miércoles, 11 de julio de 2012

GIGANTES Y CABEZUDOS (CLAROSCUROS)



“P’al  Pilar sale lo mejor: los gigantes y la procesión”. De labios de mi abuela oía de niño esta letra acompañada de la zarzuela “Gigantes y Cabezudos”. Mi mente de niño se distorsionaba, porque yo asociaba a los gigantes con San Lorenzo y no con el Pilar. En Zaragoza que lleva camino de hacerse gigantesca, hay naturalmente más gigantes que en Huesca, pero cuanto más tarde los vi, me parecieron más pequeños que los nuestros. No sé si esa impresión la tuve porque soy un “fato” y me gusta presumir de Huesca, o porque siendo lo gigantes de ambas ciudades iguales, quedaban más pequeños ante la Basílica del Pilar que ante la de San Lorenzo. Tal vez fuese, porque desde mi pequeña estatura y mi gran imaginación de niño, los viese más crecidos. Cuando, ya de mayor, conocí los gigantes de Zaragoza, no me impresionaron en absoluto y de los cabezudos ni me acuerdo. Todo es cuestión de perspectivas y si los gigantes no se ven en una ciudad gigantesca, los cabezudos pasan desapercibidos en una ciudad  que padece de macrocefalia, o más bien la macrocefalia de Zaragoza la padece todo Aragón. En cambio,  la macrocefalia de los cabezudos festivos, no la padecemos, sino que la gozamos. Antes con nuestro protagonismo infantil en las estampidas, que la “agüeleta” y el negrito nos hacían aprender, ante la amenaza de sus largos palos. Estas amenazas eran sólo un reflejo defensivo de las ilustres cabezas, contra los tirones que dábamos a sus ropas y contra insultos tan graves  como :”La agüeleta, cabeza de mosqueta” y “El negrito, cabeza de moquito”.
Estos cabezudos me parece que debían tener el corazón tan grande como su cabeza y no me explico donde lo metían. A lo mejor su cabeza de cartón, alojaba, no cerebro sino corazón. Ahora, que ya no corro detrás o delante de ellos, también me hacen feliz, viendo como gozan los niños con su presencia, con sus actitudes amables hacia los más pequeños y con su participación en la danza, que la música de San Lorenzo pone en marcha automáticamente en los pies de los niños  y adultos, de cabezudos y de gigantes.
Estos despertaban nuestra curiosidad y al ver que tenían las espinillas tan ridículamente flacas, catábamos a coro: ”Al gigantón le picaron los mosquitos y se encontró un sombrero de tres picos, garras de alambre, se ha muerto de hambre”. El gigante insultado  permanecía impasible, hierático, en contraste con los cabezudos. Estos nos resultaban más simpáticos y más humanos, pero el gigante quedaba en ridículo, cuando su portador, sacaba la cabeza por la bragueta para echar un trago, con lo que daba la impresión de que los gigantes en lugar de mear, desmeaban  vino. Entonces nos dábamos cuenta de que las garras de alambre no eran del gigante, sino de sus pequeños “alter ego”.
Contrasta la “comparsita infantil” con la comparsa triunfante de los regios gigantes, feroces guerreros, arropados por sus caballeros enanos de torpe carrera y por sus cómicos cabezudos bufones. Las gigantas,  con sus figuras de montañesas inmensas de tamaño, como nuestros Pirineos y de raza como las chesas o ansotanas, son dignas compañeras de sus majestades.
Suena la gaita con aires célticos, que contrasta con la música de nuestro dance, tal vez ibérico.
Esta es la fiesta. Fusión celtibérica de sangres, de músicas, de cohetes, de sol,  de toros, de vinos y de albahaca moruna.
La vida sigue: orgullos encumbrados de bebedores de bragueta, caballeros enanos de caballos de cartón y corazones, cada vez menos, de cabezudos ingenuos.

DEL APAGON Y EL RAYO(CLAROSCUROS)


Bombillas de Alba Edison

Tomás Alba Edison,  al inventar la bombilla, era consciente de los grandes beneficios que de ella se iban a derivar para la Humanidad. Su gozo,  como buen filántropo, debió ser enorme. Pero tal vez no llegara a  darse cuenta de que de la misma forma que al día le sigue la noche y al sol las tinieblas, a la iluminación eléctrica le iban a seguir  los apagones. El sol se va ocultando poco a poco en el horizonte y a las gallinas les da tiempo sobrado para instalarse cómodamente en sus perchas; los pastores calculan el tiempo que va a durar el crepúsculo y se van acercando a sus apriscos, antes de que la noche les sorprenda en el monte, donde, por otra parte, prolongan su estancia si comprenden que el cielo está despejado y la luna llena va a hacerles compañía.
Pero los apagones eléctricos producen trastornos repentinos e imprevistos; son como los que siempre ha producido el rayo,  pero al revés, porque éste es una avenida tumultuosa de electricidad y el apagón es una huida masiva de la corriente.  El rayo electrocuta, quema y a veces derrumba edificios. El apagón también derrumba a algún anciano, que subía o bajaba por la escalera, suspende a otros en el ascensor, hace que alguien meta mano a los estantes del supermercado o en los sostenes de quien se descuida.
La luz eléctrica, por otra parte, nos separa de la vida natural, cambiando los horarios solares por los oficiales. Por eso muchos campesinos, cuando preguntan la hora, piden que se les aclare si ésta  que se les da, es la vieja  o la nueva.
Poco a poco nos vamos adaptando a la luz artificial, pero nos quedan reminiscencias de cuando gobernaban nuestras vidas la luna y el sol. La luz de la luna era propicia para los enamorados, que todavía cantan ”Los dos a media luz, a media luz los dos, ¡qué bello es el amor!. La mayor ventaja que le veo al apagón sobre el rayo es que éste disminuye la población, y aquel hace que aumenten los nacimientos.

AL RITMO (CLAROSCUROS)



La vieja hilaba, el tejedor tejía, la gallina escarbaba, el ciego tañía y la niña cantaba al bebé  :”¡Teje, teje, tejedor, garras, garras de traidor!”. El tejedor llevaba su teje-maneje, pero desde luego que no tenía garras  y menos de traidor.
El niño pequeño, que todavía era menos traidor, agitaba sus manos como si tejiese, alternaba el movimiento de sus pies, como si estuviera moviendo el telar por medio de pedales y mostraba una gran alegría  al oír eso de: “Garras, garras de traidor”. El contraste entre la inocencia infinita del niño y la acusación de traidor que repetía gozoso al ritmo del cuneo, provocaba la risa de todos. Risa esencial, risa natural, risa existencial.
Todo era ritmo en el carasol, el subir y bajar del uso, el teje –maneje del tejedor, el escarbar de la gallina, el tañer del ciego y el cri-cri de la cigarra en el árbol. El burro,  atado a una herradura clavada en la pared, parecía dirigir la orquesta, pero no con una batuta, sino con dos, que eran sus largas orejas. Se posaba un tábano en su oreja izquierda, lo espantaba con su movimiento y se posaba en su oreja derecha, en una constante pugna tábano-asnal en la que no había ni vencedor ni vencido, pero si movimiento continuo. Zumbido del tábano y ritmo en el cuneo de la cuna y en el sube y baja del huso de la vieja. El tejedor teje y una anciana desteje una toquilla para hacerle “peducos” al nieto “repatán”.
Tejer y destejer, todo es hacer. Suena mi transistor y se oye tejer a Luis Amstrong acordes metálicos en su larga trompeta, que desteje con sonidos bajos disonantes, pero todo con ritmo que su raza morena heredó del Africa.
Cuando siento el ritmo de dance guerrero de los Danzantes de Huesca, se me pone la carne de gallina. Pero quisiera que alguien tejiera y destejiera una música, con un ritmo antiguo y aldeano, que me hiciera olvidar siquiera por un momento o por el tiempo que tarda en consumirse un disco, el ruido sin ritmo de la capital.

CLAROSCUROS




Este libro fue editado en 1980, por el Consello de la Fabla Aragonesa,dirigida por Don FRANCHO NAGORE, gran investigador y conocedor de la “Fabla Aragonesa”.
                                                                              PRÓLOGO
Escrito por Julio V. Brioso y Mairal.
La imaginación aragonesa tiene un hito en la antigua pero remozada casa solariega de los Almudévar de Siétamo. Desde su solanar, o desde las cercanas y venerables ruinas del maltrecho palacio del Conde de Aranda, Ignacio Almudévar, otea el horizonte y recrea su vista en las queridas tierras somontanesas, azotadas por mil soles y de vuelta de tantas cosas. Su retina se impresiona con el ocre sobre el que navega el castillo de Montearagón, de quebrado esqueleto, con el verde terroso de los viejos olivos que reptan por laderas y márgenes, con el oro pajizo de los trigos generosos.
El conoce las frustaciones,  las alegrías y las esperanzas de esos rudos labradores que pueblan los lugares del Somontano, y conoce también las debilidades y servidumbres, las virtudes y los defectos del habitante de la ciudad, ahito  de asfalto y gasolina. Es notario de la vida  ciudadana desde esa formidable atalaya, que es la terraza oscense del  “Rugaca”, con esa abigarrada y entrañable tertulia de  desocupados, terratenientes, políticos de campanario, plumíferos y chupatintas, intelectuales provincianos, mercachifles, paupérrimos estudiantes y alparceros de oficio.
Ignacio Almudévar ha descubierto no demasiado pronto-nunca, que no es tarde si la dicha llega, que la pluma y el bolígrafo sirven para algo más que para llenar la declaración de la renta, firmar letras o hacer quinielas. A escribir le hemos animado muchos amigos, y lo único que lamentamos es que no lo haga con mayor asiduidad, abrumado a veces, como él suele justificar, por ocupaciones más prosaicas  pero necesarias e ineludibles, y honradamente preocupado por la problemática misma del propio devenir de la existencia.
Los númenes literarios tal vez los recibiera, como por ciencia infusa, de su ilustre  paisana doña Ana Francisca Abarca de Bolea y Mur, Abadesa de Casbas, y gusta de proclamar su gratitud y admiración a la escritora. Y no son tampoco ajenos a esta vocación algunos miembros de su familia, como Manuel Bescós Almudévar,  el mordaz “Silvio Kossti” de los EPIGRAMAS, que arremetiera impenitente contra la Huesca de su tiempo, y su propio padre, don Manuel, que gustaba de felicitar las Navidades a sus hijos con cuentos nacidos de su pluma.
De su tío-abuelo ha heredado Ignacio Almudévar la ironía con que suele salpicar sus escritos, satirizando a diestro y siniestro, pero siempre con la elegancia y el tino precisos para no herir. Es el esbozar apenas una sonrisa, un comentario humorístico, sobre caracteres o debilidades humanas, para, a renglón seguido, quitar hierro a sus apreciaciones, haciendo gracia de su diplomacia, heredada tal vez de los Azara, que figuran también entre sus antepasados ( no sabemos si tiene, además “antepasotas”). El autor de este libro es un pensador agudo, que con un golpe de vista profundiza en las interioridades de las personas y de los hechos, y saca sus conclusiones, siempre acertadas, de manera sorprendente e imaginativa. Su carácter sentencioso le ha valido el que algunos amigos lo conozcamos como “el Séneca altoaragonés”.
Tiene la habilidad de hacer amable un tema escabroso y prestar aires intrascendentes o amenos a un asunto serio y atrabiliario. No se somete a normas, y su inspiración vuela libre, crítica pero serena, sin atenerse a convencionalismos.
Y a pesar de ese pasar de muchas cosas, o tal vez por ello mismo, se encuentra profundamente arraigado y se siente plenamente identificado con su tierra, se duele del abandono, se lamenta de la falta de imaginación que se pone en la solución de los problemas y situaciones. Su visión crítica de la tierra, no es, sin embargo, ni demagógica ni pesimista, es en todo momento constructiva y acude siempre a la recia personalidad aragonesa como antídoto a unos condicionamientos que nos siguen agobiando. Este libro, de fácil y directa lectura, a caballo entre lo intelectual y lo popular, obra de un poeta que escribe en prosa, es casi una parte, aunque, desde luego, muy significativa, de la compleja personalidad de su autor.
                                                                                                                       

martes, 10 de julio de 2012

El falcón palomero en Monflorite



El herrero de Monflorite, a nueve kilómetros de Huesca, cuando en una conversación con algún cliente, le daba la impresión de que le mentía, o cuando hablaba de política y su tertuliano le llevaba la contraria, le decía. “cállate que tendrás que vomitar las plumas”. No se refería a las plumas estilográficas de los políticos que continuamente están discutiendo por escrito (probablemente de dineros), sino a las plumas de las aves que ingerían los falcones, en el monte de su pueblo de Monflorite. Está claro que no se podía interpretar con precisión, ese vómito de plumas o pesetas, a las que muchos de esos hombres públicos, se habían tragado,  no sólo chupado. ¿ De donde sacaba y a donde se dirigía el herrero, con la acción de vomitar las plumas?. A algunos les debía parecer que era una  forma de refrán antiguo, que por sí mismo no se podía entender, pero observando la vida del herrero, quedaba clara la interpretación del “vómito de plumas”. Él vivía el ambiente de su pueblo y se miraba hacia la Iglesia y al viejo Palacio de los Duques de Villahermosa y en ellos contemplaba el vuelo de los vencejos o gaviones, parecidos a las golondrinas, pero que no pisan el suelo, sino que anidan en los elevados tejados de los citados edificios. Además, él que tenía su herrería, al lado del antiguo Palacio, veía los nidos de lechuzas y los de las palomas. En ocasiones observaba a los falcones o halcones, vomitar en medio de mil apuros, las plumas de las palomas que habían ingerido. Aquellos falcones volaban por el cielo con gran elegancia, pero pagaban el sacrificio que habían hecho sufrir  a las pacíficas palomas, con sus “vómitos desagradables” que les venían, después de habérselas comido.
Estos apuros que pasaban los falcones para  vomitar  los  despojos y las plumas de las palomas, los contemplaban los tractoristas cuando por el monte estaban labrando la tierra. A veces esos apuros se veían incrementados por los ataques que a los falcones les hacían los negros cuervos, para aprovecharse de la difícil situación de los mismos. Estos, a la vista de los tractoristas y de los cazadores, estaban devolviendo o vomitando las plumas, que habían tragado al devorar a las cándidas palomas o tórtolas. Estas aventuras de las aves de rapiña también les ocurren en Méjico, donde muchos cazadores ven complicada  por la devolución de las plumas, la colocación de las capuchas a sus domésticas aves, aprovechadas por ellos para convertirlas en sus colaboradoras en la caza.
Gracias al herrero de Monflorite, hemos visto como los falcones las pasaban a ratos, moradas por la penitencia, que tenían que sufrir, como castigo por su sacrificio de las palomas, pero el pueblo mejoró su situación en el trabajo y en el nivel de vida. Y ahora, con la llegada de la crisis, el herrero me ha hecho meditar sobre lo mal que lo están pasando algunos españoles y sobre lo mal que, si no se arreglan los problemas de los Bancos, lo vamos a pasar la mayoría. Aquí, en España, algunos todavía lo pasan bien, otros pasan hambre y muchos jóvenes que han estudiado carreras, como la de Física o Medicina,  están  preparando su emigración al extranjero o ya la han hecho, como un Físico de Huesca, que con su esposa,  ya se encuentran en Sud Africa.
En España había llegado el pueblo a alcanzar un nivel de vida de cierta comodidad, pues ya no comían aquellas “farinetas” que preparaban en los hogares de los pueblos con harina de panizo, como llamaban al maíz. También consumían pichones de paloma, que ahora llenan a veces las calles de las ciudades y las desprecian, llegando a eliminarlas. Tendremos que mirar a  Africa del Sur, para ver como viven los sufridos habitantes de aquellas tierras, que fueron en otro tiempo colonizadas por los holandeses y por los ingleses. Ahora siguen sus descendientes fomentando la industria, pues allá trabajan todos,  los blancos y los morenos; éstos cobran unos doscientos euros al mes, pero producen un sinnúmero de Toyotas y de B.M. W y los ingleses y holandeses lo pasan mejor. Vive el pueblo de color en casas pequeñísimas, pero van acelerando su economía, cuando en sus países vecinos, como en Mozanbique, que dejaron los portugueses libre, lo están pasando muy mal. Los portugueses, fueron los que dominaron a los mozambiqueños y ahora están “devolviendo las plumas” de su vivir con lo que los otros producían. Pero en  Africa del sur,  fueron los ingleses y los holandeses los que la conquistaron, pero siguen sin “devolver plumas”, porque tienen el dominio de casi todo. Serveto, ciudad surafricana, tiene aproximadamente veinte kilómetros de larga, por otros tantos de ancha. He dicho que sus casas son muy pequeñas y me he callado de su alimentación, que explica como pueden vivir, comer y trabajar, haciendo que el País, esté prosperando; esa alimentación se basa en las “farinetas”, preparadas con harina de maíz. En España ya no se comen farinetas, pero me acuerdo de aquellos años en que todo el mundo las comía. ¿Qué pasará en Sud Africa, cuando en los alrededores de la ciudad de Soweto, donde viven multitudes de esos  inmigrantes ilegales, en casuchas miserables construídas  con hoja de lata?.   No se sabe lo que allí puede pasar, pero en España, como la producción de maíz está aumentando, yo creo que la vuelta al consumo de “farinetas”, se va adivinando, no se sabe si voluntaria u obligada.

martes, 3 de julio de 2012

La crisis vista desde Nocito

Danzantes Almolda

San Urbez (Nocito)

Ayer, día 24 de Junio de 2012, se celebró en Nocito, la Romería, que todos los años se convoca en recuerdo de la vida del  Pastor San Úrbez. En lejanísimos tiempos,  antes de la llegada a nuestra península, de los Arabes o Moros en el año 711, vivió en la Montaña del Alto Aragón y en la Cueva de San Martín de la Valdonsera, donde se ilustró con conocimientos evangélicos, se hizo monje y dicen que fue ordenado sacerdote. En este Monasterio de rocas primitivas, siguiendo la doctrina de Cristo, se estableció hace ya siglos, un asilo,  donde acogían a las viudas de los pueblos, entre otros los del Somontano, como el desaparecido Quinto. En el pueblo de Ola, en el Somontano, estuvo sirviendo de pastor de ovejas, después de inmigrar en nuestra tierra, procedente de Burdeos, es decir del Suroeste  de Francia. En Ola tenían una imagen de San Úrbez, que quemaron para la Guerra Civil y me han enseñado,  en casa Otal de Ola, una losa de piedra arenisca, donde dormía. Además San Urbez, protector de las lluvias y de las fuentes, abrió una en el monte, lanzando su vara pastoril, que se clavó en el suelo y comenzó a manar agua. Fray Roque Alberto Faci escribió el libro de “Aragón Reino de Cristo y Dote de María Santísima” en 1750,  que habla de la vida y milagros de San Urbez. Dice  que   murió al parecer en Nocito, el año de ochocientos y dos, a los cien años de edad y fue   enterrado en “la Santa Casa de San Úrbez” o Santa Iglesia del mismo, donde fue venerado y todavía lo es, durante siglos. Además conservan en Nocito, la iglesia  de San Román. ”Está el Santo Cuerpo envuelto en unas Olandas  (sábanas); porque en los tiempos antiguos era obligación de la Villa o Lugar, que venía  a la veneración, traer una como Mortaja nueva….Quiere y gusta mucho el Santo, de estar envuelto en aquellas Olandas, sin ser visto de alguno; pues en la veneración que se expone,  sólo se descubre una rodilla, que adoran los pueblos muy devotos”. Durante setecientos años estuvieron acompañando  a San Urbez en su Arca o Urna sepulcral, los cuerpos de los Santos Justo y Pastor. Después de pasar setecientos años de mutua compañía entre San Úrbez y los Santos Justo y Pastor, por los años de 1499, se fundó la Iglesia Magistral  de estos santos Niños en Alcalá de Henares y pidieron, les entregaran sus restos. El Valle de Nocito se negó y entonces el poder humano, se sirvió de unos ermitaños, para, con la excusa de servir aceite para la lámpara del Santo y arrebatar las reliquias de San Justo y de San Pastor. Durante una noche  sacaron las reliquias de estos Santos Niños pero un sacerdote de Nocito a saber Lorenzo Vetito y los vecinos del Valle, siguieron a los sacrílegos ladrones y “los alcanzaron en el –castillo de Santolaria la Mayor…:  el Gobernador de aquel Castillo salió con su gente armada  a reconocer que gente era y llegaron a tiempo,  puesto que los de Nocito iban a despeñar a los Ladrones: Valiéronse el Gobernador y soldados de sus Ballestas, ( que aún se usaban) para detener a los de Nocito;  pero San Urbez y los Santos Niños defendieron a los de Nocito, pues se rompieron todas las cuerdas de las Ballestas, y no les pudieron tirar”. Sus reliquias siguen en la Capilla de San Pedro el Viejo de Huesca, donde van a venerar a San Úrbez, los miembros de su “Cofradía”.

San Úrbez vino de Francia por las duras sendas que el Pirineo ha ofrecido para pasar a España o para estar separados de ella, que no se consiguió, porque siempre convivieron los hijos de los Pirineos, lo mismo los del Norte que los del Sur. Luego los amantes de San Úrbez de Nocito, fueron por Santolaria para recuperar las reliquias de los Santos Justo y Pastor. Han pasado muchos siglos para comunicarse España con Francia y la difícil crisis de comunicación entre ambas naciones, sigue, pues aunque se construyó el ferrocarril de Canfranc, se derrumbó hace unos años. Estamos en el Mercado Común y ¡qué San Úrbez nos ampare, para que se construya el Tercer Paso de los Pirineos, en Aragón!. ¡Qué el santo pirenáico nos ayude a superar esta eterna crisis!. San Úrbez pasó los Pirineos y la Sierra de Guara, pero a pesar de su figura en Aragón, no se ha asfaltado su carretera hasta hace escasos días. Quizá ese aislamiento del mundo, aumente la espiritualidad del Santuario de San Úrbez en Nocito y hace renovar entre la escasa población aragonesa un deseo de renovar la casi eterna crisis material de la tierra, que se ha defendido de las sequías, pero que además, como Costa, con el agua de la nieve, está tratando de evitar la continua despoblación del Serrablo y de todos los pueblos del Alto Aragón. Todavía quedan romeros o peregrinos que suben por los Pirineos, por el Serrablo y por la Sierra de Guara y al ver aquellas ruinas en su soledad, se les despierta  como un nostálgico patriotismo, que es posible estimule un hacer por renovar esas tierras. Por ejemplo trazando el Ferrocarril Central a Francia por los Pirineos y reviviendo la vida de los pueblos del Serrablo, donde, en otros tiempos las cabras hacían que los serrableses pudieran vivir. Aquellas cabras, como me contaba el viejo en años, pero de una inteligencia superior, a saber Alfonso Buil Aniés,  de San Román de Morrano, fueron hechas desaparecer, hasta dejar zonas en el Serrablo, por las que no se puede ni pasar, ya que los restos vegetales, lo invaden todo.

¿Qué bien reposaba el Santo en su urna sepulcral, entre aquellas sábanas u olandas”. Pero llegó el año 1936, en que durante la Guerra Civil, abrasaron aquella tumba, donde sólo se descubría “una rodilla, que adoraban los pueblos muy devotos”. En esta crisis la sufrido la materia porque los devotos de San Úrbez, han respetado la sacralidad de un ambiente religioso sagrado, porque a pesar de ser quemados sus restos en la Guerra Civil de 1936, sus devotos y vecinos, lo siguieron venerando y permanecieron adaptados al patronazgo del Santo de las aguas de la lluvia. Esta lluvia que siempre ha hecho que se criaran los cultivos en las tierras del Valle del Serrablo, de la Sierra de Guara, de otras zonas de los Pirineos, de la Comarca del Somontano, como el pueblo de Ola y la Plana de Huesca. “En esta Ermita del Santo, muy venerada, no sólo del Valle de Nocito, que posee tan singular Tesoro, sino también de los Pueblos cercanos y en veneraciones, que suelen hacerse en tiempos de esterilidad, se han visto veinticinco Lugares juntos, como sucedió en el año de 1621, logrando el beneficio de la lluvia, con grande consuelo para los devotos”. San Úrbez ha sido venerado por los campesinos para solucionar las crisis de sequía que siempre se presentan en el Alto Aragón. El año 1621, los habitantes de veinticinco pueblos lograron en Nocito el beneficio de la lluvia y hace unos años, en los que José María Javierre ejercía de Párroco en Angüés, con una gran asistencia del Somontano y del Valle del Guarga,  pronunció el hace poco difunto José María un sermón, que hizo llorar a todas las mujeres asistentes a la Romería y a casi todos los hombres. Pero no sólo lloraron ellos, sino que la cima de la Sierra de Guara, se puso también a llorar agua de lluvia, que impidió el regreso de los romeros a sus pueblos, en ese día.  El pueblo quedó satisfecho por la interrupción de la crisis producida por otra enorme sequía, pero ha seguido aplastando diversas crisis a este pueblo de la población del Valle de Nocito, del Serrablo y de todo Aragón.

Según la Bula  del Papa Paulo III, con fecha de 1535,  “Es Patrón de la Santa Casa de San Urbez, el Real Colegio Mayor de San-Tiago Apóstol de la Ciudad, y Universidad de Huesca”. En aquellos tiempos San Úrbez unía más a la Cultura del  pueblo con la Universidad de Huesca. 

Está Nocito en un ambiente religioso sagrado, al mismo tiempo que patriótico. Pequeña Patria es esta de Aragón, limitada a parte de la Provincia de Huesca, que tiene una historia noble, pues los romanos ya dejaron en Nocito unas figuras pétreas y después, con la llegada de los Moros, una crisis de siglos ocupó su territorio. Es este patriotismo aragonés, no de separación de España, sino de su unión de ésta con Europa, pues su población siempre ha convivido, como nos enseña la vida de San Úrbez.

En Nocito se respira un ambiente sagrado para el espíritu, pero en el aspecto material, todo su Valle y el del Serrablo, están, no en decadencia sino casi desaparecidos. Pero cuando suben por esa zona los romeros y los turistas, al contemplar las ruinas de aquellas iglesias, casas-palacio y viviendas de aquellos montañeses, les crecen en sus mentes ardientes deseos de que aquella comarca pirenáica, resucite, y se lo piden a San Úrbez y debido a la crisis general, no pueden resucitar su vida material. Se despierta un patriotismo,  apoyado en la figura de  San Úrbez, y se entusiasman con su historia,  pero como son tan escasos  los medios, materiales, se va prolongando la crisis de Nocito y de su comarca, de Aragón y de España.

Yo,  durante unos siete años fui Veterinario del partido de Alcalá del Obispo, al que está agregado el pueblo de Ola y además  Nocito  pertenecía al Partido de Alcalá. En mi casa de Siétamo estuvo varios años el hijo de Nocito, Segundo Trallero,  pacentando sus ovejas; este Segundo   pertenece al clan de los Tralleros. Le tiene una gran devoción a San Úrbez, pues le hizo una curación supuestamente milagrosa a un niño, al que él mismo, por mala suerte, había atropellado. Yo, por un camino de tierra, subía pasando por Arguis y torciendo más arriba a la derecha, pasaba por el derrumbado pantano de Belsué e iba a vacunar los perros contra la rabia. Me encontraba con el Alcalde de Nocito, llamado Antonio  y amo de casa Lardiés. Era soltero y vivía con sus dos hermanas,  llamadas Martina y Victoria, que también eran solteras, como su hermano. Vivían alegres en medio de la Naturaleza y al verme se  alegraban y acudían a conversar conmigo. Eran felices, viviendo en plena Naturaleza y se distraían, con el parto de las ovejas, trayendo  a su casa,  algún pequeño cordero, recién parido. Hoy ya viven en Huesca otros hijos de Nocito, muy relacionados con San Úrbez, a los que me encuentro muchas veces, por ejemplo a Úrbez Nasarre que fue santero de la Iglesia de del Santo y que su hija guarda algún papel antiguo con oraciones al santo. Todos los años se celebra la Romería a San Úrbez, el último Domingo de Junio y este año de 2012, se celebró unos días anteriores.

  El pueblo aragonés no se  puede olvidar de San Úrbez, a pesar de la crisis cruel y maldita de la quema de su cuerpo y de las sábanas u olandas, que lo ocultaban dejando ver tan sólo una de sus rodillas,  que acudían a besar con gran devoción y amor sus devotos. Aquel sacrilegio se hizo porque los incendiarios,  para cometer tan bárbara acción, se emborracharon. Ahora está su sepultura preparada con gran devoción y no pueden dejar de acudir a transmitirle su devoción y su cariño.

Estaba la Iglesia llena de romeros, recordando la rogativa celebrada en 1621, con asistentes de veinticinco pueblos, rogativas que casi cada año se repetían, como la que tuvo lugar en tiempos del sacerdote y gran escritor, Don José María Javierre,  con el cual, antes de la Guerra Civil fuimos a la Escuela de Siétamo, mi hermano Manolo y yo, acompañados también por el que llegó a ser Cardenal Javierre. Segundo Nasarre me recordó que por los años de mil novecientos cuarenta y tres, José María  derramaba un carisma, que demostró en el sermón, que pronunció en la Rogativa a San Úrbez, para pedir la lluvia. Reinaba tal “sequero”, que no podían abrevar los ganados de ovejas, ni siquiera las caballerías”. Un amigo mío, llamado José Bara Escartín, que ha acudido, durante su vida, a todas las rogativas que se han celebrado en la Iglesia de San Úrbez, me confirmó el carisma de José María Javierre. En un artículo mío digo que mi amigo Sagundo Nasarre “no puede olvidar el sermón que escuchó, pues hizo llorar a todas las mujeres asistentes a la misa y muchos de los hombres. Empezó a llover cuando volvía la procesión y estaba entrando en la iglesia. Cuando Javierre predicaba, ya lloraba todo el ambiente de la Sierra con una lluvia espesa, que coincidía con el brotar de las lágrimas de los ojos de los fieles. “As boiretas llovederas” aparecieron por la punta de Guara y empezó a llover de tal forma, que muchos tuvieron que quedarse a dormir en Nocito. Unos se tuvieron que refugiar en los pajares, otros en las cuadras; en las casas  y en el Santuario durmieron muchos” Hubo que preparar cena para la multitud de romeros que habían llegado, como el Señor, les proporciona alimentos a las aves del cielo.

Así como hace unos cincuenta años predicó en San Úrbez, Don José María Javierre, en 2012, predicó el Salesiano Padre  Jesús Ros. ¿Qué tiene ese Santo, que cuando llegan sus romeros,  les conmueve los corazones?. El Padre Jesús Ros, expone a los romeros las palabras del Evangelio de San Mateo que dicen:” No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué  vais a comer o a beber,  ni por el cuerpo, pensando  con qué os vais a vestir”. “¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo que el vestido?”. Esta frase evangélica se cumplió cuando José María Javierre, predicó en la Iglesia de San Úrbez de Nocito, porque la abundancia del agua caída, hacía temer que los romeros no pudieran cenar ni acogerse a un cubierto para pasar la noche. Pero el Señor, conmovió los corazones con la fe, que nos muestra San Mateo, con el pensamiento de qué los pájaros habían de comer, y los  hijos de Nocito, les proporcionaron alimentos y refugio contra el agua, incluso en sus propias casas. Repasando el  Evangelio de San Mateo, vemos como apoya el comportamiento de los de Nocito, cuando dice:” Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan ni almacenan y,  sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?. Al día siguiente, estaban cosechando los cereales en Siétamo y encontré un pequeño montón de cebada, que las hormigas, habían acumulado al lado de un agujero en el pavimento, para guardar alimento para cuando llegue el invierno. Este encuentro me hizo reflexionar sobre las palabras del Evangelio,  cuando dicen: ”No andéis agobiados, pensando  qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir……Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia, lo demás se os dará por añadidura”.Después de la misa ,con su grandioso sermón y de la procesión, se reunieron para comer los Discípulos de San Úrbez, a saber Ricardo Gonzáles, Oscar Ballarín, mi hijo Ignacio Almudévar, Alfredo Ortas y Víctor Nasarre, hijo del gran devoto San Úrbez, con otros compañeros,  amigos, paisanos y parientes. Era emocionante la conversación que todos llevaban sobre “los pájaros, que ni siembran, ni siegan …y sin embargo vuestro Padre celestial los alimenta”. Este año de 2012, estaban presentes en la comida ciudadanos del pueblo zaragozano de La Almolda. A esa Spor la parte Norte,  la llaman la Sierra de Alcubierre y por la parte Sur la Sierra de La Almolda. ¡Cómo se notan los orígenes de Aragón ,después de la imvasióm de los moros!. Al Norte de Nocito se encuentra Yebra de Basa, con su patrona Santa Orosia, cuyo culto se conserva en Jaca y en Yebra de Basa y en sus procesiones se usa los instrumentos musicales o psalmodios, en que se sopla y se guardan ritmos con palotes.

Pero en el Sur, en La Almolda hacen sonar las gaitas aragonesas marcando el ritmo del baile antiguo,  que acompañan con palotes. SE bajaron muchos montañeses a la Tierra Baja y conservan las costumbres de la Montaña, con San Úrbez como patrono, acompañado por una antiquísima santa del siglo primero de Jesucristo, llamada Santa Quiteria.

¿Cómo aparecen en Nocito a venerar a San Úrbez unos cuantos danzaires de la Pastorada de La Almolda, provincia de Zaragoza?. El carácter del dance es ,sin ninguna duda de carácter religioso, puesto que no se podía danzar fuera de un espacio religioso, como una ermita o una iglesia parroquial y no se podía danzarlos fuera de la época en que se celebraba la  Fiesta de algún Santo Patrono. ¿Por qué causa estaban en Nocito, este Domingo del mes de Julio de 2012, aquellos hijos de La Almolda, sino era  para danzarle  a San Úrbez, que con Santa Quiteria es Patrono de su pueblo?. Llevaban en sus mentes y en sus corazones aquellas antiquísimas costumbres de darle a su dance un carácter religioso. Los moros invadieron España unos doce años, poco más o menos, después de la llegada de San Úrbez a la Montaña. Los dances eran “Pastoradas” en la que estaban el Mayoral o Mairal y el Rebadán o “Repatán”. A veces se daban cuenta de la llegada de los moros, para impedir los dances y para apoderarse de los ganados de los cristianos y entonces el Mayoral se convertía en General y los pastores en soldados. Los palos con las espadas para marcar su ritmo de danzantes, los bajaron hace siglos de Nocito y                                          todavía los palos son de “lenara”, que tienen que ir a buscar a la Montaña. En todos los pueblos de Los Monegros hay danzantes, como en Sariñena ,Robres, Alcubierre  y otros más. En Nocito renovaron la Historia de Aragón y a los Discípulos de San Ùrbez les recordaron que tendrán que ir a Los Monegros a respirar la labor del Santo de las aguas, que en esta tierra monegrina tanto escasea. En las crisis actuales, San Úrbez puede ser nuestro General, los pastores Mayorales o Mairales y los hijos de Nocito , sus cofrades,romeros y Discípulos de San Úrbez, los soldados , que han de mirar para que se construya la Autovía desde España a Francia por los Pirineos Aragoneses.

Era aquel un ambiente en que Segundo Nasarre, lleno de fe y de entusiasmo contaba como atropelló a un niño, que parecía que tenía que morir, pero él y su mujer rezaron por él y subieron descalzos a la tumba de San Úrbez, para pedir por su curación. Parecía mentira,  pero aquel niño recuperó toda su salud y Segundo tiene plena confianza en el Santo Patrón de Nocito.

Pero la crisis no sólo de Nocito, sino de toda España, es enorme y si llevamos siglos sufriendo las sequías, las invasiones, la desaparición de la Universidad Oscense, la falta de carretera  entre Huesca y Nocito, el tiempo que se ha tardado en instalar la luz y el teléfono  en Nocito, sólo nos queda,  que tratar de renovar la fe en San Úrbez, como la han renovado sus Romeros y acordarnos de que ese Santo era , además de pastor, virgen , confesor, ermitaño , monje, sacerdote, apostólico, varón de nuestras montañas de Aragón y abogado , patrón de nuestras necesidades de agua, para que se convierta en patrono de la Autovía  a Francia desde Aragón. Dice el Evangelio: ”No podéis servir a Dios y al dinero”, pero nuestros gobernantes no servían al Señor ni al dinero, sino que este, se lo aprovechaban. Cuando se entró en el  Mercado Común, en el año 2000, nos costaba un café, cien pesetas para pasar a cobrarse un euro,  es decir 166 y pico. Si los gobernantes hubieran sido inteligentes, no hubieran entrado en el Mercado Común, sin concretar el valor de la moneda, que hubiera permitido mantener en equilibrio entre el precio de la importación y de la exportación. Para hacer esa comparación de precios hubiera habido necesidad de tener en cuenta el valor de la peseta y el valor del franco y de la moneda alemana. No se  entró con gran optimismo, tomando café y comprando las mercancías con alegría.

Dijo Jesús a sus discípulos: ”Nadie puede estar al servicio  de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro…. No podéis servir  a Dios y al dinero”. Aquí no se hacía caso de Dios y al dinero se le deseaba poseerlo y gastarlo inútilmente. Así han llegado las crisis que están apurando a los españoles. En el mismo Evangelio pone: ”buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura”.

San Úrbez inspira sentimientos religiosos y un patriotismo aragonés, que busca el progreso de España. Debían gobernar hombres honrados e inteligentes para que España pudiera crear la Autovía a Francia por el Pirineo aragonés.

No hay que perder la esperanza, porque la devoción a San Úrbez, va creciendo.




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