lunes, 7 de junio de 2021

El sacristán.-

 

El nombre de este trabuco lo recibió Antonio Bescos.


Hay muchas clases de ministros aparte de los que forman el Gobierno de un País: tenemos sin ir más lejos, a los sacristanes, que son ministros destinados en las iglesias, para ayudar al cura en el servicio del altar y cuidar de los ornamentos de la iglesia y sacristía.

En el escalafón de las dignidades eclesiásticas se puede ascender desde acólito, monaguillo o escolano hasta la de Sumo Pontífice, pasando, no necesariamente por sacristán.

Estos días pasados encontré una fotografía de mil novecientos treinta y cuatro, en la que aparecía el Maestro de mi pueblo, don José Bispe, rodeado de todos sus alumnos. Don José era republicano, católico y sentimental, y dejó en mí un grato y profundo recuerdo. Su apellido quiere decir  traducido de la “fabla” aragonesa al castellano, obispo, y entre los alumnos allí fotografiados hay uno que ha llegado a ser Arzobispo de Meta, con residencia en Roma; se trata de don Antonio Javierre y está fotografiado otro, que quedó sólo en sacristán y éste es Antonio Bescós.

No está muy conforme mi amigo con haberse quedado en sacristán, pues por  Radio Huesca declaró que si no hubiera tenido necesidad, a los diez años de salir de su casa a servir de “chulo” a casa Ciria de Arbaniés, hubiera llegado a secretario del Vaticano. Se ve que es una vocación frustrada: ayudó a misa en Siétamo, con el entonces Antoñito Javierre y en Huesca también tuvo participaciones en diversas procesiones, entre otras en la de San Lorenzo, en que portaba un farol a un lado de la Cruz profesional, llevando el otro farol el famoso “Caragüey”, que al oírse insultado, contestaba con palabras de ningún modo litúrgicas. Cuando se encontraba en el lecho de muerte, lo llamaban por su propio nombre y exclamaba el pobre: “¡qué malo debo estar cuando ya nadie me llama “Caragüey”!”. A Antonio,  por mal nombre, lo llaman “Trabuco”; observen que poco respeto demuestra la gente llamando así a un ministro que está al servicio de la sacristía; de la misma forma que a un santo le sientan mal dos pistolas, a Antonio le sienta mal ese apodo.

Aunque San Pablo dice que el que sirva al altar, viva del altar, hoy se ganan la vida en otros trabajos hasta los sacerdotes; calculen lo que habrán tenido que trabajar los sacristanes, sobre todo los de la parroquias pobres. Antonio iba a Huesca en bicicleta a su tarea de peón, pero de paso ejercía de recadero y quizá por su condición de sacristán, no admitía encargos poco decentes, atentatorios contra la natalidad.

Todo lo relacionado con lo sagrado, le atraía, e incluso la predicación, y a este respecto cuentan que, cuando trabajaba en la restauración de la iglesia de Siétamo, se subió al púlpito y comenzó a predicar a sus otros compañeros de trabajo; en ésas estaba cuando llegó el cura de Torres de Monte que lo apeó rápidamente de tan alta tribuna.

No cejó en su vocación, a pesar del incidente y a pesar de que el mosen le quiso cobrar un duro por el entierro de su padre; él colaboró gratis en todos los entierros de la parroquia, que a su vez, desde allá arriba se acuerdan de él.

El Señor se complace con los humildes y algo ha sucedido que ha venido a compensarle de su frustrada vocación. Los danzantes de Huesca han ido a Roma y si él no hubiera podido acompañarlos, seguro que revienta, pero su esposa, la señora María, muy comprensiva, le ha permitido  viajar a la Sede de la Cristiandad. Quería visitar la tumba de San Lorenzo, a quien en Huesca había acompañado procesionalmente y quería saludar a su compañero de escuela, Monseñor Javierre; allá fue y al encontrarse ante él, exclamó :”Monseñor, delante de Vuecencia se encuentra, aunque sin arqueta (supongo que se refería a la arqueta del incienso), ni incensario, el sacristán de la parroquia donde usted fue bautizado”. Después se rompió el protocolo y abrazando al Arzobispo le entregó la vieja fotografía que he citado y dos cajas de castañas de mazapán de casa Vilas, una para su Santidad y otra para él.

Dicen que por Roma se desenvolvió con soltura y no sólo por Roma, pues en Milán, cuando un grupo de oscenses llegaron a lo alto de la torre de la catedral con el aliento subido, se encontraron tan fresco a Antonio Bescós; ¿cómo has subido?, le preguntaron, a lo que él les contestó: por el ascensor.

Esta anécdota me recuerda la del oscense Mur, hombre muy prudente, al que sus padres, siendo niño, consideraban demasiado tímido. Lo llevaron en tren a Zaragoza y allí lo abandonaron, a ver si se espabilaba. Cuando volvieron a casa, el niño les abrió la puerta y todos extrañados le preguntaron: ¿cómo has venido?, muy sencillo  -respondió- he cogido un taxi.

Antonio ha vuelto de Roma, feliz, transfigurado y me ha traído unas letras de la poetisa oscense Teresa Ramón, cuyos versos sobre el viaje espero con deseo,  como deben esperarlos otros muchos oscenses. Le han asegurado que las castañas llegarán a manos del Papa, que le mandará unas letras, pero lo más gordo viene ahora, y es que ha demostrado un celo profesional poco común como sacristán; no se ha limitado a conservar los ornamentos sagrados sino que pronto vamos a ver enriquecida nuestra sacristía con una casulla roja, que están bordando unas monjas romanas, regalada por Monseñor, para la parroquia en que conoció a María Auxiliadora.

Y aquí nos tienen a los feligreses de Siétamo, esperándola como al Santo Advenimiento y es que este “Trabuco” es “una astraleta mano”.

domingo, 6 de junio de 2021

La zurriaga, las mulas y el vino.

 

   


                                                       

Me regaló mi amigo y vecino de Siétamo, Fernando Bruis, ya difunto, la fotografía de un carromatero de Junzano, que con “a zurriaga” colgada de su cuello, conducía, no un coche, sino un carro tirado por una mula, un caballo y un enorme burro como delantero, Aquel carromatero lo conocí en Alcalá del Obispo y al recordarle su actividad, se sintió feliz, pensando en los kilómetros de carretera que recorría con el carro arrastrado por mulas ,asnos y caballos, donde tenía que echar algún trago de vino, de aquel que llevaba en unos toneles , desde Torres de Montes a la República francesa.

El hecho de que estas escenas se estaban acabando en esta tierra y que precisamente la foto estaba tomada en la carretera N-240, que pasa por Siétamo, en la parte conocida como Avenida de San José, delante del Mesón de Casa Calvo, me movió a enmarcar dicha fotografía y a colgarla en una pared de la escalera de mi casa. Lo mismo hizo el comerciante, hijo de Borau de Torres, que era el vinatero, que a Francia le vendía el vino del Somontano, pues colgó un periódico con la foto del carro con su conductor de Junzano, en el Restaurante que inauguró en el citado Mesón.

Antes del invento de la rueda, las mercancías se transportaban a carga sobre los lomos de las caballerías, luego se depositaban en una especie de trineo, que se arrastraba directamente por el suelo y este hecho que suena a tiempos prehistóricos, ha sido contemplado por vecinos de Siétamo, e incluso usado por algunos de ellos, cuando enganchaban el “estirazo”, sobre el que sacaban piedras de los campos para limpiarlos de ellas, o, de las canteras para que los “piqueros” tallasen las dovelas de los arcos de las portales de las casas, las piedras que convertían en forma de cruces de las plazas o caminos, los bancos, los altares, los escudos, las pilas de piedra para comer y a veces beber las caballerías, las ovejas y “os tocinos”, las piletas para las gallinas y las piedras de sillería para las fachadas y para los pilares, entre los cuales se levantaban paredes de tierra roja y paja. Yo tuve un estirazo, pero se rompió y ya no lo hevisto más, aunque no puedo olvidarlo.

Yo creo que la aparición del carro, comparado con el estirazo, supuso un mayor adelanto que el que han traído los vehículos de motor con respecto al carro. De la misma forma que hay muchos modelos de coches y camiones, era grande el número de los modelos de carro. Las tartanas eran, con su toldo arqueado, como carros coquetos en los que se exhibía la vanidad de sus dueños,  de la misma forma que hoy se “farda” con últimos modelos de automóviles. El motor siempre era delantero y de la misma forma que hoy puede ser de gasolina o de gasóleo, entonces podía ser de caballo trotón o de mula templada. La canción popular dice o canta: ”Doce cascabeles lleva mi caballo , por la carretera…” y ¡cómo se acuerdan nuestros mayores del sonido de los cascabeles, que les cuelgan del cuello a las caballerías! y que ahora, guardan, llenos de polvo, en las falsas de sus casas. Sería conveniente que alguno de nuestros organismos administrativos, por ejemplo la Diputación Provincial, recogiera para la posteridad y expusiera con dignidad, antes de que sea demasiado tarde, una diligencia, de aquellas que iban a Barbastro o a Panticosa, una galera con ”pugones” y todo, un carro de bueyes, un volquete,  una tartana y uno de cada clase de  aquellos medios de transporte, que los mayores de Siétamo, recuerdan mejor que yo, entre otras razones por haberlos usado, como los usó mi pariente Narbona Almudévar, que en Zaragoza, se le soltó la rueda del carro y lo mató. Yo todavía me acuerdo del carromatero de Junzano, que conducía el carro para llevar vino a Francia, envasado en toneles, colgados en la estructura del vehículo y cuando llegaba a Francia, antes de entrar en  ella, se lo rechazaban en algunas ocasiones por tener un exceso de grados. Claro, que mi amigo de Junzano, hombre inteligente, se los rebajaba echándole agua al vino.  

sábado, 5 de junio de 2021

Está el hombre pensando en un telescopio mayor, para conocer el Universo.-

 

Telescopios espaciales James Webb (izquierda) y Hubble (derecha)


Y este observador verá las estrellas  en aquellos  puntos  del  Universo, donde sólo se había dado cuenta de que había polvo. Ese observador de aquellos lugares del Universo ha sido el hombre, que es un ser mortal, y según demuestra la Ciencia, está descubriendo el Universo, que deja para la inteligencia de los hombres. Estos hombres que van cambiando su presencia, para que la humanidad, que sigue viviendo, acumule los estudios realizados por sus antecesores. No sólo son los mismos hombres, los que investigan las estrellas en el cielo. Dios el Creador del universo, hace pensar a los hombres, unos vivos y otros (¿pensar desde otros lugares, ya muertos ?), si  muertos, que de alguna forma este Ser Omnipotente, les guarda en el “Cielo”, una vida eterna.

Este trabajo investigador de las estrellas en el cielo, lo hacen hombres vivos, que mueren, pero no es posible que Dios los abandone, sino que hace pensar en un Mundo Superior, que me hace identificar a esos antecesores, viviendo espiritualmente  en  el Cielo. ¿Cómo el Señor conduce mis pensamientos por esos caminos? El lo sabe.

No es extraño que el hombre esté impulsado por el acoso de ver estrellas con un gran aspecto, allá donde consiga superar la escasa y diminuta presencia, que consiguió a través del Hubble, a través del cual solamente se puede captar polvo estelar. Pero ahora el hombre verá las estrellas, en que antes únicamente podía captar “polvo estelar”. Y este nuevo observatorio hará ver al hombre aquel polvo solar, brotado en un observatorio estelar, por haber suprimido, aquel Hubble, por un “James Webb”, la capacidad de captar solamente dicho polvo.

Pero el telescopio espacial “James Webb” que es el sucesor del “Houble”, se lanzará al espacio el mes de octubre de 2.021, desde la Guayana Francesa. Este polvo que señala las estrellas casi invisibles desaparecerá al convertirse en cientos y miles de galaxias y estrellas recién nacidas, que marcarán un cielo lleno de Galaxias y de estrellas, que no se habían podido contemplar con tanta claridad.

“El James Web” está llamado a hacer  grandes  descubrimiento  científicos, pero a día de hoy la principal incógnita es si a la decimoquinta irá la vencida”.   Está dotado de un   espejo de 6’5 metros de diámetro, mayor que los 2’4 del “Hubble”. Se proponen darse cuenta de ver las primeras galaxias formadas después del Big-Bang, hecho que ocurrió hace 13.000 millones de años y estudiar la evolución de las galaxias y estrellas por aquellas atmósferas, que dan vueltas alrededor de muchos soles.

Esta visión de las múltiples esferas de los satélites, nos hacen reflexionar sobre las infinitas ideas que el Señor nos muestra a los hombres y crea en nuestros pensamientos y uno se pregunta como el hombre, compuesto por un cuerpo material y un espíritu, acompaña a su mirada en la visión de los satélites. El hombre tiene cuerpo y alma e instruye a los habitantes del Mundo  sobre su misión  en el Universo. Pero cuando muere su cuerpo, su labor no ha quedado borrada del tiempo, porque otros hombres, hijos de hombres, la recuerdan estudian sus miradas a otros mundos y van aprendiendo la historia. ¿No se espera que los cuerpos de los hombres, podridos por la Naturaleza, volverán a vivir?.


viernes, 4 de junio de 2021

Antiautonomía de los altoaragoneses.-

 



Es curioso que Navarra y el Alto Aragón, tienen  una historia medieval que es común. Basta ver un libro navarro en que describe la arquitectura y señala en él, al Monasterio de Montearagón. Alfonso el Batallador, rey de Navarra y de Aragón luchó en la conquista de Fraga, donde fue herido y conquistó para Navarra la ciudad de Tudela. Pero basta mirar los apellidos y los nombres de los campos de Navarra y son coincidentes en gran parte con los de la provincia de Huesca. Cerca de Benasque tenemos a Benabarre y al pueblo de Navarri. Y si nos ponemos a repasar apellidos y topónimos de nuestra provincia nos encontraremos con un sinnúmero de palabras vascoibéricas, por ejemplo abarca, Algerri (molinos de Algerri, propiedad de Guillermo de Artasona, procurador del prior de Roda), Andría o San Julián de Andría, nombre ya casi olvidado, pero que los de Lierta han renovado su uso. Hay que recordar que numerosos nombres vasco-ibéricos se van perdiendo en su uso ky más al quedarse desiertos numerosos pueblos en nuestra provincia. Quedan personas con el apellido Isarre, procedentes del pueblo desaparecido de Isarre, cerca de Murillo de Gallego; existía también otro Isarre cerca de Santa Eulalia la Mayor y todavía vive gente en la provincia de Zaragoza cerca de Sos del Rey Católico, en el pueblo de Isuarre.

Pero leyendo periódicos, revistas o consultando mapas se encuentra uno con Astazu, Arraro, Bara, Barasona, Bareche, Belarra, Esco, que es un pueblo a las orillas del pantano de Yesa y ya despoblado, que en vasco significa mano y del que se derivan apellidos tan aragoneses como navarros, como Escuer o Escoain y del río navarro-aragonés Esca se derivan  los apellidos Escabosa, Escanero, Escario, Escartín y Escar.

Pero el apellido Abarca, navarro-aragonés, entra a formar parte de los orígenes de los reyes de Navarra y de Aragón, teniendo el primer Rey de Aragón tal apellido, siendo llamado Sancho Abarca. Como escribo  en mi libro Retablo del Alto Aragón, “En la página 273 del libro tercero de la obra Corona Real, editado el año 1638, en el capítulo VIII dice el fraile de San Juan de la Peña, doctor La Ripa, que este príncipe don Sancho Abarca, llamado Cesón, tuvo un nacimiento casi, o poco más o menos, milagroso”. También el padre maestro Pedro Abarca, que siendo historiador luce también el apellido Abarca, en sus Anales refiere el caso “milagroso” en la siguiente forma: “Cuando los moros acometieron y mataron a los reyes don García y doña Urraca, llegó presto…un rico hombre que en unas historias era navarro y en otras de los Abarcas de las montañas de Aragón, lo que pone de manifiesto que en nuestros Pirineos había hombres y mujeres a los que llamaban Abarca… y encontró el cuerpo de la reina, que por la boca de una grande herida descubría el hijo, que se esforzaba en vivir, sacando por ella la manecilla, como pidiendo socorro, para huir de aquel cadáver y sepulcro. El caballero lo escondió en lo alto de las montañas y en ellas lo crió. De este interregno o período en que Sancho Abarca vivió oculto vienen confusiones de fechas históricas, pero la solución de estos problemas las dan historiadores navarros y la oscense  Angelines Campo, cuando dice: “Se cree que el linaje aragonés de los Abarca procede de Sancho Abarca, hijo del rey de Navarra García Iñiguez y de su esposa la reina doña Urraca Jiménez, hija del conde de Aragón”.  Ambos monarcas a saber padre e hijo fueron  enterrados  en San Juan de la Peña.

Pero no quedó en estos nombres la historia, porque “en la Crónica de los Reyes de Navarra del Príncipe de Viana está escrito que algunas veces calzaba abarcas y tomó muchos lugares entre los cuales había uno que hoy se llama Sancho Abarca”, que está en las Cinco Villas. En mi libro Retablo del Alto Aragón,  se lee: ”Ustarroz, gran amigo de doña Ana Francisca Abarca de Bolea, le escribió a don Bernardo Abarca de Bolea y Castro que su origen por línea recta de varón era la del rey don Sancho Abarca, uniendo aquella sangre real a la de las nobles casas de Castro e Híjar, que continuó con las casas de Aranda, Sástago y Fuentes”.El Conde de Aranda, que sabía que su familia y la de los Abarca Señores de la Garcipollera y de Gavín, cuya casa tiraron hace poco en la calle Sancho Abarca, escribió una carta al abad de San Juan de la Peña, porque le facilitó sus investigaciones sobre “su entronque con los reyes de Aragón “ y con el fin de poder ser enterrado con ellos, como efectivamente lo está.

El Conde de Aranda, que participó durante algún tiempo en la política de España, buscó siempre su desarrollo, hablando de la nación aragonesa y en esos años un tanto retrasados, él “dejó a sus obreros de la Cerámica de Alcora, la jubilación con su sueldo íntegro”. Ya sus antecesores, como Ana Abarca de Bolea “estuvo siempre preocupada por la mejora de la condición de las mujeres”. Ella para  relacionarse con los libros y con el arte no se quiso casar y se quejaba de que las monjas, sin saber latín, tuvieran que rezar todos los salmos.

Don Pedro Pablo Abarca de Bolea venía de una de las familias más ilustres de Aragón y por tanto “echaba todavía de menos los privilegios arrancados a su tierra, la más enérgica de los diez o doce pueblos distintos que encierra la Península”. ”En cambio durante sus estancias en el extranjero, Aranda fue más español que nadie”. Y como prueba de lo dicho, se preocupó por la construcción del Canal Imperial y  por la Sociedad Económica de Amigos del País.

Pero llegó el año 1700 y en España los Borbones  “crearon una monarquía administrativa cuyas acciones gubernamentales fueron cumplidas al unísono por todas las clases y todos los territorios” y creyeron que con este sistema iban a resolver los problemas políticos de la unión entre todos los pueblos de España. Pero el conde de Aranda ,que como acabo de escribir “fue más español que nadie”, “echaba todavía de menos los privilegios arrancados a su tierra”.La nueva dinastía de los borbones iban anulando los fueros para gobernar de una forma castellana y francesa. En la Enciclopedia de Aragón pone: ”La entronización de la dinastía borbónica en España, en virtud del testamento de Carlos II, fue aceptada en Huesca, como en el resto de Aragón, sin dificultad, si bien se mostraba una cierta preocupación por el mantenimiento de los Fueros”. En 1707 cayeron Valencia y Aragón, Mallorca en 1715 y Cataluña en 1716 y acabaron con sus prerrogativas políticas y judiciales, perdiendo sus foralidades  históricas, políticas y judiciales.

Por eso el conde Aranda no estaba contento con esa política, en cambio Navarra y el Pais Vasco, como eran fieles a los Borbones, se vieron libres de perder sus fueros, porque se suprimieron los poderes forales en diez de las Capitanías creadas y únicamente Navarra conservó la figura del virrey. Además “las Cortes forales aragonesas fueron eliminadas y únicamente Navarra conservó sus prerrogativas y funciones”.

El Alto Aragón se separó de Navarra cuando Ramiro el Monje casó a su hija doña Petronila con Ramón Berenguer IV de Barcelona y entró a ser manejado por Zaragoza; los nobles oscenses se fueron marchando casi todos a esta ciudad, buscando las ventajas a recibir del centralismo burocrático. La Universidad fue durante el siglo dieciocho objeto de ataque por Zaragoza, que la quería cerrar y en la Enciclopedia Aragonesa  dice: ”las confrontaciones con Zaragoza por la Universidad siguieron a lo largo de este siglo, agriadas a partir de 1656 con el asunto de las aguas del río Gállego”.  Huesca obtuvo sentencia favorable, que fue objeto de desacato por Zaragoza. Huesca a pesar de la lucha por las aguas del Gállego, que  quería traer con un canal a través de la Sierra de Presín  y Zaragoza rechazó, seguía preocupándose del agua, como demostró con la construcción del pantano de Arguís. Pero en 1875, Zaragoza consigue que se suprima la Universidad de Huesca, que quedó como frustada, siendo una ciudad culta,  en todo el siglo XVIII, con Lastanosa, Aranda y los Azaras.

Aranda miraba mucho por Aragón, pero Floridablanca y Godoy le tuvieron manía, pero él siempre fue un amigo de los Fueros de Aragón. Unos eran los foralistas, que defendían el reconocimiento de los privilegios o fueros de excepción y la restauración de las instituciones que fueron quemadas cuando llegaron los borbones. En cambio los liberales decían que lo antiguo estaba pasado. Estas ideas dieron lugar a las guerras carlistas, en el siglo XIX, con más intensidad en Vascongadas y en Cataluña y aquí en el Alto Aragón hicieron sufrir a sus habitantes, como aquel vecino de Ola, que al ser utilizado por un grupo carlista de Navarra, exclamó: “más vale humo que ir a Quicena” y en pueblos como Siétamo,  que tenían desde 1830 el proyecto de regar su monte con el río Guatizalema, vieron como se deshacía, con una de aquellas guerras carlistas.

 Dionisio Ridruejo, sufriendo por estos problemas ,propone en 1962 y publicado en la Argentina   que “para hacer frente al problema, reconociendo su fuerza de realidad, habrá que ir, evidentemente, meditando nuevas fórmulas, alejadas del centralismo  imperativo que hoy se practica y capaces de orillar las reacciones que dieron respuesta en el pasado a las fórmulas de autonomismo, cuando estas parecían sospechosas de privilegio…encubridoras de un espíritu de fuga y exención frente a los  problemas de las regiones de bajo desarrollo o anticipadoras de la pulverización de España”.

¿Porqué, pues los altoaragoneses no hemos progresado como los navarros?. Algunos dicen que porque somos vagos y envidiosos, pero eso es mentira porque genéticamente somos como los navarros de razas de lengua vasca y de celtas primitivos y después procedentes de las invasiones de los bárbaros. Joaquín Costa al que no hacemos caso o más bien no se lo hacen, decía: ”No tenéis los canales de Tamarite y de Sobrarbe porque no queréis. Por vuestra desidia, por vuestra falta de constancia, por vuestra indolencia”. Es “cabreante” al pasar por Angüés, ver como a la calle por la que pasa la carretera, la llaman Avenida de Joaquín Costa, como si este pueblo, casi despoblado, estuviera esperando todavía que por él pase el Canal del Cinca. No son los altoaragoneses los culpables de este retraso, sino los caciques, que han deshecho las ideas del pueblo sobre su futuro. Contemplemos los castillos o enormes fincas que desde Ayerbe van bajando hacia el sur y sepamos que los caciques de entonces se negaron a su riego.Y como hemos visto el gran cacique que Huesca soporta es Zaragoza, que nos suprimió la Universidad, cuando en Pamplona existen dos universidades. Pero no sólo ha sido Zaragoza la culpable de nuestro retroceso, porque también Huesca, ya hace años tomó las aguas del Somontano , al que hoy llaman Plana de Huesca, pero no hizo nada para que aquellos pueblos de San Julián, Barluenga , Loporzano y los de la ribera del Guatizalema no pasasen la necesidad de agua, que ahora están sufriendo. En estos momentos del año 2006, se ha aliviado algo la escasez ce agua, por las obras que el año pasado, se realizaron. Esa antigua conducta de no resolver a los pueblos el problema del agua es insolidaria y tiene malas consecuencias porque, siendo pocos como somos, vamos  camino de nada.

Siempre los altoaragoneses han acudido a actos de confraternización, como a la procesión de Santa Orosia en Jaca y en Yebra de Basa, al Pueyo de Jaca los de Barbastro y una gran comarca del Somontano, con pueblos como Antillón, a la ermita de Santa Quiteria en Tardienta, etc., etc. y a la Ermita de Loreto en Huesca, donde parece que todos los que allí van, aman y son amados por San Lorenzo. Allí se oyen jotas, como se escuchaban antes en todos los pueblos de la provincia, pero no se unen aquellos hombres para que el Alto Aragón progrese y  no tengamos que marchar todos de emigrantes, como por ejemplo mi hermano Manolo. Existe también la desidia, que hace creer a la gente que su  esfuerzo no va a traer el bien común,  quizá porque han visto a los caciques trabajar sólo en su beneficio.

Esta sequía puede que haya sido San Lorenzo el que se la ha pedido al Señor, porque con ella se ha conseguido sacar agua del Canal del Cinca, pero es preciso que se dé la solidaridad entre todos los miembros de la Comarca para solucionar fraternalmente el problema de la falta de agua a Huesca, en primer lugar y los demás pueblos, que carecen de ella.

En Pamplona en la iglesia de San Lorenzo se guarda durante el año la figura de San Fermín y en sus paredes cita a San Lorenzo, hijo de Huesca. San Lorenzo era amigo del agua porque al lado de la ermita se encuentra la alberca de Loreto.

jueves, 3 de junio de 2021

Casa-Palacio de Carderera de Huesca (Capitulo III)

 


Teresa Orus Almudévar  "de la Argentina", prima hermana de Pilar Carderera Almudévar.























Nuestros parientes que están en la Argentina han venido a visitarnos y en su última visita nos trajeron la fotografía del coche de los Carderera, sacada en 1928, en que se encuentra Pilar Carderera Almudévar, que lo conducía, mis abuelos Manuel Almudévar Vallés, mi madre Doña Victoria Zamora y mi pequeña, entonces, hermana Mariví. Están también fotografiados los Almudévar Manzano. Fue la familia de Irene Almudévar Vallés, la que nos ha proporcionado la fotografía del magnífico coche propiedad de los Carderera y que no comprende cómo se comunicaban las hermanas Rafaela e Irene, a través del Océano entre España y Argentina, a la que emigraron Irene Almudévar y Antonio Orús.
En 1927, el Director de Cine, Nemesio Sobrevila, rodó la película “Al Hollivod Madrileño” en el monte de Torresecas. En esta película participó la bella señorita Rafaela Almudévar de la familia de los Carderera y Silvio Kosti, o Manuel Bescós Almudévar, que era primo hermano con Rafaela. Murió Silvio Kosti en 1928.
En mi artículo “Personas de mi familia en la película de Nemesio Sobrevila”, en 1927,  escribo: “El año de 1926, el uno de Enero en el día del santo de mi abuelo Don Manuel Almudévar Vallés, es decir el Día de Año Nuevo, un coche propiedad de los Carderera, parientes de los Almudévar de Siétamo, se paró delante de la puerta de Casa Almudévar. 
La dueña del coche , Pilar Carderera Almudévar , en el umbral de la puerta de casa Almudévar de Sietamo. Aparecen también los abuelos de Ignacio Almudévar Zamora y su madre Victoia y su  hermana mayor  María Victoria ( Mariví).
Allí, en el coche se encontraba Pilar Carderera Almudévar, sobrina  de Don Manuel y casada con Eduardo Carderera Ponzán”.  Y ¿quién nos ha hecho recordar la escena de “aquella gente optimista que estaba celebrando en la puerta de la Casa Paternal de Almudévar, una fiesta patriarcal?”. La dueña del coche Pilar Carderera Almudévar, casada con Eduardo Carderera Ponzán, trajo la fiesta, que resaltaba con su belleza el portal y la fiesta”.  


Manuel Almudévar Valles , hermano de Doña Rafaela con los mismos apellidos, situado en el torreón del castillo del Conde Aranda , Sietamo (Huesca).
                                                     
“Nuestro común pariente con los Carderera y con los Almudévar, el sacerdote Don Jesús Vallés Almudévar, me dijo, ya hace algunos años, que había aparecido anunciada la venta del hermoso retrato de Rafaela, en su casa de Madrid. Intentó comprarlo, pero su elevado precio se lo impidió. Yo saqué una fotografía en colores del mismo y le encargué a una artista pintora, que me lo reprodujese. No me lo ha reproducido, pero tengo dentro de mí, el recuerdo de la belleza de mi tía Rafaela, cuya sucesora Pilar Carderera Almudévar,  en el año de 1927, ya participaba en la filmación de esa película llamada “Al Holliwod Madrileño”.
Mariano Carderera Ponzán ( 1846, muerto en Villagarcía en 1916), Ingeniero de Caminos y Arquitecto, casado con Matilde Fernández Bellamy, era hijo de Mariano Carderera Potó  (Pedagogo), y fue hermano de Eduardo Carderera Fontán y se casó con su prima Pilar Carderera Almudévar, hija de Joaquín Carderera Potó y de Rafaela Almudévar Vallés, nacida en Siétamo. También fue hijo del mismo Joaquín  Carderera Almudévar (1885-1935), el llamado también Joaquín y que se casó  con Pilar Ara Bescós. Ara tenía en Jaca su residencia y Bescós era pariente de Silvio Kosti o Manuel Bescós Almudévar. 


Manuel Bescós Almudévar o Silvio Kosti.

Del matrimonio de Eduardo Carderera Ponzán y Pilar Carderera Almudévar, nacieron Luis, Fernando Carderera Carderera,  y casado con María Luisa Soler Jordán  y otro hermano llamado Alfonso. De esta pareja nació Fernando Carderera Soler (Embajador de España en Israel) ,casado en 1984 con Victoria María de Diego Vallejo. De ellos salió Fernando.
Hoy, día 13 del mes de Junio de 2015 he vuelto a visitar el Cementerio de Huesca, en el que se encuentra el mausoleo, donde yacen varios Carderera Almudévar. Este mausoleo es una capilla de gran estilo, y a través de los cristales de la puerta, se ven las siguientes tumbas: Joaquín Carderera Potó, muerto el 5 de marzo de 1887,  a los 51 años de edad y debajo de dicha tumba se encuentra la de Rafaela Almudévar Vallés de Carderera, muerta el 7 de marzo de 1886, a los 48 años de edad. En el otro lado de la capilla se ve la tumba de Hilario Carderera Ponzán, muerto el día dos de diciembre de 1922 a los 62 años. Y debajo está el cuerpo de Pilar Carderera Almudévar, muerta en 1963, a los 83 años de edad.     
Esta visita a los difuntos de casa Carderera, me hizo recordar cuando en el año de 1963, murió mi pariente Pilar Carderera Almudévar, a los ochenta y tres años de edad. Su hijo Don Fernando Carderera Carderera, movido por el amor a su madre y recordando los tiempos pasados por las familias de Carderera y de Almudévar, acudió a Casa Almudévar de Siétamo a hacer a su familia partícipe del dolor por la pérdida de una auténtica señora, que era portadora de esos dos apellidos. No estaba yo en casa y don Fernando le encargó a mi esposa Feli Bercero Abril, que me avisase para que al día siguiente acudiera al Hotel Pedro I de Huesca.
Así lo hice un día del año de 1963 y encontré a varios miembros de la familia Carderera, que estaban haciendo un velatorio por su madre y por mi tía Pilar Carderera Almudévar.  
Me quedé conmovido por el cuadro de personas con apellidos diversos, todos vestidos de negro y casi lloré porque Fernando Carderera Carderera, me saludó con una gran cortesía y un amor a nuestra común, entonces familia Carderera - Almudévar.


Casa Carderera en Madrid próxima al Museo del Prado.


Desde entonces sólo he visto la noble casa Carderera de Madrid, cuando he pasado por cerca de ella, casi a las puertas del Museo del Prado. Ultimamente, hace pocos meses, asistí a la presentación del magnífico libro “Viaje artístico por  Aragón de Valentín Carderera”, escrito por mi sabio y buen amigo José María Lanzarote e Itziar Arana. 
Mausoleo de los Carderera en el cementerio de Huesca.


Allí estaba Pilar Carderera Carderera, hija de Pilar Carderera Almudévar, Presidenta de la Asociación de los amigos del Museo del Prado. Nos saludamos mi hermana María y yo con nuestra inteligente prima Pilar, pero la numerosa asistencia de público a la presentación del libro, nos impidió conversar más de unos escasos minutos.           

miércoles, 2 de junio de 2021

Casa-Palacio de Carderera de Huesca (Capitulo II)

  

Valentín Carderera Solano.


Fue hermano suyo Custodio Carderera, (1871). No fue esta casa el lugar en que se inspiraron los Carderera hasta el año de 1846, porque esta casa empezó a levantarla en dicho año. Fue el que  pensó construirla, Mariano Carderera Ponzán ( 1846-1916), que fue arquitecto e Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que estaba establecido en Madrid, llegando a ser Profesor y Director de la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos.
Su amor a Huesca, le llevó ocasionalmente en Aragón, a construir la Casa de la familia Carderera en esta ciudad, en la segunda mitad del siglo XIX. Esta casa, derruida tristemente en Huesca fue una especie de templo familiar de los Carderera, que pensaron y trabajaron en el desarrollo de la sociedad, por toda la península. Tal vez se acordarán del “paraíso” de los Lastanosa, en cuyos terrenos se construyó la casa de los Carderera y es preciso mirar por una parte el proceso evolutivo de la sociedad oscense y por otra el retroceso que realizó con el derribo de ambos templos del arte. Allí tuve la oportunidad de contemplar a la singular señora, de gran dignidad, que pasaba los veranos en su antigua y hermosa casa.
Valentín Carderera y Solano nació en Huesca en 1796 y murió en 1880, y fue en aquellos tiempos un divulgador de las artes, arqueólogo, escritor y un pintor español de estilo academicista. Fue nombrado pintor de cámara de la reina Isabel II. Se exhibe  su retrato en el Museo Provincial de Huesca. Coleccionó retratos, estatuas, mausoleos, etc. Siendo yo Diputado Provincial, cuando los Carderera cerraron su casa, templo del arte, regalaron a la Diputación Provincial varias obras del citado arte, entre ellas, dos cabezas escultóricas con unos rasgos, que hacen recordar la escultura clásica. Se colocaron en la Biblioteca de la Diputación, que se encuentra frente al Parque de Huesca.


 Se quedaron dichas figuras gravadas en mi mente, en tanto ya no recuerdo otros objetos, que acompañaron las testas de estas figuras. A Valentín Carderera se debe la existencia del Museo Provincial de Huesca. Se empeñó en crearlo y su desprendimiento le hizo poner parte de sus bienes en su ejecución, pues regaló veintitrés cuadros, hasta setenta y dos obras pictóricas. En 1905 se editó la segunda edición, costeada por Vicente Carderera.
 Es también de destacar Custodio Carderera, hermano de Valentín. Fue licenciado en Sagrada Teología, Arcipreste del Pilar y murió en 1871.
Vicente Carderera Escario, el generoso, casado con Gracia Potó,  tuvo dos hijos cuya capacidad intelectual y artística casi hemos olvidado en la ciudad de Huesca, pero que llama la atención a los intelectuales y técnicos. Uno es Mariano Carderera y Potó ( 1813-1893). Fue Pedagogo y se casó con Francisca Ponzán y Almudévar, que fue el fundador de la Escuela Normal, en España, donde estudian los Maestros. Su hermano Joaquín Carderera y Potó (1835), propietario de casa Carderera, se casó con la hermana de mi abuelo de Siétamo, llamada Rafaela Almudévar Vallés (Siétamo 1852).
De Mariano Carderera Ponzán, (1846 a 1916) casado con Matilde Fernández Bellamy se sabe que  fue Ingeniero de Caminos y Arquitecto. Su hermano Eduardo Carderera Ponzán se casó con la hija de Joaquín Carderera Potó, a saber Pilar Carderera Almudévar. A esta señora la conocí, porque tenía un trato familiar con mis tías, las hermanas Teresina Almudévar, viuda de Llanas,  y con Luisa y en su compañía íbamos a ver a su prima Pilar Carderera Almudévar.
El anteriormente  citado Eduardo Carderera Ponzán y su esposa  Pilar Carderera Almudévar,  tuvieron  a Fernando Carderera Carderera, que se casó con María Soler Jordán. Estos tuvieron a Fernando Carderera Soler, que fue Embajador en Israel. Se casó en 1948 con Victoria María de Diego Vallejo. A su vez tuvieron un hijo, llamado Fernando.
De Mariano Carderera Ponzán, nacido en Huesca el año 1846 y muerto en Villagarcía de Arosa en 1916 y casado con Matilde Fernández Bellamy, se sabe que tuvo a su hija Mariana Carderera Fernández. Vivió en Madrid y murió en 1966. Se casó con José Sicardo Jiménez de Córdoba. Estos tuvieron a Mercedes, que vivió en Madrid, a María Isabel Sicardo Carderera  (1922-2008),casada con Carlos Colón Rodríguez y a María Pilar (Madrid. Málaga). Tuvieron  Isabel Sicardo Carderera con Carlos Colón Rodríguez a sus hijos María Giovana (1967) Janise, Mahoney y Carlos (1960)  (Pensilvania)
Arbol Genealogico Familia Carderera por Angel Hernando del Cura.



Yo no tengo comunicación con la actual familia Carderera y sólo tengo recuerdos anteriores, que me hacen ilusión, pero que no me dan autoridad para escribir toda la historia de los Carderera, pues aquí se podrán, tal vez, encontrar errores y escasa precisión en las fechas.
Pero yo no tengo recuerdos de los hechos que ocurrieron antes del año de 1930 en que nací, pues tuvieron lugar en 1926. La familia de Silvio Kosti, es decir de Manuel Bescós Almudévar, estaba emparentada con la familia de Carderera, ya que a la madre de Silvio Kosti, que era muy piadosa, tanto que la llamaban “La Beata” y con sus apellidos Almudévar Vallés. Era  hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés. Pero también Rafaela Almudévar Vallés era hermana de ambos. Pero hay otra hermana de mi abuelo Don Manuel Almudévar Vallés, llamada Irene Almudévar Vallés, que se casó con Antonio Orús Valles, también  pariente del abuelo por su apellido Vallés. y que era comerciante en el Coso Bajo de Huesca. En casa se conservan cartas y fotografías de Antonio Orús Almudévar y de la bella Teresa Orús Almudévar, con los mismos apellidos de Antonio Orús y de su madre Irene Almudévar.

martes, 1 de junio de 2021

Casa-Palacio de Carderera de Huesca (Capitulo I)

 


Con la colaboración de Angel Hernando del Cura y de mi yerno Santiago.





Yo no sólo me acuerdo de esta elegante Casa-Palacio de Huesca, que estaba situada entre  el Coso Alto y en la Plaza de la Inmaculada, sino que recuerdo con frecuencia los momentos que pasé en el citado edificio. Mi padre Manuel Almudévar Casaus era sobrino de la esposa del  dueño del Palacio, a saber Doña Rafaela Almudévar Vallés, casada con Don Joaquín Carderera Potó, nacido en Huesca el día 18 de Agosto de 1835 y muerto en 1878. Mi padre Manuel Almudévar Casaus nació en Siétamo el 28 de Febrero de 1885 e hizo su primera Comunión en Siétamo el día 19 de Abril de 1896, edad en que ya no  pudo  comunicarse con su tío Don Joaquín Carderera Potó, que vivió hasta 1878. Doña Rafaela  nació en Siétamo y era hermana del heredero del patrimonio, Don Manuel Almudévar Vallés y por tanto mi padre era sobrino carnal de Doña Rafaela Almudévar Vallés.
Mi padre, cuando estaba estudiando en Huesca, en un colegio privado del Coso Alto, se alojaba con su tía, en casa de Carderera. En dicha casa se alojó un curso y al siguiente, su padre lo llevó interno en los Escolapios, no recuerdo si de Jaca o de Barbastro. La educación en aquellos tiempos era muy autoritaria y su padre no lo trataba con todo el cariño, que ahora se ejerce con los hijos. Su tía Rafaela Almudévar Vallés, lo acomodó un año, pero su trato no fue mejor, que darle, para merendar una porción de chocolate con un trozo de pan.
 Joaquín  Carderera Potó, nacido en Huesca en 1835 y muerto en 1878, fue propietario de Casa Carderera y esposo de Rafaela Almudévar Vallés, de Siétamo. 


Rafaela Almudévar Valles

Y de ambos fueron hijos Pilar Carderera Almudévar, que se casó con Eduardo Carderera Ponzán y Joaquín Carderera Almudévar ( 1885- 1935), se casó en 1915 con Pilar Ara Bescós. Ara fue una personalidad en Jaca y en Huesca y Bescós era el apellido de Silvio Kosti.


Silvio Kosti.

Don Joaquín Carderera Potó (1835-1878) como acabo de escribir era el propietario de Casa Carderera de Huesca  y su hermano Mariano Carderera Potó (1815-1893), que fue un gran Pedagogo, tuvo a Mariano Carderera Ponzán ( 1846-1916), que se casó con Matilde Fernández Bellamy, que fue un gran arquitecto, que levantó la casa-palacio de Carderera en Huesca y su hijo Eduardo Carderera Ponzán, se casó, como acabo de escribir, con Pilar Carderera Almudévar.
 Yo no me acuerdo de aquellos ratos que mi padre pasaba en la casa-palacio, pero yo sí que revivo en mí, los ratos que acompañando a mi tía Luisa, hermana de mi padre, entraba en la casa de mi tía, dueña de Casa Carderera, Pilar Carderera Almudévar, y escuchaba las conversaciones que entre sí, mantenían la tía Pilar con su prima, mi tía Luisa. Yo escuchaba pero no hablaba, quizá por el aspecto señorial de Doña Pilar Carderera Almudévar.  Me fijaba en ella y no le perdía el respeto, pero en lugar de hablar, me fijaba en su figura señorial antigua. A mí me parecía una reina inglesa, con su pecho y espalda, que cubría su tórax, con un pequeño manto y desde la cintura hacia abajo, con sus faldas anchas que le llegaban hasta el suelo. Su cuello estaba protegido por un tejido trazado con hilos blancos, que debían ser de seda y su cabeza, peinada como una gran dama. En ocasiones, cuando mi tía Pilar Carderera Almudévar, estaba en Madrid, entré en su hermosa casa de Huesca, al ver en el patio  al sastre de Siétamo, José Cuello que con su gruesa y simpática esposa Antonia, eran los cuidadores de la casa-palacio. Con ellos hablaba y de su conversación surgían sonrisas, que ellos, escapados de Siétamo para la Guerra Civil, sonreían en aquel maravilloso palacio. Además el esposo que fue sastre, se había convertido en músico y era profesor de música en la Residencia Provincial de Niños de Huesca. Era este señor pariente de los famosos músicos, ”Los ciegos de Siétamo”. A su jardín acudían niños, unos alumnos del profesor de música, señor Cuello y otros vecinos y amigos de Siétamo,  como Antonio Bruis,  que se fijó siendo niño en los estilos arquitectónicos de la casa- palacio de Carderera.


Doctor Antonio Lacleta.

El Doctor Lacleta, que fue Alcalde de Huesca, estuvo en casa Carderera de Madrid, para comprar a los Carderera el solar de una Escuela en la Torre de Mendoza, asunto al que accedieron con alegría, porque su objetivo primario , en esta vida, era educar cultamente al pueblo. Ellos crearon el Museo de Huesca y lo llenaron de magníficos edificios, como el Monasterio de Montearagón y mantuvieron la memoria de aquellos antiguos arquitectos y ciudadanos obreros, que en los sillares gravaban signos de su arte.


Castillo de Montearagón.


 Los Carderera se alegraban de ver en su casa al violinista José Cuello que de sastre pasó a oír sonar la música. También acudían los “Ciegos de Siétamo”, para expandir el arte entre los pobres y ciegos del mundo. Y Toñin de Bruis con otros niños de Siétamo jugaban en los espléndidos jardines de Casa Carderera. El Doctor Lacleta, que sentía como los Carderera la divulgación de la cultura, estaba en aquellos momentos tan emocionado, que les prometió, bautizar a aquel culto edificio con el Nombre de Escuelas de Carderera. Las elecciones tumbaron su promesa, pero me dijo:  ¡Ignacio, pide en tu escrito que devuelvan a los Carderera el reconocimiento de su sueño cultural!
 Doña Pilar vivía ordinariamente en Madrid, pero no se olvidaba de pasar temporadas en su casa-palacio de Huesca.
La casa-palacio en la que vivía Rafaela  Almudévar Vallés, nacida en Siétamo, en 1852, fue la cuna, donde la familia Carderera, cultivó la ciencia,  la técnica y las Bellas Artes, pero no en la época de Huesca en que nació Valentín Carderera Solano, el día catorce de Febrero de 1796 y murió en Madrid el veinticinco de Abril de 1880. En el Museo de Huesca se contempla su retrato. 

EL HUMOR ALTOARAGONES

Una chispa en unos casos enciende un placentero cigarro y en otros un incendio. Pero para que haya humor tiene que saltar la chispa de ese h...