sábado, 8 de febrero de 2025

Las ruedas de los molinos



Ya quedan pocos molinos en las orillas de los ríos y cuando puedo, observo su ruina actual, y recuerdo su belleza antigua .En cierta ocasión en el agua corriente del río Guatizalema, encontré una rueda de piedra de un molino, que ya no rodaba, sino que estaba triste, porque ya no daba vueltas en un molino,  impulsada por el agua, sino que había entrado en una fase de inutilidad, para aquellos viejos molineros, que vivían  para seguir dando vida a la humanidad. Representó, muchos años antes, esa rueda de molino, la conservación de la vida humana por aquellos molineros, que acompañaban a las pétreas ruedas de sus molinos, para que el hombre consiguiera obtener el “Pan Nuestro de cada día”.
Esta verano estuve con mi yerno Santiago , en el Molino de Aratorés, que pertenece  al municipio de  Castiello  de Jaca, y a cuyo lado corre el río Aragón. Está el pueblo de Aratorés  al lado de Francia, debajo del Bearn y al lado de Navarra. En la puerta de su cementerio se ve una piedra picada formando el dibujo de un “lauburu”. Allí daba la impresión de vivir en el pasado y en el tiempo actual, porque se oía hablar al río Aragón, se oía también lejano, pero real, el vascuence, al ver las “cuatro cabezas del Lauburu”, en la entrada del cementerio, al lado de la iglesia. Se escuchaba el canto de los pájaros, se contemplaba el vuelo de las aves algunas de las cuales,  cruzan los Pirineos, unas veces hacia Francia y otras que bajan a España. En el canal que conducía el agua al molino, nadaban diversas especies de peces y se escuchaba a veces el croar de las ranas. En el prado que se encuentra en las mismas orillas del río, me dijo el anciano molinero que en invierno, los ciervos berreaban,  se daban golpes frente a frente con sus múltiples astas  y se hacían el amor.
Pero no sólo eran felices los montañeses, sino que también lo fueron los molineros de los ríos del Somontano oscense, como los del  río, Alcanadre, que  con sus aguas molían el trigo en el Molino de Pertusa.
Era molinero del Molino de Pertusa, Antonio Borruel Azara, que fue el abuelo del Agrónomo, que actualmente vive en Pamplona, que  trabajó o regentó el Molino de Pertusa. Su nieto, el Agrónomo,  expone que quizá fue ayudado Antonio Borruel Azara, por su bisabuelo Jaime Pujol Molinos.  Esta etapa de la vida de estos molineros  pudo ocurrir entre 1830 y 1840. Pero Antonio Borruel Azara, hacia 1895, estuvo regentando el Molino de Sesa, para pasar en el año de 1900, a regentar el Molino de Novilles, en 1914 el de Sadaba y en 1918 el de Uncastillo.
Don Antonio Borruel Olano, el Agrónomo, que estudió en Pamplona con mi hermano Jesús Almudévar Zamora, se muestra deseoso de conocer noticias sobre el Molino de Pertusa, pero yo las he pedido y no las he obtenido. Además ya no dispongo de carnet de conducir para viajar a Pertusa. Me comunica algunas relaciones sobre su familia en Laluenga  y otra de Pertusa.  Pero el eje central de la historia de la familia de Antonio Borruel Olano, se centra en el Molino de Pertusa.
El propietario del Molino de Pertusa era Don Manuel Foncillas Bara  y con este señor, de amplio caudal,  era pariente el molinero de Pertusa Antonio Borruel Bara, cuyo segundo apellido Bara coincidía con el segundo  Bara del Señor y dueño del Molino de Pertusa. De  Don Manuel Foncillas Bara, en los  “Linajes de Aragón”, se lee que los Bara estuvieron viviendo un siglo  en Casbas, donde se encuentra abandonado por las religiosas, el Monasterio de Casbas, donde escribió incluso en aragonés , la tía del Conde de Aranda.  Su pariente, que fue  molinero Antonio Borruel Bara, nació en Laluenga en 1830 y muy joven, empezó a trabajar en el Molino de Pertusa. Este Molino perteneció a los Foncillas, a saber a Don Ignacio Foncillas, nacido en Pertusa. Un pariente de este Foncillas, a saber Francisco Foncillas Pertusa, fue Catedrático de Medicina en la Universidad de Huesca.”A los Foncillas de Pertusa perteneció  don  Ignacio Foncillas, nacido en dicho pueblo. Estos Foncillas eran de la Baronía de Pertusa, a la que pertenecía Barbuñales, con los Azara o Azagra”.  Los Foncillas,  como dice la frase anterior,  eran de la Baronía de Pertusa, a la que pertenecía Barbuñales, con los Azara, o Azagra  para otros. Los Azara de Barbuñales fueron ejemplares en la Historia de España. Los Foncillas  eran una parte de esos Azara, que eran Barones de Pertusa. Los Azara de Siétamo eran parientes de la numerosa familia de los de Barbuñales, que hicieron brillar su genio en Europa y en América.
 En 1867, Antonio Borruel Bara, molinero en Pertusa era pariente de los Foncillas o Barones   de Pertusa. Este Antonio Borruel Bara  se casó con Josefa Azara, nacida en Usón, que  se trasladó a Pertusa, y tuvieron un hijo llamado Antonio Borruel  Azara, que en 1895 se casó en Pertusa con Isabel Pujol González y se trasladaron al Molino de Sesa. ¡Cómo se mezclan los apellidos de Bara y de Azara, en la Baronía de Pertusa! y ejercen de molineros!.
A continuación dispongo de varios datos, cuyo orden no comprendo y paso a copiar una nota escrita por el señor Borruel Olano, que dice lo siguiente:”Como todos los artículos de Ignacio Almudévar Zamora, me ha encantado, pues además de dar una visión de Huesca, la Hoya, el Somontano durante el siglo XX, también incluye datos históricos de siglos anteriores. Hasta otras razones que me han hecho muy agradable este artículo, pues aparecen datos sobre las familias Borruel y Azara, ya que mi abuelo se llamaba Antonio Borruel Azara, nacido en Pertusa. Hay otra circunstancia, estudié en Villaba con Jesús Almudévar Zamora, hermano de Ignacio en Siétamo. Escribe sobre Geografía e Historia. El artículo es muy interesante, pues nos muestra la vida en los Molinos de Huesca. Lo que más me ha congratulado es que habla mucho del mismo Molino de  Pertusa, debido a que mi abuelo Antonio Borruel Azara, nacido en Pertusa, trabajó o regentó dicho Molino, quizá con mi bisabuelo Jaime Pujol Molinos; todo esto pudo ocurrir hacia 1880- 1890. Hacia 1895 Antonio Borruel estuvo regentando el Molino de Sesa . En 1900 regentaba el Molino de Novelles. En 1914 el de Sadaba. En 1918 el de Uncastillo.  Si alguien me puede dar noticias sobre el Molino de Pertusa, estaría muy agradecido”. A estas preguntas se me ha contestado que en Pertusa, estuvo Valentín Artero Catevilla, abuelo de mi amigo Valentín y allí conoció a Benita Fau Gtau, hija de Pertusa y con ella se casó. La organización de los molineros se hacía desde los molineros de categoría y los simples obreros y por eso el abuelo de mi amigo Valentín Artero Ribera, estando en Pertusa, regentaba al mismo tiempo el Molino de la Santeta,a orillas del río Flumen,cerca de Quicena. En este molino conocí a un molinero que era de Siétamo, muy cariñoso conmigo, que estaba casado con una ,no se si tía o hermana del dueño de la Fábrica de Harinas, situada más tarde en Huesca. El padre de Valentín Artero Fao, tuvo algún molinero, que desde Pertusa, regía el destino de muchos molineros,que desplegó por tierras de Navarra y cerca de ella, como por   Uncastillo donde estuvo Antonio Borruel Azara. Este molinero era pariente de los dueños del Molino de Pertusa, pero todo hace pensar, en que los Borruel y los Artero formaban una especie de Sociedad que iba desde el río Guatizalema en Siétamo hasta los Molinos hasta los de Sena y Sariñena. No es extraña esta Sociedad Molinera entre los parientes del Barón de Pertusa,del que era pariente Antonio Borruel Azara y de los Artero , que fueron olineros durante seis generaciones. El padre de Valentín ¿no mandaría a Antonio Borruel Azara a Uncastillo?. No sería extraño porque seis generaciones de molineros en los ríos Guatizalema y Alcanadre y en la misma Sadaba de Navarra y Uncastillo se Zaragoza,hacen pensar en un alto poder de producción harinera.
Yo comprendo el sentimiento de Antonio al acordarse de esos ríos, molinos y territorios navarro aragoneses. Últimamente  el día 6 de Marzo de 2015 .el señor Beñat Larrañaga, me escribió en mi ordenador, lo siguiente: “El pueblo que mencionas sobre los rezos en euskera es Uncastillo,  en las Cinco Villas. Todavía en 1927 se enseñaba la  catequesis a los niños (algunos ¿¿) en euskera. Prueba veraz es que hace unos años un estudioso del euskera conoció a una persona, ya muy mayor, que todavía era capaz de rezar “Aita gurea Zerutan Zarana…( Padre nuestro que estás en los cielos).  Increíble, pero cierto”. En 1918, estaba Antonio Borruel Azara en el Molino de Uncastillo.  ¿ Ha tenido alguna noticia de los rezos en euskera en la iglesia del citado pueblo?. Lo que tampoco hay que  olvidar, son  las ruinas de las construcciones romanas para conducir agua, que se encuentran en Uncastillo.
De Antonio Borruel Azara, nacido en Pertusa y abuelo del Agrónomo Antonio Borruel  Olano, son las últimas noticias que tengo de los molineros de Pertusa, es decir que estuvo en el Molino de Uncastillo, por los años de 1918.
Ahora vista la forma de gobernar la molienda en tantos lugares,  pasamos a considerar otra familia de molineros, como  don Valentín Artero Ribera de 64 años de edad, que me explica que su familia se había mantenido durante seis generaciones, dedicada a la molinería en la Provincia de Huesca.
La familia de los Borruel Azara, parientes del Barón de Pertusa y de los Azara de Barbuñales, que desde el Molino de Pertusa, iba de molino en molino, hasta Sangüesa de Navarra y  Uncastillo,  en la provincia de Zaragoza, ejercen de molineros en una misma sociedad,  con loa Artero, en los mismos molinos, que la antigua familia molinera de los Artero. Estuvieron moliendo cereales en el Molino de Sesa, por ejemplo los Borruel y los Artero.
Hoy, Valentín Artero Ribera, con sesenta y cuatro años de edad, que en su niñez trabajó de molinero, me dice que su padre fue Fausto Valentín Artero Fao,  que nació en 1912 y fue molinero en Torres de Alcanadre. Este Fausto se casó con María Ribera Ramoneda, nacida en  1913 y fue  padre de Valentín Artero Ribera, que regenta el Restaurante. Valentín Artero Ribera estaba en el Molino de Sesa acompañando a su abuelo Valentín Artero Catevilla,nacido en Laluenga y que vivió 87 años ya que su padre  había sido llamado por el Ejército Republicano para participar en la Guerra Civil de 1936.Su padre Valentín Fausto Artero Fao , se fugó del Ejército Republicano y se incorporó en el Ejército Nacional. Este cambio le dio la ventaja de no pasar unos cuantos años prisionero.
Y sigue Valentín informándome de que su bisabuelo paterno fue Valentín Artero, que nació en Siétamo y “con este nombre  y primer apellido mi padre me dijo siempre, que se habían mantenido los Artero, dedicados en seis generaciones, todos dedicados a la molinería de la provincia de HUESCA”. Fueron los Artero, unas veces inquilinos de algunos molinos y otras veces propietarios. Tiene memoria de haber trabajado en los molinos de Pertusa, de La Santeta, de  Lalueza, de Siétamo, Torres de Alcanadre, Bujamán, Sesa, Huerto, Estiche, Sariñena y por último Sena. En Sena se crió Valentín Artero Ribera, acompañado de sus padres, desde los ocho años  a los trece.
Yo no encuentro tratos de proximidad o de parentesco entre los Borruel Azara, parientes de los Barones de Pertusa, con los Artero Ribera, con el llamado Fausto Valentín Artero Fao, nacido en 1912, que se casó con María Ribera Ramoneda en 1913 y fue molinero en Torres de Alcanadre. Tampoco encuentro parentesco entre los Borruel y los de Artero Catevilla, nacido en Sesa y que estuvo de molinero en el Molino de ese pueblo, a pesar de que los molinos fueron muchos los explotados   por molineros de ambos apellidos. Por la misma época,  los molineros los Borruel y los Artero el mismo año,  Antonio Borruel hacia 1895, estuvo regentando el Molino de Sesa y en 1918, el de Uncastillo.
La causa de este desconocimiento de apellido que emparentaran a los Borruel con los Artero, radica en la pérdida del segundo apellido del bisabuelo Valentín Artero. Si no hubo parentesco sanguíneo entre los Borruel y los Artero, hubo un lucha común entre ambos apellidos ,para repartir la harina entre el pueblo de Aragón.
He conocido al hermano de Valentín y me han hecho ver el temperamento alegre de los antiguos molineros Artero. A Valentín lo mandaron sus padres a estudiar la Carrera de Veterinario, pero él se dedicó además a pintar y sonar la música, pro la que tenía una sensibilidad, que la habían proporcionado las corrientes de los ríos y los cantos de las aves nocturnas, que escuchaban en las oscuras noches en los numerosos molinos que rigieron y que al mismo tiempo sirvieron.
Valentín Artero Ribera, que se dedica  actualmente a seguir un Restaurante en Huesca, escribe:”Mi abuelo Valentín Artero Catevilla arrendó el Molino de Sariñena, que era de la familia Torres y hoy es una Residencia de ancianos. Mi padre, Fausto Valentín Artero Fao, compró el Molino de Sena y lo vendió a los pocos años, y hoy es un chalet. Y aquí terminó el oficio de molineros de la familia Artero”.
Pero cuando Valentín Artero Ribera, llega a darme los datos de su bisabuelo Valentín Artero Catevilla, nacido en Lalueza, nos dimos cuenta de la dificultad de encontrar apellidos comunes entre las dos familias, porque se habían olvidado del segundo apellido del bisabuelo paterno, Valentín Artero, del que se cree, nació en el Molino de Siétamo
Me recuerdan los antiguos molineros la poesía de León Felipe, que dice:”Siempre hubo nieve altanera-que vite el mundo de armiño,-y agua humilde que trabaje-en la presa del molino.-Y siempre habrá un sol también- un sol verdugo y amigo- y en la nube,el agua del río”.

viernes, 7 de febrero de 2025

ORACULOS Y COMPUTADORAS (CLAROSCUROS)

    

Artemisa, diosa griega de la caza y la luna.
                                             
De los dioses paganos que habitan en las cumbres del Olimpo y gobernaban con mejor o peor fortuna a Grecia y a Roma, hemos pasado a los dioses ciudadanos, que habitan en las alturas de los rascacielos de Manhattan y gobiernan con la mala fortuna en universo mundo.
Aquellos dioses adoptaban figuras humanas, como las tienen los nuevos dioses, pero de igual manera que aquéllos llevaban túnicas, éstos de ahora dicen que llevan sombrero de copa, aunque yo no he tenido la oportunidad de ver a ninguno de los dos tipos de divinidad.
El dios Apolo, cuando se despojaba de sus vestiduras era la admiración de las diosas, dioses, ciudadanas y ciudadanos, y los ricos herederos, cuando van a bañarse con su figura apolínea, son también la admiración de divas, de divos, de  gachises  y de tordos. La Afrodita griega, que se bañaba en espumosas olas del mar Egeo, tenía su réplica en la Venus romana que se sumergía en las templadas ondas del mar Tirreno. Afrodita ante el espejo es un cuadro que inmortaliza a la diosa Helena y a la Venus de Milo es una escultura que representaba a la diosa romana. Ambas diosas a una debían estar para recreo de los dioses, según unos y según otros para sublimar el amor a altitudes poéticas.
Hay muchas réplicas modernas a esas diosas. Podía ser Brigitte, la francesa, equivalente  a la griega, pero bañándose en la Costa Azul, y podía ser Marylin, la americana, la émula de la romana, pero nadando en Miami Beach.
Había templos en que las sibilas interpretaban los oráculos. Fue famosa la sibila Eritrea y nombrado el oráculo de Delfos. Estas sibilas, bellísimas, interpretaban los oráculos y las prometían muy felices a los que querían conocer su porvenir, que cuanto más color de rosa les era presentado, mejores exvotos colgaban en las paredes del templo.
A consultar los oráculos iban desde los gobernantes hasta los ciudadanos más humildes.Aquellos querían saber la marcha de su empresa y el futuro de sus ciudades y los humildes preguntaban por sus amores y por la suerte de los suyos.
Hoy los oráculos son las computadoras, que desde países distantes nos programan, algunas veces con éxito, y otras como decía la vieja: de lejanas tierras, lejanas mentiras.
A nivel personal, muchos están programados por los  horócopos de los periódicos, que tienen la ventaja de que, cada uno, los puede interpretar de forma que  se vean triunfantes  en el amor, aunque sea cornudo y en las finanzas, tenga letras aceptadas para todos los días que le restan de vida.

miércoles, 5 de febrero de 2025

Angulo y otros ángulos humanos

Antonio Angulo


Existen ángulos obtusos, que parece ser que se resisten a comprender las cosas y los hay rectos, que son partidarios de la rectitud de conciencia y de comportamiento, pero también se dan los agudos, que parece ser que tienen agudeza de espíritu y penetran en los problemas del hombre, desde la educación de los niños, pasando por la igualdad de los hombres y mujeres en la sociedad, para terminar con la muerte y lo que después de ella nos llegó  y llegará a todos los hombres y mujeres. El ángulo que me parece que domina en Angulo, es el agudo,  porque a pesar de haber nacido en la aldea de Egep en 1946, muy cerca de Panillo, su agudeza le llevó a estudiar, después de vivir trece años en su aldea. Y estudió en Barbastro, Bachiller y Filosofía. En 1968 siguió estudiando en Zaragoza, cursando la carrera de Relaciones Públicas y los primeros cursos de Derecho, que acabó en Barcelona. Viendo su  entusiasmo por estudiar,  pero sin dejar de trabajar, pienso que su agudeza era agresiva, muy afilada por su deseo de formar parte de una sociedad en que todos pudieran participar de la “sabiduría”, como apetecieron otros aragoneses, cual Pedro Saputo, en aragonés, o Sabio, en castellano.

Antonio Angulo pertenece a un linaje, que según algunos  procede de un Rey de Escocia, pero según otros Ludovico Angulo vino a España en las guerras de la Reconquista, sirviendo en primer lugar al Rey de Navarra y después al de León. Todavía hay otra teoría, que afirma que Ludovico tiene su origen en los normandos, que desembarcaron en Santoña durante el siglo XII. Hay quien dice, que ayudando a los reyes cristianos, éstos le dieron un territorio, que tenía forma de ángulo Allí se encuentra el pueblo de Bárcena, que está enclavado en el Valle de Angulo. Pero los Angulo se convirtieron en linaje universal, porque están en Castilla, en León,  en América, en Andalucía,  en Canarias, en Bilbao , en Logroño y en Navarra. Ya sabemos que Ribagorza formaba parte del Reino de Navarra y de allí vendría algún Angulo a la aldea de Egep. El pensamiento de los Angulo es universal, pues Antonio cree que somos iguales todos los humanos. 

Egep perteneció al Ayuntamiento de Panillo, pero después pasó al de Graus; ¿le impulsaría a estudiar el misterioso conjunto de bonzos en su Pagoda, con el dulce canto de los pacíficos budistas, acompañado por el agudo son de unas campanillas?. Y ese canto unido al  gregoriano que él mismo cantaría en Barbastro, ¿ no le despertarían una sed de sueño,  que le llevaría a intervenir en dos películas de cine amateur?. Le pasó a Antonio Angulo lo mismo que le ocurrió a Pedro Saputo, que le dijo a su madre: “Mañana, si queréis, aprenderé de tejedor, después de mañana de sastre, el lunes de pelaire, el martes de carpintero, el miércoles…de organista”, pues se dio una vuelta por la carrera de Ciencias Políticas y Sociología y se metió en el mundo laboral de la información, se hizo agente publicitario y organizó congresos, certámenes y festivales. Pero ha triunfado en el periodismo, ya que en 1984 llegó a ser director del diario de Huesca Nueva España, que un poco más tarde se convertiría en el Diario del Altoaragón. Se acuerda del escritor Julio Brioso, al que trasladó de la imprenta de la Zona Industrial de la carretera de Barbastro a las oficinas del Centro de la ciudad.

Ribagorzano, como él mismo, fue el escritor Samblancat, que creó la obra Caravana nazarena, que tiene un rasgo valleinclanesco, pues deforma la realidad de la República y en cambio Antonio Angulo, al que yo, pocas veces, tengo la oportunidad de oírlo hablar, desde el punto de vista de su ángulo agudo, mantiene el Diario con serenidad, que proviene de sus juicios reflexivos. Así como Samblancat parece introducir a los personajes en un espejo con un fondo medio esférico, Angulo trata de abrir los ángulos hasta convertirlos en uno imposible, que es como una plano de 180º. Sobre ese plano se contempla la realidad de la vida de los ciudadanos, de los paisajes, de los juegos, los deportes y las inquietudes religiosas y políticas de todo el mundo.

Cuando entro en su despacho, lo puedo contemplar sentado frente a su mesa, ladeándose hacia su ordenador y su figura pensante se transforma,  no de repente, sino poco a poco en la de un hombre relajado, que sonríe y que te acoge con un afecto común al periódico que dirige y a las personas que con él colaboran.

martes, 4 de febrero de 2025

Grasa.-

 


                                                          Salinas el Viejo (Huesca), despoblado.


 Hace unos días, alguien le preguntó a otro vecino de mi pueblo: ¿Cuánto tiempo le queda a Siétamo para seguir vivo?.El interrogado, con sentido del humor, le respondió: hay que tener en cuenta que hay dos Siétamos, uno el de arriba que es viejo y otro el de abajo que es nuevo; por  tanto, aunque se acabe el de arriba, durará  el de abajo.

Hay que tener en cuenta que ya antiguamente, ese pueblo de abajo tenía vida, porque la parroquia se encontraba encima de la casa de los descendientes del practicante Don Jorge Beltrán y el camino de las procesiones, que todavía existe lleno de carrascas, da la vuelta al Barrio Nuevo.

Y es que el tiempo pasado existe, como un recuerdo emocionado, en el presente y si tratamos de olvidar ese pasado, perderemos lo que ahora, en el presente, ha de hacer que Siétamo siga siendo Villa y Baronía, es decir la Villa de abajo y la de arriba.

Y existen y han existido grandes Sietaminos o Sietamenses, de los que algunos estudiaron en Huesca, otros trabajaron a lo largo de su vida y entre ambas clases de personas, han contribuido a formar nuestra memoria histórica. Unos vivieron y otros como Sebastián Grasa o Garasa, siguen viviendo; otros murieron más jóvenes, pero todos colaboraron en la formación de nuestra historia. Los hombres ayudados por sus mujeres, realizaron acontecimientos históricos, como la vida del glorioso Montearagón, a donde iban a hacer sus rogativas presididos por su cruz parroquial, para pedirle a San Victorián, que enviase la lluvia sobre sus campos. Ahora, cuando pasamos por la carretera y vemos sus ruinas, nos lamentamos de su fin, soñamos con su resurrección, pues la memoria histórica nos lleva a crear algo que substituya aquellas lluvias por el uso del riego proveniente del Pantano de Vadiello, al que tenemos derecho.

Es necesario que Siétamo vaya creando edificios nobles y pantanos, caminos, riegos, etc. para sustituir  a aquellos que también lo fueron como por ejemplo la alberca que estaba en la Paul. Así  demostraremos los habitantes de Siétamo que además de dejar hijos, somos capaces de dejar al tiempo futuro obras visibles, tangibles y de fomentar la memoria histórica de nuestra Villa Baronía.

Pero, por allá, por el año de l952, se estaba acabando la Historia en el viejo pueblo de Salinas de Jaca, al mismo tiempo aproximadamente que en la pardina de Santa María; en el primero nació, ya hace más de 95 años el Sr. Sebastián Grasa Estallo y en la segunda Doña Eugenia Casaus Callau, hace aproximadamente 91 años. Salinas de Jaca estaba en la Sierra de Sto. Domingo, continuación de las Peñas de Riglos y acaba en Longás, provincia de Zaragoza, por el río Omella, limitando ya con Navarra. Había muy poca tierra, como muy poco sol, pues existía una casa en la que durante un mes no lo veían, estando junto a una mina de sal. Hubo allí un practicante, llamado Morlans, que era pariente mío, como el dueño de una de las pardinas en la que estuvo la Sra. Eugenia, que era Ripa de Jaca. Había también escuela, que sirvió para que el Sr. Sebastián aprendiera a escribir y a leer, aunque a los cinco años ya iba con corderos, que aunque no con continuidad, siguió cuidando hasta sus noventa años. Me contaba un hijo de Morlans que se veían volar por encima del pueblo las  águilas, que de vez en cuando cazaban algún cordero; al contárselo al Sr. Sebastián, me dijo que en cierta ocasión estando él en su corral  observó como otra  águila se llevaba entre sus garras otro cordero, sacando entonces él su escopeta y al dispararla, soltó el cordero que ya cayó muerto, pero se lo comieron.

Se casó el año l931, el 26 de Diciembre, hace ya 67 años, habiendo cumplido sobradamente las bodas de oro.

El quería marchar de Salinas de Jaca, como el resto de sus habitantes que por cierto, construyeron otro pueblo moderno al lado de la carretera de Jaca y se fueron a vivir a él. El Sr. Sebastián buscaba tierra por Binéfar, por Grañén, por Alfántega, pero la Providencia de Dios, lo trajo a Siétamo, donde en compañía de su esposa y de su familia, se ha hecho viejo con una cabeza más clara, que algunas casas de ese pueblo de la Montaña, tan triste, pero del que jamás podrá  olvidarse el Sr. Sebastián. Y también podría cantar: “De ros altos Perineos me'n baixé en ta tierra plana, pa corteixar a una nina que Marichuana la claman",aunque el Señor Sebastián estaba ya casado, pero si que le atraían la huerta del río y la viña de Abrisén, porque al verlas "li se cayeba ra baba como a ro güey cuando llabra”.

!En hora buena! y que su familia goce en el cultivo de su tierra y en el cuidado del ganado, como el Sr. Sebastián.

Aragón ha tenido y tiene sus orígenes en el Pirineo. Es una palabra vasco-ibérica, compuesta por "ara", que quiere decir río y por "según", que significa, en castellano, día; por tanto Aragón equivale al "río que viene del día" y aunque baja desde Canfranc perpendicularmente hasta cerca de Jaca, desde esta localidad, se orienta hacia el oeste, discurriendo hacia Navarra desde el Este, punto geográfico por el que sale el sol y por tanto nace el día. Aquellos habitantes antiguos ¡cómo ponían nombres a los ríos, a los valles y a las montañas, explicando su relación con la Naturaleza!;sólo hay que ver como la palabra vasco-aragonesa Zuriza, está  conforme a su color blanquecino, que es su significado

en castellano, a causa de la cantidad de nieve que allí cae y Polituara es el río o el valle hermoso. Y ¿qué decir de Javierre o Chabierre, del que se conocen en nuestra provincia alrededor de cuarenta lugares con ese nombre? ;equivale a Echeberri o casa nueva, teniendo en cuenta que la diferencia se da también con otros nombres del Pais Vasco, pues basta ver como unos se llaman Chavarri, otros Echebarría etc.etc. Julio Caro Baroja dice que en la zona que recoge aguas para el río Aragón, por medio del río Ijuez o Izuel, se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Iguacel, " del más puro románico". Se pregunta por el significado de esas antiguas palabras vascas y dice "la diptongación antigua, como otras muchas de la zona y la reducción de r final a l son signos de evolución dentro del romance peculiar de esta tierra pirenaica: porque el cambio y la alternancia de r: l son conocidos y muy antiguos. Así Araba dice Alaba y Ayara, Ayala.Y por esta banda oriental cabe incluso imaginar que Aragón y Alagón son el mismo nombre.

Aquellos montañeses a lo largo de los siglos, han ido bajando a otros territorios aragoneses, unas veces por conquista y otras por emigración y se han unido a los antiguos habitantes que por allí se encontraban, muchos de ellos de su misma tribu ilergete y otros celtas, romanos, godos o  árabes, que en realidad no tenían tal origen pues casi todos ellos eran del terreno y se habían convertido en musulmanes, que más tarde serían expulsados de España.

Y aun en este siglo vemos como van desapareciendo o disminuyendo algunos pueblos de esa Montaña. Basta recordar el caso de Sebastián Grasa Estallo y de su esposa Eugenia Casaus Callau. El primero cuyo apellido está  castellanizado equivale a Garasa, que todavía lo conservan muchos altoaragones 

lunes, 3 de febrero de 2025

Un día de lluvia




Un día de lluvia contemplé como se desplazaba el color negro de un paraguas, por abajo las botas rojas y entre ellos brillaba un arco-iris de múltiples facetas.
Estoy en el campo de fútbol, llueve sobre él, sobre los jugadores y sobre la ridícula discusión de si las botas de la dama son elegantes o más bien vulgares. Tenías razón, siempre la tienes. Las botas son de materia sintética y de color rojo artificial que nunca alcanzará la pureza roja de la amapola, como el color del caucho de tu muñeca, nunca alcanzará la vida de tu piel.
Pero yo pienso que no son sólo los botines de París ni los modelos de un gran sastre los que hacen a la dama; yo creo que es la dama la que transciende, que traspasa con su elegancia, traspasa su elegancia a lo que toca y tú sin pamela, con paraguas negro, sin enaguas, con vaqueros, afirmada, erguida sobre tus piernas como columnas de alabastro vivo, que se basan en tus botas rojas, reinas en el ambiente rústico y deportivo como una reina de la lluvia.
Tú tenías razón, siempre la tienes, esas botas calzando pies vulgares, permanecerían en la vulgaridad   o en la cochambre, en una feria cualquiera.
Pero, ¿por qué cubriendo ciertos pies se transforma su vulgaridad en  elegancia?.
Hay talismanes fríos de preciosas piedras, que dan suerte. También existen piedras de alquimistas, que dicen que convierten hierro en oro. ¿Qué talismán, qué alquimia hay en tu cuerpo, que convierte el caucho sintético e algo vivo y bello?.
Tú tenías razón, siempre la  tienes pero ¿por qué ocurría ese milagro?. ¿Por qué, por qué, POR QUÉ…………….?.

El Beato “Pelé”


Hace tiempo que conversé con un gitano sobre la beatificación de Ceferino Jiménez Maya, al que en Barbastro, llamaban “El Pelé”. Hoy, último sábado del mes de Julio de 2010, nos hemos vuelto a encontrar al lado del parque. Me ha llamado la atención el collar de medallas, que colgaban de su cuello. Nos hemos puesto a repasarlas y entre otras estaba la del “Pelé” acompañado por un Señor Obispo, que fue con él beatificado. Le recordé la figura gitana de un hombre piadoso, caritativo y amante de rezar el rosario; tanto es así que al encontrarle sus asesinos un rosario, no dudaron ni un segundo en fusilarle. Parece raro que el nombre de un cristiano sea el de “Tío Pelé”, pero no lo es, porque con dicho nombre se sienten los gitanos hermanos, parientes y confiados en la buena voluntad del santo al que llaman “Tío Pelé”. Es cierto que los gitanos son amantes del prójimo o “próximo”, porque cuando uno va a las Residencias de Ancianos, no se encuentra en ellas, a ningún gitano. Pero, ¿es porque se han muerto o los han abandonado?, no, lo que pasa es que los aman tanto, que ellos los cuidan en sus domicilios. Sienten los gitanos la presencia en sus vidas de un Ser Supremo, porque no sólo asisten a capillas cristianas, sino que van a la iglesia del Convento de la Asunción, una vez al año y allí participan en la celebración de la Misa. Y todos los gitanos acuden a los entierros de sus hermanos gitanos y no se sienten discriminados por asistir a una Misa católica, cuando de ordinario van a celebrar cultos cristianos. Mi amigo, emocionado, me recordó la sorpresa que se llevó hace pocos días, en la Catedral de Huesca, al encontrar a un sacerdote gitano, celebrando la Misa. No pudo aguantar la sorpresa y cuando acabó el santo sacrificio, lo saludó y allí brillaron las dotes gitanas del culto a Dios y a la práctica del arte, porque el sacerdote don Juan Cortés, espontáneamente se puso a tocar palmas con todos sus hermanos, que acudieron a su celebración de la Misa.
Pero no es raro que haya sacerdotes y maestros entre los gitanos, porque cuando voy a Siétamo y paso por Quicena, me miro al Ayuntamiento y allí veo con frecuencia a Israel Cortés, gitano y Alcalde de dicho Ayuntamiento. No todos estudian lo que necesitan los niños y los jóvenes pero existen multitud de gitanos que se dedican al comercio y todas las semanas, próximos al Camping de San Jorge, montan unos mercados atractivos y baratos. Antes recogían mimbres y cañas para fabricar cañizos, que servían para retejar los edificios y mimbres para crear hermosas cestas y ponerles a las sillas ,ya gastadas nuevos asientos. Yo todavía conozco a una gitana anciana,que pasaba por los pueblos próximos a Huesca a vender canastas, canastillas, cestas y cestillos para guardar las mujeres sus costuras.Se ha acabado esa época y yo mismo lo he experimentado en un huerto de mi casa,en que en tiempos se plantaron varias mimbreras, pero hoy ya se han arrancado.
Hay que pedirle al “Tio Pelé” que con su ejemplo, estimule en sus hermanos el amor al trabajo, aunque sea distinto del de los paisanos, pero que, como antes, se sacrifiquen para vivir felices en unos tiempos en que van desapareciendo los carros, las mulas, los cañizos y los mimbres. Se acaba el uso de los materiales vegetales y aumenta el empleo de los metálicos y los gitanos en Andalucía, forjaban el hiero con un arte de maestros, que podrían renovar en estos tiempos en que va faltando el trabajo.

sábado, 1 de febrero de 2025

Pastores y ovejas monegrinas



En la parte norte de Aragón abundaban los rebaños de ovejas, casi siempre acompañadas con ganado cabrío. En los Pirineos occidentales, en la comarca de Nocito, proliferaban las cabras, que destrozaban la maleza, como rosales silvestres, cardos y no dejaban crecer árboles pequeños que con su crecimiento impedían el paso por las arboledas. También pastaban cabras en los Monegros, pues, como dice Francisco, el señor Beltrán, en el Sisallar, tenía mil trescientas cabezas. Añade el pastor monegrino Francisco, que una vez que bajaba por Ayerbe en un autobús, vió cerca de este pueblo un rebaño de unas doscientas cabras. El Estado prohibió el pastoreo de las cabras, con lo que hizo desaparecer a las ovejas y  el monte de la comarca de  Nocito, quedó intransitable. Entre las ovejas dominaban las  ovejas ansotanas, redondas y bien lanadas, pues esa lana les cubría incluso el vientre. El ganado ansotano proviene de Ansó, Echo, Campo de Jaca, Canal de Verdún  y de Las Cinco Villas Altas. En el Valle de Tena tiene su origen la raza churra tensina, que vive principalmente por Sallent de Gallego, en cuyos puertos de Formigal, se ven, en determinados periodos, pastar las dichas  ovejas tensinas. Son de capa blanca, con manchas negras en general alrededor de los ojos, por la boca, orejas y por la cara. También tienen manchas por las extremidades. El vellón de lana,  deja libre la cabeza, el cuello, el vientre y las patas. La fibra de lana es gruesa, larga y poco ondulada.   En la Sierra de Guara, por Rodellar y demás pueblos, esas ovejas tensinas, habían disminuido de tamaño, pero criaban sus corderos de maravilla, en medio de una vegetación áspera, más propia de cabras. Un vecino de San Saturnino de Rodellar, aldea de tres casas, orientada al oeste y desde donde se contemplan el Cabezo de Guara y el Cubilar, segunda cima de la Sierra,  me trajo a mí,  unas treinta ovejas de esa clase, para guardárselas todo el invierno. Eran churras como las tensinas, pero como hijas de un monte de Sierra, no eran de tanto tamaño, pero  criaban de maravilla. En la orilla derecha del Alcanadre, muy cerca de San Saturnino, se encuentra el pueblo de Pedruel, desde el que se ven los Pirineos por el Norte y enormes extensiones del Valle del Ebro. Por todo ese terreno proliferaba el ganado lanar, acompañado de ganado cabrío. Desde  Pedruel se sube al pico Cabezo de Guara de 1870 metros de altura y en este pueblo se pensaba preparar un pantano, para echar las aguas del Alcanadre al inferior río Formiga, por el que se regaría el Somontano de Huesca. Pero el río Alcanadre separaba la raza ansotana y rasa en su orilla derecha de la tensina o churra, en su orilla izquierda, como, como las que yo custodié, procedentes de San Saturnino de Rodellar.


 

Siguiendo el curso de este río, se llega a la aldea de San Román de Morrano y en ella nació Adolfo Buil Aniés, guarda forestal e hijo de un señor, que fue encargado provincial de todos los guardas forestales, hombre de una gran cultura, que con Joaquín Costa, cultivó una gran amistad. No es extraño que a Joaquín Costa, “profeta del agua en la provincia de Huesca”, le agradase conversar con un hombre, que en su casa-palacio de San Román de Morrano, experimentaba con ovejas navarras, cruzándolas  con unos grandes mardanos turolenses, haciendo en aquellos años la búsqueda de obtener partos de las ovejas de dos o más corderos. De esto, hace ya muchos años, porque él murió por los años treinta y nueve a cuarenta y su hijo Alfonso Buil, ya tiene noventa años de edad. Este hombre, joven de espíritu, ya de niño subía con los rebaños a las simas de la Sierra de Guara y corría hasta el Barranco de Mascún, muy cerca de San Saturnino de Rodellar .

  En el Somontano las ovejas eran una mezcla de rasas y ansotanas y con ellas, como en todos los rebaños, convivían cabras que daban paso por medio de las malezas, como aliagas, cardos, hojas de carrasca y de  robles, que producen bellotas.

Un día de Septiembre del año 2011, conocí al pastor jubilado, Francisco Elcacho, nacido en los Monegros,  en el pueblo de Ontiñena en 1933 y criado en Villanueva de Sigena, es decir hace ya setenta y ocho años. No pudo ir a la Escuela, porque se murió su padre y tuvo que trabajar ¡ya  desde niño!, para poder comer. Hasta los once años llevaba vacas a consumir broza por los sotos del río. Después lo incorporaron de “repatán “  o  rabadán en un ganado de ovejas. Poco tiempo ejerció tal actividad, pues como el amo lo vio activo, éste que era Francisco Naya, lo incorporó de pastor. Este señor, era carnicero  y poseía unas quinientas cabezas de ganado lanar. Pero al poco tiempo entró con los hermanos Murillo, naturales de Villanueva, que llegaron a tener unas cinco mil ovejas con varios pastores, que a veces se emborrachaban y se trataban “ a baqueta”, es decir violentamente. Francisco era pacífico y procuraba ir sólo con el rebaño y no juntarse con los demás pastores, lo que le permitió alcanzar una personalidad señorial, como si fuese un auténtico señor, sin saber ni siquiera leer y escribir. Sus “amos”, como se llamaba a los empresarios, eran los tres hermanos Murillo y su madre, a veces lo trataban bien y otras lo trataban mal, aunque Francisco con espíritu señorial, sin saber leer ni escribir, procuraba no darles motivos para que le riñeran, pero aún así, a veces le gritaban  y Francisco no les hacía caso ni les aguantaba los malos tratos y tenían que callarse.

Para la Guerra Civil tenía catorce años y estaba en Ontiñena y no se acuerda de ver arder el Monasterio de Sigena, pero al acabar la Guerra, lo vio y le produjo  una impresión desagradable, porque dice “que estaba aquello que daba pena”.

Se casó en Villanueva y tuvo seis hijos y cinco hijas, habiendo muerto alguno,  pero los demás todos tienen trabajo. Ahora vive en Huesca con su hija mayor. Y yo le digo, que usted   no sé si tiene algo que agradecer a la sociedad española y él me contesta que “agradecer al Estado, nada”, pero a pesar de eso no le ha faltado faena y pan para él y para sus hijos.

Este pastor monegrino,  con su fe en el trabajo y su comportamiento siempre honesto,  me hace recordar a otros pastores, que como Francisco, han sido un ejemplo en la vida. En mi artículo “Los pastores”, escribi  lo siguiente: “Yo tengo un recuerdo sagrado de los pastores con los que he convivido y es que Silvestre Bara (que descanse en paz), que estuvo de pastor en mi casa, antes de la Guerra Civil, y durante la misma, tuvo que separarse del dueño del ganado. Aunque separado del dueño, no se separó del rebaño, para que una vez acabada la trágica lucha, pudieran reunirse otra vez, en Siétamo, el dueño,  el pastor y las ovejas……¿Qué hizo a Silvestre volver, después de una guerra, a la antigua “tiña” o paridera de su amo, rodeado de ovejas?. ¡Qué fidelidad le tenía a su “amo” y qué amor a sus ovejas, pues siempre tenía una oveja “panicera”, a la que cada vez  que él comía, sentado debajo de una carrasca, le daba algún trozo de pan!. He conocido a otros pastores y todos ellos eran unos auténticos caballeros, no ricos en dinero  pero sí, en virtudes. Por ejemplo a Segundo Trallero de Nocito, a Antonié de Rafaeler y a tantos otros.

Francisco en casa de Naya estuvo un año, pero con los hermanos Murillo, estuvo veintiséis años de pastor. Naya era carnicero y tenía quinientas ovejas y sesenta cabras y dice que a los cabritos los sacaba pronto porque se subían por los “comederos” de las ovejas se cagaban y se meaban por la alfalfa que les echaba para que comieran. Francisco era todavía un niño,  pero ya sabía que un choto tiene ocho dientes en la mandíbula inferior. Francisco iba adquiriendo experiencia del “amo” Naya,  porque éste era capaz de contar el número de ovejas y de cabras, cuando ya estaban sueltas por el monte. Francisco en casa de Naya estuvo un año, pero en casa de los hermanos Murillo, estuvo veintiséis años,  desde el año mil novecientos sesenta y dos hasta el año mil novecientos noventa y dos. Siendo ya mayor la columna vertebral le fallaba, porque resultaba perjudicial pasar tantos años cogiendo cabras y ovejas, muchas veces para esquilar. El último año ya no le dejaron cogerlas. Vacaciones no tuvo ninguna. Se arregló el día cuatro de Agosto, se tomó cuatro días de permiso y ya no volvió a gozar de vacaciones. De los hermanos Murillo, que llegaron a tener siete mil ovejas, se fue a trabajar a una cerámica, pero le dejaron de pagar un millón ochocientas mil pesetas.

Los Monegros, la tierra donde pasó su vida Francisco, nos recuerda a muchos la sequía y la falta de árboles, pero Francisco me replicó que en los Monegros  abundan los pinos, de los que una señora presente en nuestra conversación, exclamó ¡ y muy bonitos!.Pero además existen las sabinas en los Sisallares, monte de Villanueva de Sigena, árboles que conoce muy bien Francisco, que dice que en los Sisallares, las sabinas tienen la corteza de color ceniza y algunas,  si son jóvenes la tienen blanca, pero al llegar a viejas destaca el color más rojo de su corteza. La sabina dice que tiene la hoja parecida a la albahaca y aguanta la sequía. En Villanueva, en “la valle” Juan  Ana, hay una sabina que tiene más de doscientos años y Francisco quería a esa sabina, y ésta le contestaba con su noble presencia,  ofreciéndole su sombra, pero sin palabras. Esta sabina se conserva muy bien, pero muchas sufren por las labores de los tractores, que cuando pasan cerca de ellas, cortan con los arados  sus raíces y al fin,  mueren. Pero  el que casi acabó con las sabinas fue la Escuadra Española, que luchó en la Batalla de Lepanto, pues con su fuerte poder,  sacó  de los Monegros, multitud de ellas, para combatir a los turcos.

Francisco tenía ganas de hablar de las ovejas y de las cabras, en cuya compañía pasó tantos años y me explicó que las ovejas que él cuidaba,  fueron casi siempre de raza monegrina, una variedad de la raza rasa aragonesa, que carece de lana en el vientre y son recias y  grandes de cuerpo. En los partos,  un amplio número parían dos corderos. En cierta ocasión una oveja parió cuatro corderos, uno de ellos negro y los otros tres blancos, pero esta oveja era de raza ansotana y no monegrina. Tenían varias parideras, una en el monte de Villanueva, arrendado y llamado  “El Moro”, pero tenía otro debajo de Lanaja y otro en el monte de “Los Negros”, que era de la señora Bastaresa, a la que así llamaban por derivación de su apellido Bastaras  de Lanaja, poseedora del gran Monasterio, que tiene una fresca fuente y dentro cuadros de Goya, que Francisco preocupado por el ganado, no entró nunca a verlos, aunque pasaba muchas veces por sus lados. Ese Monasterio, según había oído decir Francisco, lo tenía reservado para ella misma.

Arrendaban pastos de Colonización, porque el número de ovejas era enorme. Esquilaban a fin de Abril o a primeros de Mayo. En aquellos tiempos acudían esquiladores de Teruel, que ataban tres patas a las ovejas, aunque después llegaron los esquiladores polacos, que sin atarlas, casi no se movían y esquilaban con más rapidez que los esquiladores de Teruel. A veces le hacían algún corte a la piel de alguna oveja, pero les echaban polvos de carbón mineral y se curaban rápidamente. Lo peor era que se “cagase la mosca” en la herida, como les ponían huevos a los mardanos, a los cuales Francisco siempre les miraba la “guía”, para echarles Zotal rebajado. En las carnicerías, si no se les mataban las larvas que había puesto la “mosca”, se tiraban trozos de carne porque los mardanos se habían arrascado la “guía” y su zona, a causa de los parásitos. La vacunación se la administraban en la primavera contra la basquilla y otras contra el carbunco, que era la más eficaz, sobre todo para el ganado cabrío. En ocasiones se reunían tres o cuatro pastores para comer juntos y preparaban una caldereta, para almorzar y para cenar. Cocían en la caldereta patatas con pan, trozos de carne y algo que traían cada uno de los comensales.

Cuando voy por los montes, ahora ya casi no se ven rebaños de ovejas y de cabras. Se las han vendido porque ya los “amos” no encuentran pastores como Francisco. Alguien  les decía que no iba a quedar carne y ¿qué íbamos a comer?. Le contestaban: ¡ya compraremos!, pero ahora para comprar carne en el mundo, hace falta mucho dinero y éste, ¿dónde está?.   

Las golondrinas

Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...