sábado, 23 de septiembre de 2017

Danzas populares en Méjico




Tiene Méjico una música sentimental, que muchas veces acompañada con unas bellas letras,  al escucharlas, te enamora este pueblo de América Central. Estas gentes,  contemplaron y escucharon, durante la lucha entre el Emperador Moctezuma y el español Hernán Cortés, el color de la sangre y el sonido de las  armas.  Pero ese pueblo, sentimental, con cantores como Jorge Negrete, cantaron: “Ayyyy,ayyyy,ayyy-canta y no llores,-porque cantando se alegran-cielito lindo, los corazones”. Este pueblo ha sufrido con las eternas luchas y sigue sufriendo por no vivir libremente, en parajes de su antiguo País, como California, Nevada, Texas, etc. pero ha intentado consolarse con sus canciones y danzas, ”que alegran,  ¡cielito lindo!, los corazones”.

Para la Guerra Civil de 1936, Méjico acogió a muchos españoles, como al altoaragonés, Ramón J. Sender,  siendo generoso y amable con el emigrante y cómo dice en una novela: “a muchos se les da, se les viene dando desde hace muchos años más de lo que se merecen”. Escribió Sender la novela “Epitalamio del prieto Trinidad” que “es una novela mejicana pura, donde lo  bronco, lo esperpéntico, se  combina   con lo grotesco y cómico, en un lenguaje apropiado para tales  extremos expresivos”. ¡Cómo se aprecia el dolor que Sender  pasó al emigrar a Méjico, pero allí, parece ser que conoció su ambiente,  porque: ”Nuestra alegría es un alegría de dioses, nuestro dolor un dolor de dioses,  nuestro sueños son los sueños mismos de Dios!,  y sin embargo, estamos condenados a vivir como cerdos”.  Sender se queda admirado de “cómo la América y sus hombres han sido generosos y amables con el emigrante”. Y sigue  diciendo:  “Aquí se nos da todo. A algunos se les da, se les viene dando desde hace muchos años más de lo que merecen. En España se morirían de hambre.  En América, que  tienen esta milagrosa vitalidad, esta abundancia de tierra virgen, abierta para todas las semillas, pronta a entregarse, a dar sin tasa sabiéndose inagotable, medran y se enriquecen. O les dejan pasar por buena la moneda falsa de su talento o de capacidad profesional”.

 A mí personalmente, un médico mejicano, emparentado con Avelino Zamora, de mi pueblo, Siétamo,  cuando venía de Méjico  a ver a sus parientes, me regaló un libro con mil historias de dioses  y de luchas. Ese libro me enseñó que Méjico fue y todavía lo es,  un pueblo de Centro América, que conserva una compleja y riquísima traición religiosa, política, astronómica,  guerrera,  envuelta con una filosofía y un arte especiales.

Se han preocupado, desde hace miles de años del Sol y de la Luna. Se ven estos dioses en unas placas circulares que recuerdan la forma del tambor, que llevan para los danzantes, que en el Parque de Huesca, danzan y alegran los corazones. En todo Méjico se danzan bailes de este estilo, acompañados por un una flauta. Los mayores y más numerosos son los aztecas y los mayas en el Yucatán. Desde el siglo V, han usado los historiadores de fuera de Méjico, la denominación de  aztecas,  para referirse a los mejicanos.

La religión de los mismos, trataba de sacrificarse a los dioses  con sacrificios humanos, y en la Gran Pirámide del dios  Huitzilo, sacrificaron más de veinte mil víctimas, a las que arrancaron el corazón.  Con sacrificios humanos,  estaban siempre adorando a los dioses y haciendo la guerra, como se ve en el año de 1486, en que como dice la Historia, más de  veinte mil prisioneros fueron sacrificados a los dioses. A veces se ha hecho propaganda contra un pueblo que llegó a tales extremos, pero  no se han acordado de que en 1936, en España se sacrificaron millones de seres humanos en la Guerra Civil. ¡Bien se acordaron los mejicanos de las víctimas españolas!.  Sender, al ver estos sacrificios, pensaba: ”nuestra alegría es una alegría de dioses… y sin embargo, estamos condenados a morir como cerdos”.

La religión Mexica, enseñaba  que era necesario apaciguar a los dioses con sacrificios humanos, y por tanto la guerra era muchas veces derivada de su religión. No es extraño que quisieran conservar el poder  unos dioses, que según cuentan las leyendas, se reunieron, para crear el Sol, la Luna y tantos aspectos de la vida como las Tormentas. Así creyeron los habitantes de Méjico, que empezó su vida, siempre luchando y siendo conquistado por españoles y americanos. No es extraño que  Méjico, haya sido víctima del poder de hombres de lejanas tierras, porque  la misma España, fue conquistada por íberos, celtas  y árabes. La Guerra no ha sido realizada  sólo por los  mejicanos,  sino por todo el Mundo y no sólo de unas razas humanas contra otras,  sino que abundan las luchas civiles, entre compatriotas.

No es extraño que en Méjico se sacrificara a sus hijos, para apaciguar a los dioses, porque, en el Evangelio vemos como a Cristo, Dios y hombre verdadero, le fue sacrificada su vida, según dice el Evangelio, pidiéndole al Señor, en el “Pan Nuestro de cada día” :”perdónanos nuestras deudas,  así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.

Jorge Negrete, cantaba: ”Ayy, ayy, ayy –canta y no llores-porque cantando se alegran, ¡cielito lindo!, los corazones”.   

La influencia religiosa de la Iglesia Católica, se ha ido uniendo al amor de los aztecas con el Sol y con La Luna y se ha formado un ambiente religioso, que en el fondo es una devoción al Señor y a su maravillosa obra universal, empezando por el Sol. Al principio los sacerdotes católicos intentaron abolir lo que ellos consideraban como pagano. Pero luego se dieron cuenta, de que cantando con música de flauta de carrizo y con tambor, se mezclaban las canciones,  ahora, acompañadas por guitarras y por violines,  que como dice Jorge Negrete, alegraban “¡cielito lindo!, los corazones”.

En mi artículo de “Cante Hondo o Jondo, digo “que haca sonar la estética y los sentimientos del pueblo andaluz. Su composición se origina, de pueblos primitivos, de pueblos judíos, árabes y de los pueblos cristianos, y del gitano, que vienen unos detrás de otros, para formar, su composición originaria y peculiar de Andalucía”. Pero , en Méjico han ocurrido los mismos fenómenos que en Andalucía En 1520, murió el Emperador Moctezuma y las músicas primitivas de los aztecas, de los mayas de Yucatán y de todos los indios de Méjico, que no era solamente pentatónica, pues no existía escala musical, solamente tonalidades, que se escuchaban entre las melodías.

La música de las danzas generalizadas por todo Méjico, pero con sus variedades en cada comarca, la hacían sonar con sus flautas de carrizo y con un tambor en cada grupo de baile. Llevaban los danzantes unos colgajos de cascabeles, en sus muñecas y en sus pantorrillas, que entonces,  no serían de metales sus campanillas, sino formados por caracoles, que sonaban de acuerdo con los movimientos de los bailarines. La danza más frecuente en muchos estados mejicanos, era la del “Venado”, colocándose el director de la danza, unas astas de venado en su cabeza u otros objetos que inspirasen la veneración de aquellas buenas  gentes.

Los sacerdotes y frailes  españoles, creyeron que aquellas danzas eran producto de la fe pagana de los indios y se propusieron hacerlas desaparecer. Pero aquel pueblo que había creado sus dioses, como el Sol y la Luna, se resistió. Los misioneros se dieron cuenta de que aquellas danzas, tan relacionadas con los dioses, se bailarían en honor del Dios supremo de los Cielos y de la Tierra. Entonces prefirieron adaptarlas y cristianizarlas, tratando de identificar  su fe en los dioses con una fe  en un Dios Único y así,  encontraron en danzar en la Semana Santa, la Pasión de Cristo. Los mismos instrumentos musicales, fueron pasando de la flauta de carrizo y del tambor de agua, a la guitarra y al violín. Se fueron identificando como lo hicieron los cantantes del “Cante Jondo”, desde los primitivos españoles, pasando por los visigodos, los judíos y los árabes. Pero al llegar a Méjico se añadieron estas melodías españolas a las mejicanas. Antes eran otros los ideales de los cantantes del “cante jondo”, pero en Méjico se introdujeron el venado, el carrizo verde y la flor de capomo.  La flauta de carrizo no dejó de dejar brotar por sus cinco agujeros, el canto de las aves.

Jorge Negrete, parece que oye sonar los trinos de los pájaros que suenen en las flautas, e identifica esa flauta con “la voz de la guitarra mía,-al despertar la mañana-Quiere cantar su alegría –a mi tierra mexicana”.

Estos días del siglo XXI, me he encontrado en el Parque Municipal de la ciudad de Huesca, a un señor con vestido con ropas blancas, y con cascabeles en sus espinillas y en sus muñecas y hacía sonar una flauta, mientras una señora, también con cascabeles en sus espinillas y en sus  rodillas, marcaba el ritmo de la danza, que bailaban un círculo de hombres y mujeres de Huesca. Se tenía que marchar y me dijo que una señora mejicana, quería introducir en España, las danzas antiguas del pueblo de Centro América.

 He visto que para consolarse de las luchas de los pueblos, no hay más remedio, que hacerle caso a Jorge Negrete, cuando entona: ”Canta y no llores-porque cantando-se alegran, ¡cielito lindo!- los corazones.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Las Vegas del Alcanadre en los Monegros






Los Monegros han sido espacios enormes y  casi siempre faltos de agua. Se han creado pantanos, canales y acequias para convertirlos en huertas, dejando a otras comarcas más cercanas a la Sierra e incluso serranas con proyectos de regadío,  pero que no se han atendido nunca. Tampoco a los Monegros le llegan todas las cantidades de agua que necesitarían para convertirse en un paisaje verde, por lo menos como lo fue antes de que se fletaran los barcos que habían de formar parte de la Armada Invencible, porque casi todas las sabinas que se alzaban en esas tierras tan secas, fueron taladas para obtener nobles maderas para aguerridos barcos, que fueron destruidos en su mayoría. Por ejemplo en río Alcanadre, que recoge las aguas del Flumen, discurre por los Monegros y en el pueblo de Pedruel por donde pasa este río, Albasini quiso hacer una presa para desviar aguas por Santa Cilia de Panzano a Vadiello y con esas aguas en invierno se llenarían balsas en Aguas , Ibieca y Liesa con las que se podrían regar unas pocas hectáreas, que nunca ofenderían la enorme extensión de los Monegros y suministrarían  a Huesca y a su Somontano. Pero con sus aguas no se remedian los riegos ni de por arriba ni de por abajo. El difunto señor Carrera tenía colgado en su casa un cuadro pintado por él, en que se ven sobre el río Alcanadre,  flotando los testículos del Caballo del Caballero francés Roldán ,que perdió cuando tuvo que saltar la apertura  u osca que abre dicho río en la Sierra. Ya lo dijo un campesino del Somontano: “¡ por los cojones rescatarán los males de la sequía en los Monegros y en el Somontano!”. ¿De donde sacarán el agua para “Las Vegas” monegrinas?. Unos dicen que del Alcandre, otros que del río Ebro, algunos que si de Biscarrués y otros que de Yesa. Mi amigo “el íberico integral” que tiene un restaurante en Adahuesca y hace oír bellas canciones por aquellos pueblos del Somontano, ha tratado entre otros con Jordi Puchol    y dice que éste trataba con los franceses para traer a Barcelona el agua del Ródano; si la trajese, afirma Miguel Reina “el ibérico”, que podrían acercarla a los Monegros. El río Garona nace en el Valle de Arán y cerca del refugio de la Renclusa, en la provincia de Huesca nace un afluente del Garona, pero no creo que venga de uno u otro de esos ríos el agua para los casinos o los prados de hierba del golf.  Los monegrinos se alegrarán con tanto juego, con tanta diversión y con tanto dinero, pero su población no creo que aumente, si no es por la afluencia de extranjeros, como me explicaba  Miguel, que en Francia algunas mujeres moras decían : “las moras conquistaremos este país con nuestros vientres”.Sin embargo sus casinos estarán llenos, sus carreteras o prolongadas avenidas las correrán y recorrerán múltiples automóviles y autobuses, porque muchos extranjeros llegarán en avión a Zaragoza o al recién estrenado aeropuerto de Monflorite. Habrá que ofrecer a los visitantes delicados vasos de vino para que se olviden del Wysky y de otras bebidas que alcoholizan a las personas. ¡Qué bien le vendrá al Somontano esa afluencia de consumidores de el agradable y oloroso jugo de sus viñas!. Supongo que no todas las músicas que se escuchen en las salas de fiesta de Las Vegas, no serán producidas por tocadiscos ultramodernos,  sino que también podrán hacer sonar sus instrumentos los músicos zaragozanos y los que residen en el Alto Aragón, ya en su capital oscense o en Barbastro, Monzón y en los pueblos del Somontano, como por ejemplo en Adahuesca, donde el “ibérico “ Miguel y su hijo encantan a sus aficionados con sus cantos y con sus instrumentos musicales. Vendrán los turistas nórdicos y se dejarán el dinero, acudirán los africanos, los vestirán como faraones y harán los servicios a los que vengan en busca del ocio. Unos producirán el dinero, otros producirán o se reproducirán para que continúe el ocio y los monegrinos se olvidarán de su vieja soledad para vivir una nueva. Jugarán los visitantes juegos pacíficos, como del golf, otros aparentemente tranquilos pero que llenan los espíritus de sensaciones de fracaso o lucharán aquellos hombres gruesos para divertir a los nórdicos. A orillas del Alcanadre, si los catalanes devuelven la ornamentación de la Virgen de Sigena, sus monjas seguirán rezando para que el río no arrastre los órganos reproductores de los aragoneses, como  se llevó los testículos del caballo francés del Caballero Roldán.

martes, 19 de septiembre de 2017

José Palacio Alfaro, que vive en Arbaniés




A José Palacio Alfaro, lo conocí, cuando estuvo de Concejal en el Ayuntamiento de Siétamo. Ahora no lo veo, porque casi como yo, se ha hecho mayor y no es fácil verlo en Arbaniés, porque, a veces, vive fuera de tal pueblo. La última vez que lo vi, fue en Huesca, ocasión que tuvimos de tomarnos un café, frente a las Oficinas del Diario del Alto Aragón. Ya nos conocíamos cuando yo había acabado la misión de ejercer de Alcalde en el Ayuntamiento de Siétamo y había José Alfaro, entrado de Concejal en dicho Ayuntamiento. Ahora ha pasado alguna visita por los Hospitales, pero entonces era un hombre sano y con ganas de recordar tiempos pasados, unos gobernados por hombres de derechas mezclados con otros de izquierdas y otros por izquierdistas mezclados también por políticos de derechas. Si eran de una de las dos formas políticas, unos asistían a dicha Política para salvar sus propios intereses, con algunos miembros preocupados por mejorar el nivel de vida de todo el pueblo.

JOSÉ PALACIO ALFARO, era un  hombre que había sufrido la citada lucha política, lleno de buena fe y sufriendo, lo que escasamente podía darle esa lucha, en pueblos tan pequeños. Juan Antonio Palacio Maestre, casado con Ana Alfaro, fue el padre de José Palacio Alfaro, habiendo nacido en  Siétamo y muerto en Zaragoza en 1979. Fue un muchacho, que muy joven, pero lleno de entusiasmo para aprender trabajo especializado y con dieciséis años de edad, en 1917, marchó a París, capital de Francia con sus hermanos  José y Perico, y también quiso marchar con ellos, Julián Piedrafita, vecino de su casa. Eran unos hijos muy inquietos por el trabajo y por prosperar, tanto que en Francia se hizo “Maestro de obras”.

En estas circunstancias, empieza en España la Guerra Civil el día 18 de Julio de 1936, que no acabó hasta el uno de Abril de 1939. Mi amigo José Palacio Alfaro, que todavía vive, era hijo de Juan Antonio Palacio Mestre. Escribe José Palacio :“Cuando estalló en 1936, la Guerra Civil, se vino a España para luchar con los Rojos como voluntario. Estaba en Intendencia, encargado de suministrar los víveres a la Tropa”. Se dieron cuenta de que perdían la Guerra y por tal circunstancia:  ”en 1939 se acogió en un barco para marchar a Méjico (a un pueblo llamado Aguas Calientes); junto con otros republicanos, estaba SALVADOR DALÍ. No llegaron a zarpar,  pues en el Puerto de Valencia, salían los barcos con destino a Méjico con los últimos combatientes republicanos. El primer barco consiguió salir pero el segundo, donde iba mi padre con SALVADOR DALÍ, entre otros, no pudo salir, pues las tropas nacionales, rodearon el Puerto ”. Continúa el escrito del hijo de Juan Antonio Palacio Maestre, escribiendo lo siguiente:”Los trasladaron a la Plaza de Toros de Valencia, me decía mi padre. Cuando llegaron a dicha Plaza, había una  yerba, que les llegaba a la cintura, y a la semana de estar ahí, era como la de un Campo de Fútbol”.

“SALVADOR DALÍ, que por aquel entonces no lo conocía nadie, pintaba en las paredes de la Plaza de Toros, con los carbones de las hogueras que encendían para calentarse por las noches, unos dibujos maravillosos”.

José Palacio Alfaro, que estaba impresionado por el dolor y las muestras de odio entre los enemigos de la Guerra, se sentía feliz al ver el arte y el amor a la belleza de DALÍ, porque decía: “SALVADOR DALÍ, que por aquel entonces no lo conocía nadie, pintaba en las paredes de la Plaza de Toros, con los carbones de las hogueras que encendían para calentarse por las noches, hacía unos dibujos maravillosos. De Valencia trasladaron los presos para Alicante y estuvo prisionero en el Castillo de Santa Bárbara”. No se sabe si de este Castillo lo llevaron al Castillo de Monzón, donde también estuvo prisionero y de ahí a la Cárcel de Huesca”. No se sabe si en Huesca estuvo cierto tiempo, pero da pena recordar si estuvo con Juan Palacio, Maestre en la cárcel oscense o si lo trasladarían a otro lugar.

En Huesca estuvo Juan Palacio Mestre cierto tiempo y su hermana Antonia Palacio, casada en Arbaniés con Lorenzo Carilla, cada dos días le llevaba la comida a la Cárcel, andando quince kilómetros para ir a Huesca y otros tantos para volver a Arbaniés.

Cuando salió de la Cárcel, estaba dolorido por el fracaso de su fuga a Méjico, por sus épocas de Cárcel, pasadas en diversos lugares y con un corazón aliviado por la compañía de un Artista como DALÍ, que ayudó a pasar los malos momentos vividos en la prisión. Pero lo peor para su sensibilidad, fue el asesinato de su abuelo José. Delante de la Casa Perico en Siétamo,  a la edad de 90 años, le dieron con una pistola, un tiro en la cabeza. La verdad es que recordar aquellos asesinatos, acongojan mi corazón y me hacen pensar en que como dice su nieto José Palacio Alfaro, “aquellos nacionales no sabían leer ni escribir”. ¡Cómo coincide la afirmación de José Palacio Alfaro,  que el asesino  de su abuelo, “tal vez pensó  en soñar con los asesinatos  del Alcalde rojo de Fañanás, que era también analfabeto y que, durante los mismos días, en que mataron al abuelo de José Palacio Alfaro, dicho Alcalde de Fañanás, también analfabeto, fusiló a mi tía Vallés Almudévar y a su jovencísimo hijo!. Estas Guerras Civiles, me recuerdan el horror causado por esa Guerra también llamada Civil.

Sigue manifestando José Palacio Alfaro que “Cuando mi padre salió de la Cárcel, se trasladó a Zaragoza, donde se encontró con mi madre Ana Alfaro, que también era de Siétamo y con catorce años más joven que mi padre”. Su padre se puso a trabajar en la Empresa de Construcción AGROMÁN, como encargado general y en 1945, se casaron y tuvieron dos hijos, el mayor José Orencio Palacio Alfaro y una hermana Aurora Palacio Alfaro, tres años más joven que José. En su vida, Antonio Palacio Mestre, creó grandes obras, como,  por ejemplo el Puente de Santiago de Zaragoza, las dos últimas Torres del Pilar, el Hotel Corona de Aragón, La Romareda, Campo de Fútbol, la Base Americana  y entre otras obras en Monzón, edificó la Monsanto. Juan Antonio Palacio Mestre, era un trabajador infatigable y tenía un gran sentido del Arte.

Cuando Juan Antonio Palacio Mestre, acabó su vida de lucha en la Guerra del año de 1936, y sus penas en la Carcel, marchó a Zaragoza, donde se encontró con Ana Alfaro, que también era de Siétamo; se casaron y tuvieron  dos hijos, uno José Palacio Alfaro y una hermana llamada Aurora Palacio Alfaro, tres años más joven que José.

Desde estos hechos generacionales, hasta que un día, después de muchísimos años, hará unos cuatro o cinco,  estando de conversación en Siétamo con mi convecino Soler y su esposa zaragozana, aparecieron por la Plaza Mayor, una señora que debía tener unos ochenta y nueve años de edad, acompañada por su única hija y por su nuera. No la conocíamos de nada, pero la zaragozana Virtudes de Soler, la conoció en alguna ocasión en Zaragoza y nos declaró su identidad. Virtudes nos presentó y enseguida  comunicó a los vecinos allí presentes, que se trataba de una conocida suya, que se había marchado del pueblo hacía muchos y largos años. Se trataba de Ana Palomar, pariente de otras hermanas Palomar, que tuvieron su casa en la Calle Alta. Entonces acompañamos a la anciana por el pueblo de Siétamo y acudimos a la calle Baja, entre el número cinco y el seis, pues esas casas habían sido derribadas para la Guerra Civil. Lloraba la anciana Ana Palomar y con lágrimas en los ojos contó, que  “A José Palacio, padre de su esposo, le pegaron un tiro de pistola en la cabeza, en la puerta de su casa en la Calle Baja, entre el número cinco y  el seis, que ya tenía noventa años de edad y no sabía leer ni escribir. Hacia esas casas nos dirigió, tocando ella, con sus  manos las paredes de las dos casas, donde en tiempos estuvo situada la suya, que como tantas otras, se destruyeron para la Guerra Civil. Esta muerte ocurrió el día 24 de Abril, de mil novecientos treinta y ocho”.

Ella misma nos encaminó hacia su antigua casa y no cesó de tocar con sus manos, las paredes de las dos casas, donde en tiempos estuvo situada la suya, que como tantas otras se destruyeron para la Guerra Civil. Tenía todo su cerebro lleno de los recuerdos de aquella salvaje Guerra, pues al marcharse miraba con un gran cariño, el llamado Huerto del Cura, que fue de su abuelo José. Desde la puerta de su casa, en aquel mes de Abril de 1938, en que mataron al anciano José Palacio, se veían las ruinas del Castillo-Palacio del Conde de Aranda, en el que, como dijo la anciana Ana, vivió su familia compuesta por su padre Orencio Alfaro y su madre Cristina Palomar y siete hermanos, nacidos todos en Siétamo y una de sus hermanas, a saber Dorita, había nacido en el Castillo-Palacio. “Desde el punto de la Calle Baja, se contemplaba el Castillo-Palacio y “Ana contaba que había una horca (de la que yo todavía me acuerdo) en el patio del Palacio y que utilizaron los moros, que después de la Reconquista, trabajaban para los dueños del mismo Palacio. También hablaba de las vajillas doradas y que las robaron y destrozaron todas”.

En mi artículo Ana Alfaro, dice esta protagonista: “De aquel lugar fueron a la Calle Alta y allí la anciana, se paró en Casa Alfaro, que fue la casa de su madre y se emocionó tanto que besó la puerta de dicha casa”.

Ana Alfaro Palomar, después de estar ausente durante muchos años de Siétamo, fue por un rato la Reina del Lugar, pues nos emocionó a todos con sus recuerdos de las casas y del Castillo-Palacio, donde vivió,besando y tocando las puertas y las paredes de esas casas. Se acordaba de los bailes que en aquellos viejos tiempos se echaba la gente y desde luego que también ella quiso entrar en la iglesia, para recordar el mundo pasado y el futuro eterno. Exclamaba: “Siétamo, Siétamo, que guapo que eres y qué lejos que tengo que estar lejos de Ti”.   

Juan Antonio Palacio Mestre, ya murió y fue amante del Arte y del Trabajo. Tuvo el consuelo de convivir con el Genial Artista SALVADOR DALÍ y acabó las Torres del Pilar de Zaragoza, fue patriota, pues volvió de Francia a España para defender la Democracia. En España se mezclaron múltiples ideas, que la condujeron a la Guerra. Pero Juan Antonio, cuando acabó su prisión, se dedicó al progreso de España y se casó con la buena mujer de Siétamo, doña Ana Alfaro Palomar.

Ya casi no quedan en Siétamo habitantes que recuerden estos hechos, como yo soy uno de ellos, pero escribo este artículo, para que haya en mi pueblo, un recuerdo eterno de este Matrimonio, que pasó del Castillo Medieval al progreso, que se veía venir. ¿Vendrá?.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Aurora Pardo Royo



Coscullano (Huesca).



Hebillas visigodas encontradas en las ruinas de la ermita

Museo Provincial de Huesca.




Esta señora es Maestra Nacional, nacida en tierras de Soria, casada en plena Sierra de Guara, con el agricultor  don José Calvo, en el pueblo de Coscullano; tiene noventa y dos años de edad y ha dedicado su profesión  a realizar el bien entre las familias de varios lugares. Y especialmente en la Escuela de Coscullano, como  así  lo ha proclamado el pueblo  el día diez de Septiembre de este año de 2.017. Ha sido Maestra en las Escuelas Públicas, pero al mismo tiempo ha sido Maestra de la vida humana. Nació en la noble y rústica tierra de la provincia de Soria y se casó en la hermosa Sierra de Guara y ambas tierras místicas, influyeron en su vida espiritual, que la han convertido en una mujer religiosa y trabajadora, para hacer felices a los demás.

Yo conocí su vida de Dueña de Casa y educadora de niños y de niñas, en Coscullano, cuando yo era Veterinario de ese pueblo y la Señora Maestra Nacional del mismo pueblo era Doña Aurora Calvo, por ser esposa de don José Calvo.   Ahora que ya han pasado muchos años, nos encontramos en la puerta de nuestra casa de Huesca, al lado del Parque Municipal, cuando viene de trabajar en el Ropero, que es una Cooperativa Caritativa de Huesca. Pero no sólo durante años se ha dedicado a ejercer su amor al prójimo o de ir a visitar las iglesias, en que cada día va a oír Misa, por qué  hay días en que no sólo participa en la Misa, sino que hay otros días que la sigue una por la mañana y otra por la tarde y yo le pido que rece por mí y ella me pide que le de algún escrito, de los que a mí,  me gusta escribir. Ha pasado su vida de Maestra, pero no puede olvidar a aquellos niños a los que educaba y no puede en Huesca, donde ahora vive con su hija y con su familia, olvidar como en otros tiempos, los niños que acudían a la Escuela.  Subían los vecinos de Coscullano a la partes altas de la Sierra y “recogían su cosecha de “alborzas” y en castellano madroños, tan agradables para comerlas solas o con anís y azúcar y en otras ocasiones  recogían fajos de leña, que a lomos de algún asno o cargadas en un carro, llevaban a vender a Huesca… donde adquirían alimentos, que consumían con sus verduras, sus corderos, sus cerdos, gallinas y pollos y también sus huevos, acompañados todos ellos por el vino que producían”. En sus caminatas por lo alto del Término Municipal, llegaban a contemplar los restos de una antigua ermita Visigoda y en ella encontraron una moneda de los Bárbaros y dos hebillas, que se puede contemplar en el Museo de la Plaza del Seminario, en la ciudad de Huesca.

Siendo yo mismo Diputado Provincial, aquellos  hombres de Coscullano,  de  los que ya no queda casi ninguno, pavimentaron el pueblo y repartieron por las casas el agua corriente. ¡Qué alegría y qué entusiasmo ponían aquellos hombres en su trabajo sin paga, pero qué felices se sentían con la modernización de  Coscullano!.  Ya casi no quedan en esta vida muchos de estos hombres, de los que algunos, si vivieran,  contemplarían sus casas abandonadas.
Pero llegó el año de  2.017 y pensaron, los hijos de Coscullano, hacerle un homenaje a la antigua Maestra Aurora Pardo, señora de Calvo. Se reunieron en la Iglesia de Coscullano, más de un ciento de personas el día y la hora en que querían darle un homenaje, pues  muchas de ellas eran antiguas alumnas suyas y a determinada hora, se juntaron con otros vecinos  del Pueblo.  Asistió, sin haberse enterado de que se le iba a homenajear,  para asistir a misa en la Iglesia con sus antiguos  alumnos y vecinos de Coscullano.
El sacerdote estaba en el Pórtico de la Iglesia y por la cuesta por la que se sube a éste, desde la Casa de los José Calvo y de su esposa  Aurora, subía ésta alegre, ignorando las personas que la estaban esperando para dedicarle un homenaje.  Al legar Aurora , acompañada  por su hija, se quedó sorprendida ante la presencia del cura y le dijo, ¡qué suerte encontrarlo a Ud., en la puerta de la Iglesia, para celebrar la Santa Misa!. Pero al entrar en ella, los numerosos asistentes, que la estaban esperando, se pusieron a aplaudirle. Cuando acabaron sus aplausos, Paz Zamora le dirigió al pueblo unas palabras de bienvenida a Aurora, como si comenzase el Curso Escolar. Desde 1972, era Paz, la última alumna, que además iba cada día a buscar a la Maestra a su casa.

Allí estaba Cristina de Calvo, hija de José Calvo y de Aurora, casada con José María López, agricultor de Casbas de Huesca, hombre inteligente, que siempre me ha enseñado revistas del Monasterio de Casbas, en las que él,  también escribía. Es un músico que hace sonar un pequeño órgano y que hizo que en el acto de homenaje a su madre política, sonase en su ceremonia.  Estaba también su hermana, la Médica Aurora, casada con el Médico Javier Callau de, de Almudévar. Asistían también cuatro nietas y un nieto.

El marido de Cristina Calvo, hizo sonar un armonio, que lo hacía igual que un órgano, que fue fabricado en Berdún, un pueblo de la Montaña de Huesca, e imponía con su sonido una solemnidad y un respeto, que llenaba de gozo a Aurora y a todos los asistentes, al mismo tiempo, que homenajeaba  a la antigua Maestra. Llenó de emoción el “Ave María”, que cantó su hija Cristina, acompañada por el sonido que, su esposo, hacía brotar del pequeño órgano.
Hace aproximadamente un mes, estuve en Casbas acompañado por mi yerno Santiago y fuimos a visitar  a la pareja de la cantora Cristina y a su organista José María López. Nos dio un concierto que nos elevó nuestros espíritus a las alturas y al marchar, casi en la puerta de su casa encontramos a la Maestra Aurora, madre de la también  Maestra y cantora Cristina, acompañada por la madre del organista José María López. Es que Doña Aurora sube a Casbas a ver a sus hijos y nietos, sube a Coscullano  a contemplar el escudo polícromo de la casa donde vivió tantos años y a recordar su Escuela y su Parroquia. Pero no hace falta buscarla para hablar con ella, ya que en Huesca la encuentras en sus calles, en sus iglesias y en la puerta de su casa, al lado de la mía, en  Huesca capital, donde siempre te recuerda alguna anécdota de la vida, o te cuenta algún cuento de los que ya leyó,  hace días.

Después de la Misa, Ana Gabarre, leyó un resumen de su vida escolar en Coscullano, luego José Mariano Seral , escritor, pronunció una poesía dedicada a la personalidad de doña Aurora. Cantó una jota, José Víctor, yerno de Araceli Zamora, hermana del padre de Paz, Lorenzo Zamora, acompañado por un clarinete, que hizo sonar la nieta de doña Aurora, Adriana. Para terminar, Angel Arellano, cantó una Jota, agradeciendo su trabajo a la gente de Coscullano, que se había volcado en recordar a doña Aurora.

Después de gozar de la Gracia de Dios en la Iglesia parroquial, fueron a recordar la Escuela, donde hizo felices a los niños y niñas y a sus padres en Coscullano.

Después de la Misa, comieron satisfechos en el antiguo edificio escolar, donde tantos años se preocupó de los innumerables niños y niñas.  

La Maestra, doña Aurora tiene más de noventa años y ha vivido y sigue viviendo una vida de religiosidad y de trabajo. Siempre sonríe y hace felices a las personas, que con ella se tratan. 
Es una señora feliz y lo seguirá siendo eternamente.


lunes, 11 de septiembre de 2017

Sanjuanarse




Sanjuanarse era un rito, por el cual se lavaban, para recibir la bendición de San Juan, que daba hermosura a las mujeres y salud a ambos sexos. Se celebraban sus fiestas en todos los pueblos, y yo he escuchado contar su amor a las aguas y a las plantas medicinales.

Ponían una hoja verde mojada con la esencia de una planta, al lado de la Cruz de las Nogueras, para que  cuidase su perfección. Y por tanto coger yerbas  aquella noche, para hacer infusiones, que curaran las enfermedades, se convirtió en una costumbre de sus aldeanos.

En un huerto  de  algún  vecino, en el muro había dos yerbas salutíferas que era una de hojas anchas, que todos los años serviría, para curar granos e inflamaciones  y  la otra se   conservaba, para utilizarla cuando fuera preciso. Estas conversaciones las llevaba yo con los campesinos y tenía que aguantar sin enterarme de todas las propiedades de las plantas.

Manzanilla ponían en los huertos y su padre la enfrentaba al Sol, sobre unas hojas de periódico. Otras veces cogían Yerba Loca, que hace blancas boletas con forma de O. Dicen que huele mal y se criaba en Vachifitera y la colgaban en la cola de las vacas para que tirasen la placenta o las “esparrias”, después  de parir.

Las  alorzas  son plantas que causan vómitos, son dulces y emborrachan, pues llevan   alcohol .

La abuela de Melillos  (Borau), cuando se ponía alguna vaca enferma, se acercaba a ella y decía: “He cortado una yerba y como se vayan secando, sus hojas, se curará la vaca, porque ya he dicho una oración y creo que, hipnotizada por este hecho, la ha transmitido a su nieta”. Eran oraciones secretas,  se aprendían en Casa de Andreu de Colungo. En todos los tozales de la Sierra de Guara, se celebraban aquelarres. A los cuales acudían brujas de toda la Comarca, Fue famosa la bruja María Buero, que practicó la brujería  por el año de 1570  y sobre ella se abrió un Proceso. Estaba  la Sierra por Alberuela de Laliena, a la izquierda del río Isuala. En Alberuela se encuentra la vieja Cabañera, por la que corrían los ganados  desde los Monegros hasta el Valle de Broto y viceversa. Se encuentra Alberuela de Laliena entre Bierge y Abiego, donde encima de dicho pueblo, desemboca el Isuala en el río Alcanadre.

La Presa de Bierge, en terreno de tal localidad y cerca de Alberuela de Laliena , se encuentra dicha presa, donde se bañan multitud de ciudadanos, en plena Naturaleza. Yo conocí a Mosen Félix Rufas, nacido en Bierge, cuya familia cuidó la Presa. Se crió en la presa de Bierge, cerca de Alberuela de Laliena y murió de sacerdote en Lanaja, hace muy pocos años. Se crió en dicha presa, que está en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, (Huesca).Era un hombre de una gran Fe y hablaba con él, de la Presa, cuando venía al Obispado de Huesca.

Así como dicha Presa de Bierge, cerca de Alberuela de Laliena, era un lugar de una gran belleza, que merecía visitarlo, la afición moderna a los baños ha hecho que allí se  reúnan  cientos de visitantes. Esta presa de Bierge, cerca de Alberuela de Laliena, es uno de los mejores puntos de baño en Aragón, pues se lanzan los bañistas  unos diez metros de altitud, igual que si se lanzaran al vacío.

En esta zona de Guara, desde Alberuela de Laliena hasta Colungo, era notable  la celebración de  la Noche de San Juan. Mi amigo Andreu, que vive hoy en día en Huesca, en la carretera de Sariñena y que tiene unos noventa años, me explicaba que “antes de la salida del Sol, la chica de Colungo,  que se quería Sanjuanar, tenía que lavarse en siete fuentes. Así estaría  muy  fina  y  guapa,  todo el año. En el Término hay muchas Fuentes, pero para recorrer siete hay que hacer un sacrificio. Dice Andreu: Voy a citar las siete que pudieron recorrer las mozas de Colungo,  antes de salir el Sol. Eran la Estaona, la Boresol, los Arregueses, el Lavadero, Fontelna,  la Fuente Baja, Picodas, que era la más resistente a las grandes sequías. Todas las fuentes tenían huertos a su lado.

Otra costumbre o capricho era verter la clara de un huevo en un vaso con agua la Noche de San Juan y a la mañana siguiente, aparecía una figura parecida a un barco de vela. Andreu no se acuerda de la posible interpretación de esta costumbre.

En Siétamo cogían Cardo Santo y la colgaban en las cuadras para que las caballerías no se “atorzonaran” o cogieran un cólico. En el Sobrarbe, la Ruda era la mejor defensa contra las brujas.

En San Juan de Plan se conserva una de las tradiciones más espectaculares, es decir la Fiesta de la Falleta , en la que los jóvenes caminan desde la Ermita de San Mamés hasta el Cementerio del Pueblo, con las antorchas encendidas la noche de San Juan. Esta pasmosa fiesta coincide con el  Soslticio  de Verano en el Hemisferio Norte.  Es el día más largo del Año y la  noche más corta, que  marca el paso de la primavera al verano, alcanzando en la Primavera, el paso más largo al Verano. El 21 de Junio, en el Hemisferio Norte es el día más largo del año y la noche más corta.

En esta celebración de la Noche de San Juan de Plan, parece que el espíritu da fuerzas a los jóvenes del Pueblo y uno piensa en los Aceites de Hierba de San Juan, al que llaman hipérico, que es una droga especial, para los hombres en aquellos momentos que se vive dicha Noche de San Juan.  Este Aceite de Hierba de San Juan  (Hipérico), que contribuye a relajar nuestros espíritus en épocas de tensión emocional o de estrés. Ese Aceite de San Juan , que algunos llaman Corazoncillo,constituye un bálsamo para nuestro carácter. El clásico Hipocrates, que se considera  como padre de la Medicina, lo utilizaba como relajante  del decaimiento emocional y actúa contra el estrés en nuestra sicología.

“¡Dios mío, ¡qué ilusión tiene el pueblo en esta Noche ,pues en mi  pueblo de Siétamo, recoge las manzanetas de San Juan, chiquitinas y royas y tan buenas de comer!. Recogen las flores de los Tilos y se remojan en la Fuente Pública, armando “chabisque” e incluso algunos se meten en la pial,como lo hacía Trullenque. Algunos más exquisitos se beben el rocío, que como perlas acuosas está colgado de los pétalos de las flores. El escuchar las “Mañanas de ilusión-mañanitas sanjuaneras- que antes de salir el sol-lagente en la calle espera”,tehacen creer que el agua tiene virtud y verdaderamente algo tiene el agua cuando la bendiceny, más esta bendecida por San Juan. “ que antes de salir el Sol, la gente en la calle espere”

sábado, 9 de septiembre de 2017

Colungo




Colungo es un pueblo de la provincia de Huesca, donde con gentes amables, conviven numerosos pájaros, además de los de paso, todavía más abundosos.
Lo bonito del caso es que, hombres y animales viven en armoniosa compañía, si exceptuamos las tordas que cazan con gran pericia, como obedeciendo al refrán que dice "ave de paso, ¡cañazo!".
Colungo entra dentro del Parque Natural de Guara y esa armonía que he citado, debe ser ejemplo para que el hombre respete y goce de las aguas, de los animales, de los  árboles y de la tierra con sus accidentes naturales. Puede ser tan profunda esa compenetración que en ocasiones hay hombres que dialogan con los ríos, con el viento y con los animales.
El hombre debe respetar la Naturaleza, pero el hombre nativo de la zona, debe ser respetado por los hombres de las ciudades y por los que ostentan el poder.
Conozco un pastor que, cuando se entera que en determinado puerto o pardina, están pastando unos caballos que han traído de Francia, se aproxima a ellos, se gana su confianza y a aquellos, de airosa línea, que se la entregan, los acaricia e incluso los besa, como en un éxtasis de comunión con la belleza natural.
Algo parecido les pasa a los habitantes de Colungo con los pájaros, cuyos cantos interpretan, aunque en un sentido más  práctico que el del pastor. Cuando van a cazar, los cuervos, las picarazas y las chincharanas se constituyen en sus cómplices y con sus cantos, chillidos, su graznar o con el chinchín de la chincharana, les avisan de la proximidad de una raposa o de un bobón, craveret o de otra ave nocturna.
La golondrina les informa de lo que pasa en otras tierras cuando interpretan su canto de esta forma:"En mi tierra se cría canela y pimienta y aquí, mosquit, truit, truit".
Cuando el boyero o boyatero se dormía debajo de un  árbol, el collorín intentaba despertarlo, cantándole :"Boyatero,­chodito!,os “güeis” en “o” trigo,¿los sacas, los sacas?".
El cuco o "cúculo",que tiene fama de traidor, anuncia al sembrador o al picador de viñas, el cambio de tiempo diciendo:"Cú,cú", canto pícaro que advierte que el terreno está "por la mañana farto de humedad y por la tarde duro".
A veces los pájaros les toman el pelo a los labradores, pero ellos con gran experiencia, dicen: "Cuando la perdiz canta, nublado
viene, pero no hay mejor señal que cuando llueve".
Da gusto vivir en un pueblo, donde la gente siempre está  en contacto con la Madre Natura, porque cuando quieren que llueva, cantan:"Que llueva,que llueva la Virgen de la Cueva, los pajaritos cantan, las nubes se levantan, que sí, que no, que llueva un chaparrón, con azúcar y turrón".
La gente cazaba unas veces para satisfacer sus necesidades y otras para venderse los pajarillos como si se tratara de canarios, como animales de compañía. Eran muy diversos los procedimientos de caza, unas veces con reclamo, otras a la espera, con lazos, en barracas con besque (liga),con losetas,con hicheruelos, lazos, cepos, y otras con arciellos(arquillos) o líneas. Cazaban conejos  con hurones, tan perseguidos, pero no han sido ellos los que han acabado con los conejos, sino enfermedades traídas a nuestras tierras por el hombre.
¡Cuántos pájaros vivían y volaban por Colungo!, y todos ellos tenían su nombre como por ejemplo el ciquilín, el gurrión o gorrión, la aloda o alondra, el abellero, la chincharana, el carbonero, la cistra parda y la verde, el verderol, el pinchón, el petrer, el trincapiñón, la falciella, el codalgo, el subetroncos, el colorín y por no aburrir, acabo con el rey de la barza(zarza).Es curioso como  conocen a los pájaros con sus nombres en fabla aragonesa, como también en dicha lengua citan a los  árboles y arbustos, donde hacen sus nidos esos animalitos y por cuyas sombras caminan los de Colungo, cuando pastorean, cuando cazan o cuando van a buscar sus frutos. ¡Qué felices son cuando caminan por debajo de las oliveras, almendreras, avellaneras, caichigos, albares, chinipros, minglaneras, melocotoneros, albergeros y cereceras, llenas de frutos en su tiempo y de "pacharos", que acuden a ellos a comer dichos frutos con verdadera ansiedad!.     
Conozco a un hijo de Colungo, que vive en Huesca, pero no puede olvidar sus raíces campesinas que le hacen acordarse de relacionar el canto de los pájaros con el tiempo y con su trabajo agrícola y es feliz al oír hablar por ejemplo del bobón, del esparvero(gavilán o esparvel) tordero o del esparvero perdicero.

viernes, 8 de septiembre de 2017

Carrasca de rudo sonido…




Entre un  numeroso  grupo de libros, he encontrado, el “Báculo de Babel”, escrito por la poetisa Blanca Andreu. En 1.982 ese libro, “obtuvo el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo”. De él ha dicho su autora : ”Es un largo poema, un delirio, escrito en dos días, y que, en principio, era una carta para una persona determinada. Se habla del amor, de la soledad; intento sujetar la dispersión de los lenguajes y me sumerjo en la identidad, en mi propio caos interno”.

Quería Blanca Andreu escribirle una carta a determinada persona, pero dicha carta se convirtió en un delirio.  En lugar de escribir una carta, para su consuelo y de aquel a quien escribía,  sumergió su identidad  en su propio caos interno. Le costó escribir su carta en escasos dos días, según su propia autora.  Convirtió el sentido de la carta en una poesía- filosófica, sobre la forma de funcionar el Universo, “no importan ya las reglas de los lenguajes lo que precede a la poesía y la presenta creciendo, cabalgando herencia en desdicha, no importa ya….. y ahora me recuerdas llorando y matando animales, en mí, rompiendo retablos de infancia”.

En el último espacio del libro, seguí escribiendo, comentando como la inteligente Blanca Andreu , “recuerda llorando y matando animales…rompiendo retablos de infancia”. Escribí en primer lugar sobre las plantas y después sobre los pájaros, escritos en que se lee:” Carrasca de rudo sonido ¿vasco o ibérico?, te han hecho los hombres árbol femenino, redonda, afeitada, femada por darle vigor. Acribilla el cielo un vuelo infinito de gays, cardenales, cistras, pachareles,  petretes, lucanos, que acuden, como enlucernados,  al árbol matriz de pájaros, con múltiples huecos, que llaman barracas, úteros cavados por mano del hombre, en carne de árbol, llena de “palangas”,  ligantes de liga o de besque, mucus vegetal, que vence hace siglos la vida elevada, volante y ligera del color y el canto de las avecillas.”

Parece que yo había renunciado a matar a los animales y consideraba su vida, luchando con el besque  o la liga de los vegetales. ¿Lo conseguía o cazaba los pajarillos para ser prisioneros?.

martes, 5 de septiembre de 2017

El Ibón de Gabardilla, en la antigua Villa de Siétamo








En la Provincia de Huesca es casi innumerable, la cantidad de Ibones, lagos casi todos ellos, de origen glaciar en la parte  Pirenaica,  que contienen  aguas frías, que durante el Invierno, están heladas y tapadas por la nieve. Pero no sólo se encuentran fuentes, también llamadas  ibones, en zonas  más al Sur de la Provincia, que no están heladas  todo el  invierno.  En HUESCA capital, hay  incluida  en el Parque Público,  una fuente a la que llamaban siempre El Ibón.  Cuando estalló la Guerra Civil, íbamos los habitantes cercanos a él, a buscar agua, porque estaba amenazando a  los oscenses, su carencia, dado que el Agua Pública  desaparecía de las casas, por las bombas que en la Ciudad de Huesca caían  a causa de la Guerra Civil.  Pero también me acuerdo del Ibón de Gabardilla,  que se encontraba en Siétamo y del que quedan signos, que demuestran su existencia.
En Huesca capital estaba también el Ibón de Miquera,  cerca de la Ermita de Cillas. También  se encuentra un Ibón por  la Alberca de Loreto. En el Mismo Parque Municipal, se puede contemplar el Ibón o Fuente del  Angel. Más hacia el Sur, donde se encuentra el bello edificio del Banco de España, que ya ha sido dado de baja y substituido por otras oficinas, se encontraba un Ibón o Fuente Pública, donde acudían a abrevarse las caballerías de los labradores. Cuando instalaron en lugar de la Fuente del Ibón, el Banco de España, quedó rodeado por una laguna  de cemento, fabricada  por el hombre, como recordando  la mirada  al Banco, rodeada por la  Fuente del Ibón. Ese Ibón que rodeaba el Edificio del Banco de España, era un recuerdo a los que apetecían  entrar en él, del esfuerzo  extraordinario que tendrían que hacer para apoderarse del dinero público, que  les  apetecía.  No desapareció la laguna del Ibón, hasta que se trasladó dicho Banco,  a Zaragoza.  
El Ibón de Siétamo o de Gabardilla,  era totalmente original y de él quedan varias piezas naturales, que se pueden ver con gran facilidad. Ahora está la salida del agua en un desmonte de tierra, que se sacó de la Meseta, que fue derribada  una gran parte de ella, para proyectar la Carretera N. 240, que facilitó el acceso a la Villa de Siétamo. Este derribo se realizó para unir    la carretera N-240, sin tener que subirla desde el Miliar V o de Quinto, por el Sexto, que empalmaría por aquellas alturas con el Miliar  Séptimo de Siétamo.  Antes  penetraba la Vía Pública, subiendo al Camino en la Meseta  Natural, una vez pasado el Quinto Miliar Romano, subía el camino a Siétamo por la  ladera de dicha Meseta , se pasaba por el Sexto Miliar y se llegaba ya cerca del Miliar Séptimo o de Siétamo, muy cerca de la parte superior del Ibón que todavía mana, encima de la actual carretera N- 240. Ahora en lugar de dejar correr el agua del Ibón por aquel desmonte de tierra, que se  hizo desaparecer , el agua salta desde la primitiva altura  y de bancos de piedra arenisca, a la cuneta de la Carretera N-240, que proporciona la entrada en el pueblo de Siétamo.
Hicieron desaparecer parte de la meseta, abriendo un desmonte para la carretera, que comunica Huesca con Barbastro. En lo alto de aquel dsmonte, aparece, donde se encontraba una pequeña aldea, un hermoso chalet, al que se sube por otro camino. No sé en qué  año derribaron  la Meseta Natural,  para comunicar al pueblo de Siétamo,  con Huesca y con Barbastro. Hace ya muchos años, pero en la pared,  que sube por la izquierda, cuando vienes desde Huesca, en dirección a Barbastro, te fijas  que aquel desmonte,  que no tiene vegetación, en toda su longitud, desde ese punto en que se ve Siétamo. Pero en su parte media surge como un oasis de vegetación, y si miras la  cuneta, observas,  unas veces como corre agua que viene de la parte superior y otras, cuando es una época poco lluviosa, encuentras el desagüe con humedad. Uno se pregunta: ¿De dónde  viene esta agua que hace surgir belleza verde  sobre el desmonte que crearon, hace ya varios años, del derribo de la meseta Natural?.  Allí crecen  cañapitas,  moreras, una pequeña carrasca y otros vegetales.
Viene el agua  de la parte superior de la misma meseta, y a esta Fuente la  llamaban  el IBÓN DE  GABARDILLA. Ahora el agua,  cuando mana, baja por la cuneta y va a una especie de barranco o de acequia grande, que pasa por debajo de la Autovía que va a Lérida y desemboca en el Barranco de La Ripa, también llamado río Botella.
Las aguas que caen, cuando llueve, debajo de una  elevación del asfalto de la carretera, bajan hacia  el Este de Siétamo , para unirse  al Río Guatizalema ; las otras corrientes de agua, impedidas  por aquella elevación de la carretera, bajan por el Oeste, al Barranco de la Ripa. 
Al mirar las laderas creadas con la rebaja de tierra en aquella  continua  elevación, hacia  el Norte, no se exhibe otra vegetación, que una gran mancha verde, por la que continuó el agua del Ibón, bajando en dirección sur. Al contrario que en el lado Norte, en el que no da el Sol, surge la vegetación a lo largo del mismo.  Por la cara Sur de la antigua meseta, se asoma el lado de la derruida meseta y se contemplan unos olivares, que tal vez, en viejos tiempos, fueran regados por el agua del Ibón de Gabardilla.  Mirando hacia el Sur se contempla  una llanura, que baja por Ola,  por Alcalá, por Argavieso y por Novales, y que limita por el Oeste con el elevado SASO, que va desde Estrecho Quinto hasta Argavieso. Por el Sur, cuando todavía mana el Ibón de Gabardilla,  bajan sus aguas por acequias, que la conducen al Barranco de La Ripa, pasando la Autovía inconclusa.  Hoy en el Barranco de la Ripa o Río Botella, está  colocado un pequeño puente, para pasar al SASO.
El hecho de separar un lado de la Carretera N- 240 con el otro,  ya no pudo conducir el agua del Ibón de Gabardilla, al otro lado, es decir al Sur, y tiene que bajar al Barranco de la Ripa o Río Botella.
Antes de la creación del hueco de la carretera, se supone que se emplearía el agua que salía de lo alto del antiguo Miliar Sexto, en ambos lados de la actual carretera. No puede bajar el agua del Ibón al otro lado de la carretera, para regar los olivares, que están independientes de lo de Siétamo, pues éstos pertenecían a un pequeño pueblo, ya desaparecido, que estaba en la parte alta de la meseta, de la que salta el agua del Ibón.
En la cara Norte de la carretera, no hay más vegetación que la que produce el agua del Ibón , cuando corre. En cambio en el otro lado de la carretera, que mira hacia el Norte, está creciendo la vegetación, pero a los olivares, que se encuentran debajo, abriendo el camino al Monte de Siétamo y de Ola, no llega el agua del Ibón.


Allí se encuentran olivares cuya superficie va bajando al Monte de Siétamo, al que sigue el de Ola, de Alcalá,  Argavieso y Novales. Estos olivares se encuentran sitados hacia el Sur de la meseta hasta el barranco con el Río Botella o Barranco de la Ripa. A sus árboles llegaría el agua del Ibón de Gabardilla, para regar sus olivos, pero la creación de la Carretera N-240,  impidió el paso de sus aguas. El pequeño olivar, representado sobre una margen, tiene partes de pared de piedra. Esas piedras ¿qué misión tenían?, tal vez tenían un destino de culto a los dioses paganos, como si se tratara de un lugar de oración y de cultos en los que algún hombre de tiempos pasados, se sentaba en un banco pétreo y aguantaba el baño de aquellas aguas, provenientes del Ibón de Gabardilla. O estarían aquellas piedras para dar algún riego a los olivos.
Han pasado muchos años desde que se hizo esa carretera, que destruyó el Ibón de Gabardilla. Ahora en la parte alta hay un hermoso chalet, que recuerda una aldea,   allí elevada, de cuyo nombre no me acuerdo, y en un olivar, que está separado por la   carretera,  hay unas  rocas, de época Primitiva, cuya misión yo no sé interpretar.