lunes, 20 de diciembre de 2010

Kafka.-Un canto a la paz


A Kafka,un hombre se le convirtió en una enorme cucaracha,que colocada sobre una cama ,en decúbito supino, meneaba las patas ,como intentando levantarse a manifestar una protesta impotente.

No podía caminar, no podía progresar el negro coleóptero y se desesperaba, porque aunque todavía no lo había dicho nuestro poeta ,sabía que “se hace camino al andar” y no podía ;es cosa triste no poder andar con las patas que para eso están ;es más trágico que lo que le pasaba a aquel que quería hacer juegos malabares con el cipote y como escribe Cela “por más que lo intentaba no podía”.Ahora, nuestros jóvenes, manifiestan su protesta contra la negra guerra, causante de negros lutos, agitando en sus manos banderas blancas y caminando calles y plazas; no les pasa como a la cucaracha española, ”que no podía caminar porque le faltan, porque no tiene las patitas de detrás”. El pueblo ha cantado las desgracias que le ocurrían, mezclando las de la cucaracha con las del “Cucaracha” y que seguramente tenían su causa en “la situación de este pueblo, en el camino…que al par de proporcionarle las ventajas de la consiguiente concurrencia, le han hecho también sufrir los padecimientos y vejaciones que llevan consigo el tránsito de tropas en las campañas que han trabajado el país” (Madoz).

Sigue el tránsito de tropas, que no cojean sino vuelan para “trabajarse” otros países que se quedarán “patas arriba” como la cucaracha de Kafka y negros de luto como ella y nosotros sin poder caminar también como ella.

De la misma forma que durante las noches de verano el simpático grillo lanza al aire su cri-cri continuo y monótono, que llega al corazón como si te contara que la luna brilla y que las flores se bañan de relente, otros grillos humanos, con élitros que llevan en sus manos y acercan a sus bocas, machacan la cabeza con las bombas y los muertos en el Oriente Medio, al tiempo que sus vidas, en algunas ocasiones penden del hilo del destino como un micrófono cuelga del hilo del alambre.

Aquellos grillos negros alargaban la noche con sus músicas nostálgicas y ese cri-cri se extendía “sur toute l aVallée du coeur endolori”. (Jammes).Y ahora todavía con el corazón más dolorido que el del poeta, el pueblo escucha los cri-cris de aquellos periodistas que no escuchan “sur toute la Vallée”, sino por todo el mundo, pero vendrá el verano y oiremos a los grillos cantándole a la Paz.

martes, 14 de diciembre de 2010

Sahara Occidental, antes Sahara Español




El enorme desierto del Sahara, en su parte occidental se baña en las costas del Océano Atlántico, formando el antiguo Sahara Español, que al Norte limita con Marruecos, al Sur y al Este, con Mauritania y con el Sahara Argelino. En el año de 1966, la ONU le comunicó a España el problema de la independencia del Sahara Español y en 1967, el gobierno de España manifestó que iba a convocar un referéndum para que este país pudiera hacerse autónomo. Este propósito quedó pendiente del resultado de la discusión entre Marruecos y Mauritania, que ha traído consecuencias penosas para los saharauis.

El Aaiún es la capital del territorio, pero tiene otros muchos pueblos, como Villa Cisneros y Smara, visitándolos, con lo que se empezaban a fomentar los inicios de un turismo, que ahora sería una nueva forma de vida, para muchos saharauis, que viven en dichos poblados; entre tanto otros son nómadas y hacen sus viajes comerciales sobre dromedarios, antes por el Sahara Argelino y ahora sólo por la parte occidental, porque al Este, Marruecos ha levantado un enorme muro sembrado de bombas explosivas. Tiene una extensión de 266.000 Kilómetros cuadrados y dista de la isla española de Fuerteventura cien kilómetros. Sus habitantes, no se sabe exactamente cuántos son, porque la situación de ocupación por parte de Marruecos, ha hecho que muchos saharauis se hayan desperdigado por Europa y una gran cantidad de ellos están en campamentos argelinos, esperando ya hace muchos años ser seres libres. Como he dicho, antes acudían desde las Islas Canarias turistas que iban a visitar Alaiún y desde esta ciudad viajaban, por ejemplo hasta Smara. Los había nómadas, de los que todavía quedan algunos, que hacían y hacen viajes comerciales, sobre sus dromedarios, comprando en algunas ocasiones y otras suministrando alimento y herramientas y otras muchos objetos necesarios para la vida, como los de cocina, a los pobladores de esos pueblos desperdigadas por los 266.000 kilómetros cuadrados que tenía el Sahara Occidental. Los habitantes de estas aparentes tierras solitarias, disponían de sus ganados, principalmente camellos y cabras, entre los cuales el que más destaca es el camello o dromedario, que después de ser un animal que realiza transportes y comunica a los saharauis, da su carne para que se alimenten. Pero no sólo era la carne, sino el pescado el que utilizaban para alimentarse y para comerciar. En aquella costa no había puertos para barcos de pesca, pero poco a poco, en Villa Cisneros se fue recreciendo el puerto no sólo para pesqueros, sino también para barcos mercantes y turísticos. Aquella costa abundaba y abunda en salmonetes, sardinas y lenguados, que no sólo les suministraban el alimento, sino que exportaban a otros países del sur. En la parte más sureña del Sahara se encuentra a unos trescientos cincuenta kilómetros de Villa Cisneros el desembarcadero de Güera. Los barcos suministraban agua y combustible para los motores por ejemplo de embarcaciones y de hielo y sal para la conservación de los pescados. Su paisaje es variado, porque son larguísimas sus costas, asomadas al Atlántico y a partir de éste, la enorme planicie, monótona y prácticamente sin cultivos, va subiendo poco a poco hacia el interior, donde a veces surgen montañas que están muy erosionadas. Por encima de este extraño y bello paisaje pasa el Trópico de Cáncer y se pueden ver “sebjas” o depresiones, que están más bajas del nivel del mar, como si estuviesen buscando agua. El Sahara tiene su vegetación y su fauna y aunque sus árboles no son de mucha altura, tienen su belleza y cumplen su misión de dar de comer a los camellos, que con sus altos cuellos van llenado sus estómagos, “afeitando” sus hojas de las espinas de las copas. De dos especies arbóreas, me habla Fadel, saharaui que trabaja en Huesca. A una la llama ”Talh” y a la otra “Gedari”. El Talh, al que en un escrito vi que llamaban Talja, es una especie de acacia, con espinas, cuya hoja comen los dromedarios a pesar de esas espinas. La “talha” crece en terrenos apartados de la costa. El “argan” que se desarrolla muy bien en el Norte, tan sólo llega a Saguia El Hamra. Hay comarcas en que se desarrollan bellas palmeras, como en El Aaiún y Smara y sobre todo llaman la atención alrededor de los oasis. Se dan, también plantas con forma de cactus y en la región de Saguia Al Aamra, siembran pequeñas extensiones de cebada, que les viene bien para la alimentación de sus animales. Entre su fauna, además de las cabras y camellos, se dan la víbora cornuda, los conejos, liebres, zorros con grandes orejas, además de tórtolas, leopardos, hienas, avestruces y antílopes. Pero mi amigo Fadel, se acuerda, porque le conmueve el corazón, del pájaro “bubshir” de pecho blanco, que se posa en los pequeños árboles que vegetan alrededor de sus tiendas y casetas, que para ellos es como para mí, son los jilgueros o cardelinas. Los saharauis creen que su presencia les da buena suerte y cuando lo oyen cantar por la mañana, lo escuchan y lo contemplan, alegrándose sus corazones. Sus habitantes son mezcla de árabes puros y, tal vez, de Tuaregs, de la misma raza que los ibéricos españoles y hay algunos saharauis mezclados con algún subsahariano de color. En el Sur se dan más cuanto más se acercan a Mauritania. Son gente elegante, generalmente, como he dicho de color blanco y hablan una lengua derivada del árabe clásico, a la que llaman “hassania”. El español lo hablaban casi todos los saharauis, pero desde que intervino Marruecos, se va poco a poco perdiendo. Me dijo Fadel que en una librería de Huesca se había celebrado un acto en el que varios españoles, entregaban libros al Sahara para que sus habitantes conservaran el español. Quizá una de las causas por las que Marruecos apetece el Sahara sean los enormes depósitos de fosfatos, que dadas las circunstancias actuales no explotan, igual que ocurre con el petróleo, que parece ser que abunda en este territorio. Dicen que también existen reservas de petróleo alrededor de las Islas Canarias, razón o sin razón por la que Marruecos añora su posesión. Pero parece ser enorme el depósito de agua, del que ya se empezó a obtener en Villa Cisneros. En 1509 ya declaró Portugal el derecho de España para ocupar la costa del Sahara. Era bueno el trato que se daban mutuamente los saharauis y los españoles y cuando llegaron a darse en Africa los deseos de liberación, la ONU planteó a España la independencia del Sahara Español en 1966, su gobierno quiso organizar un referéndum para hacer autónoma a esta zona. Pero las disputas entre Marruecos y Mauritania hicieron que se perdiera el tan justo referéndum. Marruecos ocupó el Sahara Occidental y los saharauis está unos trabajando por Europa, otros dependiendo de Marruecos y muchos otros se encuentra en campamentos al lado Este del Sahara, que debiera ser un Pais libre, cuando sus hijos están tragando espinas, cosa que los camellos saben evitar, pero ellos como prisioneros no pueden evitarlas, ya desde hace muchos años. Está el pueblo saharaui como sus mismos camellos, que tienen que separar constantemente las hojas de las espinas de las acacias de las que se alimentan.

viernes, 10 de diciembre de 2010

La caza


Estaba sentado en la cadiera del hogar mirando como ardía la leña y surgían de ella unas llamas juguetonas, acompañadas por unos sonidos agradables, que venían por la chimenea y que eran como los trinos de un pájaro, que daban encanto a aquella contemplación. Esos trinos no eran de ningún ruiseñor ni de ningún canario, sino que los emitía un estornino de plumaje tordo, como pude comprobar más tarde y que se había quedado prisionero dentro de la chimenea. Pensando en lo mal que lo podría pasar el pájaro en medio del humo, apagué el fuego y cerré las placas metálicas que se ponen para que los estorninos alcahuetes, no puedan pasar al interior de las habitaciones. Me marché, pero al volver a la habitación donde está el hogar, el estornino tordo volaba de ventana en ventana y yo lo seguía para cogerlo. Al fin lo logré y me dieron ganas de matarlo para que no volviera a entrar a llenar los suelos de excrementos y a rasgar las cortinas con las uñas de sus patas. Si hubiera sido yo más joven, lo hubiera metido en una jaula de esas en las que antes encerraban las perdices para llevarlas de reclamo a las excursiones de caza. Me acordé de aquellos cazadores, que vivían en los pueblos, que controlaban los animales del monte, viendo unas veces nacer las crías y otras mandando al matadero a sus padres, que ya estaban de buen ver, para que no faltase “el pan nuestro de cada día “ a los humanos. Ahora la masa de la población se ha marchado de los pueblos y vive en las grandes ciudades, pero ya no conocen la Naturaleza, ni a los animales, sino es por los dibujos animales en la televisión y en los tebeos, que les hacen reírse con el pato Donald o con el corzo Bambi. Ya no tienen necesidad de ir a buscarse la carne de las piezas de caza, que corren o vuelan por el monte, sino que se la venden preparada en los supermercados. Como es natural les repugna aquello de la caza, en la que sólo ven violencia. Hemos perdido el contacto con la Naturaleza y no tenemos ocasión de ver lo que pasaba en mi pueblo, en el que yo veía como aquellos insectos que metamorfoseaban su color del marrón al verde y que sobre sus largas patas delanteras, oteaban sus alrededores para ver si llegaba alguna hembra de su especie. Algún insecto, del que más tarde aprendí que era la Mantis religiosa, después de cubrir a su ¿amor? , era devorado por la hembra a la que había cubierto,

Aquellos cazadores de antes, además de proporcionar proteínas animales a su familia, vendían patos o conejos entre sus vecinos. Otros bajaban de la Sierra los jabalíes, sobre sus costillas y los salaban para guardarlos en su despensa. Yo, con el estornino, podía haberme dedicado a suministrarle alimento y a jugar con él, amaestrándolo y enseñándole a hablar, pues dichos animales, como los loros son capaces de aprender a expresarse. Ahora el cazador noble debe imponer limitaciones en su actividad venatoria, porque si se avanza en técnicas para matar animales, éstos no avanzan en la desigualdad entre sus capacidades físicas y las ventajas que ha alcanzado la técnica moderna en el hombre.

La carta de un amigo mío de Binéfar, Fernando Altaba me dio oportunidad de ver como, los hombres se divierten honradamente, en la que hace la descripción de una partida de caza de jabalíes, a la que asistió en Benabarre: “Con los gritos-retirada hay que tocar- y contar nuestras hazañas- y comentar quien se lleva el más grande ejemplar”. Todos juntos comeremos –con una enorme amistad”, Habla también sobre las jaurías de perros, sobre la agresividad de los jabalíes, sobre los disparos, los gritos y sobre todo de la comida colectiva, en que cada un expone su habilidad, su valor o explica el peligro que le ha amenazado. Comen y beben y se olvidan de los disgustos pasados durante la semana y vuelven al trabajo con buen humor y con ilusión”.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Síntesis del mundo material con el mental o espiritual











El hombre en su evolución, ante la autointerrogación de su procedencia, intuyó que había sido creado por un Ser Supremo, es decir por Dios. Al principio no se aclaraba si el mundo era gobernado por un Dios o por una multitud de ellos, pero pronto empezó a levantar pagodas, los templos de Karnak y de Luxor, la acrópolis de Atenas, los templos de los dioses romanos y los de Méjico y de Perú, siguiendo por los templos monoteístas, como el de Jerusalén, las sinagogas que se encuentran en cualquier lugar de España, como yo he visto tres en Huesca capital, que serían construidas en el siglo XV, y ha seguido levantando sinagogas por el mundo, catedrales e iglesias en el mundo cristiano y más tarde las mezquitas en el musulmán.

La evolución es larga para el hombre, porque el tiempo y el espacio se conocen con el Big-Ban, ya que antes de la Creación, para el Señor, no había pasado ni futuro, sino que todo estaba presente. El químico Mendeleief decía que el petróleo se formó por la acción del agua, dentro de la tierra, donde estaban los carburos metálicos. El petróleo tiene propiedades comunes con la composición de los seres vivos, al formarse de un modo semejante al de la materia orgánica, con que se generaron esos seres vivos. El hombre se ha dado cuenta del paso que hace el Creador de la materia al espíritu. Y podemos contemplar el paso contrario, es decir del espíritu al cuerpo de Jesús, convertido en hombre material y espiritual, sin dejar de ser Hijo de Dios.

La mente humana se queda admirada de ver la materia y sentir el espíritu y yo no puedo menos que acordarme de la oración al Espíritu Santo, que reza así: “Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”. Aquellos hombres que en esos tiempos en que se iban escribiendo los textos del Antiguo Testamento, levantaban templos al Creador y pensaban no sólo que Dios había creado el Cosmos, sino que tenían fe en que todas las cosas serían creadas. Y veían la necesidad de que se renovara la faz de la Tierra. Rezando esa oración, se da uno cuenta de que estamos los hombres en evolución.

El hombre está evolucionando, y si no ve todos los problemas claros, los intuye. Es el hombre la síntesis de la materia y del espíritu. Su cuerpo es material y es una situación evidente, pero el espíritu o el alma necesita una demostración para ser reconocida esa parte espiritual del hombre, que tiene la capacidad de razonar, de enjuiciar y de abstraer, pues la materia no es capaz de tales acciones. Se deduce claramente que el alma no es cuerpo, pero ambos forman al hombre. Hay una síntesis de alma y cuerpo. El alma es un principio o causa de vida.

En 1966, René Maheu, director general de la UNESCO, en el simposio titulado ”Ciencia y Síntesis”, dijo que la obra de Einstein y la de Teilhard, cada una en su forma, son los dos sistemas de conocimientos más densos y más extensos que se han realizado en la humanidad. Su capacidad de síntesis ha sido enorme en el campo de la ciencia, pues la síntesis jamás se ha hecho tan consciente como en la cabeza de estos dos investigadores. Los escritos de Teilhard de Chardin se difundieron de una forma sorprendente, pero en el año 1970, desaparecieron de las editoriales y librerías. A todas las discusiones contradictorias de las teorías de Teilhard, le han sucedido las observaciones sobre el fenómeno humano. Si la teoría de síntesis de Teilhard es una hipótesis, resulta que atrae las ideas del catolicismo, el capitalismo o el marxismo, haciendo de la teoría de la evolución, una “complementariedad y una convergencia”, que son atraídas y consideradas por todas las ideas citadas.

Renovar la faz de la Tierra ha sido la intención de aquellos hombres que han buscado la igualdad entre todos ellos y gocen de bienestar; han pasado por el mundo caudillos como Alejandro Magno, emperadores romanos, unos beneficiosos pero otros tiránicos. Y “vino Cristo al Mundo y los suyos no le conocieron”. El hombre se había dado cuenta de la necesidad de que se renovara la faz de la Tierra y el Señor, para alcanzar tal fin, envió a su Hijo, con lo que demostraba que amaba a los hombres creados por su poder y hemos visto como Cristo fue un hombre de dolores, que sufrió el insulto de sus verdugos, hasta que murió en la Cruz. El hombre va desarrollando su cuerpo y su mente por medio de la Evolución y Teilhard de Chardin, hizo la enorme reflexión de que es “Cristo el evolucionador, el Cristo motor de la evolución, es decir, el Cristo resucitado en su función cósmica”. “Vino Cristo al mundo y los suyos no le reconocieron”, igual que a Einstein cuando propuso prohibir las bombas atómicas, no le hicieron caso y cuando propuso ideas sobre un campo unificado, fueron criticadas por los científicos. O cuando Teilhard pretendió compaginar la educación para la evolución soñó con una administración, que favoreciera la cooperación internacional universal para humanizar, por medio de la evolución, la vida de los hombres, vio como se restringían sus ideas de desarrollo de la humanidad, simplemente por ser aristócrata y jesuita.

Teilhard basa sus teorías en la Síntesis y en la Hiperfísica. En “El fenómeno humano” sintetiza el mundo físico y material con el mundo mental y espiritual. Considera el pasado del hombre y aspira con la evolución, a desarrollar su futuro. La hiperfísica está basada en las ciencias naturales, pues se deriva de las teorías científicas conocidas por la ciencia, entre las que se encuentra la teoría de la evolución. Pero mira más adelante con la consciencia que le hace observar el interior de las cosas y la complejidad del exterior. Hace una síntesis científica y filosófica al mismo tiempo. Los problemas de la materia son más fáciles de comprender que los del espíritu e incluso es difícil separarlos uno de otro, como cuando se medita sobre la fórmula de Einstein E= m. v², parecen unirse la materia y la energía, que son de la misma naturaleza, de tal forma que algunos identifican el espíritu, con la síntesis de la materia y la energía. La materia y la energía ni se crean ni se destruyen, simplemente se transforman.

Estos primeros días del mes de diciembre de 2010, he estado meditando sobre Teilhard de Chardin y estas meditaciones se las he debido a mi compañero Veterinario Ignacio Escalona. Es éste un sabio, un hombre preocupado por la justicia y el bienestar de las personas, como ha demostrado en los años en que fue Alcalde de la Villa de Grañén. Me envió un escrito titulado “Antigüedad y Cristianismo”, que movió mi mente a pensar en la evolución. Es que este sabio Ignacio Escalona, siente como sentía Einstein que “la más bella y profunda emoción que nos es dado sentir es la sensación de lo místico. Ella es la que genera la verdadera ciencia. El hombre que desconoce esa emoción, que es incapaz de maravillarse y sentir el encanto y el asombro está prácticamente muerto. Saber aquello que para nosotros es impenetrable, realmente existe, que se manifiesta, como la más alta sabiduría y la más radiante belleza, sobre la cual nuestras embotadas facultades sólo pueden comprender en sus formas más primitivas”. Estos pensamientos nos religan con el Creador, es decir que confirman la verdadera religión.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Ramón y Cajal y el obispo de Huesca, don Zacarías Martínez









Memoria, entendimiento y voluntad. A mi memoria se han acercado recuerdos un tanto confusos. En los cementerios, en las lápidas en que está escrito el nombre de algún ser humano, se añaden una multitud de recuerdos al Creador, a la vida pasada de los hombres y mujeres, a las estrellas y planetas, que tanto nos hacen meditar. Yo pensaba en tres tumbas soñadas, en las que estaban escritas en cada una de ellas, empezando por la primera, la palabra Memoria, otra en la que ponía Entendimiento y una tercera que estaba acompañada por la palabra Voluntad. Ya no las encontré, porque no me acuerdo cuando soñé semejantes tumbas.Pero mi memoria se apegó a su recuerdo y soñé lo que pasaba en una pequeña iglesia, un día de Difuntos; acudían a ella familias enteras de hijos del pueblo al que pertenecía esa iglesia parroquial y unos rezaban y se lamentaban, llegando incluso algunos a llorar, delante de las tumbas que llenaban el pequeño cementerio; entre tanto otros debajo de la bóveda, que no era muy elevada, llegaban a cantar “De profundis” populares acompañados por sonidos de unas pequeñas campanas, que colgaban de los techos y que hacían sonar tirando de una cadena que ponía en movimiento un aparato de engarces de hierro, que corría y hacía escuchar el din…don, din …don, din…don de las pequeñas campanas, porque no eran ni grandes ni del tamaño de las campanillas. Uno de los que tiraban de una cadena era alto, de media edad y soñé su nombre, que era el de Marquer y a su lado estaba su hija de unos dieciocho años y yo les oía cantar una letra semejante a la de aquella jota de Leciñena, que dice así: ”Si con lágrimas pudiera-resucitar a mi madre- iría a la sepultura-a llorar gotas de sangre”. En medio de aquellos sueños, creí ver las tres tumbas en las que ponía Memoria, en la primera, Entendimiento en la segunda y Voluntad, en la tercera. Al despertarme un tanto extrañado, acudieron a mi memoria muchos recuerdos de nuestros pueblos, porque éstos, parecen escuchar el “memento, homo, quia pulvis es”, “acuérdate, ¡oh! hombre, de que eres polvo!. Y el hombre lo recordaba porque estaba organizado para recordar, ya que con él convivían plañideras o “ploraderas”, que asistían a los difuntos, para llevarlos a enterrar y asistían a las familias que se quedaban sin compañía. Ahora ya casi no se sabe nada de ellas, porque se han creado sociedades, que se encargan de recoger a los muertos y de enterrarlos, pero yo conozco a una de esas plañideras. Un día me contó como vestía a los difuntos y lo difícil que era poner la chaqueta a uno de ellos; me relató también los cuatro casos en que los difuntos le crearon alguna dificultad. Y, ¡cómo lloraba, cuando alguien moría¡, pero no eran lágrimas hipócritas, sino sentidas. Yo me acuerdo del Día de las Almas o Día de Difuntos, en que el sacristán Antonio Bescós, tocaba las campanas cada hora y con su sonido lento, hacían trabajar las memorias de los vivos. ¿No serían los sonidos de las campanas en esa pequeña iglesia, como recuerdos de aquellos que hacía sonar Bescós, cada hora, el Día de Difuntos?. Iban los vecinos del pueblo y los que venían de fuera, a pedir por algún pariente suyo, al cementerio y allí reunidos rezaban el rosario y por todas partes, cuando subían y cuando bajaban, encontraban calaveras, construídas con calabazas y por sus ojos salían los rayos de luz de velas encendidas. Un Día de Difuntos, por la noche, pasaba yo por la carretera que de Novales sube a Huesca y en medio de ella, vi una luz extraña, paré y cogí una calavera de calabaza, con su vela dentro. Todavía se siguen colocando recuerdos a los muertos, hechos vaciando calabazas e iluminándolas con velas. En Sariñena cantaban : ”En la tumba de unos padres- no hay una flor que se seque-mientras que tenga unos hijos-que con su llanto la rieguen”.

Parece que he encontrado el sentido de la Memoria de la primera tumba, pero ahora debo buscar el Entendimiento, que exponía la segunda. La memoria me ha dado material para poner en marcha ese Entendimiento; ahora “el morir tenemos, ya lo sabemos”, pero el entendimiento piensa no sólo en el fin de la vida, sino también en su origen. No muere todavía la especie humana sino que van muriendo sus componentes, que son sustituidos por vidas nuevas y es por tanto el momento de que el Entendimiento piense en el origen de esas nuevas vidas, pero la vida es múltiple de formas, ya que existen multitudes de seres vivos, unos, plantas y otros animales. Aquellas tienen una vida botánica, en tanto los animales obedecen a sus instintos, mientras que los hombres están preparados para ser libres, ya que unos creen en Dios, otros no lo hacen y tienen un pensamiento y un entendimiento libre. Teilhard de Chardin ha escrito sobre el origen del hombre y éste usa el entendimiento para buscar su origen y para alcanzar una vida mejor. Muchos no piensan y se entretienen con el baile, con el fútbol, con el juego o tratando de enriquecerse para vivir mejor, pero no para ayudar a su prójimo y para que éste piense.En tanto existen hombres que piensan y que han descubierto que aparte de la materia está la antimateria, cuya existencia y misión no han podido aclarar. Es un misterio para los hombres de la calle, que no sabemos como un Ser Todopoderoso nos gobierna y nos deja libertad para investigar modestamente la luna, Marte, las novas, etc., etc. Estos estudios son sólo el principio que nos conducirá a conocer el infinito, con la ayuda del Señor y después de prolongados tiempos. Pero así como con la palabra Memoria he soñado, estoy haciendo lo mismo con el Entendimiento. ¡Soñar!, es tan complicado el pensar sobre el origen de la vida, que uno tiene necesidad de hacerlo. Parece ser que lo intentaron el burgalés, que fue obispo de Huesca en 1818, Fray Zacarías Martínez. Fue un agustino, que estudió Ciencias Físico- Naturales en la Universidad de Madrid y el sabio aragonés Ramón y Cajal, que eran amigos, que se habían conocido en la Universidad. En una carta, que el histólogo escribió al obispo, le dice: ”No le interese a usted demasiado lo que los histólogos imaginan para dar del sueño una explicación físico –química o histo-fisiológica. En realidad, nada se sabe de seguro sobre el tema…”. Pero Cajal no pensaba sólo en el sueño, sino que reclamó a la Real Academia la aclaración de las diferencias entre sueño y ensueño. Cajal era científico puro, pero igual que yo he buscado la investigación por el sueño, él lo buscaba también por el ensueño. Es una lástima que no se publicara el libro sobre “ el sueño y los fenómenos del ensueño”, porque dicho manuscrito se extravió durante la Guerra Civil; Ramón y Cajal, como escribe Virgilio Ibarz en el DIARIO DEL ALTO ARAGON del día de San Lorenzo : “anotaba regularmente el contenido de sus propios sueños y los de las personas que tenía alrededor”. No sé si Cajal creía en Dios, pero sentía el Evangelio, porque en una carta le escribe a Don Zacarías Martínez ;” le diré, aunque hiera su modestia, que resplandecen en su libro tres méritos sobresalientes: talento oratorio cautivador, sólida preparación filosófica y científica, y profunda unión evangélica, sin la cual las dos primeras, con ser tan altas, serían cual brillantes flores sin aromas”.

La tercera potencia del alma es la Voluntad, acto con el que se quiere algo o se aborrece o rechaza y que equivale al libre albedrío. Después de haber recordado tantos episodios de nuestra vida y de ocupar el Entendimiento en su análisis, es la Voluntad la fuerza motriz que mueve el cuerpo y por esa Voluntad queremos y por el deseo amamos. He visto como el Creador llama al hombre para que investigue el origen de la vida y los caminos de la luna y de las constelaciones y es que quiere al hombre, para encontrarse con él y le da las facultades para que prospere en sus conocimientos y que esa facultad de la Voluntad, que le ha dado, coincida con la del Señor, cuando decimos en el Padre Nuestro: ” Hágase tu Voluntad así en la Tierra, como en el Cielo”.

El polvo y la energía


El mundo dicen algunos que es redondo, pero para otros el mundo es todo el Universo y vete a saber su forma, en unos momentos en que todavía está creciendo. Y ¿cual es la materia prima con la que se han creado las constelaciones, los planetas y los hombres y mujeres, que vivimos en el planeta Tierra?. La primera materia y la energía, según me dice Ignacio Escalona son lo mismo y Mendeleief en su tabla de elementos simples, dice que los primitivos fueron el hidrógeno, el helio, el litio, el berilio, el boro, etc. y con esos “polvos” comenzó a formarse el mundo, pues al hombre le dijo el Señor: “polvo eres y en polvo te convertirás”. Así que venimos del polvo y al polvo vamos, por lo qué no me extraña lo que dijo una señora en una conversación que escuché y que decía que los hombres somos unos “polvos”. Si el principio de la vida del hombre, viene del polvo, hasta que se convierta en él otra vez, parece razonable que a este ser, se le adjudique el calificativo de “polvo”. La gente habla de los hombres “polvos” y de los “polvos”, que tienen como objeto mantener lo que dice Teilhart de Chardin, es decir que perdure la especie humana y que tienda a vitalizarse, a hacerse vida, a hominizarse por medio de la evolución. El hombre bromea con sus afirmaciones, pero a mí me parece que con su humor descubre que él mismo “es polvo y en polvo se convertirá” y en medio de sus conversaciones y de sus cachondeos, reconoce que es un “polvo”. Y es que el espíritu tiende a desprenderse de la materia y como la verdad siempre sale triunfante, aunque el poseedor de dicho espíritu no crea, va desprendiéndose del polvo, es decir se va desmaterializando.

Una enorme cortina formada por una “polvareda”, impide la visión clara de los problemas del hombre. Y por no ver, ya que tiene los ojos tapados por esa cortina, sólo piensa en el lado festivo de esos “polvos”, mientras ya de antiguo, recordaban al hombre, en las iglesias románicas, aquellas letras griegas, la primera la Alfa y la última la Omega, que están expresando la evolución del hombre. La vida de los hombres y mujeres tiene por principio el polvo de la letra Alfa, en medio esa polvareda, que a veces nos confunde y por fin la letra Omega, también formada por el polvo. Pero como dice Teilhard de Chardin, la materia, es decir el “polvo”, tiende a vitalizarse por medio de la evolución y el espíritu tiende a hominizarse, con el desprendimiento de la materia. ¡Acuérdate hombre de que eres polvo y en polvo te has de convertir!. Me parece que aquella señora que dijo que el hombre era polvo, tenía algo de razón.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Amor desinteresado










“Por el mes era de Mayo, cuando hace la calor, cuando los enamorados van en busca de su amor”. Como corría el mes de Mayo y hacía calor, mosen Marcelino creyó que aquella hermosa mujer, que preguntaba por su difunto marido, acudía a la llamada del amor.

Pensó que se trataba de un amor puro, sin ningún interés, seguramente querría enterrar a su esposo en tierra sagrada, pues la señora le habría advertido que el cadáver estaba enterrado en el monte, debajo de una carrasca.

El cura estaba contento, además de por ser Mayo, porque se le ofrecía la oportunidad de complacer a una hermosa mujer, a cuyos encantos no es fácil ser inmune, aún siendo sacerdote y porque como corrían tiempos de penuria, tendría ocasión de cobrar un duro para él, una peseta para el sacristán y calderilla para los escolanos. Estos, por mandato del sacristán, fueron corriendo a buscar al señor Joaquín Puyuelo, que por su profesión de podador y “leñacero”, conocía todas las carrascas del monte.

El mosen había recibido a sus visitantes en la “solanera” que tenía en su casa, pues en la sala tenía instalada una capilla y en el balcón colgaba una llanta de camión, que al golpearla con un martillo, sonaba como una campana. La iglesia parecía una venta robada pues, durante la Guerra, había sido usada como garaje e incluso había un foso para reparar vehículos.

He hablado de los visitantes y es que la señora venía acompañada por un caballero.

El señor Joaquín no tardó en llegar, se le explicó que se trataba de localizar el cadáver del esposo de la hermosa y el cortejo fúnebre se puso en marcha hacia la carrasca. El podador, limpiador lo llamamos aquí, entró en su casa, que le venía de paso, a cogerse la “jada”. Parecía un entierro sin muerto, pero se trataba en realidad de un desentierro. Y poco le costó al señor Joaquín desenterrar al difunto, pues en las guerras se pierde poco tiempo en cavar, si no hay un negrero, que a fuerza de culatazos, te hace trabajar. Un gitano de Barbastro decía que lo pasó muy mal durante la Guerra, porque lo hicieron palear para enterrar muertos. El cadáver quedó patente, no tenía ni caja. El cura habló de la necesidad de ir a buscar unas parihuelas, para llevarlo al cementerio.

Aún no había acabado de hablar el cura, cuando el caballero acompañante, se lanzó sobre el muerto y se puso a buscar algo en el pequeño bolsillo del pantalón, bajo la cintura, en el que antes se llevaban los relojes, y en el que ahora al haber perdido su objetivo, algunos hombres esconden aquello que no quieren que vean sus mujeres, y sacó lo que buscaba: un hermoso reloj de plata repujada. Se lo entregó a la señora, que lo metió en su bolso al tiempo que, dirigiéndose a mosen Marcelino Playán, le decía:"es que sabe, este hombre es ahora mi marido”. Este, cogiendo del brazo a la bella y sin decir gracias ni adiós, se fueron, como se iría cualquier bestia con su bella hembra.

Al desenterrador, a pesar de ser un hombre endurecido por haber comido pan de mil hornos, le entraron ganas de llorar, pero reaccionó y todavía me parece oír por las noches su mezcla de juramentos y de risas. Después echó tierra encima y “s’en fue”. El cura se quedó sin duro. El pobre ya murió. El sacristán, a pesar de todo, siguió siendo feliz, pero con la pequeña frustación de que después de haber aprendido latín, el siguiente cura se puso a decir la misa en castellano. Los escolanos viven en la emigración, pero yo, a pesar de lo anteriormente narrado, no pierdo la fe en el amor. Y es que el primer amor, no se olvida nunca y siempre nos conmueve. El segundo marido o la bestia, como ustedes lo quieran llamar, también murió.

La doble viuda cobraba su pensión, pero descubrió que renunciando a la del segundo marido, podría cobrar la del primero, que iba a ser más sustanciosa y además los ¡larguísimos atrasos!. Y dicen que ha hecho los trámites para volver a su primer amor, que mientras no se demuestre lo contrario, es el verdadero.

Al menos, así lo cantan los poetas.

Banderillas

Yo no podré  olvidar nunca la Torre de Casaus, hoy toda ella convertida en el Barrio de San Jorge, a cuya ermita subían el día en que se cel...