martes, 13 de mayo de 2025

Los pastores.-

 



Yo tengo un recuerdo sagrado de los pastores con los que he convivido y es que Silvestre Bara, que estuvo de pastor en mi casa antes de la Guerra Civil, y durante la misma,  tuvo que separarse del dueño del ganado. Aunque apartado del dueño, no se separó del rebaño, para que  una vez acabada la trágica lucha, pudieran reunirse otra vez, en Siétamo el dueño, el pastor y las ovejas. Pero en aquellos tiempos en que las vidas humanas  peligraban,  las de los animales desaparecían rápidamente por el hambre que envolvía las tristes vidas de los ciudadanos. ¿Qué hizo a Silvestre  volver, después de una guerra, a la antigua “tiña” o paridera de su amo, rodeado de ovejas?. Tenía Silvestre un gran sentido de la responsabilidad, una gran fidelidad a su “amo”, que tenía que demostrar cuidando sus ovejas, a las que amaba  enormemente, llegando a identificarse con ellas, que formaban un cuerpo colectivo o un rebaño y él se constituía en su cabeza, para buscarles alimento, cuidarlas, esquilándolas en su momento y apartándolas del peligro de ser robadas y sacrificadas por los que apetecían sus carnes. En nuestra era quemaron todos los pajares y cuando estaba pasando el fuego a través de un grueso madero a la paridera, Silvestre se dio cuenta y en lugar de huir, apagó el fuego echando cubos o pozales de agua. Todos los pastores tenían alguna oveja preferida, con la que se entendían hasta casi identificarse, pues cuando ellos comían sentados debajo de una carrasca, le daban a su amiga algún trozo de su pan. Como he dicho, a las ovejas  les combatía las pulgas y les quitaba las “caparras” o garrapatas,  que chupaban su sangre. Cuando llegabas a hablar con el pastor Silvestre, junto a él se encontraba alguna oveja “panicera”. Esto de mimar a las ovejas,  me recuerda a un señor de Huesca, que llegó a fabricar alimentos para millones de animales, ya que siendo todavía un niño que vivía en un molino al lado del río, donde poseían una docena de ovejas, escuchaba las palabras que su padre y su madre, que le decían al pastor, que él, como todos sus compañeros, siempre tendrían un pan encima de la mesa. Tal vez ese pan no sea siempre tierno, pero no les faltará, decían los abuelos. El pastor pasaba todos los días por nuestra casa o nuestro molino(como decía mi amigo), junto al río Isuela, para integrarlas en el rebaño colectivo de todo el pueblo. Pero las ovejas,  por la ya obscura tarde, volvían solas al molino, y el amo, es decir su padre, salía a recibirlas para echarles alfalfa en aquellos días invernales en los que en el monte ya no salía yerba. Cuando ya se había disuelto el rebaño por las casas del pueblo, el pastor se daba una vuelta por el molino; entonces hablaba con el molinero y éste le solía dar pan o algún bocado de carne del cerdo que habían matado o algún trozo de torteta o algún gancho de morcilla, igual que el pastor había regalado con su pan de cada día, durante todo el día a sus ovejas “paniceras”, que le ayudaban a dirigir la marcha colectiva del rebaño. No sólo era el pan y la morcilla lo que querían el “amo” y el pastor, sino que tenían necesidad de comunicarse ente ellos y hablaban, unas veces del tiempo, al que el pastor seguía su curso, cuando en el monte ojeaba el horizonte, miraba la Sierra y las nubes del cielo. Algunas veces pronosticaba que las boiras iban a echar el agua sobre los campos, porque veía como se movían las nubes en la Sierra y los aires que soplaban por allá arriba, les proporcionaban humedad  El pastor demostraba su inteligencia cuando, después de pronosticada, la lluvia mojaba los campos y las casas y refrescaba los rostros de las personas y la lana de las ovejas, que no dejaban pasar el agua hasta su piel, porque se sacudían la lana y el agua caía. El molinero y sus hijos admiraban el poder de observación del pastor y de tanto hacerlo se convirtió, como dice mi amigo, en un sabio. Mi amigo sigue pensando y tiene inquietudes en su cabeza, que le hacen a uno reflexionar sobre el porvenir de la humanidad. No quedan ya casi pastores ni ovejas, lo que hace pensar de donde en España se sacará la carne de cordero. Está claro que habrá que comprarla en el extranjero y cara. Algo veremos.

lunes, 12 de mayo de 2025

OLIVITO Y OLA


Restos de una construcción de Olivito.

Hay personas, unas aragonesas y otras procedentes de esta zona aragonesa, que se apellidan Olivito. Todos queremos saber de donde venimos y a donde iremos a parar o a vivir eternamente. Yo soy nacido en Siétamo y siempre (mi pequeño siempre) he conocido los campos que en otros tiempos formaban parte del desaparecido  pueblo de Olivito. Y yo observaba que en un campo, que se encuentra debajo del principio de la carretera, que baja desde Siétamo hasta Caspe, pasando por Alcalá del Obispo, Argavieso y Novales, donde se une con la carretera Huesca a Sariñena, se encontraban trozos de  mosaico, y partes de objetos de barro, destinados a utilizar en las casas de aquel entonces por las familias. En dos veces, encontramos con mi vecino y amigo Carmelo Puyuelo, ya difunto, las dos piezas de piedra, de forma redonda, de un molino de mano, que en tiempos primitivos, usaban para moler cereales, para hacerse el pan con que se mantendrían. También molieron bellotas, pero no creo que con este molino tan pequeño, se pudieran triturar. En ese campo, me parece, que  estuvo asentado el pueblo o más bien aldea de Olivito, porque está al lado  del camino o más bien cabañera, por su anchura, que baja desde Siétamo hasta el Barranco de La Ripa, para subir después a la meseta del Saso, que por el Este limita con Ola, con el Monte de Monflorite y con el monte de Tierz. Quedaba Olivito encima del Barranco, como se conoce ahora a este río poco caudaloso, que tiene otros dos nombres, uno de los cuales es río Botellac. Viene de Bandaliés, cruza la Carretera General N-240, donde acababa el monte del pueblo, también desaparecido, de Quinto, baja después por el hoy monte de Siétamo,  antes de Olivito, para pasar por Ola, donde se ven dos cauces, porque en el siglo XVIII,  se desvió el barranco debido a unas enormes tormentas. Por la cabañera o camino que va de Siétamo al Saso, se ha levantado y se contemplaba, hasta hace unos seis o siete años, en el límite entre dicho camino y el solar,  un poco más elevado de Olivito,  una pared pétrea, muy bien levantada,  pero que al recibir Domingo Borruel la finca de Olivito por la Concentración Parcelaria, optó por derribarla. Era una buena tierra, llana y encima de ella todavía queda un pequeño tozal, poblado de carrascas, donde yo creo que estuvo situado Olivito. Con el arado redujo el pretendido solar, pero todavía se puede, sobre él, reflexionar de la larga historia de tan pequeño pueblo. Cuando se llega por la cabañera al fin, entonces de la pared de la finca, al lado del Barranco, he bebido varias veces agua en un manantial, que surgiendo de la pared, desaguaba en el Barranco. Aquella fuente no era fija, como tampoco el curso del Barranco,  que unas veces se desbordaba y otras en cambio se secaba. Mirando desde el valle, al Norte, se contempla el Monasterio-Castillo de Montearagón, cuyas campanas, cuando las hacían sonar, se escuchaba su sonido desde Olivito.Al Sur se encuentra Ola, al Este unos prolongados y elevados tozales, que acogen, al otro lado,   a Siétamo y al río Guatizalema y por el Oeste se eleva un Saso, del que Olivito tenía su parte.
El cauce del Barranco es un tanto profundo y de sus orillas se desprende de vez en cuando algún trozo de tierra arcillosa. Se nota que no hace muchos años el cauce del agua era más elevado. Y esta visión me la confirmó mi padre, diciéndome que esto ocurrió,  cuando en Ola se hizo en dos el cauce del Barranco, por una enorme tormenta que excavó mucha tierra. Antes regaban cuando bajaba agua, pero desde que ocurrió la enorme tronada, se ha hecho difícil elevar el agua hasta los campos,  para regar.
En la Historia de Aragón de Ubieto Arteta dice de OLIVITO, que es un despoblado cerca de Siétamo. Fue Lugar en 1495, perteneciente a la Sobrecullida de Huesca. ”En 1646 de encontraba en la Vereda de Huesca. En Marzo de 1099 Pedro I de Aragón dio al Monasterio de Mortearagón la iglesia de “Olevito. El 22 de febrero de 1389 era de Miguel de Gurrea”. “Fue fuego (1543); 1 fuego (1609); 1 fuego ( 1646). Después despoblado”. Se sabe que Ola estaba poblada por moros, que fueron expulsados por el año 1613. Se supone que lo mismo debió ocurrir en Olivito, donde al expulsar a los moriscos en aproximadamente los mismos años que en Ola. Estos  datos los da Ubieto  Arteta diciendo que en 1609, sólo existía en Olivito un fuego.
Pero fue por aquellas fechas con ligeras diferencias, cuando fueron expulsados los moriscos de Ola. ¿Se fueron marchando de Olivito sus habitantes antes de dicho año de 1613?, o es que ya Olivito estaba casi despoblado.  
Encima de la autovía romana, que de Huesca iba a Siétamo, se encontraba una casa de campo, en el antiguo término de Olivito y ahora en la partida del monte de Siétamo, también llamada Olivito. Se encuentra cerca del miliar sexto, antes de llegar al séptimo, que coincidía con Siétamo, cuyo nombre deriva del latín Septimus. Era de la familia de Emiliano Boira y su dueño, al acabar la Guerra Civil, vivió en Madrid, desde donde venía por Siétamo,  cada año. Cuando murió venía su elegante esposa. Fue destruida dicha casa y todavía se encuentra sus ruinas en la finca,  que compró Sebatián Grasa, que bajó de Salinas de Jaca, el antiguo, a vivir en Sietamo. Es difícil dilucidar si Olivito estaba al Sur de Siétamo, al lado del Barranco y con una fuente, como yo creo y como dice Ubieto Arteta, al lado de una vereda.  Yo creo que Olivito estaría mejor con su barranco,  con el que regaría y con su fuente, además muy cerca del pueblo de Ola, que parece ser que algo tienen que ver entre sí, la raíz de Ola y la de Olivito. En el Pirineo por el río Gallego, se encuentra Oliván, cuyo nombre también tiene que ver con los de Ola y Olivito.
En la provincia de Huesca se ha hablado el vasco, el latín, lenguas visigóticas y árabe. Entre otras terminaciones de las palabras, se encuentran las de eto-eta, unas veces y en ocasiones se transforma eto en ito; y yo he experimentado en la Sierra de Guara, encima de Siétamo, que al Fragineto lo llaman también Fraxinito. Y al Olivito, lo llaman en Navarra Oliveto. (Conde Oliveto).    
Se llama antropónimo el nombre de una persona al cual se  añaden por ejemplo sus apellidos. Esto ocurre con el latín, pero no siempre las raíces de las palabras definen apellidos, por ejemplo Ola es el nombre de pila de Olit, Olite, Oliva, Oliván y Olivito, que no corresponde a un apellido, sino que en vascón significa herrería. En el Valle de Echo se encuentra un nombre de Olidola, en que –ola en lugar de empezar la palabra, la termina, empezada por –oli, que es el comienzo de Olivito. En vasco se encuentran palabras que empiezan por Ola, como Olabarría y otras que acaban por –ola,  como Esnaola. Con Olivito parecen tener relación los nombres de Olit, Olite, Olive, Oliván.
Son muchas las palabras, que en la Provincia de Huesca acaban en –ito  o en –eto, por ejemplo Nocito, Aineto, Cercito, Cheto y Echeto y Fragineto, según unos o Fraixinito,  según otros.
Fraxín es una planta, pero yo ignoro los nombres adjudicados a las demás palabras. Tú,  que te llamas Olivito, busca con paciencia y constancia el significado exacto de tu apellido.
Post data: Calle del Conde Oliveto en Pamplona, donde está el Despacho de mi hija Elena Almudévar Bercero.

En la hoja del Ordenador: Ignacio Almudévar Zamora-Olivito.pdf. Conde Olivet, Navarra, pone lo siguiente: ”Pedro Navarro (¿Garde?), Navarra 1460-Napoles 1528, Conde de Oliveto, fue un noble marino, militar, ingeniero navarro, célebre por su actuación durante las Guerras de Italia y en el norte de Africa”.

sábado, 10 de mayo de 2025

La Cruz y la huerta. -

                                                                          Cruz de la huerta.


Hoy día de Todos los Santos, ha llegado a mi casa un cuadro que representa una Cruz, que, en días como este, en todas partes se ve adornada de flores, sobre todo en la Televisión y en los cementerios a los que uno va a rezar por sus familiares difuntos y a llevarles flores. Pero no está únicamente representada dicha Cruz, sino que desde “A Fondera” u Hondura de Siétamo, se ve en primer lugar, en la parte de abajo, la escalera por la que se sube a la puerta antigua de la huerta o jardín, que perteneció en tiempos pasados al Conde de Aranda y más arriba se contempla airosa, dominando la Hondura la adornada Cruz, por un glorioso arco de piedra, que la cobija.

¿Quién ha pintado tan hermoso cuadro?, sencillamente un hijo de Siétamo ,que de niño bajaba muchas veces desde la Cruz a la huerta ,en la que entraba por su artística puerta de piedra labrada y allí se metía en la caseta ,en la que antiguamente ,se bañaban mis antepasados y antepasadas ,en una bañera de zinc ,que estaba dentro y a la que entraba el agua calentada por el sol en la pared sur de la caseta ,contenida en una pila de piedra que aún existe; desde allí pasaba el agua a la bañera de zinc, después de abrir un grifo. Paseaba por las sendas marcadas todas ellas por unos bordes de piedra labrada, iba a la balsa, donde a veces pescaba tencas o se ponía a dormir la siesta debajo de las sombras de dos enormes tilos, de los que cuando llegaba el tiempo, acumulaba las flores de tila, con las que tomaba en su casa una tisana, que calmaba los nervios. 

En aquella huerta tuvo la familia Abarca de Bolea su huerta-jardín y allí bajó Ana –Francisca de Bolea a buscar rosas para ofrecérselas al Cristo que presidía la capilla del Palacio, que hoy, por desgracia ya no existe. Allí cogían laurel para hacer coronas de Semana Santa y adornar la iglesia en las Navidades. Cuando se acabó la dinastía de los Arandas, Don Manuel Almudévar Cavero compró la huerta y mandó tallar la puerta por la que se entra en ella, en cuya parte alta está escrito quien la construyó, añadiendo el año, que es el de 1877. Pero José Borruel o Don José Borruel, Maestro Nacional, según como lo recuerden sus amigos o sus alumnos, pintó la puerta por la parte de abajo y puso como fondo la Cruz, la muralla más arriba y en lo más alto, parte del mismo Castillo.

“Por la cuesta del Castillo-unos suben y otros bajan-unos miran desde arriba y otros miran desde abajo”. Los que miraban desde arriba contemplaban el paisaje y los que desde abajo lo hacían contemplaban las obras de los artistas de la piedra.

José hizo tal cuadro para recrearse con sus recuerdos de niño, pero se lo pedían todos aquellos que lo veían, pero como antiguo amigo mío, sintió el impulso de regalármelo a mí y el día de Todos los Santos, que vino a Siétamo a rezar por sus queridos padres, apareció por mi casa con el cuadro.

Gracias José, por acordarte de mi padre, de mí, de mi casa y por hacerme recordar la huerta y su puerta, la caseta, la balsa, los tilos, el eucaliptus y hacerme pensar en otras personas, que fueron felices también en tales lugares y en su casa-castillo, como llamaba Ana-Francisca Abarca de Bolea al Palacio, rodeado de murallas, que se ven, en parte, en la zona de arriba del cuadro.

Ermita de Nuestra Señora de los Dolores (Monflorite,Huesca)

 


En casi todas las iglesias antiguas, se exponía alguna imagen de la Virgen de los Dolores, pero en Monflorite,  como escribió Don Pedro Blecua y Paul, los Padres Mercedarios residentes en el Convento de la Merced entre las calles de San Lorenzo y la del Padre Huesca, fundado en el año 1251, poseían la ermita de Nuestra Señora de los Dolores. Esto lo escribió Don Pedro Blecua y Paul, nacido en Abiego el año 1746 y muerto a los ochenta y seis años de edad, que fue canónigo de Huesca y catedrático de su Universidad. Queda de esa ermita el ábside románico ya restaurado, pero está sola porque la imagen de Nuestra Señora la llevaron a la actual parroquia, que según el mismo Blecua “es una iglesia moderna, toda una pieza de cantería, que a expensas de la Ecma. Sª. Duquesa de Villahermosa, su dueño temporal, se ha fabricado, bien surtida de exquisitos ornamentos”. Cita Ubieto a María Pilar Cavero, autora de Nuestra Señora de los Dolores de Monflorite, una iglesia altoaragonesa, con santuario en forma de trébol, que publicó en  la revista Argensola.(Huesca, 1962).

Dice Antonio Ubieto Arteta que el año de 1241, Blasco Maza dio Monflorite a los Mercedarios, como también dice Cavero en Argensola.

De la misma forma que los mozos íbamos a la Zona Militar en que habían convertido el convento de los Mercedarios, para ser destinados a algún cuartel de España, como fui yo el año 1956, cada año los vecinos de Siétamo bajan en peregrinación a contarle a la Virgen sus dolores o a pedirle  que llueva para regar los campos. El año de 2008, han llegado nuevamente, desde Siétamo los peregrinos a Monflorite, a recordar su pasado y a preparar su futuro; llegaron a la iglesia de la que Blecua dice que “ es toda una pieza de cantería”. Acudieron caminando por sendas y veredas, en medio de una prolongada lluvia, entre otros Pedro Grasa, los dos hermanos Barta, Mariano Cabrero, Montse ,con su hermano César y su hija Beatriz, para seguir la devoción  de Ramonito de Felipe Cavero… y en la Plaza en que se encuentran la Iglesia y el Ayuntamiento de Monflorite, se encontraron con multitud de habitantes de Siétamo, unos nacidos en él y otros que allí se han instalado, algunos ya hace más de veinticinco años.Al entrar en la iglesia, el sacerdote hispano-americano, ante la presencia de tantos peregrinos, exclamó en el sermón: “Hace muchísimos años la fe ha reunido al pueblo, pues en el día de hoy se vuelve a repetir el lugar de la Virgen Dolorosa, al que caminamos por esa fe, como eternos peregrinos”. Entonces me acordé de cuando, después de la Guerra, mi esposa con su madre, fueron a rezarle a la Virgen de los Dolores a la antigua ermita y vinieron a mi memoria aquellos frailes mercedarios que oraban en ella. Y en aquel sábado del año 2008, se notaba una renovación de aquellos hechos, pues las mujeres cantaban con entusiasmo a la Virgen y los hombres sonreían y atendían las palabras del mosen. Al escuchar esos cantos  sagrados vinieron a mi boca aquellos versos de los salmos, que dicen así: ”Rorate coeli de super et nubes pluant justum”, que en nuestra lengua equivale a  :”Dad vueltas, boiras, por los altos cielos y que las nubes lluevan sobre los justos” y aquel día llovieron sobre todos los que llegaron andando a la Iglesia de la Dolorosa. Pero no sólo llovió la alegría sobre los peregrinos caminantes, sino que, en estos tiempos difíciles, todos disfrutaron de la alegría de hombres y mujeres juntamente,  aumentada por la que hacía gozar a los niños y niñas, y se notaba una aproximación entre los antiguos habitantes de Siétamo con los modernos y se hablaba del porvenir, como a mí me tocó durante el  “tente en pie”, la suerte de conversar con Félix Vázquez, encargado de las obras de la nueva autovía, que va a renovar la vida y la historia de Siétamo. De la misma forma que el que quiso se alimentó durante la misa con la sagrada comunión, después se alimentaron todos con un ágape en el que reinó la armonía. ¡Qué dure esa paz que nos reunió el diez de Mayo, junto a la Dolorosa en Monflorite!. 

 

jueves, 8 de mayo de 2025

Poesia de Luis mi nieto.



 

A veces me siento como un pintor

El cual camina por una senda

en busca de un reto a su altura

Esta se le presenta en forma de paisaje

Y allí él pone el lienzo y empieza a pintar

El coloca sus saberes en la paleta

Que al mezclarlos dan lugar a una idea

Con ella pinta en el lienzo blanco de la vida

Brocha a brocha culmina otra experiencia

Y entonces pone el cuadro en la galería

La cual es su legado e historia

Y vuelve a la senda en busca de retos

Que se van haciendo mas grandes

A medida que la galería se llena de experiencia

Y esas experiencias le dan más saberes

Hasta que la galería da igual conocimiento

Llena o vacia fea o bonita se cierra.


“Estaba mi nieto Luis en el jardín de la piscina y en aquel observar el sol brillando en las aguas que bañan a sus compañeros que bajo los rayos del sol, del agua limpia de la piscina. Luis al ver aquellas aguas puras y a sus primos y primas bañarse en ellas, se sienta en un banco de la sombra  de unos árboles litoneros y medita en la labor con que regará la lluvia el viento.”

El autor es como el viento

 

 Yo soy un lobo hambriento y sediento

Mirando con deseo tus hermosos labios

Pensando si podrán calmar su apetito

Pero sin previo aviso el viento cambia de rumbo

Y soy una oveja miedosa sola y perdida

Que no le queda otra que esperar a su pastora

¿Por qué sin tí no hago más que encallar?

Yo cual gran almirante amo y señor del Mar

Pero a merced del implacable viento del amor

 Mueve su navío rumbo a estribor y a babor

Pero le puede arrastrar hasta el dolor

el está solo y perdido en un océano inmenso y destructor

Hasta que te ves en una hermosa estrella

Que lucha contra la inmensa obscuridad

Y me guías por los mares con tus brillantes virtudes.

miércoles, 7 de mayo de 2025

A los esposos Llorens y a su hija




 Para Dios no hay ni pasado ni futuro, todo está presente.  Él  es  Todopoderoso,  pero nosotros,  nacemos, crecemos y morimos y por tanto, vivimos el presente, recordamos el pasado y estamos pendientes del futuro. Tu esposa y tú, criasteis un hijo y una hija, que os acompañan y os hace que tengáis un consuelo en esta vida, pero el hijo se fue, porque Dios lo llamó y desde el más allá, os ama y os protege y mira por vosotros, recordando que vosotros mirasteis por su porvenir en esta vida. Ya no tiene oídos para escucharos ni boca para hablaros, sin  embargo  está en compañía del Señor Todopoderoso y participa de su Presente y Eterno reinado sobre el Mundo.
Cuando voy al Convento de San Miguel, me acuerdo de vuestro hijo, porque al entrar en su pórtico, veo y me parece que al que está mirando este Arcángel Santo, representado en un hermoso cuadro, es a vuestro hijo. Al entrar desde el Pórtico en el gran pasillo acristalado de los claustros, me encuentro con un enorme cuadro y de gran belleza, que representa a un enorme  y  piadoso  santo,  asistido  por  un  hermoso  Angel. Al contemplar su imagen me inspira la  santidad  de  este  piadoso  monje,  vestido con un hábito blanco. Sobre su cabeza vuela el Espíritu Santo en forma de paloma blanca.
Me acuerdo de cuando, en tiempos pasados, iba a visitar a las Monjas del Convento de San Miguel, del cuadro de aquel santo Monje, que no tenía marco y me enteré de que cuando la Guerra Civil, aquellas   Monjas,  al  mismo  tiempo  que  recibían  mujeres públicas de la Calle Pedro IV, para pedir al Señor la purificación de sus espíritus y la salud de sus cuerpos para que no les afectasen los cañonazos. Pero para comer las Monjas tenían que buscar algún céntimo, para comprar el pan de cada día y  le quitaban el marco a sus cuadros, para cobrar algún céntimo, con su venta.
San Miguel suele representarse en las alturas, pero la iglesia que lo venera, está colocada cerca de la Muralla de Huesca, en su parte baja, lo que hace suponer, que han colocado la imagen de San Miguel, en lo más alto del presbiterio, para que desde lo alto del altar mayor, proteja a las monjas, kal  muchacho  hijo  del  carpintero y a las buenas mujeres, que se refugiaban, durante la Guerra Civil, en la iglesia de San Miguel.
Cuando paso por la iglesia de San Miguel, le doy recuerdos para mi amigo, el hijo del Carpintero.       

martes, 6 de mayo de 2025

Las “calés” por Santa Agueda.-

                   

Ermita de las Mártires, donde se celebra el día de Santa Agueda.
  

Huesca femenina y acompañada en este día de la Santa, por el  sometido sexo masculino,  ha ardido en  fiestas  de recuerdo y de amor a Santa Águeda, que murió con los pechos cortados. Ahora,  después de siglos, las mujeres la recuerdan unas veces, por medio de la oración, otras por los bailes de todas las mujeres e incluso de los  hombres y ambos sexos se recrean con los pasteles de las  “tetas cortadas”. Tales “tetas cortadas” las presentan en este día, con un arte que brota de los corazones de las mujeres y también de los hombres, para consumirlas y recordar con placer el sacrificio de Santa Águeda. Aquí,  en Huesca, en la Ermita de las Mártires pasan los fieles a besar una teta o pecho de plata, que allí se conserva. Dice San Agustín en la “Ciudad de Dios” que “si en algún momento los dioses de la Ciudad Terrenal, esclavizan a los ciudadanos de la Celestial por la necesidad de bienes perecederos, los fieles ya tienen su paz en la esperanza cierta”, como demuestran el día de Santa Águeda con su fe, su devoción y su amor a las Santa del Señor. La mujer siempre se ha creído igual al hombre, pero las dificultades económicas, entre otras muchas, le impedían hacer las labores del sexo contrario, pero el día de Santa Águeda, vemos como en nuestros pueblos el alcalde le entrega la vara de mando a una mujer y esta preside la vida del pueblo durante todo el día de la Santa. Por la tarde celebran un baile las mujeres, que en ocasiones permiten participar a los hombres, pero siendo ellas las que se adelantan a sacar a bailar al que ellas prefieren.

Aquí en Huesca, un grupo de chicas, unas casadas y otras solteras, entraron  en una sala en que se celebraba un baile en honor de Santa Águeda y vieron que toda ella se encontraba llena de hermosas y morenas mujeres, unas jóvenes con su mata de pelo suelta y las mayores con unos peinados moños. Eran bellas con unos ojos negros, que no daban tristeza sino que repartían la luz de la alegría entre todo el público que allí había acudido. Se escuchaban  rumbas, “cante jondo”, coplas andaluzas y gitanas y ellas parecía que los átomos eléctricos movían sus piernas, sus brazos, su abdomen y su tórax, mientras arrojaban por sus ojos la emoción de quien se siente feliz. Un guapo gitano de la raza calé, se colocó al lado de las niñas “payas” y todas las miradas de  las  calés, se dirigieron sin sonreírse,  no se sabe si hacia ellas o hacia su deseado gitano. Las “payas” iniciaron su retirada y al decirles el gitano que parecían Marquesas, una de ellas le contestó: ¡tú si que pareces un auténtico Rey!. Se le notó en su cara una satisfacción enorme y ellas se fueron pacíficamente.
Es que todas las razas que están en España, acuden a esta sala, pues aquel día de Santa Águeda, estaban por allí unos cuantos “poni payos”, como  llaman los calés a los latinos o hispanoamericanos que son de baja estatura, como los potros “ponys”, pero que a pesar de su escasa altura entonan hermosas canciones hispano americanas.
Se fueron marchando por las calles del centro de Huesca, aunque a alguna de ellas, la tuvieron que llevar al “Más allá “ de la ciudad, como llaman al Barrio que está más allá del Tanatorio.

Las golondrinas

Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...