jueves, 26 de junio de 2014

Mi burra torda y las flores



Cuando con mi hermano Manolo, llegaba a Huesca desde Siétamo, subido en un carro traqueteante, la burra torda cambiaba el paso por el trote desde el puente del Isuela hasta la posada de Laviña; el animal iba al pienso sin pensar y yo pensaba, viendo a mi izquierda a Santo Domingo y a Santa Rosa al otro lado, que había entrado en un ambiente dominicano. Me acordaba del Rosario del mes de Octubre en que cantábamos: ”¡Viva María, viva el rosario, viva Santo Domingo que lo ha fundado! ; veía salir a las niñas de Santa Rosa, la dominica limeña que había nacido el día de San Lorenzo y una rosaleda de cuentas de rosario, hechas con pétalos de monjas de Santa Rosa, de niñas colegialas, de rosas místicas, de rosas del paraíso, de rosas de Abril, de rosas de bronce y de rosas de Belial, florecía en mi imaginación. Me parecía que iba a hablar con mi parienta la venerable Madre Berride, que participó en la fundación de Santa Rosa y estuvo enterrada, primero en la iglesia de Santo Domingo y luego en la de Santa Rosa y hoy yace en la capilla del Colegio.
Puedo resumir estas impresiones, apoderándome de la poesía de Valle-Inclán:
“Esta emoción divina es de la infancia,
cuando felices el camino andamos
y todo se disuelve en la fragancia
de  un(dominical)Domingo de Ramos”.
Yo debí haber cambiado Ramos por rosas, pero no rima y no puede uno hacerse la ilusión de que los ramos eran de rosas y éstas había que ir a buscarlas al rosal.
No lo digo yo, lo dicen los poetas:
“Era un jardín sonriente; era una tranquila fuente de cristal, era a su borde asomada, una rosa inmaculada de un rosal. A la orilla de la fuente un caballero pasó y la rosa dulcemente de su tallo separó”.
Los hermanos Serafín y Joaquín Alvarez Quintero se lamentan a continuación de la desaparición de la rosa y a mí me ocurre como a ellos al pasar por el colegio de Santa Rosa. Me acuerdo de la poesía, un tanto anacrónico, en medio del ruido y de los humos de los automóviles, mirando el edificio y digo, como ellos: ¿Quién te llevó la rama, que no estás en el rosal?.
Me acuerdo también de Valle-Inclán cuando decía: ”El misal donde rezaba aquella santa, que  oía en su rezo el canto que encanta, del ave celeste, del celeste Abril; del ave que sabe la áurea letanía, de Nuestra Señora la Virgen María.¡Azucena Mística!,¡Torre de Marfil!.

Habla el poeta de azucena mística, cuando la letanía reza rosa mística y es que como el hábito dominicano es blanco, trocó la rosa en azucena, pero la explicación del cambio es más prosaica, pues lo hizo simplemente por falta de sílabas en la rosa. Sin embargo yo creo en la mentira verdadera del poeta, pues ellos los poetas y los niños entienden este juego de mentiras con la boca, que son verdades para el corazón.

lunes, 23 de junio de 2014

“Mataban a la gente igual que a las moscas”

Pantano de Arguis (Huesca)


Tomás Castán Malo, de apellidos altoaragoneses, nació hace ya unos noventa y tres años, en el pueblo de Arguis. ¡Arguis!, pueblo de la Montaña, a escasamente doce kilómetros de Nueno, ya en  la Tierra Baja. En este pueblo se acumulan las aguas en el Pantano más antiguo de la provincia de  Huesca. A Tomás le llamaba la atención ese pantano, levantado en el siglo XVII, del que bajaba agua a la Capital y hoy, gracias a Dios y al que lo planteó, el señor Artigas, catedrático de la Universidad  Sertoriana, sigue bajando. Así como el agua bajaba por la fuerza de la gravedad, a él, ya muy niño, le atraía la Tierra Baja. El agua que le llamaba la atención por sus deseos de bajar, se acumulaba al lado de su casa, que llamaban Mesón de Foz y que ahora ha ascendido a la categoría de Restaurante de Foz. Cerca está la Peña, al lado de una tremenda Foz, como si las rocas hubiesen sido cortadas con una enorme hoz, para dar paso a las aguas del río Isuela. De niño iba a la Escuela y vivió en Arguis unos treinta y pico de  años. Pero  esta vida feliz,  a pesar de la escasez de medios que en aquellos tiempos se daban en Arguis, como en cualquier otro pueblo de la provincia, la vio interrumpida por la Guerra Civil del año 1936. En el pueblo,  a pesar de que unos eran de derechas y otros de izquierdas, no querían la Guerra y además los alcaldes uno de derechas, llamado Matías y otro de izquierdas, llamado Miguel eran buenas personas y no querían la violencia. La prueba es como en Arguis no mataron a nadie, ni unos ni otros, pero en el frente murieron tres, que seguramente no irían gustosos a la Guerra. Cierto día llegaron al pueblo, algunos vecinos de Nueno y de Apiés y colocaron una bandera de color rojo en la Torre de la Iglesia, cambiándola más tarde por otra de color más obscuro,  de la C.N.T. Entonces llevaron a los jóvenes del pueblo para ingresarlos en el Ejército Republicano, a Barbastro. De allí los pasaron, parece ser que con poca preparación,  a enfrentarse con los nacionales al frente de Madrid, cerca de la Ciudad Universitaria. Allí, exclamó Tomás que “¡mataban a la gente como moscas!” y “no lo sabe usted bien, como era aquello”.En Alcalá de Henares había Campo de Concentración, Cárcel y Penal.

Por lo visto regresaron después de cierto tiempo a Barbastro y al poco tiempo, se oía por todas partes exclamar: ¡vienen los fascistas y nos van a matar a todos!.Unos se escaparon a Francia y los jóvenes como Tomás y Jesús Banzo de Banastas, se fueron por el monte. Tomás estuvo con otros compañeros en una caseta, pasando hambre y Jesús, en otra caseta en Lascuarre, donde le dio de comer una señora de ese pueblo. Tomás y compañía decidieron bajar a Basbastro y en el camino los pararon unos requetés, les pidieron declaración y los acompañaron al nombrado Barbastro, juntándose en la Plaza de Toros más de mil jóvenes milicianos. Los subieron en camiones a Huesca, al Cuartel de San Juan y allí les dijeron que el que tuviera alguna persona de prestigio conocida que lo llamaran para reconocerlos. Enseguida vinieron unos para unos y otros para otros, se abrazaron al encontrarse y soltaron a casi todos. Al poco tiempo de estar en su casa, los  volvieron a llamar,  para ir a cumplir el Servicio Militar, que a Tomás  le duró unos dieciocho meses, por ser hijo de viuda pero a Jesús lo retuvieron durante siete años. De Huesca, antes de ingresar en el Ejército, los llevaron al Campo de Concentración de Zamora, donde estuvieron, según Tomás dieciocho días y según Jesús un mes aproximadamente. Aquello era un “zuriburri”, lleno de moros, alemanes, rusos, etc. que dormían apretados unos con otros por falta de mantas y “con más piojos que lleva un perro de gallinero”. Así como de Argüís murieron  tres mozos en la Guerra, de Banastas de nueve fueron ocho y así como Tomás estuvo dieciocho meses en el Ejército, Jesús tuvo que estar siete años. Tomás y Jesús se encuentran en el Parque y a sus más de noventa años, recuerdan aquellas penalidades de la Guerra, aunque por sus alrededor no hay jóvenes que escuchen esas aventuras, que los escarmentarían para empezar otra guerra.  

domingo, 22 de junio de 2014

Belleza y salud de los Minerales, que equilibran al hombre



El hombre pertenece a la vida orgánica, pero está influido por  los  minerales,  sin vida móvil  ni  pensativa, ni gozan del placer ni sufren con el dolor. Pero el Creador ha unido, en cierto modo, al hombre dotado de un espíritu,  al que comunica el gozo de las amatistas, de la selenita, del cuarzo blanco y de tantos materiales que  exhiben su belleza.  Esos minerales son adornos de la Naturaleza, a la que embellecen, para gozo de los hombres y mujeres, que se recrean con su contemplación y con  la habilidad y buen gusto de hacer con esos materiales, amuletos no supersticiosos,  sino que adornan la vida de los seres humanos con su estética. Pero no sólo les consuelan con esa estética, sino también  les ayudan a conservar y gozar de la salud, con procedimientos éticos o morales, que impiden el uso de drogas que arrastran esa salud a una catástrofe de la humanidad.  Estoy contemplando el material inorgánico en el puesto que han colocado los dos zaragozanos, en la Plaza Mayor de Siétamo  y me doy cuenta del entusiasmo que manifiesta el público ante  los pedazos de ágata, de calcedonia, de jaspe verde, de selenita, y de tantos otros cuerpos simples, cuyo espíritu está formado por el  sílice. Preguntan a los dos zaragozanos de la misión que el Señor ha dado a cada  producto,  allí expuesto y escucho el agradable sonido de sus palabras, que informan sobre la finalidad equilibrada por su color morado, que tranquiliza  y da equilibrio, paz y sosiego a los usuarios. Y al ver estas escenas y escuchar sus sonidos, me doy cuenta de los efectos positivos de esos falsos amuletos, sobre el zaragozano, conductor de camiones y sobre la zaragozana, que conduce autobuses. Y al escuchar sus palabras de felicidad y de esperanza, dirigidas a los clientes, te das cuenta de la labor tan positiva, que están haciendo en la sociedad. 
Me sitúo en un lado de la garita, donde se exponen tantos amuletos, que equilibran al ser humano; ante mis ojos se exhiben amuletos de ágata, especie de cuarzo, que tienen  la finalidad de equilibrar  con su color morado, tranquilizar, dar paz y sosiego, al que usa tal amuleto. A su lado se encuentra, un llavero de calcedonia, de color azul y de forma redondeada y esta piedra potencia la hermandad y la buena voluntad. El tercer amuleto es de jaspe, que con su ayuda a pensar con rapidez, estimulando la imaginación, para transformar las ideas en acción. ¡Cómo conmueven sus impulsos de la sugilita!, pues redondeada y opaca, ayuda a quienes sufren dolores de cáncer y aleja los impulsos desesperados y presta apoyo amoroso y da energía para curar el cuerpo, la mente y el espíritu. A muchos de estos amuletos se les puede dar diversas formas y algunos pueden ser de variados colores.
Frente a estos amuletos y subidos un poco hacia arriba se ven cuellos o collares de diversas clases de minerales, como de amatista, que es un tranquilizante natural, potenciando la conciencia espiritual. Se llevó puesto este collar contra las tentaciones del alcohol, e incluso contra las de las pasiones físicas. Esisten también los collares de jaspe, que ayudan a pensar con rapidez y facilita el funcionamiento de los órganos digestivos y sexuales.


Estos zaragozanos reparten el bienestar físico y la honradez entre los clientes, que seducidos por la belleza de sus minerales de distintas formas y de muy variados coloridos, acuden a buscar ayuda, que se la dan con gran amabilidad, pues ellos están influidos por la virtudes de los amuletos,  collares y pulseras magnéticas y reparten consejos útiles, que dan felicidad a sus clientes. ¡Cómo obedecen estos zaragozanos la orden de “Amarás a tu prójimo como a tí mismo”.

Un matrimonio de Zaragoza, repartiendo felicidad al pueblo

Amatistas


Hoy han llegado a Siétamo, los repartidores de bienestar entre sus habitantes. En el Mundo hay ocasiones en que el dolor hace sufrir a las personas, pero hay en la Naturaleza objetos de belleza singular y el hombre y la mujer los buscan, para gozar de esa balleza, contraria a la miserias de la vida, como la enfermedad, la muerte y el sacrificio que supone para el hombre y para la mujer, el caminar por el Mundo, navegar y pasar frío, calor y hambre. ¡Cómo se conoce en el Mundo el Bien y el Mal, pues a las dificultades descritas que tienen que soportar los seres humanos, se opone el  Bien!. El Mal producido cada día por la vida, que se acaba con la muerte y el Bien que nos hace olvidar los sufrimientos que tenemos que pasar durante la vida y nos hace gozar con su presencia.
Por ejemplo la vista se alegra al mirar las amatistas, que la zaragozana ha expuesto sobre su vitrina y estas amatistas con su color casi morado, que recuerda la Pasión de Cristo y nos atrae  con esas puntas cristalinas, que se lanzan al aire, como buscando la felicidad.
No sólo goza la vista contemplando las amatistas, sino que su tacto le hace a uno olvidar las heridas, que sufren los humanos, cada día, con sus trabajos, sus deudas y sus pesares.
Las pequeñas torres de selenita, con su color igual al que enseña la luna por la noche, produce una tranquilidad en el espíritu, igual que cuando miras por la noche a este tranquilo y bello satélite. Y mirando esa selenita o  al satélite Selene, olvida la triste mujer, la muerte de sus hijos y la miseria de la vida, que pasó a lo largo de su existencia.
El cuarzo blanco, revestido por una capa  un tanto oscura, que recuerda la ropa de aquel pobre, que pasa por los caminos, al abrirse esa capa ordinaria, parece que quieren asomar al exterior, desde la profundidad de sus entrañas, unas agujas que intentan multiplicarse, formando una masa de estrellas de Dadid, brillantes , que alegraban al Rey, quitándole los recuerdos nefastos.
Pero el hombre es un ser que vive el Bien y el Mal e imita la belleza de los objetos naturales, creando bandejas que obtiene limando rocas naturales y en las que aparecen bellas amatistas.Hace medallas en las que están presentes santos y vírgenes para que la protejan y otras veces prepara amuletos, de donde le acudan los bienes materiales de la vida y las alegrías del espíritu.

Pero todo el puesto está exponiendo flores, que imitan la belleza de las rosas, los claveles, las hojas de los abetos y de los pinos y que hacen que la Zaragoza, goce por un día, por lo menos,  de la vida.    

Pablo Bibián y Vicenta Arnal



La señor Vicenta Arnal ha muerto a los ochenta y dos años de edad. Parece que el Señor ha querido que su muerte llegara en el mes de Mayo, ”cuando hace la calor” y “cuando los enamorados van en busca de su amor”. Se ha ido de este mundo en la casa, donde tan feliz vivió muchos años con “Pabler”, como llamaban a su simpático esposo Pablo Bibián. Los dos eran nacidos en Siétamo y formaron un matrimonio feliz, pues siempre que te encontrabas con ellos, ambos sonreían, a pesar del trabajo,  que llevaba el marido y de los constantes cuidados, que Vicenta dedicaba a cada una de sus siete hijas y por último a su hijo Luis. “Pabler”, estaba, en lejanos tiempos pasados de ayudante en una vaquería, que tenía mi familia. Vicenta, después de criar a sus hijas y a su hijo, durante muchos años, convivía con mi esposa Feli, con Joaquina Larraz y con Carmen de Labata,  a las que obsequiaba con sabrosos “empanadicos”, elaborados por ella.  Ahora, que tenía casadas a todas sus hijas e hijo, necesitaba alguien, que recibiera sus obsequios y nos hacía felices, cuando probábamos sus “laminerías”.  Hace ya unos pocos años, llamaba la atención de los que por la Calle Alta de Siétamo subían, la belleza de sus hijas, que tenían unos ojos grandes y negros, que atraían a los hombres; por cierto que todas ellas se casaron. Yo, que subía, con mucha frecuencia, a la era, que se encontraba frente a su casa, observaba como iba disminuyendo el número de sus hijas, porque se iban casando. Luego se casó el hijo y se quedaron solos, Vicenta con Pablo,  seguían viviendo felices, pero un día se le murió el marido y se quedó sola, después de haber tenido una familia tan numerosa. Era ya mayor y pasaba temporadas con alguna de sus hijas, hasta el año 2005, en que el Señor quiso que volviera a su casa, donde murió sola, pero parece ser que sin sufrimientos. Joaquina y Carmen, todos los días, cuando iban a dar de comer a sus corderos y gallinas, la llamaban y se interesaban por su salud. Se acompañaban un rato las tres viudas, para no estar solas, sentándose en un banco y recordaban sus pasados felices tiempos. Pero el día catorce del mes de Junio, estuvo Vicenta en casa de Joaquina y habló con ella y con Carmen. Por la tarde subieron al corral y al pasar por la ventana, donde dormía Vicenta, Joaquina le dijo: no te llamo, Vicenta, que a la vuelta,  hablaremos.
Pero, a la vuelta, cuando tenían intención de hablarle, vieron una ambulancia en la puerta de casa “Pabler”. ¡Dios mío, qué disgusto se llevaron Joaquina con su amiga Carmen!, pero Vicenta tuvo buena muerte y poca cama

Joaquina y Carmen han llorado y han rezado, con la esperanza de verse en la otra vida!.

jueves, 19 de junio de 2014

Gracián y San Lorenzo

Baltasar Gracián.

San Lorenzo.

Baltasar Gracián en su obra El Criticón, dio vida a Critilo  y a Andrenio. Comienza su obra con el naufragio de Critilo y su salvador el ignorante Andrenio, al que después formó   Critilo para salvarlo de los múltiples posibles naufragios morales, a los que da ocasión la vida humana. Esta actitud dicen que les llevó a la inmortalidad junto con su creador Baltasar Gracián, pues en El  Criticón explica  “la relación que va a darse…entre Andrenio, sólo crecido en la naturaleza, niño sin saber hablar aún, y Critilo, experimentado en la prudencia y mostrador de ella”.
Gracián sin comparar a Andrenio con Rómulo y Remo, también criados por las fieras, concretamente por lobos, se ve impulsado por las clásicas epístolas de Séneca a Lucilio y parece compartir con Erasmo el Elogio de la Locura, para demostrar “ el carácter ficticio y engañoso que presidía la universal locura humana”. Escribe “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia, si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.Coincidía este pensamiento con los principios de la Contrarreforma, que del pecado original hacía una clara condición de los humanos. Ya se habían pasado con los siglos aquellos viejos “dichosos tiempos”, que Cervantes había ya dado por acabados, al terminarse aquella época en que los hombres “ no conocían las palabras tuyo y mío”.
Gracián ante tan graves  problemas que se presentaban al hombre, sintió la necesidad de escribir, ya que su vocación se lo pedía y resultó ser un gran escritor, basándose en los escritores antiguos, como Séneca, Tácito, Platón, Aristóteles, Marcial y en los refranes recogidos por el pueblo a lo largo de los siglos y trató de educar  los “ojos del alma”, para que existieran muchos seres humanos que supieran sobreponerse al mal comportamiento, porque “hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como el hombre y la bestia; si  no en vitalidad, en el ejercicio de ella”. Se preocupa Gracián  de que los hombres puedan leer sus libros, pues necesitan conocimientos para defenderse de los otros y por eso no elige para combatir la injusticia humana procedimientos como el “apartamiento”, la elevación del espíritu ni el recogimiento ni exalta el espíritu del Evangelio.
Pero Baltasar Gracián al darse cuenta de la maldad del enemigo de Lorenzo, que era “justo equitativo y saludable” se da cuenta de que tiene necesidad de convertirse en un héroe evangélico,  pues dice: ” no puede la grandeza fundarse en el pecado, que es nada, sino en Dios que lo es todo”.Y al final de su Oráculo Manual y Arte de Prudencia dice que al hombre “tres eses hacen  dichoso: santo, sano y sabio”. 
Pero el mismo Gracián reconoce que hay personas perversas, que hacen que la diferencia con otras discretas con su voluntad y entendimiento, que ven crecida su discreción con su juicio y su ingenio, al decir: ”hay a veces entre un hombre y otro casi tanta distancia como entre el hombre y la bestia; si no en la sustancia, en la circunstancia, si no en vitalidad, en el ejercicio de ella”.
Y en los diálogos que tenía con su perseguidor, Lorenzo utilizaba su sabiduría y su discreción, que no eran atendidas por él y su sabiduría y su discreción se veían atacadas por los tormentos, que tuvo que aguantar imitando a Cristo, como “la cárcel, azotes con escorpiones, varas y cordeles emplomados, planchas de hierro hechas ascua. Por último fue asado vivo en unas parrillas, donde consumó el martirio”.
San Lorenzo fue hijo de los santos Orencio y Paciencia y le dieron una educación muy cristiana y correspondió a ellos con “una inclinación como nativa a todo lo que era virtud”. Su corazón era tan “noble, intrépido y generoso”, que Baltasar Gracián encontró “en nuestro cristiano un héroe”.
Y así lo alaba y proclama como héroe con su estilo exageradamente barroco en su obra El Héroe: ”Mas apreciando los héroes verdaderos, equivocan en Augustino (San Agustín) lo augusto con lo agudo y en el lauro (Lorenzo) que dio Huesca para coronar a Roma compitieron la constancia y la agudeza”. La palabra Lauro está relacionada con el laurel, que ya entonces y ahora sigue empleándose para fabricar coronas triunfales para los santos y para los héroes en general. Dice que Huesca dio un Lauro o un Lorenzo para coronar a  Roma, donde en la iglesia de San Lorenzo compiten “la constancia y la agudeza”, por ejemplo en el mármol que los fieles romanos exhibieron, manchado con la sangre del mártir San Lorenzo, hace ya cerca de dos mil años y que aún ahora está expuesta a los fieles.
Hay que admirar también la “constancia y la agudeza” de los oscenses, que en un cuadro de la sacristía de San Lorenzo, pensaron pintar a San Sixto con San Orencio y Santa Paciencia,  donde hoy se encuentra situada la Ermita de Loreto, donde cultivaban sus tierras. Estaban allí entregando a San Sixto  a su querido hijo, al que vino a buscar ese San Sixto II, que fue Papa. También demuestra agudeza la ciudad de Huesca al representar el fuego que abrasó a San Lorenzo, dándole a la fachada de su iglesia la forma de una parrilla.
El mismo Gracián se da cuenta de que entre los héroes hay algunos en los que “reina el corazón, en otros la cabeza; y es punto de necedad querer uno estudiar con el valor y pelear otro con la agudeza”
Como héroe, reconocido por Gracián, poseía “un corazón noble, intrépido y generoso”, pero San Lorenzo además pensó en la doctrina “que cura sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.
Hemos visto como San Lorenzo era santo, pero también era sano, pues había nacido en tierras vasco-ibéricas, que más tarde crearían el Reino de Aragón al “ que los extranjeros llaman la buena España”.”¿Qué te parece de esta nueva región?-dijo Critilo-.¿No percibes qué aires estos tan puros?.Así es, respondió Andrenio.¡Qué buen puesto éste para tomar alimento y asiento!”. San Lorenzo estaba acostumbrado a repartir alimentos entre los pobres de Roma  y tenía no sólo cuidado para que sus prójimos pudieran comer, sino que observando uno de los cuadros de la sacristía, se ve como se preocupaba por su higiene y por la limpieza de sus ropas, al contemplar a San Lorenzo arrodillado en el suelo, en el que lava a un ser humano, no sólo como su prójimo sino como hijo de Dios, como él mismo.
Y como hermanos consideró a los habitantes de su ciudad natal,  la Osca que estaban romanizando y también a ellos quiso combatirles el hambre del espíritu, pues a ellos les envío el Santo Grial, para que comieran y bebieran el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Y los oscenses conservan la tradición de estas historias y leyendas, como lo dejan ver, cuando la Cofradía del Santo Cáliz sale cada año en la procesión del Viernes Santo.
Y se ve también esa constancia leyendo la Crónica del Alba de Sender, en la que coincide con Baltasar Gracián al decir que “los tres hombres y mujeres más necesarios al fundamento de la grandeza son los santos, los poetas y los héroes”.Añade:”De tres clases de hombres (y mujeres), está hecha de fortuna y de gloria esta tierra. Los unos  con  ... su corazón amoroso de Dios y de los hombres…su disposición a ayudar a los demás y vivir sin tener más presencia que la sombra de las virtudes. Estos hombres son los santos”.
Y son constantes los oscenses en el culto a San Lorenzo, porque siempre se ven personas que suben a Loreto a rezarle al santo y cuando pasan por la Torre de Farina, ante una cruz que hay al lado del camino, se vuelven de espaldas y lanzan piedras sobre la base de la Cruz, como aquel que quiere hacer olvidar lo que se hizo sufrir al santo. Y en  tiempos de Felipe II, imitándole en la elevación del Monasterio del Escorial, levantaron, con su ayuda, el Monasterio de Loreto.. Y es que hay una identificación de los oscenses con su Patrono, porque ven en  ´´ él un vencedor” y no sólo con laurel, sino con albahaca; el pueblo quiere mantener verde, como las flores el recuerdo de San Lorenzo y para ello renueva su verdor, llenando de albahaca todas sus imágenes y arrojándosela cuando pasa su imagen en la procesión laurentina. Y es que esa albahaca con su color y con su aroma recuerda a los oscenses que es como un remedio “eficaz de muchos males”, contra los que el santo lucha, entre otros “cura las sorderas espirituales y protege a los cristianos contra las pérfidas doctrinas de los malvados”.
Y no sólo manejan los oscenses la albahaca ante las imágenes y en la procesión, sino que la llevan los mozos en el bolsillo de su blanca camisa y las mujeres en el pelo, cuando van a los toros y a las fiestas. Pero lo que más impresiona es ver como en tanto que prolifera el color verde y el aroma de la albahaca, en la iglesia de San Lorenzo y en todas las calles de Huesca, cuando  vas el día diez de Agosto al Cementerio, se ven ramos de esa albahaca por multitud de tumbas de oscenses, ya pasados por este mundo, pero que sus hermanos y amigos y descendientes los quieren tener unidos a su Santo Patrono San Lorenzo. Ellos, allá arriba ya gozan  de su presencia, pero la albahaca en el Cementerio, une a los oscenses vivos con San Lorenzo.
Los héroes y los santos son inspiradores del arte y al llegar San Lorenzo se escuchan orquestas, bandas de música y el pueblo canta jotas y la danza se pasea por las calles de Huesca y los danzantes golpean con sonidos metálicos sus espadas y con sonido de golpes de madera sus palos y saltan y se contraen y se estiran al son de la música, que entusiasma a la gente y entra en un éxtasis de gozo cuando llegan los danzantes y se ríen y lloran  y gritan con entusiasmo y al pasar, esperan que vuelva otro año, para unirse al Santo, para volver a pedirle sus gracias, que las obtienen porque tienen fe en el héroe y santo oscense y con él se identifican.
Según escribe Joaquín Lomba, en Aragón ha habido varios hombres de distintas religiones que se han esmerado en ser maestros del espíritu. Tenemos en primer lugar a Avempace, musulmán de Zaragoza, donde nació el año mil ochenta y cinco. Fue el filósofo que dio cuenta a Oriente y a Occidente de las doctrinas de Aristóteles. En su obra El Régimen del Solitario dice: ”Con la corporeidad el hombre es un ser existente, por la espiritualidad, es más noble; y por la intelectualidad es un ser divino y perfecto. Así pues, el que tiene sabiduría, es necesariamente un ser perfecto y divino”.Este Avempace influyó en la obra del Criticón de Baltasar Gracián.
Abu-Fahm ibn al-Tabban era otro zaragozano que escribió: ”La razón y la fe son dos luminares-que el alma humana restauran y sus ojos aclaran.-Enseñaron los entendidos varones de consejo,-que la razón es el luminar del alma,-y le proporciona en todo momento escondida luz;-gira a su alrededor a fin de enseñarle-a andar del Señor por los rectos viales”.
Vemos como los musulmanes coinciden con Baltasar Gracián en el estudio de los libros que se cuidan de la razón y de la fe.
El Alcalde de Huesca envió al Príncipe de Asturias el Criticón, para que pensara racionalizando sus pensamientos.
Vemos como ahora que vienen de nuevo a España muchos musulmanes y se está estudiando la forma de que estudien su religión; en cambio se están estableciendo dificultades para la enseñanza de la fe en la que creyó San Lorenzo.










miércoles, 18 de junio de 2014

A Pedro Lafuente



El Instituto de Estudios Altoaragoneses me envió el libro de Pedro Lafuente Pardina “Al calor de la cadiera” y a continuación me puse a leerlo hasta su  última frase, que dice así:” Y si, de paso, al leer mis trabajos, ustedes pasan un rato agradable, me daré por bien pagado”. ¡Pues, nada, Señor Lafuente! por este lector puede usted considerarse satisfecho, porque no sólo me ha gustado su literatura, sino que coincido con lo profundo de sus pensamientos, como son la armonía y unión, que debe tener Huesca con su Comarca, desde Ayerbe, Siétamo, Loporzano, Casbas y Angüés y no cito todos los pueblos, porque el pasado de la capital y de sus cercanos pueblos los ha convertido en Huesqueta y su “comarqueta” y en cambio a  Zaragoza la ha convertido ese mismo tiempo en Zaragón y su Comarca. Y así lo das a entender, también en la última página, en la que pones:”Sigo creyendo en el futuro de nuestro Altoaragón. Es una tierra extensa, surcada por ríos limpios y caudalosos que son la mejor garantía de vida”.Y quieres corregir la conversión de Huesca en Huesqueta, cuando dices: ”En nuestro suelo hay mucho por hacer, mucho por descubrir…La Tierra Baja se está regando y poniendo en riego mucha de la que falta, pero Huesca por la que van a pasar las autopistas de Madrid a Monrepós y la de Lérida a Pamplona, carece de agua” y hace que escasee en la cuenca del Guatizalema, que tiene su Pantano y su proyecto de riegos. Esperemos que si se hace el Pantano de Montearagón y el Canal de Biscarrués, se le devuelva el agua al Guatizalema, que en caso de necesidad podrá abastecer a Huesca y más si el Pantano de Calcón, es enriquecido con una acequia que desde Pedruel, procedente del río Alcanadre, conduzca el agua a dicho Pantano  y desde allí a Vadiello, como tenía proyectado Albasini.
Dices también, en el epílogo que “el tremendo espíritu de lucha que les caracterizó (¡claro a los de Huesca!), hizo que superaran hasta las peores épocas de sequías y penurias, ciñéndose a sus posibilidades, sabiendo que todo dependía de la Naturaleza y de su esfuerzo”.Y en la mañana de San Lorenzo, dentro de la belleza literaria, sacas los deseos del pueblo de Huesca y sino lo creen algunos, que lean: ”La fiesta, que ya se encendió la víspera con llamas moradas de vino, de ronda y de charanga, va dejando la umbría de la noche para vestir de rosa, con blondas de danzante, la aurora de esa mañana única y esperada”. Esto es literatura pura, pero sigue la reivindicación esencial de Huesca y su comarca: ”La Hoya, penitente de agua, cuya sequedad enfada a los oscenses, contorna la ciudad con esa manifestación muda de protesta, por saberse habitada por hombres y mujeres, no muertos, sino abandonados a su suerte por quienes desde fuera tasan votos. Ellos quieren para este suelo, céspedes de cardos. Nosotros praderas de futuro”.Como antes he dicho al hablar de la Hoya, está haciendo alusión al Somontano oscense, que forma parte del problema de la pobreza de aguas de casi toda la Hoya de Huesca.
“La Plaza de San Lorenzo, pulmón y pupila, aviva los recuerdos, sobre todo para aquellos hijos de esta tierra que, para ser notables, debieron hacerse ahijados de otros suelos. En ellos, por fortuna, sigue clavada la espina de la nostalgia. Por eso están allí, junto a sus amigos de infancia que siguieron aquí, como raíces pegadas a la breña”.
Pero quiero resaltar que Pedro Lafuente, me parece que escribe sus obras un poco como Cervantes escribía su Quijote, en que salían las ciudades de España y lo que en ellas ocurría; salían también los pueblos, los castillos y los molinos de viento. Así parece que escribe Pedro sobre Huesca, sobre sus pueblos, sobre sus campos, sobre sus monumentos y castillos y así como Cervantes escribía sobre el viento que movía las aspas de los molinos, Pedro escribe sin descanso sobre el agua, que además de regar los campos y los jardines, mueve los molinos en los ríos, que son como un precedente de la época industrial, que ya triunfa desde Barbastro y se pierde en Cataluña y en Zaragoza, siguiendo por Villanueva de Gallego, por Zuera, por Gurrea y se inicia en Almudévar.
Entre los monumentos nos recuerda el Santuario de Loreto, que aproxima Huesca a los Siete Lugares. En dicho Santuario se ve el problema de la sequía cuando ponen”San Orentius, Pater Pluviarum”, es decir San Orencio, padre de las lluvias y uno recuerda las rogativas que se le han hecho a este santo, incluyendo a la Venerable Madre Berride, que allí acudía a rezar para que lloviera y está enterrada en el Colegio de Santa Rosa.
Se ve este pensamiento quijotesco en Vicén D’o Río, cuando en el prólogo de la obra, dice: ”En muchos ha despertado con ellos, (artículos y comentarios telefónicos), recuerdos de otros tiempos, cuando los campos resecos eran arañados con aladros romanos tirados por mulas, trabajos y juegos en las eras, transportes y trajineros, artesanía y artesanos, costumbres ligadas a los momentos culminantes de la familia altoaragonesa, que se cumplían con ritos de siglos, innumerables formas de vida que, sin presumir de viejos, muchos de nosotros hemos conocido y que son ya inexistentes.
¡Cómo relata en su poesía el traslado de esa pareja de viejos al asilo, en su obra “¡Adiós, viejo labrador,adiós!.Es una de sus mejores obras poéticas y me recuerda, de algún modo, a Gabriel y Galán. Acaba su poesía diciendo: ”Pero somos ¡los últimos!-así, que cierra la cleta,-que aún nos queda nuestro amor.¡y este si que tiene fuerza!”.
En “La última mula”, animal al que los niños ya no conocen, aunque van conociendo cada vez más a los caballos, se ve como:”Los jóvenes marcharon a la ciudad y sólo los “viellos”, para no estorbarles, seguían viviendo entre los toscos muros encalados, cargados de miseria y doméstica historia”.Venían sus hijos y nietos para Navidad y al no llegar, salió el “agüelo” con la mula y sacó el coche, que se había quedado en la cuneta. La mula lo sacó, pero te deja pensando :”Dios mío ,qué solos se quedan los pueblos”.
Como en el Quijote, en la obra de Pedro se ve al pueblo sufrir y soñar, pero siempre le asedian desgracias y aventuras, pero ni la obra de Cervantes está basada en el humor negro ni la de Pedro, que lo que busca es el progreso y el amor de Huesca a San Lorenzo. Cervantes  describe en el último capítulo del Quijote, la belleza de una tierra como la que Pedro sueña para la suya y dice: ”las florecillas de los campos se descollaban y erguían, y los líquidos cristales de los arroyuelos, murmurando por entre blandas y pardas guijas, iban a dar tributo a los ríos que los esperaban, la tierra alegre, el cielo claro, el aire limpio, la luz serena, cada uno por sí y todos juntos daban manifiestas señales que el día que al aurora venía pisando las faldas había de ser sereno y claro”.
Así Pedro ten en cuenta “que el día que al aurora viene pisando, ha de ser sereno y claro”.

Y tu mismo lo manifiestas  en “Mañana de San Lorenzo”, cuando dices:”No te domeñes, Huesca, no te rindas. No renuncies nunca a ser ese bravo verde en que hoy te agitas”.     

La Gioconda y sus hermanas

El hombre es una copia de la realidad divina. Parece imitar las obras del Eterno, que desde el Cosmos inmenso creó al hombre en la Tierra. Y...