sábado, 30 de enero de 2010

Al lado del Camino de Santiago

Un día del mes de Noviembre del año 2004, entré en el Bar que está situado al lado del Camino de Santiago, al que no había visitado desde hacía aproximadamente un año. Recibí la satisfacción de ser reconocido por su dueño, un aragonés de Zaragoza, que ha comentado mi presencia con un navarrico de ochenta años, que había conducido en su juventud camiones por la provincia de Huesca. Me ha saludado y me ha llenado de satisfacción, porque me ha recordado la ciudad de Zaragoza y su barrio de Las Delicias, ciudad donde yo viví y estudié durante cinco años y él había nacido en dicho barrio y se acordaba de su abuela, nacida en Pinseque y que se casó con su abuelo, nacido en Utebo. Es un hombre serio y sin embargo yo observaba como se acordaba, cuando era niño, de ver llegar al tranvía de Torrero –Delicias y de cómo daba la vuelta para subir otra vez a Torrero. Otros recuerdan los pequeños pueblos agrícolas con sus machos, sus bueyes y sus mulas y Santi Bueno se conmueve con el recuerdo de los entonces casi nuevos aparatos mecánicos, que se han creado para que la gente pueda vivir unida en las grandes ciudades. Estuvo de camarero en el Café Oriental, donde recuerda la presencia de aquellos hombres vestidos con su blusa negra de tratantes, hombres formales, que cuando después de un trato le daban la mano a aquel al que habían comprado el animal, le entregaban el dinero, que abundante llevaban por los bolsillos. A él le llaman la atención los nombres vasco-ibéricos de Alagón, de Gurrea y de Ejea y se acuerda de sus dos hermanos que viven en Zaragoza y sobre todo de su hermana, que allá en Estados Unidos le trae a la memoria los nombres antiguos de España, como el Alamo, San Bernardino y California.
A los pocos instantes llegó Antonio Chamorro, también viejo conocido mío, cliente del Bar Santi, nacido en Bermaj en la provincia de Jaen. A continuación hablamos de muchos temas, como por ejemplo de las olivas que en su tierra se recogen en los trescientos y pico mil olivos, que por allí vegetan. El recuerdo de aquellos olivos le ha llevado a hablar de la Virgen que se encuentra en la Ermita de Cuadros de Bermaj, que está asentada en el torreón enorme de un antiguo Castillo. El, como su esposa Julia Reyes, la aman tanto, que con los ojos humedecidos, se puso en el bar a cantar con su estilo flamenco, aquella canción, que dice así:”¿Dónde vas Blanca Paloma- A deshora, por la noche- Vas en busca de tu Hijo,- que lo entierran esta noche?.¿Quién me presta una escalera-para subir al madero - a quitarle las espinas – a Jesús el Nazareno?.
Cuando cantaba al Cristo de su pueblo y a la Virgen de Cuadros, se le notaba en sus modulaciones y en las contracciones de su cara, que dicha Virgen no estaba sólo en su pueblo, sino también en su corazón.
En estas conversaciones y canciones estábamos, cuando apareció por ahí un joven extremeño de Puebla del Prior, pequeño pueblo de la provincia de Badajoz. Contó que en ese pueblo tenían una gran figura del toreo, que se llama Miguel Angel Perera y también habló de la Virgen de Botó, que llevaba colgada en una preciosa medalla de oro. Ha hablado de los corderos y de los cerdos que tan abundantes se crían por su tierra, así como de los garbanzos, de los pimientos y de los espárragos que tanto abundan en aquellos campos inmensos a los que miraba y no veía su fin. Al oír cantar al andaluz, le entró la emoción y también se puso a cantar canciones de su tierra y a recordar el dialecto que ya casi no se habla en Extremadura, a saber el “castúo”. Este hombre joven tiene la sabiduría de un hombre de cien años, pues dice que ahora los jóvenes no hablan mas que de fútbol y de unas cintas, que hacen sonar en sus cabezas con sonido retumbante, con un pom, pom, pom estridente, que les impide decir adiós a sus primos y a sus tíos y amigos, que por allí pasan.
Nos hemos marchado emocionados al cambiar la conversación que ordinariamente llevamos los hombres en los bares y darnos cuenta de cómo casi todos tenemos un afecto a las Vírgenes de nuestros pueblos, a la lengua que por ellos se habla y a las costumbres que por ahí se usan todavía y más porque los cuatro habíamos sacado una estampa de la Virgen a la que tanta devoción tenemos en nuestros pueblos.

Agua limpia para Huesca

Vadiello está casi agotado ;sólo quedan tres hectómetros cúbicos de agua y como dicha agua está destinada para el suministro de la capital oscense ,no pueden regar en las riberas del río Guatizalema. Es natural ,como también lo es que las aguas que llegan a Huesca ,huelen a lodo como las aguas de las balsas de ranas. No se muere la gente ,pero sufre y acepta el agua con repugnancia.
Muchos piensan en el escaso porvenir de desarrollo en una ciudad ,que carece casi de agua para beber y por tanto carecerá de ella para que funcione la industria.
Por lo dicho ,no tiene Huesca más solución que traer agua de algún lugar donde la haya y ya está trabajando en tal asunto ,construyendo el Pantano de Montearagón, pero hay que procurar que el agua no falte cuando el contenido del pantano se vaya quedando escaso.
Se van formando nuevas comarcas ,mientras van desapareciendo muchos pueblos ,por lo general por la falta de rentabilidad de la tierra, con lo que van quedando pocos labradores ,que se ven sin escuela para sus hijos y tienen también que marcharse. Otras zonas ,en cambio se van beneficiando con los riegos y se van industrializando ,lo que hace que sean pueblos que mantienen su vida. Esta vida la mantienen los pantanos que a veces hacen mal en algunos pueblos, pero en otros dan origen a zonas de recreo y de turismo y además se van creando otros nuevos.
Una comarca aragonesa ,que está creciendo es Zaragoza ,pues al venir hacia Huesca ,se ven numerosas industrias y estas siguen ,cuando uno llega a Villanueva de Gállego y siguen apareciendo por Zuera ,que da la sensación de que todavía uno está en Zaragoza capital; hay también industrias cerca de esta zona ,ya en la provincia de Huesca y en pueblos como Gurrea de Gállego y en Alcalá de Gurrea. Llegas a Almudévar y no sólo se ven industrias en funcionamiento ,sino que han abierto una zona industrial con amplios accesos.
Esta zona tiene agua para alcanzar tal desarrollo y está previsto llevarle más del Pantano de Yesa y del de Biscarrués, pero llega uno a Huesca y no encuentra más que una escasa industria y casi todos sus jóvenes tienen que emigrar o ir a trabajar a Zaragoza y volver a dormir a Huesca.¿Qué pasa para que no haya industrias en nuestra capital y en los pueblos de alrededor ,hasta Barbastro?.Es que no hay agua abundante, porque la zona que he comentado, tiene además del Ebro ,las aguas del Gállego y está dispuesta a llevarse las del río Aragón ,cuando esté aumentado el caudal del Pantano de Yesa.
La zona oriental de la provincia ,incluida parte de la de Lérida disponen de las aguas del caudaloso Cinca ,con sus afluentes del Vero ,del Esera y del Isábena ,del Ara y del río fronterizo con Cataluña ,a saber el Noguera –Ribagorzana.
Estas aguas hacen que la parte oriental de la Provincia ,desde Barbastro ,se asemejen mucho a la desarrollada Cataluña.
La zona central de nuestra provincia ,encabezada por su capital Huesca no tiene tanto caudal ,pero es que además ,no se aprovecha ,ni se trabaja para aprovecharla. Tiene a su disposición el Isuela ,el Flumen, el Guatizalema y el Alcanadre del que no hacen ni caso, porque haciendo un presa en Pedruel ,bajaría el agua hasta el pantano de Calcón, que se llena con un afluente del Alcanadre ,a saber el Formiga, encima de Angüés y se podría aprovechar tierra e industria en dicho pueblo y en sus vecinos y podría bajar agua a Vadiello ,que en épocas como la actual en que ,en Huesca se beben aguas de “baba de rana” ,se podría evitar y se aliviaría la escasez de agua que tenemos en esta zona. Angüés pertenece a la Comarca de Huesca y dicha Comarca tiene derecho especial para el aprovechamiento de las aguas del río Alcanadre. Basta bajar un poco más debajo de Angüés ,hasta Pertusa ,donde riegan con el acueducto que deja pasar el agua de El Grado y se oyen sonar ,al fondo las aguas del Alcanadre ,que corren hacia el Ebro.En tanto ,en Angüés tienen dedicada la Calle principal ,es decir la carretera ,a Don Joaquín Costa .¡Qué desprecio para Angüés y para toda la Comarca de Huesca!. Además parece que tenemos escrúpulos de traer aguas de lugares más lejanos, como por ejemplo de Yesa ,al mismo tiempo que las baje Zaragoza y empalmándolas por Ardisa con Huesca.
¿Cuál es la causa de esta situación en Huesca y su Comarca?.¿Son más inteligentes y más ricos en su parte oriental y en su parte occidental?. O es que somos más indiferentes con nuestro porvenir ,cuando en nuestro escudo pone V.V. Osca, Huesca ciudad vencedora.
Cuando dices alguna de estas cosas a ciertos encargados de poner en marcha los riegos, te miran con indiferencia o con desprecio o haciéndose el loco. Es que deben sentirse “infanzones” y la opinión del pueblo parece que la desprecian ,porque dicho pueblo no dice nunca nada,
Que el pueblo de Huesca no se conforme con el tiempo atmosférico ,para evitar las aguas de balsa y que haga y diga algo a los superiores ,para que mientras ellos beben agua mineral ,se preocupen para que el pueblo no tenga que beber esa “agua de balsa” o lodo, como las ranas.

Al cardenal de Siétamo, Antonio María Javierre

El día uno de Febrero de este año de dos mil siete, se ha marchado de esta vida el cardenal Javierre, que nació en Siétamo, el año mil novecientos veintiuno, pero no ha muerto sino que ha renacido a una nueva vida, ya que Don Bosco lo ha llamado con él al cielo, el día en que el cardenal presidía la misa, con la que se celebraba su fiesta. Esta llamada ocurría en Roma, en un colegio salesiano y al día siguiente, a primera hora de la mañana, Antonio María Javierre, se marchó con su fundador. Pero no sólo han sido los salesianos, los que lo han sentido, sino también los hombres y mujeres que nacieron en el pueblo de Siétamo y en Aragón, se han sentido conmovidos por la marcha de este mundo de su paisano el cardenal, que tanto nos recordaba. Y el pueblo de Siétamo también lo recordaba a él, porque cuando me enteré de que iban a nombrarlo Cardenal, escribí: ”Hoy en Siétamo, reina la alegría. Va a ser investido con el capelo cardenalicio, uno de sus hijos, Antonio María Javierre Ortas, un aragonés puro, como demuestran sus dos sonoros apellidos. Un paisano nuestro va a alcanzar la púrpura y desde el alcalde y el mosen hasta el sacristán, pasando por cada uno de los pocos sietamenses que quedamos, sentimos un orgullo y parece que estamos escuchando himnos solemnes, al tiempo que también parece deslumbrarnos el clásico brillar de la púrpura”.
Los sietamenses se llenaron de entusiamo y se cantaban jotas, como aquella que reza: ”Del Vaticano a Siétamo – nos llega una autoridad,- es el cardenal Javierre,- que nos viene a visitar”. Con cuatro versos, nuestras gantes sencillas, describen sus ideas y sentimientos, ”que los escritores tratan de explicar en largos textos” y con esas jotas rezan, pues parece una oración, un deseo de espiritualidad aquella que dice así: ”Hemos sentido nostalgia –esperando tu llegada,- bendícenos tú, Javierre, - y la jota tendrá alma”.
Los de Siétamo, presididos por su alcalde Vicente Benedé y concejales y vecinos de los pueblos además de los siétamenses, los de Castejón de Arbaniés, Arbaniés y Liesa, llenamos un autobús y nos dirigimos a Roma, para asisitir a la investidura del Cardenal y allí acabamos de comprender, escuchando solemnes salmos latinos, la grandeza del ecumenismo, como nos ordenaba el autor de la jota, que así se expresa:”Ante el cardenal Javierre-hoy debemos compartir,-los efectos de la jota- que son virtud, nobleza y sentir”.Más tarde fue el Cardenal el que vino a Huesca y “llegó a celebrar la misa en la iglesia de María Auxiliadora y Madre de los salesianos y de todos; esperábamos que saliera el celebrante revestido de púrpuras, pero apareció como un párroco sencillo de pueblo con casulla blanca; al llegar al presbiterio tomó el hisopo y recorriendo el pasillo central nos lanzó agua a los asistentes”. “Algunos nos acordamos de cuando, hace ya muchos años, en la parroquia de Siétamo, era él el portador de la cubeta de agua bendita, cuando el párroco subía al cerro de San Pedro Mártir, acompañado por el pueblo, para “aspersar” los términos del monte”. El cardenal que no podía olvidar a Siétamo, en esta ocasión acudió a la parroquia de Siétamo, donde fue bautizado y emocionado miraba insistentemente a las piedras del presbiterio, donde en otros tiempos se alzaba la imagen de nuestra madre, María Auxiliadora. No estaba la imagen, pero él dejó un hermoso cuadro, en que aparece Cristo, que se lo ha llevado consigo.
Si para la investidura de Antonio María Javierre como cardenal, asistimos los de Siétamo, con ocasión de su entierro, presidido por el Papa, han acudido además del Señor Obispo de Huesca, la Alcaldesa de Siétamo, el sietamense sacerdote José María Cabrero y nuestro Párroco don Nicolás.
Los de Siétamo, cuando veamos el Cristo que nos dejó el cardenal, le pediremos que se siga acordando de los fieles, que tanto lo han querido en esta vida y esperan unirse a él en la otra.

El agua, los cántaros y las tinajas

El agua que la gente usa para beber y para limpiar las casas viene por sí misma desde el depósito municipal y sale por los grifos, pero antes al entrar en sus patios uno veía, tinajas en el patio, cántaros en el cantaral y un cazo colgado en la pared, para sacar el agua a los cubos o pozales, que se llenaban para vaciar en fregaderas, para dar de beber a los cerdos, gallinas y palomas; también para regar en el verano el patio de la casa y tal vez la parra, plantada en la fachada y que subía por el balcón y se extendía por la cara de la vivienda. Y ¿quien traía el agua a las tinajas, hoy vacías? ; la traían las mujeres, a las que he visto con un cántaro en la cabeza, donde se posaba con un trozo de tela plegado como si se tratara de una almohadilla o de una tela medianera entre dicha cabeza y el cántaro, y llevaba la misma mujer otro cántaro en su costado izquierdo, cuyo culo se apoyaba en la cadera femenina y por fin, con la mano derecha cogía un botijo de agua, para beberla fresca en su vivienda. Si eran varias las mujeres en la casa: una la abuela, otra la dueña joven y alguna hija, se llenaban mucho antes las tinajas y si, por desgracia, una señora estaba enferma o era vaga, el agua llegaba a faltar en su pobre casa. No faltaba agua en casa Rafaeler, pues la abuela María Berges, se cargaba en la cabeza dos cántaros llenos, enfrentados entre sí por la boca (boca con boca) y yo he probado a embocar dos vasos de agua y esta no se iba. En la fuente o en la balsa, en el lugar donde cogían el agua, conversaban las mujeres y al oscurecer, cuando el sol se escondía, algún hombre esperaba a alguna mujer y trataban de amor o de bodas, ocultos por paredes, árboles y sobre todo por la obscuridad de la noche. Pero en algunas casas no hacían tanto esfuerzo para llenar sus tinajas, pues tenían una burra, con sus "argaderas" de mimbre con cuatro recipientes donde se colocaban cuatro cántaros y con pocos viajes que hicieran, se subían mucha agua, que permitía tener las tinajas rebosantes.
En cierta casa, me acuerdo que tenían un carro con un depósito de madera, como un enorme tonel, que llenaban en la fuente y descargaban en un depósito alto de la casa, y el agua se distribuía por los grifos de los lavabos, fregadera y por los excusados.
¡Qué placer producía el sonido del agua al caer de los cántaros a las tinajas, que una vez llenas se tapaban con un tape redondo de madera con su asidero!.Hoy unos saludan a las tinajas y a los cantarales que todavía se conservan en algunas casas, donde, por otra parte ya no se usan, pero el recuerdo de haberlos llenado con el esfuerzo de su madre o de su abuela, impide que los saquen a la calle y guardan con ellos el recuerdo familiar de sus mayores.

Recuerdos del Hospital Viejo

Casi todos los días paso por la Alameda y no puedo dejar de mirar la fachada de un gran edificio, que además de su gran tamaño, tiene un aspecto noble y en lo alto de su pared, proclama la Salud. Se accede a él, desde la Alameda, por una avenida, que acaba en una doble y larga escalera, acompañada por una pista por la que suben las sillas de ruedas. De lo alto de dicha escalera se entra en el recibidor del Hospital del Sagrado Corazón u Hospital Viejo, creado por la Diputación Provincial. Hay quien lo llama Hospital Viejo, cuando algunos oscenses hemos conocido otro todavía más antiguo, que se encontraba en la Plaza del Seminario, frente al Museo. Allí estaba de administrador el señor Del Cacho, que tenía un hijo gran amigo de mi hermano el Psiquiatra muerto en Canadá, Manuel Almudévar. Allí, quizá se le despertara su vocación por la Medicina y aprendió a criar “crietas” de gorrión, que habían perdido a sus padres. En aquel Hospital las salas eran enormes y acogían en sus camas de hierro a enfermos y lesionados, pero en la Guerra Civil eran muchos los heridos y los muertos. Yo tengo mis recuerdos de dicho Hospital, pero cuando llegué al de la alameda, para que me rehabilitaran mi brazo derecho, me saludó un empleado ,que es uno de los que más datos tiene de los doctores, enfermeros y enfermeras, farmacéuticos, comadronas, monjas, administrativos preocupados por la salud de los individuos y de la sociedad. Este empleado es un archivo vivo, que ha tenido la costumbre de acumular datos. Me contó, entre otras muchas cosas, del antiguo Hospital de la Plaza del Seminario, pues de niño ya entraba en su interior, donde una fuente presidía el centro del patio, acompañada de cuatro palmeras, una en cada esquina. Yo tenía un recuerdo de su persona, pero él me contó mis visitas al Hospital, que yo hacía siendo diputado provincial. Al llegar a recuperar los movimientos de mi brazo, lo veía empujar no una silla de ruedas, sino dos, lo que hacía con gran habilidad. Un día lo encontré enfadado porque le había desaparecido un tajador o sacapuntas, con el que afilaba los lápices de los empleados de Rehabilitación y es que hacía diecisiete años que lo tenía al servicio de sus compañeros y lamentaba el no poder serles útil nunca más.
Parece ser que en el hospital del Seminario tuvieron que acoger a Don José Pla, Presidente de la Diputación. Era éste un señor auténtico, alto y delgado , que usaba sombrero y se servía de un bastón y además tenía un corazón noble, porque se dio cuenta de lo incómodos que tenían que estar los enfermos en salas de diez camas y más cuando a él tuvieron que añadir una cama con la que se hacían once. Era natural de San Esteban de Litera. Estando yo en la Diputación lo conocí en cierta ocasión en que vino a Huesca y entró en ella para saludar a su Presidente. No se debió de sentir cómodo en la enorme sala y tuvo la idea de fundar un hospital más moderno. Así se hizo y el antiguo Hospital se convirtió en Psiquiátrico.
Al principio la distribución de los servicios era completamente distinta de la actual Entrando por la puerta principal y a la izquierda estaban los rayos X , servicios de laboratorio, urología, farmacia y consultas de pulmón, corazón y medicina en general.
Entrando por el otro lado, se en encontraba la Medicina Militar y de la Guardia Civil. En el primero estaba el piso para las compañías de pago e igualatorios.
Toda esta organización estaba dirigida por unos doctores sabios y eficaces ,como el Doctor Bragado en Cirugía, ayudado por don Jesús Recreo, hombre callado y bondadoso, que me operó a mí de. En Traumatología estaba Don Luis Coarasa, gran amigo mío y de un buen humor, que un año para San Lorenzo en los toros, no lo dejaban entrar, siendo él médico traumatólogo. Le dije que debíamos ir a hablar con algún “mandamás” pero me dijo que se iba a su casa y que cuando lo necesitaran, ya iría a la Plaza. Tiene un hijo traumatólogo que ha intervenido en mi rotura del brazo derecho.

Santa Orosia de Yebra de Basa

El Himno a Santa Orosia, canta: “Todos los pechos aragoneses,- y los de Yebra en la Montaña,-a Orosia claman con frenesí”. Es verdad lo que canta el himno, pues yo de unos seis o siete años, en Jaca conocí la cabeza de Santa Orosia, que traían los de Yebra al templete, donde se veneraba a la santa, en la Plaza Biscós y rogaban ellos, unidos a los de Jaca, por la paz y por los endemoniados, que iban acompañando a la santa para verse libres del mal demoníaco. Era una batalla en la lucha del bien contra el mal, era una manifestación de los aragoneses unidos de Yebra de Basa con los de Jaca, contra el odio, que la Guerra Civil había traído por estas tierras. Conocí, en aquella ocasión, la personalidad secular de la santa centroeuropea, que vino a casarse con un rey de Aragón, pero que fue martirizada por un rey moro, que la deseaba para él mismo. Tuvo lugar dicho encuentro el día veinticinco de Junio del año 1937, en la procesión que cada año se celebra durante la Fiesta que tal día celebran en Yebra, en honor de la Santa. Acudimos los hermanos acompañados por mi padre y allí nos encontramos con el jacetano don Paco Ripa, primo hermano de mi padre, caballero del que todavía poseen su casa, sus nietos, después de cien años de vida, en la Calle Mayor, con su jardín y su capilla, dotada de piezas litúrgicas. Hace de este encuentro con Santa Orosia, setenta años, pero he descubierto la verdad del Himno a la Santa, porque en la rústica oficina, que Sorribas posee junto al Hotel Montearagón, lo he encontrado un día del mes de Julio, acompañado por Santiago Villacampa, natural de Yebra de Basa y allí llegué yo a conocer a un gran amigo de Santa Orosia. Durante tres generaciones tienen el salterio o chicotén, Alfonso Villacampa el padre, Faustino Villacampa el hijo y ahora está Rafael, que sobrino de Santiago y nieto de Alfonso, es hoy día el músico que hace sonar el “chuflo” o el “chiflo”,en el Baile de Yebra.
Así como en Jaca hay una Hermandad de Santa Orosia, que ya dura siglos, descubrí por la conversación que mantenían el almacenista de pinturas Sorribas con Santiago Villacampa de Yebra de Basa, que Ibieca, pueblo que está al lado de Siétamo, en la Vía Romana , que iba desde Huesca hasta Alquezar, veneraba a Santa Orosia también desde hacía siglos. No en vano desde Ibieca, que está al sur de Guara, se contempla dicha Sierra y desde el Norte de la misma Montaña, se observa mirando al Sur, desde la Cueva de Santa Orosia. Se celebra la Fiesta de la Santa el día veinticinco de Junio y poseen una reliquia de la misma. También cantan en Ibieca la canción de la Morena y la del Humo, como escuché al auténtico jotero Sorribas, cantarla emocionado. Así como escuché a Sorribas recitar los versos de Santa Orosia, escuché a Santiago Villacampa, de una edad aproximada a la mía, los versos que componen los “Dichos de la Vida de la Santa”, como los canta él, ya hace muchos años en Yebra y que también se cantan en Egea de los Caballeros. Estuvo Santiago recitando unos larguísimos versos, que comenzaban así: ”Santa Orosia tan pura y tan bella-de tus brazos venimos en pos- te alabamos ilustre doncella- que el martirio sufriste por Dios”. El “chicotén” o salterio, que hacen sonar, recuerda por su forma una caja de un reloj de pared, pero de un metro y veinte centímetros de altura, y que en lugar de apoyarse en una pared, lo hace en el pecho de quien lo hace sonar. Tiene, para hacerlas sonar, cinco cuerdas, sujetas por su parte superior por clavijas de madera y por la de abajo, con pletinas de hierro. Dicen que el instrumento musical “chiflo” o “chuflo” que usan es vasco-ibérico y que incluso de él, se deriva el Txistu. Yo no lo sé, pero viendo a Santiago Villacampa, me hace la impresión de ver y escuchar a aquellos altoaragoneses en la época en que fue martirizada santa Orosia. Decía Santiago que hay cerca de Yebra de Basa una montaña, que la llaman el puerto de Santa Orosia, que está al lado del pico de Furia, de 1920 metros de altura. En esta montaña y en su seno, se encuentra una cueva, donde la Santa estaba refugiada para no ser capturada por el Rey moro, que la pretendía, para casarse con ella. A ella suben los vecinos de Yebra, acompañados por sus danzantes y Santiago Villacampa que nació el año de 1933, recita los “Dichos y vida de Santa Orosia”, que se sabe de memoria y que nos recitó a José María Puyuelo Sorribas, a Tomás Sanz, funcionario del Ayuntamiento de Huesca y a mí mismo. ¡Cómo no iba a saber tales versos ,si durante tantos años los ha recitado como Mayoral, con un enorme cariño!. En el Puerto y después de comer, actúan los danzantes y se explica le vida y el martirio de la Santa. Luego bajan andando y al llegar a la primera ermita, implantan la Romería y entran en la Plaza de la Iglesia, donde hacen el ofertorio y veneran el cráneo de la Santa, actuando los danzantes. La música que acompaña a los danzantes se divide en la que producen el “Chiflo” y el “Salterio” o “Chicotén”.
Se goza en esta Romería de una música celestial y primitiva, pues, como he dicho, el “Chiflo” o “Chuflo” es un antecesor del Txistu de los vascos actuales, pues los de Yebra de Basa, son vasco-ibéricos, como el pueblo vascongado, donde se encuentra el nombre de Ibero e Ibericu e incluso otro Viriato. Igual que penetraron los celtas en Aragón, en Vascongadas han penetrado, no sólo los celtas sino muchos españoles de todas las provincias. Pero los de Yebra de Basa, sostienen en sus corazones, acompañados por su Salterio, Chicotén y Chiflo, su fe en Aragón, protegidos por Santa Orosia,

Un aragonés en el Café Iruña de Pamplona



Hoy, día 2 de Enero de este año de 2010, me he encontrado en la plaza del Castillo con mi compañero veterinario Augusto Echeverría, con el que estudié, ya hace más de cincuenta años en la Facultad Nueva de Zaragoza ,el año que se inauguró. Fue grande la alegría que a ambos nos produjo este encuentro y entramos en el Café Iruña para celebrarlo. ¿De qué temas íbamos a hablar, en una Plaza, que con su grandeza parece representar, igual que un cuadro, al antiguo Reino de Navarra?. Augusto es del pueblo de Allo, que se encuentra debajo de Estella y siente su fervor por Navarra, con un corazón que ha nacido en el centro de este Reino. Y por tanto nos pusimos a hablar de su Historia ya pasada y de sus costumbres, conocidas por mi amigo, aunque ya también están desapareciendo. Comenzamos hablando de la Diputación Foral de Navarra que se alza en la parte Norte de la Plaza, frente al Sur en el que nos encontrábamos nosotros dos, dentro del Café Iruña. Al Este hay un Palacio, convertido actualmente en viviendas y en oficinas y en el Oeste, debajo de sus porches, los sábados de reúnen vendedores de antigüedades y monedas ibéricas, de las que yo, en otras ocasiones había visto comprar varias de ellas. Una era el denario, gravado con la palabra en íbero, Bascunes. ¡Qué recuerdos de los primeros tiempos en que España se estaba formando, escritos en lengua ibérica o como algunos la llaman vasco-ibérica!. Porque no sólo está escrito el nombre de las monedas, sino que el monolito, que se encuentra debajo de la Diputación Foral, en uno de sus lados se muestra un escrito en dicha lengua. En el Museo están varias orlas de teselas romanas, con una inscripción en latín y que acaba con un texto , que para mí es ibérico. ¡Ojalá que algún entendido descubra su significado, que acabará de demostrar palpablemente el beneficio que supuso el pacto de los vasco-navarros con los romanos, que motivó la conservación de su legua y de sus costumbres!. La fundación del Reino de Navarra tuvo lugar en el siglo IX, por el famoso Iñigo Arista, del que el Doctor Cardús decía que estaba enterrado en el Monasterio de San Victorián, en el Sobrarbe del Alto Aragón y otros dicen que está sepultado en el Monasterio de Leyre; no está muy clara la respuesta a esta pregunta, por la obscuridad de los documentos de aquellos viejos tiempos. Cuando voy a Jaca, me encuentro con las ruinas del pueblo de Esco, que es una palabra vasca, que quiere decir mano. Ya en pleno Pirineo se encuentra el pueblo de Escoain. En los mismos límites con el Alto Aragón, se encuentra el pueblo de Javier o Xavierr. Con este mismo nombre hay más de cuarenta Jabierres y antes Xabierres, entre pueblos y montes en el Alto Aragón. En el Pantano de Yesa, desemboca el río navarro Esca, que aparte de suministra aguas, es el origen de los nombres navarro-aragoneses de Escario, Escalona, Escabosa,etc. He citado la primera dinastía de Iñigo Arista, pero la siguiente dinastía vasca o vascona,fue iniciada por Sancho Garcés I rey de Pamplonael año 905 y alcanza su madurez con Sancho III el Mayor desde1004 a 1035,que fue llamado Rex Ibericus, porqué dominaba todos los reinos de los cristianos, que en su conjunto eran España. La Reconquista unió a los Reinos Españoles en las guerras contra los musulmanes y el año 1212 ganan la Batalla de las Navas de Tolosa, exhibiendo desde entonces las Cadenas de Navarra. Tuvieron Aragón y Navarra varios reyes comunes, pero no “dependieron” los navarros de los aragoneses ni éstos de los navarros, pero fueron fieles a su misión pues Alfonso I el Batallador, conquistó Tudela, que es una gran ciudad dentro de Navarra. Murió a consecuencia de las heridas que recibió en a Batalla de Fraga en el año de 1134 y fue enterrado en el Monasterio de Montearagón y después de su ruina, lo enterraron en los Claustros de San Pedro en Huesca. Pero después de comentar la Gran Historia de Navarra, Augusto me ha contado sus pequeñas historias, que vivió en el Café Iruña, que nos acogía. Me explicó como del Norte de Navarra y de la Cuenca de Pamplona, acudían cierto día de la semana, muchos montañeses que eran de habla vasca y como buenos montañeses poco comunicativos. Pero en aquella inmensa Plaza se abrían sus espíritus y comunicaban todos sus problemas, desde los suyos propios a los de sus hijos, que también acudían allí. Tenían como los altoaragoneses la tradición de dejar a uno de sus hijos heredero de sus bienes o patrimonio. Solía ser heredero el hermano mayor, pero en ocasiones iban despidiendo a sus hijos mayores y el último heredaba los bienes con la obligación de trabajarlos y de cuidar a sus abuelos hasta la muerte. A veces allí mismo iban colocando a sus hijas. En cierta ocasión un montañés ofreció al hijo de un amigo, que si quería casarse con una hija suya. Al día siguiente subió tal hijo a su casa y le presentaron a toda su familia. El dijo que no estaba mal la novia prometida, pero que a él, le gustaba más la hermana pequeña. El padre le respondió: “hay que guardar el pan fresco para mañana y emplear el que puede secarse”. La hermana pequeña se quedó de “tiona”, pues no se casó nunca. También se quedaban algunos hombres para “tiones”, que tenían la obligación de trabajar y el derecho a ser mantenidos y cuidados, aunque a algunos les tocaba dormir en las cuadras, para cuidar a los animales. En el Alto Aragón ,yo recuerdo a un “tión”, que en una casa de aquellas que eran más ricas ,uno se quedó como tal y en lugar de trabajar ,iba a cazar y a tocar la guitarra. Y como dice Augusto que algunos se daban a la bebida, lo mismo le pasó al “tión” altoaragonés. Ya están construyendo la autovía que unirá Huesca con Pamplona y a Pamplona con los Pirineos. Entonces estaremos más unidos. Entonces venían los Ripas de Jaca a Pamplona y todavía guardo una carta que escribieron desde esta capital del Reino de Navarra, a mi casa de Siétamo y que guardo con mucho cariño.

Muy cerca de Huesca, estaba George Orwell

Muchas veces son las que bajo a las casas que mi abuelo construyó, una para el médico y otra para el mariscal, como pone en un antiguo recib...