miércoles, 6 de marzo de 2024

Así viví, con mi familia, la Guerra Civil.-


Cuando llegó la penosa emigración de los ciudadanos, al estallar la Guerra Civil de 1936, a mi familia le tocó, como a tantas otras, escuchar los rápidos traqueteos de las ametralladoras,  los estallidos de los morteros,   los brutales cañonazos y sentir el terror de oír e incluso de ver los aviones, que bombardeaban sin piedad. Aquel mismo día que ya por la mañana nos vimos envueltos en una guerra y  por la tarde, escapamos los miembros de mi familia, subidos,  como otros muchos vecinos de Siétamo, en la caja de un camión, que nos condujo a la Plaza de Santo Domingo de la ciudad de Huesca. En aquella Plaza estaban muchos parientes,  amigos y personas preocupadas por ver con tristeza, aquellas escenas, unas de alegría y lágrimas, otras de pena,  algunas de desorientación, ya  qué se veían aquellos huidos  de la  destrucción de sus vidas y de sus casas, impulsados en  buscar un cobijo, sin saber cuánto  tiempo tendrían que permanecer en ese destierro.

Yo con mis cinco años a punto de cumplir seis, corría y jugaba por las calles, escuelas y huertos de Siétamo. Era feliz y no me daba cuenta de que en escasos días me hallaría en la Bodega de la Iglesia de Siétamo, en plena Guerra Civil. Me llegó ese disgusto en aquel momento inolvidable de mi entonces breve vida, que estaba gozando por las Escuelas, por el Palacio, por los huertos y por las calles de Siétamo. Pasé en breves momentos de la calle a la Bodega de la Iglesia, donde se escuchaban los sonidos que producían las balas de fusil. No estaba solo, sino acompañado por muchas personas de mi familia y de mi pueblo, que estaban refugiados en dicha Bodega. Allí lloraba la viuda de la vecina casa de Lasierra y todos los encerrados en esa bodega estábamos con nuestras mentes, pensando en la obscuridad de aquel triste día, mirando hacia el cielo, sin poder nuestros ojos atravesar los techos de aquella triste reclusión. Sólo nos fijábamos los refugiados de aquella oscura habitación la atmosfera que nos envolvía con su escasa luz, que entraba por una ventanica. Me admiraba la valentía de mi tía Luisa, que llena de valor, salía de aquel triste bodegón hasta la casa de los Almudévar,  a buscar pan y otros alimentos para repartirlos entre los refugiados. Estabamos en la bodega pasando dolor ante la perspectiva de morir destrozados por aquellas  terribles bombas,  que constantemente lanzaban sobre Siétamo los aviones “rojos”. Se hizo el día muy largo con las explosiones  tan amenazantes de la vida  de los horrorizados vecinos del pueblo, asustados por una muerte, producida por las “salvajes” bombas que nos lanzaban. Al caer la tarde, cesaron los bombardeos sobre nosotros y corriendo, salimos de aquel oscuro lugar a la carretera, que conducía a Huesca. Nosotros con nuestra madre con “cuatro escogidos ropajes”, subimos acompañados por nuestra valiente tía Luisa, en la caja de una camioneta y sufriendo por aquella triste fuga de la muerte. Llegamos a Huesca a la Plaza de Santo Domingo. Allí estaban esperándonos a nosotros y a otras numerosas personas, una multitud. Allí estaba mi primo hermano, de unos quince años de edad, JOSÉ ANTONIO LLANAS ALMUDEVAR. El marchó a CASA de LLANAS con sus dos tíos y nosotros caminamos hasta el número 61 del Coso Alto, al lado de la iglesia de Santa Ana, donde vivían nuestra abuela materna Agustina y su hermana Rosa. Pero, escapados del pueblo de Siétamo, seguíamos en Huesca, escuchando las explosiones de aquella salvaje Guerra y yo iba detrás de mi abuela y cogía prendas de ropa ,diciéndome que por amor a la vida, recogiese las prendas que había que llevar con nosotros en aquel terrible viaje, huyendo de los bombardeos y los fusilamientos. Cuando mis padres y abuela, juzgaron que había llegado el momento de huir de este cruel tiroteo, nos trasladamos a Jaca. En esta ciudad nos alojamos en una casa particular, al mismo tiempo que encontramos un chalet, que nos acogió.

En aquella ciudad, fuimos cada niño a un colegio. En aquellos colegios y escuelas se organizaban actos políticos que intentaban acabar con esas ideas de guerra. Mi pequeño hermano Jesús se nos perdió, pero una jaquesa lo encontró y nos lo trajo a nuestra familia. Yo acudía a las Monjas de Santa Ana y en cierta ocasión nos castigaron a dos niños y a mi, imponiéndonos que durante la hora de comer, escribiéramos un verso de aquella época. Yo escribí en el papel unas palabras, pero dejé mi cuartilla ausente de cualquier escrito. La Monja dejó libre a mi compañero y a mí me dejó sin salir del colegio durante el mediodía. También en Jaca cayeron bombas criminales, una de las cuales, destrozó la vida de una niña procedente de cerca de Tierz. Ya se veían llegar a Jaca numerosos refugiados de la Guerra en Sabiñánigo y desde la altura observábamos sus caminatas tristes en dirección a Jaca.Al observar aquellas huidas  de ciudadanos desde Sabiñánigo a Jaca, mi padre dispuso la huida de su familia hacia Ansó. ¡Qué recuerdos acuden a mi cerebro de aquella Villa de Ansó!. Cerca de la casa donde vivía con mi familia, estaban sentadas en sillitas unas ansotanas, vestidas con sus ropas antiguas y bellas. Criaba delante de ella, una pequeña cuadrilla de pollitos, de los cuales mi hermano pequeño, a saber Jesús, atraído por la belleza de tales pollitos, causó la muerte de algunos de ellos. Aquella SEÑORA ansotana, no se enfadó, ni quiso cobrar la pérdida que mi hermano había causado entre aquellos atractivos pollitos. Los hermanos Almudévar fuimos a las Escuelas, cercanas al agua del río y teníamos la obligación de llevar cada uno un trozo de leña para calentar la Escuela. En mi casa no teníamos leña y no pudimos llevarlas para calentar el ambiente de la Clase. Yo avergonzado, no me atrevía a entrar en clase y paseaba con otro niño por la orilla del río. Cuando se enteró mi padre, habló con la señora Maestra y esta elegante señora, ordenó que el que no tuviera leña en su casa, no la llevara a la Escuela. Tengo un viejo recuerdo de esta señora, que admiraba por su belleza física y por su bondad, pues daba la impresión de ser la Maestra y la Madre de sus discípulos.En aquellos días volvimos a vivir con cierta felicidad, pues aquel clima, a pesar de ser más frío que el de Huesca y Siétamo, nos alegraba el subir y bajar por aquellas Montañas, donde en el verano, aquellas tierras nos hacían contemplar las ovejas y a veces soñar con el dios vasco Jangoikua, que nos contaban que su dominio vivía en “la Val de Ansó”.Pero la Guerra se iba apartando hacia Cataluña trayéndonos la esperanza volver a vivir en Huesca. Me acuerdo como bajamos de los Altos Pirineos a Huesca. Lo hicimos en una camioneta con su ambiente dividido en la parte delantera de la misma de la caja al aire libre. En la parte anterior iba mi madre, protegida del aire frío, para cuidar su salud, que ya empezaba a sufrir molestias.Llegamos a Huesca y mis padres decidieron vivir en casa de nuestra abuela, en el Coso Alto, al lado de Santa Ana. Yo estuve un año acudiendo al Colegio de los Salesianos, dirigido por un sacerdote salesiano, que ya estaba informado del peligro moderno de las guerras. Mi padre, ya había perdido su automóvil a causa de las bombas y hacía sus traslados a Siétamo, en una bicicleta.Se pasaron años de escasez, pero con la vida en casa de mi abuela, salimos adelante, a pesar de la enfermedad de mi madre. Ahora, vivimos pensando en una Guerra contra la Rusia de Putin y no se han ido del ambiente ideas que piensan en las “eternas” Guerras.


martes, 5 de marzo de 2024

Condolencias de Ignacio Almudevar Bercero a Don Vicente Ascaso

 




Hoy el cielo es más dulce.

Nos ha dejado Don Vicente Ascaso Martínez.

Con orgullo puedo decir que nos unía una fuerte amistad.

Yo lo admiraba por su señorío, su trabajo, talante, humildad y como no por su dulzura.

Amigo de sus amigos. Persona ejemplar y modelo a seguir.

Amistad,respeto y cariño a el que mi hija Belén y mi esposa Paz comparten conmigo.

Tu muerte nos deja salados ,dolidos.

Recordarte nos endulzará siempre la vida.

Cabalgarás elegante por el cielo y con un capote estarás pendiente de los envites que nos ponga la vida a tu familia y a tus amigos.

Mi más sentido pésame a tu familia ,a tus amigos,a todo el equipo de pastelería Ascaso y a la ciudad de Huesca que pierde un hijo ejemplar.

Descansa en una dulce Paz Vicente.

D.E.P. Miguel Crespo Tolosana por Ignacio Almudevar Bercero



Querido Miguel.

Hay veces que la vida te sonríe y otras que te da un golpe fuerte. Hoy día veinte de Febrero, coincidiendo con tu 61 cumpleaños ha llegado tu final. Nos conocimos ya en el colegio donde compartimos clase. Allí ya vi a una persona especial, humilde , trabajadora y entregada a los demás. Estabas hecho de una madera especial. Esto te llevó a trabajar en el mundo de la carpintería. Con tus socios montasteis carpintería PEMICAR.

Habéis trabajado en miles de obras.

Pero no tengo ninguna duda que tu mejor mueble  eres tú mismo. Tu madera es única. Fácil de trabajar, de unir ,de barnizar y sobre todo resistente. A pesar de ello hay una maldita enfermedad ha podido contigo. Tú has  puesto toda la savia que tenía tu madera para vencerle.

Yo dejé la presidencia de la federación de polígonos por una enfermedad crónica. Tú recogiste el testigo. Hasta el último minuto has estado trabajando por todos en silencio y sin pausa. Nos dejas un ejemplo de compromiso difícil de superar.

Nos dejas a todos tronzados.

Mi sentido pésame a toda tu familia.

Y a todos tus compañeros y amigos.

A mi me consuela que vas estar presente en vida como un ejemplo a seguir.

Puedes descansar en PAZ Miguel.

lunes, 4 de marzo de 2024

El argentino Mario Rafael Videla.



El día 12 de Julio  del año de 2.019, ha estado en mi casa Almudévar de Siétamo, el argentino llamado Mario Rafael Videla Durán. Lo “he hecho entrar en la sala, donde en un cuadro están representados una hermana de mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, acompañada de su esposo. Ambos eran españoles y emigrantes a la Argentina Poseo varias fotografías de esos familiares míos, que, hace ya muchos años, emigraron a la República Argentina. Al verlas al entrar en la sala, donde están expuestas al público las fotografías de la primera pareja de emigrantes de Siétamo a la República Argentina, al verlas Mario, el argentino, se puso a cantar una canción argentina, que  dice : “ Alza en el cielo,  un águila  “yedrera”,que audaz se eleva en nuestro rostro  y forma estelas en el purpurado cuello”. El  ala  española, y del águila es bandera y es la bandera de la patria  unída.
Los argentinos son poetas, pues son  innumerables  las canciones poéticas que brotan de sus gargantas y Mario se pone a cantar :”Soy demasiado argentino “pa” que me vengan con cuentos, mi gracia la llevo dentro, la llevaré, la llevaré hasta que muera. Seré un arcón en una cumbrera de Patria  y los hombres contentos”.
Mario me recuerda a don Jaime  Cafrune, en nuestra querida “Sombra de mi esperanza”, que con notas sentimentales, dice: “Sombra de mi esperanza, amanecida como un querer, sueño sueños del alma, que a veces nutre su florecer”.
“El tiempo me va matando, como la vida no vuelve más, el tiempo me va matando y tu canción será, será”.
Horacio, gran poeta,  escribió :”Si se calla el cantor, calla la vida, nunca es toda un canto, debe el canto ser luz, sobre los campos el año siempre ilustra a los de abajo. Si se calla el cantor, se quedan sólo los humildes gorriones de los Diarios, las obras del Pueblo se persiguen y ¿quién habrá de luchar por su salario?”. 

domingo, 3 de marzo de 2024

El ballet de los caballos

 


Ay, cuanto de dolor- está presente- al infante valiente,-a hombres y caballos-juntamente.   
En las Fiestas de San Lorenzo,  en la ciudad de Huesca, se han convertido en clásicas las carreras hípicas. Para mí,  éste es el mejor de los espectáculos deportivos, que tenemos la oportunidad de ver. Sí, y por muchas razones. No hay caballero sin caballo, pues apenas se apea el jinete o es descabalgado por el noble bruto, se torna de jinete en peatón. ¡Qué simbiosis hacen el caballero y el caballo!. Incluso la Mitología la ha consagrado, creando la figura del centauro. Los aztecas mejicanos creían que los jinetes españoles tenían una única personalidad con el caballo. La compenetración entre dos seres vivos distintos,  a saber caballo y caballero, para mí constituye una amistad muchas veces superior a la que existe entre dos personas. ¡Cómo se unen los dos para tratar de defenderse de los  embites o embates córneos del toro bravo de astas afiladas. Estamos contemplando una posible tragedia; de todas formas, tragedia real porque es necesario que de su lucha muera uno .Pero,  en tanto se produce o no, estamos ante el espectáculo de un ballet de una elegancia difícilmente superable. Hasta el caballo muestra  una presunción, con la que parece mostrar esa elegancia  y coquetería difícilmente superable. Muestra su elegancia arqueando su cuello y su cola y su coquetería, mostrando sus crines trenzadas. Jamás una máquina podrá superar a un caballo Sería bonito que la gente poseyera caballos, pero si no por los clubs hípicos, sería algo imposible en este mundo moderno. En los edificios habitables por el hombre, no se hacen cuadras con sus pesebres, sino garajes. A los caballos es preciso  darles de comer todos los días, con piensos que son un problema  y que además son caros. Pero esto no supone el triunfo final de los automóviles, porque aunque se construyen garajes, no se levantan los necesarios, pues los automóviles ocupan todos los puestos libres de la calle y a veces tienen graves problemas para aparcar. No se construyen los garajes necesarios, pues ocupan todos los lugares libres. Así como los caballos beben agua, los coches beben gasolina, bebida cara por ser cada día más escasa y según dicen, se encarecerá más y se acabará. El estiércol o fiemo de los coches, les sale por el tubo de escape, en forma de óxido de carbono, etc. Y contamina la atmósfera de las ciudades, donde llegará el día en que no pueda vivirse en ellas. De todas formas la batalla la han ganado las máquinas, que han hecho casi imposible la convivencia de los hombres con los animales. Porque, tristemente en esta guerra estamos perdiendo los hombres, que nos estamos masificando y estamos gobernados por reflejos, ante las mismas situaciones, que van, poco a poco, convirtiéndonos en maquinas-robots. Si desaparecen nuestros compañeros cósmicos, los caballos, ya podemos poner nuestras barbas a remojar. Por eso, yo estimulo a los jóvenes que vayan a contemplar ese espectáculo, que representa una vuelta al pasado, en que todavía era posible la convivencia, sí, de ¡hombres y caballos juntamente!.

sábado, 2 de marzo de 2024

El Instituto Ramón y Cajal, por los años cincuenta

 





Me he acordado del Instituto Ramón y Cajal de Huesca, al hablar con un amigo de mi hermano Jesús, con el que juntos estudiaban. He reflexionado sobre sus profesores, que formaban una cátedra de hombres y mujeres, que infundían un gran respeto por su sabiduría. Al oír pronunciar sus nombres me sentí impulsado a despojarme de la gorra, porque ¡Dios mío, qué respeto impone el ilustre nombre de Don Ricardo del Arco, que tantas obras escribió de la Historia de Aragón!. Me acuerdo de verlo pasear por el Coso, con su cabeza desprovista de cabellos, pero llena de ideas, con su cara redonda y con gafas de gruesos cristales. De Don Ramón Martín Blesa, me han recordado que era un hombre carismático, que buscaba el bien de los hombres y mujeres, sin olvidarse de sus tres hijos y dos hijas, cuyo porvenir le impulsó a ir a vivir en Zaragoza, para que pudieran realizar estudios universitarios. Su origen aragonés le inclinaba a vivir en Aragón, pues su primer apellido Martín se corresponde con el río que discurre por la provincia de Teruel, pasando al lado del pueblo de Blesa, con cuyos dos nombres coinciden sus apellidos. Su primera colocación la encontró en Mérida, donde conoció a Eulalia del Río que fue alumna suya. Logró ser destinado a Huesca, donde se encontraba muy bien y donde todavía, después de tantos años, hay muchos que se acuerdan de él y que lo quieren, como el farmacéutico don Francisco Almazán, que aparte de ser turolense, siguiendo los consejos de algún familiar de don Ramón Martín Blesa, se hizo una hermosa casa, en Chiclana, que se encuentra próxima a Cádiz. Allí convive muchas temporadas con su esposa e hijos, con la esposa de don Ramón, María Eulalia y con sus hijos, hijas y yernos. Para que sus hijos pudieran acceder a la Universidad, se vio atraído por la ciudad de Zaragoza, pero tuvo que bajar a vivir a la ciudad más sureña de España, es decir a Cádiz. En esta ciudad no se sintió desplazado porque era un hombre que se adaptaba con facilidad a todos los medios y a todas las personas, pues ya estaba acostumbrado a conocer distintos alumnos cada año. Alcanzó la cátedra de Termodinámica en la Escuela Náutica de Cádiz. Sacó también la cátedra de Química en Primero de Medicina. Se lo merecía porque antes de marchar de Huesca, ya le concedieron la Cruz de Alfonso X, el Sabio. .
En la finca de José María Puyuelo Sorribas, me encontré con el Coronel ya jubilado, Javier Martín Blesa y me asombré de encontrarme con un señor con los mismos apellidos que los de Don Ramón; le pregunté si era pariente suyo. Me dijo que era pariente un tanto lejano, pero que tenían un origen común en el pueblo de Blesa y en la cuenca del río turolense Martín. Pero aparte de recordar los orígenes en tierras de Teruel, me estuvo cantando la inteligencia de don Ramón, ya que todavía conserva su libro de Física, que él estudiaba en la Academia General Militar de Zaragoza. Cuando fue a la Academia de Toledo, siguió estudiando el mismo libro. Pero es curioso el placer que le producía estudiar temas tan serios, en un tan sencillo libro. Pero su cerebro no cesaba de crear ideas para traspasárselas a los jóvenes, pues sacó entre otras, la plaza de Química en el primer curso de Medicina. Javier Martín Blesa explicaba como todo el mundo hablaba maravillas de don Ramón, diciendo: ¡qué bueno era y qué buen profesor!. Se preocupaba de todo el mundo, como se preocupó de que sus hijos alcanzasen tres de ellos el puesto de catedráticos, como una hija suya alcanzó el cargo de Vicerrectora de la Universidad de Cádiz. Todavía seguían sonando los nombres de Don Virgilio Valenzuela, profesor de Filosofía, de Sánchez Tovar, que cuando te lo encontrabas, con su amabilidad, te contagiaba de la Historia de Aragón. El profesor de Lengua don Miguel Dolc, con su esposa Dolores Cabeza organizaron el año 1956 una obra teatral, que representaron en el Olimpia, titulada “La Santa Virreina”. Pero el año 1958, el día siete de Marzo, día de Santo Tomás, dirigidos por don Virgilio Valenzuela, los alumnos de sexto curso, entre los que se encontraban Francisco Almazán, Pardo , hijo del ferretero de la calle de Goya, Fernando Bagé, cuyo padre fabricaba básculas y la símpática chica María Fernanda Pesini, representaron la obra de Miguel Mihura, titulada “El caso del señor vestido de violeta”. Era el caso humorístico de un torero al que le entraba un complejo de “viejecita”, cuando se vestía de luces. El director del Teatro era don Virgilio Valenzuela, pero siempre estaba presente la colaboración del Director del Instituto Ramón y Cajal, don Ramón Martín Blesa, que intentando ayudar a sus alumnos, convertidos en actores, estaba entre los bastidores. Tenía inquietud por el cerebro de sus alumnos y trataba de guiarlos con las obras de Teatro, pero le preocupaba tanto la salud de sus cuerpos, pues formó un equipo de fútbol con el que se sentía unido, ya que se le veía correr por la banda del terreno de fútbol, animando y aconsejando a los jugadores. En dicho equipo jugaban, Ernesto Puertas, hijo de la profesora de dibujo, ”Fito” pariente mío de Santolaria, Antonio Escartín, casado hoy en día con la pintora, Maestra y poetisa Asunción Laplana, José María Franco, actual farmacéutico de la Farmacia Mingarro y entre otros muchos Carlos Auría que dirigió la Farmacia Auría.
Francisco Almazán jugaba al fútbol y ahora, desde Huesca, vive de los recuerdos de Don Ramón Martín Blesa, del que recibió formación y conserva una amistad, rayana con el parentesco de toda su familia.

viernes, 1 de marzo de 2024

Los Palomares, antes y ahora


Paloma Mensajera

Estoy triste, porque ya no existe el Palomar en el Palacio del Conde  de Aranda, como ya no exise su Castillo- Palacio. Tengo yo ochenta y siete años y en el año de 1936, fue  destruido dicho Castillo, por la Guerra Civil.  Sin embargo yo, cuando estaba a punto de cumplir seis años, acompañé a mi tío José María a visitar el Palomar, que mis antepasados cuidaban con esmero. Han pasado unos ochenta años desde que se cuidaban los Palomares para comer carne de pichón. Ahora, en mi tierra, ya no se utiliza su carne para alimentarse el pueblo y las palomas ya no se utilizan como producto de consumo. Hay numerosas bandas de palomas, que no tienen refugio para criar, y para ser cuidadas por sus dueños. En el Palomar del Castillo- Palacio se cuidaba a las palomas y se les ponían nidos, para que criasen pichones. Se aprovechaban las palomas, igual que se utilizaban las ovejas, para obtener alimentos cárnicos. En Huesca,  en el Convento de San Miguel, antes debían consumir los pichones, pero,  hace unos años ya el Ayuntamiento les colocaba jaulas de caza, para que disminuyera su número. En el Pilar de Zaragoza, era exagerado el número de palomas que alrededor de sus puertas, pedían alimento, a los que iban a visitar a la Virgen. En mi pueblo están las palomas abandonadas por el hombre  se refugian en las ruinas de los edificios y en los graneros abandonados. Hay palomas en el Puente del Río, que algunos dicen que son zuritas, pero yo no las distingo.
Paloma Torcaz.

Estamos en la Sociedad de Consumo y hay en la Naturaleza un abandono de antiguas y prudentes normas de consumo. ¿Quién se acuerda de los palomares, en los que dormían y se refugiaban las palomas?.  Si que existen jóvenes que cuidan algún Palomar, porque un día de estos me he llevado una gran alegría, cuando el Cartero de mi pueblo, me dijo que un señor de Esquedas, que dirige en Huesca una Sociedad de Colombófilos, le había infiltrado entre los amigos de esas aves, proporcionándole diez parejas de Palomas Mensajeras.

Este Cartero, que parece que se encuentra muy próximo en su  profesión al Adjetivo de “Mensajeras”, que se adjudica a las palomas, me cuenta las aventuras que pasa en armonía con las Palomas Mensajeras, Me contaba que un día fueron a Zaragoza y  tres de ellas no le regresaron y al día siguiente le regresó otra. ¿Se asustarían o sufrirían algún accidente en aquellos Campos de Tiro?. No se sabe.

Esas Palomas Mensajeras han sido seleccionadas a través de la Historia y se han instalado en Palomares especiales. Se ha hecho una selección en las palomas de un sentido de la orientación y una fortaleza atlética. Tienen estas palomas una fortaleza especial, pues vuelan con una gran rapidez, dotadas de un plumaje brillante y abundante.
Paloma Zurita.

Yo he contemplado la presencia de alguna paloma mensajera, en la Iglesia de Siétamo, en ventanales de la misma. Yo no sé si se encontraba descansando de su rápido y lejano vuelo, pero allí estaba observando todo lo que podía mirar, llamando la atención su figura elegante y curiosa. Era diferente de las palomas ordinarias, por la velocidad de su vuelo, su plumaje brillante y abundante y con su cola siempre plegada. El peso medio del macho está entre 425 y 525 g para el macho  y de 300 a 480 gramos para la hembra. Su velocidad es vertiginosa volando  en un día de 700 a 1.000 Km.

La Paloma Mensajera ya figura en la Historia de la Humanidad, desde hace miles de años. Según nos dice la Biblia, al acabarse la inundación del Mundo, por el Diluvio Universal, una paloma  la soltó Noé, desde la Nave y ella volvió con  una rama de olivo, indicando el fin del diluvio. Ayudaban al hombre en hacer la Guerra y a pacificarla. Los romanos tenían palomas mensajeras,  que cuidaban en unos palomares móviles. Los árabes utilizaban las palomas en las luchas de Tierra Santa, para conocer los movimientos de los ejércitos cristianos.

Por todos los Países del Mundo han sido utilizadas las palomas para comunicarse, que a pesar de introducirse la Telegrafía sin Hilos, todavía se siguen usando  en servicios militares. La paloma mensajera ha sido utilizada por los distintos pueblos, como un ejemplo de paz y de perdón. Los griegos y los romanos marcaban sus mensajes de Paz con figuras de paloma. La Iglesia Católica, en las Sagradas Escrituras, representa la figura del Espíritu Santo como la figura de la Paz. Y más tarde, en una última era, Salvador Dalí, pintó la Famosa figura de la Paz, que la ha convertido en tal figura a la Paloma, en este Mundo de Guerras.

La  COLOMBOFILIA  estudia la variedad de las Palomas mensajeras, que vienen de la PALOMA  BRAVÍA, que se entrena para volver a su palomar, desde lejanos lugares. Pero son muchas las variedades de paloma que se encuentran en todo el mundo. En nuestro medio ambiente  hay otras especies de caza como son las PALOMAS  TORCACES o Columba Palumbus. Estas palomas  tienen que emigrar, formando grandes bandos de palomas migratorias. En esos Pasos  tradicionales o Palomares, en las partes altas de los montes del Norte y luego en las estribaciones del Sistema Ibérico. En esos pasos, durante el mes de Octubre,  cuando vuelven a pasar por los mismos lugares en dirección contraria, en febrero o marzo, son cazadas a tiros y con redes, esas palomas torcaces o “trucazos”.

En zonas montañosas y cortados rocosos, como en las Peñas de Salto de Roldán, cerca de Huesca, mora la paloma bravía o Columba Oenas, más conocida por Paloma Zurita. Cuando aumenta en dichas Peñas el número de palomas, van bajando a los pueblos que se situaron al Sur. Esta paloma Zurita o Columbus Oenas suele volar en sus emigraciones junto con las Palomas Torcaces, aunque hay grupos de ellas que en lugar de regresar al Norte, se quedan en España. La paloma Zurita toma el nombre popular de Zurita o Azulada. En sus emigraciones a Francia se pueden ver, formando grandes bandadas de las dos especies. Se distinguen las Torcaces, porque estas tienen el plumaje más oscuro y les faltan las manchas blancas de sus lados del cuello y de las alas. En sus pasos tradicionales por las zonas más altas del Norte y por el Sistema Ibérico, son cazadas las palomas en Octubre y en su marcha opuesta, en febrero y Marzo.  Yo no puedo decir si las palomas del Santo de Roldán, anidan en el Puente de la Autovía, al lado del río Guatizalema, en Siétamo o si bajan al Puente del Guatizalema o entran en las emigraciones y contraemigraciones a Francia.

 La Paloma TORCAZ o Columba Palumbus, es una especie cada vez más abundante en España y de mayor tamaño que la paloma bravía. Son también migratorias como las zuritas. Cada vez se van quedando más número de ellas en nuestra masa arbórea de nuestro Pais. Son grandes consumidoras de bellotas.

La PALOMA   BRAVÍA  o Columba Livia es una clase de palomas, originada alrededor de la cual se han aparecido diferentes razas de palomas, domésticas, que son de mediano tamaño (30  a 35 ctms) y localización más intensa de tonalidades grises azuladas. Se reproducen por donde encuentran alimento y como no son consumidas por los hombres, abundan en ocasiones, de una forma enorme.

Entre la cantidad de palomas , deben de salir las PALOMAS MENSAJERAS, pues dicen que éstas son una variedad de la PALOMA BRAVÍA, que se cuidan en palomares, donde se educan y se alimentan, haciéndoles volar sobre largas distancias y llevando un pequeño tamboril en una pata. He leído aventuras “heroicas”, realizadas por las PALOMAS MENSAJERAS.

El alguacil de Siétamo me ha prometido traer a este pueblo ,varias parejas de Palomas Mensajeras y satisfará mi curiosidad por estas aves tan inteligentes. 

Banderillas

Yo no podré  olvidar nunca la Torre de Casaus, hoy toda ella convertida en el Barrio de San Jorge, a cuya ermita subían el día en que se cel...