viernes, 17 de noviembre de 2017

Guerra de la Independencia en Aragón



Hace unos cincuenta y cuatro años, que se murió mi tía Rosa, hermana soltera de mi abuela materna Doña Agustina Lafarga. Eran oscenses y sus apellidos de origen en el Midi francés. Los Pirineos no han impedido qué con el Sur de los mismos montes, tuvieran un conjunto de apellidos comunes con el Norte de Los Pirineos. A pesar de su dureza no han dificultado que sus habitantes, subieran a la parte francesa a trabajar y a comprar machos y mulas de un gran desarrollo, para trabajar las tierras del Sur Pirenáico. Pero además pasaban a la parte francesa muchos altoaragoneses, para quedarse de franceses en ella toda su vida, y otros para trabajar temporalmente. En  pueblos  como  Ansó y Hecho, cuando sus vecinos, que pasaban los veranos con sus rebaños en la Montaña y el invierno en la Tierra Baja, consumiendo sus pastos, sus esposas pasaban este frío tiempo, trabajando en Francia. También en ocasiones,  algunos  jóvenes franceses, escapaban del Servicio Militar,  que tenían que servir en lejanos lugares de Africa, y  se casaban en los Pirineos españoles.

Pueblo Anso.

Durante la Guerra Civil de 1936, todos mis familiares  fuimos a vivir a Ansó, con la intención de pasar a Francia si fuera necesario. No hizo falta y estuvimos en ese pueblo montañés, con nombre vascongado, como Ansó, cuya raíz poseen otros pueblos como Ansola, Ansoategui, etc, etc. Allí fuimos muy bien tratados y vivimos en una casa, que volvimos a ver el verano del año de dos mil quince. Mi hermana María y yo nos sentimos emocionados de recordar esa casa, desde la que todos los días, íbamos a la Escuela, en la que gozamos del trato de los niños y niñas de Ansó y de su Maestra, bella y entonces todavía joven. En invierno cada alumno debía de llevar a la Escuela un taco de leña, para mantener una buena temperatura, que hiciese agradable la estancia de los niños. Yo no podía llevarlo, porque éramos seis hermanos y no disponíamos de leña. Otro compañero, de cuyos datos familiares no me acuerdo, me habló de la dificultad para entrar en la Escuela y decidimos no entrar en ella. Fue descubierta nuestra dificultad y bajó mi padre a la Escuela a hablar con la Maestra. Esta con su amor a los niños y dándose cuenta de su situación, la comprendió y con su bondad y simpatía, nos dijo que no podía abusar de los necesitados. Yo nunca he comprendido como aquella mujer sabia y buena, no la he visto más y espero en la Vida Eterna, saludarla y darle un beso.
Estábamos en Ansó, mis familiares y yo, huidos  del  fusilamiento de nuestros mayores y los seis hermanos, sometidos a la amenaza de ser conducidos a las frías tierras rusas. Allí estaban mi padre y mi madre, mi abuela doña  Agustina  y su hermana la tía  Rosa no paraba de coser y de cuidar nuestras ropas y calzados.
 Era la tía  Rosa una mujer aficionada a la historia de España, que durante siglos ha tenido que aguantar las guerras, que han creado tantos muertos.
Estaba en Ansó en la Guerra Civil, pero en todo momento se acordaba  de la Guerra de la Independencia, que se desarrolló entre 1808 y 1814, dirigida por Napoleón, que se decidió a invadir España, aprovechando la debilidad de Carlos IV, Rey dominado por su esposa María Luisa y por Manuel Godoy.
Mi tía Rosa, que se había leído todos los libros de Historia, que estaban en la Biblioteca de casa de su ya difunto cuñado (año 1907), el Diputado Provincial Don Ignacio Zamora Blasco, recordaba los sucesos ocurridos en Zaragoza,  en la Guerra de la Independencia, que además de ser leídos, los  había  escuchado a través de sus antecesores, que fueron voluntarios a Zaragoza, para luchar en el  recién citado lugar contra los invasores.  No sé  cuántos años pasaron entre la estancia de sus antepasados en la lucha de los Sitios y su vuelta a Huesca. Pero mi tía Rosa escuchó de los parientes intermedios, entre los que fueron a luchar a Zaragoza y los que ella  trató,  la relación de las luchas que sostuvieron con los franceses.

Aragón ha estado sacrificado por guerras, como leyó mi tía Rosa y escuchó a sus antecesores, que fueron a luchar a los Sitios de Zaragoza. Esta noticia la supe por mi tía Rosa, pero sale escrito que hubo en Huesca tropas voluntarias, promovidas por un Bando del General Palafox y dirigidas por Felipe Perena. No podemos olvidar el saqueo de la Catedral   y el de la Universidad Sertoriana. En la provincia se formaron Guerrillas como la de Villacampa de Laguarta y la de Miguel Sarasa de Embún. Hay notables personajes que destacaron en esta lucha, como Antonio Cornel, que fue Ministro de Guerra, el Rector de la Universidad de Huesca Pedro María Ric, natural de Fonz  y el Militar y Botánico de Barbuñales  Félix de Azara, enterrado en la Catedral de Huesca. Su escudo es decir el de los Azara está grabado en un armario del salón, pues era mi familia pariente y amiga del Conde de Aranda.  
Mi tía Rosa me informó de Los Sitios de Zaragoza, el primero en 1808 y el segundo que duró desde el 20 de diciembre hasta el 21 de febrero. El general Palafox, estando ya enfermo y sin recursos, se rindió, cuando en sus calles había seis mil cadáveres sin enterrar. Quedaron personajes de leyenda, como Agustina de Aragón, que retrató Goya, en sus “Desastres de la Guerra”.
El artículo “Habilitación de jurado por el Rey, la Constitución en 9 de Marzo de 1820”, publicado inmediatamente antes de éste, expone como mi pueblo de  Siétamo   a doce kilómetros  de Huesca, estaba pasando gran necesidad de alimentos, pues la Guerra de la Independencia duró hasta 1814, pues Jaca y Monzón quedaron libres en 1814. Goya pintó los Desastres de la Guerra. En este artículo “Habilitación de jurado por el Rey”, de fecha de marzo de 1920, se siguen leyendo los nombres de los antecesores de José Viñuales, Puyuelo, Sipán, José y Ramón Barta,  Antonio Alfaro, José Lobaco,Francisco Viñuales ,Marcos Casamayor,   Don Mariano Arnal y varios más.  Aparece en este artículo el nombre de Mariano Arnal, precedido por el tratamiento de Don, familia que ya ha perdido tal apellido de Arnal, pero que todavía vive en Siétamo.
Labradores y vecinos del Lugar de Siétamo, se comprometen a devolver a Mosen Antonio Salas, Rector de este Lugar de la misma Parroquia, los granos,  que se reparten para sembrar.
Desde Los Sitios de Zaragoza en los años de 1808 y 1814, en que se acabó Guerra de la Independencia, Siétamo siguió sufriendo las penas de las luchas políticas, hasta la Guerra Civil de 1936. Habían pasado más de cien años y mi familia tuvo que huir desde Siétamo a Huesca, a Jaca, y a Ansó. Pero todavía subieron mi padre y mi abuela a la misma frontera francesa, para pasar a Francia. Los Carabineros les hicieron ver que no era necesario el paso de la frontera, porque faltaba poco para acabar la Guerra  Civil. Pero no sólo fueron mis familiares los que sufrieron el dolor de las huidas, sino que fueron multitudes de españoles los que sufrieron los destierros, la prisión y la muerte en ambos lados, el  de  los “Rojos y el de los Blancos”.
Al acabar los frentes de lucha en la Montaña, volvimos a Huesca, toda mi familia en un camión. Me acuerdo de mi madre de seis hijos, Victoria, a la que mi padre acomodó en la cabina del camión, al lado del chófer. En Huesca, en casa de mi abuela Agustina y en compañía de mi tía Rosa, nos quedamos a vivir en el piso de Huesca, al lado del Colegio de Santa Ana, en el Coso Alto, al lado del  Cuartel de los  Policías Armados. Al pasar por delante de sus rejas, veía a presos, que tenían hambre  y  yo les daba, en ocasiones, mi bocadillo para almorzar.
 No pudimos ir a Siétamo, porque, lo habían derruido totalmente. En la Biblioteca se conserva una fotografía  de  Company, al frente de milicianos y de niños y niñas que iban a visitar las ruinas del Castillo, que sus fuerzas habían convertido en ruinas.
Mi padre aún nos llevó a la Posada de Siétamo, para complacer a mi pobre madre, que estaba enferma, pero el año de 1.941, se murió y está enterrada en Huesca, al lado de mi hermana Mariví, que quiso ser enterrada junto a ella.
 En este ambiente guerrero desde la Guerra de la Independencia del año de 1808 hasta la Guerra Civil de 1936, aparecen en medio tres Guerras Carlistas, que hicieron en sus lecturas sufrir a mi tía Rosa, que las recordacba en cualquier ocasión.
Fueron tres Guerras, la Primera desde 1833 a 1839, la Segunda, desde 1846 hasta 1849, con un Alzamiento Carlista en 1855 y una tercera Guerra desde 1872 hasta 1876.
Un día  me llevó mi yerno Santiago a Estella y vimos el Museo del Carlismo en un Museo al lado de un llamativo puente sobre el río Ega. Al pasar por la  carretera  contemplamos el Montejurra, monte dedicado al recuerdo de las ideas conservadoras.
 Las Guerras Carlista primera y segunda fueron duras, pero la más cruel fue la tercera, que duró desde 1872 hasta 1876 y que también hizo sufrir a los aragoneses, entre otras razones porque fue constante el paso entre de soldados carlistas entre Navarra y Cataluña.Era notablemente malo el ambiente en los pueblos debajo de la Sierra de Guara. Del 7 al nueve de Julio de 1875,  en estos días llegaron a Casbas, entre nueve y diez mil soldados, pero el General Carlista Dorregay, al darse cuenta de la dificultad para mantener a estos soldados, pensó en retirar sus tropas a la Sierra de Guara, por  ser muy difícil mantenerlos  con productos de dicha Sierra, se dio cuenta de que lo interesante era retirar esas tropas a Navarra por la  Canal de Verdún o a Cataluña por Boltaña y Benabarre. Mi abuelo Manuel se fugó con el señor confitero de Huesca, Vilas, famoso por su elaboración de “Castañas de mazapán” y con el Jefe de la Ermita de Liesa, señor Borau y llegaron a Francia. Mi abuelo era Carlista y ante la multitud de soldados liberales que acudían a combatir a los de la boina roja, huyó a Francia, porque Huesca estaba libre de Carlistas. Así como Huesca capital no cayó el año de 1936, en manos republicanas, en la  Tercera Guerra  Carlista, tampoco cayó Huesca en manos republicanas en la  Guera Civil de 1936. Pero la gran proximidad de Siétamo de Huesca, hizo a mi abuelo huir a Francia.
Hacía más de un siglo que mi abuelo había huido a Francia y llegó el año de la Guerra Civil de 1936, en que toda la familia,tuvimos que huir a Jaca, a Ansó y luego subir al puesto fronterizo de Zuriza, para pasar a Francia.    

Para terminar copio de un artículo mío: “La Sierra de Guara, que aparece en cualquier lugar de la carretera N- 240, como un cadáver “grandaz”, a veces destacando con nieve blanca su cabeza, sus rodillas, sus manos y sus pies, como ofreciéndose al firmamento azulado y sin estrellas. Desde la altura de 2.077 metros se ve el Moncayo, en cuyos lomos se echa Tudela…..Y la subida de los  carlistas al gigante de Guara, hizo recordar las catástrofes que en dicha Sierra se han dado a lo largo de la Historia y la Leyenda. Guara y Montejurra, están entre vivos y muertos, por soportar las pasiones humanas, que aguantaron en aquellas guerras y esperan que reine la Paz en nuestros pueblos. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El pelo.- (año 2004)




Caminaba yo por la calle y llevaba  en mi cabeza una pelambrera, en lugar de un buen pelo y al pasar por una peluquería pensé: más valdría que aprovechara la ocasión para esquilarme, ya que aquí hay un peluquero que es capaz de cortarle los pelos al diablo y si así sigo, luego me saldrán pelos en el corazón.
Entré en dicho establecimiento y el artista de los cabellos me saludó con gran amabilidad y cuando acabó de rasurar a un cliente, empezó a hacerlo conmigo, al mismo tiempo que preguntaba si yo había sido rubio o castaño. Por este detalle me di cuenta de que estaba ante un auténtico profesional, pues su conversación giraba en torno a los cabellos de sus clientes, que eran los que él, siempre se había dedicado a higienizarles. Total que con tal conversación, nos lo pasábamos los dos “al pelo”.
Yo le dije: por aquí te habrán pasado melenudos, como leones y otros de cabello crespo y rizado y algunos rubios de cabellos sedosos y finos. Asintió a mi observación, añadiendo: también he atendido a barbudos, a bigotudos, a calvos a los que hay que arreglar a unos sus barbas y a otros los bordes de pelo que se apoderan de sus cuellos. Hay personas que como los calvos no poseen pelos en la cabeza, pero no tienen un pelo de  tontos y algunos no tienen ni un pelo en la lengua. Hay algunos que lo hacen todo a pelo, como subir en su caballo o en su burra a pelo o a contrapelo. ¡Qué difícil debe de resultar  relucirle el pelo a quien lo tiene implantado en varias direcciones o a quien lo tiene como sí fuera pelusa  de melocotón!.
El peluquero o barbero tiene un ilustre nombre, pues se llama Augusto, como el César Augusto que inmortalizó a Zaragoza, capital de Aragón y en tal Autonomía nació, siendo hijo de otro peluquero  y barbero de Fraella, Tramaced y Marcén. No fue el famoso Barbero de Sevilla, pero ha sido y es todavía un augusto barbero y peluquero de la Urbs Victrix Osca. ¡Cómo atravesaba aquellas distancias unas veces andando y otras en bicicleta!,  aunque  al principio tenía que hacerlo sobre una burra, montándola a pelo.Cortaba el pelo a las mujeres a las que aplicaba el estilo “garsón” y a muchos hombres les cortaba el cabello a la parisién.
El pelo era sagrado, pues muchas jóvenes se dejaban una larga trenza, que sólo se cortaban cuando iban a casarse y luego la colgaban en el salón o en la “sala güena” de su casa, donde la guardaban para que sus descendientes la contemplaran y se acordaran de ellas en sus oraciones. Pero hace pocos días, encontré en un anticuario un cuadro con la fotografía de una pareja matrimonial, que a pesar de ser ya de cierta edad adulta, estaban manifestando su felicidad, pero entre el cristal y el marco y rodeando sus figuras, daba la vuelta al cuadro una trenza, que pertenecía a la esposa, que después de llevarla colgada durante muchos años, al cortársela, la enmarcó con su persona y la del ser amado. En alguno de esos cuadros que se hacían nuestros antepasados, aparece el matrimonio con su aspecto de felicidad y rodeados por una estela capilar o trenza de la señora en su juventud, que les da a ambos miembros de la pareja,  un nimbo que recuerda y que desea una vida de sacralidad. ¡Oh, inefables cabellos!.
Pero no sólo eran las mujeres las que hacían tan larga ceremonia con sus pelos, sino los toreros que se dejaban su coleta, que recogían en su nuca, debajo de la montera. Su tradición todavía no se ha perdido, porque ahora, aunque no llevan su coleta natural, se la ponen artificial cuando tienen que torear. Y los grandes toreros, cuando llegan a su retiro, si no han sido corneados y mandados a la gloria, en la corrida de toros que corren cuando celebran su jubilación, se cortan la coleta, no sé sí ellos mismos o por la actuación de algún famoso peluquero.
La fuerza no sólo la de los músculos, sino la de la inteligencia si no vienen de los pelos, con ellos están relacionadas. El famoso poeta gallego Don Ramón Del Valle-Inclán, llevaba colgada de su cara una larguísima barba, que era como una antena que le hacían captar la poesía y componer los ritmos literarios. En la enorme cabeza de Einstein brotaba una grandiosa melena, completada con su bigote y por aquellos cabellos entraban los cálculos matemáticos que le condujeron a emitir la Teoría de la Relatividad. Y las mujeres con sus melenas han dado pruebas de su fuerza física y del poder de su amor; hace unos días se vio en la televisión a una hermosa mujer, engancharlas en el tiro de un enorme autobús y ella agachada sobre una escalera, hacía presión con sus manos y sus pies sobre las escalas y lo arrastraba. Pero leyendo la Biblia, la bella Dalila, en el siglo VIII antes de Cristo, tenía unos cabellos prodigiosos no sólo para enamorar, sino para traicionar al gran Sansón, un hombre fornido, que triunfaba sobre los filisteos; éstos que se veían perdidos encargaron a Dalila que lo enamorase y se enterase del misterio de sus fuerzas. Y es que Sansón tenía una pelambrera descomunal, que le llevaba a vencer a cualquier enemigo que se le resistiese, por ejemplo dicen que cogió con sus manos un melenudo león y le descoyuntó sus mandíbulas. Pero con Dalila el problema era diferente, porque sus cabellos le encendían su corazón en amor, al entrar en contacto con los abundantes, bellos y perfumados de Dalila, que llegó a darse cuenta del misterio capilar de su enamorado y le cortó el cabello. Entonces Sansón perdió sus fuerzas y cayó en manos de los filisteos sus enemigos, que se ensañaron con él y le sacaron los ojos. Estuvo atado en una columna del gran salón donde ellos se reunían y no previeron que el pelo crece y que aunque aquellos “pelillos fueran a la mar”, volvían a desarrollarse, como lo tiene comprobado Augusto, cuando después de un mes o de dos, vuelven a sentarse en su sillón aquellos a los que había cortado el pelo. Y a Sansón le crecieron los pelos de su cabeza y cuando él mismo calculó que ya tenía bastantes energías para desarrollar sus fuerzas, se agarró a una de las columnas a las que estaba atado, la forzó e hizo caer el edificio sobre él mismo y sobre los numerosos filisteos que dentro de él estaban.
Estaba un calvo escuchando nuestra conversación y un poco mosqueado por nuestras alusiones a los calvos, exclamó: todos los burros tienen buenas pelambreras, porque yo no conozco ninguno calvo. Augusto le contestó: yo tampoco conozco ningún melón que tenga pelos.
Ser calvo, en estos días no supone ningún inconveniente, porque muchos que no lo son, se afeitan la cabeza y ya es raro ver a alguien que se ponga una peluca. Además, sin llevarla, muchos lo aparentan porque su pelo se lo pintan de vistosos colores, que no tienen nada que ver con la naturaleza humana y uno ya duda si la fuerza física y la fuerza de la inteligencia y del espíritu tienen que ver algo con los pelos.
Pero, leyendo a Antonio Machado, comprobé como también él, sentía la luz de los cabellos, cuando se expresa así: ”Quiso el poeta recordar a solas,- las ondas bien amadas, la luz de los cabellos- que él llamaba en sus rimas rubias olas”.

Aquellos pelos estaban relacionados no sólo con la inteligencia y la poesía sino con la propia vida, porque en épocas que yo todavía he conocido, los barberos eran los practicantes de los pueblos y daban inyecciones a los enfermos y hacían sangrías y vendajes. Yo me acuerdo del señor Valeta, que en el Coso Alto de Huesca, se ocupaba de la higiene y de la belleza del pelo de sus clientes, al mismo tiempo que cuidaba su salud. Lo mismo hacía el Señor Jorge de Siétamo, que además de ser barbero, después de la Guerra y vestido con su blusa negra, igual que la que llevaban los tratantes, inyectaba a los habitantes de mi pueblo y a mí, me cosió una brecha que me hice en la cabeza, cuando sobre una burreta torda, subía montado de la fuente, a pelo sobre ella y me tiró al suelo. 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Habilitación de jurado por el rey, la Constitución en 9 de marzo de 1820




En el Lugar de Siétamo a los veinte días del mes de Occtubre de 1820. ( Acabada la Guerra de la Independencia).
Firma ilegible.
Que nosotros Rafael Sipán, Felipe Jiménez, Ramón Luis, Manuel Castán, José  Viñuales, Bernardo Puyuelo,Teodoro Sipán, Manuel Sipán, José Barta, Ramón  Barta,Vicente Fablo, Dn. Mariano Arnal, Antonio Alfaro, José Lobaco, Francisco Viñuales, Rafael Bon, Francisco Puyuelo, Martín Aquilué, Miguel Villacampa, Francisco Banzo, Marcos Casamayor,  Joaquín  Bravo y Rafael Maestre, todos labradores y vecinos del Lugar de Siétamo, de nuestro buen grado le  prometemos y nos obligamos a constituir y devolver a Mosen Joaquín Antonio Salas, Rector de este Lugar, si quiere al Ramo de la Primicia de su Iglesia por todo el mes de Agosto, primero viniente del año mil ochocientos veintiuno, es a saber: Yo el referido Rafael Sipán un Cahiz de trigo,               de misturas, un cahiz de  ordio  y seis fanegas de escalla. Yo Felipe Jiménez, siete fanegas. de trigo, Cuatro de mistura, cuatro de ordio y cinco de escalla; Yo Ramón Luis ,siete fanegas de trigo, tres de mistura, ocho de ordio y seis de escalla; Yo José Viñuales seis fanegas de trigo , cuatro de misturas, y cuatro de ordio,  y cuatro de escallas; Yo Bernardo Puyuelo,seis fanegas de trigo, dos de mistura y cuatro de escalla; Yo Teodoro Sipán, seis fanegas de trigo, tres de mistura y seis de escalla; Yo Teodoro Sipán seis fanegas de trigo, tres de misturas y seis de escalla; Yo José  Manuel Sipán, seis fanegas de trigo, tres de mistura y seis de escalla; cuatro de ordio ; Yo José Santos seis fanegas de trigo y cuatro de ordio; Yo Román  Casamayor doce fanegas de trigo y ocho de escalla; Yo Joaquín Bravo cinco fanegas de trigo, dos misturas; yo Rafael Maestre ocho fanegas de trigo, cinco de mistura y ocho de escalla:      Yo Ramón Luis siete fanegas de   de mistura           y  cuatro de escalla;  Yo José Viñuales seis fanegas de trigo,cuatro de mistura,cuatro de ordio y cuatro de escallas; Yo Teodoro Sipán seis fanegas de trigo, tres de misturas y seis de escalla; Yo Manuela Sipán seis fanegas de trigo, tres de mistura y seis de escalla; Yo José Barta seis fanegas de trigo y cuatro de ordio; Yo Ramón Barta ( Varta) seis fanegas de trigo, dos de misturas, cuatro de ordio y cuatro de escallas; Yo José Fablo cinco fanegas de trigo y cuatro de escalla; Yo Don Mariano Arnal cinco cahices de trigo, uno de ordio y cuatro fanegas de escalla; Yo Antonio Alfaro catorce fanegas de trigo, cinco fanegas de ordio       y    cuatro de escalla; José Lobaco dos cahices de trigo, seis fanegas de misturas, cuatro de ordio y cuatro de escalla; Yo Francisco Viñuales ocho fanegas de trigo, seis de misturas, y siete de escalla; Yo Rafael Abón quince fanegas de trigo, cinco de mistura y once de escalla; Yo Francisco Puyuelo dos cahices y una fanega de trigo, siete fanegas de mistura y cuatro de escalla; Yo Martín Aquilué, seis fanegas de trigo, y nueve de escalla; Yo Miguel Villacampa nueve fanegas de trigo y ocho de escalla; Yo  Francisco Banzo veinte fanegas de trigo, tres de misturas   y cuatro de escalla; Yo Marcos Casamayor, doce fanegas de trigo y ocho de escalla; Yo Joaquín  Bravo cinco fanegas de trigo y dos misturas; Yo Rafael Maestre ocho fanegas de trigo, cinco de mistura           y ocho de escalla.
Yo Marcos Casamayor dos fanegas de trigo y ocho de escalla; Yo Joaquín Bravo cinco fanegas de trigo y ocho de encalla; Yo Rafael Maestre ocho fanegas de trigo, cinco de mistura y ocho de escalla
La Parroquia de Siétamo, con sus fieles, casi todos ellos labradores, tenía como Rector a su Párroco Mosen Joaquín Antonio Salas, y su rectoría consistía, aparte de cultivar su espíritu, ayudar a sembrar las huebras que cada uno de nosotros teníamos preparadas, y prometemos ponerla cada una respectivamente por todo el citado mes en el Granero de la Primicia, ni dar lugar a cartas judiciales, ni  para  perjudicar todo lo que y de mal contenido en esta Escritura se dijese.
Labradores y vecinos del lugar de Siétamo, de nuestro buen grado le prometemos y nos obligamos  a  contribuir  al Rector,  devolviendo  a Mosen  Joaquín Antonio Salas, Rector de este Lugar, si quiere al Ramo de la Justicia de su Iglesia, partido el mes de Agosto de este viniente año de 1821, a saber y cita cada uno de los granos que se reparten para sembrar. 
TERCERO; Juan Antonio Guallart y por Gaspar, siempre se ven en dicho Lugar.

Rafael Sipán otorgo lo dicho. Miguel Agón otorgo lo dicho. Manuel Castán otorgo lo dicho. Manuel  Sipán otorgo lo dicho. Bernardo Puyuelo otorgo lo dicho.
Juan Antonio Guallart soy testigo de lo dicho y firmo por Felipe Ximénez, Ramón Luis, Josef Viñales, Teodoro  Sipán, Joséf Barta, Ramón Barta, Vice Fablo, Don Martín ARNAL, Antonio Alfaro, Josef Lobaco, Francisco Viñuales, Francisco Puyuelo, Martín Aquilué, Miguel Villacampa, Francisco  Banzo y Rafael                ,aragoneses y por  Joaquín Bravo otorgante que por Gaspar Lafarga mi contestigo, que dijeron no saber y el citado Bravo que no podía ir,  por estar enfermo.

Nota:  Certifico  que el tiempo advierte que no hay nada más que la  Escritura, según Fuero de ARAGÓN 

Firman Valero y Carrera.

lunes, 6 de noviembre de 2017

LAS LECHUZAS EN SIETAMO

Me acuerdo de contemplar las lechuzas desde casa  Almudévar  de  Siétamo, asomadas por la noche a las ventanas arqueadas de la iglesia parroquial, y oteando el corral de nuestra casa. Y desde ésta, quedábamos mirándonos nosotros a ellas y ellas a nosotros. Todos los años se repetían estas escenas,  cuando  en  la primavera y el verano, criaban las lechuzas. Pero siempre he sentido el atractivo de las lechuzas, porque cuando en ocasiones, en Huesca escuchaba los sonidos que producían las aves nocturnas y  discretas  en  la bóveda de la Iglesia de los Jesuitas de Huesca, en el Coso Alto, asociaba su recuerdo con las que anidaban en la iglesia parroquial de Siétamo.
La lechuza  es  como un reflejo de la sabiduría, porque es símbolo de la diosa Minerva o Atenea, que ha sido la diosa de la Razón, que procede de la cabeza de Zeus. Es un ave rapaz nocturna, revestida por un plumaje muy suave, que se lo dio la Naturaleza para qué al volar por la noche, no produjese ruidos que molestaran el silencio de la noche.  Su pico es corto y encorvado y mira con unos ojos grandes.
Esta ave nocturna fue respetada por los griegos, pues era serena y observadora y diosa de la sabiduría, la estrategia y la guerra justa. 






La vida  misteriosa nocturna, es la de Buho Real, ave rapaz nocturna dotada de una gran cabeza y con dos mechones de plumas a los lados de su cabeza que recuerdan a las orejas del gato. Su cuerpo es robusto, mezclado de rojo y negro. Representa  la  serenidad, porque siempre está  posado en el territorio de la potencia dominante del mundo. Ahora está sobre el Capitolio de Washington y dicen que ya está mirando el territorio de la China, porque le parece que ya se va a convertir en el país más poderoso del mundo.
 También sale en las leyendas mitológicas el mochuelo de Atenea, ave rapaz nocturna, que se parece a la lechuza y que se mantiene de comer roedores pequeños y reptiles.
Diosa Atenea.

 Ahora se ve una diosa de la sabiduría, que tal vez sea la diosa griega Atenea, acompañada por un búho, con dos plumeros en su cabeza, que recuerdan las orejas de un gato. Su símbolo de sabiduría se extendió por una gran cantidad de culturas.
Pero así como se  ve  en  este grabado  un búho real, al lado de una diosa, en estos tiempos, el búho se exhibe en todos los lugares, que son y que serán dioses del poder mundial. Ahora se ve en el Capitolio de  Washinton  y amenazan con la venida del progreso  del poder chino, hasta hacerse   líder en este nuevo imperio, del mando en el mundo. ¡Cómo mirarán los chinos los billetes americanos con una lechuza medio escondida en los billetes de dólar!
Sólo tenemos que mirar un billete norteamericano de un dólar y veremos un pequeño búho que parece esconderse en la parte derecha de tal billete.
Es una teoría de la vida de los hombres entre las aves nocturnas, pero ellas han influido sobre la vida de los hombres, pero lo que llama la atención en este caso es que también los hombres han participado en la vida de las aves nocturnas.


¿Tenemos los hombres influencias hereditarias sobre otros seres, que nos hacen pensar en una intervención creadora en una evolución común de los hombres con los pájaros nocturnos?. O existe una influencia entre la evolución del pensamiento evolutivo del hombre, con un destino común o una marcha de vida entre él y las aves nocturnas?.
O es que el pensamiento del hombre, depende del poder del dinero, que lo repartían las aves nocturnas y todavía no ha evolucionado esa misión dineraria, ya que el hombre norteamericano todavía, tal vez de una forma escondida, muestra, un ave nocturna, medio oculta en los dólares, que son  su dinero.
¿Es el dinero material un sustituto del alma espiritual, que defienden las religiones!.

jueves, 2 de noviembre de 2017

El enterrador



Canta una antigua canción: “Era Simón en el pueblo, el único enterrador” y explica como llevaba a su hija a enterrar al cementerio, porque la  llevaba, acompañado por otros amigos, sobre uno de sus hombros, pero lo que más le dolía, era su corazón. Así, cantando lo manifestaba, cuando  dándose a conocer, decía : “Soy enterrador y vengo de enterrar mi corazón”.
En cierta ciudad, conocí a otro enterrador, con el que tengo una gran amistad. Cuando nos saludamos, aprecio que la piel que cubre sus manos, es  áspera y dura, en contraste con el cutis que cubre su rostro, que es alegre y en armonía con su sonrisa. Hablamos de diversos temas, pero no sólo de  difuntos, de los que  unos,  entierra en sus nichos y a otros en mausoleos, en tanto a otros los entierra en plena tierra o lanza al aire o a la tierra los polvos que han quedado de la incineración de sus cuerpos. Ya dicen los Miércoles de Ceniza cuando la imponen sobre nuestras cabezas: “acuérdate hombre de que eres polvo y en polvo te has de convertir”. Tarda muchos años la conversión del cuerpo en ceniza, pero el hombre moderno quiere adelantar los hechos e incinera a sus difuntos. Ahora nos damos más prisa en quitarnos de delante a los difuntos. Pero está claro que antes también  las hubo, como la que puso en práctica un enterrador, que conducía los caballos negros del Hospicio y que se llamaba Pascual Montenegro. Y así lo tengo escrito en mi libro “Retablo del Alto Aragón”: “ Así  como Simón en el pueblo era el único enterrador, Pascual fue en Huesca el último que condujo a los difuntos en un  coche de caballos mortuorio, como una carroza en la que se hacía el último viaje y no triunfal precisamente… Pascual iba revestido de negra librea con alamares dorados, que concordaba con su rostro moreno y taciturno. A su paso por los Porches, la gente se levantaba de sus butacas del  Flor  o del Universal y unos inclinaban reverentemente la cabeza y otros hacían devotamente la señal de la Cruz. Años antes el difunto era conducido a hombros hasta los Porches, donde se introducía en la carroza…allí se disolvía el duelo y los más allegados iban al cementerio”.
Los había que no respetaban ni la muerte. Como “Carrusco”, que en cierta ocasión, cuado iba a ser introducido el féretro en la carroza, arreó a los caballos, que se arrancaron veloces”. El malintencionado, engañó a los caballos, a los que Pascual Montenegro amaba profundamente, ya que cuado tomaba café, les hacía lamer el azúcar a la que él renunciaba.

Pero mi amigo el enterrador de manos ásperas y cutis fino, también amaba con locura a un nieto suyo, pero así como a los caballos se les perdió la elegancia de su paso y de su trote, a su nieto, “Lorenzín”,  una enfermedad, le hizo perder su salud. A los caballos de Pascual Montenegro les gustaba el azúcar y al nieto de mi amigo le gustaban los pájaros. Por eso su abuelo, al darse la fecha en que el niño hubiera cumplido cuatro años, fue al cementerio  y le llevó un pájaro de colores, que compró en una juguetería. Al llegar la comitiva familiar al frente del nicho y mostrarle el pajarico, otro pajarico se puso a cantar sobre una rama próxima. Mi amigo, el de las manos duras, sintió reblandecerse su corazón al escuchar cantar al verderol y de sus ojos salieron lágrimas de felicidad.

martes, 31 de octubre de 2017

Los Hechos de los Apóstoles y el Pan Nuestro de cada día



El hombre está compuesto por cuerpo y alma. Su cuerpo es material y su alma es espiritual. Y cuando el hombre reza, empieza haciendo la señal de la Cruz, desde su frente hasta el pecho y desde el hombro izquierdo hasta el derecho, diciendo,  al mismo tiempo: “En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.  
Hay que alimentar el cuerpo y el espíritu y algunas veces, los hombres han estado saturados de escuchar sermones, pero han tenido su estómago vacío. La primera Persona Divina, es decir el Padre, nos enseña a pedir el Pan nuestro de cada día. En la Oración del Padre Nuestro, decimos: ”El PAN nuestro de cada día, dánosle hoy y perdónanos nuestras deudas … y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos de todo mal”.
El Hijo, Dios y Hombre verdadero, también se acuerda de nuestras necesidades corporales, pero más  después de recordar el día de Pentecostés, en  “que todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse” (2:49). Pero Jesucristo el Hijo de Dios, había fundado por medio de sus apóstoles, la primera Lengua, que hasta entonces no  contaba con las mujeres y los niños en la comunidad, y “todos se reunían asiduamente para escuchar la enseñanza de los Apóstoles y participar en la vida común,  en la fracción del PAN y en las oraciones”. “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común (2:44): vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno (2.45). Íntimamente  unidos, frecuentaban a diario el Templo, partían el pan en sus casas, y COMÍAN  juntos con alegría y sencillez de corazón”2:46). “Ellos alababan a Dios y eran queridos por todo el pueblo. Y cada día, el Señor acrecentaba la comunidad con aquellos que debían salvarse”. (2:47).
¡Cómo se acordó Jesús, de que los hijos del pueblo, pudieran comer y beber, alimentando sus cuerpos!. Por ejemplo en la Multiplicación de los panes y de los peces, a las orillas del lago, pues en esta ocasión “Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó no hace falta que vayan, den les ustedes de comer. Ellos le dijeron no tenemos más que cinco panes y dos peces. Les dijo: ¡Tráiganmelos!.  Mandó a la gente que se recostara en la hierba, y tomando los cinco panes y los dos peces alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a sus discípulos, que se los repartieron…Comieron unos cinco mil hombres sin contar las mujeres y los niños”.( Mateo 14,14-21).
Cada vez que escucho esa frase de Jesús, cuando dijo, ”Denles ustedes de comer”, me acuerdo de aquellas palabras suyas, que están escritas en el ordenador y que se expresan así: ”Nuestra vida en el mundo es un compartir constante. Compartimos la tierra en que vivimos, el aire que respiramos, el cielo que nos cobija, el sol que nos ilumina, la noche que nos permita descansar, las plantas que nos alimentan, el agua que nos refresca, los animales que nos acompañan, el cariño de las personas que nos anima. Sólo en el compartir podemos experimentar lo que realmente  somos: hijos de un mismo Padre, que construyó un hogar hermoso para todos, y que nos quiere unidos como hermanos que se aman y se ayudan en todo”.
Si no existieran el mal, la vida de los hombres sería feliz, pero entre éstos se ha introducido el egoísmo y en lugar de repartir, muchos buscan acumular el dinero y ese dinero no conduce a nada, porque cierra nuestra vida y nuestro corazón a todos los bienes, que podríamos hacer a nuestros  prójimos. El egoísmo cierra nuestras almas, para que no comuniquemos nuestros bienes materiales y nuestra riqueza interior, que vale más que nuestros bienes materiales. Si fuéramos generosos, podríamos recibir nosotros, los bienes de todo el mundo. Los  bienes materiales son bienes, en la medida, que son útiles en la vida de los demás y en la nuestra. Son simplemente objetos que se van pasando, como objetos de la caducidad.
Compartir con los necesitados es necesario,  porque Dios nos  ha dado todas las cosas y nos produce una alegría inmensa el dar al que lo necesita.
La venida del Espíritu Santo, ocurrió “al llegar el día de Pentecostés, estando todos reunidos en el mismo lugar”, (2:1). Es que el Espíritu Santo  da aliento a la vida y sin  Él, los seres humanos, permanecerían con su espíritu inerte. Pero el hombre tiene cuerpo y alma y su cuerpo vive alimentándose y el alma recibe los dones del espíritu.  Por eso se, ve como los judíos el Pentecostés lo celebraban como algo relacionado con fenómenos naturales. Por el mes de Mayo alcanzaban su madurez en Palestina y los fieles, iban a Jerusalén a ofrecerle al Señor en el Templo,  las primicias de su cosecha y mostrar a Dios su alegría y gratitud.
Con el tiempo Pentecostés dejó de considerarse como un ceremonial pendiente de la Naturaleza y se descubre en dicho recuerdo como “un viento divino que el hombre no puede domesticar ni manipular”. (Jn.3,8)
Y hay hombres, movidos por esa luz del Espíritu Santo, como dice la oración: “Ven Espíritu Santo… llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor,  envía, Señor,  tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”. Esos hombres se dedican a dar al necesitado, lo que necesita y tratan así de renovar la faz de la Tierra. Y en tanto van haciendo el bien a sus prójimos, sus corazones se llenan de una alegría divina, esperando el día en que vivan sólo su vida espiritual,  porque los objetos temporales ya no tendrán objeto en las almas. Se dice en la oración  al Espíritu Santo: “Envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra”.  
Parece que la obra de Dios va desde lo material a lo espiritual, y que nos conduce a través  de la misma realidad”. “No hay unión sin Espíritu, ni Espíritu sin unión”. El Espíritu es una especie de fuerza o energía, no material y se transmite en los actos de la creación.
Mi amigo, el Veterinario Ignacio Escalona, que fue hace unos años Alcalde de Grañén, es un sabio, que “me envió un  escrito que titula “Antigüedad y Cristianismo”, que movió a mi mente a pensar en la evolución. Siente Ignacio Escalona, igual que sentía Einstein que “la más bella y profunda emoción, que nos es dado sentir es la sensación de lo místico”. Lo mismo les pasa a los humildes y pobres que trabajan en una obra de Caridad, pues no cesan en su continua labor caritativa. En mi artículo “Síntesis del mundo material con el mental o espiritual” pongo “Los problemas de la materia son más fáciles de comprender que los del espíritu e incluso es difícil separarlos uno del otro, como cuando se medita sobre la fórmula de Einstein E=m.c2, en que parecen unirse la materia y la energía, que son de la misma naturaleza, de tal forma que algunos identifican el espíritu, con la síntesis de la materia y la energía”.   

Cuando veo a los humildes hombres trabajar caritativamente con los pobres, los identifico con el espíritu, cuando lo que hacen es trabajar con la pobre materia, por sus hermanos los humanos.

lunes, 30 de octubre de 2017

El jabalí ibero




En La Península Ibérica, habitaron los iberos libres, desde el siglo VI a. C. hasta los siglos de la romanización durante los siglos III y I a. C.
Fueron los Iberos un conjunto de pueblos, que vivieron en la costa del Mediterráneo, la zona Sur, central y el Este de la   Península Ibérica, organizados en tribus, compuestas por guerreros, campesinos, artesanos, comerciantes y esclavos. Recibieron el nombre de iberos o íberos, nombre derivado del Río Ebro.
A partir del año 2.000 a. C., llegaron los celtas, que sin escribir libros literarios pronunciaban hermosos versos, que les hacían recordar su existencia a gusto, como pueblo libre y conquistador. Han llegado hasta nosotros recuerdos transmitidos por tradición oral, pero la cultura de los celtas o “godos”, fue extinguida por los romanos desde César Augusto y más tarde por los moros y cristianos. Basta leer la persecución que sufrieron los godos en Navarra y el Pirineo aragonés. Sabían escribir en griego y en latín, pero prefirieron dejar, la crónica de su existencia por vía oral, en hermosos versos. Los celtas, cuando llegaron a la Península, se instalaron en viviendas separadas de los poblados ibéricos. Pero cuando llegó a la península la invasión de los moros, pasaron a ser un pueblo, discriminado, como se ha comprobado al ver en Navarra y en Aragón a los antes elegantes y presumidos “godos o agotes”, discriminados y despreciados por los primitivos habitantes.
Los íberos vivían en territorios poblados de jabalíes, que por un lado los alimentaban y por otro, les daban la muerte con la Triquina, parásito que sufrían.
Dependía su vida de la carne de los jabalíes y su muerte, en muchas ocasiones les venía porque la Triquina  Spiralis , que parasitaba la carne de dichos animales, que ellos comían estaba infestada por esos parásitos. Los ìberos y los celtas  veneraban a  los jabalíes y por este motivo, los íberos hacían estatuillas de los jabalíes.  con material de bronce, como la que se ve en el artículo, que vds. están leyendo   y los celtas les cantaban: “Llevamos la fuerza del jabalí y la sabiduría del unicornio”. Los druidas eran una categoría de gran influencia entre los celtas, porque sabían leer en griego y en latín, pero ellos elegían recitar por vía oral unos bellos poemas, que narraban la existencia de sus miembros.


Barco Fenicio.

Los fenicios siguieron el ejemplo de los alfabetos fenicio y griego y escribían cartas comerciales, monedas, piedras de cerámica y láminas de plomo, sobre las cuales escribirían esas cartas comerciales. En el siglo I a, c., por influencia de los romanos, comienzan a desaparecer el alfabeto y la escritura fenicias. Se grabó una gran cantidad de monedas, como la navarra y la oscense, que he visto en Pamplona y en Huesca, pero el Emperador Claudio ordenó por los años 39 y 40 d. C., que se suprimiesen en las monedas grabaciones ibéricas y se permitiesen las romanas. El arte es de una calidad artística, influenciada por el arte griego y la cultura fenicia, que por cierto navegaba el Mediterráneo con suma facilidad.
La cerámica es lo que da más abundancia en la cultura ibérica. Entre piezas escultóricas han llegado a nosotros La Dama de Elche, que ha dado pie a dudas sobre su origen. Luego la Dama de Baza, la Bicha de Balazote, etc., etc. El pueblo ibero era alegre y optimista, porque manejaba toda la orfebrería, como anillos, pendientes y multitud de objetos, que creaban en oro, en plata o bronce, como el pequeño jabalí, cuyo nombre titula este artículo. Así como los íberos eran optimistas, porque manejaban todo lo material, los godos en lugar de crear arte, lo vivían y lo soñaban y decían: “Llevamos la fuerza del jabalí y la sabiduría del unicornio”. Los druidas, el escalón de mayor poder entre los celtas, prefirieron dejar por la vía oral, en versos hermosos, la relación de la existencia de su pueblo. Y su historia gloriosa, se deshizo al llegar la invasión de los moros y aumentar la soledad de su sociedad, por el abandono de los iberos. Ya vivían solos y apartados de los íberos, porque hasta sus residencias las edificaban apartadas de las ibéricas y se consideraban como los que tenían más inteligencia y más poesía en sus mentes. Los íberos eran felices y cazaban los jabalíes, a los que dedicaban estatuillas y los celtas los consideraban como dioses, como fuentes de la vida, como creían al verlos excavar el manantial de la Tierra.
 Los celtas admiraban a los jabalíes, porque continuamente estaban excavando la tierra, como aquel que busca un nuevo manantial, pero que no lograron aclarar el misterioso fondo de este planeta. El jabalí hacía pensar en la importancia del jabalí en el mundo mitológico, como en el religioso. Una demostración de esas ideas se ve en una iglesia de Betanzos, en Galicia, en que aparece un símbolo, que recuerda el cristianismo, es decir un jabalí, muy bien reproducido, debajo de una Cruz.
Jabalí en la iglesia de Betanzos.

Llegó la invasión árabe y los godos que ya se consideraban un pueblo selecto, que no se trataban con los miembros de otras razas, se encontraron con su desprecio y abandono de los demás pueblos. Pío Baroja escribió que los agotes, miembros de un pueblo maldito, mostraban su estilo germánico con sus cabellos rubios. Y yo, en las calles de Huesca, he visto una familia marroquí, con unos hermosos cabellos rubios. Pero ahora se encuentran muchos españoles y especialmente aragoneses y navarros, con sus pelos rubios. A partir de la Catedral de Jaca, se extendió por la sociedad un crismón románico, usado por los “agotes” en la construcción de iglesias románicas. Estaban discriminados por la sociedad, pero eran inteligentes, tanto que fueron creadores de templos románicos en el Camino de Santiago. Los agotes, que durante su gobierno de la Península estaban llenos de orgullo, al ser vencidos por los moros, estaban obligados a mantener una endogamia absoluta, pues tenían que entrar en la iglesia por una pequeña puerta, que les hacía entrar agachados. Y de la misma forma que cuando ellos tenían el poder, vivían apartados de otros ciudadanos, al ser invadidos por los moros, se vieron apartados por los demás habitantes. La escritora, ya fallecida Nieus L. Lascorz, escribió la historia de los agotes de la Val  de  Gistau.
En este escrito se ve el amor de los habitantes de la Península a los jabalíes. Los Íberos los amaban y se alimentaban con su carne y los celtas los adoraban y los amaban.
Así ha seguido, durante siglos la historia de los distintos pueblos que la poblaron, que la invadieron y que han luchado entre ellos, hasta estos momentos
Unas veces fueron intelectuales y poetas, otras trabajadores y creadores de arte y unas veces han olvidado sus fablas y en otras se enseñan y en toda ella  se estudia el inglés, para vivir en un mundo unido.


domingo, 22 de octubre de 2017

Los jabalíes



Durante toda mi vida me han llamado la atención esos salvajes cerdos peludos, que viven de un modo primitivo en  nuestros montes, y que en cierta ocasión los vi correr por las calles de mi pueblo de SIÉTAMO, cuando venía la noche. Nos daban miedo a los niños, porque iban armados los mayores por dos colmillos óseos, que les salían de su boca, que inspiraban un terrible miedo a que atacaran a los seres humanos. Tienen su cuerpo cubierto de pelo oscuro, al contrario de tener su cuerpo liso de pelo, como sus hermanos los cerdos y son mucho más ligeros en sus desplazamientos. Los jabatos nacen con rayas longitudinales a lo largo de su cuerpo, que les da el nombre de rayones. El tiempo les da transformaciones en su color, porque se tornan de un pelaje oscuro. 
Los cerdos o Suis  Scofra  doméstica, son mucho más mansos que los jabalíes, pues en una laguna, entraron unos de estos y no podían salir. Tienen por costumbre meterse en balsas de barro para regular su temperatura. Unos ciudadanos se pusieron a ayudarles y los jabalíes se lo agradecieron, atacándoles con sus colmillos.


Yo he encontrado en el monte de Siétamo, en mis paseos por él, grupos de  jabalíes, a los que no vi, pero que escuché sus gruñidos, que me hicieron escapar con prudencia del lugar en que estaba encamada una familia de jabalíes. Un día, se salvó mi hijo Manolo, viniendo de Huesca, pues involuntariamente atropelló a un jabalí y gracias a  Dios, se salvó de darse un golpe.
Pero visitando a mi hija Elena y a su esposo Santiago en Pamplona, me acompañó éste por el monte de Zizur y encontramos a un vecino de Pamplona, acompañado por su perro.  Nos llamó la atención el aspecto del perro navarro que le acompañaba y hablando con él nos hizo el siguiente relato: “Cuando yo, Teófilo García, nacido en el pueblo navarro de Asarta, en el camino que conduce desde Pamplona al Valle de Berrueza, que muga con la Sierra de  Santa Cruz de Campezo y que sirve de límite entre Navarra y Alava, se fue a pasear por el monte acompañado por su perro pachón navarro, con el que entre otros tiempos de atrás, salía a cazar. En esta ocasión se querían tanto, que simplemente se acompañaban el uno al otro. El sabía que por aquellos terrenos, habían estado cazando varios alaveses, que habían arrendado aquel monte para cazar jabalíes. Cuando ambos compañeros volvían de pasear toda la tarde y empezando a oscurecer, de repente a Teófilo le sorprendió la presencia de un enorme jabalí, que surgió de un zarzal, en el que estaba escondido; pesaría el animal más de cien kilos y como estaba herido, usó el comportamiento que dichos animales tienen por costumbre, cuando por sus cercanías se aproxima alguna persona. Iban por un camino, en cuyos lados proliferaban encinas y bojes y como acabo de relatar surgió de repente de un zarzal muy espeso un jabalí con su boca abierta, que dejaba contemplar, asustando a Teófilo, unos grandes colmillos, que parecían navajas agresoras. Ante tan cruel amenaza, se cayó el que iba a ser atacado por la fiera y lanzó un grito de desesperación, al verse indefenso y con su vida en auténtico peligro y con la perspectiva de sufrir crueles mordeduras. “Chin” su fiel perro, al escuchar tal grito, acudió en defensa de su amo o más bien de su compañero y se lanzó sobre el jabalí, mordiéndole en las orejas y en el cuello y jugándose su vida por defender la de su compañero. El dueño tumbado seguía en el suelo, temblando de pánico y contemplando la dura pelea que mantuvieron los dos animales hasta que el perro logró hacer huir al atacante, quedándose  Teófilo libre de una muerte terrible. Pero la emoción no acabó con esta huida del jabalí, sino que se hizo más emotiva con el comportamiento de su compañero el  heróico  perro navarro, “Chin” , que se acercó a su dueño y le lamía la cara como queriendo aliviarle el sufrimiento que había padecido”.
Se está dando en la provincia de Huesca, una despoblación de numerosos pueblos, lo que hace que aumenten los jabalíes y también se produce un aumento de ejemplares en cotos de caza en los que se aumenta su número por la alimentación que se proporciona en comederos artificiales. Ese aumento de ejemplares en los montes, los aumenta también en las carreteras, lo que produce un aumento del número de accidentes en las mismas, que aumentan también el número de víctimas humanas. Yo me he encontrado con ver recrearse jabalíes,  jugando entre ellos en los campos de Siétamo y algunas veces escapando a correr de mi vehículo, con una velocidad ligerísima.
He visto casos de muerte en individuos que han comido carne de jabalí, que no había sido examinada de si en ella, había presencia de parásitos, pues todavía quedan personas que creen que los jabalís consumen productos muy sanos, como trufas, bellotas, setas, caracoles y vegetales.
A mí, me ha tocado examinar carnes de jabalí por medio de triquinoscopios, para descubrir en algún caso Nemátodos del Género Triquinella Spirallis. Estos pueden llegar a producir síntomas gastrointestinales como diarreas, que llevan a los consumidores a  muerte.
La caza del jabalí está muy presente en los cazadores, según unos por su gran tamaño, por ser una pieza salvaje y fiera, que abunda en los bosques de España.
 Son numerosas las especies de animales iguales al jabalí, por su alimentación,
 y por su reproducción posible entre ellas. Se ha conocido en no lejanos tiempos los “cerdolis”, que es un suido que es fecundo con los jabalís. Una asociación navarra de cazadores, ADECANA, ha descubierto que se cruzan los cerdolís con los jabalís.
Cerdolis.

Coinciden con  Adecana que este cruce de especies, da lugar a un nuevo animal, conocido como cerdolí, que puede poner en peligro, la pureza genética del jabalí.
Hay que tener en cuenta el peligro que dan a la circulación los jabalís en una tierra, que está en peligro de despoblación y si es importante la vida de los jabalíes, lo es más la de los seres humanos.

viernes, 20 de octubre de 2017

Papirroy aragonés


La palabra Papirroy es aragonesa y yo la aprendí cuando era un niño inocente. Yo no sabía que aparte de su significado aragonés, en castellano, se le llamaba petirrojo, que es equivalente al nombre aragonés. En mi niñez, gozaba, con frecuencia, en contemplar a ese petirrojo, qué con su imagen redondeada, con una cabeza desarrollada, rematada en un pico fino, con un pecho colorado. Era muy fácil observarlo, cuando daba cortos saltos para ir a comer algún gusano entre las hojas pardas, en fase de descomposición, o para tragarse alguna miga de pan, que le dábamos o para picar insectos o algún fruto de las plantas, que por ahí se desarrollaban.
Este pajarito forma pareja con otro petirrojo, pero se suele quedar sólo el resto del tiempo, en el que cultiva su amistad con las personas, que lo admiran y le proporcionan alimentos. El último petirrojo que he conocido, estaba en el Parque de Huesca y me miraba, como aquel que espera recibir alguna laminería, de mis manos. Al mismo tiempo que parecía que me estaba pidiendo “lamines, daba pasitos cerca de mí, buscando la amistad conmigo, en lugar de procurar escaparse de mi persona. Este pajarito vive parte de su vida emparejado en el Altoaragón y cuando está libre de los hilos del amor, hace amistad con los hombres del campo. Este petirrojo, en estos momentos, ya  está a punto de desaparecer de este Somontano, como sucedió en Europa, cuando los escarabajos atacaban las cosechas, pero al cesar esos envenenamientos, los petirrojos han recuperado su proliferación poco a poco. Los hay emigrantes, como los petirrojos que hacen sus nidos en los bosques del Norte de Rusia y de los países escandinavos, pero en el Sur, son sedentarios y buscan su vida en el Atlántico y en las arboledas mediterráneas.
Yo recuerdo la última vez que nos encontramos con un petirrojo o papirroy en la arboleda del Parque de Huesca. El papirroy con sus pequeños saltos me miraba, como si quisiera saludarme, al tiempo que parecía pedirme algún alimento. Yo me sentí triste por no podérselo dar, pero al fin cesó nuestra conversación muda, pero cariñosa.
El petirrojo siguió buscando sus alimentos y esperando que algún ser humano se los proporcionara.

miércoles, 11 de octubre de 2017

Ermita de Santa Elena, en la “cabañera del aire"


Ermita se Santa Elena Torralba de Aragón.

El pasado día ocho de Diciembre, me subió a Santa Elena el nieto del “agüelo”, ya difunto, Mariano Bercero. Desde esas alturas, tuve la dicha de contemplar esa Sierra legendaria e histórica, que va desde Tardienta hasta Alcubierre. Y desde este último pueblo hasta la ermita de Santa Quiteria, en Tardienta, en viejos tiempos, San Caprasio visitaba los santuarios de San Simón y de la Virgen de Magallón, de la que son tan devotos los hijos de Robres, subía después a Santa Elena y acababa su romería en Santa Quiteria de Tardienta. En aquella elevada meseta de Santa Elena, contemplaba los Pirineos desde el Monte Perdido, el Turbón y  otras múltiples cimas blancas por la nieve, que me hicieron reconocer que Torralba es, sin duda,  Aragón. ¡Cómo se contempla la división del Alto Aragón entre la Montaña y la Tierra Baja!. Sí,  porque desde estas alturas se ve perfectamente la “Osca” o puerta para pasar de la Montaña a la Plana de Huesca, que es, sencillamente, el Salto Rodán. Osca es palabra vasco-ibérica que significa puerta o apertura, de las que tantas se hicieron en aquella Sierra por los pastores en las orejas de las mansas ovejas. Por su pequeño tamaño se denominan “osquetas”. Allí al contemplar el Salto de Roldán, se piensa en el Emperador Carlomagno, que bajó hasta Zaragoza y el caballero Roldán, saltó con su caballo desde la Peña Men o Amán, al otro lado del río tan latino, el Flumen, a la Peña Sen o de San Miguel. Más allá pasa el río ibérico Isuela y más allá todavía los ríos de nombres árabes Guatizalema y Alcanadre. Los moros dejaron también su recuerdo en la torre Mudéjar de Torralba y llaman también Autovía Mudéjar, a la que sube desde el Ebro en Zaragoza hasta Francia por la Montaña. Y todo eso se ve desde el Santuario de Santa Elena en la Sierra de Torralba. Pero no sólo se puede meditar, en esas alturas, de las guerras y en las invasiones del pasado, sino que en estas quebraduras del terreno y estas parideras, hicieron una revolución por la justicia y el bienestar del pueblo los “bandidos generosos”, que llenaron de historias y leyendas toda la inmensa comarca de los Monegros, que desde Santa Elena se divisa. Todo esto lo narra muchas veces el cura don Rafael Andolz, en las aventuras del bandido Cucaracha. En aquellas quebraduras de la Sierra, crecen las carrascas, los pinos, las sabinas, los sauces, romeros, ontinas, tamarices y multitud de yerbas leñosas, como la barrilera que rueda y rueda, impulsada por el aire. En aquellos terrenos quedan multitud de parideras, hoy día, casi vacías, pero en esa “cabañera del aire”, no se dejan escapar la producción de energía, por medio de aquellos altos y recios postes, con sus aspas girando para producir energía eléctrica. Mi sobrino Marianer tiene como novia a Begoña y antes recorría la Sierra con sus ovejas y ahora corre por aquellos caminos para vigilar el funcionamiento de los “molinos movidos por el viento”. En Torralba siempre han sentido inquietud por el progreso, como se da uno cuenta al escuchar a Mariano Bercero, hijo del “agüelo”, cantar la jota, que reza: ”No te cases en Torralba,- ni te cases en Senés- vete a casar a Tardienta-que verás pasar “o” tren”. Y el nieto Marianer, ha visto cuidando las ovejas: el riego, la torre de la iglesia restaurada, la autovía Mudéjar y ahora ha dejado las ovejas, para ocuparse de los molinos de viento que crean energía. Por eso se sienten felices los de Torralba y cantan:”Torralba ya no es Torralba-que se ha vuelto capital-tenemos buenas piscinas – y a comer al Restaurán”.