domingo, 7 de noviembre de 2021

Aurora, la Maestra que vive la sabiduría

 




Algo especial tiene Aurora, pues esta mañana, la he visto sacar de su casa, unas espigas de trigo, que ella ha recogido por el monte de Siétamo. Estoy seguro de que dentro de su casa, y ella me dice que sí, que tiene otro ramo de espigas, en la cocina. Es que ella, que siente amor a su prójimo, no sólo se contenta, con gozar todo el año, que dura desde la Noche de San Juan, meditando sobre aquel cereal, que es un producto de la Naturaleza, acompañada por el trabajo de los sufridos labradores. Esa meditación sobre el trigo, le dan salud y alegría, y más cuando le entrega otro ramo de trigo a su vecina Vanesa, que también sonríe al recibir el regalo que Aurora le proporciona, exento de ideas de beneficios por el dinero, sino pensando en el pan nuestro de cada día. ¡Padre nuestro que estás en los cielos…!
Aurora,  la Noche de San Juan, se integra en la Naturaleza y comulga con la idea de gozar de salud, de paz y de trabajo. Hay quien conoce hierbas silvestres que ayudan a conservar la salud a las personas, pero ella ve en el ramo de trigo señales de paz, de trabajo y de salud. Yo me acuerdo de la Guerra Civil de 1936, en qué se perdieron las cosechas de trigo, fruto del trabajo y del clima natural, de que gozaba ese trigo, desde la cima de la sierra de Guara y se perdieron la paz, el trabajo y multitud de hombres y mujeres murieron por obra de las balas de fusil, que se proporcionaban entre sí, los enemigos de un lado y de otro.

Pero Aurora, no se acuerda ya, porque entonces no vivía todavía, pero hace muy pocos días ha viajado a Santiago de Compostela y escuchó las palabras de un peregrino,  que decía: cuando chocan dos automóviles, se oyen gruesas palabras entre ambos chóferes, cuando lo hacen dos bicicletas, los ciclistas se aborrecen mutuamente, pero cuando,  yendo a Santiago se encuentran dos peregrinos, entran en conversación y favorecen la paz y la alegría. 

sábado, 6 de noviembre de 2021

Convivencia de los veterinarios de los años cincuenta

 



Colegio de Médicos y Veterinarios (Pamplona).

Nos hemos reunido mi esposa Feli y yo, con un grupo de veterinarios acompañados por sus esposas. Con esos, entonces jóvenes, nos matriculamos el año mil novecientos cincuenta y uno, para estudiar nuestra carrera, en la Facultad de Veterinarios antigua de Zaragoza, que se encontraba al lado de la destruida Puerta del Carmen, para estrenar las aulas de la Nueva Facultad. Después de pasados muchos años, el entonces ilustre compañero de estudios, Isidro Sierra, tuvo la genial idea de organizar cada año, después de jubilados, una excursión cultural. No en vano lo he tratado de ilustre, porque hace ya mucho tiempo, alcanzó la categoría de Catedrático de la Facultad de Veterinaria. Recuerdo la expedición que hicimos al Monasterio de Veruela, con su enorme y artística iglesia y los recuerdos del poeta Gustavo Adolfo Bécquer. En otra ocasión fuimos a visitar la factoría de nuestro compañero Alsina, donde la producción de alimentos alcanzó una categoría descomunal y moderna. Me acuerdo de visitar la residencia de jubilados, en que éstos, emocionados, se acercaban a nuestro compañero Alsina y derramaban lágrimas de agradecimiento. Subimos después a Andorra y al preguntarle al compañero andorrano, de categoría política importante, me dijo que ya no se podían sacar más solares, porque Andorra no está a las orillas del mar. El año dos mil nueve viajaron a Gerona, pero yo no pude asistir por haber sufrido la rotura de uno de mis brazos.

Este año hemos acudido a Pamplona e Isidro en compañía de Augusto, nos han proyectado en el artístico Colegio de Médicos y veterinarios de Pamplona, unas películas del viaje a Gerona, en las que sonaban, produciendo una gran emoción en nuestros corazones, sardanas del Ampurdán, como “Por ti lloro”. Cuando cantaba LLuis Llac, le acompañaba con sumo gusto, Isidro Sierra. No es extraño que Isidro supiera las letras catalanas, porque me han dicho que Francisco Puchal Mas, le regaló varios textos catalanes, que se aprendió de memoria. Jesús Pascual, de Lérida, me hizo recordar al violonchelista Pau Casals, en cuyo chalet-museo estuve el año pasado. Me hizo ver la figura de Casals, porque él estuvo en Puerto Rico, donde sacó fotografías al artista, a su familia y al medio ambiente en que vivió en San Juan de Puerto Rico. En la representación de las películas, se contemplaban los, a veces tristes rostros de mis compañeros, que parecían lamentarse de la ausencia de otros ,ya difuntos..

En el Colegio hemos contemplado un cuadro, que representa su bella figura, pero que está retorcida, de la misma forma que se ven los bellos castillos y mansiones formadas en la cumbre de las sierras, que duran pocos instantes, porque al ser gaseosos, se destruyen. El artista debió pensar, al componer su cuadro: estas obras no se caen pronto, pero tienen su fin, como ocurre con los compañeros de la expedición, que a pesar de su envidiable humor, se va quebrando la salud de alguno de ellos, como a mí, el año pasado se me rompió un hueso.

Pero uno recibe consuelos, como el que me causó Lidia, esposa de Jesús Pascual, cuando cantó la jota Navarra:”Una tórtola te traigo, que en el nido la cogí, su madre llora por ella, como yo lloro por ti”.

Pero siempre quedan esperanzas, pues la madre de la esposa de Luis Jiménez, que tiene noventa y nueve años de edad, anima a sus hijos a vivir la vida.

viernes, 5 de noviembre de 2021

Escudos de Félix de Azara (20 de octubre de 2.021).Encontrado en Heráldica de Argentina.

 



En una Heráldica en la Argentina, en la que se escribe sobre del Escudo de Felix de Azara, pone que nacido en Barbuñales, pueblo cercano a Huesca en 1.742 y murió en 1821, tuvo varios hermanos que alcanzaron elevados puestos en la sociedad y su hermana se casó con un importante personaje histórico, del que todavía se conserva un bello palacio en Graus.

Estudió Félix en la Universidad de Huesca y más tarde entró en la Comisión que debía formar parte del reparto de las fronteras entre Portugal y España. Partió Félix  a  Sudamérica en 1781, para  arreglar unos problemas de fronteras que podían haber durado escaso tiempo, pero que tardaron en resolverlos durante veinte años por tardanza en acudir los portugueses.

Fue Félix de Azara aparte de militar, ingeniero explorador, cartógrafo, antropólogo y naturalista. Durante los años de espera a los portugueses, se dedicó a estudiar la naturaleza del Paraguay. El principal biógrafo de Félix de Azara fue el Dr. Julio Manuel Contreras Roqué ( 1933-2017),que fue un destacado científico argentino, (de nacimiento catalán), interesado por la presencia científica de Félix Azara en Paraguay, que fue en el Mundo un científico de la fauna. La  Sociedad  Argentina de Estudios Geográficos, “adoptó como emblema una parte del escudo nobiliario de Don Félix de Azara, teniendo en cuenta que así se honraba a la madre patria y se reconocían los méritos de primer geógrafo del Río de la Plata”.



“El escudo de los Azaras, el original, (pues los dos castillos y el árbol con una espada cruzada en su tronco, se añadieron al águila mirando al sol, por distintos puntos), es el que preside el águila, que mira al sol y que algunos, erróneamente, han confundido con un cuervo.

Esta defensa de cuatro cuarteles lo tiene todavía la familia AZARA de Barbuñales, como un escudo, usándolo también el pueblo de Azara. LOS AZARA DE SIÉTAMO, al casarse sus miembros con esposas de otros apellidos, se quedaron con el escudo con su águila mirando al sol. Uno de ellos lo pusieron en la Capilla de Siétamo los Azara, como noble ornamento, que fue destruido para la Guerra Civil y otro escudo, tallado en madera, se encuentra en un armario de casa ALMUDÉVAR, al lado del escudo  de  los mismos Almudévar”.

La Sociedad Argentina de Estudios Geográficos, “adoptó como emblema una parte del escudo nobiliario de Don Félix de Azara, teniendo en cuenta que así se honraba a la madre patria y se reconocían los méritos del primer geógrafo del Río de la Plata”.

En el “Escudo de Félix de Azara”, publicado el 20 de Octubre del 2022 aparece un elegante  dibujo,  en que sobre unas montañas y bajo los rayos del sol  va volando una elegante águila”.

 

“ El escudo primitivo viene de AZARA, de donde fueron a Barbuñales y al Monte de Lizana, lugar en que abundaba la fauna del Somontano y practicaban la caza”.

Alejandro Azara y Loscertales, Barón de AZARA y Señor de Lizana, nacido el año de 1702,  se casó con María Perena, nacida el año 1705. “Fueron los padres de Francisco Azara Perena, José Nicolás Azara Perera, Félix Azara Perera, todos de inteligencia notable, “destaca FÉLIX de AZARA, GRAN Naturalista”. Todos los hijos de Alejandro Azara ( nacido en 1702) y de María Perena  fueron traídos al mundo, incluida una hija, en el monte de Lizana.

Pero estos AZARA de Lizana, eran originarios del pueblo de Azara, como los AZARA de Siétamo, que pasaron de tal pueblo, que dio origen a su apellido, a Siétamo. En aquellos tiempos había una enorme aproximación entre los parientes. Y así como el Señor de Siétamo y Duque de Torres de Montes, cultivaba una gran amistad con los Azara de Barbuñales y con los de Siétamo, siguieron muchos años después, tratándose el Conde de Aranda, embajador en París, con un hermano de Barbuñales, con su noble apellido conseguido en Italia. Se encuentran cantidad de cartas de correspondencia entre el Conde de Aranda y el hijo de Azara de Barbuñales, como si fueran parientes y recordaran fiestas vividas entre Siétamo y Barbuñales.

Era entonces la Universidad, que todavía se conservan sus obras en la Plaza de la Catedral de Huesca, el lugar donde al Conde de Aranda se le entregó un Título y en la que estudiaron los AZARAS de Barbuñales y de Siétamo. Un hermano Azara de Barbuñales, era Canónigo en la Catedral de Huesca y siempre  que viajaba entre Huesca o  Barbuñales, en un coche de caballos, entraba  a ver unas veces al Conde de Aranda y a los AZARA de Siétamo.

El escritor “SEVERINO PALLARUELO, al que conocí en el Ministerio de Educación de Huesca, escribió: “Se detenía José Nicolas, Embajador en Francia y cuando se dirigía desde Barbuñales hacia Huesca, pasaba por Siétamo a ver a su gran amigo el CONDE de ARANDA, con el que convivió en París y con quien se dirigía cartas con frecuencia”. Y según  Severino Pallaruelo :  “Se detenía al llegar al Palacio de los Condes. Admiraba los salones. Allí había libros y estampas, telas exóticas y muebles hermosos…ambiente donde desarrollar debates acerca de la felicidad del género humano”. Estas palabras se encuentran en el libro de “BARDAJÍ”.

No se si viajaría alguna vez con su hermano José Nicolás, Embajador en Francia, porque casi no

 tuvieron tiempo de conocerse en sus años jóvenes, pero se cumplieron los deseos familiares al volver de América, ya que viajó a ver a su hermano a París.

Yo, que  de niño, antes de la Guerra contemplaba el patio, las escaleras y algún salón del Palacio de los Condes, ahora veo las ruinas de dicho Palacio, del que conservo una mesa y dos sillas y he visto como desaparecía una gran cuna colgada en un muro del Castillo. Vivió Félix veinte años en la selva que hoy pertenece a Brasil, a Paraguay, a la Argentina y a Uruguay y en ella conoció multitud de hermosos y raros animales y plantas, cuyas vidas estudió, en lugar de dedicarse a hacer fortuna. Cuando marchó sentía en su corazón el separarse

del río Paraná de las plantas, de los indios mbayas y de los guaraníes y de animales como los tuis y de los ñandús. Corrigió algunos errores del Conde de Bufón y fue un maestro de los naturalistas europeos, pero a medida que iba alcanzando por el Océano hacia España, recordaba aquellas bandadas de   colores y aquellas cascadas y se mezclaban sus recuerdos con los del paisaje del Somontano, desde Barbastro hasta Huesca, pasando por Barbuñales.

Fue un amigo de GOYA, que dejó un magnífico retrato de Félix de Azara.

El catedrático don Julio Contreras, nacido en la Argentina y de origen catalán, resalta la cultura aragonesa, tratándola de prototípica en España y tal vez le inclinó por los aragoneses el nombre de la ciudad paraguaya, donde trabajó y que se llama PILAR.

Cita a los almogávares y después a Goya, a Luzán, a  Laín Entralgo, a los Azaras, a Ramón y Cajal, a Sender y a los Sauras , entre los que yo me recuerdo. Dice que tal vez se entiende esta afirmación por la dureza del clima y de las rocas, esa vegetación magra, que influiría por ejemplo en Ramón y Cajal y e Félix de AZARA.

Recordaba la visita que hace poco tiempo hizo con otros amigos a la tumba de Félix AZARA, que se encuentra en la cripta de los hermanos Lastanosa, en la Catedral de Huesca. Le pareció un lugar triste porque había poca luz y la tumba era pequeña y estaba al lado de dos enormes estatuas de los hermanos Lastanosa. Hubiera quedado más alegre su tumba si hubiera estado en el territorio de Barbuñales, más iluminado por el sol, ya que hubiera recordado ese sol brillante que luce en Paraguay.

Una impresión parecida le produjo a mi difunto amigo ,Ingeniero Forestal y amigo mío, Angel Claver, que durante la Guerra Civil, visitó ese gran y oscuro cementerio.



En casa Almudévar de Siétamo, en la fachada, aparece mirando encima de la puerta de casa, un escudo, en el que aparece el primer Almudévar que ocupó la casa de los Azara. En el lado opuesto al escudo que representa a un Almudévar, está sin poner el nombre otro escudo sin el  nombre de Azara y quedó silencio de casa Azara de Siétamo. Allí por dejadez o por torpeza falta el apellido Azara.






¡Que los jóvenes sigan el ejemplo de FÉLIX De AZARA.!.

jueves, 4 de noviembre de 2021

Claudia dirigía los movimientos gimnásticos en la piscina

 


Estábamos en la piscina de aguas calientes y dotadas de sales minerales de efectos beneficiosos, unos veinte hombres y mujeres ya maduros, dispuestos a ejercitar nuestra anatomía y nuestros pensamientos.

Apareció en la terraza, una belleza femenina, para dirigir los movimientos gimnásticos. Parecía una diosa del Arte, que con sus movimientos intentaba convertirnos a los ancianos, en jóvenes que aspiraran a imitar su Arte. No llegamos a rejuvenecer, pero durante media hora, gozábamos, al tiempo en que nos movíamos con nuestros cuerpos, nuestra cabeza y los brazos, manos y piernas, de una felicidad, que el Arte nos proporcionaba, al contemplar e imitar, quizá un poco torpemente, conmovidos por su arte, que dirigía aquellos movimientos gimnásticos en las aguas calientes de la piscina. Me acordé de la poesía, que dice:¡Ay luna , lunita, luna, ay luna cascabelera!. Y sí, me acordé porque la luna llena, en esas noches claras, parece sonreírnos y mirarnos con sus amplios ojos. Pudo venir dicho recuerdo del color blanco lunar, transplantado a la bella joven, que con su traje de baño, no provocativo, sino con el estilo profesional al servicio del Arte, resultaba una figura blanca y pulcra, como la luna, pero con un cuerpo y el rostro de una mujer, que estaba dando clases de belleza, a los ancianos. Era una virgen blanca, no morena, con un rostro bellísimo, adornado con unos ojos maravillosos. Sus movimientos gimnásticos, parecían producidos en un ballet de una única artista, que guiaba sus manos con movimientos dulces y perfectos de sus muñecas. Sus piernas, como sus brazos se unían, se separaban, haciendo soñar a los mayores, que se estaban convirtiendo en artistas.

Al día siguiente le dije que se hiciese un retrato al óleo, porque bellezas artísticas como la suya, no son frecuentes en nuestro mundo actual.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Anónimo.-

 



Yo te ofrezco, Señor, la vejez de mi cuerpo:

Mis músculos sin fuerza, que sé que estoy perdiendo;

Mi belleza apagada, que quedó en el recuerdo;

Mis ojos ya sin brillo: mis torpes movimientos;

Mis piernas ya cansadas, buscando siempre asiento;

Mis manos tan gastadas de tanto que sirvieron

En ayuda y caricias a cuantos acudieron.

Yo te ofrezco, Señor, la nada de este cuerpo,

Que fue ágil y fuerte, que fue joven y bello,

Que pasó por la vida con ruidos y silencios…

Hoy, desde este lugar en que Tú me has puesto,

Que Tú sabes, Señor, que es mi mundo y mi tiempo,

Te ofrezco con amor la vejez de mi cuerpo.

martes, 2 de noviembre de 2021

La caza



 Estaba sentado en la cadiera del hogar mirando como ardía la leña y surgían de ella unas llamas juguetonas, acompañadas por unos sonidos agradables, que venían por la chimenea y que eran como los trinos de un pájaro, que daban encanto a aquella contemplación. Esos trinos no eran de ningún ruiseñor ni de ningún canario, sino que los emitía un estornino de plumaje tordo, como pude comprobar más tarde y que se había quedado prisionero dentro de la chimenea. Pensando en lo mal que lo podría pasar el pájaro en medio del humo, apagué el fuego y cerré las placas metálicas que se ponen para que los estorninos alcahuetes, no puedan pasar al interior de las habitaciones. Me marché, pero al volver a la habitación donde está el hogar, el estornino tordo volaba de ventana en ventana y yo lo seguía para cogerlo. Al fin lo logré y me dieron ganas de matarlo para que no volviera a entrar a llenar los suelos de excrementos y a rasgar las cortinas con las uñas de sus patas. Si hubiera sido yo más joven, lo hubiera metido en una jaula de esas en las que antes encerraban las perdices para llevarlas de reclamo a las excursiones de caza. Me acordé de aquellos cazadores, que vivían en los pueblos, que controlaban los animales del monte, viendo unas veces nacer las crías y otras mandando al matadero a sus padres, que ya estaban de buen ver, para que no faltase “el pan nuestro de cada día “ a los humanos. Ahora la masa de la población se ha marchado de los pueblos y vive en las grandes ciudades, pero ya no conocen la Naturaleza, ni a los animales, sino es por los dibujos animales en la televisión y en los tebeos, que les hacen reírse con el pato Donald o con el corzo Bambi. Ya no tienen necesidad de ir a buscarse la carne de las piezas de caza, que corren o vuelan por el monte, sino que se la venden preparada en los supermercados. Como es natural les repugna aquello de la caza, en la que sólo ven violencia. Hemos perdido el contacto con la Naturaleza y no tenemos ocasión de ver lo que pasaba en mi pueblo, en el que yo veía como aquellos insectos que metamorfoseaban su color del marrón al verde y que sobre sus largas patas delanteras, oteaban sus alrededores para ver si llegaba alguna hembra de su especie. Algún insecto, del que más tarde aprendí que era la Mantis religiosa, después de cubrir a su ¿amor? ,era devorado por la hembra a la que había cubierto,

Aquellos cazadores de antes, además de proporcionar proteínas animales a su familia, vendían patos o conejos entre sus vecinos. Otros bajaban de la Sierra los jabalíes, sobre sus costillas y los salaban para guardarlos en su despensa. Yo, con el estornino, podía haberme dedicado a suministrarle alimento y a jugar con él, amaestrándolo y enseñándole a hablar, pues dichos animales, como los loros son capaces de aprender a expresarse. Ahora el cazador noble debe imponer limitaciones en su actividad venatoria, porque si se avanza en técnicas para matar animales, éstos no avanzan en la desigualdad entre sus capacidades físicas y las ventajas que ha alcanzado la técnica moderna en el hombre.

La carta de un amigo mío de Binéfar, Fernando Altaba me dio oportunidad de ver como, los hombres se divierten honradamente, en la que hace la descripción de una partida de caza de jabalíes, a la que asistió en Benabarre: “Con los gritos-retirada hay que tocar- y contar nuestras hazañas- y comentar quien se lleva el más grande ejemplar”. Todos juntos comeremos –con una enorme amistad”, Habla también sobre las jaurías de perros, sobre la agresividad de los jabalíes, sobre los disparos, los gritos y sobre todo de la comida colectiva, en que cada un expone su habilidad, su valor o explica el peligro que le ha amenazado. Comen y beben y se olvidan de los disgustos pasados durante la semana y vuelven al trabajo con buen humor y con ilusión”.

lunes, 1 de noviembre de 2021

MUSICA DEL RIO GUATIZALEMA

 



¡Río Tajo, río Tajo, tú que cercas a Toledo, parando el son de tus aguas, mírame roto y deshecho!. Así se lamentaba la ciudad de Toledo, al encontrarse destruida, después de sufrir los efectos de la Guerra Civil, pidiéndole al río Tajo que se fijara en ella. También Siétamo pudo pedirle el mismo consuelo al río Guatizalema, al verse destruido por la misma causa. El río no lloró, porque los ríos sin contaminar son ríos de vida y el que se aproxima a sus cauces se siente encantado, como sujeto al poder seductor de sus espacios boscosos, refugio de cientos de pajarillos cantores, que cautivan con sus melodías. Fue tal vez por esas causas que los primeros voluntarios gubernamentales, que llegaron al Guatizalema en Julio del año I936, se quedaron en sus orillas descansando, como si hubieran llegado a un paraíso y tuvieron que ser arengados por sus jefes, al darse cuenta del poético suceso.

Pasó la Guerra, pasan los vehículos motorizados por la carretera, trabajaron las fábricas de harinas y molinos en sus orillas, pero si uno sube por esas orillas del río, se siente como si estuviera escuchando un concierto natural, producido por las siringes de multitud de pajarillos, de los que unos son ruiseñores, tan famosos por su música, como dicen aquellos versos: ¡Ruiseñor, ruiseñor de armonioso cantar, canto de amor, las penas hace olvidar!.Ya no quedan ruiseñores en la Torre de Casaús, yendo al Hospital de la Seguridad Social, pero Orfeo sigue en la floresta del Guatizalema, como se expresa el poeta Gabriel Celaya, cuando dice: "El mundo canta en tí; no eres tú, no, quien canta-por eso te acompaña la naturaleza: los  árboles, las rocas, las flores y las fieras-respiran pausados y extáticos, contemplan-el mundo al fin abierto, luminoso y vacío-unido por el ritmo que alienta en cuanto existe".  

 ¡Ay, río Guatizalema, que vienes desde Nocito, río de zalamerías, que haces que el son de  tus aguas rime con los cantos de los pájaros, que vuelan por  tus espacios arbóreos para hacer escuchar un concierto como  programado por el dios Orfeo! . 

" Y el canto-al fin comprendes-es lo único que existe,-el canto sin palabras, la vida conformada", el río rumoroso y sus pájaros cantando.

Un momento de San Lorenzo

10 de agosto, San Lorenzo. Estoy en el pueblo y siento un hormigueo dentro de mí; es la llamada de los danzantes. Subo al automóvil, conecto...