viernes, 21 de mayo de 2021

“Cien años de amor y Cien años de soledad” de García Márquez.

 


              

Estoy leyendo “Cien años de soledad” del hispano-americano Gabriel García Márquez, que habla de la soledad inmensa que pasó José Arcadio Buendía en el pueblo de Macondo, por él fundado. Hoy, día 7 de marzo del año 2007, he ido a visitar a Emilio Castelar a la Residencia  de Ancianos en que se ha retirado y allí recuerda y piensa en todos los acontecimientos de su vida. ¡Dios mío, qué vida tan larga! y vivida unas veces en medio de luchas y de guerras, otras acompañada por la paz y siempre luchando por ganarse la vida por medio del trabajo. Gozó y sufrió, pero ahora que ha cumplido noventa y seis años, se acuerda de la felicidad que le produjo el amor que compartió con Isabel Cativiela, con la que se casó el año de mil novecientos cuarenta y seis.

Es un hombre de una gran cultura y de una memoria extraordinaria, como demuestra recitando en latín y sin leerlos, varios textos clásicos de autores del Imperio Romano, que aprendió estudiando en el Seminario de Huesca, en compañía, entre otros  del cura de Siétamo, Don Alejandro Tricas, muerto hace poco tiempo con cerca de cien años de vida. Se acuerda de aquel Seminario Tridentino o de Trento, como él lo llamaba, diciéndome que se levantaban a las seis de la mañana. Su padre, según él mismo cuenta tenía algunas  ideas  volterianas y su madre era profundamente religiosa. Al dejar la carrera eclesiástica, se hizo Maestro Nacional y todavía yo me acuerdo de cuando estuvo ejerciendo como tal en el vecino pueblo de Siétamo, Alcalá del Obispo.

En el pueblo de Macondo, el Coronel Aureliano Buendía “como le había ocurrido durante la guerra con la muerte de sus mejores amigos, no experimentaba un sentimiento de pesar, sino una rabia ciega y sin dirección, una extenuante impotencia” y también había sacerdote en el pueblo de Macondo, porque como escribe García Marquez: ”llegó hasta denunciar la complicidad del Padre Antonio Isabel, por haber marcado a sus hijos con ceniza indeleble para que fueran sacrificados por sus enemigos. El decrépito sacerdote…apareció una tarde en la  casa con el tazón donde preparaba las cenizas del Miércoles…para demostrar que se quitaban con agua”.

Emilio Castelar tuvo un hermano militar,  al que conocí en el despacho de Don José Porta en su Fábrica de Harinas, pero también a él le llegaron las fechas de la Guerra Civil y por la ventana de su habitación, señalaba el Salto de Roldán, donde murió un amigo suyo, que no sé si estaba con unos o con otros. Es que en la guerra, a las personas les ocurre lo que le pasaba al Coronel Aureliano Buendía, que “no experimentaba un sentimiento de pesar, sino una rabia ciega y sin dirección, una extenuante impotencia”

Otro amigo suyo, como José María Trisán de Fañanás, en aquellos días de lucha, rescató de mi casa los viejos papeles, de bodas y de infanzonías.

Había más cultura, aunque no generalizada en España que en el Pueblo de Macondo, donde a causa de esa falta de cultura, todavía siguen luchando los pobres hispano americanos por alcanzar la Justicia. Aquí Emilio además de conocer el latín, se hizo Maestro y estableció una Academia, en la entrada del Campo de Fútbol de Villa Isabel, campo que fue de su esposa Isabel Cativiela. La conoció viéndola caminar por la calle y le escribió una carta pidiéndole su mano, que ella al ver las cualidades de su futuro esposo, aceptó.

Así como la esposa de Aureliano Buendía, llamada Ursula :”desafía el Tiempo por su longevidad”, pues parece ser que su vida pasó de los cien años, la esposa de Emilio Castelar  vivió muchos años , pero no tantos como Ursula y se murió hace muy poco tiempo ,dejándolo sólo. Y ¡cómo lo siente el viudo! , que siempre que lo veo, se lamenta de su ausencia, pues  no solo estaba enamorado ,sino que lo sigue estando, porque al contemplar su habitación,  la ves presidida por  un cuadro de considerable tamaño, en el que se encuentran el padre de Isabel y  su madre; él está sentado con un gran sombrero y un abrigo levítico, en tanto que la madre viste un hermoso vestido oscuro que le llega hasta el suelo y sobre su cabeza luce un sombrero con grandes plumas, que se inclinan hacia los lados. Su madre fue Maestra Nacional en Siétamo, donde Isabel conoció a mi difunta hermana Mariví, con la que se bañaba en el entonces chalet de la Huerta del Conde, en una bañera interior de cinc y que calentaba el agua en el exterior, en una pila de piedra. El padre con aspecto de conquistador español de las Américas, se marchó a Buenos Aires a los catorce años de edad y estuvo de aprendiz en un gran comercio, en el que dormía por las noches, igual que Don Pablo Artero, me dijo que lo hacía en el más tarde comercio de su propiedad, como acabó siendo del señor Cativiela el comercio de Buenos Aires.

 Su amor le dura, porque todos los días, por la tarde se va con una sobrina que lo quiere mucho, a ver en la Residencia de Chimillas a una hermana de Isabel y en sus conversaciones la recuerda y la sigue amando. Hoy al mirar por la ventana de su habitación,  además de verse el Salto de Roldán, se veía la Sierra de Guara toda blanca, porque ayer cayó la nieve sobre ella. Al verla Emilio,  le parecía que Isabel había estado en la Sierra, atraída por el color blanco que marcó todos los días de su vida.       

Macondo vivió cien años de soledad y me parece que Emilio Castelar va a vivir más de cien años, acordándose del amor que se profesaban con  Isabel  Cativiela.

 

 

 

jueves, 20 de mayo de 2021

ERMITAS DEL ALTOARAGON

 

Ermita Santa María del Monte (Liesa).
 

En los montes, erectas  y en las cuevas, ocultas, languidecen innumerables nuestras  ermitas. Sus Vírgenes y Santos han emigrado con los vecinos

de las aldeas que se han marchado; otras adornan las residencias de americanos o se reúnen en los Museos con imágenes, que como a ellas las arrancaron de sus peanas, formando corros masificados de santos, diablos, Vírgenes, tablas y capiteles. Son comentario de los turistas, de los artistas, de los excursionistas y contrabandistas. Pero están solas, porque perdieron

allá en la ermita de la montaña, los vientos suaves, los huracanes y los bochornos, los soles matutinos y vespertinos que las besaban por las mañanas y en los ocasos, por las ventanas.

 Pero están tristes porque las miran como un objeto, por su  belleza y por su arte, no con amor. En las ermitas y santuarios que están ocultos en las “esplugas” de las montañas, como en  San Cosme y en San Martín y allá en la Peña, suben las  hiedras sobre las rocas para asomarse a saludar al buen San Juan o a San Damián. No va el santero a espabilar la lamparilla y a rellenar, con el aceite, el antiguo candelabro. Ya no paran  los labradores al mediodía a saludar con el ángelus a Santa  María, porque su imagen se la han llevado y porque ya no  suena la campanilla. Ya no volverán las romerías a la ermita de San Fertús de  Ayera ni en la de Jaca ni a tantas otras del Somontano, de los  Monegros y la Montaña. Los de Alcubierre suben a San Caprasio todos los años, donde rezan en sus cuevas los ermitaños. Danzan los danzantes de Yebra de Basa en romería y agitan sus pendones los peregrinos a Santa Orosia. Van a Bureta de Fañanás y a los Dolores de Monflorite, andan descalzos los  de Siétamo. A Santa Quiteria van los de Tardienta y los de Torralba van a Santa Elena, los de Huesca van a Salas y cada pueblo a su ermita.”La Purisima  está en Apies, la Virgen de   Ordás en Nueno, la del Olivar en Arascués, y en Lierta la del Remedio”.

Aún quedan ermitas como basílicas: Turrullola de Junzano,  San José de Casbas y la Carrodilla...

Vayan las oraciones a tantos santos de las ermitas y en  este mes de mayo, en sus altares, a la Virgen depositemos rosas  místicas.

miércoles, 19 de mayo de 2021

Luis Manuel, hijo de mi hermano Luis, se va despidiendo de este mundo.

 



Tiene 55 años de edad y es un poeta de las culebras, porque siempre se acuerda de ellas. Yo lo veía en mi villa de Siétamo, con una paciencia, no sé si religiosa o científica, en la era de la trilla, frente a un agujero en la base de la pared de un pajar, donde se refugiaban las culebras. Luis Manuel no tenía prisa para ver salir, por el citado agujero, alguna culebra y esperaba y esperaba, verla salir para unir a ella su amistad, conviviendo su vida con la pequeña serpiente.

Y yo no tenía paciencia de contemplar aquella escena en que mi sobrino esperaba que alguna culebra, saliese del agujero, donde estuviera escondida y yo me marchaba, porque mi escasa paciencia no era capaz de esperar la salida de la misteriosa serpiente, de su agujero, donde se sentía feliz. Yo sólo pensaba en que Luis  Manuel,  ayudaba a su paciencia mientras esperaba la salida de la bella culebra, colocando un sillar de piedra, resto de las ruinas de algunos edificios durante la Guerra Civil, y sentado sobre ella, esperaba que se asomase una culebra.



Era Luis Manuel un paciente especial de las culebras y sentado en una piedra arenisca, era capaz de esperar un tiempo, para él corto y para mí, inaguantable.

Esta paciencia de esperar a que la serpiente saliera de su “cado”, era un don del Cielo, que a él le hacía gozar, porque daba la impresión de que se necesitaban las vidas de estos reptiles, para tenerlos de compañeros en la vida. Mi Mariano, primo hermano de Luis Manuel lo acompañaba al río, donde se dedicaban a tener alguna culebra, que depositada en alguna botella, se la llevaba a Bilbao, donde residía su familia.

Tendría mi sobrino, amigo de las culebras, unos siete u ocho años y era feliz de vivir con ellas.

Estuvo en Inglaterra, donde aprendió esa lengua universal hasta acabar su carrera y  su padre Luis, al morirse su esposa, acompañado de su hija Natalia, vinieron a vivir en Huesca. Al poco tiempo murió su padre y ella fue por el Mundo a establecer con su marido un conjunto de Abogacía en Madrid y en Barcelona.

Marina se estableció en Zaragoza y creó academias para estudiantes.

Luis Manuel, que había sufrido con toda su familia los ataques terroristas en Bilbao, se marchó a Málaga, donde se mandó construir un hermoso chalet.

Pero él que había siempre amado a las tortugas, en su casa hizo un vivero de las mismas  culebras que había amado desde siempre, A esas culebras les añadió pacíficas tortugas, que junto con las serpientes, le acompañaban pacíficamente por la vida.

El había amado desde niño a esas serpientes y al colocar sus oficinas en su chalet, vivía lejos de aquel paisaje de  Bilbao, donde  no existían casi palmeras, ni frutales. En cambio en Málaga se levantaban mangos y aguacates tropicales.

Luis Manuel gozaba de esas plantas y hacía vivir en su casa, aquellas tortugas y serpientes que siempre le han resultado buenas amigas.

El alma de mi sobrino había amado siempre aquellos animales y ahora se le plantea el problema de que continúen su vida en su chalet.

Sus hermanas le dicen que no saque el cuidado de esos animales tan amables y misteriosos y que si algún día, él se va a vivir a Barcelona o a Zaragoza, ellas se encargarán de darles un destino feliz.

martes, 18 de mayo de 2021

Eran cinco los hermanos Fillat

  





Eran cinco los hermanos Fillat que asistían al Catecismo,  al Teatro y a los Campamentos, porque tenían una gran necesidad, pues su padre había sido fusilado en Santolaria. Don José Puzo (Canónigo de la Catedral de Huesca), les daba botas y zapatos, camisas de todas clases con las que se podían vestir y los hermanos Fillat se sentían felices y los llenaron de alegría, como ellos la reparten entre todos los que con ellos conviven. Termina con palabras agradecidas al “Ciego Bartolo” y a su esposa Petra, que vivían en el primer piso del número 61 del Coso Alto, al lado de la iglesia de Santa Ana. Ambos los cuidaron e hicieron hombres y por la galería de detrás de los pisos jugaban conmigo y con mis hermanos Luis y Jesús. Lo malo es que ellos y otros muchos desean que se le dedique una calle a Don José Puzo, pero parece ser que los políticos no se acuerdan ya de él. Yo sí que recuerdo la figura y la personalidad de este ilustre Canónigo y  se han acordado todos los que recibieron sus cuidados y como ya son mayores o tal vez, han abandonado este Mundo  nadie conocerá la historia de Huesca.   

Este Don José Puzo, en el Teatro Principal de Huesca, situado en la Plaza del Teatro, era un amigo de la educación de la Juventud, y en ese Teatro, enseñaba la Doctrina de Cristo. Yo mismo acudía a escuchar sus palabras y recuerdo  cuando  en aquellas clases de Catecismo , sufría una pena al fracasar en contestar a las preguntas sobre el catecismo, que nos dirigía Don José Puzo. A aquellas clases de Catecismo, acudíamos los entonces niños, que habíamos sufrido la Guerra Civil. Yo ahora en que han pasado unos setenta años, recuerdo como acudía con los cuatro hermanos, que eran sobrinos del ciego “Bartolo”, casado con la señora Petra, y hermanos de una niña, que me dijeron que emigró al Brasil. Vivíamos los tíos de los niños  Fillat, el ciego Bartolomé, vendedor de la lotería de los ciegos, y su esposa y con los cuatro hijos y una hija, cuyo padre fue fusilado en Santolaria por la “rojos”, en la casa del  Coso número 61. Vivían estos niños en el primer piso y mi abuela Agustina Lafarga Mériz, que había recogido a la familia Almudévar de Siétamo, en el entresuelo. Tengo recuerdos de una muchacha joven y de buen corazón, qué desde la galería posterior a los pisos de la casa del Coso alto, número 61, les subía a los hermanos Fillat, algún bocadillo.

Los Fillat eran unos niños alegres y el hermano mayor, parece ser que dirigió un almacén de ropas en el Coso Bajo, en la entrada a la calle de  Padre Huesca. Los dos hermanos siguientes, ejercieron de zapateros remendones en la misma plaza de San Lorenzo. Eran dos personas de un humor alegre, que sentadas en unas pequeñas banquetas, cultivaban el buen humor, en tanto yo, que iba a su zapatería a componer algún calzado, escuchaba y les contestaba a sus preguntas y afirmaciones humorísticas. Cuando me habían cosido los desgastes de su cuero, me despedía. El tiempo pasa y los hermanos se jubilaron del oficio de zapateros. Muchas veces me encontraba con ellos en las calles de Huesca y seguían dirigiéndome palabras de buen humor. 

El padre de estos entonces niños, vivía en Santolaria con sus hijos e hija y al llegar la Guerra, los “rojos” lo fusilaron y los recogió el ciego ”Bartolo”, vendedor de los “iguales de los ciegos”. Dicen que en Santolaria  ya no encuentran a ningún Fillat. Pero yo que tenía parientes a los Calvo, productgores de aceite, hablando con la Señora del Molino de aceite, que ha muerto hace poco tiempo, me recordaba al mártir Rafael Fillat, que también sufrió obras destructoras en el Molino de Aceite de su esposo José María Calvo y de ella. Se ha muerto hace escasos años y no puedo consgultarle datos de Rafael  Fillat, ya que sus hijos fueron recogidos en Huesca por el ciego  “Bartolo y su esposa”. Pero la señora dueña del Molino de Aceite, se acordaba hace un corto espacio de tiempo del asesinato de Rafael Fillat.

El hermano del Herrero de Siétamo que fue fusilado en  Santolaria el mes de Agosto de 1.936, fue el padre de varios hijos y una hija, del que ya no tuvieron noticia alguna,  pues el año de 1.941, ya habían pedido asesinada, su  personalidad.

“ Al padre de Gerásimo le perdieron la pista en el año 41”. El padre de Gerásimo era herrero en el pueblo de Siétamo en la Calle Mayor y frente a Casa Sipán y se llamaba Antonio Fillat Bibián. No se sabe si dejó descendencia. Este Antonio Fillat era hermano de Rafael Fillat, que fue fusilado en Agosto de 1.936 en Santa Eulalia la Mayor, que tuvo hijos como he relacionado anteriormente. Este Gerásimo está siendo buscada su historia mirando algún familiar suyo, pero se pueden encontrar parientes suyos. Por ejemplo tiene dos hermanas gemelas de un aspecto elegante, que trabajan en un edificio público, con las que alguna vez me saludo por la calle. Las veo con frecuencia paseando por la calles de Huesca.

¿Dónde se encuentra Gerásimo o la foto de un niño rodeado de milicianos, en 1.936, hijo de Antonio Fillat Bibián?.  Dicen que “hace unos meses, vía Wassap rodó por Siétamo una foto de un niño rodeado de milicianos, en 1.936”. Se sabe que hizo trabajos para Regiones Devastadas en la reconstrucción de Siétamo, por el año 1.941 y yo me acuerdo de él. Pero después de buscar la reconstrucción del pueblo de Siétamo, desapareció de Siétamo.  

Al Herrero de Siétamo, me lo encontré en diversas ocasiones por las calles de Huesca y me explicó como vivía en la calle de Pedro IV, con una hija casada con un mecánico. Estaba más guapo que cuando me arregló una jaula de conejos, que le pedí que me la arreglara, y la llevó sobre sus hombros al  pueblo, que se encuentra debajo de Siétamo. Era un hombre trabajador, que vivía en una casa y taller, casi deshechos por la Guerra Civil. Me causó admiración su fuerza moral que le hizo trasladar desde Siétamo a Fañanás, aquella jaula férrea.

No me acuerdo de si le pregunté  por su hijo, pero nos quedamos los dos contentos por encontrarnos con un patrono agrícola y  de un herrero, en la ciudad guerra de Huesca.

Tengo fotografías de Gerásimo en la Escuela de Siétamo antes de la Guerra Civil y otra, con un cuerpo necesitado de alimento, que han traído unos milicianos “rojos”.

Está rodeado por tres soldados de la República y él saca una cara de niño solitario, que está sufriendo una “guerra civil”, escuchando palabras de consuelo de aquellos soldados, que lo querían consolar. En aquellas tropas republicanas había tropas dictatoriales y otras amigas de la libertad.


lunes, 17 de mayo de 2021

Mi sobrino Luis Manuel, ama el Mundo y a sus pequeños habitantes.-

 


                    Escultura realizada y pintada por mi hermano Luis Almudévar Zamora         

Yo tengo muchos recuerdos de mi sobrino Luis Manuel, de sus padres Luis y María Pilar Arnal y de sus dos hermanas Natalia y Marina. Nacieron en Bilbao, Puerto Marino, donde tenían un piso, iban a sus colegios y acompañados por su madre María Pilar Arnal, casi siempre esperando a su padre  Capitán de Barco. Cuando ya llevaba muchos años navegando, se quedó en el mismo Bilbao, trabajando en las tareas que requería su puerto. Pero un día, estando yo mismo escuchando la radio, quedé con mi corazón muerto, al escuchar a la Emisora, que habían explotado bombas en el puerto de Bilbao. Llamé inmediatamente a mi hermano Luis, que no se había enterado de la cruel noticia y se quedó absorto, extrañado y asustado.

Se le acabó aquella vida familiar en Bilbao, porque tuvo que volver a navegar por el Mundo, pero él, capaz de navegar por los desiertos mares, aguantó hasta que lo jubilaron.

Luis Manuel de una curiosidad humana indescriptible, aprendió inglés y todo lo que encontraba por el Mundo, le despertaba una gran curiosidad.

Bastaba  observarlo  cuando venía a Siétamo, como sentía una curiosidad de las serpientes que en la Era, debajo de los pajares, se sentaba encima de una piedra como asiento, frente a los agujeros por los que él había visto entrar o salir alguna culebra. Y en su humilde asiento esperaba ratos y ratos para poder ver y apoderarse de alguna serpiente, que debajo de la pared de la era, se había refugiado. El quería cazar alguno de esos animales, a los que se sentía atraído por su forma especial de vivir una vida, sin patas, que se desplazaba por la era reptando.

Su forma de ser le dotaba de fortaleza, para esperar el momento oportuno en que podría capturar a una de ellas. ¡Qué amor a la naturaleza tenía Luis Manuel, pues después de sentarse, como he dicho sobre una losa de piedra, era capaz de esperar no a su enemiga, la culebra sino a su amiga, para hacérsela compañera de la vida!. Yo como persona nerviosa no podía estar a su lado, pues no podía hablar con Luis Manuel. Solamente lo observaba y lo dejaba sólo, comprendiendo su paciencia. No me hablaba, pero me sonreía en tanto yo lo acompañaba.  

Dios había puesto en su corazón un atractivo hacia esas culebras y necesitaba vivir con ellas y dedicaba el tiempo que tenía para convivir con ellas, porque a él no le causaba soledad ni miedo en su corazón, sino que su presencia le hacía compañero en este Mundo de tan misteriosos animales. El Señor le había dado el poder convivir con ellas y él buscaba la ocasión de sentirse más cerca del Creador, conviviendo con las mismas.

La culebra es un animal misterioso y el diablo, adoptando un cuerpo serpentino, se presentó ante Adán y Eva para tentarles que comieran un fruto prohibido y a estos primeros hombres originarios de la humanidad, les hicieron perder la vida humana en el Paraíso. Pero mi sobrino Luis Manuel, sabía que las culebras no habían provocado la Expulsión de Adán y Eva del Paraíso y él estaba enamorado de la imagen original de tales animales. Y él centró su atención, la dirigió a las culebras y no podía hacer otra actividad que sentarse en una piedra frente a las paredes de los pajares en la era de Siétamo por cuyas bases, salían agujeros en los que se escondían las culebras.

 

                       Caricatura realizada por mi hermano Luis Almudévar.

Además de coger las culebras en la era, bajaba con su primo Mariano al río Guatizalema, donde mi hijo no podía ver dichas culebra y Luis Manuel las captaba prontamente.

 Su compañía no les faltó nunca, pues  su eterna sonrisa aliviaba la enfermedad, que padecía su madre María Pilar. Cuando mi esposa y yo estuvimos en Bilbao, su hija Natalia se preocupaba de que su madre fuera feliz.

Mi esposa y yo nos volvimos a Huesca y a los pocos días tuvimos que volver a participar en el funeral de María Pilar.

Luis mi hermano, ya estaba jubilado y pensó en vivir en su Tierra Natal y con su hija Natalia, vinieron a vivir al piso de Huesca. No estaba sólo, sino que le  hacía  compañía su hija Natalia, y él se dedicaba a colocar símbolos de la Navegación, en pequeños armarios, para poderlos contemplar. Construía barcos, que colgaba por diversas habitaciones familiares. Tenía muchos amigos, que lo hacían feliz a él, como él mismo los hacía a ellos y cocinaba preparando meriendas sabrosas, cuya preparación había aprendido en los barcos en el curso de sus viajes. Luis cogió uno de los soldados de plomo, ya medio destrozados por el juego y escribía artículos, que estaban llenos de humor, acompañados por una gran humanidad.

Cuando murió María Pilar, sus restos fueron llevados al Cementerio por su esposo Luis, acompañados por toda la familia. Cuando Luis murió, se incineró también su cuerpo junto con el de su esposa. En el Panteón de los Almudévar de Siétamo, permanecen juntos gozando del descanso eterno.    

Luis Manuel, hermano mayor de los Almudévar-Calvo, marchó de Bilbao a Málaga, donde ha vivido feliz con su trabajo y con su placer de convivir con pequeños reptiles en su casa. Marina, casada con el buen Gabriel, vive en Zaragoza, donde se ocupa de la educación de los niños. Natalia que mientras vivía su padre en Huesca, no lo abandonó. Y estando sola en la vida, se marchó a Madrid y después de casada con el buen Juanma, se trasladó a Barcelona,donde trabajó con su esposo , también abogado. Cuando van a Alicante a convivir con la familia de Juanma, los niños gozan, unidos a sus abuelos, de su clima y corren por debajo de los naranjos.

Han crecido su hijo y su hija y Natalia, sufre para que no sufran el niño y la niña.

Hoy Luis Manuel llega a Huesca y a Siétamo a rezar en la tumba por sus padres y yo animaré mi corazón al ver a Luis Manuel, que soñará estar junto a sus padres.       


domingo, 16 de mayo de 2021

Venta de Ballerías

 



Siempre me ha llamado la atención la aldea de Venta de Ballerías, que se encuentra, próxima a la carretera, que baja a Sariñena desde Huesca. Después de pasar por Huerto, se desvía hacia la izquierda para ir a Berbegal y en una altura cercana a este desvío, se alza Venta de Ballerías. Tiene, escasamente catorce habitantes y es que sus tierras fueron del Conde de Guaqui y sus habitantes eran colonos de las mismas. Yo conocí al administrador del Marqués, perteneciente a la conocida familia, procedente de Casbas, de los Domingo. Y estuve en distintas ocasiones en su casa, porque mi hermano mayor, Manolo, tenía una gran amistad con el que luego llegó a ser Notario, a saber don José María Domingo. Su hermana Matilde, que más tarde se casó con un Ingeniero Agrónomo de Zaragoza, era y sigue siendo, gracias a Dios, amiga de mi hermana María. Luis Arasanz todavía recuerda con nostalgia las estancias del Administrador en su pueblo, donde, a veces pasaba dos o tres meses. Me decía Luis en lo alto, donde se asienta la iglesia parroquial de Torralba de Aragón, cuando se celebraba la entrega de la misma a sus fieles, después de ser restaurada, que el administrador no era una molestia ni una carga para los vecinos de su aldea, porque pagaba religiosamente su manutención. Pero yo notaba en mi amigo y en su convecino Pascual Ferrer, una especie de tristeza por el abandono de su destruida iglesia allá en Venta de Ballerías, al contrario de la restauración que se estaba inaugurando en la iglesia mudéjar de Torralba, que llenaba de alegría a todos los hijos de este pueblo y de la comarca. Se llena el corazón de melancolía, al escuchar a dos hombres, hechos y derechos y con profunda ilusión religiosa, quejarse forzados por el alegre acontecimiento, de la ruina de la iglesia de su aldea. Tiene Pascual dos hijos y, sin decir nada, adivinas como lamenta el tener que vivir en Huesca, para que puedan asistir a la escuela. Este pueblo no tuvo nunca iglesia parroquial, pero una antigua Duquesa, se preocupó de levantar una hermosa iglesia para atender espiritualmente a los colonos. Aquella iglesia inspiraba gran devoción a los fieles, pero después de entregada por el administrador Domingo a la comunidad eclesial, en lugar de conservarla, se llevaron las tejas enormes, pues debían de ser del siglo XVII y unas piezas pétreas para colocarlas, no me acuerdo dónde me dijo Luis. Cuando venía el Obispo, celebraba la misa en el edificio de la Escuela, ya cerrada hacía muchos años y obsequiaban al Señor Obispo con agradables manjares. Pero sin embargo, no abandonan Venta de Ballerías, aunque no haya obispo ni iglesia, pero mezclan la tristeza de la destruida iglesia con el recuerdo y la realidad alegres de los ratos pasados en ella y les queda el consuelo de haber levantado en el siglo XIII o XIV, una ermita a la Virgen de Puimelero, encima del lugar donde se unen los ríos Guatizalema y Alcanadre y allí acuden todos los años, los vecinos de Venta de Ballerías el día nueve de Mayo, Fiesta de San Gregorio, el día diez van los de Torres de Alcanadre, el quince, día de San Isidro los de Huerto y el Domingo de Pascua, van a venerarla los de Peralta de Alcofea. A esos pueblos del Somontano de Barbastro y de los Monegros, los unía la presencia de un ermitaño llamado Joaquín ,acompañado de su esposa Felisa, que vivían en la vivienda del ermitaño , que todavía se conserva y tenían una huerta a orillas de los ríos y subían cada domingo a Venta de Ballerías para oír misa. Llevaba siempre consigo una “capilleta” con una imagen de la Virgen de Puimelero, que todos los vecinos besaban y echaban una limosna para mantener el culto de la ermita. Ahora están sin ermitaño y no se acuerda de su iglesia, como ellos recuerdan siempre, ni el señor Obispo.

sábado, 15 de mayo de 2021

Fiesta de San Urbez

 


            Érmita de Nocito (Huesca).

Ayer, día 24 de Junio de 2012, se celebró en Nocito, la Romería, que todos los años se convoca en recuerdo de la vida del  Pastor San Úrbez. En lejanísimos tiempos,  antes de la llegada a nuestra península, de los Arabes o Moros en el año 711, vivió en la Montaña del Alto Aragón y en la Cueva de San Martín de la Valdonsera, donde se ilustró con conocimientos evangélicos, se hizo monje y dicen que fue ordenado sacerdote. En este Monasterio de rocas primitivas, siguiendo la doctrina de Cristo, se estableció hace ya siglos, un asilo,  donde acogían a las viudas de los pueblos, entre otros los del Somontano, como el desaparecido Quinto. En el pueblo de Ola, en el Somontano, estuvo sirviendo de pastor de ovejas, después de inmigrar en nuestra tierra, procedente de Burdeos, es decir del Suroeste  de Francia. En Ola tenían una imagen de San Úrbez, que quemaron para la Guerra Civil y me han enseñado,  en casa Otal de Ola, una losa de piedra arenisca, donde dormía. Además San Urbez, protector de las lluvias y de las fuentes, abrió una en el monte, lanzando su vara pastoril, que se clavó en el suelo y comenzó a manar agua. Fray Roque Alberto Faci escribió el libro de “Aragón Reino de Cristo y Dote de María Santísima” en 1750,  que habla de la vida y milagros de San Urbez. Dice  que   murió al parecer en Nocito, el año de ochocientos y dos, a los cien años de edad y fue   enterrado en “la Santa Casa de San Úrbez” o Santa Iglesia del mismo, donde fue venerado y todavía lo es, durante siglos. Además conservan en Nocito, la iglesia  de San Román. ”Está el Santo Cuerpo envuelto en unas Olandas  (sábanas); porque en los tiempos antiguos era obligación de la Villa o Lugar, que venía  a la veneración, traer una como Mortaja nueva….Quiere y gusta mucho el Santo, de estar envuelto en aquellas Olandas, sin ser visto de alguno; pues en la veneración que se expone,  sólo se descubre una rodilla, que adoran los pueblos muy devotos”. Durante setecientos años estuvieron acompañando  a San Urbez en su Arca o Urna sepulcral, los cuerpos de los Santos Justo y Pastor. Después de pasar setecientos años de mutua compañía entre San Úrbez y los Santos Justo y Pastor, por los años de 1499, se fundó la Iglesia Magistral  de estos santos Niños en Alcalá de Henares y pidieron, les entregaran sus restos. El Valle de Nocito se negó y entonces el poder humano, se sirvió de unos ermitaños, para, con la excusa de servir aceite para la lámpara del Santo y arrebatar las reliquias de San Justo y de San Pastor. Durante una noche  sacaron las reliquias de estos Santos Niños pero un sacerdote de Nocito a saber Lorenzo Vetito y los vecinos del Valle, siguieron a los sacrílegos ladrones y “los alcanzaron en el –castillo de Santolaria la Mayor…:  el Gobernador de aquel Castillo salió con su gente armada  a reconocer que gente era y llegaron a tiempo,  puesto que los de Nocito iban a despeñar a los Ladrones: Valiéronse el Gobernador y soldados de sus Ballestas, ( que aún se usaban) para detener a los de Nocito;  pero San Urbez y los Santos Niños defendieron a los de Nocito, pues se rompieron todas las cuerdas de las Ballestas, y no les pudieron tirar”. Sus reliquias siguen en la Capilla de San Pedro el Viejo de Huesca, donde van a venerar a San Úrbez, los miembros de su “Cofradía”.

San Úrbez vino de Francia por las duras sendas que el Pirineo ha ofrecido para pasar a España o para estar separados de ella, que no se consiguió, porque siempre convivieron los hijos de los Pirineos, lo mismo los del Norte que los del Sur. Luego los amantes de San Úrbez de Nocito, fueron por Santolaria para recuperar las reliquias de los Santos Justo y Pastor. Han pasado muchos siglos para comunicarse España con Francia y la difícil crisis de comunicación entre ambas naciones, sigue, pues aunque se construyó el ferrocarril de Canfranc, se derrumbó hace unos años. Estamos en el Mercado Común y ¡qué San Úrbez nos ampare, para que se construya el Tercer Paso de los Pirineos, en Aragón!. ¡Qué el santo pirenáico nos ayude a superar esta eterna crisis!. San Úrbez pasó los Pirineos y la Sierra de Guara, pero a pesar de su figura en Aragón, no se ha asfaltado su carretera hasta hace escasos días. Quizá ese aislamiento del mundo, aumente la espiritualidad del Santuario de San Úrbez en Nocito y hace renovar entre la escasa población aragonesa un deseo de renovar la casi eterna crisis material de la tierra, que se ha defendido de las sequías, pero que además, como Costa, con el agua de la nieve, está tratando de evitar la continua despoblación del Serrablo y de todos los pueblos del Alto Aragón. Todavía quedan romeros o peregrinos que suben por los Pirineos, por el Serrablo y por la Sierra de Guara y al ver aquellas ruinas en su soledad, se les despierta  como un nostálgico patriotismo, que es posible estimule un hacer por renovar esas tierras. Por ejemplo trazando el Ferrocarril Central a Francia por los Pirineos y reviviendo la vida de los pueblos del Serrablo, donde, en otros tiempos las cabras hacían que los serrableses pudieran vivir. Aquellas cabras, como me contaba el viejo en años, pero de una inteligencia superior, a saber Alfonso Buil Aniés,  de San Román de Morrano, fueron hechas desaparecer, hasta dejar zonas en el Serrablo, por las que no se puede ni pasar, ya que los restos vegetales, lo invaden todo.

¿Qué bien reposaba el Santo en su urna sepulcral, entre aquellas sábanas u olandas”. Pero llegó el año 1936, en que durante la Guerra Civil, abrasaron aquella tumba, donde sólo se descubría “una rodilla, que adoraban los pueblos muy devotos”. En esta crisis la sufrido la materia porque los devotos de San Úrbez, han respetado la sacralidad de un ambiente religioso sagrado, porque a pesar de ser quemados sus restos en la Guerra Civil de 1936, sus devotos y vecinos, lo siguieron venerando y permanecieron adaptados al patronazgo del Santo de las aguas de la lluvia. Esta lluvia que siempre ha hecho que se criaran los cultivos en las tierras del Valle del Serrablo, de la Sierra de Guara, de otras zonas de los Pirineos, de la Comarca del Somontano, como el pueblo de Ola y la Plana de Huesca. “En esta Ermita del Santo, muy venerada, no sólo del Valle de Nocito, que posee tan singular Tesoro, sino también de los Pueblos cercanos y en veneraciones, que suelen hacerse en tiempos de esterilidad, se han visto veinticinco Lugares juntos, como sucedió en el año de 1621, logrando el beneficio de la lluvia, con grande consuelo para los devotos”. San Úrbez ha sido venerado por los campesinos para solucionar las crisis de sequía que siempre se presentan en el Alto Aragón. El año 1621, los habitantes de veinticinco pueblos lograron en Nocito el beneficio de la lluvia y hace unos años, en los que José María Javierre ejercía de Párroco en Angüés, con una gran asistencia del Somontano y del Valle del Guarga,  pronunció el hace poco difunto José María un sermón, que hizo llorar a todas las mujeres asistentes a la Romería y a casi todos los hombres. Pero no sólo lloraron ellos, sino que la cima de la Sierra de Guara, se puso también a llorar agua de lluvia, que impidió el regreso de los romeros a sus pueblos, en ese día.  El pueblo quedó satisfecho por la interrupción de la crisis producida por otra enorme sequía, pero ha seguido aplastando diversas crisis a este pueblo de la población del Valle de Nocito, del Serrablo y de todo Aragón.

Según la Bula  del Papa Paulo III, con fecha de 1535,  “Es Patrón de la Santa Casa de San Urbez, el Real Colegio Mayor de San-Tiago Apóstol de la Ciudad, y Universidad de Huesca”. En aquellos tiempos San Úrbez unía más a la Cultura del  pueblo con la Universidad de Huesca. 

Está Nocito en un ambiente religioso sagrado, al mismo tiempo que patriótico. Pequeña Patria es esta de Aragón, limitada a parte de la Provincia de Huesca, que tiene una historia noble, pues los romanos ya dejaron en Nocito unas figuras pétreas y después, con la llegada de los Moros, una crisis de siglos ocupó su territorio. Es este patriotismo aragonés, no de separación de España, sino de su unión de ésta con Europa, pues su población siempre ha convivido, como nos enseña la vida de San Úrbez.

En Nocito se respira un ambiente sagrado para el espíritu, pero en el aspecto material, todo su Valle y el del Serrablo, están, no en decadencia sino casi desaparecidos. Pero cuando suben por esa zona los romeros y los turistas, al contemplar las ruinas de aquellas iglesias, casas-palacio y viviendas de aquellos montañeses, les crecen en sus mentes ardientes deseos de que aquella comarca pirenáica, resucite, y se lo piden a San Úrbez y debido a la crisis general, no pueden resucitar su vida material. Se despierta un patriotismo,  apoyado en la figura de  San Úrbez, y se entusiasman con su historia,  pero como son tan escasos  los medios, materiales, se va prolongando la crisis de Nocito y de su comarca, de Aragón y de España.

Yo,  durante unos siete años fui Veterinario del partido de Alcalá del Obispo, al que está agregado el pueblo de Ola y además  Nocito  pertenecía al Partido de Alcalá. En mi casa de Siétamo estuvo varios años el hijo de Nocito, Segundo Trallero,  pacentando sus ovejas; este Segundo   pertenece al clan de los Tralleros. Le tiene una gran devoción a San Úrbez, pues le hizo una curación supuestamente milagrosa a un niño, al que él mismo, por mala suerte, había atropellado. Yo, por un camino de tierra, subía pasando por Arguis y torciendo más arriba a la derecha, pasaba por el derrumbado pantano de Belsué e iba a vacunar los perros contra la rabia. Me encontraba con el Alcalde de Nocito, llamado Antonio  y amo de casa Lardiés. Era soltero y vivía con sus dos hermanas,  llamadas Martina y Victoria, que también eran solteras, como su hermano. Vivían alegres en medio de la Naturaleza y al verme se  alegraban y acudían a conversar conmigo. Eran felices, viviendo en plena Naturaleza y se distraían, con el parto de las ovejas, trayendo  a su casa,  algún pequeño cordero, recién parido. Hoy ya viven en Huesca otros hijos de Nocito, muy relacionados con San Úrbez, a los que me encuentro muchas veces, por ejemplo a Úrbez Nasarre que fue santero de la Iglesia de del Santo y que su hija guarda algún papel antiguo con oraciones al santo. Todos los años se celebra la Romería a San Úrbez, el último Domingo de Junio y este año de 2012, se celebró unos días anteriores.

  El pueblo aragonés no se  puede olvidar de San Úrbez, a pesar de la crisis cruel y maldita de la quema de su cuerpo y de las sábanas u olandas, que lo ocultaban dejando ver tan sólo una de sus rodillas,  que acudían a besar con gran devoción y amor sus devotos. Aquel sacrilegio se hizo porque los incendiarios,  para cometer tan bárbara acción, se emborracharon. Ahora está su sepultura preparada con gran devoción y no pueden dejar de acudir a transmitirle su devoción y su cariño.

Estaba la Iglesia llena de romeros, recordando la rogativa celebrada en 1621, con asistentes de veinticinco pueblos, rogativas que casi cada año se repetían, como la que tuvo lugar en tiempos del sacerdote y gran escritor, Don José María Javierre,  con el cual, antes de la Guerra Civil fuimos a la Escuela de Siétamo, mi hermano Manolo y yo, acompañados también por el que llegó a ser Cardenal Javierre. Segundo Nasarre me recordó que por los años de mil novecientos cuarenta y tres, José María  derramaba un carisma, que demostró en el sermón, que pronunció en la Rogativa a San Úrbez, para pedir la lluvia. Reinaba tal “sequero”, que no podían abrevar los ganados de ovejas, ni siquiera las caballerías”. Un amigo mío, llamado José Bara Escartín, que ha acudido, durante su vida, a todas las rogativas que se han celebrado en la Iglesia de San Úrbez, me confirmó el carisma de José María Javierre. En un artículo mío digo que mi amigo Sagundo Nasarre “no puede olvidar el sermón que escuchó, pues hizo llorar a todas las mujeres asistentes a la misa y muchos de los hombres. Empezó a llover cuando volvía la procesión y estaba entrando en la iglesia. Cuando Javierre predicaba, ya lloraba todo el ambiente de la Sierra con una lluvia espesa, que coincidía con el brotar de las lágrimas de los ojos de los fieles. “As boiretas llovederas” aparecieron por la punta de Guara y empezó a llover de tal forma, que muchos tuvieron que quedarse a dormir en Nocito. Unos se tuvieron que refugiar en los pajares, otros en las cuadras; en las casas  y en el Santuario durmieron muchos” Hubo que preparar cena para la multitud de romeros que habían llegado, como el Señor, les proporciona alimentos a las aves del cielo.

Así como hace unos cincuenta años predicó en San Úrbez, Don José María Javierre, en 2012, predicó el Salesiano Padre  Jesús Ros. ¿Qué tiene ese Santo, que cuando llegan sus romeros,  les conmueve los corazones?. El Padre Jesús Ros, expone a los romeros las palabras del Evangelio de San Mateo que dicen:” No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No estéis agobiados por la vida, pensando qué  vais a comer o a beber,  ni por el cuerpo, pensando  con qué os vais a vestir”. “¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo que el vestido?”. Esta frase evangélica se cumplió cuando José María Javierre, predicó en la Iglesia de San Úrbez de Nocito, porque la abundancia del agua caída, hacía temer que los romeros no pudieran cenar ni acogerse a un cubierto para pasar la noche. Pero el Señor, conmovió los corazones con la fe, que nos muestra San Mateo, con el pensamiento de qué los pájaros habían de comer, y los  hijos de Nocito, les proporcionaron alimentos y refugio contra el agua, incluso en sus propias casas. Repasando el  Evangelio de San Mateo, vemos como apoya el comportamiento de los de Nocito, cuando dice:” Mirad a los pájaros: ni siembran, ni siegan ni almacenan y,  sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?. Al día siguiente, estaban cosechando los cereales en Siétamo y encontré un pequeño montón de cebada, que las hormigas, habían acumulado al lado de un agujero en el pavimento, para guardar alimento para cuando llegue el invierno. Este encuentro me hizo reflexionar sobre las palabras del Evangelio,  cuando dicen: ”No andéis agobiados, pensando  qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir……Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia, lo demás se os dará por añadidura”.Después de la misa ,con su grandioso sermón y de la procesión, se reunieron para comer los Discípulos de San Úrbez, a saber Ricardo Gonzáles, Oscar Ballarín, mi hijo Ignacio Almudévar, Alfredo Ortas y Víctor Nasarre, hijo del gran devoto San Úrbez, con otros compañeros,  amigos, paisanos y parientes. Era emocionante la conversación que todos llevaban sobre “los pájaros, que ni siembran, ni siegan …y sin embargo vuestro Padre celestial los alimenta”. Este año de 2012, estaban presentes en la comida ciudadanos del pueblo zaragozano de La Almolda. A esa Spor la parte Norte,  la llaman la Sierra de Alcubierre y por la parte Sur la Sierra de La Almolda. ¡Cómo se notan los orígenes de Aragón ,después de la imvasióm de los moros!. Al Norte de Nocito se encuentra Yebra de Basa, con su patrona Santa Orosia, cuyo culto se conserva en Jaca y en Yebra de Basa y en sus procesiones se usa los instrumentos musicales o psalmodios, en que se sopla y se guardan ritmos con palotes.

Pero en el Sur, en La Almolda hacen sonar las gaitas aragonesas marcando el ritmo del baile antiguo,  que acompañan con palotes. SE bajaron muchos montañeses a la Tierra Baja y conservan las costumbres de la Montaña, con San Úrbez como patrono, acompañado por una antiquísima santa del siglo primero de Jesucristo, llamada Santa Quiteria.

¿Cómo aparecen en Nocito a venerar a San Úrbez unos cuantos danzaires de la Pastorada de La Almolda, provincia de Zaragoza?. El carácter del dance es ,sin ninguna duda de carácter religioso, puesto que no se podía danzar fuera de un espacio religioso, como una ermita o una iglesia parroquial y no se podía danzarlos fuera de la época en que se celebraba la  Fiesta de algún Santo Patrono. ¿Por qué causa estaban en Nocito, este Domingo del mes de Julio de 2012, aquellos hijos de La Almolda, sino era  para danzarle  a San Úrbez, que con Santa Quiteria es Patrono de su pueblo?. Llevaban en sus mentes y en sus corazones aquellas antiquísimas costumbres de darle a su dance un carácter religioso. Los moros invadieron España unos doce años, poco más o menos, después de la llegada de San Úrbez a la Montaña. Los dances eran “Pastoradas” en la que estaban el Mayoral o Mairal y el Rebadán o “Repatán”. A veces se daban cuenta de la llegada de los moros, para impedir los dances y para apoderarse de los ganados de los cristianos y entonces el Mayoral se convertía en General y los pastores en soldados. Los palos con las espadas para marcar su ritmo de danzantes, los bajaron hace siglos de Nocito y                                          todavía los palos son de “lenara”, que tienen que ir a buscar a la Montaña. En todos los pueblos de Los Monegros hay danzantes, como en Sariñena ,Robres, Alcubierre  y otros más. En Nocito renovaron la Historia de Aragón y a los Discípulos de San Ùrbez les recordaron que tendrán que ir a Los Monegros a respirar la labor del Santo de las aguas, que en esta tierra monegrina tanto escasea. En las crisis actuales, San Úrbez puede ser nuestro General, los pastores Mayorales o Mairales y los hijos de Nocito , sus cofrades,romeros y Discípulos de San Úrbez, los soldados , que han de mirar para que se construya la Autovía desde España a Francia por los Pirineos Aragoneses.

Era aquel un ambiente en que Segundo Nasarre, lleno de fe y de entusiasmo contaba como atropelló a un niño, que parecía que tenía que morir, pero él y su mujer rezaron por él y subieron descalzos a la tumba de San Úrbez, para pedir por su curación. Parecía mentira,  pero aquel niño recuperó toda su salud y Segundo tiene plena confianza en el Santo Patrón de Nocito.

Pero la crisis no sólo de Nocito, sino de toda España, es enorme y si llevamos siglos sufriendo las sequías, las invasiones, la desaparición de la Universidad Oscense, la falta de carretera  entre Huesca y Nocito, el tiempo que se ha tardado en instalar la luz y el teléfono  en Nocito, sólo nos queda,  que tratar de renovar la fe en San Úrbez, como la han renovado sus Romeros y acordarnos de que ese Santo era , además de pastor, virgen , confesor, ermitaño , monje, sacerdote, apostólico, varón de nuestras montañas de Aragón y abogado , patrón de nuestras necesidades de agua, para que se convierta en patrono de la Autovía  a Francia desde Aragón. Dice el Evangelio: ”No podéis servir a Dios y al dinero”, pero nuestros gobernantes no servían al Señor ni al dinero, sino que este, se lo aprovechaban. Cuando se entró en el  Mercado Común, en el año 2000, nos costaba un café, cien pesetas para pasar a cobrarse un euro,  es decir 166 y pico. Si los gobernantes hubieran sido inteligentes, no hubieran entrado en el Mercado Común, sin concretar el valor de la moneda, que hubiera permitido mantener en equilibrio entre el precio de la importación y de la exportación. Para hacer esa comparación de precios hubiera habido necesidad de tener en cuenta el valor de la peseta y el valor del franco y de la moneda alemana. No se  entró con gran optimismo, tomando café y comprando las mercancías con alegría.

Dijo Jesús a sus discípulos: ”Nadie puede estar al servicio  de dos amos. Porque despreciará a uno y querrá al otro…. No podéis servir  a Dios y al dinero”. Aquí no se hacía caso de Dios y al dinero se le deseaba poseerlo y gastarlo inútilmente. Así han llegado las crisis que están apurando a los españoles. En el mismo Evangelio pone: ”buscad el reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura”.

San Úrbez inspira sentimientos religiosos y un patriotismo aragonés, que busca el progreso de España. Debían gobernar hombres honrados e inteligentes para que España pudiera crear la Autovía a Francia por el Pirineo aragonés.

No hay que perder la esperanza, porque la devoción a San Úrbez, va creciendo.

Un momento de San Lorenzo

10 de agosto, San Lorenzo. Estoy en el pueblo y siento un hormigueo dentro de mí; es la llamada de los danzantes. Subo al automóvil, conecto...