martes, 13 de diciembre de 2016

Coplas, que me contó un habitante de Fañanás



Hoy la gente ya no se distrae con las leyendas y romances, ni con sus caminatas por los caminos, para ir de un pueblo a otro. Antes bajaban a Huesca desde Bentué de Rasal, caminando,  caminando y volvían a la Montaña escalando por los montes y las peñas.
Oigan todos los presentes,- hombres, mujeres y niños- el milagro portentoso-que hace poco ha sucedido. Era una moza muy guapa-del pueblo de Fañanás-que estaba para casarse-con un mozo de Sipán. Era el novio el heredero-de casa de un par de güeyes- mica tronera ni pincho-ni amigo de las mujeres. De mucha disposición dicen que era la doncella-pues sin ayuda de nadie- masaba siete fanegas. Firmaron los capitulos-en casa del escribano-todos contentos y alegres-porque era buen apaño. La señalaron a ella-siete onzas en el día-y treinta duros pa  ropa-que compraron de seguida. El día que les echaron-primera amonestación-ella bajó la pastura- a los cerdos, con perdón. En tanto  por el corral- vino por San Garrapasio- una tronada muy grande- que a todos causaba espanto- pegó un trueno que paicía – que el mundo se había hundido- y una centella cayó- dejándola sin sentido. Del susto de la caída – pues no se sabe de cierto- la pobrecita doncella-enfermó de un abrispero- lo cierto es que le salió-en sitio particular-pues sólo puede decirse- que no se podía sentar. El ministrante asustado- al ver aquella apostema-aconsejó la llevaran- a los trujanos de Huesca. En un vulquete la echaron-dicen que arropada en mantas- y arrearon pa la ciudad- un sabado de mañanas. Llegaron a medio día- y frente a Santo Domingo. La pobrecita doncella, aclamaba dando chilos.Curame Santa Barbara-curame esta barbaridad-mira que si no me curas-será grande mi desgracia- pues no encontraré acomodo- y me dirán que tengo tacha.A la santa se aclamó –con tanta fe y tan de veras-que los dolores pasaron-al llegar a la Pedrera. En casa de Escusacenas-donde fueron a comer-sana y buena se bajó-del vulquete por su pie. Gracias te doy, Santa mía- arrodillada le dijo- pues no quieres ni consientes- que me quede en el bacibo (vacío o soltera). La boda se efectuó-hace dos meses y medio- y el matrimonio a la novia- se dice que la hizo pruebo”.

Entonces el que sabía escribir apuntaba notas en sus papeles, que llevaba en el bolsillo. Cuando pasaba un montañés por el río Irués, afluente del  Cinca, se apuntaba su paso por Badasa  y Lafortunada, debajo del Mesón de Salinas, donde  ¿se sigue?, la carretera de Bielsa y Francia y la del Valle de Gistain.Y escribía recuerdos de aquellas marchas a pie, por semderos y caminos.

El cultivo moderno de la tierra ha eliminado los alcarabanes (corredores),  las lechuzas, los picaguaceros, los purputes, etc.,etc. La tierra se ha trabajado constantemente para que la gente comiera el pan nuestro de cada día, y el aceite y el pollo y el cerdo, lo mismo. Antes todos los años veíamos arder la Sierra de Guara y eran los pastores los que abrasaban los matojos leñosos y mataban todo lo que salía, para que  luego brotaran nuevas plantas verdes. Ahora ya no arde cada año la sierra de Guara y casi no van ovejas a pacer, por el Monte de Montearagón.
Antes la gente andaba por los barrancos, como por el de Blecua, donde incluso había fuente muy abundosa en agua  y lavaderos, entre otros el romano y las mujeres bajaban  en los burros, para echarse algún trago o para llenar sus botijos, pero ahora no hay quien entre en dicho barranco. Hay unas junqueras, barceras,  matas de carrascas y de todo lo que se cría cuando no se cultiva.
Ahora la gente no necesita el barranco, porque ahora están las lavadoras. El tiempo nos ha hecho viejos y no podemos comprender a los jóvenes y a su forma de vida. Ha cambiado la vida, desde que íbamos a caminar, echando algún trozo de pan acompañado por un“chulla” de tocino. Ahora, cuando vamos en algún automóvil y vemos  algún  amigo, ¡como ha cambiado la vida!, nos echamos algún trago de café.

Y ya no recorremos los caminos ni los Montes y las Peñas, porque con el automóvil, tanpronte estamos aquí como allá.

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