viernes, 14 de octubre de 2022
Ramón Arizón Duch, viator oscense
miércoles, 12 de octubre de 2022
La Virgen de la Corona.-
Encabezada por el párroco de esta localidad oscense de Almudévar, la peregrinación con la talla de la Virgen de la Corona llegó a Torreciudad el día 23 de octubre de 1999.
Se creía que “La vida de Pedro Saputo “ era una novela anónima, es decir que no se sabía quien era su autor, pero Don Rafael Gastón Burillo, en su Discurso de Ingreso en la Academia, el día 18 de marzo de 1951, dijo: ”puestas seguidas cada una de las letras iniciales o capitales de los diez primeros capítulos de la obra, formaban las diez letras el nombre, Braulio Foz”. Y saber quien era este escritor, es fácil, pues basta leer en el discurso de Gastón lo siguiente:”se trata de un literato que escribe acerca de Aragón, desde Aragón y para Aragón, es lo genuino aragonés”.Y ¿qué es lo genuino aragonés? Sigue contestando Rafael Gastón: ” es la razón natural, como lo son las ideas de verdad y de justicia. El símbolo de Pedro Saputo y de Almudévar, que es Aragón entero, puede iluminar con sus enseñanzas y deleitar con su belleza, áspera y rebelde cuanto grata, a todo el mundo”. Ya vemos como considera a Almudévar “como síntesis de todas las tierras aragonesas-tres leguas de la famosa ciudad de Huesca, en la carretera de Zaragoza-.Y nace (si puede decirse que la razón nace)como educador de su tierra para la razón y el progreso”. ”Por eso, después de aprender todos los oficios (puesto que todos pueden ser aconsejados por la razón), viene a ser ante todo, pintor y músico”.
Vemos como es representante de todo Aragón, porque cuando va a Zaragoza, ”preguntando por el Pilar y oyendo que estaba cerca, visitó a Nuestra Señora y se fue a una posada”.
Si amaba a la Virgen del Pilar, es muy natural que venerase y amase a la patrona de Almudévar, es decir a la Virgen de la Corona y así ocurrió, pues “su madre le miraba y lloraba de gozo” al ver a Pedro aprender en cinco días a escribir y aprender diversos oficios y un día le encargó que le trajera de Huesca un lapicero, dos compases y “fue su madre a Huesca y le trajo todos aquellos instrumentos; y él pasaba después el tiempo dibujando lo que se le antojaba”. De ahí a algún tiempo hizo el retrato de su madre…y era tan parecida, que todos al verlo decían: esta es la madre de Pedro.
Había aprendido todos los oficios, “después las bellas artes; el dibujo, la pintura, la música”.Pero la música y la pintura fueron mientras vivió las aficiones más amadas por él.
Y “con la pintura empezó su larga tarea educadora para la sociedad. En ocasión de habérsele encargado pintar la capilla de la Virgen de la Corona, realizó su trabajo de tal manera que agradó y asombró a sus convecinos”. Pero además Pedro Saputo se hizo estudiante de la Tuna y unido a los otros jóvenes estudiantes formó parte de un formidable conjunto musical, que le atraía como la música que acompañaba a los danzantes de Almudévar, cuando bajaban o subían a la Virgen de la Corona a la Parroquia o de ésta a la Corona.
Pedro Saputo se sintió orgulloso de pintar la capilla de la Madre, no sólo suya, como era la Pupila, sino de todos los almudevarenses y de un artista de tal categoría, que produjo la admiración y el encanto de cuantos iban a ver la capilla y su Virgen, que en ella repartía los favores y el amor a todos los fieles y convecinos suyos.
Y después de pintada la capilla, comenzó su ”larga tarea educadora para la sociedad”, pues le preguntaban el significado de las diferentes escenas y él les respondía: ”Yo os he pintado en un lienzo dos cuadros, el uno es un olivar, y el otro una viña, que son cosas que para verlas tenéis que ir a Huesca y al Somontano; pero lo que es en vuestro lugar no las veis por vuestra mucha desidia y cobardía”. Se enfadaba Pedro porque en Almudévar sólo se sembraba trigo y no plantaban olivos, como en Huesca o viñas como en el Somontano.
Luego expone otro lienzo en que también hay dos cuadros, de los que “uno es una mujer de su casa muy aseada y cuidadosa, muy atenta, modesta y aplicada a su labor y a la inteligencia de las cosas del servicio doméstico, rodeándola dos niños y una niña, hijos suyos muy graciosos, limpios y bien vestidos y criados, que es cosa que no veis en vuestro lugar”. Pedro Saputo echa a los de Almudévar broncas en que les acusa de falta de cuidados en la casa y en la familia, pero serían pobres algunos de ellos y sin embargo les han sucedido los actuales vecinos de Almudévar, casi todos ellos ejemplares, cuidadosos y progresistas. Basta con mirarse a los mozos y mozas que acompañan a la Virgen de la Corona cuando la suben o la bajan, ya que parecen un auténtico desfile de elegancia. A veces generaliza la situación que se daba y todavía se da, entre suegras y nueras. En una escena representó “una suegra y una nuera comiendo las dos en un plato muy concordes, amigas y bien animadas entre sí; cosa que tampoco veis en este lugar”. Termina la lección de su pintura de la capilla, diciendo: ”y arriba, en la bóveda o cielo de la capilla, he pintado a María Santísima con las manos cerradas, porque no hay en este pueblo quien se las abra con oraciones devotas y humildes”, contradiciéndose voluntariamente, al añadir “ y la obligue a abrirlas para dejar caer sobre vosotros las bendiciones de que las trae llenas”. Y llena le ponen los devotos de flores su mano derecha, ya que la izquierda la tiene ocupada en sostener al Niño y esas flores representan los dones y favores que concede a sus hijos.
Estaba yo el día once de este mes de Septiembre del año actual de dos mil tres, besando la medalla de la Virgen de la Corona y se me acercó el Señor Párroco, que con su devoción y entusiasmo, me hizo ver las flores de su mano derecha y la belleza y el gozo, que le producía su Madre y también madre de todos los vecinos de Almudévar.
El pueblo de Almudévar siempre ha recibido dones de esa Virgen de la Corona, pues todavía queda algún anciano que le reza: ”Del cielo esperamos/ hermoso rocío,/así lo desea/ este pueblo pío,/Pío y siempre pío/ pobre y siempre pobre/ que hoy en este día /nadie le socorre/. Socórrenos madre/ a los hijos de Eva/ que piden que llueva/ en esta novena/.
Y ¿cómo no va a socorrer la Virgen a sus hijos?, si sus hijos la aman igual que el Niño Jesús, al que sostiene con su brazo izquierdo y que la mira con un cariño inmenso, desde hace muchos años, más que la figura de la Madre, a la quemaron en cierta ocasión, quedándose ese hermoso Niño intacto. Yo creo que el Señor habrá ya perdonado a los pirómanos. Leyendo a Pedro Saputo, parece que explica casos como el de abrasar a la Imagen de la Virgen, cuando dice: ”Sabed, pues, amigos y compatricios míos, que en todas partes he encontrado hombres agudos y hombres tontos…”
Todo el pueblo acude a la procesión o asiste a contemplarla en las empinadas calles que comunican la Corona (en árabe –
Almudévar o la Redonda, que es lo mismo) con la Parroquia, el día siete de Septiembre en que bajan a la Virgen para celebrar las fiestas. Cuando llega el día doce la suben a la antigua iglesia del siglo XII, adosada al Castillo, que también se encuentra en la Corona o meseta redonda. Allí se escuchan cantos, oraciones y la música de los danzantes, que cuando bajan hacen sonar los golpes de los palos y al subir suenan mezclados los sonidos procedentes de los palos y de los sables, como si quisieran con su sonido metálico, acompañar a la Virgen a la gloria de la Corona y que acompañados por los enfebrecidos y emocionados gritos de la gente, cuando lanzan al aire sus voces diciendo “Vi- va la Vir -gen de la Co-ro –na”, que da la impresión de que aquellos trozos de las palabras rebotan por aquellas laderas, mezclados con los sonidos de la música que acompaña a los danzantes, que parecen estar en trance místico al acompañar a la Santísima Virgen.
Cuando se acaba la procesión del día doce, vuelven a su trabajo los almudevanos, unos en la misma Villa y otros volviendo a Cataluña o a Zaragoza y yo no sé si Pedro Saputo salió a correr el mundo, acordándose como sus paisanos de la última procesión, pero cuando salió, dice Braulio Foz : ”que el sol de las siete de la mañana, a mediados del mes de marzo, purísima la atmósfera, claro el horizonte, quieto el viento y placentero el día, alegraba la húmeda tierra, que, vivificada ya de su calor amigo y apuntando la primavera, le hubiese ofrecido la naturaleza renovando su vida en la estación más apacible del año, si la campiña que atravesaba, desnuda, inamena y triste, presentara a un lado y a otro a la vista más de algunas verdes llanadas de campos de trigo…” .
Parece que Pedro Saputo leyó la antífona del Magnificat y escribía como ella del sol de la mañana, de la purísima atmósfera, que se expresa así: “Tu subida es semejante a la aurora, que desparrama sus resplandores. Hija de Sión, toda eres bella y dulce: hermosa como la luna, pura como el sol”.
Dicen que Pedro Saputo representa la razón y el corazón y Rafael Gastón, en el discurso que acompaña el libro de su vida, lo acaba diciendo:”Y si algún día ese espíritu aragonés formado por el sentido de lo verdadero y de lo justo tiende a desvanecerse, todavía podrá volver Pedro Saputo, el hombre símbolo, para continuar su labor mantenedora de los valores espirituales de nuestra tierra”.
martes, 11 de octubre de 2022
El gato pardo
lunes, 10 de octubre de 2022
La Virgen de la Corona y “Formoso”. -
En la Villa de Almudévar han nacido desde una multitud de hombres sabios, como Pedro Saputo hasta algunos de los más fervientes revolucionarios de todas las ideas y partidos políticos, como Francisco Ascaso Abadía, que nació, como he dicho en Almudévar y murió en Barcelona en Julio de 1936. “Fue este anarquista, con sus compañeros y hermanos Alejandro y Domingo, inseparable compañero de Durruti, y enraizado mito en el mundo libertario durante la guerra civil”. Si, porque durante ella estuvo su hermano Domingo, que estableció su despacho en mi casa de la Plaza Mayor de Siétamo, que habían convertido en cuartel, pero que no consiguió entrar en Huesca y parece ser que murió en el frente de Madrid, donde se había trasladado.
Francisco fue más un activista anarquista, “ más que un hombre de organización”, siendo expulsado de Sudamérica y de otros países europeos, teniendo incluso prohibida la entrada en la Unión Soviética. Perteneció con sus hermanos y su primo Joaquín a los anarquistas de la CNT y de la FAI. Dicen que está probado que él con Torres Escartín, asesinaron al Obispo de Zaragoza, es decir al Cardenal Soldevila. Según la Enciclopedia de Aragón “murió al recibir un balazo en la frente, en una aventurada acción personal en la toma del cuartel de Atarazanas”.
El escritor inglés George Orwell, que contempló el estado en que se movía Barcelona en aquellos días anteriores a la Guerra Civil, escribió.”Yo había ido a España con la vaga idea de escribir artículos para los periódicos, pero había ingresado en la milicia casi inmediatamente después de llegar, porque en aquella época…. parecía que esto era lo único concebible”.Añade que “casi todos los edificios de cierta importancia habían sido ocupados por los obreros…casi todas las iglesias habían sido saqueadas y las imágenes quemadas y algunas de ellas estaban siendo sistemáticamente demolidas por cuadrillas”.
Orwell estuvo siguiendo a Domingo Ascaso, en la guerra en Siétamo y estuvo allí herido en un hospital improvisado, del que todavía quedan algunos pequeños espacios con su suelo de cemento. Lo llevaron a Barcelona y al fin escapó porque los jefes revolucionarios lo querían matar. Salvó su vida y escribió entre otros muchos libros :”Homenaje a Cataluña”.
De su primo Joaquín, “se sabe que aproximadamente había nacido en 1907,que era albañil y que ocupó en Aragón el puesto de presidente del Consejo Regional de Defensa de Aragón, entre octubre de 1936 y agosto de 1937”.El dieciocho de agosto de 1937 “un decreto dispone la disolución del Consejo y a las veinticuatro horas Joaquín Ascaso es acusado de tráfico de joyas y encarcelado”(Enciclopedia de Aragón). Parece ser que al salir de la cárcel marchó a Costa Rica y testimonios personales afirman que allí continuaba a finales de los años 70, resultando, cuando menos curioso su silencio hasta hoy”.
De el tercer hermano de los Ascasos, es decir de Alejandro, todavía quedan en Almudévar personas que lo conocen y que han mantenido con él relaciones de amistad, que han continuado con sus hijos.
En aquellos años anteriores a la Guerra Civil, en España se odiaba a los curas y las monjas y una de éstas de la congregación de Santa Ana, que tanto tiempo llevan trabajando en Almudévar, debió ser la que ayudó a Alejandro en Costa Rica. Desde luego que tenía amistad con la Hermana Elisa Atarés, de la noble casa Antón, que hace ya muchos años le encargó a Alejandro Ascaso, llevar a su prima hermana Carmen Laclaustra Oliva, casada con José María Mur un regalo, como recuerdo.
Hace veinticinco años, llamaron en la casa donde se había casado José María Mur Coronas y preguntó por él, un señor que se identificó como el señor Formoso, que decía ser escritor en Costa Rica y en realidad, como luego se supo, se trataba del hermano de Francisco y de Domingo y primo de Joaquín Ascaso, uno de los cuales había asesinado al Cardenal Soldevila. Mur lo invitó a subir a su casa, a lo que él se negaba, comprendiendo José María Mur que se trataba de algún individuo que ocultaba algo. Aquel hombre tenía miedo a que lo detuvieran, ya que temía que alguien lo conociera porque había sido albañil y vivido varios años en Almudévar. Tuvo lugar su visita alrededor del año 1975, poco antes de morir el falso señor Formoso. Se le veía aterrorizado y no quería subir a comer porque su propia historia le daba terror, pero al fin, la familia Mur-Laclaustra lo hizo subir, le dio una buena comida y después de ella tuvieron una tertulia e hicieron una gran amistad. Entonces él pidió a José María Mur el favor de que el día siete de Septiembre hicieran lo posible para que él pudiera ver a la Virgen en su bajada de la Corona, con la condición de que tenía que pasar desapercibido.
José María Mur aceptó cumplir el deseo de Alejandro Ascaso y le buscó un balcón en casa Cebrián, ahora de Mauricio Laclaustra, frente al pórtico de la iglesia, donde la vista de la gloriosa Virgen de la Corona, sería magnífica.
Llegó el siete de Septiembre y llegó también el llamado Señor Formoso o realmente Alejandro Ascaso, lo subieron al balcón y estuvo mirando entre los visillos que tapaban los cristales, vio a la Virgen, escuchó la música de los danzantes y ante tales emociones no pudo menos que llorar de corazón. Cuando acabó la procesión, se veía resplandeciente de alegría y emoción, diciendo que ya se podía morir. Todavía pudo añadir más palabras, que fueron las siguientes: “¡Almudévar es igual que siempre!, ¡esto no puede cambiar!”.
Esta es la Virgen de los almudevarenses, que aman a su Virgen, aunque no vayan a misa, costumbre que no aprendieron por falta de educación. Ya decía Pedro Saputo que muchos no habían tenido educación o lo pasaron mal cuando eran niños en sus familias, que no podían darles de comer lo que era necesario, cuando estaban esperando siempre la ayuda de la Virgen de la Corona.
Hay personas que sufren errores en su vida, como por ejemplo Orwell, pero luego con el tiempo se dan cuenta de haberse engañado y se arrepienten de sus antiguos actos. Lo mismo pasó con Joaquín Ascaso y esperemos que ocurriera algo parecido con sus hermanos almudevarenses y que creo que amarían a la Virgen de la Corona y que Esta los amaría a ellos.
Alejandro Ascaso tuvo un hijo en América, bien educado y sin el miedo de su padre, que es gran amigo de Mauricio Laclaustra, con el que se escriben y se ven de tanto en tanto. El día catorce de Octubre, vi una carta en cuyo remite ponía: Manuel Formoso Ascaso. Se ve que su hijo no quiere olvidar el nombre con el que su padre sufrió tanto.
Pedro Saputo cuando marchaba aquel magnífico día por el paisaje de Almudévar, no se sabe dónde, porque ya no volvió, se acordaba de la capilla que había pintado a la Virgen y escuchaba las palabras de la lengua universal, que es la música, ¡sí! la música que tocaban cuando los danzantes subían o bajaban a la Virgen de la Corona.
domingo, 9 de octubre de 2022
Del hidrógeno al alma
sábado, 8 de octubre de 2022
Las golondrinas
viernes, 7 de octubre de 2022
Cambios de vida en Aragón y en Siétamo.-
En el año 1619, el cronista Diego de Aysa, escribió que el desarrollo de Aragón hacia el Sur, después de conquistada la Montaña, iba a ser obra basada en el Castillo-Monasterio de Montearagón, a partir del siglo X. Sigue diciendo el cronista que “el Rey ya tenía ganada la ciudad de Jaca, en lo más áspero de las montañas”, pero le faltaba a Sancho Ramírez “lo más dificultoso de las conquistas, que fue todo lo de la tierra llana” , a lo cual se dio principio desde monte santo de Montearagón”. Soñaban los cristianos del Reino de Aragón con ocupar esas tierras fértiles de debajo de la Sierra de Guara y Sancho Ramírez levantó Montearagón entre los años, desde luego pocos años, de 1086 y 1089, antes de la conquista de Huesca, al tiempo que iban conquistando los pueblos de la Sierra, ,como Santa Eulalia la Mayor , Bastaras y Labata, el año 1092 y Morrano en el 1093. Ya estaba unido con Navarra, que era el mismo reino con Aragón, a través del Castillo de Loarre, y con Alquézar evitaba los ataques de los moros de Barbastro. Tenía el plan de conquistar Huesca desde Montearagón y estando un día del año 1094 dando vuelta a la muralla para calcular el punto más débil para entrar en la ciudad, le lanzaron una flecha y murió. Fue enterrado en San Juan de la Peña. Quedó Montearagón entre Huesca y la “osca”, puerta o abertura de Salto Rodán, que era la teórica puerta que tenía que dejar el paso a los aragoneses de encima de la Sierra de Guara a la Tierra Baja. Hay otra osqueta en las Cinco Villas, cerca del pueblo de Salinas de Jaca . Se encuentra en lo alto de unos montes y por ella pasó Sebastián Grasa, que se murió el año pasado con más de cien. Era una puerta, pero contaba que al pasar por ella, se tenían que agarrar unos a otros para que no los tirase el viento. Por fin existen otras osquetas o aperturas, que se hacen en las orejas del ganado lanar, para marcarlas. Su hijo Pedro I le prometió que no pararía hasta que conquistase Huesca y así lo hizo en año 1096.Siétamo era un pueblo habitado principalmente por moros y hace unos diez o doce años se descubrió el cementerio musulmán, muy cerca de donde actualmente se encuentra el cementerio cristiano, Carece de restos de paredes, porque seguramente no se las pondrían y se encuentra en un terreno llano, sin carrascas y sin cultivar. Se descubrió por un tractorista, que echaba purín por aquel terreno y con el peso se hundieron varias tumbas. Estaban formadas por paredes de piedra y unas losas en la parte superior, pero todo tapado con tierra; allí se encontraron huesos y llamaba la atención el hecho de que estaban todas dirigidas al Oriente , es decir a la parte por donde se asoma el sol por las mañanas. Este cementerio se debía usar ya en aquellos tiempos en que se conquistó Huesca y Siétamo, pero se seguiría usando después de la conquista, hasta el año 1613, en que todos los moros fueron expulsados de España. En Huesca, al ser conquistada, fueron desplazados los moros a los alrededores de la ciudad, pero en Siétamo, el Señor del pueblo cultivaba la tierra con los moros y estos vivían dentro de las murallas, de las que el Castillo era el puesto de mando y en tanto los cristianos vivían en las afueras del pueblo, ya que tenían su parroquia frente a casa de los Palacio de Agüero, donde se han encontrado restos, como tumbas, hace poco tiempo, al construir sobre las ruinas de la iglesia.. Ya se tuvo cuidado de guardar dos imágenes de piedra en la cara sur de la iglesia nueva, que representan una un angelito y otra una tiara episcopal..Cuando se puso el agua en la Iglesia ,Calvo y yo descubrimos un canete de alero de la vieja iglesia, que en su extremo tiene un rostro humano.
Ya había logrado el reino de Aragón alcanzar el sueño de conquistar Huesca, lo que logró ayudado por los navarros y los de Siétamo ya mandaban en “el país del aceite y del vino”. Siétamo ya estaba libre de los moros el año 1093 y el Rey entregó al Abadiado de Montearagón, bajo las reglas de San Agustín, la iglesia parroquial, junto con las de Bolea, Bespén, Arbaniés, Santa Eulalia, Chibluco, Sieso y otras.
La Historia de Aragón y la de Montearagón, desde su construcción estuvieron unidas, pero no sólo durante la Reconquista, sino también durante toda la Historia hasta que se promulgó la Dasamortización de Mendizábal. Los frailes mientras estuvieron en el Monasterio cuidaban los árboles, que ocupaban las laderas, que bajan a Quicena, enseñaban a los aldeanos el cultivo de loa almendros y organizaban las rogativas para que viniera la lluvia. Se cuenta que en una de esas rogativas se juntaron más de cien cruces parroquiales de los numerosos pueblos del Somontano oscense e incluso dicen que en una de esas rogativas remojaron los restos de San Victorián, que allí se conservaban.
El año 1843, debido al abandono del Monasterio, se trasladaron a Huesca los restos del Rey Alfonso el Batallador. No sé si habría ardido ya el Monasterio , al que quemaron después de haberlo despojado de sus joyas artísticas, pero mi padre me decía que el suyo recordaba haber visto el humo que salía de las llamas y haberlo aspirado, en el monte de Siétamo. A Loporzano llevaron un Cristo, que guardaban en la Parroquia y que llevaban a la Iglesia de Montearagón, una vez cada año, cuando después de su abandono, todavía iban los de dicho pueblo en peregrinación a Montearagón. Un día, hace unos cinco o seis años subí a Montearagón y me encontré a los de Quicena, que habían peregrinado al Monasterio. En Loporzano también estuvo de ayudante del párroco Fray Perote, huido de Montearagón, que acabó viviendo en Siétamo. Vivía en casa de Lobaco . Todavía queda la tradición de que, algunos fieles de la parroquia de Siétamo, lo veían, después de muerto , por la ventana de casa Lobaco, que se abre hacia el huerto del cura. Mosen Alejandro Tricas, último párroco que vivió en Siétamo , me dio un certificado de la muerte de Fray Guillermo Perote, que falleció el veinticinco de Julio de 1897 y natural de Madrid. En el documento pone:”Extracto de Partida de defunción del último de los que fueron monjes de Montearagón”. Los tirantes que él utilizaba, desaparecieron de mi casa el año de la guerra civil, a saber en 1936, pero en casa de la señora Ballarín, que trabajaba ya hace muchos años durante el verano en Panticosa, quedaron un relicario con sangre, que no sé sabe de a quien pertenece y otro objeto sagrado. Mientras los de Huesca dejaban arder el Monasterio, los de Barbastro no consintieron la desaparición del Monasterio del Pueyo y allí sigue con su biblioteca y sus ritos de culto al Señor. ”Agora as ruinas amuestran historia con a suya acobaltada presencia”, pero ..triste historia.
Si en mi casa estaban satisfechos con los tirantes del último fraile de Montearagón , en la provincia de Huesca cantan:”Fuentes de Marcelo y Jara,- Ruinas de Montearagón,- Sierras de Gratal y Guara,-Huesca de mi corazón”.
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