lunes, 7 de septiembre de 2020

Teorema del paso de la materia al espíritu


Hace pocos días me encontré a un joven amigo, que circulaba por Huesca en una silla eléctrica de ruedas. Me explicó muchas cosas, pero lo que me llamó la atención fue la resolución, por sus propios medios, de tres teoremas. Todos los que en otros tiempos estudiamos matemáticas, nos acordamos de los teoremas, pero hacía ya mucho tiempo que yo, no oía nada sobre ellos. El más conocido debe ser el Teorema de Pitágoras, que dice: en un triángulo rectángulo, la suma de los cuadrados de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa. Yo no sé qué teoremas serían aquellos que resolvió mi amigo ni quien se los planteó. No se lo pregunté, pero cuando lo vea, trataré de corregir mi torpeza, preguntándoselo. He tenido la ocasión de hablar con un catedrático madrileño de Física y quise saber si en las Facultades presentan teoremas al pueblo sabio, para que los resuelva y él me contestó que en su Facultad no existía el problema de los teoremas, entre otras razones porque los mismos no dependen de la Física, sino de las Matemáticas. ¿Es qué la Física estudia solamente los problemas materiales y las Matemáticas tratan sólo de problemas intelectuales o espirituales ?. Volví a encontrarme al profesor y le expliqué mis pensamientos y me dijo que es difícil dividir totalmente la Física y las Matemáticas, porque son ambas como ramas de una sabiduría superior. Es lo que yo había pensado sobre la materia y el espíritu, al escuchar aquel principio que dice ” la materia ni se crea ni se destruye , solamente se transforma”. En el Veni Sante Espiritus, se le pide al Espíritu Santo :”envía Señor tu Espíritu y todas las cosas serán creadas y renovarás la faz de la Tierra” y vemos como van apareciendo conocimientos sobre las cosas que nos rodean y recordando tiempos pasados antiguos y recientes, contemplamos como se han ido de una casa los abuelos, los padres y como ahora están los hijos jóvenes, porque la faz de la Tierra se va renovando. Se van relacionando la materia y el espíritu, a pesar del materialismo de Marx y gracias al espiritualismo de San Juan. Entonces se plantea ante uno mismo la resolución de un teorema, que demuestre como el espíritu y la materia tienen una coincidencia. Cicerón escribió que un teorema es “una demostración de una suposición sujeta al estudio especulativo”. Demostrar la conexión o unión entre la materia y el espíritu es difícil, pero verlo es fácil, por ejemplo mirando un rostro material de una gran belleza, parece ser objeto del reflejo de un espejo, que de la materia eleva el espíritu. Hay que especular para conseguir la demostración de algunas suposiciones para que sean auténticos teoremas. Por ejemplo el Teorema de Fermat, propuesto por el jurista y matemático francés del siglo XVII, haciendo proposiciones en 1670 que son ciertas, pero que no fueron científicamente demostrables, hasta que el año 1995, el inglés Wiles, presentó la demostración del Teorema “Enigma”. Son muchas las conjeturas que existen en la mente humana y se ve que son realidad, pero sin poderse demostrar, para pasar a ser teoremas.
En la vida ordinaria se ven casos como el que cuenta Ramón J. Sender en su obra “La muñeca en la vitrina”, en la que narra como muere una bella joven y la embalsaman, la visten lujosamente y van con ella al teatro. Con estos hechos niega Sender la muerte. Escribe Sender :” Viva o muerta, animada o no, la forma de aquella materia(que podía acabar naturalmente en podredumbre y cieno) le daba derecho a alguna clase de inmortalidad siempre gloriosa”. ”El padre pensaba : Sabemos algo del cuerpo humano, pero nada de esa alma que está viva en la forma corporal y que habla un idioma que entendemos muy bien aunque no con el entendimiento”.Se ve la verdad en las especulaciones de Sender, pero para demostrarla hace falta que mi amigo el de la silla de ruedas, se esfuerce en declarar la demostración del Teorema del contacto entre el espíritu y la materia y entre ésta y el espíritu.

Huesca y Andalucía











Yo no soy andaluz, soy aragonés, pero sin embargo, me gusta Andalucía y repasando la Historia de Aragón de Juan Utrilla, leo que un geógrafo árabe, a saber el famoso Aludir, describe a Wasqa como “una ciudad de Alandalús, rodeada por dos murallas de piedra y describe a Zaragoza, como la Saracusta árabe, de sobrenombre Albayda o la Blanca, porque sus murallas eran de mármoles blanquísimos que brillaban como la sal gema, siendo la capital de la frontera superior de Alandalús”.
Y esta afirmación se demuestra con la existencia, todavía hoy en día, de la monumental Aljafería, donde se desarrolló una Escuela de Filosofía Islámica, más relacionada con el Islam Oriental que con el de Córdoba. En Huesca todavía se conserva una puerta de herradura, de la antigua Mezquita, convertida en Catedral tras la conquista por los cristianos. Esa puerta de herradura se encuentra en la parte baja de los terrenos catedralicios, cerca de la calle Forment. Don Federico Balaguer me dijo que cerca del claustro viejo, se encontraban bastantes restos arquitectónicos árabes, añadiéndome coloquialmente, que no sabía si quedaban más, porque no había pasado por allí, desde hacía “un siglo”. Añadió que se podría reparar algún resto árabe, como en la Seo de Zaragoza, donde tantos restos musulmanes se han reconstruido. Don Antonio Durán Gudiol decía que poniéndose uno frente a la Catedral, a la derecha vería una torre, que suponía que sería un minarete árabe de la antigua Mezquita de Huesca. También se encuentran monedas árabes y en casa de Escar (Torre Justo), se encontraron vasijas de barro, para atarlas al círculo de una noria, que al girar, las sacaba llenas de agua, que entre otras cosas utilizaban para regar; igualmente se encontraron jarras para servir agua en las comidas, típicamente morunas. En la Catedral de Roda se conservan prendas de tejidos netamente árabes. Los cristianos tenían en Huesca su iglesia mozárabe, donde actualmente se encuentra la de San Pedro el Viejo. Más tarde construyeron una iglesia románica, en cuyo estilo la Provincia de Huesca es muy rica. Huesca estaba en el Norte de la frontera cristiana y la musulmana y así como es muy rica en el estilo románico, Teruel y Zaragoza, lo son en el estilo mudéjar. El arte mudéjar lo practicaban los moriscos, que eran musulmanes y en 1613 fueron expulsados de España. Así como Zaragoza y Teruel están llenas de iglesias y de cubiertas de madera de estilo mudéjar, cuando en otras zonas europeas se desarrollaba el estilo gótico, en Huesca tenemos la participación arquitectónica árabe en la parte alta de la torre del pueblo de Nueno, en la iglesia de Alcubierre, en la de Torralba de Aragón, en la de Montmesa, etc.,etc. En la ermita de la puebla de Castro, hay una techumbre mudéjar y en la Catedral de Barbastro, dicen que salió una de esas pinturas mudéjares.
A lo largo de la Historia se van dando coincidencias entre Andalucía y Aragón, y leyendo al gran aragonés Joaquín Costa, vemos como escribe románticamente que los nombres toponímicos subieron desde Andalucía a Huesca y a Barbastro. ¿Escribía de broma o quería aproximarnos con el parecido entre diversos nombres?.
Huesca y Huescar tienen sus nombres casi iguales, pero además entre los que repoblaron la ciudad granadina, se encontraban numerosos navarros, de tal manera que todavía hoy se escucha en dicha ciudad, a veces, cantar jotas. En Huescar hay una gran devoción a las Santas Nunila y Alodia,nacidas en Adahuesca y martirizadas en Huesca por sus parientes moros. Por los años 824-826 los Banu-Qasi, gobernaban la Barbotania y Huesca, estando emparentados con la estirpe vascona de los Iñiguez, siendo amigos políticos de los Reyes de Pamplona. Echaron los cadáveres en un pozo y como la zona de Navarra y la de Huesca eran una misma región vascongada, luchando juntas por conseguir la independencia, cuando los navarros se enteraron del martirio, fueron rápidamente a buscar al pozo las reliquias, que estaban en una zona dominada por los musulmanes, es decir encima del Mercado de Huesca. Llevaron las reliquias a Leyre, al lado del pueblo aragonés de Tiermas y allí siguen en su mayoría, porque además de llevar restos a Adahuesca, “el conde de Lerín, que era navarro recibió en donación la villa de Huescar, repoblada mayoritariamente por navarros y al tomar posesión, llevó del monasterio de Leire una reliquia de las santas, poniendo bajo su advocación la iglesia reconquistada”. Escribe el padre Tomás Moral: “El apasionamiento y afán de apropiarse las santas para su calendario local, había llevado a los modernos historiadores andaluces a situar el martirio en la propia región andaluza”. Ya el Padre Huesca rechazó la tesis con argumentos convincentes e históricamente comprobables. Don Antonio Durán encontró en el Archivo de la Catedral de Huesca documentos que prueban de un modo irrefutable que las Santas Nunila y Alodia nacieron en Adahuesca y fueron martirizadas en Huesca. El Monasterio de Leyre mantuvo la devoción a dichas santas. No puedo olvidarme de la Ermita de las Mártires, que se encuentra en esta ciudad de Huesca, que habría que arreglar para que los oscenses sigamos yendo todos los días veintiuno de Octubre a venerar y recordar a Nunila y a Alodia. También sería necesario arreglar nuestra colina, donde se encuentran la Ermita y el Cementerio Histórico, donde yace el gran héroe republicano oscense y sus compañeros de Egea de los Caballeros. Todo esto lo cuenta la Historia, pero también lo canta la poesía de Lorca, que dice así: ”Los cien enamorados-duermen para siempre-bajo la tierra seca” y en esta tierra de Huesca, también seca, además de dormir el héroe republicano, hay en Siétamo “un cementerio moruno, sin pared, que nadie sabía que allí estaba, con la única señal de estar rodeado de carrascas, pero sin ningún árbol dentro de él, sin ninguna cruz, pero con las tumbas mirando al sol saliente, como ocurre en el cementerio, también descubierto en Avila, hace poco tiempo”. En 1610 fueron expulsados los moriscos, pero “el rey Don Alfonso el Batallador, en 1125 había ya instalado en Zaragoza y en en San Miguel de Huesca a numerosos mozárabes, traídos por él mismo, en su expedición a tierras levantinas y andaluzas, de la misma forma en que más tarde, a medida que Andalucía iba siendo reconquistada, se iba poblando por aragoneses, navarros y otros, como hemos visto con Huescar. Es curioso como en tal población se cantan todavía jotas, cuyo origen es navarro-aragonés. No somos, por tanto los aragoneses y los andaluces extraños entre nosotros, sino españoles. La mitad de la población hispano-romana-visigoda profesaba ya la religión islámica. Estos musulmanes de origen autóctono y muladíes por tanto, fueron mayoría en la sociedad andalusí. El valenciano Doctor Lliso Genovés afirma “que los convertidos al Islam dieron origen a toda la población musulmana de Huesca”. Por ejemplo Iñigo Arista, navarro-aragonés, tenía un hermanastro que fue rey moro.
Los aragoneses que somos procedentes de la Montaña Pirenáica, somos más lentos en el pensar, somos observadores, vamos con la cabeza baja, pensando y meditando. El andaluz también es filósofo, pero tiene más retórica y más gracia y más larga conversación. Aquí las procesiones son mucho más silenciosas que las andaluzas. Y uno se explica fácilmente la reacción de Blas Infante como contestación a la miseria(ya superada), cuando dijo de Andalucía que era” la tierra más alegre de los hombres más tristes”. La poesía aragonesa no es como la andaluza, sino más triste, pues si se moría una persona, sus familiares se ponían de luto, que algunas veces llevaban hasta el fin de sus días. Eso de poesía triste se explica, en parte, por las letras populares de la Jota, tan cortas, de sólo cuatro versos de ocho sílabas solamente, pero con sentido, como aquella que ya tendrá cerca de cien años y que dice así: ”Para que ponen leones –en la puerta del Congreso- si para robar a España-sobra con los que hay adentro”. Don Antonio Machado decía del cante jondo, que esas coplas “se cantan y se sienten, nacen del corazón, no de la inteligencia, y están más hechas de gritos que de palabras…”
En un diario de Aragón, escribía Don José Manuel Blecua sobre “la ausencia de lirismo y de imaginación en el aragonés, pero con el didactismo, el amor a la norma, a la exactitud, lo ejemplar, lo ético y la claridad” El poeta Rosendo Tello “admite como características de la poesía aragonesa una especial tosquedad en el verso, una ocultación sistemática del sentimiento, descuido formal y un cierto desgarro afectivo”. Para Manuel Pinillos la poesía aragonesa apenas si existe. Es una poesía descriptiva, pero llena de sentimientos encubiertos y como dice Rosendo Tello “con un cierto desgarro afectivo” Así es la poesía, escrita por un hombre de pueblo, llamado Antonio Larraz Barraca, nacido en Loarre, pero que vivió en Siétamo, casado con Joaquina Latre Rodrigo: “El oficio del boyero-es un oficio muy chulo,- toda la semana labran- y el domingo lo primero-lo primero es ir misa-lo segundo es almorzar – y lo tercero es pensar, donde hay que ir-para hacer mal.- Allá en la huerta del Piojo. Hay un alto panizar, - ¡entra royo, entra moreno, que allí os vais a fartar!.-Nos sacamos la baraja- y nos ponemos a jugar. Mora se juega su duro,- pero Labarta un real- y Moreta el pan de alforja-por no llevar capital!.La podemos comparar con otra poesía andaluza: ”Yo iba de peregrina-y me cogiste de la mano-fuimos cortando las flores-que crecen nuevas en Mayo- y me di cuenta enseguida- que ya estaba enamorada”. Después de leer estos versos se comprueba la teoría de Don Antonio Machado, que dice así: ”Es el sabor popular, -que encierra todo el saber:- que es saber sufrir, amar,- morirse y aborrecer”.
Yo tuve una amiga (¿se puede tener un amigo o amiga que no sean humanos?, que era una burreta, del mismo color que tenía Platero, al que Juan Ramón “sacó por el ronzal hasta las puertas de la vida”. Vivía Platera en mi casa ya antes de la Guerra Civil y después de ella. Yo, le ponía con exagerada frecuencia su ronzal, porque con el fin de montarme sobre sus lomos, la llevaba al abrevadero a beber agua; ella bajaba la cuesta despacio, pero cuando la volvía hacia mi casa, emprendía un galope veloz, tanto que en cierta ocasión me caí al suelo, dejándome una señal en mi cabeza y ella se escapó a la era de casa, para comer trigo abundante.
No soy andaluz, pero acaso ¿no siento en mí, como una influencia antigua del medio ambiente de Huesca, que me lleva a identificarme con Al-Andalus?.

domingo, 6 de septiembre de 2020

Enrique Capella.-





Enrique Capella, año tras año, en el periódico de Huesca y en el Programa Oficial de Fiestas de San Lorenzo, ha venido recreándonos con sus humorísticas e irónicas coplas, que recopiladas darían tema a un antropólogo para una tesis sobre el comportamiento humano de nuestras gentes y a los lingüistas para comprobar el uso de nuestras palabras aragonesas por el pueblo.
Capella se ha ido y yo sin más investidura que la que me da mi admiración a un oscense tan puro y tan neto, pretendo hacerlo presente un año más en este Programa, a pesar de que ya no está físicamente presente entre nosotros. Ustedes mismos pueden reavivar su presencia, repasando los programas festivos y los periódicos del día de San Lorenzo de años anteriores y se encontrarán con su obra; léanla porque difícilmente podrán volver a leer a un costumbrista que nos defina a los altoaragoneses con el mismo realismo y sentido de la ironía.
¿Dónde nació Capella?. Sólo podía haber nacido en nuestra capital y para saberlo no hay que ir a mirarlo en su partida de nacimiento; Basta recordar la letra del Himno de Huesca, con partitura de Montorio, que dice”: Huesca querida, mi sertoriana, con  alma  y vida te quiero yo cantar”. Pocos Oscenses podrán inmortalizar como Capella su declaración de amor a Huesca, que lo vio nacer y que acompañada con esa música pone la carne de gallina a los oscenses. El espectro humano de nuestro hombre era amplio y así como ascendía a las alturas líricas para decirse oscense, descendía al lenguaje del pueblo llano para manifestarse “Huesqueta”: El que nace por Huesqueta, no sería güen baturro si carece de nobleza, que al nacer ya lleva dentro”.

Su afición por la música heredada de su padre, la cultivó desde niño, pues cuando fue a estudiar a Zaragoza, la utilizó entre otras cosas para pasárselo bien al estilo de los estudiantes de la famosa “Casa de la Troya”. No debió mirarse mucho los libros, pues eso de la inspección, percusión, palpación y auscultación que se aprende en Medicina lo debió aplicar a inspeccionar partituras, percutir en bombos y tambores, palpar cuerdas de mandolina y “rasquetas” de violín; en lugar de auscultar cajas torácicas con ruido de olla cascada, auscultaba las cajas de los instrumentos de cuerda para que no desafinasen. Lo hacía bien eso de la música, pues, con sus compañeros, era llamado a las fiestas de los pueblos, donde con su facilidad para versificar, hacía las glorias de sus vecinos. Los vascos aún conservan sus versolaris, con una gran capacidad de improvisación, que era característica en Capella.
Volvió a Huesca y fue durante muchos años funcionario municipal. No eran entonces los sueldos muy generosos y él para sacar adelante a su familial tuvo necesidad de dedicarse al pluriempleo; por la tarde iba al periódico y cuando tenía ocasión acudía a acompañar con su violín los espectáculos que venían a Huesca. No es extraño que ante tal tensión, la reciedumbre de su carácter aragonés de que presumía, se manifestara en alguna ocasión un “poquer masiau” recia. Se relajaba de sus preocupaciones cultivando ese su amplio espectro mental, que llegaba en música desde la altura del violín hasta la popular bandurria, pasando por la mandolina; en la expresión literaria llegaba también a la lírica en la letra del Himno de Huesca, ya citado o en la de”Dicen que muere la jota”. Hasta las letrillas las escribía sobre el primer papel que le venía a la mano. Para seguir la trayectoria de su vida, hubiera sido interesante que un duende hubiera ido recogiendo de las papeleras, las innumerables coplas que en ellas arrojó. Ironizaba en ellas de todo y algunas veces como en la copla que le dirigió al funerario Bernués, parece sarcástico, pero hay que darse cuenta de la amistad que los unía y de la casi diaria visita al periódico de Bernués, para encargar las esquelas. La copla decía así”: Este mundo es un sufrir y mira tú si lo es, que es preciso morir todos para que viva Bernués”. El primero en reírse fue el mismo aludido. No se escapaba nadie de sus alusiones, incluyendo a las mismas mairalesas, de las que destacaba su belleza y cualidades, al tiempo que ponía en evidencia sus pequeños defectos.
Estando en una ocasión, en la redacción del periódico, tratando de temas heráldicos, me dijo el buen Lorenzo Celada, que le creó un escudo nobiliario, en los siguientes términos: “El escudo de Celada es solamente un porrón, pues así va sobrau de bota y ésta le pesa un c…”
Las letras de los cuplés las utilizaba, así como las de las canciones sentimentales para provocar la risa de los oyentes. A mí, no sé si estaré equivocado, me da la impresión de que lo que más feliz lo hacía, era la música, pues igual acompañaba a Camila Gracia en sus jotas, debajo de los arcos de los Porches, como me contó Carretes, que iba con el Doctor Barrón a casa de Marieta Pérez, que tocaba el piano, el Doctor el violoncelo y nuestro hombre el violín. Esa entente musical no debió de durar mucho tiempo, pues al ser los tres artistas de recia personalidad, no coordinaban muy bien, ya que nadie podía a nadie.
Una costumbre perdida, que yo todavía recuerdo, consistía en acompañar las imágenes del cine mudo con música y en ella era Enrique un maestro.
Acudí hace unos días al homenaje musical de la Nueva Sertoriana a Don Enrique Capella. Pedro Lafuente resaltó el “trémolo” que con la mandolina interpretaba Capella. Me lo imagino haciendo “tremolar” o “tortular” en aragonés, vibrar, aquellas cuerdas.
La noche de San Lorenzo, que suele ser tan clara para mirar a las estrellas, me miraré haber si titilan o “tremolan” más que otros años, por si a través de ellas adivino que Capella está allá arriba, tocando la mandolína.

Entre la Catedral y el Museo, en lo más alto de Huesca.


                           
   
Saliendo de la Plaza de la Catedral, entre la Antigua Universidad, que entregó al Conde de Aranda el título de Abogado y la Residencia de Sacerdotes, en otros tiempos convento de las Siervas de Dios, hemos  pasado por el Ayuntamiento  de la ciudad y por esa salida de la Plaza de la Catedral se  dirige uno a otra Plaza histórica, donde te encuentras, a tu derecha, con el antiguo Hospital, hoy convertido en parte de la Universidad. Al entrar en esta Plaza, a la que rodean el Palacio Real,  hoy Museo, el antiguo Seminario  y hoy una nueva Residencia Universitaria, se acuerda uno del antiguo Hospital. Me da la impresión de ver al, en aquellos pasados tiempos, al señor Del Cacho,  consolando  a los enfermos y a los heridos en aquel laberinto de camas de hierro. También recuerdo a mi hermano mayor Manolo, que hacía prácticas de medicina. Entre ese  desaparecido Hospital, hoy nuevo edificio al servicio de la  Universidad y el Seminario se alza una estatua de Don Santiago Ramón y Cajal,  que da la impresión de que está pensando, como lo hizo durante toda su vida y que parece que te recuerda el pasado  y te hace soñar con el futuro. Desde  aquel mirador se contempla,  hacia el Este, el Castillo-Monasterio de Montearagón.  ¿Cómo se plantea el problema del desarrollo,  entre la ruinas de ese Castillo y la cabeza pensante  de Ramón y Cajal, que allí se contemplan?.  Al salir de la Plaza Catedralicia y entrar en la Plaza del Museo,  da la impresión de despedirse de  la ciudad de Huesca, pues  parece que se apoderan de uno, los recuerdos del  Rey Don Ramiro el Monje. Si, fue la Campana de Huesca,  que con  esos sangrientos  restos humanos, la que dio impulso  a la Reconquista del Reino de Aragón. Se ha convertido aquella Casa Real en Museo Provincial, pasando por Instituto de Segunda Enseñanza,  mientras el Castillo de Montearagón,  parece que anuncia la decadencia del progreso en este Reino  aragonés.
En la calle intermedia entre la Plaza de la Catedral y la del Museo Provincial, el Viejo Seminario y el viejo Hospital convertido en apartado universitario, se ven casas misteriosas, porque inspiran visiones medievales y figuras humanas,  que allí vivieron y desaparecieron, como lo hizo mi amigo el agricultor Marcelino Ortas.  Murió éste, hace unos dieciocho años, pero siempre me acuerdo de sus conversaciones en el comercio de Escartín, en que me aconsejaba sobre los cultivos que yo realizaba en Siétamo. Su hijo se quedó huérfano,  pero de vez en cuando tengo la alegría de saludarlo.
 Pero  hace ya unos años, Luis Mairal, que fue yerno del difunto Marcelino, abrió un restaurante –bar  e hizo que sus veladores, estuvieran separados tan sólo  por una pista, por la que los coches entran en   la Facultad Universitaria,  que fue  antiguamente Hospital. Y  Luis tiene organizado el funcionamiento de su  Restaurante - Bar, en ambas partes de la calle, pues frente a él, su amigo  el Arquitecto Don Eduardo Cuello Oliván,  ha autorizado a Luis, a crear esa terraza con sus veladores, que acabo de nombrar. Sentados  alrededor de ellos, encuentran el placer de tomar un café o una cerveza, contemplando las antiguas piedras de sillería, con las que formaron una base para cuidar, un árbol, que da frescura a los que allí se sientan a descansar.  En la casa de al lado asoma y se puede tocar un arco gótico, que como he dicho, parece conservar el misterio antiguo de aquel, antes corral y vivienda  y ahora acoge a los hombres y mujeres, que se sientan en sus veladores.  
En las paredes de la casa de al lado,  que fue de Rodrigo López y  fue  funcionario municipal, está colgado un cuadro, con el que Angel Claver Estaún, parece que quiso dar actualidad a los antiguos  hombres ilustres de Sieso de Huesca y de esta misma ciudad. Este cuadro representa a su tatarabuelo Don Juan Claver y Falces, que fue Catedrático de Derecho en Zaragoza y Diputado de Aragón.   
He dicho que  en esta calle, se intuyen viejos tiempos en sus construcciones, pero yo no esperaba encontrarme con  mi pariente Angel Claver Estefanía, en la parte más alta de Huesca. Me acordé, al verlo, de su padre Angel Claver Torrente, que me contó como para la Guerra Civil, entró en la  cripta, donde están enterrados los Lastanosa y el gran naturalista Azara. ¡Cómo sentía la necesidad de descubrir los misterios de aquella calle y de las dos Plazas, de la Catedral y del Museo!.  El señor don Alfonso Buil Aniés del Castillo de San Román de Morrano, en la Sierra de Guara, me contó como una tía suya se casó con un Claver.
El padre de Angel, llamado Joaquín Claver y Falces hablaba con mi padre sobre su parentesco, que tuvieron, con  Claver, que bajando de la Montaña se casó en Sieso con  Violante Almudévar. Este Claver era descendiente directo de los que ganaron, en Huesca, la Batalla del Alcoraz.
El tatarabuelo de Angel, representado en el cuadro que colgó en el espacio donde se extienden los veladores, fue por los años próximos a 1804, Catedrático de Derecho y Diputado de Aragón, en Zaragoza. Yo he escrito sobre el misterio que me inspiraban los edificios de la calle, pero ahora me encuentro con Angel Claver, que cuelga el cuadro, que representa  a su antepasado, al  lado de una casa, donde se ven arcos góticos. No puedo menos que recordar a Angel Claver, cuando,  durante la Guerra Civil, exploraba la cueva, que desde la Catedral,  no se sabe a  dónde  iría.
En presencia de Angel Claver y de un señor castellano, cuyo amor al pasado lo unía a nuestras ilusiones , me invitó Luis Mairal a contemplar el interior de la casa de enfrente  de su Bar. Una vez dentro de ella, se revelaba su carácter medieval, porque se alzaban dos arcos  góticos, que con los puntos de sus ojivas, señalaban el cielo. Según la opinión de los que los han admirado alguna vez, son arcos del siglo XIV, como los que se encuentran, bajando casi verticalmente a la calle de Pedro IV, en las ruinas de la iglesia de la Magdalena. 
Los hermanos Mairal de apellido aragonés, que equivale a Mayoral en lengua  castellana, también tienen sensibilidad para pensar en el pasado, pues en su Bar, en lugar de colocar colgadores de ropa, han instalado dos “oncins” aragoneses, que antes soportaban la carga que se colocaba sobre los asnos y ahora,  se ven orgullosos de que de ellos cuelguen, las ropas de los clientes de este antiguo y moderno Bar, al mismo tiempo.
Tienen los hermanos Mairal un cliente nacido en Siétamo, que como los que admiran este Bar-Restaurante, se quedó cerca de los cielos, al ver en una procesión, que recorría la Paul de su pueblo, como en lo alto, aparecía una Cruz, que dejó admirados a los sietamenses.
Pero no hace falta que se aparezca esa Santa Cruz, sino que los ciudadanos de Huesca, suban a su parte alta a contemplar la Ciudad Vieja, mientras beben un vaso de buen vino.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Pensamiento colectivo, lo piensan también mis conocidos


 
La persistencia de la memoria, original de Salvador Dalí
Cuando pienso, me doy cuenta de que todo lo que pienso es “colectivo”. Todo lo que yo sueño cuando estoy dormido, me parece que también lo sueñan mis conocidos y supongo que también lo soñarán aquellos que no conozco. Es natural que sean los conocidos los que sueñan situaciones, porque en alguna ocasión, me han contado el relato que les iluminó su mente, aunque no siempre uno puede recordar perfectamente los “sueños”, que le circularon por sus cerebros y al despertarse de “esos sus sueños”, no siempre la descripción de  los  mismos corresponde a un pensamiento normal. El soñar sueños que nos representan imágenes que al despertar nos parecen imposibles, ¿hacen de nuestro cerebro un aparato que busca la perfección o es ésta la que la evolución nos inspira un progreso hacia una inteligencia más voluminosa?.
¿Está haciendo la evolución de nuestro cerebro un principio revolucionario, que nos lleva a un progreso hacia una inteligencia más voluminosa?. ¿Por qué causa esas imágenes que aparecen en nuestro cerebro, que guarda parte de quienes somos, son materiales o del cuerpo y no del espíritu?. Porque el cuerpo no se encuentra como un ser eterno y esas imágenes que aparecen en nuestros sueños, aparecen y desaparecen, como si la Creación estuviera jugando con el tránsito de la vida del cuerpo con la vida eterna de aquellas figuras, que aparecen semi ocultas, en los sueños del hombre.
¿PORQUÉ ESOS SUEÑOS NOCTURNOS que se producen en nuestras cabezas, son sólo materiales o son un escape de los hombres de la muerte hacia la vida eterna?. No lo sé, pero me hacen soñar en una vida futura, allá arriba, en el cielo. La muerte viene en los hombres con continuidad, pero esos sueños nocturnos ¿no serán una profecía divina del Señor de que son promesas, no claras como el agua, de que así como desaparece el cuerpo, esas profecías misteriosas, están realizándose en los hombres que mueren, para subir al Cielo?.
“Tu cuerpo reacciona a los sueños como si estuviera despierto”, pero no recibe la luz de la vida y de la muerte y lo deja absorto en su marcha por la vida”. Sólo Dios posee la luz de la vida y de la muerte, pero deja al hombre libre de su marcha por el Mundo y deja a los hombres en una situación que no es la misma para el hombre que busca la libertad  y que no es la misma para el que busca el desprecio de Dios, por ser discípulo del Demonio.
Y la vida sigue corriendo y yo me acuerdo de haber soñado aventuras en mis sueños, de los que ¡cosa extraña!, no recuerdo, pero mi amigo Joaquín Borruel Buil, nacido en Siétamo, en su libro de memorias sobre La Villa de Romeral, escribió : “ Hace un par de años, soñé que subía Miscón (Monte de la Sierra Guara). A media ladera entré en un paraje extraño, apocalíptico. Hasta el aire era de color ceniza. Caminaba yo por entre unos reductos estrechos, de poco más de un metro de anchura y por entre paredes de un metro y medio de altura. Las paredes estaban hechas con losas y el suelo era de losas troceadas y resbaladizas. Por supuesto no había ni una brizna de hierba, ni un hálito de vida. Todo era silencio y desolación. El camino parecía no tener fin. Cuanto más caminaba, más camino se iba abriendo delante de mí. Y en cada encrucijada, a derecha e izquierda, los callejones se perdían entre una broza cenizosa.
Parecía que, más que haber subido a Miscón, con sus yerbas y hábitos aromáticos, hubiera bajado a las profundidades del AVERNO sin que sus miasmas me afectaran, o al inframundo, o al Seol del Antiguo Testamento, donde van a parar los muertos para convertirse en cenizas. Un poco amedrentado di media vuelta para salir corriendo y se terminó mi fantasmagórico sueño”.
“En la noche del 3 al 4 de Junio de 2,015, soñé  que iba yo desde el horno al barrio de la Cruz, todo estaba oscuro y solitario. Al llegar a casa de Guiral vi una luz, quise llamar pero pensé que debía ser el hijo de la casa que, por cosas del campo, se le había hecho tarde y en lugar de ir a Huesca, se había quedado a vivir en el pueblo. Seguí adelante y al llegar a casa de Olaria  me encontré con un muro alto y recio como el de un castillo, adosada a la pared había una escalera sin barandilla y al final de ella una puerta pequeña que daba entrada a un estrecho pasadizo oscuro. Palpé con la mano y me pareció tocar a un sujeto, bajé las escaleras corriendo e intentando esconder la cartera en cualquier rendija sin encontrarla. Aquello ya no era el camino, ni la terraza de Franco ni el corral de López, ni la era de Guiral, era un espacio rectangular con unas paredes de unos tres metros de altura, recias como las paredes de un patio de armas de un castillo; sólo había una ventana que daba,más o menos, a casa de Guiral. Me dirigí a ella, pero en aquel momento saltó por la ventana otro sujeto; me vi perdido, me arrinconaron por casa de Nastasia, yo me defendía como podía…, me dieron un puñetazo en la cara y caí por tierra. La realidad de este sueño es que al darme el puñetazo me caí de verdad de la cama y, de bruces, me encontré en el suelo.  El puñetazo y el dolor que sentí…¡debieron de ser el coscorrón que me di con la mesilla!”.
 ¡Qué situación encontraría Joaquín Borruel Buil entre el contraste de su sueño con su caída de bruces, al pie de la cama, donde se golpeó con la mesilla!.
La situación de mi hijo Ignacio, en el lecho del Hospital de la Seguridad Social de Huesca, sometía su consciencia a una situación de la que se acuerda, pues, estaba en su lecho, gozando o sufriendo de su condición de enfermo, provocada por el COVID-19, que le impulsaba a nadar dormido, por el líquido, que él no distinguía si era agua u orina. Ignacio se acuerda de sus movimientos que soñaba como natatorios y todavía los recuerda, con su salud recuperada.    
Ese estar muriendo o tratando de vencer la muerte, es un recuerdo que le ha hecho agradecer a los médicos y enfermeras del Hospital, su lucha contra esa muerte. Su curación de un paso seguro a la muerte, conmovió su corazón ( material o espiritual) y al ser dado de alta y despedirse del totalmente caritativo Hospital, hincó sus rodillas en el suelo en la Sala de Despedida y dio sus gracias al Señor, despedido de nuevo a la Vida, por aquellos Sanitarios, tan unidos a esa Vida y tan cercanos a la muerte.
Todos llevamos dentro un dios y un demonio. Y todos hemos escuchado a budistas, que dicen: “La mente no controlada es el diablo”.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

ORACULOS Y COMPUTADORAS (CLAROSCUROS)


          
Artemisa, diosa griega de la caza y la luna.
                                             
De los dioses paganos que habitan en las cumbres del Olimpo y gobernaban con mejor o peor fortuna a Grecia y a Roma, hemos pasado a los dioses ciudadanos, que habitan en las alturas de los rascacielos de Manhattan y gobiernan con la mala fortuna en universo mundo.
Aquellos dioses adoptaban figuras humanas, como las tienen los nuevos dioses, pero de igual manera que aquéllos llevaban túnicas, éstos de ahora dicen que llevan sombrero de copa, aunque yo no he tenido la oportunidad de ver a ninguno de los dos tipos de divinidad.
El dios Apolo, cuando se despojaba de sus vestiduras era la admiración de las diosas, dioses, ciudadanas y ciudadanos, y los ricos herederos, cuando van a bañarse con su figura apolínea, son también la admiración de divas, de divos, de  gachises  y de tordos. La Afrodita griega, que se bañaba en espumosas olas del mar Egeo, tenía su réplica en la Venus romana que se sumergía en las templadas ondas del mar Tirreno. Afrodita ante el espejo es un cuadro que inmortaliza a la diosa Helena y a la Venus de Milo es una escultura que representaba a la diosa romana. Ambas diosas a una debían estar para recreo de los dioses, según unos y según otros para sublimar el amor a altitudes poéticas.
Hay muchas réplicas modernas a esas diosas. Podía ser Brigitte, la francesa, equivalente  a la griega, pero bañándose en la Costa Azul, y podía ser Marylin, la americana, la émula de la romana, pero nadando en Miami Beach.
Había templos en que las sibilas interpretaban los oráculos. Fue famosa la sibila Eritrea y nombrado el oráculo de Delfos. Estas sibilas, bellísimas, interpretaban los oráculos y las prometían muy felices a los que querían conocer su porvenir, que cuanto más color de rosa les era presentado, mejores exvotos colgaban en las paredes del templo.
A consultar los oráculos iban desde los gobernantes hasta los ciudadanos más humildes.Aquellos querían saber la marcha de su empresa y el futuro de sus ciudades y los humildes preguntaban por sus amores y por la suerte de los suyos.
Hoy los oráculos son las computadoras, que desde países distantes nos programan, algunas veces con éxito, y otras como decía la vieja: de lejanas tierras, lejanas mentiras.
A nivel personal, muchos están programados por los  horócopos de los periódicos, que tienen la ventaja de que, cada uno, los puede interpretar de forma que  se vean triunfantes  en el amor, aunque sea cornudo y en las finanzas, tenga letras aceptadas para todos los días que le restan de vida.

martes, 1 de septiembre de 2020

Historia de la muerte de Antonio Borruel Cabarbaya




Ha pasado el tiempo para mí, aunque yo creo que se ha escapado desde el año 1.936, pero entrando en el recibidor de la casa  construída por “Regiones Devastadas”   he visto un cuadro familiar, con los nombres de sus sucesivos miembros, que es un recuerdo de la historia familiar de Joaquín Borruel Buil. Está este cuadrado familiar a la vista de todo ciudadano que entre en esa casa, levantada por Regionas Devastadas para dotar de domicilio a toda la familia de Borruel. Lo he curioseado y en una circunferencia, en la que se inscribe el nombre de un difunto, está marcado el recuerdo de la vida y de la violenta muerte de Antonio Borruel Caborbaya. Está su nombre escrito  en ese círculo sólo, sin compañía de otro ser humano. No se pudo representar su figura acompañado por una mujer, aunque tenía una  novia prometida, pero la crueldad de los “milicianos”, impidió su matrimonio .
Aquí, en la Torre de la Iglesia estaba herido Antonio Borruel Caborbaya y no pudo huir de ella por sus graves heridas. Cuando huyeron de la Torre de la Iglesia  el sargento Javierre, con sus fieles compañeros y ante los ruegos del herido, no quisieron sacrificar a su compañero, pues en las guerras de este mundo unos son enemigos a los que se trata de matar y compañeros a los que hay que respetar su vida. Antonio no fue sacrificado por sus compañeros, pero los  “anarquistas no perdonaban a nadie” y se ensañaron en Antonio Borruel Cabarbaya, que estaba mal herido y no podía mantenerse en pie; pedía a sus compañeros que lo mataran  para evitar que lo hicieran los atacantes no demócratas.
Al fin, los que no eran demócratas, encontraron a Antonio, al lado de las campanas de La Torre de la Iglesia  y en lugar de llevarlo a curar de sus heridas, lo sometieron a un salvaje martirio, en el qué llegaron a meterle en su boca los mismos testículos suyos en la boca, que cerraron con alambre.  En una guerra tan salvaje se cometieron millares de delitos y en estos momentos, ya casi todos se han olvidado. En Barbastro le hicieron la misma deleznable sabor al Señor Obispo.
Pero yo que he sido recibido en  casa de Joaquín Borruel Buil de Siétamo, entregada a este señor, que ahora tiene ochenta y tantos años, como la devolución de una residencia, a los que se les quemaron sus casas originales y siempre me ha llamado la atención ese cuadro genealógico colgado en el recibidor de la vivienda de este Joaquín Borruel Buil.
Este hombre, que el año de la Guerra Civil, como yo, huyo con su madre y hermanas de Siétamo, en el mismo camión que nos llevó a Huesca.
El no se acuerda de su  fuga con su familia de Siétamo, pero yo que ya estaba a punto de cumplir los seis años, me acuerdo de como nos llevaron en un camión a Huesca capital.
En la Torre de la Parroquia de Siétamo estaba su primo hermano Antonio Borruel Caborbaya, tratando de impedir la conquista de Siétamo por aquellos que asesinaron e introdujeron los testículos del Señor Obispo en su boca. Los españoles dicen que porqué no se daba la preferencia a la Democracia, pero los hechos, entre otros los de Barbastro, demostraban que aquellos anarquistas que avanzaban desde Barcelona a Siétamo, no tenían nada de demócratas, porque el Ejército, ante aquella crueldad, y escasez de medios, se veía obligado a permanecer inmóvil. Su  Coronel Villalba  estuvo en duda de luchar por uno o por otro.
El sargento Javierre estaba con varios seguidores suyos, como ANTONIO BORRUEL CABARBAYA, defendiendo la iglesia, pero tuvo que huir con sus valientes compañeros que tuvieron que huir por falta de munición. Huyó con sus compañeros que todavía vivían por una ventanilla, que recibía el sol por el oriente, huyó a Huesca para volver a luchar en el frente. Pero dentro de la Torre de la Iglesia se quedó ANTONIO BORRUEL CABORBAYA, que estaba herido y no podía tenerse en pie. Este Antonio pidió a sus compañeros que lo mataran para evitar que lo hicieran los crueles atacantes republicanos. Los defensores mostraron un corazón sensible, porque no quisieron quitarle la vida a un muchacho que defendía  Siétamo. Mientras Javierre intentaba salir por un ventanuco, los rojos ya entraban en el templo.  Encontraron a Antonio y en lugar de llevarlo a curar sus heridas, lo matirizaron, lo castraron como debían tener por costumbre, pues lo mismo hicieron con el Obipo de Barbastro y metieron sus testículos en su boca, que cosieron con alambre. Fue martirizado como el Obispo de Barbastro  y pasó a ser un mártir en la Torre de la parroquia de Siétamo.
Más tarde ,el maestro don JOSÉ BORRUEL OLIVA, sobrino de  ANTONIO BORRUEL CABORBAYA, me  comentaba la ilustre figura de este mártir.
“En el Arbol Genealógico, de los Caborbaya de Pertusa, tras citar a Siétamo a principios del siglo XIX, donde entroncaron con los SA de esta última Villa”. Estos datos constan en el ARCHIVO NOVILIARIO DE ARAGÓN.
Son numerosas las personas que ente hombres y mujeres, nos van acercando a “Joaquín Borruel Caborbaya, que está señalado con el año de 1.899  y casado con Francisca Buil Albero, que vivió del año 1.902 al de 1.966”. De estos nació JOAQUÍN BORREL BUIL, el día 6-10-1.934.
Este JOAQUÍN BORRUEL BUIL, nació en 1.934 y yo lo hice en 1.930. Nos llevamos cuatro años de diferencia mayor yo que él. Esta circunstancia hace que yo me recuerde la fuga de mi familia de la invasión de Siétamo y él con cuatro años menos, no recuerde la fuga de su familia con él del pueblo de Siétamo.
Domingo Borruel Bravo,casado con María Caborbayasi Bolea (nacida en 1.870 y muerta en 1.931,fueron los padres del martirizado ANTONIO BORRUEL CABORBAYA, nacido en 1.907 y herido y sometido a dolores crueles en su cuerpo en la Torre de la Iglesia de Siétamo, siendo Guarda Civil.
Sobrino suyo fue el Maestro Nacional JOSÉ BORRUEL OLIVA, que toda su vida le duró el dolor del martirio hasta la muerte muerte de su tío ANTONIO BORRUEL CABORBAYA.
Ya no se sabe de su vida, ni se recuerda el dolor de este ANTONIO BORRUEL CABORBAYA, pero JOAQUÍN  BORRUEL nacido en 1.934, tres años más tarde que yo, que lo hice en 1.930 y yo mismo, cuando se oían los tiros y los bombardeos, huimos cuando acabaron de bombardear y escondidos en la bodega de la Iglesia, nos subieron en un camión y nos llevaron a Huesca. En aquellos años vivó sus aventuras con su madre y hermanas por unos pueblos de la Sierra y yo con mis padres, abuela y hermanos y hermanas, vivimos en Huesca, en Jaca y en Ansó.
Cuando acabó la Guerra, los Almudévar nos quedamos a vivir en Huesca y JOAQUÍN BORRUEL BUIL, en Cataluña. Por esa circunstancia tiene un acento catalán en sus conversaciones ,pero escribe y habla correctamente el castellano y como yo hemos estudiado la Fabla Aragonesa y ha colaborado con la publicación de escritos en el CONSELLO Dá Fabla.
Joaquín BORRUEL BUIL ,en verano vive en su casa de Siétamo, unas veces acompañado de su familia y otras sólo, recordando su patriotismo aragonés y en verano sentados en la puerta de su casa, conversamos sobre Aragón y su fracaso en el desarrollo de su economía. Ahora recordamos el retraso que está sufriendo Cataluña en estos tiempos de falsas ilusiones de independencia.

Emigrantes e inmigrantes

Balcón de Velillas pintado en la pared. “Cuando salí de mi tierra, volví la cara llorando, porque la que más quería se me fue al cielo volan...