viernes, 7 de enero de 2022
Requien por un águila real.-
jueves, 6 de enero de 2022
El psalterio de la Montaña

miércoles, 5 de enero de 2022
Los Reyes Magos son los únicos, que en los belenes, van itinerantes.-
Cada día que pasa, se ven más cerca del Portal, hasta que llegan a él, a adorar al Niño, al tiempo que se escuchan voces que cantan:” Ya vienen los Reyes por el encinar, Melchor va delante, detrás va Gaspar y después de todos, va el Rey Baltasar.
Nos encontramos ante un enorme y transcendental escenario, el de Belén y en él tuvo lugar una representación teatral a lo divino y los que en este escenario trabajaron, fueron nada menos que el Señor, como Autor y Actor Principal, al mismo tiempo, y como protagonistas que giraron alrededor del Niño, actuaron su Sagrada Familia, María y José, pasando por los Angeles y Reyes, los pastores y ¿por qué no nombrarlos . Y más, ahora que S.S. la ha declarado que también los animales tienen su espíritu vital: el buey, la mula, los corderos y los pájaros y animales todos, cuyas figuras aparecen en nuestros belenes.
Se completa el medio ambiente con el mismo Portal, con el pesebre y con los árboles. No se si allí se encontraría algún abeto o pino de los que tanto nos acordamos en Navidad e iluminamos con luces de colores. Esta tradición anglosajona del Árbol de Navidad tiene su origen en Alemania en el siglo VIII, cuando San Bonifacio recorría los bosques de pinos y de abetos en Alemania.
Se ha querido crear un antagonismo entre el pino o el abeto y el belén, cuando Papá Noel es Papá Navidad, ya que en ocasiones se puede identificar con San Nicolás o con San Bonifacio.
Hay quien superó esa rivalidad, ya hace casi cien años, editando tarjetas como la que yo tengo en mi casa heredada de difuntos antepasados, que más abajo en su exterior representa a Papá Noel y abriéndola aparece un hermoso belén.
No se si habría palmeras cerca del Portal ,o, se las encontraron Jesús, María y José, más abajo, más al Sur, cuando huyeron a Egipto.
De lo que no me cabe duda es de la presencia en Belén de los olivos, pues a Jesús le tocaría, más tarde, pasar una cruel agonía en un Huerto de esos olivos y ramos de olivo que llevaron los niños cuando Jesús hizo su entrada triunfal en Jerusalén. “ Pueri hebreorum portantes ramos olivarum, obviaverunt Dominum cantantes et dicentes: ¡Hossana Filio David!”.
Estos árboles y algún tejo o, algún enebro, algún almendro, las vides o alguno de esos romeros en los que la Virgen tendía los pañales del Niño, después de haberlos lavado, completaban aquella Armonía entre el Creador, la Naturaleza, los espíritus angélicos, el hombre y los animales.
No se porque el paisaje del S0MONTANO me hace evocar el del Belén; será tal vez por las colinas que ondulan el terreno, por las encinas, los pastores, las ovejas, los olivos, las higueras, el musgo y por otros aspectos, que de niños, hemos reproducido en los belenes.
Al asociar el Somontano a Belén, se pone en marcha mi imaginación evocadora y nostálgica. Hay quien descalifica esta añoranza ,como queriendo constituirse en un falso creador, en un nuevo dios que ha superado la tragedia humana, para hundirse en la caída de los dioses.
Tal vez quieran sustituir esa nostalgia con odio o ambición más amargos, pues la nostalgia lo más que puede resultar es agridulce.
Ya desde hace muchos siglos quisieron destruir la añoranza de la Cueva o Portal sagrado, donde quiso nacer el Salvador. “El Emperador Adriano hizo, en odio a los cristianos, edificar encima un templo dedicado a Adonis, esperando abolir con esta sacrílega profanación, la memoria de un lugar tan respetable.
Yo no encuentro mal que los partidarios de Adonis, le levantaran un templo, pero no con el fin de destruir el Portal de Belén.
Adriano tuvo imaginación más que constructiva, destructora en este caso.
Yo me he quedado en la imaginación nostálgica y nuestros Adrianos en la destructora, pero a imitación del Sumo Creador o Hacedor, surgieron hace siglos imaginativos, creativos o creadores, de los cuales unos, a aquellas imágenes navideñas quisieron ponerlas en movimiento, recreando aquel maravilloso escenario de Belén, para dar a conocer a la gente sencilla, el mensaje del Dios-Niño.
Otros que tenemos ahora entre nosotros los belenistas o pesebristas, montan auténticas obras de arte, como son los belenes, sin gran movimiento, digo sin gran movimiento porque los Reyes se mueven, el río corre y algo más se mueve, como son los corazones de los que contemplan, según la sensibilidad e inspiración creativa del belenista solitario o en equipo, que lograron perpetuar de un modo un tanto ágil a través de nueva Navidad, aquel arte y aquella actividad didáctico-religiosa o catequística que en los hombres y niños sencillos aviva la ingenuidad de su Fe, que transciende más allá del racionalismo, con razones que no alcanza, porque son razones del corazón.
Aquello que he nombrado en primer lugar, que quisieron hacer la representación viva, dinámica de lo que pasó en Belén, reproducir las acciones, los actos que ocurrieron durante la primera Navidad, lo lograron de un modo sencillo, con sus belenes vivientes en la puerta de las iglesias, con las cabalgatas de Reyes, con las Posadas y Pastorelas, llegando a crear el “Teatro de la Edad Media”, primera fuente y origen de los belenes. Yo en mi niñez, antes de la Guerra Civil, me acuerdo del Belén montado en la iglesia parroquial.
Y tengo todavía presente el recuerdo de la señora Isabel la Posadera, que se dedicaba a embellecer dicho Nacimiento. Ella conocía en los caminos de los Huertos, unas plantas que embellecían el paisaje de la Costera y todo el año estaba la buena Posadera, pendiente de la flor que brotaba de ellas. Los niños entrábamos en la iglesia para participar en la belleza del Belén.
La señora Isabel recibía todo el año en la Posada a los viajeros con sus carros, pero especialmente para Navidad, preparaba en la iglesia la “posada” para el Niño Jesús.
martes, 4 de enero de 2022
Cactus del género Schlunbergera.
Este
cactus es en estos momentos un auténtico ramo de flores, que luce en muchos
pisos de esta ciudad de Huesca durante
las Fiestas de Navidad. Y luce en este mes de Diciembre y en el de Enero, que coincide con
la bella floración de estos alegres cactus, que hasta hace muy poco tiempo no aparecían
flores de tanta belleza, en esta fría estación invernal, si no son los “pensamientos”
en el Parque. Hoy en muchos pisos donde se instalan los Belenes, antes se alegraban con flores
artificiales y hoy brilla una alegría natural, provocada por esos ramos
preciosos de flores que exhiben esos cactus, en abundancia y gran belleza.
En
las galerías, que se abren dando sus balcones su cara al Sol, lucen muy vistosos, pero si a tales
balcones o galerías se les dota de cristales, sus flores siguen ofreciendo
alegría a sus habitantes, porque aquellas flores no mostrarían tristeza si
tuviesen que ofrecer su belleza de aquellas flores, atacadas por el frío. La
planta Schlumberg pertenece
a las plantas “truncatas o Cactus de Navidad”, que aparecen de un color
hermoso verde vivo y sus bellas flores que aparecen, tienen una forma tubular
con pétalos de color rosa, rojo o blanco de un color que recuerda el de las naranjas.
Sus
plantas se colocan en el interior de los pisos, pero en algunas galerías, que
se dotan de cristales, dejan pasar el sol, y se exhiben esos cactus de Navidad,
que son acariciados por el sol, que alegran esta época invernal, pero las caricias del sol reparten alegría floral.
Esta planta “Schlumberguera truncata” llegó del
Brasil, pero uno se da cuenta de que son varias las variedades de esta planta.
Estas plantas tienen diversos híbridos donde crece su flor en árboles, de cuyas
ramas tienden a ramificarse y suelen tener lugar en invierno. Pero sus flores no lucen demasiado tiempo,
presentando diversos colores con el
blanco, rosa, rojo, amarillo y otras variedades. Necesitan abundante luz ,que
no les llegue sin fin, mejorando la luz
del sol al amanecer o al atardecer. Pero su coloración ideal se encuentra
dentro de una habitación donde brille la luz, cercana a una ventana. No
necesitan pasar el invierno bajo temperaturas muy frías y hay que guardarlas de
esa muy frías temperaturas.
Son
plantas exóticas y hay que cuidarlas de temperaturas exóticas, como las del
Brasil, pero hay que cuidarlas en nuestro clima español, ya que nos admirará su
belleza, en la Navidad y mes de Enero. Si alguno quiere reproducir tallos
maduros, es necesario hacerlo, hagamos un corte, de una porción de la planta
colocándola en un lugar iluminado, sin que luzca el sol sobre ella, siendo
conveniente hacerlo en primavera o verano, unos dos meses tardará en nacer raíces.
lunes, 3 de enero de 2022
Recuerdos de la cuadra de las mulas
domingo, 2 de enero de 2022
Aranda y su castillo-palacio.-
sábado, 1 de enero de 2022
Antepasotismo.-
Todos hemos tenido antepasados y los
pasotas han tenido antepasotas. Como ahora somos tantos en el Mundo, hay más
pasotas que antes, pero siempre los ha habido. Lo que es nuevo es el nombre con
que se designa a esos individuos, que como acertadamente dice José Ramón
Villanovas, intentan “vivir hasta que puedan vivir de sus padres hasta que puedan vivir de sus hijos”.
Aquí en el Somontano, a aquella persona que le daba lo mismo ocho
que ochenta, le decían que era “un échame-ne más”. A todo decían que sí. A nadie decían que no, en una palabra, no
daban golpe, no tenían enemigos y se dejaban querer.
Había segundones en las casas
“güenas”, que conseguían vivir a costa de sus padres, hasta que conseguían
hacerlo a costa de sus sobrinos. En este detalle difiero de José Ramón. Los
tiones tenían derecho a vivir al ser y al haber de la casa, comían lo que les
echaban (quizá de ahí viene eso de echame-ne más). Y tenían un puesto junto a
la lumbre. Yo conocí a un tión que cogía una escopeta de caza de la casa, se
montaba en el caballo de la casa, y se lanzaba a cazar al monte.
Le seguían los galgos de la casa,
disparaba al conejo sin apearse del
caballo y si conseguía matar alguno, caso no frecuente, “pasaba” y si no lo
cogían los galgos, allí se quedaba para pasto de las zorras. Estos antiguos
pasotas no eran envidiosos y con acertada actitud ante la vida,, pasaban por la
misma haciendo suya la filosofía de Fray Luis: Despiértenme las aves con su
cantar sonoro, no aprendido; no los cuidados graves de que siempre es seguido,
quien al último trato está atenido”.
Aquellos “pocas penas” yo creo
que eran más felices que los de ahora, pues a éstos en lugar del cantar sonoro de las aves, los despierta el cantar
horrísono de los tocadiscos. A las “malas ganas” de antes no los seguían los
cuidados graves del trato humano, pues como he dicho, no eran envidiosos ni
envidiados, pero con los pasotas de ahora todo el mundo se mete y todos tenemos
algo que decir de su conducta. Y para confirmar mi teoría de que siempre ha
habido pasotismo, recuerden esta copla : “ Yo me llamo “poca pena”/ pariente de
mala gana/ y por apellido tengo/ “a yo
no me s´én da nada”.
Las golondrinas
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