domingo, 7 de noviembre de 2021
Aurora, la Maestra que vive la sabiduría
sábado, 6 de noviembre de 2021
Convivencia de los veterinarios de los años cincuenta
Colegio de Médicos y Veterinarios (Pamplona).
Nos hemos reunido mi esposa Feli y yo, con un grupo de veterinarios acompañados por sus esposas. Con esos, entonces jóvenes, nos matriculamos el año mil novecientos cincuenta y uno, para estudiar nuestra carrera, en
Este año hemos acudido a Pamplona e Isidro en compañía de Augusto, nos han proyectado en el artístico Colegio de Médicos y veterinarios de Pamplona, unas películas del viaje a Gerona, en las que sonaban, produciendo una gran emoción en nuestros corazones, sardanas del Ampurdán, como “Por ti lloro”. Cuando cantaba LLuis Llac, le acompañaba con sumo gusto, Isidro Sierra. No es extraño que Isidro supiera las letras catalanas, porque me han dicho que Francisco Puchal Mas, le regaló varios textos catalanes, que se aprendió de memoria. Jesús Pascual, de Lérida, me hizo recordar al violonchelista Pau Casals, en cuyo chalet-museo estuve el año pasado. Me hizo ver la figura de Casals, porque él estuvo en Puerto Rico, donde sacó fotografías al artista, a su familia y al medio ambiente en que vivió en San Juan de Puerto Rico. En la representación de las películas, se contemplaban los, a veces tristes rostros de mis compañeros, que parecían lamentarse de la ausencia de otros ,ya difuntos..
En el Colegio hemos contemplado un cuadro, que representa su bella figura, pero que está retorcida, de la misma forma que se ven los bellos castillos y mansiones formadas en la cumbre de las sierras, que duran pocos instantes, porque al ser gaseosos, se destruyen. El artista debió pensar, al componer su cuadro: estas obras no se caen pronto, pero tienen su fin, como ocurre con los compañeros de la expedición, que a pesar de su envidiable humor, se va quebrando la salud de alguno de ellos, como a mí, el año pasado se me rompió un hueso.
Pero uno recibe consuelos, como el que me causó Lidia, esposa de Jesús Pascual, cuando cantó la jota Navarra:”Una tórtola te traigo, que en el nido la cogí, su madre llora por ella, como yo lloro por ti”.
Pero siempre quedan esperanzas, pues la madre de la esposa de Luis Jiménez, que tiene noventa y nueve años de edad, anima a sus hijos a vivir la vida.
viernes, 5 de noviembre de 2021
Escudos de Félix de Azara (20 de octubre de 2.021).Encontrado en Heráldica de Argentina.
En una Heráldica
en la Argentina, en la que se escribe sobre del Escudo de Felix de Azara, pone
que nacido en Barbuñales, pueblo cercano a Huesca en 1.742 y murió en 1821,
tuvo varios hermanos que alcanzaron elevados puestos en la sociedad y su
hermana se casó con un importante personaje histórico, del que todavía se
conserva un bello palacio en Graus.
Estudió Félix en
la Universidad de Huesca y más tarde entró en la Comisión que debía formar
parte del reparto de las fronteras entre Portugal y España. Partió Félix a Sudamérica
en 1781, para arreglar unos problemas de
fronteras que podían haber durado escaso tiempo, pero que tardaron en
resolverlos durante veinte años por tardanza en acudir los portugueses.
Fue Félix de
Azara aparte de militar, ingeniero explorador, cartógrafo, antropólogo y
naturalista. Durante los años de espera a los portugueses, se dedicó a estudiar
la naturaleza del Paraguay. El principal biógrafo de Félix de Azara fue el Dr.
Julio Manuel Contreras Roqué ( 1933-2017),que fue un destacado científico
argentino, (de nacimiento catalán), interesado por la presencia científica de
Félix Azara en Paraguay, que fue en el Mundo un científico de la fauna. La Sociedad
Argentina de Estudios Geográficos, “adoptó como emblema una parte del
escudo nobiliario de Don Félix de Azara, teniendo en cuenta que así se honraba
a la madre patria y se reconocían los méritos de primer geógrafo del Río de la
Plata”.
“El escudo de
los Azaras, el original, (pues los dos castillos y el árbol con una espada
cruzada en su tronco, se añadieron al águila mirando al sol, por distintos puntos),
es el que preside el águila, que mira al sol y que algunos, erróneamente, han
confundido con un cuervo.
Esta defensa de
cuatro cuarteles lo tiene todavía la familia AZARA de Barbuñales, como un
escudo, usándolo también el pueblo de Azara. LOS AZARA DE SIÉTAMO, al casarse
sus miembros con esposas de otros apellidos, se quedaron con el escudo con su
águila mirando al sol. Uno de ellos lo pusieron en la Capilla de Siétamo los
Azara, como noble ornamento, que fue destruido para la Guerra Civil y otro
escudo, tallado en madera, se encuentra en un armario de casa ALMUDÉVAR, al
lado del escudo de los mismos Almudévar”.
La Sociedad
Argentina de Estudios Geográficos, “adoptó como emblema una parte del escudo
nobiliario de Don Félix de Azara, teniendo en cuenta que así se honraba a la
madre patria y se reconocían los méritos del primer geógrafo del Río de la
Plata”.
En el “Escudo de
Félix de Azara”, publicado el 20 de Octubre del 2022 aparece un elegante dibujo,
en que sobre unas montañas y bajo los rayos del sol va volando una elegante águila”.
“ El escudo
primitivo viene de AZARA, de donde fueron a Barbuñales y al Monte de Lizana,
lugar en que abundaba la fauna del Somontano y practicaban la caza”.
Alejandro Azara
y Loscertales, Barón de AZARA y Señor de Lizana, nacido el año de 1702, se casó con María Perena, nacida el año 1705.
“Fueron los padres de Francisco Azara Perena, José Nicolás Azara Perera, Félix
Azara Perera, todos de inteligencia notable, “destaca FÉLIX de AZARA, GRAN
Naturalista”. Todos los hijos de Alejandro Azara ( nacido en 1702) y de María
Perena fueron traídos al mundo, incluida
una hija, en el monte de Lizana.
Pero estos AZARA
de Lizana, eran originarios del pueblo de Azara, como los AZARA de Siétamo, que
pasaron de tal pueblo, que dio origen a su apellido, a Siétamo. En aquellos
tiempos había una enorme aproximación entre los parientes. Y así como el Señor
de Siétamo y Duque de Torres de Montes, cultivaba una gran amistad con los
Azara de Barbuñales y con los de Siétamo, siguieron muchos años después,
tratándose el Conde de Aranda, embajador en París, con un hermano de
Barbuñales, con su noble apellido conseguido en Italia. Se encuentran cantidad
de cartas de correspondencia entre el Conde de Aranda y el hijo de Azara de
Barbuñales, como si fueran parientes y recordaran fiestas vividas entre Siétamo
y Barbuñales.
Era entonces la
Universidad, que todavía se conservan sus obras en la Plaza de la Catedral de
Huesca, el lugar donde al Conde de Aranda se le entregó un Título y en la que
estudiaron los AZARAS de Barbuñales y de Siétamo. Un hermano Azara de
Barbuñales, era Canónigo en la Catedral de Huesca y siempre que viajaba entre Huesca o Barbuñales, en un coche de caballos, entraba a ver unas veces al Conde de Aranda y a los
AZARA de Siétamo.
El escritor “SEVERINO
PALLARUELO, al que conocí en el Ministerio de Educación de Huesca, escribió:
“Se detenía José Nicolas, Embajador en Francia y cuando se dirigía desde
Barbuñales hacia Huesca, pasaba por Siétamo a ver a su gran amigo el CONDE de
ARANDA, con el que convivió en París y con quien se dirigía cartas con
frecuencia”. Y según Severino Pallaruelo
: “Se detenía al llegar al Palacio de
los Condes. Admiraba los salones. Allí había libros y estampas, telas exóticas
y muebles hermosos…ambiente donde desarrollar debates acerca de la felicidad
del género humano”. Estas palabras se encuentran en el libro de “BARDAJÍ”.
No se si
viajaría alguna vez con su hermano José Nicolás, Embajador en Francia, porque casi
no
tuvieron tiempo de conocerse en sus años
jóvenes, pero se cumplieron los deseos familiares al volver de América, ya que
viajó a ver a su hermano a París.
Yo, que de niño, antes de la Guerra contemplaba el
patio, las escaleras y algún salón del Palacio de los Condes, ahora veo las
ruinas de dicho Palacio, del que conservo una mesa y dos sillas y he visto como
desaparecía una gran cuna colgada en un muro del Castillo. Vivió Félix veinte años
en la selva que hoy pertenece a Brasil, a Paraguay, a la Argentina y a Uruguay y
en ella conoció multitud de hermosos y raros animales y plantas, cuyas vidas
estudió, en lugar de dedicarse a hacer fortuna. Cuando marchó sentía en su
corazón el separarse
del río Paraná de
las plantas, de los indios mbayas y de los guaraníes y de animales como los tuis
y de los ñandús. Corrigió algunos errores del Conde de Bufón y fue un maestro
de los naturalistas europeos, pero a medida que iba alcanzando por el Océano
hacia España, recordaba aquellas bandadas de colores
y aquellas cascadas y se mezclaban sus recuerdos con los del paisaje del
Somontano, desde Barbastro hasta Huesca, pasando por Barbuñales.
Fue un amigo de
GOYA, que dejó un magnífico retrato de Félix de Azara.
El catedrático
don Julio Contreras, nacido en la Argentina y de origen catalán, resalta la
cultura aragonesa, tratándola de prototípica en España y tal vez le inclinó por
los aragoneses el nombre de la ciudad paraguaya, donde trabajó y que se llama
PILAR.
Cita a los
almogávares y después a Goya, a Luzán, a Laín Entralgo, a los Azaras, a Ramón y Cajal,
a Sender y a los Sauras , entre los que yo me recuerdo. Dice que tal vez se
entiende esta afirmación por la dureza del clima y de las rocas, esa vegetación
magra, que influiría por ejemplo en Ramón y Cajal y e Félix de AZARA.
Recordaba la
visita que hace poco tiempo hizo con otros amigos a la tumba de Félix AZARA,
que se encuentra en la cripta de los hermanos Lastanosa, en la Catedral de
Huesca. Le pareció un lugar triste porque había poca luz y la tumba era pequeña
y estaba al lado de dos enormes estatuas de los hermanos Lastanosa. Hubiera
quedado más alegre su tumba si hubiera estado en el territorio de Barbuñales,
más iluminado por el sol, ya que hubiera recordado ese sol brillante que luce
en Paraguay.
Una impresión
parecida le produjo a mi difunto amigo ,Ingeniero Forestal y amigo mío, Angel
Claver, que durante la Guerra Civil, visitó ese gran y oscuro cementerio.
En casa Almudévar de Siétamo, en la fachada, aparece mirando encima de la puerta de casa, un escudo, en el que aparece el primer Almudévar que ocupó la casa de los Azara. En el lado opuesto al escudo que representa a un Almudévar, está sin poner el nombre otro escudo sin el nombre de Azara y quedó silencio de casa Azara de Siétamo. Allí por dejadez o por torpeza falta el apellido Azara.
¡Que los jóvenes
sigan el ejemplo de FÉLIX De AZARA.!.
jueves, 4 de noviembre de 2021
Claudia dirigía los movimientos gimnásticos en la piscina
Estábamos en la piscina de aguas calientes y dotadas de sales minerales de efectos beneficiosos, unos veinte hombres y mujeres ya maduros, dispuestos a ejercitar nuestra anatomía y nuestros pensamientos.
Apareció en la terraza, una belleza femenina, para dirigir los movimientos gimnásticos. Parecía una diosa del Arte, que con sus movimientos intentaba convertirnos a los ancianos, en jóvenes que aspiraran a imitar su Arte. No llegamos a rejuvenecer, pero durante media hora, gozábamos, al tiempo en que nos movíamos con nuestros cuerpos, nuestra cabeza y los brazos, manos y piernas, de una felicidad, que el Arte nos proporcionaba, al contemplar e imitar, quizá un poco torpemente, conmovidos por su arte, que dirigía aquellos movimientos gimnásticos en las aguas calientes de la piscina. Me acordé de la poesía, que dice:¡Ay luna , lunita, luna, ay luna cascabelera!. Y sí, me acordé porque la luna llena, en esas noches claras, parece sonreírnos y mirarnos con sus amplios ojos. Pudo venir dicho recuerdo del color blanco lunar, transplantado a la bella joven, que con su traje de baño, no provocativo, sino con el estilo profesional al servicio del Arte, resultaba una figura blanca y pulcra, como la luna, pero con un cuerpo y el rostro de una mujer, que estaba dando clases de belleza, a los ancianos. Era una virgen blanca, no morena, con un rostro bellísimo, adornado con unos ojos maravillosos. Sus movimientos gimnásticos, parecían producidos en un ballet de una única artista, que guiaba sus manos con movimientos dulces y perfectos de sus muñecas. Sus piernas, como sus brazos se unían, se separaban, haciendo soñar a los mayores, que se estaban convirtiendo en artistas.
Al día siguiente le dije que se hiciese un retrato al óleo, porque bellezas artísticas como la suya, no son frecuentes en nuestro mundo actual.
miércoles, 3 de noviembre de 2021
Anónimo.-
Yo te ofrezco, Señor, la vejez de mi cuerpo:
Mis músculos sin fuerza, que sé que estoy perdiendo;
Mi belleza apagada, que quedó en el recuerdo;
Mis ojos ya sin brillo: mis torpes movimientos;
Mis piernas ya cansadas, buscando siempre asiento;
Mis manos tan gastadas de tanto que sirvieron
En ayuda y caricias a cuantos acudieron.
Yo te ofrezco, Señor, la nada de este cuerpo,
Que fue ágil y fuerte, que fue joven y bello,
Que pasó por la vida con ruidos y silencios…
Hoy, desde este lugar en que Tú me has puesto,
Que Tú sabes, Señor, que es mi mundo y mi tiempo,
Te ofrezco con amor la vejez de mi cuerpo.
martes, 2 de noviembre de 2021
La caza
Estaba sentado en la cadiera del hogar mirando como ardía la leña y surgían de ella unas llamas juguetonas, acompañadas por unos sonidos agradables, que venían por la chimenea y que eran como los trinos de un pájaro, que daban encanto a aquella contemplación. Esos trinos no eran de ningún ruiseñor ni de ningún canario, sino que los emitía un estornino de plumaje tordo, como pude comprobar más tarde y que se había quedado prisionero dentro de la chimenea. Pensando en lo mal que lo podría pasar el pájaro en medio del humo, apagué el fuego y cerré las placas metálicas que se ponen para que los estorninos alcahuetes, no puedan pasar al interior de las habitaciones. Me marché, pero al volver a la habitación donde está el hogar, el estornino tordo volaba de ventana en ventana y yo lo seguía para cogerlo. Al fin lo logré y me dieron ganas de matarlo para que no volviera a entrar a llenar los suelos de excrementos y a rasgar las cortinas con las uñas de sus patas. Si hubiera sido yo más joven, lo hubiera metido en una jaula de esas en las que antes encerraban las perdices para llevarlas de reclamo a las excursiones de caza. Me acordé de aquellos cazadores, que vivían en los pueblos, que controlaban los animales del monte, viendo unas veces nacer las crías y otras mandando al matadero a sus padres, que ya estaban de buen ver, para que no faltase “el pan nuestro de cada día “ a los humanos. Ahora la masa de la población se ha marchado de los pueblos y vive en las grandes ciudades, pero ya no conocen la Naturaleza, ni a los animales, sino es por los dibujos animales en la televisión y en los tebeos, que les hacen reírse con el pato Donald o con el corzo Bambi. Ya no tienen necesidad de ir a buscarse la carne de las piezas de caza, que corren o vuelan por el monte, sino que se la venden preparada en los supermercados. Como es natural les repugna aquello de la caza, en la que sólo ven violencia. Hemos perdido el contacto con la Naturaleza y no tenemos ocasión de ver lo que pasaba en mi pueblo, en el que yo veía como aquellos insectos que metamorfoseaban su color del marrón al verde y que sobre sus largas patas delanteras, oteaban sus alrededores para ver si llegaba alguna hembra de su especie. Algún insecto, del que más tarde aprendí que era la Mantis religiosa, después de cubrir a su ¿amor? ,era devorado por la hembra a la que había cubierto,
Aquellos cazadores de antes, además de proporcionar proteínas animales a su familia, vendían patos o conejos entre sus vecinos. Otros bajaban de la Sierra los jabalíes, sobre sus costillas y los salaban para guardarlos en su despensa. Yo, con el estornino, podía haberme dedicado a suministrarle alimento y a jugar con él, amaestrándolo y enseñándole a hablar, pues dichos animales, como los loros son capaces de aprender a expresarse. Ahora el cazador noble debe imponer limitaciones en su actividad venatoria, porque si se avanza en técnicas para matar animales, éstos no avanzan en la desigualdad entre sus capacidades físicas y las ventajas que ha alcanzado la técnica moderna en el hombre.
La carta de un amigo mío de Binéfar, Fernando Altaba me dio oportunidad de ver como, los hombres se divierten honradamente, en la que hace la descripción de una partida de caza de jabalíes, a la que asistió en Benabarre: “Con los gritos-retirada hay que tocar- y contar nuestras hazañas- y comentar quien se lleva el más grande ejemplar”. Todos juntos comeremos –con una enorme amistad”, Habla también sobre las jaurías de perros, sobre la agresividad de los jabalíes, sobre los disparos, los gritos y sobre todo de la comida colectiva, en que cada un expone su habilidad, su valor o explica el peligro que le ha amenazado. Comen y beben y se olvidan de los disgustos pasados durante la semana y vuelven al trabajo con buen humor y con ilusión”.
lunes, 1 de noviembre de 2021
MUSICA DEL RIO GUATIZALEMA
Un momento de San Lorenzo
10 de agosto, San Lorenzo. Estoy en el pueblo y siento un hormigueo dentro de mí; es la llamada de los danzantes. Subo al automóvil, conecto...
-
Yo conocí a este naturalista en el Bar de la Arboleda de Siétamo. Vive en Arbaniés y cada día, baja a desayunar a la Arboleda. Es un h...
-
Arnal es un apellido aragonés de origen vasco-ibérico; Arnal en aragonés es el nombre que se da a una colmena. En el escudo,...
-
Con la colaboración de Angel Hernando del Cura y de mi yerno Santiago. Yo no sólo me acuerdo de esta elegante Casa-Palacio de Hu...










