jueves, 28 de marzo de 2024

Rebrota en el mundo la Peste Negra.-

 


 

   


¡Cuantas pestes ha sufrido la Humanidad, a las cuales, han llamado Peste Negra!. Un equipo de investigadores ha extraído el genoma  de  la  peste  bubónica de cuatro cadáveres muertos por el año de 1.348. Estos sabios permitieron obtener el genoma de un patógeno, que hizo morir a unos 30 millones de personas. ¡Cuantas pestes han atacado a la humanidad y escasamente nos han informado a los humanos de las miserias y de las muertes que atacaron a la humanidad!. No es preciso narrar las luchas guerreras que se cruzaron entre los hombres ni siquiera las epidemias patológicas, que acabaron la población en varios lugares del Mundo, porque así no se acuerdan de los dolores que tuvieron que sufrir. Pero la Historia Universal, cuando a los humanos que quedamos por el Mundo, nos recuerda, hechos de enfermedad y de muerte, que pasaron por el Mundo, como los que están ocurriendo en estos momentos del actual año de 2.020. Se conoce el nombre que  causa  la “Peste” actual, como  el “Coronavirus”, causante de la muerte de un tercio de la población de Europa.
¿El cambio de clima que cada día parece que se van los  hielos de los Polos Norte y Sur, tiene algo que ver con esta enfermedad, que se declarado en gran parte del Mundo?, como si el cambio de temperaturas en el Mundo, ha podido ser la causa de la agresividad de la “Coronavirus”.
Mi padre, Manuel Almudévar Casaus nació al fin del siglo XIX y murió a los ochenta y ocho años de edad en el pasado siglo XX y todavía recuerdo los relatos que me contó, sobre aquella Pandemia de gripe de 1.918, también conocida como la “gran pandemia de la gripe o la gripe española”. Dejo esta universal infección una gravedad enorme, y sin embargo si no por mi padre, todavía no me hubiera enterado de ella. Mi padre no pudo olvidarse de esta  destructora y siempre nos la contó a sus hijos. Él todavía estaba soltero y fue afectado por aquella “gripe de 1.918”. Una vez habiéndose encontrado sano, se unió al Practicante Señor Jorge y se lanzo a combatir aquella enfermedad que amenazaba a los habitantes del pueblo de Siétamo. Iban a visitar a todos los  enfermos  del citado pueblo y les proporcionaban alimentos, consiguiendo de esta forma, que no hubiese ningún muerto por aquella Pandemia.   Pero no fue la última peste que llegó a Siétamo, porque ahora el año de 2.020, se está ensayando con el MUNDO, otra gripe, que ha cerrado las puertas de los domicilios a sus habitantes.

La tradición tiene sus argumentos entre Siétamo y Liesa. Hoy estos dos pueblos están unidos por más modernas carreteras, porque antes estaban unidos por caminos, por los que en ocasiones de lluvia es difícil de pasar. Iba desde Huesca hasta Alquézar un camino y a partir de Siétamo, se llegaba, pasando por el río Guatizalema. Yo pasaba muy poco por él, pero me acuerdo de su aspecto, al salir del Monte de Siétamo, de  espacios muy rústicos y rocosos. Por el Norte se contemplaba la Sierra de Guara, con terrenos  desnivelados con rocas y entre ellas nacían múltiples carrascas. Por el Norte además de contemplar la plenitud de la altura de la Sierra, a veces se divisaba algún pueblo como Castejón y de Arbaniés. Cuando salía de ese terreno quebrado, estaba entrando en los campos cultivados de Liesa. Tenía aquel terreno el aspecto de “BARRANCO MUERTO”  como tiene por nombre ese terreno, que le pusieron ese triste nombre, en el que echaron los cadáveres de una peste negra. Eligieron los sietamenses  ese terreno solitario, entre Siétamo y Liesa. Yo cuando pasaba por ese espacio de monte que se desprende la Sierra de Guara, procuraba ver algún triste cementerio que me hiciera recordar la tristeza de aquellos niños, hombres y mujeres, pero sólo recordaba una soledad de nuestros antepasados difuntos, de los que creo que el Señor, se sigue recordando.
Pero posteriormente al despojo de los difuntos de la  anterior  gripe, que acabo de situar en el Camino que va desde Siétamo a Liesa, como la llamaron en toda Europa, que la puso de luto a toda ella, llegó la Gripe de 1918, gripe española
Las muertes en el Mundo fueron incontables, pero España no se pudo escapar de que se le diera el papel de origen de la  gripe de 1918.
Cuando llegó la pandemia mundial de 1918, conocida con el nombre de  Gripe Española, se utilizaron cantidad de remedios: unos practicaron el arte de sangrar a los pacientes, otros aplicaban oxígeno. Fueron muchos más los remedios  utilizados , pero hubo un remedio terapéutico que demostró algún éxito: la transfusión de sangre de pacientes recuperados a nuevas víctimas.
 Yo cuando pasaba por “Barranco Muerto”, soñaba con la muerte, pero no podía salir de esa zona y me encontraba en la soledad, aquella en que se quedaron los antiguos vecinos de Siétamo, de los que nadie se acuerda. Aquel camino, que en viejos tiempos fue el paso por el que se pasaba desde Huesca a Alquézar, era muy utilizado por caminantes, que tenían en Siétamo la “CASETA De LOS POBRES” e iban a Alquézar pasando por Liesa y la Ermita de este pueblo, para seguir camino hasta el hermoso pueblo de Alquézar. Ahora ya no pasa nadie por él y por “BARRANCO MUERTO”. Van ahora por la carretera N-240 y suben por ibieca a Alquézar. Por aquella comarca, donde se encuentran la iglesia del viejo   el abandonado Monasterio de CASBAS, ya casi ni queda vida, pero el Pueblo de Alquézar, se ha convertido en un lugar de peregrinación, con su elevado Monasterio, su iglesia más abajo y la belleza de su comarca. Allí, en aquel paisaje de una belleza montañesa, dirige las oraciones del pueblo el Cura, nacido  en Siétamo, CABRERO.  En aquella iglesia elevada, se venera  al Señor, que ha creado esa zona tan maravillosa por su belleza.
Pero el camino desde Siétamo hasta Liesa, en estos momentos, me acuerdo de él, porque esconde debajo de tierra a tantos vecinos de Siétamo, olvidados, y que ya no podemos saber nada de sus vidas.

miércoles, 27 de marzo de 2024

Maradona.-


Ha muerto Maradona y ha dejado un recuerdo, ahora triste y parece que siempre estará su recuerdo, amado por una inmensa cantidad de  hombres, amantes del fútbol. Era Maradona un hombre que ha vivido el Fútbol, deporte que le ha hecho famoso y admirado no sólo en la Argentina, sino en todo el Mundo. Ha muerto a los cincuenta años y millones de hombres se han desesperado, llorando con tristeza la pérdida de un hombre futbolista, entregado a los aficionados por medio de ese deporte. Maradona   escribió: “Si me muero, quiero volver a nacer y quiero ser futbolista. Y quiero volver a ser Diego Maradona. ¿Por qué? Por qué soy un jugador que le ha dado alegría a la gente”.

Y la gente ha sido feliz con el juego de Maradona y así como en el Evangelio, Jesús hacía felices a los miembros de la multitud, a la que explicaba la palabra de Dios, al tiempo en que les daba alimentos, para satisfacer no sólo su espíritu, sino también a sus cuerpos, las multitudes de aficionados al fútbol quedaban felices con las victorias futbolísticas de Maradona.

 Efectivamente el pueblo era feliz con el juego maravilloso de Maradona y los discípulos de éste, demostraban un entusiasmo, que ha durado hasta después de su muerte. Este entusiasmo satisfacía la  alegría  de los  aficionados al fútbol, pero no lograba satisfacer el apetito de sus cuerpos, que siempre han querido participar de su deporte futbolístico, aunque económicamente van viviendo como han podido políticamente y en su diario alimentarse.

¿Cómo era el cielo para Maradona? Se ignora si aspiraba al cielo divino o a la materia del balón y de los campos de fútbol. Pero en un periódico notable, que promete al hombre un cielo divino, aparece en la Puerta del Cielo, en que lo reciben un Arcángel celestial, acompañado por San Pedro el Viejo, que lo reciben con alegría en las puertas del Cielo.

En algún periodo vida, sufrió la esclavitud del alcohol, pero su devoción al Fútbol, lo liberó de la esclavitud de tal embriagador alcohólico, y él vivía como en un cielo deportivo, que le hacía olvidar las cualidades del “ HOMBRE” y  si por un lado era como un dios del deporte, vivía como si tuviera la obligación de convertir su vida en un “celeste futbolista mundial”, que estaba gozando de ser un “ejemplar de héroe del Mundo y olvidando de un futuro celestial”.  

martes, 26 de marzo de 2024

La bella historia de Atades Huesca


Hace ya muchos años que, al pasar por la carretera que de Huesca sube a Jaca y antes  de llegar a la Ermita de Cillas, veía a mi derecha una casa que recordaba la forma de un grande y original chalet de estilo moderno. Cerca de ella se encontraba  otra,  que parecía la iban a construir  del mismo estilo. Ya estaban sus obras comenzadas  y lo estaban por sus columnas de hierro y hormigón, pero comenzada se quedó durante varios años.
Pero un día me encontré con un viejo amigo del pueblo de Lierta al que conocí en su casa, cuando yo, como veterinario, iba por allí a visitar algún animal enfermo. Se llama José Luis Laguna y es el gerente de Atades   Huesca. Ambos nos alegramos mucho, yo por ver a aquel niño de Lierta convertido en un hombre de gran provecho para la sociedad, y a él le ocurrió, porque sabía que a mí me gustaban esas obras sociales y me prometió que me enseñaría todas las actividades que se realizan en Atades.
Atades es una Asociación Tutelar Asistencial para Deficientes, que radica en Huesca y que está unida mediante una Federación con todas las actividades del mismo carácter que se realizan en España.
Es una bella historia la de esta Asociación porque empezó a funcionar en 1981, gracias a la donación de varias hectáreas de terreno por el doctor don Manuel Artero de su finca de Cillas. He visto su retrato en el vestíbulo y me ha llenado de emoción, pues me ha hecho recordar su buen trato y la sencilla amistad que teníamos entre los dos. Hemos hablado con el gerente que me acompañaba y me ha dicho que entra en sus proyectos, levantarle una estatua, que por cierto se merece. Entre los muchos edificios de que consta esta obra, se encuentra  la Residencia Manuel Artero, que consta de comedor, cocina, dormitorio,  enfermería, despachos, salas de actividades y de ocio o de descanso. Todas las habitaciones y las salas donde se reúnen en dicha Residencia, está adornadas con muñecos, videos, televisión, aparatos de radio, esculturas y cuadros, uno al óleo, otros en acuarela o en cruceta y algunos con flores disecadas, y todos ellos, han sido realizados por los jóvenes que los respetan de un modo extraordinario, dándose alguna vez el caso de que algunos de ellos se pone nervioso y da una patada a cualquier cuadro o adorno. En el comedor hay un cartel colgado con una cadena, que pone: “Tengo necesidad de pan,  pero también de amor” y amor es lo que encuentran los disminuidos en tal lugar y que ellos mismos reparten entre aquellos, que los cuidan.
El fin de esta Asociación es normalizar la vida de los disminuidos psíquicos, tratando de hacerla igual que la nuestra. Para ello se les facilita una calidad de vida mejor que la que gozaban en sus casas, donde si eran amados por sus padres, la gente de la calle no les hacía mucho caso y aquí se vive  para ellos y se preocupan de que se duchen, que se bañen en una piscina, que se laven diariamente, que se limpien los dientes después de sus comidas y que tengan Médicos, para que cuiden su salud.
Les hacen darse cuenta de que son unos buenos trabajadores, porque han creado medios de producción para que además de paraguas y sombrillas, de colchonetas de playa, de guantes o manoplas, bisagras  y tubos fluorescentes, hagan crecer a los árboles y plantas ornamentales. Y todo está basado en lo que he dicho: que el fin de Atades es normalizar la vida de los deficientes  haciéndoles gozar, trabajar en ella, formarse y percibir algún dinero.
Y ellos muestran interés por su trabajo como me demostró un joven haciéndome ver que era un artista, obligándome a contemplar como colocaba todas las piezas de un paraguas,  que estaba fabricando.
La encargada de un taller me habló de sus experiencias con los muchachos y muchachas, y me dijo que su trato no es de seres minusválidos, sino de personas espontáneas, sentimentales, capaces, afectuosas, interesadas  no sólo por el trabajo sino por el baloncesto, como comprobé al  escuchar a una chica, que le preguntó a la encargada que cuando iba a tener lugar, cierto partido. Es decir, que les importa el deporte, el teatro, el arte, es decir el dibujo, la pintura; en una palabra cualquier cosa que nos interesa a todos los hombres por cualquier estímulo.
Los encargados, a veces sufren porque tienen solidaridad con los minusválidos y los aman. Se dan cuenta de que aquellos muchachos y muchachas son muy sensibles y de que sufren con toda emoción más que los demás hombres y mujeres porque “son todo emoción”. Había una chica llorando y al preguntarle por qué lo hacía, contestó: “porque van a operar a mi padre”, y llevaba ya dos días de llanto. En una palabra, el sufrimiento de los encargados es una forma feliz de vivir su humana vida: sentimental, de cariño, de confianza en una palabra. Resulta por fin una vida sentimental de emoción y de felicidad. Pero, a veces se encuentran con problemas que los minusválidos les plantean y no pueden resolverlos con rapidez, sino que están llorando mucho tiempo y también sufren los encargados.
Fina Chapuulé,  Directora del Centro, y la encargada de los talleres Parti Vadillo, viven de una forma, que como afirman ellos, les enseña mucho. Constantemente son abrazadas, saludadas, recibiendo muestras de satisfacción, como aquel muchacho, que estaba feliz con el reloj, que le habían regalado. Están los minusválidos agradecidos por el cariño que les manifiestan  la directora y las encargadas, como si de sus madres se tratara.
Reciben una pequeña aportación de dinero y algunos se muestran satisfechos porque llega la Navidad y muchos irán a sus casas con sus familiares, es decir con sus padres y hermanos a los que les enseñarán lo que hayan ganado. No sólo estos minusválidos reciben beneficios de esta sociedad sino que también reciben asilo algunos hijos de emigrantes, que lo necesitan y a algunos hasta se les busca empleo. Se queda uno admirado al ver que son setecientos cuarenta y cinco los usuarios de los servicios de Atades en esta provincia de Huesca.
Me acuerdo de Nuestra Señora de Cillas, a la que acudían y todavía acuden peregrinos, hasta de las  Cinco Villas, a pedir su protección y para obtenerla se lavaban en sus fuentes y se cogían agua para beberla en sus casas. Algunos recibieron algún favor que pedían, pero ahora en los terrenos de al lado de la Ermita, se ha hecho el milagro de que los minusválidos sean protegidos por sus hermanos, los hombres y mujeres, muchos de ellos devotos de Nuestra Señora de Cillas.

Don Manuel Artero, yo no sé si creía en ella o no creía, pero amaba a su prójimo y estará al lado de la Virgen, en el Cielo.

domingo, 24 de marzo de 2024

El paso del tiempo por la Fuente del Ángel




El día ocho de enero de 2010 me encontré a mi amigo Manuel Bescós Royán, en el parque, debajo de donde antes manaba la Fuente del Ángel. Hemos conversado de aquellas veces en que también nos encontrábamos caminando por el camino que comunicaba aquella fuente con Huesca y a ésta con otros que conducían, uno a Obras Públicas, otro a la Torre de Casaus y a la Torre de Bescós, donde vivía Manolo con sus padres y con sus numerosos hermanos, pues eran unos diez. Todos eran rubios o "royencos", palabra aragonesa equivalente a la castellana. Su madre tenía el apellido occitano de Royán, que se derriba del color rubiáceo de su familia. El padre de los hermanos Bescós, tenía la misma procedencia que María Cruz Bescós, escritora de una gran cultura e hija de Silvio Kosty, realmente llamado Manuel Bescós Almudévar, pues su padre ingeniero nacido en Santa Cilia de Panzano, se casó con una Almudévar, hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, de Siétamo. Manuel Bescós estaba poco informado del origen de su apellido, ya que su padre era huérfano desde los seis o siete años de su edad y fue la misma María Cruz Bescós la que le informó de que ella era su tía y le prometió que le daría el hermoso hogar de mármol, con cuyas brasas calentaba el piso. Murió, pero no le dio nada, lo llevó en alguna ocasión a tomar un café a su casa, frente a esos enormes árboles plataneros, que todavía se elevan hacia arriba, por la protesta que levantó María Cruz Bescós, cuando el Ayuntamiento los iba a talar. A mí tampoco me dio nada, pero José Enrique Palacio de Pertusa, acordándose de mi parentesco con la autora me entregó un libro de María Cruz, que le habían dado, cuando su autora murió. Cuando salías de Barrio Nuevo, por el Instituto de Higiene, ya se había acabado la ciudad, pues todo eran campos y por encima del Parque, siguiendo un camino llegabas a una depresión del terreno, donde se encontraba la Fuente del Ángel. Allí, durante la Guerra Civil, acudí yo alguna vez, acompañado por una familia que vivía frente a las Capuchinas, a buscar agua para beber, porque el suministro, estaba cortado. Cuando iba yo a ver a mis tíos a la Torre de Casaus, una vez pasada la vía del ferrocarril, a veces me encontraba con Manolo que iba a la ciudad, desde la Torre de Bescós, donde vivía. En esas caminatas, nos dábamos cuenta de que se iban construyendo nuevos edificios, como por ejemplo el de la Seguridad Social, donde en cierta ocasión, dijeron que habían encontrado una mina de mercurio. Parece ser que se trataba de algún aparato, quizá algún termómetro romano, que se rompió y allí quedó el mercurio. Pero no sólo quedaron restos romanos, sino que un peón, al que yo conocí, encontró muchas monedas medievales, que me parece recordar que eran de los moros. Estuvo el pobre hombre en la cárcel, pero al fin le pagaron alguna cantidad, que le correspondía por haber encontrado tal tesoro. Manolo después de más de cincuenta años, me recordó lo del mercurio y yo le recordé lo de las monedas. Manolo es pariente de Casa Claraco, cuyo dueño labrador oscense es un gran devoto de la Virgen de Jara, a la que dejó un campo para acoger a los oscenses cuando van de romería. ¡Cuántos años sin hablar de Huesca y qué alegría nos ha producido, la conversación de hoy! ¡Qué gran oscense de casta, el Manolo Bescós!

sábado, 23 de marzo de 2024

Al lado del Camino de Santiago




Un día del mes de Noviembre del año 2004, entré en el Bar que está situado al lado del Camino de Santiago, al que no había visitado desde hacía aproximadamente un año. Recibí la satisfacción de ser reconocido por su dueño, un aragonés de Zaragoza, que ha comentado mi presencia con un navarrico de ochenta años, que había conducido en su juventud camiones por la provincia de Huesca. Me ha saludado y me ha llenado de satisfacción, porque me ha recordado la ciudad de Zaragoza y su barrio de Las Delicias, ciudad donde yo viví y estudié durante cinco años y él había nacido en dicho barrio y se acordaba de su abuela, nacida en Pinseque y que se casó con su abuelo, nacido en Utebo. Es un hombre serio y sin embargo yo observaba como se acordaba, cuando era niño, de ver llegar al tranvía de Torrero –Delicias y de cómo daba la vuelta para subir otra vez a Torrero. Otros recuerdan los pequeños pueblos agrícolas con sus machos, sus bueyes y sus mulas y Santi Bueno se conmueve con el recuerdo de los entonces casi nuevos aparatos mecánicos, que se han creado para que la gente pueda vivir unida en las grandes ciudades. Estuvo de camarero en el Café Oriental, donde recuerda la presencia de aquellos hombres vestidos con su blusa negra de tratantes, hombres formales, que cuando después de un trato le daban la mano a aquel al que habían comprado el animal, le entregaban el dinero, que abundante llevaban por los bolsillos. A él le llaman la atención los nombres vasco-ibéricos de Alagón, de Gurrea y de Ejea y se acuerda de sus dos hermanos que viven en Zaragoza y sobre todo de su hermana, que allá en Estados Unidos le trae a la memoria los nombres antiguos de España, como el Alamo, San Bernardino y California.
A los pocos instantes llegó Antonio Chamorro, también viejo conocido mío, cliente del Bar Santi, nacido en Bermaj en la provincia de Jaen. A continuación hablamos de muchos temas, como por ejemplo de las olivas que en su tierra se recogen en los trescientos y pico mil olivos, que por allí vegetan. El recuerdo de aquellos olivos le ha llevado a hablar de la Virgen que se encuentra en la Ermita de Cuadros de Bermaj, que está asentada en el torreón enorme de un antiguo Castillo. El, como su esposa Julia Reyes, la aman tanto, que con los ojos humedecidos, se puso en el bar a cantar con su estilo flamenco, aquella canción, que dice así:”¿Dónde vas Blanca Paloma- A deshora, por la noche- Vas en busca de tu Hijo,- que lo entierran esta noche?.¿Quién me presta una escalera-para subir al madero - a quitarle las espinas – a Jesús el Nazareno?.
Cuando cantaba al Cristo de su pueblo y a la Virgen de Cuadros, se le notaba en sus modulaciones y en las contracciones de su cara, que dicha Virgen no estaba sólo en su pueblo, sino también en su corazón.
En estas conversaciones y canciones estábamos, cuando apareció por ahí un joven extremeño de Puebla del Prior, pequeño pueblo de la provincia de Badajoz. Contó que en ese pueblo tenían una gran figura del toreo, que se llama Miguel Angel Perera y también habló de la Virgen de Botó, que llevaba colgada en una preciosa medalla de oro. Ha hablado de los corderos y de los cerdos que tan abundantes se crían por su tierra, así como de los garbanzos, de los pimientos y de los espárragos que tanto abundan en aquellos campos inmensos a los que miraba y no veía su fin. Al oír cantar al andaluz, le entró la emoción y también se puso a cantar canciones de su tierra y a recordar el dialecto que ya casi no se habla en Extremadura, a saber el “castúo”. Este hombre joven tiene la sabiduría de un hombre de cien años, pues dice que ahora los jóvenes no hablan mas que de fútbol y de unas cintas, que hacen sonar en sus cabezas con sonido retumbante, con un pom, pom, pom estridente, que les impide decir adiós a sus primos y a sus tíos y amigos, que por allí pasan.
Nos hemos marchado emocionados al cambiar la conversación que ordinariamente llevamos los hombres en los bares y darnos cuenta de cómo casi todos tenemos un afecto a las Vírgenes de nuestros pueblos, a la lengua que por ellos se habla y a las costumbres que por ahí se usan todavía y más porque los cuatro habíamos sacado una estampa de la Virgen a la que tanta devoción tenemos en nuestros pueblos.

viernes, 22 de marzo de 2024

Amigo de los cisnes en el Parque de Huesca.-



Cuando paso por la Laguna de los cisnes rodeada de bellos árboles, en el Parque de Huesca, al contemplar aquel cisne negro, me emociono como le pasó al hispano- americano Rubén Darío. En la laguna ya queda tan sólo un cisne negro. Parece que se está acabando el “modernismo” en ella. Exclama, ante tal panorama, Rubén Darío: “ y un cisne negro dijo: “ La noche “anuncia el día”. Y un cisne blanco, al verlo, exclamó: ¡la aurora es inmortal!, ¡la aurora es inmortal!”. “Aún guarda la Esperanza de la caja de Pandora”.
Rubén Darío llevaba por sus venas sangre ibérica y sangre de los indios de América y siendo un poeta puro, se acordaba de ambos ambientes, el europeo y el americano y soñaba con alcanzar el “modernismo” con el progreso y exclamaba: ”Juventud divino tesoro, ya te vas para no volver, cuando quiero llorar, no lloro y a veces lloro sin querer”.
Pero no fue sólo el escritor que hablara del “modernismo”, pues escribió del oscense “el Señor Llanas Aguilaniedo, uno de los espíritus  qué  en la nueva generación española, hacen el estadio y la meditación en el “modernismo”, debido a la sociedad”. José María Llanas Aguilaniedo, nació en el año de 1.875 y murió el año de 1.931,  fue  Farmacéutico Militar, escritor, periodista y crítico de la literatura española. Escribió de problemas sociales  y  otros sobre la  época en que vivió. Pero José María se ve envuelto por el “modernismo” y Rubén Darío contempla en José María  el cisne que preside la Laguna del Parque de Huesca, porque vuelve a escribir, que le parece sumamente interesante. Escribió y el cisne negro, oscureció su pluma, atacando su cerebro , que lo dejó abandonado por los bancos de los paseos andaluces.

 Ya, cuando penetraron en su cerebro, las situaciones nerviosas de las dudas de su espíritu, estuvo por Andalucía, abandonado por la sociedad, en la que se encontraba solo. Pero su hermano, Feliciano Llanas, farmacéutico oscense, cuando se enteró de la situación del espíritu de su hermano, el farmacéutico militar, fue a buscarlo a Andalucía, para traerlo a Huesca, para que viviera con su familia en la casa de sus padres. Allí estuvo viviendo varios años. Pero el hombre, inteligente y amante de su prójimo, ordenador de los distintos medicamentos,          Joaquín Santafé, nacido en ibieca, que obraba en la Farmacia el bien, procurando la salud para los enfermos y ancianos. Vivía con su familia en un piso de  Llanas y era un hombre responsable del bien de su  prójimo e  hizo vivir al gran escritor Llanas, acompañado de sus pensamientos, dándole una amistad, acogida con cariño por el sabio y pensador Llanas. Joaquín  Santafé era un hombre sabio, que amaba a los miembros de la humanidad y que vivió haciendo el bien, más de cien años.  
Dice que José María, ”en su juventud surge alguna que otra esperanza, y no es poca la que ha de dar en su cerebro, tan bien surtido y generoso como el del cantar de “ Alma contemporánea”, que escribió el mismo.
“Llanas Aguilaniedo ha entusiasmado a los intelectuales contemporáneos suyos, como al mismo descontentadizo Clarín”.  Pero murió muy pronto y en tanto él vivía en casa de su hermano, el Farmacéutico, parece que su inteligencia pensaba, pero no podía vivir gozando de su propia sabiduría, porque su cerebro, había tenido tantos pensamientos, que le hacían sufrir su cerebro, que había pensado tanto, que ya se le estaba agotando la vida, de tanto pensar.
Llanas  Aguilaniedo fue un hombre estudioso y reflexivo, pero al morir tan joven, España se dejó olvidar sus pensamientos modernistas.
¡Qué ilustre ilusión supuso el “modernismo”! y Rubén Darío, contempla en José María Llanas el cisne, que preside la Laguna del Parque de Huesca, porque vuelve a escribir que le parece sumamente interesante. Ya Calderón en la época brillante de la literatura castellana, esclamó: ¡la vida es sueño!. Y tenía razón Calderón porque analizando la vida de José María Llanas Aguilaniedo y buscando el “modernismo”, se ve que esa vida era un sueño, porque yo  pude comprobar, que aquel “modernismo” de la Laguna del Parque, formada por la belleza de la pareja de cisnes negros, de las tórtolas, de los ánades, de las palomas, de los altos y verdes árboles, con las cañas de bambú de la isleta, en medio de la Laguna, se acababa con la lucha entre las aves de rapiña persiguiendo a los estorninos.
Rubén Darío y José María Llanas Aguilaniedo soñaron, con la “sangre de Hispania, fecunda; sólidas, inéditas razas, - muestren los dones pretéritos, que fueron antaño su triunfo.- vuelva el antiguo entusiasmo; vuelva el espíritu ardiente,-que regará lenguas de fuego en esa epifanía”.  Añade Rubén Darío: “¡inclitas razas ubérrimas; sangre de Hispania fecunda!. Latina especie, verá la gran alba  futura en un trueno de alba gloriosa; millones de labios saludarán la 2espléndida luz, que vendrá del Oriente. Oriente augusto, en  donde  todo  lo cambia y renueva la eternidad de Dios, la actividad infinita!”. ¡Inclitas razas ubérrimas sangre de España fecunda!.
Yo creo que los pensamientos de Rubén Darío, tienen como tema dos fines diferentes, uno el  que busca un porvenir mundial de Hispano-América, sin amparar al racismo, sino a la labor humanitaria  y se da cuenta de la voluntad de José María Llanas, de su amor a las virtudes de los hombres, y su inquietud por las costumbres corrompidas y sin repartir entre el pueblo, las buenas costumbres y la cultura. Sus obras son de una rareza y de una exquisitez, que escribe en el papel, de una gran calidad artística y con una originalidad extraordinaria.
 El señor Santafé era un gran amigo de José María Llanas Aguilaniedo, me contó la aventura de José María Llanas Aguilaniedo, que fue la siguiente: “No me llevó a ese cementerio el romanticismo de principios de siglo…iba sencillamente a estudiar efectos, efectivos y subjetivos, cuya grandiosidad a media  noche  y en las condiciones de ánimo en que me hallaba, calculé sacudiría mi espíritu de una manera nueva e imprevista”. En medio de la noche, “descubrió un sepulcro donde estaba enterrada una joven, representada por una bella estatua, a la que conmovido le dirigió sus palabras,diciéndole:muerta mía, vive!.Vea yo moverse tus ojos, levantarse anheloso tu pecho…agítense tus labios estremecidos por convulsiones de amor. Hermoso ángel dormido ¡háblame!. Estaba el oscense “José maría Llanas  Aguilaniedo trabajando en su cerebro el “modernismo”, la pintura, la criminología, el dcadentismo pero se iluminaba su sensibilidad con los sentimientos del corazón,a causa de la belleza de la bella joven”. En estos momentos de encuentro en el cementerio con una estatua femenina de gran belleza, en su interior percibió Llanas Aguilaniedo, una gran emoción, propia de la “locura cerebral”. Eran instantes de emoción humana ante la muerte de una bella joven, que hace ver como un hombre superinteligente, estaba perdiendo la razón. Efectivamente Joaquín Santafé que alcanzó los cien años de edad, fue un testigo de ello, pero se entendía perfectamente con el sabio y con mente alocada. Conocí  al señor Joaquín, pero de José María Llanas, ya no lo vi jamás en esta vida, pero recuerdo su obra, como su novela Pityusa cuando paso por la laguna oscense del Parque de Huesca.
Cuando paso por dicha laguna, recuerdo también a Rubén Darío, amigo de los cisnes y a José Llanas Aguilaniedo, que a sus cuarenta años perdió la razón, pero quedó unida a Joaquín Santafé.

jueves, 21 de marzo de 2024

De la música clásica a la popular


 
 Cesaria Évora

José María Llanas Aguilaniedo

 Wilhelm Richard Wagner

Me encontré hace poco tiempo a un  niño moreno, llamado Lucas, de las Islas del Cabo Verde, que fueron  portuguesas, frente al Senegal. Le pregunté si amaba la música y me dijo que sí. Le pedí que me aclarara si hacía sonar la guitarra o el acordeón, pero él, me dijo que no tenía la suerte de poseer ninguno de esos instrumentos, pero poseía  un escobillo,  baqueta o varilla ligera, que allá entre las olas del océano que rodean las islas, hace que salten  ritmos, al golpearlo contra las cajas y los bombos.  Son ritmos que recuerdan los de la Música Moderna del Pop o del Rock, de los que salen del bombo, con   un-dos-un-dos. Estos ritmos recuerdan los latidos del corazón, como si con ese ritmo, quisiera la música, alimentar la ilusión de los corazones que participan como la baqueta, en esos ritmos. Hay varias clases de escobillos, unos los del encaje, pero el que poseía Lucas era un instrumento de percusión. Hay quien  llama baquetas a esos percutores, que se golpean contra la batería.

Estaba yo sentado alrededor de un  velador y estaba a mí lado un montañés apellidado Allué, (que es un nombre común con las allouettes francesas, alondras castellanas o alodas aragonesas) y con el pelo rojo, en el que se adivinan sus orígenes visigóticos, mezclado con los vasco-ibéricos de Pirineo, me explicó que estudió varios cursos de piano. Y tiene afición a los conciertos, porque dice que son como una especie de rituales, en los que se goza,  pero sin necesidad de consumir alcohol, como lo consumían los indios cuando iban a guerrear con sus caballos. El placer de los conciertos reside en el corazón y en el cerebro, pero poco a poco una multitud de personas van impregnándose con el alcohol durante los conciertos,  como se impregnaban los indios en las guerras.

Al amigo Allué, la música moderna le rima con ritmo de su corazón y pasa el tiempo y sueña con una vida ideal y se ilusiona con un amor de la Humanidad con la Naturaleza, como se ilusionan también los habitantes de Cabo Verde. Igual le ocurre a la “Diva descalza”, que es el sobrenombre que le aplican a la cantante más famosa de Cabo Verde y que se llamaba Cesaria Évora. Los instrumentos musicales que acompañan a su voz son el violín, son el piano, el saxofón, el cavaquinho, semejante al timple canario y el acordeón, pero el ritmo de los bolillos con las cajas y los bombos acompañan sus sonidos y el latir del corazón de Cesarea Évora. Murió a los setenta años y debe continuar en el otro mundo soñando con la canción “morna”, de la que era la Reina, con esa música, como si fuera una mezcla del fado portugués, la modinha brasileña, el tango argentino y el lamento angoleño. Era “la diva de los pies descalzos”, pues así salía al escenario para denunciar la pobreza de su País.

Cantó por todo el mundo y yo la escuché cantando en español: ”Bésame, bésame mucho,  como si fuera esta la última vez, bésame, porque tengo miedo de perderte otra vez”. Mi hija acompañada por su novio, estuvo presenciando su actuación, en cierta ocasión, en Zaragoza.

Le he dicho al muchacho Lucas, que le pida a su madre la morena Filo, que hace funcionar “La Abadía” de Siétamo con su comedor y sus habitaciones, le compre una acordeón, para conservar por el mundo el espíritu portugués, que se extiende por el mundo, desde Timor, Goa Mozambique, Angola, islas del Cabo Verde, Brasil y lo hace convivir en nuestra Península. Filo se parece físicamente a Cesárea Évora, que con sus pies descalzos, protestó contra la pobreza de sus conciudadanos, en tanto, la Filo, reparte alegría con sus diversas lenguas, entre los turistas que llegan a Siétamo.  Quizá esos sonidos que hiciera sonar Lucas, alcanzaran a los portugueses, que en la Autovía de Siétamo,  trabajaban levantando puentes sobre ella. El Conde de Aranda, nacido en Siétamo hizo que el pueblo portugués de Olivenza, pasara a España, como en otros tiempos fueron ambas naciones, portuguesa y española, una sola potencia. Igual que el Gran Brasil, se siente unido a Hispano América, enseñando el castellano por sus enormes y ricas tierras.

La Filo me recordó que en sus tierras del Cabo Verde, se bailaban danzas al Gran Batuque, que posee como un templo divino para el pueblo. Son danzas espontáneas que sirven como una terapia para los distintos grupos humanos. Se logran energías positivas a través del son de los tambores. Se conservan estas danzas en Brasil en Uruguay,  en Argentina, etc. que tomaron para  sí mismos,  los primeros esclavos negros, que desde Cabo Verde se llevaban a América.

Había tres clases de danzas, una la del Herrero, otra la del Guerrero y por fin la del Granjero. Filo se acordó del bastón con que el herrero golpeaba un hierro inexistente con un bastón que tampoco existía, pero su papel lo representaba el brazo de un danzante. Esas danzas eran en honor del dios  Batuque. Era el dios de una religión  africana que se cultiva todavía en el Brasil. Parece ser que existían unas mujeres, ministros o sacerdotes,  a las que llamaban “orhisas”. Filo podría ser una de esas “orhisas” en Cabo Verde, pero parece seguir siendo una “orhisa” no religiosa, sino programadora del hotel de Siétamo. Espero que Filo sea feliz, y le desea que a su hijo Lucas le proporcione un acordeón, para que acompañado por su hija Eva, haga sonar la música  universal de Cabo Verde.

Pero,  por otro lado ha llegado al mundo la música clásica. A mi hermano Manolo,  cuando se estaba muriendo, su hijo le ponía en la mesilla sonidos de Wagner y después de muerto, hizo sonar el Requiem de Mozart. Dicen que el modernismo musical estimula el arte, como la pintura, la escultura y la arquitectura, pero ya hemos visto como los morenos africanos y americanos,  que adoraban a Batuque, veían animarse a los herreros, a los guerreros y a los granjeros. Y al ver a mi hermano oyendo a Wagner y  los oídos de sus familiares escuchando el réquiem de Mozart, se da uno cuenta de la universalidad en el tiempo de la Música. En la biblioteca de mi casa, mi hermano Manolo, se dejó un libro sobre Bhetoven, con que la habían premiado en un concurso en el Colegio Mayor Pedro Cerbuna de Zaragoza; cuando vino de Canadá, en cierta ocasión,  se lo recordé y él emocionado, se lo llevó recordando su música.

Mi pariente  José María Llanas Aguilaniedo revela como la Naturaleza, a través de la música, produce una poderosa emotividad, que nos hace reflexionar  en una fuerte  vida superior, que anima la materia. Don Justo Broto Salanova (Huesca,1951),Doctor en Filología Hispánica, dedicó varios años al estudio del cosmopolita oscense José María Llanas Aguilaniedo, que murió en 1921. Publicó en los “Textos Larumbe”, de Huesca una edición filológica del libro de Llanas Aguilaniedo “Alma contemporánea” y escribió el libro “Un olvidado: José María Llanas Aguilaniedo”.

Nos escribe José María Llanas Aguilaniedo como la Naturaleza nos produce una fuerte emotividad, que nos hace reflexionar en “una fuerte vida  superior, que anima la materia”. Justo Broto, en la Introducción del libro, escribe: ”a la paciencia de los familiares de Llanas, debo datos valiosos, en especial a José Antonio Llanas Almudévar (primo hermano mío), Felisa Aguilaniedo, los hermanos Coronas… a Ignacio Almudévar Zamora, al doctor José Cardús Llanas … y al testimonio de Marieta Pérez (enamorada de la música que tocaba en su casa  acompañada por el periodista  y humorista Capella, por el doctor Barón y por la madre del pintor Saura y de su hermano gran creador de cine, y al de Joaquín Santafé, que murió de más de cien años, cuando a su padre lo fusilaron el año de 1936, los anarquistas), que acompañó a José Llanas Aguilaniedo los últimos años de su vida.

Tenía razón José María Llanas Aguilaniedo, cuando decía que la Naturaleza nos produce una gran emotividad, que nos hace reflexionar en una vida superior, que anima la materia. Gran emotividad me ha producido en mi vida, la muerte de casi todos los hombres y mujeres citados por Justo Broto, “que me hace reflexionar en una vida superior”, y que anima la materia. Pensar en esa vida superior, es necesario para tener esperanza en el futuro, porque si ya no he vuelto a ver a casi ninguno de los personajes que nombra el autor Justo Broto, he contemplado a los cuatro jóvenes Llanas “animados por la materia” musical, cuando en el segundo piso de su casa,  José Antonio, Lorenzo, Pablo y Feliciano, tocaban el piano, el acordeón,  la guitarra y marcaban el ritmo con el jazz-bam, al otro lado de la pared, en casa Pérez, dirigida por Marieta, se escuchaban sonidos clásicos de música. ¡Cómo cultivaban la música los hijos de José Antonio Llanas Almudévar”. Me acuerdo de mis sobrinos,  pero también recuerdo a los adoradores de Batuque, que murieron en África y en América. De las Islas de Cabo Verde se han marchado o se han llevado sus habitantes desde hace siglos, pero siguen cantando en Brasil,  en Uruguay y en la Argentina.

José María Llanas Aguilaniedo, gran amante de la música capaz de expresar los movimientos del espíritu, escribió : “¡Oh diabólica sucesión de notas, cuanto me hacía sufrir!. Corrían y descendían entrelazándose bulliciosas hasta las profundidades del alma, para levantarse luego removiendo el fondo de lágrimas y tristezas que pugnaban por salir revueltas con risas comprimidas…aquello era horrible”. Escribe Justo Broto: ”Unos compases de Bethoven, durante un concierto en casa de los Tubino, en Sevilla, le traen a la memoria antiguas historias que conmovieron su ánimo…”. Pero…”cuando la magnificencia extraordinaria que iba desplegando el andante de la sonata, varió por completo el rumbo de mis pensamientos”.

¿Cómo cambió José María Llanas Aguilaniedo?, sencillamente “empieza en él la polémica del genio y la locura; la degeneración cerebral de Wagner, no es, desde luego, más que un síntoma de modernidad”. Se declara “entusiasta suyo que tenía una imaginación asombrosa y gigante y que le considero como un geniazo”. Pero Paco Selgas, analiza la similitud entre el cerebro de Wagner y el de José María Llanas Aguilaniedo, cuando escribió: ”un muchacho a quien conocía a fondo, tanto que puedo hablar de él como de mí mismo; algo neurasténico él, muy desarrollado de corazón y de cerebro y con una sensibilidad tan extraordinaria, como no he visto otro”.

José María Llanas habla del genio y la locura de Wagner y Pedro Selgas,  compañero de José María escribe sobre el genio y la neurastenia de Llanas.

De la misma forma que  los que danzaban sus dances al Gran Batuque y cantando le pedían que favoreciera al Herrero, al Guerrero y al Granjero, José María Llanas Aguilaniedo, escuchando a Wagner, pensaba que: esa síntesis de las artes debe hacerse como hacía Wagner con sus dramas, sugiriéndolos de su arte musical, con que  le impresiona la misma naturaleza.

Como escribo en este artículo, el modernismo musical, estimula el arte, como la pintura, la escultura y la arquitectura, como animaba a los africanos, unos guerreros, otros herreros y también a los granjeros.

Sí, la música hace crecer el arte, pero también la virtud, como se ve en la cantante Cesárea Évora, que para pedir la justicia para los pobres, cantaba siempre descalza en el escenario.

José María Llanas Aguilaniedo, que fue un intelectual, “acabó siendo un enfermo, sutil, complicado, emotivo, lánguido y mórbido”. La caridad de su hermano Feliciano Llanas en unión de su esposa Pilar Almudévar, hermana de mi padre, lo recogió en su casa y el ayudante de Farmacia Joaquín Santafé, lo acompañó en la vida que le quedaba, haciéndosela más serena.

José María no bebía alcohol ni tomaba drogas, como los indios norteamericanos, en sus combates sobre los caballos.

Las golondrinas

Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...