sábado, 5 de marzo de 2011

Pablo Neruda









La Vida me va resultando como un espectáculo en el que ya de niño veía a mi maestro revestido con un guardapolvo, con sus gruesas gafas y su boina, que casi nunca se quitaba y luego con otros niños hacíamos barro orinándonos en la tierra y creábamos huertos imaginarios.

Empezaba a ver la vida en los “cucos” que envolvía en un pañuelo, en la burreta torda de mi casa y de la que todavía guardo su pesebre y en mis compañeros de la Escuela de Siétamo y empecé a ver la muerte, al enseñarme el cuerpo de un muchacho que se agarró a un camión con su bicicleta y lo aplastó. Estaban los fieles dentro de la iglesia y el difunto dentro de su fúnebre caja, bajo los arcos de la Lonja y un joven, ante mi curiosidad, la abrió y una moza me levantó y vi su figura yerta, pero bella.

De estas contemplaciones de hechos cotidianos o, según Unamuno “intrahistóricos”, antes de cumplir los seis años pasé en un instante a verme introducido en los hechos históricos de la Guerra Civil. Un día, que sería del mes de Julio o de Agosto, un cañonazo sonó cerca de mí y a continuación no cesaron de oírse los tiros de los fusiles y los traqueteos de las ametralladoras.

A mi padre le pidieron las llaves del sótano del Palacio del Conde de Aranda, para meter en ellos a los detenidos, pero mi padre se negó porque aquel lugar le parecía tenebroso y cruel. Luego el jefe de la zona le dijo que se fuera a Huesca con su familia y tuvo que ir por la provincia de Huesca hasta Zuriza, con intención de pasar a Francia. No hizo falta tal emigración, pero me acuerdo de cómo otros, por ejemplo Pablo Neruda hizo viajes más atractivos y más curiosos por todo el mundo.

Cien años se han cumplido del nacimiento de este poeta y cerca de setenta hace que fui con mi familia en peregrinación por Huesca, Jaca, Ansó y Zuriza.

Por aquellos años de mil novecientos treinta y cuatro estaba Neruda en Madrid, donde parecía que el ambiente olía a una próxima Guerra Civil, que cuando llegó, le hizo escribir: ”Creo que esa época va a ser revalorizada históricamente en forma independiente a las pasiones políticas. Y va a asumir una categoría que hasta ahora no se reconoce…porque tuvo tales dimensiones que fueron …sumergidas en la sangrienta guerra que conocemos, que naturalmente los españoles todavía no se han detenido en el examen de sus pérdidas y de sus valores”.

Los hechos que durante ella ocurrieron, tocaron su corazón de poeta, lo que le llevó a repetirse: ”Creo que esa época va a ser revalorizada históricamente en forma independiente a las pasiones políticas” y se dio cuenta de que España podía “sentirse orgullosa de aquella época” del 27 y sintió el dolor de la muerte de aquel Miguel Hernández que “hasta entonces era un genial aprendiz de poeta”; tuvo que llorar la muerte de Federico García Lorca, que ”era uno de los poetas más extraordinarios...en que está unida toda vida física y la biológica con los menesteres del alma y de la poesía”.

El concepto que Neruda tenía de España iba unido a su amistad con sus poetas y no es un recuerdo como el que aparece en 1935, cuando publicó su obra: Residencia en la Tierra, en la que escribe las experiencias que había vivido en sus misiones diplomáticas en Ceilán, Birmania y llegando a ser cónsul en Colombo y en Singapur. El mundo musulmán y el hindú le inspiraron versos que recuerdan la geometría musulmana, a la que podemos admirar contemplando los mosaicos de sus mezquitas, incluidos los mudéjares que están revistiendo algunas capillas de nuestra catedral oscense.

Neruda, al escribir su memorial de la Isla Negra, hace un canto al “desencanto” de todo lo humano, deja sólo la ilusión de los árboles, los ruidos que producen los insectos en la selva y el ruido inmenso de la naturaleza, lo que hace que en él no permanezca la verdad del hombre y no mezcla “la vida física y la biológica con los menesteres del alma y de la poesía”, como él mismo escribió que hacía García Lorca. El recuerda las batallas de los indios chilenos o araucanos y le lleva a cantar la gloria de Alonso de Ercilla, pero se abstiene de cantar la gloria del vencedor español y canta el heroísmo de los araucanos. Y Neruda se concentra en la recolección de todas las cosas que encuentra y de otras que pierde, como yo al ensuciar mi pañuelo aquel insecto con su “sangre “ de color verde, tiré dicho pañuelo, pero un segador, un hombre íntegro, me lo trajo luego a mi casa. Yo en las más cercanas salidas de mi pueblo, recogía también “esquilas con su cañabla”, caracolas, botes de farmacia, insectos, aparejos de caballerías, candiles de aceite y abarcas. Pero Neruda además se recogía lupas, mascarones de proa, vajilla procedente de bares y de tabernas, etc, etc, que exhibía en sus residencias, como en la de la Isla Negra, donde se oyen y se ven las olas poderosas del Océano Pacífico. Allí contemplaba sus objetos, lo que tal vez le impedía subirse a hablar con el Creador. En los libros de Neruda de los que dispongo, trata poco del hombre y mucho de las mujeres, recordando sus contactos con ellas, con versos como estos: ”Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos,-te pareces al mundo en tu actitud de entrega”. El nombra el alma de García Lorca, pero no recuerda demasiado el alma humana. Tampoco cita mucho a los animales, pero canta a la madera, al fuego, a la lluvia, al aire, al tomate, a la zanahoria y a la alcachofa, en la que ve las formas humanas de un guerrero.

Yo desde mi casa de Siétamo veo Fraixinito o Fraxineto, el pico y el tozal de Guara, que nos separan el Somontano de la Montaña y tengo, como Neruda colgadas las abarcas, los cepos y los hierros del caldero del hogar, donde los campesinos se unían alrededor del fuego y contaban sus trabajos y sus aventuras con el uso de los cepos. También entre mis recuerdos cuentan los de mi hermano el marino, como mapas y cartularios.

Pero el poeta tenía el inconveniente de que su padre le era hostil y tal circunstancia le llevó a cambiarse el apellido paterno de Reyes por el del escritor checo Neruda

Neruda, al llegar el ocaso se asomaba hacia el océano y hacia los Andes y veía el grandioso espectáculo del crepúsculo: ”grandiosos hacinamientos de colores, repartos de luz, abanicos inmensos de anaranjado y escarlata”.¿No tendría Neruda algún proceso psicológico, al ver tales maravillas, que lo llevaría a olvidarse de su padre y de su apellido?.El poema diez de su obra Veinte poemas de amor y una canción desesperada, en su final dice hablando del crepúsculo: ”siempre, siempre te alejas en las tardes-hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas”, como si ese crepúsculo le borrase la idea de Dios.

Hay quien asemeja a Neruda con Picaso, pues ambos dedicaron parte de su arte a Stalin; Neruda le cantó con su poesía y Picaso le ofreció un retrato. Ambos fueron premiados con el premio de la Paz, en la Unión Soviética.

Neruda tuvo un compromiso político con el paraíso comunista y esa poesía política es lo peor de la obra de Neruda. Aquel hombre tan poético en sus cosmologías se torna vulgar y pasado de tiempo en sus panfletos, que él querría convertir en divinos.

No hizo como Sartre, también comunista que al estar próximo a su muerte, escribió: ”He luchado denodadamente por un mundo en el que no me gustaría ser ciudadano”, pero Neruda dio un nuevo cambio, volviendo a la poesía dedicada a los objetos corrientes, a esas vulgares cosas que tienen, muchas veces, la virtud de devolver la alegría perdida.

Pero siempre me acordaré del poema número veinte, que dice así: : “Puedo escribir los versos más tristes esta noche.-Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,- y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.-El viento de la noche gira en el cielo y canta.-Puedo escribir los versos más tristes esta noche.-Yo la quise, y a veces ella también me quiso.”

La prisa











Sobre la esfera del reloj de pared se lee: ”Tempus fugit”, y el tiempo va huyendo lento, lento, al ritmo que le marca el sonoro tic-tac de su péndulo. No tiene prisa el reloj de forma semihumana con cabeza que, por cabellos, se corona con adornos barrocos, su cara es blanca, redonda y numerada, con saetas que no inciden sobre un corazón que no posee, sino sobre la frialdad de unos números romanos, que recorren, periódicamente, una y otra vez con la monotonía con que la luna cumplimenta, día y noche, las fases que aparecen en los calendarios.

Su pecho y su vientre de guitarra se transparenta a través de un cristal, dejando ver cómo el péndulo alterna su movimiento pendular. El tiempo huyó definitivamente para el varón que lo escuchaba y contemplaba, pero la dama quebró la sincronía con el tic-tac sonoro y no supo, ya más, escuchar la dulce sonería de campanas que el reloj, cada hora, al aire regalaba.

Se fijó la señora solamente en lo fatal de la sentencia de la esfera y aquel “tempus” que “fugit” se le clavó cruelmente en su cerebro y en su corazón, cuyos latidos, siendo vida, no le decían nada.

El reloj se recrea con el tiempo que tiene concedido y la dama, en lugar de gozarlo, lo consume, lo quema, lo derrocha; huye de él y huye de sí misma sin parar un instante a gozar de la vida que Dios le concediera. Va y viene, sube y baja, sin hacer un alto en el camino y el tic-tac del péndulo de su vida queda despendolado, con pérdida del ritmo armonioso, que pudo ser placer y ahora es huida.

Párate sin parar, como el reloj, para escuchar el ritmo de la vida, para oír el sonido de las campanas, de músicas, de palabras bellas, y para ver las fases de la luna, los paisajes y tantas cosas que adornan la existencia.

¡Párate, templa tu ritmo pendular y manda sobre ti , como la rueda Catalina en su reloj!, ¡como Marcial Lalanda convertía en ballet la prisa de la fiera !.

¡Párate como Teresa la Andariega, en las Moradas del alma y de la calma!.

El Mediterráneo o Mare Nostrum











En el viaje o peregrinación de Egeria, desde el año 381 al 384, a los Lugares Santos del Oriente Medio, aparece el mar Mediterráneo, con un conjunto de pacíficos pueblos alrededor de sus aguas. Todas las costas estaban dotadas de Vías Romanas, por las que se podía viajar, desde España a Jerusalén por las actuales Francia, Italia, Yugoslavia, Turquía, Siria y Palestina. La peregrina española de la zona gallega, pudo regresar a España por Egipto, donde estuvo y seguir por Libia, Argelia Túnez, Marruecos y entrar en la Península, de nuevo. Pero volvió por donde había ido, es decir por Bizancio. Debió pensar que por Libia, Túnez y Argelia, tal vez no encontraría tanta gente con sabiduría, para poder hablar y comunicarse. Pero también había sabios y paz en el Norte de Africa y a aquella paz que unía a tantos pueblos, la llamaron Pax Romana. Pero ahora, en esos países de Argelia, Libia y Túnez, parece que ha aparecido una locura, debida a un deseo de libertad, pues el pueblo añora una democracia, de la que carece y se ha sublevado contra los dictadores de siempre. Entonces en la ciudad de Hipona, estaba uno de los Doctores de la Fe Cristiana, es decir el Obispo San Agustín. Con él hubiera podido conversar sobre la claridad de la doctrina de Cristo, para aclararse la mente de las numerosas sectas cristianas, que confundían las ideas. Ya decía San Agustín: ”Errar es humano, permanecer el error es diabólico”. ¡Qué feliz se hubiera sentido Egeria al escuchar las sabias palabras de San Agustín!. Porque este obispo fue uno de los que construyó la filosofía cristiana, creando la Teoría Patrística. Combatió la doctrina maniquea, la controversia donatista, las teorías de Pelagio y en sus últimos años, llegó al Norte de Africa el arrianismo.

Nació San Agustín el 13 de Noviembre del año 354 en Tagaste y murió en Hipona el 28 de Abril del año 430. Fueron contemporáneos San Agustín con Egeria, pues ésta viajó a Palestina del año 381 al 384, ya que la gallega peregrinó a Jerusalén, cuando el santo tenía unos treinta años de edad.

Uno se queda absorto al contemplar la Historia de la Humanidad. Porque ver el mapa del Imperio Romano, lleno de paz, comunicado por las vías romanas y luego seguir la invasión de los vándalos, la extensión de la doctrina musulmana, la colonización por parte de Francia, España e Inglaterra y ahora la masiva revolución de los jóvenes contra la dictadura y contra la administración, que enriquece a los poderosos y atormenta al pueblo, es un contraste rotundo.

Cuando camino por las calles de la ciudad o por las de los pueblos, se me aparecen en mi cabeza las figuras de multitud de ancianos, de hombres y mujeres maduros, ya muertos, o la alegría perdida de niños y niñas, que ya se fueron. Ves cementerios y tierras en los campos que muestran huesos de personas de otros tiempos, de otra religión y de otra historia. Por ejemplo en Siétamo se ven tumbas de aquellos musulmanes de raza bereber, árabe o ibéricos convertidos. Quedamos en el mundo los actuales ciudadanos, que como los anteriores, también desapareceremos. ¿Quién nos gobierna hoy en día? y ¿quién nos gobernará cuando ya no pertenezcamos a este mundo?. Contemplamos la Pax Romana, pero comprobamos como las distintas sociedades se dedicaban a la lucha por sus religiones, por sus lenguas, por sus costumbres y olvidaban que la humanidad unida, es un ser social y debía ejercer esa sociabilidad. Ahora tienden los humanos a mezclarse en el globo, por medio de la emigración, y a veces olvidan tratar de adaptarse a las sociedades donde se instalan, para buscar prosperidad y bienestar.

Parece que los norteafricanos han coincidido, con el también africano, San Agustín en sus ideas, pues los primeros dicen que para que haya bienestar y prosperidad, deben dar la libertad a todos los hombres, en política, en religión, en lenguaje y en poder elegir los lugares donde se prefiera residir. San Agustín, expuso sus ideas sobre las relaciones que deben existir entre dos sociedades, que han existido en las distintas épocas, a saber la Ciudad de Dios y la Ciudad del Mundo. La ciudad de Dios, la he contemplado caminando por las calles y por los yermos, pero sigue siendo necesaria la Ciudad del Mundo. La sociedad terrenal ha sido siempre insegura y esto se explica por las diferentes culturas de los pueblos e incluso las diferencias que surgen por medio de herejías, ideas políticas, lenguas y luchas por el poder. San Agustín creyó en gobiernos, para combatir en la lucha contra los errores y contra el hambre. Así como Tertuliano, escritor cristiano de Cartago, quería separar totalmente el cristianismo del paganismo de Grecia y del Imperio Romano, San Agustín, animó el pensamiento de Platón, valiéndose de la razón, que percibía la unión entre aquellos muertos, que yo recordaba en mis paseos y el mundo actual lleno de vida. Un movimiento social nos empuja a ayudar a los libios, que están sufriendo con toda su vida. ¿Será posible que se regenere el “Mare Nostrum”?. El ser humano es un ser social y debe serlo, adaptándose a otras sociedades, donde puedan buscar el bienestar y la prosperidad, pero como dijo San Agustín:”Errar es humano; permanecer en el error es diabólico”. ¿Es humano ayudar a los libios, dueños de petróleo? o ¿es diabólico dejar que se maten en el Congo aquellos hombres de color que carecen de él?.

Amor eterno entre Eusebio y Paula


A los de León en su Historia les pasa algo parecido a lo que le pasó a Huesca, pues fue León un Reino Medieval, que acabó siendo parte de Castilla. Así le ocurrió también al Altoaragón, que constituyó un solo Reino con Navarra, pero cuando conquistó Zaragoza, ésta se constituyó en Zaragón y al casarse Doña Petronila ,hija de Ramiro I el Monje con Ramón Berenguer IV de Barcelona, Navarra ya no quiso saber nada más con el Altoaragón.

Eusebio y Paula no conocían estas cosas y no les importaban ,pues ellos se querían y lo que deseaban era hacerse felices entre ellos, se casaron y trabajaron de un modo indomable ,que ellos me cuentan ,pero que no haría falta que me dijeran nada porque yo lo he visto a lo largo de varios años ,aquí ,en el pueblo de Siétamo, porque compraron una llamada huerta cerca del río Guatizalema, que disponía de una tierra que había sido muy poco cultivada y estaba llena de “cascajos” ,es decir piedras de río. Trabajar allí era difícil y duro, pues el difunto Carmelo Puyuelo, persona extraordinaria, le decía a Eusebio: ya puedes labrar, que no harás nada con esta huerta. Pero ahora, basta que uno se mire la parte cultivada ,que parece un huerto del Edén y la compare con el trozo de tierra que está plantado al lado del seto del camino, que es bonito, pero no se puede cultivar por no haberla trabajado el mismo Eusebio.

Tuvieron dos hijas, una Carmen Luz y otra Tere, por las que hicieron Paula y Eusebio todo lo que pudieron, con la colaboración de los abuelos de León, ya que con el coraje y el amor de Paula, no tuvieron miedo de marchar a las Américas como emigrantes. Aquí las niñas estudiaron y ellos, que como he dicho no conocían la Historia de León y de Aragón con mucha profundidad , conocían lo que pasaba en América y veían venir lo que ahora en tales países está ocurriendo. Prefirieron venir a España y la boda de su hija, los trajo a Huesca y a la bendita huerta, en la que poco a poco empezaron a construir hasta que levantaron un magnífico chalet, donde Paula, que tenía una abuela santa, es como Santa Teresa pues goza del paisaje y de los cantos de los pájaros y va a buscar agua a la fuente, que mana un agua casi bendita, porque no está contaminada y está fresca.

Y este milagro de vida los ha hecho gozar de su compañía, habiendo celebrado ya hace muchos años en la iglesia de Huesca de Santo Domingo y San Martín, sus Bodas de Oro.Tenía entonces su hija Carmen Luz una joven de Almudévar, que le ayudaba en las faenas de su casa, pues tiene dos hijos y una hija, modelos de jóvenes, como lo han sido sus padres y sus abuelos Paula y Eusebio y esa joven era una gran cantadora aragonesa, nacida en la Villa de Almudévar y allí en la iglesia de Santo Domingo ,con sus compañeros del pueblo, les cantaron una misa baturra, que conmovió a toda la familia, derramando Paula sus lágrimas y Eusebio casi no las pudo contener. No quisieron cobrarles ni un céntimo, con lo que Pili, la joven, demostró que quería a la familia de Paula y de Eusebio, que se vieron obligados por su generosidad a darles un “vino”español. Pero no acabó aquí la fiesta pues cuando terminó el festival, cantaron:”Se marcharon de León- y se vinieron a Huesca-a esta notable ciudad-que a todo el mundo enamora”.

Han pasado diez años desde sus Bodas de Oro y Paula ,que ha conmemorado estos días su cumpleaños ha querido celebrar un nuevo aniversario, para volver a su sagrado chalet, en el que gozan de la paz, que en otros tiempos no les acompañó.

Cuando uno se cansa o se aburre, baja a gozar de la compañía de ambos benditos y casi eternos esposos y escucha sus palabras y a veces, también dice sus más o menos convenientes palabras, siempre bien acogidas y baja al río, donde entre las sombras de los elevados árboles, escucha cantar las aguas del río y se siente también acompañado por los sonoros cantos de los pájaros a los que su hija Carmen Luz, ha colocado en los pequeños árboles comederos ,a los que las escasas veces que allí acuden, por su ejercicio entre otras cosas de pintora ,va echándoles alimento. En la terraza, guarnecida por persianas, crían unas golondrinas, que no se asustan de convivir con los dueños y salen volando y entran y no se cansan, pero cada año se van a las Africas, para volver de nuevo en primavera.

Allí todo vuela, porque lo hacen las nubes, lo hacen las hojas de los árboles que se agitan en los chopos, vuelan los alimoches y toda clase de pájaros, mientras suenan las aguas de la superior acequia, cuando riega y el gato pardo, enorme, les hace compañía, mientras Eusebio lo acaricia .

Aquí, como he dicho, todos vuelan, con su ilusión y recuerdan el pasado, y gozan del presente y miran con confianza el porvenir, que no sólo será de ellos, sino también de sus nietos Alfredo, Pedro y Paula. Es el mundo que Dios así ha dispuesto.

Pedro Saputo, el Quijote aragonés

  De la misma forma que el manchego Cervantes (1547-1616) es el escritor en castellano, más leído en el Mundo, el aragonés turolense Braulio...