viernes, 9 de mayo de 2014

La falta de Etica y el retroceso económico


Tengo un amigo, desde hace muchos años, con el que me veo de vez en cuando  y comentamos  la situación económica de la Sociedad actual. Él es un hombre altoaragonés, que no puede estar parado, sino que tiene necesidad de colaborar en la actual sociedad, a la que en estos momentos, le hacen falta movimientos de iniciativas y de valores. Siente la necesidad de poner en marcha dichas iniciativas y valores, porque siente como una necesidad, la de obedecer a esa orden, que dice “ganarás el pan con el sudor de tu frente”. Pero no sólo es un proceder que le lleva a acatar esa orden bíblica, sino que es una iniciativa que tiene en su interior y que le impulsa a crear, a hacer algo positivo, que no se basa solamente en el acumular dinero, sino en crear alimentos para la humanidad,  máquinas industriales o agrarias para que todo el mundo participe en la producción, que explicará a los hombres el sentido de la vida.  Porque  aquella orden,  como he dicho, nos recuerda “que hemos de  ganar el pan con el sudor de nuestra  frente”. Él se ve que ha meditado sobre esta cuestión, porque dice: en este lugar no hay trabajadores con iniciativa, o por lo menos no los dejan tener iniciativa, porque nuestra sociedad oscense es como un culo de saco, donde se  echan, o los echan, a los posibles trabajadores, para disminuir e incluso anular esa iniciativa, que nos lleva al trabajo, con que nacemos  todos los hombres.
Mi amigo ama el trabajo, pero le gusta la conversación, acompañada de buen humor , que hace saltar las risas de su persona y además, muchas veces, para huir de la preocupación que le aprisionan su mente, cuando crea industrias, oficios agrícolas u comerciales, lo ves jugando a las cartas. Estas fugas del excesivo trabajo, hacen que se mueva por la vida con tanta actividad y clarividencia para la creación de esas actividades humanas. Porque  jugar a las cartas, para él no es un vicio, sino un escape o una fuga de la concentración mental obsesiva y del exceso de trabajo. Pero no es sólo el juego una escapatoria de la preocupación que se le acumula con el trabajo, sino que con frecuencia,  en sus conversaciones se ríe, con alegría. De esta forma de ser surge una figura humana, que no está como la de otros oscenses, prisionera dentro de un saco de inutilidad, sino que sabe mirar la realidad de los problemas, que se le plantean o a veces se plantea él mismo,  cada día. Esas risas, cuando se encuentra con sus amigos, revela que no es un hombre sólo, que no está en el fondo del saco de la soledad, que en ocasiones, hace que, cuando se encuentran solos,  esos empresarios que pierden dinero, que es la única actividad humana decente, que ejercitan,  se lancen al suicidio.
España está endeudada y los españoles, no es justo que se conformen con tal situación. ¿Será culpa de los gobiernos, de los ayuntamientos o de los patronos?. ¿Por qué en el Polígono Sepes de Huesca, no hay enganches para que se use la energía, procedente del gas?. En cambio en Navarra han puesto enganches en todos los pueblos y han hecho o todavía están haciendo nuevos riegos de agua,  por toda Navarra.  
Mi amigo, no sólo se preocupa de sus actividades, pues está preocupado, primero  de los trabajadores, a los que quiere sacar del saco de la inactividad y del trabajo en sí mismo, cuando se fija en la instalación del gas en todas las zonas, donde  aproximaría  los hombres al  trabajo. Acercaría también el agua a las tierras de los Monegros, donde él mismo, ha realizado obras de riego en aquellos terrenos, que ha hecho producir, cantidades de fruta que dedica a la exportación. Yo he visto hombres altoaragoneses, en esas fincas, que trabajan con ilusión y son felices con su trabajo.
Pero el hombre, actualmente, trata de vivir con plena libertad y libremente saciarse con el dinero, con actividades corruptas y no se ve satisfecho con el amor de sus esposas, porque ahora muchos no se casan, sino que buscan el amor libre, que en lugar de darles felicidad, los hace unos desgraciados. Estamos los hombres equivocados porque esa felicidad completa,  no la podemos alcanzar en este mundo, sino aceptamos el sacrificio, que lleva consigo el tiempo,  con la edad avanzada. No creo que la vida sea, como un resto de una vela, en una palmatoria, que se va consumiendo lentamente, pero que ya no produce. No podemos tampoco ser felices, viendo padecer a los demás y no tratar de ayudarles. Sí, es preciso que los seres humanos se ayuden mutuamente, porque estando ya creado el “El club de los solos y de las solas”, vamos “camino de nada”. Esto no ocurre solamente con los hombres y mujeres de escasa economía, sino que mi amigo me ha contado la soledad de hombres, que poseen el dinero en abundancia, pero están ya en el “Club de los solos”.
 Tiene este hombre trabajador y creador, un amigo,  que él cree que ya está en el fondo del saco de la soledad y no le encuentra solución a esa soledad y lo siente en su corazón, pues me lo cuenta con un rostro bañado por la tristeza. Ese amigo altoaragonés no ha seguido  en la vida, una vocación de trabajo, de amor y de virtud hacia los demás, empezando por los obreros, a los que dar trabajo e ilusión por una vida justa y agradable. Ha seguido más bien, nacido en una familia pudiente, la vía del pasarlo bien por la vida, una especie de amistad con el “cachondeo”. Estudió una brillante carrera y al principio, fue un ejemplo en el trabajo, pero se quedó sólo, ya que su mujer se le marchó y un hijo se le murió, marchándose el segundo que tenía,  a vivir lejos de España. El divorcio, hoy en día, rompe la felicidad de muchos hombres y de muchas mujeres,  porque no sabemos hacer frente a algunos sacrificios en la vida, de cuya renuncia brota una desgracia total de los hombres y mujeres solos,  que van al “saco de la soledad”. Este comportamiento fácil y sin espíritu de sacrificio, suele traer problemas morales o éticos. Le pregunté a mi amigo, que si fue la ruptura de la moral,  la causa del divorcio y de la soledad de ese solitario. No encontraba clara la causa de si los problemas, eran morales o éticos, pero me dijo que no habíamos mezclado la vida familiar, con los intereses políticos. En esta vida, teóricamente democrática, habrá que pensar para darnos cuenta si sería alguna rivalidad política, la que está llevando a una gran parte de la población a la Soledad.

Esa soledad que no quiere dejar a los hombres, esa soledad que no quiere soltarlos, que no quiere dejarlos a ellos ni a ellas. Prefiere que se mueran en el fondo del saco de la soledad. 

A Simeón García (1982)



De los Amantes de Teruel, como eran tan románticos, decían que era tonta ella y tonto él. De los nacidos en Pedruel, no eran tontas ellas, ni él. Él era Simeón , que aprendió muy pronto a apreciar el ambiente puro del río Alcanadre, a pasar por sus pasarelas, haciendo equilibrios, que le servirían mucho, para más tarde hacer equilibrios, en épocas de guerra, de paz, de cierzo o de bochorno, se enamoró de las truchas para practicar con ellas amores que matan, pues las ha coger a uñeta, a forqueta, a cuchareta, a mosqueta y con anzuelo. Estos conocimientos le han sido útiles, porque siempre que ha podido ha vuelto a las orillas de los ríos, con lo cual ha conseguido llegar a la jubilación lleno de salud y tener a todas las truchas de la provincia medio atemorizadas. De aquel pueblo, aunque todavía era niño, había aprendido lo poco que valía la pena, pues aquellos de “o buco cornigacho no quereba  buquir  a la cabra roya” y, a él, ¡qué se le importaba”. Ya estaba harto de llevarla a “pagentar” por caminos y márgenes, sujeta con una cuerda en cuyo extremo iba una  clavija que a golpes de piedra, clavaba en tierra, pero estas clavijas eran muy bastas y él había oído que en Huesca había unas clavijas muy finas, que eran las de las de las centralitas telefónicas. Así que lo vieron venir por Huesca, le hicieron unas pruebas para comunicarse por teléfono con Castellón y entre lo que se había fijado y la facilidad que encontró con las clavijas modernas, mucho más manejables que la de la cabra roya, en seguida lo aprobaron. Y es que Simeón siempre ha tenido mucha vista, basta ver cómo le relucen los ojos detrás de esas gafas y dijo: ¡Si vuelvo a Pedruel, para días tengo teléfono!. Han pasado cincuenta años y ni en Pedruel ni en la Almunia hay todavía teléfono!. Vovió a decir; ¡Si vuelvo a Pedruel, tendré que seguir pasando el río por las pasaderas!. En cambio , aquí en Huesca, tiene con sus vecinos un puente para pasar un río sin agua. El puente lo llaman del Diablo, pero Simeón , como tiene tan buen carácter, se ha hecho querer hasta del diablo de ese puente y no le gasta ninguna faena. Que no se pruebe porque así como en Pedruel tiraba de cadena para llevar “a carba roya a buquir”, ahora tira de la cadena para que los Doberman que tiene en casa, no se coman a un diablo crudo. En lo único que ha salido perdiendo Simeón , al marcharse de Pedruel, ha sido que ha cambiado un río de verdad por el Isuela, que no es río ni nada, pero hay que tener en cuenta que hasta en esto ha tenido suerte, pues si en el Isuela hubiesen proliferado los peces, Simeón que ha sido tan cumplidor, no hubiera hecho más que pescar, y hubieran llegado los diputados al pleno y se hubieran quedado en la calle  y ahora no podríamos los aquí presentes rendirle nuestro homenaje. A este homenaje yo creo que se sumarán todos los que han tenido la suerte de conocerle y de tratarle, pero hay unos seres a los que la feliz jubilación de Simeón, les habrá sentado como un tiro, y esos seres son “las truchas”.   

jueves, 8 de mayo de 2014

“Respuesta de José Otín Nasarre”

Bierge ( Huesca )


He estado algunos días, preocupado por hablar con el Guarda Forestal ya retirado, José Otín Nasarre. Es un señor que lleva dentro de sí mismo, el recuerdo de aquella zona en que se abrazan el río Alcanadre y el Barranco de Mascún. Ha tenido su origen en Otín, donde vivía su bisabuelo e iba a su Escuela, con otros niños de Nasarre donde se admira su antigua parroquia, que ya no tiene fieles, que la usen para alabar a Dios, porque ya emigraron. Pero se sigue venerando dicha iglesia, de estilo “Románico de la Montaña” y elevada en el siglo XII. Otros niños de Letosa y de Bagüeste, acudían a la Escuela de Otín. Eran tres  las  casas  abiertas en Nasarre, a saber la de Campo, la de Laliena y la de Español. Estos días he visto a Leandro  Campo, cuya familia emigró a Barbastro y él a los veintisiete años, se fue a pastorear a Casa Otal de Ola. Todavía queda un recuerdo a Leandro,  porque en la casa donde nació, en la dovela de la entrada, está esculpida una bella flor.
No sólo amó José Otín la iglesia de Nasarre, sino que en Alberuela de Laliena, donde vivió con su familia, contempló  la iglesia también del siglo XII, dedicada a San Nicolás de Bari.
José Otín, el Forestal, completó la enseñanza primaria en Bierge, pues residió en la casa de sus abuelos maternos y en la iglesia de San Ferrtús, entonces desacralizada, pusieron un Centro Cultural, donde instalaron una televisión para todo el pueblo.
Ahora la iglesia o ermita se ha vuelto a sacralizar, colocando las pinturas románicas en el frontal correspondiente al Altar Mayor.
En esta primavera del año dos mil catorce, nos hemos reunido con Agustín Rufas, para celebrar su funeral y José Otín, con su escrito, nos cuenta las diferentes aventuras que ha pasado la iglesia de San Fertús. Escribe José Otín: ”Me conmueve gratamente que se forme conciencia del importante legado cultural, que nos dejaron nuestros ancestros, a mi juicio, no siempre conscientes de ello y es justo reconocer, que como el recientemente fallecido Agustín Rufas Otín, q.e.p.d., actualmente hay personas que trabajan para recuperar y conservar nuestro patrimonio religioso, histórico-artístico aragonés. Para mí la iglesia de San Fertús de Bierge, tiene un significado especial Yo completé la enseñanza primaria en Bierge, donde residí en la casa de mis abuelos maternos. En aquella época,  San Fertús era un Centro Cultural y allí estivo instalada la primera televisión para todo el pueblo. El día de San Fertús desde tiempo inmemorial, en la casa de mis abuelos maternos se celebraba  su fiesta con misa pagada a sus expensas, e incluso hasta que fue desacralizada la iglesia de San Fertús (ahora vuelta a recuperar para el culto religioso), repartían caridad en dicha iglesia, en la misa.
Yo admiro como han trabajado en la Diócesis de Jaca, con sus pinturas románicas, conformando un museo en su Catedral  y la importante labor desde tiempo ha, en conservar sus iglesias y ermitas de los pueblos, con emigración absoluta, un ejemplo está en la iglesia románico-serrablesa  del pueblo que fue de Basarán, ahora ubicada en la Estación de Esquí del Formigal, en el término de Sallent de Gállego”.

Al leer este artículo de José Otín, se siente,como lo siente él, un amor extraordinario a la tierra de Otín , Nasarre, Alberuela de Laliena y Bierge.  

miércoles, 7 de mayo de 2014

Las abejas antes y ahora

Ahumador de abejas.


En las paredes del corral de mi casa y de un pajar en la era de la trilla, habían creado las abejas tres colmenas. Como mi hijo Manolo no puede hacerse cargo de la cría de dichas colmenas, quiso que se hiciera cargo de ellas un  mielero  del vecino pueblo de Fañanás  y le avisó,  para que viniera a buscarlas. Este aficionado a la creación de miel, se llama Santiago Aliaga Escario y tiene una edad de unos cuarenta y dos años. Hoy día, en que casi toda la población emigra a las ciudades y abandona la producción en los pueblos, Santiago está entusiasmado con las abejas y las cuida y  coloca las colmenas o “arnas” en puntos del monte, en que no sufren molestias de otros seres agresivos. Pero a mí me viene a la cabeza la idea de que las flores de las aliagas, de las que él ha tomado su apellido, son amarillas y son cortejadas por las abejas,  para fabricar miel. Tal vez, su propio apellido le acerca a la vida de las abejas, fabricantes de dulce miel .Pero no puede olvidar a un señor de Osera de Ebro, ya difunto, que cuando venía a Fañanás, se unía con él, entonces el niño Santiago, e iban a observar a las abejas que tenía en este monte. No era tan sólo Fañanás el lugar donde poseía colmenas, porque las cuidaba también en numerosos puntos de  Aragón. De niño se fijaba en las maniobras del señor de Osera de Ebro y su imaginación trabajaba al mismo  tiempo que las abejas. No podía Santiago evitar su recuerdo,  y hace unos seis años, se puso a ejecutar las faenas que había aprendido del señor de Osera y para ello, compró en Egea de los Caballeros una docena de colmenas. Colocó las colmenas o arnales, en la paridera de Casa Acín de Fañanás y más tarde colocó otras colmenas por distintas zonas de huerta y de secano. Yo conozco varias colmenas de Santiago en el secano de Fañanás, por donde yo paso con cierta frecuencia y siempre me he preguntado de quien serían dichas colmenas. Hoy me enterado al ver a Santiago, que trataba con las abejas como  amigas, como lo hacía con todos los que acudían a contemplar sus faenas. Yo también, me iba a ver a estas tan trabajadoras abejas. Creció en mí la curiosidad por unos insectos tan solidarios y trabajadores para producir la rica miel y cuando podía me iba a Pertusa a hablar con Mosen  Bibián, gran amigo mío, de los éxitos y de los actuales peligros que tienen, en estos tiempos. Este sacerdote, originario de Siétamo, es un SABIO de las colmenas, de su vida, de su producción y de sus enemigos. Lo he visto trabajar en el Convento de Santa Teresa, que se encuentra en la carretera de Zaragoza, con colmenas que traía de Pertusa.
Al ver trabajar a Santiago con sus ropas y con su fuelle, con el que ahuma, apartando las abejas de su persona, protegida por guantes y escudos de tejidos formando redes que cubren su cabeza,  sus ojos y su rostro, y me he acordado del aparato de más de cien años, que tengo guardado en el hogar de mi casa. Comparando  el fuelle de Santiago con el férreo aparato, para lanzar humo a las abejas, se ve que hay una diferencia material entre el moderno fuelle, con el antiquísimo aparato, que usaron en viejos tiempos, para manejar las abejas. Me vienen ganas de comparar el aspecto de hierro primitivo del  ahumador  de abejas, con el objeto volador, que se detuvo encima del Portal de Belén, donde  había nacido el Niño Jesús. Dicen que el profeta  Ezequiel,  habló con el conductor de un objeto volador, y que el miembro de la NASA, Bhumrich,  ha tomado notas interesantes,  para los actuales aparatos voladores. Los antiguos no tenían los medios técnicos actuales, pero fabricaban aparatos muy eficaces, a pesar de su aspecto no moderno, pero eficaz. A mí me pareció oportuno enseñárselo  a Santiago, y fui a buscarlo, quedándose Santiago  admirado de su funcionamiento.
José Otín Nasarre, nacido en Alberuela de Laliena, me ha explicado como en casa de su abuelo en Otín, cuidaban colmenas, que las fabricaban con cañas y rebozaban de barro, mezclado con estiércol o “boyiga” de vaca o de buey, para que no se apoderase el frío del invierno de las abejas. Tenían dichas colmenas dos extremos,  uno más delgado, que orientado hacia el Sur, permitía a las abejas, entrar y salir del tubo de caña,  barro y estiércol de vaca; por el otro extremo  abrian,  para sacar la miel, que creyeran conveniente. De esas colmenas obtenían miel, cera y agua, con el gran sabor de la miel.   
El valor económico de las  abejas, es una de las bendiciones de Dios sobre la Naturaleza, porque  sin ellas no habría polinización en las plantas y casi desaparecería la agricultura.
Pero yo estaba pendiente de Santiago, que en esta ocasión  colocó tres colmenas modernas, cada una frente a cada colmena  silvestre, con lo cual se invitaba a las abejas a hacer el trasiego de las mismas a las colmenas  modernas. Las colmenas que trajo eran de forma cuboide, con su techo, cubierto con aluminio o con zinc, que evitaba la humedad de la lluvia y que se podía abrir para meter y sacar los panales de cera, donde las abejas iban depositando la miel. Por la parte de abajo, se encuentra la entrada de los insectos en la colmena y para estimular su paso de la pared a su nuevo lugar de producción,  les  lanzaba de vez en cuando, impulsos de humo, a la salida de la colmena rústica.  Los inteligentes insectos,  parecía que se daban cuenta de la comodidad de la colmena que se les ofrecía y poco a poco, iban pasando una tras otra,  a su moderna fábrica de miel.
En las colmenas rústicas suelen producir las abejas unos quince kilogramos de miel y en las modernas,  poseedoras de los panales de cera, pueden crear hasta unos cuarenta o cincuenta kilogramos. Cuando el sol se iba a esconder, ya habían pasado bastantes abejas a su nueva morada y por la noche, con el fresco se iban reteniendo en sus movimientos. Me dijo que todavía tendría  que dejar las colmenas próximas a las rústicas, unos doce días, para que su acomodo resultara completo. En colmenas que están preparadas para iniciar el comienzo de un nuevo enjambre, para constituir una nueva colmena, la reina antigua sale de la colmena con su enjambre a buscar  otra y la nueva reina permanece en la colmena.  Pero si se trata de sacar de una colmena rústica, la labor de la reina,  parece resolverse muy pronto, porque  la abeja destinada para ser reina, a la semana de nacida, alimentada con jalea real, ya realiza un vuelo de fecundación rodeada de zánganos, que la hacen fértil. Como las colmenas que se va a llevar Santiago, las deja al lado de la colmena rural, durante doce días, hay suficiente tiempo para que el  mielero,  se pueda llevar una colmena fecunda.
Santiago cuida con cariño las abejas, pues son la mayor parte de ellas, obreras que producen miel, polen, jalea real,  propoleo, cera y otras materias apícolas. Embriológicamente , las reinas tienen un origen idéntico al de las obreras. Son ambas  procedentes de unos huevos, depositados en la colmena por una reina, pero la alimentación con jalea real, durante su etapa de larva  de seis días,  hace que  a la semana de nacida, esa nueva reina, se lance al cielo, volando para ser fecundada por los zánganos que la rodean en el aire. A veces, en Primavera, se marcha de la colmena una reina, rodeada de obreras y zánganos, dejando a una reina más joven encargada de la colmena, ya de nueva generación.
Yo no sé qué pasará en las rústicas colmenas, pero la primavera ya se ha puesto en marcha, dentro de las colmenas, que se llevara Santiago a otros colmenares.
 La producción de miel es una, en la alimentación principalmente, de las actividades más buscadas por el hombre,  que se preocupa de colaborar con las abejas. Éstas son insectos sociales y han buscado desde siempre la alimentación de los hombres. Pero en estos tiempos, al tornarse el Globo en una aldea, se trasladan por él, y dadas las facilidades de traslado, varias razas de  insectos que les perjudican, llegan a sus colmenas para perjudicar a las trabajadoras obreras.  El hombre tiene que defenderlas, porque si no, desaparecerían muchas especies, unas animales y otras  vegetales, que se cultivan en el mundo y se vería en peligro la alimentación de la humanidad y tal vez, también la medicina.
De la misma forma que aparecieron especies vegetales y animales, en Europa, después del Descubrimiento de América, fueron a las Américas los caballos y las ovejas. Ahí tenemos a las patatas, al cacao, a los tomates, al maíz  y a otras especies, que han facilitado la conservación de los europeos. En 1554, fueron traídas las patatas a España, como una curiosidad vegetal, pero a finales del siglo XVI, ya era un alimento corriente en Italia, Alemania, Polonia y Rusia. En el siglo XVIII, se dieron hambrunas en Galicia,  por falta de patatas, igual que ocurrió en Irlanda en 1840. Hasta que llegó la patata, en nuestros pueblos ya existían los “arnales” o colmenares y la miel daba un rico alimento a sus habitantes, pero no se podían acaparar cantidades enormes de miel y tal vez por esa causa, eran necesarias las patatas. A principios del siglo XIX, Napoleón I, reunió cantidades ingentes de patatas, para que sus ejércitos no murieran de hambre en las guerras de Rusia y en la Guerra de la Independencia en España.
Aquellos años en que vivió la Familia Azara en Siétamo, donde llegaron a vivir en 1588, son aquellos, en que  se trajeron patatas a España, como una curiosidad vegetal;  En 1554 trajeron las patatas y en 1588, vino la familia Azara a vivir a Siétamo.En 1783 ya estaban casados Francisca Escabosa Azara con José Almudévar de Barluenga, la úlima Azara  de la familia y el primer Almudévar, de la Casa Azara-Almudévar. En fecha de 1730 a 35, fecha casi coetánea con la del matrimonio de Almudévar con Azara, los gallegos combatieron el hambre con las patatas. En Irlanda un año de mala cosecha de patatas, pasaron los irlandeses un hambre feroz.
En todos los pueblos había colmenares y en casa Azara-Almudévar poseían dos, el colmenar grande y el pequeño. Yo no sé si enriquecerían la cocina de la patata, añadiéndole miel y en ocasiones mostaza con miel, que le daban a las humildes patatas, un sabor celestial.
Lo que se sabe es que en cuestión de herencias José Almudévar Altabás, junto con su señora María Francisca Escabosa Azara, tuvieron sus líos, pues Mateo Escabosa Azara,hermano de Francisca Escabosa Azara, y su esposa Rosa Sipán, levantaron un pleito que parece ser acabó de buena manera, pues en la escritura Apoca de 1776,dice:”confesamos haber recibido de María Francisca, de Azara, nuestra Madre y Señora, la cantidad de doscientas y treinta libras Jaquesas…a más confesamos y otorgamos haber recibido de nuestra madre, los doce Basos de Abejas o Colmenas, que por la misma Escritura de Dotación me mandó y señaló”. Esto ocurrió en el año de 1773.  “Siendo  a todo ello  presentes por testigos Don Antonio Los Arcos, Cadete del Regimiento de Dragones del Rey, residente en la ciudad de Huesca, y Antonio Morcate, Labrador, residente en el Lugar de Siétamo”
En Zaragoza y en el año de mil setecientos ochenta y siete, el Abogado Don Pascual de Azara, dice haber convenido, que “los dichos Pablo Segura, Don José Almudévar  y Doña María Francisca Escabosa  y Azara, me han de entregar a mí, el Doctor Don Pascual de Azara o los habientes mi Derecho, la cantidad de cien Libras Jaquesas, las que he recibido luego, y de presente, y otorgo Apoca en la debida forma; y además la Canal de un Zerdo de cien o más libras de peso, que deberán entregar para la Navidad del Señor del presente año de Mil Setecientos Ochenta y Siete; y con dicha cantidad recibida, y el referido Zerdo y doce vasos de miel, yo dicho Don Pascual de Azara me separo, y aparto de cualesquiere pretensiones, que me pertenecen, y puedan pertenecer en cualesquiera manera a los Bienes de dichas Herencias, renunciando como renuncio de todas ellas a favor de la dicha María Francisca Escabosa y Azara”.
“En estos papeles que yo, Ignacio Almudévar, he revuelto, salen los alimentos de aquellos años de los siglos XVIII y XIX, como la miel que poseían los Azara y los Almudévar, en aquel Colmenar de la Costera y también se puede observar el interés del Abogado zaragozano de la familia Azara, por la canal de un cerdo. 
La miel, ahora de Santiago Aliaga y antes de los Almudévar Azara de Siétamo, envuelve la miel con otros alimentos, como hemos visto con el cerdo del Abogado Azara y cómo podemos ver en la carta que escribió el Alcalde de Siétamo en 1813, en que todavía duraba la Guerra de la Independencia, que dice: “Señor de Jaso, muy Señor mío, me hará Vd., el favor de decirme cuanto es cada ración de carne, en dinero, cuantas raciones por cada fanega de judías, cuanto de Guijas, por ver si podemos completar el número de legumbres, a causa de haber dado 4.000 raciones en carne. Favor que espera de Vs. Su afto. Q.B.S. M. ¿No se tratará de abastecimientos obligatorios para las tropas, en estos años de la Guerra de la Independencia?”. Vicente Benedé, Alcalde, añade: “Un señor llamado Bederrain, contrata con las siguientes palabras, cada ración en dinero es tres reales, y son en legumbres, 36 raciones por fanega, no siendo admisibles las arvejas o guijas”. Se ve como los encargados de la alimentación de los soldados era cuidadosamente cuidada por sus jefes, pues las guijas, prohibidas, no se admitían en aquellas raciones.

Tampoco se daba miel en dichas raciones, pero todavía quedan idealistas, que buscan una alimentación selecta a base de miel. Hay que felicitar a Santiago Aliaga por la preocupación que muestra de buscar un alimento selecto, como la miel, para que sus paisanos vivan muy felices.                                         

lunes, 5 de mayo de 2014

Leoncio Mairal, pintor altoaragonés

Leoncio Mairal ( Foto publicada en el Diario del Altoaragon)



Leoncio Mairal es altoaragonés y para ello no hay mas que fijarse en su apellido, que equivale en nuestra lengua aragonesa a mayoral en castellano, pero si queremos apreciar su personalidad, basta fijarse en sus innumerables cuadros pictóricos, que desde hace ya muchos años ha compuesto y sigue componiendo.

Nació en Javierrelatre, donde hasta su nombre equivale a casa nueva, pero no sólo esa “casa nueva” refleja una antigüedad inmensa, sino su paisaje, que consagra el pasado de Aragón, junto con el paisaje de Rodellar, donde vivieron sus padres. Rodellar es un pueblo, que desde una altura de cerca de ochocientos metros, domina desde un terreno muy quebrado un valle que va del norte al sur por donde corre el río Alcanadre y en el que se encuentra el barranco de Mascún y entre esas quebraduras se abren cuevas, que en otros tiempos ocuparon los hombres. Esos antiguos hombres que levantaron el dolmen al que llamamos la Losa de la Mora. Pasaron por el pueblo los godos, los romanos y dominó en él la casa de los Abarca de Bolea, que fueron barones de Rodellar y de Siétamo.
Es un paisaje original porque parece que la Sierra se ha roto y se ven paredes rocosas y altos peñascos y las sendas que suben y que bajan,  están como antipavimentadas o más bien destrozadas  con numerosas piedras, que parecen haber caído del cielo y que están ahí para estorbar el paso de los hombres y de las caballerías, con qué iban a un pequeño pueblo, hoy abandonado o bajaban caminando por escaleras terroríficas hacia el río Mascún.
Por esos caminos andaba el padre de Leoncio, a veces  montado en un asno, porque era sastre y llevaba consigo una antigua máquina para coser la pana en alguna casa, donde trabajaba  y le daban de comer. Leoncio se acuerda de la dura y difícil vida de sus padres, a los que tanto amó y que cuando pinta aquellos parajes, parece que  están pintados sus espíritus. En Jabierrelatre, donde nació Leoncio, sus pobladores crearon un museo a él dedicado, como el que creó con sus pinturas de Rodellar, para recordar a sus padres, que son los representantes del paisaje de su tierra natal.
Bajan retorciéndose las aguas del río, no como las del mar, que en un cuadro expone Leoncio, que se ven ocupando una llanura inmensa, donde forman un flujo y un reflujo de aguas, que parecen azules, pero que su luz es aragonesa, de un país que carece de agua dulce y de agua de mar.
De la zona de Rodellar y de Jabierrelatre, sube a los, unas  veces, verdes Pirineos, otras blancos y en ocasiones ocres y baja al Somontano y a la Tierra Baja, donde se extienden los Monegros como un mar inmenso, no lleno de agua, sino carente de ella, pero en ocasiones pleno de onduladas mieses  y en otras de luminosa paja. Hay un contraste entre aquellas llanuras marítimas y de tierra seca con la Montaña, sobre la que Rodellar vivió y sigue viviendo porque son numerosos los turistas que lo visitan y el mismo contraste se da entre el cuadro que representa el mar, con el de las montañas de Peña Telera, allá en el valle pirenaico de Tena.  
Bajando de los Pirineos al Somontano, se encuentra Leoncio con unas laderas pardas, escasamente pobladas de carrascas de un verde oscuro y poco brillante. Hoy ya, casi no quedan porque las cortaron  y por abajo, se ven los campos con sus trigos y cebadas. ¡Cómo capta aquella tierra de “las pardas soledades hondas” !,  según escribió de la suya Gabriel y Galán.  Esta es una visión que presenta Leoncio del pueblo de Fornillos. Radiquero se asienta en las laderas del Somontano y debajo de él, se ven los olivos, eternamente verdes y los almendros que ya han perdido ese color verde, para volverse grises. Hay variedad de colores en el Somontano, pues en otro cuadro se ven carrascas y delante de ellas multitud de amapolas o ababoles, que enrojecen el paisaje. Se ve también Anciles en el Otoño con una paridera de piedra, que muestra  una vivienda encima y con su corral. Está rodeada de robles, con su color tostado porque les queda poca hoja, que sin embargo saldrá antes de la primavera.
Por Barbastro proliferan las viñas y se perciben con el cielo nublado y las cepas, unas que todavía conservan el color verde en tanto que otras ya se han puesto rojas. En otro cuadro se ven las orillas del río Isuela, en las cuales brotan enormes carrascas y robles que en unión, parecen defender esas orillas. Entre el Somontano y los Monegros, se encuentran terrenos de color terroso y con rocas areniscas, entre las cuales verdean unos olivos milenarios porque en esta tierra de Piracés se refugiaron, en otros tiempos aquellos hombres primitivos, de los que todavía se encuentran restos.
Hay dos Pirineos, unos verdes como la Val de Gistain y otros como los montes de Lanave, que avisan que la sequía puede llegar, porque cambian aquellos montes de color, según les cae la lluvia en las distintas estaciones.
En los Monegros deja Leoncio ver las “las grises lontananzas muertas”, cerradas 
por  la Sierra de Alcubierre.
Es que Leoncio pone ante los ojos del  que mira sus cuadros el alma del Altoaragón, el alma de sus padres y la suya propia, que se recrea cuando por él viaja y capta unas veces la belleza de algunos paisajes o la tristeza de las pardas tierras, debidas a la sequía.


sábado, 3 de mayo de 2014

Presentación de Teresa Ramón

Sala de la campana de Huesca.

Señoras y señores,les doy en primer lugar muy buenas tardes,antes de presentarles a la oradora, que va a hacerles pasar uno de los mejores ratos de su vida, simplemente escuchándola. Se trata de Teresa Ramón Palacio que es una ilustre escritora altoaragonesa, pues nació en esta ciudad de Huesca,el día l6 de Diciembre de l922.El apellido Ramón le viene de Huesca y el de Palacio lo heredó de su madre que era natural de Agüero. En sus orígenes se juntan la poesía de la Calle de la Campana,donde nació en esta  capital, con la que se vive en Agüero,donde se respira el aire puro de sus mallos y se contempla la belleza de su iglesia parroquial,al tiempo que uno se extasía mirándose la sublime ermita del Señor Santiago.
Cuando llegaban las fiestas de San Martín a su barrio,en el que se encuentra la calle donde nació Teresa como afirma la jota siguiente:"En la calle La Campana-nació Teresa Ramón-una mañica con temple-orgullo de mi Aragón". Sus gentes se entusiasmaban con la leyenda o historia de Ramiro el Monje,que abatido por el comportamiento rebelde de sus nobles,ordenó que se les cortaran sus cabezas y en el actual Museo de la Plaza del Seminario, dispusieron en redondel dichas cabezas y en la cúpula de la sala de la Campana se colocó colgada la cabeza del más rebelde de dichos nobles,a modo de badajo de tan tétrico y sonoro instrumento.
 
Y parece que a la calle de la Campana, Huesca le puso tal nombre para recordar aquellos trágicos hechos; y es que  en dicha calle estaba y sigue estando la casa de la fragatina familia  Solanes,en la que, cuando llegaban las fiestas del Barrio,que eran las de San Martín, "se preparaban las cabezas,que recordaban a las que cortara Ramiro el Monje y contrastaban con las fragantes flores que llevaban las mozas",entre las que se encontraba Teresa Ramón, que describía así aquellos recuerdos felices,de los que dice  en una jota:"­Ay barrio de San Martín-ay calle de la Campana-recuerdos ya muy lejanos-de los años de mi infancia", al tiempo que aseguraba sobre aquella casa que era:"el lugar preferido de toda la chiquillería de mi calle para jugar"." !Qué recovecos  para practicar el escondite y qué bondad la de los moradores de la casona para soportarnos­".Y hace unos pocos días, me enteré‚ de que todavía se conservan en dicha casa las cabezas artificiales,de los rebeldes nobles, estando su dueño muy animado a seguir celebrando estos festejos.
Y sigue Teresa escribiendo:
"El pozo misterioso y atrayente, donde iban a buscar agua los vecinos,también sigue ahí,impasible a los adelantos de los frigoríficos y de las aguas cloradas. En la calle era de rigor ir con pozal o pozalico,segun la estatura del crío portador,a sacar agua del fondo,para refrescar el botijo y el porrón de las comidas y cenas veraniegas. Ten la seguridad de que el antiguo pozo ha hecho con su frígido contenido las delicias de todos los vecinos de la Campana...En nuestra imaginación infantil,el pozo del Fragatino, era como una gran pila de agua, poco menos que bendecida".Y doy la raz¢n a Teresa en eso de los pozos misteriosos,porque:venas ocultas, más que las acequias, llevan el agua a los pozos y forman una pupila cristalina que refleja las verdes plantas asidas a las grietas de las piedras doveladas, para formar un aro horizontal, no un arco vertical. Es el pozo ojo de mirada profunda que sólo mira hacia arriba, esperando que al brocal se asome la luna llena,los rubios rayos del sol,la cara de la hortelana ,los ojos tristes del viejo o los curiosos y atónitos de los niños. Por la carrucha, chirriando, subía y bajaba el pozal,que al desbordarse el agua, producía un sonido de cristal y es que Teresa Ramón ha sido toda su vida una buscadora del agua de la poesía y de la ciencia, que en el Alto Aragón se ha producido a lo largo de los siglos, haciendo sonar con su literatura un sonido como de un cristal lírico, como podemos comprobar leyendo su Poesía del Ciprés,que escribió, no hace muchos años y que es como la que escribió aquel monje benedictino,abad del Monasterio de Silos. Pero, además, tiene publicado un libro de Poemas, editado por Ibercaja,donde uno se pasaría feliz el tiempo, leyendo y viviendo sus poesías. Es que además Teresa pasa de la poesía lírica más refinada a la poesía popular,componiendo letras de jota,que son sublimes y perfectas,de modo que cada año forma parte del Jurado que premia a las mejores jotas que se hacen en el Altoaragón.

He hablado de las cualidades investigadoras de Teresa,demostradas con la publicación de su libro sobre el cuadro de la Virgen de la Clemencia. Este cuadro extraordinario se encuentra en este edificio de la Diputación Provincial,en el despacho de su Presidente y es de estilo bizantino,como demuestra nuestra presentadora, para lo que tuvo que investigar largamente e incluso viajar a la Ciudad Eterna de Roma,cambiando impresiones, entre otros con el Cardenal Jabierre.Y !cómo gozaríamos leyendo sus escritos sobre la Virgen de la Carrodilla, que se encuentra elevada en la Sierra del mismo nombre, allá  en Estadilla y subida sobre un carro!.
Ella vivió en dicho pueblo, donde estuvo casada con Emilio Rosico, maestro como ella y alcalde del pueblo y con el que tuvo un hijo y dos hijas y ahora ,varios nietos. Tienen una casa en la que me llama la atención  un "voladizo" o galería asentada, cruzada sobre la calle y desde la que se contempla el paso de las vaquillas, el día de San Lorenzo.Ya lo dice la jota que reza así "Estadilla,Estadilla-ya puedes estar contenta-te llevaste la
jotera-de la calle la Campana".
Y es que Teresa ama tanto a San Lorenzo,que de Huesca pasó a Estadilla, de donde también el glorioso santo es su patr¢n, porque "Un tirano sobre el fuego-te quiso martirizar-a tí te mandó a la gloria-y a Huesca la hizo inmortal".
¿Cómo hubieran podido elegir otra presentadora mejor de los danzantes de nuestro patrono,que llegó a escribir la jota siguiente: "Quisiera ser flor de albahaca-el diez de Agosto en tu altar-y marchitarme al calor -de los besos que te dan"?.
Y no puedo seguir hablando de nuestra oradora,por escuchar su palabra,pues para presentarla hubiera bastado la jota de Montse,amiga de Teresa y que dice así:"Si no sabes lo que es Huesca-Ni conoces Aragón-Habla un ratico ,si puedes-Con Teresita Ramón".


jueves, 1 de mayo de 2014

Isuela


Río  Isuela (Huesca)

Un domingo de este Otoño de 1999,tan frío,tan lluvioso y tan nebuloso,a las diez de la mañana, no se ve gente por la calle, precisamente por el frío, por haber llovido los días anteriores y porque la Sierra está  nevada. Pero a pesar de estas dificultades, yo no puedo estar en la cama y me lanzo a oír misa en la Catedral y después de oírla, me bajo a la iglesia de San Miguel, observando como el río Isuela baja crecido y mientras lo observo, me encuentro con dos viatores, ya jubilados que han salido a pasear con el fin de contemplar la nieve de la Sierra de Guara. Les pregunto por Rafael, el oscense viatoriano que ha cantado misa estos días y me dicen que está  en la Parroquia de Santiago, lo que me mueve a constituirme en peregrino a Santiago, el titular de dicha Parroquia y al llegar a ella me encuentro con Rafael.

Cuando estuve en Santiago,un sacerdote me pasó a una oficina, desde la cual se escuchaban las campanas que sonaban pacíficas y piadosas,las voces de unos niños, que tal vez fueran monaguillos ahora ya casi desaparecidos, y el pueblo tal vez unido por lo eterno, permanece en su mayoría, en sus casas, mientras un notable número de fieles está  ocupando los bancos de la iglesia, para escuchar la misa. Entretanto los sacerdotes, cada vez más viejos, se preocupan del toque de las campanas, de los quehaceres ordinarios de la parroquia, de los bautizos, de los entierros, en tanto que la paz preside los locales eclesiásticos. Vi a Rafael escaso tiempo porque iba a decir misa y me fuí;al salir me di cuenta de que los monaguillos no eran tales, sino monaguillas, vestidas con sus albas blancas. Me fui pensando en que la escasez de sacerdotes, se fuera tratando de arreglar con la ayuda femenina en las obras piadosas de la Iglesia, porque desde ella se pide el bienestar del pueblo y la unión entre sus miembros y, por fin, la Unión Eterna con Dios.     

Arba de Luesia

Cuando uno va a Pamplona, poco antes de llegar al Puerto, donde está la Ermita de Santa Bárbara, hay una señal que indica el desvío que va a...