al lado de la iglesia de Santa Ana, yo tendría una edad de unos diez a doce años y me veía rodeado por ese templo y escuchaba los sonidos litúrgicos de aquellas monjas. Por la parte trasera de aquel Colegio, se observaban las ventanas de las aulas de enseñanza a las alumnas. Y entre el recreo de sus alumnas y el jardín donde mi tía Rosa cuidaba las flores del jardín, ascendía un gigantesco rosal de diminutas rosas. En la alcoba  donde dormía, escuchaba la música mística de la iglesia del convento- colegio de Santa Ana.

Pero a la felicidad por un lado y un malestar material y moral que el Señor presidía por el Mundo, llegó una Guerra Civil. Mi pueblo, Siétamo, fue destruido y los recuerdos de mi primera infancia, me animaron a través del tiempo a volver a él, para reconstruirlo.

En aquel escaso tiempo que viví en el Coso Alto, al lado de Santa Ana, gocé de la vida, apoyado por mi madre y por mi padre. Contemplé, hasta que huimos a Jaca, el Teatro Olimpia, con su bombardeo, pasé por delante del Actual edificio de estilo aragonés, hoy Caja de Ahorros y desde una reja, un prisionero político me pidió que le diera  un  bocadillo y yo le di el que yo tenía entre mis manos. En el Teatro Principal asistimos a orar por un joven, muerto por los bombardeos de la ciudad de Huesca.

Mi madre me mandó llevar un encargo a la tienda, llamada de los  Alemanes, frente a la Plaza del Teatro, en que vencí el miedo que me producía resolver problemas de convivencia.

En el Teatro Principal, el Canónigo Don José Puzo, al mismo tiempo que enseñaba la Doctrina Cristiana, alimentaba a muchos niños sus cuerpos.

Yo cambiaba cada día mi persona con la vida y me impresionó una película de cine, que representaron en el Teatro Principal, fue tal su impresión, que volví a presenciarla.

¿Qué ambiente de la vida producía su programa, de las distintas clases de vida , que se daban en la misma?. Porque en ella se destacaba la personalidad del Noble alemán o ruso, que vivía el sólo, en un ambiente de nobleza, que le preocupaba y que cada día recorría toda su residencia, tal vez antiguo Palacio de Poder, perdido en la Unión Soviética. No sabía si aquel poder se había perdido en aquella soledad rusa pero él, cada día, vigilaba acompañado de esa triste soledad, y abría las puertas de aquellas habitaciones, las miraba  en su interior y seguía su solitario vigilar su noble Mansión.

Aunque recorría sólo las enormes habitaciones del Palacio, no podía disimular la preocupación, abriendo cada puerta, que le producía la ausencia de la jovencita de todas las habitaciones de su gran Palacio. ¿Cómo soportaría la ausencia de esa bella mujer, que él deseaba que fuera madre de la continuación de la vida de su estirpe en tan noble Palacio?.

 En aquella época en que yo tenía alrededor de unos siete años, era tímido y no quería ofender a mi madre, porque me apuraba el recibir un trato humillante de personas ajenas a mi familia, como los alemanes del comercio de los Alemanes, frente a la Plaza del Teatro. Y en  aquella  época ausente de mi pueblo de Siétamo, estaba en Huesca, que ya era atacada por las tropas marxistas, que habían destruido Siétamo. En Huesca en el piso inferior al de mi abuela, estaba mi padre cuidando a mi hermano pequeño Jesús, un pedazo de bala, tal vez, algún pequeño trozo de metralla, le dio en el pie.  En frente de casa cayó bombardeada su clásica fachada del Cine Olimpia. Marchamos de Huesca hasta Jaca y Ansó, para pasar a Francia si fuera necesario y parece ser que antes de acabar la Guerra  informados por los medios de información, volvimos a Huesca, cuando todavía no había terminado la Guerra Civil. Entonces volví al Teatro Principal donde se cuidaba de los niños en su espíritu y en alimentación. En dicho Teatro me sorprendió la representación de una película MUDA, en que se veían escenas mudas, pero que penetraban en mi espíritu. Me impresionó de tal forma que volví a contemplar la película otra vez. Ignoro de donde saqué el dinero para ver de nuevo la misma película.

Yo nunca supe quienes eran los dos protagonistas de la Película, uno un gran señor y una joven y bella muchacha judía.

Hoy mi nieto Pablo me ha preguntado por esa película y yo no me he acordado de la situación de sus personajes. Pablo se ha puesto a investigar las películas de aquellos años tenebrosos y ha encontrado el argumento de estas dos personas, a saber una rusa y otra judía europea. ¿Buscaba el señor ruso, huido de su patria dar un nuevo matrimonio en su casa-palacio o quería casarla con algún ruso más joven?. No se sabe nada del final de la huida de su Palacio, porque tenía miedo a ser maltratada por una nueva vida, ¿en que se hubiera sido casada por el gran señor ruso?

Poco le sirvió este temor al porvenir , pero al ser judía, tal vez le quedaba asegurada la muerte por su condición judía.

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Cuando Teófilo García, nacido en el pueblo navarro de Asarta, en el camino que conduce desde Pamplona al Valle de Berrueza, que muga con la ...