sábado, 6 de mayo de 2017

El tiempo sobre Sierra de Santo Domingo




El día 30 de Mayo del año 2001,en el que nos vamos desenvolviendo, me encontré con mi amigo Sebastián, que tiene un concepto del tiempo, dados su noventa y ocho años, más claro que el mío, pues me recordó que en tal día se celebraba la fiesta de San Fernando, Rey y Patrono de España.

Estos días, según dicen la televisión y nuestros asados cuerpos, han subido las temperaturas, a pesar de estar en primavera, más que en los veranos del recién pasado siglo XX, siglo que el veterano Sebastián Grasa, conoce mejor que el resto de los habitantes del pueblo de Siétamo, porque me dijo que nació en 1903 y para más detalle, el día dos de Noviembre. Al encontrarlo, nos pusimos a hablar del tiempo y me hizo observar unos nubarrones, de los que hacía unos días no se veía ninguno en nuestros cielos, pero aquel día  treinta de Mayo, por la tarde y en pocas horas se habían ido situando por encima de las Sierras de Gratal y Guara y se comenzaba a notar el soplo de un aire que aliviaba el calor.

Yo le dije: ¡cómo aciertan en sus pronósticos estos hombres y mujeres de la televisión! ; yo creo que mañana quizá se noten signos de tormenta y Sebastián me contestó: si, pero que no caiga  alguna tormenta como aquella que nos fastidió en la pardina Ferrera, cercana  a la Sierra de Santo Domingo, en la provincia de Huesca y que llega cerca del pueblo de Longás, en la provincia de Zaragoza. Añadió que estaban el 28 de Junio, labrando la tierra, que había estado sembrada de veza, ya recogida y observó como unas nubes blancas y otras negras, daban vueltas sobre la Sierra de Santo Domingo, "huegante" con el monte de Biel  y exclamó : ¡me parece que va a caer piedra sobre nosotros y sobre nuestros bueyes ! y le contestó un boyatero: ¡calla, que tú siempre ves venir cosas malas!.Pero rápidamente llegaron aquellas boiras sobre la finca y empezó a caer una terrible "pedregada", con unas piedras redondas de hielo, como huevos de gallina, dándoles el tiempo justo  para quitarles las clavijas a los bueyes y hacerlos entrar en el corral. Aquel maldito fenómeno atmosférico  duró unos veinte minutos, que se hicieron eternos y al ir a mirar los trigos, vieron como no había quedado una sola espiga, ni siquiera paja, tan necesaria en aquellos tiempos, para echarles cama a los animales y para darles de comer. Al recorrer los campos pudieron ver como hasta los "buchos" se habían quedado sin hojas e incluso  se vieron muertos  algunos conejos, perdices e incluso liebres.

Entonces yo le pregunté : y esto ¿en qué año ocurrió ? y  él me contestó que eso había pasado el dieciocho de Junio de 1930.Se sintió muy desgraciado, porque entonces no había seguros como ahora y tendría que pagar el arriendo de la finca, pero luego se le notó una reacción positiva ,porque dijo que el año siguiente ya cogió buena cosecha.

Pero hacen ya setenta y dos años, que se dio cuenta de que,  allá en Salinas de Jaca, no se podían comprar máquinas para cultivar la tierra ni había hombres para trabajarla  y tuvo que emigrar  a Siétamo. Allá sigue la finca, pero no cultivada, sino explotada por una sociedad de cazadores vascos. Hoy parece que está ocurriendo lo mismo en el Somontano y en la Tierra Baja. ¿Qué pasará  con la agricultura dentro de no tantos años?.

Ahora, allá, en Siétamo, lo tenemos con sus noventa y ocho años, con el viejo temor de que vuelva otra vez una "pedregada". Pero yo le pido al Señor que,  aunque sea para que Sebastián llegue a los cien años  sin sufrir, que estos días venideros refresque, pero que no caiga pedrisco.

viernes, 5 de mayo de 2017

FEDERICO BALAGUER







Don Federico Balaguer es un hombre que se ha preocupado de los problemas de Huesca y ¡cómo ha insistido en sus escritos sobre el problema de las aguas!.Ha sentido los problemas de la sequía de su patria chica con más intensidad que los de su persona, intelectual pura con un cuerpo delgado, enjuto, seco, que recuerda el del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Don Federico me dijo que había, en cierta ocasión, editado el proyecto de   aprovechar para Angües, Sieso, Casbas, etc. el agua del río Alcanadre, del que nadie dice nada, pero sin embargo, Albasini ya habló del proyecto citado, según el cual, bajarían sus aguas al pantano de Calcón y en casos  de necesidad a causa de la sequía, a Huesca, ya que desde dicho pantano, descenderían con mucha facilidad al  de Vadiello, con lo que sería difícil que a Huesca llegara a faltarle el agua.

Este problema del suministro ya tienen previsto resolverlo en Zaragoza con el pantano de Yesa, en cambio en Huesca nadie habla de las aguas del Alcanadre para que esta ciudad deje de ser la pobre Huesqueta.

Y no es que en Huesca no haya habido gentes preocupadas por el agua, como se demuestra sólo recordando la figura del cura, natural de Bonansa, don Julián Avellanas y que ejerció su ministerio en Casbas de Huesca hasta que murió en Barcelona el año de l.926.Este sacerdote fundó a principios de siglo la Mútua  Ganadera, pero además creó un Sindicato Agrícola en el que en la Junta Local de Siétamo figuraba como secretario mi padre Manuel Almudévar.

Tuvo Mosen Avellanas grandes enemigos, pues sufrió un atentado del que se salvó  y se le hizo un homenaje en Graus, pero él siguió postulando en su periódico:"Urge industrializar la agricultura, se precisa que el agua de los ríos, fuentes y arroyos se convierta en carne mediante la praticultura, en leche, en lana, en queso, en cueros, y sobre todo en lo que vale más que todo eso junto... en pan ".

Con la muerte de Mosen  Avellanas, el año l.926,desapareció su Caja Rural, el Sindicato Agrícola y las Cooperativas por él fundadas. Después vino la República, después la Guerra, con las que desapareció la posibilidad de hacer los pantanos de Calcón y de Vadiello. Cuando esos pueblos se quedaron sin defensores ,se quedaron al mismo tiempo sin agua, porque mientras tuvieron a Mosen Avellanas tuvieron fe en Joaquín Costa, que dijo que si en España hubieran existido diez o doce curas como el de Casbas, ya estaría resuelto el problema del agua. Tanta fe tuvieron que en cualquier pueblo, como por ejemplo Angüés, dedicaron una calle a Joaquín Costa. Luego siguieron yendo a buscar el agua, hasta que se olvidaron del mismo Costa.

Hablé el otro día del pantano de Montearagón y de las Rogativas de San Victorián y hoy tengo que hablar de las Rogativas de San Urbez en Nocito, donde las están  celebrando los oscenses. San Urbez ha sido siempre un santo muy solicitado para que haga llover, como dice la canción que cantaban en Angües: "Hoy gran fiesta celebra la Iglesia, a Urbez los devotos con gran devoción, porque siempre que pedimos agua nos la da abundante por su intercesión".Entonces, cuando cantaban la citada canción iban desde los pueblos y desde Huesca a Nocito a hacer rogativas, tantas veces como fuese preciso, hasta que se producía la lluvia.

En Ola, hay una casa donde se guarda una losa en la que dormía San Urbez, y en cierta ocasión, ante la falta de agua lanzó su vara de pastor y ahí donde se clavó, surgió una fuente de agua, que todavía mana.

Como se deduce, con la ayuda del mismo cura, construyendo el   pantano de Montearagón y levantando la Presa de Pedruel de Albasini, no haría falta rezar con tanta humildad la petición del agua, como la rezaban en Nocito y que decía lo siguiente: "Agua pedimos, San Urbez -aunque no la merezcamos-que si por merecer fuera ni aún el agua que bebemos".

De todas formas, aunque no tan frecuentes, las rogativas seguirán siendo necesarias, porque sigue habiendo situaciones de necesidad, como dice aquel canto que en Nocito cantaban: "Los campos piden la lluvia-si no se van a secar.-El niño dirá  a su madre:-"tengo hambre, quiero pan".

jueves, 4 de mayo de 2017

Estelas discoideas, antiguas piedras funerarias




Es la Estela Discoidea,  una serie de piedras  de épocas antiguas, que fueron usadas como recuerdos funerarios, que unas veces señalaban la vida en el cielo y otras, la noche  y la muerte. Parece que esos más antiguos monumentos funerarios en el Mundo, al tiempo que se acogían a la luz del  Sol o al Fuego, fueron  los Lauburus. Estos aparecieron de una forma de brazos rectos, que representaban  la Cruz Gamada. Pero esas cruces gamadas, cambiaron su  aspecto al de los Lauburus, que huyen de la total rigidez  de los brazos de la   Cruz, pues se tornan, en unas cruces, que no son rígidas, sino   que sus cuatro brazos curvos, los hacen girar,  unas veces hacia la izquierda y otras hacia la derecha.
  

Del Lauburu, procede la estela cántabra,  de origen celta, llamada Lábaro o del Lábaro procede el Lauburu.  Aparecen también las Laudas para señalizar las sepulturas. Hasta principios del siglo XX, se ha conservado en Cantabria la costumbre de rezar un Padre Nuestro, mirando al Sol en el Ocaso, pues se creía que allí moraban los muertos. El Lauburu vasco remonta sus orígenes a las teorías vasco-cantábricas,  que fueron estudiadas por historiadores vascos durante los siglos XVI y XVIII. Según algunos el Lauburu vasco es una interpretación moderna del Labaro Cantábrico. Se llega a considerar que los cántabros y los vascos tuvieron una historia común, durante siglos.

Este símbolo del Lauburu y el Lábaro,  no es absolutamente vasco, pues también se encuentran orígenes indoeuropeos, como también se muestran  en Santander y en Asturias.

En cuanto a la Laura Funeraria, citaremos la que se exhibe en el Museo de Huesca.


Procede  de la segunda mitad del siglo VI, después de C., época en que se creó una Lauda Funeraria o Sepulcral,  en la localidad de Coscojuela de Fantova, en la provincia de Huesca. Es romana y está preparada por el sistema romano del mosaico.  La imagen tiene el tamaño del pavimento necesario para enterrar al fallecido, junto a símbolos cristianos, y la imagen está rodeada por un escrito en latín. 

Los Lauburus son una variante curvilínea de la Cruz Gamada. Se encuentran en casi todo el Mundo, como China y la India. En España adorna sobre todo el Norte y en él,  las Vascongadas, Navarra, Aragón. Se encuentra también en Santander y Asturias. En  Vascongadas y Navarra  se ve el Lauburu con mucha frecuencia y en Aragón prolifera por la provincia de Zaragoza y por Huesca. En Arbaniés, a unos cinco kilómetros de Siétamo, con su nombre igual que el de Arbuniés en Navarra, se encuentra un espléndido Lauburu, apoyado en un corazón invertido. Como escribo en mi artículo “Lauburus y frontones”: “Además pertenece  al grupo de Lauburus, que simulan girar sus hojas de derecha a izquierda, que hace alusión a la vida eterna, al contrario que otros, que giran de izquierda a derecha, protegiendo los acontecimientos de la vida”. Muy cerca de Arbaniés, se encuentra el pueblo de Coscullano  y en casa de Mur, en un armario de madera,  se encuentra un  lauburu, que gira hacia la izquierda. De ahí  a unos cinco kilómetros de Siétamo, estuve en Velillas y ahí me llamó la atención un Lauburu de 1780, sobre la puerta de casa del “Ferrero”. Cerca de Velillas se ve el pueblo de Torres de Montes. En casa Mairal y en casa de Lera, se encuentran encima de las puertas de las casas, dos lauburus, de los que en cada domicilio,  uno gira hacia la derecha y otro hacia la izquierda.

Pero aquí se colocó en una casa de Velillas un Lauburu en 1780 y sin embargo yo no he visto por los alrededores de Siétamo, Estelas Discoideas. El origen de esta clase de señalización funeraria es de la época del Medioevo, que en Velillas se prolonga hasta el año de 1780.
Estele discoidea Fuenteespalda (Terue)

Las estelas de Fuentespalda, fueron expuestas en Teruel, en la Edad  Moderna. Se encontraban colocadas sobre las tapias del Cementerio local, como en su interior.  También existen Estelas Discoideas  en otras localidades de Valderroy y Cretas. El año de 2003 crearon en el Cementerio de Fuendespalda un lugar de carácter cultural e histórico. La colocación de estelas discoideas, ya lo muestran en documentos durante la Edad Media, pero no proliferaron hasta el siglo XVI. Las estelas discoideas de piedra tienen su parte superior en forma de disco o círculo, colocadas en una base en forma de trapecio, que se hincaba en la tierra, como sujeción de la Estela.

Las Estelas de Fuendespalda  repiten  con frecuencia las cruces cristianas. Además hay una corona real, otra representando un tocado arzobispal y una tiara pontificia.

José Antonio Benavente publicó unos comentarios sobre las Estelas Discoideas de Fuentespalda,en la Provincia de Teruel,”que por su iconografía, constituyen un claro ejemplo de perduración simbólica, ya que fueron construidas durante la Edad Moderna”.

Entre esos comentarios Benavente, escribe: “Entre las Coronas se observa la presencia de Corona Real con bordura simple y Corona Real rematada con una cruz y ocho florones de acanto y diademas.Otros elementos símbólicos representados en las estelas con el Globus Mundi rematado por una cruz patriarcal con dos brazos superpuestos; lacerías o representaciones florales de cinco cuerpos e incluso herramientas como aperos de labranza y útiles de picapedrero que aluden a oficios”. ¡Como se observa el destino representativo de las Estelas de Guipuxcoa y las de Teruel¡.

Aunque las Estelas, que se encuentran en el País Vasco u en Teruel son casi todas posteriores a las más antiguas ,como la de Amescoazarra, tal vez de origen celta; las de Liscar (Liédena), Arazuri y Soracoiz y eincluso de influencia ibérica. osea la del Castellara de Javier,anterior a la romanización. Pero la presencia de Estelas , más moernas, empiezan a ser las del siglo XV, del XVII hasta el XIX.

En Teruel, las comarcas del Matarraña y del Bajo Aragón, se dieron ya en la época ibérica,las estelas funerarias de piedra, que representan lanzas, escudos, jinetes, buitres y orlas decorativas.



Estos días de mayo del año 2019, he estado en Pamplona y he visitado el Museo del pueblo de Lizoain y también el del Monasterio de Iranzu. En sus Estelas se ven en muchas de ellas su división en dos partes, una un disco circular, montadas sobre un cuello, muchas veces de forma trapezoidal. La Estela posee dos ofrecimientos, uno su forma plástica y su oferta espiritual, pues en muchas Estelas, aparece la Cruz de Cristo. Se han datado las Estelas de Fuentespalda (Teruel) y las dos de Navarra en épocas simultáneas, a saber los siglos XVI y XVII. También las hay del siglo XVIII e incluso del siglo XIX.

Su decoración quiere hacer ver en las Estelas, la radiación solar, como haciendo visibles las almas de los difuntos, que intentan rendir respeto al Sol, que imita con su presencia,  la de Dios. Estas Estelas de piedra, adornan el ambiente con su belleza decoradora, pero es además una conservación en los cementerios, de la personalidad del hombre, que pone de manifiesto su fe y sus creencias.

Unas veces se encuentran adornos geométricos y astros. Se ven en algunas Estelas signos solares, en otros la Luna. En varios cementerios,  como el de Lizoain, aparecen estrellas y signos solares. En Navarra se encuentran bípedos alados y serpientes. Otras veces son vegetales, como flores de Lis. En diversos puntos de Navarra se ven instrumentos de trabajo, como podaderas de viña, martillos, arados e instrumentos de cultivo, Se ven escenas de instrumentos de las hilanderas, carpinteros, leñadores y algunas armas de lucha.

En Lizoain, me llamó la atención una estela en la que figuraban las letras griegas Alfa y Omega. Se observan otras estelas místicas, además del anagrama de Cristo, las iniciales de MA (María), la elipse, que simboliza al Ojo Divino. A veces coinciden en un cementerio de Navarra, el anagrama IHS, junto a una Cruz.

Hay una simbología astral, que simbolizan el Sol, la Luna y las estrellas, que al hombre le inspiran un pensamiento mágico o religioso. El hombre tiene pensamientos de adorar a Dios, que lo identifica con el Sol. Los rayos solares iluminando una Cruz, inspiran una Luz Divina.

La Luna es la luz de los muertos e inspira una mitología, que hace al hombre, junto al sol y a las estrellas, un símbolo que Dios ha inspirado en el Universo creado por El.

Desde los lauburus, la Lauda funeraria y las Estelas,el hombre ha buscado su origen en Dios y las ha representado por todo el Mundo.

lunes, 1 de mayo de 2017

Lábaros y frontones



Mi yerno Santiago es un hombre que tiene curiosidad por todo lo que, viajando por el mundo, se ve. Su apellido es una palabra vaco-ibérica, que se da también entre el Somontano de Huesca y el río Alcanadre, que lo separa del Somontano de Barbastro. Baja el río desde el Sobrarbe, pasa por la Sierra de Guara y penetra en el Somontano y pasa por el pueblo de Abiego, del mismo Somontano de Guara.   Esa palabra equivalente al apellido Adiego de Santiago, es la que recibe como su nombre, el pueblo de  Abiego.  Es un pueblo, para mí,  misterioso, pues en él se encuentra un antiguo convento, una fuente labrada en piedra y tiene un Ayuntamiento moderno, cuya arquitectura, se debe a un hijo del mismo pueblo, que se llama Porta. Este hombre es un cerebro que sólo se ocupa de buenas acciones, por ejemplo la de la fachada de dicho ayuntamiento, que  por imaginarias ideas,  la lanza hacia adelante. Es un artista de la madera, pues además de trabajarla técnicamente, añade el arte escultórico en maderos y en piezas para sostener los aleros. Creo que llegó a pensar en un ariete hidráulico, pero no se llegó a tal realización. Se encuentra el río muy profundo, al que tuvo que sacar el agua necesaria para el pueblo  y yo,  como no soy técnico, recibí sus explicaciones, que hicieron el milagro de subir el agua de la “enorme profundidad”, del río por el que corría. De ahí se dedujo que  Abiego y Adiego, son la misma palabra ibérica, que significa una enorme “profundidad”. Mi yerno Santiago tiene la mente profunda y cuando voy a Pamplona, me lleva por aquellas hermosas tierras, acordándome de que me llevó a visitar el pueblo de Arbuniés y entonces yo, le expliqué que a tres o cuatro kilómetros de Siétamo, estaba situado Arbaniés, embellecido por una iglesia parroquial, toda de piedra, que en su interior, encierra pinturas románico-góticas. Pero además, a su lado se contempla un magnífico frontón, también de piedra, que nos hace recordar a ambos  las tierras de Navarra. Pero no es éste el único detalle que asimila a Arbuniés y a Arbaniés, sino que en un antiguo pajar, se muestra un espléndido “Lauburu”, que se apoya en una especie de corazón invertido. Además pertenece al grupo de “lauburus”, que simulan girar sus hojas de derecha a izquierda, que hace alusión a la vida eterna, al contrario que otros, que giran de izquierda a derecha, protegiendo los acontecimientos de la vida.
Siguiendo la carretera hacia la Sierra, fuimos a Coscullano, donde el dueño de Casa Mur, tiene un “lauburu”, tallado no sobre piedra, sino sobre una puerta de madera. Llegamos a los pies de  Guara, que mide dos mil diecisiete metros de altura, y que puede ser palabra vasco-ibérica, que significa arriba y que como Arbaniés y  Arbuniés, sólo una letra diferencia las dos palabras, en Guara, son la u y la a, las que sustituyen a la o, de “Gora”.  Llegamos a casa Mur y en una de las dos puertas, se exhibe un “lauburu”, también que gira hacia la izquierda. Al lado de la iglesia hay un frontón en el que, según me dijo Mur, jugaban a la pelota vasca.

Después de conversar con el dueño, señor Mur y con su familia, nos marchamos por Siétamo a Velillas. En Velillas guardan un balcón forjado, en el que se ven escenas de baile en tiempos ya viejos. No lo pudimos fotografiar, pero lo hizo Santiago con un llamador, que como fondo tiene una hermosa joven, con un ave antigua en una de sus manos y una pierna masculina, que para llamar, tiene que dar patadas en el hermoso cuerpo de la hembra. Pero nos llamó la atención un “lauburu” de mil setecientos y pico, sobre la puerta de la casa del “Ferrero”, al que yo conocí, hace ya muchos años. Encima está el frontón,  en el que yo vi jugar en las fiestas del pueblo.
 De Velillas salimos de la carretera general 240, cruzamos la autovía de Lérida a Siétamo y a escasos kilómetros, porque se ve desde Velillas, se encuentra el pueblo de Torres de Montes. Está el pueblo lleno de escudos infanzones y en dos casas, la de Lera y la de Mairal, se encuentran otros dos “lauburus”, en cada una de ellas. Están acompañados por otros motivos ornamentales y uno de los lábaros gira hacia el Este y otro al Oeste. La hija de mi amigo el señor Lera, respondiendo a mi pregunta sobre el frontón, me respondió lamentándose, de la mala noticia de que sólo quedaba un parte de él,  pues lo derribaron,  para hacer algún espacio deportivo.  Cinco son los lábaros que se encuentran unos en el ayuntamiento de Siétamo, que está a doce kilómetros de Huesca, uno de madera en Coscullano, otro en Velillas, a cinco kilómetros de Siétamo y cuatro  en Torres de Montes,en casa de Lera y en la de Mairal, a otros cinco de Velillas.
 Pero Santiago, quiso sacarme del Somontano oscense y me llevó a Daroca y de esta, donde se leen en piedra unas frases en aragonés antiguo, nos llevó a Retascón  No pudimos entrar en la iglesia de Daroca, donde residen los testimonios de los hechos eucarísticos que allí ocurrieron y después de pasar por las enormes y bellas puertas de entrada y de salida, fuimos a Retascón. Y resulta que en este pueblo, situado en medio de sierras ibéricas y con una consevación de los edificios, unido al clima fresco de la Sierra, hace que se llenen todas las casas  en verano,  de turistas y de descendientes de Retascón .Sus vecinos  nos llevaron a la iglesia parroquial y nos enseñaron la puerta de la sacristía, donde lucen seis u ocho lábaros, de tres hojas, en lugar de cuatro,  igual que se conservan en Vizcaya y en Barbastro. En una extensión considerable, se alza, además de un escenario festivo , una magnífico frontón.

Estamos en el Alto Aragón, que según algunos es como una parte de  la oriental de Navarra, pues ya en el Sobrarbe está enterrado el Rey de Navarra, Iñigo Arista, que por cierto también dicen que está en Leire. Por todas partes se ven “lauburus” y frontones, como en Retascón, en la provincia de Zaragoza. De los lábaros nadie ha dicho casi nada y los frontones han sido casi abandonados del todo, pero en los pueblos visitados, en todos ellos existen los lábaros y los frontones.

viernes, 28 de abril de 2017

José María Aquilué en su casa-palacio de Belsué



Este señor, que ya tiene setenta y seis años de vida, ha sido y es pastor, no cuidando un número elevado de ovejas, sino un pequeño rebaño de unas treinta y seis. Lo conozco desde hace muchos años,  ya que  estuve de Veterinario en Bolea, debajo de la Sierra y subía a Nocito y a Belsué a vacunar  sus ganados. Pero no subía a aquellos pueblos serranos de Bolea y de Belsué en coche, ni siquiera en motocicleta, sino que lo hacía montado en una mula, acompañado por montañeses de la Sierra, que querían vacunar a sus ganados. De esta circunstancia, que ocurrió hace unos cuarenta años, me acuerdo de haber conocido a José María Aquilué. Ya han pasado muchos años y ahora se sube en automóvil a Belsué, pero en aquel pueblo que está en una colina en el fondo del Valle, se ve en lo más alto una iglesia Románica, que defiende José María Aquilué y aunque tiene, colocado por la Diputación Provincial, un depósito de agua potable para suministrar a los vecinos, ya no quedan más que uno habitualmente, y una familia, que vive en Huesca, y que tienen un hijo Médico, que suben casi todos los domingos a recrearse en aquel Valle, en que vive feliz José María Aquilué.

Cuando subes hasta la misma Iglesia, te encuentras la casa de José María, y a su lado está situada la casa del matrimonio de su hermano,  que acuden con mucha frecuencia a hacer compañía a su hermano. José María vive en un valle precioso, con su Iglesia y con sus  casas, unas aplastadas por los años, otras reparadas y algunas restauradas, sobre una colina que sube hacia arriba, como intentando ver la alta carretera que sube  para llegar a Arguis.

Una vez subí a Belsué a visitar a José María Aquilué e ignorando los pasos a dar para encontrar a José María, se me ofreció mi amigo Vicente Laliena para encontrarlo. Me llevó por la carretera, me hizo visitar una antigua paridera, en la que José María encerraba,  a veces,  a sus ovejas, me hizo recorrer campos de rastrojo y al fin,  encontramos a José María, que estaba pastoreando unas pocas ovejas, en cuya compañía se sentía feliz.

En su casa-palacio, a la que pongo este nombre porque está protegida por la parte alta del pueblo , por la Iglesia y el primer día que fui a visitarlo, cerca de la puerta de su casa estaba atado un perro pastor, que no ladró ni se enfureció conmigo y jugando cerca de él ,corría un pato. Este me llenó de ilusión,  pero que me llenó de dolor, la siguiente vez que allí acudí, porque me enteré de que una raposa, lo había matado.   

Hoy, día  diecisiete de Abril del año de 2.017, mi nieto Pablo ha proyectado en mi casa, la película que ha tomado por actor a José María en el pueblo de Belsué.

Resulta una película misteriosa, porque no  sale más que un actor, a saber José María Aquilué. ¿Cómo van a salir más actores si en ese pueblo no hay más habitantes?.

Se ve el valle con sus casas casi sin iluminar por la noche  y en algún momento se observa un brillo de luz eléctrica, a través de los cristales de Casa Aquilué.

 Va creciendo la salida del sol y va verdeando el prado que han de recorrer las ovejas. Se ve al pastor encendiendo la cocina con leña recogida en el monte. Se calienta la leche y más tarde guisa unas judías pardas en una cazuela. Cuando sale de su casa, lo primero que ve es el cementerio y allí se observa como corta las malas yerbas, con su “jadico y su astraleta”, entre tanto dos gatos tranquilos y de gran serenidad, desde la pared de piedras del cementerio, se miran como José María  limpia el suelo de viejas plantas. Hay  tres sepulturas de las que cuelgan tres ramos de flores, que las puso José María para recordar tiempos pasados. Como sólo aparece en la película José María, le acompañan los dos gatos. Pero otras las ovejas se paran enfrente de la puerta del fosal, y parecen pacientes esperando, sin darse cuenta, otra vida.

Cuando José María ha acabado de preparar sus comidas y de arreglar la limpieza de su casa, baja a la paridera y coge una oveja, que tiene una lesión entre las dos uñas de una pata, y la lava y le aplica medicamentos, para que pueda seguir su pequeño rebaño.

Cuando baja el sol, se mete José María en su casa y se acuesta, aunque a veces se asoma a la ventana para escuchar a la raposa que se comió a su hermoso compañero, el pato.


jueves, 27 de abril de 2017

Don Pedro Pablo, recordado en Siétamo por el Ateneo de Zaragoza




Don Pedro Pablo, tus paisanos nos congratulamos de que los miembros del ilustre Ateneo de Zaragoza, se acuerden de colocar una placa dedicada a tu memoria. Nosotros siempre que te tuvimos en la nuestra y sin dar cuenta a nadie ,restituimos a la calle,que conduce a los restos de tu antiguo castillo-palacio,tu nombre,tan olvidado pero que resurge después de esos largos años de olvido.Tan olvidado has estado de los aragoneses como ha estado relegado de su conciencia el sentido de identidad nacional, palabra, que a algunos puede sonar como atentatoria contra la unidad de España. Pero que tú, Presidente del Consejo de Castilla, Capitán General de los Reales Ejércitos, Embajador de España en París y en Varsovia, no tuviste empacho en utilizar el término de nación aragonesa.

Cuando nuestros vecinos occidentales y orientales, basan su nacionalidad en la historia, nosotros infravaloramos la nuestra, acogiéndonos nostálgicos  a pequeños recuerdos como el de tu noble cuna, colgada de un alto lienzo de tu castillo-palacio, más alto por haber cedido el suelo al fuego de la Guerra y el de tus largos faldones de encaje que te pusieron para recibir las aguas bautismales y que en nuestra parroquia, milagrosamente conservamos.

Ayudaste a Pignatelli que acabó cual nuevo Bautista aragonés, el Canal Imperial que Zaragoza baña y colaboraste en la limpieza del pequeño pantano que en nuestra actual Paul,regaba nuestros huertos.

Nuestra nobleza se fue a Madrid a hacer la Corte, en tanto la catalana se integraba en las actividades económicas de su Pais, pero tú moriste en Aragón. Nuestro procer colaboró con la Sociedad de Amigos del País, con los que nos marcó el camino de la Ciencia y de la Técnica, para basar nuestro desarrollo, antes que Costa.

El Ateneo de Zaragoza con esta manifestación de recuerdo al Conde de Aranda, quiere hacer resurgir su figura, hecho que le agradecemos doblemente los vecinos de Siétamo, como aragoneses y como paisanos de Don Pedro Pablo Abarca de Bolea.

Van a seguir los miembros del Ateneo su peregrinación civil aragonesa y van a Casbas, a recordar, a reverenciar a una gran mujer,que también, como el Conde de Aranda, es paisana nuestra. Se trata de Ana Francisca Abarca de Bolea, Abadesa mitrada del Convento de Monjas Bernardas de Casbas. Describió en Fabla Aragonesa, la Procesión del desaparecido Corpus, en la Tierra de los Corporales de Daroca, concretamente en Zaragoza, donde su familia también tenía casa. Entre sus Odas en castellano son notables las dedicadas a Guara, que preside nuestro Somontano y la Fuente de Casbas,con la que las monjas regaban su huerta.

Dadle, os pedimos, recuerdos de sus paisanos y comunicadle nuestras “expresiones” y consoladla,diciéndole que si se ha secado la Fuente que regaba su huerta conventual, todavía sigue manando la que riega su antigua huerta condal.

El Cronista Juan Francisco Andrés, en 1781,dedica el sl siguiente elogio a la Abadesa de Casbas:
“Doña Ana Francisca de Bolea- desprecio de la diosa Citerea,-del Barón de Clamosa- hija feliz, en cítara armoniosa,-quanto Guatizalema desataba- en Siétamo cristal aprisionaba”.          

miércoles, 26 de abril de 2017

Camilo José Cela




Siempre han existido Camilos y «Camulos» y don Camilo José Cela (otra especie de Camilo superior), lo pone de manifiesto cuando escribe que "Periquito Taboadela …harto de soledades y otras maldiciones, se vino…a Mallorca y mató el tiempo que le sobraba, que era todo, matándole pavos a su paisano don Camilo, que vive como Dios, del contrabando de transistores japoneses”.
Para mí, que aquí el  Camilo Superior es Camilo José Cela,  y Periquito Taboadela, es  es el   Camilo o San Camilo, que  le mataba los pavos.  San Camilo es Periquito Taboadela y el  Camulo  es el citado don Camilo el contrabandista, y no el auténtico don Camilo que se llama también José y Cela, y no se sabe que se dedique al contrabando, salvando el honor del Premio Nobel por sus obras. 
Trataré también de salvarlo del tremendismo por el que  fluyen los tacos de su boca, pues a los Camilos los llaman Camulos cuando hacen mal o cuando de su boca salen tacos, antes llamados sapos y culebras. El tremendismo consiste en un vocabulario exagerado y crudo, que  usa en la novela de Camilo José Cela, “La Familia de Pascual Duarte”. Los personajes de esta novela, son descritos por  Cela, en pueblos muy pobres y en circunstancias de postguerra, que crean en sus personajes un ambiente de miseria,  que crea un humor negro. Escribe Camilo José Cela : “Cuando nos abandonó no había cumplido todavía los diez años,  que si fueron pocos  para lo demasiado que había de sufrir…el hombre no pasó de arrastrarse por el suelo como si fuera una culebra y de hacer unos ruiditos con la garganta y con la nariz como si fuese una rata ,fue lo único que aprendió…¡Pobre Mario y como agradecía con sus ojos negrillos, los consuelos!.
Casi todos los españoles hemos escuchado palabras “non santas” a don Camilo a través de las ondas de la radio o de las que acompañan por la imagen en la televisión, y, sin embargo, no hemos leído sus obras, en alguna de las cuales no se lee nada “feo”, si no es su Diccionario Secreto, en que se acumulan todas las palabrotas que en nuestra gloriosa lengua castellana se sueltan cuando las vísceras se inquietan.
Sus obras las leemos muchos ahora que le han concedido  el máximo premio literario, pero su Diccionario Secreto, en su día lo compramos todos.
Un Camulo al que conozco, que también compró el libro después de atiborrarse de cojones, no se atrevió a llevárselo a su casa para que no lo leyera su casta esposa ni sus inocentes hijos, y lo depositó en un cajón de su mesa en la oficina en la que trabajaba. Durante unos días el trabajo dio poco de sí, pero su secretaria recibió un bombardeo continuado de juegos malabares que hacía con la polla “un sargento de un tabor de regulares” y de aperturas de latas de conserva, que con el mismo instrumento realizaba un teniente de la escala de reserva.  El pobre Camulo quedó frustado porque “por más que lo intentaba, no podía  ”lograrlo de la agradable secretaria que tenía por compañía”.
Yo no sé si don Camilo usa o abusa de los palabros. Quizá los use para recoger lo que usa el pueblo... pero en su boca pueden constituir abuso porque, se vuelven contra él, como demuestra el siguiente caso. En cierta ocasión le preguntaron su opinión sobre los premios literarios  y él contestó que eran una casa de putas; seguramente algún tribunal le habría puteado, como tal vez a usted o evidentemente a mí, pero ahora que las presuntas p…le han dado el premio parece decirse, como me dijo un Camulo, que lo han hecho al admitirlo en sus cofradías, Putón de la Literatura  Universal de 1989.
Que no se enfade don Camilo que a muchos les hubiera gustado tal honor, como a mí que me hubieran aprobado.
La gente sigue pronunciando palabras gruesas, pero no sólo las sencillas, sino también aquellos que por sus estudios debían usar un vocabulario que contiene sobradas palabras racionales para evitar las viscerales. Se tratan algunos de soplapollas y de tontochorras que no suenan muy bien, y yo les sugeriría que los altoaragoneses tenemos un sustituto que no suena tan mal y que a veces se aplica también a aquel que es demasiado bueno, ¿De qué palabra se trata?, pues sencillamente de “tontolaba”. Usted habrá oído decir: ¡que simpático es ese tontolaba!.

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