jueves, 13 de junio de 2019

La Guerra Civil todavía no se ha acabado en mi memoria.




No se ha acabado porque tengo ochenta y ocho años y la viví con mis padres y abuelas, mis tíos, mis hermanos y todos los que fueron vecinos nuestros. Sufríamos nosotros y veíamos sufrir a nuestros  vecinos,  en  Siétamo,  en Huesca, en Jaca y en  Ansó.
Yo me acuerdo de esa Guerra, en la que murieron, dicen que un millón de españoles y otros que huyeron de su Patria a Francia, a Méjico y otras naciones, multitudes humanas. 
Hoy,  día  uno  de  Abril de 2.019, se cumplen ochenta años del fin de la Guerra Civil, de la que se está acabando la memoria de los españoles de recordarla, pero todavía no se ha acabado todavía su recuerdo en mi memoria y con más de ochenta y ocho años, en que todavía me encuentro, me acuerdo de la tristeza, que en mí y en todos los españoles, causó.  
Cuando estoy tomando un café en un velador del Bar, que se encuentra delante del Campo de Baloncesto, veo al otro lado el edifico Ayuntamiento de Siétamo, obra nueva que se levantó sobre   las   ruinas  de  varias casas ,y que enseña sus ventanas posteriores al Bar, desde el que las estoy contemplando  y al otro lado norteño se muestra la fachada de dicho Ayuntamiento.
Veo desde la silla en que estoy sentado el Campo de Baloncesto, en el que los jóvenes juegan a meter goles en los canastos y cuando no juegan los mayores, son los niños los que patinan por esa superficie de cemento. Y mis compañeros que están sentados en el velador, se sienten felices de ver a la niñez y a la juventud divertirse con sus juegos, pero yo, con mis ochenta y ocho años, parece que tengo un doble sistema ocular, pues no sólo veo hacer deporte a los jóvenes, sino que veo, como en sueños, aquel barrio que ocupaba la actual pista de baloncesto. Antes de la Guerra Civil, en su parte norteña, se alzaban las casas de la señora Juana, madre de mi querida señora Concha, la de mi amigo Puyuelo y la Confitería. Por el Este se encontraba el Cuartel de la Guardia Civil,  al 2lado de la noble casa de Cavero con su escudo pétreo. Al sur recuerdo la casa derribada del señor Jorge que era el barbero y practicante de Siétamo . Su casa estaba derribada por los cañonazos,  pero todavía después de la Guerra, se usaba una habitación como clínica y barbería. Y yo, sentado en el Bar me veo sentado en tan “esplendorosa clínica”, en la que el practicante Señor Jorge, con su blusa usada en aquellos tiempos, me cosía una ruptura de la piel de mi cabeza, producida por la caída de mi burra torda, subiendo de la fuente, a la que había llevado a beber.
Al lado de esta ruina usada como clínica y barbería, se encontraban otras ruinas, en las  que en una pared, derribada por los cañonazos sufridos en la Guerra, encontramos con mi compañero Rafael, una vieja pistola, que nos avisó de que antes de esta Guerra Civil, hubo otras carlistas-liberales u otras guerrillas particulares. No me acuerdo que destino le adjudicamos a aquella profética arma. Porque las calles adjuntas a estas ruinas estaban sembradas de balines, que se dispararon entre “rojos y blancos”, parece que para conquistar las ruinas del Palacio del Conde de Aranda. ¡Qué contraste se presentaba en mi cerebro al ver al mismo tiempo, el maldito paisaje entre el antiguo pueblo viviente y levantado hoy sobre las  ruinas  del  mismo,  que se me representaban al mismo tiempo en mi imaginación  y en la retina de mis ojos!.
En   aquella   Calle   Baja,  que  acaba  actualmente  en las ruinas del Palacio del Conde de Aranda y Barón de Siétamo, estaba el suelo de la misma forma que si hubieran descargado millones de tiros, que dejaron el suelo cubierto de balines de los fusiles, que disparaban por un lado los “rojos” y desde el Palacio, los “blancos”. Acabada la Guerra, allí acudíamos mis compañeros, Rafael, cuyo padre fue fusilado, durante la Guerra, Antoñito del Herrero,  Godé, Ferrando, que perdió varios dedos de su mano derecha, jugando con aquellos mortíferos objetos. Siempre  acudía   algún  individuo  a contemplar ese triste espectáculo. Efectivamente, porque me lo contó  mi  doble  primo  Vallés Almudévar de Fañanás,  que acudió a Siétamo, desde dicho pueblo, donde acababan de fusilar a su madre y a su hermano de unos dieciséis años de edad. Con su mente desesperada, subió desde Fañanás  a Siétamo para ver si encontraba algún pariente de Casa Almudévar.
Jesus Valles e Ignacio Almudevar.

Caminaba en su soledad, buscando algún pariente suyo, pero sólo encontró los cadáveres de los milicianos, en el camino, que se habían convertido en alimento para los cuervos. Aquella soledad de su alma, le hizo al acabar la ilusión por esta vida material y cuando acabó la Guerra, se hizo sacerdote.
Era aquella Guerra una lucha civil, en que tomaron parte todas las “filosofías materialistas de la Tierra”. Y el pueblo se sublevó contra la Sociedad y cada individuo aplicaba la justicia general de los Republicanos que a él le dominaba con los fusilamientos o crímenes de su madre y de su hermano. En tanto los soldados de una y otra  idea,  luchaban  en  el  frente, y la población civil, quería solucionar todos sus problemas vitales y apoyándose cada uno en resolverlos, algunos políticos, trataban de resolver sus situaciones vitales y económicas. En el frente, como escribe Jesús Vallés Almudévar, se veían los cadáveres de los soldados y milicianos, y en los pueblos los herederos del caciquismo antiguo, seguían practicándolo, antiguamente con la Horca y en el 36 con el fusil.
Un día había un camión en la puerta de Casa  Almudévar,  que  habían  convertido  en Cuartel y empezaron a cargarlo de jóvenes y niños y niñas, para llevarlos a Barbastro. Sus padres habían huido de la “zona roja” y los conducían a Barbastro, para llevarlos a Rusia. Estaban esperando que los subieran al camión y ya habían comenzado a hacerlo, pero un militar republicano de estatura pequeña, del que Joaquina se  acuerda  que  era  de  esa  baja estatura, ya que casi arrastraba por el suelo la punta de su espada, debía de tener un corazón amante de la Patria Española. Me dice la señora Joaquina que su corazón no admitía el destierro de su Patria y ordenó que no siguieran subiendo aquellos jóvenes y que bajaran al resto.  Esta orden la dio cuando   le   contestaron  a  su  pregunta  de  dónde  querían llevar a esos niños y niñas, que tenían como destino la Gran Rusia Soviética. Ese portador de su espada era el representante de España y no estaba de acuerdo con las disposiciones inspiradas por Rusia, que le importaba más  su  dominio mundial, por medio del comunismo.
 La memoria de la señora Joaquina, me dio conocimiento de los nombres de muchos de esos jóvenes españoles, a los que querían desterrarlos de su Patria a la fría y lejana Rusia.
Me ha recordado muchos, entonces niños y niñas, como Rafael de Gaspar y sobre todo a Joaquina Larraz,  que  me ha nombrado a muchos de estos niños, que  querían  expulsar de nuestra Patria y que yo he visto con frecuencia, a sus hermanos Carmen y Antonio. También a sus vecinos de  calle  los  Lobateras;  a los hijos del Herrero de la Calle Alta y a un enorme grupo de hijos de Siétamo, sierra de de cuyos nombres ya no me acuerdo.
El camión se hubiera llenado de niños, con todos los que querían llevar a Barbastro, de donde los llevarían como “gente libre a Rusia”.
El ambiente de Siétamo era horrible, pues sus edificios se estaban convirtiendo en ruinas, el de los niños querían hacerlo desaparecer y algunos que se estaban encontrando en dueños del ambiente, se pusieron a fusilar en la pared de la huerta a  un señor de Fañanás, pariente defrancia una Maestra de la Escuela de Siétamo y unos de Siétamo, cuya casa tienen todavía su dueño e Siétamo, mataron en Los Molinos de Sipán a varios trabajadores , que allí vivían.
¡Qué recuerdos tan tristes se provocan en la mente cuando pasas por esa carretera camino de la  Sierra de Guara!. Todavía viven en Huesca un “peletero”, que se acuerda de aquellos vecinos suyos y que me encuentro en la Ermita de la Virgen, a la que va con frecuencia.
Yo he buscado por encima del río Guatizalema, los restos de un cura recién ordenado, y de un periodista madrileño que vino a ayudarme a buscar sus restos y no los encontramos. Me he enterado en fecha posterior de que el gobierno, se preocupó en eliminar la multitud de restos mortuorios en aquella zona.  
 En una revista de la Guerra Civil, sale un artículo en que cuando los milicianos estaban tratandok de conquistar Siétamo, una Compañía de soldados gubernamentales, estaban sentados tomando el sol, en las orillas del río Guatizalema. Pasó por su lado un comisario y les abroncó por no luchar  por  la  conquista  del  pueblo  de  Siétamo. Eran dos cuerpos, uno militar y otro revolucionario y no se entendían. Pero aquella Guerra siguió luchando y se derramó mucha sangre española por los campos, pueblos y ciudades españolas. En el frente de Teruel murió mi joven primo de Siétamo Narbona y un pariente suyo de Huesca trajo su cadáver al cementerio de Huesca.
Ha tenido nuestra Guerra Civil muchos escritores sobre su historia. Uno de ellos fue el periodista sevillano, que fue fiel a la ´república y cuando la vio derrotada, marchó al exilio. En sus historias se ve la represión caciquil en Andalucía o la crueldad inhumana de las “Checas” en el Madrid Rojo.
La historia de la Guerra Cicivil  en España, atrajo la atención del Mundo, de tal manera que Ernest Hemingwuay, escribió “Por quién doblan las campanas”, que manifiesta el impacto internacional de la  Cruel Guerra Civil en España.

viernes, 7 de junio de 2019

Porongo, ciudad boliviana.




En un bar de mi pueblo es decir Siétamo, encontré sentada en el velador  a  una  familia francesa, compuesta por marido y mujer, acompañada por dos hijos. El mayor tendría unos doce años y el pequeño unos cuatro, que se habían lanzado a jugar al fútbol en la pista que se encuentra delante del Bar.  Saludé   a   esta  familia  en  francés  pero me di inmediatamente cuenta de que hablaban castellano perfectamente. Tenían dos hijos, uno el más pequeño, era sonriente pero no hablaba, en cambio el mayor que jugaba al fútbol con los muchachos del pueblo de Siétamo con su aspecto rubio, propio del País Francés, parecía que quería ganar el partido. Acudió a la mesa en la que había comido con sus padres, para consumir un rico pastel, que le habían reservado. Marchó rápido, pues tenía muchas ganas de jugar.
El matrimonio francés con sus dos hijos vive en Bolivia, en una bella localidad del departamento de la Sierra, de esta nación centroamericana, que goza y a veces sufre en alguna de sus variables zonas. Sus habitantes pertenecen a varias costumbres y visten con ropas originales, que se elaboraron para defenderse del frío. En mi artículo “La boliviana” pongo:  ”Llevan, lo mismo los hombres que las mujeres e incluso los niños, unos sombreros, heredada su forma de los antiguos colonos españoles, cubriendo su cuerpo y encima de todas sus ropas, se colocan unas mantas con una apertura por la que introducen sus cabezas y las mujeres llevan multitud de sayas para evitar el frío”.
Son distintos los climas en las diferentes zonas de Bolivia desde lo alto de los Andes hasta por ejemplo la temperatura al lado de Paraguay. En la zona en que se encuentra Porongo, hermosa localidad  del  departamento  de Santa Cruz de la  Sierra, hermoso pueblo que quedó aislado de una gran ciudad, ya que no existía el puente que une  a ambos municipios.
El señor francés Violaine, francés  y  enamorado de Bolivia me regaló el siguiente escrito: ”Aquí la gente vive feliz, no trabaja mucho y se dedica más que a todo a la familia y los festejos.¡ Así que el único ruido que viene a romper el silencio mágico del lugar es el canto de miles de pájaros multicolores o el sonido de los equipos de fiesta, es decir la música!. Cada uno tiene su jardín lleno de frutos exóticos maravillosos, que permiten a los pobladores nutrirse sin casi tener que trabajar por ellos… Muchos vienen con buenas  intenciones  como  manejar bicicletas, pasear, comer, festejar, aprovechar. ¡Pero desafortunadamente no es el caso de todos los ciudadanos vecinos!”. Porque hay gente poderosa y avarienta, que quieren aprovechar la belleza arbórea del  monte de Porongo y el terror se ha apoderado de sus pacíficos vecinos, que por su ignorancia e inocencia, pueden sufrir una pérdida total de su belleza arbórea, con la ruina de su belleza y de sus maravillosos frutos.
cY escribe el francés Violaine “Así que es mi responsabilidad de Porongueño avisar de que Porongo corre un gran peligro. No podemos quedarnos sin hacer nada mientras escuchamos como motosierras, desde la mañana tumban el bosque, destruyen la vida, arrasan la tierra como si fuera una necesidad cuando en verdad son intereses de lucro de unos pocos”.
No deben  los  porongueños  desnudar la naturaleza vegetas de su término, sino “desarrollar vías ciclistas, pedestres o caballeras para andar por el monte… y levantar casas de ancianos para que las mujeres puedan disfrutar criando niños y cocinar para que los hombres no se sientan solos”.
Deben elegir los hijos de Porongo, que esta ciudad sea un infierno o un paraíso, es decir una alcaldía totalmente vendida a los destructores de los árboles o “elegir poder decir a sus vecinos, mirad hijos aquí tenéis el mundo que os transmitimos”.
Me despedí del matrimonio franco-boliviano esperando tener noticias de que se han conservado los frondosos y fértiles bosques de Porongo.


miércoles, 5 de junio de 2019

La Boliviana Claudia


En el enorme edificio cultural que se encuentra en Huesca, al lado del camino por el que se hace el Vía Crucis a la Ermita de Salas, entré a tomar un café y me atendió una simpática mujer, llamada Claudia. No nació por el Norte de Bolivia, a una altura enorme, donde viven los indios y mestizos. Estos se ponen unos pantalones de todos los colores y cubren su tórax, con camisas con aguacayos, que son de tejidos hechos con el pelo de las llamas, cubriendo sus cabezas, con sombreros, que en viejos tiempos procedían de otros sombreros, de los que eran portadores los conquistadores o colonos españoles. Ahora, en España, no se ven sombreros de este estilo, pero en Bolivia los lucen los mestizos con orgullo y como buscando el calor, que en aquellas mesetas que se alzan a más de mil metros, calientan sus vidas y les ayudan a pensar en organizar unos bailes, que a veces recuerdan romerías y alabanzas a Cristo, a la Virgen o a algún Santo. En ocasiones danzan con palos que golpean o con espadas,  con las que simulan sus luchas; todo aquello va acompañado con música que hacen sonar con zampoñas, que son como flautas, acompañadas por golpes que golpean en los tambores.
Viven de la agricultura, que es pobre, pero les dan mucha utilidad los chuños, que son una especie de patatas, que las congela el hielo, pero que las recogen y las conservan secas y duras y que tienen un sabor delicioso, y las mezclan con todos sus alimentos en distintos guisos. Son un poco oscuras, pero dan un claro sabor a esos guisos. También se valen de las vicuñas, de las alpacas y de las llamas, que todas ellas producen una especie de lana para tejer sus ropas y consumen su carne, que es sabrosísima. Pero Claudia no es de la Meseta, sino que nació en el Valle de la Tierra de los Ríos y del Amazonas, en el Centro del País. Nació en Cochabamba, que la conocen como la Ciudad Jardín, en cuyos campos se producen rosas  de todo tipo, las frutas de todas clases, más las tropicales y se elevan ante los ojos del visitante,  elevados árboles. Se dedican a la agricultura y la ganadería, donde no nieva nunca y no sufren el frío ni las quema el calor sus rostros. Allí hay  escuelas a las que acuden todos los niños. Pero dentro de la enorme extensión de su País, resultan diferentes todas las zonas, porque en ella se recuerda haber aprendido las diversas características de Bolivia, en la televisión y en las escuelas, que en Cochabamba no faltan. Coinciden sus relatos en cada zona, porque dicen que en la Andina, son indios, aymarás, quechúas y de otras razas y visten con ropas originales, de las que he escrito, que además están elaboradas para guardarse del frío. Llevan, lo mismo las mujeres que los hombres e incluso los niños, unos sombreros, heredada su forma, de los antiguos colonos españoles, cubren su cuerpo y encima de todas sus ropas, se colocan unas  mantas, con una apertura por la que introducen sus cabezas y las mujeres llevan multitud de sayas para evitar el frío. Como he dicho, viven de la agricultura y de la ganadería y sacan de la primera una especie de patatas, a las que llaman los chuños, de color oscuro, que se congelan, pero los recogen y los guardan, como aquí guardamos las patatas. Tienen un sabor delicioso, me dice Claudia y los mezclan con toda clase de guisos. De la ganadería obtienen vicuñas, alpacas y llamas, que todas ellas producen una especie de lana, con las que fabrican telas, aprovechadas para combatir el frío. Comen carne de las llamas, que como me dijo la chica, es deliciosa. Como me ha explicado viven indios en los Andes, mestizos en Cochabamba, como ella misma, porque al preguntarle por sus apellidos, me dijo que son Salvatierra y Pérez. En la zona de los Valles del río Paraguay, dice que habitan algunos individuos de raza morena, que los trajeron en otros tiempos como esclavos.
El Conde de Aranda, nacido como yo, en Siétamo, pero en el siglo XVIII, al lado de la ciudad de Huesca, pidió al gobierno que les diera la independencia a estos países, pero se les negó. Si España hubiera intervenido en una independencia pacífica de estos países, en lugar de revolucionaria, hubieran podido darle a Bolivia, un trozo de mar, para poder hacer sus importaciones y exportaciones, que hubieran causado un mayor desarrollo en el País.
Claudia se diferencia de los españoles actuales por su color aceitunado con unos bellos ojos, pero su lengua es igual que la nuestra, quizá más sonora y sueña ir con sus padres a Cochabamba a visitar a la Virgen de Oscupina, que se apareció en una roca, igual que a mí me entran ganas de ir a ver a la virgen del Pilar, cuando voy a Zaragoza.    
Como he dicho, al hacer aquellos países su independencia revolucionaria, se quedó Bolivia sin puerto. Al no tener puerto, se creó  el Estado Plurinacional de Bolivia, que es un país mediterráneo, situado en el centro-oeste del  Sur de América con capitales como Sucre, la Paz, Santa Cruz de la Sierra, etc. Son tres las lenguas americanas principales, que se hablan, el aimará, el guaraní y el quechua y el castellano es el idioma oficial del País. Pero en su historia española,  llaman la atención, entre otras, las Misiones Jesuíticas, que se construyeron entre los años de 1691 y 1720.
En aquel País, se construyeron misiones o poblaciones, con una plaza en el centro, y a sus alrededores se alzaban las iglesias, las escuelas,  los talleres, las viviendas y el cementerio. Se cuidó la arquitectura y se hizo sonar la música con un estilo barroco mestizo. En cuanto arquitectura se usó la madera para levantar columnas labradas, se empleó el yeso para imitar decorados barrocos como revoques planos y  ondulados. Se hizo uso de la piedra volcánica para destacar algunos espacios.
Se cultivó la música barroca, pues se han encontrado seis mil partituras de música de los siglos XVII y XVIII, en varios lugares, llegando en San Xavier a alcanzar diez mil partituras.


Es Bolivia un País maravilloso donde se admira el pasado primitivo y el de los colonos españoles, impulsado por los Jesuitas y otras órdenes religiosas. Yo he hablado con bolivianos, que vinieron a España a buscar un porvenir y uno de ellos, me dio un dibujo, que ahora no encuentro. El decía que si no encontraba porvenir, volvería a Bolivia y yo espero,volver á encontrar el dibujo boliviano, que me regaló. 

lunes, 3 de junio de 2019

VIAJAR EN TREN




¡Al compás del cha-cha-cha, del cha-cha-cha del tren, que gusto da viajar al son de este vaivén!, pero ya quedan pocos trenes en España, que circulen con esos ruidos y esos movimientos y es que ahora, son más rápidos y no suelen ir con carbón como combustible de sus motores.¡Cuantas veces hemos subido a Canfranc en aquellos trenes que circulaban lentamente y sus ocupantes, unas veces iban sentados en aquellos asientos de tablas cruzadas, que acababan marcadas  en sus posaderas, sobre todo en las de las personas más gruesas, pero, otras veces, cansados de ocupar las tablas, paseaban por los pasillos, se miraban por las ventanas y algunos, más adelantados, intentaban sacar fotografías al paisaje, muchas veces en los Mallos de Riglos!. En los túneles había que cerrar las ventanas para que el humo negro del carbón no se introdujera en el tren, llenando nuestros ojos de pequeñas partículas de carbonilla. ¡Qué viaje tan largo resultaba ir de Huesca a Francia, pero qué ilusión producía pasar por Alerre, Turuñana, Ayerbe, Riglos, Anzánigo, Caldearenas, Sabiñánigo, Jaca,Villanúa y llegar a Canfranc!. En Ayerbe se paraba el tren y bajaba de él la gente para beber y comer alguna torta, hasta que el  Jefe de la Estación gritaba ¡arriba, que marchamos!.
En las obras de construcción del túnel y de la Estación trabajaban hombres de Siétamo, que se sentían explotados porque, entre otras cosas, decían que habían tenido que trabajar el día de Año Nuevo y además nevando y cuando acudió a las obras Alfonso XIII, se lo dijeron pero su Majestad les contestó que hablaría con los ingenieros y se corregirían aquellas actuaciones injustas. También hablaban algo que los mantenía orgullosos, como el hecho de que la estación, que tenía más de trescientas ventanas, era la más hermosa de España.
Funcionó muchos años, pero en los  sesenta eran muy pocas las personas de esta tierra que necesitasen ir al País vecino y eran ¡tan pocos! los vecinos de ese País que quisieran venir al nuestro, que sus gobernantes ante una avería en un puente, tal vez como excusa, cortaron su circulación el año 1970. ¡Qué pena causó en los aragoneses tal cierre, opuesto totalmente a lo que les costó abrirlo!. ¡Qué pena que la voz de los altoaragoneses no se oyera en España, pues eran tan pocos y con tan poca autonomía,  que muchas veces se les reían, diciendo que en España estamos muy bien comunicados con Francia por Irún y por Port Bou y ¡para qué queremos pasar por Huesca!.
Menos mal que algunos franceses nos comprendían mejor que los españoles pues el Dr. Charles Vaillant, presidente del Sindicato Nacional de los Usos de Transportes, decía: ¡no hay que olvidar que Zaragoza se encuentra a 335 Kmtros. de Irún y a 540 Kmtros. de Port Bou, y a 218 Kmtros de Canfranc, vía Huesca". Por otra parte Aragón es un sector políticamente tranquilo. No ocurre lo mismo en el Pais vasco-español. Subiendo a Irún a lo largo de las estaciones de los barrios de San Sebastian,  se lee sobre las paredes: “RENFE= sabotage".
Ahora, en Aragón, unos quieren arreglar el Canfranc y otros iniciar la vía férrea que circule por debajo de Vignemale, pero, como dicen los periódicos "un informe financiado por el Ministerio de Infraestructura francés recomienda la reapertura de la línea ferrea internacional Canfranc-Oloron en un plazo máximo de dos años como complemento a la futura vía que transcurriría bajo Vignemale".
Cuando allá  en Urdós, ya en Francia, hemos recorrido la vía férrea, nos hemos dado cuenta de la vegetación que la ocupa; incluso hay árboles entre los rieles. Si restauran la línea sería un éxito para Aragón, que antiguamente era uno con el Bearn, como se puede ver en el cementerio de Urdós, donde se ven nombres como Lapetre, Lalane, etc. que son precedentes de Lapetra y Lalana, aragoneses.
Comenta el informe francés que "la línea Canfrac-Oloron, a uno y otro lado de la frontera podría llevarse a cabo en un plazo aproximado de tres años. Esta reparación apoyaría enormemente la construcción del Vignemale que dinamizaría la exportación de cítricos de Valencia y de automóviles y contenedores. Además de la vía se construiría una carretera para el paso de coches y camiones. Con todo ello, Aragón sería una vía de comunicación desde Levante y desde Madrid, por Zaragoza a Francia.
¡Entonces si que dará gusto viajar a Francia al son del cha-cha-cha!.


sábado, 1 de junio de 2019

Sobre la teoría de la relatividad, tratando de entender a Einstein.




Einstein escribió la obra “Sobre la teoría de la relatividad especial y general” para concluirla en 1.916. En su obra quiso “dar una idea lo más exacta posible de la teoría de la relatividad, pensando   en   aquellos  que,  sin  dominar  el  apartado  matemático de la física teórica, tengan interés por la teoría desde el punto de vista científico o filosófico general”. Y consiguió dar   a  los  ciudadanos,  que  querían  apoderarse  del  sentido  de  la  teoría  de la  relatividad,   llegar a dominar la  dicha teoría física de dicha relatividad. Pero con su obra logró,  que  otros  ciudadanos que no pudieron dominar ese conocimiento matemático de la física teórica,  alcanzaran  un  interés  por este conocimiento como una curiosidad científica que tiene a la humanidad interesada por él.
El científico más famoso del siglo XX, es admirado por los amigos del progreso y conserva la veneración de los devotos de la Ciencia. Es un individuo universal pues es originario de la raza judía, siendo primeramente alemán, después se nacionalizó suizo y por fin se hizo estado-unidense.  
Al principio de sus estudios, parece ser que su profesor no le encontró cualidades para alcanzar conocimientos exactos y escribió a su madre, aconsejándola que su hijo abandonara sus estudios. Pero su cabeza pensaba ideas a las que no alcanzaba su profesor, pues  dejó  grandes teorías, como la de la ecuación que más ha llamado la atención en la historia de la Ciencia. Es esta ecuación la siguiente: E=mc2, es decir la equivalencia entre masa y energía acompañada por la velocidad de la luz al cuadrado, que la multiplica.
Esta fórmula aclaró la vía que llevaría a la humanidad a obtener la bomba atómica.
Einstein era un amigo de la Paz  y  pensó que haber animado al presidente Roosevelt a financiar los costos de la fabricación de la bomba atómica ,fue un error de su vida, a pesar de que fue necesaria para ganar a la Alemania hitleriana.
Era un hombre sabio, pero con las grandezas y las servidumbres de un hombre común. A él le dolía que se usase la bomba atómica y en su viaje a Zaragoza, interrumpió sus conferencias una tarde para ir a visitar, un barrio donde se exhibían muchas mujeres que se ofrecían al plakcer de los hombres. No negaba la existencia de un Ser Supremo, pero no se negaba a buscar descubrimientos, como por ejemplo las ondas gravitacionales. Llegó a ser admirado por el mundo,  hasta el punto de ofrecérsele la presidencia de Israel, que le tocó su corazón humano y su condición de ser judío, cuya raza ha luchado durante siglos para sobrevivir en el mundo. Se  emocionó,  pero no admitió tal honor.
Einstein ¿qué veía con sus ojos o que veía en su inteligencia?. O era por su intuición con la que se daba cuenta, que le llevó a plantear la ecuación que dice: E=mc2, que propone la equivalencia entre masa y energía, acompañada por la velocidad de la luz al cuadrado, que la multiplica.
Los hombres morimos y no vemos, pero la inteligencia de Einstein, se daba cuenta porque veía con su inteligencia plantear la ecuación de E=mc2, que afirma la equivalencia entre la masa y la energía.
 Los hombres morimos, pero el Creador al desaparecer muchos cerebros humanos, hace acudir a otros que les siguen porque ha puesto en el universo multitud de medios para comprender el funcionamiento del Universo.  Cuando nos falla la visión, el Señor tiene previsto que otras cualidades nos estimulen la comprensión de los problemas.

jueves, 30 de mayo de 2019

El carretero de Almudévar.-




El día 10 del húmedo mes de Abril del año 2.002, mi consuegro Rafael me llevó a ver a un antiguo fabricante de carros de Almudévar, que tiene sus orígenes en  Chimillas, de donde salió su abuelo llamado José Latorre Pallás, que se casó con doña Emilia Atarés Val, de casa Mola de la Villa de Almudévar, para dar a sus descendientes el carácter de Saputos o Sabios no en ciencias abstractas, sino en el manejo de la madera, con la que se dedicaron a montar carros, galeras, volquetes o “vulquetes”, como los llamamos en nuestra Fabla, pero entre estos carros los había como portadores de cubos de agua. No es extraño este detalle de ir a buscar agua, porque Almudévar siempre soñó con este elemento, ya que según dice Braulio Fonz en su magnífica obra “Vida de Pedro Saputo”, en esta Villa había muy pocas fuentes y ningún río, lo que hacía que el agua fuera escasa, tanto que no podían moler con molinos, que se levantan a orillas de los ríos, sino con molinos de viento.
Y ¿qué madera emplearían los fabricantes de aquellos molinos, de los que por desgracia, ya no queda  ninguno?. Supongo que la misma que usaron los carreteros para hacer las galeras y carros, pues como me dijo mi amigo José María Latorre, ya que por amigo lo tuve enseguida, por descubrir en su personalidad en escasos minutos de trato a un señor amigo, sabio o saputo y generoso, que la madera que empleaba era toda procedente de la comarca y comprobó sus palabras al mostrarme un eje de carro del siglo XVI, que es de carrasca y en ella misma están escritos los números romanos. Ese eje le salió al tirar una ventana. Conserva el brillo del roce de los cubos de las ruedas y una fortaleza casi metálica, y este eje que debe entrar cuando José María   desaparezca  de este mundo, en el que ha de vivir tantos años como su buena madre, la señora Eugenia, que ya tiene en estas fechas noventa y ocho, en el Museo Histórico de Almudévar, que se ha de hacer o preparar en uno de esos molinos de viento , que hay que recuperar, como se están recuperando las antiguas bodegas de la Corona y las de las Crucetas.
Han llegado unos tiempos en los que ya no se fabrican carros, sino automóviles, pero José María que ya está cobrando el retiro de aquellas nobles tareas, sigue trabajando la madera y uno se llena de emoción, al entrar en el patio de su casa, paso precedido por el caminar por el antiguo corral, hoy más bien jardín, donde están plantados un laurel, unas cepas trepadoras y unos rosales. Esas oliveras le recuerdan los viejos tiempos en que alguna vez acudía a coger olivas, para gastar aceite durante todo el año, en unión de sus familiares y ¡por qué no decirlo!, para alimentar los candiles con que se alumbraban los carreteros en sus talleres, en las horas que se llevaban la luz, o por las noches cuando esta luz escaseaba.
Estamos ya en el patio y vemos las puertas que en él se encuentran para dar acceso a otros locales, en los que en tiempos, en algunos de ellos, se encontrarían las cuadras y esas puertas de madera de pino de Huesca, labradas con viejos adornos, imitados de otros que todavía eran más antiguos y estas puertas tenían unas cerraduras , con picaportes ingeniosos, hechos a forja. En los lados del patio se encontraba un banco enorme, que  me  recordó  las cadieras que todavía yo conservo en mi pueblo, junto al hogar o  fogar  de mi casa ( Casa Almudévar). Tiene las esquinas o ángulos del techo adornados con madrera labrada y al subir por la escalera, en los lados, hasta las paredes están cubiertas por bello maderamen.
Y José María me invita a subir y me encuentro en un recibidor, presidido por un reloj de pared, como aquel que cantábamos de niños y que decía: “ mi  abuelito tenía un reloj de pared que compró cuando él nació, pero un día el reloj de tan viejo se paró y con él, mi abuelito se murió”. Y es que estos relojes no  traen  más que recuerdos, al mirarlos, porque su esfera y su péndulo están llenos de imágenes troqueladas y pintadas con jarrones y flores, que encienden los espíritus de estética o de belleza, como todos los objetos que José María fabrica.
 Y, al decir esto no puedo menos que acordarme de Antonio Bello, al leer lo que escribía:
“cuando empezaba a estar preocupado con la naturaleza del arte…creí ver la respuesta a este interrogante”.  Se trataba de una tribu de robustos salvajes en  una  danza….sólo bailaban de un modo frenético, al son de tambores incansables…Era el esfuerzo tan duro que aquellos hombres robustos…que por fin caían   exhaustos,  rendidos”. Y en estas palabras comprendí como José María entró en el arte, porque “Todo el enorme mundo del arte…tiene de común con la danza…el huir del trabajo como servidumbre… Puede  exhibirse  el  arte como una rebelión auténticamente humana : una reacción del hombre”. Y en el caso de los danzantes la reacción   tenía   lugar  contra el trabajo en las continuas expediciones de caza ,que les hacía buscar el arte y el descanso en la danza. En este caso de José María,  que  a  sus numerosos años de rudo trabajo con maderas duras como la carrasca, le ha nacido una danza del arte, que lo hace feliz. Si y lo hace feliz, porque también él hace felices a los hijos de su Villa, Almudévar, fabricándoles cientos de almudes, que son como “objetos parlantes” de su noble  escudo  y  del mío, pues acudí a la carretería a comprar otro nuevo, aunque tengo varios de los que se fabricaban en mi casa.
Y en el recibidor, presidido por el reloj de pared, se encuentra otro hermoso banco en el que apetece sentarse, para contemplar la tan trabajada caja o ménsula de madera de dos pisos, sobre el que reposa un hermoso y supongo que hace años, apagado brasero, pero que hace arder de entusiasmo artístico a José María.
Y por fin, nos introdujo en un gran salón-comedor, con una enorme mesa, frente a la cual se encontraba en la pared, una capilla ocupada por San Roque, con un mordisco o “mueso” de perro en la rodilla y el propio perro de como acompañante del santo. Pero  en  este comedor había multitud de obras de arte, que yo estando,  ya casi saturado de belleza, no puedo recordarlas todas.
Además estaba admirando tanto a San Roque, que José  María  abrió la puerta de la capilla y sacó un libro de cuentas  de aquellos que usaban en su taller, y hacía ya años y al mirarlo, vi una cuenta que ponía,  por celebrar una misa…tanto, por cantar en el coro…  tanto y así sucesivamente, lo cual me causó una impresión que me llenó de entusiasmo y de admiración por un taller y unos artesanos tan trabajadores y tan enamorados de la iglesia y de sus santos. Entonces me fijé, de repente, en dos iglesias de Almudévar, de una altura considerable, que José María había convertido en  dos  recuerdos de madera. ¡Impresionantes!.

martes, 28 de mayo de 2019

Personas de mi familia en la película de Nemesio Sobrevila. (1927).

LUNES, 13 DE MAYO DE 2019



Rafaela Almdévar

Coche de Rafaela Almudévar de Carderera

Explicación de la foto enviada por Teresa Cornejo Torino.

Me escribe el gran aficionado al Cine  oscense, Angel Santos Garcés, comunicándome su deseo de conocer datos de los y las oscenses que participaron en la película del director de cine y arquitecto, de origen oscense, Nemesio Sobrevila.  Esta película se rodó en la finca oscense de Torressecas el año de 1927, y en su rodaje participaron varios parientes míos. Se titulaba “Al Holliwood Madrileño”. Por lo visto la película trataba de varios asuntos y Garcés me escribe: ”Uno de estos asuntos es histórico. Se refiere a la persecución y muerte de Ferrán Sánchez, hijo bastardo del rey aragonés don Jaime… En el trágico fin de Ferrán Sánchez interviene Silvio Kosty, que hace de rey don Jaime”. Y aquí le empiezo a dar la razón a Garcés en el parentesco y amistad que con mi familia tuvieron varios de los artistas, que en la película de Nemesio Sobrevila, participaron, porque Silvio Kosty era un seudónimo, pues su auténtico nombre era Manuel Bescós Almudévar. Su padre Bescós, era Ingeniero Agrónomo, políticamente carlista y consevador. Nació en Santa Cilia de Panzano, donde quedan bastantes parientes suyos. La madre de Silvio Kossti era hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés y era muy piadosa, tanto que la llamaban la “beata”.  Manuel Almudévar Vallés aparece  junto con su esposa Pilar Casaus de Jaca,  en la parte trasera del coche de los Carderera de Huesca, aparcado en la puerta de casa Almudévar de Siétamo el año de 1926.

Se comprende como Silvio Kosstti tenía afición a las, entonces modernas, películas de cine, pues él fue un hombre de gran imaginación y un notable escritor, autor de “Las tardes del Sanatorio”. Silvio Kosti (1886-1928), fue muy amigo de Costa.   Su padre fue socio de mi abuelo en la construcción de la entonces moderna Fábrica de Harinas de Siétamo.

El padre de Silvio Kossti era Ingeniero Agrónomo y nació, como he dicho, en Santa Cilia de Panzano, donde todavía se conservan junto con los de Panzano, sus parientes, de apellido Bescós.
La esposa de Silvio Kosti, era de Casa Juan Lino de Quinzano, donde yo acudí acompañando a una hija de Silvio Kossti de cien años de edad,  a ver sus parientes de Quinzano.
Murió Silvio Kossti el año 1928, un año después de haber participado en el rodaje de la película “Al Holiwood madrileño”, en compañía de su hijo Rafael, al que conocí yo de niño y que llevaba la Central Eléctrica Oscense.

El año 1927 fue el año en que se rodó esa película histórica en el Castillo de Torres Secas, en la que participó la bella señorita Rafaela Almudévar. Como dice Garcés, “del sexo feo”, participaron también, Antonio Potoc, Antonio Almudévar, Luis Allué, Mariano Santafé y Plácido en su calidad de chofer. Pero en el año anterior, es decir el año de 1926, el uno de Enero en la fiesta del Santo de Manuel Almudévar, es decir de Año Nuevo, un coche propiedad de los    Carderera, parientes de los Almudévar de Siétamo, se paró delante de la puerta de Casa Almudévar. Allí se encontraba la bella Rafaela Almudévar, que se casó con Carderera. Se encontraban también los hermanos José María y Antonio Almudévar Manzano, sobrino de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés y primos hermanos de mi padre. Como me explica Garcés también participaron en la película de Nemesio Sobrevila. Estos Almudévar Manzano poseyeron y vendieron en la Casa Ford, en la carretera de Zaragoza y acabaron poseyendo dos hermosas y modernas fincas de  regadío y de ganadería,  en la Tierra Baja. Antonio y José María ya murieron,  pero les quedan hijas e hijos, que trabajan en Zaragoza. A estos dos primos míos no los traté, siendo unos hombres de un carácter muy humano y ejemplar. Yo no los conocí en el coche, llegado a casa Almudévar de Siétamo, porque todavía no había nacido, pero más tarde tuve el placer de tratarlos y de gozar de su compañía e incluso visité sus fincas modelo,  allá en la Tierra Baja.

En la fotografía que me ha llegado hace escasos días de la Argentina desde donde me la mandaron a Huesca,salen mi madre con mi hermana mayor Mariví, salen también como he dicho José maría y Antonio Almudévar Manzano y Adela, mis tíos Teresa, Luisa, José María, que, que fue soltero  toda su vida y frecuentaba con Ricardo Serena , Gobantes y el “Geta”, un Bar de la Plaza de Lizana.

Parecía aquella gente optimista que estaban celebrando en la puerta de Casa Paternal de Almudévar, una fiesta patriarcal. La dueña del coche Rafaela Almudévar, casada con un Cardedera,  resaltaba con su belleza el portal y la fiesta.

En este mundo todo se pasa y el sacerdote,  ya difunto Don Jesús Vallés Almudévar, cuando vivía ya hace unos años, me dijo que había aparecido anunciada la venta del hermoso retrato de Rafaela. Intentó comprarlo,  pero el precio elevado se lo impidió. Yo saqué una fotocopia en colores del mismo y le encargué a una artista pintora,  que me lo reprodujese. No me lo ha reproducido, pero tengo dentro de mí, el recuerdo de la belleza de mi tía Rafaela, que en el año 1927, ya participaba en la filmación de esa película, llamada :” Al Holliwod Madrileño”.

El autor de la película Nemesio Sobrevila era íntimo amigo del escritor y gran periodista López Allué y este autor escribió en el Diario de Huesca el 29 de Septiembre de 1927 y luego el ocho de Octubre del mismo año un artículo sobre esta película y cita las personas que ahora busca el amante de la Historia de Huesca, Garcés.

Manolo Broceño, observador de las aves, en Arbaniés

Yo conocí a este naturalista en el Bar de la Arboleda de Siétamo. Vive en Arbaniés y cada día, baja a desayunar a la Arboleda. Es un hombre ...