sábado, 19 de marzo de 2016

¡Ay!, cuanto de dolor



¡Ay!, cuanto de dolor
está presente
al infante valiente, a hombres y caballos juntamente.
                                                  (Del Romancero)

He tenido ocasión de contemplar en el Campo de San Jorge las pruebas hípicas organizadas por el Ayuntamiento. Me gustaría  que este deporte se hiciera o lo hicieran popular, poniéndolo al alcance de la gente, porque personalmente creo que la equitación es el mejor de los espectáculos que nos es dado ver, porque el caballero lo es en cuanto cabalga en su caballo, formando una simbiosis que la misma mitología ha consagrado, creando la figura del centauro. El caballero ,como cerebro pensante, ha de procurar por todos los medios dominar al noble bruto, pues si éste lo apea lo reduce a la condición de peatón ; mas el caballo bien domado se compenetra con su jinete de tal manera que dos seres vivos de distinta especie parecen llegar a una amistad, que muchas veces logra mayor fidelidad que la que se consigue entre dos personas. 
¡Que unidos y atentos están el caballero y el caballo para defenderse de las embestidas del toro de astas afiladas!. ¡Que concentración la de ambos antes de saltar un obstáculo! Puede surgir la tragedia, pero entre tanto estamos en presencia de un ballet de elegancia difícilmente superable. Hasta el caballo hace alarde de orgullo y coquetería, arqueando el cuello y colocando la cola en trompa.
Nunca la máquina podrá superar al caballo en belleza, aunque aquella tenga ganada la batalla, porque en cierto modo, ha hecho difícil la convivencia del hombre con los animales. Por eso quiero resaltar el mérito de estos équites militares y civiles, que a pesar de las dificultades de la vida moderna, son defensores de la Naturaleza o de la Biología ,como se dice ahora.

Por esas razones, dedico un recuerdo al Bucéfalo de Alejandro, a la Babieca de nuestro Cid Campeador y a estos caballeros que siguen haciendo posible todavía en este mundo, la convivencia de ¡hombres y animales juntamente!.    

Mi tía Rosa Lafarga Mériz



Mi tía Rosa, mujer sencilla, trabajadora y amante de sus sobrinos, con su sencillez y amor a ellos, es decir, a los Almudévar de Siétamo, convivió con nosotros, desde el día en que, subidos a la caja de un camión, tuvimos que huir del pueblo de Siétamo, a la capital de Huesca, un día del mes de Julio de 1936.
Era hermana de mi abuela materna Agustina Lafarga,  que quedó viuda de Ignacio López de Zamora  Blasco,   Diputado Liberal y  gran amigo y colaborador de Don MANUEL CAMO, de cuya cabeza surgió la idea de que el arquitecto catalán Ildefonso Bonells, compusiera el proyecto del Casino, el año de 1901. Mi abuelo Ignacio gozó urbanamente y políticamente en la construcción del dicho Casino y de gozar de él, varios años, pues murió el año de 1911.
Según me contó mi abuela con la que vivía mi tía Rosa, acudió  a ella un militar, a pedirle la mano de su hermana Rosa y mi abuela le dijo, que era pronto y que ya le daría su mano, pero él, no podía esperar y mi tía Rosa, se quedó soltera. Pero ella era una mujer muy trabajadora y muy intelectual, pues leía los libros de la biblioteca de Don Ignacio López de Zamora  en la cual se encuentran las obras, de turismo y de geografía de la Ilustración Hispano-Americana. Hay también obras de Historia de Francia, escritas en su lengua. Están las obras sobre la Guerra de la Independencia de Benito Pérez Galdós, a las que se dedicó a leer con especial cariño mi tía Rosa. Huesca en aquellos años de 1808,  ayudó a luchar a Zaragoza y mi tía Rosa se acordaba de haber recibido noticias de sus antepasados no muy lejanos, que fueron voluntarios a defender esa ciudad.  La lectura de estos libros emocionaba a mi tía. Pero aquel recuerdo de la Guerra de la Independencia, sin haber todavía olvidado la sangre derramada en Zaragoza por los aragoneses, aproximó a su mente y a su vida, la llegada de una nueva guerra el año de 1936.
Es curioso como siguieron la historia de Don Ignacio López de Zamora, el 19 de Mayo de 1917, pues el Presidente de la Diputación Provincial de Huesca, Don Mariano Batalla, le dirigió a mi abuela Doña Agustina Lafarga, Vda. de Zamora, la siguiente carta:” Sra. y amiga de mi mayor consideración: remito a V. la Comunicación provincial, agradeciendo el donativo que a nombre de su malogrado esposo, se ha dignado hacer en práctico provecho de la Beneficencia. Reconocimiento muy sincero, tiene y tendrá para V. la Diputación, por una merced de notoria importancia, que resuelve de momento un problema que pesaba sobre la Corporación y su Presidente obligados a facilitar al Hospital imprescindible material sin disponer de medios, precisamente cuando más imperiosamente  necesario se hacía y mayores dificultades de distinta índole se ofrecían a la adquisición. Seguridad de que su donativo, además de ser delicado, es oportuno y resultará altamente provechoso, puesto que ha de facilitar la práctica de operaciones quirúrgicas a los desgraciados que a sufrirlas acuden al Santo Hospital.
 
Uno pues, a la gratitud de la Comisión provincial, la mía especialísima que ruego a V. acepte con testimonio de reiteración de perdurable reconocimiento y con las seguridades de un grato recuerdo para el que fue su cariñoso esposo, dignísimo Diputado, excelente compañero de Corporación y querido amigo mío.   Aprovecho gustoso la oportunidad para ofrecerme una vez más muy afecto servidor.                                    q,l.b.l.p.                   Firmada por Manuel Batalla.
Mi tía Rosa tenía un gran sentido de la economía, en unos tiempos después de la Guerra Civil, en que seis niños nos habíamos  instalado con nuestros padres, en el domicilio, en que vivía mi tía Rosa con su hermana, mi abuela Agutina.  Guardaba todo lo que se había usado, para utilizarlo si alguna vez hacía falta. De juguetes, ya desechados, como triciclos, recogía las gomas de sus ruedas, para partiéndolas, usarlas como gomas de borrar, en los escritos de sus sobrinos.  Yo llegué a utilizar alguna de esas gomas de borrar. Una mesa pequeña, la guardaba en un almacén, pues estaba rota, pero hoy en día, está arreglada, en el recibidor de mi casa, después de ser restaurada.  Yo cuando entro en el piso, me acuerdo de mi tía Rosa. En el jardín de la casa situada al lado del Colegio de Santa Ana, cuidaba las flores y cuidaba a los gatos, a los que procuraba no les faltasen alimentos. Yo que acabé la carrera de veterinario en Zaragoza, en ese mismo jardín, en un lugar en que no ensuciaba ni producía suciedad, hice un pequeño gallinero, a cuyas gallinas ella cuidaba y cogía huevos, para alimentarnos. Era feliz en su colaboración conmigo en todo aquello que procuraba ahorro en nuestra pobre economía. Mi madre, cuando yo cumplí los trece años, murió y nos dejó  dos hermanas y cuatro hermanos, a los que aun estando viva, su salud no la dejaba procurar la nuestra, que cuidaban mi abuela con su hermana Rosa.  Mi abuela Agustina, se preocupaba ayudada  por mi tía Rosa, de ayudar a sus  sobrinos nietos. Mi tía cultivaba nuestros cuerpos, para los que cosía ropas, lo mismo para los niños que para las niñas y cosía y cosía, nuestras ropas. Hasta los agujeros de los calcetines, los cosía con aguja e hilo. Mi tía Rosa ya tenía, desde hacía muchos años, una máquina de coser, que hacía trabajar continuamente. Esta máquina la conserva mi esposa Feli, en el pueblo de Siétamo, a donde tuvimos que ir a vivir, y ella la usó con aplicación y durante muchos años. Ahora,  ya no lo hace con la misma frecuencia, que los primeros años después de nuestra boda, pero allí en Siétamo la conserva y en algunas ocasiones, la utiliza. Yo no la sé usar, pero guardo en un armario del piso de Huesca, una pequeña caja de hoja de lata, con un título de “Jabón Orocrema-Higiénico  y  Desinfectante, Recomendado por eminentes médicos y fabricada en Barcelona”, el año del que no pone la fecha. Esta la pequeña caja llena de antiguas piezas de máquina de coser, que revelan la inteligencia que tenían aquellos fabricantes, que permitían reponerlas si alguna se rompía. ¡Dios mío, qué llaves fijas de tan variadas formas, se conservan en la caja, aunque ya no se usan!. Pero yo las guardo porque me hacen recordar a mi tía Rosa, manejando su máquina de coser. Pero de la misma forma que amaba el trabajo mecánico de la máquina de coser, amaba la lectura de los libros. Y no consultaba únicamente los libros de Historia de Pérez Galdós, sino que también guardaba y consultaba con frecuencia un libro, que se publicó  en tiempos ya pasados, por una Cofradía de Carpinteros. Ella me enseñó una obra de 1884, que se llama “Diccionario de voces aragonesas” de Jerónimo Borau. Encontré a mi tía Rosa leyendo en este libro, en el que pone:”Hemos expuesto, sucintamente algunas veces, y otras con mayor difusión, los caracteres del idioma aragonés, mal apreciado en general, tan poco estudiado aún por los mismos aragoneses, pero tan digno de un examen, todavía más lato, que el que le hemos consagrado. Las fuentes de donde procede, que son las más puras; la respetuosa conservación de voces latinas, y sobre todo españolas y antiguas; la asimilación que se ha procurado, parca y atinadamente, con las arábigas y limosinas: la suma de las palabras técnicas, compuestas, derivadas y aun onomatópicas, en todo conformes con el carácter de la lengua española; la expresión genial,  candorosa y fácil que distingue a muchos de sus vocablos y a no pocos de sus modismos; todo contribuye a darle un conjunto inexplicable de belleza que,  si no se ha beneficiado todo lo posible, consiste en que la sumisión aragonesa y la tiranía castellana, puede decirse que han concurrido a eliminar de la Literatura, los elementos más útiles del idioma aragonés, que viene a ser una variante, cuando no un complemento, del  impropiamente  llamado castellano”.
Cuando murió mi abuela Agustina, sus dueños, alguno de nuestros parientes, nos dijo que teníamos que marchar del piso, que les había dejado nuestra  difunta abuela. Mi hermana, como guardaba los recibos que había pagado por alquiler del piso, utilizó el tiempo necesario, para transportar los muebles a Siétamo y allí nos fuimos a vivir. Mi hermana María, se preparó para viajar a Canadá, donde vivía mi hermano el Médico  Psiquiatra Manolo y allí vivió y trabajó hasta que se jubiló y volvió a España, donde todavía convive con todos sus hermanos.
Pero lo que más sentí, al abandonar aquella casa, fue dejar a mi tía Rosa con mis tíos y primos. Ella hablaba muy poco y no dijo nada, pero cuando iba a verla, me sonreía.
Pasaron unos escasos años,  mis tíos, no sé por qué, le dijeron a mi esposa que se la llevase a Siétamo, pero mi esposa, que trabajaba con gran esfuerzo y cuidaba a cinco hijos, no podía aumentar su trabajo con la anciana tía de su esposo, porque en aquellos momentos, estaba criando a dos gemelos, es decir  a Manolo y a Ignacio. Pusieron a mi tía Rosa en las Monjas del Pilar y allí fui a verla. Ella lo pasó bien en dicha residencia, pero la última vez que fui a visitarla, ya no podía hablar. Yo, cuando quiero comunicarme con mi tía Rosa, abro el armario de mi habitación, saco la caja de las piezas mecánicas y de la herramienta, con la que se montaban y desmontaban tales piezas, y convivo. ¡Cosa difícil convivir en esas circunstancias, pero espero verla algún día!. 

La monja, que nos acompañaba, me dijo que en su Residencia había vivido feliz, a pesar de la soledad que las dos familias, habíamos abandonado a mi tía Rosa.    

jueves, 17 de marzo de 2016

Amor eterno entre Eusebio y Paula



A los de León en su Historia les pasa algo parecido a lo que le pasó a Huesca, pues fue León un Reino Medieval, que acabó siendo parte de Castilla. Así le ocurrió también  al Altoaragón, que constituyó un solo Reino con Navarra, pero cuando conquistó Zaragoza, ésta se constituyó en Zaragón y al casarse Doña Petronila ,hija de Ramiro  I   el Monje con Ramón Berenguer IV de Barcelona, Navarra ya no quiso saber nada más con el Altoaragón.
Eusebio y Paula no conocían estas cosas y no les importaban ,pues ellos se querían y lo que deseaban era hacerse felices entre ellos, se casaron y trabajaron de un modo indomable ,que ellos me cuentan ,pero que no haría falta que me dijeran nada porque yo lo he visto a lo largo de varios años ,aquí ,en el pueblo de Siétamo, porque compraron una llamada huerta cerca del río Guatizalema, que disponía de una tierra que había sido muy poco cultivada y estaba llena de “cascajos” ,es decir piedras de río. Trabajar allí era difícil y duro, pues el difunto Carmelo Puyuelo, persona extraordinaria, le decía a Eusebio: ya puedes labrar, que no harás nada con esta huerta. Pero ahora, basta que uno se mire la parte cultivada ,que parece un huerto del Edén y la compare con el trozo de tierra que está plantado al lado del seto del camino, que es bonito, pero no se puede cultivar por no haberla trabajado el mismo Eusebio.
Tuvieron dos hijas, una Carmen Luz y otra Tere, por las que hicieron Paula y Eusebio todo lo que pudieron, con la colaboración de los abuelos de León, ya que con el coraje y el amor de Paula, no tuvieron miedo de marchar a las Américas como emigrantes. Aquí las niñas estudiaron y ellos, que como he dicho no conocían la Historia de León y de Aragón con mucha profundidad , conocían lo que pasaba en América y veían venir lo que ahora en tales países está ocurriendo. Prefirieron venir a España y la boda de su hija, los trajo a Huesca y a la bendita huerta, en la que  poco a poco empezaron a construir hasta que levantaron un magnífico chalet, donde Paula, que tenía una abuela  santa,  es como Santa Teresa pues goza del paisaje y de los cantos de los pájaros y va a buscar agua a la fuente, que mana un agua casi bendita, porque no está contaminada y está fresca.
Y este milagro de vida los ha hecho gozar de su compañía, habiendo celebrado ya hace muchos años en la iglesia de Huesca de Santo Domingo y San Martín, sus Bodas de Oro.Tenía entonces su hija Carmen Luz una joven de Almudévar, que le ayudaba en las faenas de su casa, pues tiene dos hijos y una hija, modelos de jóvenes, como lo han sido sus padres y sus abuelos Paula y Eusebio y esa joven era una gran cantadora aragonesa, nacida en la Villa de Almudévar y allí en la iglesia de Santo Domingo ,con sus compañeros del pueblo, les cantaron una misa baturra, que conmovió a toda la familia, derramando Paula sus lágrimas y Eusebio casi no las pudo contener. No quisieron cobrarles ni un céntimo, con lo que Pili, la joven, demostró que quería a la familia de Paula y de Eusebio, que se vieron obligados por su generosidad a darles un “vino”español. Pero no acabó aquí la fiesta  pues cuando terminó el festival, cantaron:”Se marcharon  de León- y se vinieron a Huesca-a esta notable ciudad-que a todo el mundo enamora”.
Han pasado diez años desde sus Bodas de Oro y Paula ,que ha conmemorado estos días su cumpleaños ha querido celebrar un nuevo aniversario, para volver a su sagrado chalet, en el que gozan de la paz, que en otros tiempos no les acompañó.
Cuando uno se cansa o se aburre, baja a gozar de la compañía de ambos benditos y casi eternos esposos y escucha sus palabras y a veces, también dice sus más o menos convenientes palabras, siempre bien acogidas y baja al río, donde entre las sombras de los elevados árboles, escucha cantar las aguas del río y se siente también acompañado por los sonoros cantos de los pájaros a los que su hija Carmen Luz, ha colocado en los pequeños árboles comederos ,a los que las escasas veces que allí acuden, por su ejercicio entre otras cosas de pintora ,va echándoles alimento. En la terraza, guarnecida por persianas, crían unas golondrinas, que no se asustan de convivir con los dueños y salen volando y entran y no se cansan, pero cada año se van a las Africas, para volver de nuevo en primavera.
Allí todo vuela, porque lo hacen las nubes, lo hacen las hojas de los árboles que se agitan en los chopos, vuelan los alimoches y toda clase de pájaros, mientras suenan las aguas de la superior acequia, cuando riega y el gato pardo, enorme, les hace compañía, mientras Eusebio lo acaricia .

Aquí, como he dicho, todos vuelan, con su ilusión y recuerdan el pasado, y gozan del presente y miran con  confianza el porvenir, que no sólo será de ellos, sino también de sus nietos Alfredo, Pedro y Paula. Es el mundo que Dios así ha dispuesto.

viernes, 11 de marzo de 2016

Lorenzo y Lorenzín con Augusto y Agustín

Nuestra Señora de los Angeles ( Hijar)


Escudo Azara en Casa Almudévar (Sietamo).


Me he encontrado con el turolense Agustín Escobedo, al que le sabe malo que lo llamen Agustín, cuando está ya muy próximo a jubilarse. Es que para él, sintiendo el peso de los años que ya ha cumplido, no riman esos años con el nombre,  que parece un diminutivo, pues siempre se ha llamado  y le han llamado Agustín, y que ya no coincide el diminuto nombre de Agustín con el que él quisiera, que lo llamaran, es decir Augusto.
¿Le llenaba de orgullo, llamarse Augusto, como aquel Emperador, que gobernó en todo el Imperio Romano?. No era orgullo el que se apoderaba de su persona, sino humildad, al darse cuenta de cómo el nombre diminutivo de Agustín, se había transformado en Augusto y éste, había hecho crecer el nombre  de la capital de Aragón, llamándola Cesar Augusta.
Agustín Escobedo, turolense, sentía en su corazón el amor a lo aragonés y sentía la llamada o vocación de esta nación, ya apetecida por Carlomagno en los años de setecientos y pico. Fue Carlomagno derrotado en Roncesvalles y en el oscense Echo, a raíz de cuya derrota, fundó la Marca Hispánica, que iba desde Pamplona hasta Barcelona. Se alió el Emperador del Imperio Germánico con el Papa León III   y crearon los precedentes de una futura Europa. Carlomagno nació en el año de 742 hasta su muerte, el año de 814. Fracasó Carlomagno en la conquista de César Augusta, como ahora se está fracasando en la construcción completa del Ferrocarril desde el Bearn hasta Canfranc y Zaragoza.
“Así como la obra del turolense Braulio Foz es un semillero de interrogaciones, al  que habremos de procurar responder entre todos”, la Historia de Aragón es como un cuento popular, al que se han añadido otros cuentos, de los que habría que examinar su contenido.
Ahora que me encuentro con Agustín Escobedo, delante de la fachada de la iglesia oscense de San Lorenzo, es este amigo el que, descubriendo sus sentimientos, me hace ver las maravillas repartidas por Aragón, al encontrarse delante de la iglesia de San Lorenzo. Me llega al corazón su afirmación frente a la magnífica fachada de la iglesia de San Lorenzo, en que recuerda  tiempos pasados,  que San Lorenzo era llamado Lorenzín, porque exclama,  al presenciar esa  Parrilla Arquitectónica: ¡hay que ver cómo trabajaba  la gente aquella,  en  arquitectura, que representaba con aquellos ladrillos, una Parrilla enorme, en la que San Lorenzo fue abrasado en aquellos viejos tiempos. El esfuerzo de cada trabajador hizo posible tal construcción, porque el asa de dicha enorme Parrilla, iba dirigida hacia arriba, hacia el cielo”.
Aquellos albañiles, parecían “estar al servicio de Dios”, porque no pensaban en el cobro de muchos dineros, sino sólo en el porvenir eterno de sus almas.
Agustín sueña con ser Augusto, porque se ha dejado bigote, aunque el Emperador no lo llevaba, y piensa, que aquellos hombres que trabajaban en la construcción, no pensaban en los doblones de oro o de plata, sino en las “perras chicas”, que necesitaban, tan sólo, para comer.
Pero este Augusto o Agustín, parece que no necesita el dinero, sino que lo único que le hace ilusión y mueve su corazón, es la Jota. Y sintiendo dicha canción y sus bailes, sueña una vida feliz, en que el son y el ritmo, rigen su vida y su inteligencia y su corazón. Al encontrarme con un Augusto, que siente y vive la Jota,  me pregunto ¿qué es la Jota?. Y aunque siempre he querido saberlo, todavía no lo he conseguido. He interrogado a personas prestigiosas, pero no me han resuelto el problema. He dudado de mi capacidad mental y he inspeccionado libros, que están escritos para resolver problemas, pero que no me lo han respondido, dándome soluciones. Estas preguntas se las plantea el pueblo, cuando escucha este interrogante: “¡madre ¿qué tiene la jota?”.No he encontrado quien me diera solución a esta pregunta y sin embargo, he encontrado en mi pueblo hombres y mujeres sencillos, que aprendían a bailar la Jota espontáneamente, sin estudios sobre ese arte, sino que aprendieron a cantar y a bailar, haciendo saltar su corazón y sus piernas. Agustín o Augusto, en el breve espacio de tiempo que conversamos sobre si la Jota es más pura en el Norte de Aragón o en Teruel, hace gestos que no le dan seguridad en su opinión. Le entra la duda de si Vicente Cambra, natural de Morilla, que tenía una voz maravillosa, que te hacía escuchar unos sonidos, que los convertían en poesía y hacían conmover sus sentimientos, era el mejor jotero de todos. Para comprobar esta situación,  a mí se me ocurre reproducir la Jota, que le cantó a su madre cuando falleció. Decía así: “Se corta una rama verde,-se corta y vuelve a nacer.-pero se muere una madre- y, esa no se vuelve a ver”.
Agustín o Augusto recuerda la voz de este turolense, pero sigue emocionado, cuando lee la siguiente Jota de Daniel Calazanz, que dice así:”Cuando estoy de mal humor- me pongo a cantar la Jota-siempre llevo la guitarra- y ella me marca las notas”.
Hablaba yo, con Daniel Calasanz, en el Bar Correos, en la Caseta de su huerto, al lado de la carretera y en  la Residencia de Ancianos, paralela al Torreón de la Muralla, pero su corazón saturaba el mío, hablándome de la Jota. Encima de esta Residencia de ancianos, vive el hijo de la Sublime jotera Camila Gracia. Yo conversaba con ella y ella conmovía mi corazón, con sus recuerdos de Siétamo, como ahora, al encontrarme con su hijo, por las calles de Huesca, hablamos de la Jota. Ahora sigo hablando con su hijo, cuando lo veo por las calles de Huesca, ya que el amor de su madre a los aragoneses, se renueva en mis conversaciones. Camila vivió desde 1909 hasta 1988 y recuerdo con nostalgia, como su entierro, hizo un alto en el Casino de Huesca. Y su gran sensibilidad, no superada por nadie, cuando cantaba “La Magallonera”,  sigue conmoviendo mi corazón, cuando paso por el Casino. Es que escuchar su Jota, era escuchar la mejor cantadora, que ha dado la Provincia de Huesca y una de las más grandes de Aragón.   
No me contradecía Agustín o Augusto, pues admiraba todo lo oscense, igual que recordaba al gran  turolense Vicente Cambra, que con su voz convertía en poesía, todo lo que cantaba. Es que él es sensible a todo lo bello, como manifestaba en la Plaza de San Lorenzo, al contemplar los gruesos y amarillos círculos de bronce, que clavados en el suelo, ordenan,  para San Lorenzo, los bailes de los danzantes.
En esa Plaza de San Lorenzo, se siente la emoción de las viejas costumbres, como la Jota y el baile, con los sentimientos religiosos, que se hacen sentir en San Lorenzo y en el vecino y antiguo Convento de Santo Domingo. Cuando las monjas de Santa Rosa, construyeron un Colegio Nuevo, vendieron el antiguo y trasladaron su tumba y las de otras dos Hermanas al nuevo Colegio, donde dicen que descansan  y a la Madre Berride, la enterraron en Santo Domingo. El Convento Beaterio de Santa Magdalena y de Santa Rosa, se fundó en 1725. Y Sor María Lay, lo hizo una realidad, al morir la Madre Berride. Este Edificio en su parte antigua lo compró y lo edificó el párroco del pueblo de Santa María la Mayor, Mosen LÓPEZ DE ZAMORA, pariente de la Madre Berride y antecesor de mi abuelo materno, DON IGNACIO ZAMORA BLASCO. La fundadora de las monjas de Santa Rosa, Madre Berride, era cuñada de los López de Zamora.
Son dos las causas que hacen admirable la Iglesia-Parrilla de San Lorenzo, unas espirituales, como su Patrono San Lorenzo, Párroco Mosen Berride, la Fundación del Convento- Colegio de Santa Rosa. Y otra material, que compró los edificios, cuando el Mosen Párroco de Santolaria López de Zamora y pariente de la Madre Berride y del párroco de San Lorenzo Mosen Berride. En 1580, en la iglesia de “Santa María in Foris”, escribió Fray MALÓN DE CHAIDE, en 1580,”El Libro de la conversión de la Magdalena”, a cuya santa mujer la denominaron como patrona del Convento de Santa Rosa y de Santa María de Foris y “según MENÉNDEZ Y Pelayo, este libro fue el más brillante  y compuesto de nuestra Literatura devota”.
 Otras son las causas “que hacen admirable la Iglesia-Parrilla de San Lorenzo”, como  los bailes del pueblo oscense, que en el Pórtico de la Parroquia, los bailaban, elevando sus  espíritus al cielo.
 San Lorenzo mandó, desde Roma a Huesca, el Santo Grial, en época romana y del que una copia se conserva en el Monasterio de San Juan de la Peña, en que también se encuentran los restos de Don Pedro Pablo Abarca de Bolea. Y así como dicho Conde está enterrado en San Juan de la Peña, su personalidad viva, estuvo en Rusia, en Alemania, en París, centro de Europa durante muchos años, pero, en España se alojaba principalmente en el Castillo-Palacio de Siétamo. Y en esta Villa, se relacionó con la Familia de los Azara de Barbuñales y con los del mismo escudo, acomodados en Siétamo. Ambas casas o palacios, que son y han sido de los Azara, se encuentran todavía en Barbuñales y en Siétamo. La Casa de Siétamo, fue construída por José Almudévar, casado con una Azara, que colaboró con él.
La doble familia de los Abarca de Bolea, tenía su Palacio en Huesca y sus parientes lo tenían en Siétamo. Una hija de cada familia, conservó su amor familiar. Con una hija de los Abarca de Siétamo, es decir con Ana Abarca de Bolea, que llegó a ser Abadesa del Monasterio de Casbas, y escritora en castellano y en Fabla aragonesa,  con su prima, de la familia oscense, cuyo escudo auténtico, que se encontraba entre las carreteras de Jaca y de Sabiñánigo y que  lo guarda con orgullo mi amigo Eliseo Carrera, que vive en Tudela.  Según el sabio profesor Don Federico Balaguer, los parientes de Don Pedro Abarca de Bolea, se trasladaron a un pueblo, “de cuyo nombre no puedo acordarme”, de la noble provincia, donde nació mi amigo, antes Agustín Escobedo y ahora “Augusto”.
Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, obtuvo el título de Doctor en Leyes, en 1769, en la Universidad de la Plaza de la Catedral, al lado del Ayuntamiento y en la misma estudiaron los Azara de Siétamo y los de Barbuñales. Entre los de Siétamo obtuvo el título José Azara y Toro, en 1710 y Pascual Azara en 1732 y entre los de Barbuñales, Martín Azara en 1587, Francisco Mamés Azara Loscertales y Foncillas en 1722.En la toma de posesión, de Mosen Juan Azara, como cura de Puy de Cinca en 1686, se ve,  con claridad como Mosen Juan Azara estaba relacionado con los Abarca de Bolea, después condes de Aranda y con los Azara de Barbuñales, con los que eran parientes.
Los AZARA, con su escudo, fueron desde dicho pueblo, unos a Barbuñales y otros a Siétamo. De la familia de Barbuñales salieron notables e inteligentes hijos, como Don FÉLIX DE AZARA, nacido en 1742 y muerto en 1821. Fue éste un intelectual de una enorme inteligencia, pues en el Paraguay, estudió antes que Darwing, la vida de los animales. Está enterrado en la Catedral de Huesca, donde peregrina la Procesión del día de San Lorenzo. Fueron varios los Azara de Barbuñales, los que destacaron en el Historia de España, incluso un Canónigo en la Catedral de Huesca. Entre los Azaras de Siétamo destacó el licenciado Don Juan de Azara, que creó en Siétamo,  la Capilla de Cristo Crucificado.
 Ya había muerto Mosen Juan de Azara, cuando Miguel de Azara hace testamento de la Casa de Azara y se lo traspasa a su hermana Francisca Azara, para entrar de Novicio en la Orden de San Francisco. En 1772, este Novicio franciscano, recibirá diez libras jaquesas de su tío Pascual de Azara, que era hermano de su padre Juan de Azara, Abogado y de su primo Miguel, hijo del Abogado y primo del franciscano.
FÉlIX DE AZARA, militar de España, estudió con éxito la  Zoología, en el Paraguay, y depositaron su fe en Cristo en la Catedral de Huesca. Nació en 1742 y murió en 1821, en tanto su pariente, el franciscano Miguel de Azara, acababa con  su apellido en nuestra casa de Siétamo, pues pasó al Convento de Nuestra Señora de los Angeles, en 1772. Por haberse hecho franciscano su hermano Miguel,  Francisca Azara y Mur, se casó con Pacual Escabosa de Ola y tuvieron, una  hija llamada María Francisca Escabosa Azara, que a su vez se casó con José ALMUDÉVAR Altabás con cuyo apellido se quedó la hasta entonces CASA AZARA.
El militar de Barbuñales y GRAN NATURALISTA, escribió grandes textos de la Naturaleza, y cuando acabó de revisar las fronteras del Paraguay con el Brasil, volvió  a España, a Barbuñales y lo enterraron en la Catedral de Huesca.
En cambio  Miguel Azara de Siétamo, entró de Novicio de los Frailes Franciscanos.
¿Este franciscano y pariente mío, estuvo , como el Militar y Zoologo Félix de Azara, enseñando la Doctrina de Cristo en América?. No lo sé, pero la Historia de España y América, hicieron cristiana casi toda América. Miguel de Azara, entró en el Convento en 1772 y el Conde de Aranda murió en 1798.  
Miguel de AZARA entró de novicio en el Convento de los Franciscanos de la Provincia de Teruel, en Hijar. Tenían que tratarse los aragoneses de Huesca y de Teruel, pues era una nación, unida a España.
En este relato entran el turolense Don Agustín Escobedo y el oscense Pascual Escabosa de Ola, apellidos que parecen haber nacido en una lengua vasco-ibérica.


Como se unan dos vecinos de Huesca y de Teruel, es imposible que no saquen, temas comunes.

viernes, 4 de marzo de 2016

A Ramón Acín y a su hija Katia



He leído que en un folleto que “en época en que Huesca vivía un tanto de espaldas al arte, su nombre, a saber el de Ramón Acín, tácitamente omitido durante los años y las circunstancias políticas, han hecho que la figura de Acín, esta interesante figura, no solamente se haya valorado en su verdadera dimensión, sino que más bien sea totalmente desconocida, para la mayoría de los oscenses que no peinan canas”. Yo, que las peino, tengo que reconocer que mi conocimiento de Ramóm Acín, como artista, se limita a su obra “Las Pajaritas del Parque” y sólo tardíamente me enteré que tal monumento era producto de su arte, pero aunque luego he conocido lo polifacético de su talento, sólo las Pajaritas bastaron para que Ramón Acín, hiciera gran mella en mi sensibilidad , tanto que en cierta ocasión escribí : “ Aquí en Huesca, no podemos enseñar la Sirena Varada de Copenhague, pero cuando iba al Parque, me fijaba en las Pajaritas Paradas. ¡Qué difícil es ver a un niño o a una niña parados!. Mal augurio si esto sucede, porque están enfermos o muertos. Coquetas las Pajaritas, eligieron un lugar visible al fondo de la plaza, donde juegan los niños, como sintiéndose “mairalesas”   de la ilusión de ellos o grandes “vedettes” de un teatro infantil, al aire libre.
No sé si las pajaritas eran una o dos. Hay dos figuras idénticas, tanto que parecen una, que trata de conocerse a sí misma en eterna interrogación. La líneas curvas de la biología pajaril, se  han vuelto de una rectitud geométrica.
Unamuno en el Café, en sus ratos de ocio se entretenía haciendo pajaritas de papel y quizá por este azar, las Pajaritas, perdido su vitalismo, se ponen a pensar. Parece como si estuvieran en un largo diálogo racionalista. Las ideas suben por sus líneas verticales, bajan por las inclinadas y reposan en las líneas horizontales. La evolución va cambiando el aspecto de los seres vivos, pero parece como si el hombre quisiera acelerar esa transformación hasta convertir la vida en muerte; porque muerte es la sustitución de los pies en ruedas, de las plumas de los pájaros cambiarlas por alas metálicas, de las laringes de las personas y de las siringes de los pájaros por discos y casetes y para colmo los cerebros por computadoras.
¿No quiso tal vez Ramón Acín o tal vez Fray Acín, como gustaba llamarse a sí mismo, hacer crítica irónica del escamoteo de los derechos  y del encorsetamiento de las libertades?. Pero si tal era su intención, lo hizo al estilo de otro “Fraile”, San Francisco de Asís, con pajaritas metálicas, que siguen siendo poéticas y que posadas en el ambiente natural del Parque, siempre tendrán ocasión de renacer ellas y las libertades que representan, no sus cenizas como las del Ave Fénix, sino las de su pedestal, rodeado de follaje seco del Otoño y verde en Primavera. Pero no sólo era escultor, sino que uno se queda pensativo ante un óleo de la Feria, en el que sólo se contempla un conjunto luminoso, sino que se percibe un mensaje a un pueblo iluminado, individualizado por personas, que visten de múltiples formas y que hacen su papel ante  aparatos inmensos, como si fueran “aparatos oficiales”, de los que bajan todos en posiciones desairadas. ¿Cuántos monumentos a la chatarra se encuentran repartidos por las ciudades?. Parecen homenajes a los vehículos que,  de repente, se tornan chatarra en accidente. Es fácil con la chatarra hacer monumentos a hierros viejos. La Piedad del Crucificado se talló en madera y mármol, pero la del Vil Agarrotado la hizo Ramón con chapa metálica. Hay quien del hierro hace chatarra y quien a ésta la eleva a la categoría donde está el arte.

¿No has ido Katia, alguna noche de verano acompañada por alguno de tus nietos a ver si se ponían  las Pajaritas a cantar en la glorieta de tu pader Ramón?. Las puso en el Parque porque las quería libres, porque amaba la libertad y un detalle en la fotografía del matrimonio Acín lo denota, pues en la jaula que a su lado aparece, hay un pájaro de papel, como si le repugnara encerrar un pájaro vivo.

jueves, 3 de marzo de 2016

Belén y Amalia, dos actrices de Teatro



Hoy día veintinueve de Enero del año 2006, al salir de misa de la Catedral, me ha parado mi amigo Julio Laliena y ha comenzado a hablarme de mi nieta Belén Almudévar Zamora. Me contó que hace unos pocos días el Te y el Ce, organismo que equivale a  Teatro y Cine, representó en el Teatro de los Salesianos, con motivo de la celebración de un homenaje a San Juan Bosco, varias obras. Entre ellas estaba Agencia de Viajes, presentada por el Colegio J. Rubio del Barrio de los Olivos.
Esta obra, redactada por alguien que tiene inquietud por los acontecimientos sociales que se están dando en nuestro País, presenta los problemas de las agencias de viajes, de los turistas españoles, que van a Egipto, a Filipinas y a todo el mundo, pero no sólo los problemas sino también las diversiones, que hacen pasar a los viajeros  unos ratos maravillosos.
En la obra que nos ocupa sale una familia en la que Belén representa al abuelo y Amalia Bonet Laliena hace de abuela.¡Vaya pareja ,compuesta por dos niñas que son responsables en sus estudios y libres en su humos, cuando están gozando de la libertad de su colegio y la de sus padres!. No es que las abandonen sus padres ni el Colegio, porque esto les fomenta la práctica del Teatro, que las hará felices.
Belén paseaba por el escenario, vestida de abuelo, con un traje negro, con corbata y con cabellos  del color blanco de las canas, completados con una pequeña barba en la que estaban mezclados los pelos blancos con los negros. Se sentía libre, sin sus padres que en esos momentos no podían echarle broncas ni hacerla estudiar y presidenta de unos numerosos asistentes, que estaban pendientes de sus palabras y de sus movimientos.
Con su bastón hacía movimientos que inspiraban la risa de los espectadores y cuando se dirigía a su esposa Amalia, lo hacía con unas expresiones orales y anatómicas, con una anatomía disimulada, que les hacía sentirse independientes de todos. La gente explotaba en carcajadas y ellas y los otros artistas del Colegio de los Olivos, compañeros y amigos suyos, se contagiaban de ese ambiente y reían y reían. A Belén le entraban también las ganas de reírse al verse con corbata, prenda que llevaba en esos momentos y que no había lucido en toda su vida. Al principio de la representación, los actores llamaban a  Paco con un suave grito:¡Paco!, pero después de las risas provocadas por Belén, gritaban :¡Paaacooo!.
Julio Laliena, estaba entusiasmado, escuchando las risas del público mezcladas con el humor regocijante de los actores, de tal forma que exclamó:¡ qué gran remedio es el Teatro para solucionar los problemas de los niños, de los jóvenes y de los hombres y mujeres juntamente!.



miércoles, 2 de marzo de 2016

Dientes agresivos



Esta noche he soñado con un papel o más bien con un pergamino y hablo de pergamino, porque por su aparente vejez y por su color, me ha parecido un documento muy antiguo. Pero no puedo opinar sobre la diferencia entre el papel y la  piel de un animal preparada para escribir en ella, ya que estando dormido, los razonamientos no suelen ser muy concretos. En definitiva, no sé de qué asunto  trataba ese  documento, pero en su esquina superior izquierda, se veía escrita una palabra, que me pareció un nombre propio de mujer-bruja o de diosa –mujer y que se llamaba  MERKE. Debajo de tal nombre estaba escrita, con menuda letra, la frase siguiente:  “
Los dientes blancos y enteros, tienen un poder soberano”. Vi que el texto del  documento continuaba en su parte más baja y ante tal sorpresa, medité, sobre el espacio vacío del mismo, que no decía nada u ocultaba las razones con qué demostrar el uso de los agresivos dientes para ejercer el poder soberano.
Enseñar los dientes lo hacen algunos perros, no sé si instintivamente o por la mala educación que les han dado sus dueños. Cuando pasas por las redes de  los jardines en las que se apoyan plantas trepadoras, en unos te ladran y enseñan  los dientes, mientras otros, te observan pacíficamente. Los perros no son seres totalmente libres, como el hombre y sin embargo vemos algunos,  que respetan al hombre y éste que es completamente libre, a veces, cae en la pérdida de toda libertad y de toda autonomía.
Orwell, estuvo  herido en una nave sanitaria, de madera,  en un huerto de nuestra casa de Siétamo y me ha inspirado con sus palabras; así como el perro no puede pensar en su evolución, el hombre “va gobernando la naturaleza de una manera cada vez más profunda y acabada. Nadie sabe y nadie puede saber, si para la técnica del hombre habrá algo que al fin sea absolutamente imposible”. Consideremos la diferencia entre un llamador o  “trucador” de tiempos ya pasados y un ordenador –teléfono.
Al hombre lo ha hecho el Señor inteligente y vemos como muchos hombres van a la luna y tratan de ir a otros planetas, como si estuvieran buscando sus caminos, para imitarle y hacer verdad lo que dice Orwell: “si habrá algo que al fin sea absolutamente imposible”.
El hombre ha progresado y seguirá haciéndolo, pero unos “dientes agresivos”, le han amenazado, para controlar técnicamente “las conductas individuales,  y en último extremo la de  la naturaleza humana”. Esos “dientes agresivos” son de aquellos hombres que, creyéndose dioses, amenazan a toda la humanidad y le dicen a sus miembros: “vuestra inteligencia dejará un día de ser imaginativa y creadora, se limitará al simple ejercicio de entender que “dos y dos son cuatro”. No saben tales dioses como el hombre ha sido creado a imagen y semejanza del Señor, al que en la oración al Espíritu Santo se le canta: “Envía, Señor, tu Espíritu y serán creadas todas las cosas y renovarás la faz de la Tierra”. Orwell  ya debía creer algo así, pues vuelvo a repetir lo que dice en su  obra “1984” : ”Nadie sabe y nadie puede saber si para la técnica del hombre habrá algo que al fin sea absolutamente imposible”. Más aún: “respecto al mundo físico, todo parece ser técnicamente posible”.Pero los dientes blancos y enteros, con los que yo soñé, amenazan a  Dios y al  hombre, para ser ellos los que gobiernen el mundo. Esto explica la existencia de los demonios, que actúan como si ellos “hubieran creado la naturaleza humana”. A veces aquellos de los grandes dientes agresivos, después de tratar de anular la inteligencia de los hombres, han ordenado que  amasen al “gran hermano”
 Pero la humanidad aunque en ocasiones ha atacado sus deberes morales, “ha seguido existiendo y progresando sin perder la conciencia de su interna libertad”, a pesar de ser forzada y atacada por “dientes agresivos”.
George Orwell, en su libro sobre “Recuerdos de  la Guerrra de España”, escribe: “El asunto es simple: ¿debe o no permitirse que la gente como aquel soldado italiano viva la vida decente, plenamente humana, que la técnica hace posible hoy?. Personalmente creo, quizá sobre bases insuficientes, que el hombre común ganará esta batalla tarde o temprano, y quisiera que fuese más temprano que tarde: en algún momento, digamos dentro  de los próximos cien años, y no dentro de diez mil. Eso era lo que estaba auténticamente en juego en la Guerra de España, y en la última guerra, y quizá también en otras guerras por venir.”


Fonz, espléndido pasado, hoy casi olvidado

             Casa Baron de Valdeolivos (Hererdada por el Gobierno de Aragón y recien restaurada) He estado varias veces en la Villa de Fonz ...