sábado, 6 de abril de 2019

A José Romero, poeta y cantor andaluz.-


                      


José Romero  el Sevillano, es andaluz  puro, pues nació en la capital de Andalucía que es Sevilla, que al que la conoce por primera vez, le parece una maravilla. Efectivamente porque, como dice una milonga, que es auténticamente andaluza:”Sevilla es la maravilla del salero y del amor. Quien hable mal de Sevilla, no tiene perdón de Dios”. En esta maravillosa capital, vivió durante treinta años y en ella le entró la ilusión de cantar flamenco en las Peñas que frecuentaba y en las reuniones a las que asistía. En una de ellas, cantó: “A mí me llaman ladrón, porque robé a un millonario. Hay quien le roba a un obrero y le llaman Gran Señor”. Esta canción que le salía del corazón, le llevó a trasladarse a Cataluña, a su capital Barcelona, donde lo mismo el señor que el obrero, viniera de donde viniera, eran acogidos con justicia, si eran buenos  trabajadores. José Romero,  el  Sevillano,  sacaba de su pecho las canciones, unas de amor y otras pidiendo justicia, pero de sus manos y de sus pies, salía el trabajo mecánico dirigiendo una máquina excavadora. A base de ese trabajo, durante largas horas, pudo sacar adelante a su familia, consistente en su esposa Isabel y sus dos hijas María José e Isabelita. A ellas les siguen tres nietos, que son bilingües, pues tienen un corazón andaluz y dos  lenguas, una castellana y otra catalana.
Cataluña es un país abierto a todos los españoles, que de la misma forma que hablan en catalán, lo hacen en castellano, lengua que se extiende por el mundo. Casi todos los españoles hemos conocido otras lenguas que no son castellanas, pero que el pueblo conservaba. Entre éstas se encuentra la Fabla Aragonesa, que también se usó en Navarra, al lado de las Cinco Villas de Aragón, donde se juntan el Javier navarro con los cuarenta Javierres aragoneses entre pueblos y montes, donde se construyeron hace muchos años “casas nuevas”, hoy casi desparecidas. En Valencia y en parte de Teruel y de Zaragoza, se conoce el valenciano, pues en Valencia, se unieron catalanes y aragoneses con conquistadores bearneses, que se entendían con los valencianos con el occitano. Si bajamos a Murcia se encuentra una forma de comunicarse distinta de las lenguas anteriores. Los andaluces también se expresan en un castellano original y por Extremadura y Salamanca, se escucharon poesías de Gabriel y Galán, que escribió en lenguas no castellanas, como El Cristu benditu. Así se expresa en él: ¿Ondi jueron los tiempos aquellos,-que pue que no güelvan, cuando yo juí persona leía- que jizu comedias-y aleluyas tamen  y cantaris – pa cantalos en una vigüela?.
El catalán es quizá la lengua española, que después del castellano, mejor se ha conservado, pero en Cataluña se han creado problemas, cuando el castellano está ganando su uso en todo el mundo. Como un detalle digo que hace unos días,  en Pamplona, en una iglesia se ordenaron a muchos jóvenes de todo el mundo, de diáconos y a un filipino, que hablaba en castellano le pregunté el camino, que llevaba el castellano en su tierra. Me contestó que todavía quedaba su uso antiguo en ciertas comarcas,  pero que ahora estaba resucitando de nuevo. Yo creo que hay que cultivar el catalán,  pero no usarlo como un instrumento para arrojar el castellano, que se está apoderando del mundo.
Al poeta andaluz, me gustaría escucharlo hablar con el tono andaluz, con el catalán y recitar esos versos en castellano que emocionan los corazones y casi los hace explotar, cuando lo oyes cantar sus canciones.
Cuando levantaban en Siétamo la granja de gallinas del difunto y gran persona, que fue Antonio Ribera, había unos albañiles, que trajeron de Cataluña, que bromeaban entre ellos en lengua catalana, pero luego, cuando hablaban conmigo, lo hacían en un perfecto castellano. No habían nacido en Cataluña, pero eran unos perfectos señores bilingües.
No puedo acabar este escrito, sin recordar nuestra Fabla Aragonesa. Conocí a la poetisa de Echo, Rosario Ustáriz y hoy he leído las palabras que pronunció María Martín el 24 de Noviembre de 2007. Así decía: “Filla (por simbiosis), de Roaslía Castro y Teresa de Chesús,-enamorada de Bécker, - estudios de L,- chesa de pro,- poetisa en do bi- n haya.-Nos dié, a miquetas,la suya alma;- y agora,s´en  ye ida.
A mí me agradó escuchar a José Romero, en castellano y en catalán, pero me consoló oir la poesía de la chesa Rosario Ustáriz.

A Esperancita y a Pepita.-


    

Al oír la pronunciación de estos dos agradables nombres, no piensan los vecinos de Siétamo en viejas costumbres, sino en la belleza de las mujeres, pero al decirles que se trata de Esperancita Benedé y de Pepita de Casa Sipán, se siente uno invadido por la imagen de lo guapas que han sido y por la belleza y la bondad que todavía ambas conservan, Esperancita en la Gloria y Pepita en Casa Sipán. Pero no es sólo ese recuerdo, sino el de las antiguas costumbres que practicaban en Siétamo en tiempos pasados, que consistían unas en canciones en las fiestas y actos de solidaridad con los vecinos abandonados.
En Siétamo, cuando iban de romería a la Virgen de los Dolores de Monflorite, el Ayuntamiento daba a cada vecino, que allí acudía, un cuarto de kilo de carne y pocos son los que se acuerdan cuando les daban de comer a varios pobres, que no podían trabajar o por enfermedad o por tener una edad avanzada. Parece ser que esta costumbre se perdió, pero al volver de Monflorite a Siétamo, en la lonja de la iglesia se da a todos los que han acudido a la romería, un trozo de torta, que tal vez sea una manifestación del pan bendito, que se repartió hace ya muchos años.
Pero ahora hay que recordar a esas mujeres de Siétamo, que tienen el mérito de haber conservado tal costumbre. Como las he citado antes se trata de Esperancita  Benedé  y de Pepita Sipán; uno se explica tal comportamiento, al verlas siempre sonrientes y con buen humor. Son dos mujeres que tienen el corazón sensible, como la Virgen Dolorosa de Monflorite, pero al mismo tiempo alegre como la Virgen de la Esperanza, que siempre ha mirado por los hijos de Siétamo y que ambas mujeres han imitado, dando el pan bendito y ahora la torta, porque ya han pasado aquellos años de escasez y al no necesitar  el pan, les dan a sus vecinos un agradable trozo de torta, que se acompaña con un trago de buen vino.
¡Gracias mujeres, que habéis tenido un comportamiento de madres con los hijos de Siétamo!. Y ¡qué el Señor bendiga a Esperancita Benedé  y a Pepita de Casa Sipán ¡
¡Que queden estas palabras que he pronunciado en las mentes de todos los hijos de Siétamo, que aquí han estado presentes y que recuerden siempre a Pepita y a Esperancita, es decir a Esperancita y a Pepita, nacidas ambas en dos de las casas más antiguas y nobles de Siétamo!.

viernes, 5 de abril de 2019

Españolito…… (1.999).




Cuántas veces hemos escuchado los versos aquellos que decían  así : ”Españolito que al Mundo vienes -te guarde Dios – que una de las Españas – ha de helarte el corazón”.
Y efectivamente, al recordar aquellos ya viejos tiempos de los años 1936 al 1939, a uno se le hiela el corazón con sus recuerdos, viéndose a uno mismo rodeado de su familia y de sus vecinos, huyendo al estallar la Guerra Civil, desde Siétamo, unos hacia Huesca, otros hacia Angüés  y otros quedando sumergidos  entre los tiros y el fuego en su propio pueblo.
Aquel día de Julio del año 1936, con mis cinco años de edad, salía yo de casa y al llegar a la calle, mi padre me hizo volver a entrar rápidamente y una vez en el patio escuché  un brutal estallido, cuya causa he desconocido siempre, aunque hace poco me dijeron que una bala de cañón había caído detrás de la despensa. Ya no subí arriba sino, que otra vez, nos sacaron de casa y fuimos llevados a la vecina bodega de la iglesia. Se llenó de gente y me acuerdo de mi tía Luisa con su delantal, que constantemente entraba y salía, porque iba a casa a buscar alimentos y bebidas para la gente que se encontraba al lado de sus madres, que les decían : no lloréis , “mírate a Inacier”, que no llora; y yo pensaba: yo no  lloro pero tengo miedo y lo tenía porque durante toda la mañana y parte de la tarde, se escuchaba un continuo  bombardeo, que nunca había oído. Por la tarde, cuando se paró de escuchar ese bombardeo, nos sacaron con lo puesto y nos llevaron, como he dicho antes, al camión.  ¡ Y cuántos muertos engrosaban cada día su número, unos niños y otros mayores¡.
Nos parecía que acontecimientos como los de aquella época no volverían a producirse, pero cada día que pasa vemos a través de las pantallas de televisión y escuchamos a través de los altavoces de la Radio, la repetición de aquellos desgraciados e injustos hechos, aquí en Europa, en el Pais de Kosobo, en la tierra mayoritariamente habitada por albaneses y en menor cantidad también poblada por servios.
 Qué retraso lleva la Historia ¡y qué retraso sus hombres que todavía después del dominio comunista en Yugoslavia y en los diversos países de Oriente, habiendo sufrido la segunda Guerra Mundial, se vuelven a encontrar después de siglos con los viejos problemas, creados por las luchas entre turcos  y  rusos. Aquellos turcos que en el año 1.566 crearon un Estado Colosal, con un  pie  en Asia y otro en Europa. “Era Turquía, señora absoluta del Danubio”, donde a través de los siglos se han ido riñendo grandes batallas.
En 1.718 se empezó a desmembrar de Turquía alguna de sus más florecientes conquistas. Pedro I el Grande de  Rusia, empezó a reconquistar los puntos principales del Mar Negro, al grito de sus soldados, que exclamaban: “Dadme agua, que tierra tengo!”. Algunos de los que con más valor luchaban contra Rusia eran los tártaros de Crimea, que de  un  modo parecido a como los  servios  expulsan a los albaneses, fueron más tarde  expulsados de Crimea por Stalin. En 1.736 “el mariscal Lascy asolaba Crimea, y reducía a cenizas un millar de aldeas”. Pasa ahora en Kosobo  lo mismo  que entonces sucedía en Crimea.
Y vinieron más tarde la Primera Guerra Mundial y luego la Segunda, para más tarde ocurrir las guerras civiles de Yugoslavia, que no han terminado como demuestra ésta de Kosobo.


John Langan escribe: “En situaciones de este  género  como  Kosobo, Bosnia , Ruanda, Somalia, Uganda, Liberia y otras, hay una ruptura parcial o completa del orden dentro de una sociedad. El Imperio de la Ley y la protección que ofrece ésta, cesan de estar al alcance de una parte considerable de la población de un Estado, quizá incluso de toda  ella”.
k Estos acontecimiento me hacen revivir los que yo viví en 1936 y me hacen recordar lo que yo, como muchos otros, cuando éramos niños, tuvimos que pasar.


jueves, 4 de abril de 2019

La Guerra Civil todavía no se ha acabado en mi memoria.



No se ha acabado porque tengo ochenta y ocho años y la viví con mis padres y abuelas, mis tíos, mis hermanos y todos los que fueron vecinos nuestros. Sufríamos nosotros y veíamos sufrir a nuestros  vecinos,  en  Siétamo,  en Huesca, en Jaca y en  Ansó.
Yo me acuerdo de esa Guerra, en la que murieron, dicen que un millón de españoles y otros que huyeron de su Patria a Francia, a Méjico y otras naciones, multitudes humanas.  
Hoy, día  uno  de  Abril de 2.019, se cumplen ochenta años del fin de la Guerra Civil, de la que se está acabando la memoria de los españoles de recordarla, pero todavía no se ha acabado todavía su recuerdo en mi memoria y con más de ochenta y ocho años, en que todavía me encuentro, me acuerdo de la tristeza, que en mí y en todos los españoles, causó.   
Cuando estoy tomando un café en un velador del Bar, que se encuentra delante del Campo de Baloncesto, veo al otro lado el edifico Ayuntamiento de Siétamo, obra nueva que se levantó sobre   las   ruinas  de  varias casas ,y que enseña sus ventanas posteriores al Bar, desde el que las estoy contemplando  y al otro lado norteño se muestra la fachada de dicho Ayuntamiento.
Veo desde la silla en que estoy sentado el Campo de Baloncesto, en el que los jóvenes juegan a meter goles en los canastos y cuando no juegan los mayores, son los niños los que patinan por esa superficie de cemento. Y mis compañeros que están sentados en el velador, se sienten felices de ver a la niñez y a la juventud divertirse con sus juegos, pero yo, con mis ochenta y ocho años, parece que tengo un doble sistema ocular, pues no sólo veo hacer deporte a los jóvenes, sino que veo, como en sueños, aquel barrio que ocupaba la actual pista de baloncesto. Antes de la Guerra Civil, en su parte norteña, se alzaban las casas de la señora Juana, madre de mi querida señora Concha, la de mi amigo Puyuelo y la Confitería. Por el Este se encontraba el Cuartel de la Guardia Civil,  al 2lado de la noble casa de Cavero con su escudo pétreo. Al sur recuerdo la casa derribada del señor Jorge que era el barbero y practicante de Siétamo . Su casa estaba derribada por los cañonazos,  pero todavía después de la Guerra, se usaba una habitación como clínica y barbería. Y yo, sentado en el Bar me veo sentado en tan “esplendorosa clínica”, en la que el practicante Señor Jorge, con su blusa usada en aquellos tiempos, me cosía una ruptura de la piel de mi cabeza, producida por la caída de mi burra torda, subiendo de la fuente, a la que había llevado a beber.
Al lado de esta ruina usada como clínica y barbería, se encontraban otras ruinas, en las  que en una pared, derribada por los cañonazos sufridos en la Guerra, encontramos con mi compañero Rafael, una vieja pistola, que nos avisó de que antes de esta Guerra Civil, hubo otras carlistas-liberales u otras guerrillas particulares. No me acuerdo que destino le adjudicamos a aquella profética arma. Porque las calles adjuntas a estas ruinas estaban sembradas de balines, que se dispararon entre “rojos y blancos”, parece que para conquistar las ruinas del Palacio del Conde de Aranda. ¡Qué contraste se presentaba en mi cerebro al ver al mismo tiempo, el maldito paisaje entre el antiguo pueblo viviente y levantado hoy sobre las  ruinas  del  mismo,  que se me representaban al mismo tiempo en mi imaginación  y en la retina de mis ojos!.g
En   aquella   Calle   Baja,  que  acaba  actualmente  en las ruinas del Palacio del Conde de Aranda y Barón de Siétamo, estaba el suelo de la misma forma que si hubieran descargado millones de tiros, que dejaron el suelo cubierto de balines de los fusiles, que disparaban por un lado los “rojos” y desde el Palacio, los “blancos”. Acabada la Guerra, allí acudíamos mis compañeros, Rafael, cuyo padre fue fusilado, durante la Guerra, Antoñito del Herrero,  Godé, Ferrando, que perdió varios dedos de su mano derecha, jugando con aquellos mortíferos objetos. Siempre  acudía   algún  individuo  a contemplar ese triste espectáculo. Efectivamente, porque me lo contó  mi  doble  primo  Vallés Almudévar de Fañanás,  que acudió a Siétamo, desde dicho pueblo, donde acababan de fusilar a su madre y a su hermano de unos dieciséis años de edad. Con su mente desesperada, subió desde Fañanás  a Siétamo para ver si encontraba algún pariente de Casa Almudévar.  Caminaba en su soledad, buscando algún pariente suyo, pero sólo encontró los cadáveres de los milicianos, en el camino, que se habían convertido en alimento para los cuervos. Aquella soledad de su alma, le hizo al acabar la ilusión por esta vida material y cuando acabó la Guerra, se hizo sacerdote.
Era aquella Guerra una lucha civil, en que tomaron parte todas las “filosofías materialistas de la Tierra”. Y el pueblo se sublevó contra la Sociedad y cada individuo aplicaba la justicia general de los Republicanos que a él le dominaba con los fusilamientos o crímenes de su madre y de su hermano. En tanto los soldados de una y otra  idea,  luchaban  en  el  frente, y la población civil, quería solucionar todos sus problemas vitales y apoyándose cada uno en resolverlos, algunos políticos, trataban de resolver sus situaciones vitales y económicas. En el frente, como escribe Jesús Vallés Almudévar, se veían los cadáveres de los soldados y milicianos, y en los pueblos los herederos del caciquismo antiguo, seguían practicándolo, antiguamente con la Horca y en el 36 con el fusil.
Un día había un camión en la puerta de Casa  Almudévar,  que  habían  convertido  en Cuartel y empezaron a cargarlo de jóvenes y niños y niñas, para llevarlos a Barbastro. Sus padres habían huido de la “zona roja” y los conducían a Barbastro, para llevarlos a Rusia. Estaban esperando que los subieran al camión y ya habían comenzado a hacerlo, pero un militar republicano de estatura pequeña, del que Joaquina se  acuerda  que  era  de  esa  baja estatura, ya que casi arrastraba por el suelo la punta de su espada, debía de tener un corazón amante de la Patria Española. Me dice la señora Joaquina que su corazón no admitía el destierro de su Patria y ordenó que no siguieran subiendo aquellos jóvenes y que bajaran al resto.  Esta orden la dio cuando   le   contestaron  a  su  pregunta  de  dónde  querían llevar a esos niños y niñas, que tenían como destino la Gran Rusia Soviética. Ese portador de su espada era el representante de España y no estaba de acuerdo con las disposiciones inspiradas por Rusia, que le importaba más  su  dominio mundial, por medio del comunismo.
 La memoria de la señora Joaquina, me dio conocimiento de los nombres de muchos de esos jóvenes españoles, a los que querían desterrarlos de su Patria a la fría y lejana Rusia.
Me ha recordado muchos, entonces niños y niñas, como Rafael de Gaspar y sobre todo a Joaquina Larraz,  que  me ha nombrado a muchos de estos niños, que  querían  expulsar de nuestra Patria y que yo he visto con frecuencia, a sus hermanos Carmen y Antonio. También a sus vecinos de  calle  los  Lobateras;  a los hijos del Herrero de la Calle Alta y a un enorme grupo de hijos de Siétamo, sierra de de cuyos nombres ya no me acuerdo. 
El camión se hubiera llenado de niños, con todos los que querían llevar a Barbastro, de donde los llevarían como “gente libre a Rusia”.
El ambiente de Siétamo era horrible, pues sus edificios se estaban convirtiendo en ruinas, el de los niños querían hacerlo desaparecer y algunos que se estaban encontrando en dueños del ambiente, se pusieron a fusilar en la pared de la huerta a  un señor de Fañanás, pariente defrancia una Maestra de la Escuela de Siétamo y unos de Siétamo, cuya casa tienen todavía su dueño e Siétamo, mataron en Los Molinos de Sipán a varios trabajadores , que allí vivían.
¡Qué recuerdos tan tristes se provocan en la mente cuando pasas por esa carretera camino de la  Sierra de Guara!. Todavía viven en Huesca un “peletero”, que se acuerda de aquellos vecinos suyos y que me encuentro en la Ermita de la Virgen, a la que va con frecuencia.
Yo he buscado por encima del río Guatizalema, los restos de un cura recién ordenado, y de un periodista madrileño que vino a ayudarme a buscar sus restos y no los encontramos. Me he enterado en fecha posterior de que el gobierno, se preocupó en eliminar la multitud de restos mortuorios en aquella zona.  
 En una revista de la Guerra Civil, sale un artículo en que cuando los milicianos estaban trtando de conquistar Siétamo, una Compañía de soldados gubernamentales, estaban sentados tomando el sol, en las orillas del río Guatizalema. Pasó por su lado un comisario y les abroncó por no luchar  por  la  conquista  del  pueblo  de  Siétamo. Eran dos cuerpos, uno militar y otro revolucionario y no se entendían. Pero aquella Guerra siguió luchando y se derramó mucha sangre española por los campos, pueblos y ciudades españolas. En el frente de Teruel murió mi joven primo de Siétamo Narbona y un pariente suyo de Huesca trajo su cadáver al cementerio de Huesca.
Ha tenido nuestra Guerra Civil muchos escritores sobre su historia. Uno de ellos fue el periodista sevillano, que fue fiel a la ´república y cuando la vio derrotada, marchó al exilio. En sus historias se ve la represión caciquil en Andalucía o la crueldad inhumana de las “Checas” en el Madrid Rojo.
La historia de la Guerra Cicivil  en España, atrajo la atención del Mundo, de tal manera que Ernest Hemingwuay, escribió “Por quién doblan las campanas”, que manifiesta el impacto internacional de la  Cruel Guerra Civil en España.

sábado, 30 de marzo de 2019

Javier Ciprián Baldellou.-




A este Javier lo conozco desde hace muchos años, y él conoce a todos los oscenses, desde que era un niño. Estaba yo de Veterinario en Casa de Escartín del Coso Bajo, y allí atendía a los ganaderos que compraban en ella los piensos con los que alimentaban a sus ganados, desde caballos, ganado vacuno, canes y conejos y gallos y pollos. Javier era un chico simpático, que venía   por  el  almacén   del  señor  Escartín. Era un chaval que se interesaba por la ganadería y siempre nos preguntaba por la utilidad y la belleza de los animales, que allí visitábamos.
Era Javier un niño que tenía una personalidad especial por su simpatía y por las continuas preguntas que nos hacía a los veterinarios de aquellos Almacenes. Tenía curiosidad por todas las cosas que veía  en  aquellos  animales  y  de los  alimentos  que  les  proporcionaba   Don Angel   Escartín. En aquellos tiempos de su niñez tenía un desarrollo extraordinario, pero como es natural que un niño carezca de  barba,  a  él no le crecían los pelos  que en su cara, más tarde le crecieron y siendo ya de unos dieciséis o diecisiete años, ya se dejó en alguna ocasión barba ornamental en su rostro, que unida a su tamaño enorme, le daban personalidad.
Julio tuvo una oportunidad de trabajar en aquella tienda y  el  señor  Escartín  le dio responsabilidad para ganarse la vida, que por desgracia no fue mucho el tiempo que le concedió, sino unos ocho días. Tuvo la desgracia de no trabajar muchos días en aquel comercio, para alimentar a nuestros amigos los animales, pero fue mayor la  desgracia  que no percibió ni un céntimo de premio a ese trabajo, que realizó con gran ilusión.
Yo, pasada una buena temporada tuve que trabajar en distintos lugares en mi profesión de Veterinario y ya veía escasas veces la magnitud corporal de Javier que iba creciendo y echando barba a su rostro. Pero como siempre hemos sido amigos de este “gigante”, vi como siguió buscando trabajo y se presentó a las oposiciones al Hospital de la Seguridad Social. Siempre tuve buenas  noticias  de  Javier,  pues  su tamaño daba fe a los enfermos que acudían al Hospital, transmitiéndoles a los mismos algo de su buen humor, ya que no les iba mal ese buen carácter.
A Javier  Ciprián y Baldellou, lo conozco desde que yo, tenía veintiseis años de edad y ahora ya estoy cargado con ochenta y ocho. Es una persona que conoce a todo el pueblo de la ciudad de Huesca. Efectivamente, todos los habitantes de la ciudad de Huesca, lo conocen, porque todos se han fijado en su enorme cuerpo de más de dos metros de altura, aunque sus apellidos, pasan desapercibidos para la multitud de conocidos y amigos de la Ciudad. Yo, que conozco a Javier ya hace gran número de años, no me había fijado hasta el día de hoy, día 28 de Marzo de 2.019, que se llamaba además de  Javier,  Ciprián  y Baldellú  y casi me había olvidado de su nombre Javier, pero me he alegrado de aprenderme sus dos bellos apellidos tan altoaragoneses  de  Ciprián  y  Baldellú. ¿Cómo es tan difícil aprenderse este nombre de Javier, procedente de Navarra, que limita con la provincia de Huesca, al que acude el día de su santo a la iglesia de San Francisco Javier, a venerar a este santo tan próximo a  El,  la  provincia  de  Huesca!.  Cuando miro su enorme cuerpo, no me acuerdo de su nombre, pero si que estoy admirado de su enorme humanidad.
 Ahora ya está jubilado  y  cómo anda con cierta dificultad  y con sus ojos distingue con dificultad los objetos, pasa muchos ratos de su vida en el Bar “El Galileo”.  Está sentado en una butaca, a la que se acomoda con cierta dificultad, porque casi no cabe en ella y entonces su vientre enorme, sale de la silla adelantando su volumen hacia la mesa, donde le depositan un café.
Y allí, se va tomando un café tras otro y bromeando con los que van llegando al Café y saludando a los que pasan por la calle, delante de su “trono cafetero”. Pero él que ya no puede ayudar a los enfermos del Hospital de la Seguridad Social, cuando viene de comer en casa de su hermana, se trae unos trozos de pan para satisfacer la vida a muchos gorriones, que bajando de los próximos árboles, acuden a sus pies a que les reparta  migas,  que consumen con placer.   


Costa vivió en la pobreza y soñó en la riqueza de su provincia.



Hace ya muchos años que pronuncié unas palabras,  la  víspera  de  las  Fiestas de Graus y el Ayuntamiento me dio como premio, un retrato de un gran hombre altoaragonés, llamado Joaquín Costa.
 Cuando entro en el piso de casa Almudévar de Siétamo, me miro y al lado de su puerta, siento la mirada de Joaquín Costa, que fue un hombre que no alcanzó riqueza monetaria para sí mismo ni para su pobre y sacrificada familia. Ese retrato de un hombre pobre en dineros y riquísimo en ideas que buscaban alcanzar la grandeza de las tierras oscenses, a través del agua de sus ríos. No puedo olvidarme, cuando voy a entrar en el piso donde nací, de mirar su retrato, que me regalaron en Graus, de un hombre que no pasó de pobre él mismo y su familia, pero que concibió  la  riqueza  no  sólo  para  él, sino para todos los altoaragoneses.
Su vida fue y todavía continúa en Aragón, como la de  un  profeta  aragonés,  que soñó con el bienestar y el progreso del Alto Aragón, bautizando con agua de sus ríos, esas tierras sub -pirenáicas,  que siempre han estado al servicio de España, como cuando se cortaron en el sur de la Provincia, aquellos resistentes árboles, que aguantando la sequía durante sus vidas, sirvieron para crear la Flota que se dispuso por parte de España, para evitar que Inglaterra, arruinara su porvenir. Esos restos de bosques, se quedaron en la Sierra de Alcubierre, aumentando con su desaparición, la  labor  antiarbórica  en aquella Sierra de Alcubierre.
Pero no sólo fueron los ingleses los que procuraron destruir la creatividad de España, sino que también   los  españoles   la han forzado a hacer de Aragón, principalmente a la provincia de Huesca, una tierra de  una sequía desgarradora  y de un aislamiento casi absoluto con Europa.
Alfonso XII y su hijo Alfonso XIII, comenzaron a comunicar España con Francia y en 1928, se inauguró la  Estación  del  Canfran.  Hace  alrededor  de  cien  años  que se empezó a crear el Ferrocarril  Internacional y todavía estamos esperando que se realice un paso unitario con Europa.
Y todavía sigue el abandono de Aragón, pues han terminado la comunicación con Francia   a través de  Cataluña, pero aquí sigue el ferrocarril por  Canfrán, con el arreglo de su estación y Aragón por el que deben pasar los ferrocarriles a Valencia , a Madrid, a Andalucía y  porque  no decirlo , a las  Africas , y por Canfran, ya no pasa nadie.
 Entre tanto se  van  los  altoaragoneses  a  Cataluña  y  aquí  nos estamos convirtiendo en un desierto. Si todavía no es un desierto, lo evitó  Joaquín  Costa,  que  nos narra su viaje a Graus, donde acudió a acompañar a su padre en su muerte. Escribe:  ”Llegamos  a Graus a las diez y media de la noche y cené en casa del Noy; fui a casa y hallé a mi padre sufriendo en la cama por consecuencia de los calores del día y riesgos de la noche, un hermano fallecido, una hermana sirviendo, mi madre envejecida y acabada,  y todos y todo en la miseria, apiñados  en la mitad de habitación que tenían antes, de la cual los echa Pajizas este año, y cuyo Pajizas les quiere poner pleito negándoles jornales”.
“Cuando me quedé solo a media noche, rompí a llorar desconsoladamente, considerando tanta miseria en contraste con mi edad, y con mi imposibilidad actual de remediarlo, y con que yo hubiera podido  arreglar  todo  esto  si  hubiera  sido  jornalero,  y  con  qué  lejos de eso les había estado pidiendo duros y duros todo el año, habiendo  pedido prestados los dineros con los que había comprado las botas que llevaba. Cuando fui a ponerme en la cama y vi el color y pobreza de la sábana de debajo, rompí a llorar más desesperadamente todavía, considerando que mi padre había dejado el colchón para prepararme esta cama, y quizá hasta la pobre sábana, acordándome del gasto loco hecho por vosotros en el viaje de Madrid aquí, la decadencia de una familia y la triste situación mía. No podía consolarme en la cama; me arrancaba el cabello de la cabeza, me escondía la cara en las manos como avergonzándome de mí mismo aun en la oscuridad; estuve llorando hasta que ya muy entrada la noche, me tendió el sueño.  ¡Ay!. Quisiera no haber venido, y quisiera haber venido y siento que se haya muerto mi hermano, me alegro y siento haber estudiado, etc., etc. “
¡Qué contraste entre tu pobre situación económica y la riqueza provocada por tí, Joaquín Costa en las tierras oscenses con su conversión, de sus ríos en pantanos, canales y acequias para convertir sus  secanos  en fértiles  tierras  de  huerta!. Sin enriquecerse Joaquín Costa regó la provincia de Huesca, pero él vivió en la casi pobreza.
Pero ¡qué sufrimientos padeció Joaquín Costa en su relación con Conchita Casas “padeciendo la afrenta de conocer cómo los Casas visitan Graus por ver de formalizar las relaciones con los Costa!.  “Los Casas jamás emparentarían con ellos por causa de  su  pobreza”. No sólo fueron los disgustos del amor los que sacrificaron a Joaquín Costa, sino los profesionales en 1874 en un Golpe de Estado. Había obtenido Joaquín Costa una plaza de profesor en la Universidad, que fue  rechazada  su  posesión .  Y Joaquín Costa se encuentra “no solo descalzado, sino también descolocado”. En 1875 en sus  anotaciones,  escribe :  agosto 12: hace siete días fuimos a Montearagón a pasar el día, era domingo. Se expresa así: Se han concluido las fiestas de San Lorenzo”.  La mirada sobre Montearagón la dirigía hacia Huesca, donde estaba su amada llamada apellidada Casas. El 17 de diciembre de 1877, fue Costa a visitar a Concepción Casas que en esa visita se lamentó del abismo religioso que los dividía y Joaquín no pudo evitar un abundante llanto, delante de Concepción y de su madre.
El sabio aragonés de Graus, Joaquín Costa ( 1847-1911),cultivó la amistad con mi tío Manuel Bescós Almudévar ( 1866-1928) con el tuvo una gran aproximación. Este tío mío, Manuel, era primo hermano de mi padre Manuel Almudévar y  que  “tan fiel al León de Graus, como para adoptar el transparente seudónimo de Silvio Kosti, y que al fin, fue autor del epitafio que campea en el sepulcro zaragozano de su maestro”. Se expresa así:
Aragón a Joaquín Costa-Nuevo Moisés- De una España en éxodo- Con la vara de tu genio inflamado-Alumbró la fuente de las aguas vivas- En el desierto estéril.-Concluyó leyes para conducir a su pueblo. A la tierra prometida.
Esta es la inscripción que escribió mi tío Manuel Bescós Almudévar, en la tumba de Joaquín Costa, y así como la obra de regadío de este Señor, todavía se está realizando después de la muerte del profeta Costa.
Pero en tiempos de Alfonso XII y de su hijo Alfonso XIII, se comenzó a preparar el ferrocarril que uniría a Europa con España por el Pirineo, todavía no se ha continuado la obra y los aragoneses, en nombre del resto de España, estamos reclamando su rápida construcción.

martes, 26 de marzo de 2019

El extremeño que luchó en su tierra y triunfó en Cataluña.-





Ya tiene años este trabajador intensivo nacido en la Provincia de Badajoz, pues pasó muchos años en su tierra, trabajando en una fábrica de Harinas, en la recogida de bellotas e incluso pastoreando cerdos por esos montes, de los que en siglos pasados brotaron muchos conquistadores de América. Salen de su boca las historias que pasó ya en su niñez, en aquellas tierras frondosas en encinas que proporcionaban alimento a esos pequeños cerdos, cuando de las ramas de aquellas encinas, brotaban las bellotas, que al caer al suelo o ser tiradas cuando se   las   golpeaba   con  largas   varas,  se  regocijaban  comiéndoselas con placer. Pero Luis, el pastorcico  se  veía apurado  por esa faena tan valiosa para tirar las bellotas al suelo, para que todos los cochinos pudiesen hartarse de comérselas. Aquellos cochinos que él apacentaba no eran   adultos, sino muy jóvenes y el niño Luis no daba abasto con una larga vara,  para  derribar las bellotas  para  satisfacer el apetito de tan voraces animales, Y unos corrían hacia un lado, en tanto que otros buscaban las bellotas en otros lugares opuestos a los que  estaban destinados. El  pobre  pastorcico  se ponía nervioso  al no poder llegar a dominar la piara de cerdos y muchas veces se echaba a llorar. Su apellido era vasco, proveniente de cuando en viejos tiempos de la reconquista, se repoblaban las tierras conquistadas, con gentes provenientes del Norte, pero él no recordaba aquellas tierras de las que procedía.  Sin  embargo   se acordaba de la tierra catalana, donde vivió feliz trabajando y criando a su familia. Él se acuerda de las distintas faenas que llevó a cabo  en su tierra natal y me ha hablado mucho de contemplar las ruinas y las escenas romanas desarrolladas en Mérida. Pero se interesaba de la civilización romana, sin olvidar los variados trabajos diarios en las tareas agrícolas y en un Molino de Cereales.
Pero en España que hacía ya varios siglos, que los extremeños habían conquistado las Américas,  como   Pizarro  y Hernán Cortés, siguió la emigración a América durante siglos y otros como el amigo mío, con su familia emigró a Cataluña, que fue un País que después de enviar emigrantes a las Américas, con motivo de la Filoxera, pasó a ser de una tierra agrícola, a ser una gran obra industrial.
Entre los catalanes del año de 1845 a junio de 1.902 surgió un gran escritor, que fue sacerdote y poeta español. El hecho de escribir en catalán lo hizo un príncipe de los poetas en dicha lengua. España aumentaba su prestigio con  hombres  notables , como Jacinto  Verdaguer.  En un viaje a Cuba termino el poema “La Atrlántida”. El sabio Menéndez y Pelayo, consideró a Verdaguer, “el poeta con más dotes creativos de España”.
Pero después del desarrollo literario de Cataluña, éste se convirtió en una zona industrial, la más desarrollada de España. Igual que los catalanes, al invadir Cataluña la enfermedad de las viñas, llamada la Filoxera, creó una situación revolucionaria y emigraron a América miles de catalanes, que prosperaban con la fabricación de vinos.
Y mi amigo extremeño trabajó en tierras catalanas, trabajando en varias actividades, hasta que entró a formar parte de una sociedad de transporte. Como suele suceder en sociedades, aquella en la que trabajaba se deshizo y los dueños de la sociedad, generosos le entregaron un camión industrial,  que  le ofreció la ocasión de convertirse en un transportista notable, que le llevaron a comprar dos vehículos, que le hicieron transportar mercancía por toda Cataluña.
Se casó mi amigo con una mujer, como él de tierras lejanas y que trabajaba sin parar, haciendo objetos con los que se ganaba la vida. Conozco a esta señora, a la que con frecuencia acompaña una nieta de unos ocho años aproximadamente, que tiene una gran inteligencia.
Han trabajado su marido y ella en Cataluña, donde tenía amigos ,unos catalanes y otros de diversos puntos de España y los días de fiesta jugaban en un Bar y almorzaban y conversaban con gusto. Estuvieron gozando de la vida muchos años, hasta que comenzó un movimiento , yo diría que antipolítico, y mi amigo al marcharse su hijo y su esposa a trabajar a la provincia de Huesca, ya no podía aguantar sólo en aquel ambiente que parecía revolucionario y vino a vivir a Siétamo. Es un hombre que se adapta a todos los ambientes y goza de la vida en la villa de Siétamo,donde con frecuencia acuden a visitarlo la familia de su hijo y la nieta ,ambiciosa de los conocimentos científicos de la Ciencia. Lo pasan muy bien y se alegran de estar en una tierra, de la que hace unos años, su población emigró a Cataluña y ahora son muchos los españoles de distintos lugares, que han vuelto a abrir las escuelas.
Se van repoblando zonas orientales de la provincia de Huesca y esperemos que el ferrocarril de Canfrán se lo tomen en serio para que Aragón forme parte de la Unión Europea de Francia con España.                                                                                                                   
  Y a mí me parece que Cataluña debe volver a desarrollarse, pero que también avance la tierra natal de Extremadura, donde trabajó y vivió algunos años mi buen amigo  Luis el estremeño  y  el ferrocarril europeo que ha de entrar por Canfranc,   enriquecerá toda España, ¡que lo hagan con prontitud, para que Aragón y España, sean una gran nación europea!.

Banderillas

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