martes, 18 de diciembre de 2018

Cuento de Navidad por Manuel Almudévar Casaus



A MIS HIJOS.-
Quiero esta noche, tratando el asunto con todo el respeto, cariño y veneración que merece, hacer mi cuento de Navidad, valiéndome del lenguaje vulgar, que se hablaba y todavía se habla, cada vez con menos extensión, en los pueblos de este Alto-Aragón; y al mismo tiempo que rendir tributo de devoción y recuerdo al Niño Jesús, introduciros de este modo, con éste y otros casos, al conocimiento de algo sobre las costumbres, lenguaje y modo de ser del País que os vio nacer; pues se da casi siempre el caso, que uno sepa de las costumbres, carácter y hasta modalidades del lenguaje de los Andes, del Congo o del Hinmalaya, valga por ejemplo, y no conozca nada de lo que un erudito llamaría Folklore local o características de su País.
Así pues, sin más pretensiones, y a modo de familiar y honesto ofrecimiento, os ofrezco con mi paternal cariño y bendición, el siguiente relato en prosa rimada.
Los pastores del abuelo, narraban bellas leyendas, y hoy noche de Navidad, os referiré‚ una de ellas.
Era por derecho y costumbre, el sitio del Mayoral, un puesto junto a la lumbre, a la entrada del hogar.
Y desde allí con decires de cadencias ancestrales nos narraba efemérides y cuentos de Navidades.

Quiero emplear el lenguaje que el Mayoral empleaba, en recuerdo y homenaje a la traición pasada.
Dejemos pues que se oiga, en esta noche su voz, para narrar las leyendas que en otros tiempos narró.

María y José, marchan de camino
Van con asperanza de que un ser divino,
Que mora n'antraña, de ra Virgen pura,
Alcuentre un asilo, palacio u cabaña
Que haga menos dura, ra triste jornada,
De ro viello esposo y ra esposa amada.
Ra Virgen teneba frío
Y San José, se chelaba,
Caminando, caminando,
A burreta resollaba.
Llegaron en ta Belén
Un lugar mu chiquirrín
De ros qu'ay en os belenes,
Feitos de zurio y serrín.
Iban pidiendo posada,
Trucando de puerta en puerta
Y ninguno les ne daba.
Ra Virgen qu'era mu güena
Mu santeta y conformada
Le deciba a San José,
Que no mirara ya nada,
Que anque fuera en un rincón,
De pajar u de tinada
Se pasarían a nuey
Pa guardasen da chelada,
Se'n fueron ta ras afueras,
Y alcontraron un Portal,
Que sirvía de cubijo,
A ros bajes do lugar.
En as pallas d'un pesebre,
Ascape s'acomodaron,
Y una muleta y un güey,
Alinto y calor les daron.
Y dando gracias a Dios
Se quedaron adormidos,
Pues de tanto caminar,
S'alcontraron mu rendidos,
Pero a iso de media nuey
Sintieron una mosica
Y d'encima d'o Portal,
Se posaba una estrelica,
Pregunté que qué sería
San José todo asombrau
Y le respondió María:
Es qu'o tiempo ya a llegau
De cumplise a profecía
De que todo un Rai d'os Cielos,

A'ste suelo bajaría,
Pa rediminos a todos,
D'os pecaus y as herejías.
Mientras esto iba digendo
Como si fuera un milagro
Un zagaler mu bonico,
Se refirmaba n'os brazos;
Este era el Niño Jesús,
Que en cuanto abrió ros ojetes,
Desanchando ros bracetes,
Fizo a fegura de Cruz,
Y golviéndose a sus padres
Con cariño y con amor,
Levantando ra maneta
A ros dos los bendició.
Ra Virgen y San José
Al inte s'arrodillaron,
Lo besaron como a fillo
Y como Dios l'adoraron,
María lo cogió ambrazos
Y con gran veneración,
Lo ofreció a Nuestro Señor,
Para nuestra redención.
Un angelico de Dios
Con os güellos como soles,
Les avisó a ros pastores,
Qu'abía puos alredoles;
Y ascape fueron llegando
Repatanes y mairales,
Craberizos, vaciveros,
Yeguas,erizos y duleros,
Boyateros y zagales
Mocetas d'esas que cudian
  Os pavetes y os verracos
Y mientras filan estambre,
Apacientan os rezagos.
Todos veneban contentos
Y todos trayeban algo,
Pa ofrecelené a Jesús
Y al mesmo tiempo adoralo.
Trayeban figos de Fraga,
Orejones d'Estadilla
Y pansas d'esas qu'escaldan
En Lascellas y Velillas,
Vino de Castilsabás
Y corderetes d'Albero
Billotas de Banastás
Y conejos de Pebredo
Tortas d'aceite d'Ayerbe
Turrón guirlache de Jaca,
Castañas de mazapán
D'a zucrería Lasala,
Tortadas de Berbegal

Y pan moreno d'Angüés
Pedos d'as  monjas de Casbas,
Juguetes de Bandaliés.
Entre gente tan humilde
Tan humilde como güena,
Quiso'l Redentor del mundo
Presonase aquí, en a tierra,
Era pa danos ejemplo
Que toda su vida dió
D'humildad y de pacencia,
De mansedumbre y amor.
Y aquí remata el relato,
Venida del Hombre -Dios
Que Nuestro Señor del cielo
Por Padre nos envió.
Y si Cristo es nuestro Padre,
San José, si somos güenos
Nos tratará  como a nietos
Y nos llevará  t'al cielo.


Cuento escrito por Manuel Almudévar Casaus en Huesca,el 24 de Diciembre de 1941. 

jueves, 13 de diciembre de 2018

“El Ayuntamiento de Siétamo escribe ”Al Señor Don Pedro Bezares”.





Cuando hace unos años se celebró  en  la Parroquia de Epila, un Funeral por el Conde  Don Pedro Abarca de Bolea, último Conde de Aranda, que nació en SIETAMO, Villa, en cuyo Castillo- Palacio, nació el Barón de Siétamo, poseyendo este título con el de Marqués de Torres de Montes y una honrosa lista de Títulos de Nobleza. Este Barón de Siétamo y Marqués de Torres de Montes que en su vida heredó el Título de Conde de Aranda en EPILA, fue  Don Pedro Pablo Abarca de Bolea Nació en SIETAMO, el uno de Agosto de 1719.Murió desterrado en su Señorío de Epila (Zaragoza) el 9 de Enero de 1798. Fue Conde de Aranda y Marqués de Torres de Aragón (hoy Torres de Montes).
El Castillo- Palacio de los Barones de Siétamo y también Marqueses de Torres de Montes, lo poseyeron seis generaciones de los Barones de Siétamo, que en la sexta, Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, adquirió el título de Conde de Aranda. Ahora todo el mundo llama siempre a las ruinas de dicho Palacio, Castillo del Conde de Aranda. Los Abarca de Bolea, tomaron posesión del citado Castillo-Palacio, por la boda de Don Bernardo Abarca de Bolea y Portugal, con una de las hijas del Señor de CASTRO, llamada Jerónima de CASTRO Y PINÓS, SEÑORA DE SIETAMO y dueña del Castillo-Palacio. Todavía se conservan los documentos de propiedad.
Hemos visto como los Abarca de Bolea,recorrían toda Europa, al tiempo que lucían los nombres de Torres de Montes y de Siétamo,unidos por un camino entre ellos. Se bajaba por el Molino Viejo de Siétamo y cruzaba el río Guatizalema, se subía al Monte de Cavero, tío mío y que murió sin hijos. Por fin se llegaba al frondoso monte de Torres de Monte. Y fue el IX  Barón y el Marqués de Torres de Montes y Duque de Almazán y Conde de Las Almunias, Don Pedro Ventura de Alcántara, el padre del Gran Conde de Aranda Pedro Pablo Abarca de Bolea (X),décimo de los que tuvieron su principal residencia en Siétamo, y pasaron a vivir ÉPILA, nacido el año de 1719,de su madre doña MARÍA JOSEFA LÓPEZ DE MENDOZA; PONS Y BOURNONVILLE, natural de  Barcelona e hija legítima de los Condes de Robres y Marqueses de Vilanant,
El Marqués de Torres y Duque de Almazán, obtuvo a partir de MAYO DE 1723, el TÍTULO DE IX CONDE DE ARANDA.  Su hijo don Pedro Abarca de Bolea ,siempre quiso dar impulso al Partido  Aragonés y luchó por la desembocadura del río Ebro.El Conde de Aranda,estaba sometido y vigilado prisionero en la Alhambra de Granada, cuando ya se sintió enfermo y fue trasladado a su Palacio de Epila. Murió en 1798. Don Pedro Pablo Abarca de Bolea era como el cerebro del Antiguo Reino de Aragón, pero en Granada, lejos de Aragón no pudo impedir que se adjudicara a Aragón,la  Desembocadura del río Ebro.Era un hombre que se sentía nacido en Siétamo, donde tenía parientes como los Azara, que con una de ellas se casó Joséf Almudévar de Barluenga.
 La muerte de Don Pedro Abarca de Bolea, trajo consigo la herencia del Patrimonio de Don Pedro Abarca de Bolea por el dueño del Ducado de  Epila.



“El Ayuntamiento de Siétamo escribe al
Sr.   Don Pedro Bezares
Señor: habemos retardado la contestación a la de Vuestra Merced, fecha el 27 de Enero próximo pasado, entre otras causas porque ni nos ha dejado lugar, consejo, ni deliberación la universal consternación y trastorno que nos causó la severa, y en algún modo intempestiva providencia de hallarnos preocupados  por un Reutor y ( Jarileros) de orden de la sala, sin tener ni aun motivos para sospechar de  alguno determinadamente. Pero esto nada hace al caso en que estamos. El contenido de la (carta) de Vm. nos llenó desde luego de no menos contento que edificación pero no pudimos al mismo tiempo menos que compadecer a Vm. y quantos no pueden hablar  más  que  por fe librada con el dicho de una de las partes cuyos testimonios en juicio, son de ningún valor. Esto sin duda ha  dejado causa a que Vm., diese por hechos muchas cosas, que no son  más que voluntariedades mal fundadas de parte de quien haya informado a Vm. Esperamos hacer ver esto con la coincidencia que basta a que el acreditado juicio de Vm. mude de concepto; pero confesamos ante todas cosas, estamos muy agradecidos a los favores que Vm., nos dispensó las dos veces que tuvimos el honor de verle en, este nuestro pueblo, aunque nunca nos ocurrió había de llegar caso con el que pagásemos aquellas  gracias con el triste recuerdo de nuestra necesidad, porque la humanidad misma exime a los individuos de una sociedad de pagar con la reconvención unos favores que solicito con la voz de la necesidad y la miseria.
Pero vamos al caso. En primer lugar se  quexa  Vm. que el Ayuntamiento de este pueblo apenase a Irigoyen, su Administrador, por el corte de  carrascas. Decimos que aun cuando así fuese no hubiera hecho más que cumplir con su obligación, porque nadie duda que si Irigoyen tenía licencia para el corte, la debía presentar, supuesto que a la jurisdicción real, quando nadie es Dueño de hacer un corte considerable aun en sus propios campos, Irigoyen no presentó tal licencia. Por otra parte no hay quien no le hubiese oído que el primero que hubiese cogido sería hecho responsable de cuantos daños se hallasen en el carrascal, el que el Señor  por medio de Jorge  Ramiz, causaba como más que grave, fue intimado no Irigoyen, si dicho Ramiz, sea Vm., si halla ley que culpe este procedimiento que Ramiz, después de intimado dijera no ser más que un instrumento  de Irigoyen no podía refundir en injuria de ésta, lo que fue justicia en aquel; luego quien diga que el Ayuntamiento le injurió, miente.
El Rey y el Excelentísimo Duque nuestros Señores pudieran quejarse de que el ayuntamiento permitiese a Irigoyen contar muchas carretadas de carrasca o encina  y que  Ramiz llevase una no pequeña porción a Huesca, lo que disimuló el Ayuntamiento porque no queriendo usar de todo su derecho con orden a la exibición de licencias, se contentó con suponer que la tenía. No podemos persuadirnos haya juicio tan poco fundido, que de unos tales antecedentes saque por consecuencia:                                                                                                                          luego el Ayuntamiento de Siétamo ha vejado y provocado al Administrador.
 Vuestra Merced se confiesa amante de la paz y lo creemos, pero al mismo tiempo confesamos de buena fe, que mientras no tenga otros informes, que los que  manifiesta la que motiva esta contestación o será más  seguible  o muy difícil que Don Josef Almudevar, pidiese permiso para que sus cabras paciesen el carrascal, ni hace al caso, porque cualquiera tiene derecho para pedir a quien en su juicio puede conceder. Que la primera vez ya le intimaron por causas, razones, litigios y averiguaciones, ofreciese a los Monteros veinte pesetas, que nunca hubiera dado, si ellos cumpliendo con su obligación se hubieran negado a admitirlas, no es tampoco de la inspección presente. Si entonces el Señor Irigoyen hubiera obrado con arreglo a leyes y ordenanzas,  Almudevar hubiera pagado su pena y hubiera callado. Lo que no admite disimulo y parece fuera de toda razón es, que habiendo el mismo Almudevar, legado sus cabras al Ayuntamiento de Ola, o habiendo comprado para ellas el pasto, estando con ellas las de Ola y otras forasteras en un mismo día, hora y lugar. Y a esto dice Vm., que si por cumplir el Sr. Administrador con su obligación, ha de haber resentimientos. Nosotros no alcanzamos a entender estas obligaciones, que no presentan otras pruebas de su cumplimiento, que una pasión dominante, un encono manifiesto y un odio declarado, porque siga Vm. si aquí hubiera obrado la justicia no eran igualmente dignas de pena las demás cabras, y si las de Almudebar por forasteras estaban sujetas a la intima no había otras igualmente forasteras. Y  si es que paciar (o pastar) un puesto prohibido no era puesto  con razón que respondiesen los que habían reunido su contingente por pastarlas, y no el que ya había pagado el pasto. Nosotros Señor no habemos estudiado de propósito las leyes, pero solo la luz de la razón nos presenta estas cosas como evidentes.
No es menos injusta la tercera pena con la que solo fue castigado el ganado de Almudevar, estando junto y en el mismo puesto con otros, pero respecto a esto solo tenemos que decir que precitado el Montano a señalar el punto donde le había intimado, juró que tal punta la que no estaba vedada, pero que lo apenó porque no sabía por  donde  iba la mojonación ó muega  de la dehesa. Esta  sí que era obligación de Irigoyen, informarse si los Monteros saben los términos de su jurisdicción, y los lugares que saben cuidar. Esta especie de encono se mostró mejor cuando Irigoyen, informase si los Monteros saben los términos de  su  guarnición,  y los lugares que saben cuidar. Esta especie de encono se mostró mejor cuando Irigoyen hizo juntar al pueblo algunas reses de Almudevar, las que a instancias de la Sra. Administradora dejó libres después de haber recibido por la pena  cuarenta reales vellones. Vm. nos hace muy poco favor y hablando más propiamente mucho disfavor, en pensar que nos agraviamos porque  Irigoyen cumpla con su obligación. Sabemos muy bien que con esto no debe agraviar a nadie pero no alcanzamos y aun negamos que el que tiene obligación de cumplir con la justicia satisfaga su deber obrando contra ella. Dice Vm. que la calumnia se ha de descubrir, nosotros no deseamos otra cosa que el Señor Duque tiene sus archivos, esto ya lo sabemos, pero creemos que los tiene para dar la razón a quien la tenga, y contamos con el brazo de su clemencia para que nos mire como los a los hijos y con el de su justicia para que nos castigue si lo merecemos y para usarla con quien abusando de su nombre y autoridad nos oprime.
Nuestra mayor satisfacción será que su Excelencia pueda llegar a informarse del enredo y de la (molanga) y juntamente de sus autores. Dice Vm. es increíble que el Administrador haya dicho lo que referimos y nosotros a no decirlo. Nos, no entendíamos que podía Vm. persuadirse que mentíamos cuando tenemos tanto horror al enredo, al embuste y a la impostura, que solamente por desvanecerlas damos los pasos que somos y que son bien contra el amor que tenemos a la verdadera paz y tranquilidad. Por fin  Señor  si a Vm. no se oculta lo ocurrido con los Administradores antecesores a Irigoyen, acaso se le ocultarán los motivos que para ello hubiera y esto no es del caso presente. Vino Irigoyen, era, como Vm. dice, hombre cabal, le recibió el Ayuntamiento con música y se le hacía por las noches en su Palacio. Así es y ya es tan malo como los otros dice Vm., Pero quien le tiene la culpa, si nada más fuera que tan malo no pasarían  tantas trapisondas. Nos pregunta Vm. que quien nos acomodará. Respondemos que un hombre cabal, íntegro, justo, imparcial, fiel observador de los derechos de su Amo y de los del pueblo. Y si un tal, dice Vm., que no hallará en todo el género humano, decimos que se hace Vm.  poco favor a sí mismo y a sus semejantes.
Si algún exceso se ha cometido contra Irigoyen, como fueron las piedras que retiraron, lo primero que  en algún modo pudo dar causa para ésta( que según los efectos no fue más que chanza) la misma familiaridad suya con gente no del juicio más sentado, lo segundo no se sabe quien fueron, lo tercero el no requirió a la Justicia para que averiguara, lo quarto nunca pudo ser motivo para que saliese por el Pueblo con los monteros animados, mandándoles que si alguno sabía, dispararan, lo quinto que la justicia salió y en todo el Pueblo no halló otra puerta abierta que la de Irigoyen, a las siete se oyeron cerca del Palacio algunas escopetadas, y no podremos sospechar (si)fueren los mismos Monteros  que dispararon para abultar más la cosa. Y caso que así hubiese sucedido (que es lo más probable o creíble) tampoco extrañaríamos hubiesen sido los mismos, los conductores del escaño, pero todo esto, ya conocemos, no es más que adivinar y conjeturar, pero nadie ignora que no se permiten otras pruebas, mientras ignorándoselos  líos, pero por esto mismo suplicamos que Vm. eche mano de los medios que le parezcan más oportunos para ahogar unas disensiones tan perjudiciales al bienestar de Vm., de nosotros y de nuestro Señor temporal que nada desea con más ansia que en paz interior y el mejor estar de estos sus fieles vasallos. Si a Vm. parece se presenten ahí las personas de quienes haya  mayor satisfacción o venir Vm. a informarse boca a boca de la verdad, nosotros nos alegraremos lo haga. Y en fin, por el incomparable bien de la paz estamos prestos a someternos a cualquiera providencia que indudablemente  haya de contribuir a la tranquilidad pública. Esto es lo que con mayor encarecimiento pide todo este pueblo al Señor que guarde la vida de Vm. Tantos años como desea este
Ayuntamiento y justicia de Sietamo.
Pero esto aunque pruebe la atención de los Señores del Ayuntamiento que entonces era, nunca sería una prueba de la bondad de su conducta sabiendo que este año también nos presentamos el día de Reyes, habiendo primero enviado al Escribano, y no se dignó este Señor  de acompañarnos y respondernos con la política que esperábamos, pero queremos conceder (pues no tenemos testimonio en contrario, ni queremos juzgar temerariamente) que fuera entonces buena y ahora ya es tan malo.
Al Señor Don Pedro Bezares, Administrador General del Señor duque,  nuestro Señor. “
¡Qué diferencia existió entre los guardianes del Señor, ya difunto, Don Pedro Pablo Abarca, de
 Bolea y Ximénez de Urrea y el señor Irigoyen, administrador del “Señor Duque, nuestro Señor!.
El Señor Don Pedro Pablo de Bolea, estando peleando en Portugal para conquistar la ciudad de Olivenza, y escribía a sus súbditos para procurar por sus necesidades, a pesar que se decía que era muy autoritario. En cambio el Señor Duque que substituyó a Don Pedro Pablo Abarca de Bolea, dejó su aministración en mano de Irigoyen, que llegó a provocar la sublevación del pueblo de SiÉTAMO.
“Pero esto, aunque pruebe la atención de los Señores del Ayuntamiento que entonces era, nunca sería una prueba de la bondad de su conducta, sabiendo que este año, también nos presentamos el día de Reyes, habiendo primero enviado al Escribano y no se dignó este Señor acompañarnos y respondernos con la política que esperábamos, pero queremos conceder (pues no tenemos testimonio en contrario, ni queremos juzgar temerariamente) que entonces fuera buena y ahora ya es tan malo.”. Este escrito va dirigido “al Señor Don Pedro Bezares, Administrador General del Señor Duque, nuestro Señor”.
En aquellos viejos periodos, unas veces eran tratados los aragoneses con respeto y ayuda a su vida, como hizo Don Pedro Abarca de Bolea y otras, por intervención de algún intermediario, como parece deducirse del comportamiento de Irigoyen con deseos de explotar a los ciudadanos.

domingo, 9 de diciembre de 2018

Olivos y oliveras



Van a abrir en Huesca un colegio al que van a bautizar con el nombre de “Los olivos”.
Resulta un nombre bello y poético,como bello es el olivo,no sólo en el olivar sino en el jardín del Colegio,donde tal vez hayan plantado alguno de ellos.Quedaría perfecto ese jardín,considerando que el olivo es el árbol de Minerva la diosa de la Sabiduría y nunca podrá ser recitada con más propiedad que en el Colegio de los Olivos,aquella poesía que dice:”Oh ,jóvenes amables ,que en vuestros tiernos años al templo de Minerva dirigís vuestros pasos,seguid ,seguid la senda por que marcháis guiados a la luz de la Ciencia por profesores sabios”.
Pero ,a pesar de tanta poesía ,a mí me queda una queja nostálgica y es que me duele que a dicho colegio no le pongan “Las Oliveras”Olivera está también en el Diccionario de la Lengua Castellana con lo que los puristas no tendrían motivo de queja y los oscenses que hemos oído hablar y hemos hablado de oliveras,sentiríamos ese nombre como más nuestro.Llamamos, aquí, almendrera al almendro ,perera al peral ,manzanera al manzano,minglanera al granado y así daríamos una larga lista de árboles frutales con su doble nombre castellano y aragonés.
Hay apellidos que corresponden a esos nombres y yo he conocido Manzaneras y Manzanos y así como hemos oído hablar del músico Granados , hemos escuchado nombrar al oscense Barón de la Minglana.
Pasando a plantas hortenses,nuestros labradores siguen hablando de haberas ,judieras y patateras,así como en materia de flores a los rosales los llamamos roseras y a las plantas que dan claveles,claveleros.No quiero pasar sin nombrar los litoneros,las cerolleras ,las alborceras ,las lecineras y las garroferas.
Es frecuente llamar a algunos poblados ,fincas o establecimientos turísticos con nombres de árboles ,como Los Alamos o Los Morales,pero nosotros no usamos  Los Albares o Las Moreras.
Los africanos pierden su complejo de inferioridad y dicen:lo negro es bello ,pero los aragoneses nos avergonzamos de revitalizar lo nuestro.Conservamos La Cerillera en Teruel o Sierra Gabardiella en Huesca,pero no nos renovamos.La Sierra Gabardiella es rica en gabardas,escaramujos o rosales silvestres ,que dan unas rosas sencillas y cuyos pies sirven para injertar rosas selectas.
Nos quejamos los aragoneses de la pérdida de nuestra personalidad y ésta se empieza a perder por las cosas pequeñas.
Es cierto que conmueve escuchar al poeta andaluz cuando dice”entre los olivos los cortijos blancos”,pero también emociona oir la jota que reza :”Pulida magallonera-anda y dile al Santo Cristo-que el día que yo me muera-que me canten la olivera”.

Luis Garay Rico, viejo amigo extremeño de Federico Sánchez López, de Jaen.




He conocido hace escaso tiempo a un hombre íntegro, al que no le falta nada en sus sentimientos, porque ha sido un extremeño que ha vivido en Cataluña conviviendo amistosamente, con unos ocho sureños españoles. Pero no practicó sólo con ellos la convivencia, sino que  ayudó  a  todos  los  que  convivían  con él.
 Cataluña que  unió con Aragón por el matrimonio del Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV (1113-1162) con Doña Petronila, hija del Rey Ramiro el Monje, forma parte de la creación de la Nación española, que se formó a lo largo de los años y fundada  por el                            recorrido de toda España, entre Extremadura, Castilla, Andalucía, Cataluña y Aragón.
Luis Garay Rico, cuyo primer apellido es vascongado, cuando ya no le quedaba vivo de sus ocho antiguos amigos, únicamente Federico Sánchez López, se vio impulsado a asistir a su entierro, sin que nada ni nadie se lo pudiera impedir. Había formado parte del grupo de extremeños y de jienenses en Cataluña y él había venido a vivir al pueblo aragonés de Siétamo, ya que el único hijo que le quedaba, vivía en Aragón. Al morir su “último” compañero nacido en  Jaen, con el que convivió muchos años en Badalona, después de enterrar a su hijo, ha tenido que ir desde Siétamo a enterrar a su “último” amigo de los ocho, que componían su amistad, a Badalona. Nació este amigo en Linares (Jaen) y se llamaba  Federico Sánchez, viviendo en Badalona, donde acabó sus días de vida. En esta ciudad empleó el trabajo de su vida, luchando por el progreso de Cataluña. Pero a pesar de tanto trabajo empleado en ascender a Cataluña, hombres como Federico Sánchez, estaban ya, desde niños entregados al trabajo. Sólo hay que ver que a sus nueve años, siendo todavía un niño, ya se puso a trabajar en las Minas de Guarromán del Término de Linares,en la Carolina. Tal vez recibió en sus venas sangre alemana, de unos germanos venidos a La Carolina en tiempos del Imperio de Carlos I de España y 5º de Alemania.
Este Federico ya recibió en su niñez el ejemplo de sus hermanos, que eran mineros y que ya han muerto en Cataluña, después de trabajar como tales, en Los Complejos Eléctricos de Pallars  de Suberá. Su hermano el pequeño, a los trece años ya siguió el ejemplo que recibió de sus hermanos mayores y subió desde las minas de La Carolina a Badalona, en cuya ciudad empezó adaptándose a esa vida  minera  en  Pallars de Suberá. Cuando subió desde Jaen  a Cataluña, vivió en Badalona, en cuya ciudad empezó a trabajar hasta que se jubiló. Murió a los setenta y seis, se casó con una joven catalana y tuvo tres hijos varones.
Como en este mundo a todos los hombres se les acaba la vida, a él  le  llegó la muerte a los setenta y seis años. 
Tenía un amigo llamado Luis Garay, extremeño, vecino de  Andalucía, donde se encuentra Jaen, produciendo eternamente olivas.
Garay y Federico, nacidos  en  el Sur de España, vivieron felices en un pueblo llamado Mongat y allí en ese pueblo llamado en castellano Monte Gato, vivieron felices trabajando y haciendo sus guateques y bares,  divertiéndose  con sus merienda, con sus conversaciones, que les daba a sus espíritus deseos de progreso material y espiritual. Ese progreso que no sólo lo inspiraban en el bienestar económico, sino también en la formación de unas familias, que conservaran su cultura, aumentada por la catalana, con vistas a engrandecer Cataluña y hermanarla con su tierra natal.
Luis Garay,  vivió  cerca de Badalona y siempre cultivó la amistad con Federico Sánchez, que no se perdió nunca. Eran nueve amigos, y todos llegaron a casarse y se fueron extendiendo por diversos  pueblos. Pero a pesar de la lejanía que les separaba, han conservado su amistad juvenil, procedente del Sur de la Península.
Luis y su esposa, a los 71 años y su esposa a los 70, tuvieron la desgracia de perder a su hijo mayor, llamado Carlos Rubén y el segundo hijo se fue a vivir a la provincia de Huesca, primero a  Boltaña y luego a la zona de Caldearenas. Luis que es un hombre inteligente, había creado en Cataluña cierto bienestar material en ciertos negocios. Pero al marcharse su hijo mayor al otro mundo y el pequeño a trabajar a la provincia de Huesca, se vino a vivir a esta provincia oscense. Aquí lo conocí y me hizo pensar en los problemas humanos, con sus conversaciones inteligentes sobre la materia y el espíritu y las hipocresías humanas.
Yo,  como ya tengo ochenta y seis años no podía seguir su marcha por el Monte de Siétamo, Villa a la que vino a vivir, pero con su buen coche me llevaba por los pueblos de la Sierra de Guara, donde encontramos una Fábrica de objetos de barro o cerámicos, pero otro día subió él mismo a la Sierra de Guara, donde se encuentran Los Molinos de  Aceite de Los Molinos de Sipán, donde compró una garrafa de aceite de oliva.
Aquel aceite le recordó el que se produce en los montes de Jaen y me enseño el Recordatorio de la muerte de su amigo  Jienense, Federico Sánchez López el día 13 de Noviembre de 2.018, a los setenta y tres años de edad. Era Federico andaluz y su corazón amaba los olivos y me admiró que sus hijos en la faz del recordatorio, pusieran el cuadro de un viejo olivo. Y su amigo, Luis Garay a los ocho días de su entierro, en el Molino de Aceites de Sipán, cerca de Siétamo, acordándose de su difunto amigo adquirió una botella de aceite, de olivas molidas en un viejo Molino.
Y este recordatorio del difunto Federico Sánchez López tenía impresa esta poesía de Antonio Machado: “Soledades”. “Y cuando llegue el día del último  viaje,- y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,- Me encontrarán a bordo, ligero de equipaje- Casi desnudo, como los hijos del mar”.

sábado, 8 de diciembre de 2018

¡España llega tarde a todas partes!. ( Blas Otero)




 
España llega tarde a todas partes…”aunque en cuestión de Autonomías actuó con mucha rapidez, pues dejó muy pronto de ser una Nación Autónoma. Esto lo escribió Blas de Otero y yo, al leerlo, me fijé que España y su pueblo al dividirse en naciones o regiones autónomas, ya no es dueña totalmente de sí misma. Hay naciones como Cataluña  o  como el País Vasco, de donde salió el nombrado escritor Otero y está Aragón, que según el Conde de Aranda era una nación.
Y, ahora, Blas Otero, exclama: “Por tierras de Aragón, oigo sonar las viejas hojas secas del árbol de unos libros, abiertos entre las sombras que aún perduran. ”En  su libro que trata de España, nombra poco a Aragón, pero cuando oye sonar las viejas hojas secas del árbol de unos libros, parece referirse al  Arbol  de Sobrarbe,  presente en el Escudo de Aragón, con la Cruz de Iñigo Arista elevada en la copa del Arbol.  Iñigo Arista jefe común de Navarra, de Aragón y del Sobarbe,  aparece  también  en el Escudo de Aragón. Cuando Otero nombra aquellas viejas hojas secas del árbol de unos libros, me recuerda  aquellas  que nombra  Madoz, en su “Libro geográfico, estadístico e histórico”. Caen aquellas hojas de los árboles de las orillas del río Ara, que corre  por  el  Sobrarbe  y  Madoz habla de ellas , al verlas salir por el caudal sierra, desde el río Ara hasta el Barranco de Mascún, las viejas hojas secas del Arbol de  la Fuente del río Mascún, cerca de  Rodellar. ¿Son esas que bajan por simas excavadas en la Sierra, desde el río Ara hasta el Barranco de Mascún, las viejas hojas secas del Arbol de Sobrarbe?.
Va nombrando Blas Otero a Castilla y a León y a Francia con su capital parisina y a China y a Cuba, pero a  Aragón,  le “hace soñar en las viejas hojas secas del árbol de unos libros”, que parecen referirse al Arbol  de Sobrarbe.
Históricamente Aragón fue la nación que formó, bajo el gobierno de Fernando el Católico, con Cataluña, Valencia y Baleares, una potencia que se unió  a  España. Y ahora Aragón se siente humillado, ante los territorios que ponen de manifiesto que son naciones. Si, se proclaman, como  si  lo  fueran,  por ejemplo con sus ferrocarriles que pasan por Port Bou o por Irún, como si ellos, vascos y catalanes, fueran sólo ellos, vecinos con Francia. Aragón queda olvidado, como un rincón, que no tiene porvenir. Parece que quieren aislarlo de Francia, para ser los vascos y los catalanes, los que gobiernen el tránsito de la Península con Europa.
Aragón parece no acordarse del  ferrocarril  del  Canfranc  y de la  autopista  que desde Zaragoza, llega hasta la frontera francesa. En “Aquellos libros abiertos en medio de las sombras, que aún perduran, escritos por Joaquín Costa,”se oyen sonar las viejas hojas secas del árbol de unos libros” y los oigo, como se ven las hojas caídas de los árboles del río Ara, que por debajo de la tierra, en corrientes de agua subterráneas, llegan hasta Mascún.  Aquí, en Aragón, los ferrocarriles no pasan nunca a Francia, pues por lo visto ya lo hicieron bastante en tiempos pasados y por las carreteras se circula a veces, y pasan con muchas dificultades.


Dice Otero: “España llega tarde a todas partes… en su concepto histórico, único que queda de ella, no es una nación autónoma, dueña de sí”. No es España autónoma, pero lo son casi todos sus territorios. Blas Otero murió en 1979 en el centro de España y nació en el País Vasco el año de 1916, pero él quería a toda España, cuando ahora los que gobiernan, no buscan la Autonomía para toda España, sino que quieren algunos vascos y catalanes, una vez conseguida su propia autonomía, su propia independencia. Piensan y obran muchos, que quieren esa independencia, porque “en su concepto histórico, único que queda de ella, (de España) no es una nación autónoma, dueña de sí”. Esto lo escribió el vasco-español. Blas Otero, en unos versos dedicados a Aragón. Añade el poeta: “Dime lo que el pueblo come, y te diré el papel que desempeña en la historia. ¿Cuántos aragoneses viven y comen en su tierra?. Son muy pocos, porque en Teruel están desapareciendo sus escasos habitantes, como pasa también en los pueblos de Zaragoza y de Huesca. La capital de Aragón, Zaragoza tiene más habitantes que el resto de Aragón, pero está esperando que se abran los pasos de los PIRINEOS y entonces será el corazón del comercio y el turismo entre España y Europa. Y hace Blas Otero, esta observación: ”Dime  lo que el pueblo come y te diré el papel que desempeña en la historia”. Anima el poeta, diciendo: “transformaremos este río seco en río vivo y corriente”. Ya lo intentó Carlomagno, hace muchos siglos. Y ya lo dijo Joaquín Costa y lo escribe Blas Otero en su poesía sobre Aragón: ”Escuela  y despensa, despensa y escuela”.
Me he quedado emocionado de leer las obras de Otero el vasco, que sentía España en su corazón, pues dice: ”Claro  que el mundo no es España. “EZ” significa en euskera, no. ¿Sabemos acaso qué es España?. Meditemos. ¿Es un cielo?, ¿ una historia?  
  
 ¿Otero vivió tres etapas en su vida, siendo la primera la religiosa, pues era cristiano practicante y creía  en  las doctrinas de la Iglesia Católica. En el año de mil novecientos cuarenta y cinco, pasó de la etapa religiosa a la existencial, porque al verse vacío del consuelo religioso, lo buscó en  la  poesía  existencial. La pérdida de su fe, le hizo buscar a Dios, como ocurrió con su “ Cántico espiritual”, con el que Blas Otero buscaba el amor a lo divino. Pero no lo alcanzaba y llamaba al Señor con gritos, que le daban al escucharlos una impresión de soledad, lejos de conseguir la paz de su alma.  Se  sentía aislado y sólo, llamando a  Dios y no sintiendo su respuesta. Esta falta de unión con Dios, lo hizo pensar en que esa deseada unión, la encontraría en la muerte.
En estas frases de abandono y soledad, se puso a pensar, en diferenciar el “ser” del “existir”. Se fijaba en los objetos, que no tienen ninguna acción derivada del pensamiento, del que carecen y se ve claro, que allí “están”. Pero en cambio el hombre “existe” porque tiene un alma, que tiene un fin especial y tiene a la vez un cuerpo, que “es” simplemente una cosa más. Los  cuerpos  humanos  han sido  incluso  venerados,  pero en los tiempos actuales, esos cuerpos son abrasados, convertidos en polvo. Los cadáveres del hombre en distintas épocas históricas y también en otras épocas históricas, ha sido quemados, desde luego por métodos lejanos a la técnica actual.
El cuerpo “es” y va desapareciendo, pero sigue “existiendo” el alma que tiene aspiraciones a la eternidad. Esta Etapa del Existencialismo, llamada la segunda etapa del pensar de Otero, la asumió el año de 1950 y le hizo sufrir, porque llamaba a Dios y no le contestaba. Y se encontró en una Etapa Social, en la que etapa Religiosa, a una segunda se pasaba del “yo” de la persona al “nosotros”.   
Blas Otero pasó de su primera Etapa Religiosa, a una segunda Etapa con ideas que le producían la poesía existencial, que  con la doctrina existencialista, le hacían buscar a Dios. Se sentía el hombre aislado y sólo buscaba a Dios, pero se dio cuenta de que la única forma de alcanzar esa unión con Dios es la muerte. Y en esa Etapa Existencial que le llegó en 1950, piensa en las diferencias que se dan entre el “ser” y el “existir”. Los objetos que “son” no protagonizan ninguna acción. El espíritu del hombre existe, porque la muerte, aparta del conjunto humano su cuerpo, que “es” una cosa, pero permanece su espíritu, que tiene un fin especial, porque “existe”. El espíritu humano del hombre, tiene el fin de los espacios, después de vivir contenido en su cuerpo. Antes de morir tenía el hombre una aspiración a la eternidad. El hombre que tiene un cuerpo que “ES” Y UN ALMA que existe, con ese espíritu aspira a la eternidad.
Ya sus pensamientos le llevaban a darse cuenta de que la existencia abarca la Etapa Social del hombre. En 1955 su poesía convirtió el “YO” en el “Nosotros”, uniéndonos a todos los hombres, en cuya solidaridad busca una religión, basada en la libertad y el amor.
Debo preguntarle a San Agustín si existió en aquellos siglos una religión de la libertad y del amor.
Esta Epoca de poesía social, comienza en el año de 1955 y el camino que buscó en la religión, lo busca en la solidaridad de los que sufren. Sus sentimientos sobre España, le proporcionan amor y dolor. Con el dolor evoca un pasado lejano, pero también un pasado cercano, el odio, la guerra, la sangre. Con esos sentimientos, a la vez lejanos y también próximos, conoce estas tierras españolas. Tuvo el poeta un extraño sentimiento de odio y amor simultáneamente, que lo llevó a París. Ese sentimiento causado en él, por su lucha interior entre el amor y el odio, lo desvió a afiliarse en el año de 1952, en el Partido Comunista. Pero no fue una filiación política, sino por afinidad, porque en sus doctrinas veía concretos sus ideales humanistas.
Se le estaban presentando problemas y buscaba soluciones a esos problemas humanos. Blas Oterro estaba encontrando una solución al problema de la lucha entre el amor y el odio y a él y a muchos hombres, les parecía que el verso se había convertido en el medio de hacer desaparecer el odio entre los hombres.
En los últimos años de su vida se convirtió en misionero del pueblo llano, pues “convivió y trabajó con mineros,  recorrió  los pueblos del interior de Castilla y León, sin apenas dinero, viviendo del trabajo y de lo que le ofrecían los amigos que iba haciendo por el camino”.
Parece que buscaba a Dios, como Cristo, Dios y hombre verdadero, como el  “nosotros” y el “Yo” de la doctrina existencialista.
Blas otero se queda con Dios y con “nosotros”. Y yo me quedo con Cristo, que también es Dios,”que sin apenas dinero, caminaba por el Mundo.Pidiendo la paz y la palabra”.

Aún nos quedan las ranas

 La Grenota. No sé que tiene la rana, tan verde tan simpática, que cantando su cu-cú a las orillas del agua, hacía que el caballero con su c...