martes, 16 de junio de 2026

Don Quijote, antes y ahora



A Lope de Vega le mandó Violante hacer un soneto, por lo que se deduce al leer:”Un soneto me manda hacer Violante y en mi vida me he visto en tal aprieto, catorce versos dicen que es soneto, burla burlando van los tres delante”. Lope era Lope y claro, burla, burlando escribía un soneto; su fecundidad era proverbial, tanto que en menos de horas veinticuatro, no sé cuantas pasaron de las musas al Teatro. Además, en aquellos tiempos, en que el amor era el “primum movens” de aquellos caballeros, si se lo pedía Violante, lo que me extraña es que no escribiera cien sonetos en lugar de uno. A mí, no me mandan hacer un soneto, me ordenan escribir sobre el Quijote y con mayor motivo que Lope, “en mi vida me he visto en tal aprieto”. El que me manda meterme en libros de caballerías es como Don Quijote,”seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador”.El caballero tiene otras analogías con el de Cervantes; éste “se daba a leer libros de caballerías”,”y así llevó a su casa cuantos pudo haber dellos” y áquel, que me ha ordenado perorar, también tiene en su casa libros en abundancia, hasta de caballerías, ya que posee hasta el Quijote de Avellaneda. Este caballero es Don Federico Balaguer y cuando pienso que un sabio me manda escribir, me río y sólo me queda, como a Lope, pero en pequeño, tratar de burla burlando, llenar otros tres o cuatro folios, además del que ya llevo por delante. Yo creo que resultará sencillo, pues medio mundo se burla del otro medio, los cuerdos de los locos y estos de aquellos. Hay personas razonables, que como Don Federico Balaguer se dedican a “desfacer” entuertos históricos, o, como Miguel de Cervantes que dedica a su Don Quijote a deshacer los entuertos que causaban los libros de caballerías en sus tiempos. Esos libros estaban escritos por personas a las que la razón de su sinrazón, se les hacía razón. Ante tales desvaríos, no valía la fuerza de la razón; el único recurso que le queda al escritor para combatirlo es la ironía, la sátira y la burla. Unamuno nos hace ver que el Quijote es una burla de un género literario que hizo que al caballero, se le secase el cerebro,”de modo que vino a perder el juicio”. La era Gütemberg se había iniciado en el siglo XV y el invento de la Imprenta, que pudo transformar a todos los hombres en razonables y razonadores, llevó la sinrazón a Don Quijote y a otros muchos más. La misma Santa Teresa se tuvo que apartar de la lectura de los libros de caballerías, para poder llegar a hacer de la mística un esquema racional en “Las Moradas”. En la obra de Martín de Riquer, titulada “Introducción a Don Quijote” se lee que Alfonso de Fuentes, cuenta en su Summa de Filosofía Natural (1547), el caso de “un personaje que se sabía de memoria el Palmeril de Oliva y no se hallaba sin él, aunque lo sabía de cabeza”. En el Arte de Galantería de Don Pedro de Portugal, se describe como lloraba toda una familia porque se había muerto Amadís de Gaula; un gran señor italiano sé desesperaba al leer que Amadís hacía penitencia, como cuenta Lope de Vega en su novela Guzmán el Bueno. Hay quien se pregunta si Cervantes quiso en su obra afirmar que todos estamos locos. He hablado antes de personas razonables o cuerdas y de personas de la sinrazón o locos y el mismo Cervantes opone a la locura de don Quijote, el sentido común de Sancho Panza, pero la sabiduría popular afirma que de poetas, músicos y locos, todos tenemos un poco. Creo que sería tan disparatado ver por todas partes castillos encantados y sutiles Dulcineas como tener el concepto sanchopancesco de “muera Marta y muera farta” y el deseo de que todas las Martas se convirtieran en “fembras placenteras”. A lo largo de la obra se observa como Don Quijote se va haciendo más realista y como Sancho, por ejemplo, en la Insula Barataria, donde lo nombran gobernador, pronuncia frases que se apartan de lo concreto y entra en conceptos abstractos como la Justicia. Don Quijote es un insensato, no muestra sentido del humor, es un utópico y las utopías son como el onanismo y el insensato sueña en princesas y como utópico está separado del erotismo, que habitualmente ponen en acción los Caballeros andantes. Soñaban como locos, los caballeros andantes en princesas encantadas y defienden damas, que tal vez lo fueran por su posición social, pero que muy bien se pondrían a cantar la reciente y escandalosa canción que dice: ”Yo quiero ser una zorra”. Sancho Panza es excesivamente sensato y carece también del sentido del humor, haciéndole su realismo, creer solamente en aquello que tiene al alcance de la mano y se le escapa también el erotismo, para convertirse en posesión material. Los utópicos y quiméricos, en su vida particular o en la pública, si la ejercen, ven sus chifladuras desmoronadas ante la realidad, después de mostrarse violentos, ya ante los molinos de viento o ante los rebaños de ovejas, entes pacíficos por antonomasia y en los que ellos sólo ven fantasmas enemigos. Los absolutamente sensatos podrían pasar por bueyes embelesados en su ciencia. ¿Dónde está el mérito de Cervantes?. Yo creo que en la ironía con que nos conduce a la realidad de cómo debe ser la persona humana, tan alejada de Amadises y de Dulcineas como de Sancho Panza y Maritormes. No es el Don Quijote una simple sucesión de relatos chuscos, que constituirían una payasada, como ocurre en alguno de los que salen en el Avellaneda, como en el capítulo en que Don Quijote y Sancho, camino de Zaragoza, entran a expoliar un melonar y salen a palos. El payaso es un hombre alienado, no es un hombre auténtico, está enmascarado de listo o de tonto. El mérito de Cervantes es hacer ver, por la ironía, como no debe ser el hombre; es intentar apartar al hombre de la alineación; pero la grandeza de su obra es que es universal en el espacio (cientos de ediciones de sus obras en casi todas las lenguas) y en el tiempo. Si en la era Gütemberg fueron los libros de caballerías y de otros géneros alienantes, sigue habiéndolos en la era Mac Luhan. Mac Luhan era canadiense y ha muerto hace poco tiempo. Anunció el fin, quizá exagerando un poco de la letra impresa, sustituida por las computadoras, la televisión, los vídeos, etc. Siempre se ha dicho que una imagen vale más que mil palabras, pero yo me pregunto: ¿no será mejor una imagen acompañada de una hermosa y precisa descripción?. Estas palabras me recuerdan que Cervantes ironizaba los libros de caballerías, no sólo en su fondo, sino también en su forma. No otra es su intención cuando escribe: “apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus hermosos cabellos y apenas los pequeños y pintados pajarillos con sus arpadas lenguas habían saludado con dulce y meliflua armonía la vanidad de la rosada aurora, que, dejando la blanda cama del celoso marido, por las puertas y balcones del manchego horizonte a los mortales se mostraba, cuando el famoso caballero Don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y empezó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel”. Este texto, a pesar de ser una ironía contra el estilo literario de los autores de los libros de caballerías, a mí me encanta leerlo y releerlo y me gustaría acercarme en los escritos a su calidad literaria. Pero estaba hablando de la bipolarización que se plantea entre Gutemberg y Mac Luhan y yo creo que sigue siendo necesaria la lectura y que la del Don Quijote será siempre aleccionadora. La escritura hace pensar, los chinos representan con signos sus palabras monosilábicas, los fenicios sustituyeron los dibujos por consonantes y vocales, pero todavía podemos ver dibujadas las “ideas de las cosas”, en las cuevas primitivas. Con estas imágenes, si no las acompañamos de una descripción escrita, podemos volver al bisonte de Altamira. ¿Qué conclusión podemos sacar de este concurso?. Yo personalmente tengo la mía, que le agradezco a Don Federico por haberme mandado intervenir en este acto lo que me ha obligado a leer, como a los concursantes, textos del Quijote y a reflexionar sobre ellos. Estas lecturas y estas reflexiones nos han ayudado a comprender el mundo actual y a percatarnos del paralelismo entre Don Quijote con escritores actuales. La alineación que antes producían los libros de caballerías, las producen ahora el consumismo, la televisión, el cine, la masificación, los dogmatismos, los fanatismos y una vaga conciencia de inseguridad en el porvenir colectivo y en el de cada joven e incluso de cada persona mayor, como yo mismo. Se celebra estos días el aniversario de Ortega, que decía que los españoles consideraban “funesta la manía de pensar”. Algunos lo descalifican porque no pensaba como ellos, pero yo animo a los jóvenes a que piensen por sí mismos y ahora que han leído el Quijote que sigan leyendo otros libros. Kafka en su obra “El castillo”, habla de como en él se hallan hombres con poder, que tienen siempre palabras, buenas palabras, pero los hombres que están fuera, están inermes, desalentados e impotentes para alcanzar otra Dulcinea, que es un conjunto de sueños de felicidad y de libertad. José Luis Castillo Puche describe como Kafka ha sabido ”poner en alegoría no sólo el destino incierto del hombre”, ”sino que a través de sus personajes atónitos y acosados, alucinados o poéticos en medio de la grosera vulgaridad, ha dejado testimonio de la auténtica conciencia de nuestro tiempo”. A Don Quijote lo interferían gigantes, que eran molinos de viento, a los hombres, en sus sueños los interfieren también gigantes que son todopoderosos en sus torres del castillo del poder: ”burocracias de hierro, automación y la deshumanización de la maquinaria estatal, social, científica, económica y técnica, cuyo objetivo es hacer que el mundo funcione sin tener en cuenta al hombre”. El mismo Cervantes sufrió en sus carnes los vituperios del poder. Cervantes, en situación de pobreza envió al Consejo de Indias una serie de méritos que le podrían hacer merecedor de un empleo en América y aquellos méritos eran los siguientes, su pérdida del brazo en Lepanto, el cautiverio de Argel, la misión que desempeñó en Orán, los que tenía su hermano Rodrigo que había también peleado en Lepanto y el desamparo de sus hermanas. Se lo denegaron, pero su Don Quijote, como decía mucho antes Don Juan Manuel de los libros fue “melecina”, que con su bálsamo de optimismo y de ilusión ha curado muchas mentes humanas y las ha aliviado en el curso de los años.

domingo, 14 de junio de 2026

El Reino de los Mallos, antes y ahora


Bajando desde Jaca a Huesca, siempre veía al lado del modesto río Asabón, el desvío que conduce a Villalangua. Siempre que por ahí pasaba, imaginaba un aspecto rural o de abandono de tal pueblo, que tan pocas veces aparece en las historias. Pero un día, decidí entrar en él y quedé maravillado por encontrar un pequeño pueblo, que no tenía ruinas entre sus casas, con una bella iglesia y un Hotel-Posada, que en un alto acantilado sobre el río Asabón, ofrecía a la vista un verde valle, con una corona de Mallos, señalando el cielo, que recuerda los de Riglos, los de Agüero, de Loarre y todos los del viejo Reino de Doña Berta, que dominan el valle. Estábamos en invierno y no vimos a nadie, pero se adivinaba un pasado glorioso y tranquilo, cerca de Navarra, ya que por Biel se caminaba para ir a Pamplona, pasando por el primer pueblo navarro, es decir el de Sangüesa. En el mapa del antiguo Reino no aparece Villalangua, pero dicen que este pueblo, fue siempre un refugio de pastores, hasta el siglo XVII, en que se fundó el pueblo. Pertenece al Ayuntamiento de Riglos y como este pueblo exhibe sus mallos, palabra que en lengua vasco-ibérica significa “formación rocosa”. Son los mallos como columnas de piedra roja de distintas alturas, que se elevan al cielo y surgen de distintos puntos del Reino de los Mallos. Existió este Reino durante un escaso tiempo, ya que Pedro I, rey de Aragón y de Navarra e hijo del Rey Sancho Ramírez, muerto en la muralla de Huesca por las flechas de los moros, se casó el año 1097 con Berta, de la que se sabe únicamente que era italiana. Murió Pedro I en 1104 y le dejó como dote, entre otros pueblos Murillo de Gállego, Riglos, Marcuello, Ayerbe y otros, ya en la tierra llana. Ella era Reina y Ubieto Arteta le completó el nombre al Reino llamándolo el de los Mallos. No había tenido Pedro I hijos con su primera mujer y tampoco los tuvo con la Reina Berta. Allí quedó de Reina, y los nobles la observaban, para ver si daba síntomas de estar embarazada. No dio a luz y al poco tiempo, en 1110, desapareció del Reino, sin conocerse nada de su vida. ¡Dios mío, que tierras aquellas en que no nació ningún niño para ser Rey de Aragón, cuando de esas mismas tierras habían salido aquellos mallos, que en lugar de indicar la dirección de Zaragoza, señalan todavía el cielo!. Si, a Zaragoza se dirigió el hermano de Pedro I, que fue Alfonso el Batallador, como bajaban las aguas del río Gallego al Ebro. En el Reino nominal de los Mallos, permaneció Agüero, situado en un terreno legendario, pues en él está la iglesia de Santiago , donde se encuentra esculpido el Rey Sancho Ramírez y por aquellos caminos por los que iban a Navarra, se encuentra Villalangua y muy cerca el desparecido pueblo de Salinas de Jaca, donde vivió mi amigo Sebastián Grasa, que corrió aquellos parajes, llegando al pueblo navarro de Sangüesa, al que acudía al Notario. De Sangüesa a Sos del Rey Católico, tuvo que acudir la madre del Rey Fernado el Católico, para ser Rey de Aragón. A Salinas Viejo acudía a veces Sebastián Grasa pasando por la “osqueta” de la Foz de Salinas. Entre Salinas y Agüero se alza el monte de los Tres Obispos a 1224 metros sobre el nivel del mar; allí se reunieron tres obispos medievales, en una zona hermosa, que vive del turismo. Por Marcuello pasaba la Vía Romana y desde su castillo se observaba la tierra de la Sotonera. Está aquella tierra solitaria de hombres sin embargo es el reino de los buitres. Dicen que San Juan de la Peña es el panteón de aquellas tierras, Jaca la Catedral y subiendo por Marcuello, se llega a Loarre, que es el observatorio hecho por el hombre, para engrandecer a estas tierras de los Mallos. El río Gállego recorre dicho Reino y se guardan sus aguas en el Pantano de la Peña; saliendo de éste, se llega a Murillo de Gállego, donde se encuentran la Montaña con La Tierra Baja. Hace años subí a lo más alto del pueblo a visitar la mula de un pastor; allí mismo se encontraba una ermita que me inpresionó. Al lado del pastor vivía una señora viuda, con su vestido negro y su toca que le tapaba sus cabellos blancos y entramos en conversación y ella, en su soledad, me invitó a tomar agua fresca, que yo le agradecí y todavía me acuerdo de ella y de su obsequio. En la carretera hay una Bodega, productora de vino. Entré a ver a su dueño, que es amigo mío y le compré una botella de buen vino. Porque en Murillo empieza la Tierra Baja y en ella se encuentran viñas fecundas y abundantes. Desde la fachada de la Bodega, parecen expuestos a la vista de los vecinos de Murillo, los Mallos de Riglos que son un espectáculo maravilloso. Están Riglos y Murillo separados por el río Gállego o Galaico, porque nace en las Galias. Por este río navegan multitud de canoas, muchas de las cuales las traen del País Vasco. La abuela del “cobalto” de Murillo, al lado de una ermita, para mí, representa el pasado de Murillo y las aguas del Gállego, surcadas por las canoas, parece ser que buscan el progreso, camino de Zaragoza.

Se ven las llanuras de Ayerbe, desde Agüero, Murillo, Marcuello y Loarre. Era Ayerbe la capital del Reino de los Mallos. Desde este pueblo hay una carretera por la que se va, pasando por Biscarrués, a Fuencalderas y a Biel, al lado de Navarra. Se nota un ambiente de que Ayerbe iba a más, pero se ha quedado fuera de la autopista que va por Sabiñánigo y la ha dejado aislada de Pamplona. Por Erla y Egea de los Caballeros se llega a Sádaba, donde se alza un enorme Castillo y desde este pueblo al navarro Carcastillo, la carretera es buena hasta la provincia de Navarra, pero parece que a ésta no le interesa la comunicación con las Cinco Villas aragonesas, porque su parte de carretera es mala. El Reino de los Mallos quería imitar a Zaragoza, pero no puede salir de lo viejo más que de lo antiguo. Quedan los brujos de San Felices, las brujas de Salinas de Jaca, con las que convivió mi viejo amigo Sebastián Grasa y queda el recuerdo del Saltamontes de Murillo, pero el progreso de Zaragoza y de Navarra, que tiene el terreno de Pitilla de Aragón en las Cinco Villas y que en tiempos pasados hablaron el vasco, lo evitan los modernos gobiernos, que pueden decirse demócratas, pero olvidan la belleza del Reino de los Mallos y de su capital Ayerbe, en que vivió Ramón y Cajal y que es un lugar que nos comunicaría con el pueblo navarro, que de sus pantanos saca agua para todas sus comarcas, para beber sus habitantes y para industrializar las diversas zonas de Navarra.

sábado, 13 de junio de 2026

Amor desinteresado






“Por el mes era de Mayo, cuando hace la calor, cuando los enamorados van en busca de su amor”. Como corría el mes de Mayo y hacía calor, mosen Marcelino creyó que aquella hermosa mujer, que preguntaba por su difunto marido, acudía a la llamada del amor.

Pensó que se trataba de un amor puro, sin ningún interés, seguramente querría enterrar a su esposo en tierra sagrada, pues la señora le habría advertido que el cadáver estaba enterrado en el monte, debajo de una carrasca.

El cura estaba contento, además de por ser Mayo, porque se le ofrecía la oportunidad de complacer a una hermosa mujer, a cuyos encantos no es fácil ser inmune, aún siendo sacerdote y porque como corrían tiempos de penuria, tendría ocasión de cobrar un duro para él, una peseta para el sacristán y calderilla para los escolanos. Estos, por mandato del sacristán, fueron corriendo a buscar al señor Joaquín Puyuelo, que por su profesión de podador y “leñacero”, conocía todas las carrascas del monte.

El mosen había recibido a sus visitantes en la “solanera” que tenía en su casa, pues en la sala tenía instalada una capilla y en el balcón colgaba una llanta de camión, que al golpearla con un martillo, sonaba como una campana. La iglesia parecía una venta robada pues, durante la Guerra, había sido usada como garaje e incluso había un foso para reparar vehículos.

He hablado de los visitantes y es que la señora venía acompañada por un caballero.

El señor Joaquín no tardó en llegar, se le explicó que se trataba de localizar el cadáver del esposo de la hermosa y el cortejo fúnebre se puso en marcha hacia la carrasca. El podador, limpiador lo llamamos aquí, entró en su casa, que le venía de paso, a cogerse la “jada”. Parecía un entierro sin muerto, pero se trataba en realidad de un desentierro. Y poco le costó al señor Joaquín desenterrar al difunto, pues en las guerras se pierde poco tiempo en cavar, si no hay un negrero, que a fuerza de culatazos, te hace trabajar. Un gitano de Barbastro decía que lo pasó muy mal durante la Guerra, porque lo hicieron palear para enterrar muertos. El cadáver quedó patente, no tenía ni caja. El cura habló de la necesidad de ir a buscar unas parihuelas, para llevarlo al cementerio.

Aún no había acabado de hablar el cura, cuando el caballero acompañante, se lanzó sobre el muerto y se puso a buscar algo en el pequeño bolsillo del pantalón, bajo la cintura, en el que antes se llevaban los relojes, y en el que ahora al haber perdido su objetivo, algunos hombres esconden aquello que no quieren que vean sus mujeres, y sacó lo que buscaba: un hermoso reloj de plata repujada. Se lo entregó a la señora, que lo metió en su bolso al tiempo que, dirigiéndose a mosen Marcelino Playán, le decía:"es que sabe, este hombre es ahora mi marido”. Este, cogiendo del brazo a la bella y sin decir gracias ni adiós, se fueron, como se iría cualquier bestia con su bella hembra.

Al desenterrador, a pesar de ser un hombre endurecido por haber comido pan de mil hornos, le entraron ganas de llorar, pero reaccionó y todavía me parece oír por las noches su mezcla de juramentos y de risas. Después echó tierra encima y “s’en fue”. El cura se quedó sin duro. El pobre ya murió. El sacristán, a pesar de todo, siguió siendo feliz, pero con la pequeña frustación de que después de haber aprendido latín, el siguiente cura se puso a decir la misa en castellano. Los escolanos viven en la emigración, pero yo, a pesar de lo anteriormente narrado, no pierdo la fe en el amor. Y es que el primer amor, no se olvida nunca y siempre nos conmueve. El segundo marido o la bestia, como ustedes lo quieran llamar, también murió.

La doble viuda cobraba su pensión, pero descubrió que renunciando a la del segundo marido, podría cobrar la del primero, que iba a ser más sustanciosa y además los ¡larguísimos atrasos!. Y dicen que ha hecho los trámites para volver a su primer amor, que mientras no se demuestre lo contrario, es el verdadero.

viernes, 12 de junio de 2026

Tierras aragonesas y antes navarras


Hay una comarca de aspecto abrupto, ocupada por Sierras que no son muy elevadas y en otros tiempos abundaba en ella la ganadería trashumante, hoy casi desaparecida y sus tierras están escasamente cultivadas. Por el norte limita con la cuenca del río Aragón, que se introduce en Navarra por Yesa, encima de Sangüesa y de Sos del Rey Católico y por el Este la recoge el río Gállego, que baja a Ayerbe cerca del pueblo de Agüero y de Salinas de Jaca, el nuevo, pues el viejo ya desapareció hace algunos años. Salinas se despobló y uno de sus habitantes, Sebastián Grasa, vive hoy con sus ciento y un años en la Villa de Siétamo( ya muerto), como se están quedando casi sin habitantes Sos del Rey Católico y Longás. A Longás se puede ir por la carretera de Jaca, desviándose a la izquierda por un camino, poco antes de llegar a la ermita de Santa Bárbara. La Sierra de Santo Domingo con su cumbre a mil quinientos veintitrés metros de altura, arranca cerca de Salinas todavía en la provincia de Huesca y tiene en su vertiente Norte el pueblo zaragozano de Longás. En su monte nace el río Onsella, que pasa por Lobera de Onsella y por Isuerre,con un fondo de valles, hondonadas y montañas. En el Norte de la Sierra de Guara, cerca de Santa Eulalia la Mayor o Santolaria, como la llamamos en aragonés, se encuentran las ruinas de un pueblo, ya desaparecido, que se llama Isarre. Se encontraron en la Sierra de Santo Domingo, materiales arqueológicos, que se exhiben en el museo de Pamplona. Más al Oeste pasa el río por Navardún y por Gordún, donde se eleva un castillo, que fue erigido a consecuencia de las invasiones de los navarros durante los siglos XIV o XV. Debajo del río Onsella, entre Isuerre y Navardún se encuentran situados dos enclaves navarros, con el pueblo que los preside de Pitilla de Aragón. Antes de llegar a Navarra, donde desemboca en el río Aragón, pasa por encima de Sos del Rey Católico. Esta villa fue en tiempos la capital de las zaragozanas Cinco Villas, pero ha ido poco a poco perdiendo sus habitantes y conviviendo con la próxima e industrializada Villa navarra de Sangüesa. En 1452 se encontraba en dicho pueblo navarro la madre de Fernando el Católico y al darse cuenta de que luego iba a dar a luz, se trasladó urgentemente a Sos, para que su hijo naciese en Aragón. Llegó a casarse Don Fernando con Isabel la Católica, lo que traería la unidad a España.

Es una Villa con notable arquitectura civil y religiosa, donde se encuentra la iglesia de San Martín de Tours, que fue la capilla privada de los señores navarros de Sada.

La conversación con el señor Grasa, me ha obligado a pensar y a escribir esta pequeña descripción del Valle de Onsella y su comarca oscense, zaragozana y navarra, pero leyendo el Diario del Altoaragón del domingo veintisiete de Junio del año dos mil cuatro sale un artículo sobre “La escultura románica, seña de la identidad del Pirineo”, he visto como desde Oloron hasta Sangüesa estamos pisando el Camino de Santiago, que pasa después de Oloron, por Jaca, por San Juan de la Peña, por Sos del Rey Católico y por Sangüesa. La tradición señala a dicho camino de Santiago como un medio de comunicación, en aquellos tiempos, que condujo a que llegaran a España las tradiciones nórdicas, entre las que se encuentra la del hombre que luchaba con un león. Entre los capiteles fotografiados por Pierre-Louis Giannerini en la Exposición expuesta en la Casa de la Cultura “María Moliner”de Jaca, figuran dos de la iglesia de San Esteban de Sos, ”uno de los cuales representa a dos mujeres acuclilladas con la falda levantada, las piernas abiertas y mesándose los cabellos, el otro, una pareja de aves con los cuellos enlazados que se picotean las patas”.

Están nuestros archivos y bibliotecas llenas de datos sobre la Historia de esta Comarca, incluyendo las Guerras Carlistas durante el siglo XIX, pero la memoria de las gentes ha perdido los datos que vivieron sus padres y abuelos; por eso me causó impresión lo que dijo el señor Sebastián Grasa, que ya tiene ciento un años de edad, sobre un caso ocurrido en su pueblo natal, ya desaparecido, Salinas de Jaca el viejo y desarrollado después por la ribera del río Onsella y terminado en la navarra Sangüesa. Yo había escuchado a mi padre relatarme algunos sucesos ocurrido en el siglo XIX, pero ya casi no me acuerdo de ellos, en cambio cuando oí hablar al señor Sebastián ,tomé mucho interés por lo que contaba, porque este hombre conserva las tradiciones históricas, que ninguno de los actuales habitantes puede recordar, porque no las vivió ni oyó hablar a nadie de ellas. Para recordarlas haría falta que fuéramos más viejos que “los caminos” y como no lo somos hay que preguntarles por el pasado a aquellos que se aproximan a esa vejez. Por eso yo escuché con interés el relato de Grasa, que

comenzó diciendo que un día llegaron a Salinas de Jaca unos carlistas que debían ir a Navarra y su padre que los vio, decía que apresaron al cura del pueblo y ataron a su casera en la cocina, en el mismo suelo, diciéndole que no gritara. Se llevaron al cura y cuando en el campo llamado Castillón encontraron a un hombre labrando con una vaca y un caballo, le quitaron el caballo y en él acomodaron al cura y se fueron hacia Navarra por el Valle del Onsella. El señor Sebastián no perdía detalle en su narración y nos recordó a los que lo escuchábamos que él conoció al hijo del dueño del caballo robado. En la Sierra de Santo Domingo, donde se encuentra el pueblo zaragozano de Longás, abandonaron al cura. Este se encontró solo, pero se topó con un “pecero” apodo con el que llamaban a los habitantes de Longás, donde “la pez” se usaba abundantemente para marcar los ganados; estaba el hombre cortando plantas de boj, para hacer cucharas de “palo” y al ver al mosen, lo llevó a Longás, donde se juntó con su párroco, que lo atendió y ya se marchó a Salinas, donde encontró a su casera todavía viva, cuando ella creía que el cura ya estaría muerto.

Se preguntaba Sebastián: ”¿para qué querrían al cura?, porque no lo mataron pero lo abandonaron en la Sierra de Santo Domingo”. Yo le dije que tal vez se lo llevarían para que no los persiguieran, ante el temor de que si lo hacían, matarían al capturado mosen. Además, le dije al Señor Sebastián: aquellos carlistas, hartos de cantar “Somos los voluntarios del Rey Don Carlos, ¡vivan sus fueros y religión!”, no podían resistirse a practicar la violencia ,que consigo llevan las guerras.

El caballo lo utilizaron hasta que llegaron a Sangüesa, donde lo dejaron abandonado, pero unos pastores lo vieron y dieron cuenta. Avisaron los de Sangüesa a los pueblos vecinos y se fue corriendo la voz, de tal manera que el dueño del caballo fue a buscarlo y se lo entregaron. Parece ser que tardó bastante tiempo en aparecer el caballo.

Cuando acabó el relato de los hechos ocurridos en el Valle de Onsella, me insistió en contarme la cantidad de contrabandistas que iban por Navarra y Aragón, diciéndome que durante las Guerras Carlistas pasaban mucho por aquella zona las partidas militares y guerrilleras y los contrabandistas, que tenían un control en el pueblo de Milagro en Navarra, donde estaban cuarenta carabineros. Traficaban con oro y con seda que traían de Francia. Cuando eran pocos los contrabandistas, los carabineros los cogían, pero en cierta ocasión iban cien machos, cada uno con su carga, para repartirla a partir de Zaragoza. Iban conducidos por hombres que llevaban un trabuco cada uno. Los vieron los carabineros, pero dijeron :”Esto vamos a dejarlo porque si no, convertiremos esto en un reguero de sangre”.Es que los contrabandistas con sus trabucos no tenían miedo.

Vi confirmada la idea tradicional de Grasa al leer en el libro del Doctor Ramón Guirao, titulado El Altoaragón durante la Guerra Realista (1821), en el que trata de los contrabandistas de Naval y dice :”En esta época el contrabando es un medio habitual de vida y de él no escapan los habitantes de Naval …en la que gran parte de sus autoridades son de ideas realistas y están asociadas para la práctica del contrabando”.En esta época de guerras, cuando un hombre no era guerrillero, se convertía en contrabandista.

El padre de Sebastián murió en 1927, a los cincuenta y ocho años de edad lo que nos indica que nació en mil ochocientos sesenta y nueve. La última Guerra Carlista acabó coincidiendo con la apertura de las Cortes con el fin de debatir la Constitución de mil ochocientos setenta y seis. Decía Sebastián que su padre entonces era un “zagal” y si nació en 1869 y la Guerra acabó en el año 1876, tendría entonces unos siete años.

Pasó el señor Sebastián más guerras durante su larga vida y todavía andan los hombres luchando unos contra otros.¿Cuándo llegará la paz al mundo?.

jueves, 11 de junio de 2026

Creer en el Futuro



“Unamuno decía, las manos son grandes fraguadoras de inteligencia, las manos crean espíritu”. No se conformaban los monjes con el estudio de los textos sagrados, sino que el trabajo manual constituía otra base de la vida monástica. Se daban cuenta de que las manos son fraguadoras de la inteligencia, ya que ellas crean espíritu, porque el diálogo mano-cerebro, ha tomado desde siempre parte en el proceso de la formación del hombre. El marxismo veía en el hombre una fuerza del trabajo y quería que el hombre trabajara más y más, pero los antropólogos han visto la grandeza del diálogo mano-cerebro. Los capitalistas tampoco se han fijado en la fuerza intelectual del trabajo, sino que se han fijado únicamente en el dinero resultante del que quieren aprovecharse ellos mismos. En cambio al monje, como dice Pilar Moreno Rodríguez, “le une en solidaria armonía el trabajo de todos los humanos, y le permite compartir el pan con huéspedes y peregrinos”. Luego han sido muchos los hombres los que han creído ver la felicidad en el escaso trabajo y en el dinero y este comportamiento nos ha conducido, como dice Jean Claude Trinchet, presidente del Banco Central Europeo a “tiempos verdaderamente dramáticos” para la economía, dejándola situada en “la más difícil” situación desde la primera Guerra Mundial. He estado en una nave industrial a repasar el coche y en ella he encontrado un folleto en el que la Federación de Empresarios de los Polígonos Industriales de Huesca va a organizar una conferencia de un Licenciado en Filosofía y Técnico Superior por el ISCEUM de la Universidad Complutense. Son muchos los objetivos, pero uno de los más importantes es “proporcionar a los asistentes, informaciones, datos que permitan hacer un autochequeo de sus empresas y de su posicionamiento de cara al futuro inmediato”. Me ha causado este hallazgo una gran satisfacción el darme cuenta de que en estos momentos “qué son verdaderamente dramáticos”, la Federación de Empresarios de Polígonos Industriales de Huesca, no se entregan al abandono del trabajo y de la producción, sino que filosofan sobre el pasado , el presente y el futuro. Lo que les importa en primer lugar es el futuro, pues dice el folleto esta frase de Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Se alegra uno al comprobar cómo entre nuestros empresarios los hay valientes y no se desaniman en seguir su trabajo, que da alegría a los trabajadores. Esos empresarios quieren lo mismo que los alemanes, después de la Guerra Mundial, que levantaron la casi anulada economía de su país. Añaden el pensamiento de Michel Eyquem de Montaigne: ”No existe el presente: lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado”. Nadie mejor que el conferenciante para alcanzar ese punto de unión, porque además de Técnico Superior, es Licenciado en Filosofía. Se ha dado tal vez en su cerebro el fenómeno que se daba en los cerebros de aquellos monásticos, que al desarrollar su trabajo, se elevaba su nivel intelectual.


miércoles, 10 de junio de 2026

Julio Casabona, un veterinario aragonés en Mauthausen



Cuando uno visita los cementerios, no oye el sonido de las palabras ni los lamentos ni las risas de los seres humanos, allí enterrados, pero uno, sin embargo, escucha los amores, las alegrías y las penas de la vida de aquellos que ahora están muertos. He pasado por el camposanto de Sariñena, donde está enterrado con su esposa María Cruz Anoro Barrieras, Julio Cesáreo Casabona Marías. ¿Quién era este Julio Casabona? Era el hijo del veterinario Julio Felipe Casabona y Gracia, nacido en Monegrillo, en 1882. Ingresó en 1896 en la Escuela de Veterinaria de Zaragoza, acabó la carrera y estuvo ejerciéndola en Sariñena. Ahora parece extraño que los estudiantes que querían hacerse veterinarios fuesen a estudiar a centros denominados Escuelas. A mí no se me hace extraña tal denominación, porque aunque estudié toda mi carrera en la Facultad de Veterinaria de Zaragoza, me matriculé en el edificio donde se asentó dicha Escuela y que estaba cerca de las ruinas de la Puerta del Carmen. Dicen que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero yo creo que nuestras vidas están llenas de risas y de lágrimas, que se hacen eternamente presentes al Señor. Esto le pasó también al veterinario Julio Casabona, porque fue feliz en Monegrillo en la casa de labrador de su padre y de su madre, después se casó, en 1904, en Sariñena con Ascensión Marías Allué, en tal pueblo nacida, con la que tuvo dos hijos, a saber, Antonio y Julio Cesáreo.


Como a tantos y tantos españoles, nos estaba llegando la profecía del poeta, que dice así: “Españolito, que al mundo vienes, te guarde Dios, que una de las dos Españas, ha de helarte el corazón”. Daba igual que uno fuera monárquico o republicano y el veterinario Julio Casabona Gracia, “el día 14 de Julio de 1936 escribía a D. Diego Martínez Barrio, lamentando, entre otras cosas, el asesinato de Calvo Sotelo y comentándole la tensa situación que se vivía en Sariñena ... recordando una carta que, un año antes, había dirigido a su compañero y correligionario, el veterinario Félix Gordón Ordás, sobre el desprestigio de la clase política española”. Le recordaba también la “necesidad de imponer la autoridad y el cumplimiento de la Ley”. A los pocos días llegó la Guerra Civil y fue incorporado en el Ejército como Alférez Veterinario y sus dos hijos también participaron en la contienda y acabada ésta, huyeron a Francia y estuvieron internados en un campo, a orillas del Mediterráneo. ¡Bienvenido mal, si vienes solo!, pero no les llegó sólo el mal de nuestra guerra, sino que en la segunda Guerra Mundial y siendo voluntarios en los servicios de la Línea Maginot, fueron detenidos por los nazis y enviados al campo de exterminio de Mathaussen. En este campo había unas porquerizas, donde al tiempo que los humanos adelgazaban, tenían que engordar los cerdos. Su propietario era el comandante Ziereis, que cuando se enteró de que había un veterinario prisionero, lo puso al frente de la granja. Al darle tal encargo le dijo al veterinario Julio: “La vida de un prisionero español me importa muy poco al lado de uno de mis hermosos cerdos. Para mí, un cerdo de éstos está muy por encima de cualquiera de vosotros, porque sois unos subhombres”. No era Julio un subhombre, sino un hombre entero, pues ayudado por sus dos hijos y por su amigo Cabezas, se dedicó, durante los cinco años que estuvo sometido al terror de ese campo de muerte, a organizar un grupo de auxilio a sus compañeros, salvándoles la vida a muchos. Encargó a su hijo llamado como él, Julio, que transportara patatas y remolachas, destinadas al alimento de los cerdos, a un escondrijo de las porquerizas para dar de comer a los compañeros más extenuados, evitándoles la muerte. Al acabar la Guerra, se dispersaron por el mundo, muriendo Don Julio en Montevideo el año de 1961. Su hijo Julio Cesáreo no pudo resistir a la llamada de volver a España y regresó, desde Montevideo a Sariñena, donde murió el año de 1994. Allí está en el cementerio y no se le oye hablar, pero uno escucha los gestos nobles de unos aragoneses monegrinos, amigos de la humanidad y Julio, como veterinario, de los animales.

martes, 9 de junio de 2026

El humor absurdo de un aragonés



Un día de San Lorenzo, del que ya han pasado unos cuantos años, al salir de su iglesia en forma de parrilla, me encontré con Pablito Llanas y con su buena esposa y nos sentamos en el banco que se encontraba en la parte anterior de la antigua casa de la Navalesa, en uno de cuyos balcones, durante muchos años vivió un lorito, frente a casa de Llanas. ¡Qué recuerdos me trae a la cabeza la visión de dicha casa de Llanas, donde nació Pablo y a la que iba yo con mucha frecuencia a ver a mis primos, el mayor Pablo, tío de mi acompañante, el segundo José Antonio, farmacéutico, que llegó a ser gran escritor y Alcalde de Huesca, el tercero Lorenzo, que se fue al cementerio a los veintiun años y por el que reza con frecuencia un gitano amigo mío, que se acuerda de él y la cuarta Lourdes, que me regaló una medalla, que todavía llevo colgada en mi cuello!.Mi pobre sobrino Pablo, no podía entrar en su vieja casa y no había encontrado todavía a su hermano José Antonio. Al contarme el pesar que sentía por ello, se puso a hablar del humor aragonés y me decía las siguientes absurdas palabras:”Maigando patatas, te vi la liga. Como era colorada se espantó el macho. El cura que lo vio, vendió la burra y el campanario. ¡Ridiós ¡, quedó conforme”. Después de la absurdez de sus palabras, me dio la impresión de que se quedaba tan tranquilo.

En aquellos momentos llegó por ahí mi amigo el herrero artista Fernando Bergua,que me entregó unos viejos papeles del año 1919.En ellos se dejaba ver la formación que se daba a la piedad de los niños, entre otros, con estos versos: ”Quien tuviera lengua de ángel/ para cantar tu bondad/, ¡oh Corazón Sacratísimo!, de amor inmenso volcán”. ”Te diré ,Corazón Santo/ que esta casa siempre fue tuya/,Jesús amoroso de María y de José”.”Sus amigos ,San Antonio/ y el Arcángel San Miguel,/ San Lorenzo , San Viente,/ Lucía y Santa Isabel”. Pablo ,emocionado de escuchar tales palabras, dijo que había oído hablar de la señora que las escribió, para bendecir su casa. Dijo también que dicha señora, le había llevado a nuestra común tía Luisa a la Torre de Casaus, un patito para que se lo guardara en la piscina. Al día siguiente lo encontraron muerto y Pablo renovando su absurdo estilo aragonés, se expresó así: ”La pollita natatoria está más tiesa que doña…,cuyo nombre me abstengo de escribir”.

En otro papel pedían las niñas Pepita, Loreto e Isabel a los Reyes Magos “un cuarto de baño de juguete para las tres”, despidiéndose así: ”Esperamos será tanta vuestra amabilidad que nos haréis la merced que os pedimos, por lo cual, os anticipamos nuestro sincero agradeciiento. De todos modos recibiremos contentas vuestra superior resolución”.

No me parece muy absurdo el lenguaje con que alguna persona mayor escribía estas cartas y consagraciones, que se parecían a las todavía más humorísticas y de escaso sentido de Pablo, pero me parece más natural, más comunitario y unificante, para practicar la fe cristiana, desfilar en la procesión del oscense San Lorenzo, los niños con sus trajes regionales, los danzantes con sus espadas, los músicos con sus instrumento musicales, los timbaleros con su timbal y con sus clarines, los clérigos con sus correspondientes ornamentos y la juventud en general, con su pantalón y camisa blancos, estrechando sus cuellos con una pañoleta verde.

lunes, 8 de junio de 2026

El ballet de los caballos




Ay, cuanto de dolor

Está presente

Al infante valiente,

A hombres y caballos

Juntamente.

En las fiestas de San Lorenzo, se han hecho clásicas las corridas “a caballo”;para mí, éste es el mejor de todos los espectáculos que tenemos ocasión de contemplar. Y por muchos motivos. No hay caballero sin caballo, pues una vez apeado el jinete “motu propio” o ha sido apeado por el noble bruto, se convierte en caminante o peatón.

¡Qué simbiosis hacen caballero y caballo!.Incluso la mitología la ha consagrado, creando la figura del centauro. Los aztecas creían que los jinetes españoles eran un solo ser, con su caballo. La compenetración entre dos seres vivos(caballo y caballero), para mí constituye una amistad muchas veces superior a la que existe entre dos personas.¡Cómo se unen los dos, caballero y caballo, para defenderse de los embites y ataques del toro bravo de afiladas astas!.Estamos contemplando una posible tragedia; de todas formas tragedia real porque es preciso que uno muera. Pero en tanto se produce la muerte, estamos en el ambiente de un ballet, de una elegancia difícilmente superable. Hasta el caballo tiene elegancia y coquetería, arqueando el cuello y la cola, con las crines trenzadas.

Nunca la máquina podrá superar al caballo. Sería hermoso que la gente pudiera tener caballo, pero es imposible en la vida moderna. En las casas se hacen aparcamientos, pero sin pesebres y a los caballos es necesario darles de comer todos los días. Además el pienso es un problema y caro, pero esto no supone el último triunfo de los automóviles, porque aunque se hacen garajes, no se crean los necesarios, llenando todos los lugares de la ciudad. Sólo beben cuando circulan, pero esa bebida es cara y dicen que se acabará. El “estiércol”sale por el tubo de escape, en forma de dióxido de carbono, etc., y contamina la atmósfera de las ciudades, que se van tornando invisibles. De todas formas la batalla está ganada, de momento, por las máquinas, que han hecho imposible la convivencia del hombre con los animales. Pero ¡cuidado! porque en esta guerra, las próximas víctimas seremos los hombres. Los hombres, que nos hemos masificado, que hemos sido gobernados por reflejos, ante las mismas situaciones y que nos vamos tornando en máquinas-robots. Si van desapareciendo nuestros compañeros de convivencia cósmica, es decir los caballos, ya podemos poner nuestras barbas a remojar. Por eso, id a contemplar ese espectáculo, que es un retornar hacia un pasado, donde era posible la convivencia :¡si, de hombres y caballos juntamente!.

domingo, 7 de junio de 2026

Las Pajaritas









El Monumento a las Pajaritas, que se alza entre los frondosos árboles del Parque de Huesca, lo diseñó Ramón Acín Aquilué el año de 1930.¡Cuántos admiradores de tales aves volanderas, lo han contemplado y en sus cerebros ha provocado multitud de bellas ideas!. A mí me ha llamado la atención el pensamiento del aviador Luis Ferreira Escartín, con el que se imaginaba ver las Pajaritas, no sólo estáticas contemplándose mutuamente, sino volando libres sobre los cielos de la Hoya de Huesca. Él, acostumbrado a volar en los planeadores que comenzaron a lanzarse al aire por aquellos años, soñaba en contemplar la belleza de aquellos paisajes, acompañado en su vuelo por las Pajaritas. ¡Qué feliz se sentía, soñando, como ascendería por aquellos espacios, que unen el Cielo con la Tierra!.

Estaban Ramón y su esposa Concepción, sentados, hablando de las pajaritas, encerradas dentro de una jaula. No se encontraban plenamente felices, porque se sentían ambos prisioneros sobre sus sillas, como las Pajaritas se contemplaban una a otra, sobre el Monumento. Les debió parecer triste el no verlas volar por el espacio, como años después los pilotos de los planeadores oscenses, soñaron con volar unidos a ellas, por el espacio de la Hoya de Huesca.

sábado, 6 de junio de 2026

El Skylab

 



Igual que al mejicano, según explica el corrido, se le acabó la fuerza de su mano derecha, a todos nosotros se nos acaba la energía que mueve nuestros coches. El caballo del mejicano debía tener la boca fuerte, y sólo con su mano izquierda, el caballero tenía dificultades para dominarlo, con lo que corría el peligro de que lo descabalgara violentamente.

Si se acaba la gasolina, ya no se desbocará ningún automóvil, aunque nuestras manos, derecha e izquierda tengan capacidad sobrada, para girar el volante a la izquierda y a la derecha. ¡Qué bien se lo pasarán los niños!. Se subirán a bordo de los coches, abandonados a lo largo de las avenidas y a lo ancho de las plazas y girarán sus volantes, al mismo tiempo que harán pedorretas con sus labios, para imitar el sonido perdido de los tubos de escape. Los muchachos formarán equipos integrados por el piloto y por los empujadores-boys, que subirán los trasto móviles o empuja móviles a la plaza de la Catedral, desde donde bajarán en punto muerto, en una velocidad que no será la primera, ni la segunda, ni la directa, sino la endiablada, para detenerse, no con el freno de mano ni con el de pie, sino con el de pared.

Algún campesino, que por error haya conservado su burro, le pondrá la vieja collera, que tenía colgada en la falsa llena de telarañas y con unos tirantes de soga o de cadena, lo enganchará al coche y con este nuevo vehículo, al que llamarán burromóvil, llevará las verduras o la leche al mercado.

Los gitanos que casi habían perdido su identidad como chalanes, encontrarán una nueva edad de oro, pues sacarán burros de debajo de las piedras, y si no, los traerán de morería. Sugiero a los que tienen familia en los Pirineos españoles y sobre todo en los franceses, que se procuren dos mastines, que para arrastrar a un coche ligero sustituirían perfectamente a un burro. Estos solípedos quedarán ennoblecidos, porque los coches se medirán por burros reales en lugar de calibrarse por caballos fiscales. Si se consigue el aislamiento térmico de los automóviles, tal vez se alivie el problema de la vivienda. Se podrían poner cara al sol de mediodía con los cristales cerrados y al llegar el ocaso, convendría echar unas persianas, que evitarían la pérdida de calor solar.

Durante la noche, el aliento de los asnos o los perros provistos de caretas y dirigido por un tubo al interior del coche, mantendría una temperatura agradable. Si se quiere aumentar el calor, me dijo una vieja que con “un pedo y una bufa, la cama como una estufa”.

De todas formas no creo que suceda nada de lo que he imaginado, pues el Skylab, el satélite que dicen que va a caer por aquí, ha detectado yacimientos de petróleo sin cuento.

Habrá que tener cuidado, porque si nos cae el satélite ese en las costillas, igual nos puede dar que haya automóviles, como que haya burromóviles.

viernes, 5 de junio de 2026

Pablo Neruda







La Vida me va resultando como un espectáculo en el que ya de niño veía a mi maestro revestido con un guardapolvo, con sus gruesas gafas y su boina, que casi nunca se quitaba y luego con otros niños hacíamos barro orinándonos en la tierra y creábamos huertos imaginarios. Empezaba a ver la vida en los “cucos” que envolvía en un pañuelo, en la burreta torda de mi casa y de la que todavía guardo su pesebre y en mis compañeros de la Escuela de Siétamo y empecé a ver la muerte, al enseñarme el cuerpo de un muchacho que se agarró a un camión con su bicicleta y lo aplastó. Estaban los fieles dentro de la iglesia y el difunto dentro de su fúnebre caja, bajo los arcos de la Lonja y un joven, ante mi curiosidad, la abrió y una moza me levantó y vi su figura yerta, pero bella. De estas contemplaciones de hechos cotidianos o, según Unamuno “intrahistóricos”, antes de cumplir los seis años pasé en un instante a verme introducido en los hechos históricos de la Guerra Civil. Un día, que sería del mes de Julio o de Agosto, un cañonazo sonó cerca de mí y a continuación no cesaron de oírse los tiros de los fusiles y los traqueteos de las ametralladoras. A mi padre le pidieron las llaves del sótano del Palacio del Conde de Aranda, para meter en ellos a los detenidos, pero mi padre se negó porque aquel lugar le parecía tenebroso y cruel. Luego el jefe de la zona le dijo que se fuera a Huesca con su familia y tuvo que ir por la provincia de Huesca hasta Zuriza, con intención de pasar a Francia. No hizo falta tal emigración, pero me acuerdo de cómo otros, por ejemplo Pablo Neruda hizo viajes más atractivos y más curiosos por todo el mundo. Cien años se han cumplido del nacimiento de este poeta y cerca de setenta hace que fui con mi familia en peregrinación por Huesca, Jaca, Ansó y Zuriza. Por aquellos años de mil novecientos treinta y cuatro estaba Neruda en Madrid, donde parecía que el ambiente olía a una próxima Guerra Civil, que cuando llegó, le hizo escribir: ”Creo que esa época va a ser revalorizada históricamente en forma independiente a las pasiones políticas. Y va a asumir una categoría que hasta ahora no se reconoce…porque tuvo tales dimensiones que fueron …sumergidas en la sangrienta guerra que conocemos, que naturalmente los españoles todavía no se han detenido en el examen de sus pérdidas y de sus valores”. Los hechos que durante ella ocurrieron, tocaron su corazón de poeta, lo que le llevó a repetirse: ”Creo que esa época va a ser revalorizada históricamente en forma independiente a las pasiones políticas” y se dio cuenta de que España podía “sentirse orgullosa de aquella época” del 27 y sintió el dolor de la muerte de aquel Miguel Hernández que “hasta entonces era un genial aprendiz de poeta”; tuvo que llorar la muerte de Federico García Lorca, que ”era uno de los poetas más extraordinarios...en que está unida toda vida física y la biológica con los menesteres del alma y de la poesía”. El concepto que Neruda tenía de España iba unido a su amistad con sus poetas y no es un recuerdo como el que aparece en 1935, cuando publicó su obra: Residencia en la Tierra, en la que escribe las experiencias que había vivido en sus misiones diplomáticas en Ceilán, Birmania y llegando a ser cónsul en Colombo y en Singapur. El mundo musulmán y el hindú le inspiraron versos que recuerdan la geometría musulmana, a la que podemos admirar contemplando los mosaicos de sus mezquitas, incluidos los mudéjares que están revistiendo algunas capillas de nuestra catedral oscense. Neruda, al escribir su memorial de la Isla Negra, hace un canto al “desencanto” de todo lo humano, deja sólo la ilusión de los árboles, los ruidos que producen los insectos en la selva y el ruido inmenso de la naturaleza, lo que hace que en él no permanezca la verdad del hombre y no mezcla “la vida física y la biológica con los menesteres del alma y de la poesía”, como él mismo escribió que hacía García Lorca. El recuerda las batallas de los indios chilenos o araucanos y le lleva a cantar la gloria de Alonso de Ercilla, pero se abstiene de cantar la gloria del vencedor español y canta el heroísmo de los araucanos. Y Neruda se concentra en la recolección de todas las cosas que encuentra y de otras que pierde, como yo al ensuciar mi pañuelo aquel insecto con su “sangre “ de color verde, tiré dicho pañuelo, pero un segador, un hombre íntegro, me lo trajo luego a mi casa. Yo en las más cercanas salidas de mi pueblo, recogía también “esquilas con su cañabla”, caracolas, botes de farmacia, insectos, aparejos de caballerías, candiles de aceite y abarcas. Pero Neruda además se recogía lupas, mascarones de proa, vajilla procedente de bares y de tabernas, etc, etc, que exhibía en sus residencias, como en la de la Isla Negra, donde se oyen y se ven las olas poderosas del Océano Pacífico. Allí contemplaba sus objetos, lo que tal vez le impedía subirse a hablar con el Creador. En los libros de Neruda de los que dispongo, trata poco del hombre y mucho de las mujeres, recordando sus contactos con ellas, con versos como estos: ”Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,-te pareces al mundo en tu actitud de entrega”. El nombra el alma de García Lorca, pero no recuerda demasiado el alma humana. Tampoco cita mucho a los animales, pero canta a la madera, al fuego, a la lluvia, al aire, al tomate, a la zanahoria y a la alcachofa, en la que ve las formas humanas de un guerrero. Yo desde mi casa de Siétamo veo Fraixinito o Fraxineto, el pico y el tozal de Guara, que nos separan el Somontano de la Montaña y tengo, como Neruda colgadas las abarcas, los cepos y los hierros del caldero del hogar, donde los campesinos se unían alrededor del fuego y contaban sus trabajos y sus aventuras con el uso de los cepos. También entre mis recuerdos cuentan los de mi hermano el marino, como mapas y cartularios. Pero el poeta tenía el inconveniente de que su padre le era hostil y tal circunstancia le llevó a cambiarse el apellido paterno de Reyes por el del escritor checo Neruda. Neruda, al llegar el ocaso se asomaba hacia el océano y hacia los Andes y veía el grandioso espectáculo del crepúsculo: ”grandiosos hacinamientos de colores, repartos de luz, abanicos inmensos de anaranjado y escarlata”.¿No tendría Neruda algún proceso psicológico, al ver tales maravillas, que lo llevaría a olvidarse de su padre y de su apellido?.El poema diez de su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en su final dice hablando del crepúsculo: ”siempre, siempre te alejas en las tardes-hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas”, como si ese crepúsculo le borrase la idea de Dios. Hay quien asemeja a Neruda con Picaso, pues ambos dedicaron parte de su arte a Stalin; Neruda le cantó con su poesía y Picaso le ofreció un retrato. Ambos fueron premiados con el premio de la Paz, en la Unión Soviética. Neruda tuvo un compromiso político con el paraíso comunista y esa poesía política es lo peor de la obra de Neruda. Aquel hombre tan poético en sus cosmologías se torna vulgar y pasado de tiempo en sus panfletos, que él querría convertir en divinos. No hizo como Sartre, también comunista que al estar próximo a su muerte, escribió: ”He luchado denodadamente por un mundo en el que no me gustaría ser ciudadano”, pero Neruda dio un nuevo cambio, volviendo a la poesía dedicada a los objetos corrientes, a esas vulgares cosas que tienen, muchas veces, la virtud de devolver la alegría perdida. Pero siempre me acordaré del poema número veinte, que dice así: : “Puedo escribir los versos más tristes esta noche.-Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,- y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.-El viento de la noche gira en el cielo y canta.-Puedo escribir los versos más tristes esta noche.-Yo la quise, y a veces ella también me quiso.”

jueves, 4 de junio de 2026

Campanas en Madrid


A mí me suenan todavía las campanas, unas veces alegres, cuando empiezan las fiestas y otras tristes, cuando llevan el cuerpo de una persona al cementerio. Ese din-don-din-din, que sale de las distintas campanas, llena de alegría los corazones de los habitantes de los pueblos y les induce a bailar moviendo sus piernas, acompañadas con los movimientos de sus brazos y de sus manos. Ese lento dommm-dommm que acompaña al cortejo fúnebre, mueve las glándulas lagrimales de las mujeres, de los niños y de los hombres, que sienten el alejamiento del difunto, pero cuando el dommm-dommm parece que se acaba, se llenan de esperanza sus corazones, al lanzar la campana un nuevo dommm-dommm, que renueva la esperanza.


Yo me lamentaba de ver como en los pueblos ya no quedan campaneros y como en las ciudades, suenan las sirenas, pero las campanas ya casi no se hacen sonar. Parece que la vida moderna se va olvidando de las campanas, como si tratara de hacer a los humanos inmortales; lo somos y no tenemos que olvidar el uso de las campanas, que nos lo recuerdan. Hoy he escuchado sonar el bronce, golpeado por sus badajos, de unas campanas en la moderna catedral de la Capital de España y he comprendido como el hombre agrupado en las grandes ciudades, todavía siente el lenguaje de la campanas. Antes cantaban aquellas coplas que decían: “Campanitas de la aldea, din -don, que llamáis al amor mío, din.don-din-don, ¿por qué llamáis tan temprano, que hace frío, mucho frío?”. El amor del que cantaba la copla le hacía respetar el bienestar de su amada y le dolía el temprano sonar de las campanas, porque le haría pasar frío. Pero las campanas que hoy, día Once de Marzo se han escuchado en Madrid no producirían frío en los que las oían, sino que provocaban calor en sus corazones y esperanza en sus inteligencias, porque estaban silenciosos y no decían nada, pero comprendían mucho la lengua, que pronunciaban esos sonidos porque los madrileños se acordaban de sus padres, de sus hijos, de sus amigos y de sus órganos lesionados o perdidos. Algunos parece que entendían al poeta Federico García Lorca, en el decir de las campanas: Dim-dom ¡un hijo!,dim-dom, “¡un hijo,” dim-dom “¡un hijo, que no era más que suyo”, dim-dom, “porque era su hijo!”. Dim, dom ¡su hijo!, dim-dom ¡su hijo!dim-dom ¡su hijo!. Parecía, sin embargo que aquellos muertos eran hijos y hermanos de todos, porque todos lloraban y a mí, también, me caían las lágrimas de los ojos.

miércoles, 3 de junio de 2026

El Mediterráneo o Mare Nostrum






En el viaje o peregrinación de Egeria, desde el año 381 al 384, a los Lugares Santos del Oriente Medio, aparece el mar Mediterráneo, con un conjunto de pacíficos pueblos alrededor de sus aguas. Todas las costas estaban dotadas de Vías Romanas, por las que se podía viajar, desde España a Jerusalén por las actuales Francia, Italia, Yugoslavia, Turquía, Siria y Palestina. La peregrina española de la zona gallega, pudo regresar a España por Egipto, donde estuvo y seguir por Libia, Argelia Túnez, Marruecos y entrar en la Península, de nuevo. Pero volvió por donde había ido, es decir por Bizancio. Debió pensar que por Libia, Túnez y Argelia, tal vez no encontraría tanta gente con sabiduría, para poder hablar y comunicarse. Pero también había sabios y paz en el Norte de Africa y a aquella paz que unía a tantos pueblos, la llamaron Pax Romana. Pero ahora, en esos países de Argelia, Libia y Túnez, parece que ha aparecido una locura, debida a un deseo de libertad, pues el pueblo añora una democracia, de la que carece y se ha sublevado contra los dictadores de siempre. Entonces en la ciudad de Hipona, estaba uno de los Doctores de la Fe Cristiana, es decir el Obispo San Agustín. Con él hubiera podido conversar sobre la claridad de la doctrina de Cristo, para aclararse la mente de las numerosas sectas cristianas, que confundían las ideas. Ya decía San Agustín: ”Errar es humano, permanecer el error es diabólico”. ¡Qué feliz se hubiera sentido Egeria al escuchar las sabias palabras de San Agustín!. Porque este obispo fue uno de los que construyó la filosofía cristiana, creando la Teoría Patrística. Combatió la doctrina maniquea, la controversia donatista, las teorías de Pelagio y en sus últimos años, llegó al Norte de Africa el arrianismo. Nació San Agustín el 13 de Noviembre del año 354 en Tagaste y murió en Hipona el 28 de Abril del año 430. Fueron contemporáneos San Agustín con Egeria, pues ésta viajó a Palestina del año 381 al 384, ya que la gallega peregrinó a Jerusalén, cuando el santo tenía unos treinta años de edad. Uno se queda absorto al contemplar la Historia de la Humanidad. Porque ver el mapa del Imperio Romano, lleno de paz, comunicado por las vías romanas y luego seguir la invasión de los vándalos, la extensión de la doctrina musulmana, la colonización por parte de Francia, España e Inglaterra y ahora la masiva revolución de los jóvenes contra la dictadura y contra la administración, que enriquece a los poderosos y atormenta al pueblo, es un contraste rotundo. Cuando camino por las calles de la ciudad o por las de los pueblos, se me aparecen en mi cabeza las figuras de multitud de ancianos, de hombres y mujeres maduros, ya muertos, o la alegría perdida de niños y niñas, que ya se fueron. Ves cementerios y tierras en los campos que muestran huesos de personas de otros tiempos, de otra religión y de otra historia. Por ejemplo en Siétamo se ven tumbas de aquellos musulmanes de raza bereber, árabe o ibéricos convertidos. Quedamos en el mundo los actuales ciudadanos, que como los anteriores, también desapareceremos. ¿Quién nos gobierna hoy en día? y ¿quién nos gobernará cuando ya no pertenezcamos a este mundo?. Contemplamos la Pax Romana, pero comprobamos como las distintas sociedades se dedicaban a la lucha por sus religiones, por sus lenguas, por sus costumbres y olvidaban que la humanidad unida, es un ser social y debía ejercer esa sociabilidad. Ahora tienden los humanos a mezclarse en el globo, por medio de la emigración, y a veces olvidan tratar de adaptarse a las sociedades donde se instalan, para buscar prosperidad y bienestar.

Parece que los norteafricanos han coincidido, con el también africano, San Agustín en sus ideas, pues los primeros dicen que para que haya bienestar y prosperidad, deben dar la libertad a todos los hombres, en política, en religión, en lenguaje y en poder elegir los lugares donde se prefiera residir. San Agustín, expuso sus ideas sobre las relaciones que deben existir entre dos sociedades, que han existido en las distintas épocas, a saber la Ciudad de Dios y la Ciudad del Mundo. La ciudad de Dios, la he contemplado caminando por las calles y por los yermos, pero sigue siendo necesaria la Ciudad del Mundo. La sociedad terrenal ha sido siempre insegura y esto se explica por las diferentes culturas de los pueblos e incluso las diferencias que surgen por medio de herejías, ideas políticas, lenguas y luchas por el poder. San Agustín creyó en gobiernos, para combatir en la lucha contra los errores y contra el hambre. Así como Tertuliano, escritor cristiano de Cartago, quería separar totalmente el cristianismo del paganismo de Grecia y del Imperio Romano, San Agustín, animó el pensamiento de Platón, valiéndose de la razón, que percibía la unión entre aquellos muertos, que yo recordaba en mis paseos y el mundo actual lleno de vida. Un movimiento social nos empuja a ayudar a los libios, que están sufriendo con toda su vida. ¿Será posible que se regenere el “Mare Nostrum”?. El ser humano es un ser social y debe serlo, adaptándose a otras sociedades, donde puedan buscar el bienestar y la prosperidad, pero como dijo San Agustín:”Errar es humano; permanecer en el error es diabólico”. ¿Es humano ayudar a los libios, dueños de petróleo? o ¿es diabólico dejar que se maten en el Congo aquellos hombres de color que carecen de él?.

Don Quijote, antes y ahora

A Lope de Vega le mandó Violante hacer un soneto, por lo que se deduce al leer:”Un soneto me manda hacer Violante y en mi vida me he visto e...