viernes, 22 de agosto de 2014

“Así fue”…narración histórica de Antonio Trisán Viñuales y Jesus Valles Almudévar




Yo , me acuerdo de la Guerra Civil, pero no necesito escribirla , porque ya lo hicieron otros, como los Trisán de Fañanás y mi doble pariente Jesús Vallés Almudévar


Los hermanos Trisán Viñuales del pueblo de Fañanás, que limita al Norte  con Siétamo, estuvieron luchando en la Guerra Civil del año de 1936. Y fue la Guerra, no entre dos países distintos, sino entre los mismos españoles, ya que Antonio, se puso en contacto con la Cruz Roja, que hizo posible la liberación del “hermano republicano”. Lo mismo pasó entre los hermanos Buil Aniés de San Román de Morrano, que uno estuvo de oficial con los republicanos, en Barcelona y Alfonso Buil con sus trece años, acompañado de su  padre, cultivando la tierra en San Román,  encima de Casbas. El hermano republicano salvó la vida a sus hermanos  de la Sierra de Guara, pues Alfonso Buil estaba estudiando para ser sacerdote jesuita, en Huesca, de donde se subió a San Román, pueblo de su familia, que fue dominado por los gubernamentales y los sindicatos.
 Y Francisco Trisán, con el que tuve una fuerte amistad, que conducía un camión del Ejército de Huesca y que llegó a Siétamo, después de que el Teniente de la Guardia Civil Manuel Lahoz, que dirigió las tropas durante la noche y la madrugada del día 29 de Agosto, consiguiera provocar la retirada a aquellos sindicalistas,  unidos al Gobierno, que habían ocupado las primeras casas de Siétamo. En su llegada a Siétamo, entró en Casa Almudévar, de donde habíamos escapado a Huesca, toda la familia, acompañados por otros muchos vecinos del mismo pueblo. En mi casa se dio cuenta de la soledad en que había quedado, y, en lugar de recoger cuadros u otros objetos de valor, en un saco introdujo todos  los papeles antiguos,  como escrituras y documentos relacionados con el Conde de Aranda y las distintas familias de Siétamo,  como la de los Azara, Benedé y varias otras. Llevó Francisco Trisán el saco a la Farmacia de Llanas, donde vivía casada mi tía Pilar Almudévar. Y gracias a mi futuro amigo, pues yo tenía cerca de seis años, he podido, con la colaboración de mi padre Manuel Almudévar Casaus, recordar, tiempos pasados de la historia de Siétamo. Pero yo no sé si Francisco Trisán hizo él solo o en compañía de su hermano Antonio, la visita a nuestra desierta casa Almudévar, pero  creo que la harían unidos, contando después,  cada uno de ellos, sus recuerdos y sus impresiones. El día 29 de Agosto de 1936, los sindicalistas unidos a los gubernamentales, entraron en Siétamo, donde sólo ocuparon las primeras casas. Pero los sublevados, volvieron a conquistar el pueblo y éste no cayó en poder total de los gubernamentales, a los que gobernaban los anarquistas,  entre otros. Durruti se buscó un despacho en mi casa, donde estuvo poco tiempo, por acudir a Madrid, donde murió.
 Francisco Trisán Viñuales estaba casado con una hermana de Ciria de Arbaniés, con el que yo, tenía   amistad.
 Al hermano de Francisco, el escritor Antonio Trisán Viñuales, no he tenido la suerte de conocerlo, pero en mis manos cayó su libro “Así fue…No sucumbí” y en él leí, lo mejor que se ha escrito sobre la Guerra en  casa Almudévar, en toda mi vida. Dice así:”En la Plaza (de Siétamo), hay una casa señorial saqueada y una iglesia. Esta ha sido como todas, el blanco de las iras; en su portal queda un parapeto de sacos; en el interior dos cadáveres de los últimos defensores.
(Hay que recordar que estos hechos ocurrieron en la reconquista de Siétamo el 28 y 29 del mes de Agosto de 1936). Por todo el pueblo, la legión con sus cantos y sus disputas. En el centro de la Plaza está el monumento obligado a estos pueblos del Alto Aragón: La Clásica cruz de piedra con su escalinata. Recostado en ella, Gibbs y su pipa…
Mientras la tropa vivaquea alegremente, me dedico a dar un vistazo por la casa y por la iglesia, que parecen más castigadas. La capilla es pequeña, de un estilo indeterminado……Hay dos imágenes, patronas del lugar. La primera representa a San Pedro; es una talla corriente, de proporciones naturales, vestido de Obispo, con las clásicas llaves del cielo.
Ilustre portero que has de visar nuestro salvoconducto, cuando emprendamos el último viaje ¡Hossana, ¡Hossana!. Acuérdate de este soldado que mientras el resto de sus compañeros bebía y comía en un festín bárbaro sobre las ruinas de tu lar, sintió la dulce necesidad de penetrar en los misterios de tu arcano.
La otra imagen es una virgencita de rostro regordete y lleva un Niño Jesús muy diminuto entre sus brazos. Tiene un nombre evocador, hermoso: ¡La Virgen de la Esperanza!.
Se han salvado del sacrificio sacrílego; así lo demuestran esos jarrones de cerámica pintarrajeados, llenos de rosas y de albahaca que son ofrendas de mozas, mayoralesas y casaderas.
Penetro en la sacristía, las ropas del culto están tiradas por el suelo. Alguien buscó el eterno tesoro del cura rural. ¡Error de cálculo!. Sólo había ropajes litúrgicos: capas pluviales de más vista que valor y un “cepillo” con un poco de dinero, contribución de los fieles para las “ánimas del purgatorio”, como reza la inscripción. Tesoro, ¡ja...ja…ja¡.  A lo sumo un mezquino paraíso de calderilla.
Hay una penumbra suave; tan suave que no he visto al entrar un charco de sangre negra al pie del altar mayor. Un defensor herido se debió arrastrar hasta aquí en un supremo esfuerzo. ¡Ya no estaba el héroe tan lejos de su Dios y de su gloria!.
Yo, pensando en la religiosidad  de mi madre que no sabe donde estoy, mascullo una plegaria a esta imagen lugareña, que debiera ser en estos días tristes y solemnes, nuestra dulce patrona: ¡La Virgen de la Esperanza!.
Sin la esperanza, el mundo: ¿Qué sería?.
Se han desbordado las pasiones en esta casa solariega; tiene pinta de casa patricia, solaz de mayorazgos y refugio de los pobretes. En la amplia fachada, un escudo tallado en piedra con las armas de los Almudévar, familia linajuda del Alto Aragón. En el patio ya lleno de tropas, algarabía debida al vino noble que los combatientes han encontrado en un torreón de lo que fue castillo del Conde de Aranda, y que el abuelo de esta casa tenía en estima. En el primer piso, muebles, ropas y vajillas en revuelta confusión. No ha quedado alacena ni arquimesa sin abrir.
¡Han pasado los bárbaros!.
Restos de lo que fue comedor familiar; dos pequeños rimeros con libros vacíos; éstos sobre la mesa medio abiertos, medio rotos: Galdós, el Duque de Rivas, Rubén…por el santo suelo.
Un solo volumen ha quedado en el estante: Los “Epigramas” de Silvio Kosti con una dedicatoria magnífica del autor. Reza así: “Al ilustre tío Manuel, Mayorazgo y jefe de mi estirpe. Silvio Kosti.
Contiguo al comedor, profanado con latas de sardinas y panes de munición, que fue el festín de la Horda, hay una sala amueblada con gusto. Entrando se ve una foto de un caballero de unos sesenta años, de buen aspecto. No puede ser otro que el abuelo a que alude Kosti. Así lo proclaman su aspecto noble y su bigote blanco y legendario. ¡Ah, si él volviera por aquí y viera todo esto!. Sus manos patricias que empuñaron la esteba en su mocedad, hubiera retorcido el gaznate a la canalla.
¡Una casa que tiene historia de siglos, destruida  en pocos minutos!.
Hay un piano con la tapa levantada y sobre el atril música de Straus: un vals vienés.”El último corsario”. He aquí una de tantas incongruencias de los hombres. Por un lado, la horda destrozando la poética quietud de esta casa…Y otro bárbaro, enamorado de la música, arrancando al piano las voluptuosidades de este vals cien por cien.
No hay armario sano. Ni un vaso, ni nada a excepción de esta habitación que permanece sin destrozos. Ya al salir, en una rinconera magnífica, hay abandonado un estuche de pintura, con su paleta, sus colores y sus pinceles.
Pues bien, aprovechando este mensaje, un “focín” como se dice en Aragón, pintó en el tocador de puro estilo español antiguo, sobre la luna, las letras de rigor .U.H.P.
Muy bien, muy bien…Yo opino que sí, que debemos unirnos, hermanos proletarios, pero no para esto sino para hacer el bien y conseguir la mayor cultura general.
Salgo y cierro la puerta. Lo único que ha quedado intacto, no debe verlo nadie. Además está dentro vigilante desde su arco, el lejano abuelo, el jefe de la estirpe de los Almudévar.
Tomo como recuerdo el volumen de Kosti y salgo a la calle. Sigue la alegría. He de buscar a mi mascota, a mi viejo compañero”.  
¡Cómo describe Antonio Trisán Viñuales esas melopeas de los que están en el límite de sus posibilidades alcohólicas!. Los Almudévar eran productores de vino y en el palacio del Conde de Aranda, encerraban unos seiscientos mil litros. Como es lo que pasa en las luchas, que beben los hombres, porque quieren hacer huir el dolor que producen las muertes y aumentar su valor para seguir luchando.
Antonio Trisán describe con realismo  que:  “el vino se nota en el ambiente. Cantan los soldados esas melopeas de los que ya están en el límite de sus posibilidades alcohólicas.
Encuentro al viejo algo mareado. La faja le cuelga hasta el suelo y se apoya en su fusil como en un cayado. Al verme intenta justificarse.
--Pero, ¿También, usted abuelo?
--Mira, hijo… comer,  beber y…nada más.
--Ya, ya, me sé de memoria la canción-le digo mientras lo siento en la cruz de la plaza.
Ya es tarde, las ocho de la noche. Brillan las estrellas intensamente y del campo llegan con la humedad de la noche aromas de heno y de flores, como un “canto de vida y de esperanza”.
Es la naturaleza, pródiga, embriagadora, que me dice al oído: ¿Qué culpa tengo yo de vuestras locuras?.
Efectivamente…Ninguna.
Ronca el viejo, feliz en su borrachera y siguen los cantos un buen rato. Al fin, todos se cansan y se tumban como pueden y en donde se encuentran.
Para algunos, esta noche ya es la última que  viven al raso…
Mañana hemos de enterrar nuestros muertos en el cementerio del lugar.
¡Victoria!, ¡Victoria…!. Eres la deidad suprema que reinas sobre todo y sobre todos…Hasta sobre los muertos. Y tu hálito da vida a las nuevas generaciones, que oirán hablar de estos sacrificios, como de un cuento de Grimm…
Abro la cabina de mi camión y hago de ella y con ella, juegos del espíritu. Esta noche perfumada, sobre estas ruinas, sobre estos muertos, arrullados por las emociones, es para mí, con su único asiento, una alcoba nupcial.
Nuestro nido, allá en el pueblo natal (el inmediato Fañanás), también saqueado, está vacío”.
¡Cómo quería Antonio a su esposa. Basta leer estas frases suyas, cuando dice ”Comemos en paz de Dios. Tengo ganas de echar la siesta en mi cama. ¡Dormir en cama!, parece un sueño…Veo a mi mujer feliz. ¡Qué lejos están las trincheras!”. En la página 65 y 66, de su libro, “Así fue… No sucumbí”, dice: “Soy de por aquí y ese paisaje me es familiar”. Cuenta los hechos de la Guerra en Siétamo, que son impresionantes e igual que él, los sentía fuertemente,  yo también,  porque mi padre me contó la muerte de un soldado de dieciocho años.”Todo un poema. De dolor, desde luego. Aparecen muertos y más muertos, que el enemigo tuvo en la retirada… Un buen mozo de dieciocho años arrastrado a esta locura de la Guerra Civil”.
El autor de este relato de la Guerra Civil, declara en  el prólogo de la obra, con letras mayúsculas.”COINCIDE LA TERMINACIÓN DE ESTA NOVELA CON EL FIN AL DE AÑO 1937”. Lo publicó en 1987, en Gráficas MAPA,S, C.-Calle las Fuentes,4. BARBASTRO.
Antonio Trisán Viñuales, fue un Maestro altoaragonés jubilado, que como él mismo escribe:”he pretendido reflejar la vida en las trincheras, en el frente de Huesca”. Como Maestro tuvo una conciencia limpia, amante de la sencillez y enemigo de la violencia. Se vio envuelto  en la aventura de la muerte física de los cuerpos humanos y en la muerte de la vida pacífica y trabajadora del pueblo. Ha vivido, después de jubilado en Esquedas, y ahora podemos meditar sobre su visión de una vida humana pacífica  y justa.
Pero en los recuerdos de aquella Guerra salvaje, destacan con los Trisán de Fañanás, los de su paisano Jesús Vallés Almudévar, que con sus catorce años empezó a escribir el diario                           de su vida. Era paisano de Antonio y de Francisco Trisán Viñuales y era doble pariente mío, porque el apellido Vallés de Castilsabás, lo llevaba mi abuelo, en cuyo retrato se fijó Antonio Trisán en su visita a nuestra casa. El apellido de Almudévar,que era el de su madre,  la hacían prima hermana de mis antecesores de Siétamo. Este Diario lo conservó el sacerdote Jesús, durante toda su vida y pocos meses antes de morir, me lo entregó, para que recordara con él,  las miserias de aquella Guerra Civil. A él mismo, en  Fañanás, se le llevaron a su madre y a su hermano, casi de la misma edad que la suya, a Bespén y al lado de la carretera, los fusilaron. 
El día treinta y uno de Julio de 1936. Luis desde Fañanás y yo en Siétamo,escuchamos u tiroteo imponente.”Era por Siétamo, pero parecía que estaban a cien metros.Han tirado muchos cañonazos seguidos y desde arriba se veía la polvareda que levantaban.Después ha pasado la aviación.Han dado unas vueltas por encima de Siétamo bombardeando y luego se han ido hacia Huesca”. Yo en los mismos momentos que Luis observaba como bombardaban en Siétamo, pues fue este día el que me hizo escuchar los ruidos de la Guerra, fui introducido en la bodega de la iglesia vecina, con todos los vecinos y familiares míos. Allí estuvimos muchas horas,mientra lloraba mi amigo Rafael y mi tía Lisa, hermana de mi padre,iba a casa para traer alimentos para los acogidos en dicha bodega.Ya bastante tarde,se dejaron de escuchar el día 18 los ruidos de guerra y bajamos a la carretera, donde un camión nos recogió y nos llevó a Huesca,  de refugiados. Jesús , el día siguiente, dos de Agosto, escribió en su Diario:”Ha corrido la noticia de que había caído Siétamo”. Nosotros fuimos  a alcanzar la libertad, pero Jesús, escribió el día 7 de Agosto:” Hablan de libertad y no puedes hacer ni decir nada de lo contrario que ellos quieren”.”Se oyen muchos cañonazos”. El día 18 de Agosto , escribió Jesús “Mi hermano Luis cada día está más inquieto y preocupado aunque trata de disimularlo,con chirigotas y con buen humor…Hace ya unos días que no duerme en casa. Cree que es la hora en que van a buscar a las víctimas y le asusta que lo maten por la noche…Mamá pasa las noches en vela pensando siempre lo peor  y no descansa hasta que no lo ve de nuevo en casa.Los veinte años de mi hermano Luis le harán estar tenso y cualquier golpe de viento moviendo llas ramas de los árboles ( tras de los cuales se esconde),le hará sospechar que lo han descubierto y van a por él… El día 23 de Agosto, dos milicianos preguntan por el señorito Luis.Bajó mi hermano rápidamente.-Que venga también la madre.”

Se pasaron unos días terribles,pues la madre ,le decía a Jesús:”Se valiente,cuídate y come mucho.Ten confianza y esperanza que todo acabará bien. No olvides que hay Providencia…Sí, mamá y hay un Dios…”. El día 29 de Agosto “En el escenario de la plaza irrumpió la figura menuda y vivaracha de Juané , el alguacil. Dejó oir el sonido chillón de su trompeta-cuerno y a continuación, con su voz más vibrante, cantó su pregón:-De orden del Comité…hago saber…que se va a proceder… al juicio… de la Viuda de Vallés…y de su hijo…que acudan todos al granero…del obispo…”.
“Del juicio sé que fue una farsa más, tal vez un juego, una diversión, aunque lo hicieron con visos de seriedad…  Se les acusó de hacer señales con linterna al frente “fascista”de Siétamo…Salieron testigos que declararon haber visto una luz en una ventana, no sabían si era de vela o de linterna. Las pruebas, unas linternas sin pilas, que encontraron durante un registro. El abogado “defensor” se negó a defender a Luis. Dijo que no tenía defensa posible. En cuanto a mamá, cuatro, cuatro tópicos vulgares le sirvieron para salir del paso y dar la cosa por resuelta. Los condujeron a una casa extrema del pueblo, cerca de la carretera y dejaron a unos cuantos guardias civiles custodiándolos”. Dijo Jesús que quería estar con ellos, pero se lo “impidieron”. Pero luego le dieron un permiso para permanecer una hora con su madre y con su hermano.”Estaban sentados en un patio pequeño, la puerta abierta…Los guardias civiles en la calle charlaban amigablemente al mismo tiempo que los custodiaban sin dejar el fusil de las manos, leyeron el permiso del comité y me dejaron pasar. Me senté en las rodillas de mi mamá, abrazados muy estrechamente”.Su hermano “Luis le afeaba el que estuviera encima de mamá. ¿No te da vergüenza tan grande como eres ya?. ¡Serás toda la vida un mimoso, un crío!”. Luis, a pesar de su juventud, tenía un pensamiento realista y en lugar de sufrir, ”hablaba, medio en broma, medio en serio de la muerte. Total, hay que morir de una vez. Pues, cuanto mejor de un tiro sin guardar cama, sin enfermedad, sin fiebre, sin sufrir; un salto y a la eternidad, a gozar de Dios. Pero yo que había sido siempre su confidente, al que contaba sus amores, sus proyectos, sus ilusiones, sus sueños, sabía que amaba la vida y que de esta manera se despedía de la luz y del sol que en aquellos momentos se ocultaba en aquel atardecer de agosto; del cacareo de las gallinas que “escarvaban”  allí cerca, de las golondrinas de su chillido agudo, que jugaban a  “encorrerse”  rozando casi la calle, dando sus vueltas rápidas allí mismo, a dos pasos, ante nuestros propios ojos, y que daban al mismo tiempo una mezcla de melancolía, de paz y añoranza”.
“Un guardia se acercó a nosotros. ¡Es la hora, tendrán que despedirse!.
Un abrazo apretado, en grupo, los tres juntos. Un “hasta mañana”, musitado casi sin voz y eché a correr, calle abajo, sin volver la cabeza, sorbiéndome las lágrimas”.
Jesús experimentó, en su espíritu joven, la muerte de su madre y de su hermano Luis, él que tanto amaba la luz y el sol, que gozaba de contemplar las gallinas escarbando y de seguir el vuelo rápido de las golondrinas, se encontraba en el encuentro entre la vida y la muerte “en un barranco, entre Bespén y Blecua”.  Si. “Aquí. El piquete lo formaban unos guardias civiles cobardes más que asesinos y dos jóvenes del pueblo. Dispararon . Cayeron. Luis no se movió. Mamá intentó incorporarse, una nueva descarga se lo impidió.
Después llegaban los del comité. Rociaron los cadáveres con gasolina y los prendieron fuego.
En Blecua (pueblo en el que no fusilaron a nadie), fueron unos hombres a enterrar los restos”.En Blecua ejerció el Maestro Cavero, pariente de los Caveros de Siétamo y enseñó la paz y no la guerra. En Fañanás la autoridad estaba en posesión de un analfabeto.

El día 13 de Septiembre cayó Siétamo en manos de los gubernamentales tal vez dirigidos por los los sindicalistas anarquistas y comunistas Y jesúa Vallés Almudévar, el día 20 estuvo en Siétamo. "Alguien vino diciendo que en la cocina de la casa Almudévar le había preguntado un hombre ya maduro por la suerte de la familia Vallés". Esta noticia le impresionó, porqeu "Yo le había ddo vueltas a la cabeza si podría encontrar rastro de alguno de mis hermanos por allí, y más de una vez,había pensado en ir, y esto me decidió ,tal vez hubiese algún familiar o amigo".Marchó con José y "cuando llegaron a los alrededores d eSiétamo, oimos graznidos de cuervos que levantaba el vuelo al oir nuestros pasos y volvían de nuevo a su festín, después de que habíamos pasado". "Había todavía cadáveres sin enterrar,tostando sus huesos, ya casi mondos, al sol". Su sensibilidad le impulsaba a espantar las moscas y los cuervos que por allí volaban.
"En la iglesia lo que habían respetado las bombas, lo han destruído los milicianos.Se lamenta Jesús de no haber encontrado a ningún amigo , sino es a un guardia civil "que era uno de los que estuvieron en casa cuando lo de mamá".  
"En el castillo había un enjambre de muchachos revolviendo entre los escombros,buscando cápsulas, balines, trozos de metralla, cada hallazgo era comunicado a los demás con gritos de alegría. A mí me apeteció mezclarme con ellos y buscar yo también. Medieron verdadera envidia.¿Por qué no podía ser yo como ellos?.Un niño normal, sin preocupaciones, sin problemas, que pudiese jugar y reir sin pensar en nada?. Sufría por no poder encontrar a ningún conocido ni a ningún pariente por parte de Vallés o de Almudévar."Estaba disgustado conmigo mismo". Se encontraba muy solo, pero le consolaba la señora Vicenta, que se desvivía por él. No tenía apetito y la señora se sentía triste, y él al verse querido por ella, intentaba ser más amable.

Están madre e hijo, enterrados en el cementerio de Huesca, pero Jesús, sacerdote de la Parroqia de San Pedro el Viejo también de Huesca, colaboró con los arquitectos medievales, en la Torre de tal iglesia, al crear en ella  un cementerio o más bien un lugar que mira al cielo. Él fue el cementerio –cielo de sus difuntos durante toda su vida, porque consagró su vida al sacerdocio, para estar unido a su madre y a su hermano y en su piso tenía todos los escudos de sus antepasados, que los tenía unidos a la vida de su madre y de su hermano con la vida superior del cielo. La Torre de San Pedro el Viejo, le hizo recordar las alturas del cielo y si van ustedes por allí, verán cómo están sus muros con santos enmarcados y objetos litúrgicos que hacen mirar hacia arriba y tratar de ver en lo alto a la madre y al hermano de Jesús Vallés. Yo cuando paso por San Pedro el Viejo de Huesca, entro en su Torre, que me recuerda a los mártires de la Guerra Civil.

sábado, 16 de agosto de 2014

A una poetisa



Aquella Mariví, de apellido desconocido, cantaba:”Mi novio cuando fuma, me tira el humo, me tira el humo en el jardín de la hierba buena”. No me acuerdo de más frases de aquel disco rayado, sólo recuerdo que en alguna de sus vueltas sobre el disco, la aguja saltaba de pista a causa de su deterioro y en llegando a aquello de “me tira el humo me, me tira el humo me….no acababa por repetirse “¡ay Mariví,  Mariví, maravilla de mujer, del barrio de Santa Cruz, tu eres un rojo clavel”. Después de tantos años, aquel traqueteo me sigue martillando en la cabeza y aquella aguja, en este caso desobediente a la “voz de su amo”, me sigue rayando la sensibilidad, como rayando cada vez más el disco, al repetir “me tira el humo, me tira el humo”, pero sin decir que “en el camino de la hierba buena”. Aquella  Mariví, que ahora estará como un salmón ahumado por el humo de la pipa o del cigarrillo, extremo éste que el disco renqueante no aclaraba, ahumada o embalsamada por el aroma de la hierba buena, debía ser una carátula de un romanticismo de salón o de jardín programado. ¡Tú, Mariví, no eres carátula sino libélula de un lugar, donde las hierbas son buenas en los prados y en las selvas y las que no son buenas, son bellas; flotas por el lugar como los humos que surgen de chimeneas elegantes y gigantes y “prexinan una vida” cuando la luz “s´en ye ida; calor, sólo restan  purnas y purnallos, cansos s´aposientan”. “La brasa se apaga y ves con tristeza sólo la ceniza esparcida en tierra”. El humo todo lo impregna y la libélula vuela y se renueva, aquel en el invierno y ésta en el verano, formando parte de la poesía, de tu poesía, que como la savia lo hace por los troncos, así circula por tus venas y como las “chispas, plumas y bolisas” brincan de esos mismos troncos; así brotan de tu boca las palabras altoaragonesas expresando belleza y dignificando la “fabla” aragonesa.

Tú no eres carátula,  no te sometes a la férula de la prosa y no podrá ponerte presa en su ergástula, porque te escaparás como huye el humo por las chimeneas o por las ventanas la libélula, lula, lula, lula….lula marividiana. 

viernes, 15 de agosto de 2014

Berbegal, observatorio del Somontano

Blasón de los Cavero, localidadad de Sietamo ( Huesca ). Año 1800.


Cuando voy por el monte de Las Valles de Siétamo, al Sur-Este veo o más bien hace siglos que nos está mirando al Somontano de la Sierra de Guara, un enorme Tozal Redondo. Se encuentra a cincuenta kilómetros de Huesca y unos treinta y seis de Siétamo. Tozal en aragonés, quiere decir Cabezal, porque aquella mole es como una enorme cabeza, que también algunos la conocen como Gran Roca Redonda,  que domina un dilatado paisaje, entre los ríos Alcanadre, que pasa por el vecino pueblo de Pertusa y al oriente, el río Cinca, que corre por Barbastro y por Monzón. No es el nombre de Tozal Redondo una expresión nueva, pues existen varios entre otros,  uno que se encuentra al lado mismo de la carretera N-240, entre Huesca y Siétamo. Es más pequeño el Tozal de Siétamo que el de Berbegal, porque éste es una cabeza histórica de las más importantes del Reino de Aragón. Pero no sólo se encuentra esta definición de colinas, coronas, cerros, montes en lenguas románicas, derivadas del latín, sino en lengua árabe. Almudévar quiere decir  “La Redonda”,  definiendo con este nombre la Colina o la Corona Redonda, sobre la que se asienta la Virgen de la Corona en la Villa de Almudévar. Llaman también a este accidente geográfico  Cerro  de Berbegal, de forma redonda, de unos 520 metros de altura en la Hoya de Huesca, muy próximo  a Barbastro y a su lado pasa la Vía Romana que iba de Caesar Augusta a Tarraco o Tarragona. Por este lugar tan original pasa el Meridiano de Greennwich. Cuando te encuentras en lo alto de la circunferencia, por la que se observa un enorme paisaje, desde el que se pueden contemplar, dicen que más de setenta poblaciones y por arriba la Sierra de Guara y elevado como Berbegal, el Monasterio del Pueyo de Barbastro, te entra en tu cerebro una impresión de grandeza de Aragón. Los barbastrenses salvaron dicho Monasterio de la Desamortización de Mendizabal y de su destrucción,  como ocurrió en el Monasterio de Montearagón. También estos monumentos, a saber el Pueyo de Barbastro y  el Monasterio de Montearagón, están montados sobre dos tozales o cerros redondos. En medio del desequilibrio que se apodera de uno en los bordes superiores de la meseta  de Berbegal, se siente un poder divino, que influye sobre los hijos de Berbegal, pues parece que el Meridiano de Greenvich, que pasa por dicho Cabezón Comarcal, le transmite una fuerza superior. Ahora son cuatrocientos ochenta y seis los habitantes, que viven en esa eminencia  de quinientos doce metros  de altura. Por el Oeste   pasa por  Pertusa, el río Alcanadre y por el Este, por Barbastro y Monzón el río Cinca. El Peñón de Muyed es un menhir druídico, que se encuentra muy próximo al gigantesco Tozal, mientras en sus bases hay excavadas cuevas troglodíticas.
 Berbegal tiene como Patrono al antiquísimo San Victorián, que por más arriba, regía el Monasterio más antiguo de Aragón, pues entre sus fieles está un grupo de Infanzones, ligados con la raza germánica de los godos. Se emociona uno al ver la iglesia parroquial, empezada a construir en el siglo XII presidida por la Virgen Blanca, que es un Monumento de Interés Artístico Nacional. Pedro I cedería dicha iglesia a la  Diócesis de Huesca. En 1571, pasó a Lérida y en 1955, volvió a Huesca. Parece que en Berbegal, se abrazan las Virgenes del Pueyo, que en 1099, ya estaba en manos cristianas, con la Virgen Blanca y al notar la falta del Frontal de Berbegal, que se encuentra en el Obispado de Lérida y dicho Frontal está relacionado con la Virgen de Sigena. Los hijos de Berbegal están emocionados con la belleza del Frontal y están reclamando siempre su devolción a Lérida, para que los proteja, desde  la iglesia de Santa María la Blanca. En lo alto de Berbegal se encuentran pozos, aljibes y bodegas para que sus primeros pobladores pudieran suministrarse de agua y de vino. Y en aquel Tozal Redondo vivieron, desde los hombres primitivos, que en ciertos años, llegaron a ser más de mil hasta los cuatrocientos ochenta y seis, que sobre él gozan de la visión de paisajes serranos y de montes de unos sesenta o setenta pueblos, entre los que se encuentra Monzón.
Aquel Tozal o Cabezal ha albergado cabezas y vidas de muchos hijos suyos. Estuve invitado a contemplar la casa natal del que fue Presidente del Servicio Nacional del Trigo, es decir del Señor Cavero. Y al contemplar su vivienda, vi en una biblioteca una colección de libros con tapas de cuero amarillo y con letras entre sus páginas, impresas por antiguas imprentas. Sobre el Portal de su Casa, se exhibe el escudo de Cavero, con sus campanas sin badajo y dentro de la casa se goza de salones, con sus paredes adornadas por cuadros, que representan unas veces Vírgenes y Santos y en otras, caballos de lujo, de tiempos posteriores. En lo más alto de la casa, se encuentra un enorme salón,  construido hace muy poco tiempo al estilo clásico, desde cuyas ventanas se goza con amplitud del elevado paisaje de Berbegal.
Son muchas las obras de arte, conservadas en la casa, pero me impresionó el recuerdo de un cuadro, en que dos cabezas de caballo, me emocionaron ya hace unos dos o tres años, en que visité esa noble casona y que al volverlos a ver en este mes de Agosto de 2014, me pareció que sus ojos me reconocieron por su mirada.
 La dueña de la Casa de Cavero de Berbegal, Gloria Cavero, hija del antiguo Jefe del Servicio Nacional del Trigo, que contribuyó a la alimentación del pueblo español después de la Guerra Civil, nos mostró hasta el último rincón de esa Casa noble y de personas trabajadoras, con una amabilidad  extraordinaria y una educación recibida en el Capital de España. Los dos hijos que la acompañaban con su sobrina Carla, estaban impregnados de la belleza de Berbegal. De la Casa con el escudo, basado en el del Conde de Sobradiel, salimos a la calle y justamente enfrente de su noble puerta, entramos por otra, en un espacio amplio de paredes muy altas, revestidas todas ellas por verde yedra, que llegaba hasta las alturas de la pared. En algunos espacios estaban rodeadas por arbustos que mostraban sus flores de variados colores. ¿Qué misión tendría en tiempos pasados este espacio?. No lo sé, pero había un cubierto, donde tal vez se encerrara alguna máquina de uso agrícola. Ese día se acogía a su techo un automóvil descapotable, que había venido de Madrid, conducido  por un señor de pulso fuerte, que era amigo y pariente de la familia Cavero. Salimos de este gran jardín y a escasos metros penetramos en un lugar asombroso, donde en tiempos se encontraron las cuadras de caballerías, que se empleaban para hacer labores agrícolas. Hoy por su parte posterior se alzan edificios, pero su parte anterior, es un mirador maravilloso, al cual yo tenía miedo de aproximarme, porque me  parecía que perdía el equilibrio.
Al ver este cielo aragonés, que parece identificarse con el auténtico cielo, por ejemplo al contemplar el Monasterio del Pueyo de Barbastro, uno piensa que aquí en este pueblo,  ha tenido que haber personas que  se han intelectualizado y que han adquirido un espíritu nuevo. Y se acuerda uno de Jaime Callén, de Romualdo Doz y Porras, de Francisco Guarga,  de Joaquín Escartín y Carrera y de Loenzo y de Miguel Cavero. Pero al contemplar todo ese paisaje, en el que se ven pequeños pantanos, llanuras y montañas, que invitan a pasear por ese mundo maravilloso, me acuerdo de Mariano Bielsa y Latre,  conocido como “Chistavin de Berbegal”, que fue un famoso andarín aragonés, que se hizo famoso por sus andanzas. El veía los pueblos desde los bordes del  Tozal de Berbegal y desde aquellas alturas,  se lanzaba a recorrerlos.
En este día se me hace especialmente sensible el recuerdo de Cavero,  el del Servicio Nacional del Trigo, al que conocí, someramente, a través de mi amigo y pariente Ramonito Felipe Cavero. Igualmente conocí a través de Cavero de Siétamo a su pariente Cavero de La Perdiguera,  de donde procedían Cavero de Berbegal y Cavero de Siétamo. En la visita que hicimos a Cavero de Berbegal, ya hace unos años, nos acompañaron a ver la fabulosa casa de Cavero de La Perdiguera, que no pudimos ver por dentro, porque sus dueños vivían en Zaragoza.
No puede uno marchar indiferente de Berbegal, sin sentir tocado su corazón y su memoria por el templo románico de Santa María la Blanca, y por las ermitas de San Gregorio y de Santa Elena. No puede uno marchar sin recordar aquellos pensadores y guerreros del Temple, porque allí se ven las ruinas de un edifico, que dicen perteneció a la Orden del Temple. Tiene uno que recordar los problemas que ha padecido la tierra aragonesa, buscando el agua, que da vida, al beber en la fuente de San Gregorio, con su lavadero y abrevadero del siglo XVI .Siente uno el dolor de este pueblo, unido hace ya siglos desde Huesca con Ilerda,  hoy con una separación del Frontal de Santa María La Blanca, que en lugar de unir, separa. Han sido varias las razas de hombres que se han unido a lo largo de los siglos, pero no podremos olvidar el pueblo ibero de  “Las Coronas”.
Al llegar a Berbegal, aparcamos muy próximos al árbol que en primavera, todos años plantan los mozos en la Plaza. Cada primavera,  con una constancia secular los jóvenes van cambiando cada año el chopo viejo por un esperanzador chopo joven. Es que tiene la juventud esperanza en el futuro. Es curioso como el último árbol plantado está exhibiendo hojas verdes en sus alturas. Hay una fe en el pueblo en el futuro de Berbegal, porque quieren que la producción agrícola y ganadera se complemente con la industrial, que por el oriente, hacia Barbastro, Monzón y Binéfar se va desarrollando. Nos falta en Aragón que el Gobierno Central, se preocupe  de traspasar los Pirineos, pues las Regiones vecinas de Cataluña y Vascongadas, los pasan por Irún y por Gerona y esta tierra que mira al cielo desde Berbegal, está casi incomunicada con Europa.
 Había en Siétamo dos escudos de Cavero iguales, uno en casa de Domingo  Cavero, el descendiente directo de Casa Cavero de La Perdiguera y otro en la Casa de Cavero de la Calle Alta, en que se quedó a vivir uno de los hermanos Cavero, que vinieron de La Perdiguera. Ramón o Ramonito,  como todavía lo llaman algunos amigos, que vivió en Casa Cavero de la Calle Alta, me confirmó la llegada a Siétamo del heredero de Casa de Cavero de la Perdiguera, que venía a  Siétamo a saludar a su pariente Domingo Cavero. Los mismos habitantes de Casa Cavero de Bergegal, me llevaron a contemplar la de Laperdiguera, donde en aquellos momentos,  no estaba nadie. El escudo de Siétamo, fechado en 1806, es muy  completo y según Ramón de Casa Felipe Cavero, los que colocaron dichos escudos, pidieron permiso al Conde de Sobradiel y de Gabarda.
Estos días del mes de Agosto de 2014, invitados los Almudévar de Siétamo por Carmen Cavero, a la que se encontró en Huesca mi hijo Mariano, fuimos a visitar por segunda vez la Casa y la familia del Cavero, que hace años trabajó por los españoles con el Servicio Nacional del Trigo. Igual que los Cavero se emocionaron hace unos años ante la presencia del escudo de Cavero, los miembros de mi familia,  que llevamos en el interior el apellido de Cavero, nos emocionamos desde la alturas de Berbegal, con aquel territorio aragonés, que gracias,  entre otros a Joaquín Costa, se ven extensiones de tierra regadas por el agua del río Cinca que pasa cerca de él.
Queda poca población en esas históricas y bellas tierras, pero se nota la proximidad de la industria, a través de Binéfar, de Monzón y de Barbastro. Y esto es lo que debemos tratar de conseguir para nuestra tierra,  que contemplamos desde la corona de Berbegal.
Por el Oriente sale el sol y por el oriente se ve que puede llegar la Industria a nuestras tierras, pero hace falta un Gobierno Central, que una mediante ferrocarriles y autovías a Zaragoza con Francia , a través del Alto Aragón.Hace ya muchos siglos que el Emperador Carlomagno, estuvo a punto de conquistar Zaragoza. Si ahora se unieran con Tolosa, se crearía un importante núcleo industrial europeo. Que Cataluña siga con Port Bou y Vascongadas con Irún, pero que a Aragón, acordándonos de Carlomagno, le abran puertas en el Pirineo.

La familia de Cavero, tenéis un lugar cerca del cielo, que mira a la Virgen del Pueyo, pero os haría todavía más felices la comunicación con Francia,  para que penetrara en Aragón una industria moderna. 

martes, 12 de agosto de 2014

El gato pardo



No conozco exactamente el número de habitantes, que en mi pueblo residen,  pero ahora tengo más dudas que nunca, porque desde lo que  he observado estos días en un entierro, he de considerar también como vecinos moradores, a aquellos seres, no humanos, que manifiestan  su cariño  a otros seres vivos, como por ejemplo los gatos y no solamente a los seres humanos.
Hace unos ocho meses murió el tendero de  Siétamo, al poco tiempo de retirarse de tal oficio, con el que tenía a la gente del pueblo muy contenta y satisfecha. Era ya mayor y como se encontraba con la única obligación de cultivar su  huerto, de cuya faena le sobraba mucho tiempo, se dedicó a arreglar su casa, dejándola muy elegante y arreglada, a tomar el sol y a cuidar a su gato con más mimo que cuando su trabajo se lo impedía. Casi  yo, ni conocía al gato, porque casi no salía de casa, donde supongo que tendría algún rincón, para acostarse sobre alguna almohada, se subiría a alguna de las numerosas ventanas para tomar el sol y estaría siempre satisfecho de los alimentos que le daría, su dueño para alimentarlo.
¡Qué feliz vivía el gato pardo!,   pero   casi por sorpresa, le enfermó su dueño, tuvo que espabilarse  para comer y por fin, vio jaleos por su casa, enterradores por el pueblo, hasta que  el coche mortuorio llegó  a la iglesia, mientras él se fijaba y nadie se daba cuenta de su nerviosismo. Después de enterrado, en poco rato desapareció la gente y todo el movimiento del entierro y ya no volvió a ver más a su querido compañero de la vida.
Yo, que antes no conocía casi al gato pardo, lo empecé a ver con más frecuencia, pues cuando  en las  puertas de algunas casas, estaba alguien, acudía  a pedir, con cariñosos maullidos, que le dieran comida y muchos se la daban, porque no se sabían resistir  al cariño con que el animal la pedía. Otras veces, cuando me marchaba del pueblo, ya no lo veía.
Pero aproximadamente,  a los ocho meses del entierro del tendero, hubo otro  en mi pueblo, el de una señora muy mayor y muy respetada por todos, tanto es así que al mismo acudieron más de treinta sacerdotes. Se congregó en la Plaza Mayor, una enorme multitud, de tal forma que no todos los asistentes pudieron entrar en la iglesia. Al ir a entrar yo mismo en ella,  vi al pobre gato pardo, entre toda la gente y al salir, se había subido sobre el respaldo de piedra de los bancos de la Lonja, donde tristemente maullaba como si recordase el entierro de su antiguo dueño y esperase tal vez volverlo a ver.
 La gente,  extrañada lo miraba con cariño al ver que no se asustaba de la multitud y uno me  preguntó:  ¿qué hace aquí este gato pardo? Y yo le contesté: es que hace poco se murió su dueño y  le parece que lo va a encontrar resucitado.



sábado, 9 de agosto de 2014

De Basilio Lanzarote, hasta el pasado y el futuro

Restos de la muralla de Sietamo ( Huesca )

En Huesca nos conocemos muchos hombres y mujeres, pero con un conocimiento superficial, que nos impide leer las vivencias de su pasado. Yo conocí a Basilio, el dueño de un Bar, que ofrecía sus servicios a los oscenses y concretamente a mí mismo, que ejercía de veterinario en los ganados de los clientes de Casa Escartín, que se encontraba al lado del Bar. Era Basilio un hombre alto y moreno, con unos ojos negros de mirada intensa, que ha dejado en herencia a sus hijos. Al contemplar aquellos ojos oscuros, yo me preguntaba de donde procedía su origen humano, si de Francia o del Sur. Pero llegué a conocer sus orígenes, que provenían, como expresaba su apellido, de la nobleza anglo-francesa. Tenía él,  sus padres, hermanos y numerosos parientes, como apellido, el de LANZAROTE. Era un apellido de origen inglés, pero de la Bretaña Inglesa, situada en Francia.  Y al estudiar este apellido, se da uno cuenta de la larga historia de los nobles herederos de LANZAROTE, que participaron en la Historia de España. El Lancelot inglés que servía al rey Arturo, llevó a Francia el apellido Lanzarote y con el apellido Lanzarote, siguió al Rey Arturo en la búsqueda del  Santo Cáliz en Jerusalén. Pero en el siglo III llevaron el Santo Cáliz a Huesca y de aquí, al llegar los moros, por todo el mundo se escucharon leyendas, que hablaban de la presencia de esta joya por los Montes Pirineos. ¿No vendría Lanzarote al Alto Aragón a buscar el Santo Cáliz?.
Como escribo en el artículo “Desde Carlomagno, ha habido una atracción entre Tolosa y Zaragoza”.”No cabe duda de que a pesar de la comunicación continua entre los aragoneses del Sur y los norteños (paradoja) del Midi, no se pudieron comunicar los adelantos técnicos ni las ideas, igual que si el terreno hubiera sido llano, sin dificultades”. Y a pesar de las enormes montañas que dividían a Aragón del Midi Francés, el Rey Ramiro el Monje rezaba en el Monasterio de San Ponce de Tomeras, al sur de Francia y “el Conde de Aranda, Barón de Siétamo, además de ser Embajador en París, tenía el apellido pirenáico de Abarca, nacido en Siétamo y por amor a esos Pirineos, iba a tomar las aguas, a un Balneario del Midi –Francés”. A pesar de esas dificultades territoriales de los Pirineos, “la comunicación entre los aragoneses y los del Midi, no pudo comunicar los adelantos técnicos ni las ideas, igual que si el terreno hubiera sido llano, sin dificultades”. Hasta en  estos momentos, se oponen en Francia a la comunicación por autovía y ferrocarril con Aragón.
El Alto Aragón,  a pesar de las dificultades de la Montaña, quedó lleno de hombres y mujeres con apellidos franceses, como Lapetra o Lapetre, Laglera, Casaus, Casasús, Casayús, Morlans y multitud más de ellos. Entre los que más nobleza poseían, se encuentra el de LANZAROTE, ligado con el inglés Lancelot. A pesar de la fama histórica de Lanzarote, todavía hay algunos que no se acuerdan del origen pirenaico-francés de su apellido Lanzarote y emparentado con el inglés. Carlomagno ya quería en aquellos tan viejos tiempos, unir a esos diversos pueblos en un Imperio Común.
Por el Camino de Santiago caminaban ingleses, franceses y españoles, que contaban múltiples leyendas de sus países de origen como la del rey Arturo y la Mesa Redonda con su caballero Lancelot en busca del Santo Grial.
Yo conozco, desde hace multitud de años a Lanzarotes. Me acuerdo de Basilio Lanzarote, que trabajaba en el Bar de su nombre, en el Coso Bajo, al lado de Casa Escartín, pero a Basilio lo conocí, hace muchos años en Siétamo, donde trabajó ayudando a su hermano pequeño Luis en la confección de un colchón de lana, pues era colchonero. Pero no estaba solo Basilio con Luis, sino que formaban un grupo de hermanos de ocho. Carlos, hermano de Nelia Lanzarote, trabajaba ya de muy joven, ayudando a su padre Basilio en el Bar.
Está muy claro que los  Lanzarote vinieron de Francia en tiempos de Carlomagno y según Nelia, sus antepasados vivieron en un pueblo del Alto Pirineo, al lado del Imperio de Carlomagno. Y los hombres de tal apellido, han sido siempre personas inteligentes y trabajadoras, pues yo he conocido al médico oscense Lanzarote. Basilio era primo hermano del carpintero José María Lanzarote,  de la calle de San Martín o de los Tocinos. El hijo de José María, era carpintero, pero en él dominaba el arte. Cuando yo volví, después de la Guerra Civil a Siétamo, me arregló un antiguo armario, que exhibía los escudos de Almudévar y el de los Azara de Barbuñales. Yo no sé si tendría parentesco Lanzarote con alguna familia  de Siétamo, porque en la Calle de Agustina de Aragón, todavía conservan los carpinteros Lanzarote, una casa, desde viejos tiempos. Este Lanzarote es un gran artista en pintura al óleo y yo conservo en mi casa, un cuadro suyo, que representa el Salto de Roldán, General de Carlomagno. Parece que su sensibilidad le condujo a pintar un recuerdo de sus orígenes carolingios. Su primo hermano Carlos conserva en cuadros de José María, escenas que recuerdan la Historia del Alto Aragón y me dijo que sus antepasados vivieron en Biel, entre Salto de Roldán y  Roncesvalles. El pintor y carpintero José María tuvo un hijo, que es un talento en Historia y trabaja en ocasiones en la Universidad de París y en varias otras. No estaría mal que él me condujera por la historia-leyenda de los Lanzarotes.
Si esta tierra de Aragón fue la de los Carlomagno, Roldán y Lanzarote, fue su Emperador el que creó la Capital de Europa en Aquisgrán  y “quiso unir el lado Sur de los Pirineos” a ese conjunto de naciones europeas, que después de muchos siglos, se está intentando que no fracase la Gran Nación Europea. Carlo Magno quiso incorporar en el Imperio Europeo a esas tierras separadas por los Pirineos, de Francia”. Y en su celo se presentó en las puertas de la ciudad de Zaragoza, para unir el imperio.
 Fue este un periodo de guerras contra Carlomagno, pues en Navarra, en el siglo XIII, se escribió un Cantar de Roncesvalles y en hojas de ese Cantar, se escribe “como Carlomagno estaba revisando restos mortales de muertos en la Batalla de Roncesvalles y como reconoció a Roldán al encontrarlo y contemplar todos los restos cadavéricos de alrededor, se le escapaban las lágrimas”.”El Cantar de los Infantes de Salas, ermita situada  en el Monte de Huesca, por su proximidad a Huesca, no se puede dejar de ver la influencia de la Epica Francesa en el Cantar de los Infantes de Lara y en el Cantar de Roncesvalles”. No dejan de verse en esta Marca Hispánica, las aventuras de los Príncipes y de los Pares de Francia. Al contemplar la afición a buscar el Santo Cáliz, se mezclan héroes de varias nacionalidades, como Lancelot el inglés, convertido en el Lanzarote francés.
La dignidad de Carlomagno no le dejó perder la Marca Hispánica del Imperio Europeo, con capital en Aquisgrán, pues en lo más duro de las guerras en las que luchaba en y debajo de los Pirineos, le avisaron de una rebelión de alemanes en el Norte, que le hicieron perder la Marca Hispánica. En esas luchas se  distinguió  Roldán,  que dejó recuerdos históricos en Navarra y en Aragón, que lanzó su espada sobre una roca en el Valle de Ordesa, produciendo la famosa Brecha de Roldán. Encima de Huesca se encuentra el Salto de Roldán y en Villanueva de Sigena, hay un cuadro donde baja el cadáver del caballo de Roldán en la corriente del río.
En la Marca Hispánica, en que luchaba Carlomagno por la unificación de Europa, resalta el Santo Grial, que hoy día, está una imitación suya sobre un altar. El Grial es una bandera visionaria y mística de los misterios divinos. En su búsqueda se oponen a los triunfos de la Caballería terrestre, la búsqueda transcendente de la Caballería celeste. Y en esta búsqueda del Santo Grial, fracasó el líder mundano LANZAROTE.  En un artículo mío escribo: “De Lanzarote se cantó un romance que se hizo muy popular, tanto que Cervantes lo publica varias veces, en el Quijote, cambiando a Lanzarote por Don Quijote”.
Sigue así: “Nunca fuera caballero -de damas tan bien servido-como fuera Lanzarote cuando de Bretaña vino- que dueñas cuidaban de él-doncellas de su rocino.- Esa dueña Quintañona-esa le escanciaba el vino.- La linda reina Ginebra- se lo acostaba consigo-y estando el mejor sabor-que sueña no había dormido-la reina toda turbada-un pleito ha comunicado:-LANZAROTE, LANZAROTE,-si antes hubieras venido-no hablara el orgulloso-las palabras que había dicho-que a pesar de Vos, Señor, me acostaría contigo-Ya se marcha LANZAROTE de gran pesar conmovido,-se despide de su amiga-pregunta por su camino”.
Pero LANZAROTE  no ha olvidado sus gloriosas,  amorosas y guerreras aventuras del pasado, sino que el esposo de Nelia Lanzarote, quiere exhibir al público que acude a su florido Bar, la muralla de la Villa de Siétamo, que fue gobernado por el Conde de Aranda. Quiere recordar para que nos acordemos en el futuro de LANZAROTE, escalando murallas guerreras gozando de la Paz de un Restaurante Bar, como el del matrimonio de Rodríguez, hijo de una dama francesa y esposo de Nelia Lanzarote. No se olviden los ciudadanos que de la misma forma que “Quitañona le escanciaba el vino a LANZAROTE”, el matrimonio de Rodríguez y de Nelia LANZAROTE, escanciarán el suyo.   


lunes, 4 de agosto de 2014

Mi hermano Luis, viajó a Guinea Ecuatorial



En 1898 tuvo lugar la independencia de Cuba, última de la colonias españolas en América y poco antes, hacia el año de 1845, la Reina Isabel II, publica la Real Orden por la que autoriza el traslado a la Guinea de todos los mulatos y negros libres de Cuba, que voluntariamente lo desearan. Se estaba acabando el dominio español sobre los países americanos y parecía que la Reina de España, siguiendo el deseo de los españoles, quisiera seguir colonizando otros países africanos. Nuestros vecinos portugueses entre los que destaca Fernando Po, fueron los primeros que exploraron el Golfo de Guinea y colonizaron las islas de Bioko, Annobón y Corisco en 1494, pero tras los tratados de San Ildefonso (1777) y el Pardo (1778),se cedieron a España esas islas, con derechos de libre comercio en el sector del Golfo Pérsico. Estos derechos los obtuvo España cediendo a Portugal la colonia de Sacramento.
La parte continental o Río Muni, por un tratado firmado en París, pasó a ser colonia en 1900. La independencia se proclamó en Octubre de 1968, llamando a la nación: República de Guinea Ecuatorial. En Septiembre de 1968, se eligió al primer presidente de Guinea Ecuatorial, con el número 126 en la O.N.U. Este Presidente fue Francisco Macías Nguema.
Macías fue un dictador, que concentró todos los poderes del Estado y llegó a realizar una represión implacable. Más de cien mil personas tuvieron que huir de Guinea, muriendo unas cincuenta mil que permanecieron en su  País y unos cuarenta mil fueron condenados a trabajos forzados. Guinea cayó en la ruina y la religión católica, que había sido transmitida al pueblo, la reprimieron, llegando a cerrar el sistema educativo en 1975 y el culto católico prohibido en el mes de Junio de 1978.  
En estos tiempos mi hermano Luis, a bordo de un barco mercante llegó a Guinea, que como escribe en sus “Divagaciones Toponímicas”, dice “Entre los países árabes que he visitado por razón de mi profesión, se cuentan entre otros, Mauritania, República del Sahara, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Egipto, Arabia Saudita, Kuwait, Irak, Yemen…En todos ellos llamaba la atención mi apellido y aprovechaba la circunstancia para preguntar en todos, cual era su significado”. Pero no menciona en su relación la nación de la Guinea Ecuatorial. En los países citados se le planteaba la traducción de nuestro apellido Almudévar, al castellano desde el árabe, que es el Tozal Redondo o la Corona Redonda, pero en Guinea se encontró, al visitar esas pobres aldeas, que allí se había practicado el catolicismo. En una aldea los morenos, con sus ideas religiosas perseguidas, le enseñaban los cálices y las ropas litúrgicas, como la casulla y el alba, que tenían arrinconadas, sin poder gozar de la celebración de una misa. Se lamentaban y le decían que celebrase ese sacrificio, pero él no podía porque no era sacerdote, pero se acordaba de las misas a las que asistía en la Compañía de Jesús, en Huesca, con sus compañeros los Congregantes Marianos y se llenaban sus ojos de lágrimas. ¡Cómo se dio cuenta de la dictadura a que estaban sometidas  aquellas pobres gentes!.
Mi hermano marchó de Guinea, pero en este País siguió la dictadura, al ser juzgado y ejecutado por su sobrino, el teniente general Teodoro Obiang Nguema, que se apoderó del poder de Macías. En el año de 1996 los norteamericanos, comenzaron a sacar petróleo. Esta circunstancia debía de haber concedido a la población mejores condiciones de vida, pero esa riqueza ha abierto cierto reconocimiento internacional al País. Esa producción de petróleo  hace de Guinea el tercer país productor de Africa, pero sus habitantes son esclavos de una dictadura. Mi hermano Luis, al marchar de Guinea, soñó con ver su País español, más democrático y más feliz, pues dejó de navegar y se colocó en un puerto privado de Bilbao. Allí era feliz con su esposa Pilar Arnal y con sus hijo Manuel y sus hijas Marina y Natalia. Pero en estos días que transcurrían felices, escuché por la radio la noticia de la explosión del puerto, que dirigía Luis, por la ETA y a continuación, telefoneé a Luis y se lo dije. El no se había enterado y se llevó un disgusto, causado por fuerzas antidemocráticas, como las que él había experimentado en Guinea Ecuatorial. Luis volvió a navegar, se jubiló y murió primero la bella y bondadosa María Pilar y Luis se vino a vivir a Huesca, donde ha dejado maquetas de barcos a toda su familia. Aquí, en Huesca estuvo acompañado por su divina hija Natalia, hasta que murió. Hoy .gracias a Dios, son felices su hijo y sus dos hijas y los dos nietos de Luis, hijos de Natalia y de Juanma y él descansa acompañado por María Pilar en el cementerio de Siétamo.
Luis, al recordar lo que vio en Guinea, se dio cuenta de que la democracia es perseguida en todo el mundo, pues en España recibió el dolor del atentado contra su puerto de mar y contra su espíritu familiar.

Pero queda el consuelo de ver que si aquí nos hemos librado de la dictadura, tenemos el disgusto de enterarnos, que en un diario del 29 de Julio de es este año de 2014, aparecen, noticias que entristecen de la vida miserable que viven los guineanos. Todavía rige la pena de muerte y Obiang, califica de injerencia neo colonial las peticiones de supresión de la pena de muerte. Siendo Guinea el tercer país africano de producción petrolera, casi todos los ingresos van a parar al poder de Obiang y de sus familiares.  En tanto los guineanos viven en la miseria intelectual y espiritual, porque Obiang piensa que si el pueblo tiene dinero, demandará educación y cultura; si Guinea adquiriese cultura, demandaría la libertad y si esa libertad llegase, desaparecería la dictadura.

domingo, 3 de agosto de 2014

Manolo el del Bombo


Es Manuel Cáceres Artesero, el cuarto hermano  de  seis, de los que cuatro son hombres y dos mujeres. Sus padres procedían de la Mancha, que para algunos es una zona de España, llena de viñas, en las que se recogen miles y miles de litros de un vino que alegra los corazones. A algunos les suena la Mancha como un territorio alejado de Aragón, pero eso no es cierto, porque hace unos quince días estuve en Daroca, de la provincia de Zaragoza y me llevaron a visitar la Laguna de Gallocanta, que se encuentra  al lado de Guadalajara, que es una provincia de la Autonomía de Castilla-La Mancha. Por aquellas tierras pasó el Cid Campeador, que iba con sus guerreros a Valencia, ciudad a la que también ha ido a parar Manolo el del Bombo. ¡Cómo se veía en él, Manolo el del Bombo y como les  unía  el patriotismo de un hombre guerrero en sí mismo y el de un hombre que fomenta el pacifismo de los jugadores y aficionados al fútbol!. José María y Angelita eran los padres de este grupo de personas alegres, buenas y simpáticas y vinieron desde Ciudad Real hasta Huesca. De las tierras quijotescas de Ciudad Real, llegaron a las tierras laurentinas, donde Manolo, quedó enamorado del espíritu festivo de los oscenses en esas Fiestas de San Lorenzo. Llegaron a nuestra ciudad el año cincuenta y seis y a Manolo se le encendió la sangre al contemplar los dances de los danzantes y él, que necesitaba repartir el entusiasmo que tal santo producía, se cogió un bombo el año de mil novecientos sesenta y ocho, con la edad de diecisiete o dieciocho años y él iba saltando y haciendo sonar el bombo por las calles de Huesca, en aquellos días de Fiestas, que meten la esperanza en los corazones, de los que siguen a San Lorenzo y a sus danzantes. Algunos como no tenían la costumbre de ver golpear y de oír sonar la maza sobre la piel del bombo, le preguntaban que si estaba loco. Y loco estaba, pero no era una locura patológica, sino una locura de alegría en que se mezclaban la devoción a San Lorenzo y el sudor de su joven cuerpo, que unía en su persona, compuesta por alma y cuerpo, la alegría celeste de San Lorenzo con la alegría de los jóvenes, que después de trabajar durante todo el año, sentía la llegada de los danzantes, que  bailaban:  “San Lorenzo , San Lorenzo, en que buen tiempo has venido!”. Los hermanos contagiados por la alegría de Manolo, lo acompañaban y le daban ánimos para golpear, cada vez con más fuerza, el parche del bombo. También ellos se estimulaban, junto con el público de ser y de escuchar esa nueva danza oscense. Ese público que se entusiasmaba con “Manolo y el Bombo”, pensó en llevarlo a festejar las Fiestas patronales de sus pueblos y ciudades. Y Manolo fue primero a Binéfar, luego a Monzón, a Barbastro, a Fraga,  a Escatrón  en Zaragoza, a las orillas del Ebro, que tenían que pasar en barca. Esa aventura le llevó a visitar Cataluña, en ciudades como Gerona, Lérida, Calella, Masnou, Reus y Tarragona. Pero ese entusiasmo que fue capaz de extender por Cataluña, ya estaba popularizado por  Huesca, donde en una ocasión, fue acompañado por numerosos jóvenes a animar a los jugadores en un partido de fútbol  en Masnou. Llevaba el Huesca ya cuatro o cinco goles, cuando la gente se puso a gritar: ¡mas nou!, ¡mas nou!, pero él con el bombo incitaba a los oscenses a meter más. Manolo tenía que seguir viviendo su ambiente alegre y estableció el Bar de la Peña los Treinta, que empezó un año de esos de San Lorenzo. Luego se hizo cargo del Bar Gratal, en el centro de Huesca, y en ese bar puso en una de sus paredes la Peña de Gratal. Aquella vida era muy alegre,  pero se veía obligado por la “devoción”  del público, a extenderse por toda España y luego por el mundo entero. El año 1979,  marchó a la isla griega de Chipre, en los Mundiales del 82, que se realizaron en España, luego a Italia, a Méjico, Estados Unidos, Francia, Corea, Alemania y Sud- Africa. Fue contratado por Honduras para ir a Canadá; en Costa Rica se entusiasmaban al verlo y al oírlo. Es el único bombo que ha recorrido todo el mundo. Lleva Manolo con el Bombo, cuarenta y dos años, treinta y siete con la selección española, ocho mundiales y siete  eurocopas.

Hoy lo he visto en Siétamo, acogido por su hermano Santiago con todo el cariño del mundo, en este pueblo pacífico y tranquilo, en que su corazón se habrá relajado de las enormes tensiones que le producen los Campeonatos Mundiales de Fútbol, los europeos y todos los partidos de fútbol que ha amenizado, casi durante medio siglo. No puede permanecer mucho tiempo con esta tranquilidad, porque ya lo están esperando en Valencia, a doscientos metros del campo de fútbol de Mestalla. Lleva ya ocho campeonatos mundiales,  pero a él le gustaría hacerlo con doce. Se lo merece, como español, de lo que presume, porque lleva el escudo español en su pecho y la bandera nacional en la pulsera de su reloj.

Aún nos quedan las ranas

 La Grenota. No sé que tiene la rana, tan verde tan simpática, que cantando su cu-cú a las orillas del agua, hacía que el caballero con su c...