domingo, 12 de julio de 2015

A Estebané de Siétamo



Hoy, día 25 de Marzo,de hace varios años, se  celebró en el Psiquiátrico de Huesca, un acto consistente en los funerales por Estebané Bescós, que señalaba el declinar de los vecinos antiguos de Siétamo y el comienzo de una época, en la que en este pueblo vivirán sus nuevos habitantes.
Es que se  murió Estebané a los 81 años de edad, el hombre más inocente de la Villa y el que más simpatías gozaba  por parte de sus escasos y antiguos habitantes. Cuando yo me marchaba al entierro, mi esposa me dijo: “ponte el abrigo nuevo y límpiate los zapatos”, porque ella quería que yo asistiera a acompañarlo con la mayor dignidad posible. Nació en Siétamo en 1923 y fue su madre la señora Dorotea Ramón y su padre el señor Esteban Bescós, siendo su hermano mayor el conocido en Siétamo y en Huesca, Antonio Bescós, por el apodo de “Trabuco”.
En la Historia hay un antes y un después y en la de Siétamo, el antes consistía en ver a Estebané recorriendo todas las casas del pueblo, que tenían sus puertas continuamente abiertas durante el día. En aquellos tiempos no asistían a la escuela los niños que sufrían algún retraso en su mente y por otro lado gozaba de una memoria fantástica, ya que ha recordado siempre  todos los nombres y apellidos de los habitantes de esas casas. Cuando entraba en alguna de ellas, decía: ”Joaquín Bruis y Joaquina Latre, ¡pastas y galletas!” y  la gente se las daba con la mayor satisfacción. Cuando hace ya unos años lo llevaron al Psiquiátrico, iban algunos a llevarle una torta y él exclamaba: ”Pascual Mas me da torta!,  y  cuando veía a mi hijo, decía .”Ignacio Almudévar, ¡pastas, pastas!”.
En dicho Psiquiátrico  era el encanto de enfermos y enfermeras, paseaba por los jardines del centro e iba hasta la ermita de Santa Lucía, donde  yo mismo lo vi, una vez que fui a visitarlo. Desde que él se fue de Siétamo, empezó a decrecer la población y cerraron las Escuelas y ahora se está repoblando otra vez de buenas gentes, pero que no conocían a Estebané. Consecuencia de este movimiento poblacional, a su entierro hemos ido los viejos habitantes, que desde siglos habitaban sus antepasados en él y nos ha recordado la historia de Siétamo, la para nosotros antigua y hemos fijado la vista en los nuevos pobladores, que verán con la nueva autopista la industrialización de la Villa de Siétamo. Si Estebané hubiera nacido en estos años, se le hubiera formado y hubiera llegado a ganarse la vida, haciendo trabajos manuales.
Se ha celebrado la misa en la capilla del Psiquiátrico y hemos visto el amor que le tenían desde el cura que celebraba, las enfermeras y un enfermo que durante la misa le dijo al sacerdote.”mala cara, mala cara pone Manuel!”, como aquel que le recordaba el dolor que sentía. Efectivamente el cura habló de la frecuencia con que Estebané iba a visitar la capilla.
Los de Siétamo, aunque estaban lejos de su tierra, cantaban :”Juntos como hermanos, hijos de la Iglesia, vamos caminando el encuentro del Señor!”, ¡como  Estebané!.

sábado, 11 de julio de 2015

Casa Funes y las “magdalenas o malenas”, en la Calle Pero IV



En el Evangelio se lee la amistad que tuvo Jesús con María Magdalena, mujer que estuvo en tiempos, embargada en el pecado amoroso. Este es un caso que ha ocurrido en todo el Mundo y concretamente en  la Calle Pedro IV de la ciudad de Huesca.
María Magdalena tuvo el acierto de amar a Jesús, en tanto las “malenas” de la Calle Pedro IV, eran amigas de Funes,  dueño de un Bar, en el que se juntaban con los camareros libres de su servicio, con los guardias y policías, que acudían a vigilar a las magdalenas, a los solterones viudos y los casados soñadores del amor.
El dueño del Bar Funes tenía muy bien organizado el servicio de su Bar, atendido por su hijo Fernando,  por la tarde y por la noche y por su madre, que trabajaba toda la noche en la cocina. Pero igualmente, durante toda la noche su camarero  principal,  al que llamaban Maxi, diciéndole: ¡oye Maxi, échanos unos bolsos de “ayuda colorada”, tal vez fuera pimienta,para acompañar su consumo con  unos espárragos muy caros y muy buenos. Unos eran consumidos por los clientes por la boca y otros, que le dieron una gran fama a su dueño Funes, porque se los pedían las “malenas” para consumirlos con sus clientes y el dueño se sentía satisfecho de sus ingresos, casi siempre nocturnos, que le daban felicidad, que le duró bastante tiempo, pero que se acabó igual, que se acaban los placeres de la vida.
Pero los niños, ¡qué educación recibían de aquella extraña forma de vida!. Miguelito “Tagatani”, me lo explicó porque él iba por las noches al local de Funes, donde veía a las mujeres buenas para unos y “malenas” para otros y quiso saber con sus amigos el secreto de todas aquellas actividades. Una noche se metió con otro amigo en la casa del Rincón  y lo hizo sin  que se dieran cuenta, en una habitación. A esta habitación llegó una pareja, que no era una pareja de la Guardia Civil.  El niño estaba metido debajo de la cama, para ocultar su presencia y allí aguantaría alrededor de una hora, escuchando el sonido metálico de los muelles del jergón, acompañados por un “Chiquichí, chiquichí,chiquichí”. Lo pasarían bien aquella pareja, pero el niño “Tagatani”, lo pasó muy mal. 

miércoles, 8 de julio de 2015

La boliviana Claudia



En el enorme edificio cultural que se encuentra en Huesca, al lado del camino por el que se hace el Vía Crucis a la Ermita de Salas, entré a tomar un café y me atendió una simpática mujer, llamada Claudia. No nació por el Norte de Bolivia, a una altura enorme, donde viven los indios y mestizos. Estos se ponen unos pantalones de todos los colores y cubren su tórax, con camisas con aguacayos, que son de tejidos hechos con el pelo de las llamas, cubriendo sus cabezas, con sombreros, que en viejos tiempos procedían de otros sombreros, de los que eran portadores los conquistadores o colonos españoles. Ahora, en España, no se ven sombreros de este estilo, pero en Bolivia los lucen los mestizos con orgullo y como buscando el calor, que en aquellas mesetas que se alzan a más de mil metros, calientan sus vidas y les ayudan a pensar en organizar unos bailes, que a veces recuerdan romerías y alabanzas a Cristo, a la Virgen o a algún Santo. En ocasiones danzan con palos que golpean o con espadas,  con las que simulan sus luchas; todo aquello va acompañado con música que hacen sonar con zampoñas, que son como flautas, acompañadas por golpes que golpean en los tambores.
Viven de la agricultura, que es pobre, pero les dan mucha utilidad los chuños, que son una especie de patatas, que las congela el hielo, pero que las recogen y las conservan secas y duras y que tienen un sabor delicioso, y las mezclan con todos sus alimentos en distintos guisos. Son un poco oscuras, pero dan un claro sabor a esos guisos. También se valen de las vicuñas, de las alpacas y de las llamas, que todas ellas producen una especie de lana para tejer sus ropas y consumen su carne, que es sabrosísima. Pero Claudia no es de la Meseta, sino que nació en el Valle de la Tierra de los Ríos y del Amazonas, en el Centro del País. Nació en Cochabamba, que la conocen como la Ciudad Jardín, en cuyos campos se producen rosas  de todo tipo, las frutas de todas clases, más las tropicales y se elevan ante los ojos del visitante,  elevados árboles. Se dedican a la agricultura y la ganadería, donde no nieva nunca y no sufren el frío ni las quema el calor sus rostros. Allí hay  escuelas a las que acuden todos los niños. Pero dentro de la enorme extensión de su País, resultan diferentes todas las zonas, porque en ella se recuerda haber aprendido las diversas características de Bolivia, en la televisión y en las escuelas, que en Cochabamba no faltan. Coinciden sus relatos en cada zona, porque dicen que en la Andina, son indios, aymarás, quechúas y de otras razas y visten con ropas originales, de las que he escrito, que además están elaboradas para guardarse del frío. Llevan, lo mismo las mujeres que los hombres e incluso los niños, unos sombreros, heredada su forma, de los antiguos colonos españoles, cubren su cuerpo y encima de todas sus ropas, se colocan unas  mantas, con una apertura por la que introducen sus cabezas y las mujeres llevan multitud de sayas para evitar el frío. Como he dicho, viven de la agricultura y de la ganadería y sacan de la primera una especie de patatas, a las que llaman los chuños, de color oscuro, que se congelan, pero los recogen y los guardan, como aquí guardamos las patatas. Tienen un sabor delicioso, me dice Claudia y los mezclan con toda clase de guisos. De la ganadería obtienen vicuñas, alpacas y llamas, que todas ellas producen una especie de lana, con las que fabrican telas, aprovechadas para combatir el frío. Comen carne de las llamas, que como me dijo la chica, es deliciosa. Como me ha explicado viven indios en los Andes, mestizos en Cochabamba, como ella misma, porque al preguntarle por sus apellidos, me dijo que son Salvatierra y Pérez. En la zona de los Valles del río Paraguay, dice que habitan algunos individuos de raza morena, que los trajeron en otros tiempos como esclavos.
El Conde de Aranda, nacido como yo, en Siétamo, pero en el siglo XVIII, al lado de la ciudad de Huesca, pidió al gobierno que les diera la independencia a estos países, pero se les negó. Si España hubiera intervenido en una independencia pacífica de estos países, en lugar de revolucionaria, hubieran podido darle a Bolivia, un trozo de mar, para poder hacer sus importaciones y exportaciones, que hubieran causado un mayor desarrollo en el País.
Claudia se diferencia de los españoles actuales por su color aceitunado con unos bellos ojos, pero su lengua es igual que la nuestra, quizá más sonora y sueña ir con sus padres a Cochabamba a visitar a la Virgen de Oscupina, que se apareció en una roca, igual que a mí me entran ganas de ir a ver a la virgen del Pilar, cuando voy a Zaragoza.    
Como he dicho, al hacer aquellos países su independencia revolucionaria, se quedó Bolivia sin puerto. Al no tener puerto, se creó  el Estado Plurinacional de Bolivia, que es un país mediterráneo, situado en el centro-oeste del  Sur de América con capitales como Sucre, la Paz, Santa Cruz de la Sierra, etc. Son tres las lenguas americanas principales, que se hablan, el aimará, el guaraní y el quechua y el castellano es el idioma oficial del País. Pero en su historia española,  llaman la atención, entre otras, las Misiones Jesuíticas, que se construyeron entre los años de 1691 y 1720.
En aquel País, se construyeron misiones o poblaciones, con una plaza en el centro, y a sus alrededores se alzaban las iglesias, las escuelas,  los talleres, las viviendas y el cementerio. Se cuidó la arquitectura y se hizo sonar la música con un estilo barroco mestizo. En cuanto arquitectura se usó la madera para levantar columnas labradas, se empleó el yeso para imitar decorados barrocos como revoques planos y  ondulados. Se hizo uso de la piedra volcánica para destacar algunos espacios.
Se cultivó la música barroca, pues se han encontrado seis mil partituras de música de los siglos XVII y XVIII, en varios lugares, llegando en San Xavier a alcanzar diez mil partituras.

Es Bolivia un País maravilloso donde se admira el pasado primitivo y el de los colonos españoles, impulsado por los Jesuitas y otras órdenes religiosas. Yo he hablado con bolivianos, que vinieron a España a buscar un porvenir y uno de ellos, me dio un dibujo, que ahora no encuentro. El decía que si no encontraba porvenir, volvería a Bolivia y yo espero,volver á encontrar el dibujo boliviano, que me regaló. 

La feria de Almudévar

Feria de Ganado.


El día doce de Mayo, se celebraban en Almudévar las tradicionales ferias de ganado,que coincidían con las fiestas pequeñas y que duraban tres días, empalmando con el día de San Isidro Labrador. Dichas ferias se acabaron, ¿hará  ya unos treinta años, poco más o menos?, porque se acabaron los machos y las mulas, los burros o asnos (para los que hablan mejor) y hasta los caballos casi llegaron a desaparecer, para más tarde experimentar una brillante resurrección, que, por otra parte no ha dado lugar a otra resurrección de las ferias de caballos. Me dijo uno de Almudévar que dicha feria fue sustituida por una fiesta pequeña dedicada a San Isidro Labrador y yo no digo nada, porque no sé si ya se unían en aquellos años las fiestas y las ferias y al acabarse las ferias, quedaron o se fundaron las fiestas de San Isidro.
¡Cómo se llenaba la Villa de Almudévar de caballerías y de tratantes!, esta situación  hacía que los vecinos salieran,unos a ver, para comprar, y otros para curiosear y llenaba las posadas y las casas de forasteros que venían a hacer lo mismo que hacían los de Almudévar. La víspera, es decir el día once de Mayo llegaban camiones llenos de caballerías, en tanto que otras venían andando de Huesca, de los castillos y de los pueblos para ser vendidas, unas veces y otras los labradores venían a comprar o a ver la clase y el precio de los animales y los que vivían de las ferias a vender chucherías o a organizar rifas,loterías o juegos.
No podían faltar los gitanos o "calós",de los que todavía queda en Huesca uno de los que vivieron la feria, al que llaman Saputo,pues por lo visto nació en Almudévar, a donde iba, como Carletes, de ayudante de un tratante. Sabían mucho de los animales con asma, con cojeras y "guitos".
Llegaban financieros, como Don José María Lasierra de Chimillas, que con su dinero apoyaban a algún tratante o a algún labrador, buscando que les quedase alguna perrica.  Llegaba el tratante Banzo, que llevaba como mayoral y ayudante a Carletes, cuyo verdadero nombre era el de Antonio Ibor, que todavía vive,(hoy junio de 2015 lo he visto con más de noventa años en Siétamo) y es cofrade de la Ermita de Cillas, de la de Salas y de otra Cofradía de la Catedral. Conserva, a pesar de sus años su tipo torero, que tantos años exhibió en la Plaza de Toros de Huesca, donde, con su traje de caballero y su sombrero, salía montado a caballo, quitándose el sombrero para pedirle al Presidente la llave del toril, con el fin de empezar la corrida. Pero no siempre,si no era para San Lorenzo andaba a caballo en la Plaza de Toros, pues otras veces montado en un macho o una mula, que hacía de guía de los otros y de las otras,que venían de Huesca a la feria de Almudévar. Traía de siete a nueve animales, que excepto el que él montaba, iban emparejados unidos por el cuello como si fuesen a labrar con un jubo o yugo. De esta pareja, una llevaba en su cola un ramal que la unía al cuello de la siguiente, cuyo cuello también estaba unido a su pareja. Con esta hermosa reata llegaba a Almudévar y allí estaba cuando quería, pues si le apetecía llegar el día doce, salía de Huesca el día once por la tarde,para entrar en Almudévar el día doce por la mañana y si deseaba llegar anticipado, el día once madrugaba y a las seis o siete de la mañana se lanzaba hacia la Villa, donde se celebraba la feria y le daba tiempo de acomodar las bestias en sus cuadras, de cepillarlas con cepillo y almohaza, para que estuviesen bien presentadas ante los compradores, cuando estos vinieran. Pero unos momentos antes de que estos estuvieran presentes, cogía una gamuza impregnada de petróleo y se la pasaba por el pelo de los animales para que brillaran como la plata. Había llegado el momento de comenzar las ventas en la feria. Todavía tenía Carletes tiempo de ir  a echarse algún trago con sus conocidos. ¿Qué cuadras eran esas donde Carletes actuaba con tanta profesionalidad?.Nada mas estar presente en Almudévar, desataba a los animales en la cuadra de casa Cascallo, que se encontraba en la Plaza de la Iglesia y en otras ocasiones iba a parar a casa del Santo, el célebre Mariano (que en paz descanse).Este Mariano vivía en la calle Mayor acompañado de su hermano, hasta que partieron sus bienes. Pero no sólo venía el amigo de Carletes, Cayetano Banzo, que era su amigo de verdad y todavía le queda alguno en Almudévar, pues me comunica:"Tengo que decir que mucha gente de Almudévar de aquellos años, me dice todavía adiós", sino que  también lo hacía León Belío, alias "Calzonetes", que iba a casa Bercero y luego a casa de Antonio Atarés, en la Placeta de la Iglesia, donde lo apreciaban como si de un familiar se tratase.
Pero no puede olvidarse Carletes de Cayetano Banzo, pues dice que cuando murió de cáncer en la garganta, tenía veinticinco o treinta mil duros en el Banco Español de Crédito y en el Banco Hispano -Americano quinientas mil pesetas, conjuntadas con su hermano.
El difunto Castor, que supongo tendría su época de hombre vivo, pues yo siempre lo he oído nombrar con el adjetivo del "difunto", se quedaba en casa del Santo en la calle Costa, y compró una mula "guita",a la que habían dado una inyección calmante, pero cuando se le pasó el efecto, empezó a lanzar coces y tuvo que buscar al vendedor y pasarle cuentas. Es curioso que todo el mundo cuando nombra a Castor,le dice el "difunto Castor".Debía ser rico y generoso, pues a su hermana ,que se casó con Belío, conocido por Calzonetes, le dió de dote, diez vagones de mulas.
Los hermanos Centelles a saber Luis, Alfonso y Mariano, venían de Zaragoza y se instalaban en la calle Baja en casa de Juan Lino, a saber casa de Doña Visitación Borderías. El Royo Aurín llegaba de Sabiñánigo y en cierta ocasión, se encontró por allá, por Monrepós con unos tratantes que dijeron que bajaban a Almudévar a comprar un lote de mulas de muy buena calidad. Se pusieron a almorzar, pero él sin decir nada, se bajó a Almudévar bien deprisa y cuando llegaron los otros, ya las había comprado.
Pero no sólo iban los tratantes que he citado, sino que además llegaban Alvaro Gascón, Crespo de Alcalá  de Gurrea, Don Antonio Bello, El Piojo y no sólo estos, sino que venían de Cataluña, de Valencia y de otras partes de España. Me dice Carletes que un tal Dionisio de Barcelona, comprador de carne de mulo, de caballo y de burro, hizo una operación de comprar machos que vendían por cuatrocientas pesetas y él, aquella misma mañana se gastó unas cuatrocientas pesetas en vino, café y pasteles, de los que compró de diez a quince docenas. Dicen que vendían machos por ochenta duros y que él los llegó a comprar hasta por treinta.
En aquellos tiempos se vendía mucho ganado, machos y mulas, para los labradores, unas veces a fiar durante tres años, con letras o pagarés o simplemente a plazos, sin documentos, cuando había confianza. Entonces había pocos que pudieran pagar sus compras al contado.
Por entonces,a pesar de las dificultades económicas, se lo pasaban muy bien, pues a los huéspedes les daban de comer en las casas donde se acomodaban ellos y sus bestias. Entre otras comidas con categoría les daban el pollo a lo "chilindrón", paellas  con todos los complementos, aunque los mariscos eran muy escasos en aquellos tiempos, añadiéndole trozos de conejo o,simplemente, caracoles. Por la noche iban a tomar café y en el local se juntaban los tratantes de Aragón,de Cataluña, de Valencia y otras partes de España. Después de tomar café, casi siempre en el Casino, se iban al Bar Subías, que por cierto tenía baile además de bar, donde como he dicho el valenciano ,cuando hizo un gran negocio comprando animales para carne, invitó a todos los amigos a tomar café y pasteles, de los que compró, como ya he contado, unas quince docenas.
En el baile se lo pasaban bien, pues a veces un grupo cantaba aquella canción que decía:"¿Donde estará  el avión ,chist, chist, el avión chist, chist, el avión?",mientras algún "cachondo" apagaba las luces y después las encendía. Cuando apagaban las luces, las mujeres chillaban, es decir que armaban una "chilamenta",de ... madre".Hace cuarenta años un, actualmente herrero de Huesca, acudió a bailar en una moto Guzzi, acompañado de un amigo suyo, llamado Pascual. Había muchas y hermosas mozas a las que nadie sacaba a bailar y cuando ellos comprendieron que no faltarían a nadie, sacándolas, las sacaron y a continuación empezaron algunos mozos a empujarles y a reírse de ellos, por lo que las dejaron y se fueron.
Ahora se acuerdan en Almudévar de renovar las bodegas, pero en aquellos tiempos, cuando aproximadamente a las dos de la madrugada, después del baile, subían a las mismas,allí les daban chorizo, salchichón y jamón, acompañado de buen vino, tan bueno que  algún visitante se quedaba más borracho que el mismo vino. Pero como dice Carletes,a él y a Cayetano Banzo les invitaban de corazón y no les dejaban pagar ni un duro.

Aquellos tiempos ya no los veremos más, pues los tiempos pasados no vuelven, ya que  la juventud viene de otra forma. Aunque en Almudévar, donde quedan gentes de gran corazón, es posible que resuciten las citadas bodegas y se vuelva a invitar a los amigos y visitantes, aunque no haya ferias. 

lunes, 6 de julio de 2015

Torre vieja y elegante



Me he encontrado, paseando por la carretera de Jaca, con mi amigo, Pedro Capablo, hombre de cierta edad, pero inferíor a la mía y es un hombre comunicativo amable. Lo he encontrado paseando con su perra, a la que llama Lola, en medio de una copiosa lluvia, que si así continúa cayendo, sobrarán en Huesca hasta los bomberos. Estaba parado delante de la puerta de una hermosa “Torre”, abandonada ya hace muchos años, por su entonces joven y simpático dueño, que creo se llamaba Jesús. Yo me hablaba con él porque como veterinario iba a visitarle alguno de los animales a los que criaba y como era simpático, me contaba su vida, diciéndome entre otras cosas, que era montañés y que estaba soltero, al decirle que muchas mozas querrían vivir con él, en una Torre tan elegante. Porque , efectivamente al ver ese edificio tan atractivo,se admiraban del buen gusto de Jesús. Aun ahora,en que ascienden por alguna de sus paredes, las verdes ramas de hiedra y las acarician algunos brotes de un arbusto que nació casualmente,una emoción estética,acompañada de tristeza,me invade el espíritu. Delante está eternamente cerrada la puerta, al menos así me parece a mí, pero en los lados y por detrás,están la tierra y las cuadras y corrales,cercados por una red metálica, a través de la cual se ve la tierra yerma y todo lo demás abandonado. Me ha aumentado la tristeza al comunicarme mi amable compañero,que le habían dicho que el buen Jesús había muerto al arrojarse dentro de un pozo.yo me resisto a creer tanta desgracia, porque,¿Quién iba a pensar en tan desgraciado fin como el de un suicidio, en un mozo que al hablar,sólo sabía sonreir?.Si así lo hizo, yo no creo que fuese por falta de dinero,sino por alguna causa psicológica, que afectase a su espíritu,que tal vez se sintiera sólo, por no tener esposa ni novia,que le alegrase su vida. me voy haciendo viejo o como ahora dicen, por respeto, mayor y me acuerdo de aquellos de mi edad, que ya murieron hace muchos años. Y pensando en la agricultura y en la ganadería,Jesús fue un adelantado, ya que cesó de ejercer ambas actividades, porque tal vez, previó lo que iba a pasar con ellas. Hoy, ya no quedan “Torres” alrededor de Huesca, que estén ocupadas por hombres y mujeres que cultiven la tierra y sean felices criando animales.Entonces uno piensa si Jesús se fue por causas psicológicas,estará allá arriba,gozando de la vida eterna,pero ¿ no se marcharía  porque veía venir esta época,en al que ya no quedan casi pastores,porque si alguno queda,está cobrando  por cada cordero que vende una siete mil pesetas,cuando hace treinta años  se los pagaban a ocho mil?. Supongo que con el trigo cobraría más dinero que ahora cobran los labradores, por unas cosechas, que cuestan carísimas con los precios del abono, de los nitratos y de la urea.

Jesús , tú has triunfado y nos han dejado con tu ·Torre·, un hermoso recuerdo.

viernes, 3 de julio de 2015

Jaca, San Juan de la Peña y los Abarca


Castillo  de Sietamo.

Monasterio nuevo de San Juan de la Peña.

Yo tengo necesidad, de vez en cuando, de subir a San Juan de la Peña, y es que desde niño, ya antes de la Guerra Civil, frecuentaba el castillo  donde nació Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda y Barón de Siétamo. En aquel castillo vivían varias familias del pueblo y, cuando acompañado por mi tío José María recorría el atrio, veía como en su  interior se alzaba una horca, que era como un símbolo de que el poder dependía del Barón. Pero  todos decían que no se usaba dicho artefacto mortuorio, lo que  me consolaba al comprobar que el Conde de Aranda no fue cruel. Después subíamos por las amplias escaleras de piedra, iluminadas por ventanas también de piedra sin cristales de las que en el patio de mi casa  guardo  una. Cuando llegábamos a la parte alta del castillo, entrábamos en el palomar, en el que mi tío José María criaba  palomas, a las que les daba de comer y les ponía nidos. Desde tal altura, las aves se lanzaban a volar por los cielos y dominaban el paisaje del Valle de la Fondura del Guatizalema. Yo siempre añoraba la ausencia del Conde y  por eso, sentía la necesidad de ir a verlo donde estaba enterrado. Hace unos días subí a San Juan de la Peña y contemplé  su sepulcro que habían cambiado de lugar, porque antes estaba en la Capilla Real y ahora está fuera. A su lado, se muestra un escudo de un Abarca de la Garcipollera consistente en dos abarcas. Ese escudo era común a Don Pedro Abarca y al noble caballero ahí enterrado, porque los orígenes del primero estaban en la Montaña y el nombre de Abarca es nombre vasco-ibérico y se da mucho también en Navarra. Subí en el coche a San Juan de la Peña y lo hice por Triste y otros pueblos hasta que llegué a Botaya. En este último lugar, entré y al oír cantar en la iglesia, penetré en ella, donde estaban celebrando la misa, porque era la fiesta de San Bartolomé. Botaya está muy cerca de San Juan de la Peña y allí vivía mi bisabuela, que había nacido en Casa de López, antiguamente Lope y se casó con un Casaús, que era banquero, en Huesca, en el Coso Bajo. Allí recé por ella, igual que en San Juan de la Peña pediría por el Conde de Aranda que sería igual que pedir por Aragón. Después de realizar la visita al Barón de mi pueblo, bajé a Santa Cruz de la Serós y en esta vertiente del Monte Pano, hacia el norte, ya se veían los pueblos más cuidados y con más casas nuevas que en la cara sur, lo que se explica por la mala carretera por la que se comunican. Comí en un restaurante y medité sobre Echo, Ansó, la Canal de Berdún, Javierregay, Embún... En tiempos toda esta comarca constituyó el Viejo Aragón, nombre del río Aragón que equivale en vasco al valle o río que viene del día. Fui a Jaca y después de ver la cantidad de nuevas construcciones y reformas que se están realizando en ella fui a visitar a Mariano Lagrava, nacido en Echo y casado con Miguela Gastón, natural de Ansó. Son dos habitantes auténticos de la Montaña, como el Conde de Aranda, y que residen en Jaca donde cultivan su cultura con música clásica en la Coral de la Catedral. Igual que el Conde de Aranda cuando se retiró fue a su residencia de Épila y se dedicaba a hacer cultivos experimentales en la agricultura, Mariano, en su huerto, tenía un corte de alfalfa que parecía estar destinado a mantener un gran número de animales rumiantes. No pude verlo y después me he enterado de que lo sintió como yo siento ir a visitar al Conde de Aranda, no poder verlo y no  escuchar sus palabras.

En una fotografía de 1936, se ve a Lluis Companys, presidente de la Generalitat, que camina hacia el castillo donde nació el Conde de Aranda y daba la impresión de que iba a hablar con él, pero no se hablaron, dado que el Conde de Aranda ya había expresado sus ideas hacía muchos años, antes que los catalanes, cuando dijo:“Aragón es una Nación”.

miércoles, 1 de julio de 2015

Manuel Almudévar Vallés, hermano de Rafael de Carderera Potó, de Huesca

En mi artículo “Casa Palacio de Carderera”  aparece por dos veces la imagen de mi abuelo, Don Manuel Almudévar Vallés, hermano de Rafaela de Carderera Potó. Una vez, asomando  su persona en lo más alto del Torreón del Castillo-Palacio,  donde nació el Conde de Aranda, apoyado en  su bastón y observando el monte de Siétamo, con sus campos y sus ganados.


 Se observa en lo alto de la Torre del Palacio, el horizonte con escasísimos árboles, que en estos  tiempos,  pueblan casi todo el monte. Entonces la abundante población de Siétamo consumía la leña, para guisar en sus cocinas y para calentarse en sus hogares. Hoy en día, casi no queda población en los pueblos de la provincia y en muchos casos ha desaparecido, pero cada vez brotan en el monte más carrascas, robles y almeces  o litoneros.
La segunda vez que aparece en el artículo, acompañado de su esposa,  Doña Pilar  Casaus López  de Botaya, es en el coche descubierto de Carderera,  parado delante de casa Almudévar de Siétamo. El  coche era conducido por Pilar  Carderera  Almudévar, sobrina de Don Manuel Almudévar. Varios de los Almudévar,  se acomodaron en los asientos del coche, y otros  alrededor de él, con sus espaldas orientadas a la Casa Matriz y dando la cara a la cámara fotográfica. 


En una nota que pone Pilar Carderera Almudévar, dueña y chofer del automóvil, en  Siétamo a uno de Enero de 1926, escribe: “mis tíos  Manuel y Pilar con su nieto Lorencín” aparecen sentados en la parte posterior del vehículo   y se ve a  su esposa Pilar  Casaus López, de Botaya,  que está cuidando a su nieto Lorenzín Llanas Almudévar,  mientras el abuelo levanta su sombrero,  saludando  como aquel que se despide.  Lorenzín,  mi primo hermano, con el que más tarde, nos  tuvimos  un gran cariño, llegó al fin de la carrera de Farmacia, hizo las Milicias Universitarias y murió. Está enterrado en Huesca  cerca de mi madre. Yo todavía no había nacido en año de 1926, sino en el año de 1930, el mismo en que habiendo nacido yo, a los pocos meses, murieron mi abuelo y a continuación mi abuela Pilar. En el cementerio de Huesca me encontré hace unos dos o tres años  con un gitano, que al verme rezar por Lorencín,  le impresionó y siempre me pregunta por él,  cuando nos encontramos por la calle. ¿Qué tienen los gitanos en su corazón  con la muerte y con la vida?.
Aparecen en la fotografía mis tíos Teresa,  Luisa,  José María y además Feliciano Llanas Aguilaniedo,  que quedó viudo de mi tía Pilar y madre de José Antonio,   Feliciano,  Pablo,   Lorenzo y de María Lurdes.  Se volvió a casar con la hermana de Pilar, llamada Teresa, que fue la  segunda madre, de todos sus hijos.  Feliciano Llanas era hermano del famoso escritor José María Llanas  Aguilaniedo,  que murió soltero. Si, murió a los cuarenta años, cuando ya había perdido el  equilibrio de su razón. Poseía efectivamente una razón poderosa. Yo leí el libro de Justo Broto Salanova,  relativo  a la vida de José María Llanas  Aguilaniedo  y mi profesor de la vida, el dependiente  de la Farmacia de Llanas, Joaquín Santafé, nacido en Ibieca,  me contaba que José María, visitó el cementerio de Granada, cierta noche y se metió en un nicho vacío “sin que a su cerebro acudiesen imágenes satisfactorias”. “Estaba José María estudiando con su cerebro el modernismo, la pintura, la criminología, el decadentismo, pero se iluminaba su sensibilidad con los sentimientos del corazón, a causa de ver la belleza de la estatua de la bella joven”, que presidía la sepultura. Y dice en el libro “No me llevó allí  el romanticismo  de mediados  de siglo…iba sencillamente  a estudiar efectos, objetivos y subjetivos, cuya grandiosidad a media noche y en las condiciones de  ánimo en que me hallaba, calculé sacudiría mi espíritu de una manera nueva e imprevista”. Leyendo la obra de José María Aguilaniedo, “Pityusa”,  se da uno cuenta de las ideas de su cerebro, pero cuando descubrió el sepulcro de la bella joven, demostró  tener un corazón  supersensible,  al darse cuenta del  fin de la vida de la joven mujer. ¡Qué inteligencia tan desarrollada  cultivó en su cerebro, preocupándose por la vida y por la muerte, llegando una noche a introducirse  dentro del sepulcro de una joven!.  Vivió escasos años y el abuso de su cerebro, se lo hizo perder. Su hermano Feliciano Llanas, lo recogió en su casa a los cuarenta años, con la locura dentro de su cerebro y al ver tantos miembros de su familia en el coche de Carderera,  pensaría en la brevedad de la vida en este mundo. Efectivamente allí estaban y se acordaba de los hermanos  Almudévar con sus hermanas,  una casada con Silvio Kosti o Manuel Bescós Almudévar, otra casada con Orús en la Argentina, una de cuyas descendientes ha hecho llegar a mis manos la fotografía del enorme coche (muchas gracias), y por fin Rafaela Almudévar Vallés casada en casa  Carderera de Huesca. La esposa de mi abuelo, Manuel Almudévar Vallés,  abuela mía,  Pilar Casaus  López del pueblo de Botaya, al lado de San Juan de la Peña, emparentada con el historiador  Ripa del mismo Monasterio, estaba sentada cuidando a  Lorenzín  en los últimos  asientos del coche.
Uno de los  que se acuerdan de Lorenzín,  sin haberlo conocido  vivo, sino muerto, después  de unos setenta años de su muerte, es el  gitanico  que conmigo se enteró de su existencia.  También en su cerebro y en su  sensibilidad, trabaja la existencia de los seres humanos, pues me dijo que en la Catedral,  había rezado por él. Parece que los gitanos piensan más en la otra vida,  que en la presente, en que todos morimos. Por eso ocurre que cada día van muchos gitanos  al cementerio a visitar a sus difuntos.
Se observan en la parte posterior del vehículo a José María y Antonio Almudévar Manzano, y sentadas en el pedestal de subida al coche,  se ve en la parte delantera de la fotografía,  a Adela con su Pitete, llamado Antonio Almudévar  Sobrevila,  de la edad de Lorenzín. A su lado están sentadas  Rafaela y Luisa y también mi buena madre Victoria, teniendo en sus faldas a mi hermana Mariví.  ¿Cuántos  quedan vivos de los fotografiados en esta escena del año de 1926?.  Yo me doy cuenta de que no queda ninguno.
En la fotografía sale mi hermana  Mariví,  y más tarde nacieron Manolo, María, Ignacio, que soy el que escribe este artículo, Luis y Jesús. Yo nací el día 16 de Noviembre de 1930 y mi abuelo  y mi abuela murieron a los pocos meses, tan pocos, que yo no me acuerdo de ellos.
Pero en el intervalo entre el nacimiento de estas personas y su muerte,  aparecen  recuerdos de la amplia familia, con bellos y lujosos actos  en el mes de Abril de 1915. El hijo del dueño de casa Carderera, Don Rafael Carderera Potó y de su esposa Rafaela Almudévar Vallés, a saber Joaquín Carderera Almudévar(1885-1935) se casó con  Pilar Ara Bescós. El prelado Don Juan Soldevila, Arzobispo de Zaragoza pronunció una elocuente plática. Después de casados se dirigieron al templo del Pilar  y a continuación al Hotel Continental. Como padrinos actuaron Doña María del Pilar Bescós Almudévar, madre de la desposada y don Eduardo Carderera Pozán,  hermano político de novio. Comunica el Heraldo de Aragón del 27 de Abril de 1915,  lo siguiente:”Elegantes damas, bellas y gentilísimas  señoritas radiantes de hermosura y distinguidos  caballeros, acompañaron a la señorita de Ara y al  sr. Carderera en su boda”.
Entre esos caballeros y damas que los acompañaron, el periódico cita a José María Laguna, del pueblo de Aguas. a Miguel Mur, a  Juan Pié, de la familia creadora del cine Oscense Olimpia, a Elena Ara de Jaca, a cuya familia pertenecía la finca de Otura, Eduardo  Carderera  Pozán,  casado con Pilar Carderera Almudévar, y miembros de la familia Bescós. Dice el Periódico:” Los nuevos esposos pasarán la luna de miel en su finca de Otura, sita en Plasencia del Monte y de allí marcharon a Andalucía, en largo viaje de novios”.
 En aquellos años de vida dura,   unas veces por la sequía, otras por las tormentas, por la  pobreza de algunos, por el alcoholismo,  que en ocasiones alcanzaba la  miseria en Aragón, “tanto María Ara como Joaquín Carderera  han recibido por el  fausto  motivo de su enlace matrimonial, infinidad de regalos, que han venido a patentizar elocuentemente las muchas simpatías que entre sus innúmeros amigos y relaciones tienen los contrayentes y sus respetables familias, muy apreciadas en la buena sociedad oscense y zaragozana”.
Se ha adelantado en Justicia Social, pero la corrupción que se ha  desarrollado  en España estos pasados años, desde el 2015 hacia atrás, no aminora la avaricia y el orgullo  de la sociedad española, en los tiempos de 1915. Hay un contraste grande entre los Hospicios, Hospitales, casas de Ancianos y Castas de los Pobres y el lujo que se exhibía en los regalos que se hacían en las bodas de gente de clase alta. “La novia de Bescós al novio de Carderera le entregó una botonadura de brillantes y perlas,  y el novio a la novia,” pendantif”  y pendientes de solitarios, vestidos de boda y viaje”. En el reportaje de asistentes a la boda, nombra un artículo multitud de parientes y amigos de los novios y describe los elegantes regalos que les proporcionaron a los novios. Aparecen don Fidel Lapetra de origen francés  con más tarde, dos hermanos que alcanzaron la fama en el fútbol,  don Manuel Bescós y señora, mi abuelo Don Manuel Almudévar Vallés y mi tío José María Almudévar Casaus, que regalaron un servicio de plata para té. Aparecen  Don Sixto Laguna del pueblo de Aguas, los Ara de Jaca, Don Manuel Gavín, también jacetano como Ripa,  varios miembros de familia Carderera, de la de Potó de la parte oriental de la provincia de Huesca, los Vallés de Castilsabás, varios miembros de la familia Torres Solanot,  de los Monegros. Me dice mi hijo Mariano que conoció en Madrid a miembros de la familia Torres Solanot  y que este verano pasado ( 2014) viajo turísticamente con ellos a Galicia. Me cuenta que procedían de Poleñino y luego vivieron en Zaragoza y de Zaragoza una rama de la familia, se asentó en Madrid. Mi hijo  conoció a los sucesores de dicha familia en la capital de España, muchos años después del año de1 915. Don Rafael Acebillo, que era pariente de los Vallés de Castilsabás, que  en dicho pueblo,  “regaló un bolso  de viaje con estuche de aseo y cajita para joyas”. También aportaron sus regalos la familia Cavero, de Zaragoza, la de Francisco Gavín de Jaca y don José María Azara, de la familia de los Barones Azara de Alcalá del Obispo, que regaló un caprichoso timbre de mesa, y mucho más tarde regalaron a la ciudad de Huesca una gran extensión en la que amplió el Parque Municipal, donde yo me recreo observando los patos,  que todos ellos nadan y algunos vuelan.  Acudieron también los Señores de Escoriaza, que creo que crearon los tranvías de Zaragoza.
 A algunos les escandalizan  los regalos que proporcionaron a sus amigos y parientes, pero no se acuerdan del regalo de los Azara a la ciudad de Huesca, donde se ha ampliado un hermoso Parque y algunos se acuerdan del pasado de Huesca. En la ampliación de este Parque intervino el Alcalde de Huesca , mi primo José Antonio Llanas Almudévar, que hizo la obra con muy poco gasto, ayudado por  miembros del Ejército.
Las malas costumbres no se han olvidado, porque en estos tiempos, se ha dado una gran corrupción en la construcción,  que ha producido, con la crisis económica, la ruina de miles de compradores de casas, de las que han sido despojados. El hacerse ricos muchos constructores ha provocado el encarecimiento artificial de las viviendas, que han esclavizado al pueblo.
Todas aquellas gentes han muerto, pero siguen vivas las expoliaciones al ciudadano y después del año 1930, en que yo nací, se fue encendiendo el fuego de la lucha de clases, y el año de 1936, estalló la Guerra Civil. Tuvimos que huir de Siétamo a Jaca y a Ansó, pero pudimos regresar a Huesca, dejando a Siétamo despojado y abandonado, mientras  otros ciudadanos  murieron o los mataron con la Guerra Civil.
Aquellos hechos de 1915 con la boda de un Carderera con una Bescós y la llegada a casa, del coche de Carderera, a Siétamo, en 1930, se alegraron los espíritus de mi familia,  pero la llegada del año de la Guerra Civil de 1936, oscureció el ambiente, aumentado con la muerte de mi madre Victoria Zamora Lafarga el año de 1940.  A pesar de esas malas situaciones,  mis hermanos estudiaron sus carreras y se ganaron la vida, hasta que cuatro de ellos, la han ido perdiendo.  Mi hermano Luis  Capitán de un Barco de la marina Mercante, escribió  artículos interesantes sobre la tierra y sobre el mar. Quedan los nietos de mi padre Manuel Almudévar Casaus, a los que deseo un porvenir feliz. Y todavía quedamos mi hermana y yo con unos ochenta y cinco años de edad hacia arriba.
El gitano, amigo mío, prefirió vivir en el encanto de los establos, que presentía más agradable que  el encanto de  “El Castillo” de Kafka. “El Castillo” que no consuela  a los hombres con sus ideas humanas,  sino que transmite un encanto  que desencanta, a la vez  alucinante y alienante,  que ejerce el fantasma del poder, del que siempre han carecido los gitanos.  Fray Luis de León decía: “Despiértenme las aves con su cantar sonoro, no aprendido,  no los cuidados graves de quien siempre es seguido,  quien al humano trato está atenido”.
Del encanto del establo, a lo largo de la historia, se ha pasado al desencanto de “El Castillo”, que escribió Kafka.  Alguno de  los Carderera,  pasaron de la técnica y del arte, al encanto en el desencanto, pero  la mayoría de ellos,  fueron amantes del arte, como la Carderera, que presentó  en Huesca, hace escasos meses de este año de 2015, el Gran Libro  “Viaje artístico por Aragón de Valentín Carderera”, escrito por  mi amigo  José María Lanzarote e  Itziar Arana.
 Me impresionó la figura de  Fernando Carderera Carderera,  en el viaje que hizo a Huesca, acercándose a Siétamo,  para enterrar en un mausoleo en Huesca, a nuestra común pariente Pilar Carderera Almudévar. Fui citado por mi pariente a acudir al Hotel  de Huesca y allí pude compensar  toda mi soledad  familiar con sus cariñosas palabras, después de una Guerra Civil en la murieron millones de españoles y dejó arruinado a mi padre.
En mi artículo: ”Encantos, desencantos y encantamientos”, se explica un poco la pérdida de encantos de la vida, que venía de los pactos con el diablo para lograr encantos maléficos. Es que no se puede olvidar uno de la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza. Esta teoría ha sido planteada desde muy antiguo por el “Libro de San  Cipriano”, que muestra la forma de conquistar a una mujer casada, para vengarse de alguien o para matar a sus enemigos,  como hicieron unos y otros  en el año de 1936. La familia Carderera  está orgullosa de  Valentín Carderera Solano  (1796-1880), artista oscense adelantado en el arte y cuyo retrato se contempla en  el Museo de Huesca.    
Los Bescós tuvieron muchos hombres y mujeres ejemplares,  como la madre de Silvio Kosti, a saber Francisca Almudévar Vallés, a la  que  llamaban “La Beata” Francisca, pero Manuel Bescós Almudévar o Silvio Kosti,  escribió un libro titulado “Las tardes del sanatorio”,   que daba la fórmula para hacer aparecer al hombre mono, en lugar de lograr al “Hombre de Neandhertal”, para lo que  expuso  ideas condenadas con  una excomunión.

Silvio Kosti.

José Carlos Mainer, en la introducción a la obra de Kosti, “Las tardes del Sanatorio”,  escribió: “Manuel Bescós  tenía entronizados republicanismo y anticlericalismo como sendas dimensiones éticas de su espíritu”. Y yo, en un antiguo artículo  he leído: “Tal vez por eso, cuando enterraron a la hermana de mi abuelo Don Manuel Almudévar  de Siétamo, él estaba sentado en un banco de la iglesia de Castilsabás  y en sus manos sostenía un libro, cuyo contenido nadie lo conocía, hasta que Vallés de Castilsabás, dueño de la casa de dicho pueblo, acercó sus ojos por la parte de detrás y descubrió que aquel libro no trataba de las teorías de la Iglesia, ni de las ceremonias, que se celebran para  enterrar a los muertos, sino que eran textos de Epicuro, de Thales de Mileto y de Heráclito”
En mi artículo “Manuel Bescós  Almudévar soñó clonar hombres de Neandhertal”,    ya se ve que los  conocimientos  de Manuel Bescós Almudévar o Silvio Kosti, eran extraordinarios. En 1909 ya tenía bailando por su cerebro la idea de resucitar al Hombre de Neandhertal, como ahora, en estos días de 2013, es decir hace ya cerca de pasados cien años y George Church profesor de Genética de la Universidad de Harvard, ha tratado este tema. Ha pensado  si es interesante o no lo es, volver a traer al Mundo al Hombre de Neandhertal.  Algunos creen que estos eran ejemplares perfectos y su aparición en su mezcla con los hombres actuales ¿perjudicaría la educación conjunta de todos los hombres?, ¿se seguiría  guerreando unos   contra otros y no disminuiría  el hambre en el pueblo?.
Church  cree que una segunda creación del Hombre de Neandhertal, limpiaría la política de la corrupción. Y hay quien opina que la clonación del Neandhertal  es muy complicada  y “hay quien no sabe, si se obtendrán beneficios para el hombre, de esta recreación”.
“Pero las dificultades que encuentran los biólogos  actuales para realizar la clonación del Hombre de Neandhertal  ya hace más de cien años, que Manuel Bescós Almudévar, las venció. Yo Ignacio Almudévar,  escribo que las venció o más bien  se inventó un cuadrilátero pornográfico, en su obra, “Las Tardes del  Sanatorio”.
En mi artículo sobre Manuel Bescós Almudévar, digo: “En alguna de aquellas tardes canta la renovación del Hombre de Neandhertal en esta Tierra y aborta esa dichosa vuelta, con escenas pornográficas y “actos de vulgar erección de cornamenta en el Doctor Cornelius Korner,  por el chófer Jhon a su esposa Zoe”.
Silvio  Kosti  tenía ya en el año de 1909, ideas sobre el progreso de la humanidad, pero fracasó con su sistema “pornográfico”.
En el Mundo reina la lucha entre el Bien y el Mal y los hombres han soñado imponer la Paz en el Mundo, unos como Silvio Kosti  y otros, en 1913 el sabio Church,  por medio de la resurrección del Hombre de Neandhertal.  ¿No estará la humanidad  tratando de redimir la Paz del Mundo,  por medio de alguna resurrección, sin tener presente la Resurrección de Cristo?.
La esposa de Silvio Kosti, de casa Juan Lino Lasierra de Quinzano,educó a sus hijos, pensando en la Resurrección de Cristo y fueron modelos de producción, no sólo material,  sino también ética.
Yo he estado en casa Lasierra de Quinzano acompañando a Teresa Bescós Lasierra y su hija Teresa Alamán Bescós, a visitar,  a sus parientes, después de muchos años pasados por la vida.
VISTA DESDE DEL SUDESTE DE LA UBICACIÓN DE IGLESIA Y DESAPARECIDO CASTILLO EN SANTA CILIA DE PANZANO.

La madre Teresa Bescós Lasierra estuvo casada con el General Alamán, apellido que se encuentra al pie de la Sierra de Guara, como en Casbas de Huesca. Su hija Teresa Alamán Bescós, fue durante toda su vida la compañera de su madre.  En Quinzano las esperaba la viuda de Juan Lino Josefina, que le entregó a Teresa Bescós Lasierra, una hoja de papel, con un dibujo ya antiguo,  ejecutado en su niñez.  Su hija Teresa Alamán Bescós, que  dedicó toda su vida a su buena madre, estaba unida con ella,  como resucitando épocas de la vida,  ya no sólo pasadas, sino olvidadas. Se quedó soltera por el amor a su madre y la acompañó por la vida hasta que acabó a los cien años de edad. La pobre madre, al morir su hija, ya no habló más, creando un ambiente de soledad, cuando ya tenía cien años de edad.
Tenía Teresa Alamán, familia en Madrid y  su piso, pero que no le impidió viajar  durante toda su vida por el Mundo, ya que estuvo colocada en oficinas internacionales en Bruselas y en París, pero ¡qué espíritu le hizo añorar  este mundo aragonés ,durante sus últimos años!. Yo no lo sé, pero se colocó con su madre en un piso en la misma casa, en que vivíamos en Huesca, mi esposa Felisa,  yo mismo y nuestros hijos.  
 Después de una vida trabajando por la cultura moderna, Teresa y su hija, soñaban con la cultura primitiva de Panzano y Santa Cilia, en la misma Sierra de Guara, donde todavía viven herederos de los mismos Bescós que  Teresa Bescós. En casa de Gonzalo  Bescós, pariente de mis antepasados los Azara, les enseñaron la vida escrita de una discípula de la Madre Rafols, llamada Francisca Bescós  y pariente de los actuales . Allí en Panzano, vivía  su pariente Bescós, ,al que se le murió su esposa y dejó dos hijos. En lo alto de la Sierra quedan los restos de una iglesia románica, construida  por los cristianos para la Reconquista. Allí suben todos años los hijos de Santa Cilia y de Panzano. ¡Cómo gozaron la madre y la hija de su pasado, tantos años olvidado!.
En Santa Cilia de Panzano vive Francisco Bescós, en cuyo portal se exhibe el escudo de los Bescós. En el escudo de Bescós de Silvio Kosti se exhibe un lujo de origen comercial, originado por  el orgullo de los pecados capitales, pero en el de Santa Cilia de Panzano, da gloria y amor contemplar un escudo tan sencillo y tan noble.
He citado a la resurrección de la honradez humana  por Cristo y tal vez, por los adelantos técnicos y científicos, que resuciten a los hombres de Neandhertal. Pero yo creo que la humanidad deberá esperar durante los siglos que disponga el Señor, para dar a los hombres inteligencia, que nos haga sensatos  a los hombres.

Yo , ya tengo ochenta y cuatro años y doy gracias al Señor, por habernos aproximado a Teresa Bescós Lasierra y a su hija Teresa Alamán Bescós,durante sus últimos años de vida, en que encontraron la felicidad en Siétamo , en Huesca y en la  Sierra de Guara.  

Banderillas

Yo no podré  olvidar nunca la Torre de Casaus, hoy toda ella convertida en el Barrio de San Jorge, a cuya ermita subían el día en que se cel...