viernes, 30 de julio de 2010

El pasado y el futuro








El día dieciséis de Julio de este año de 2010, he asistido en el Monasterio de Casbas a unos actos de presentación al pueblo de la reconstrucción que se inició, poco tiempo después de ser abandonado por las monjas. Al llegar a Casbas, he recorrido por el Este el Monasterio, luego por el Norte y por fin por su fachada principal y la contemplación de su paisaje, me ha recordado la descripción que José María Llanas Aguilaniedo, escribió en la introducción de su obra “Alma Contemporánea”, editada en un libro que yo guardo, editado en 1899 por la Imprenta de Leandro Pérez, en la ciudad de Huesca. Así escribía:”El sol, a medio poner, ocultaba poco a poco su gran disco rojizo tras las lomas de Poniente; una larga hilera de naranjos verdeabaen la opuesta orilla, sobre las tapias de una posesión, y el cielo azul verdoso, los árboles

, los barcos, edificios y yerbajos de las márgenes reflejándose en las aguas sosegadas

de la ría, producían el efecto de un cuadro inacabado”. Esta era una parte de la descripción de las orillas del río Guadalquivir, allá en Sevilla, pero yo me encontraba en Casbas de Huesca, alrededor de su glorioso y abandonado Monasterio y pude contemplar un paisaje presidido mirando al Norte, por la Sierra de Guara. Impresiona contemplar toda la Sierra desde Santolaria hasta el río Alcanadre, viéndose debajo de ella la aldea de San Román de Morrano, en la que vive una sola familia y en el lado Norte de esa Sierra, se encuentran Nocito, Used, Bara y pueblos desaparecidos como Zamora, que a tantas familias aragonesas ha dado su nombre. Luego vienen Acín, Nasarre, hasta llegar al Barranco de Mascún. El “Alma contemporánea” de Guara, parece que ha desaparecido, al marchar sus habitantes, como ha ocurrido con la desaparición de las Monjas Cistercienses del Monasterio, que en el siglo XII, fundó la Condesa Oria de Pallars. Esas monjas trabajaron en la repoblación y colonización y una de ellas, que contemplaba cada día la Sierra, la hizo vivir con su Romance de Guara. Pero después de ver aquel, ya casi apagado pueblo de San Román de Morrano y las largas y casi ruinosas paredes de la huerta del Monasterio, me acordé de que la Abadesa del dicho Monasterio y tía del Conde de Aranda, Señor de Siétamo, era la escritora Doña Francisca Abarca de Bolea. Cuando habla de “las nieblas y nublados invernales”, los identifica con las tocas monjiles, que portaban las monjas en el Monasterio, que está encarado a Guara. Y así lo comprenden los que han abierto dicho Monasterio para que lo contemple el pueblo, pues han colocado en las paredes del Claustro las coplas que componen tal romance. Dice uno : ”Ya se ha despertado Guara-ya se ve a medio vestir,- previniendo tocas largas por la muerte del Abril”. Y han acabado diciendo:”Escarmienta, si eres cuerda,- lo vano procura huir,- que te lo jura el Enero-con toca larga y monjil”. Así como José Llanas Aguilaniedo describe las orillas del río Guadalquivir, Ana Francisca Abarca de Bolea, nacida en 1623 ó 24, hija del Barón de Siétamo, Don Martín Abarca de Bolea, pinta con su romance la Sierra de Guara, revestida por los fenómenos ambientales de las cuatro estaciones del año. ¡Qué extraño que en el siglo XVII una mujer se preocupara de los pastores y pastoras, cuando en su novela pastoril sobre el Moncayo, quiere casar a las mozas pastoras con alguno de aquellos nobles, para igualar su condición social !. Se quejaba también, a pesar de que ella sabía latín, de que las monjas del Monasterio de Casbas, tuvieran que leer los salmos en esa clásica lengua, sin habérsela enseñado, lo que las molestaba. Este “Romance a Guara” refleja el pensamiento de Ana Francisca Abarca de Bolea, en su obra o novela pastoril “Vigilia y Octavario de San Juan Baptista”, que abarcaba la religión y la convivencia de los habitantes de Aragón desde el Moncayo hasta Guara. Escribe como la zagala Marica “puesta en una alta roca, cantó un romance, dándole vejamen a la sierra de Guara, que se divisaba desde el Moncayo con capirote de nieve”. No es raro que una mujer del siglo XVII, tuviera esas inquietudes, porque el hijo de Fonz, José María Llanas Aguilaniedo, del que me acordé al contemplar el bello paisaje del Monasterio, en su obra “Alma Contemporánea”, decía que existían y siguen existiendo dos clases de obreros o trabajadores, uno el obrero mecánico y “el de la inteligencia, por otra”. Y ambos aragoneses se preocuparon por los problemas sociales, añadiendo: “Ambos obreros son exaltados, que viven rindiendo culto apasionado al ideal, constituido para unos por la justicia, y por el Arte o la Ciencia”, todas ellas ideas supremas del Señor. ”Alma contemporánea”, estudia a estos hombres, pero, hoy ciento nueve años después, sigue existiendo esa alma contemporánea y más ahora con la crisis económica que nos ha llegado. Ana Francisca en el siglo XVII y José María Llanas Aguilaniedo en siglo XX, piensan en el obrero manual y en el intelectual, pero el mundo sigue con las revoluciones violentas, porque los obreros de entonces o no sabían leer o escasamente conocían el alfabeto. La verdad es que los aragoneses olvidaron la existencia de José María y de Ana Francisca Abarca y todavía casi se desconocen sus escritos. Si hubiese dominado la cultura, no hubiese llegado la Guerra Civil. Había dos clases de obreros, unos, los manuales, que en Casbas todavía están representados por las paredes y puertas con las iniciales de la CNT, sindicato anarquista, que participó en la Guerra Civil Española y otros los intelectuales, como Ana Francisca Abarca de Bolea que se preocupaba por los zagales y zagalas pastores y de la cultura literaria en Casa de Lastanosa y de la música en el Monasterio y del bienestar de los humildes pastores, que la llevaron a escribir la novela pastoril del Moncayo. Los obreros españoles, como dice José María Llanas “son exaltados, que viven rindiendo culto apasionado al ideal, constituido para unos por la justicia y por el Arte o la Ciencia”. Así lo reconocieron hace muy poco tiempo unos especialistas alemanes, que acudieron a la Fábrica de Luna y se quedaron admirados de las máquinas que fabricaban los obreros españoles, a veces solamente con un “martillo”, sin los medios con que en Alemania fabricaban los mismos productos. Paseando por Casbas, piensa uno en la lucha absurda, en la que sufrieron sus consecuencias las monjas, los vecinos y los que pintaron aquellas negras pinturas.

¡Cómo lucharon las ideas de unos y las de otros, pues uno se da cuenta en la descripción que José María Llanas va haciendo de los obreros y de los burgueses, a los que tanto se opusieron los de la CNT, prefiriendo la anarquía al gobierno de dichos “burgueses”. En 1899, como escribe Llanas “el pobre odia al rico por el mero hecho de serlo… sin tener en cuenta que a la cabeza de estos últimos, figuran hombres que disfrutan menos de su dinero y trabajan sin interrupción y a diario como el último de los desheredados”. Al obrero se le enseñó a llamar burgués a todo aquel que parecía tener en la sociedad el papel de privilegiado. A algunos les parecía que las monjas del Monasterio eran burguesas, cuando se vieron en la necesidad, en algunas ocasiones de vender el retablo artístico de la iglesia cisterciense. José María Llanas explica como al obrero “se le fatiga en fábricas, cuyos ruidos y trajín enervan y arruinan su sistema nervioso” y como “la constancia o interrupción de los jornales, constituidos en preocupación continua, son motivo de inquietud y de agotamiento”.

Los obreros, que viven el culto a la justicia, el Arte o la Ciencia, pues basta fijarse en la belleza de una piedra de molino o de un rollo, que ellos picaron, consideran a los burgueses “como obstáculo insuperable para el restablecimiento e imperio del ideal sobre la tierra”. Los obreros sienten “animosidad contra todo aquel que a sus ojos se presenta como superior”, individuo que ataca todos “los principios de igualdad y de justicia” y al que le han enseñado a llamar “burgués”. El “burgués” no siente los ideales del obrero, sino que los suyos son totalmente materiales. Dice Llanas : “ puesto a la mesa y en plena digestión del primer plato, siéntese filántropo” pero el encanto y la agradable emoción, desaparecen, cuando se sienta en la mesa y goza de la comida y de otros vicios que le excitan.

Esas formas de vida tan amorfas no van luchar para conseguir “la suprema manifestación del Arte y de la Ciencia”, en cambio la vida de las monjas cistercienses del Monasterio de Casbas, estuvieron esperando “la luz de un nuevo día”, con el canto de los salmos, la música que las unía con Dios y con los hombres y el trabajo constante. Ana Francisca Abarca de Bolea fue una literata notable. El también aragonés Baltasar Gracián testifica que en 1648 ya había escuchado “muchos y elegantes poemas”. Sin embargo en los romances alegres “emplea el lenguaje de la Montaña, como si hubiera nacido en ella”. Ese lenguaje era la Fabla Aragonesa, con sus orígenes en la Montaña, en la que los tuvo Ana Francisca. Lastanosa le regaló a Ana Francisca el “ Discreto” de Gracián, cuando recibió una colección de poemas suyos.

Una señora recordaba su estancia en el Monasterio y admiraba con sus palabras la sala de costura, en la que creaban prendas delicadas y bellas. Durante la visita a los distintos departamentos del Monasterio, llegamos los visitantes al Coro conventual. Allí rodeaban las paredes, sillas de noble madera, y con tallas representando figuras humanas y de animales, donde se sentaban las monjas para cantar los salmos. Allí coincidí con un niño llamado Javier Domingo Piquero y ambos de mutuo acuerdo nos sentamos en dos sillones adjuntos, donde nos fotografió su padre. Este es descendiente de la familia Domingo de Casbas, que administraba la Sierra de Guara, soltando en ella novillos de Navarra y de las Cinco Villas. Allí estábamos sentados el pasado representado por mi persona y el futuro, que se está preparando con Javier y sus estudios. El verá el porvenir y después de la relación con el Monasterio, no olvidará los cantos de las monjas, ni sus trabajos y tal vez se acuerde de los “suspiros de monja”, que alguna vez, antes de marcharse las monjas, habrá probado.

El Físico actual Stephen Hawkins, dice que en la tierra resulta difícil la vida de los hombres y que hay que buscar otros planetas en los que vivir. Pero en 1899, José María Llanas escribía: ”La tierra resulta ya muy pequeña;…y no hay que esperar, si no vienen de otro planeta, que de su seno salgan los hombres devastadores llamados a demoler un edificio de tan amplia base”. Se ha destruido la vida conventual en el Monasterio de Casbas, acabando con su sistema de elección democrática de las abadesas, cada cuatro años, destruyendo “la gran ley del trabajo, único sostén y alegría de nuestra existencia”. Para Dios no hay pasado ni futuro, todo está presente, en cambio, para nosotros en el presente hemos caído en una enorme crisis, porque siguen existiendo los “burgueses”, pues muchos de ellos son políticos. Al contemplar el recorrido del sol, vemos la belleza de su amanecer y la de su puesta y parece ser, que pensando contra la Naturaleza, miramos con más esperanza la puesta del sol que su amanecer.


martes, 13 de julio de 2010

Calcón y Vadiello

Estamos en Aragón luchando por defender nuestros riegos, sobre todo los del río Ebro, cuando en nuestra provincia de Huesca no dependemos de dicho río, sino mas bien lo alimentamos y no luchamos ordenadamente para regar con los nuestros y repartirnos el agua con justicia Otras regiones más progresistas que nuestra provincia, aprovechan ese abandono de nuestras aguas y quieren que nos desprendamos de nuestra última gota de agua. Aquí en Aragón, es necesario que un Término Municipal haya hecho la Concentración Parcelaria, para poder ser transformado en regadío, pero en Navarra la Diputación Provincial ha tomado el acuerdo de que el pueblo que quiera regar, tiene solamente que reunirse y determinar la zona que hay que regar y concretar como ha de ser el reparto de la nueva huerta, dejando la realización de la Concentración Parcelaria para más adelante si quieren realizarla o no les interesa. Aquí, en cambio no quieren la Concentración en muchos pueblos susceptibles de entrar en riego, como Fañanás, Pueyo de Fañanás,Alcalá del Obispo y Argavieso ,con lo cual están perjudicando su propio porvenir y por tanto el de Aragón. Están catalogados dichos pueblos para ser regados con el pantano de Vadiello, pero como tienen en el río una presa ,que se alimenta del pantano a través del río ,se sienten bastante bien y no luchan ni para mejorar ellos su riego ,ni para que rieguen Loporzano y Siétamo, que son bañados por el mismo río y por "boquera",les toca regar antes. Menos mal que hay un hombre con gran interés para resolver estos problemas y está tratando de que los agricultores pidan la Concentración Parcelaria. ¿ Qué pasa con el pantano de Calcón?.Pues sencillamente que al ser poco caudaloso, pues tiene escasamente tres hectómetros cúbicos, los pueblos que con él habían de regar, a saber Angüés , Casbas, Sieso, etc. consideraban tan escasos sus beneficios ,que no pedían el riego con sus aguas. Se enteraron los agricultores de Castellón de la Plana y las pidieron.¡ Qué diferencia de interés entre los somontaneses y los vecinos de la Plana de Castellón ¡. Menos mal que al enterarse de este hecho el alcalde de Loporzano , donde se está construyendo uno de los lados del Pantano de Montearagón, la pidió para su comarca, con la idea de que no se la llevaran. A Loporzano, en las proximidades del pantano, le van a conceder el riego por elevación de cuatrocientas hectáreas, pero dicho pueblo, es decir su término municipal tiene derecho a beneficiarse del riego a que va dar origen dicho pantano, por haber puesto sus tierras a disposición para su creación. Se merecen el riego por elevación de las cuatrocientas hectáreas ,pues basta ver como los de Barluenga, contemplan su "Lecinar" o bosque de encinas destruído y como los de San Julián han puesto a disposición de los construcctores cantidades enormes de grava, que van a llevar al pantano por una carretera que han construído por dicho pueblo. Pero esta ventaja no debe impedir el riego normal, ya que elevado es más caro. Pero no ocurre que los ayuntamientos y sus habitantes, no hayan querido regar nunca, pues el pueblo de Siétamo dispone del documento original que se firmó en 1817,para convertir el monte en huerta, como se canta en la jota, tan conocida que dice:"Los señores de Siétamo-pusieron el monte en huerta-y "pa" la Virgen de Nunca-pasa el agua por la acequia".Y de vez en cuando, alguno de los que la escuchaban, gritaba :" Ay ,que me mojo!".Pero siempre han sido las mismas dificultades las que han impedido las obras en los pueblos, pues otra jota añade:"Almudévar y Cavero -se pusieron los primeros-lo tuvieron que dejar -porque se acabó el dinero".Los pueblos de Loporzano tuvieron que sufrir con la concesión del agua a Huesca, que me parece muy bien ,pero siempre que la capital hubiese dejado usar sus propias aguas a los vecinos de Loporzano y Sasa del Abadiado, por ejemplo. Pero se han concedido varios caudales de agua, gracias al interés tomado por Don Aurelio Bierge, a saber 6O Htros. cúbicos procedentes del Gallego y 4O Hctos. del Alcanadre. Entre otras soluciones está la de traer aguas del Alcanadre al Guatizalema, con lo que la ciudad de Huesca, podría enriquecer sus caudales de agua, para su suministro. El año 1915,todos los pueblos del Guatizalema, acordaron el uso de sus aguas, por medio del pantano de Vadiello. Este se levantó ,pero todavía sus pueblos están esperando el riego. Han convertido a Loporzano y a Siétamo en Comarca de Huesca y todos sabemos que la comarcalización está prevista para que se enriquezca y se trate bien a toda la Comarca, pero aquí pasa lo contrario, pues se llevan a Huesca el agua de Vadiello ,de la que el cuarenta por ciento se pierde en el camino y algunos alcaldes de la Hoya ,dicen que no hay que regar nada en la parte del Somontano ,convertida en Hoya de Huesca. Los del Guatizalema no nos oponemos a que se lleven el agua de Vadiello a Huesca ,para beber, pero exigimos que se cuente con nosotros para regar ,como se cuenta con todo el resto de dicha Hoya. El Alcalde ya propuso, hace años que "se incluyan dentro de la denominada "Delimitación definitiva de la zona regable del Canal de la Hoya de Huesca",las tierras de la margen derecha del Guatizalema y que dicha inclusión sea tenida en cuenta a la hora de encargar el proyecto de regulación del Flumen y conducción de agua para el nuevo regadío de la margen izquierda del mismo que podría ser común para ambas zonas". Hay posibilidades para encontrar soluciones al problema y el Alcalde va a tratar de reunir a todos los pueblos posibles beneficiarios del riego del Pantano de Montearagón ,que en gran parte es posesión del Ayuntamiento de Loporzano , para meditar sobre el tema y repartirse el agua con justicia, para que se pueda regar en toda la Comarca de la Hoya de Huesca. Todavía estamos a tiempo de evitar los daños de la sequía en el Somontano, hoy Hoya de Huesca, a saber Angüés, Casbas, Sieso ,etc.,a orillas del Alcanadre y en los que están bañados por el Guatizalema, a saber Loporzano, Siétamo,Alcalá del Obispo ,Fañanás y Argavieso.

Creer en el Futuro

“Unamuno decía, las manos son grandes fraguadoras de inteligencia, las manos crean espíritu”. No se conformaban los monjes con el estudio de los textos sagrados, sino que el trabajo manual constituía otra base de la vida monástica. Se daban cuenta de que las manos son fraguadoras de la inteligencia, ya que ellas crean espíritu, porque el diálogo mano-cerebro, ha tomado desde siempre parte en el proceso de la formación del hombre. El marxismo veía en el hombre una fuerza del trabajo y quería que el hombre trabajara más y más, pero los antropólogos han visto la grandeza del diálogo mano-cerebro. Los capitalistas tampoco se han fijado en la fuerza intelectual del trabajo, sino que se han fijado únicamente en el dinero resultante del que quieren aprovecharse ellos mismos. En cambio al monje, como dice Pilar Moreno Rodríguez, “le une en solidaria armonía el trabajo de todos los humanos, y le permite compartir el pan con huéspedes y peregrinos”. Luego han sido muchos los hombres los que han creído ver la felicidad en el escaso trabajo y en el dinero y este comportamiento nos ha conducido, como dice Jean Claude Trinchet, presidente del Banco Central Europeo a “tiempos verdaderamente dramáticos” para la economía, dejándola situada en “la más difícil” situación desde la primera Guerra Mundial.

He estado en una nave industrial a repasar el coche y en ella he encontrado un folleto en el que la Federación de Empresarios de los Polígonos Industriales de Huesca va a organizar una conferencia de un Licenciado en Filosofía y Técnico Superior por el ISCEUM de la Universidad Complutense. Son muchos los objetivos, pero uno de los más importantes es “proporcionar a los asistentes, informaciones, datos que permitan hacer un autochequeo de sus empresas y de su posicionamiento de cara al futuro inmediato”. Me ha causado este hallazgo una gran satisfacción el darme cuenta de que en estos momentos “qué son verdaderamente dramáticos”, la Federación de Empresarios de Polígonos Industriales de Huesca, no se entregan al abandono del trabajo y de la producción, sino que filosofan sobre el pasado , el presente y el futuro. Lo que les importa en primer lugar es el futuro, pues dice el folleto esta frase de Victor Hugo: “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Se alegra uno al comprobar cómo entre nuestros empresarios los hay valientes y no se desaniman en seguir su trabajo, que da alegría a los trabajadores. Esos empresarios quieren lo mismo que los alemanes, después de la Guerra Mundial, que levantaron la casi anulada economía de su país. Añaden el pensamiento de Michel Eyquem de Montaigne: ”No existe el presente: lo que así llamamos no es otra cosa que el punto de unión del futuro con el pasado”. Nadie mejor que el conferenciante para alcanzar ese punto de unión, porque además de Técnico Superior, es Licenciado en Filosofía. Se ha dado tal vez en su cerebro el fenómeno que se daba en los cerebros de aquellos monásticos, que al desarrollar su trabajo, se elevaba su nivel intelectual.

Ramón Arizón Duch, viator oscense

Por Osca o Huesca pasaron y pasan todavía, varias vías romanas y el que por ellas caminaba era calificado como viator o caminante por esas vías.

Y Ramón nos ha salido doblemente viator, porque después de ser alumno del Colegio de Huesca, se hizo hermano de la Congregación que fundó este Colegio en el año 1926 y que le llevó a andar por el Nuevo Continente. Muchos antiguos alumnos lo conocían y conmigo y con nuestros hermanos, es decir los suyos y los míos, nos juntábamos a jugar en la Torre de Casaus. Yo, de muy niño estuve en su casa del Coso Bajo en alguna ocasión y conocí a su padre y a su madre, auténticos señores aragoneses. Su madre era hermana del oculista oscense Doctor Duch, del que el Doctor Barraquer de Barcelona, afirmó que era un sabio conocedor de la especialidad. Vivían en un piso de su misma casa dos tíos suyos a los que conocí cuando iban a pescar a Siétamo, en el río Guatizalema. Otros conocen a los Arizón por ser los dueños de la Torre de su mismo nombre. Su hermana mayor Clotilde,se casó con un catedrático del Instituto y siempre sonreía.Bernardo estuvo muchos años fuera de Huesca,trabajando de Ingeniero, pero volvió a vivir a Huesca y siente amor al al arte,porque me enteré de que era alumno del Centro de Retauración de las Capuchinas y Enrique ha estado ejerciendo de funcionarioen el edificio oficial ,que se encuentra cerca del Gobierno Civil.Ramón era el hermano pequeño poseyendo un carácter bondadoso, tratándose con todo el mundo y de su amor a la humanidad,se hizo Hermano de San Viator. Su figura oscense me recuerda la de aquellos españoles que caminaron por las tierras americanas,consiguiendo formar veinte naciones en el continente. En Norteamérica, a unas tierras ásperas como las nuestras de los altos de Monrepós o de Guara, las bautizaron con el nombre de Arizona, que como las citadas está llena de “erizones’.

Los modernos viatores españoles sintieron la necesidad que sintieron sus hermanos franceses de extender su congregación por Canadá, de hacer lo mismo por América del Sur y fundaron su Congregación en Chile. Allí acudió Ramón, donde trabajó enormemente en cultivar la cultura que allí habían llevado los españoles y los altoaragoneses, ya que en las estribaciones de los Andes, se encuentra un templo dedicado a la Virgen de la Carrodilla, fundado por un altoaragonés, nacido en Estadilla. Yo he acompañado a un ilustre americano al Templo de la Carrodilla de Estadilla. Últimamente, impulsado por su vocación viatoriana, participó en la fundación en Bolivia de actividades que durante siglos llevaron a cabo los misioneros españoles y poco antes de su muerte, compró en dicho Pais, un edificio digno de ser un palacio por su destino religioso y cultural, que le recordó el palacio de los Duques de Villahermosa y Condes de Guara de Huesca, en el que el año 1926, empezaron su misión en dicha ciudad, los Clérigos de San Viator.

‘Ad mayorem Dei gloriam’ trabajó Ramón para conseguirla, pero hay que tener en cuenta que a su ciudad de Huesca le ha dado también honor y gloria.

La poesía

“¿Qué es poesía, me preguntas?, mientras clavas en mi pupila, tu pupila azul “, le decía Gustavo Adolfo Bécquer a una bella joven y se había quedado tan extrañado, que tuvo que añadir: “Y tú me lo preguntas… poesía eres tú”. Y de la misma forma en que Bécquer hace tal pregunta, nos la hacemos los hombres y mujeres, preocupados no sólo por unos bellos ojos, sino por mil motivos poéticos. Me regaló el matemático Carlos Torres un libro, que presentaba la misteriosa poesía que se vive con los teoremas y con las distancias interplanetarias y con los múltiplos. Parece ser que la poesía es un secreto que guardan las Musas, pero que nunca se ha descubierto. T. S. Eliot dice que “La crítica…nunca ha descubierto lo que es la poesía, en el sentido de lograr una definición adecuada”. Según el mejicano Arias de la Canal, hay sueños caprichosos o inspiraciones fantásticas que originan “la palabra en el inconsciente humano y se transmiten al mundo a través del poeta médium”. Un poeta basa su creación en la inspiración y en su palabra poética, que es algo especial, ya que un prosista no puede utilizar el lenguaje poético. La poesía se basa en los traumas cerebrales, que pertenecen al inconsciente colectivo y el poeta-medium los concreta con sus palabras. Mijail Bajtin(1895-1975) a las preguntas que le hacía Arias, contestaba:” Un poeta se apoya en su inspiración y en su especial lengua poética. Un prosista no dispone de semejante lenguaje poético, “distinto del que habla el prosista, que tiene sus argumentos, su experiencia, sus experimentos. Un prosista no dispone de semejante lenguaje poético”.

En cambio en el poeta Fray Luis de León parece que brota de su pluma un vocabulario poético, como cuando escribe: ”Despiértenme las aves-con su cantar sonoro no aprendido;-no los cuidados graves,-de que siempre es seguido-quien al humano trato está atenido”. Y al recordar el huerto, nos hace soñar con el nuestro, pues dice.”El aire el huerto orea-y ofrece mil olores al sentido,-los árboles menea-con su manso ruido,-que del oro y del cetro pone olvido”. Se estaba materializando la sociedad y ya casi nadie cultivaba los huertos, pero ahora, que la gente ya no cree en las riquezas y en el poder, vuelve a gozar de la poética estancia en ellos.

León Felipe hijo de un notario, viajó por América y sintió en su cerebro todas las piedrecillas “del río Duero,-del enjuto Manzanares,- del Hudson,- del Magdalena”. En una de sus poesías hizo ver “ la hondura de la repulsa y el distanciamiento entre la España peregrina y la oficial”, a la que le dijo ”Tuya es la hacienda,-la casa,-el caballo y la pistola.-Mía es la voz antigua de la tierra,-Tú te quedas con todo-y me dejas desnudo y errante por el mundo…-mas yo te dejo mudo…¡Mudo!-¿Y cómo vas a recoger el trigo-y alimentar el fuego-si yo me llevo la canción?.

Pero todavía quedan poetas y poetisas, que como la señora Josefa, exclaman:”la poesía es vida y yo amo la vida”. ¿Cómo no iba a amar la vida una señora que ha dado a luz a doce hijos e hijas”?. Después de lo anteriormente dicho, afirmaba que sigue amando la vida y la amará mientras pise la tierra, porque le agrada vivir el amanecer de cada día y la belleza del parque, donde cantan los pájaros, se agitan las hojas de los árboles y este gozar le deja el cuerpo frío como el mármol y caliente como los rayos del sol. Ama la vida, porque después de ver trabajando a sus doce hijos, cuida niños, que son hijos de la ciudad de Huesca.

lunes, 12 de julio de 2010

Lluis Companys visitando Aragón , en Siétamo


Al entrar en la Biblioteca Municipal de Siétamo, entre otras varias fotografías de la Guerra Civil del año 1936, hay una que me hace recordar, la devolución tan esperada por Aragón de los ciento trece objetos sagrados, que se llevaron algunos catalanes , a Lérida. Es una foto que trae a la memoria los tristes recuerdos de la ya ,hace tantos años, pasada guerra, porque en la calle Baja, que conduce hoy, a las ruinas del Palacio donde nació Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, conde de Aranda, se ve , a la altura de casa Catevilla, por un lado y por el otro de casa Polonia , un grupo de gente , la mayoría militares y milicianos ,acompañando a Don Lluis Companys, que van caminando hacia el Castillo- Palacio del citado Conde. Companys, presidente de Cataluña, en medio de aquella gente mal vestida, iba como revestido con un traje casi blanco, de chaqueta cruzada, con un elegante sombrero, su corbata y en el bolsillo superior izquierdo de su chaqueta, se inclinaba hacia delante un limpio pañuelo blanco. Los militares iban con sus uniformes, los milicianos con sus monos y la gente, como podía, porque el único que llevaba sombrero, era de segador y no llevaba camisa. ¡Qué contrastes producía en el ánimo de los españoles la guerra!. Como dice en el libro de Raymon Carr y Juan Pablo Fusi en la página 121 de la Guerra Civil : “La exaltación revolucionaria convirtió a Barcelona en una ciudad donde era imprudente llevar sombrero y un traje decoroso”. En Siétamo, en lugar de acosarlo, lo acompañaban y eran seis los niños que caminaban junto a la primera fila, presidida por Companys y yo reconocí inmediatamente a Miguel Arnal, que todavía vive y es agradable y simpático con la gente y también reconocí a un hijo del señor Fillat, herrero del pueblo; por desgracia este muchacho ya murió hace algunos años. Están, casi a su lado, las hermanas de Miguel, a saber Teresa y Nati con Francisqueta Mairal, ya difunta, pero vive su marido catalán Joan, gran persona. Allí está también Jesús Jordán, que ahora ,en 2006, tiene ochenta años y que me dijo el día veinticuatro de Junio, que allí habían acudido los niños porque les habían dado caramelos; también estaban Trullenque y “ Palomo”, hijo de la señora Polonia de casa de Polavieja.

A los lados se ven casas ya sin tejados o quemadas o bombardeadas y al fondo la iglesia parroquial, sin campanas y con el cuarto de la maquinaria de dichas campanas, destrozado.

Han pasado unos setenta años desde que el señor Companys o camarada para algunos, Presidente de Cataluña, visitara Aragón, concretamente Siétamo, hasta que Marcelino Iglesias, Presidente de la Autonomía de Aragón, fuera a visitar en Barcelona, al actual presidente señor Maragall. La recepción que le hizo Siétamo, fue triste, porque habíamos sido despojados de todo, incluso carecíamos de campanas, porque se las habían llevado para hacer cañones y ya no se podía alegrar con su sonido al señor Companys, pero los niños, chupando caramelos, parecían intentar transmitir su alegría a los demás; sin embargo la acogida que le hizo el señor Maragall a nuestro presidente Iglesias, como dice el Diario del Alto Aragón ”tampoco logró desbloquear el litigio”.El litigio, en su fondo, consiste en que ciento trece objetos sagrados y artísticos, que poseían varias parroquias aragonesas, se las quiere quedar Cataluña. La política interviene en todos los aspectos de la vida y al crearse las autonomías, se hicieron desaparecer de Aragón, primero la diócesis de Seo de Urgell y más tarde la de Lérida. En Lérida recogieron objetos sagrados en su diócesis y ahora, después de separada de la diócesis de Barbastro, quieren conservar el arte, que los leridanos habían gozado junto con los aragoneses y no quieren entregar aquellos bienes. También les hubiera gustado que los aragoneses se hubieran quedado unidos a los catalanes, pero hablando catalán y dejando casi de ser españoles. Aragón era un reino cuando reinaba en él Ramiro I el Monje y Cataluña era una serie de condados, pero Aragón siempre luchó por la unidad de España, a pesar de que sabemos por la Historia, que los castellanos han dicho que la labor de Isabel la Católica fue superior a la de Fernando, cuando todos sabemos que a pesar de que han rebajado su comportamiento político, éste fue superior o por lo menos igual al de su esposa. Cuando ésta murió, a Fernando el Católico parece ser que lo que los castellanos hicieron con su esposo, fue echarlo de Castilla, como así se llevó a cabo, después de todo lo que había creado y Don Fernando el Católico, se casó otra vez con Germana de Foix. Tampoco a los catalanes los dejó Castilla intervenir en Hispano- América, en unos momentos en que en lugar de llamar a nuestra patria España, le decían Las Españas.

La hija de Ramiro el Monje, doña Petronila, se casó con el Conde Catalán, Ramón Berenguer IV y así Cataluña entró en el Reino de Aragón, que luego ampliaron unidos, conquistando Valencia y las Islas Baleares. También el Reino de Aragón conquistó Murcia, pero para los castellanos. Pero, como vemos en los ejemplos citados, a pesar de su Historia, Aragón ha sufrido injusticias, cometidas por unos y por otros. Cuando se marcaron los mapas de las Regiones, a Aragón se le quitó la desembocadura del Ebro, a la que bajaban las almadías aragonesas, que abastecían de madera para la construcción y para botar barcos; yo no sé si protestó la nuestra, pero poco ruido de protesta se debió escuchar en Madrid. Todavía queda algún recuerdo de este hecho, porque estando yo de vicepresidente de la Diputación Provincial de Huesca, llegó a ésta, una carta de un pequeño pueblo de aquella zona, en la que pedían a Aragón que se adjudicara la autoridad sobre él. La Diputación ni siquiera contestó a dicha carta. En la desembocadura del río Ebro, estaba prevista la instalación de un puerto de mar, para que Aragón desarrollara su comercio y su industria. No hacía falta porque Aragón y Cataluña, fueron parte del mismo Reino. Nuestra nobleza nos ha impedido, desde siempre, el protestar contra injusticias de este orden. En cambio Cataluña envió a Companys a Siétamo, pero hace ya pocos años, subió el Presidente Jordy Pujol al Aneto; no dijo nada, pero fue un acto de acercamiento a dicho monte a su Región, nación o como quieran llamarla, porque el Conde de Aranda, a cuyo castillo- palacio natal se dirigía Companys, también dijo que Aragón era una nación. La realidad es que estas “naciones” eran Las Españas.

España o esas Españas tendían a la unidad y Aragón luchó siempre por ella, pero ahora parece ser que algunos quieren separar nuestra nación y mientras la lengua castellana está progresando en el mundo y en el estado más poderoso, es decir Norteamérica, aquí están enseñando el vasco en pueblos que no lo hablaban ya hace cantidad de años, como Sangüesa, que está al lado de Sos del Rey Católico, donde nació el Rey Fernando el Católico y se pretende enseñar el catalán y extenderlo en nuestra parte oriental. Al conde de Aranda no lo querían los de derechas porque decían que era masón y los de izquierdas tampoco lo querían, no sabe uno si porque era rico o iba bien vestido, sin renunciar nunca a su españolidad. He dicho que ahora quieren aprovecharse de la parte oriental de Aragón, como han intentado hacerlo con Valencia, pero los valencianos dicen que su lengua no es exactamente el catalán y tienen razón porque los aragoneses entraron también en Valencia con su lengua aragonesa que se mezcló con el catalán, formando una lengua parecida al él, pero sin serlo. Es que los valencianos se dan cuenta de que, dentro de España, son una de las variadas Españas y quieren ser gobernados no, por el gobierno catalán, sino por el suyo. Barcelona ha sido una capital mediterránea, con una gran cultura y se han interesado por el arte de los aragoneses, y, naturalmente se han ido llevando a su tierra muchas obras de arte aragonesas. Por ejemplo el pórtico de la iglesia de El Tormillo, que acoplaron a una iglesia en Lérida. Y con las obras del Monasterio de Sigena, ¿qué pasó?, sencillamente, lo mismo. Cataluña iba desarrollándose y Aragón iba disminuyendo su papel en España y se empobrecía, lo cual lo convertía en una zona donde había que rescatar lo que mereciera la pena. Pero esta labor, no sólo la hacían algunos catalanes, sino hasta los americanos y por desgracia, los mismos aragoneses. Hubo algunos como Costa que sufrieron y pelearon por el desarrollo de Aragón y en su caso sobre todo por medio de los riegos. Huesca y Lérida se entendieron con ellos y Cataluña salió aprovechándose del agua de nuestros ríos, pero no se veía aquel comportamiento como una colonización, sino como un comportamiento de buena vecindad entre dos zonas, que a lo largo de la Historia habían sido hermanas. Otros, que no tenían las ideas de Costa, evitaron que se regara toda la zona de los castillos del noroeste de Huesca y otros, por ejemplo tomaron la puerta de la iglesia de la Trinidad de Bolea y la pusieron en una casa del pueblo. Ahora parece ser que se va reaccionando, ya que dicho pórtico se ha vuelto a poner en la ermita de la Trinidad. De Pompenillo, un obispo de las Islas Baleares, se llevó algún cuadro artístico, proponiendo como compensación la mejora del edificio parroquial, y allí se exhibe, en Mallorca o en Menorca.

El pueblo catalán goza de un gran sentido común y no mira apoderarse de lo ajeno, sino de comerciar con todos y ganarse una peseta, porque Cataluña no era una tierra rica, pero eso de venir Companys por Siétamo, da la impresión de que tal vez se sintiera copropietario de Aragón. Se llevaron todo lo que pudieron porque en Siétamo, además de las campanas, se apoderaron de sesenta y tres cuadros, de unos libros magníficos, por ejemplo los Anales de la Corona de Aragón de Zurita y de todo ello, nunca más se supo y nadie ha dicho nada de devolverlos. Como acabo de decir el pueblo de Cataluña es sensato, pero algunos parecen ser los descendientes directos de aquellos comerciantes fenicios, que hace siglos llegaron a las costas de Gerona. Piensan esos aparentemente fenicios que “lo mío es mío y lo tuyo de los dos”; basta mirar como han reconquistado la documentación de Salamanca, que era de ellos y como se han apoderado de los objetos artísticos de Huesca, que eran y son de Aragón. Y aquello que es de todos, es decir de aragoneses, catalanes, valencianos y baleares, parece ser que debía ser siendo de todos, ya que hablan de la unidad del antiguo reino de Aragón, pero ellos han tomado para sí “los fondos propios de Cataluña”. Marcelino Iglesias quiere recurrir este tema como inconstitucional, ya que pretenden la “gestión unilateral” de fondos del Archivo, que es común con otros, como por ejemplo Aragón.

Ahora se pretende unificar a Europa, mientras en España, se busca la nacionalización de las Regiones. ¿Qué pasa en España?. En la fotografía de Siétamo vemos a Companys caminando, tal vez para hablar de los problemas españoles con el Conde de Aranda. Va rodeado de militares y de milicianos, pero el pueblo está ausente; sólo lo acompañan los niños inocentes, que van chupando los caramelos que les han dado. Vemos como el pueblo, igual que los niños se lo pasan bien con los caramelos, se lo pasa en grande con el fútbol del Campeonato Mundial, mientras los escasos políticos, se divierten con el porvenir de España.

No queremos caramelos, sólo queremos lo nuestro.

Plegaria por Lola Almudévar

Este título se lo puso el compositor Antonio Viñuales a su obra musical dedicada a Lola Almudévar y se hizo sonar en el acto inaugural de la Exposición de Fotografías de Bolivia, obtenidas por Lola. La exposición tuvo lugar en el Palacio de los Duques de Villahermosa y la Plegaria la interpretó el profesor Florencio Martínez con su guitarra, Presidía la sala una imagen del rostro de la homenajeada, enamorada de las próximas montañas andinas. Desde el alto puesto en que la habían colocado y a su alrededor, se encontraban los retratos de las cholitas paceñas o señoritas de La Paz, sentadas en el suelo con sus amplias faldas y cubiertas con sus típicos gorros bolivianos, entre unas rejas de hierro por su espalda y por delante de ellas, un grupo de mansas palomas, que se les acercaban con la confianza, que les inspiraban tan pacíficas “cholitas paceñas”. Allí estaban conviviendo el ambiente de las montañas andinas y de sus planicies, individuos de distintas razas, como los aymarás, presididos por una mujer abanderada, los quechúas, indios con sus lenguas, con los gorros de Bolivia y los afrobolivianos de Yungas, de origen africano y cruzados con indios y con españoles, que, como los quechúas se cubrían con aquellos gorros típicos de Bolivia. Se veían plantaciones de coca, que les permiten resistir a veces el hambre y la fatiga que produce caminar por esas tierras tan elevadas. Conmueve la contemplación de la familia de Madidi, en la que al lado de su madre sonríen con inocencia, dos niños y dos niñas, sentados todos ellos en un banco, dentro de una casa de tablas. Pero impresiona la visión global de Bolivia que tenía la periodista Lola, porque retrataba junto a los niños inocentes a los hombres y mujeres, que bailaban, cantaban y hacían sonar sus flautas, pero no sólo retrató, sino que fue recibida, ella como única periodista extranjera, por el Presidente Evo, vestido con el indígena “traje del poder”. Hay una imagen del Jefe, que Lola titula:”Evo decide la entrevista”.Pero no eran sólo las figuras reales y llenas de colorido, que hacían compañía a Lola, sino que allí estaban presidiendo el acto, su padre, el Psiquiatra Doctor Mariano Almudévar, su madre Mónica Stoplemaw, perteneciente, según me dijo, a la raza judía europea de los asquenazis, el intérprete de la “Plegaria por Lola Almudévar” y muchos asistentes al acto, familiares y amigos. Y al sonar la música se podían contemplar lágrimas en muchos ojos y se percataba uno de la emoción que sentían, como a mí mismo me acongojaba, en los rostros de parientes y amigos de Lola, rodeados por la vida tan austera y tan sensitiva de aquellos bolivianos, retratados durante su corta vida. A Lola le regalé en los Porches de Huesca, el libro de la vida del judío converso y oscense, Moseh Safardí, que recibió el nombre de Pedro Alfonso, en el siglo XII. Tenía Lola sangre asquenací de la vieja Europa y recibió de su padre oscense, la influencia sefardita de Pedro Alfonso, que aumentó su imaginación y el sentido de hermandad a sus prójimos, en este caso a los bolivianos, que cantan y bailan y sufren en los Andes sudamericanos. No es extraño que el origen oscense de Lola la llevara a leer la vida de Moseh Safardí y se enterara de que en Huesca todavía se encuentra una antigua sinagoga, cerca de la Catedral y restos de otras en el Barrio de la Judería, ahora llamado Barrio Nuevo. En una casa particular hay dos capiteles judíos, procedentes de una sinagoga de Barrio Nuevo. Le pregunté a su madre si sabía algo del libro de Pedro Alfonso y me dijo que no. Sin embargo me dio explicaciones sobre sus apellidos y su nombre de Mónica, del que afirmó que era cristiano y me dio explicaciones sobre la historia y orígenes de sus antepasados. Su padre, Mariano, hablaba con amigos extranjeros y oscenses y miraba, de vez en cuando, las diversas fotos de su hija, como gozando de un éxtasis, en el bello ambiente que con la ayuda de Julia Lera y Enrique Torrijos, habían preparado para su hija con sus amigos vivos unos y vivificados los bolivianos con unos colores, que causaban admiración.

Mantillas y velos

Los moros fueron expulsados de España en 1613 y ahora están volviendo, aunque ya no recuerdan el lugar del que entonces marcharon sus antepasados. Ahora, después de cuatrocientos años, es fácil observar, como las costumbres y usos de moros y cristianos, se han conservado. En muchos pueblos de toda España, se practican, durante las fiestas, guerrillas y bailes de Moros y Cristianos, disfrazados con los ropajes que entonces se usaban. En la casa que levantaron los hermanos Escar de la Torre Justo, en el ensanche Este de Huesca, apareció una noria, con la que los moros regaban el huerto y entre las piezas, con las que se subía el agua, estaban unas vasijas de barro, que me regaló mi gran amigo, el aparejador, Pepe Loriente. Dejaron entre nosotros obras de sus albañiles y arquitectos, como el arco de herradura, que se conserva en la Catedral de Huesca, variedades de mosaicos de colores en los muros de las capillas y en el pozo de agua del pueblo de Ola, se instaló en el acceso a él, otro arco del mismo estilo. ¡Cuántas palabras árabes se conservan en nuestras huertas, como alcachofa o albahaca! Y ¡cuántos dulces o “lamines o laminerías”, se siguen elaborando en la Península y en Marruecos!. En el norte de Africa se conservan escritos con el alfabeto árabe, pero en la lengua castellana. También quedan en España individuos con antepasados árabes, descendientes de moros convertidos al cristianismo. Pero hoy en día se está discutiendo sobre las ropas de mujer de los moros, como por ejemplo sobre el burka y el niqah. Algunos atribuyen a estos velos un origen religioso. Unos los combaten y dicen que ¡cómo se los persigue”, igual que a los crucifijos. Pero la historia de tales velos y mantillas, aunque sin duda va unida a la religión, es más bien una lucha del poder masculino contra el poder de las mujeres. Y de lo que no se puede dudar es de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Este reconocimiento de derechos va avanzando lentamente en el mundo. Antes, en España, las monjas de los conventos de clausura, no dejaban ver sus rostros, como yo mismo pude comprobar, durante mi carrera de veterinario. Estuve, en cierta ocasión, ya hace muchos años, en el Convento de San Miguel de la ciudad de Huesca, a castrar unos pollos para convertirlos en capones. Llamé a la puerta y escuché la voz de una monja, que fue la que me abrió la puerta. Entré y vi como su cara estaba tapada con un velo, que impedía conocer su rostro. Con ella iban otras dos monjas o tal vez novicias, de las que una agitaba una campanilla, para avisar a las demás hermanas del convento, de que por sus pasillos andaba un “hombre”. Llegamos al corral donde se criaban los pollos y mientras yo les cortaba los tejidos, las monjas, alrededor de la escena, miraban hacia abajo. Cuando yo levantaba la mirada hacia arriba, las monjas echaban sobre sus caras el velo, que para mejor contemplar la operación, habían levantado. Entonces y no hace muchos años, se tapaban la cara las monjas de clausura, como se lo tapan actualmente un corto número de moras, ya sea con el burka o el niqad. No sé si la ley puede cortar esas costumbres, porque van desapareciendo poco a poco, introduciendo otras, que unas veces son mejores, pero otras son peores. Muchos hombres y mujeres hemos visto desaparecer la toca y el pañuelo, con los que las mujeres se cubrían la cabeza, sus corpiños y sus largas sayas. También nos hemos dado cuenta de que todas las mujeres, han abandonado las mantillas, con las que iban a misa. También existía y todavía dura el uso de la mantilla española, en que sobre un alto peine, se sujeta una enorme mantilla, que unas veces es blanca y otras de un color cualquiera. El culto frenético a la religión trajo estas consecuencias, pero como escribe Juan Manuel de Prada:”se considera vejatorio que la mujer se tape la cara y, en cambio, no se considera vejatorio que la mujer enseñe el culo”

Reacciones contra la crisis

Este mes de Junio del año 2010, he visitado un gran almacén de comercio de materiales eléctricos. Su fundador me reconoció rápidamente y yo me alegré al identificar a dicho señor, que conocí sencillamente cuando era un muchacho joven. No me extraña que haya llegado a extender la energía eléctrica, obra de Dios, como hemos visto tantas veces al sorprendernos el brillo de los rayos en las tormentas, que se daban en verano. Hombres como éste, hacen falta en la sociedad actual, para que todos tengan trabajo y les llegue “el pan nuestro de cada día”.En la provincia de Huesca ha habido siempre muchos hombres y mujeres, que han influido en la religión, en la sabiduría, en la literatura, en la medicina, en la agricultura y en la ingeniería. Aquí, en estos momentos, me encuentro con un hombre, que con su sonrisa ilumina a los que con él se encuentran, en su espíritu y en su vida diaria, como ocurre con la energía eléctrica, que también mueve las cocinas, las lavadoras, las máquinas industriales y que ahora interviene en el problema del petróleo, haciendo que los automóviles circulen, movidos por la electricidad. Ente esos hombres se encuentran San Lorenzo y San Vicente, Miguel Servet, San José de Calasanz, el escritor Llanas, Ramón y Cajal, Costa, y en estos momentos trabajan para el pueblo Arenas, Carlos López Otín, Barluenga y tantos otros. Entre las mujeres, no puedo olvidar a la poetisa Ana María Abarca de Bolea, tía del Conde de Aranda. Pero ahora, los jóvenes necesitan guías, que los iluminen y despierten en ellos el deseo del trabajo, de la prudencia y del buen obrar.

Antes, en el Seminario de Huesca, llegaron a estudiar dos mil setecientos seminaristas, desde 1951 a 1970. Estos eran “hijos de hombres de bien, de buena habilidad y bien inclinados” y luego instruidos y dirigidos por aquellos sacerdotes, que desgraciadamente van desapareciendo de nuestra vida. No sólo estudiaban, sino que los jueves y los sábados, iban a las cabañeras de Apiés, a jugar al fútbol y allí iban andando y volvían al seminario, corriendo. Iban también al río Isuela, cerca de la Ermita de Santa Lucía y de las fuentes de Marcelo y Jara. Entonces aquellos ríos y fuentes eran de aguas limpias, no como ahora, que están contaminados. En aquellas fuentes saciaban su sed, que les daban vida y ánimos para trabajar en sus estudios y en sus diversiones.

Entre las normas para seleccionar seminaristas, estaban las palabras de San Alfonso María de Liborio, que dijo: “mejor pocos y buenos que muchos y malos e inútiles”.

En el Seminario se organizaban veladas artísticas, musicales, actos de magia e ilusión y sobre todo el canto musical. Hacían excursiones, como peregrinaciones a la Virgen del Viñedo, a Siétamo, a Bellestar, pero “corriendo”, no caminando lentamente. Se levantaban todos los días a las seis y media de la mañana y se acostaban a las diez de la noche, lo que formaba sus cuerpos en la disciplina y en la grandeza de su espíritu.

Varios de estos antiguos seminaristas no han podido olvidar sus años de formación y decidieron publicar un libro, que relata la verdad de algunas historias y anécdotas de la vida vivida en el Seminario.

Este libro no se ha publicado, pero en estos momentos de crisis moral y económica, serían un ejemplo a seguir por los jóvenes actuales, para que este país no cayera en la indisciplina, la droga, la corrupción y en el abandono de la moral y del trabajo, que traen la injusticia entre los hombres.

Ese libro demuestra que “la filosofía es útil en tanto mantenga una innovación de las imágenes fundamentales que ilumina el sistema social”. Esto lo escribe Arias de la Canal, pero lo han practicado los ex seminaristas, que con el dueño del gran almacén de productos eléctricos, escribieron el libro sin publicar, después de varios años de estudiar filosofía y que él me mostró con el nostálgico recuerdo de su vida de seminarista.