lunes, 15 de noviembre de 2021

Don Jesús Calvo Cortés es un señor nacido en Bierge

 


                                                                               Bierge

Don Jesús Calvo Cortés es un señor nacido en Bierge. Este es un pueblo que se asienta en la Sierra de Guara y preside de una forma ingenua en lo alto del terreno urbano, una gran iglesia y debajo un terreno enormemente desequilibrado. Pero en la parte baja del pueblo se alza otra iglesia de tamaño más pequeño, pero enormemente atractiva. Para la Guerra Civil, entraba en la iglesia una lluvia frecuente y a veces, con fortaleza, agua en este abandonado templo.

Jesús Calvo Cortés vio en la Guerra Civil como el agua que, en aquellos tiempos de Guerra,

 llenaba las pinturas de las paredes de la iglesia    

Vio el entonces mi abandonado amigo Jesús Calvo, como esa lluvia se llevaba la cola de pegar los componentes de la pintura, con lo que conseguía llevarse el color de las pinturas antiguas. Era entonces un niño mi amigo Jesús Calvo y se daba cuenta del peligro que obtendrían las pinturas con esa agua lavandera. Y el niño Jesús Calvo, sentía el abandono de dicha maravillosa iglesia. El Forestal José Otín, residió en la casa de sus abuelos maternos y completó la enseñanza primaria en Bierge y asistía a la iglesia profanada de San Fertús, entonces desacralizada por los “rojos”, que colocaron una televisión para todo el pueblo, posteriormente de acuerdo con el entonces párroco que fue don Francisco Atares.

                                                                            Iglesia San Fructuoso ( San Fertús)

Después de la Guerra mi amigo Jesús Calvo sufría viendo como se llevaban las pinturas de las paredes de la iglesia de San Fertús y se acuerda como las sacaban de las mismas, echándoles leche  procedente de las vacas de su familia, para que no perdieran el color. Después de cierto tiempo yo he admirado esa iglesia, que no se consiguió restaurar la colocación de todos los papeles de San Fertús, pero emocionaba los corazones de sus antiguos admiradores.

Yo he visto esa iglesia, convertida otra vez en un Templo de adoración a Dios por los vecinos de Bierge, donde se celebró la Misa Funeraria del hermano de Don Cándido Rufas. ¡Dios mío que recuerdos de belleza y de destrozo, de aquella iglesia!, Allí yo vi llegar a Cándido Rufas por la muerte de su hermano, que se puso de rodillas en la escalera que sube al presbiterio de aquella iglesia, en que se encuentra el altar mayor.

 Don Jesús Calvo Cortés vive siempre con emoción al recordar el entierro del hermano de Cándido Rufas y más tarde por el recuerdo de su querido hijo que murió joven y adora a Dios en la iglesia de San Fertús.

José Otín, Guarda Forestal retirado escribió lo siguiente. ”Para mí la iglesia de San Fertús de Bierge, tiene un significado especial. Yo completé la enseñanza primaria en Bierge, donde residí en la casa de mis abuelos maternos. El día de San Fertús desde tiempo inmemorial, en la casa de mis abuelos maternos se celebraba su fiesta con misa pagada  a sus expensas, e incluso hasta que fue desacralizada la iglesia de San Fertús  (ahora recuperada para celebrar el culto religioso) repartían caridad en dicha iglesia, en la misa de San Fructuoso.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Paco Giral.- Presentación de los Reyes del Deporte

 


La pintura, es el arte que mueve a los hombres a representar objetos sobre superficies planas, por medio de líneas y colores, tratando de ofrecer a los que tales representaciones contemplan, las tres dimensiones del espacio. Y los pintores movidos por ese arte y por el deseo de dejar emocionados los  corazones de los hombres,  con esos recuerdos del pasado, siempre han pintado obras a lo largo de la Historia. Y a Paco Giral  le ha tocado hacerlo en los momentos actuales y con sus pinturas  realistas, vinculadas a la modernidad y haciendo, en ocasiones, el papel de simbolistas. ¿Acaso sus pinturas no simbolizan el espacio interminable?.  Participa en la Historia, fijándose en la pintura de la Cueva de Altamira y en esos cuadros de Goya y de Velázquez, para luego él, pintar cuadros de la cultura de estos tiempos, pero que  se derivan y se unen con la antigua cultura prehistórica de la Humanidad. Empezó ésta  por las pinturas rupestres, que dejaron en las paredes rocosas y en las bóvedas de la citada Cueva de  Altamira, un comienzo de la pintura, en periodo prehistórico. Aparecen los hombres con sus armas primitivas y próximos a los caballos, parecidos a los actuales, pero entonces y ahora pequeños caballos gallegos, asturianos y santanderinos. Con  esas armas  cazaban aquellos rumiantes parecidos a los  bisontes y relacionados con nuestros toros de lidia. ¡Qué casualidad que hoy estemos contemplando la obra de un artista moderno, pero que sigue la misma afición que aquellos hombres que nos precedieron en tiempos pasados!, ya que  en sus cuadros abundan los toros y en esta Exposición los caballos, que hoy expone aquí, Paco Giral.  ¿No será la cuarta dimensión, es decir el tiempo, la que influye en la unión de los pintores pasados y el actual pintor Paco Giral ?. Porque los hombres vivimos en un espacio cuatridimensional, con las tres dimensiones clásicas, más la  del tiempo, pensada por Einstein en su Teoría de la Relatividad.

Pico de Gratal.

Los elementos esenciales para obtener una obra pictórica  son: dibujo,  colorido y composición  El dibujo acompañado por una buena composición, puede constituir por sí mismo una obra de arte, porque la composición está basada en la habilidad para situar y combinar  con buen gusto, los trazos y los distintos colores  del dibujo.
Paco es un gran dibujante, como se demuestra al contemplar, auténticos retratos de caballos. Me dibujó en un velador, un centauro, con su parte humana derramando inteligencia y su parte equina mostrando ganas de correr y elevando su cola, como aquel que quiere hacer un movimiento elegante. La figura del centauro  simboliza su afición a los modernos caballos, en que interviene junto a la inteligencia del hombre, el genio de los caballos.
Hace dibujos, que sólo ocupan una superficie, ya que tienen dos dimensiones, la longitud y la anchura, a las que falta la tercera dimensión o la profundidad, para convertirse en cuadros.   Pero Paco no tiene ninguna dificultad para convertir los dibujos en cuadros, añadiéndoles la tercera dimensión y la cuarta, que hace pensar en la unificación de los tiempos de Altamira, de Velásquez, de  Goya y de sí mismo.
Estas pinturas se aproximan  a las esculturas en las que su volumen se exhibe por todos los espacios. Y los pintores tratan de conseguir, cuando pintan con sólo tres dimensiones, dar la sensación de volumen, como el de las esculturas,  como pasa con los cuadros de Goya, por ejemplo y con los de Paco Giral, que al   introducir una tercera dimensión  han creado un volumen, sobre una superficie. Esta inquietud ya la tuvo Llanas con la fotografía en relieve, que ahora dicen que alguien, quiere realizarla.
Contemplando, por ejemplo “El Incendio”, un cuadro de Goya,  parece que te invita a volar por los cielos, que se extienden sobre un enorme montón de  cuerpos humanos, abrasados y  tal  espacio celeste aparece iluminado por   la  luz  terrorífica de las llamas, que se van convirtiendo en humo, ya por las alturas, para acabar en espacios muertos. Lo mismo ocurre  con el cuadro de Paco Giral, “Salto bajo Gratal”, porque cuando mirabas el paisaje de encinas de una dehesa,  te daban ganas de pasear por el volumen, que logró representar  el pintor Paco Giral, para crear el cuadro, al tiempo que gozar de la sombra de dichas encinas, como la gozan los toros, en aquel arbolado verde oscuro,  pero bañado por  la luz.
Dicen que fue Einstein el que añadió la cuarta dimensión, a saber: el tiempo y aun hay quien dice que existen otras dimensiones, que tal vez sean  la claridad, la  oscuridad   o las tinieblas con la correspondiente escasez de luz, como ocurre con el cuadro de “El Incendio de Goya”, en el que la luz flamígera no llega a todos los rincones del cielo. En cambio en los cuadros de Paco Giral, la luz lo ilumina todo.
Esto nos explica la aparición de escuelas de pintura nuevas y que a veces confunden las mentes de los hombres y mujeres. Y el tiempo, como dimensión de la pintura, hay que verlo al observar los caballos y los toros de la Cueva de Altamira y compararlos con los mismos luminosos animales pintados por Paco Giral. Son diferentes por su pequeñez, que  los identifica como antecesores  de los que ya, más crecidos, aparecen pintados en la llanura que se extiende debajo del Gratal.
Si, se pueden comparar los toros y caballos, que Paco Giral expone en sus cuadros, con  “el tropel de los lanceros” montados a caballo, que corrían por los caminos conduciendo   toros bravos.  Don Quijote de la Mancha cabalgaba por aquel camino y uno de los lanceros, que corría adelantado a los demás, le gritaba a Don Quijote: “¡Apártate, hombre del diablo, del camino;  qué  te harán pedazos estos toros!…y  así, el tropel de los toros bravos y el de los mansos cabestros, con la multitud de los vaqueros y otras gentes que a encerrar los llevaban a un lugar donde otro día habían de  correrse,  pasaron sobre Don Quijote y sobre Sancho”.
¡Cómo representa Paco Giral escenas que coinciden, no sólo con las de la Cueva de Altamira, sino con el cuadro de los “garrochistas”, que recuerdan  a  los lanceros del Quijote. Paco hace soñar al que contempla el salto de la yegua sobre las vallas de la Llanura de Gratal, que parece intentar alcanzar su cumbre, con la aventura que siguieron  Don Quijote y Sancho en el magnífico caballo “Clavileño”, de madera.
Después de ser arrollados Don Quijote y su escudero Sancho Panza por el “tropel de los lanceros”, montados a caballo, que conducían una manada de toros bravos y de mansos, un Duque los llevó a su castillo, donde los introdujo en el maravilloso caballo de madera ”Clavileño” y “dentro de él, amo y escudero creyeron volar por los aires”. Todo fueron sueños dentro del caballo Clavileño, como le pasa a Paco Giral en su Sala de Estudios, que también le acuden sueños, como el del muchacho senderiano Froilán, que según el gran escritor altoaragonés Sender, está volando por el espacio sobre el cometa Halley. Es bueno soñar que vuelen los hombres por el espacio y que sean arrastrados por las aguas del río Flumen, los testículos del caballo del francés Roldán, que cayeron sobre sus aguas, cuando saltaba desde la Peña Amán a la de San Miguel. Y Paco con su cuadro del Salto del Caballo debajo de Gratal, sueña con hacer del hombre un pájaro volador, que se aproxime a la cumbre del Gratal.
Paco Giral,  en el palacio por una parte de ladrillos y por otra de cuadros, de su estudio, representa a los caballeros y a las amazonas, que con sus caballos, tienen sueños que les hacen vivir despreocupados de sus tareas ordinarias y les relajan de las prisas, con las que ahora se ven  excitados. Paco Giral  “es un hombre optimista y sin dejar de hacer pensar en los misterios del mundo, nos los recuerda con un realismo impresionante, con un caballo y su jinete, que van por el aire y recreando a los que contemplan su cuadro, con el verde de la Hoya de Huesca, tan relacionada con los caballos”. Observa la Historia y ve como el salto del caballo lo realizan “hombres y caballos juntamente”. Huesca también recuerda al caballo ibérico, que aparece en aquellas antiguas monedas de los íberos y lo exhibe en la ciudad, aunque no con las formas curvilíneas, que le dan un encanto especial, sino como si se tratara de un animal rígido, de la misma forma  que si  su figura estuviera creada con líneas rectas. No es lo mismo lo que ocurrió con los caballos a través de los tiempos, en que los primitivos tienen igualado el vientre con el pecho, luego el caballo español lleva el cuello y la cola arqueados y los caballos europeos, como su yegua Athena, son seleccionados para participar en las carreras con figuras longilíneas,  con amplio pecho y vientre estrecho, como ocurre con los elegantes galgos. Tal vez por esta selección de los caballos para las carreras, como las que corren los galgos, ha bautizado a esta exposición como “Deporte de Reyes”.
Paco, como ya he dicho, me dibujó en un velador un centauro, con su parte humana derramando inteligencia y su parte equina mostrando ganas de correr y  elevando su cola,  como aquel que quiere hacer un movimiento elegante. Como he dicho Paco es simbolista y eligió al Centauro como un dios de la caballería, que haría que en los tiempos modernos,  los caballos de carreras con sus jinetes, fueran los Reyes del Deporte.
En estos tiempos modernos, parece que el mundo se acuerda de la realeza de los caballos, porque si en Goya aparecen numerosos cuadros de Reyes y de nobles cabalgando, hace poco contemplé en la Televisión un “centauro moderno que era un caballo blanco de porte distinguido, montado por un caballero español vestido con un traje y cubierta su cabeza con un  sombrero goyesco. Me pareció que los Reyes habían organizado una fiesta de caballos propia de su alta dignidad, porque en una playa de arenas claras, habían colocado un negro piano de cola,  al  que un artista arrancaba bellas notas, que resonaban en el cielo, en el horizonte, en la playa y que ¡milagrosamente!,  escuchaban  al unísono, el caballo blanco y el caballero goyesco. Estos danzaban con elegancia, con arte, con dulzura y giraban el uno sobre el otro, al mismo compás 
Cuando conocí a Paco, me llamó la  atención su elevada estatura, en medio de la amplitud de la llanura que se extiende debajo del Gratal y observé  como se montaba sobre la horizontal yegua Athena. La representó en varias ocasiones y estaba complacido por la belleza  de los dibujos, pero le faltaba la tercera dimensión, para convertir dicho dibujo en un maravilloso cuadro, en el que lo convirtió. Basta  ver a la yegua y al caballero sobre sus lomos, saltar sobre las vallas y combinarse la horizontalidad de la yegua con la flexibilidad de Paco, que se inclinaba hacia delante, para penetrar en el espacio, en cuyo fondo se divisaba el Pico de Gratal.
 Me parece adivinar dimensiones extra, que parecen unir la Naturaleza, como si las cuatro dimensiones y alguna más, también extra, manifestaran tramos de una única fuerza.
¡Qué  enorme volumen  se adivina en el cuadro de Paco, cuando su yegua salta sobre las vallas de  madera, pues  parece alcanzar la cumbre del Gratal,  pero no puede, porque queda un volumen espacial enorme entre la yegua,  que  salta cerca de mis ojos y el cielo azul que cubre  aquella extensa llanura, dominada por el pico puntiagudo, que señalaba el infinito volumen de la tierra y el  más allá de los  cielos.
Es este un cuadro realista, que une lo que puede alcanzar la capacidad de visión de los ojos humanos, al tiempo que te  hace pensar en la capacidad del volumen infinito del Creador.
La línea casi recta que corresponde a la figura de la yegua, es una representación del optimismo y la curva abatida del jinete, todo inclinado hacia delante, refleja la flexibilidad.
El color completa la imagen de realidad y de vida del dibujo dimensional, dándole la sensación de volumen, porque aquellos claroscuros hacen presente la perspectiva aérea.
Es decir que el color da la impresión de que ha aumentado la distancia entre los distintos planos, creyéndose uno la posibilidad de moverse entre los objetos allí representados. ¡Qué ilusión la de poder volar entre el inmóvil pico de Gratal y el dinámico salto de la yegua, sobre las vallas de madera!.
Titula Paco Giral esta exposición:  “Deporte de Reyes”, que como vemos en los cuadros expuestos, se refiere al deporte hípico. Efectivamente, mirando cuadro por cuadro, se notan todas las dimensiones, que unidas en la Pintura le dan impresionante belleza. No sólo entran las dimensiones, de las que se habló tanto tiempo, pero se callaban la dimensión del tiempo, que descubrió Einstein en su obra Teoría de la Relatividad y tantas otras de las que escribió Eduardo Punset, que dice: “el descubrimiento de nuevas dimensiones y la cuantificación de la gravedad, serían el primer paso para la unificación de todas las fuerzas”. Unas dimensiones son reales con la erre minúscula y otras son Reales, con mayúscula, porque dejan deslumbrados nuestros ojos. Parece que en una de esas carreras, pintadas por Paco, se proclama en el ambiente la Realeza de este deporte sobre todos los demás, ya que en éste, entran juntamente los caballeros y los caballos, que unidos fueron en otros tiempos mitificados por el Centauro.
A estas carreras asisten, acomodados en altas galerías desde los Reyes de Inglaterra, de España y los Presidentes de las Repúblicas europeas y americanas, representados por el Caballero Don Quijote de la Mancha, hasta un variado público sanchopancesco, que se entusiasma hasta el punto de jugarse su dinero.¡Qué emoción produce en sus corazones el ver a esos deportistas, que son la unión del hombre y del caballo!.
Como habéis podido comprobar, Paco ha hablado de la realidad de los caballos y yo he hablado de la Realeza, que imprimen las diversas dimensiones, que están impresas en esos centauros.
Ante estos momentos de duda y de interrogaciones, o le hago caso a Paco, mirando y admirando sus cuadros.

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Saber y pensar

 



La noche del día veinticinco de Septiembre, viendo la Televisión, salió Stephen Hawking y entre otras muchas cosas de pensamiento profundo, dijo que habría que buscar otro lugar distinto a la Tierra, para que los hombres pudieran habitarlo. Tenía razón porque en este mundo se está masificando la población, como vemos por ejemplo, con el pueblo chino, que se extiende por el mundo y parece ser que resultará difícil que la vida de los hombres sea justa y pacífica. Eso ya lo tenía bien pensado mucha gente, como mi amigo Carlos Torres, que va también en silla de ruedas e igual que Hawking tiene el cuerpo lento,  pero la cabeza rápida y con rapidez pensó que allá arriba o allá abajo o donde quiera que estuviese el hombre, volvería a reproducirse y a masificarse otra vez. ¿Por qué el hombre, que no ha de vivir mas que un pequeño espacio de tiempo a nivel  individual, se preocupa tanto de la Humanidad en su conjunto y de la conservación de su especie ?. Si nuestra vida es tan corta, que el porvenir de toda la Humanidad futura, no parece ser que nos afectará, tiene que existir al menos una solidaridad entre todos los hombres. ¿De qué  naturaleza?, ese es un tema para pensar. Yo pensé en el Diluvio Universal, porque de la misma forma que Hawking, se daba cuenta de que el hombre tiene que cambiar de planeta o de lugar para seguir su existencia, el Señor, creador del hombre, pensó en acabar con su especie, porque no se portaban bien. Dios perdía la paciencia de aguantar el mal comportamiento de los hombres a los que había creado libres para que eligieran entre el Bien y el Mal. Y pensó en el Diluvio Universal, pero su gran bondad se dio cuenta de que había hombres buenos, como Noé y por salvarlo a  él y a su familia, le sugirió el Arca. Sobre ella se salvó, pero en tiempo posterior, se volvió a masificar la población y esta volvió a comportarse contra las normas de comportamiento divinas, pues en el Génesis, pone que “bendijo Dios a Noé y a sus hijos y les dijo: ”Procread y multiplicaros y llenad la tierra”.Se volvió a masificar la población humana sobre la tierra y decidieron sus miembros levantar la Torre de Babel, para evitar ahogarse con otro diluvio.Y el Señor, según la Sagrada Biblia, exclamó:”He aquí que forman un solo pueblo y tienen todos una misma lengua…Ea, bajemos y confundamos allí su lengua, a fin de que nadie entienda el habla de su compañero” y cesaron de construir la ciudad”.”Sem tenía cien años  cuando engendró a Arpaksad, dos años después del diluvio. Y vivió Sem después de haber engendrado a Arpaksad, quinientos años”. Un estilo bíblico parecido debe tener Hawking, pues intentó que sus días durasen cuarenta y ocho horas y quería ir a descansar cada dos días“.Hawking dijo que a él no le importaba llevar unos cuarenta años soportando la enfermedad y Carlos Torres, el oscense, sentado en su silla de ruedas afirmaba, como buen estudiante de Matemáticas, que era más importante pensar que saber. En España se sabe lo que pasó con el diluvio y con la Torre de Babel, pero no se ha pensado que la multiplicación de lenguas, todas al mismo nivel, podrían acabar con España, como acabaron con la Torre de Babel. Sabemos que en el mundo se dio el diluvio, pero ha vuelto otro de abundante dinero, que todos los hombres deseamos y buscamos Los grandes constructores y los bancos se  preguntaron : ¿Cuánto gana un trabajador en toda su vida?.Para algunos calcularon que cincuenta millones de pesetas, para otros setenta y los constructores se los pedían a los que necesitaban piso y los bancos se las dejaban en su ciento por ciento y a veces más. Sabían la máxima cantidad de dinero que podrían obtener pero no pensaron que después subirían los intereses y se arruinarían los que habían obtenido tales créditos y algunos bancos también las iban a pasar mal. Hawking por eso, entre otros motivos dice que es necesario buscar otro planeta para que la Humanidad viva en paz y Carlos Torres, autor de un magnífico libro de Matemáticas, dice que no le importa sacar dinero de él, que lo que quiere es que lo estudien los sabios, para buscar un mejor futuro para la Humanidad.

De “gorra”

 


En este país, eso de la “gorra” nos va de maravilla. Es un vicio nacional, que probablemente nos viene de cuando, a la puerta de los conventos, repartían la sopa boba. Si reparten libros, la gente los va a coger, aunque sea sin intención de leerlos, sino con la más sana intención de limpiarse el “pompis” o de encender el fuego. Si pueden hacerse con dos libros, mejor que con uno. Si dan patatas asadas en la hoguera de San Vicente, procure no acercarse mucho al fuego, no vaya a caer en él, empujado por la multitud, hambrienta no de patatas, sino de “gorra”. Si por este procedimiento consiguen muchas, no se preocupe; se las darán al cerdo los que lo tengan, al perro o las tirarán. La cuestión  estriba en ser más listo que los demás, lo que se demuestra cogiendo más patatas que nadie.
Si usted pudiera saber quienes van a cobrar el paro, se daría cuenta de que alguno de ellos lo necesita menos que usted, con lo que consiguen un dinero, que les hace más falta a otros. Cuando un obrero lo necesita, está cobrando el paro obrero, pero cuando algunos van a buscarlo sin necesidad, están cobrando el “paro bobo”. reminiscencia de la sopa boba. La picaresca sigue actuando en España, desde que el Lazarillo de Tormes, aprovechando que el amo era ciego (ahora, ¿también el amo es ciego?),cogía  los granos de uva de dos en dos. En un pueblo con motivo de una inauguración, repartían cervezas. Un señor, a quien el médico le había prohibido la bebida, se bebió once. Al recriminárselo el Doctor, exclamó: ¡oiga que eran gratis!. Se murió, lo sentí, pero no pude llorar.
Antes, cuando había algún reparto, no era raro escuchar al repartidor cuando se acababa la “gorra”: ¡se acabó el carbón, a quemar con leña!.
Lo que se va a acabar es el petróleo y entonces, según los optimistas, tendremos que quemar carbón y según los pesimistas leña. Los eclécticos dicen que podremos quemar, mezclados, ambos combustibles. Pero no es tan desesperada la situación, porque yo he visto  subir camiones por la subida del Estrecho Quinto, movidos por gasógeno, claro que a veces se tenían que bajar los tripulantes a empujar. Peor situación se prepara en la agricultura, porque los labradores, si tienen que volver a las mulas, sembrarán para comer ellos y volver a sembrar.

Usted, señora a lo mejor tiene que volver a cocinar con carbón y leña, pero, ¿se ha dado cuenta que en el piso que tanto dinero le costó, no pusieron chimenea?.No se apure si se acaba el combustible, ¡a quemar con gas de Sabiñánigo, que sale abundante y ahora dicen que en Jaca van a mirar si sale también!.  Pero, lo malo es que no sale nada.

El gato pardo



No conozco exactamente el número de habitantes, que en mi pueblo residen,  pero ahora tengo más dudas que nunca, porque desde lo que  he observado estos días en un entierro, he de considerar también como vecinos moradores, a aquellos seres, no humanos, que manifiestan  su cariño  a otros seres vivos, como por ejemplo los gatos y no solamente a los seres humanos.
Hace unos ocho meses murió el tendero de  Siétamo, al poco tiempo de retirarse de tal oficio, con el que tenía a la gente del pueblo muy contenta y satisfecha. Era ya mayor y como se encontraba con la única obligación de cultivar su  huerto, de cuya faena le sobraba mucho tiempo, se dedicó a arreglar su casa, dejándola muy elegante y arreglada, a tomar el sol y a cuidar a su gato con más mimo que cuando su trabajo se lo impedía. Casi  yo, ni conocía al gato, porque casi no salía de casa, donde supongo que tendría algún rincón, para acostarse sobre alguna almohada, se subiría a alguna de las numerosas ventanas para tomar el sol y estaría siempre satisfecho de los alimentos que le daría, su dueño para alimentarlo.
¡Qué feliz vivía el gato pardo!,   pero   casi por sorpresa, le enfermó su dueño, tuvo que espabilarse  para comer y por fin, vio jaleos por su casa, enterradores por el pueblo, hasta que  el coche mortuorio llegó  a la iglesia, mientras él se fijaba y nadie se daba cuenta de su nerviosismo. Después de enterrado, en poco rato desapareció la gente y todo el movimiento del entierro y ya no volvió a ver más a su querido compañero de la vida.
Yo, que antes no conocía casi al gato pardo, lo empecé a ver con más frecuencia, pues cuando  en las  puertas de algunas casas, estaba alguien, acudía  a pedir, con cariñosos maullidos, que le dieran comida y muchos se la daban, porque no se sabían resistir  al cariño con que el animal la pedía. Otras veces, cuando me marchaba del pueblo, ya no lo veía.
Pero aproximadamente,  a los ocho meses del entierro del tendero, hubo otro  en mi pueblo, el de una señora muy mayor y muy respetada por todos, tanto es así que al mismo acudieron más de treinta sacerdotes. Se congregó en la Plaza Mayor, una enorme multitud, de tal forma que no todos los asistentes pudieron entrar en la iglesia. Al ir a entrar yo mismo en ella,  vi al pobre gato pardo, entre toda la gente y al salir, se había subido sobre el respaldo de piedra de los bancos de la Lonja, donde tristemente maullaba como si recordase el entierro de su antiguo dueño y esperase tal vez volverlo a ver.
 La gente,  extrañada lo miraba con cariño al ver que no se asustaba de la multitud y uno me  preguntó:  ¿qué hace aquí este gato pardo? Y yo le contesté: es que hace poco se murió su dueño y  le parece que lo va a encontrar resucitado.

 

martes, 9 de noviembre de 2021

Los maquis cerca de Huesca.-(1944)

 



El día once de Marzo del  año 2004, en la zona norte de los ferrocarriles madrileños, los terroristas mataron a cerca de doscientos seres humanos e hirieron a una multitud. Ahora todos los tenemos presentes, pero más tarde, ¿nos acordaremos de ellos?

Parece que los hombres no guardamos siempre la paz entre nosotros y siempre hay nuevas víctimas, que se olvidan. Por eso yo quiero recordar hechos  guerrilleros que se produjeron en nuestra tierra. Habían ya pasado los tristes días de la Guerra Civil, cuando yo cumplía nueve años, pero llegó el año 1944 y estando estudiando cuarto de bachillerato teniendo ya catorce años, me enteré de que cerca de Angüés, a saber en Barbuñales, el pueblo donde nació el gran Azara, habían matado los maquis al  cartero y a su hijo. Se me puso un miedo atroz, pero no sólo a mí, sino también a muchos coprovincianos. A muchos pastores les interrogaban sobre la presencia de maquis y les registraban sus casas, llegando incluso a denunciar a alguno de ellos, como a uno de Echo. Pero no sólo ocurrieron estos acontecimientos en tal lugar sino que lo mismo pasó en Agüero y en el viejo Salinas de Jaca, según me contó uno de sus hijos, que hoy vive en la capital. En Nocito vivía Angel Allué con unos dos años de edad y escuchaba más tarde a sus padres y vecinos, comentarios sobre los maquis, que habían venido por el pueblo después de la Guerra Civil, aproximadamente por el año 1944 o 1945. Había que darles a los guerrilleros alimentos y si no los entregaban “te ponían la metralleta en el pecho”.Uno les daba tocino, el otro peras y alguno aceite. El asturiano Angel Alvarez, que tomó parte en la invasión del Valle de Arán, el 19 de octubre del año 1944 escribió: ” no podíamos involucrar a los campesinos aragoneses para que no se tomaran luego represalias la Guardia Civil o los militares”, pero sin embargo sonsacaron casas enteras y debajo de San Urbez hicieron el rancho a base de huevos, patatas, arroz, etc. Muchos pueblerinos vivieron sumidos en el terror y en el silencio. Allá, en Nocito,  no mataron a nadie, pero cuentan que cuando bajaban de Sarsa de Surta a Bellostas tres guardias civiles, seis maquis los mataron, pero el más joven aguantó mientras tuvo munición y luego lo mataron con su misma pistola, que más tarde encontraron en Peña Montañesa, cerca de Laspuña, que se encuentra en la orilla derecha del río Cinca, debajo de Bielsa y encima de Aísa.

No me extraña que apareciese la pistola del guardia civil en la Peña Montañesa, pues en ella se instaló el grupo de maquis dirigido por Joaquín Arasanz, que dirigía la Agrupación Guerrillera del Alto Aragón, y estableció su base en dicha Peña.

El fenómeno de los guerrilleros tuvo su origen en la terminación de la Segunda Guerra Mundial; en ella participaron una gran cantidad de españoles, que eran refugiados de nuestra Guerra Civil del año 1936. Al verse libres de la Guerra Mundial pensaron en continuar su lucha contra las tropas de Franco. Efectivamente se creó la operación militar llamada “Reconquista de España”.

Pero el año 1944 en España se fortificó la frontera  y De Gaulle en Francia prohibió a los guerrilleros españoles permanecer dentro de los veinte kilómetros próximos a la frontera española. A consecuencia de estas circunstancias, la dirección de aquel ejército, dispuso la formación de numerosos grupos guerrilleros; es decir que en lugar de crear un ejército que debía liberar una zona dentro de la península, en la cual se establecería un gobierno provisional, fueron pequeños grupos de guerrilleros maquis  los que habían de organizar una guerra de guerrillas.

Yo he sido veterinario de Blecua y Torres de Montes, que se encuentran solamente a unos veintitantos kilómetros de Huesca y unos diez o doce de Siétamo, por donde baja una cabañera desde la Sierra de Guara y pasa luego por Torres y por Blecua y sin embargo no sabía nada de aquella batalla que si no hubiera existido la suerte hubiera producido una gran cantidad de muertos.¿Qué batalla fue aquella?, simplemente me la contó Maximino Mora, natural de Pueyo de Fañanás,(muerto en este año de 2012), el día catorce del mes de enero del año 2002.Tenía Maximino, entonces, setenta y cinco años de edad, lo que nos indica que cuando ocurrieron los hechos que me contó, que sería por el año 1945, tendría unos dieciséis o diecisiete años. Se pudo llamar la lucha entre maquis y tropas del Ejército y fuerzas de la Guardia Civil, la Batalla de San Gregorio.

La ermita de dicho santo se encuentra al lado de la citada cabañera, en el monte de Blecua y cerca de Pueyo de Fañanás y de Torres de Montes. Por alrededor de la Ermita de San Gregorio se encontraba Maximino con su padre y unas ovejas y corderos que habían traído a tal lugar para apacentarlas. Cuando allí estuvieron se dieron cuenta de la presencia en la ermita de unos cuarenta y ocho maquis, armados con subfusiles y bombas de mano.

El jefe de los maquis, que era hijo del carpintero de Grañén, hablaba con Maximino, que era poco más que un niño y le obligaba a  acompañarlos a las canteras de Robres, enseñándoles el camino. El no quería, pero le dijeron que tenía que acompañarles “por narices”.

En estas discusiones se encontraban cuando se oyó un disparo que causó la muerte de un muchacho, que iba vestido de paisano pero que estaba de  soldado en Jaca y era hijo del caminero de la carretera de Blecua, donde vivía. Parece ser que murió por error de alguien que lo confundió con uno de sus enemigos. En aquellos momentos parecía que se iba a quebrar la tranquilidad de la Ermita, porque se empezaron a juntar en la zona unos sesenta guardias civiles de Pertusa, de Angüés y de Huesca. Parecían tener como lugar de unión un tozal que está cerca de san Gregorio. Los de Huesca iban en dos camiones cerrados y no llevaban tricornio sino gorro militar y llegaron por la carretera de Pueyo desde Huesca, mientras los de Pertusa entraron por el monte de Antillón y los de Angüés por Blecua. Los militares que serían unos ciento veinte, estaban a unos cuarenta metros de San Gregorio, a donde podían llegar con sólo cruzar la cabañera.

Los maquis al oír el disparo se alarmaron y el segundo jefe de los maquis quiso disparar contra la Guardia Civil,  pero el Jefe, más prudente, le dijo que no disparase, porque lo que tenían que hacer era irse inmediatamente.

Al principio intentaron salir por donde se encontraban los seis civiles de Pertusa, que era la fuerza menos numerosa y entonces fue cuando se entabló el combate. Cogieron prisioneros los maquis a dos soldados, pero luego los devolvieron sin haberles hecho ningún daño e incluso un maqui se despistó de sus compañeros introduciéndose más tarde en un nicho del cementerio de Salillas. Aparte del muchacho de Blecua,  no hubo más muertos humanos, aunque murió un mulo de los militares en la Sarda de Blecua, por donde pasaba acompañado por un soldado y por otros mulos. Decía Maximino que las bombas de mano volaban por el aire y las lanzaban los Civiles contra los maquis y estos contra los Civiles y con una de ellas le cortaron el cuello casi entero a la mula.

Los maquis no querían enfrentarse con los soldados, sino con la Guardia Civil. Los de Pertusa se retiraron por dentro del carrascal, como si fueran a Blecua y parece ser que por allí huyeron los maquis.

El jefe de los maquis al marchar no quiso poner en peligro la vida de Maximino y le dijo: ”escóndete en esa mata”, mientras él y los suyos se fueron hacia el monte de Almalé entre Sesa y Pertusa.

Cuando se levantó de la mata, salió con un pañuelo blanco, pero se tuvo que echar de nuevo en un marguinazo de tierra porque todos disparaban. Más tarde fue un cabo de los Guardias Civiles  de Huesca y Maximino salió para decirle que ya se habían retirado, explicándole que estaba en San Gregorio con su padre, al cuidado de unas ovejas.

Mientras los maquis marchaban por Almalé a Robres, le mandó el cabo bajar a Blecua para matar dos corderos para cenar.

Acabó su aventura Maximino con dos corderos de menos,  pero le quedó el bastón del Jefe de los Maquis, que por lo que estaba  escrito en él, tenía su origen en Lourdes.

Allí lo que ocurrió fue que entre la Virgen de Lourdes y San Gregorio protegieron a unos y a otros, pero yo me pregunto:” y del mozo Enrique Seral, hijo del caminero de Blecua,  ¿se acuerda alguno de él?”.

lunes, 8 de noviembre de 2021

La pacífica vida en los pueblos

 


Puerta con gatera

Navata

Bueyes de labranza

Yo, como veterinario, he vivido la vida de muchos pueblos y allí gozaba de la paz y de la convivencia con los campesinos. Sufría cuando algún animal caía enfermo, pero gozaba cuando alguno se curaba por sus  propias defensas o por alguna de mis torpes intervenciones, por ejemplo cuando, con éxito, le daba un producto contra el cólico a una mula, que  volvía a comer por haberse despedido  del dolor, que le había causado el citado cólico. Otras veces, cuando el parto de una vaca, se complicaba por malas posiciones del feto y lograba corregir mecánicamente esa mala posición,  salía un hermoso ternero vivito y coleando. Aparecía yo en una cuadra, donde no estaba sólo, sino acompañado por numerosos habitantes del pueblo, que contaban otros casos clínicos, a los que ellos habían asistido. Unas veces consolaban a los dueños del animal y otras te aconsejaban, sobre como yo, debía actuar para tener éxito. Alguna vieja recitaba romances que contaban casos tristes, en que la oración a algún santo, se convertía en milagro. Allí no te faltaban atenciones, ofreciéndote tragos de vino o de licor fabricado por ellos mismos en un alambique, que yo no aceptaba por la salud del animal y la mía propia. No permitían aquellos ganaderos que se te acercara ninguna necesidad, para que no pasaras hambre u otra molestia, que influyera en el buen éxito de la visita. Aquellos campesinos pasaban malos ratos, pero eran felices, de  la misma forma que no ganando apenas dinero,  no les faltaba un mínimo capital, que les ayudara a salir de una situación de apuro, unas veces por malas cosechas o por muerte de algún animal, como una mula o una vaca.
Conservaban y mantenían sus relaciones entre vecinos y a los parientes se les tenía en cuenta y cuando llegaban las fiestas de los pueblos, acudían como invitados a comer,  a jugar a las cartas, a jugar algún partido de pelota y los jóvenes a bailar y a buscarse novia. Ahora ya no se cultiva el parentesco, que se conservaba durante largos periodos de tiempo y se comunicaban entre parientes,  a veces lejanos. Ahora ya queda poca gente en los pueblos, incluso ningún ciudadano, porque marcharon a vivir  a la capital, en la cual, ya casi no se atiende a los parientes e incluso a los padres, que son los más próximos, ya que cuando se hacen mayores, los llevan a una Residencia. Ahora que vuelven las dificultades económicas, algunos ciudadanos,  al quedarse en paro, sacan a sus abuelos de la dicha Residencia y se los llevan a casa, para poder comer con lo que cobran de sus retiros. Los niños, inocentes, se alegran de convivir con sus abuelos o abuelas. Hay muchos matrimonios civiles y gran número de divorcios y ya no le queda tiempo a la gente de cultivar sus parentescos,  no sólo lejanos sino  entre parientes próximos, incluso con hermanos.
Una prueba de la ruptura de relaciones entre vecinos y parientes, se ve incluso en las gateras de  las puertas de las casas. Cuando circulabas por las calles, veías esas puertas,  durante el día, esperando que llegara algún vecino. Y cerrando normalmente durante las noches, pero   sus gateras permanecían eternamente abiertas.  Una puerta abierta era una invitación a entrar en la casa para comunicarse y enterarse mutuamente de las últimas noticias. Si en una cuadra se había puesto enfermo un animal, todo el mundo estaba interesado en ayudar a sus dueños para sanarlo. Cuando bajaba el sol, por aquella puerta pasaba todo el pueblo, para participar en la curación del animal enfermo y  contaban lo que les pasó hacía ya mucho tiempo con su macho y como lograron sacarlo adelante. Algunos vecinos conocían las virtudes curativas de muchas plantas, que algunos guardaban colgadas en sus falsas o pisos altos y las  ofrecían para obtener la salud de los enfermos.  Entonces las farmacias estaban muy lejos y no se podían  trasladar los hombres, caminando por aquellos caminos. Aquellos hombres y mujeres, sufrían al ver enfermos los animales con los que habían trabajado, de niños, en los campos y en los montes, para sacar maderos, que arrastraban con caballerías o con bueyes, hasta los ríos para con esos árboles,  fruto de su corte, montar almadías o navatas. Por el río Esca desde el Valle del Roncal, en Navarra, pasaban esas navatas por los pueblos aragoneses de Salvatierra de Esca y de Sigüés. Al paso de las navatas por el río Esca, muchas mujeres cantaban: ”Almadiero, dindilindero, mucha bolsa y poco dinero”. Después de arrastrar los maderos con las caballerías  o con bueyes, al llegar  a los ríos, montaban las almadías o navatas, se subían en ellas para navegar por el río  y  bajaban flotando por los ríos Aragón y Cinca, a veces hasta Tortosa. ¿Cómo volvían los navateros a sus tierras de origen?, sencillamente andando con sus alpargatas hasta Sigüés en las orillas del Esca o hasta Laspuña, en las del Río Cinca. En aquellos viejos tiempos aquellos campesinos trabajaban por un lado en la producción industrial de maderos, para botar barcos, casi siempre pacíficos,  aunque en el Siglo de Oro, de los Monegros sacaron millares de sabinas, árboles de muy resistente madera, para crear los barcos que habían de formar parte en la Armada Invencible, que casi toda ella fue destruida por las tempestades y no por los hombres.
Volvían a sus pueblos, porque se acordaban de las puertas abiertas y de las gateras, por las que entraban y salían los gatos. Unos eran blancos, otros pardos, algunos “royencos” y bastantes de una negritud profunda.  De estos gatos negros, creían que alguno era amigo de la bruja del pueblo, que los hacía participar en sus imaginarios vuelos a la Peña de los Tres Reyes.                       Pero el navatero  Escabosa amaba también a los michinos de color negro, porque él había mimado a uno de ellos y se querían.
Cuando pasaban flotando sobre las aguas del río, escuchaban a las mozas cantar: ”Almadiero, dindilindero, mucha bolsa y poco dinero”. Efectivamente tenían razón, pero no completa, porque ya he dicho que lograban reunir un pequeño capital, que les permitía sobrepasar situaciones de apuro, como una mala cosecha o la muerte de alguna caballería o de alguna vaca y a algún soltero le permitiría casarse con alguna de las mozas, que al pasar por el río  le cantaban,  aquello de mucha bolsa y poco dinero. 
Cuando volvían andando a sus casas, se acordaban de las puertas abiertas, porque se conservaban las relaciones de amistad y de parentesco entre ellos y de buena vecindad con sus  vecinos.Tenían los vecinos de aquellos pueblos buenas relaciones entre ellos, pues por el monte   se encontraban unas veces, limpiando acequias, podando árboles o cortándolos  y en otras ocasiones estaban cazando conejos o perdices, a veces con escopetas y otras con cepos,  trampas y lazos. Pero eran muy usados los hurones, que estaban prohibidos, pero ahora los guardan en las casas, como mascotas. A veces los cazadores furtivos eran multados por hacer tales faenas, pero ahora ya no son multados, no por el arte venatorio de los cazadores campesinos,  sino porque ya no quedan conejos y apenas existen perdices. No hay caza pero tampoco quedan ya cazadores campesinos. Mi amigo Santiago Cáceres,  me contaba que hace unos dieciséis años, daban permiso para cazar en Vellilas,  pueblo que se encuentra al lado de Siétamo, conejos con hurones. Allí acudía Santiago con José Antonio Gallego, albañil que vivía en el Barrio del Perpetuo Socorro y se lo pasaban en grande, pegando unos cincuenta tiros cada uno, matando conejos, que escapaban de sus cados o nidos, al ser atacados por los hurones. Mataban muchos conejos a tiros, pero esto era porque les prohibían cazarlos con “preseras”, que eran redes de caza. Ahora ya no queda ni un conejo por la zona del –Somontano. Santiago a los doce años hacía, según el mismo dice, de perro para que su hermano el mayor, Alfonso disparara a las codornices. Santiago,  cuando a la “mañanada”  las oía cantar, corría hacia ellas,  no como un perro, sino como un hermano, y salían rápidamente y su hermano les disparaba. Santiago,  a pesar de contribuir a su muerte,  las amaba y todavía recuerda que esa piezas de caza, venían de Africa, unas veces montadas en un barco y otras nadando.
Los habitantes de los pueblos, convivían con todos los animales que les hacían la vida alegre, como las golondrinas, que para ellos eran sagradas y sus padres les enseñaban a respetarlas. Yo durante las vacaciones, fui a nuestra casa de Siétamo y un día, inquieto por la curiosidad de ver volar y repartir alimento a sus crías, derribé un nido de barro de una pareja de golondrinas, que lo tenían en un cubierto del corral. Mi padre se indignó y me riñó con gran disgusto, al ver la catástrofe que les había producido a tan ágiles y veloces pájaros. Los gorriones abundaban en los corrales de las casas, donde compartían con las gallinas el trigo que se les echaba, pero lo pagaban muy caro, ya que los cazaban con cepos y se los comían. Mi vecino Escartín de Siétamo, que se ha muerto hace muy pocos días de este año de 2012, a los cien años de edad, me regaló una onda hecha por él y con la que mataba gorriones en la Paul. Ahora han desaparecido casi todos los corrales y los pocos que quedan, los han convertido en jardines. Los perros, unos de caza, otros del ganado y otros de compañía, estaban siempre sueltos por las calles o acompañando a sus dueños por el monte. Los gatos, como ya hemos visto su categoría de cazadores de ratas y de ratones y a veces considerados como animales sagrados,  imitando a los emperadores egipcios, que los representaban como pequeños diosecillos. En nuestros pueblos eran también muy respetados, porque en todas las casas tenían una entrada y salida, por medio de las circulares gateras, abiertas en la parte baja de las puertas delanteras de todas las viviendas. Las caballerías y los bueyes y vacas tenían acceso a sus cuadras y vaquerías por puertas falsas, en la parte posterior de las casas. Las cabras y las ovejas, los entonces llamados grandes propietarios tenían edificios llamados parideras y allí las encerraban por la noche. Los que tenían poco ganado, lo cuidaban en común con los otros vecinos y por la mañana lo  soltaban; por las tardes cuando volvían de pastar, cuidadas por el pastor común, se separaban y cada oveja o cabra, se retiraba a la casa de sus dueños, que en invierno, cuando criaban corderos o cabritos, les ayudaban con alimentos, algunas veces con hojas de oliveras, resultantes de la poda de dichos árboles. Hoy han desaparecido ya cientos de pueblos en nuestra provincia de Huesca y en los que quedan, como Siétamo, han desaparecido varios rebaños y los que quedan se refugian en parideras, de las que parten al monte,  sin pisar las calles, que ya están asfaltadas y no soportan el  sirrio o estiércol, que eliminan las cabras y las ovejas.
Entre tantos animales, vivían curanderos, que no se sabe si los  curaban o los mataban, por medios supersticiosos, que les aplicaban como si fueran brujos, en  tanto otros curanderos, con experiencia y orientados por el sentido común, hacían curaciones extraordinarias. Al lado de Siétamo, en el pueblo de Ibieca, había un señor alto y fuerte, llamado Matías Estaún, nacido en la casa del mismo nombre, que en muchas ocasiones, curó a caballerías y a bueyes, de roturas y pérdidas de articulaciones. A veces el veterinario,   vivía en puntos lejanos a aquel en que se encontraba el animal lesionado y carecía de medios para atenderlo, llegando a darse el caso de dar como solución la de matar al animal. Entonces Matías Estaún, ”empilmaba” con pez y con cañas las roturas y colgaba a los animales con varias cinchas anchas, para evitar roces. He dicho que les enyesaba la rotura ósea, pero no hacía tan moderna operación  con yeso, sino con cañas y pez, y los tenía colgados durante cuarenta días.
Los bueyes se “desancaban” a veces, es decir, que se desencajaba la articulación coxo-femoral  y después de hacerles una sujeción, también con pez, después de cierto tiempo,  volvían a trabajar. Se ha escrito mucho de la superstición de los curanderos, pero muchos de ellos, como el de Ibieca, Matías Estaún, eran hombres rurales y de paz, contribuyendo a la vida pacífica de aquellos pueblos desaparecidos o en trance de acabar su vida para siempre.    

Un momento de San Lorenzo

10 de agosto, San Lorenzo. Estoy en el pueblo y siento un hormigueo dentro de mí; es la llamada de los danzantes. Subo al automóvil, conecto...