lunes, 29 de abril de 2013

A Esperancita y a Pepita




Al oír la pronunciación de estos dos agradables nombres, no piensan los vecinos de Siétamo en viejas costumbres, sino en la belleza de las mujeres, pero al decirles que se trata de Esperancita Benedé y de Pepita de Casa Sipán, se siente uno invadido por la imagen de lo guapas que han sido y por la belleza y la bondad que todavía ambas conservan. Pero no es sólo ese recuerdo, sino el de las antiguas costumbres que practicaban en Siétamo en tiempos pasados, que consistían unas en canciones en las fiestas y actos de solidaridad con los vecinos abandonados.

En Siétamo, cuando iban de romería a la Virgen de los Dolores de Monflorite, el Ayuntamiento daba a cada vecino, que allí acudía, un cuarto de kilo de carne y pocos son los que se acuerdan cuando les daban de comer a varios pobres, que no podían trabajar o por enfermedad o por tener una edad avanzada. Parece ser que esta costumbre se perdió, pero al volver de Monflorite a Siétamo, en la lonja de la iglesia se da a todos los que han acudido a la romería, un trozo de torta, que tal vez sea una manifestación del pan bendito, que se repartió hace ya muchos años.

Pero ahora hay que recordar a esas mujeres de Siétamo, que tienen el mérito de haber conservado tal costumbre. Como las he citado antes, se trata de Esperancita  Benedé  y de Pepita Sipán; uno se explica tal comportamiento, al verlas siempre sonrientes y con buen humor. Son dos mujeres que tienen el corazón sensible, como la Virgen Dolorosa de Monflorite, pero al mismo tiempo alegre como la Virgen de la Esperanza, que siempre ha mirado por los hijos de Siétamo y que ambas mujeres han imitado, dando el pan bendito y ahora la torta, porque ya han pasado aquellos años de escasez y al no necesitar el pan, les dan a sus vecinos un agradable trozo de torta, que se acompaña con un trago de buen vino.

¡Gracias mujeres, que habéis tenido un comportamiento de madres con los hijos de Siétamo!. Y ¡qué el Señor bendiga a Esperancita Benedé  y a Pepita de Casa Sipán ¡

¡Que queden estas palabras que he pronunciado en las mentes de todos los hijos de Siétamo, que aquí han estado presentes y que recuerden siempre a Pepita y a Esperancita, es decir a Esperancita y a Pepita, nacidas ambas en dos de las casas más antiguas y nobles de Siétamo!. Esperancita Benedé ya se marchó de esta fiestas amables y  caritativas, pero está allá arriba, desde donde se acrodará de nosotros, como nosotros nos acordamos de ella.

viernes, 19 de abril de 2013

El enterrador





Canta una antigua canción: “Era Simón en el pueblo, el único enterrador” y explica como llevaba a su hija a enterrar al cementerio, porque la  llevaba, acompañado por otros amigos, sobre uno de sus hombros, pero lo que más le dolía, era su corazón. Así, cantando lo manifestaba, cuando  dándose a conocer, decía : “Soy enterrador y vengo de enterrar mi corazón”.
En cierta ciudad, conocí a otro enterrador, con el que tengo una gran amistad. Cuando nos saludamos, aprecio que la piel que cubre sus manos, es  áspera y dura, en contraste con el cutis que cubre su rostro, que es alegre y en armonía con su sonrisa. Hablamos de diversos temas, pero no sólo de  difuntos, de los que  unos,  entierra en sus nichos y a otros en mausoleos, en tanto a otros los entierra en plena tierra o lanza al aire o a la tierra los polvos que han quedado de la incineración de sus cuerpos. Ya dicen los Miércoles de Ceniza cuando la imponen sobre nuestras cabezas: “acuérdate hombre de que eres polvo y en polvo te has de convertir”. Tarda muchos años la conversión del cuerpo en ceniza, pero el hombre moderno quiere adelantar los hechos e incinera a sus difuntos. Ahora nos damos más prisa en quitarnos de delante a los difuntos. Pero está claro que antes también  las hubo, como la que puso en práctica un enterrador, que conducía los caballos negros del Hospicio y que se llamaba Pascual Montenegro. Y así lo tengo escrito en mi libro “Retablo del Alto Aragón”: “ Así  como Simón en el pueblo era el único enterrador, Pascual fue en Huesca el último que condujo a los difuntos en un  coche de caballos mortuorio, como una carroza en la que se hacía el último viaje y no triunfal precisamente… Pascual iba revestido de negra librea con alamares dorados, que concordaba con su rostro moreno y taciturno. A su paso por los Porches, la gente se levantaba de sus butacas del  Flor  o del Universal y unos inclinaban reverentemente la cabeza y otros hacían devotamente la señal de la Cruz. Años antes el difunto era conducido a hombros hasta los Porches, donde se introducía en la carroza…allí se disolvía el duelo y los más allegados iban al cementerio”.
Los había que no respetaban ni la muerte. Como “Carrusco”, que en cierta ocasión, cuado iba a ser introducido el féretro en la carroza, arreó a los caballos, que se arrancaron veloces”. El malintencionado, engañó a los caballos, a los que Pascual Montenegro amaba profundamente, ya que cuado tomaba café, les hacía lamer el azúcar a la que él renunciaba.
Pero mi amigo el enterrador de manos ásperas y cutis fino, también amaba con locura a un nieto suyo, pero así como a los caballos se les perdió la elegancia de su paso y de su trote, a su nieto, “Lorenzín”,  una enfermedad, le hizo perder su salud. A los caballos de Pascual Montenegro les gustaba el azúcar y al nieto de mi amigo le gustaban los pájaros. Por eso su abuelo, al darse la fecha en que el niño hubiera cumplido cuatro años, fue al cementerio  y le llevó un pájaro de colores, que compró en una juguetería. Al llegar la comitiva familiar al frente del nicho y mostrarle el pajarico, otro pajarico se puso a cantar sobre una rama próxima. Mi amigo, el de las manos duras, sintió reblandecerse su corazón al escuchar cantar al verderol y de sus ojos salieron lágrimas de felicidad.

martes, 16 de abril de 2013

¿Hay democracia en los Bancos y en la vida de los hombres?





He entrado en un Banco y en tanto hablaba con su director, en un despacho  lateral, ha penetrado un hombre, que ha comenzado  a emitir gritos, manifestado a los empleados, un gran  descontento,  por alguna operación bancaria, que le había dado mal resultado. El Director  salió rápidamente del despacho, dejándome solo. Pero  al dejar un tanto abierta la puerta, he escuchado las frases violentas de aquel hombre, que se sentía maltratado por los que, para él, eran simplemente capitalistas. Yo creo que los empleados de la oficina bancaria, no eran capitalistas, sino servidores de la “confianza que debía existir entre los Banqueros y los Clientes”. Pero aquel hombre, levantaba su voz y además de llamar “hijos de p…” a los empleados, llegó a amenazarlos de muerte. Yo me sentía sólo, sin poder hablar con el Director y decidí marcharme. Al salir estaban en la acera el hombre enojado, hablando con algunos policías, a los que ya habían llamado, pero yo me marché.

¿De qué operación, buscaba la justicia ese hombre, que para mí no era malo, sino como tantos otros, que van a negociar  con los bancos y no saben, qué  es lo que va resultar de ello?.  El trato con los Bancos debe estar regido por la CONFIANZA  MUTUA, entre los mismos y los clientes.  Pero parece que más que la Confianza, lo que rige el trato en los Bancos, es muchas veces,  el interés económico, y en el cliente, en muchas ocasiones, también. Pero muchas veces es el cliente el que pierde el dinero que ganaba con su trabajo, al llegar el paro y el piso que había comprado con una hipoteca. Hay muchas circunstancias que impiden que la confianza entre los Bancos y los Clientes, sea real, como ocurre en muchas   operaciones, como las hipotecas.

¿Cómo no advirtieron muchos Bancos a sus clientes, cuando iban a pedirles créditos para hipotecarse,  del futuro que iba a llegar con prontitud, por ejemplo,  el paro múltiple?.  En las relaciones entre los Bancos y los clientes,  es la confianza la que debe predominar,  pero,  como he dicho, la mayoría de las veces lo que rige esas relaciones es, casi siempre, el interés económico, la ambición, y a veces la avaricia. Pero no sólo se hizo necesario que intervinieran los Bancos, en la concesión de los préstamos, a gentes que con ellos, iban a multiplicar sus dificultades económicas; hubiera sido necesario que la Política, hubiera tomado medidas contra, la enorme crisis que se iba a producir. Pero no fue la democracia teórica la que se rigió por  la CONFIANZA MUTUA (confianza necesaria no sólo entre los banqueros y los clientes, sino entre  los gobiernos y los votantes democráticos), sino  el interés económico, otras veces la ambición y en otros casos la avaricia.

A la Política le interesaba que se realizasen muchas hipotecas, porque así el Estado, los Ayuntamientos y comunidades, desde una licencia de obras  hasta situaciones de trasmisiones patrimoniales, recaudaban dinero. ¿Qué confianza debe la Política a los ciudadanos para que  consigan vivir en un piso propio?.   Esa desconfianza, inyectada en la confianza verdadera, ha hecho que aumentaran los ricos, que inyectaron desconfianza en la verdadera confianza, pero ha multiplicado  el número de pobres en la Sociedad, cuando la propaganda habla  tanto de la igualdad entre los hombres. En esta “efervescencia económica” o burbuja,  como se la llama vulgarmente, además de los Bancos, que ganaban el dinero automáticamente, llegaron los oportunistas, que pensaban ganar dinero de las hipotecas obtenidas. Pero a algunos de los que “soñaban felicidades económicas”, se han  convertido  luego en “indignados” por fracasar en los pagos,  a los que se habían comprometido. Esto les ocurrió a muchos por no haber tomado precauciones, contra las dificultades de  llegar a pagar, como por ejemplo el “Paro”.

¿Quién fue causante del paro?.  La Política ha de explorar  la evolución de la economía en  la Sociedad, y ha de avisar de los posibles cambios  que se den en ella. Esos cambios,  debían haber inspirado a la Política y a los  Bancos, para no liberar  la concesión de  créditos de una forma loca. El hecho de que la política no estableciese normas,  que hiciesen que  “la marcha hacia   la prosperidad que daban los préstamos”, no se convirtiese en una crisis económica,  ha traído la pobreza a muchas familias y  hace a los políticos un tanto responsables de la situación de los que ahora sufren la pérdida de sus viviendas y dineros.

Una democracia debe sostener la confianza de los clientes de los Bancos y no echar por tierra unos tratados,  que prestaron los créditos con excesiva facilidad. Los políticos dieron facilidad a la creación de la Crisis, y ahora tienen que buscar su solución, sin hacer culpables con la expulsión de las viviendas,  a los que por su confianza en los Bancos, se empeñaron.

Leyendo el periódico el día ocho de Abril de esta año de 2013, el periodista Gabriel Albiac, escribe:”¿ Por qué no hacen públicos los Bancos-y sobre todo , las Cajas- el importe de los créditos impagados por los partidos durante tres décadas?.  Y sigue preguntando: “¿por qué debe el ciudadano privado financiar con sus impuestos a todos los partidos?

¡Con qué entusiasmo se acogió en España la creación de las Comunidades Autónomas!.  Y ahora,  nos damos cuenta  que en ellas, debemos  reduplicar el pago  al Estado, del mismo pago a las Comunidades Autónomas.

A las Autonomías  Euzkadi y de Cataluña,  se les ha fortalecido como puntos de comunicación con Francia y en esas regiones se hace alarde de independencia, en tanto que en Aragón, que desde Carlomagno y del Bearn, que colaboró en la reconquista de Aragón y de Valencia, se deja abandonado el paso por Canfranc.

Yo , ante esta situación de ruina, me acuerdo del cierre del paso ferroviario con Europa de Aragón, mientras, que en todas las Regiones, dice Gabriel Albiac , que  ”Los partidos han hecho todo cuanto estaba en su mano para ser odiados”.

Aquella entrada en el Banco, me ha inspirado un respeto a sus trabajadores y me ha dado pena la situación psicológica del que daba la culpa, a aquellos que se sacrifican en su labor.

viernes, 12 de abril de 2013

Alquézar, pueblo en el que se abrazan la rusticidad y el arte





Jose Maria Cabrero

Son todos sus alrededores de una belleza admirable, porque Alquezar se sitúa en la parte baja del cañón del río Vero, que ofrece un paisaje impresionante para todos los que aman la Naturaleza. Y  en este pueblo se abrazan la riqueza arquitectónica con los paisajes naturales, en los que se dejan envolver por el agua del río Vero; los que descienden entre esas aguas del citado cañón, al llegar a Alquézar,  mirando su silueta, recuerdan la historia legendaria del Medioevo. Con estas bellezas,  no han podido menos que declararlo Conjunto Histórico Artístico. Cuando uno llega al Portalón Gótico, por el que se penetra en Alquézar  y camina lentamente, se ve lleno de satisfacción, contemplando las casas, algunas con galerías de arcos de ladrillo, con paredes unas de los mismos  ladrillos con que han colgado en el paisaje las galerías,  en tanto que otras fueron levantadas con piedras de sillería y sobre su corona  esculpieron  en piedra, unos escudos medievales. Una vez alcanzado el aparcamiento elevado,  realizado hace no muchos años, y aparcados sus coches, se ponen los visitantes, a pasar por calles y callejones, por galerías de arcos, por pasos de arriba abajo o de abajo arriba, se llega a la Plaza Vieja, en que se conservan rincones de nuestros antepasados, como el que adorna una pequeña iglesia.  Hemos bajado desde el elevado aparcamiento que abrieron en la parte alta, desde el que se va bajando  hasta la citada Plaza Vieja, donde se encuentran rincones de arquitectura tradicional. En esta parte baja se encuentra el frontón, que recuerda la afición que siempre han tenido en el Alto Aragón al juego de pelota, que parece ya acabado. ¡Qué tristeza causa en mi interior el pensar en otras cosas que también están siendo olvidadas por los altoaragoneses!.  Pero en cambio se ha prosperado en cultivar el turismo y se han hecho aparcamientos nuevos y se ha cuidado la urbanización. En cuanto al arte, arriba,  en el Roquedo  exhibe una maravillosa vista de la Colegiata, al lado de lo que queda del Castillo, en el que en la Edad Media, tanto lucharon los cristianos con los moros. El nombre de Alquézar  viene del árabe Alcázar, que intervino tantas veces en las luchas de  los siglos IX y X. Impresiona contemplar su asentamiento, sobre el mismo borde de la roca quebrada, cómo la Colegiata que vigila  el espíritu de aquel pueblo, en que antes de conquistado a los moros, era vigilado por la Torre del Castillo o Alcázar. Fue edificado por los moros ese Castillo  y le pusieron el nombre de Al-Qars.  Al ver los restos de esa fortaleza, uno recuerda las terribles luchas que tuvieron lugar en los siglos IX y X. En los primeros años del siglo IX fue dicha fortaleza construida por Jalaf  ibn Rasid. Más tarde, en el año de 1065 fue el Rey Sancho Ramírez el que conquistó ese Castillo o Alcázar y siguió usando dicha fortaleza, hasta que fueron reconquistadas las tierras más al Sur, como las de Barbastro,  que se encuentra a veinte kilómetros de Alquézar. El Rey Sancho Ramírez construyó al lado de la fortaleza,  un templo románico del que sólo quedan el atrio, donde se pueden admirar capiteles románicos, que son de una rusticidad enorme y que muestran  un encanto sencillo, con las ropas de las figuras humanas y  con sus peinados antiquísimos. En tal  monumento,  en el capitel de la creación de Adán, se exhibe de un modo sencillo, el Misterio de la Santísima Trinidad, representando al Señor Todopoderoso con tres cabezas, tratando de hacer comprensible, el citado Misterio de la Santísima Trinidad. No se encuentra por el mundo tal forma de representar dicho Misterio. Sin embargo Alquézar,  da una prueba más de su arte, su teología y su posición sobre el terreno roquero, al lado del cañón del río Vero. Allí creó Sancho Ramírez un centro religioso, a saber la Real Iglesia de Santa María la Mayor, asistido por una comunidad de frailes. Los orígenes de este templo son románicos, como se demuestra con una parte del primitivo claustro, del que quedan unos seis capiteles, de gran ingenuidad, con figuras humanas, de las que he escrito estar peinadas con  peinados muy simples, llenas de encanto, así como sus vestiduras. El Cristo de Lecina del siglo XII encuentra alojamiento en una capilla, que se levantó en el siglo XVI. También se conserva un báculo de marfil.  Se encuentra entre los capiteles románicos,  uno de una originalidad, que no se ha encontrado en otras obras románicas, y del que ya he escrito que se trata del capitel en que se representa la creación de Adán, en que se pretende representar la figura de Dios, con un trío de cabezas, con lo que quiere dar la solución al Misterio de la Trinidad.

Toda la Historia, se ha trabajado en renovar obras, pues en el siglo XVI, construyeron la Colegiata de Santa María, dirigida por Juan de Segura, el mismo que creó la Seo de Barbastro. Se adornó aquel templo con maderas policromadas y doradas, que recuerdan el arte barroco. El retablo Mayor es obra de discípulos de Damián Forment. En su tiempo  se construyó un claustro gótico, en cuyos muros se pintaron variadas escenas, de la vida de Jesús, cuando todavía era un niño. A Alquezar se adjudicó el título  de Conjunto histórico –artístico en el año 1982, cuando sería justo  añadir que está rodeado de un conjunto Natural.

No sólo vivieron en Alquézar devotos cristianos, valientes guerreros, sino que también  convivían judíos e incluso gitanos, en los primeros años que llegaron a España. Una ilustre familia del pueblo de Aguas, pueblo cercano en el Somontano, que ya marchó hace muchos años a Zaragoza, venía de los judíos de Alquézar,  pero luego intentó adaptarse a la historia, obteniendo el escudo de Infanzón. Dicen que en Alquézar, en aquellos tiempos de la expulsión de los judíos, éstos convivían amigablemente con los gitanos, que también fueron perseguidos. En aquellos antiguos tiempos, había judíos en Alquézar,  para comerciar y los gitanos seguían  viajando por España.

Pero fue la religión cristiana la que se desarrolló en Alquézar, donde, además de la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor, se encuentra entrando en el pueblo a la derecha la Iglesia de San Miguel, donde se celebran, mayormente, los cultos religiosos. En el centro del pueblo se alza la Virgen de las Nieves. Además existen las ermitas de San Antón, del Pilar, la ermita dedicada al patrono de Alquezar, es  decir a San Hipólito. Al llegar al pueblo y subiendo  hacia la derecha,  en un alto se encuentra la ermita de San Gregorio. En la altura del castillo moro, se ven las dos santas del Somontano, cuyos cuerpos se echaron en un pozo en Huesca capital y cuyas reliquias  se encuentran en el Monasterio de Leyre, en Navarra. Están sus figuras en un muro sobre una puerta, que dicen era de la cárcel, donde estuvieron prisioneras, antes de su martirio. Encima del antiguo Mercado de Huesca, en una especie de ventana, se encuentran también las figuras en colores de ambas santas, pintadas y colocadas por mi sobrino Feliciano Llanas.

He escrito que cuando Alquézar  fue declarado Conjunto- Histórico Artístico, podían haber añadido que estaba rodeado por un conjunto Natural. Por ejemplo la Sierra de Guara, de paisajes encantadores. El río Vero guarda rincones, en los que pueden verse pinturas prehistóricas, como también se encuentran en diversas cuevas, cercanas a la Villa de Alquézar.

He nombrado a los distintos pobladores de Alquézar, como los moros, los cristianos, los judíos y los gitanos y el día de hoy, se encuentra gente de todos los lugares, de los que unos, hacen su vida comercial y otros veranean o se encuentra gozando del turismo.

Pero tengo que fijarme en el sacerdote José María Cabrero  Bastaras, natural de Siétamo, hijo del señor Mariano y de la señora Antonia, que además de José Mari tuvieron a Marianito, hoy el gran Mariano. Tienen su casa en la carreterra, pero a ella sólo acude Mariano, que ha sido administrativo durante muchos años, pero que es un hombre culto, que canta en los Coros de Huesca capital,  cuando aprendió a hacerlo en el coro de la iglesia de Siétamo, donde cantaban aquellos, como su padre Mariano y Lobateras, que conocían una música ,que recordaba a la gregoriana. Yo, en cierta ocasión, me puse a cantar, pero mi forma de hacerlo no le gustó a Mariano, que me echó una repulsa. El padre era el señor Mariano, hombre grueso de cuerpo y de espíritu, que miraba por todas partes el bien de los sietamenses.  Estuvo ayudándome a dirigir el Ayuntamiento,  cuando se pusieron el agua potable por las casas, la pavimentación, el alumbrado público y se arregló el edificio del Ayuntamiento Al mismo tiempo se hicieron obras semejantes en los pueblos a Arbaniés, Liesa y Castejón de Arbaniés. Pero la figura que siempre ha destacado por su personalidad, por su espíritu de trabajo y por su vocación apostólica ha sido la de Don José María Cabrero Bastaras, que estudió para ser sacerdote en Huesca y en Roma. Lleva unos treinta y cinco años de Párroco en Alquézar y no ha descuidado su labor apostólica en Alquézar y en los numerosos pueblos próximos  al Roquedo del Alcazar , con los restos de su castillo y de la Colegiata  de  Santa María.

Se ha introducido además,  en la labor apostólica, en la recuperación de las múltiples obras de Arte,  que se han realizado  a través de los siglos en  Alquézar.

Pero así como su padre se preocupó de las obras sociales en Siétamo y en los vecinos pueblos,  José María ha atendido  a los pueblos de Buera, Radiquero, Colungo, Azque,Lecina, Betoz, Arcusa,Eripol y otros. Precisamente este último Domingo de Pascua, estuvo mi hijo con sus compañeros exploradores de la Montaña altoaragonesa, en la Iglesia de la Virgen de la Tierra, en el pueblo de Barcabo y allí estaba don José María Cabrero celebrando la misa y presidiendo la procesión de los Ramos. ¡Cuánto quieren a su Parroco Don José María los habitantes de esas tierras!.

Hay que tener en cuenta que además de su trabajo en el medio de Alquézar, en Huesca trabajaba en  la Sede de la Diócesis.

Yo he estado en varias ocasiones en Alquézar, una de ellas porque mi esposa Felisa, quiso ir a ver a la buena madre de Jose María, doña Antonia Bastaras, viuda de Mariano Cabrero. Al morir éste, José María se llevó a su madre a Alquézar,  a vivir con él. Como la muerte es propia de todos los humanos, al fin se quedó solo en Alquézar, pero amado por todos los vecinos de esa Villa  y de sus pueblos. Me dijo mi hijo, que cuando iban por aquellos pueblos atendidos por José María al decir que había nacido en Siétamo,  en el mismo pueblo donde nació su párroco, todos lo querían invitar a “echar un bocado, acompañado por un buen trago de vino”. Mi esposa Felisa, hace ya muchos años quiso ir a ver a la madre de José María a Alquézar, recibiéndonos ella, porque su hijo estaba, como casi siempre, trabajando por Cristo en un pueblo. Sentimos Antonia y nosotros una gran alegría y nos despedimos de nuestra vida comunitaria, en Siétamo. Ella se sentía feliz con su hijo,  en Alquézar. Pero mi esposa soñaba con la belleza del  pueblo, la protección del Cristo  de Lecina y de la Real Virgen María, se fue con sus hijos a contemplar la procesión de Viernes Santo. Ultimamente, yo también acudí con un grupo de Hermanos de San Viator a venerar desde el Espíritu Santo a las santas Nunila y Alodia.

Ya pasaron los tiempos en que vivieron el señor Mariano y la señora Antonia, que sufrieron en la Guerra Civil, pero fueron felices y mi esposa, al cumplir  conmigo, las Bodas de Oro, lo llamó a Siétamo y celebró la misa en la Ermita del Viñedo y en la comida, en el restaurante bendijo la mesa y “a nosotros también”. Pero su presencia nos hizo felices hasta que nos vayamos de este mundo, porque al celebrar en la Ermita de la Sierra de Guara del Viñedo, nos acordamos de la cantidad de ermitas que él ha reparado,  en aquella prolongación de la misma Sierra de Guara. De la misma forma que Alquézar es un monumento de la Naturaleza y del arte, Don José María Cabrero, vive, después de haber estudiado en Roma, en plena Naturaleza  y canta jotas que emocionan los corazones, como aquellas con las que se despidió de nosotros en el pueblo de Siétamo. ¿Cómo ha podido realizar tanos estudios como en su carrera de Ciencias Biológicas y realizar tantos trabajos como el de la enseñanza en el Bachillerato, hasta que ha sido jubilado?. Parece imposible contemplar a un Licenciado, dando clases de Bachillerato, al mismo tiempo que estaba restaurando ermitas en su Parroquia?.

Es José María un hombre humilde, pero el salmo 110, me recuerda la grandeza de su sacerdocio, cuando dice:  “Tú eres sacerdote eterno, según el orden de Melquisedec”.

lunes, 8 de abril de 2013

EL ARBOL Y EL AGUA




Rorate coeli de super et nubes pluant justum. (De los salmos).

Que rueden las nubes por los cielos arrastradas por borrascas y ciclones y que descuelguen su lluvia benéfica sobre las sedientas tierras de Aragón, pues es ello justo y saludable.

 Dice el agua de la tierra, remedando al poeta:¡verde, que te quiero verde! y contradice de esta forma a las llamas destructoras cuyas lenguas de fuego gritan:¡negra, que te quiero negra!.

El hombre, ¡cómo goza! viendo verdes sus cultivos y fragosos sus  árboles. El campesino afirma desde siglos, ¡qué verde es el agua!. Este aserto parece un contrasentido, porque en la escuela nos dijeron que era el agua inodora, incolora e insípida. Pero cuando gruesas gotas comienzan a caer, la tierra desprende un agradable olor a búcaro, el color de las sedientas plantas que se tornaba pardo, verdea como la "mantis religiosa", al metamorfosearse cuando pasa de la paja al césped  y ¡qué agradable sabor el del rocío para el ruiseñor que lo toma de una flor, por la mañana!.

Que rueden los cielos allá arriba, en silencio casi siempre y con "ruido de ronca tempestad" en el verano. Que lluevan las nubes sobre el justo y sobre los niños que cantan: ¡qué llueva, qué llueva, la Virgen de la Cueva!.No parece que el salmo sea muy piadoso, cuando pide que llueva, sólo sobre el justo. No cae lluvia sobre los desiertos y sin  embargo no creo que sus escasos habitantes sean injustos. Tal vez lo fueran sus antepasados con respecto al  árbol que talaron e hizo posible que avanzaran las dunas arenosas.

Seamos amables con el  árbol que se alza en nuestros campos y plantemos nuevas vidas vegetales, que regaremos con el agua del pozo, de la fuente, de la acequia o del canal y esas umbrías piadosas nos tornarán copiosa el agua de las nubes, los frutos del otoño, sus sombras estivales y el calor de su leña en las veladas invernales.

Y tu te irás..."y yo me iré, y estaré sólo, sin hogar, sin  árbol verde, sin pozo blanco, sin cielo azul y plácido... y se quedarán los pájaros cantando".(J.R.J.).

El gato sobre los hombros de una joven

Paseando entre las ajardinadas balsas del Parque de Huesca, paisaje en el que se contemplan los cisnes negros, los patos grandes y pequeños,...