lunes, 17 de julio de 2023

Fray Pedro Malón de Chaide, Agustino

 

Iglesia Santa María Inforis (Huesca).

Este fraile agustino, escribió en Huesca, el Libro de la “Conversión de la Magdalena”, en la actualmente  restaurada iglesia de Santa María In Foris, al Este  del edificio que fue hace algunos años, Hospicio y después Residencia de Niños, para alojar y educar a los niños pobres y abandonados. Fue construido este templo en el siglo XIII. Dicen que a su lado había una pequeña cárcel, para recluir a las brujas. En el siglo XVI, los Padres Agustinos se hicieron cargo de la iglesia de Santa María de Foris, para fundar un Convento de Agustinos, al que pusieron el nombre de San Agustín.


Fr. Pedro Malon de Echaide Santuario Virgen del Romero , Cascante (Navarra)

Fray Malón de Chaide, nació en Cascante (Navarra) en año de 1530 y murió el de 1589. Residió en Huesca en el convento de la iglesia de Santa María de Foris o de San Agustín, desde 1578 hasta 1583, en la cual escribió su gran obra de la “Conversión de la Magdalena” y editó años más tarde en Barcelona en 1588.
 Al cerrarse el llamado Hospicio o Residencia de Niños, el Gobierno de Aragón y la Diputación de Huesca, el año de 2003, cedió este espacio a la Universidad de Zaragoza, para que hiciese uso académico. Hoy este espacio universitario, comprende también la iglesia de San Agustín, antigua iglesia de Santa María In Foris. En sus inmediaciones se hallan la Plaza de la Constitución, las piscinas del Almériz y el entorno universitario oscense.
Yo estuve en la Diputación Provincial, de Vicepresidente,  acompañando al Presidente, Don Aurelio Bierge, y fuimos a visitar a la Religiosa Directora, para hablar con ella, sobre el fin de la Diputación de Huesca en su actuación educativa y en la enseñanza de artes y oficios a los jóvenes abandonados, pero en realidad, lo que querían los opositores, era suprimir el Hospicio o Residencia de Niños. Se suprimió  dicha Residencia y esa voluntad  ejerció su actividad, unas veces en la Imprenta, otras en la Carpintería e  incluso,  todavía algunos oscenses nos acordamos de un hombre original y extraño, que con los mismos caballos que impulsaban los vehículos funerarios, de diversas categorías, con los que se transportaban los difuntos oscenses al Cementerio y cultivaban la huerta, en la que cultivaban verduras y patatas. Había auténticas carrozas funerarias, arrastradas también por caballos negros, más o menos adornadas, pero todas pintadas de color de luto, es decir negro. Los carros negros, de categoría inferior, lo mismo que las carrozas funerarias, iban desde las iglesias,  donde se hacían los funerales hasta los Porches, en compañía de los amigos y parientes de los difuntos. Allí se paraban y reemprendían una velocidad ligera, hacia el Cementerio. Yo me acuerdo de ver  dos entierros, que se detuvieron ambos en los Porches de Galicia. Uno fue un entierro de lujo, en que se conducía al Cementerio el cadáver de Don Pedro Sopena, dueño de la finca de  secano  de Castejón, que se encuentra en la carretera de Jaca, desde Alerre, hasta cerca de Esquedas. Paró el séquito funerario en los Porches de Galicia y se hicieron sonar músicas funerarias, de sonido antiguo, pero saludando con ellas, la llegada a su nueva vida, para unos o para su muerte, según otros.El segundo entierro que me impresionó, portaba en un coche negro, sin ningún lujo, a un oscense, de cuyo nombre no me acuerdo. Bajaba por el Coso Alto, lentamente sin sones musicales y lo acompañaban tres jóvenes mujeres, a las que no pude resistir a preguntarles, porque iban detrás del  difunto, rezando y tratando de vencer la vergüenza de acompañar a un pobre muerto, prácticamente desconocido para el público.
Iban dominando su vergüenza por acompañar a un pobre, y se abrazaban unas a otras, para romper su debilidad, por acompañar a un pobre difunto.¡Oh, iglesia de Santa María In Foris,  que desde el siglo XIII, se ocupó de las brujas y cuidó el Convento de Santa María IN FORIS, donde Fray Malón de Chaide, recibió acogimiento, es decir un lugar apropiado para el vivir de los escritores religiosos. Sobre los años de 1578 y 1583, escribió Menéndez y Pelayo, sobre “El Libro de la Conversión de la Magdalena”, del que dijo que fue un “halago ponderable de los ojos”. Menéndez Pelayo sintió su corazón sensible y escuchaba los valores populares, la devoción de sus oraciones en lengua castellana y su devoción, viendo estos valores populares, opuestos a esos otros, como los de Boscán y Garcilaso, que parecían frívolos y perniciosos, oyéndoles cantar los salmos en lengua latina. Pero Malón de Chaide, “escribió sus poesías en castellano, amenizando su fina prosa con las galanuras de la poesía”. Vencía Fray Malón de Chaide, el apuro de escribir en castellano puro, olvidando la lengua latina. ”Igualaba a Fray Luis de León, tanto por su estilo que por su manera”. Desde 1589, en que Fray Malón de Chaide, se fue a Barcelona, se publicó en Castellano su obra, tardándose varios años en defender las dificultades que la impresión presentaba a serlo  en Castellano.
 La obra de la Magdalena, la hace toda ella sensible, pues Fray Malón, que  pintaba tres situaciones  de la Magdalena, describiéndola en cada uno de sus tres estados, uno de pecadora…otro de penitente ,,, y otro de gracia y amistad de Dios. El autor del libro de “La Conversión de la Magdalena” nació en Cascante (Navarra) en 1530 y murió en Barcelona en 1589. En Huesca residió en el convento de Santa María In Foris, es decir fuera de la muralla. En 1585, tomó parte en la fundación del Monasterio de Santa María de Loreto, donde en época romana, entonces una casa de campo, vivió San Lorenzo. En Santa María de Foris escribió en castellano el libro de la Magdalena, “que expone los aspectos de la vida espiritual de las almas cristianas, a saber: inocencia, pecado, arrepentimiento y estado de Gracia”. En la Universidad de Huesca obtuvo el grado de Teólogo en 1562. Adornó su escritura, con salmos latinos e incluso con obras de antiguos escritores latinos, como Virgilio.
En cambio “critica los libros de caballería y de los profetas profanos, sin excluir a Boscán y a Garcilaso”. Para combatir los “libros lascivos y profanos”, escribió en castellano sus obras “amenizando su fina prosa con las galanuras de la poesía”. Fue discípulo de Fray Luis de León, lo que se manifiesta en sus escritos. Menéndez y Pelayo, manifestó que “el más brillante, compuesto, el más alegre y pintoresco de nuestra literatura devota, libro es todo colores vivos y pompas orientales, halago perdurable para los ojos”. El tono general del libro es “de un empaque y de una  majestad  auténticamente clásicas y del mejor metal literario”, encontrándose cerca de los escritos de San Juan de la Cruz o de Santa Teresa de Jesús.
Es el libro de religión cristiana y ascetismo, mejor de la Literatura Española.
Fuera de la zona oscense de la Muralla de Huesca o en sus espacios colaterales, se encuentra la iglesia de Santo Domingo; dentro de la Muralla estuvo una capilla, y en ella, antes, un Teatro Romano; sigue la Muralla hacia arriba o hacia el Norte y a su lado se encuentra la iglesia del Convento de Santa María Magdalena, del siglo XIII. En esta misma iglesia escribió Fray Malón de Chaide “El libro de la conversión de la Magdalena”, en 1580, a cuya santa proclamaron, como patrona del Convento de Santa Rosa y del Monasterio de Santa María in Foris.
El Convento de Santa Rosa, fue fundado por las monjas dominicas María Lay, Sor Victoria de Leza y acabado de fundar, murió la Madre Berride. Fray Malón de Chaide, murió en Barcelona en 1589 y el Colegio de Santa Rosa, se fundó en 1725.
Al desaparecer los Agustinos de Huesca, siempre se destinó el tiempo, a darle gracias a Dios y cuando se creó el Hospicio de Huesca, se  dedicó su destino a colaborar con el templo de Santa María  In Foris. La Historia de esta iglesia de Santa María In Foris, desde el siglo XIII, hasta el actual siglo XXI, está llena de personas y personajes. Fray Malón de Chaide, el más poético, celestial y mejor escritor en poesía religiosa de España, en esa iglesia, compuso el ”Libro de la conversión de la Magdalena”. 
Es impresionante como Huesca representaba el paso de la vida a la muerte, en sus parroquias, en sus calles y cómo se despedía de los ciudadanos que morían. Fray Malón de Chaide, amaba el espíritu y procuraba separarlo de la materia, con textos escritos en su libro de la “Conversión de la Magdalena”, como el siguiente: ”Arrebátase en espíritu, y como si ya fuera vecina del cielo, y como si se desnudara su cuerpo mortal, de que estaba vestida, así tan libremente dejando la tierra, se subía donde vive su amado….Resonaba por aquellos ricos palacios una música que su dulzura desmaya, causada de la suavidad de las voces angélicas, que alaban al gran príncipe del mundo, sin cesar un punto”.
Pero después de los cantos poéticos sobre el espíritu, escritos por Fray Malón de Chaide, me acuerdo de Pascual Montenegro, cuyo rostro era el color oscuro de su piel, que rimaba con el negro de la muerte. Es que Pascual Montenegro, pasaba a los oscenses de la vida a la muerte. Fue él, el último enterrador de Huesca, como “era Simón en el pueblo, el último enterrador”.


 En mi artículo: “Pascual Montenegro y sus caballos negros”, escribo:” Así como Simón era en el pueblo era el único enterrador, Pascual fue en Huesca el último que condujo a los difuntos en un coche de caballos mortuorio, como una carroza en la que se hacía el último viaje y no triunfal precisamente. Era tirada esa carroza por un tronco de caballos negros con un penacho blanco entre sus negras orejas. Pascual iba revestido de negra librea, con alamares dorados, que concordaba con su rostro macerado y taciturno”.

Así como la pecadora María Magdalena convirtió su espíritu y lo convirtió en un espíritu, amigo de Dios y protector de los humanos, el moreno Pascual Montenegro, era amigo de sus caballos, a los que guardaba el azúcar de los cafés que se tomaba por los bares y de su perro tuerto, “que se entrecruzaba entre las patas de en movimiento de los caballos y nunca las rozaba”. Dormía, como los ermitaños, debajo de las patas de los caballos, que nunca le rozaron su cuerpo. María Magdalena amaba a los seres humanos y Pascual Montenegro quería los caballos y a su perro tuerto. Pero existían otros hombres y mujeres, que en aquellos entierros clasistas, en que a los más desgraciados, “los introducían en cajas de chopo, desnudas y agrietadas, que no conducían en Carrozas, sino en el Trum-Trum, carro negro y desvencijado, que sólo hacía ruido por la noche, y rodaba sin ningún cortejo”.”Bien se vale que mosen Santa María, con esa humanidad y humildad que le caracterizaba, los esperaba en el Cementerio, para rezarles un responso y darles la postrera bendición. “El pobre Montenegro se confesó con un sacerdote humilde y santo, Don Benito Torrellas y “dio” el salto a la Eternidad”. ¡Pocos pecados tendría que perdonarles el buen Dios!.

Tiro-riro en la calle la Malena.-

 



El tiro-riro era el baile de moda en los años cuarenta y ahora en los noventa resulta que "enrolla mucho más".Eran las canciones de entonces más ingenuas y más optimistas, y ahora son más desgarradoras, más aulladoras, sobre todo cuando las cantan en inglés y hacen que los cuerpos se distorsionen y se contorsionen, contrariamente a aquellas que hacían a los cuerpos balancearse y cimbrearse "como la caña de un pescador".El sedal de la caña se enreda y se enrolla, como sigue enrollando el Tiro-riro, pero de todas formas a mí no se me enrolla más que me enrolló en los años cuarenta y poco pico más. Fue en la calle donde las Magdalenas, hetairas o pecadoras ejercían la, por algunos llamada, más antigua profesión del mundo; aquella calle, que en ocasiones no era calle, que era río, río de "hombres necios que acusáis a la mujer de lo mismo que buscáis", aquella calle que oficialmente se llamaba de Pedro IV y popularmente la llamaban calle de la Malena.-

En aquella calle me vi azorado, embarazado o enrollado mucho más que ahora, cuando pasando con varios muchachos, congregantes marianos que acompañábamos al portugués padre Da Silva, escuchamos el sonido encantador del Tiro-riro, que surgía del balcón de una de esas casas. Cantaban las mujeres acusadas, acompañadas por el sonido xilofónico de las cucharas que percutían sobre botellas escanciadas a diversas alturas. El Padre Da Silva, emocionado al escuchar músicas lusitanas tan lejos de su tierra, se emocionó como cualquier aragonés lo hace al "escuchar la jota si está  lejos de su tierra";y preguntó de quien eran aquellas angelicales voces y mis compañeros y yo nos quedamos enrollados, mucho más que en los pasados años cuarenta enrollara el Tiro-riro y mucho más que lo sigue haciendo ahora en los noventa.

jueves, 13 de julio de 2023

“Capricho” óleo sobre lienzo, del Museo de Huesca.

    

                            
Asistiendo a la contemplación del Arte, en el Museo de Huesca, quedé admirado por la inspección de un cuadro, que  impresionó mi sensibilidad, titulado Capricho. Se expone ante el público un óleo sobre lienzo, pintado en el año de 1891. Fijándome en su contenido, me di cuenta de que se trataba de un cuadro con un doble sentido, porque unas veces me llamaba la atención, una joven pareja de bella figuras, asomada a un balcón de piedra, desde el cual, observaban debajo de un arco , objetos de la suerte ,como un dado, de los que se usan en algunos juegos de azar y varios botellines de líquidos de color blanco, que no dicen nada de su objetivo ni de su empleo en aventuras amorosas. En el otro lado del balcón se asomaban unas rosas y debajo unas hojas de parra, que la señorita observaba cómo si estuviesen presentes a su  lado,  para darles felicidad. Hay presentes en el balcón, unas frutas procedentes de un peral y unos pequeños paquetes, como si estuviesen allí,  al lado de la pareja masculina- femenina, para crear un sueño artificial, en el que no se sabía si aquella pareja, estaba tomando productos de placer. Están una pareja de un caballero y una bella señorita y él con su mano izquierda sostiene por el cuello, debajo de su bello rostro, ese rostro bellísimo. Ella, en su mano izquierda sostiene un abanico, que refresca los rostros del caballero y de la dama. En el lado del retrato se alza hacia arriba del arco pétreo que en su parte más baja adornan unos elegantes chopos y por encima de ellos, entre nubes, vuelan alegres palomas.
Abierta la superficie de la imagen de la pareja, se encuentran en ella, por delante los secretos objetos, que encierran en sí mismos los misterios de ambos miembros de la misma, como un ramo de rosas, ricas frutas ,botellines llenos de líquidos misteriosos, y sobre todos ellos alza la señorita en su mano derecha un abanico, con forma alegre, que puede indicar, por un lado su reparto del bello ambiente o la posible separación de su  mutuo amor.           
Una cosa es el amor real y otra el enamoramiento temporal.  Una  cosa  fue  la Casa Palacio en la que vivió Rafaela Almudévar Vallés, nacida en Siétamo en 1852, que fue la cuna donde la familia Carderera, cultivó la Ciencia, la técnica y las Bellas Artes. Esta Casa de la familia Carderera, empezaron a construirla en ese año de 1852. En esa Casa fue donde tuve la oportunidad de contemplar a la singular Señora, nacida en Siétamo, que pasaba los veranos en esa antigua y hermosa casa.
El propietario de Casa Carderera (1835)  Joaquín Carderera y Potó (1835) se casó  a saber con Pilar Carderera Almudévar. A esta señora la conocí porque tenía un trato familiar con mis tías,  las hermanas Teresa Almudévar, viuda de Llanas y con Luisa, en cuya compañía íbamos a ver a su prima Pilar Carderera Almudévar.
Joaquín Carderera Potó, nacido en Huesca en 1835  y muerto en 1878, fue propietario de Casa Carderera y esposo de Rafael Almudévar Vallés, de Siétamo.
Pero no es la que acabo de contar la historia del amor del Artista Bernardino Montañés Pérez con Pilar Carderera Almudévar, pues el autor de el cua’dro que acabo de explicar, no creyó en él, pues al dar una vuelta al lienzo, en que está reproducido el contacto humano entre el autor del cuadro y tal vez , la señorita Pilar, se transforma el significado de lo pintado en el cuadro en que festejan un caballero y una señorita, en la aparición de una calavera. Con esta obra de arte, el mismo pintor sueña con el amor, que no alcanzó casa Almudévar a obtener entre él y la señorita Pilar.


Se inscribió en el patio de Casa Almudévar con piedras’ de grava, la fecha de su creación. Doña Rafaela Almudévar Vallés, nació en Siétamo en 1852.

De esta fecha, se encuentra todavía en el segundo piso, una pintura en la pared, de un pintor, que recuerda el arte que se exhibía en aquel tiempo en Huesca capital y en los pueblos próximos. ¿Tiene que ver algo el pintor con Doña Rafaela Almudévar Vallés, cuando pintaba esas obras de arte con la realidad de aquellos tiempos?.

miércoles, 12 de julio de 2023

Abel Gaeguer, israelita ucraniano, pidiendo en el Coso Bajo

 



Abel Gaeguer, me dijo que se llamaba el pobre hombre que estaba pidiendo limosna, sentado en  el escalón de una tienda, próxima a la ya desaparecida de Tejidos Blecua y muchos años antes Banca de Casaus. Era un hombre recio, con barba y sombrero, pidiendo  limosna. Por fin, un día del mes de Diciembre de 2011, he pasado a su lado y le he preguntado que de donde procedía  y me contestó que de Ucrania, pero que era de nacionalidad israelita. Me ha hablado con gran amabilidad en una lengua de muy variadas palabras, de distinta procedencia lingüística, pues me dijo que allá,  en Ucrania, donde nació en  1950, hablaban además del ucraniano, ruso, inglés, alemán, así como el francés, hebreo y árabe. Conocía un poco el español sefardita, que hablaban los judíos expulsados de España, por los años de 1613, cuando marcharon por Europa, Africa y América. Dejándolo hablar, me di cuenta de que sabía poco el español, pero que su corazón sentía un gran afecto por España. En su vida había conocido sefarditas y se había dado cuenta de que entre la multitud de palabras que conocía, siempre le salía alguna de la España Sefardita. Era evidente que él, sentía el judaísmo, porque me dijo que había visto en Huesca, documentos hebreos, no sé si en el Museo provincial o en el Ayuntamiento. Intentó explicarme que cerca del Parque, había visto una sinagoga antigua.
¡Cuántos recuerdos le bullían en su mente!, porque no sólo se acordaba de la España pasada, sino de sus años de niño, vividos en Ucrania, en compañía de sus abuelos y de sus padres, que se dedicaban un poco al comercio y principalmente a la reparación de carros de mulas y de asnos. No debían poseer, en aquellos tiempos muchos caballos, los ucranianos. Nació aproximadamente el año de 1950 y ahora tiene unos sesenta y uno. Antes de nacer Abel, cerca de Kiev, los habitantes judíos, tuvieron que salir de sus hogares y caminar en fila hacia el Barranco de Bali Yar. Allí los agruparon en lotes de diez judíos y fueron obligados a desnudarse y a cavar las zanjas en las que iban a ser arrojados. Fueron los asesinos miembros ultranacionalistas de Ucrania,  en colaboración con las SS y los asesinados una gran parte de la población judía. Abel no había nacido todavía e ignoro si era ucraniano de la zona cercana a  Kiev  o de otra, a la que no llegarían esos asesinatos. Mal ambiente quedó en Ucrania para que los judíos pudieran vivir y a los seis años, Abel  marchó a Israel. ¡Qué soledad tuvo que pasar el niño, sin ninguna culpa!, porque él sabe que todavía tiene algún pariente por el mundo, pero no puede comunicarse con él. La historia de este hombre, me recuerda la de tantos españoles que en el año de 1936, tuvimos que huir de nuestras casas, para evitar las muertes de la Guerra Civil, mientras muchos murieron asesinados. ¡Qué tristes son las guerras entre los hombres y qué difícil es conseguir una Paz Universal ¡.
Supongo que en Israel se ocuparían de formarlo como ciudadano de esa nación nueva, formada en los terrenos de una de las naciones, la judía, más antiguas de la Tierra. En Israel tuvo que luchar como soldado y como policía israelí, durante catorce años. No se sintió feliz en aquella situación de continua guerra. Después de catorce años de ejercer de policía y de ver tantas situaciones que le recordaban las que pasaron en Ucrania, el año de 1999 partió para Francia, después a Inglaterra y luego a Irlanda,  donde durante tres años trabajó de pastor y como él dice con una gran tranquilidad. Después de ver tantas guerras y luchas por el mundo, allí le pareció ser uno de los pastores del Israel antiguo. En el Diario del Alto Aragón, sale un artículo de Antonio Martínez, sobre la vida del pastor de Selgua, Alberto Clarimón Sampériz. Dice que él conoce a sus ovejas y ellas le conocen a él. ”Sé cuando están tristes o alegres y puedes hablar con ellas, y te comprenden. Se ponen alegres cuando llega el momento de subirlas a la montaña para los pastos de primavera”. Añade que “es muy gratificante el estar y sentir en los valles del Pirineo: Ordesa,  Monte Perdido, Valle de Vio o entre las Tres Sorores. Ves la grandeza de la Naturaleza”.  
Abel se sentía feliz siendo pastor en Irlanda,  igual que Alberto Clarimón lo es entre las Tres Sorores,  pero, según me dice, el Espíritu Santo le inspiró que viniera a Huesca, pero no se casó, como tampoco lo hizo Alberto Clarimón. Y allí, en el Coso Bajo, sentado sobre un escalón, está en Huesca esperando que le va a dar el Espíritu Santo, porque él tiene una fe inmensa propia de los judíos, pero el Señor no le da lo que él espera. El me confiesa que espera que le den una casa, para vivir en ella. ¡Qué fe y qué ilusión tiene Abel en Dios, pero los judíos yo creo que no se enteran de lo que le pasa a Abel, porque no hay en Huesca ningún diplomático judío que le socorra. Hay que mirar por él, para que alguien lo recoja. A veces los necesitados no aceptan ser acogidos y siguen esperando en el Señor. El tiene fe en los oscenses,  pues dice que son muy buenos y cuando yo estaba acompañándolo, de vez en cuando algún hombre o mujer, le entregaban un donativo. ¡Cuántos hombres y mujeres van por el mundo, buscando la felicidad , que no han podido alcanzar nunca, unas veces por ellos mismos y otras por las difíciles circunstancias que les rodean!. La Caridad es la virtud que ahora es más necesaria que nunca.

martes, 11 de julio de 2023

Conde de Aranda.-




El día nueve de Enero del año 1998, hizo 200 años de la muerte del décimo Conde de Aranda. Y en tal día, como el citado, se celebró en Epila una misa acompañada por el canto gregoriano, a la que asistimos unos sesenta sietamenses y vecinos de los  pueblos cercanos. Fue un día maravilloso, pasado en parte en aquella magnífica iglesia que acababa de pintar el gran Bayeu, cuando hace doscientos años se hizo el funeral que ahora, después de tantos años, se volvía a repetir. Después de la misa escuchamos, en la misma iglesia de Santa María la Mayor, las palabras ya emocionadas del Señor Alcalde de Epila, Don Martín Llanas, así como la sabia conferencia del Doctor Armillas, que por un momento nos emocionó a los del Alto Aragón cuando dijo que el Conde había nacido en Siétamo y, por fin oímos la palabra de Cristóbal Montes que aseguró que el Conde “nunca abandonó el sentimiento aragonés”.
Pero los que estuvimos allí presentes, nacidos en el alto Aragón, un poco escamados por no oír nombrar la personalidad  altoaragonesa del Conde de Aranda, que además fue Marqués de Torres, Duque de Almazán, Barón de Siétamo  y de esta forma, poseedor de unos, treinta títulos. Queremos que se celebren conmemoraciones de la vida de tan ilustre personaje, en Siétamo que fue el pueblo que lo vio nacer, como está escrito en la Partida de Bautismo, que consta en el Libro de Bautismos en su  iglesia parroquial, en el folio 165 y que firmada por Mosen Antonio Cabezo; dice así”: En el uno de Agosto de 1719 bauticé solemnemente en la iglesia (de Siétamo), el abajo firmado, al Excelentísimo Señor Don Pedro Pablo Abarca de Bolea…; hijo natural y legítimo de los Excelentísimos Don Buenaventura Abarca y Doña Josefa Ponz, Marqueses de Torres y Duques de Almazán. Padrinos los nobles Don Nicolás de Olzina y su mujer Doña María Maura Felices, vecinos de la ciudad de Huesca, a quienes declaré el parentesco espiritual”.
Como puede verse en la partida su madre no se llamaba de primer apellido Jiménez de Urrea  sino Ponz de Mendoza, pero el Conde quiso llamarse Abarca de Bolea Ximénez de Urrea, cuyo condado fue fundado por los Reyes Católicos, en 1488,con lo que pasó  a ser el décimo (X) Conde de Aranda, con un palacio magnífico en Epila, rodeado de unas grandes propiedades y cerca de Zaragoza y de Madrid, con lo que se estableció en un punto desde el que podría, en caso de necesidad, acudir  en defensa de España. El enorme Palacio estaba y sigue estando unido al Convento cercano, por un pasaje por el que iban juntos el Conde con la Condesa a oír misa. Y es natural que el Conde se sintiera atraído por la riqueza de Epila, por la magnificencia del palacio, por su situación intermedia entre Zaragoza y Madrid y porque también Epila es Aragón; ya  por entonces se regaba por el río Jalón y en sus últimos años se montaba en su caballo y se daba vuelta por sus tierras en las que hacía experimentos con nuevas semillas de cáñamo para “observar e instruir de su progreso y efectos”.Como tantos alto aragoneses venía de la Montaña y acababa su vida en tierras de Zaragoza.
Pero hay que tener en cuenta que él, antes conocido como Marqués de Torres, Barón de Clamosa o Barón de Siétamo, donde como he dicho nació, conservándose en la Parroquia un pequeño y hermoso mantón con el que decían fue vestido para ser bautizado; Ferrer Benimeli dice que no fue posible tal uso, porque dicho mantoncito, lo encuentra confeccionado en fecha posterior a la del nacimiento del Conde.
Su origen estaba en los Pirineos, como el de todos los Abarcas altoaragoneses y navarros, porque ese calzado de nombre euskera, se usaba de ordinario en los Pirineos de aquellos viejos tiempos. Era pariente de Sancho Garcés II Abarca, Rey de Navarra y Conde de Aragón, de donde pasó a ser su primer Rey. El escudo de este rey se encuentra en Pamplona con dos abarcas y está enterrado en San Juan de la Peña.
Más adelante se casó un Abarca con una Bolea, que descendía de unos cristianos mozárabes resultando los Abarca de Bolea. Uno de estos Abarca de Bolea se casó en Siétamo con la hija del Señor de Castro, poseedor del Castillo-Palacio del mismo pueblo, a saber Doña Jerónima de Castro y Pinos. Los Castro cultivaban el pueblo de Siétamo, que estaba amurallado, cayendo un tramo de dicha muralla el invierno del año 2003 y le trabajaban los moriscos, de los que he descubierto su cementerio. La Iglesia de los cristianos no era la actual que es de mil setecientos y pico, sino que se encontraba en las afueras, frente a casa de los Palacio y de la que quedan escasos restos; algunos de ellos son tallas de un ángel y de una tiara, puestos en el muro de la nueva iglesia.
Se conservan los papeles en que el Señor de Castro vende a su única hija, todos los bienes que poseía, y que dice así": In Dei nomine, amen. Sea a todos manifiesto que yo el noble Don Pedro de Castro y Pinós, Señor de los castillos y lugares de Siétamo, Olivito, Loscertales, Clamosa, Puydecinca y Torres de Montes con otros lugares infrascritos ,de grado y de muy cierta ciencia, testificado bien y plenariamente de mi derecho en todo y por todo…cedo, transporto y desamparo a vos la noble señora doña Isabel de Castro y Pinós, fiya suya ,los castillos y lugares y sus términos en el Reyno y dentro del Reyno de Aragón”.La hija del Señor de Castro se debía llamar Jerónima e Isabel, pues ambos nombres, en solitario, se escriben en distintos papeles.
Dicen que esta venta la hizo para que su hija se pudiera casar con un Abarca de Bolea.
Son seis las generaciones de Abarca  de Bolea que tuvieron su residencia oficial en Siétamo, aunque uno encuentra que la que por algún tiempo fue abadesa de Casbas y escritora aragonesa, nació en Zaragoza y a los dos años ya fue trasladada a dicho pueblo y los Abarca de Bolea, varones, eran militares y, diplomáticos algunos y casi todos escritores y residían la mayor parte de su tiempo fuera de la Villa de Siétamo
Cuando el mismo Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, estuvo de Embajador en París, su esposa iba mucho a Madrid, otras a Zaragoza y muchas a Huesca, donde tenían su Palacio, igual que en Siétamo. Este Palacio no hay que confundirlo con el que los Abarca tenían en la Calle Abarca, encima de los, ya desaparecidos Almacenes Simeón. Una niña de estos Abarca estuvo muy apreciada por su tía Ana María Abarca de Bolea, en el Monasterio de Casbas, donde están ambas retratadas en el altar de la Virgen de la Gloria,que pagaron entre ambas.
El Conde de Aranda, a saber Don Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urea, sabemos que nació en Siétamo en 1719.Su padre Don Buenaventura, que heredó el título de Conde de Aranda, estuvo de militar en Italia y sacó a su hijo del pueblo muy niño todavía. En Italia estudió, llegando a ser Capitán General de los Ejércitos, siendo herido de muy pocos años. Ocupó siempre altos puestos de responsabilidad, luchando en Italia, en Portugal, donde después de dirigir la guerra contra los portugueses, se quedó para España el pueblo de Olivenza. Luego las envidias lo sacaron de las batallas y lo pusieron muy lejos de España como diplomático, pues fue embajador en París, en Polonia y en Dantzing. Godoy, hombre poco culto lo tuvo preso en la Alhambra de Granada, indultándolo en 1795 y es entonces cuando el Conde elige Epila para retirarse y allí, a pesar de sus años, debía pensar que volvería a ser llamado a defender a su patria.
Murió el día nueve de Enero de 1798,hace unos doscientos años y en Huesca se conserva un retrato suyo, pintado por Ballet.
No se olvidó de Siétamo, pero quizá lo dejara un poco abandonado, acordándose de las aguas más importantes que corren por el Canal Imperial de Aragón. Su viuda se acordó de restaurar la balsa que recogía las aguas de la fuente de Siétamo, que al fin hubo que suprimir por las enfermedades que los mosquitos transmitían.
De lo que no se olvidó nunca era de su antiguo origen pirenáico y de su parentesco con los primeros reyes de Aragón, buscando documentos en San Juan de la Peña, bastantes años antes de morirse y al fin ordenó ser enterrado en el citado Monasterio de San Juan de la Peña, donde fueron depositados sus restos el día 12 de enero de 1798.  
En tanto en Siétamo el pueblo en el que había nacido, no se regaba con el río de un modo total, sino que en  este Lugar, ”los señores de Siétamo pusieron el monte en huerta- y “pa” la Virgen de Nunca-pasa el agua por la acequia”. Y la gente se quejaba y se trataba con autoironía, gritando: ”ay, que me mojo”. Y si esto ocurría alrededor de 1840, relativamente pocos años después de la muerte de Don Pedro Pablo Abarca de Bolea y en 1915 se hizo el proyecto del Pantano de Vadiello, con el que se regaría Siétamo y varios pueblos de las orillas del río Guatizalema. Gracias a otros, como la Capital oscense, sigue el pueblo sin regarse.
Hace setenta y nueve años que se pudo celebrar el aniversario del nacimiento del Barón de Siétamo, pero ahora podremos reparar el olvido. Lo que nos satisfizo enormemente fue que  el folleto que nos regalaron, tenía  en su tapa delantera un retrato del Conde de Aranda que se encuentra en el Museo de Huesca y por otra parte, el buen Conde pensaba igual que todos los aragoneses, pues se hizo enterrar en San Juan de la Peña, allá arriba, en el Pirineo, de donde procedían sus orígenes.

 Menos mal que el Monasterio de San Juan de la Peña, lo van a conservar, no como el Castillo-Palacio de Siétamo, que si no ocurre un milagro, no reconstruirán ni el Torreón, que es en parte, lo único que queda. 

lunes, 10 de julio de 2023

GULIN-GULANGO ( En fabla y castellano del libro CLAROSCUROS)

 




Guatizalema te claman,río d’as zalamerías. Si qu’estiés zalamero con os gúertos qu´arruxiabas, con os peches que nadaban por a tuya corriente límpida. Os niños se chapuzaban en badinas aturadas. Preguntaban, preguntaban: ¿Has veyito un gulín-gulanco que por o río va andando?. No e biesto un gulín-gulango que por o río ba andando, contestaban, contestaban. Si qu´e biesto una sardina, que li se cayoá o pastor, que va flotando, con a fonsera de plata; pero a la burra somera , platera torda rodada, ya no li peta beber, por que d´o pexe li escama a plata d´as escamas plateyada. Cullo tefla trifoliata y le pregunto:¿ as biesto un gulin gulango que por el rio va andando? : Gulin gulango baixaba, gulin galango puyaba. Si puyaba y si baixaba, ¡qui sape do puede estar!.

Buzeaba un güen amigo por las fonduras d´o rio, meteba a man angluciosa en los cados de los pexes; ¡ pobre Antonio, pobre Antonio, no la podeba sacar!. Ya cuasi yera afogau, ya no podeba aguantar. Por fin, soltando la ra enguila, ya ye desenreligato y surte t´a superficie con a cara amoratata. ¿ As biesto un gulin gulango   que por o rio ba andando? Por as fonduras d´o rio donde lugo que no ba. Pos si puya ta Nocito plegara, pos a tefla no m´acrera si baxaba t´as fonduras o puyaba ta o mirallo qu´atecla l´agua en a cara. Bo a buscar ta Nocito a pregunta-le a San Urbez: ¿ ha biesto un gulin gulango que por o rio ba andando? Y de paso fare o mesmo en Castellon de Arbanies, en Arbanies antiparti y en Molinos de L´Almunia y de Sipan. Nadie sape do s´en ha íu o pobre gulin gulango que por o rio ba andando. Y en plegando ta Nocito li pregunto a o Patron : ¿ a biesto un gulin gulango que por o rio ba andando?. San Urbez entristeciu, me responde : ¿ no será ya en Barcelona ¿ ¡ San Urbez Santo Bendito, no permitas qu´ixo siga!

Chilos siento por Bentue, chilos siento por Badiello y dica Sariñena y Sena, tós se meten á chilar: ¿ qui a beyito un gulin gulango que por el rio ba andando? Nunca sabié o que yera un gulin gulango. Por si alcaso, mirare bel libro de catalán, por si sapen bella cosa.


Rio Guatizalema


Guatizalema te llaman,  río de zalamerías.  Si que fuiste zalamero con  los huertos que regabas, con los peces que nadaban por tu corriente límpida. Los niños se sumergían en tus remansos tranquilos. Preguntaban, preguntaban: ¿has visto un gulín-gulango que por el río va andando?. No he visto un gulín-gulango que por el río va andando, contestaban, si que he visto una sardina que se le cayó al pastor, que va flotando, flotando con su vientre  plateado, pero la burra “atera”y platera, torda rodada, ya no quiere beber agua, porque del pez le escama la plata de sus escamas plateadas. Cojo trébol trifoliado  y le pregunto:¿has visto un gulín-gulango que por el río va andando?. Gulín –Gulango subía, Gulín –Gulango bajaba. Si subía y si bajaba ¡quien sabe donde estará!. Buceaba un vagabundo por lo profundo del río, metía su mano ansiosa en los cados de los peces. ¡Pobre Antonio, pobre Antonio, no la podía sacar!. Ya casi se había ahogado, ya no podía aguantar. Por fin, soltando la anguila, ya está desembarazado y sale  a la superficie con la cara amoratada. ¿Has visto un gulín –gulango que por el río va andando?. Por las orillas del río, desde luego que no va. Pues si sube, a Nocito llegará, porque el trébol no me aclara si bajaba a las honduras o subía hacia el espejo que forma el agua en su cara. Voy a subir a Nocito,  a preguntarle a San Urbez: ¿has visto un gulin –gulango,  que por el río va andando?, y de paso haré lo mismo en Castejón de Arbaniés, en Arbaniés además y en Molinos de la Almunia y de Sipán. Nadie sabe dónde ha ido el pobre Gulín –gulango  que por el río va andando. Y en llegando hasta Nocito, le preguntó a su patrón:¿has visto un gulín –gulango que por el río va andando?. San Urbez entristecido me responde:¿ no estará ya en Barcelona?. ¡San Urbez, Santo bendito, no permitas que así sea!.
Gritos oigo por Bentué,  gritos oigo por Vadiello y hasta Sariñena y Sena, todos gritan a una voz. ¿quién ha visto un gulín –gulango que por el río va andando?.

Nunca supe lo que fuera el pobre gulín –gulango. Por si acaso miraré los libros de catalán, que tal vez me den respuesta.

¿No sería una autovía, que por los montes de los Altos Pirineos, subiría, para hacernos de nacionalidad europea?.


sábado, 8 de julio de 2023

Memorias de Isidro Artero

 

Ruinas del Castillo de Siétamo.


“Me acuerdo como ardia El Torreón del Palacio del Conde Aranda en Siétamo. Lo veía arder desde la Calle Alta, en la que yo vivía. Yo tenía unos veinticuatro años y entonces nos marchamos a Huesca. Ardía con facilidad por que estaba lleno de hierbas secas”.

Isidro Artero Zamora, nació en Siétamo y fue hijo de Isidro y de Severa, naciendo en 19 de Julio de 1913. Tenía en 1936,  23 años. Amaba la Paz y odiaba la Guerra.

La primera vez que entraron los rojos en Siétamo y vio arder el palacio desde su casa, por que estaba lleno de hierba subiendo hacia lo alto como una chimenea, por que las paredes eran muy gruesas y de piedra. Dice que lo debieron de quemar por si había algunos escondidos entre la hierba, al igual que los nacionales quemaron un pajar de Antoñito el Herrero, con el mismo fin, donde murieron dos o tres ciudadanos: uno el padre de Bergua “el francés”, hijo de Margarita. Cuando entraron los nacionales por primera vez me marche a Huesca donde hice el servicio militar.

Lo anteriormente escrito fue redactado por Isidro Artero a Ignacio Almudévar,  el nueve de Octubre de 1998 .

Yo era un pequeño huido con mi familia Almudévar ,primero a Huesca, luego a Jaca y por fin a Ansó, mirando una salida en el mismo Pirineo a Francia, donde la Guardia fronteriza nos avisó de que ya se estaba acabando la Guerra Civil. Yo tengo, haciéndome sufrir a mí y a mis padres y hermanos, unos recuerdos dolorosos, no sólo los míos , sino también los de los amigos nacidos en Siétamo, que incluso sufrieron el hambre o la muerte como un niño de mis parientes de Casa Sipán, sacrificado por una bomba de los invasores ,en el campo de Valdecán, donde había huido de su casa, para evitar los efectos del bombardeo.

“Mirando como ardía el Torreón del Castillo-Palacio, lo veía arder desde la Calle Alta, encima de la Plaza Mayor,donde yo vivía ,cuando yo tenía unos veinticuatro años. Entonces el horror nos hizo marchar a Huesca, Yo me di cuenta de la facilidad que el fuego había hecho arder aquel Palacio, lleno de yerba”. Este párrafo que escribió mi amigo Isidro Artero,lo hizo sobre un papel , que todavía conservo. Era hijo de el republicano Artero, pero en su corazón no había odio entre los españoles, sino que amaba a su prógimo y convivía con enorme amistad con sus vecinos, como yo que era uno de ellos. Amaba la Paz y mostraba un “genio” amable con todo el mundo. Cuando ya tenía muchos años, se fue a vivir a una Residencia de la Villa de Almudévar, donde yo iba a visitarlo de vez en cuando.

Era Isidro un hombre de un humor extraordinario y nunca lo he podido olvidar.


EL HUMOR ALTOARAGONES

Una chispa en unos casos enciende un placentero cigarro y en otros un incendio. Pero para que haya humor tiene que saltar la chispa de ese h...