martes, 5 de junio de 2018

Ismael Nogués Susín, Serrano de la Sierra de Guara




Lo he conocido el Día del Corpus Cristi, cuatro de  Junio del año 2.018, en el Restaurante de la Calle Alta de Siétamo, que prolonga su continuidad por el cielo, hasta Castilsabás, que para mí es la Capital de aquella Sierra de Guara. Desde una ventana que se asoma al citado Castilsabás, me asomo algunas   veces, para poner en contacto la Casa de Almudévar de Siétamo, por donde baja el río  Guatizalema,  con esa Sierra Pura, en que  descansa  Castilsabás, así como los amantes de toda la Sierra Guara, y veo la cumbre de ese bendito pueblo. En Casa de Vallés de Castilsabás, vivió una hermana de mi abuelo dueño de Casa Almudévar  y en Casa Almudévar de Siétamo se casó una hija de los Vallés de Castilsabás.
Este pueblo de Castilsabás no ha muerto, como lo están haciendo muchos pueblos de la Sierra. Parece que el Señor conserva noventa y seis años de vida a la Señora Consuelo, que es la Ermitaña de la Ermita del Viñedo, a la que ama con un cariño eterno, que ella le corresponde, pues cuando llegas a la bella Ermita, ella después de conversar sobre los problemas de esta vida, te acompaña a la Iglesia, donde  se  pone  unida a los peregrinos a rezarle a la Virgen. 
Un carpintero, no sé si del próximo y serrano pueblo de Santolaria o de Castilsabás, escribió el año 2.002 en un hermoso cuadro, lo siguiente: “En esta sagrada ermita- siendo tiempos d´algarada - con la Virgen s´alcontraron – de todos…aquí olvidada- : p´a que siguiera el olvido- mucho por Ella arriesgaron- qu´en ese pozo d´a entrada- hasta d´os suyos guardaron”. Es casi la única iglesia en la que se encuentra un cuadro en Fabla Aragonesa.
Esta Virgen está atendida por muchos peregrinos y debajo de aquellos arcos de piedra, anidan las golondrinas que con sus cantos alaban a la Virgen y por aquellos porches, se entra en una sala, donde se exponen, imágenes de la Virgen del Viñedo, para que los peregrinos, le recen con frecuencia. En aquel lugar trabaja unida a la Señora Consuelo, una señorita, de la que está enamorado el naturalista Ismael Nogués  Susín. Este Ismael está enamorado no sólo de la Virgen del Viñedo, a la que su madre, ya de niño, le enseñó a rezar sus oraciones, que dicen :
“Jesús, José y María, os doy el corazón y el alma mía”.
Ismael Nogués Susín, es el duelo de un Edificio Turístico, al otro lado de la carretera que va al Pantano de Vadiello y escasos metros más adelante, arranca otra que sube a Santolaria, por la que sube a Nocito y a toda la Sierra de Guara.
Tiene treinta y cinco años de edad y conserva una imagen fresca, joven, alegre, pero además es duro como los huesos de los jabalíes, porque no se rinde ante nada ni ante nadie, incluso cuando va por esos caminos serranos, montado a veces, en un asno, al que quiere ayudar como a un buen amigo. Este burro o asno se hizo amigo profundo de Ismael y con él,  que  se aman como si fueran dos personas, enamoradas una de otra. ¿Quién se fija en la personalidad de los canes?, en   el perro negro con sus pelos de tal color, largos, brillantes, que inspira alegría en lugar de dolor. Ismael, que vive en Castilsabás,  al lado de la carretera, que lleva al Pantano, rodeado de Rocas, muchas con nombres vascos y dirige la Fonda, en que se alojan los turistas que acuden a refugiarse en sus excursiones serranas.
Ismael en aquel   Pie  de Sierra, estaba enamorado de la Montaña y de la Tierra Baja, por la que podría subir a Nocito, a  Rodellar y por toda la Sierra de Guara.
Aquellas  visitas  estaban  movidas  por el amor a Dios, pues en Nocito  iba a visitar a San Urbez, que le llenaba el espíritu de fe y de amor. Porque este Santo, que durmió varios años en Ola, al que bajaba desde el Serrano y Santo convento de Guara, llamado San Martín de la Val de Onsera. Cuando llegaba andando o a caballo en un asno al Pueblo de Quinto, cuyos restos se encuentran cerca  de  la  carretera N- 240, muy próximos a la Gasolinera del Llano de Loporzano, subía al SASO, donde apacentaban sus ovejas y cabras.
 Creó en el SASO una fuente, lanzando su vara de pastor contra el suelo y allí brotó un surtidor de agua, donde su rebaño se quitaba la sed. Todavía mana esa fuente, que  en años pasados, bajaron sus aguas al Campo de Aviación de Monflorite.
Está Siétamo al lado de las ruinas de Quinto, donde San Urbez, cruzando el antiguo camino, subía al SASO, donde pastoreaba a su ganado.
¡Qué pocos oscenses conocen que Otal de Ola, posee en su casa, una losa de piedra arenisca, donde se acostaba el Santo, cuando todavía los moros vivían en OLA!.
No es extraño que desde Ola se contemple el Monasterio de Montearagón, levantado muchos años después y que también se contempla desde el Norte, cuando bajan los andarines, desde la Val de Onsera, que van a Ola.
Estas tradiciones están casi acabadas, pero los vecinos de Ola, en su Parroquia, conservan una pequeña imagen de San Urbez. Estabas en Siétamo y podíamos haber bajado a OLA, a contemplar la imagen del Santo y la piedra de arenisca, en la que se acostaba SAN URBEZ.
¡Eres, querido Ismael  Nogués  Susín, un admirador de San Urbez, pero eres más, puesto que pasas tu vida, por aquellos territorios que él recorrió y admiras aquella Sierra de Guara, en la que gozas más que en los Altos Pirineos de su belleza!.

viernes, 1 de junio de 2018

Los mariachis cantan: “Con dinero o sin dinero”




Cantan los mariachis: “Yo sé muy bien que estoy afuera-pero el día que me muera-sé que tendrás que llorar. Llorar y llorar. Llorar y llorar. Ya preveía, el autor mariachi de este rancho, que el día que se acabara el dinero, tendría la humanidad que llorar. Examinando los pasajes de esta rancho, se da uno cuenta de que el protagonista del mismo, es el dinero. Efectivamente, cuando dentro de la Historia, algún gobierno ha intentado suprimir el dinero, la sociedad las pasó negras y explotó, y tuvieron que volver a servirse de él. Aquellos gobernantes dijeron que no querían el dinero, pero todos los hombres pasaron a estar muy tristes, porque el dinero cantaba sus propias cualidades: ”con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley-no tengo trono ni reina,  pero sigo siendo el rey, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey”. ¡Qué inteligente es el dinero, que como nosotros sabe que tiene que rodar y rodar!. Y nosotros no hemos hecho otra cosa que verlo y hacerlo rodar, unas veces como los automóviles, en épocas de abundancia, pero otras como la actual, casi no rueda el dinero. “pero después,  le dijo un arriero (al dinero), que no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”, como transmitiéndole ánimos, para que el dinero siguiera rodando, corriendo o circulando.   Y sigue cantando el mariachi: “Con dinero o sin dinero,  hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”. Ahora casi no queda dinero,  pero el dinero es el dinero, “que hace siempre lo que quiere, pues su palabra es la ley”. Sigue diciendo: “No tengo trono ni reina, pero sigo siendo el rey”. No queda ahora dinero, al menos para el pobre, pero él  se constituye en el trono y en el rey.” Con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”. El dinero cuando abunda ayuda al hombre a hacer lo que quiere, y con poco dinero, no hace todo lo que quiere, porque ya no ayuda al hombre,  ya que  tiene que ayudarse a sí mismo. Sigue siendo el rey y su palabra es la ley. Acaba así el dinero su  canción: ”No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey”.
Sí, hay que darle la razón al dinero, porque él es el rey de nuestras vidas, que no son los gobernantes que dicen que van a arreglar las situaciones económicas. Pero que tales dirigentes de los Países, no son los reyes del dinero, sino sus esclavos, porque siempre crean situaciones de pobreza y de miseria y muchas veces haciendo que ruede el dinero a sus bolsillos, que no son esclavos, como los de sus ciudadanos. En lugar de ser los reyes del dinero son los corruptores de la sociedad y convierten el canto del dinero en su propia canción, cuando dicen: con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley. El dinero es poderoso, pero los gobernantes del mundo que lo gobiernan,  corrompen su persona, compuesta de cuerpo y de alma, para identificar el dinero con su propia persona. Así tratan de convertirse los dirigentes en seres corrompidos por  el dinero.
El pueblo no entiende esta falsa filosofía de los que tratan de edificarse con el dinero y el camarero del Bar al que voy a tomar un cortado, me dijo :”Estamos en un lugar, donde no puedes salir a la calle, sin dinero, ya que te cobrarán por aparcar en zona azul, te cobrarán las multas, te multarán si vas bebido y te multarán por manifestar tus ideas. Esta Sociedad no es la mía, no puede ser justa. Y no puede serlo porque saluda a los corruptos y llama ladrones a los santos”. Y acaba Antonio, declarando: “que ésta no es mi idea de un lugar, para poder vivir en armonía con los demás”.

sábado, 26 de mayo de 2018

Aún nos quedan las ranas




No sé que tiene la rana, tan verde tan simpática, que cantando su cu-cú a las orillas del agua, hacía que el caballero con su capa y su sombrero, se descubriera ante ella. También se enfadó la rana, cuando pasó una señora, que iba comiendo “esquerola”; cuando le pidió una hoja, no la quiso dar; la cogió del moño y  la  echó a rodar. La llaman “grenouille” en Frania y en nuestras tierras oscenses la llamamos la “grenota”. En Ayerbe, no hace mucho, jugaban a la “grenota”; era una rana de hierro, de hierro de fundición y la pintaban de verde, dejando abierta su boca por la que echaban distantes, unos discos metálicos, que a fuerza de entrar en ella, le despintaban el rojo de sus fauces y su lengua. Las ancas de nuestras ranas son un plato muy sabroso y prestan su agilidad a los músculos humanos y hay quien dice, por aquello de que  “a veces las ranas se vuelven peces”, son útiles al hombre político, para sus metamorfosis. No conozco de este anfibio propiedades curativas, basadas en sus órganos, ni glándulas endocrinas, pero es notorio a las gentes que influye  en la curación de golpes, roces y heridas, que se producen los niños. Invocaban a la rana, aquellas viejas de antes, cuando los niños lloraban, aquejados por sus males, con esa copla sencilla que a todos enamoraba: ”Cura, cura, mal de rana, si no te curas hoy, te curarás mañana”. El mal seguía su curso, esperando ese mañana, pero los lloros cesaban como por arte de magia. ¡”Siña” Concha, ”siña” Concha, cuantas veces me cantaste esta coplilla, que reza: ”cura, cura, mal de rana!. Ha llegado ese mañana, un mañana muy lejano y aún me acuerdo de tu canto, y me sirve de consuelo y me ayuda a curar otras heridas, que no se dan en la piel, sino más bien en el alma. Las pobres ranas se acaban,  las que en las balsas saltaban, las que en el río croaban, amantes de los pobres renacuajos, “los cabezudos del agua”. El sapo canta el cro-cró y la rana su cucú. El sapo, más egoísta, está cantando ese cro, que es como un yo monótono, pero la rana amorosa, siempre está diciendo tú. Cuando llegue  la calor, acude al oscurecer, bajo los cielos nocturnos, tachonados por estrellas, a escuchar en el ranero de juncos y de espadañas, el cu-cú, cu-cú de miles de verdes ranas, que es como un himno sencillo, que le canta a la esperanza.

viernes, 25 de mayo de 2018

Aranda y su castillo-palacio



Un número del Heraldo de Aragón dice en un número del mes de marzo de 1992, lo siguiente:”En el sur de la Hoya de Huesca, a muy pocos kilómetros de la capital, varios castillos viven el abandono, la ruina o la restauración de urgencia para evitar su derrumbe. Las construcciones militares y defensivas de Siétamo, Monflorite, Novales, Barbués, Argavieso, Sangarrén, Corvinos…, ofrecen un variopinto panorama de este apartado del patrimonio aragonés. Desde el edificio al borde de la ruina al monumento en restauración, pasando por la construcción conservada en aparente buen estado, todos forman parte de la historia regional. Paradójicamente, la comunidad autónoma carece de un inventario de arquitectura militar, aunque todos los castillos de España fueron hace tiempo dotados del carácter de monumento nacional. La ley de patrimonio los convirtió automáticamente en bienes de interés cultural, por lo que gozan de la máxima protección legal y las instituciones regionales tienen, en teoría, la obligación de preservarlos de la ruina”. Y sigue Mariano García, ”En la parte sur de la Hoya de Huesca, en un puñado de kilómetros, se alzan varios castillos señoriales construidos en piedra durante el gótico tardío, siglos XV y principios del XVI. Las fortalezas de Siétamo, Monflorite, Novales, Barbués, Argavieso, Sangarrén  o Corvinos ofrecen un variado muestrario de la situación del patrimonio histórico aragonés. Hay castillos abandonados, en restauración, rehabilitados y ominósamente perdidos. Muchos de ellos no responden a las características típicas de los castillos. Se trata en muchos casos, de mansiones señoriales con diverso grado de fortificación, aunque en algunos de ellos se descubren restos de fosos y murallas”.
Muy poco se puede salvar del primitivo castillo de Siétamo. Unicamente queda en pié un largo lienzo de su barrera exterior, pero en él se encuentra un torreón cilíndrico con almenas apuntadas. Es un detalle arquitectónico importante, ya que es prácticamente único en la provincia de Huesca. Está a punto de desmoronarse…La construcción, dañada en la Guerra Civil, fue demolida años después para utilizar sus piedras en la reconstrucción de los pueblos de alrededor de Huesca, aunque es imposible recuperarlas, los trabajos arqueológicos resultarían muy interesantes, ya que la localidad recibe el nombre, por ser el “Septimum miliarium” de la vía romana de Osca. La presencia árabe en la población, avalada por varios documentos históricos, pervive también en algunos sillares del lienzo de la muralla. Según Julio Brioso, ”Que hubo sarracenos en Siétamo parece probado por el documento fechado el día 5 de Mayo de 1093, en que el rey Sancho Ramírez y su hijo Pedro dotan a la Real Casa de Montearagón con las iglesias de Siétamo, Olivito, Arbaniés, Castejón de Arbaniés y Alcalá, con todas sus décimas y primicias, así como sus mezquitas y todos los bienes de los moros
“Cristóbal Guitart asegura que era uno de los castillos más representativos de las baronías oscenses. En él nació Pedro Pablo Abarca de Bolea y Ximénez de Urrea, IX conde de Aranda y uno de los políticos más notables de la Ilustración. Guitart señala que era un palacio cuadrangular, de piedra y macizo, cuya torre miraba hacia la Plaza Mayor y conservaba sus matacanes continuos. Por un arco lateral se llegaba a una plaza de armas donde estaba la fachada principal, con puerta semicircular, balcones modernizados y una galería aragonesa de arcos semicirculares de ladrillo, posterior al edificio”.
En las almenas de los torreones de la muralla, en su cima había unas bolas de piedra, que uno no sabe dónde fueron a parar.
Don Antonio Naval Mas en el Diario del Altoaragón del 5 de marzo de 1995, en un artículo, escribe:”El palacio del Conde en fachada respondía a casa entre dos torres que al tiempo de su desaparición estaban desmochadas, si es que alguna vez fueron terminadas lo cual el lo más probable. Estas torres enmarcaban una galería de arquillos de ladrillo que recorría todo el alto de la fachada sosteniendo el alero según solución muy corriente en casa distinguidas aragonesas. Con toda probabilidad esta parte del edificio existía al menos a principios del siglo XVI. Los balcones serían abiertos con bastante posterioridad pues uno de ellos se interponía entre la entrada y el matacán o balconcillo defensivo, que fue colocado sobre ella para la protección del acceso. La casa-palacio estaba yuxtapuesta a una enorme torre que en el momento en que fue hecha la fotografía(Foto publicada en el libro”Huesca en imágenes”, editado por la CAZAR) todavía conservaba las ménsulas del matacán que rodeó todo su entorno. Obviamente sería la parte más primitiva, la medieval, que comenzaría estando exenta para despiués ser ampliada con la casa que se apoyó en ella.
“Todavía quedan las bases de esa torre, de la que se dice va a ser restaurada en algunos metros.
Don Ricardo del Arco escribió lo siguiente:”La gran torre es robusta, de fuertes sillares, ligeramente rectangular. Mide 20 metros de altura por once de ancho, su cara mayor. Tiene matacanes en lo  alto y estuvo almenada. Junto a ella hay un arco por el que se entraba al castillo desde el pueblo, pasando antes por otra puerta abierta en la muralla, sigue un típico pasadizo con dos arcos y se entra a un descubierto o plaza de armas. A mano derecha está el palacio que ostenta ventanas góticas con mainel, hoy cegadas y matacanes sobre la puerta de entrada…
La puerta de entrada a aquel es de arco circular; en el patio hay dos arcos robustos, uno de medio punto y otro ojival, que arrancan del pavimento y sustentan las vigas del techo…a mano derecha está la escalera. En su primer rellano hay una mazmorra. Acaba en otro rellano con galería arqueada y antepecho de yesería. Acaba en otro rellano con galería arqueada y antepecho de yesería. Estos son adición del siglo XVII. A la izquierda, una gran puerta de entrada a las habitaciones palaciales, espaciosas, aunque divididas hoy por tabiques. Enfrente de la escalera hay otras habitaciones. Se conserva la sala y la alcoba(con molduras doradas) donde nació el conde de Aranda, el célebre ministrote Carlos III. Hay otra del siglo XVIII también con azulejos en el zócalo y una chimenea”(La casa aragonesa, 1919,pág. 22).
El palacio tuvo su ruina a raíz de la Guerra Civil. Este edificio estaba habitado, según Cardús, por dos familias, pero según mi padre llegaron a vivir en él hasta catorce familias. Para la Guerra fueron bastantes los vecinos de Siétamo que allí se refugiaron, al ser atacado el pueblo de Siétamo por el Frente Popular, pero al quedar cercados huyeron por la huerta a la Costera y otros se quedaron en el pueblo. La fecha de su huída fue la del día del Santo Cristo de los Milagros. Los rojos se vengaron desvalijando el edificio y además lo incendiaron. Acompaño testimonio escrito de Isidro Artero que lo esenció desde su casa en la calle Alta. Después de la Guerra primero la casa y más tarde la Torre fueron empleadas para reponer de piedras a Siétamo, Apiés, Banariés, Chimillas,Huerrios y otros pueblos de la Hoya de Huesca ,que quedaron destruidos.
En este castillo vivieron unas seis generaciones de los Aranda, que tomaron posesión del mismo por la boda de un Abarca de Bolea con la hija del Señor de Castro, que trasmitió sus bienes a dicha hija y cuyos documentos poseo.
Los Condes de Aranda tuvieron casas en muy diversos lugares, como Epila, Zaragoza, Huesca, etc. En dichas casa pasaba largas temporadas y en la de Zaragoza nació, como ha descubierto Angelines Campo, Ana María Abarca de Bolea, que llegó a la categoría de Abadesa del  Monasterio de Casbas y a escritora y poetisa castellana y en aragonés.
En Huesca poseían varias casas, que no hay que confundir con la de sus parientes los Abarca, que estaba en la calle Sancho Abarca, sobre los almacenes Simeón, que derribaron el año 2002 y han edificado, imitando a la antigua.
La desaparición del castillo-palacio de Siétamo es verdaderamente lamentable, pero consecuencia de la Guerra civil y Antonio Garrigues Diaz-Cañabate dice de esa oportunidad:”La guerra civil no fue una cruzada, sino acaso dos cruzadas, una religiosa y otra laica. Y ambas impuras en cuanto a su fe respectiva, puesto que entraban y participaban en ellas otras pasiones e intereses humanos, bien humanos. Fue una lucha fanática, heroica, en la que se jugaban la vida o muerte dos formas de ser, dos ideales, dos
Credos, no sólo los consabidos de las dos Españas sino de otros muchos pueblos, que con eso vinieron a luchar y a morir  aquí, y a uno y otro lado de la cambiante frontera estratégica y la lucha por muchas cosas :dinero, fama, honra, prepotencia y otras mil vanidades, pero sólo se muere por unas pocas en las que se cree. Esas creencias, ya divinas  ya humanas, fueron el núcleo genésico de la Guerra Civil española. La marea universal de las publicaciones en todas las lenguas, revela que no se trató sólo de una guerra civil más entre las dos Españas, sino de algo muy profundo, muy universal. Esto es lo que da su grandeza, su sentido histórico, y, si hay-dudosamente –guerras justificables, su justificación.
En la Escritura de Capitulación matrimonial de Don Manuel Almudévar y Vallés  y Doña Pilar Casaus y López, vecinos del lugar de Siétamo, autorizada por el Notario de Huesca Don Pablo Linés y Sarrate, el día 24 de Julio de 1881, se dice en el nº 66, Tomo 146, Folio 3, Fº.n.166: Un edificio llamado el Palacio, sito en dicho pueblo de Siétamo
,en la calle baja, señalado con el número 16, de nuevecientos metros cuadrados de superficie, lindante por la derecha entrando con campo de esta herencia, y por la izquierda con camino y por la espalda con calle y casa de Ramón Laguarta: estimado en dos mil quinientas pesetas y no tiene cargas.
En la Escritura de Capitulación matrimonial de Don Manuel Almudévar Casaus con Doña Victoria Zamora Lafarga, ante el Notario de Huesca Don Félix Marquínez y Ruiz del Burgo, de fecha diecisiete de Febrero de 1923, viene la misma escritura.
En el Testamento de don Manuel Almudévar Cavero, a cuatro de marzo de mil  ochocientos setenta y tres, ante Don Pablo Linés Notario, se lee una escritura igual a las dos anteriores, pero a la que añade: Que dichas cuatro fincas(huerta de Palacio, Tapiado,  un Horno de pan cocer, que limita por la derecha entrando con casa y corral de Joaquín Aquilué, por la izquierda con casa y corral de Pascual Carilla y por la espalda con casa y corral de Ramón Laguarta y un edificio llamado Palacio) las adquirió el expresado Don Manuel Almudévar y Cavero por compra que de ellas hizo según escritura otorgada en veinticinco de octubre de mil ochocientos sesenta y cinco ante el Notario de Barluenga Don Sebastián Ferrer, la cual se halla inserta en el Registro de la propiedad del Partido, Tomo ciento cuarenta y seis, Libro tercero de Siétamo, Folio, tres, seis, doce y quince, Fincas número ciento sesenta y seis, ciento sesenta y siete, ciento sesenta y nueve y ciento setenta, Inscripción primera, con fecha nueve de Diciembre del mismo año(1865), según consta de la nota puesta al pie de su primera copia de la calendada escritura que se me ha exhibido.




martes, 22 de mayo de 2018

El Equipo de Fútbol de Huesca ha escalado a Primera división




Al salir por la mañana de casa para acudir al Bar de la Estación, me he encontrado con el hijo de “Maito Mallén”, que fue mi compañero de Colegio y que fue un sabio Doctor en Medicina de Huesca. Estaba en alegre conversación con mi primo, hijo del siempre sonriente, Angel Morlans, que era auxiliar de Farmacia, en Casa de Llanas. Ambos mostraban un rostro feliz, porque la noche recién acabada, habían contemplado la victoria del Equipo de Fútbol de Huesca contra el de Lugo. Parecían estar soñando. Después de felicitarnos mutuamente, seguí  mi camino al Bar de la doble Estación de autobuses y de Ferrocarril.
Allí me encontré a diversos individuos que estaba sonrientes y se saludaban con alegría al comulgar unos  y  otros con la Victoria futbolística del equipo oscense. Parecía que Huesca se había convertido en una gran Ciudad del Mundo. No es que su existencia no fuera real,  sino que no jugaba  en las grandes competiciones , que atraen a grandes multitudes. Pero desde hoy, la nombrarán en todas las Naciones del Mundo, desde la propia China y seguirán sus aventuras deportivas en Pekín, en Hong-Kong y en todas las ciudades chinas y en el Imperio Mundial.  Porque este País, que ha progresado en la Industria y en el Comercio, lo ha hecho también en los  Deportes y desde hoy Huesca sonará, incluso , en la enorme Potencia Mundial, llamada China, donde se contaban viejas historias y cuentos del pasado, pero ahora se escuchará el nombre de la Ciudad aragonesa de Huesca.
Hoy, día veintidós de Mayo del año 2.018, he estado escuchando las palabras de un aficionado y socio del  Club  Oscense, que estaba tomando un café en la Estación de Ferrocarril y salían las palabras de su boca, nacidas en el corazón y pasadas por su cerebro. ¿Qué palabras eran esas?. Muchas, como aquella canción que dice: “El Huesca es de Primera, el Huesca es de Primera, de Primera División”. Tiene un contraste entre su pobreza dineraria y su potencial psicológico y   deportivo, porque Huesca es un Club, que tenía el cuarto presupuesto más bajo de la Segunda División.
Pero era suyo el Campo del  Alcoraz, debajo de la Ermita de San Jorge, que en otros tiempos pasados hizo triunfar a los Oscenses sobre los invasores moros.
Hoy han pasado ya muchísimos años desde el triunfo de los oscenses sobre los moros, pero es la primera vez que triunfan los oscenses en el Fútbol, ascendiendo heroicamente a Primera División y la alegría se levanta en los corazones de los  oscenses, que ayer en la Plaza de Zaragoza, celebraron su triunfo alrededor del Surtidor de la Fuente de la Plaza de Zaragoza. Cantaban multitud de cantos, como aquel que dice: “¡El Huesca es de primera, el Huesca es de Primera…..de Primera  División”.
¡Qué lástima no conocer a fondo al entrenador y a los jugadores, heroicos del Club de Fútbol de Huesca!.            

sábado, 19 de mayo de 2018

Encierros en Huesca




“Unos Decían que sí y otros decían que no”, pero ¿de qué hablaban?. Y yo respondo en este caso que, de los toros. Es natural porque el toro bravo es tan original, es tan entrañable para los españoles y tan exótico para casi todo el resto del mundo, que las polémicas sobre él y sobre las distintas formas de torearlo, como la lidia a pié, a caballo o las vaquillas, el toro de fuego, el toro ensogado y los encierros, han estado presentes entre nosotros, desde hace muchos años.
En un ejemplar de El Diario de Huesca de Agosto de 1877, se lee: ”Al mágico grito de ¡a los toros!, el  pueblo español se enardece, y unos por lujo, otros por compromiso, algunos por entusiasmo digno de mejor causa, los más empujados por la corriente, todos van, o por mejor decir, todos vamos a la plaza, y con repugnancia o sin ella, contribuimos a sostener los toros, en el íntimo convencimiento de que nada bueno ni útil ha enseñado, enseña ni enseñará el arte de los Pepe Hillo, los Costillares y Montes”.
Pero la polémica da la impresión de que se daba en el mismo corresponsal, pues luego pasa a describir el ambiente de la plaza y el curso de la corrida, cuya belleza parece haber hecho suya.
Aquel 1887 las gentes de Huesca acogieron los toros con más entusiasmo que en otras ocasiones, pues en el año 1886, no se celebraron fiestas profanas por falta de dinero.
En 1912 se derribó la Plaza, que estaba situada en el solar del antiguo convento de San Juan de Jerusalén y hasta 1939 no se edificó la actual.
Huesca se quedó sin coso taurino, pero no podía quedarse sin toros; López Allué nos lo pone en evidencia en su libro”Coplas y más coplas”, sección de El Diario de Huesca, en que comentaba los problemas de la ciudad. López  Allué vivió los toros en la Plaza Vieja que se derribó en 1912 y describe la escena del pueblo acudiendo a la corrida: ”El Coso no era una calle a la hora de la corrida, era un río caudaloso desbordado de alegría”. Nosotros  vivimos cada año esa alegría, pero a través del Coso Bajo, porque el río laurentino que describe el Triso, discurría por el Coso Alto hacia ¨San  Juan, debajo del Actual Museo. En cambio nosotros vamos a los toros por el Coso Bajo, que al terminarse, nos deja frente a frente con la actual Plaza.
Nos cuenta también que “In illo tempore, hoy (refiriéndose al día de San Martín) había vaca ensogada”, pero no sólo “in illo tempore “ se corrieron vacas ensogadas, sino mucho más tarde y leyendo “Coplas y más coplas”, le parece a uno vivir un encierro:”Ante el peligro y el miedo unos y otros se apiñaban y entremezclados corrían y por las rejas trepaban o entraban en los zaguanes o saltaban a las tapias”.
Estas escenas se repitieron en Huesca durante mucho años, pero no sólo con vacas sino también con toros bravos, como hacía constar Mur Ventura en sus “Efemérides oscenses” y como testimonia el  Señor Ferrer del gremio de Carniceros y lleno de vida.
Venía la tradición de tan lejos que el mismo autor cuenta como en 1647 “un día que se corrían toros por las calles de Huesca, se encontró Ruiz de Castilla con un bravo animal que por haber roto la cuerda le persiguió hasta la iglesia de San Pedro el Viejo, tras cuya pila bautismal logró esconderse. A consecuencia del susto contrajo una enfermedad, que le ocasionó la muerte”.
El señor Ruiz de Castilla era catedrático de la Uiversidad, más preparado en su cerebro que en sus piernas, que sí tendrían mejor preparadas sus alumnos.
Preparados para el salto, la escalada por balcones y carreras ante el toro, están  los mozos actuales cuando piden que resurjan los encierros, de los  que algunos dicen que nunca existieron en la capital de Huesca, pero cuando lees las obras de Juan del Triso, parece que está viviendo un encierro de verdad: ”Dichosos tiempos aquellos –que al empezar la “tardada”-subían por San Francisco-corriendo a la desbandada-matracos y señoritos perseguidos por la vaca-elegida entre las “furas” –de Pompién o de Lascasas”.
“¿Y qué solera taurina había en la “redolada”, pues las “dulas “ de los pueblos contaban con vacas bravas y en mi memoria estoy  viendo esas vacas con “tanganas “, que como si fueran galgos en el tiempo de la veda, les colgaban del pescuezo para impedirles correr detrás de niños y abuelos”

miércoles, 16 de mayo de 2018

Encuentro con Antonio y Domingo Leris de Coscullano




Me he encontrado en el Bar del Hotel Pedro I, a dos hombres, auténticos señores de Coscullano. Suena esta sierra, de palabra, con un sonido agradable, que se escucha desde Huesca, que se encuentra debajo de la  Sierra de Guara, desde hace ya muchos siglos.
Cuando yo era Diputado provincial, subía a Coscullano,  para  observar, como  Diputado Provincial,  la pavimentación de las calles de este pueblo tan pintoresco y mezcla de Montaña  Serrana  y tierra más laborable del Somontano, desde donde se contempla Siétamo, Arbaniés y Castejón.  En alguna ocasión me sentía empujado por la atracción de la Punta de Guara y no podía anular la llamada del Pico de Guara y por el terreno, que subía a la dicha Sierra  y  en dicho ascenso me encontraba con un lugar,  donde hacía siglos había ardido una iglesia que los godos habían construido hacía muchos años. No sé si allí se encontró en alguna ocasión, alguna  Cruz Blanca, que a su lado, habría durado muchos años. Yo recuerdo la Cruz Blanca, pero es un recuerdo borroso, que no puedo aclarar.
 Hacia el Norte, cuando oía a Don Lorenzo Zamora, esposo de  Aurita,  padres de sus hijas Carmen y  Paz Zamora, se enteró, de que cuando los Guardias Civiles, estaban tratando de alcanzar, cerca de la ruinosa y visigoda Ermita, cuyas ruinas se encontraban en las alturas de los Maquis, a los  que acompañaban en su caza ,  mientras se dieron cuenta de que los Maquis, estaban preparando su comida. Después de acabada  la  búsqueda de los Maquis, el vecino de Coscullano,  se dio cuenta de que podía morir, alcanzado por el miedo del que se encontraba muy cercano. Y  descubrió, no se sabe si  fue por miedo a ser alcanzado por el fuego de los guerrilleros, que le hicieron abandonar  la  cercanía de los Maquis, a los maquis que estaba ayudando a perseguir y los dejó, con la excusa de detenerse para hacer sus necesidades. ¿Quién juzgará la actitud defensiva del hijo de Coscullano, para no morir asesinado en aquella criminal guerra, en la que él no quería participar?. Cuando vieron a los Maquis, el acompañante, les dijo: ¡ meteos  por el  Vedado, que baja por el Monte de Guara!. Los Maquis que ya tenían preparada la comida,  escaparon,  al  oír y ver a los Civiles.
Escaparon casi todos los maquis, menos uno, al que habían herido y que los Guardias subieron en un mulo y lo llevaron a Coscullano. Esto es lo que la historia cuenta y que después,  lo llevaron al Hospital de Huesca, donde dicen algunos que lo ejecutaron y otros que lo tuvieron en prisión durante varios años. Me dicen los hermanos Antonio y Domingo que casi todos los guerrilleros que vinieron a España, no sabían que los llevaban a una cruel guerra y se lamenta de su mala suerte y la de los vecinos, donde pasaban, aunque a alguno mataron.
¿Qué tierra tan cercana de Huesca capital y que Historia tiene Coscullano, desde los visigodos hasta sus escasos habitantes!. Por la altura se encuentran el Pico de Guara, donde un valiente vecino de este pueblo, está cuidando vacas y contemplando los elevados pinos que dan la sombra a espacios serranos. En el desaparecido solar que me enseñó mi consuegro Lorenzo el lugar donde encontraron piezas visigodas, que se encuentran en el Museo Provincial de Huesca. Y como van desapareciendo los vecinos antiguos de  Coscullano, con los que conviví en el pueblo, como el padre de un Médico, que ya no he contemplado más en Coscullano.
Hace escasos días encontré en el Hotel Pedro I a los hermanos Antonio y Domingo Leris y me contaron como participaron en la Parroquia de Coscullano en el homenaje a la Maestra Doña Aurora Pardo Royo, que ambos hermanos se acordarán siempre de aquel homenaje musical y de otros vecinos de Coscullano.   

Las golondrinas

Cuando iba a visitar o a vacunar algún animal doméstico por el Somontano, me fijaba  en las golondrinas, que anidaban en los cubiertos, deba...