“Unamuno decía,
las manos son grandes fraguadoras de inteligencia, las manos crean espíritu”.
No se conformaban los monjes con el estudio de los textos sagrados, sino que el
trabajo manual constituía otra base de la vida monástica. Se daban cuenta de
que las manos son fraguadoras de la inteligencia, ya que ellas crean espíritu,
porque el diálogo mano-cerebro, ha tomado desde siempre parte en el proceso de
la formación del hombre. El marxismo veía en el hombre una fuerza del trabajo y
quería que el hombre trabajara más y más, pero los antropólogos han visto la
grandeza del diálogo mano-cerebro. Los capitalistas tampoco se han fijado en la
fuerza intelectual del trabajo, sino que se han fijado únicamente en el dinero
resultante del que quieren aprovecharse ellos mismos. En cambio al monje, como
dice Pilar Moreno Rodríguez, “le une en solidaria armonía el trabajo de todos
los humanos, y le permite compartir el pan con huéspedes y peregrinos”. Luego
han sido muchos los hombres los que han creído ver la felicidad en el escaso
trabajo y en el dinero y este comportamiento nos ha conducido, como dice Jean
Claude Trinchet, presidente del Banco Central Europeo a “tiempos verdaderamente
dramáticos” para la economía, dejándola situada en “la más difícil” situación
desde la primera Guerra Mundial. He estado en una nave industrial a repasar el
coche y en ella he encontrado un folleto en el que la Federación de Empresarios
de los Polígonos Industriales de Huesca va a organizar una conferencia de un
Licenciado en Filosofía y Técnico Superior por el ISCEUM de la Universidad
Complutense. Son muchos los objetivos, pero uno de los más importantes es
“proporcionar a los asistentes, informaciones, datos que permitan hacer un
autochequeo de sus empresas y de su posicionamiento de cara al futuro
inmediato”. Me ha causado este hallazgo una gran satisfacción el darme cuenta
de que en estos momentos “qué son verdaderamente dramáticos”, la Federación de
Empresarios de Polígonos Industriales de Huesca, no se entregan al abandono del
trabajo y de la producción, sino que filosofan sobre el pasado , el presente y
el futuro. Lo que les importa en primer lugar es el futuro, pues dice el
folleto esta frase de Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los
débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los
valientes es la oportunidad”. Se alegra uno al comprobar cómo entre nuestros
empresarios los hay valientes y no se desaniman en seguir su trabajo, que da alegría
a los trabajadores. Esos empresarios quieren lo mismo que los alemanes, después
de la Guerra Mundial, que levantaron la casi anulada economía de su país.
Añaden el pensamiento de Michel Eyquem de Montaigne: ”No existe el presente: lo
que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el
pasado”. Nadie mejor que el conferenciante para alcanzar ese punto de unión,
porque además de Técnico Superior, es Licenciado en Filosofía. Se ha dado tal
vez en su cerebro el fenómeno que se daba en los cerebros de aquellos
monásticos, que al desarrollar su trabajo, se elevaba su nivel intelectual.
jueves, 11 de junio de 2026
Creer en el Futuro
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