viernes, 12 de mayo de 2017

De la materia al espíritu o de la Guerra Civil al Monasterio de Sigena




¡Con qué facilidad se hunden los hombres y mujeres en la materia y con qué facilidad se elevan sus almas y sus corazones al espíritu!.  Y fuiste tú, amigo Eliseo, el que hoy, día uno de Febrero del 2010, el que, por un tiempo indefinido, transformó mi cuerpo material en un ser espiritual, todo gozoso de la armonía musical de aquellas voces, que cantaban en canto gregoriano :  ¡Ave, María, gratia plena!, al mismo tiempo que mis ojos contemplaban la belleza arquitectónica de diversos aspectos del Monasterio de Sigena y de sus pinturas, de un colorido que me hacía ver el cielo. Hace unos días, “contemplando la Sierra, que nos guarda del frío del Norte, me di cuenta de todas las cimas, que en ella se suceden y que nos indican a los hombres que tenemos, no sólo la materia, sino también el espíritu, que muchas veces desconocemos  y despreciamos”. Aquellas cumbres de la Sierra me aleccionaron para distinguir la materia del espíritu y me hicieron pensar en una cena que se celebró en el Restaurante “El Faro de Sepes”, situado en la Zona Industrial de Huesca. En aquel Restaurante, en una cena, se reunieron la materia y el espíritu, haciendo reflexionar  a los comensales, sobre el placer que sentíamos los hombres y mujeres con la materia de un cerdo guisado, a través de aquellos platos que servían en las mesas, los camareros .Aquella cena se convocó para auxiliar a las personas recogidas por los Hermanos de la Cruz Blanca. Tenía la cena, por tanto, un sentido espiritual, como la que reunió Jesús a sus discípulos en la sagrada Mesa, el día de la última cena. Estaba representado el espíritu por los Hermanos de la Cruz Blanca, allí presentes, y que buscaban recoger la “materia necesaria” para mantener a aquellos hombres y mujeres, que acogen en sus residencias, después de ser despreciados por la sociedad. En aquella caritativa cena .el cocinero del “Faro de Sepes”, nos hizo experimentar el paso de la materia al espíritu, por medio de las tostadas de paté casero, las del tocinico salado, el lomo de cerdo con salsa de manzanas, de tal manera que al consumir las migas, me acordé de rezar:”El pan nuestro de cada día , dánosle hoy”. ¿Quién me iba a decir a mí, que las cumbres de la Sierra, apuntando al cielo, me iban a enseñar el espíritu, que los simples camareros, nos mostraron en aquella cena de un cerdo , pero ,desde luego, cena sagrada.

Hemos pasado de la materia al espíritu, pero en tu pueblo, Sigena, fueron los que destruyeron el Monasterio,  los que quisieron tornar toda la Historia de Aragón del espíritu a la más execrable materia. Fueron tu padre y tu madre, las dos personas aragonesas y concretamente de Sigena, las que me abrieron los ojos para ver y aborrecer la revolución del mal. Tu padre fue un hombre de una enorme personalidad y tuvo en cuenta en su vida, así en Barcelona como en Huesca, de la materia y del espíritu, temas ambos de difícil concordancia, pues al ver tratar a un hombre sobre los trabajos manuales, piensa que ese hombre no cree en la otra vida. Pero yo vi en él a una persona que, aunque a veces pronunciara palabras fuertes, dentro de su corazón reinaba una gran sensibilidad. Estando en su casa, en la que guarda en piedra las armas de los Abarca de Bolea, encontradas por él,  me aclaró lo que significaba un cuadro pintado por él mismo y que representa la corriente del Río Alcanadre que pasa por Sigena, arrastrando los “testículos “, del caballo de Roldán. ¡Cómo une la historia de la Osca capital con la de Sigena, donde se alza el Monasterio de la Virgen del Coro!. ¡Cómo da explicación al espíritu de los aragoneses por medio de los testículos materiales, arrastrados por las aguas del río, igual que los revolucionarios,  por llamarlos de alguna forma, arrastraron el espíritu del pueblo y del Monasterio de Sigena, intentando convertirlos en asquerosas heces materiales!.

No es tan sólo mi testimonio el que tiene ideas del espíritu de Eliseo, sino que el año 1960, la última Priora  del Monasterio,  a saber Doña Presentación Ibars, escribía lo siguiente, refiriéndose a Eliseo y a Carmela, que la llevaron con la hermana Angelita,  a Barcelona:”Fuisteis buenos, simpáticos y caritativos con estas dos religiosas que jamás podremos olvidar tanta atención y desvelo. Infinitas gracias por todo,el Señor os lo recompensará todo, ya que nosotras no podemos. Angelita hace suyo cuanto digo yo y os saluda con afecto. ¡Qué buenos sois!”.

Tu madre, Carmela, como escribo en mi artículo “Villanueva y el Monasterio de Sigena”, está identificada con dicho Monasterio de Sigena, no sólo con su obra, sino todavía más con su espíritu. Está todavía identificada, a sus ochenta y siete años, pues sufrió un gran dolor por las profanaciones que sufrió, tantas, que casi lo destrozaron por entero, durante la Guerra Civil.

Cuando las monjas se dieron cuenta de lo que podía pasar y por desgracia ocurrió, escondieron varias piezas litúrgicas, en un montón de trigo que estaba encerrado en un granero particular, en presencia de la niña Carmela. Pero cuando sacaban trigo,  Carmela sufría, al considerar muy posible el encuentro de las joyas. ¡Cómo se acuerda del Monasterio!, porque entonces sólo tenía catorce años, pero todavía le parece que lo está viendo, tanto que se acuerda de que en cierta ocasión, llegó un mercader y le propuso a la Priora, doña Pilar Samitier que le vendiera la sillería de nogal, por la que le daría una gran cantidad de dinero y le pondría otra sillería nueva. Entonces  la Priora, exclamó: yo no quiero tener remordimientos de conciencia por haber hecho desaparecer una sillería que deba tener tantos años como el propio Monaterio. En el día de la Virgen del Coro, en el mes de Abril, acompañadas por el sonido del armonio, acudían a cantar las niñas del Coro de Villanueva, entre las que se encontraba Carmela. La tiple, doña Aurora Riazuelo,  esposa de don Julián Arribas, les enseñó la a cantar la misa de Perosi, para el día de San Juan. Al recordar dicha misa, exclamó doña Carmela: ¡era preciosa!, con varias voces, pues la primera voz era la de doña Aurora, la segunda la mía(es decir la de Carmela), la tercera formada por tres voces del Coro, de las cuales no me acuerdo en estos momentos de sus nombres y apellidos, aunque todavía las tengo en el corazón.

Al empezar a escribir este artículo, afirmo que fuiste tú, Eliseo, el que transformó mi cuerpo material en un ser espiritual, con aquel trabajo maravilloso que me mandaste por el Ordenador. Allí se escuchaban los sonidos tranquilos y místicos del canto gregoriano, interpretando el ¡Ave María, Gratia plena!, al tiempo que se veían surgir las imágenes del Monasterio y aquellas pinturas deliciosas,  recogidas en el mismo Monasterio.

En el Restaurante El Faro de Sepes, el cocinero, convertía la carne material del cerdo en “bocatti de cardinali”, que nos llenaban de ilusión y con su placer, convertían nuestra materia en espíritus. Esa cena recuerda la Ultima Cena de Jesús, que convirtió a los judíos más o menso cultos, en apóstoles.

En Sigena, fue diferente, porque aquellos a los que algunos llamaron revolucionarios, no eran cultos, sino discípulos de unas teorías, partidarias de los diablos, que querían convertir el espíritu en materia. Por eso se ven aquellas fotografías de los cadáveres de las monjas milenarias, sacadas de sus sepulcros, con lo que profanaban la Historia, la vida y el espíritu del Monasterio. 

Esa magnífica proyección de las distintas partes del Monasterio, resucitaron mi fe, igual que las cimas de la Sierra de Guara, que señalaban y todavía lo señalan, que el mundo es un compuesto de materia y de espíritu, como he podido comprobar en el comportamiento de tu padre Eladio, de tu madre Carmela, a la que he visto guisar un enorme pollo y la he imaginado cantando en el Coro de Villanueva de Sigena, a San Juan. Y en ti, Eladio, he comprobado tu amor a tus padres, a Villanueva de Sigena y a las monjas que conservaron la espiritualidad del Monasterio, desde 1188 hasta que los materialistas quisieron destrozar el espíritu de los hombres,  en este caso aragoneses. 

Entre tanto los acogedores de aquellos monstruos, siguen reteniendo multitud de obras de arte, procedentes del espiritual Monasterio de Villanueva de Sigena.


martes, 9 de mayo de 2017

El Señor y el Quijote



Le he regalado a un Señor, que estaba desayunando en un Bar, unos  folios, que le he escrito sobre el Quijote. Yo creía que no podría soportar la lectura de dicho “rollo”  literario,  después de tomarse su café. Pero,  al marcharme del Bar, le he preguntado, qué tal le había sentado el trabajo literario, sobre el Quijote, que es el mejor escritor del Mundo. Me he quedado sorprendido al escuchar su respuesta, porque me pareció que se le había roto  la dureza del pensamiento moderno, que sólo lo emplea en las cuentas, en las compras, en las ventas, en los precios, y en los intereses, dejando los pensamientos del cerebro olvidados y los sentimientos del corazón, abandonados. ¿Por qué digo esto?. Sencillamente porque leyendo la breve historia del Quijote, se le despertó su cerebro y se le nutrió su sensibilidad.

Es un señor  que hace la vida con sus negocios y me parecía que se le olvidaban los pensamientos cerebrales y los sentimientos de su corazón. Y al preguntarle por su lectura quijotesca, yo le noté el corazón sensible, como  si soñara una vida, que ya está olvidando.

Y él, no le dio espacio libre al alcohol,  sí no que  buscó el trabajo diario.   Tal vez,  otros señores que pululan por la sociedad actual,  piensan en el juego de cartas  o en jugarse el dinero en las “maquinetas” automáticas.

¿Este señor pensaba racionalmente y sentía la vida en su corazón?. Sí, porque leyó las aventuras de Don Quijote, que yo le proporcioné, con un interés enorme y sin perder ni un segundo en distraerse de la vida del Quijote, que tenía delante de sus ojos. Cuando acabó de leer las aventuras de Don Quijote y de Sancho Panza, se le notaba un aumento de su sensibilidad.

El señor, al leer estas letras, conmovió su corazón y al acordarse de Don Quijote y de Sancho Panza, recordó en sus oídos la Jota Aragonesa, que le hacía arder su corazón o aquel canto, que recordó de cuando era niño y que sonaba : “Ay  Mari Crú, ay Mari Crú, maravilla de mujer, tu eres un rojo clavel, mi vida sólo eres tú, y por jurarte  yo eso, me diste en la boca un beso, que aún me quema , ¡Mari Crú!.  

En estos momentos se acuerda el Señor, de la música de Opera y sobre todo de la Zarzuela y de todos los tonos de la misma música, que tiene pasajes,  que conmueven los corazones.

Pero la música de aquellos pasados años,  sigue sonando, porque nos recuerda la poesía, la historia. Sus sonidos hacen volver a nuestros oídos el humor, las penas y las ilusiones, del pueblo. Y hoy en día, el “Género chico” con sus zarzuelas,  hace recordar la alegría y la belleza, cuando cantan “madrileña bonita, flor de verbena; eres como un ramito, de hierba buena”,  que compuso Sorozákbal  en “ El manojo de rosas”.

domingo, 7 de mayo de 2017

El Almeriz




Ha llegado a mis manos el programa de Fiestas de San Martín del año 2005 y quedé sorprendido al leer “El pueblo de las campanas de colores” y dedicado a los vecinos del Barrio de San Martín, que tuvieron que abandonar sus hogares. Lo había escrito,  nada menos que mi amiga Ana. Aquella frase, en la que dice, hablando de las campanas : ”El paso del tiempo había dejado su profunda huella, estaban comidas y oxidadas, pero se alzaban erguidas y majestuosas como testigos mudos de la historia de aquel pueblo… al mirarlas te embargaba una profunda tristeza”, ¡sí!, me llena la memoria de recuerdos de la vieja calle de San Martín , porque enfrente de la Plaza, donde se encontraba su Iglesia y que pasó a ser llamada la Plaza de los Tocinos, se levantaba ya hace muchos, muchos años la casa de mi abuelo Don Ignacio Zamora Blasco, diputado y compañero del cacique Camo, que edificó el Casino Oscense y amigo de los hortelanos y por la parte baja de la calle salía la calle de los Cuatro Reyes, en la cual vivía en una casa también de su propiedad, el hortelano Solanes, pariente del otro hortelano, también famoso en Huesca, de igual nombre, que tenía su huerta “entre tapias” del Almériz  En el “cobajo” de San Martín vivía el hortelano Barbereta, cerca del lavadero, ya desaparecido. De la misma forma que se me llena de recuerdos mi memoria con el bello párrafo de Ana, se llena de tristeza mi corazón al ver tan lejanos a mi abuelo y al abuelo de Barbereta, que era pequeño de estatura y ágil porque saltó la pared, que rodeaba la celda de una cerda, cuando a él y a mí, como veterinario, nos quiso atacar, como defendiéndose de mi jeringuilla. También viene a mi recuerdo el abuelo de Solanes, que andaba encorbado por haber pasado su vida inclinado sobre la tierra, con la azada  entre sus manos; en la  actual vivienda de su hijo, cedida por mi abuelo Ignacio y vendida por mí,  guardaban las cabezas de los Cuatro Moros del escudo de Aragón. En dicha casa manaba el agua en un pozo, al que acudía, a veces, la escritora Teresa Ramón,  no sé si a darse unos remojones, igual que Ana iba a la “vieja fuente, también para darse unos chapuzones de agua”.

También escribe Julio Brioso y Mayral el año 1999, sobre las Tenerías, lugar en otro tiempo de huertas, cerca de Santa María de Foris y regadas por la acequia del Almériz. Julio vivía cerca de la Plaza del Justicia o de los Tocinos y allí acudía a conversar con él y su buena madre me invitaba a tomar café con leche y pastas. De niño iba a jugar al almacén de Campaña, con el entonces llamado Maito y apellidado Mallén Campaña, que estudió Medicina.

¡Cómo han ido desapareciendo nobles piedras de muchos edificios, desde  la antigua iglesia de San Martín, al lado de la cual nació la hermana de mi antepasada por parte de mi abuelo Zamora, Madre Berride, propuesta para ser canonizada! Y después las casas de la parte baja de la Calle de San Martín, como la de Barbereta. Pero no sólo han acabado las casas sino también las generaciones de hombres y mujeres, que tanto trabajaron en las huertas, llevando al Mercado sus verduras.

Los edificios van surgiendo otra vez, como la bella casa de Venturis y la ajardinada vivienda de los Barbereta a orillas del Isuela, en uno de los caminos que conducen a la Ermita de Salas. Hortelanos, por desgracia cada vez quedan menos en el Almeriz. Pero al entrar a comprar planta para el huerto, se encuentra uno con el marido de Ana y con su hijo y con ella misma, que aparece algunas veces, en lo alto de una escalera por la que se entra en su cocina. Ellos trabajan horas y horas seguidas y atienden a los que cultivan sus huertos, pero sin Ana , no sé qué harían, ya que los cuida y les da café y agua fresca.

Ana, el año 1991, ya prometía que iba a ser un ejemplo de mujer, porque escribió.”A ti, mujer, madre, esposa, ama de casa, trabajadora. A ti que cada mañana, con el canto de los pájaros te desperezas y gritas al viento:¡Un nuevo día! . A ti,  mujer, quiero dedicarte este pequeño homenaje, como un canto a la esperanza, a una ESPERANZA, con mayúsculas…” Esa que describes tú “ esa eres tú , mujer”. Sólo te faltan los largos pendientes que llevaban al Mercado las hortelanas del Almériz. En 1996 vuelves a escribir sobre las hortelanas, que como dices son “Mujeres que, cuando rayaba el alba, lozanas y frescas, lucían al aire sus ricos pendientes y comenzaban su larga jornada de trabajo: barrían y “arrujiaban” sus patios y aceras…porque con su trato afable y cordial defendían ,día tras día, su pequeño negocio”. Añades después : “ han sido y son mujeres oscenses de los pies a la cabeza, han profesado un gran amor a San Lorenzo …¿quién no recuerda a Pascuala Solanes, Rosario del Ruso, la tía Juana, la Barbereta, la tía Emilia de la Torre Mendoza, Ascensión Lacoma?.

En 1977, en el programa escribías: ”Cuando puedas, acércate en un corto paseo hasta nuestra ermita de la Virgen de Salas y de la Huerta. Es como una pequeña maravilla en medio de fértiles huertas”. Piensas como pensaba mi abuela Agustina Lafarga, que siendo yo un niño y teniendo ella muchos años, me dijo lo mismo que tú, Ana les dices a los oscenses y yo me fui con ella a ver a la Virgen de Salas y a la de la Huerta; allí  aproveché para coger regaliz y al volver entramos en el Campo Grande, donde cosechamos algunas peras y ciruelas.

Tu eres una enamorada de las huertas y de los hortelanos y hortelanas, pero a mí me has hecho recordar, viéndote y leyendo tus artículos que has escrito durante años para las fiestas de San Martín, que además de recordar me has transmitido “un sentimiento de gratitud y emoción…que correrá por mi cuerpo” y por el de todos los hortelanos que van a la Torre de Barbereta a buscar planta


sábado, 6 de mayo de 2017

El tiempo sobre Sierra de Santo Domingo




El día 30 de Mayo del año 2001,en el que nos vamos desenvolviendo, me encontré con mi amigo Sebastián, que tiene un concepto del tiempo, dados su noventa y ocho años, más claro que el mío, pues me recordó que en tal día se celebraba la fiesta de San Fernando, Rey y Patrono de España.

Estos días, según dicen la televisión y nuestros asados cuerpos, han subido las temperaturas, a pesar de estar en primavera, más que en los veranos del recién pasado siglo XX, siglo que el veterano Sebastián Grasa, conoce mejor que el resto de los habitantes del pueblo de Siétamo, porque me dijo que nació en 1903 y para más detalle, el día dos de Noviembre. Al encontrarlo, nos pusimos a hablar del tiempo y me hizo observar unos nubarrones, de los que hacía unos días no se veía ninguno en nuestros cielos, pero aquel día  treinta de Mayo, por la tarde y en pocas horas se habían ido situando por encima de las Sierras de Gratal y Guara y se comenzaba a notar el soplo de un aire que aliviaba el calor.

Yo le dije: ¡cómo aciertan en sus pronósticos estos hombres y mujeres de la televisión! ; yo creo que mañana quizá se noten signos de tormenta y Sebastián me contestó: si, pero que no caiga  alguna tormenta como aquella que nos fastidió en la pardina Ferrera, cercana  a la Sierra de Santo Domingo, en la provincia de Huesca y que llega cerca del pueblo de Longás, en la provincia de Zaragoza. Añadió que estaban el 28 de Junio, labrando la tierra, que había estado sembrada de veza, ya recogida y observó como unas nubes blancas y otras negras, daban vueltas sobre la Sierra de Santo Domingo, "huegante" con el monte de Biel  y exclamó : ¡me parece que va a caer piedra sobre nosotros y sobre nuestros bueyes ! y le contestó un boyatero: ¡calla, que tú siempre ves venir cosas malas!.Pero rápidamente llegaron aquellas boiras sobre la finca y empezó a caer una terrible "pedregada", con unas piedras redondas de hielo, como huevos de gallina, dándoles el tiempo justo  para quitarles las clavijas a los bueyes y hacerlos entrar en el corral. Aquel maldito fenómeno atmosférico  duró unos veinte minutos, que se hicieron eternos y al ir a mirar los trigos, vieron como no había quedado una sola espiga, ni siquiera paja, tan necesaria en aquellos tiempos, para echarles cama a los animales y para darles de comer. Al recorrer los campos pudieron ver como hasta los "buchos" se habían quedado sin hojas e incluso  se vieron muertos  algunos conejos, perdices e incluso liebres.

Entonces yo le pregunté : y esto ¿en qué año ocurrió ? y  él me contestó que eso había pasado el dieciocho de Junio de 1930.Se sintió muy desgraciado, porque entonces no había seguros como ahora y tendría que pagar el arriendo de la finca, pero luego se le notó una reacción positiva ,porque dijo que el año siguiente ya cogió buena cosecha.

Pero hacen ya setenta y dos años, que se dio cuenta de que,  allá en Salinas de Jaca, no se podían comprar máquinas para cultivar la tierra ni había hombres para trabajarla  y tuvo que emigrar  a Siétamo. Allá sigue la finca, pero no cultivada, sino explotada por una sociedad de cazadores vascos. Hoy parece que está ocurriendo lo mismo en el Somontano y en la Tierra Baja. ¿Qué pasará  con la agricultura dentro de no tantos años?.

Ahora, allá, en Siétamo, lo tenemos con sus noventa y ocho años, con el viejo temor de que vuelva otra vez una "pedregada". Pero yo le pido al Señor que,  aunque sea para que Sebastián llegue a los cien años  sin sufrir, que estos días venideros refresque, pero que no caiga pedrisco.

viernes, 5 de mayo de 2017

FEDERICO BALAGUER







Don Federico Balaguer es un hombre que se ha preocupado de los problemas de Huesca y ¡cómo ha insistido en sus escritos sobre el problema de las aguas!.Ha sentido los problemas de la sequía de su patria chica con más intensidad que los de su persona, intelectual pura con un cuerpo delgado, enjuto, seco, que recuerda el del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Don Federico me dijo que había, en cierta ocasión, editado el proyecto de   aprovechar para Angües, Sieso, Casbas, etc. el agua del río Alcanadre, del que nadie dice nada, pero sin embargo, Albasini ya habló del proyecto citado, según el cual, bajarían sus aguas al pantano de Calcón y en casos  de necesidad a causa de la sequía, a Huesca, ya que desde dicho pantano, descenderían con mucha facilidad al  de Vadiello, con lo que sería difícil que a Huesca llegara a faltarle el agua.

Este problema del suministro ya tienen previsto resolverlo en Zaragoza con el pantano de Yesa, en cambio en Huesca nadie habla de las aguas del Alcanadre para que esta ciudad deje de ser la pobre Huesqueta.

Y no es que en Huesca no haya habido gentes preocupadas por el agua, como se demuestra sólo recordando la figura del cura, natural de Bonansa, don Julián Avellanas y que ejerció su ministerio en Casbas de Huesca hasta que murió en Barcelona el año de l.926.Este sacerdote fundó a principios de siglo la Mútua  Ganadera, pero además creó un Sindicato Agrícola en el que en la Junta Local de Siétamo figuraba como secretario mi padre Manuel Almudévar.

Tuvo Mosen Avellanas grandes enemigos, pues sufrió un atentado del que se salvó  y se le hizo un homenaje en Graus, pero él siguió postulando en su periódico:"Urge industrializar la agricultura, se precisa que el agua de los ríos, fuentes y arroyos se convierta en carne mediante la praticultura, en leche, en lana, en queso, en cueros, y sobre todo en lo que vale más que todo eso junto... en pan ".

Con la muerte de Mosen  Avellanas, el año l.926,desapareció su Caja Rural, el Sindicato Agrícola y las Cooperativas por él fundadas. Después vino la República, después la Guerra, con las que desapareció la posibilidad de hacer los pantanos de Calcón y de Vadiello. Cuando esos pueblos se quedaron sin defensores ,se quedaron al mismo tiempo sin agua, porque mientras tuvieron a Mosen Avellanas tuvieron fe en Joaquín Costa, que dijo que si en España hubieran existido diez o doce curas como el de Casbas, ya estaría resuelto el problema del agua. Tanta fe tuvieron que en cualquier pueblo, como por ejemplo Angüés, dedicaron una calle a Joaquín Costa. Luego siguieron yendo a buscar el agua, hasta que se olvidaron del mismo Costa.

Hablé el otro día del pantano de Montearagón y de las Rogativas de San Victorián y hoy tengo que hablar de las Rogativas de San Urbez en Nocito, donde las están  celebrando los oscenses. San Urbez ha sido siempre un santo muy solicitado para que haga llover, como dice la canción que cantaban en Angües: "Hoy gran fiesta celebra la Iglesia, a Urbez los devotos con gran devoción, porque siempre que pedimos agua nos la da abundante por su intercesión".Entonces, cuando cantaban la citada canción iban desde los pueblos y desde Huesca a Nocito a hacer rogativas, tantas veces como fuese preciso, hasta que se producía la lluvia.

En Ola, hay una casa donde se guarda una losa en la que dormía San Urbez, y en cierta ocasión, ante la falta de agua lanzó su vara de pastor y ahí donde se clavó, surgió una fuente de agua, que todavía mana.

Como se deduce, con la ayuda del mismo cura, construyendo el   pantano de Montearagón y levantando la Presa de Pedruel de Albasini, no haría falta rezar con tanta humildad la petición del agua, como la rezaban en Nocito y que decía lo siguiente: "Agua pedimos, San Urbez -aunque no la merezcamos-que si por merecer fuera ni aún el agua que bebemos".

De todas formas, aunque no tan frecuentes, las rogativas seguirán siendo necesarias, porque sigue habiendo situaciones de necesidad, como dice aquel canto que en Nocito cantaban: "Los campos piden la lluvia-si no se van a secar.-El niño dirá  a su madre:-"tengo hambre, quiero pan".

jueves, 4 de mayo de 2017

Estelas discoideas, antiguas piedras funerarias




Es la Estela Discoidea,  una serie de piedras  de épocas antiguas, que fueron usadas como recuerdos funerarios, que unas veces señalaban la vida en el cielo y otras, la noche  y la muerte. Parece que esos más antiguos monumentos funerarios en el Mundo, al tiempo que se acogían a la luz del  Sol o al Fuego, fueron  los Lauburus. Estos aparecieron de una forma de brazos rectos, que representaban  la Cruz Gamada. Pero esas cruces gamadas, cambiaron su  aspecto al de los Lauburus, que huyen de la total rigidez  de los brazos de la   Cruz, pues se tornan, en unas cruces, que no son rígidas, sino   que sus cuatro brazos curvos, los hacen girar,  unas veces hacia la izquierda y otras hacia la derecha.
  

Del Lauburu, procede la estela cántabra,  de origen celta, llamada Lábaro o del Lábaro procede el Lauburu.  Aparecen también las Laudas para señalizar las sepulturas. Hasta principios del siglo XX, se ha conservado en Cantabria la costumbre de rezar un Padre Nuestro, mirando al Sol en el Ocaso, pues se creía que allí moraban los muertos. El Lauburu vasco remonta sus orígenes a las teorías vasco-cantábricas,  que fueron estudiadas por historiadores vascos durante los siglos XVI y XVIII. Según algunos el Lauburu vasco es una interpretación moderna del Labaro Cantábrico. Se llega a considerar que los cántabros y los vascos tuvieron una historia común, durante siglos.

Este símbolo del Lauburu y el Lábaro,  no es absolutamente vasco, pues también se encuentran orígenes indoeuropeos, como también se muestran  en Santander y en Asturias.

En cuanto a la Laura Funeraria, citaremos la que se exhibe en el Museo de Huesca.


Procede  de la segunda mitad del siglo VI, después de C., época en que se creó una Lauda Funeraria o Sepulcral,  en la localidad de Coscojuela de Fantova, en la provincia de Huesca. Es romana y está preparada por el sistema romano del mosaico.  La imagen tiene el tamaño del pavimento necesario para enterrar al fallecido, junto a símbolos cristianos, y la imagen está rodeada por un escrito en latín. 

Los Lauburus son una variante curvilínea de la Cruz Gamada. Se encuentran en casi todo el Mundo, como China y la India. En España adorna sobre todo el Norte y en él,  las Vascongadas, Navarra, Aragón. Se encuentra también en Santander y Asturias. En  Vascongadas y Navarra  se ve el Lauburu con mucha frecuencia y en Aragón prolifera por la provincia de Zaragoza y por Huesca. En Arbaniés, a unos cinco kilómetros de Siétamo, con su nombre igual que el de Arbuniés en Navarra, se encuentra un espléndido Lauburu, apoyado en un corazón invertido. Como escribo en mi artículo “Lauburus y frontones”: “Además pertenece  al grupo de Lauburus, que simulan girar sus hojas de derecha a izquierda, que hace alusión a la vida eterna, al contrario que otros, que giran de izquierda a derecha, protegiendo los acontecimientos de la vida”. Muy cerca de Arbaniés, se encuentra el pueblo de Coscullano  y en casa de Mur, en un armario de madera,  se encuentra un  lauburu, que gira hacia la izquierda. De ahí  a unos cinco kilómetros de Siétamo, estuve en Velillas y ahí me llamó la atención un Lauburu de 1780, sobre la puerta de casa del “Ferrero”. Cerca de Velillas se ve el pueblo de Torres de Montes. En casa Mairal y en casa de Lera, se encuentran encima de las puertas de las casas, dos lauburus, de los que en cada domicilio,  uno gira hacia la derecha y otro hacia la izquierda.

Pero aquí se colocó en una casa de Velillas un Lauburu en 1780 y sin embargo yo no he visto por los alrededores de Siétamo, Estelas Discoideas. El origen de esta clase de señalización funeraria es de la época del Medioevo, que en Velillas se prolonga hasta el año de 1780.
Estele discoidea Fuenteespalda (Terue)

Las estelas de Fuentespalda, fueron expuestas en Teruel, en la Edad  Moderna. Se encontraban colocadas sobre las tapias del Cementerio local, como en su interior.  También existen Estelas Discoideas  en otras localidades de Valderroy y Cretas. El año de 2003 crearon en el Cementerio de Fuendespalda un lugar de carácter cultural e histórico. La colocación de estelas discoideas, ya lo muestran en documentos durante la Edad Media, pero no proliferaron hasta el siglo XVI. Las estelas discoideas de piedra tienen su parte superior en forma de disco o círculo, colocadas en una base en forma de trapecio, que se hincaba en la tierra, como sujeción de la Estela.

Las Estelas de Fuendespalda  repiten  con frecuencia las cruces cristianas. Además hay una corona real, otra representando un tocado arzobispal y una tiara pontificia.

José Antonio Benavente publicó unos comentarios sobre las Estelas Discoideas de Fuentespalda,en la Provincia de Teruel,”que por su iconografía, constituyen un claro ejemplo de perduración simbólica, ya que fueron construidas durante la Edad Moderna”.

Entre esos comentarios Benavente, escribe: “Entre las Coronas se observa la presencia de Corona Real con bordura simple y Corona Real rematada con una cruz y ocho florones de acanto y diademas.Otros elementos símbólicos representados en las estelas con el Globus Mundi rematado por una cruz patriarcal con dos brazos superpuestos; lacerías o representaciones florales de cinco cuerpos e incluso herramientas como aperos de labranza y útiles de picapedrero que aluden a oficios”. ¡Como se observa el destino representativo de las Estelas de Guipuxcoa y las de Teruel¡.

Aunque las Estelas, que se encuentran en el País Vasco u en Teruel son casi todas posteriores a las más antiguas ,como la de Amescoazarra, tal vez de origen celta; las de Liscar (Liédena), Arazuri y Soracoiz y eincluso de influencia ibérica. osea la del Castellara de Javier,anterior a la romanización. Pero la presencia de Estelas , más moernas, empiezan a ser las del siglo XV, del XVII hasta el XIX.

En Teruel, las comarcas del Matarraña y del Bajo Aragón, se dieron ya en la época ibérica,las estelas funerarias de piedra, que representan lanzas, escudos, jinetes, buitres y orlas decorativas.



Estos días de mayo del año 2019, he estado en Pamplona y he visitado el Museo del pueblo de Lizoain y también el del Monasterio de Iranzu. En sus Estelas se ven en muchas de ellas su división en dos partes, una un disco circular, montadas sobre un cuello, muchas veces de forma trapezoidal. La Estela posee dos ofrecimientos, uno su forma plástica y su oferta espiritual, pues en muchas Estelas, aparece la Cruz de Cristo. Se han datado las Estelas de Fuentespalda (Teruel) y las dos de Navarra en épocas simultáneas, a saber los siglos XVI y XVII. También las hay del siglo XVIII e incluso del siglo XIX.

Su decoración quiere hacer ver en las Estelas, la radiación solar, como haciendo visibles las almas de los difuntos, que intentan rendir respeto al Sol, que imita con su presencia,  la de Dios. Estas Estelas de piedra, adornan el ambiente con su belleza decoradora, pero es además una conservación en los cementerios, de la personalidad del hombre, que pone de manifiesto su fe y sus creencias.

Unas veces se encuentran adornos geométricos y astros. Se ven en algunas Estelas signos solares, en otros la Luna. En varios cementerios,  como el de Lizoain, aparecen estrellas y signos solares. En Navarra se encuentran bípedos alados y serpientes. Otras veces son vegetales, como flores de Lis. En diversos puntos de Navarra se ven instrumentos de trabajo, como podaderas de viña, martillos, arados e instrumentos de cultivo, Se ven escenas de instrumentos de las hilanderas, carpinteros, leñadores y algunas armas de lucha.

En Lizoain, me llamó la atención una estela en la que figuraban las letras griegas Alfa y Omega. Se observan otras estelas místicas, además del anagrama de Cristo, las iniciales de MA (María), la elipse, que simboliza al Ojo Divino. A veces coinciden en un cementerio de Navarra, el anagrama IHS, junto a una Cruz.

Hay una simbología astral, que simbolizan el Sol, la Luna y las estrellas, que al hombre le inspiran un pensamiento mágico o religioso. El hombre tiene pensamientos de adorar a Dios, que lo identifica con el Sol. Los rayos solares iluminando una Cruz, inspiran una Luz Divina.

La Luna es la luz de los muertos e inspira una mitología, que hace al hombre, junto al sol y a las estrellas, un símbolo que Dios ha inspirado en el Universo creado por El.

Desde los lauburus, la Lauda funeraria y las Estelas,el hombre ha buscado su origen en Dios y las ha representado por todo el Mundo.

lunes, 1 de mayo de 2017

Lábaros y frontones



Mi yerno Santiago es un hombre que tiene curiosidad por todo lo que, viajando por el mundo, se ve. Su apellido es una palabra vaco-ibérica, que se da también entre el Somontano de Huesca y el río Alcanadre, que lo separa del Somontano de Barbastro. Baja el río desde el Sobrarbe, pasa por la Sierra de Guara y penetra en el Somontano y pasa por el pueblo de Abiego, del mismo Somontano de Guara.   Esa palabra equivalente al apellido Adiego de Santiago, es la que recibe como su nombre, el pueblo de  Abiego.  Es un pueblo, para mí,  misterioso, pues en él se encuentra un antiguo convento, una fuente labrada en piedra y tiene un Ayuntamiento moderno, cuya arquitectura, se debe a un hijo del mismo pueblo, que se llama Porta. Este hombre es un cerebro que sólo se ocupa de buenas acciones, por ejemplo la de la fachada de dicho ayuntamiento, que  por imaginarias ideas,  la lanza hacia adelante. Es un artista de la madera, pues además de trabajarla técnicamente, añade el arte escultórico en maderos y en piezas para sostener los aleros. Creo que llegó a pensar en un ariete hidráulico, pero no se llegó a tal realización. Se encuentra el río muy profundo, al que tuvo que sacar el agua necesaria para el pueblo  y yo,  como no soy técnico, recibí sus explicaciones, que hicieron el milagro de subir el agua de la “enorme profundidad”, del río por el que corría. De ahí se dedujo que  Abiego y Adiego, son la misma palabra ibérica, que significa una enorme “profundidad”. Mi yerno Santiago tiene la mente profunda y cuando voy a Pamplona, me lleva por aquellas hermosas tierras, acordándome de que me llevó a visitar el pueblo de Arbuniés y entonces yo, le expliqué que a tres o cuatro kilómetros de Siétamo, estaba situado Arbaniés, embellecido por una iglesia parroquial, toda de piedra, que en su interior, encierra pinturas románico-góticas. Pero además, a su lado se contempla un magnífico frontón, también de piedra, que nos hace recordar a ambos  las tierras de Navarra. Pero no es éste el único detalle que asimila a Arbuniés y a Arbaniés, sino que en un antiguo pajar, se muestra un espléndido “Lauburu”, que se apoya en una especie de corazón invertido. Además pertenece al grupo de “lauburus”, que simulan girar sus hojas de derecha a izquierda, que hace alusión a la vida eterna, al contrario que otros, que giran de izquierda a derecha, protegiendo los acontecimientos de la vida.
Siguiendo la carretera hacia la Sierra, fuimos a Coscullano, donde el dueño de Casa Mur, tiene un “lauburu”, tallado no sobre piedra, sino sobre una puerta de madera. Llegamos a los pies de  Guara, que mide dos mil diecisiete metros de altura, y que puede ser palabra vasco-ibérica, que significa arriba y que como Arbaniés y  Arbuniés, sólo una letra diferencia las dos palabras, en Guara, son la u y la a, las que sustituyen a la o, de “Gora”.  Llegamos a casa Mur y en una de las dos puertas, se exhibe un “lauburu”, también que gira hacia la izquierda. Al lado de la iglesia hay un frontón en el que, según me dijo Mur, jugaban a la pelota vasca.

Después de conversar con el dueño, señor Mur y con su familia, nos marchamos por Siétamo a Velillas. En Velillas guardan un balcón forjado, en el que se ven escenas de baile en tiempos ya viejos. No lo pudimos fotografiar, pero lo hizo Santiago con un llamador, que como fondo tiene una hermosa joven, con un ave antigua en una de sus manos y una pierna masculina, que para llamar, tiene que dar patadas en el hermoso cuerpo de la hembra. Pero nos llamó la atención un “lauburu” de mil setecientos y pico, sobre la puerta de la casa del “Ferrero”, al que yo conocí, hace ya muchos años. Encima está el frontón,  en el que yo vi jugar en las fiestas del pueblo.
 De Velillas salimos de la carretera general 240, cruzamos la autovía de Lérida a Siétamo y a escasos kilómetros, porque se ve desde Velillas, se encuentra el pueblo de Torres de Montes. Está el pueblo lleno de escudos infanzones y en dos casas, la de Lera y la de Mairal, se encuentran otros dos “lauburus”, en cada una de ellas. Están acompañados por otros motivos ornamentales y uno de los lábaros gira hacia el Este y otro al Oeste. La hija de mi amigo el señor Lera, respondiendo a mi pregunta sobre el frontón, me respondió lamentándose, de la mala noticia de que sólo quedaba un parte de él,  pues lo derribaron,  para hacer algún espacio deportivo.  Cinco son los lábaros que se encuentran unos en el ayuntamiento de Siétamo, que está a doce kilómetros de Huesca, uno de madera en Coscullano, otro en Velillas, a cinco kilómetros de Siétamo y cuatro  en Torres de Montes,en casa de Lera y en la de Mairal, a otros cinco de Velillas.
 Pero Santiago, quiso sacarme del Somontano oscense y me llevó a Daroca y de esta, donde se leen en piedra unas frases en aragonés antiguo, nos llevó a Retascón  No pudimos entrar en la iglesia de Daroca, donde residen los testimonios de los hechos eucarísticos que allí ocurrieron y después de pasar por las enormes y bellas puertas de entrada y de salida, fuimos a Retascón. Y resulta que en este pueblo, situado en medio de sierras ibéricas y con una consevación de los edificios, unido al clima fresco de la Sierra, hace que se llenen todas las casas  en verano,  de turistas y de descendientes de Retascón .Sus vecinos  nos llevaron a la iglesia parroquial y nos enseñaron la puerta de la sacristía, donde lucen seis u ocho lábaros, de tres hojas, en lugar de cuatro,  igual que se conservan en Vizcaya y en Barbastro. En una extensión considerable, se alza, además de un escenario festivo , una magnífico frontón.

Estamos en el Alto Aragón, que según algunos es como una parte de  la oriental de Navarra, pues ya en el Sobrarbe está enterrado el Rey de Navarra, Iñigo Arista, que por cierto también dicen que está en Leire. Por todas partes se ven “lauburus” y frontones, como en Retascón, en la provincia de Zaragoza. De los lábaros nadie ha dicho casi nada y los frontones han sido casi abandonados del todo, pero en los pueblos visitados, en todos ellos existen los lábaros y los frontones.

Salto de Roldán u Osca

Salto de Roldan Cuando uno pasea por la Calle del Desengaño, la más larga de Huesca, antes de llegar al edificio conocido por El Amparo, hay...