viernes, 23 de julio de 2021

“El Niño quería coger todas las naranjas”.



Continúan su carrera la Sagrada Familia de Egipto para Belén- “Con un Niño entre los brazos- Que es un cielo de lo ver- A mitad de su camino-El Niño tenía sed- No pidas agua mi Niño-No pidas agua mi bien-Que están turbios los arroyos-Y no se puede beber- No muy lejos del camino- Hay un rico naranjal- El hombre que lo cuidaba- Era un ciego que no ve. -Dale ciego una naranja- Para aliviarle la sed- Ciego mío, ciego mío…-Si una naranja me dieres – Para la sed de este Niño - Un poquito entretener- Cójalas usted señora- Coja una, coja dos-Coja ocho, coja diez-No quería más que tres – La Virgen se va alejando- Y el Niño marcha contento- La Virgen va caminando- Y el ciego comienza a ver- ¿Quién era aquella Señora- que me hecho tanto bien?- Esa es la Virgen María- Que camina hacia  Belén.

Yo creo que esta respuesta pudo ser dada por un coro de ángeles, que gritara: “Otra no podía ser!. En la posada andaluza, el posadero malo resulta castigado y en la que acabo de recitar, el posadero o ciego hospitalario y generoso, recibe el premio de la luz.

La pastorela tiene un origen etimológico en la Provenza y su contenido equivale al de las conocidas pastoradas, pudiendo ser en ambas ya religioso, ya profano, como ocurre con las de Capella, Rolda y Tolva.

Para encontrar el significado de la palabra que me ocupa, he recurrido a un libro de mi amigo JULIO BRIOSO, que dice textualmente, “la mayor pervivencia en la Catedral oscense, hasta principios de este siglo, en que fue suprimida por el Obispo, es la de la Misa Pastorela, que se celebraba con instrumentos y cánticos pastoriles” (Panderichuelo y gaita).

Me gustaría hablar con alguno de esos oscenses mayores y amigos de las tradiciones, que me confirmara la intervención de los pastores en la Pastorela catedralicia, como intervinieron hasta hace unos cuarenta o cincuenta años en tantos pueblos, como Colungo, Siétamo, Castejón de Arbaniés y otros de los que tengo testimonios.

Desapareció la Misa Pastorella de Huesca y las tres misas de Navidad, que se, celebraban una a las doce de la noche y que ahora llamamos Misa de Gallo, otra al Alba, que sería la auténtica Misa de Gallo, porque al alborear es cuando cantan los gallos y siguen lanzando su Ki-ki-ri ki, esos orgullosos animales y la tercera, que se celebraría ya avanzada la mañana del día 25, se suprimió primero la Misa del Alba y ahora, en muchos casos, se ha suprimido la Misa de las doce de la Noche.

De la misma forma que variaron los usos litúrgicos, se modificaron las costumbres populares; en algunos pueblos desparecían las celebraciones que llegaban al amanecer, al suprimirse la misa del alba, aunque algunas continuaron según testimonios escritos de Vicente Gracia de Sinués y orales de Colungo y más tarde desaparecerían las Pastorelas de la Misa de Gallo. Violant y Simorra en su libro “El Pirineo español”, que las cita someramente, pero gracias a Antonio Andreu se conoce lo que pasaba en Colungo. Cuando llegaba la Sanmiguelada, entre los corderos, que nacían más precozmente, escogían los pastores el mejor para ofrecerlo en la Noche Buena al Niño Jesús. Lo dejaban mamar de varias ovejas para, llegado el día, presentarlo más blanco, más lustroso y manso. Al llegar el momento de pasar a adorar a adorar al Niño, lo hacía primero el Mairal o Mayoral, luego los pastores, el “bacibero”, el repatán y a continuación los demás hombres y los niños.

El Mayoral llevaba en sus manos el cordero, que en Siétamo cargaba sobre sus hombros, adornando con cascabeles, campanillas, cintas de colores en el cuello y el tronco cubierto con una aparejada, que se guardaba de un año para otro y que se abrochaba por el vientre. En SIÉTAMO todavía vivía doña Isabel Acín, que por traición familiar se encargaba de engalanar el cordero, que por ser manso ni balaba ni estorbaba durante la ceremonia.

Después de adorar, venía la Pastorela o Pastorada, de cuyo contenido cantado o hablado, nadie se acuerda; bailaban en Siétamo al ritmo de “Saltan y bailan los peces en el río…” y “representaban una cena ficticia en la que cortaban del pan seco unas finas tajadas para preparar migas, como rememorando lacena que hacían en su día, ante el Portal de Belén y aunque no podían comer allí las migas, simulaban hacerlo, siendo el Mayoral el que con su cuchara de madera de boj, empezaba, siguiéndoles los demás según su categoría pastoril, para acabar con los repatanes, esos traviesos por su edad, hacían como que cogían dos veces, igual que el Lazarillo de Tormes cogía dos gramos de uva, en lugar de uno, al tocarle su turno.

El mayoral debía poner orden y le daba un coscorrón al atrevido con el “gayato”, lo que hacía reír a los asistentes, convirtiendo la misa en una celebración realista, como si de Belén se tratase.

Añadan a esto los villancicos y la bota de vino que circulaba durante el ofertorio, en que sintiendo la liturgia, la ofrecían al pueblo, levantándola y diciendo:” En querez, pos no en beberez”. Reinaba la alegría en estas celebraciones, llegando a soltar en la iglesia pajarillos, que antes habían cogido en a bardas del corral, como queriendo recrear el ambiente natural del primitivo Belén. Se admitían las bromas, como la ficticia comida de las migas y el ofrecimiento picaresco de la bota, pero en cierta ocasión un bromista se pasó, soltando en la iglesia, en lugar de un jilguero, una urraca que asustada apagó velas y tiró a suelo un candelabro, que por suerte no le cayó en la cabeza al sacristán.

                                      Poeta, escritora y religiosa española, estudiada por Angelines Campo directora de la Escuela Normal de Huesca.

En Castejón de Arbaniés, me declaró el señor el señor Francho, pastor de toda la vida y casado con la señora Josefa Almudévar, que bailaba con otros pastores durante la misa.

Tengo que someter a la consideración de Doña Angelines Campo, la Doctora que más sabe de Ana María Abarca de bolea, Abadesa Mitrad de Casbas, si el “Baile Pastoril al Nacimiento” estaría concebido para estos casos, siendo que los pastores hablaban en nuestra lengua aragonesa, en tanto que los ángeles lo hacían en castellano. No cabe duda de que esta baile es una Pastorela, que se encontraba en la civilización pirenaica, como lo demuestran las bearnesas, queme proporcionó Rafael Ayerbe, en que los ángeles cantaban en francés.

El Cordero Divino nació en Belén para nosotros ( Puer natus est nobis), para todos. ¿No vendría el cordero pascual ofrecido en la Misa de Gallo un destino común para todo el pueblo?, está claro que sería para sacrificarlo y comérselo al Alba todo este pueblo en una representación más, al aire libre o en un pajar, pero últimamente, ¿a qué cocina iba a parar?

En Colungo el cura invitaba a las autoridades y pastores a una chocolatada, después de misa y el pueblo acudía a su casa a tomar la colación, pero algunos seguían toda la noche celebrándola, incluso, como he dicho, alguna esposa de pastor y a veces un pastor, que se , a veces hacían, recargaba la faja con rop[sag1] [sag2] as para simular su preñez; a veces hacían como que lloraba el niño y al amanecer cantaban albadas.

La albada ¿no se cantaría o recitaría con esa monótona música romance al Alba después de la autentica Misa del Gallo?, cuando reunidos los pastores en la fiesta, hasta a los ángeles les hacían cantar en fabla al hacerles decir “¡ Gloria a Dios en los cielos y paz en la tierra a todos!”.

De aquella imaginación creadora, que lleno la América hispana de belenes de iglesias, de posadas y de pastorellas, ha quedado un continente que a los españoles nos dio siempre posada y ahora nosotros, hipócritas se la negamos a los hispanos. Si en el mundo rural el ambiente de las cuadras era pobre, era sin embargo encantador y humano.

Si el olor a estiércol en las cuadras se amortigua con la periódica limpieza y llegada a ser agradable por el predominio del olor a paja seca y a heno, el olor de las alcantarillas brasileiras y colombianas, en que se refugian como ratas multitud de niños, se envenena con los detergentes, ácidos y residuos de las ciudades millonarias y más con la ausencia de amor y afecto, porque allí no solo no se encuentra la Sagrada Familia. Sino ninguna.

Si al nacer Jesús, Herodes degolló a los niños inocentes, ahora resurge masacrando niños en América, en Somalia y en ¡tantos lugares!

Si a unos ciento treinta y dos años de la muerte de Jesús. Adriano quiso borrar su recuerdo en Belén, nuevos Adrianos por medio de los sistemas modernos de comunicación de masas , como la televisión , amenazan el desarrollo de la intimidad familiar , como dice Rof Carballo, atenuando el contacto físico entre la madre y el niño , determinando la disminución de “esa confianza básica que el hombre necesita para su normal desarrollo”.

Surgen otros nuevos híbridos de Herodes, Adriano y el becerro de Oro, dios del consumismo, que estimulan a llamar a llamar por teléfono a unos falsos Reyes Magos.

Parece llegado el momento, que, ante esa invasión de la imaginación Destructora, renazca una nueva imaginación Constructora que la contrarreste.

Los belenistas ya trabajan en ello, tratando de introducir un belén en cada casa, como hacía Santa teresa, tocando los corazones de cada persona.  

 

Maragatería y sus maragatos


Vistas del pueblo de Santiago Millas, comarca maragata (León).


La Maragatería o País  de los Maragatos es una zona de la provincia de León, que ocupa unos 710’41 Km. cuadrados, con una población de unos 14.876 habitantes. Se encuentra en la provincia de León en su parte sur-oeste. El nombre de maragato unos lo atribuyen a “mauri capti”, es decir a moros cautivos, tal vez de origen bereber, raza del mismo origen que la vasca. Otros lo atribuyen a los tiempos de la arriería, en que los maragatos desde Galicia, trasladaban pescados salados a Madrid. Su nombre vendría “del mar de los gatos”. Puede ser que algunos de los que frecuentaban pueblos como “Santiago de Millas” observasen un “mar de gatos”, aspirantes a devorar algunos pescados con los que los maragatos traficaban.
Es curioso que haya llegado a Siétamo Víctor Valderrey, porque se ha quedado atónito, al escuchar el origen del nombre del pueblo de Siétamo. Se le han presentado papeles antiguos en los que está escrito como “Sieteno”, es decir Séptimo Miliar de la Vía Romana desde Huesca a Alquézar, cuando su pueblo natal, “Santiago de Millas”, en su nombre reconoce que por esas millas se iba a Santiago de Compostela. Dicen que en su nombre se cita a las millas romanas de la calzada de Braganza a Astorga, que pasaba por los campos de “Santiago de Millas”.
La capital económica se encuentra ahora en Astorga y antes su capital era “Santiago de Millas”, y su capital religiosa está localizada en  Luyego de Somoza, donde se rinde culto a la Virgen de los Remedios.
Históricamente, después de las guerras cántabras, los que buscaban la reconquista de los astures, expandieron su territorio astur, dejando a Astorga como su capital. Es pobre la agricultura en estas tierras, aunque se habla de haber explotado minas en tiempos antiquísimos.
El instrumento musical más conservado en la Maragatería, y en toda la provincia de León, se trata de la Chifla o flauta maragata, que está ligada al tamboril y su aprendizaje está ligado a la tradición familiar  de la comarca. Como antes la jota aragonesa, que se aprendía en los pueblos por tradición, cuando ahora se aprende en las capitales,  en academias. La lengua es el castellano, aunque se trabaja por conservar el maragatu.
Le he preguntado al maragato Víctor Valderrey Yañez sobre sus platos preferidos y me ha contestado que el Cocido Maragato, que se compone principalmente por los productos del campo, como carne de cocido, verduras, acabando por la sopa. Fabrican  cecina, que es muy buscada en toda la provincia de León.
Hay una obra literaria que escribió Concha Espina, que describe la esfinge maragata. El escritor Laureano Manuel Rubio Pérez en 1995,  escribió “Arrieros maragatos: poder, negocio, linaje y familia”.
 “La fundación del pueblo permanece oculta en la historia. En los documentos antiguos aparece siempre denominado el pueblo como  “SANTIAGO DE MILLAS”; probablemente debe el nombre, como acabo de escribir, a un miliar romano de la calzada de Braganza a Astorga que atravesaba los campos del pueblo. Está situado el pueblo al pie del cerro de la Muñeca y no muy lejos se encuentran los montes emblemáticos de la Maragatería de la Somoza, el Teleno y Foncebadón.
Víctor Valderrey  es un enamorado de la Maragatería y aunque le agrada escuchar el nombre de Astorga, y de sus cercanos pueblos y villas, sus vecinos y que se llaman: Morales del Arcediano, Oteruelo de la Valduerna, Piedralba y Valdespino de Somoza. Todos ellos,  unidos a Santiago de Millas eran grandes arrieros y más en los siglos XVII al XIX, donde recorrían con éxito económico y humano por toda España e incluso Portugal,  a  dónde  acudían a comprar productos para su posterior venta en la Península. Alcanzó Santiago de Millas un gran esplendor, y se hicieron famosos en toda España. Se llegó a considerar a Santiago de Millas,  como la capital de la maragatería. Circulaban por diversos terrenos,  unos que no podían pasar con carros, pero lo hacían con fuertes mulas. Algún maragato de Santiago se distinguió por acarrear el oro del Banco de San Fernando y de algunos otros.
Los tiempos han cambiado, pues los ferrocarriles han frenado la marcha de las mulas y de los arrieros que eran sus dueños y sus amigos y ahora los maragatos que quedan son agricultores  y ganaderos.
Fueron varios los hijos de “Santiago de Millas”, pero fue muy famoso Don Santiago Alonso Cordero, que nació en 1793, que conoció todas las formas de vida de los vecinos de su pueblo, como labrador, mulatero, empresario, político y prestamista.
Es difícil encontrar en los maragatos, algo que recuerde a los moros, pues vinieron desde Asturias y su particularidad entre la población española se debe, más bien a los intereses mercantiles y económicos. Sus ropas no tienen nada de árabe, sino que obedeciendo esa forma de vestir que  concuerda con la moda que se desarrolló durante el siglo XVIII, por toda la Península e incluso entre los bretones franceses.  
Hay varias teorías sobre el origen de los maragatos, pero es evidente que no sólo viajaron por España, sino que en el siglo XVIII, poblaron las zonas  argentinas de Carmen Patagones, donde se convirtieron en auténticos gauchos. Otros pasaron al Brasil, lo que explica la Revolución de los Maragatos” en 1893.
Este marchar por todo el mundo, ir y venir, no se opone a su manera de ser, porque conservan sus costumbres y sus ropas antiguas. Esto parece un cuento,  pero no lo es, porque Víctor Valderrey y Yáñez, hasta sus veinte años de edad se ha puesto sus ropas antiguas en las fiestas de Santiago de Millares, y todavía las conserva en su pueblo, donde ya tiene pensado a quien se las dejará. Pero  tanto  ama a su pueblo, que viajando por el mundo, se está construyendo una casa, en la que sueña descansar de esta vida errante. Le pregunté si estaba casado y me contestó que era difícil conquistar a una mujer, desde tantos puntos del Universo. Esto lo explica la dificultad de contraer matrimonio, fuera de su “tribu”.  Según Dozi,  los maragatos son descendientes de los bereberes, que quedaron aislados en la zona de Astorga en tiempos de Fernando I, en el siglo XI y que se convirtieron al cristianismo. Esta teoría es posible, porque el pueblo vasco, también dicen que procede de la misma antiquísima sangre que los bereberes. Incluso en sus dos lenguas hay muchas palabras en común.
Está satisfecho Víctor Valderrey en Siétamo,  porque tanto éste como su pueblo Santiago de Millas,  tienen un nombre que deriva de las Vías Romanas. Por otra parte, siente placer al escuchar su apellido, común con el de aquella parte del Monte de Siétamo,  que se llama también Valderrey.
Me ha llamado la atención el contemplar a Víctor  “con una honradez y laboriosidad proverbial. Lo encuentras como un individuo de una raza sosegada, grave, inexpresiva, práctica e industriosa  o trabajadora”. Dice el escrito que los maragatos pertenecen a una raza inexpresiva y yo me quedo admirado de su expresividad. Tal vez sea por el tema del que me ha hablado continuamente y con amor, que es Santiago de Millas de la Maragatia.
Pero no sólo se expresa con cariño de su tierra, sino de todo el mundo, porque en sus marchas laboriosas, me ha explicado el trabajo que ha realizado en Chile, donde con máquinas ha vendimiado grandes viñas y me ha explicado como en este País, no hay parados como en su vecina la República Argentina. Ha cosechado cereales en Lérida y en Huesca y yo creo que no ha parado nunca de trabajar. Me cuenta que en Chile vendimió una viña de un oscense.
Es Víctor un hombre amante de su tierra, la Maragatería, pero la  ama, respetando el amor a todo el mundo. Los catalanes aman Cataluña, pero quieren algunos ser un País independiente y rico. Me dice que cuando se encuentra hablando con catalanes, algunos de éstos, critican España, de la que un número importante de ellos son hijos de inmigrantes. Víctor en estas ocasiones se adapta a, como explica el trabajo ya citado, ser “inexpresivo”, pero piensa en el Mundo entero y en su felicidad. En Huesca hay en la iglesia de San Lorenzo, una capilla en forma de cueva, en la que se venera a la Virgen catalana de Monserrat, con lo que aman a Cataluña, pues han tenido una historia común.  

Víctor es un ciudadano del Mundo, pero ama a su Maragatería y le gusta contemplar el monte Telero de 2.188 metros de altura o Tilero,  que fue sagrado para los astures. Todavía es el monte mítico de los maragatos. Por la arquitectura de sus edificios recuerdan la sacralidad de su tierra. Como también veneran las figuras de dos maragatos en lo alto del Ayuntamiento de Astorga y mirando al veleta de la Catedral observan la figura de Pedro Mato, maragato y símbolo de los maragatos.       

jueves, 22 de julio de 2021

El Cernícalo

 

                                     Cernícalo en el leñero del corral de casa Almudévar.

Un día del mes de Julio, mi amigo Santiago, casado con mi hija Elena, me avisó que un ave de rapiña, estaba posado en las viejas piedras del “leñero” del corral de mi casa. Me avisó de su presencia en los arcos de piedra del corral y pude contemplarlo viviendo un espacio de descanso de su vida de caza de distintos pájaros y ratas o ratones.

Se trata de un ave rapaz de presa que busca lugares para posarse, sobre los cuales pueda observar el ambiente, con su mirada puesta en el objetivo o también pude  observar, una labor parecida a un helicóptero, con su mirada puesta en la presa, con sus alas desplegadas y con las alas batiéndolas continuamente, mirando la presa posible de captar, y sin avanzar en la ruta del aire. Esta pequeña ave rapaz diurna, también se conoce como “cernícalo real”. Tiene el tipo de los halcones de largas alas acabadas en punta y con su cola larga y estrecha. Su tamaño es de unos treinta y seis a ocho centímetros de longitud y cuando está volando, tiene un tamaño de 65 a 82 centímetros de amplitud de sus alas. Su peso es el de alrededor de unos 155 gramos. Su color es el de un color rojo óxido con pequeñas motas negras y su pecho y vientre son más claros con finas motas oscuras.

La hembra tiene el color más oscuro, con barras curvas en su dorso y en su cola, siendo su peso superior al del macho. El macho muestra su cabeza de un color gris azulado, acompañada por una bigotera oscura y todo su cuerpo es de un color óxido acompañado por manchas negras.

Hace paradas de descanso en las oquedades de las rocas y de los edificios viejos, como la antigua leñera del corral de casa Almudévar. Mi yerno Santiago con su curiosidad examinando el ambiente del viejo corral de casa Almudévar, observó un cernícalo, que descansaba a la sombra de un arco de piedra y me llamó para que lo observara. Yo acudí rápidamente al balcón y observé la noble figura de la pequeña ave de rapiña. Entonces, él conocedor de la zoología de nuestra tierra, me explicó el nombre y costumbres de esta “noble” ave de rapiña. Me dijo como esta ave descansaba en el antiguo “leñacero” de mi casa y yo me sentí orgulloso de su presencia, que supongo sería ya la “milésima” vez que participaba en los descansos nocturnos de esta ave de aspecto noble, en el corral de mi casa. Es que esta ave anida en cualquier terreno que no se encuentre en terrenos de bosques espesos y en páramos, aunque yo lo he conocido anidando en lugares en los que no se encuentran lugares de bosques cerrados y espesos.  El nido que preparan cada año la pareja de cernícalos vulgares es a veces, en ocasiones el nido en otro tiempo de cornejas o urracas o en un agujero de la pared de un  muro, como el que hacen en ocasiones los cernícalos.

Empieza el celo del cernícalo, haciendo el macho exhibiciones, unas veces volando de un sitio a otro, o picando sus alas replegadas. Este baile volante es la preparación de un apareamiento en una rama, próxima a su nido. Los primeros que ponen huevos lo hacen  al principio de Abril, pero la mayor parte de ellos los ponen en Mayo. Ponen unos tres o seis huevos que incuba de 26 a 31 días y el macho entre tanto alimenta a las crías. Al principio de su vida están cubiertos por plumón blanco. Cuando los pollitos crecen, su madre también sale a buscarles alimentos.

A sus treinta días de vida les va creciendo el parecido a su madre y se escapan del nido, siguiendo a sus padres para que les alimente todavía.

Estas aves a veces permanecen estacionadas en el aire como los helicópteros, igual que si tuvieran capacidad de esperar captar otra presa. Este estacionamiento nos recuerda su capacidad de estar parado en el aire, para esperar otra presa. Cuando observa una presa se lanza en picado sobre ella, con sus alas recogidas y cuando alcanzan su víctima a la que mata con un picotazo sobre su nuca.  

Utilizan como víctimas roedores, pequeños mamíferos, lagartos, aves jóvenes y ranas. Cuando canta emite un Ki-ki-ki agudo.

Santiago y yo nos sentimos sorprendidos de alegría al verlo , por las mañanas, en la pared de la iglesia parroquial de Siétamo.

miércoles, 21 de julio de 2021

MONTEARAGÓN Y EL FUEGO

 




"Traducido de la Fabla Aragonesa al Castellano".


Fuentes de Marcelo y Jara,
Ruinas de Montearagón,
Sierras de Gratal y Guara,
Huesca de mi corazón.
Todos los días contemplo las ruinas de Montearagón.  Sí, todos los días las veo, porque todos los días, las miro. Desde niño le preguntaba a Huesca, a Loporzano y a Siétamo, que forman parte de la Tierra de mi corazón, quien fue el que le prendió fuego a este Monasterio, que mira al cielo. Todos me respondían que el comprador del expropiado Monasterio, le prendió fuego y las llamas de tan amado monumento, que miraba y siguen sus ruinas mirando al cielo, en una enorme hoguera, subían danzando hasta el cielo. Danzaban no en forma de Jota, sino en un dance diabólico hasta el cielo. Todas  las cimas de las Sierras de Gratal y de Guara, estáticas contemplaron el fuego rodeado de horribles manchas de humo. Se veía la tenebrosa luz de sus llamas desde Huesca, por todo el Abadiado, como me contó mi padre, nacido el 28 de Febrero de 1885, al que se lo había contado su padre.   
El Abad se quedó,cuando ya era viejo,secularizado en Siétamo,hoy capital del Arciprestazgo de Montearagón. Después de muerto dicen que se aparecía a la gente desde una ventana de Casa Lobaco.Los tirantes y el rosario del Abad se conservaron  hasta el año de 1936,en casa Almudévar del pueblo.¿Fetichismo?. No, yo creo que era por agarrarse a un pasado, a las raíces de un Aragón que en cien años ha perdido su sentido histórico y su personalidad.Una señora,llamada de apellido Ballarín,tenía en su casa unos relicarios, de los que uno decían que contenía sangre de Cristo; no se  si la contenían o no, pero se puede saber porque los tienen los herederos,que los guardan en un pueblo , próximo a Siétamo.
Muerta la Abadía,muerto el Abad, el Abadiado caminó también hacia la muerte. El esqueleto del castillo- monasterio se resiste a caer, parece no ceder pero , ¿hasta cuando?.
Cuando la Desamortización de Mendizábal, Huesca perdió la oportunidad de rescatar Montearagón, en tanto que Barbastro se esforzó en conservar el Monasterio del Pueyo, de donde los benedictinos se marcharon, pero vinieron frailes de otra orden. ¡Qué lección, qué vergüenza para Huesca! nos dio Barbastro en aquella ocasión,recuperando el Monasterio del Pueyo. Con muchos motivos, la zona donde se asienta dicho Monasterio, se sigue llamando el Somontano de Barbastro.
Los frailes de Montearagón huyeron, descolgándose por una soga y buscaron acomodo e otros lugares. El Abad estuvo de ayudante del párroco de Loporzano, hasta que se quedó a vivir en Siétamo, alguno de cuyos habitantes todavía se mira a la ventana, que se orienta al Este en casa de Lobaco,con la lejana esperanza de verlo asomado a ella.
El comprador del Monasterio subastado, se vendió lo que pudo y después le prendió fuego. A este hombre los labradores de aquellos montes, pudieron  llamarlo : “aliagueta, encendallo”. Los somontaneses de Montearagón, deseaban al comprador incendiario del Monasterio “un grano tan grande como de Huesca a Loporzano”
Castillos en el aire ,dice el refrán que hacemos los españoles, pero los que tiene sus cimientos en nuestra  tierra, los dejamos caer. Un día y no fue un sueño, vi el castillo de Montearagón, volando por el aire, la niebla rastrera llegaba  justo debajo de sus muros y por algunos momentos creí en milagro.Pero cuando volví a la realidad, deseé que las boiras se lo llevaran para quitarnos esa vergüenza.
¿ Cuando se empezará de verdad la reconstrucción de Montearagón?. Hoy muchos dicen que estas cosas son tonterías caras, porque no son rentables. Si el Castillo-Monasterio estuviese en Cataluña, donde se mira la rentabilidad, ¿estaría así?.
Pero parece que los oscenses han cambiado de opinión y piensas que el Castillo de carácter a la Comarca, a Huesca y a Aragón y se han unido para reconstruirlo, labor que ya empezaron, pero que ha parado. Si estuviera reparado el Castillo- Monasterio, como los frailes plantarían árboles en sus laderas.
Si ahora las ruinas muestran historia con su elevada presencia, ¿qué enseñarán el día que Montearagón esté reconstruído?.

Entonce dejará de ser “lastimosa reliquia solamente de su invencible gente”.

lunes, 19 de julio de 2021

Retablo musical. ( Junio de 1981)

 


Todavía quedan remansos de paz en la ciudad. Hoy me he relajado los nervios y el espíritu en el Convento de la Asunción.
Los habitantes de la ciudad pasamos, nomadeamos por ella sin detenernos para estar, para ser estantes o sedentes ,siquiera por un momento. Si paramos ese momento, lo hacemos en un semáforo, paraíso de la adrenalina, o en un bar, donde la música estridente, contorsiona los cuerpos jóvenes y acaba por distorsionar nuestros débiles nervios.
Los americanos, cuyo modelo de vida imitamos y que nos conducen a la locura, han encontrado su relax pasando unos días  en los monasterios benedictinos, escuchando el  canto llano de los monjes.
En Huesca tenemos la, me atrevería a decir, divina oportunidad de escuchar a la Coral Oscense, pero es triste ver cómo no se acaban de llenar los recintos donde actúa. Sin  embargo,  es reconfortante comprobar cómo entre los asistentes hay numerosos jóvenes.
Ante el retablo barroco de la Asunción, presidido por San Vicente, la Coral emitía sus notas y aunque corro el riesgo de pasar por “retablo”, les aseguro que creía encontrarme ante el “retablo de las maravillas”.
¡Qué alegría tan oscense me produce constatar que una “Peña” de igual nombre y laurentina, promueva inquietudes de este género en la ciudad!. Tiene que dar buenos resultados, ¡por fuerza!.

Me acuerdo de la Peña Alegría Laurentina y de la Coral Oscense, que me hacen soñar con San Lorenzo, con San Vicente y con los oscenses que acuden a escuchar y a  cantar a la Coral Oscense.

domingo, 18 de julio de 2021

“Auto” de los Reyes Magos, compuesto alrededor de 1.200.

Este  movimiento  no alcanzó su cima hasta el siglo XVII, en que Lope de Vega, que entusiasmaba al pueblo con sus escritos, como el “Auto del Nacimiento de Jesús”. Contemporáneo suyo fue Calderón que fue más inquieto por la Eucaristía, dedicando a ella sus Autos Sacramentales. Con Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz estos Autos profundizaron en la Teología Mística. San Juan de la Cruz, escribió: “Este saber no sabiendo- es de tan alto poder-que los sabios arguyendo-jamás le pueden vencer-que no llega su saber-a no entender entendiendo,-toda ciencia trascendiendo”.

Torcuato Luca de Tena no fue únicamente, fundador del ABC en 1.903, sino que escribió el año 1.982, con este título: “Escenificación teatral de las verdades de la Fe y de los episodios del Evangelio, que concretamente en forma de Posadas y Pastorelas se usaron en la evangelización de Granada y de América”. “Grandes  extensiones  de  Andalucía  quedaron  (después de la conquista de Isabel y Fernando) pobladas  tanto por razas arábigo- bereberes como por descendientes de  hispanorromanos , prácticamente descristianizados tras casi ocho siglos de dominación islámica. La evangelización de estas gentes, supuso la más grande labor  misionera  realizada  en tierras europeas desde las correrías de San Pablo y sus varones apostólicos, en los orígenes mismos de la cristianización de las provincias del Imperio Romano”.

Al llegar el cristianismo fue difícil su expansión pues la ignorancia dominaba en el pueblo. Los primeros que utilizaron “la escenificación teatral de las verdades de la Fe”, tardó muchos  años  en  que su fundador San Francisco de Asís ,representar escenas ante el pueblo, del Nacimiento de Jesús en una cueva de Umbría.

El gran Académico, Don Torcuato Luca de Tena da una explicación del paso de la escenificación de la Fe en Europa en escenificaciones teatrales, en las Posadas y en las Pastorelas, que contribuyeron a explicar las costumbres conservadas en Hispano-América.

Después de unos 500 años, esas presentaciones se siguen representando, al llegar la Navidad, las acostumbradas Posadas “lo mismo” en las grandes ciudades como en las aldeas indígenas, se conservan dichas Posadas de Méjico. 

Don Torcuato Luca de Tena escribió que España, que extendió dichas formas de celebrar la Navidad, casi las ha perdido,  pero hay que tener en cuenta que el año de 1.982, se han cantado dos Pastoradas , una en Carmona y otra en Alora.

Siguiendo las noticias de Don Torcuato, veamos como se expresa este Narrador:

“María y José-caminan al alba.- Llegan a una venta a pedir posada.-Sale el posadero por una ventana.

Posadero: ¿Quién llama a mi puerta-con tanto llamar?. JOSÉ contesta: ¡San José y la Virgen -que piden posada,- y más a estas horas- y a mujer preñada!. ¡Así de mi puerta,-ya os podéis marchar!.

Coro.- Sigue Virgen pura, sigue hasta el portal…

NARRADOR.2

El ventero malo-da un gran vozarrón.- Se ha metido dentro, pega un tropezón.

 

CORO.-

¿Eso lo hizo Dios y su Majestad,-porque al Rey del cielo-no le dio posá…!

Narrador.-Siguen caminando- y se han encontrado – con un portalillo-muy  desfabricado.-Hicieron  convenio para descansar…

CORO.-¡Sigue Virgen Pura, sigue hasta el portal…”

“A todo esto el posadero malo, vuelve a rodar por las escaleras. El público aplaude su descalabro y canta, coreándose con palmas. El demonio como es tan malito, en una bellota se quiso meter, y vinieron los padres franciscanos, y lo machacaron en un almirez.”

“Ante esta Posada,  uno  reaviva sus recuerdos infantiles y se da cuenta de que todavía guarda en el belén de su casa una posada de barro, a una de cuyas ventanas, se asoma un posadero con un gorro de dormir en la cabeza y una palmatoria en la mano, para contestar bien o mal, a María y a José, que están llamando a la puerta, y después, me he llevado una gran alegría, al comprobar que la tarjeta anunciadora del undécimo concurso de belenes, está presidida por una posada, que requeriría un estudio monográfico sobre ella”.

Al leer este Belén, me acordé del hecho de haber escuchado algún villancico y me puse a preguntarle a mi hermana mayor María Victoria y a Doña Teresa anciana de Salamanca, que fue madre del ahora ya difunto esposo de María Pilar Godé, profesora de Historia. Estuvimos en  Ledesma (Salamanca)  y allí, en sus casas observamos cuadros antiguos, que representaban la vida de Cristo. Me acordé también de la Posadera de la Posada de Siétamo, que los días de Navidad, adornaba con flores recogidas en Otoño, el Belén de la iglesia de Siétamo. Estos recuerdos me enriquecieron las costumbres de Belenes, que en mi niñez se hacían y que ahora ya no se acuerdan de concretar tales costumbres, en los belenes de nuestras iglesias.    

sábado, 17 de julio de 2021

Morgana, la bruja

 




Julio Caro Baroja en su obra “Las brujas y su mundo”, habla de la diversidad de formas, que a lo largo de la historia, ha adoptado la brujería, entre las que figura la brujería vasca  a lo largo del siglo XVI y “los grandes procesos inquisitoriales de comienzos del siglo XVII (como el de las brujas de Zugarramurdi), ...de la persistencia en el sigo XX de ese género de creencias dentro de sectores rurales colindantes con centros urbanos e industriales altamente desarrollados”.  El, como conocía muy bien los problemas de su País Vasco, no hablaba demasiado de la brujería en Aragón. Yo, sin haberme dedicado a investigar este problema,  he vivido en mi tierra asuntos realmente de brujería, pero no hace falta haber vivido esos problemas, pues basta mirar alguna revista o estudio, para encontrar afinidad entre lo vasco  y lo que ocurría en los pueblos vasco-ibéricos que vivían en la provincia de Lérida y en la de Huesca.
En un artículo del DIARIO DEL ALTO  ARAGON del día diez de Agosto de 2004, fiesta de San Lorenzo, la escritora Julia Emperador, dice: “Empezamos a subir la suave y prolongada cuesta de Arratiecho...hacia la Caseta de las Brujas...Cuentan que las brujas del valle de Tena fueron muy famosas y en Búbal, en el Museo de Tradiciones existe una sala dedicada a ellas. Quizá en este mismo paraje en medio de la naturaleza, se reunían las brujas del valle de Trasmoz, que engañaron a la joven sobrina del cura y surcaban los cielos del pueblo montadas en escobas o las brujas de Tamariz, llamadas Jina Bardaxí y Margalida  Escuer, que en combinación con los demonios provocaban grandes tormentas, o las brujas de Tella se reunían y organizaban grandes aquelarres. Todavía se conserva en esa localidad el museo dedicado a la brujería”. 
En cualquier lugar de la provincia que uno pregunte, sale saturado de cuentos o historias de brujas. En cierta ocasión, le pregunté a un barbastrense y me dijo que hubo una ¿bruja?, llamada Julieta, a la que venían a ver unas habitantes del planeta Venus. En su juventud fue una mujer bella, teniendo relaciones con el conde de R. y con el abuelo de una ilustre familia de Huesca. J. B., me contaba que en Barbastro salió un escrito en el periódico, ya desaparecido Zimbel, allá por los años ochenta y tres al ochenta y cinco. Por las noches llegaban a su casa, varias mujeres en un aparato espacial, desde luego mejor que la simple escoba, aparato que fue pintado en un dibujo para una revista por María Pilar Chinestra. Las visitantes trataban de convencerla para que se marchara con ellas. A mi amigo J. le decían: ”quieren que me vaya con ellas, pero yo no quiero ir”.La transvección o desplazamiento  de las brujas, es tradición que lo hacían volando en escobas, palos o palas y antes de la Edad Media se decía que lo hacían sobre carneros ,machos cabríos, en bueyes, gatos o perros. Parecía razonable que las brujas se  trasladaran ayudadas por los demonios como lo hacían los ángeles y los  santos en virtud de la gracia del Señor.
Vestía en Barbastro de “clochard” con su gabardina, sus botas y una boina negra. Era en resumen una bruja pobre pero  moderna, aunque su historia interplanetaria ya se había dado muchas veces en dicha historia. Yo creo que no era bruja, es decir que no tenía pactos con el diablo, porque éste, cuando introducía a una mujer en la brujería, le daba un ungüento volador y ella,  negaba a sus amigas el volar hacia el planeta Venus, que requería haber recibido del demonio ese ungüento, a  base de mantecas de niño, acónito, belladona y cicuta. Estas drogas les daban alucinaciones, entre las que estaba la de volar y flotar por el aire, ya que se sabe que algunas brujas que habían declarado acudir volando a los aquelarres, se sabía que habían permanecido en sus camas durante el tiempo que decían haber estado volando. Además copulaban las brujas con el diablo y de Julieta no se sabe tal cosa, pues parece ser que lo hacía con el conde y con el señor de Huesca y la Iglesia consideraba a la mujer “moralmente débil y potencialmente pecaminosa”.
A sus diecinueve años y en posesión de una gran belleza (murió a los ochenta y pico de años), se bañaba desnuda en la Punta Flecha y en la Malinquera del río Vero, donde la veía el padre de mi amigo J.,que fue un buen maestro.
En tiempos pasados había mujeres dominadas por la diosa Diana y Julieta tal vez estaba poseída por la diosa Venus. Poseído, poseso o endemoniado es un hombre o una mujer, que se siente poseído por  un espíritu impuro, que le hace comportarse o decir las cosas, no como él desearía, sino como ese espíritu desea. Pero yo creo que Julieta no llegó a estar poseída por el demonio, sino sólo por el pecado y aún en este tema habría que escuchar la opinión de San Miguel Arcángel de si hacia el amor por pecar o solamente por amar. Los individuos preferidos por el demonio para poseerlos  eran los más inocentes de este mundo,  a saber los niños y las monjas, porque los demonios encontraban más facilidad en influir sobre ellos. Se sabe de monjas, unas en solitario y otras en grupo que influidas por algún sacerdote infiel a Cristo caían víctimas de la posesión y a veces era alguna novicia, que había sido introducida en el convento a la fuerza y que tenía grandes apetitos sexuales. El demonio tenía y supongo que sigue teniéndolo, un gran interés por poseer a las monjas de clausura, porque estas hacían y hacen una labor en el mundo favorable al Bien, pues rezan, se sacrifican y compensan la labor nefanda de una, diría yo, multitud de  hombres y mujeres, que no rezan ni se preocupan por sus almas, unos porque no quieren y otros porque no pueden. Los demonios  tratan de sembrar el mal en el mundo y a veces parece que van a triunfar y es por eso por lo que quisieran anular la labor de esas monjas.
El poder de las brujas se basaba en la magia, que no necesita ayuda divina como el milagro y vemos como las brujas la usaban para dar buena suerte, para alcanzar el amor, para trasladarse volando, para curar a enfermos o para matar a personas, para metamorfosearse convirtiéndose en perros, gatos u otra clase de animales. Y estas costumbres siguen influyendo en la superstición y en el miedo a lo desconocido y no es difícil encontrarse con casos de esta naturaleza.
¡Pobre Julieta!, que vivió entre el bien y el mal y al hacerse vieja ,después de vivir entre el bien y el mal, de ser una muchacha enamorada, estaba movida por un erotismo exagerado para su edad. Ella era pobre y vendía periódicos, vivía en el hueco de la escalera de Casa Argensola y soñaba con Venus. Era como se dice de las brujas que además de ser viejas, feas, derrotadas y fracasadas, eran brujas o se lo hacían ser por el desprecio y  falta de caridad de la gente. En el Mundo luchan el Bien contra el mal y viceversa. El Bien está presidido por Dios y el mal por los demonios, que son criaturas de Dios y que se sublevaron contra El. Dios es el Triunfante de esta lucha, pero en las luchas hay gente que sufre y a Julieta le tocó sufrir y Dios quiera que a última hora se arrepintiese porque ahora sería feliz. Tal vez no tuviera culpa por haber lavado su cerebro con hierbas, que tan bien conocían las brujas al ir a buscar alimento por el monte, donde encontraban también cualidades nocivas como estupefacientes peligrosos. Con algunas aumentaban el deseo sexual y en otros conseguían la impotencia. Así como los cristianos utilizaban la oración, que en ocasiones daba origen a algún milagro, las brujas empleaban la magia
Todavía se venden libros como el de San Cipriano, que tratan de brujería y que fue el que quería quemar en el hogar aquel vecino de Siétamo(Huesca), pero no pudo porque se le escapaba por la chimenea.
Hace unos días estuve en el viejo Seminario de Huesca y se conservaba en una pared un cuadro en el que había una cruz y debajo ponía: In hoc signum vinces, con este signo vencerás.
Hablan los libros de la metamórfosis, magia por la cual las brujas se podían transformar en animales y dicen que esta fue una forma de magia de las religiones primitivas. Shakespeare dice en su obra el “Sueño de una noche de verano”: ”Unas veces seré caballo, otras sabueso, cerdo, oso sin cabeza”.Todo el mundo creía que las brujas podían convertirse en  pájaros, y en culebras, en sapos, comadrejas y perros y gatos.
En la Historia de la Brujería de Frank Donovan pone lo siguiente. “Se ha visto a mujeres adoptar formas de gatos, los cuales han sido heridos por quienes los vigilaban secretamente, y al día siguiente las mujeres mostraban heridas y miembros de menos”.y es curioso como en el Alto Aragón, existían toda clase de brujerías, porque aquí parece que tenemos vergüenza de figurar en la historia de la humanidad, pero al leer este pasaje, me acordé del caso que ocurrió en Siétamo después de la Guerra civil y que todavía hoy, recuerda y comenta la gente. En casa de la señora Polonia decían que había una bruja, que asustaba a los que iban a ayudar a la citada señora, pero tenían que marchar horrorizados por el miedo que les producían esos ruidos que hacía sonar la bruja .Entre otros acudieron mi padre y el practicante señor Jorge y mi padre me afirmó que ellos no se habían dado cuenta de nada.
Y llegó el fin, cuando el mozo más valiente de Siétamo, que había sufrido mucho para la Guerra Civil, vio un gato en la escalera, se sacó el cinturón de gran hebilla que llevaba puesto y golpeó con dicha hebilla al gato en la cabeza. El gato entonces le gritó: pégame más, porque si lo mataba quedaba libre el gato de la posesión que lo esclavizaba y pasaba a ser poseso el que lo matara. El Tuerto no quiso darle más  y al día siguiente apareció el cura del pueblo con la cabeza vendada. La gente del pueblo creía que era el cura el causante del embrujamiento, pero no fue así, porque el Tuerto tenía cualidades de brujo y se supone que lo que quería era desacreditar a la Iglesia.
El Tuerto efectivamente parece ser que tenía algo de brujo, porque en cierta ocasión en que asistía a un velatorio, en Siétamo, inició la conversación sobre brujas. A una hermana de la señora Joaquina le molestaba sostener una conversación de tal carácter en un velatorio y le dijo, que por favor, que callara y entonces el Tuerto se enfadó y le gritó: “te voy a hacer bailar sola en la Plaza Mayor”.
En mi libro Retablo del Alto Aragón y en la página cuatrocientos cuarenta y tres, narro la aventura de un cazador que sorprendió a una bruja, que se había transformado en gato, para acudir a Velillas a maldecir a una mujer preñada para darle el “mal dau”,con el fin de que muriera su futuro hijo.
En la página cuatrocientos cuarenta y dos y en mi conferencia sobre Encantos, desencantos y encantamientos, escribo: ”Un cazador de Sieso(Huesca) caminaba por el monte, pero aquel día en lugar de ver perdices, conejos o liebres, fue algo insólito lo que divisaron sus ojos: sobre una piedra que marcaba la divisoria entre dos campos se encontraba toda la ropa que una mujer de principios de siglo necesitaba para encontrarse bien arropada. Por su mente pasó el leve encanto de la posibilidad de ver un bello cuerpo de mujer, ocasión tan difícil en unos tiempos en que el sol no era buscado para broncear los cuerpos, sino rechazado por las mujeres, que tenían a gala para su piel, conservarla blanca como la leche. Pasó también por su imaginación la sospecha de un crimen ritual, pero no descubrió señales de sangre en las ropas de víctima.
Optó el cazador por esconderse en una espesa mata de carrascas y esperar a la mujer, que necesariamente tenía que llegar a vestirse. Aso obtendría, por un lado, el placer de contemplar lo que nunca había visto y, lo que era más importante entre los habitantes de los pueblos, saber quien era la descocada, para correr a contárselo a sus convecinos. No es esta última apreciación peyorativa o una ceremonia dirigida a los pueblerinos, pues hoy día conozco a caballeros ciudadanos y modernos, que dicen: ¿ de qué me sirve yacer con la señora marquesa, si no se enteran todos que he yacido con la señora marquesa?. Pero volvamos al caso que nos ocupa; el hombre seguía esperando y estrujando su sesera, pensó en que tal vez las brujas anduviesen por medio”. Y efectivamente, apareció una bruja, como esas que dicen que también andaban por Almudévar. El cazador había puesto una medalla con una cruz, encima de las ropas de la bruja y la obligó a volver a Velillas, para que no muriera el niño al que quería matar.
Así sigue ocurriendo en este mundo, en que siguen luchando el bien y el mal.

De la basura al amor

Caminaba por el pequeño y agradable parque, que se encuentra haciendo las delicias de los niños y de los ancianos, entre la vía del tren que...