jueves, 4 de diciembre de 2014

Aragonés de antes y de ahora

Almonacid de la Sierra


Conocí a Lorenzo Morales, nacido en Almonacid de la Sierra en un Bar, cuyo dueño  cuida y ama la Fabla Aragonesa. Está situado dicho Bar en la carretera que sube desde Huesca a Jaca y por la que se baja a Zaragoza.  Y hablando con Lorenzo, me dijo que por esa misma ruta, hacia el Sur, se alcanza el pueblo de Almonacid de la Sierra. ¡Dios mío, qué nombre tan bello y  tan moruno, unido a la palabra Sierra!. Cuando me hablaba de él, lo llamaba con todo su cariño “mi pueblo”. Lorenzo Morales es un hombre fuerte de cuerpo y más de espíritu, pues su cuerpo se fortaleció en aquellas tierras serranas, que subían por la Sierra, hacia el cielo y descendían hacia abajo, hasta el fondo de sus bodegas de vino. Pero de esa aspereza del terreno, los hijos de Almonadid, obtenían desde siglos pasados, el aroma, el sabor divino, la fortaleza que le daba esa tierra y una energía a sus cuerpos y una visión de la vida, que alegraba sus espíritus, con un pequeño trago de buen vino. Lorenzo es y ha sido, uno de esos hijos de Almonacid, que él mismo declara que esas tierras que cultivaban eran  pobres e inclinadas, en las que tenía que hacer esfuerzos y sacrificios para “picarlas” con esas azadas, que ahora nadie roba, porque exigen sacrificio para usarlas.  No eran tan crueles las épocas de poda de las cepas y se convertían en épocas de alegría, aquellas en que se vendimiaban las múltiples uvas, de nombres que da gusto escuchar a Lorenzo, desde garnacha hasta la uva dulce, como el moscatel.  Aquella tierra parecía pobre,  pero producía una inmensa alegría entre los vendimiadores con la variedad de colores, como el tinto, el clarete, el rosado, el blanco y una variedad inacabable de ellas, que alegran la vista de los vendimiadores. El sabor dulce de aquellos mostos les alegraba la vida, que los hacía bailar para pisar esas uvas, que sacaban unos vinos, que lo largo del año hacen optimistas a los hombres.
Eran y son optimistas los hombres como Lorenzo Morales, porque la alegría de la vendimia los impulsaba a cantar jotas, pero no sólo este baile y este canto de Aragón, sino que en el mismo Bar de Avelino Artero, nos cantó tangos argentinos. Eran cantos nobles, fuertes, alegres y a veces tristes, que Lorenzo con su voz recia, nos hacía sentir una emoción, provocada no por el alcohol,  sino por el recuerdo de la hermandad entre argentinos y españoles. Tengo una fotografía de mi tío José María, vestido con ropa de gaucho y con un látigo en la mano, que le trajeron de la Argentina. Todavía conservo el bastón con su vara  escondiendo un largo cuchillo. Cuando vienen mis parientes argentinos, se lo enseño y al darles a beber un trago de vino de Aragón se les alegran los corazones.
Pero Almonacid de la Sierra tiene un pasado común con Siétamo,  no sólo con el vino, sino con la gloriosa figura de Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, Conde de Aranda.
La casa de estos Condes tenía su sede en Aranda pero heredó su corona condal, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, nacido en el el Castillo- Palacio de Siétamo. Don Pedro Pablo era el X Conde de Aranda, sino por sus cuatro costados, lo fue por la mitad, ya que su madre era catalana. Además de Conde de Aranda fue , Duque de Almazán, marqués de Torres de Montes, Vizconde de Rueda y de Broto, Barón de Gavín, de Trasmoz , de SIÉTAMO, Clamosa, Eripol, La Mata, Antillón y La Almolda, y señor del valle de Rodellar y de los castillos y villas de Maella, Mesones, Jarque, Tierga, Sestrica, Nigüella, Lucena de Jalón, Epila, Almonacid de la Sierra, Salillas, Lumpiaque, Urrea de Jalón, Almazarre, Ola, Los Certales y Pui de Cinca.

La vida  familiar de Aranda estuvo muy unida a Aragón, pues sus padres decidieron casarse en Sangarrén, buscando un lugar de su boda, que tuviese  lugar entre Zaragoza y Barcelona. El Conde de Aranda formaba parte de la Nación Aragonesa, pero era Hijo de España y buscaba la unión de toda ella. Se casó con una catalana y poseía una fábrica de bellos mosaicos, en Valencia, a cuyos obreros, en tan viejos tiempos, les dio la oportunidad de cobrar los retiros. Soñaba con hacer navegable el río Ebro, pero con su muerte en 1798, al hacerse la división de España en regiones y provincias, entregaron a Cataluña la desembocadura del río Ebro. Siendo Diputado de Huesca, recibimos en la Diputación, una carta en que un ciudadano de la zona de Tortosa, reclamaba el aragonesismo del Ebro, con lo que se hubiera proclamado la influencia mutua de Aragón con Cataluña, Valencia y Baleares. Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, con su esposa catalana, buscaba la unidad española. Por eso amaba a la catalana, hija del río Ibero.
 Almonacid de la Sierra y Siétamo, tuvieron un padre para el primero, porque al heredar el título de Conde de Aranda, se hizo cargo de su cultura y de su economía, y un hijo para Siétamo, porque nació en dicha Villa y asumió el nuevo título, al de Marqués de Torres de Montes y al de Barón de Siétamo. Fue el noble aragonés Pedro Pablo Abarca de Bolea, X Conde de Aranda, nacido en su Castillo- Palacio de Siétamo, con sus graneros y bodega como en Almonacid, donde pasó largas temporadas  y donde tuvo casa, bodegas y otros edificios, durante el siglo XVIII, pues murió en 1798. Don Pedro Pablo, tenía su Castillo-Palacio en Siétamo, con bodega y granero, edificando en 1740 un edificio, que se ha usado como granero hasta hace muy pocos años y en mi vida agraria, como yerbero. Pero al ocupar su título de Conde de Aranda, tuvo muchas  casas, bodegas y otros edificios en Almonacid de la Sierra y el Gran Palacio, centro del Condado de Aranda en Epila, donde fuimos muchos sietamenses a celebrar unos funerales el año de 1998. Está enterrado en San Juan de la Peña.
El ilustre militar y estadista, el noble conde de Aranda, tuvo multitud de casas, como acabo de decir, residencias bodegas y graneros por  Aragón. Durante el siglo XVIII, vivió en la Guerra de Italia, en Moscú, en Polonia y en París. Se tuvo que ocupar  al mismo tiempo de las bodegas, entre las que destacan las de Almonacid de la Sierra, que se encuentran bajo tierra y son de una enorme capacidad. Más tarde se han utilizado esas bodegas, como lugares en los que se celebraban meriendas y se hacían exposiciones de buen vino. Me imagino al hijo de Almonacid,  Lorenzo Novales, gozar en esas meriendas de ese divino sabor de los vinos de la Sierra, pero no sólo gozaba con el placer de beberlo, sino que complacía a los asistentes, que con él se reunían, con la belleza y filosofía de altura,  como la de Voltaire, haciéndoles oír sus poesías sobre el vino.

El Conde de Aranda, era un productor de vino, que hacía famoso por toda España y por el extranjero.
Mandaba Don Pedro Pablo lotes de vino exquisito a personajes famosos, como Voltaire. En 1773, recibió una carta de este gran filósofo, en la que le decía: “Si este vino es de vuestra propiedad, hay que reconocer que la tierra prometida está cerca”. Con estas palabras le agradecía Voltaire el envío de sus sabrosos caldos de la bodega de Almonacid de la Sierra.  
En mi artículo: ”Siétamo, Geografía e Historia” se lee que en el siglo XVII, leyendo el libro de Don Saturnino Pallaruelo de Puyarruego, se ve la elegancia que los Condes de Aranda (todavía no eran Condes de Aranda, sino que eran poseedores de otros muchos títulos, como el de Marqueses de Torres de Montes y Barones de Siétamo), pero como antecesores de los mismos, “se ve la elegancia que los antecesores del Conde Aranda crearon en las salas del Palacio. Recibía en ellas, entre otros, a la familia de los Azara de Barbuñales, parientes de las Azara de Siétamo y amigos íntimos con el Conde”. Severino Pallaruelo, en su obra “Bardají”, escribe lo siguiente.”En Siétamo, no lejos de Barbuñales, alzaba sus muros de arenisca dorada el palacio de los Condes de Aranda, amigos de la casa de Azara. Un tío de María Ana era canónigo de la catedral de Huesca. Cuando Azara iba a visitarlo pasaba por Siétamo. Se detenía en el palacio de los Condes. Admiraba los salones. Allí había libros y estampas, telas exóticas y muebles hermosos, todo el lujo tranquilo y claro, confortable y pulcro que promovían los ilustrados del siglo como ambiente donde desarrollar tertulias razonables, conversaciones interesantes y debates acerca de la felicidad del género humano, conseguida por medio de la inteligencia y de la riqueza”.”La lectura de Severino Pallaruelo me emocionó porque me hizo recordar algunos mueles y  mosaicos, que mi padre recogió entre las ruinas del Palacio”, de los que conservo alguna.
¡Cómo se ha desarrollado la Historia en el pueblo donde nació el Conde de Aranda, Siétamo, con su castillo-palacio destruido y en Almonacid de la Sierra, donde en año de dos mil catorce, el poeta que le canta al vino, sigue bebiendo y recitando sus grandezas!.
En el mes de Julio de 1936, la familia Almudévar había abandonado su casa de Siétamo y Antonio Trisán,  nacido en Fañanás, después de reconquistar los nacionales por unos días, mi pueblo, se paseaba por las habitaciones, en tanto los soldados estaban bebiendo vino en la Bodega del Palacio del conde de Aranda. Su alma estaba limpia y no quiso participar en esa juerga del alcohol y como recuerdo se cogió un libro de Manuel Bescós Almudévar, de sobrenombre Silvio Kosti, en el que ponía esta “dedicación magnífica del autor. Reza así: al ilustre tío Manuel, mayorazgo y Jefe de mi estirpe”, Silvio Kosti.
Sigue escribiendo Silvio Kosti: ”Tomo como recuerdo el volumen de Kosti y salgo a la calle…El vino se nota en el ambiente. Cantan esos soldados esas melopeas de los que están en el límite de sus posibilidades alcohólicas”. Como dice Antonio Trisán, en un torreón del Palacio,había envejecido un buen vino. Efectivamente, según me dijo mi padre, eran unos seiscientos mil litros los que se encontraban en la bodega, fruto del cultivo de viñas en el Somontano. Se ha dado en crecimiento, en esta tierra, la producción de vino, pero en Siétamo ya no quedan prácticamente viñas. Esas bodegas fueron encontradas con mucho placer, por “rojos y blancos”, que como cuenta Antonio Trisán se las bebían hasta emborracharse. Con esa sensación se olvidaban de la sangre constantemente derramada por sus compañeros y por sus rivales.”El vino se nota en el ambiente. Cantan los soldados esas melopeas de los que están en el límite de sus posibilidades alcohólicas”…Alguno piensan “mañana hemos de enterrar muertos en el cementerio del lugar”.  
 Dicen que el vino siembra poesía en los corazones, pero así como en Almonacid de la Sierra, Lorenzo Morales, abona esa poesía, en cada ocasión que puede llegar a las bodegas de Almonacid, con el placer del vino, las poesías que le salen de su corazón y los cantos que con su voz, resuenan por ellas, en Siétamo aquel Palacio, donde nació el Conde de Aranda, perdió la ilusión. Se acabó la bodega de los seiscientos mil litros, el Palacio que llenó de ilusión la mente del escritor Ballarín y el fuego criminal, como dice Sender, “arrasó todo el pueblo”, desde el palacio con su bodega, la iglesia y los domicilios, hasta la vida de los hijos de Siétamo.
Cuando vas por Almonacid, aquellas laderas serranas, a pesar de su aspecto en ocasiones árido, están cubiertas por sus verdes cepas y sus uvas divinas de  las que bailando, hacen desde hace siglos brotar el vino, que alegra los corazones humanos, como llenó de placer incluso el de Voltaire. Las profundas bodegas encierran y guardan los millones de ilusiones humanas, que produce el vino, divino tesoro de sus viñas. En ellas se reúne Lorenzo Morales con sus amigos, y cantan,  meriendan y acompañan de alegría aquellos ratos, que el vino impulsa y acompaña.
Como escribió el judío Ibnalfín, los de Almonacid  “vierten la sangre de uvas en copas de cristal puro, como fuego aprisionado en el granizo”. Y esa conservación del vino con el granizo frío, que hace de cristal de las copas, ha ido conservando el equilibrio en las viñas y en las bodegas y les ha hecho prosperar, nadando en el vino y por el vino. En cambio no le hicieron caso a Ibn Nagreda que les aconsejaba: “y no dejéis el vino por las noches, apagad la candela,y que os iluminen, que en la tumba no hay cantos, ni vino ni amigos!”.
“El vino siempre ha sido acompañante fiel del hombre”, pero el hombre, en ocasiones ha dominado el abuso del vino y no ha apagado la candela, que ilumina su paso por la vida. Porque  “el vino siempre ha sido acompañante fiel del hombre”, como se apoderó de los hombres, en la Guerra Civil de Siétamo. Escribe Antonio Trisán “el vino se nota en el ambiente”
Y en la bodega del Palacio se conservaba un mar de vino que atraía con una enorme fuerza a los hombres en guerra, que en aquel mar alcohólico,  sin nadie que lo protegiera, “con sumo placer”, unos rojos y otros blancos, que bebían hasta emborracharse y dormían el sueño de “los justos”. En aquel sueño se olvidaban los hombres de la sangre derramada por sus compañeros y por sus rivales. “El vino se notaba en el ambiente Cantaban los soldados esas melopeas de las que estaban en el límite de aguantar sus posibilidades alcohólicas”.
En cambio, en las orillas del río Guatizalema, era fusilado un joven sacerdote a Alquézar, ordenado sacerdote en el mes de Junio, que no tuvo en su corta vida el tiempo necesario para beber la sangre de Cristo, consagrada con aquel vino, que ahora servía para emborracharse.
Ante tanta muerte, Siétamo, pueblo del Somontano, todo él plantado de viñas, se olvidó de las cepas y ya no plantó ninguna más.  

Y tú, Lorenzo Morales de Almonacid de la Sierra, sigue cantando y recitando poesías inspiradas en el vino, porque alegras nuestros corazones.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Los Laguna o Lalaguna de Aguas, en y debajo de la Sierra de Guara




Conozco desde hace ya numerosos años  a María Pilar Martín Laguna y ella misma me informó del parentesco entre los Almudévar y los dichos Laguna, que bajaron de Hoz de Jaca  al  pueblo de Aguas.  Esta pariente mía trabajaba en el Servicio Nacional del Trigo y nos veíamos con cierta frecuencia. Hace muy poco tiempo, la recibimos en mi casa  de Siétamo y nos hemos  tratado con frecuencia en Huesca.  
Los Laguna han sido muy numerosos en toda España y en América, aunque carezcan  de  un origen  común  todos  ellos. Parecen ser los Laguna los nobles más antiguos de Aragón, con casas  en la villa de Sádaba, en que Nuño de La Laguna fue Síndico de dicha Villa por el brazo de Caballeros, que estuvo presente en las Cortes de Zaragoza en 1393. Tenían casa los  La Laguna en Biescas y en HOZ  DE JACA, en la actual provincia de Huesca.  Fueron emigrando los Laguna desde Hoz de Jaca,  por Acumuer, Yosa de Sobremonte, Arguisal y Búbal.  PEDRO MARTÍN LAGUNA, que procedía de Hoz, se instaló en el pueblo de Aguas en 1568. Al casarse con María Sampériz, tuvieron un hijo llamado Martín Laguna Sampériz  que enlazó con ANA ALMUDÉVAR,  que los hizo parientes con unos de Alberuelade Laliena y con los Cebollero de Fañanás.
Según Santiago Broto Aparicio, “MARTÍN LAGUNA ALMUDÉVAR, heredó la casa solar de AGUAS, enlazando con Quiteria Cortés, que fue madre de Martín, Pedro (marido de Martiniana Romerales), Juan Francisco (esposo de Paciencia Romerales), Quiteria y Manuela (casadas respectivamente por Bartolomé Mancho y José Morcat)”.
  Cuando yo estuve de Veterinario en Alcalá del Obispo y en Loporzano, recorría ese pie de Sierra y el padre del actual Alcalde Jesús Escario del citado  Loporzano, me enseñó la Casa de los Laguna de Aguas. Me impresionó la visión de aquella mansión, llamándome la atención, los numerosos escudos que adornaban  armarios y puertas de su interior.
 Los miembros de la familia Laguna procedentes de Aguas, se fueron estableciendo unos en Zaragoza, donde Luis Gómez Laguna, pariente de María Pilar Martín Laguna, estuvo de Alcalde de  esta ciudad desde 1954 hasta 1966, mientras su prima María Pilar vivió con su familia en Grañén, donde nació y todavía vive en Huesca, en el año de 2014. El apellido Laguna tiene su origen en numerosos puntos de España. Los más antiguos parecen ser los Laguna de Aragón. El Laguna de la Villa de Sádaba,  asistió a las cortes en 1393, pero el más antiguo casal de Laguna, salió de la Hoz de Jaca, que perteneció a una Cofradía de San Jorge.
En Linajes de Aragón pone lo siguiente: ”Estos Lalaguna son oriundos de Hoz de Jaca” y “Martín Laguna  Sampériz, que enlazó en edad conveniente,  con ANA  ALMUDÉVAR, emparentando con la infanzona Teresa de Alberuela de Laliena y con Ana (mujer desde 1638 de Juan Cebollero de Fañanás.  MARTIN LAGUNA ALMUDEVAR, heredó la casa solar de Aguas, enlazando  con Quiteria  Cortés, emparentando con  Bartolomé  Mancho   y José Morcat”.
Las armas de estos Lalaguna consistían en Hoz de Jaca, en un lago con un navío, un ciprés a cada lado  y un ánade a la orilla y sobre los mástiles del navío tres estrellas y en la circunferencia del escudo a modo de orla,  estas  palabras:  ”Aban- amanecer- vencer”. Los de este linaje cuantas veces probaron su Infanzonía, alegaban que desde muy antiguo, en Hoz, había establecida una Cofradía de nobles en honor de San Jorge, a la cual siempre habían pertenecido cómo  cofrades los Lalaguna. Eran caballeros de San Jorge, donde existía un Cofradía dedicada al mismo Santo. Las armas de los Laguna del lugar de Hoz de Jaca, se encontraron después  en Aguas y Grañén.
 Pero al extenderse el apellido Laguna por el Somontano, aparece un escudo de los Laguna,  que en su parte superior saca a la Virgen María, y en los dos espacios de debajo aparece una uva en un lado y en el otro un gran cisne nadando sobre la Laguna, con dos cipreses al fondo. Este escudo de los Laguna, lo posee Marina Viñuales,  hija de Castejón de Arbaniés,  que ha sido Alcaldesa de Siétamo. Este escudo lo exhiben los Laguan de Aguas y de Grañén, que traen: “Escudo cortado: 1º, en campo de azur una imagen de la Purísima con aureola de rayos;2º,en campo de plata una cepa con racimos, y pámpanos de sinople, que son las armas de Viñuales;  partido de oro, una laguna con ondas de azur y plata  en la que nada un pato al natural, acostada de dos cipreses de sinople, uno en casa orilla”.
Son varios los modelos de escudos de Laguna, por ejemplo los de Alava, exhiben “en campo de gules, una torre de piedra” y otros traen: en campo de oro, un monte de gules sumado de un campo de sinople”.
Cada noble o hidalgo, que poseía un escudo, lo añadía a los que aportaban en sus matrimonios. En un escudo del apellido  Almudévar,  que poseo, se añaden a él, otros tres que yo no he sabido a quien pertenecían. Pero hay uno que es indudablemente equivalente al de los Laguna, que como hemos visto, emparentaron con los Almudévar, ya que  Martín Laguna Sampériz, se casó con Ana Almudévar, alrededor de 1600.  Este escudo cuenta  con cuatro dibujos,  de los que arriba se encuentran un ajedrezado, que se ha unido muchas veces su nobleza,  con  la de  distintas Ordenes Militares de Santiago, de Calatraba y  San Juan de Jerusalén, a partir de 1547, hasta 1632. A la derecha del ajedrezado se encuentra una Cruz de una Orden Militar. En el escudo propio de la casa de Almudévar, está presente  una Cruz de Malta.  Se sabe que una de las casas más antiguas de la Montaña de Jaca, radicó  en dicho lugar, siendo sus miembros Infanzones de la Corona de Aragón. “Varios  autores  señalan que miembros de este linaje,  pasaron con el Rey Jaime I “El Conquistador a Valencia, dando origen a varias casa de su dicho nombre en la Región levantina”. Los Señores de Foces del Monasterio del mismo nombre,cedieron su convento a una Orden de Caballeros, que también con Jaime el Conquistador ,fueron a Valencia, donde ayudaron a levantar la Catedral , con influencias arquitéctónicas de San Miguel de Foces. En la parte baja del escudo se exhibe  el Sol. Dice una nota en un Libro de  Armas, que  hay una parra “frutada de sinople”, como se exhibe en el escudo de los Laguna, propiedad de Marina Viñuales de Castejón de Arbaniés.  En la parte inferior,  al lado del Sol, aparece una nave, como la que se muestra en el primer escudo de los Laguna de Hoz de Jaca.

Ya no conozco a los Laguna o Lalaguna, procedentes de Hoz de Jaca, pero a María Pilar Martín LAGUNA , que vive en Huesca, y tengo el  recuerdo de cuando me contaba su viaje turístico a Méjico.  No puedo olvidarla, porque me da  alegría su recuerdo,  con su sonrisa y con la alegría de su vida. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Los maquis en Blecua



Maximino Mora, natural de Pueyo de Fañanás  tiene hoy, día 14 del mes de Enero del año 2002, setenta y cinco años de edad cumplidos. (Hoy en día, ya está difunto). Se acuerda de cuando los maquis mataron, cerca de la ermita de San Gregorio de Pueyo de Fañanás, al hijo del caminero de la carretera de Blecua, donde vivía. En realidad lo mató la Guardia Civil, por error, porque iba vestido de paisano, aunque estaba haciendo el Servicio Militar  en Jaca.
Maximino Mora, estaba cuidando el ganado lanar de su padre, cerca de la ermita de San Gregorio, que se encuentra entre el monte de Blecua  y el de Pueyo de Fañanás,al lado de la cabañera. Allí estaba feliz, cuidando un ganado tan pacífico como las ovejas, propiedad de su padre.  Al contarme la aventura que entonces pasó, decía que unos 60 guardias civiles de Pertusa,de Angüés y de Huesca, se juntaron a la entrada de la ermita de San Gregorio, situada en una llanura grande. Vió como iban llegando en dos camiones cerrados y no llevaban tricornio, sino gorro militar. Venían unos de Huesca por la carretera de Pueyo,pues los de Pertusa entraron por el monte de Antillón y los de Angüés, por Blecua. Estaban esperando  también a los maquis, los militares del Ejército, a unos cuarenta metros
de la ermita de San Gregorio, y sólo les faltaba cruzar la cabañera para estar en el mismo San Gregorio, donde se escondían los maquis que eran unos cuarenta y ocho. El Jefe de los maquis que era hijo del carpintero de Grañén, hablaba con Maximino Mora, que era un niño, para obligarle a acompañarlos a las canteras de Robres, enseñándoles el camino."Y tenía que ser por narices".
El segundo jefe de los maquis quiso disparar contra la Guardia Civil, pensando que eran militares, ya que no llevaban el tricornio, y el primer jefe le dijo que no, que se iban a ir enseguida.
Primero intentaron salir por donde estaban los seis civiles de Pertusa y entonces fue cuando se entabló el combate. Cogieron dos soldados y los devolvieron y un maqui se quedó escondido en un nicho del Cementerio de Salillas…..Y mataron al hijo del caminero de Blecua, por error y a un mulo de los militares en la Sarda de Blecua, por donde pasaba conducido por un militar y por otros mulos Las bombas de mano volaban por el aire y las lanzaban los civiles, cortándole casi el cuello a la mula.
Cuando los maquis vieron tanta cuadrilla, cada diez metros uno, pensaron en escaparse, no querían enfrentarse con los militares, sino con la Guardia Civil. Los seis  guardias civiles de Pertusa  se retiraron  por dentro del carrascal, como si fueran a Blecua.
El jefe de los maquis le dijo a Maximino: "escóndete en esa mata" y ellos se fueron hacia el monte de Almalé (entre Sesa y Pertusa). Se quedó Maximino con un bastón de Lurdes, que debíó olvidar el jefe de los maquis. Dicho bastón lo perdió el Jefe de los Maquis y luego lo perdió Maximino,  pero  del que ya no se acuerda. Como ya nos acordamos muy pocos del soldado, que murió en aquella aventura, que era natural de Pertusa.
Cuando pasaron tantas aventuras, salió Maximino de la mata, donde se había escondido, con un pañuelo blanco. Se levantó de la mata, porque  se tuvo que echar dentro de un marguinazo de tierra, porque todos disparaban y entonces se echaron cuerpo a tierra. Cuando se pasó el tiroteo fue un cabo de Huesca al marguinazo y Maximino salió para decirle que ya se habían retirado los maquis. Le explicó que se había encontrado en medio de la batalla, cuando estaba cuidando las ovejas de su padre. 
El cabo de Huesca lo hizo ir a Blecua para matar dos corderos para cenar. Mientras tanto, los maquis  se marcharon por Almalé a Robres, llevando los sufusiles y las granadas de mano. El pequeño Maximino, hizo acabar felices a los que se comieron  los dos corderos.


Se fueron de Almudévar



En la calle  Escuer, que desde la de Miguel Servet, sube  a la calle Mayor,  a su izquierda y en sus principios se encuentra una casa de estilo aragonés. Es de ladrillo “caravista” y en su parte alta, debajo del  alero se encuentran unas ventanas arqueadas, que ocupan unas al lado de las otras, toda la fachada. No abundan en Almudévar edificios de este estilo, como por ejemplo se pueden ver abundantes en el pueblo de Fonz. Esta fachada es de un estilo perfecto, pero está alterada por la colocación, hace ya muchos años de un balcón, que parece ser se empezaron a usar en el siglo XVIII.  Por eso convendría conservar este edificio, para que la historia aragonesa de Almudévar,  igualmente se conservara y se cultivara, en una época en que parece ser que la industria ha encontrado asiento en dicha Villa.
Un día observé como un hombre, acompañado de niños, se despedía de una señora, que vive frente a la casa citada y manifestaba una nostalgia enorme al recordar los tiempos, que su familia había pasado en aquella casa aragonesa, de la que eran dueños en aquel entonces. Le pregunté por esa familia  a la señora, vecina de Almudévar  y que la despedía. Me dijo que eran una buena gente y que se marcharon a Cataluña porque en Almudévar no había trabajo; se vendieron la casa y se quedaron a vivir en Cataluña. Pero en ellos se lee el amor que le tienen a la villa que tuvieron que dejar, como se lee el amor que se tienen las palomas, observándolas en la parte alta de la casa. Esas palomas, como los emigrados, se quejan de la ausencia demasiado larga de uno de los miembros de la pareja. No hacen los hombres arrullos como el palomo macho, que hace jru-jrú o jru-jruá cuando echa de menos la presencia de su pareja, pero se les ve llorar en lo profundo de su alma, cuando vienen, ¡tan pocas veces!,  a  Almudévar. Se ve y se oye a las parejas,  arrullar con notas sordas y guturales, que suenan “makuhuhurú” y giran los machos  alrededor de su hembra y sacuden su cabeza, como movidos por el amor que sienten por la que va a ser madre de sus hijos. Cuando el macho ya tiene conquistada a la paloma, se hacen caricias entrañables y cuando se verifica su amor, corren los palomos orgullosamente de un lado para otro y echan a volar, jugueteando en el aire y cuando vuelven al palomar, que hay detrás de la casa aragonesa, asean pulcramente su plumaje, usando para ello sus picos.

Y van pasando distintas generaciones de palomas, unas detrás de otras, como también pasan, pero más lentamente las vidas de aquellos saputos, que se fueron a Barcelona. Los palomos lo pasan bien en la casa aragonesa de Almudévar, pero aquella familia, que tanto me impresionó, habrá pasado por momentos agradables y desagradables,  pero siempre ha estado añorando los años que vivió en la Villa de Almudévar. 

domingo, 23 de noviembre de 2014

A mi primo Roberto Pérez Almudévar, que se marchó en Noviembre de 2014



Con sus cerca de noventa años, se ha marchado Roberto. Yo me despedí de él, unos días antes de morir, pero sin decirle  adiós.   No nos lo dijimos,  mutuamente, porque ninguno de los dos, esperaba  que ya no  podríamos   reunirnos otra vez en su casa,  para seguir escribiendo, sobre las numerosas piezas  museísticas,  que llenaban sus numerosos  archivos.  Nos encontramos pocos días antes de su marcha de este mundo, en el portal de su casa, bajando a la estación de autobuses y del tren. Roberto estaba apoyado en la pared, lo que indicaba que estaba un poco cansado, pero ni un solo momento dejó de  sonreír.  Con esa sonrisa me pareció que estaba diciendo adiós  al museo particular, que tenía en lo alto de su piso, pero iba también a despedirse de la finca, que por la carretera de Jaca, le hacía recordar el Alto Aragón. El no podía despedirse de este mundo sin recordar la tierra de sus antepasados, con los altos arboles,  que miraban hacia el cielo y coger algún producto del huerto, que cultivaba y regaba, con el agua de un pozo, que en otros tiempos excavó, para tener siempre verde el horizonte de su finca. Dentro de su chalet, se encontraban no sólo los cómodos divanes,  para descansar en ellos, sino los instrumentos para trabajar la tierra. Pero no sólo los necesarios para cultivar su huerto,  sino los pucheros de barro, que había conocido desde niño en las casas de sus parientes, como la de mosen  Jesús Vallés Almudévar de Fañanás. En un camino, rodeado de zarzamoras, junto a su huerto, nos encontramos con el doctor Gorges, que iba analizando las múltiples  plantas,  que guardaban los límites de las fincas. Allí estuvo dándonos algunas explicaciones y Roberto que sabía de todas las cosas de este mundo,  escuchaba e iba almacenando en su cerebro. En la casi deshabitada zona del Norte de Huesca, se encontraba con personas que alegraban su espíritu, pero cuando recordaba desde su niñez el baloncesto y la vida de trabajo de los oscenses, su sonrisa alegraba a su esposa y a sus hijos y más ahora, que sus nietos lo querían y Roberto iba colgando  los cuadros de sus fotografías en las paredes de su piso.

Estando de conversación en el portal de su casa, llegó el automóvil que lo iba a llevar a su campo  y sonriendo, Roberto con su conquistadora sonrisa y yo con el cariño familiar  de tiempos pasados, nos separamos y ya no nos hemos vuelto a ver. Pero  ¡Roberto!, ¿para qué íbamos  a despedirnos, si muy pronto nos veremos otra vez?.

Cecilia con su canción, dio ”Gracias a la vida”



Cecilia, el día veintiséis de Agosto de mil novecientos setenta y seis,  murió en accidente de tráfico, a los veintisiete años de edad, en la carretera de Benavente, en la provincia de Zamora. Está enterrada en el cementerio de La Almudena.  Su padre fue José Ramón Sobredo y Rioboo, que fue Marino y Diplomático,  muriendo a los ochenta y siete años y su madre María Dolores Galanes, muerta a los noventa y siete, el año de 2013.
Evangelina  Sobredo  Galanes nació  en  1948 y murió en  1976 y en 1971 adoptó, como Cantautora, el nombre de Cecilia.
Su vida fue corta, pero amplia en consideraciones eternas y en sentimientos humanos y quiso el Señor, que su marcha de este mundo, no fuese una  puñalada para su cerebro y para su corazón, porque pasó de esta vida a la otra, estando dormida y al recibir el golpe del accidente del automóvil en el que viajaba, con un carro de bueyes,  no se dio cuenta de que era arrebatada de esta vida. Parece que ella tenía un deseo de vida impregnada por la bondad y antes de morir, con su canción, daba  al Creador “Gracias a la vida”, ya en el año de 1970.
Cecilia creía más en el corazón, que en el cerebro humano y lo manifestó con la siguiente frase: “Un error común al género humano, es expulsar del cerebro lo que sale del corazón”.
Viajó por diversos países formando parte de una familia diplomática. Hablaba el inglés con la misma facilidad que el castellano y una monja en los Estados Unidos, la animó a tocar la guitarra. En las fiestas y en los finales de curso, cantaba, lo que fomentó su conversión en una cantautora. Cantó canciones en inglés, pero  sus obras en castellano, estuvieron  llenas de poesía y literatura. Su afición a la música la hizo abandonar sus estudios de la Carrera de Derecho. En su afición se inclinó,  a veces, a corrientes existenciales y a la canción protesta femenina, pero poseyó un carisma absoluto, compaginando el inglés europeo y americano con la literatura española.
 En medio de aquel mundo que recorrió, Cecilia amaba a España, como demuestra con su canción: “Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra….quiero ser peregrino en los caminos de España… quiero ser tu tierra, quiero ser tu yerba, cuando yo me muera. Quiero ser peregrino en los caminos de España, ¡quiero ser tu tierra, quiero ser tu yerba, cuando yo me muera!...  ¿Dónde están tus ojos, dónde están tus manos, dónde tu cabeza?. Quiero ser tu tierra, quiero ser tu yerba, cuando yo me muera.  
Pero el destino quebró tus sueños y un  carro con sus bueyes y sin luz, era arrastrado por la carretera y tu chófer corría y corría con exceso de velocidad y causó tu muerte y la de otros ciudadanos que circulaban por esa carretera. En un segundo coche, detrás del que causó la muerte de Cecilia, iba mi amigo Valentín, que acompañaba en sus conciertos a Cecilia y se quedó con su espíritu muerto, que aún siente el dolor de ver muerta a Cecilia.
Te vino la muerte y tú profetizaste el futuro inmediato de una sociedad podrida, con tu canción “Dama Dama, de alta cuna y de baja cama, señora de tu señor, querida de un individuo y esposa de tu señor,  que hace lo que le viene en gana”.
 Tú acabaste atropellando el chofer de tu automóvil   un carro y muchos hombres actuales, unos políticos y otros buscadores de oro, atropellan al pueblo con su economía corrupta, como hacía el señor con su querida, acompañado por la Dama  Dama, de alta  cuna y de baja cama.
Entre sus canciones se ve como la ama  un desconocido, que “le enviaba versos y le mandaba flores por primavera, las flores sin tarjeta, con un ramo de violetas. En Noviembre, como siempre, ni tarjeta le mandaba,  sólo un ramo de violetas”.

Pero Cecilia cantaba : “Mi querida España, esta España viva, esta España muerta, ¿dónde están tus ojos, dónde están tus manos, dónde tu cabeza?.  ¡Quiero ser tu tierra, quiero ser tu yerba, cuando yo me muera!.  

viernes, 21 de noviembre de 2014

Aguas, bajo la Sierra de Guara



He sido veterinario de Loporzano, en el que entraba el pueblo de Aguas. Entonces estaba parada la obra del pantano de Calcón y uno sentía la tristeza de ver el Tozal de Guara y las tierras de Aguas, que se hacen llanas, en su parte más baja, sin poderse regar. No es que sean tierras necesitadas de humedad para recoger cosechas normales de cereales, pero el agua da riqueza a las fincas. Y esas tierras que se encuentran debajo de los accidentes montañosos,  se deseaban regar, porque Costa quería convertir todo el Alto Aragón, en una tierra, que produjera muchos alimentos. Tenía  Costa amistad con un jefe de la Guardia Forestal de Huesca, que vivía en el Castillo de San Román de Morrano, al pie de la Sierra de Guara. Cuando Costa estaba ya retirado en Graus, el Señor Buil, que era  el padre de Alfonso Buil, que ya tiene más de noventa años, lo iba a visitar  y lo recibía con gran cariño,  porque entonces, escarmentado de la Política, ya no recibía a nadie.
Uno miraba, cuando circulaba por la carretera que desde Coscullano, lleva a Aguas, un kilómetro antes de llegar a este lugar, el desvío que se encuentra  a la izquierda, que conduce al embalse de Guara o de Calcón, el cual tenía las obras  paradas. Entonces yo sentía nostalgia de la falta de riego en las tierras de debajo del pantano, es decir de Aguas, de Ibieca y de Liesa, que forma parte esta última, del Ayuntamiento de Siétamo.   Ahora,se utilizan las aguas de Calcón, para suministrar a Ibieca, al mismo Aguas,Junzano,Labata, Sieso, Casbas y Bespén. Además del suministro de agua a los citados pueblos, está previsto regar con las aguas del Calcón, algunas fincas, en Ibieca, Aguas y Liesa, preparando tres balsas, una en cada pueblo citado. Estas balsas las prepararía Concentración Parcelaria.
Por el desvío que he citado, se llega a las casas, donde se encontraban las oficinas en las que se trabajaba, en crear el pantano; debajo de esos edificios, se llega hasta la presa, desde la que se domina un  bello paisaje, con las aguas  que profundizan en la corriente del río Calcón.  Pero a partir de los citados edificios, siguiendo el camino por su lado izquierdo, se pasa por la Casa del Estebañón y se llega a la Tejería. ¡Cuántas historias se podrían contar de las novillas “furas” o bravas, que allí llevaban a pacer o a “pagentar”!.
Se encargan de llenar el pantano, los ríos de la Sierra de Guara, a saber el Calcón y el Formiga. El Calcón nace en el Collado de Petreñales, al Oeste del Tozal de Guara, se unen sus aguas con las del río Formiga y éste desemboca en el Alcanadre.¡Qué paisaje se divisa o más bien se vive siguiendo el curso de estos ríos!. Arriba se divisa el Tozal de Guara que alcanza los dos mil setenta y cuatro metros de altura y uno admira el vuelo de los buitres, que parecen dominar los pinos, más abajo los “buchos” y las carrascas. En el próximo pueblo de La Almunia de Panzano, les dan de comer restos de carne de cerdos y de pollos, pero se ven volar por las laderas de la Sierra, buscando la carne fresca. El Calcón sale de Petreñales y por medio de un túnel, que conduce el agua  del Río Formiga, al Calcón, se llena la presa. Cerca del túnel,  entre carrascas y “buchos”, vuelan las golondrinas. Se pueden hacer excursiones, desde la Tejería, siguiendo por Fabana, y cerca de esta ermita se encuentra el río Calcón, que conduce sus aguas al pantano.
Son pocos los que ahora viven en Aguas y gozan de la potabilidad de las buenas aguas,del pantano, pero yo me acuerdo de cuando ejercía de Veterinario y paraba el coche en la Fuente, que se encuentra  al lado de la carretera. Allí me esperaba el alguacil, que era un señor ya mayor y que con gran celo,  me indicaba la casas donde me esperaban,  para vacunarles los canes. Entonces conocí al actual Alcalde de Loporzano, que  es un orador, lo cual afirmo,  por haberlo escuchado hablar  en la Ermita de la Virgen del Viñedo. Este Jesús Escario, con su trabajo, hace producir aceite al Molino de Sipán.  Sus padres eran dos personas, que conocieron la belleza de Guara y trabajaron esa tierra, que cultivaron. Cuando yo era veterinario, entré en su casa a tomar algún vaso de vino. ¡Cómo se da uno cuenta del sentido turístico que tiene este alcalde!, porque se dio cuenta con un hermano suyo, de la posibilidad de convertir a Aguas en un centro, en el que el público podría contemplar bellísimos paisajes, gozar de un clima atractivo y que además de vino, podría beber la tan agradable agua del Pantano. Y uno se convence de que no se equivocaba en su apreciación del valor turístico de Aguas, porque me he enterado de que la Casa de Laguna, de la que procede  el Alcalde de Zaragoza Don Ramón Gómez Laguna, que estaba dignificada por numerosos escudos de infanzón y que en aquellos viejos años, me mostró el padre de Jesús Escario. Fue comprada por Jesús Escario, con su hermano, y convertida en apartamentos, para aquellos que sintieran la belleza de Aguas con su Sierra. No sé  cómo  irá el turismo por el hermoso pueblo de Aguas, porque en Aragón, hay pocos veraneantes, pero en el cercano núcleo de Alquézar, del que era originaria la familia de Laguna, que se acuerden de la semejanza de puntos de turismo de Aguas, con Alquézar.  En Alquézar está el río Vero y en Aguas los ríos Formiga y Calcón y así como en Alquézar se encuentra el templo con sus murallas, al lado de Aguas están las ruinas del Castillo – Iglesia de Arraro, que no está tan bien conservado como el de Alquézar, pero que acongoja ver la antigüedad y el valor de aquellos reconquistadores aragoneses. Arriba el Tozal de Guara con todos sus paisajes, como la Tejería y la casa de Estebañón. Bajando por esos caminos se llega a San Cosme y San Damián, lugar milagroso para los cuerpos y para las almas. En ocasiones pasan por Aguas, peregrinos que van a pedir agua a Nocito, a San Urbez y que vienen, de entre otros pueblos, de Bierge.
Yo tenía amistad en Casa Franco con Antonio Ciria de Aguas y su esposa Nieves Franco, de casa Aniés de  la Almunia del Romeral. Cada año nos encontrábamos en Casa Otal de Ola, en sus fiestas, donde  acudían Antonio Ciria de Ayera, Calvo de Fañanás, Otal de Callén,Rufino de Antillón, casado con mi pariente de casa Escabosa de Ola y otros somontaneses. Allí jugaban, amistosamente, a las cartas. Sus partidas duraban desde después de cenar hasta que tocaban,  al día siguiente las campanas, para asistir a misa. Siempre he tenido amistad con la familia Val de Aguas, cuyo padre estaba casado con Nieves de La Almunia del Romeral. Acabo de nombrar Nocito, cuando los miembros de casa Aniés de La Almunia poseían casa Abarca de Nocito,  con su correspondiente patrimonio, que todavía conservan. Las dos hijas de Aguas y de La Almunia conservan, Nieves el patrimonio de Aguas y Teresa el de La Almunia.
La Sierra de Guara, abarca desde Aguas hasta Nocito y por ella pasan los que a San Urbez le piden el agua, desde los pueblos serranos, por los que pasa el Flumen,  el Guatizalema, el Calcón , el Formiga, el Isuala por Bierge y el Alcanadre por Casbas.
Hay una casa, en la que nació un jotero, que al escuchar su voz, se llenan los corazones de amor a estas tierras, porque no en vano Carmelo Betoré cantó la Jota de Aguas. En esa jota   reina la belleza y por desgracia,  después de la Guerra Civil, ha ido cayendo poco a poco, pero el sonido de sus jotas, nos da la esperanza de que el turismo, hará volver  el buen vivir a Aguas.

  En la parte alta de Aguas, vivía mi buen amigo Val, casado con Isabel Bescós de casa Gaspar de Siétamo y su hijo Jesús en 1990 se marchó a Andorra. Su hija estudia en Seu de Urgell, que hasta hace pocos años fue la Capital Diocesana de varios pueblos de la provincia de Huesca. Es una vida de Montaña la de la Seu y la de la Sierra de Guara. En el Gobierno de Andorra, se abría la puerta política con varias llaves y en Nocito,  al otro lado de la Sierra de Guara, está Aguas, y se abría la tumba de San Urbez con tres llaves. Andorra y la Sierra de Guara se parecen, pero como dicho Pais está limitando con Francia, progresa y aumenta su población, en cambio Aguas y su comarca, como no están comunicados con Francia, retroceden. Es preciso que la autovía y el ferrocarril, crucen por la Montaña altoaragonesa, para que Aguas sea visitada y conocida. Jesús, te repito lo que ya te escribí en cierta ocasión: ”Te emocionan los recuerdos del Somontano y dedicas un recuerdo a la amistad entre dos hombres nobles del Somontano, a saber, de Lorenzo Zamora de Coscullano y la de tu amado padre de Aguas”.

“Me quedo muy agradecido de tu carta, en la que se leen las inquietudes de un somontanés, que no se ha olvidado de su tierra, como se olvidan los gobernantes españoles, de este hermoso Somontano”.

El gato sobre los hombros de una joven

Paseando entre las ajardinadas balsas del Parque de Huesca, paisaje en el que se contemplan los cisnes negros, los patos grandes y pequeños,...