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| Escudo de Almudévar (Sietamo-Huesca) |
sábado, 23 de diciembre de 2023
Matrimonio de Miguel Claver con Violante Almudévar, en 1511
jueves, 21 de diciembre de 2023
La Javierada
En la provincia de Huesca esisten varios pueblos con el nombre de Javierre, al que antes llamaban Xavierre, como Javierre del Obispo, Jabierre-Latre, Javierre- Gay o simplemente Javierre. Lo mismo ocurre con partidas del monte, que son conocidas por el mismo nombre. Existen también nombres que se derivan de la palabra euskera Echea, como Chibluco o Cherbluco, mezcla del vasco con el latín. En la Sierra meridional de la provincia de Huesca se encuentra el nombre de Alcubierre, donde se encuentra la palabra Bierre, equivalente a nuevo, que en vasco llaman Berri, Pero observando la palabra Xavierre se nota la diferencia entre el vasco y el vasco-ibérico, hablado hace ya siglos en Lérida y en el Alto Aragón. También se da entre nosotros, los argoneses, Javierre como apellido, por ejemplo el del Cardenal Javierre y de su hermano el escritor.Yo ya tenía la impresión de que Xavier equivaldría a Xabierre, pero visitando durante el mes de Diciembre del año 2.006, el Museo del Monasterio de Javier,en un folio allí espuesto, ví como en él, está escrita la palabra Xavierr, con dos erres finales que acortan o más bien hacen desaparecer la diferencia entre Xavier y Xavierre.
Aunque no está bien interpretado el texto del Folio, dice así (poco más o menos) en este Reino de Navarra: “ Diez mil monedas del valor del dicho Reino, que valen ciento y setenta y seis libras, trece monedas y cuatro dineros y los cuales son para el fin de pago de las cuarenta mil monedas y libras, con la nómina de los dos años pasados de mil quinientos y setenta y ocho y parte de setenta y nueve, para en cuenta de los mil ducados y que me deben conforme la suya y tengo contra el “propósito” de ciertos daños y porque me tengo contento y pagado de pagos diez mil más, todo mi querer y voluntad al de la primitiva carta de pago firmada de mi nombre y de Pedro infanzón de “Sarasa”, sin tener bienes de Villafranca tal parte y se pudieseo en pasar al cual y porque pasa y le une conmigo, “fírmese” esta carta de pago.Si así yo dicho Pe.dro “seré consejero del otro” Señor de Xavierr, fírmenla “ a veynte de Marzo de 1.539 años. M. Mainide y la “firma de “ Xavierr, Miguel de Xavier, 1539.
Se encuentra Xabierre con los límites posteriores de la Geografía Aragonesa, pero cuando cada año llega llega la Fiesta de San Francisco Javier, se encuentra uno con numerosos oscenses por los caminos que suben desde Huesca, a venerar este Santo, compatriotas de los navarros, pero también de los aragoneses. El pueblo de Xavierr,se encuentra en el límite de Navarra con Aragón. La Historia ha evolucionado, pero la personalidad del Reino de Navarra y la del Norte de Aragón es la misma y por tanto,cuando llega la celebración del valor sacrificado de San Francisco Javier, se ponen en peregrinación los espíritus de los navarros y de los aragoneses, que se unen en marcha hasta Xavier todos ellos caminan por las carreteras de Navarra, que conducen hasta Xavier y los caminos aragoneses que conducen al mismo santuario, donde nació San Francisco Javier. Esta doble peregrinación de navarros y oscenses al pueblo navarro, que estamos relatando, reúne a ambos oscenses y navarros en el Templo y Palacio , donde nació ya hace algunos años y vivió algunos años San Fancisco Javier, antes de ser un Apostol Jesuita, en la misma China. La Historia de Navarra y Aragón se quebró con la separación de ambos reinos, pero el espíritu de sus habitantes, ha hecho que la devoción de los aragoneses no se perdiera por un Santo y Apostol, sino que hoy en pleno siglo XX, viajando cerca del Monasterio donde están,se encontró con sus venerados restos y con numerosos aragoneses, que iban a venerar los restos de San Francisco Javier.Uno de ellos era veterinario oscense y recuerdo su familia y me contó que hacían la peregrinación a JAVIERRE, desde hace ya muchos años. Uno cuando llegaba la hora de volver cada año a visitar la devoción a San Francisco Javier, se entera de estas costumbres antiguas y las aprende encontrándose con ellas. No es raro que ocurran estas casualidades en una provincia de Huesca, pues uno se encuentra en ella numerosos pueblos, como Javierre, Javierre –Latre y varios más.
miércoles, 20 de diciembre de 2023
Aurora, la Maestra que vive la sabiduría
lunes, 18 de diciembre de 2023
Sarsamarcuello.-
Este año de 2003 ha acabado su larga vida un hijo de Sarsamarcuello a los ciento tres años de edad. Se llamaba Félix Palacín y según su sobrino, también nacido en Sarsamarcuello, no murió de ninguna enfermedad, muriéndose simplemente de viejo. Tan viejo sería que debió nacer al fin del siglo diecinueve, vivió durante todo el siglo veinte y murió en el siglo en que nos encontramos, a saber en el veintiuno. Desde los Pirineos, que forman una barrera natural, que nos separa al tiempo que nos une a Francia, se extienden unos quince mil kilómetros cuadrados que nos llevan a terminar la provincia en los secos Monegros. Estos territorios han ofrecido al hombre una variedad de formas de vida, que han hecho de su historia el origen del Reino de Aragón. Dentro de los Pirineos se encuentra una depresión longitudinal, que llega desde la Canal de Berdún, por la Val Ancha, entre Jaca y Sabiñánigo, con las alturas de San Juan de la Peña y la peña Oroel , hasta la depresión en que se encuentran Fiscal, Boltaña –Ainsa y acabando en Benabarre.
Antes de llegar a la Tierra Plana se encuentran las Sierras Exteriores, entre las que se están la de Caballera, separada de la de Loarre por los ríos Sotón y Riquel. Al sur de esta Sierra de Loarre se halla uno en el Somontano del Gállego, desapareciendo la continuidad del nivel, dando lugar a que los arrastres de tierras como la arcilla y la arenisca vayan dejando “mallos” de materiales más fuertes, que como los que se ven en Riglos, desde el muro de Sarsamarcuello, son impresionantes. Debajo del Somontano queda la Plana de Huesca y la Depresión de Almudévar. Y en esta noble tierra, en la Montaña y huyendo de ella para bajarse a la Tierra Plana, por tanto tan cerca de una como de otra, en esta Comarca de Loarre, nació el Señor Félix Palacín, concretamente en el pueblo de Sarsamarcuello. Y ese nombre de Sarsa equivale al de Sarasa, pueblo desaparecido cerca de Jaca, que pertenece a la lengua vasco-ibérica, que hablaban los ilergetes y que demuestra que los vascos son españoles, conservando palabras en nuestra Geografía y en nuestros apellidos, aunque hayamos dejado de hablar el euskera, usando en nuestro hablar diario palabras como “bresca”. Para subir a estos lugares, se pude ir por Bolea y Aniés hasta Loarre o por Ayerbe, donde al pasar por él, puede uno comprar tortas del mismo Ayerbe y también en casa del botero Castán se puede uno hacer con una bota, con la que acompañarlas con vino.
Desde Ayerbe, también palabra vasco-aragonesa, se sube por la carretera que va a Loarre y a Bolea y desde ella se desvía para entrar en Sarsamarcuello y en Linás de Marcuello. Ambos pueblos pertenecen al Somontano de la Sierra de Loarre, aunque el sobrino del centenario Félix Palacín, dice que aquello no es Somontano, sino Montaña, ya que se encuentra a unos setecientos cuarenta y cuatro o cuarenta y cinco metros de altura sobre el nivel del mar, pero existen alturas de mil cien metros de altitud, en una de las cuales se construyó por Ramiro I, una torre cuadrangular, que contribuía a la instalación de una cadena de Castillos, desde el extraordinario Castillo de Loarre, hasta el desparecido de Murillo de Gállego. Del Castillo cercano al de Loarre, es decir de Sarsamarcuello solamente quedan restos del siglo XI. Según me dice el hijo de Sarsamarcuello José Luis Ibor Lorés, sólo queda un muro que cada año se reduce y corre el peligro de caerse. Cerca del mismo se encuentran dos ermitas románicas, una la de San Miguel y otra de la Virgen de Marcuello del siglo XII. En su proximidad se puede ver la Vía Romana, que permitía viajar al Pirineo y de allí a las Galias. Quedan pocos habitantes en Sarsamarcuello y en Linás, pero cuando llega la fiesta de la Virgen se llena la comarca de hijos de la misma y de descendientes de ellos y cantan: ”Virgen de Marcuello-que alta que estás-bendice los frutos- de Sarsa y Linás”. ¡Cómo se demuestra que asisten a la procesión gentes de otros pueblos!, porque siempre se escucha a algún ayerbense exclamar: ”y los de Ayerbe nos tocaremos a faba”, como expresando los celos por no ser admitidos en la oración que reza por los de Sarsamarcuello y por los de Linás. En cambio los de Sarsa con los de Linás se entienden desde hace muchos siglos, pues después de la procesión que hacen por los alrededores de la ermita de piedra, recogen a la Virgen, durante un año los de Linás y otro los de Sarsamarcuello. Después de la fiesta sólo quedan durmiendo en Sarsa unos treinta y tantos ciudadanos y si vas a Linás te dará la impresión de que no queda nadie, porque me dijo José Luis:”Si vas ta Linás, ellos te verán ,pero tú no los verás”.Yo creo que eso que dicen de Linás, pasa en casi todos los pueblos de la provincia y además yo he comprobado la simpatía de sus hijos.
Pero no sólo está llena la comarca de Sarsamarcuello y de Linás de construcciones, sino que también existen los lugares naturales, desde los que se contemplan, por ejemplo desde la Peña del Sol, toda la depresión del Gállego, con hermosas vistas panorámicas de su valle. Una de las mejores vistas del conjunto de los Mallos de Riglos se obtiene desde el Mirador de los Buitres. Desde allí se puede mirar como viven y vuelan, como se reproducen y alimentan esas aves y ¡qué quietos y tranquilos están los mallos de Riglos, que se ven más bajos que el mirador, al contrario que si uno se los mira desde la carretera de Jaca, que los verá como unos enormes mallos que reinan en las alturas¡ .
En estos panoramas vivió durante muchos años Félix Palacín, donde en ocasiones tuvo que pasar muy malos ratos y en otras gozar en los límites que Ramiro I, guardaba al antiguo Reino de Aragón. Su oficio principal fue el de esquilador, que era un oficio en el tenían que trabajar con más intensidad cuando llegaba la época de esquilar las ovejas, porque el resto del año debía esquilar las caballerías, para lo que le avisaban los dueños de las mismas. Ahora los esquiladores disponen de aparatos más cómodos que aquellas tijeras de antes, porque esquilan con máquinas eléctricas, pero el señor Félix tenía que ponerse lana en las manos para que el roce con las tijeras, no le produjera úlceras en ellas. Tenía que tener un gusto artístico para hacer a las caballerías unos dibujos en las ancas y dejarles en la parte alta del cuello un adorno con las crines, al tiempo que la cola o rabo, unas veces los dueños la querían corta y otras larga. Muchas veces tuvo que ir a cuidar el ganado caprino y el lanar por esas subidas y bajadas, tanto que aún de viejo siempre estaba con tres o cuatro cabras, de las que a una tenía que clavarle una clavija en el suelo y atarla a ella con una sogueta.
Había trabajado toda su vida y tuvo que seguir haciéndolo después de muy viejo para ganarse la vida.
En la provincia de Huesca se ha dado y se está dando el abandono de numerosos pueblos, cientos de ellos, en hermosas tierras como las que hemos visto en la Sierra de Loarre y es triste y produce desaliento su contemplación y en esos pueblos se ha dado el desarraigo de cientos de hombres y mujeres, que como Félix, cuando vivía en Huesca, se acordaba de ellos. Además algunos tienen dificultades para reunir la cantidad de dinero que les piden para retirarse a una residencia de ancianos, como si el señor Félix no se hubiera pasado toda su larga vida trabajando por la sociedad humana.
domingo, 17 de diciembre de 2023
Mi estancia en Logroño, para estudiar el Título Diplomado en Sanidad
Llego
a Logroño y ¡caray!, me encuentro con que no tengo nada que hacer y me
convierto en una especie de perro callejero que no sabe donde va. El va y viene
y algo hace, por lo menos le queda el consuelo de mear de árbol en árbol y yo
¡qué quisiera ser como los animales! Lo que hago es desmear mosto, que también
es amarillo, no de árbol en árbol, sino de barra en barra. No se donde duerme el
perro vagabundo; yo más afortunado que él, que no tiene cuenta de crédito,
decido ir a dormir al Gran Hotel. Saco mi carnet de identidad y relleno la
tarjeta de recepción, cosa que no tiene que hacer el can noctívago, que en esta
circunstancia es más afortunado que yo. Subo las señoriales escaleras con mi
pequeño maletín y atravieso el largo pasillo, pisando el viejo parquet, que
cruje lastimero bajo mi peso. El quejido de la madera me pone melancólico y
trato de evocar el eco de las risas de las señoritas que en tiempos pasados,
que no volverán, poblaban las habitaciones de este viejo hotel. Entonces alguno
con sus largos vestidos que cubrían hasta sus botines de tacón acordonados, con
sus elegantes pamelas que cubrían sus cabezas.
Ante
aquel contraste de pasados lujos de ecos, de risas lejanas y actuales crujidos
de maderas viejas , medite un momento: ¡ que vida tan negra!. Al día siguiente
me encontré dos mozos, que estudiaban conmigo y fuimos a su pensión. Allí son las risas
actuales y caen los minutos en medio de apuestas, quinielas de fútbol, de
toros, de sueldos, de cine, teatro, de viajes, de libros. También los jóvenes
tienen penas y desilusiones y algún desencanto, pero los superan y sueñan y
cantan y “trucándolo” todo en risas actuales, de suecas en playas canarias, que
no usan pamelas, botones ni batas; un simple “bikini”, que no huele a rancio
como en el Hotel, tal vez un poquito a cremas solares, antibióticos y hasta
antisépticos..
Ante
aquel contraste de soles canarios y brumas nórdicas, de pensiones viles y rancios
hoteles, medité un momento: ¡ yo me quedo en casa!. Juventud el alba de oro es
tuya, ¡Juventud, juventud el alba de oro es tuya, Aleluya, aleluya¡.
sábado, 16 de diciembre de 2023
Vivir la vida
¡Hemos ya visto mucho cambio!.-
Esta frase la pronunció Lorenzo Zamora de Coscullano, estando de conversación en la cocina de su casa. Por la ventana llamaba la atención Casa Viñuales, que en otros tiempos, ya cambiados, fue una de las mejores casas de Coscullano. Está orientada al sol saliente y situada en un llano, que por el Sur, está protegido por una auténtica muralla de piedra, y a media altura, ostenta para todos los que por allí pasan, una piedra circular, que probablemente proceda de un molino de mano con el que molían trigo para amasar su pan, los antiguos vecinos de Coscullano. Hasta esa sencilla piedra le daba la razón a Lorenzo, cuando decía: ¡ hemos ya visto mucho cambio!. El, efectivamente, vio esa piedra de molino durante toda su vida y sin embargo, al ignorar la función de aquella piedra redonda, no se daba cuenta del enorme cambio que supone el pasar la humanidad, de moler con sus propias manos, a esas enormes fábricas harineras. Sin embargo se daba cuenta de los cambios que se han ido produciendo en Coscullano, cuando tenía ciento setenta habitantes hasta habitarlo en estos momentos unos diez o doce hombres y mujeres, ya mayores. Y se acordaba del viejo molino de olivas, que estaba situado en el camino de las eras y que también era de piedra y lo hacían funcionar en lugar de con sus propias manos, con una mula, a la que tapaban los ojos para que no se marease de tantas vueltas como daba. Este molino era de dura piedra, pero el corazón de los hijos de Coscullano era blando, porque les recordaba sus vidas, todas ellas dedicadas a limpiar las oliveras, a coger las olivas, a molerlas y a probar ese aceite maravilloso, que empleaban para iluminarse con candiles, para alabar al Señor en el sagrario e incluso para curar sus males. Y esos corazones decidieron levantar un monumento a dicho molino y lo bajaron a la entrada primera de su pueblo. Allí los que lo ven quizá piensen igual que Lorenzo y digan : ¡cuántos cambios se dan en este mundo!.Era propiedad el molino de seis o siete socios del pueblo, de los que Benedé, Calvo, Cuello, Zamora y Escario tenían una parte entera y tenían media parte Pedro Mur con Trallero y Albero con Gabarre.
Lorenzo es un hombre de paz, como el aceite de las oliveras, porque se crió limpiando las ramas de los olivos y cogiendo y moliendo sus olivas. Se acuerda cuando llegaba a Coscullano, un fabricante de aceite de Ayerbe y cargaba su camión de olivas para su industria, dejando en Coscullano las que sus habitantes necesitaban para su consumo a lo largo del año. A veces les sobraba aceite y lo vendían a Avellanas de Huesca, a donde lo llevaban con carros y galeras, metido en botos o boticos de cuero de cabra, que compraban en el botero de Santo Domingo o en el de San Lorenzo de Pedro Lafuente. Con el aceite freían y lo echaban en los platos de judías, que comían antes de salir el sol, para estar bien almorzados en la recolección de las olivas. Lorenzo se acuerda de los molinos, pero también se acuerda de las judías que comían, porque exclamó:¡qué buenas eran esas judías!.Para coger las olivas acudían varios jornaleros a cada casa, que trabajaban y comían aquellas judías tan buenas, pero también empleaban el aceite para conservar chorizos, lomos, los costados del cerdo y la longaniza, que guardaban en pucheros de barro de Bandaliés y ¡hasta la torteta en aceite que comían en primavera!. Ahora se acuerda Lorenzo de aquellas épocas en que en el pueblo vivían unas ciento setenta personas, pero en estos momentos sólo viven trece o catorce. Se han ido todos a la capital, donde sobra gente, porque la “Crisis” es terrible, pero esperemos que esta cruel situación también cambie.
Las golondrinas
Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...






