jueves, 11 de enero de 2018

Abarca de Bolea, Gran Noble e Infanzón de Aragón


Nació en Siétamo, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urrea, el uno de Agosto de 1719. Murió desterrado en su señorío de Epila, Zaragoza, el nueve de Enero de 1798. Fue Conde de Aranda y Marqués de Torres de Aragón ( hoy Torres de Montes), Conde de Las Almunias, Conde de Castelflorit, Maqués de Rupit, Vizconde de Rueda y Biota, Duque  de  Almazán y de las castillos Baronías de SIÉTAMO, donde vivió la estirpe de los Abarca hasta que  Don Pedro Abarca de Bolea,  murió sin sucesores, en Epila.
Fue Señor de los Castillos de Maella y Mesones y Capitán de los Reales Ejércitos, I Ministro del Real  Consejo de Castilla,  Embajador en Lisboa, París y Varsovia entre otros muchos honores. Estudió en  Bolonia en San Clemente de los Españoles y en el Seminario de Nobles de Parma.
 Casado en Madrid en 1739  a la edad de 17 años con María Pilar Silva Fernández de Híjar de 16 años, hija del Duque de Hijar, fallecida el 24 de Diciembre de 1783.
 Casado en segundas nupcias con su sobrina María del Pilar. Se casó por poderes, en Madrid el 21 de marzo de 1784.
El Castillo de SIÉTAMO, lo poseyeron seis generaciones de los ARANDA. Tomaron los ABARCA de BOLEA, posesión del nombrado Palacio, con la boda de don Bernardo Abarca de Bolea y Portugal, con una de la hijas del Señor de CASTRO, llamada Jerónima de Castro y Pinós, Señora de Sietamo, y dueña del Castillo- Palacio. Los documentos de su propiedad se conservan.
 Hemos visto como los Abarca de Bolea, recorrían el Mundo pero, al mismo tiempo lucían los nombres de Torres de Montes y de Siétamo, unidos por un camino entre ellos. Se bajaba por el Molimo Viejo de Siétamo, y  cruzaba el río Guatizalema, se subía al Monte de Cavero y se llegaba al frondoso monte de Torres de Montes. 
Han existido en Aragón, un gran número de Infanzones, adjuntos a la Nobleza de los Aristócratas. Por ejemplo los Azara de Barbuñales y los Almudévar de Siétamo. El Conde de Aranda(X) nacido en el mismo pueblo que yo, es decir en Siétamo, hijo de  una señora de nobleza catalana, procedente de  Europa. Poseyó múltiples  títulos  pertenecientes  a la Alta Nobleza y cultivó  una gran amistad con los Infanzones aragoneses,  los Azaras de Barbuñales  y los de Siétamo, unidos con los Almudévar de  Siétamo. Los  Azara tuvieron una vida política, en la que el hermano mayor, llegó a Marqués y a  desarrollar una actividad política muy notable, por ejemplo en Italia.
 ¡Al conde de Aranda (X) le  correspondió  como segundo apellido el de su madre, que  era catalana de origen europeo, pues se llamaba MARIA JOSEFA LÓPEZ DE MENDOZA, PONS y BOURNONVILLE.
En el Libro Conde de Aranda, escrito por Rafael Ormaechea y por el oscense José A. Ferrer Benimeli,dice: “Efectivamente, Aranda, el X, era aragonés, si no por los cuatro costados, al menos por la mitad, es decir por vía paterna, ya que su madre era catalana…Sus padres decidieron casarse en Sangarrén, tal vez buscando un lugar equidistante entre Zaragoza y Barcelona”.
 El 3 de Junio de 1715, se desposaron en la iglesia de Sangarrén, “los ilustrísimos señores Don Pedro Ventura de Alcántara, Abarca y Bolea, Bermudez de Castro, Marqués de Torres, duque de Almazán y conde de las Almunias (natural de Zaragoza e hijo legítimo de los Ilustrísimos señores don Bernardo Abarca y Bolea  y doña Francisca Bermudez de Castro, marquesa de  Torres).
Decidieron casarse en 1715 y lo hicieron en Sangarrén. Y fueron don Pedro Ventura  (IX) de Alcántara, marqués de Torres, duque de Almazán y conde de Almunias, que fue el padre del Gran Conde de Aranda Pedro Pablo Abarca de Bolea (X), que nació en 1719 de su madre  la ilustrísima   doña MARÍA JOSEFA LÓPEZ MENDOZA, PONS y BOURNONVILLE, natural de Barcelona e hija legítima de los condes de Robres y Marqueses de Vilanant.
A don Pedro Abarca de Bolea (X) le ocurrió la condición de verse en la necesidad de sustituir su segundo apellido de Mendoza, Pons y Bournonville, para heredar la fortuna de Aranda,  por causa del  de Ximénez de Urrea, que tuvo la necesidad  de adoptar, para heredar dicha fortuna. Dada la espléndida belleza del Palacio de Epila y la fecundidad de sus tierras, abandonó la preferencia de acoger el Castillo- Palacio de Siétamo, como residencia principal de  la noble estirpe de los Marqueses de Torres y Barones del mismo Siétamo, para cambiarla por la Residencia de Épila, en la que murió, el año de 1789.
El marqués de Torres y Duque de Almazán, obtuvo a partir de Mayo de 1723, el título de IX Conde de Aranda.


Nació Pedro Pablo Abarca de Bolea el día uno de Agosto de 1719, en SIETAMO, donde le impusieron unos treinta títulos nobiliarios.   
Los actuales vecinos de dicha Villa, los que han vivido, desde 1729 hasta ahora, hemos conocido al Marqués de Torres y Barón de Siétamo como CONDE DE ARANDA, y a su Castillo o Palacio lo hemos llamado  el “Castillo del Conde de Aranda”. Cuando, en realidad se trataba del Castillo- Palacio del marqués de Torres de Montes o del barón de SIETAMO. Pero, a partir de la herencia del Marqués de Torres y Barón de Siétamo del título de CONDE de ARANDA, parece ser que se acogió a lucir este título y después de su destierro en Andalucía, se retiró en su nueva residencia de los  Condes de Aranda en Epila. En su enorme iglesia de Epila, fuimos acogidos los vecinos de SIÉTAMO, para asistir a los hace pocos años, al funeral lejano del Conde de Aranda.



El conde de Aranda (el IX), Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, contrajo matrimonio por poderes, en Madrid, el 21 de marzo de 1739, a los 19 años, con Ana Mª del Pilar Fernández de Híjar, hija del VIII duque de Híjar. Luis Augusto, único hijo varón de los condes de Aranda, falleció en Zaragoza en 1755, quedando sin descendencia masculina la casa de los Aranda. El 10 de diciembre 1783 falleció también su esposa. Sin embargo Aranda, deseoso de dar descendencia a su apellido, volvía a casarse, a sus 65 años, con su sobrina Mª Pilar Fernández de Híjar y Palafox, de 1784.
Tuvo dos hijos, que murieron en su adolescencia. Al morir todos los señoríos y propiedades pasaron, a la propiedad de su hermana, que por estar casada con el ducado de Hijar, los heredó  del  Duque de Hijar.
El conde de Aranda estuvo casi toda su vida ocupado en faenas políticas en Moscú, en Polonia, en París, luchó en Italia cuando todavía era casi un niño y conquisto la ciudad portuguesa de Olivenza,  desde donde ,ocupado en una guerra, todavía le quedaba tiempo para escribir cartas a  SIÉTAMO, para dilucidar asuntos de propiedad de fincas rústicas y civiles.
Yo recuerdo aquel castillo-palacio, en que Don Pedro Pablo Abarca de Bolea,vino al Mundo en Agosto de 1719 y me impresiona todavía el de subir al palomar con mi tío José María, a contemplar los pichones, que allí se criaban. El señor don José Galindo Antón, Alcalde que fue de Calatayud, buen escritor y amigo de mi primo hermano José Antonio Llanas Almudévar, que fue alcalde de la ciudad de Huesca, visitó con él, el Castillo, en el que vino al Mundo en Agosto de 1719. “El Conde tenía sus progenitores, por línea de  los  Abarca, en Siétamo. Aquella residencia, al borde de la meseta elevada sobre la que se asienta el pueblo  es un hito más del camino de Huesca a Barbastro, desde el que se divisan las siluetas de Montearagón y el Pueyo de Barbastro. Debajo quedan hoy los restos de la muralla y más al fondo, la extensión de la huerta patrimonial, también cercada. El ser punto elevado, fue motivo para que sirviese de blanco artillero, en la contienda de 1936. Aquello que ya entonces era vivienda de varias familias de modestos agricultores y el Palomar, quedó en tan mal estado, qué al llegar la paz, fue demolido. Hoy día, vuelven a emerger, con timidez, los inicios de los muros del piso bajo, algún pavimento y el brocal del pozo interior. Antiguas fotografías y lienzos al óleo, os permitirán contemplar la imagen, para mí inolvidable, en una tarde otoñal, de cielos grises y con el viento dejándose sentir”.
Igual que el señor Alcalde de Calatayud se emocionó entre las ruinas del antiguo Castillo- Palacio, el Conde de Aranda Pedro Pablo Abarca de Bolea y X. de U.,(una vez más hay trasposición de apellidos ….y como el padre está en Italia, luchando en los campos de batalla….creen oportuno, que el muchacho para  conmover sus sentimientos bélicos, estudie en los jesuitas de Parma. Añade el Señor, ya difunto de Calatayud, lo siguiente : “Hombre que viajará y vivirá mucho tiempo,en ambientes distintos, precisamente ,en ese instante en que la sociedad europea, se abre al pensamiento y costumbres de la Ilustración.Tenaz,cuando mantiene criterios justos, aunque sea ante superiores”.
Era el conde un hombre de temperamento recio, que hizo que brotaran enemigos duros e influyentes, como Esquilache, Floridablanca, Campomanes y Godoy y posteriormente, como dice el amigo de mi primo José Antonio Llanas Almudévar, alcalde de Calatayud:” No dieron nota favorable a su gestión, historiadores, como Menéndez Pelayo o Vicente de la Fuente”.
Para Godoy era don Pedro Abarca un obstáculo y fue procesado, detenido y enviado a la Alhambra de Granada, donde a su edad le resultaba difícil su relación con el mundo exterior.(el año de ….)
Pero, por otro lado, logró dar impulso al Partido Aragonés y luchó por la desembocadura del Río Ebro. El antiguo Reino de Aragón era un modelo de unión entre sus componentes, a saber: Catgaluña, Valencia, Aragón y Baleares. Estaban estudiados sus límites, cuya condición era que no se dejase a alguno de dichos componentes, aislado de los otros. Y Aragón poseía la desembocadura del Río Ebro en el Mar Mediterráneo. El Conde de Aranda, sometido y  vigilado en la Alhambra de Granada, cuando ya le pesaban los años, se sintió enfermo y fue trasladado a su palacio en Epila. Ya no podía ponerse en plan defensivo  y todavía no se había apropiado a  Aragón del espacio geográfico de sus territorios. Murió el conde de Aranda en 1798.
El conde de Aranda, tuvo una labor en su vida política muy activa, pero tenemos que agradecerle su trabajo por Aragón. Ayudó a Ramón Pignatelli en la construcción del Canal Imperial de  Aragón desde 1772 hasta varios años posteriores.En 1794 lo condenaron en la Alhambra de Granada a estar encerrado. En Julio del año  de 1795, Godoy levantó el destierro de Granada.Se estableció en su finca de Epila y murió a los 79 años de edad, el año de 1798.

Así como ahora vemos que algunos miembros del Gobierno Catalán, querían que la circulación de las mercancías, circulase por el mar Mediterráneo, hacia Europa, en lugar de hacerlo por la nunca acabada Vía Férrea de Canfranc. Usaban una política, que hacía olvidar La Vía aragonesa del Pirineo, alejándose de la Península, para poder ser ellos los únicos que pudieran, usar del comercio peninsular. Y para ello se negaron a crear la Vía Aragonesa del Canfranc, es decir una política, no sólo beneficiosa para Aragón, sino también para Valencia, para Madrid, para Andalucía y para Marruecos. Es decir para toda España.

Y aquí en España casi nadie decía nada en contra y en Cataluña iba aumentando el nacionalismo, hasta qué dentro del silencio político- económico en Cataluña, se dieron cuenta sus miembros del empobrecimiento de ellos mismos y de toda España y saltaron de Cataluña a otras zonas penínsulares, las empresas que huyeron de Cataluña, sin esperar nadie esa reacción. Y aquí, en España, el gobierno mandó hacer el magnífico tren a Francia por Gerona y aquí se tenía casi muerto el propósito de dar vida al Tren Canfranero.      
Aragón ha sido abandonado en sus comunicaciones con Francia por el Ferrocarril de Canfranc, que todavía está esperando que se ponga en marcha.Pero además, como dice el jesuita oscense,con el que he hablado varias veces:” ARANDA trató de un medio, para que el importante plan fomentara el auge y desarrollo de Aragón,en una nueva carta escrita igualmente desde París, el 19 de Marzo de 1777 y que su apoderado el señor Castán, presentó en la Junta General Ordinaria,de seis de Agosto del mismo año.
“En ella intenta Aranda persuadir que la navegación del EBRO era necesaria para enriquecer y POBLAR este reino”.
Desde París, escribió Aranda una nueva carta, el 19 de Mayo de 1777 y que el señor Castán presentó el 6 de Junio de este mismo año. ”En ella intentó gAranda persuadir que la navegación del Ebro era necesaria para enriquecer y POBLAR este Reino”
Para poder hacer esta obra, en el Acta de esta Junta se lee, que el conde “ prueba invenciblemente la facilidad del proyecto, dejando sin embargo que de las presas de este río, se dejen intactas, apuntando el modo de dejarlas de tal forma” y que se pueda seguir navegando por el río Ebro, dejando las presas intactas.
También recordó Aranda el decreto del año 1704, existente en el Archivo de la Ciudad “con el que la Reina Saboyana, como Gobernadora mientras el Señor Felipe Quinto, estaba en Nápoles, agregó al Reino de Aragón la  Ciudad de TORTOSA y LOS ALFAQUES”.

Al conde de Aranda le preocuparon muchos asuntos, incluso los de esos pequeños pueblos, como Siétamo, que todavía se nombran entre sus vecinos, pero había problemas más serios en todo Aragón, en medio de los cuales estaba la navegación del Río Ebro”.
“Aranda trató de un medio-según el mismo importante- para fomentar el AUGE y DESARROLLO de ARAGÓN, en una nueva carta escrita desde París, el 19 de Mayo de 1777, y que su apoderado el señor Castán presentó en la Junta General ordinaria del seis de Junio  de ese mismo año. EN ELLA INTENTA ARANDA PERSUADIR  QUE LA NAVEGACIÓN DEL EBRO ERA NECESARIA PARA ENRIQUECER y POBLAR, ESTE REINO”.
Cataluña quería desplazar su comercio por el Mediterráneo y sin embargo estuvo en Siétamo, elegantemente vestido entre múltiples sindicalistas, vestidos de guerrilleros y fue a visitar las ruinas que habían producido en el Castillo-Palacio del Conde de Aranda, en el que mi padre Manuel Almudévar, estuvo antes de llegar la Guerra Civil, gastando dinero, en la buena conservación del Palacio Aranda.
Aragón se estaba desgastando, en su soledad y Cataluña no quería la estación de  Canfranc, ni la navegación del río Ebro, ni siquiera el Palacio del Conde de Aranda, que mi padre estaba conservando con sacrificio.
En el  año de 1798,murió en Èpila, el cerebro soñador y realizador con Aragón y la política centralista, volvió a atacar a Aragón. Dice el “Plan Soler de 1799” : “ A finales del siglo XVIII todo empezó a racionalizarse. El primero en alzar la voz y ser, relativamente escuchado fue el Conde de Floridablanca hacia el año 1785”.  
Dicen que “A finales del siglo XVIII todo empezó a racionalizarse. El primero en alzar la voz y ser, relativamente, escuchado fue el Conde de Floridabalnca hacia el año de 1785. De forma inteligente propuso dividir España en unidades territoriales que tuvieran un terreno, una riqueza y una población similar, respetando en la medida de lo posible la unidad histórica de cada localidad de España”. Esta división de España fue destructiva para Aragón, que en los mapas se ve, como salían sus costas hacia el Mar y cómo,cortando esa salida al Mediterráneo, se echaba por tierra el porvenir del Canal Imperial de Aragón.
El Plan Soler del año de 1799, el año siguiente a la muerte del Conde de Aranda, dice que la propuesta de tal señor,”fue sencilla e igualmente necesaria, España necesitaba deshacerse de las grandes provincias que aún quedaban y crear provincias costeras para facilitar la recaudación de impuestos”. ¡Qué visión la de Floridablanca al rechazar la costa que ofrecía el cauce del río Ebro a Aragón, al que incluyó en las provincias no costeras!.
La división territorial definitiva tuvo lugar en 1833.  Floridablanca se olvidó del Mar para Aragón y tal vez fuera por su rivalidad con el Conde de Aranda. Cataluña perdió el Rosellón y el Franco Condado, pero Aragón perdió El Canal Imperial de Aragón.
Aquella zona aragonesa de Tortosa, en verano está llena de aragoneses, pero en Aragón, ya  no aumenta el número de sus habitantes.
Pero todavía siguió el fracaso de las obras del Ferrocarril de Canfranc, para unir España con Francia. Allí trabajaron Alfonso XII y Alfonso XIII, pero algunos políticos de Cataluña, aunque muchos de ellos no lo fueron, quisieron evitar a circulación de Francia y Europa con casi toda la Península Ibérica, uniendo a Cataluña con Europa , por el Mar Mediterráneo. Se han dado cuenta en Francia y en  España y ya están trabajando en su modernización. Aragón perdió la terminación del Canal Imperial de Aragón pero veremos funcionar el Ferrocarril de Canfranc, que unirá a España con Europa. Tal vez el Canfranc haga posible la  comunicación de Europa con Marruecos.Almudévar
El señor Alcalde de Calatayud, amigo de José Antonio Llanas, escribió: “ Al final de sus días,nuestro hombre era Presidente del Consejo de Estado y como tal, pretendía que el protocolo cortesano, lo tuviera en cuenta. Para la actuación de Godoy , era un estorbo y con el pretexto de una respuesta a Carlos IV clara, contundente y poco diplomática,fue procesado, detenido y llevado en esa condición a la Alhambra de Granada, inhóspita y poco adecuada para que en ella residiese un hombre de edad avanzada, al que se le privaba de relación con el mundo exterior”. Menos mal que han pasado por la historia de Aragón hombres que también han luchado por su porvenir, como Joaquín Costa.
Ahora Europa se da cuenta del porvenir del Ferrocarril de Canfranc, que le dará porvenir a toda España, con el triunfo de ARAGÓN.      
       

domingo, 31 de diciembre de 2017

Mi amigo, el jugador de Petanca



El jugador de la Petanca, que cada día se encuentra en el Parque, jugando con sus bolas de acero, y las lanza unas contra otras y unas veces, con una de ellas, les da a otras y en cambio, otras veces, no le da a  ninguna  y espera que mejore la suerte, para que sus compañeros de juego no le ganen.
El viene al Parque, donde hay pistas de juego, donde cada jugador llega a ellas con sus bolsos, llenos de bolas. Las sacan a la pista y juegan para  ver  quién  es el más hábil jugador, que gana en el juego más puntos.
Cada partida se juega con el fin de alcanzar trece puntos y el que primero llega a esa cifra, gana la partida.
Su rostro se encuentra impresionado por ese juego, que no hace al cuerpo esforzarse en trabajar  con  exceso,  pero  sin  embargo,  ese  pequeño  esfuerzo,  le  da  salud  y gozo al espíritu.
No   consiste   este juego en un esfuerzo agotador, sino que refuerza sus órganos respiratorios y los músculos de su cuerpo, desde sus brazos y sus piernas, lo que motiva, que cuando acaban su juego, los jugadores y jugadoras, se encuentran con un magnífico temple respiratorio, una nueva fuerza en sus músculos y un color de libertad en la piel de su  rostro  y  de  sus manos, que se mueven con más ligereza, que cuando empezaban la partida.
En esta magnífica pista del Parque de Huesca, rodeada de árboles,  juegan a la Petanca muchos hombres y mujeres, pero no sólo en el  Verano, sino también en los días de Diciembre, en que juegan sin sentir el frío y al calor lo combaten, en verano, poniéndose a la sombra de los altos árboles, que adornan el paisaje.
Con la Petanca hombres y mujeres, se divierten todo el año  y  su  espíritu,  se conserva juguetón y les conserva su juventud por muchos años, su espíritu se torna alegre y se conserva juguetón y los conserva jóvenes durante muchos años.

¡Que sigan siendo felices con sus pelotas de acero, haciéndolas rodar en la Pista de la Petanca, que se encuentra en el Parque de Huesca!.

lunes, 25 de diciembre de 2017

El león mata a la gacela y el toro se mata con los hombres



Cuando veo una de esas películas en que se proyecta la vida de los leones, parece que su proyector, está impresionado por la vida de esos “animales de poder”.    Si, el león es el Rey de la selva, pues su melena dorada nos recuerda los brillantes reflejos del Astro Rey, y desde lo alto de una colina, va mirando por los alrededores. Y con su mirada parece dirigir a las leonas, que lo observan, la dirección que tienen que adoptar para perseguir a sus víctimas y sacrificarlas de un mordisco en la yugular.  Los leones que vigilan el desierto desde las colinas, nos dan un ejemplo de actividad y de descanso, porque cuando el gran león, al llegar la noche, ordena la caza, y durante la luz del día, reposa y retoza la manada, buscando sombras, ya vegetales o rocosas. Este comportamiento de los leones adultos, hace pensar a nuestros cerebros en la crueldad de su vida, buscando la sangre de  los  ciervos  y  gacelas inocentes. Los cachorros me hacen pensar en su inocencia, que recuerda la semejanza con su interior de nuestros niños y la blancura de su espíritu.
Pero a pesar de ser hijos los cachorros de fieros leones, su inocencia les hace jugar para divertirse. ¡Qué contrariedad entre la inocencia de nuestro espíritu, que procura el hombre conservar  en  él,  durante  toda su  vida,  y otras, que hace caer a otros hombres en el desprecio del buen comportamiento!.  Pero los cachorros van perdiendo su inocencia, a medida que las leonas, buscan la carne de los antílopes con una gran ferocidad.
Algunos se admiran y se enamoran de la inocencia de los pequeños leones, otros no están conformes con su aparente crueldad, que no es más que buscar la necesidad de conservar la vida. Y es que el Creador ha creado la vida del mundo animal y a medida que sus especies van evolucionando, hasta llegar al hombre, a éste lo ha dotado de una ética o moral, que hace que unas veces busque solamente el bien y otras se entregue al mal.

El hombre también ha intentado domesticar al león, domándolo, por  ejemplo  en los circos por medio de los “domadores”, pero no se ha logrado en ellos, una disciplina modelo.  Hace miles de  años  que  al hombre, orientado en muchos casos, por la doctrina budista, le preocupó esa desigualdad de la ética entre los seres vivos y quisieron convertir a los enormes y bellos tigres en “gatitos cariñosos”. Miles de personas van al Templo Budista de los  Tigres,  en Tailandia, para poder ver e incluso abrazar a los felinos, que viven en dicho lugar. En este mismo espacio se pueden contemplar caballos, jabalíes y monos. Hay algunos miembros de organizaciones ecológicas, que  dicen  que en los monasterios budistas, dan a las fieras tratamientos contrarios a su naturaleza salvaje, pero no han acertado los lamas budistas amansar al hermoso león, porque se reconoce que es peligroso. En cambio  en  el Monasterio citado los turistas llegan a abrazar y a jugar con los tigres, porque dichos felinos se han convertido en seres mansos y cariñosos.

“La bióloga australiana Sybelle Foxcroft, que trabajó en este Templo durante varios años, dice que los tigres sufren una desnutrición severa, además de otras enfermedades provocadas por la dieta que siguen, en que no se incluye la carne roja”. Esta carne roja, llamado “plato fuerte”, suprimirla puede privar al cuerpo de productos vitales minerales y grupos de vitaminas. Pero en los auténticos leones resulta más difícil conseguir su mansedumbre. Se sospecha que debían haber hecho cualquier cosa con ellos,  que no iban a reaccionar en una, dos o tres horas”. No se ha acertado a encontrar la solución exacta de las pruebas que se hacen con los tigres.
De lo que no me cabe duda es de la voluntad generosa de esos budistas, que quieren hacer desaparecer de la vida, esos sacrificios que realizan unos animales con otros. Han investigado a través de siglos la forma de convertir la furia de los tigres en amor entre ellos y las otras especies que habitan el Mundo.

Los leones de piedra fueron utilizados por los antiguos para custodiar sus hogares de los malos espíritus y fantasmas, mientras que al mismo tiempo invita a la fortuna y buena suerte en sus vidas. (Imagen: NTD)

Al león lo llaman “Animal de Poder” y los budistas quieren unir a unos con otros, a los leones y tigres con los antílopes, para que vivan en Paz y felices. ¿No nos ha creado el Señor que ha puesto   en  actividad  el Universo, una conciencia pacífica, para que reine la Paz?. Si el principio de  la  Creación no ha alcanzado todavía esa deseada Paz, el Señor que ha dado libertad al hombre para adoptar el Bien o el Mal, ha dejado intentar a los budistas, en buscarla. Y aquellos templos del Oriente, exponen el intento de los budistas de convertir la crueldad de las fieras en Paz, que desean que llegue a ser eterna.
Si, la doctora australiana no ve en el intento de pacificar a los tigres y a los leopardos, una forma exacta de triunfo, que sería necesaria para alcanzar la perfección en convertir a los seres vivos en seres que se amaran entre sí, pero los Monjes budistas, lo han intentado durante siglos y no han alcanzado la perfección en sus proyectos, pero sus corazones han luchado y luchan en conseguir la perfección en su propósito de alcanzar la Paz, entre los seres vivos.


Pero no fueron los budistas, los únicos que han intentado crear la paz y la igualdad entre los seres vivos, sino que en el “Poberello” o Pobrecillo de Asís, ” libro bello y profundo, titulado “Las Florecillas”, canta al Señor, Creador de los bosques, de las flores, de los peces y de los pajarillos, así como de los lobos y de los corderos”.  En este artículo, que escribí  como  Veterinario para nuestra Fiesta de San Francisco, expongo que dicho Patron “ fue precursor con su literatura de los hoy ecologistas , añadiendo a sus doctrinas un componente místico”.
Sigo en mi artículo diciendo: “Quien maltrata a un animal, no muestra buen natural” y hoy en día, en las ciudades, donde los niños no viven en contacto con seres irracionales, resultan buenos amigos; muchas veces, pero por fortuna mejores amigos que algunos seres humanos. En aquellos viejos años, un lobo atacaba a los ciudadanos en la ciudad. San Francisco, lo llamó “hermano” y le pidió que amara a los hombres y no los atacara. El lobo tuvo un cambio de  su corazón de lobo, en corazón de cordero y siguió conviviendo en la ciudad con los niños.
El hombre siente y razona, pero sigue todavía, aquel principio de los clásicos,  que dice:  “primum est manducare et deinde filosofare”, y aún parece romperse el encanto del  respeto al lobo, al que San Francisco llamó Hermano”.
Nos hemos salido con los tigres, los leones, los monos, etc., del Oriente, pero al llegar al Occidente nos encontramos con el lobo, al que amó San Francisco de Asís y hemos pasado a la Península Ibérica, donde se une el caballo con su amigo el hombre, que intentaron amarse con el toro bravo. Si el hombre intentó por medio del caballo, formar un bello equipo con el toro bravo para darle, las bellotas, que lo hicieran más bello. Esos íberos, en su trato con los toros y montados en sus caballos, adquirieron un espíritu torero que los “hizo cantar y sonreír hasta la muerte”. Aquellos toros bravos que desde Navarra y Aragón hasta Andalucía y Extremadura,  siendo portadores de la fuerza, fueron venerados por cultos paganos. Y en alguna mente progresista pareció formarse la idea de un trío compuesto por el hombre, el caballo y el toro, que alcanzara la unión entre ellos, para conseguir el bien de la Humanidad.


Y según una leyenda  antiquísima : “la unión del hombre y el caballo, no fue la primera vez que se realizó, porque en la mitología pagana, llegaron a fundirse en un solo ser el hombre y el caballo, para crear el centauro”. El ardor del toro y del centauro son parecidos, porque si el ardor del centauro era un mito, el toro tiene “un trueno congelado en su cabeza- que coronan dos rayos afligidos rayos silenciosos, detenidos-por la muerte que rodea su fiereza”.
El hombre y el toro al darse cuenta del furor del toro, el primero no quiso ,impulsado por su arte y el caballo por su gran nobleza,no quisieron eliminar al toro con violencia, sino con arte,formando un arte formado por el arte del rejoneo. El rejoneo es un arte singular, en que el caballo se acerca y se escapa de las sangrientas púas del astado y el rejoneador se alza, se inclina y acomete, montado en su caballo, delante de las astas del toro, y lo desafía con sus banderillas,llenando de color el ruedo de la Plaza y hiere con su rejón al toro,que con este sangriento baile, sufre menos, que cuando lo separan de la majada, para transportarlo en el ferrocarril al lugar del sacrificio.
Hay enemigos de este espectáculo como se expresó un poeta castellano antiguo, que escribió: ¡Ay cuanto de dolor.está presente, al infante valiente, a hombres y caballos- juntamente”.

Y los observadores de la sociedad actual, tratamos de comprender el deseo de los tailandeses y  de los españoles, pero son problemas que superan nuestros deseos.


lunes, 18 de diciembre de 2017

Los Ripa de Jaca, los López de Botaya y la familia Indart.




En la obra del “Pireneo  Disputada”, escrita por el D. D. Fray DOMINGO LA RIPA, Monge Benito Claustral, Prior Conventual del Sagrado Real Claustro de San Juan de la Peña, y Cronista del Reyno de Aragón editada en 1685, nos habla de que el Padre Abarca, Religioso y Jesuita, dice de que Jaca está situada en la punta Oriental de Vasconia.  LA RIPA, escribe en su libro:”Porque aquellas (zonas) que menciona (Vizcaya y otras), pertenecían a la Vasconia,  como reconoce el P. Abarca, y en su opinión la Antiquísima ciudad de IACA y su condado de Aragón, es la punta oriental de la Fortísima y Antigua Vasconia; de esta  manera no hay inconveniente alguno en contar la Provincia de Aragón entre las otras que pertenecían a Vasconia, aunque haya grande distancia entre las unas,  y las otras Regiones”. Por eso, cuando convocados a la Cruzada para conquistar Zaragoza, los aragoneses, los vizcaínos y los del Bearn, se queda uno un poco extrañado de que Vizcaya,  tan lejana de Ayerbe, acudiera a la conquista de Almudévar y de Zaragoza, pero cuando lee uno que “haya grande distancia entre Vizcaya y Ayerbe”, se explica los motivos que convocaron a esas zonas, para conquistar Zaragoza (En 1118), como la relación de parentesco de los López de Botaya con los Señores de Vizcaya. El rey que la conquistó fue Alfonso el Batallador.
 El Padre Abarca, Religioso y Docto Jesuita reconoce la raza vasca al otro lado de los Pirineos. El D. D. Fray DOMINGO LA RIPA, autor del citado libro, en la página 422, escribe que el Padre Abarca dice:” El Condado de Aragón es la punta oriental de la Fortísima y Antigua Vasconia”. El apellido ABARCA es una palabra vasca, el de RIPA, es también de origen vasco y se extiende por El Sur de Francia y por el País Vasco. El apellido Almudévar, se le adjudicó a un bearnés en Almudévar y que venía del Bearne, de donde  acudieron a la Convocatoria de Roma, para tomar Zaragoza a los moros. Acudieron también los Señores de Vizcaya y estos apellidos están relacionados con el Real Monasterio de San Juan de la Peña, al lado del pueblo de Botaya, de donde venían   Pilar  y Polonia López, de la ilustre casa, que fue de un familiar de los Señores de Vizcaya.
En Wikipedia, la enciclopedia libre, pone que Iñigo López, fue el primer Señor de Vizcaya y que murió el año de 1076. Su origen dicen algunos que, es posiblemente navarro. El Monasterio de Leyre y el de San Juan de la Peña, están muy próximos por la separación en millas o kilómetros, pero históricamente, tiene una proximidad humana por los reyes, nobles y guerreros, enterrados en uno y en otro, siendo unas veces navarros, otras aragoneses, pero siempre de la Vasconia Oriental. Iñigo López, primer Señor de Vizcaya, según la hipótesis más difundida, es hijo de Lope Valazquez, que con su hermano Galindo, suscribe varias escrituras del rey García Sánchez III de Pamplona, hacia el año de 1040 hasta el de 1051.Tuvieron ambos otro hermano, llamado García de Botaya, ”que había sido monje en el Monasterio de San Juan de la Peña y había fallecido alrededor de 1057, año en el cual su hermano Lope, hace una donación al citado Monasterio por el alma de su hermano, que había marchado sin permiso a tierras lejanas, donde había fallecido”. En 1053, donó la iglesia de San Juan de Gaztelugatxe al Monasterio de San Juan de la Peña. Es curioso el amor que tenía el primer Señor de Vizcaya, Don Iñigo López, pero después intervino en Nájera, en Haro, en San Millán de la Cogolla y en muchos otros puntos históricos. Pero en la Historia se ve como los Señores de Vizcaya se unieron en Ayerbe a los hijos del Bearn y de Aragón, para entrar en Almudévar y en Zaragoza. Vemos como el primer Señor de Vizcaya, tenía por apellido López ( muerto en 1076), igual que los dueños de Casa López de Botaya. Después de siglos,  Pilar  López, se casó con un Casaus y Polonia, como está escrito en un cristal de casa Ripa de Jaca, se casó con otro Casaus. De estos dos matrimonios,  nacieron  mi padre Manuel Almudévar Casaus en Siétamo y Don Paco RIPA Casaus, en Jaca. Fueron primos hermanos y se trataron siempre con gran cariño.

 Esta familia de López, está citada en carteles turísticos en Botaya, porque era descendiente de un hermano, a saber García de Botaya, hermano Lope, Señor de Vizcaya. En Wikipedia,  la enciclopedia libre en el apartado dedicado a Iñigo López, Señor de Vizcaya,  pone: ”Lope y Galindo también tuvieron otro hermano, llamado García DE BOTAYA, quien había sido monje en el Monasterio de San Juan de la Peña y había fallecido alrededor de 1057, año en el cual su hermano Lope hace una donación al citado Monasterio por el alma de hermano que había marchado sin permiso a tierras ajenas, donde había fallecido. Lope Velázquez aparece en varias ocasiones confirmando documentos con el que sería su hijo, Iñigo López, y debió fallecer alrededor de 1057, la última vez que figura en la documentación. Iñigo López tuvo varios hermanos”. Dice también que “los orígenes familiares no han sido confirmados, muy probablemente su origen fue navarro”. El Señor de Vizcaya realizó al Monasterio de San Juan de la Peña, varias donaciones.
Mi primo segundo, Luis Ripa hijo de Paco Ripa, venía a Huesca y últimamente a Siétamo, a recordar tiempos pasados de su familia, concretamente de la  madre de Don Paco Ripa, Polonia Casaus López de Botaya. Pilar Casaus López de Botaya, nació en Huesca pues los Casaus, dirigían una Banca en el Coso Bajo de Huesca y murió en Siétamo, a los setenta y cinco años de edad, el diecisiete de Enero de 1931. Yo nací en noviembre del año de 1930 y ya no me acuerdo de ella. Mi abuelo Manuel Almudévar Vallés, falleció el diecisiete de Enero de 1931, a los ochenta y ocho años de edad.
El hijo de Don Paco Ripa, se llamaba Luis y se casó con Sandu de “Apellido Indart”, que venía del “Solar vasco  y navarro”. Hay apellidos que pueden tener un origen común,  variando de uno a otro por una escasa letra. Por ejemplo mi apellido Almudévar, confirmado en  la Villa de Almudévar, viene del Bearn y en Valencia aparece el bilingüe Onofre Almudévar en unas ocasiones y otras al mismo Onofre,  lo llaman Almudéver. Al de los Indart se asemeja el apellido Indarte, que dicen que se halla también por el País Vasco.
Sandu,  esposa de Luis Ripa era hija de un militar y ella con su familia se escondió  en una vivienda de la Vía Layetana de Barcelona y dice en su libro: “Fui a mirar por las contraventanas de la Vía Layetana a la Jefatura Superior de Policía y horror!, había parados, dos camiones descubiertos, en uno, cuerpos de muertos, en el otro muchos brillos, expolio se iglesias y conventos…Allí mismo y mirando hacia abajo, comprendí que algo muy serio estaba pasando y que quizás eso era la guerra”.
Y mis hermanos y yo, los mismos días de Julio de 1936, oímos en nuestra casa de Siétamo, un ruido atronador de un bala de cañón, que nos hizo refugiarnos en la bodega de la iglesia y por la tarde, nos llevaron a Huesca. De ahí fuimos a Jaca y Paco Ripa, que estaba viudo, nos proporcionó mantas y otras ropas,  para combatir el frío. “Ardía Barcelona ese otoño en detenciones, asesinatos y registros. Un día llamaron a nuestro piso para hacernos un registro, cuando el policía se dirigía a abrir un cajón de una cómoda, yo tímidamente le dije: “en ese cajón hay estampas religiosas” y ante mi asombro, me contestó:”yo también tengo”.
Igual que Sandu veía por la vía Layetana, camiones con cuerpos de muertos y expolios de iglesias y conventos, en Siétamo se veían volar cuervos que rapiñaban la carne de los difuntos, como escribe el entonces niño Jesús Vallés Almudévar, que durante la Guerra Civil, subía desde Fañanás a Siétamo.   Los “rojos” destruyeron el Altar Mayor y los iconos de numerosos santos, que un ciudadano, que vivía en la Calle Baja,  ordenaba sacar de la iglesia a la Plaza Mayor,  donde los abrasaban.

¡Qué mal lo pasaron la familia Almudévar y la Indartt, durante la Guerra Civil!, pues las autoras de “Recuerdos de la misma”, escriben: “Se decía,  que sólo por ir a misa los domingos, asesinaban”. Eso en Cataluña, pero en Siétamo al Guardia Civil Borruel, lo cogieron en la torre de la iglesia de Siétamo, le cortaron los testículos y se los metieron en la boca. Y al cura, nacido en Alquézar, de veinticuatro años de edad, lo fusilaron junto al río Guatizalema.
La familia Almudévar Zamora, huimos de Siétamo, primero a Huesca y después a Jaca y en esta histórica ciudad, nos encontramos con la Familia Ripa. Don Paco, preocupado por nosotros, nos proporcionó algún colchón y ropa para que no sufriéramos el frío de la Montaña. Cierto día en que venía a Jaca, desde Sabiñánigo, una peregrinación de Santa Orosia, que traían su cabeza para que se “vieran” con su cuerpo,  que se conserva en la Catedral de Jaca. Allí se encontraba una multitud de ciudadanos creyentes e impresionaba la presencia de individuos con sufrimientos síquicos o endemoniados, Y allí nos encontramos mi padre y mis hermanos con el Señor Don Paco Ripa. Admirábamos a Santa Orosia y a Don Paco le surgían pensamientos sobre la humanidad, como le surgieron,  a  Fray Domingo La Ripa, en viejos tiempos, al escritor del Libro “Corona Real del Perineo”, que se llamaba Fray Domingo La Ripa, su pariente.
Cierto día iba yo por Jaca con mi madre, Doña Victoria Zamora Lafarga y se oyeron los sonidos que producían unos aviones,  al mismo tiempo que sonaba una sirena de alarma. Nos introdujimos en la Catedral y al oírse los sonidos de las bombas, mi madre se acostó en el suelo y se metió debajo de uno de los bancos de la última fila. Este terror es semejante al de Sandu, cuando por la Vía Layetana veía pasar camiones, con cadáveres de hombres asesinados.
Escribe Sandu que su madre, ”empezó a buscar en Barcelona, guías de montaña para atravesar el Pirineo, mediante dinero,  naturalmente” y mi padre con mi abuela Agustina Lafarga Mériz, subieron a Siresa,  desde Ansó,  para ver si se les daría paso a Francia, pero no hizo falta, porque la Guerra se estaba acabando, y al poco tiempo bajaron a Huesca. ¡Qué sufrimientos y qué aventuras tan parecidas pasaron la familia de Indart en Barcelona y la de Almudévar de Siétamo!.
El padre de Sandu era capitán del Ejército y tuvo que pedir su cese, ante la Ley de Azaña. Al contemplar en Barcelona los crímenes que se cometían y el gobierno, prácticamente anarquista, se presentó de nuevo, como capitán, pero fue hecho prisionero. Un alma buena facilitó su marcha entre los detenidos y corrió a refugiarse en diversos domicilios. En tanto su esposa “volvió a abrir su taller de costura, pero tuvo que ponerlo al servicio de la República, o sea militarizarlo para coser uniformes de soldado”. Y vivían separados, pero con una unión, que siempre estaban  preocupados el uno del otro.
Era el capitán Indart, un hombre responsable y se presentó en el Ejército para evitar aquella situación,  que los comunistas,  anarquistas y miembros de unos catorce sindicatos, decían crear una democracia, pero no paraban de asesinarse unos a otros. El gran escritor Premio Nobel,   Orwell, estuvo voluntario en nuestra Guerra Civil, en un Sindicato y vino a España para luchar por la Democracia. Estuvo en Monflotite  al lado de Huesca, donde fue herido. Lo llevaron al hospital provisional de Siétamo y de allí lo llevaron a Tarragona. Se curó,  pero al darse cuenta de que era buscado por los comunistas para ser fusilado, se escapó a Francia. Su obra literaria da una idea clara de la Guerra Civil.
Pero su apellido Indart, tenía un blasón, certificado por Don Vicente de Cadenas y Vicent.”La muy compleja historia y heráldica del apellido Indart aparece en la magna “Enciclopedia Hispanoamericana de Heráldica” de los hermanos García Carrafa. El hecho de encontrarse el apellido Indart en el “Solar Vasco Navarro”, nos hace creer que el apellido Indart ha realizado alguna prueba de nobleza e hidalguía. Yo no conozco actos valientes en lejanos tiempos, pero leyendo el folleto de Alvara y Mercedes Indart, se ve como se expuso a la muerte para defender a España de una dictadura comunista.  Luis Ripa, hijo de Don Paco Ripa, se casó con Sandu Indart y unió a dos familias vasco –navarras, de brillante historia.
Pero Don Paco Ripa, hijo de Polonia Casaus López de Botaya, primo hermano de mi padre Don Manuel Almúdévar, que fue hijo de la hermana de Polonia, a saber Pilar Casaus, pertenecía a una línea sucesoria, por  Apolonia o Polonia López ( así escrito en los cristales de la Casa Ripa de la Calle Mayor),que venía de la familia de los Señores de Vizcaya. Así como del capitán Indart, hay que investigar en Navarra y en Guipuzcoa, algún hecho meritorio, de Ripa se sabe que pertenecía la misma familia de Fray Domingo La Ripa, gran personalidad en el Monasterio de San Juan de la Peña, pues entre otras cosas, escribió “La Corona Real del Pireneo Disputado” y que salió en 1685. Cuando oía hablar a Don Paco, me parecía oír las palabras de la Historia de Aragón, desde el Monasterio de San Juan de la Peña, la Alcaldía de Jaca y su función realizada en varios Gobiernos Civiles de España. Era un señor alto y delgado, con una elegancia, que en aquellos tiempos, casi no se  conocía. Estaba unido al pueblo y por eso no podré nunca olvidar su presencia en la procesión “antidiabólica”, que venía el día de Santa Waldesca de Yebra de Basa a Jaca. 
El Monasterio de San Juan de la Peña, donde está enterrado el Conde de Aranda, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, nacido en Siétamo, se encuentra casi al lado del pueblo de Botaya. En el Monasterio pensaba y escribía Fray Domingo La Ripa y en Botaya, vivían los López de Botaya, pertenecientes a los Señores de Vizcaya. No es extraño que se conociera la familia Ripa con la familia de los López de Vizcaya, que vivían en Botaya. Pilar Casaus López se casó con Don Manuel Almudévar Vallés, que poseía el Castillo del Conde de Aranda en Siétamo y el padre de Don Paco Ripa de Jaca, se casara con Polonia Casaus  López. He estado en Botaya y entré en la iglesia, donde se estaba celebrando la Misa de la fiesta del pueblo. Allí, parecían escucharse las voces de mis antepasados y al salir de Misa, se contemplaban aquellas chimeneas, que se asomaban al ambiente callejero, pero que debajo de ellas, se conservaban las palabras, que ya desaparecieron. Pensé si quedaría en aquel bello pueblo montañés, algún pariente de la Familia de los López de Botaya. Está, como he dicho Botaya, muy cerca del Monasterio de San Juan de la Peña y un miembro de la familia de los Señores de Vizcaya, a saber García de Botaya, estuvo de fraile en el mismo, pero se salió y murió en lugar desconocido en 1057. Su hermano Lope hizo una donación al citado Monasterio, por el alma de su hermano, que había marchado a tierras lejanas. El Rey Sancho Garcés IV de Pamplona, realizó varias donaciones, entre las que se encuentra la iglesia de San Juan de Gaztelugattxe  al Monasterio de San Juan de la Peña.
Con la Desamortización, llegó la ruina a este Monasterio, que ahora parece haberse corregido en parte, porque de allí desaparecieron joyas históricas, como libros de Fray Domingo de La Ripa y cocinas de tiempos pasados y mesas donde los frailes consumían sus alimentos, en silencio. Los López de Botaya, guardaron algún libro de su pariente Fray Domingo.
Hoy se puede visitar el Monasterio con devoción, con amor al Altoaragón y respeto a la Historia pasada, empezando por la pequeña de mi propia historia. Estamos cerca del Monasterio de Leyre de Navarra, en la parte oriental del País Vasco, como declaró el historiador Abarca. Al subir a la meseta del Monasterio, te encuentras no sólo éste, sino que vives el pasado y el presente de la familia de Vizcaya, con las dos hermanas Casaus López,  que no vi, pero que en la Misa de la Fiesta de Botaya, me dio la impresión de escuchar sus voces.
Al entrar en el Monasterio Viejo y en el Nuevo, me acordé de Fray Domingo La Ripa, que vivió el espíritu de ese Monasterio y que parece que transmitió su personalidad a Don Paco Ripa, su pariente, que tenía su voluntad dispuesta a servir a la Ciudad de Jaca y su espíritu a venerar a los endemoniados humildes, haciéndolos seres libres, que venían de Yebra de Basa. Tengo una carta escrita por Don Paco, de un viaje que realizó a Pamplona, desde el Oriente Jaqués al Occidente de Iruña. No la encuentro,  pero como un día lo logre, comunicaré su contenido a los altoaragoneses. Recuerdo alguna de mis visitas a Casa Ripa, de la Calle Mayor de Jaca, y en ella se respira un aire histórico, con su hogar, sus cristales en los que está escrito el nombre de la antepasada, Polonia  López de Botaya. Es agradable la permanencia en la galería, adornada por parras y en la parte baja, se encuentra alguna piedra románica, que en viejos tiempos recogerían en las ruinas de la Catedral o de las antiguas Murallas de Jaca, que se derribaron. Pero lo que llama más la atención, es la capilla privada, que se encuentra a la derecha de la puerta del piso. Es una capilla con su altar y con todas las piezas litúrgicas, que acompañan a estos lugares de culto divino. Hay cáliz, copón, casullas, albas, campanillas y todas las piezas litúrgicas que sirven para el culto de una iglesia. Allí, en un banco me senté y pedí al Señor que hiciera felices a la familia Ripa, que la fundaron.
Luis, el hijo de Don Paco, de tipo elegante, se casó con Sandu  Indart, apellido vasco (como Iriarte) y después de tener dolores comunes de la Guerra Civil Española, lo recuerdo por Huesca, en casa de Llanas. Recuerdo también a su hermana Blanquita, que rimaba con la belleza de su padre Don Paco y la de su hermano Luis. Su marido, el Ingeniero Tello, estaba destinado en Huesca, nos comunicábamos mucho y cuando se fue a Madrid, nos dejó catorce ejemplares de Historia publicados por la Diputación de Huesca. Todavía los conservo.
 Igual que en la capilla de los Ripas, recé un Padre Nuestro por Don Paco Ripa, ahora me entran ganas de recitar un Ave María por Sandu.
El Monasterio de la Peña me recuerda a Fray Domingo La Ripa, y  la capilla de la Calle Mayor de Jaca, me trae a la memoria a mi tío Don Paco Ripa.
Los tiempos pasados, hicieron pensar, hacer la caridad y sufrir y los actuales hacen olvidar los hechos vividos  y muchas veces no nos amamos, los hermanos con la hermana, ni los tíos y primos con sus próximos, ya que nos va distanciando el tiempo, al mismo tiempo que los parientes lejanos no recordamos el sublime pensamiento de Fray Domingo de La Ripa y el amor al prójimo de Don Paco Ripa, como descubrí en la procesión de los sufrientes miembros que pedían protección a Santa Waldesca. ¡Paco Ripa era un amante del culto divino, que cultivaron sus antepasados en su Capilla de la Calle Mayor¡.
Yo, recuerdo al ilustre jacetano Don Paco Ripa y venero su bondad, su elegancia y respeto la familia que dejó en este mundo,  como a Luis Ripa,  su esposa Sandu  Indart, a  sus  dos hijos y a su hija. Tuvo también Don Paco, una hija elegante, y bella,  de un humor extraordinario. Hace ya muchos años conocí a su hijo y hace escaso tiempo le escribí a su hija, llamada Blanca, como su madre. A esta le escribí lo siguiente: “Te llamas Blanca, como tu buena y hermosa madre Blanca Ripa. Conocí a tu madre, que en las calles de Huesca, animaba mi espíritu, así como también a tu padre, el Ingeniero Tello, zaragozano, que estaba destinado en Huesca. Era un señor amabilísimo, al que daba un gran placer, escuchar sus comentarios con mi padre Manuel Almudévar Casaus. Este segundo apellido de Casaus era el que los reconocía como primos hermanos. Cuando destinaron a tu padre de Ingeniero a Madrid, se acordó de regalarle a mi padre, los catorce tomos de la Revista Argensola, porque le creaba molestias el llevarla a Madrid y yo todavía los tengo en Siétamo y cuando los veo, me acuerdo del Ingeniero Tello, esposo de mi prima segunda, Blanca Ripa. Los cuadros al óleo de nuestros antepasados,  a saber el matrimonio Casaus López, los guardan en Casa de Llanas. Era el Señor Casaus un banquero,  que se formó en Francia y su esposa de Casa López de Botaya, y que nació en este pueblo, al lado de San Juan de la Peña. De este Monasterio recogieron algún libro de Ripa, que cuando la Desamortización, se llevaron muchos y otros los destrozaban. A esta carta que yo le dirigí a Blanca Ripa, me contestó por el Ordenador, lo siguiente: “Soy Blanca Tello Ripa, la nieta de Paco Ripa, el primo de Manolito Almudévar, tu padre. Sigo visitando  Jaca, desde hace cincuenta años, desde Madrid. Me encanta recordar estas tierras, que me ayudaron a crecer”.

Si, las tierras de Jaca le ayudaron a crecer, en cambio mi padre que se murió a los ochenta y ocho años, se fijaba tanto en las diversas tierras en las que vivió, que su sobrina, lo llamaba Manolito, porque esas tierras le daban vida, a pesar de la muerte, que tantas víctimas creó. La verdad es que cuando estaban juntos Manolito y el Paquito, al que tantas veces he llamado don Paco, parecían dos niños ingenuos.

domingo, 17 de diciembre de 2017

Huyendo con mi familia de la Guerra Civil el año de 1936



Tenía yo cinco años y nueve meses, cuando ya iba a la Escuela Nacional, dirigida por el Maestro  Don José Bispe. Mi padre me llevó a la Escuela y yo no iba contento, pero acabé amando al Maestro. El día que  fotografiaron  al  Maestro y a sus alumnos, yo no aparecí en la foto, pero allí está mi hermano mayor Manolo, que estudió Medicina y murió en Canadá, desde donde, cuando iba a morir, me hablaba por teléfono,  reclamando mi presencia al lado de su lecho.
Vivíamos felices en aquel ambiente rústico y lo mismo veíamos a los “húngaros” haciendo bailar a sus osos que veíamos a los jóvenes del pueblo, subir por las columnas de la Escuela, jugando en  aquel  ambiente  en qué  se  celebraban  no  sé  qué  elecciones.
En aquella vida infantil no me daba cuenta de que se iba a desarrollar una Guerra Civil. Venía yo de jugar por la calle a nuestra Casa y mi padre me ordenó entrar deprisa en ella, pero en el momento qué estaba entrando en el Patio, se escuchó dentro de él, el ruido retumbante de una explosión de una bala de cañón. Entonces mi padre me hizo salir deprisa a la calle. Y acudiendo mi madre y mi tía Luisa, nos metieron por la puerta de la vecina Iglesia, en una bodega, a la que fueron llegando otros vecinos del pueblo. Tía Luisa nos iba trayendo al bajo de la iglesia, algo de comer de vez en cuando. Al lado nuestro estaba la dueña de casa Bruis, con sus dos hijas Pilar y Josefina y sus dos hijos pequeños Rafael y Fernando. Mi amigo Rafael lloraba y yo me aguantaba de escuchar la explosión de las bombas de aviación. Todavía brillaba la luz, porque era el mes de Julio y el sol se escondía muy tarde, cuando se pararon las explosiones   del  bombardeo  y bajamos mi familia y otros vecinos del pueblo a Casa Ribera, al lado de la carretera. Un pequeño camión nos llevó a Huesca y en la Plaza de Santo Domingo, nos esperaba una gran cantidad de gente. Entre ellos nos esperaba mi primo hermano José Antonio Llanas Almudévar, que con quince años se apuntó voluntario para ir a la Guerra. Tuvo que volver a vivir la Paz, pues los Jefes militares, lo encontraron débil de salud.  Él marchó a su casa acompañado por mis tíos José María y Luisa. Y mi padre y mi madre con nosotros, sus hijos, fuimos a casa de mi abuela, doña Agustina Lafarga Mériz.
Pero al entrar en Huesca no nos encontramos con la Paz, pues sonaban las sirenas, anunciando los bombardeos. Un día en la casa del Coco Alto, número 61, estaba mi padre con mi hermano pequeño, paseando por la bodega, para refugiarse de las bombas. Hay al lado de la puerta de casa, una pequeña ventana y cerca de ella, estaban ambos familiares míos, cuando ¡qué casualidad!, penetró una bala de cañón por esa pequeña ventana. Gracias a un artillero del Ejército Republicano, esa bomba no explotó, pues si hubiera llegado a hacerlo, nos hubiéramos quedado sin padre y sin hermano. En una Guerra Civil, se daban casos en que los artilleros, tiraban bombas que no podían explotar, porque  los  soldados  de ambos frentes, tenían hermanos y compatriotas en el opuesto.
Esta explosión nos impulsó a abandonar Huesca capital y yo recuerdo como por el piso recogía ropas y le decía a mi abuela, que la empaquetara, para seguir huyendo de esa cruel Guerra.
Y marchamos a JACA, donde Don Paco Ripa, hombre primo hermano de mi padre, nos buscó una pensión y más tarde, mi padre alquiló un piso en una casa, que todavía existe. Ripa que pertenecía a una familia noble, que tenía en un piso y hace poco pude comprobarlo, una capilla, se preocupó de nosotros dándonos ropa para evitar aquel frío montañés.  Desde los balcones de la casa, que estaba situada en la meseta de Jaca, se veían venir, desde Sabiñánigo,  grandes grupos de personas, que escapaban del pueblo y de los próximos a él.
Daba   miedo  darse  cuenta  de  cómo  avanzaban los voluntarios de asociaciones sindicales, que producían destrozos humanos por los pueblos que pasaban y apenaba a los ciudadanos contemplar a esos ciudadanos que huían hacia Jaca.
El ambiente dentro de esta ciudad de Jaca, alternaba con los bombardeos y las fiestas antiguas, que recordaban su Historia. Yendo con mi madre por la calle, se oyeron las sirenas que denunciaban que los aviones venían por el cielo a bombardear.

 Mi madre aterrorizada como yo, me llevó corriendo a buscar refugio en la Catedral más antigua de España y a pesar de estar dentro de ella, los bombazos se oían de tal forma que producían terror. Mi madre se lanzó al suelo, debajo de un banco, diciéndome que hiciera la mismo, con una voz desesperada.

Este mes de Diciembre del año de 2017, estuvimos en Jaca cenando cerca de la  Catedral,  en el Restaurante “La Fragua”.  Mi hermano pequeño, Jesús hizo su vida profesional en esta ciudad, trabajando con entusiasmo por la agricultura y por sus agricultores, hasta que murió recordando su vida profesional en un Bar y tengo un  recuerdo  orgulloso  de él mismo,  de su esposa y de sus cuatro hijos.
Cuando llego a Jaca, en la misma Estación de Autobuses mirándome al cielo, lo saludo, pero después hago la intención que tenemos de llevar a cabo con mi familia y con mis amigos.
Todo son recuerdos emocionantes de mi vida, nada más bajar del autobús, que se extiende por la cara Sur de la Estación de Autobuses, una amplia zona de la que tengo recuerdos “ancestrales” de la Vida de Jaca.  Hace un lejano período, de unos años desde 1936 ó 1937, en que viví acompañado por mi padre, mis hermanos y por el Ilustre jacetano Don Paco Ripa, primo hermano de mi padre, en un terreno frente a la Estación de Autobuses, llamado Plaza de Biscós. Es una gran Plaza, que fue el solar de una Ermita, a la que acudían los débiles mentales, acompañados por sus familiares a pedirle a Santa Orosia, por la curación de su enfermedad, que según algunos se la había transmitido el poder diabólico.



No me podré olvidar nunca de aquella procesión cristiana contra el poder diabólico, que se dirigía a aquella original capilla, en la que el Señor Obispo o un canónigo, bendecía a aquellos enfermos del espíritu. Aquel templo lo hicieron desaparecer al acabar la Guerra Civil, pues ya en aquellos años daba una impresión de algo inhumano. Aquellos enfermos, unos sufrían en silencio y otros parecían maldecir su desgracia.
 Si, todavía duraban los espectáculos terribles en año de 1936, pero llegaban otros más terribles que aquellos en el mismo año de 1936, con la Guerra Civil, pues al lado de la Romería de los enfermos nerviosos, un día al escuchar las sirenas que anunciaban los bombardeos, tuvimos que entrar con mi madre en la Catedral, corriendo por la calle. En la romería de los enfermos nerviosos, se apoderaba el dolor de nuestros corazones, pero dentro de la Catedral, se oían los ruidos del motor de un avión y los estruendos de las bombas que ese lanzaba. En la procesión se escuchaban algunas quejas de los desgraciados mutilados de sus  cerebros, pero en la Catedral se oían los gritos desesperados de algunas mujeres, como los de mi madre, que se lanzó al suelo debajo de un banco litúrgico, como si estuviera contemplando los últimos ratos de su vida y  la de sus hijos, que le acompañábamos.
Esa Plaza de Biscós, que se encuentra entre la Estación de Autobuses y la Catedral, fue el resultado de la urbanización del Campo del Toro, que consistió en  una preparación de la unión de la ciudad vieja y los ensanches. Hubo necesidad de derribar el segundo Venatorio o Templete de Santa Orosia en el mes de  Enero de 1969. Recuerdo desde aquel año de 1936, aquel llamativo templo, que semejaba al arte oriental, que se construyó en los primeros años del siglo XX, para sustituir a un viejo edificio, que estuvo adosado a la muralla desde el medioevo. “Estos detalles nos contaba a mi padre y a nosotros sus hijos, Don Paco Ripa, hombre alto y delgado, con una elegancia, que en aquellos días casi yo no conocía. Estaba Don Paco Ripa unido al pueblo y  por  eso nunca podré olvidar su presencia en la procesión “anti diábólica” a la que asistimos en su compañía, el día de Santa Waldesca, el día en que su cabeza, llegaba desde Yebra de Basa, a aquel famoso Templete de la Plaza de Biscós”. Yo trato de recordar como en plena Guerra vinieron a Jaca esos tristes romeros, pero tal vez, los peregrinos eran de otras zonas libres del frente de la Guerra.  
Pero Don Paco Ripa, casado con Polonia Casaus López de Botaya, primo hermano de mi padre Don Manuel Almudévar Vallés, que se casó con la  hermana de Polonia, es decir Pilar, y descendía de la familia de los Señores de Vizcaya, no podía faltar a este acto religioso en el Templete de Santa Orosia.
Cuando oía hablar a Don Paco, me parecía oír las palabras de la Historia de Aragón, desde el Monasterio de San Juan de la Peña,  la  Alcaldía de Jaca y su función realizada en varios Gobiernos Civiles de España. 


Era un señor alto y delgado, con una elegancia que en aquellos tiempos, casi no se conocía. Estaba unido al pueblo y por eso no podré nunca olvidar su presencia en la procesión antidiábolica, que llegaba a Jaca el Día de Santa Waldesca, desde Yebra de Basa.  
Me acordaba de Fray Domingo La Ripa, que fue Abad del Antiguo doble Monasterio, es decir el Nuevo y el Viejo, que me pareció que había transmitido a mi tío Paco Ripa  y lejanísimo sobrino suyo, un deseo de transmitir a la  Ciudad de Jaca su deseo de servicio, su espíritu de venerar a los endemoniados humildes, haciéndoles seres libres, que venían de Yebra de Basa.


Y muy cerca del Templete donde nos encontramos con Don Paco Ripa a ver a los “endemoniados”, está  la antigua Catedral en la que mi madre acompañada por mí mismo, sufrió la amenaza de muerte por las bombas de la aviación, un dolor parecido al que había sufrido Don Paco Ripa rezando por los endemoniados, que llegaban cada año al  Templete de la Plaza de Biscós.
A pocos pasos de la Catedral, empieza la urbanización antigua y aparece el Restaurante “La Fragua”. Allí acudimos mi esposa Feli, mi hija Elena y su marido Santi con su hija María,mi hija Pilar y su esposo Picu, acompañados por sus padres , Mariano Lagrava con su esposa Miguelita  Garzón Coarasa. Era un día de Octubre de 1987 y al volver de Pamplona, a donde habíamos acudido a vernos con nuestra hija, con su esposo y con su hija, salieron a esperarnos mis hijos Pilar y Picu, que nos dio la oportunidad de comer en Jaca en el   Restaurante “La Fragua”. Desde el año de 1936 hasta el mes de Diciembre de 2.017, habían pasado ochenta y un años. Pero no encontré en “La Fragua”, moderna y de exquisitos manjares, ninguna  diferencia con el pasado. Si, fueron diferentes las lágrimas que se derramaron por nuestros ojos en 1936, pero también fueron distintos los sabores de los productos que nos sirvieron en aquellos platos.
La mesa donde nos dieron asiento, exponía en su cabecera, dos cuadros, que de la misma forma que estaban clavados en el muro, al contemplarlos, se clavaron sus figuras en mi corazón. Era uno de ellos, la representación del Ayuntamiento de Jaca, que casi me hizo llorar, porque su visión revivió en mí, unos momentos en que el año de 1936, ante el sonido de las sirenas que anunciaban el bombardeo de Jaca, entré corriendo en el Ayuntamiento, cuando iba al Colegio de Santa Ana. Me di cuenta de que aquel edifico, me había protegido, hacía ya ochenta y un años
 La visión de este edificio, todavía puede contemplarse y acordarse de que contribuyó a salvar la vida de los ciudadanos. Pero el otro cuadro que presidía la cabecera de aquella mesa de comedor, yo no lo había visto desde hacía ya unos ochenta y un años y me lo quedé mirando con un corazón conmovido por su belleza, ya casi olvidada, acompañada por aquellos enfermos que sufrían a sus pies.
Después de ochenta años, con el recuerdo fotográfico del Ayuntamiento y del Templete cuidando nuestras espaldas, con familiares jóvenes y amigos nuevos, nos proporcionaron una sabrosa comida, que tenía un gusto nuevo y un sabor antiguo, que recordaba el inmenso Comedor del Monasterio de San Juan de la Peña. Cuando acabamos de comer se acercó a nuestras mesas el gran cocinero, que había preparado tales manjares y con mi yerno Picu, estuvieron de conversación, recordando tiempos pasados en los que asistían juntos al Colegio.   

El apellido Ripa o La Ripa, se extiende por Vascongadas, Navarra y Aragón,  pues por el pueblo del Ayuntamiento de Siétamo de nombre vasco, llamado Arbaniés, corre el pequeño río al que llaman “A Ripa”.

Teófilo García y su perro navarro

Cuando Teófilo García, nacido en el pueblo navarro de Asarta, en el camino que conduce desde Pamplona al Valle de Berrueza, que muga con la ...