sábado, 16 de abril de 2022

A Ramón Acín y a su hija Katia.-

 


He leído que en un folleto que “en época en que Huesca vivía un tanto de espaldas al arte, su nombre, a saber el de Ramón Acín, tácitamente omitido durante los años y las circunstancias políticas, han hecho que la figura de Acín, esta interesante figura, no solamente se haya valorado en su verdadera dimensión, sino que más bien sea totalmente desconocida, para la mayoría de los oscenses que no peinan canas”. Yo, que las peino, tengo que reconocer que mi conocimiento de Ramóm Acín, como artista, se limita a su obra “Las Pajaritas del Parque” y sólo tardíamente me enteré que tal monumento era producto de su arte, pero aunque luego he conocido lo polifacético de su talento, sólo las Pajaritas bastaron para que Ramón Acín, hiciera gran mella en mi sensibilidad , tanto que en cierta ocasión escribí : “ Aquí en Huesca, no podemos enseñar la Sirena Varada de Copenhague, pero cuando iba al Parque, me fijaba en las Pajaritas Paradas. ¡Qué difícil es ver a un niño o a una niña parados!. Mal augurio si esto sucede, porque están enfermos o muertos. Coquetas las Pajaritas, eligieron un lugar visible al fondo de la plaza, donde juegan los niños, como sintiéndose “mairalesas”   de la ilusión de ellos o grandes “vedettes” de un teatro infantil, al aire libre.
No sé si las pajaritas eran una o dos. Hay dos figuras idénticas, tanto que parecen una, que trata de conocerse a sí misma en eterna interrogación. La líneas curvas de la biología pajaril, se  han vuelto de una rectitud geométrica.
Unamuno en el Café, en sus ratos de ocio se entretenía haciendo pajaritas de papel y quizá por este azar, las Pajaritas, perdido su vitalismo, se ponen a pensar. Parece como si estuvieran en un largo diálogo racionalista. Las ideas suben por sus líneas verticales, bajan por las inclinadas y reposan en las líneas horizontales. La evolución va cambiando el aspecto de los seres vivos, pero parece como si el hombre quisiera acelerar esa transformación hasta convertir la vida en muerte; porque muerte es la sustitución de los pies en ruedas, de las plumas de los pájaros cambiarlas por alas metálicas, de las laringes de las personas y de las siringes de los pájaros por discos y casetes y para colmo los cerebros por computadoras.
¿No quiso tal vez Ramón Acín o tal vez Fray Acín, como gustaba llamarse a sí mismo, hacer crítica irónica del escamoteo de los derechos  y del encorsetamiento de las libertades?. Pero si tal era su intención, lo hizo al estilo de otro “Fraile”, San Francisco de Asís, con pajaritas metálicas, que siguen siendo poéticas y que posadas en el ambiente natural del Parque, siempre tendrán ocasión de renacer ellas y las libertades que representan, no sus cenizas como las del Ave Fénix, sino las de su pedestal, rodeado de follaje seco del Otoño y verde en Primavera. Pero no sólo era escultor, sino que uno se queda pensativo ante un óleo de la Feria, en el que sólo se contempla un conjunto luminoso, sino que se percibe un mensaje a un pueblo iluminado, individualizado por personas, que visten de múltiples formas y que hacen su papel ante  aparatos inmensos, como si fueran “aparatos oficiales”, de los que bajan todos en posiciones desairadas. ¿Cuántos monumentos a la chatarra se encuentran repartidos por las ciudades?. Parecen homenajes a los vehículos que,  de repente, se tornan chatarra en accidente. Es fácil con la chatarra hacer monumentos a hierros viejos. La Piedad del Crucificado se talló en madera y mármol, pero la del Vil Agarrotado la hizo Ramón con chapa metálica. Hay quien del hierro hace chatarra y quien a ésta la eleva a la categoría donde está el arte.
¿No has ido Katia, alguna noche de verano acompañada por alguno de tus nietos a ver si se ponían  las Pajaritas a cantar en la glorieta de tu padre Ramón?. Las puso en el Parque porque las quería libres, porque amaba la libertad y un detalle en la fotografía del matrimonio Acín lo denota, pues en la jaula que a su lado aparece, hay un pájaro de papel, como si le repugnara encerrar un pájaro vivo.

viernes, 15 de abril de 2022

A mi primo Roberto Pérez Almudévar, que se marchó en Noviembre de 2014

 


Con sus cerca de noventa años, se ha marchado Roberto. Yo me despedí de él, unos días antes de morir, pero sin decirle  adiós.   No nos lo dijimos,  mutuamente, porque ninguno de los dos, esperaba  que ya no  podríamos   reunirnos otra vez en su casa,  para seguir escribiendo, sobre las numerosas piezas  museísticas,  que llenaban sus numerosos  archivos.  Nos encontramos pocos días antes de su marcha de este mundo, en el portal de su casa, bajando a la estación de autobuses y del tren. Roberto estaba apoyado en la pared, lo que indicaba que estaba un poco cansado, pero ni un solo momento dejó de  sonreír.  Con esa sonrisa me pareció que estaba diciendo adiós  al museo particular, que tenía en lo alto de su piso, pero iba también a despedirse de la finca, que por la carretera de Jaca, le hacía recordar el Alto Aragón. El no podía despedirse de este mundo sin recordar la tierra de sus antepasados, con los altos arboles,  que miraban hacia el cielo y coger algún producto del huerto, que cultivaba y regaba, con el agua de un pozo, que en otros tiempos excavó, para tener siempre verde el horizonte de su finca. Dentro de su chalet, se encontraban no sólo los cómodos divanes,  para descansar en ellos, sino los instrumentos para trabajar la tierra. Pero no sólo los necesarios para cultivar su huerto,  sino los pucheros de barro, que había conocido desde niño en las casas de sus parientes, como la de mosen  Jesús Vallés Almudévar de Fañanás. En un camino, rodeado de zarzamoras, junto a su huerto, nos encontramos con el doctor Gorges, que iba analizando las múltiples  plantas,  que guardaban los límites de las fincas. Allí estuvo dándonos algunas explicaciones y Roberto que sabía de todas las cosas de este mundo,  escuchaba e iba almacenando en su cerebro. En la casi deshabitada zona del Norte de Huesca, se encontraba con personas que alegraban su espíritu, pero cuando recordaba desde su niñez el baloncesto y la vida de trabajo de los oscenses, su sonrisa alegraba a su esposa y a sus hijos y más ahora, que sus nietos lo querían y Roberto iba colgando  los cuadros de sus fotografías en las paredes de su piso.

Estando de conversación en el portal de su casa, llegó el automóvil que lo iba a llevar a su campo  y sonriendo, Roberto con su conquistadora sonrisa y yo con el cariño familiar  de tiempos pasados, nos separamos y ya no nos hemos vuelto a ver. Pero  ¡Roberto!, ¿para qué íbamos  a despedirnos, si muy pronto nos veremos otra vez?.

jueves, 14 de abril de 2022

PREGON DE LA SEMANA SANTA

 

Coinciden, Sras. Y Sres., en el tiempo espacial, obra del Creador y en el Calendario hecho por los hombres, la llegada de la Semana Santa y la venida de la primavera, como si el Verbo que era el Único que existía en el Principio, quisiera hacernos partícipes de misterios: el sobrenatural de la Redención y el natural de la primavera, que como recreación que ocurre cada año, hace que las almas piadosas se pregunten:¿dónde está el Redentor?. San Juan de la Cruz se lo preguntaba así:¡Oh bosques y espesuras plantadas por la mano del Amado, oh prado de verduras de flores esmaltado, decid si por vosotros ha pasado!.

El santo escuchó así la respuesta de las Criaturas “Mil gracias derramando, pasó por estos sotos con presura, y, yéndolos mirando, con sola su figura, vestidos los dejó de su hermosura”.

Nos quieren liberar del Creador para hacernos esclavos de los sentidos, pero la “Verdad nos hará libres” y para recordárnosla, llega la Semana Santa, que nos muestra una balanza en que están equilibrados Dios y el hombre, Dios en el hombre y el hombre en Dios; están equilibrados la materia y el espíritu, y Cristo, Dios y hombre verdadero es el fiel, la Cruz de esa balanza, que nos indica el “Camino, la verdad y la Vida”.

Antagónicos al Hombre-Dios hay dioses hombres que pretenden quitarnos la fe, pero esa fe es definida por San Juan de la Cruz, de un modo que no ha perdido actualidad.”Es un saber no sabiendo que es de tan alto poder que los sabios arguyendo jamás la pueden vencer, que no llega su saber a no entender entendiendo, toda ciencia transcendiendo”. San Juan asimilaba la llegada del Amado a la primavera.

Otro poeta se puso a pregonar esa primavera y exclamó exultante:”La primavera ha venido, nadie sabe como ha sido”. El pregonero, al encontrarse con esta primavera, se quedó pensativo y se interroga: ¡cómo ha sido? Y yo, que inmerecidamente tengo que pregonar en Huesca la Semana Santa, me pregunto a mi vez ¿Cómo ha sido? ¿Cómo ha sido, qué?, que sea yo su pregonero, o, ¿cómo ha sido que la Semana Santa, inexorablemente esté a punto de llegar a Huesca? Es fácil responder a la primera pregunta, ha sido simplemente por culpa de Daniel Calasanz y de Teresa Ramón, aquí presentes, mas les pido que no tengan remordimientos de conciencia, porque me han hecho un bien al hacerme pensar en la pasión de Cristo, y, si recuerdan que se dijo que nuestros pecados serán perdonados, en Semana Santa, con mayor motivo. ¡Oh feliz culpa! , que reza el motete.

La segunda pregunta, ¿cómo viene la Semana Santa?, también tiene un doble aspecto. Si nos interrogamos sobre las celebraciones y más concretamente sobre la procesión del Santo Entierro o del Silencio, topamos otra vez con el buen Daniel, en cuanto Hermano Mayor de la Archicofradía de la Vera Cruz, que hace posible tal procesión, tal manifestación de fe, tal recordatorio de esa nuestra fe. La culpa, pues le corresponde a nuestra gloriosa Archicofradía y repito: ¡Oh Félix culpa!

Pero la contestación al meollo de la pregunta ¿cómo, por qué, llega la Semana Santa?, es más difícil de contestar.

Este Daniel, que tiene nombre de profeta, debía haber encargado la respuesta a un teólogo.

El, que es hortelano, nos podría explicar primorosamente cómo viene y por qué viene la primavera, pero él vive la Semana Santa como un oscense hasta la médula, me planea una respuesta difícil…

A mí que no puedo entrar en disquisiciones teológicas y tengo que apoyarme forzosamente en la Fe, en la Esperanza y en la Caridad (el amor).

¡Qué atrevimiento el mío, tratar de explicar por qué viene la Semana Santa cada año!

Recurro al Libro Sagrado, la Biblia y me recuerda que al principio de los tiempos, tuvo lugar un día en que se hizo la luz, en un segundo día, el Señor creó la tierra y le dio verdor y árboles con semillas y frutos.

El tercer día ordenó:”Haya lumbreras en el firmamento celeste para separar el día de la noche y hagan de señales para las solemnidades, y para los días y para los años”.


El cuarto día dijo:”Bullan las aguas de bichos vivientes y revoloteen aves sobre la tierra contra la faz del firmamento celeste”. Y los “bendijo Dios”. El quinto día creó los ganados, sierpes y alimañas. Después creó al hombre a imagen suya; macho y hembra los creó.

El 7º día descansó.

¿Quién dudará de que nos encontremos ante la primera Semana Santa de la humanidad? Santa, porque el Santo, Santo, Señor Dios de los ejércitos, de cuya gloria están llenos los cielos y la tierra, creó al hombre a su imagen y semejanza; macho y hembra los creó.

El Señor es la Verdad y la Verdad os hará libres y libre creó Dios al hombre y en esa libertad está su grandeza y su miseria, porque Adán y Eva hicieron mal uso de ella y nos llevaron al pecado.

El Señor que ama al hombre, quiso enviarnos a su Hijo unigénito para redimirnos de ese pecado y El que el Séptimo día descansó, decidió recrear una nueva Semana Santa, aquella en que tuvo lugar la pasión y Resurrección de Cristo: una nueva primavera para las almas.

Dios es intemporal y para él, no hay pasado ni futuro; todo está presente y nos abarca. Al principio con la Semana de la Creación y cada año con la Semana Santa, para que las nuevas generaciones queden abarcadas en su obra redentora.

Hay antropólogos que sólo ven la parte material de la vida y pretenden descalificar a la iglesia, diciendo que ha suplantado a las divinidades paganas de la luz, del aire, del fuego y de la tierra por santos y ángeles, pero basta repasar la Biblia para encontrar el equilibrio espíritu- materia.Basta repetir la frase que he mencionado.”El tercer día ,ordenó :Haya lumbreras en el firmamento celeste para separar el día de la noche y hagan de señales para las solemnidades para los días y para los años”.

Y las lumbreras celestes cumplen su papel de avisar,de pregonar la Semana Santa,por medio del Equinoccio de Primavera,en el que se establece el equilibrio entre el espíritu,hoy tan despreciado y la materia,hoy tan enaltecida.

La primavera con su color verde nos da la esperanza de los frutos, como la Semana Santa nos transmite la esperanza de los frutos de la Salvación.

He recurrido a la fe y a la esperanza,pero me falta hacer alusión a la Caridad, al Amor, y el Señor, al que los hombres no dejamos descansar, en lugar de destruirnos, nos amó tanto, que sacrificó a su propio Hijo por nosotros.

Por todo lo antedicho, viene la Semana Santa y de la misma forma que llega cada año, llega a cada lugar y llega a Huesca y Huesca la va a recibir con el mismo amor, con el mismo cariño con que la recibe desde hace siglos, pero a pesar de tan continuada tradición y de que las Semanas siguen siendo tales y de qué Semana Santa sigue siendo Santa, a nivel de celebración popular la semana se reduce en el tiempo, aunque no en la fe.

Se reduce, repito, la Semana en el número de sus manifestaciones externas, pero las que quedan son un momento, que invita a los hombres a reflexionar sobre el misterio de la Salvación.

Se podría establecer un paralelismo, día por día, entre la primera Semana y la que cada año nos llega, a través de los rituales de la Iglesia, que además de Santa, la llaman Semana Grande o Semana Mayor.

Datos no faltarían al que quisiera hacer tal estudio, pues ya una española, la monja Eteria, abadesa gallega del Monasterio del Bierzo, viajó a los Santos Lugares, visitando entre otros el Sinaí y el Monte Jabán, tumba de Job, con lo que demostraba poseer profundos conocimiento bíblicos.


Volviendo de su viaje, escribió en Constantinopla el Libro de peregrinación a Tierra Santa en el que describe la liturgia de los cristianos orientales, deteniéndose especialmente en los de Jerusalén. La monja viajera señala que aquellos ritos le recordaban los de su tierra, si en Galicia ya se celebraban estas conmemoraciones de la Semana Santa, es de suponer que en Huesca, la Osca romana de entonces, también tendrían lugar.

Pero estos ritos, como la procesión de las palmas y adoración de la Santa Cruz, que nos descubre Eteria, deban ser anteriores a ella que murió en 388.

San Atanasio nos habla de “los seis días santos y grandes, anteriores a la Pascua, que son símbolo de la Creación del mundo”. A este mismo antiguo simbolismo parece aludir el martirologio del rey Alfredo (año 331). Abonan también por el origen antiquísimo de la Semana Santa una carta de Dionisio Alejandrino(año 260) , la Homilía de San Juan Crisóstomo y hasta el Libro VII de las Constituciones Apostólicas. Y yo que he tenido el atrevimiento de proclamar ese paralelismo entre la Semanas de la Creación y la Grande, Mayor o Santa, quedo confortado para seguir mi disertación al encontrar esa tesis en un padre de la iglesia como San Atanasio, Patriarca de Alejandría. Ambas semanas nos abarcan y en el espacio que va de la Creación a la Redención, está el Antiguo Testamento. No podemos relegarlo al olvido y en esto me da la razón nuestra procesión del Silencio o del Santo Entierro, pues en ella desfilan Isaac, Abraham, Melquisedec, Moisés, Aarón y David, que según Del Arco y según todos ustedes han podido ver, visten trajes magníficos de época, que en el año 1914 fueron confeccionados conforme a los diseños del notable pintor oscense Hermano Jesuita Martín Coronas. Este mismo diseñó también, en 1915, los vestidos de las Sibilas, esas doce jóvenes, que a pesar de ser profetisas paganas, anunciaron la Vida, Pasión y Muerte de N.S. Jesucristo. Ciñen su cabeza con corona dorada, signo de distinción, rematada por una estrella, que significa el don profético. Llevan pequeños estandartes con las profecías de Cristo y cantan melodías, ajustadas a ellas.

No se ceñía, pues, la esperanza en el Mesías al mundo judío, sino que había por todas partes una necesidad de algo nuevo.

El Antiguo Testamento está lleno de símbolos y profecías. El Profeta Daniel anuncia la venida del Señor, a las setenta semanas de años. Parece que quisiera incluir las semanas del Antiguo Testamento, entre la primera y la que habría de venir y sigue viniendo cada año.

En el Introito de la misa del Lunes Santo, el salmo XXXIV, David, odiado, calumniado, perseguido y maltratado, pide a Dios justicia contra los que hacen cuanto pueden para labrar su ruina. Nada hay que se adapte tanto a Jesucristo, que va a ser inmolado.

La segunda epístola de la Misa del Jueves Santo “parece ser no tanto una predicción del profeta Isaías, cuanto una historia de la Pasión de Jesucristo y cualquiera diría, al leerla, que habla un historiador sagrado que refiere lo que sucedió, más bien, que un profeta que predice lo que ha de acontecer al Salvador del Mundo”.

“Empieza el miércoles el oficio de tinieblas y durante el mismo se pone un tenebrario, que consiste en un candelabro triangular y en él once cirios, que se van apagando sucesivamente al final de cada salmo”. Muchos nos acordamos como al final del oficio todo el mundo procuraba hacer ruido golpeando los bancos o haciendo sonar carracas y matracas y dicen que , en tiempos hasta las calles de Huesca eran un sonoro retumbar.

Dice Arnal Cavero:”En la torre suena la matraca grande”.”Es monótono y angustioso su canto, como si dentro de él vibrase un corazón, que dejase en lo hueco de cada vibración una gota de sangre y una gota de llanto”.

Dicen que esos sonidos se producían para denotar el caos y la confusión que surgió en todo el orbe a la muerte del Salvador y el que existiría en los espacios en los días de la Creación.



Las matracas estaban hechas con martillos de madera, más o menos numerosos, que golpeaban sobre una tabla y las carracas consistían en una rueda estrellada que al girar percutía con sus dientes en una lengüeta de madera, lo cual constituía para los niños una diversión que teníamos que prolongar el día de Jueves Santo. En ese día de la institución de la Eucaristía, sigo percibiendo el paralelismo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, al leer en los oficios de Semana Santa y en la Lección IX, ”Moisés,después que hubo leído todos los mandamientos de la Ley a todo el pueblo, tomando de la sangre de los novillos y los machos de cabrío, mezclada con agua y lana teñida de carmesí y el hisopo, roció al mismo libro de la Ley, y también a todo el pueblo, diciendo:Esta es la sangre que servirá de sello al del Nuevo Testamento que Dios os ha ordenado, o hecho a favor vuestro. Y así mismo roció con sangre el tabernáculo y todos los vasos del ministerio. Y según la ley casi todas las cosas se purifican con sangre.

Aquí tengo dos programas de la Semana Santa, el de la Vera Cruz, del Arbol de la Vida y otro que anuncia viajes, algunos sin retorno, aunque no lo comente que sería el de otro árbol, parecido al que en el paraíso estaba: el Arbol de la Ciencia, en que se encuentran juntamente, el bien y el mal. Recordemos, ante la alternativa de estas dos clases de arboles, a Venancio Fortunato cuando dice: “¡Oh cruz fiel, el más noble de los arboles; ningún bosque produjo otro igual en hoja, ni en flor ni en fruto!”

miércoles, 13 de abril de 2022

¿Somos el hombre un ser, que no quiere conocer a Dios?.

 


               Putin se encuentra aislado y desconectado mientras la invasión de Ucrania se tambalea


Si nos sentimos criaturas sin Dios, ¿en quién creemos que nos ha hecho llegar a esta  vida ?. Javier  Villuendas  se expresa así: “ El hombre no quiere conocer la verdad, que es Jesucristo. El hombre está lleno de violencia. No hay paz en el planeta Tierra. La paz es Dios”.

“El hombre está lleno de violencia, amigo. No hay paz en el planeta Tierra”. Miramos diversas zonas de la Tierra y están sus gobiernos arrasando otros, que muestran a la luz del Sol, sus cadáveres.

Dios es el  descubridor de los problemas que inundan el mundo y la humanidad, quiere resolverlos o más bien no le importa solucionarlos y me encuentro en un Bar, donde un joven sueña con la belleza de la vida y siempre sonríe y viste su cabeza con una gorra, que lanza por su nuca, su visera que le hace olvidar la realidad de los problemas de la vida. Y siempre sonríe y tiene su cabeza, inundada de dibujos, que unas veces son flores  y  otras  monstruos,  sus orejas las lleva aumentadas de tamaño por el conducto por el que  entran los sonidos, como aquel filósofo que quiere oír la verdad en este mundo y sus cejas trabajadas en sus pelos, como aquel que aspira a  soñar visiones, que le hagan alcanzar los misterios de la vida. Este joven busca la felicidad y la justicia en este Mundo y conserva la alegría en su comportamiento, pero no alcanza la felicidad, pero goza y hace gozar de la vida.  Es una persona buena y es difícil cambiarlo, en esta sociedad tan difícil de ser amante de la obligación. Es Dios el único que puede cambiarlo, no hace falta decir ¡yo confío en Dios para que  cambie Y leyendo a José María Carrascal, se encuentra uno con dificultades para cambiar el comportamiento de los hombres. Y el gran escritor y conocedor de los problemas del Mundo, se pregunta:”¿Dónde va a parar esto ?”. Existen varias teorías para contestar a este problema, “pero las  naciones idea más aceptada, es que del mismo modo que nuestro universo nació de una formidable explosión, el famoso big-bang, llegará un momento en que la fuerza de la gravedad detenga esa expansión y sobrevenga el colapso de este universo para producir otro como ocurre con las galaxias que se convierten en aguieros negros. No hace falta decir que esto ocurrirá dentro de tantos millones de años, que tal hayamos buscado la manera de escapar de ese cataclismo como Noé escapó del Diluvio en el Arca de Noé”.

José María Carrascal tiene una visión clarísima del Big-Bang  y de la evolución  siglo tras siglo del desarrollo del Universo.

 Y añade ,¿cómo actualmente vamos a continuar la evolución de la historia, cuando Rusia intenta quebrar la Historia del Mundo con naciones, como ella misma, que quieren ser por parte de Vladimiro Putin y sus seguidores, una inmensa nación  unida por la Dictadura Comunista  y  vicios capitalistas ?.    Están, no los rusos, sino el Gobierno Soviético, apoderándose de  Ucrania sin ninguna razón ni  política, económica ni social. Sólo con una intención de Poder Colonial y sin encomendarse  ni a las Naciones Unidas ni a la misma Ucrania, ha invadido este País y con un poder, yo creo que personal totalitario, está invadiendo y destrozando sus fronteras.

El joven que está de camarero en un Bar, cerca de mi casa, es muy trabajador y sonriente y no le importan los problemas de guerra de los países. Únicamente se preocupa de servir a los clientes y se acuerda poco de muchos problemas, pero no puede olvidar a su hijo, que he conocido estos días y  escribo que no le importa la terrible Guerra que se está produciendo en Ucrania. Lo felicito por sus caprichos que rodean su aspecto y él sólo se acuerda de su hijo. ¡Pobres niños ucranianos, pues unos mueren y otros están en el exilio!.

martes, 12 de abril de 2022

A Ramón J. Sender

 

                                   
                                       Las vacas locas.-

Me han dicho mis amigos que estoy loco. No me importa. De siempre se ha conocido que de poetas, músicos y locos,  todo tenemos un poco, aunque en unos domine más que en otros una de las tres facetas. ¿Por qué me acusaron de “chalao”?.Muy sencillo, es que les conté lo que me pasó hace pocos días con Froilán, el niño amigo de Sender, que murió el año 1909,electrocutado al contactar su pequeño cometa de trapos y de cañas, con un cable de alta tensión. Los vecinos de su pueblo aseguraban que ocurrió todo bajo el nefasto influjo del Cometa Halley al que también atribuyen el terremoto de Méjico, la desgracia de la niña Omaira y de sus paisanos a causa de la erupción del Nevado del Ruiz en Colombia y las corrientes de lodo que han dejado sin vivienda a tantos   ecuatorianos.
Los buenos hispanos en lugar de decir: ¡Qué bueno, que viniste!, tienen sobrados motivos para gritar: ¡Qué bueno, que te vas!. Volvió el famoso cometa a visitarnos a finales del 1985 y se va a principios del 1986 para volver, cuando lo ordene su ciclo. Sender esperaba la vuelta del Halley para el año 1985 y creía más loco que yo, que Froilán volvería a visitarlo, montado en su cola.¿Cómo podría regresar el niño?. Se fue fulminado, fosforizado, ionizado, eterizado o de una de las mil formas que los científicos  conocen y de uno de esos multiformes modos ha regresado. Aquí radica mi locura,  en que lo he visto y he hablado con él.
Yo lo esperaba, asumiendo el deseo del para mí, Premio Nobel, aunque no se lo dieron; Sender, según manifestaba en una de sus poesías, tenía la ilusión de guardar a Froilán una de las mejores ranas de una de esas balsas que juntos visitaban; la muerte le impidió realizar su sueño. Yo recogí el reto y guardé una rana no en un acuario, ni en un terrario, sino en un artilugio que reunía las propiedades de ambos. La rana es un anfibio y tiene dos formas de vida, una en el agua y otra en la tierra; en aquella respira por branquias, y en la orilla de la balsa, lo hace con sus pulmones.¡Buen regalo para Froilán que también es anfibio, porque yo lo vi en la tierra de Huesca y venía e iba por el espacio y a otros espacios más lejanos!.
¿Cómo pude ver a Froilán?, Simplemente porque quería verlo y lo quería ver porque había recogido el deseo de Sender de entregarle una rana.  No todos los deseos se cumplen, ya que el maestro no llegó a vivir en el año 1985, pues la inmortalidad no se alcanza sobre la tierra, pero se alcanza de algún modo y cuando se vean el viejo y el niño recordarán los saltos de las ranas en la alberca.
Yo sabía que encontraría a Froilán, porque mis paisanos del Somontano de Guara, siempre han afirmado que las montañas no se encuentran pero las personas, sí.
Muchas veces los hombres no nos encontramos ni con nosotros mismos, ¿cómo vamos a encontrarnos con los demás?. Y si lo hacemos es para reñir, para aprovecharnos mutuamente unos de otros o para luchar.
Sabía que tenía que encontrar al chico, pero pensaba que tal vez, después de tantos años, se habría hecho un hombre, sin embargo reflexioné sobre la teoría de la relatividad y llegué a la conclusión de que si yo envejecía un año girando alrededor del sol, montado en mi planeta, él a caballo en su cometa, habría pasado sólo un año en el tiempo que para nosotros, había envejecido setenta y seis a los humanos de la Tierra.
Desde 1909 hasta 1985, nuestra esfera ha dado setenta y seis vueltas al sol, en tanto que el Halley sólo ha girado una vez para completar su ciclo en torno a no sé qué.
Lo encontré niño, como de diez años. Yo observaba a todos los de esa edad, que caminaban por la ciudad con soltura, esquivando coches, botando balones y como pasando de todo. Estaba apoyado en la pared de uno de esos chiringuitos, que lanzan al aire de la calle sus músicas y en la acera de enfrente había un niño que miraba atónito el mundo urbano que le rodeaba; no se atrevía a pasar la calle por la que rodaban como locos los automóviles. Me acordé que en el pueblo de Froilán, en el año 1909 no habría probablemente ningún automóvil.
De repente, por los altavoces del chirringuito empezó a oírse aquella canción que dice: ”Froilain, Froilain”(señorito en alemán) y Froilán, como una exhalación cruzó la calle hacia el bar, a una velocidad cósmica que le libró de un atropello.
Me dirigí a Froilán, pues era él, le miré a los ojos, mientras le entregaba la rana metida en un bote de conserva lleno de agua y esos ojos se apoderaron de mí de tal manera que no me dio tiempo a preguntarle nada. Cuando volví en mí, Froilán se había exhalado.
Al principio lo sentí pero luego comprendí que si hubiera conversado con él, hubiera sabido demasiado.
Ahora solo sé que Froilán, Sender y Omaira nos acompañan desde algún lugar.
Yo he cumplido, pero me gustaría que dentro de setenta y seis años, alguien se encargara al nuevo regreso del Halley, de entregarle una flor a la niña Omaira.

domingo, 10 de abril de 2022

Manuel Almudévar Vallés y Ramón J. Sender

 

El Castillo –Palacio de Siétamo, en el que nació el Conde de Aranda, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, al acabar la vida de estos Abarca de Bolea, que murió en 1793, fue vendido por su  heredero, el duque de Híjar  a Manuel Almudévar Cavero, antepasado mío, en cuya escritura firma, un antepasado de Lucán de Quicena.
Manuel Almudévar Vallés no era Conde ni Barón, era sencillamente Hidalgo o Infanzón aragonés. Don Manuel, conservaba el Castillo, y   arrendaba habitaciones como viviendas, o las dejaba gratis a varias familias de Siétamo. Incluso, el Gobierno le obligaba a conservar sus torres, sus miradores, sus escaleras, sus cuadras y habitaciones. Guardaba también en la planta baja, un cuarto donde se alzaba una horca, de la que no se tienen noticias de haber sido utilizada, para ahorcar a nadie. Y así siguió el Castillo-Palacio recordando la Historia, hasta que en la Guerra Civil fue destruido y abrasado por  las fuerzas, que venían de Cataluña. Incluso aparece fotografiado el elegante  Company, delante del Castillo, acompañado por sus seguidores.

Conservo una fotografía de mi abuelo en lo más alto de la Torre Mayor, apoyado en su bastón, observando desde aquella gran altura, casi todo el Monte Agrícola de Siétamo, con el fin de darse cuenta, del desarrollo  de las diversas cosechas y del trabajo de los agricultores, en sus campos. Esa fotografía representaba la Paz y la segunda, la Guerra, presidida con elegancia en medio de jóvenes sin camisa o vestidos  de milicianos.  Company aparece vestido como un gran noble, en medio de los citados milicianos.
Las dos fotografías constituyen  un triste recuerdo de la Guerra Civil. Una la del anciano Manuel Almudévar Vallés, que representa a mi abuelo, elevado en los altos del Torreón del Palacio, observando los cultivos de la tierra, realizados,  con los instrumentos férreos con los que se cuida amorosamente la tierra. Pudo observar el panorama hasta el año de 1930, en que murió. Son dos las fotografías que recuerdan, una la de la Guerra Civil, representada por Company, al frente de los milicianos por un lado y los niños del pueblo, que lamiendo los caramelos que algún jefe de las tropas, les habían dado para que los acompañaran y otra la fotografía de mi abuelo, elevado en los alto del Torreón, observando los cultivos de la tierra, realizados por los vecinos de Siétamo, porque ya no podía, después de muerto, ver a los milicianos de la República. 
El escritor Ramón J. Sender, que nació en 1901, en Chalamera, en la provincia de Huesca, fue un enamorado del Castillo-Palacio del Conde de Aranda de Siétamo. Conoció a mi abuelo, que murió en  1930, a los pocos meses de mi nacimiento y escribió sobre él, en su libro “Monte Odina”. Mi abuelo y mi padre participaban en la posesión del diario oscense “La Tierra”, donde Ramón J. Sender, trabajaba, bajo la dirección  de su padre. Con la Guerra Civil,  desapareció el citado periódico y me acuerdo de que un día,  ya pasados años de la terminación de la Guerra, fue llamado mi padre al antiguo local del periódico, donde no obtuvo ningún beneficio económico, pero le dieron, algunas pinturas y papeles, que quedaron por las oficinas, abandonados. Esta fue la despedida de mi familia del periódico “La Tierra”, de los labradores de la comarca de Huesca.
Me contaba mi padre que mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, que era Infanzón y Ramón J. Sender, se acordaba de él, porque dice en la página 64 de su libro “Monte Odina”: “Me habría gustado a mí ser un infanzón de solar aragonés conocido…” y en la página 66, dice: “Incluso en sitios tan tardíamente recuperados, como Siétamo cerca de Huesca, con los Bolea, Aranda, Abarca… y últimamente de amigos míos. Digo últimamente pensando en tiempos anteriores a la Guerra Civil”. Cuando su padre dirigía el periódico “La Tierra”  él, escribía en ella.
Sender, en el libro Monte Odina” o también llamado el “Pequeño Teatro del Mundo”, cuando lo publicó Guara Editorial el año de 1980, escribió sobre mi abuelo, y éste había ya muerto el año de 1930, unos días después de mi nacimiento, mostrando una memoria prodigiosa.
Está claro que Ramón J. Sender, que a los veintiún años, estuvo en el Ejército Español, luchando en Marruecos, después se encontró en Madrid luchando en la Guerra Civil y después se marchó a Mejico y a los Estados Unidos, ¿cómo podía acordarse de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés?. Y bien clavado tenía en su memoria a mi abuelo, que murió el año de 1930. Al acordarse de él y del Palacio del Conde de Aranda, Sender escribió: “Realmente es un enorme caserón con más de Palacio Señorial que de Castillo Guerrero, desde donde fue el Conde fundador de la Fábrica de Porcelana y Cerámica de Alcora, que convirtió en casa de labor”. “Con justicia o sin ella a mí,  ese Castillo  me ha parecido siempre una fortaleza árabe o berberisca.

Quizá porque el Señor que la habitaba en 1920, era un modelo y ejemplo estupendo de Caid   Sheik,  con su pálida cara ovalada, su barba tuareg, su tez  de camellero del desierto y sus anchos y hondos ojos sombríos, en cuya fijeza había sugestiones misteriosas y ancestrales”.
Sender guardaba en su memoria la figura de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, y gracias a Dios, encontramos una fotografía suya, mirando desde lo más alto de la Torre del Palacio. En esa fotografía aparece confirmada la descripción que de su figura hace Ramón J. Sender, con “su cara de tuareg …y sus anchos y hondos ojos sombríos”, que subían a lo más alto del Castillo a aclararse, mirando los cultivos de los que estuvo pendiente muchos años, como se puede leer en una colección de cuartillas de “bordes sombríos” o negros de luto, que escribió en los años de 1917 en los  meses  de Noviembre y de Diciembre  y en todo el año 1918.
 Dice Sender que en la fijeza de sus sombríos ojos, le quedaban “sugestiones misteriosas y ancestrales” a mi abuelo. Si, misteriosas y ancestrales, porque el día 12 de Diciembre de 1918, fecha ancestral escribe: “Once de Diciembre de 1918, buen día para labrar las fajas de las Pauletas, envolver estiércol, femando el Cuadrado y el Cuatrón de Carilla”. Del siguiente día 12 de Diciembre, aclara: “Buen tiempo, sembrar las Pauletas con trigo de Albero y ordio en el cuatrón de Carilla, con la sembradora. Traen 15 pilas de la leña de Lera de Castejón a tres pesetas, una tiene entregada a 25 pesetas. Pagado el resto”. El día 21 “sigue el viento fresco, labrar los campos de Ola y coger olivas”. El día 22 dice” Buen día y fiesta”.
Mi abuelo seguía moliendo en la Fábrica de Harinas , que creó con Bescós,  padre del escritor Silvio Kosti, primo hermano de mi padre, y el día 23 del mismo mes de Diciembre, escribe:”Buen tiempo para labrar en los campos de Ola y recoger el estiércol en la Fábrica de Harinas”. Se recogía estiércol de las caballerías con las que la Fábrica acarreaba el trigo y la harina, que se había molido. Esta Fábrica de Harinas se vendió a unos catalanes antes de  la Guerra Civil pero mi abuelo la tuvo en movimiento muchos años.
Este hombre observaba la agricultura del Monte de Siétamo y su fábrica de Harinas, desde el Torreón elevado del Castillo del Conde de Aranda. Yo he conocido molineros que trabajaron en dicha fábrica, que eran del pueblo de Blecua. Mi abuelo buscaba trabajo a muchos habitantes del pueblo de Siétamo y de los próximos.
El día 24 soplaba “viento fresco, labraban el Monte de Ola, recogían el estiércol en la Fábrica, cogíamos olivas y los hombres, cerraban portillos en la pared de la Huerta”. Mi abuelo se preocupaba del trabajo, pero respetaba las Fiestas porque el día 26 de Diciembre, haciendo frío con hielos, se celebraba “la fiesta de la Virgen de la Esperanza y de San Roque”.
Los primeros folios que he encontrado, tienen los bordes negros, que marcan el luto de su cuñado difunto Luis Casaus, que fue banquero educado en Francia y que además de poseer Casa Casaus en el Coso Bajo, tenía la Torre de Casaus, debajo del Cerro de San Jorge. Mi abuelo usó esos folios, enmarcados de negro, con un gran sentido de la economía. Empezó a escribir en ellos, con un gran sentido del ahorro, la contabilidad de sus trabajos agrícolas, ganaderos e industriales en la fábrica de Harinas, al lado del río Guatizalema, en NOVIEMBRE de 1917.
Aparecen sus escritos  en ese mes de Noviembre de 1917 y continúan durante los doce meses de 1918.  Empiezan a encontrarse esos escritos  el día 25 de Noviembre de 1917. El día 25 “Por la mañana niebla, por la tarde viento frío. Fiesta”, El día 26, se venden corderos.”El día 29 de Noviembre hace buen día. Sembrar en las oliveras del Tapiado”. El día 30 hace buen tiempo nublado y empieza a llover de  temporal ”. El 7 de DICIEMBRE de 1917, “hizo buen día, sembrar en Valderrey Alto. Por venta de leche el mes de Noviembre, 283 ptas.” El día 8 de Diciembre “hizo tiempo seco, siendo la Fiesta de la Purísima”. El día 10 “Por la mañana borrascas, después buen día, hacer leña para el Horno y preparar la tierra de Valderrey. Bajo para sembrar”. El día 22 :”Niebla todo el día, descapotar maíz y rajar leñas”. Día 24: “Pagó el Secretario el arriendo de la casa: 95 pesetas”. El 25 de Diciembre, buen día de Navidad y Fiesta y el  26 de diciembre “coger olivas y llevar estiércol a la Huerta”.
Mi abuelo, con su visita al Castillo, hizo en algún momento creer a Ramón J. Sender, que vivía en el mismo. Lo frecuentaba y tenía en lo alto de la Torre, el observatorio de sus actividades. Esta circunstancia hizo creer a  Ramón J. Sender que el Palacio del Conde de Aranda era la vivienda de mi abuelo. Escribe Ramón J, Sender : “En fin, por una razón u otra, el castillo-mansión de Siétamo en el que tantas veces estuve, es uno de los que me habría gustado habitar. Es fuerte, hosco, bronco y nada pretencioso. Tiene historia sin abrumarnos con alguna clase de grandiosidad. Entre la historia, la memoria de las cabalgadas y la sangre de los vencidos se percibe el aliento de las vacas oloroso a heno mascado”. Pero en el Castillo, en una parte de  él, guardaba mi abuelo instrumentos agrícolas, carros y guadañas y rejas de arado. “O  del aladro, como dicen por allí”. Y al lado del mismo Palacio en un edificio construido por el Conde de Aranda, estaba y todavía queda el Yerbero, que un Alcalde nos impidió arreglar, en cuyo local, guardaba mi abuelo y yo mismo, el “aliento de las vacas oloroso a heno mascado”. Entre la casa de Almudévar, situada en la Plaza Mayor, el yerbero y el Palacio, daba la impresión de que eran todos locales los del Palacio y los de Casa Almudévar (como efectivamente lo eran), que sostenían el cultivo del Patrimonio y la alimentación de los animales, con los que trabajaban en toda su extensión.  En la carretera, que venía de Huesca, mi abuelo había construido una gran  Posada, dos viviendas, una para beneficiar al pueblo de Siétamo, con la vivienda para el  Médico y otra para el Veterinario. Además una Fábrica de Alcohol, de la que todavía queda una máquina para pasar el vino por ella y obtener el citado alcohol.
Mi abuelo impresionaba a Sender, que trabajaba, antes de ir de soldado a Marruecos, en el Periódico “La Tierra”, de la cual era copropietario Manuel Almudévar Vallés.  Sender en el Libro “Monte Odina”, escribe: “Con justicia o sin ella a mí el castillo me ha parecido siempre una fortaleza árabe”. Esa fortaleza hizo recordar a Sender su estancia de cabo del Ejército en Marruecos, en que tuvo ocasión de conocer a un tuareg, llamado Pozamí. En esas circunstancias, dice Sender:”Yo estaba  secretamente deslumbrado” ante su figura. No se tiene idea en Europa de lo que es la autoridad natural y la aristocracia. Yo he tenido a veces ocasión de tratar aristocrátas franceses, rusos exilados, ingleses y naturalmente españoles, pero nunca recibí, hasta conocer al tuareg, una impresión de superioridad en hombre alguno”. El mismo Sender, se acordaba,  al poder admirar a los tuaregs, “de ser un simple cabo de la infantería”. “Un tuareg. Más tarde conocí a otros y me familiaricé  con alguno de ellos. No son árabes, aunque visten casi lo mismo. La plebe tuareg se llama a sí misma “berberisca” y habla selha”.   Sender ante una raza de hombres, los tuareg, parecidos a los que habitan en las Montañas españolas en el Pirineo, Sierras de Albarracín, Alpujarras, comenta en su libro a las ansotanas, diciendo que se peinan como las tuareg.”Sus vestidos no tienen talle o lo tiene más arriba de los pechos, como en Ansó. Las mujeres tuareg tienen la cara descubierta, al contrario que las árabes”.
Yo hace años oí hablar de que la raza vasca era la misma que la tuareg y Sender dice que : “el color tostado de los vascos (más moreno que el de los andaluces) y el de muchos montañeses de Aragón es igual al de los tuareg”.
“Realmente es (el Palacio) un enrome caserón con más de palacio señorial que de Castillo guerrero desde que el conde, fundador de la fábrica de porcelana y cerámica de Alcora, lo convirtió en casa de labor”. “Con justicia y sin ella a mí ese castillo me ha parecido siempre una fortaleza árabe o berberisca”. Es que  Sender desde el año de 1920, se dio cuenta que el señor que la habitaba en ese año “era un modelo y ejemplo estupendo de Caid o Sheik, con su pálida cara ovalada, su barba tuareg, su tez de camellero del desierto y sus anchos ojos sombríos, en cuya fijeza había sugestiones misteriosas y ancestrales”. No se equivocaba Sender de que algo quedaba de la raza vasca en mi abuelo, cuyo lejano origen, provenía de Olorón y de Pau, donde queda la raza vasca. Además el apellido Abarca de Bolea, viene del Pais Vasco, porque en Pamplona, figura su apellido en el Gran Paseo de Pamplona, cerca del Ayuntamiento. Vivía entonces la familia de Sender en el número 13 de la Calle de Sancho Abarca, en el Palacio de un primo del Conde de Aranda, llamado Abarca, del que se puede ver un escudo de tal apellido, en su jardín y huerto que poseía el pariente del Conde de Aranda, en la parte más alta del Coso oscense. y que mi amigo, lo tiene depositado en su jardín, debajo del cual  se dividía el Coso en dos. Limitaba el jardín,  donde se encontró el escudo del primo del Conde de Aranda  con otros huertos, con los  limita con el Recreo de los Salesianos. En esta casa de los Abarca, parientes del Conde de Aranda, murió la madre de Sender.
En el Monasterio de Casbas estuvo de Abadesa. Ana María Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda, junto a su prima, hija de Abarca, que vivió con su padre  en el número 13 de Casa Abarca.
Yo gozo al leer la descripción que Sender hace del Palacio –Castillo del Conde de Aranda: “Con justicia o sin ella a mí ese castillo me ha parecido siempre una fortaleza árabe o berberisca Quizá porque del señor que la habitaba en 1920, (mi abuelo) era un modelo y ejemplo estupendo de Caid o Sheik con su pálida cara ovalada, su barba tuareg, su tez de camellero del desierto y sus anchos y hondos ojos sombríos, en cuya fijeza había sugestiones misteriosas y ancestrales”.
Pero, después de estas vivencias  de mi abuelo, de las que Sender, quedó encantado, diciendo:  “Incluso en sitios … como Siétamo, cerca de Huesca, de la Casa de los  Bolea, Aranda, Abarca …. y últimamente de amigos míos (como los Almudévar). Digo últimamente pensando en tiempos anteriores a la guerra Civil que llegó  el año de 1936.
Aquí se acabaron los recuerdos románticos de tiempos anteriores a la Guerra Civil. “Dos escritores amigos míos estuvieron allí durante los peores días de la Guerra: el alemán Gustavo Regler, que fue gravemente herido de un metrallazo en el espalda y el inglés Ralph Bates…los dos me dijeron que Siétamo quedó totalmente destruido” “Arrasado”.
Pero Sender “no pudo creer que el castillo-palacio de los Bolea (con sus muros de dos metros de espesor) se dejara arrasar fácilmente, aunque los cañones de Huesca eran gruesos morteros que disparaban granadas rompedoras de gran calibre”.
“Del Arco –una vez más recurro a él­­- dice que la Torre y el arco del castillo son del siglo XIV… La torre es robusta, ligeramente rectangular, de grandes sillares. Tiene veinte metros de altura por once de ancho y matacanes en lo alto. Estuvo almenada y junto a ella hay un arco por donde se entraba al castillo desde el pueblo. Se conservan –al menos en 1920 yo las vi- la sala y la alcoba con molduras doradas donde nació el famoso conde de Aranda, ministro de Carlos III”.
Sender estaba encantado por la labor ejemplar de mi abuelo haciendo producir alimentos para los ciudadanos y por su conocimiento de los tuareg, cuando estaba haciendo su servicio militar en Marruecos, Tenía un corazón amante de los habitantes de Siétamo y  de los recién conocidos tuareg, que le  produjeron “ una impresión de superioridad en hombre alguno. Claro que yo era entonces un simple cabo de infantería”. ¿ No sería la Dama de Elche la que originó a los vascos y a los tuargs?.
¡Cómo cambiaron los hechos en la vida de Sender, al comparar la vida en Siétamo, gobernada por el espíritu de trabajo y de producción y la observación de los tuareg, parientes lejanos de la raza de los vascos, al ver a Siétamo “Arrasado” y a los tuaregs , olvidados”.
Sender escribió:” En fin, por una razón u otra el castillo-mansión de Siétamo, en el que tantas veces estuve, es uno de los que me habría gustado habitar. Es fuerte, hosco, bronco y nada pretencioso. Tiene historia sin abrumarnos con alguna clase de grandiosidad”   
Pero el año de 1936, quedó Siétamo “ARRASADO”.
¿Quién lo arrasó?. Sender cuando estaba ya muy lejos de España, escribió:”Todo el pueblo tenía un cierto aire de dependencia del castillo.
Sin embargo era un pueblo liberal y los fascistas debieron destruirlo con gusto (un gusto entre bárbaro, estúpido y criminal)  desde Monte Aragón. Especialmente  agradable debía ser para ellos dirigir los cañones sobre la residencia del antiguo conde de Aranda, que en la segunda mitad del siglo XVIII gobernó a España con Carlos III y ordenó la expulsión de los jesuitas del imperio español”.
Sender estaba engañado de que los “rebeldes contrarios a la República o fascistas”, fueron los que (con un gusto entre, bárbaro, estúpido y criminal, DEBIERON destruir con gusto el Castillo de Siétamo, desde Monte Aragón”. ¡Pobre Sender que no estaba en medio de aquella Guerra tan lejana, al saber que  sufrían  Siétamo y su castillo, sin tener la seguridad de que la destrucción del castillo, viniera de Monte Aragón, porque escribe “QUE DEBIERON DESTRUIR” desde el castillo de Monte Aragón. Parece que “En fin, por una razón u otra el castillo-mansión de Siétamo, en el que tantas veces estuve, es uno de los que me habría gustado habitar. Es fuerte, hosco, bronco y nada pretencioso. Tiene historia sin abrumarnos con alguna clase de grandiosidad”.
Ya temía Sender que no fueran los rebeldes los  destrucctores  del Castillo y los que “ARRASARON” el pueblo de Siétamo.
Es cierto que hubo artillería en Monte Aragón y en Ola, pero cuando se acabó la Guerra, se observaba con facilidad, como los fuertes cañonazos que se dispararon sobe Siétamo, abrieron destrozos en la parte del Palacio  orientada a Cataluña. En casa del cura Lasierra, se ha visto hasta hace muy poco tiempo una casa derribada y en su parte ruinosa más alta, unos destrozos, producidos por balas de cañón.  La parte de Siétamo que mira al Este, quedó mucho más  destruida que la que mira a Huesca. En mi casa en su parte Este que mira a Cataluña cayeron cincuenta cañonazos, que hicieron destrozos. En la parte alta de las eras en un pajar derribado por la artillería, se observa en una pared, un agujero redondo, obra de una bala de cañón.
El castillo lo acabaron de destruir después de la Guerra, ocupando sus ruinas, toda la Plaza Mayor del pueblo.
Sender, escritor aragonés, que amó tanto el castillo de Siétamo, escribe “en el que tantas veces estuve, es uno de los que me hubiera gustado habitar”. No apela a que amaba a dicho castillo, sin apurarle ninguna clase de grandeza, pero se acordaba de las cabalgadas y sobre la sangre de los vencidos y “se percibe el aliento de las vacas, oloroso a heno mascado”. Y recuerda “el ruido del yunque donde un fuerte gañán repasa el filo de la guadaña. O la reja del arado. O el aladro, como dicen por ahí”.
Las guerras durante siglos han alarmado a los habitantes de Siétamo, que  durante siglos gozaron de la fortaleza de la Casa-Palacio de los Condes de Aranda. Y para acabar citaremos la poesía que escribió el Gran Escritor Lope de Vega y Carpio en su  silva  2,  para alabar al Conde Martín Abarca de Bolea, de la siguiente forma: “Para que el Ebro vea- Que ilustremente vive-Don Martín de Bolea- En la inmortal trompa de la Fama,- Cuyo sonoro círculo la llama,-hoy en altas pirámides le escribe- haciendo a los adornos capitel- De trofeos de amor y armas de laureles”.
¡Qué recuerdos conservó Sender en su memoria toda su vida y Lope de Vega y Carpio, cuando escribió su Silva 2, en que afirma Martín Abarca de Bolea, qué contempló junto al trabajo de los campesinos “Trofeos de amor y armas de laureles”.

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